{"id":43318,"date":"2021-05-16T08:20:07","date_gmt":"2021-05-16T06:20:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/06\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/"},"modified":"2020-12-15T20:06:30","modified_gmt":"2020-12-15T19:06:30","slug":"espiritualidad-vicenciana-pobreza","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/","title":{"rendered":"Espiritualidad vicenciana: Pobreza"},"content":{"rendered":"<h2>Punto de partida<\/h2>\n<p>Estudiar el tema de la pobreza, hoy, es como entrar en un bosque enmara\u00f1ado y sin horizon\u00adtes precisos. No s\u00f3lo ha cambiado el plantea\u00admiento, tambi\u00e9n el campo se ha extendido tan ilimitadamente que es moralmente imposible es\u00adtablecer las lindes. Santo Tomas de Aquino no consider\u00f3 la pobreza como una virtud propia den\u00adtro del esquema de las virtudes porque el objeto material de la pobreza, los bienes materiales, son tambi\u00e9n objeto de otras virtudes. Muchos te\u00f3lo\u00adgos afirman hoy que la pobreza no es, propia\u00admente hablando, una virtud, sino una actitud cristiana ante los bienes materiales que lleva con\u00adsigo un c\u00famulo de virtudes.<\/p>\n<p>Si a la amplitud del tema, a\u00f1adimos los cam\u00adbios profundos que se han dado sobre c\u00f3mo en\u00adtender y c\u00f3mo practicar la pobreza, las dificulta\u00addes aumentan de una manera desmesurada.<\/p>\n<p>Para delimitar bien el campo del presente es\u00adtudio, considero conveniente delinear, aunque s\u00f3\u00adlo sea a grandes rasgos, la situaci\u00f3n en la que ac\u00adtualmente se encuentra el tema de la pobreza.<\/p>\n<h3>a) Cambio de visi\u00f3n de las realidades temporales<\/h3>\n<p>No obstante la matizaci\u00f3n de la frase, choca leer de la pluma de san Vicente que el <em>\u00abdeseo \u00e1vi\u00addo de las riquezas es la ruina de casi todo el mun\u00addo\u00bb. <\/em>Cierto, san Vicente se refiri\u00f3 al deseo <em>\u00ab\u00e1vi\u00addo\u00bb, <\/em>lo que moralmente es malo, y en cuanto a los efectos, la ruina afecta <em>a \u00abcasi\u00bb <\/em>todo el mun\u00addo. Dejando a un lado las razones de estas mati\u00adzaciones, barruntamos, sin embargo, que, seg\u00fan san Vicente, no todo deseo de riqueza es malo, ni el deseo <em>\u00e1vido <\/em>de riqueza causa ruinas tan ex\u00adtensas.<\/p>\n<p>El cristiano actual, laico o consagrado, tiene una visi\u00f3n positiva de las realidades temporales. El pesimismo sobre el mundo se ha cambiado en optimismo. Las cosas no son r\u00e9moras para ir a Dios, fueron creadas por Dios y todas ellas pre\u00addican sus maravillas. El amor a Dios lleva con\u00adsigo el amor a las cosas creadas y no se ve la ra\u00adz\u00f3n para considerar los bienes materiales como contrarios a Dios. Aunque el destino del hombre no est\u00e1 definitivamente en este mundo, debe ca\u00adminar por este mundo para conseguir el destino eterno. Un pensador cristiano ha escrito: \u00abDios en ninguna manera quiere ser amado por noso\u00adtros en oposici\u00f3n a lo creado, sino que partiendo de las criaturas y a trav\u00e9s de ellas es como es- pera \u00e9l que lo glorifiquemos\u00bb (cf. Gonz\u00e1lez de Cardedal, <em>\u00bfCrisis de seminarios o crisis de sa\u00adcerdotes?, <\/em>Marova, Madrid 1967. He tomado la cita que es de Marcel, G., <em>Etre et avoir, <\/em>Paris 1935, p. 196s}.<\/p>\n<p>Un efecto importante del optimismo con que se contempla al mundo se ha sentido en el cam\u00adpo de la asc\u00e9tica: \u00bfC\u00f3mo se puede justificar la privaci\u00f3n de lo que Dios ha creado para el hom\u00adbre? \u00bfC\u00f3mo justificar la huida del mundo y el des\u00adprecio a las cosas creadas? \u00bfC\u00f3mo el hombre se puede realizar sin sintonizar con el mundo que lo envuelve? En este marco de estima por las rea\u00adlidades terrenas, en este ambiente de amor a la creaci\u00f3n \u00bfse puede hablar de pobreza? y, si se puede y se debe hablar de pobreza, \u00bfc\u00f3mo hay que hacerlo y en qu\u00e9 sentido?<\/p>\n<h3><em>b) <\/em>Limitaciones de la teolog\u00eda de la pobreza<\/h3>\n<p>Por muchas razones que se den en favor de la creaci\u00f3n, y por buenos que se consideren los bienes materiales, no se puede perder de vista el misterio de la redenci\u00f3n que supone el peca\u00addo del hombre. El pecado ha perturbado las rela\u00adciones del hombre con la creaci\u00f3n que aspira a ser redimida, como lo afirm\u00f3 san Pablo (Rom 8, 22). La pobreza es, pues, la actitud que se tie\u00adne ante los bienes de la creaci\u00f3n desde el mis\u00adterio de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sucede, sin embargo, que la teolog\u00eda sobre la pobreza no est\u00e1 perfectamente lograda. De ah\u00ed po\u00adsiblemente, surgen las dificultades tanto en el or\u00adden de la vivencia espiritual de la pobreza como en el de la pastoral (Pigna, A., <em>Consigli evangeli\u00adci virt\u00fa e voto, O. C. O., <\/em>Roma 1990, p. 61). Ya desde el principio nos encontramos con la diver\u00adsidad de significados que tiene el t\u00e9rmino po\u00adbreza: los te\u00f3logos, los soci\u00f3logos, los periodis\u00adtas y hasta los mismos religiosos entienden el mismo t\u00e9rmino de muy distinta manera; el sen\u00adtido relativo que tiene seg\u00fan el contexto social y econ\u00f3mico; las expresiones de pobreza muy dis\u00adtintas que nos ofreci\u00f3 Jes\u00fas, \u00abque siendo Dios no retuvo \u00e1vidamente su condici\u00f3n divina, tom\u00f3 la condici\u00f3n de esclavo, haci\u00e9ndose hombre, apa\u00adreci\u00f3 en su porte como hombre\u2026\u00bb (Flp 2, 6-9); las diferentes interpretaciones que en la historia de la Iglesia se han hecho de la pobreza de Jes\u00fas y, por consiguiente, las diferentes expresiones pr\u00e1cticas. Todo lo dicho hace muy dif\u00edcil dar una visi\u00f3n unitaria y completa de la pobreza.<\/p>\n<h3><em>c) <\/em>Pobreza y los intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos<\/h3>\n<p>A una teolog\u00eda de la pobreza no plenamente completa y unitaria, hay que a\u00f1adir las nuevas di\u00admensiones que el t\u00e9rmino pobreza ha asumido en el campo de la pol\u00edtica y de la econom\u00eda de los pueblos. Por raz\u00f3n de la pobreza, se divide el mundo. No hay programa pol\u00edtico a nivel local o mundial en el que no entre el contenido de la po\u00adbreza, significado de una u otra manera. Es l\u00f3gi\u00adco que los constructores de la ciudad temporal, los pol\u00edticos, traten de los bienes materiales. La dificultad viene del valor que dan a dichos bienes, lo que exageran y lo que omiten, porque para construir la ciudad temporal no basta entender el progreso del hombre en una sola direcci\u00f3n: la econ\u00f3mica, hay que tener en cuenta el valor \u00e9ti\u00adco del progreso, como ha dicho Juan Pablo II <em>(So-Ilicitud\u00b0 rei socialis <\/em>n\u00bb 28). De lo contrario, tal pro\u00adgreso no beneficia al hombre.<\/p>\n<h3>d) Pobreza y credibilidad de la Iglesia<\/h3>\n<p>Las implicaciones que la pobreza tiene para la credibilidad de la Iglesia en su misi\u00f3n evangeli\u00adzadora han suscitado nuevos aspectos en la con\u00adcepci\u00f3n y en la pr\u00e1ctica de la pobreza cristiana en general y muy particularmente en la pr\u00e1ctica de la pobreza evang\u00e9lica. Las dificultades de en\u00adcontrar expresiones de pobreza convincentes, so\u00adbre todo comunitarias, en un mundo de bienes\u00adtar y de continuo progreso, y las dificultades de unir arm\u00f3nicamente progreso material y pobreza evang\u00e9lica plantean nuevas cuestiones, no f\u00e1ci\u00adles de responder: \u00bfC\u00f3mo salvar ese abismo que hay entre la pobreza sufrida por los pobres y la pobreza manifestada en la Iglesia por los que ha\u00adcen voto de vivir pobres? \u00bfQu\u00e9 significa Iglesia de los pobres u opci\u00f3n preferencial por los pobres en una Iglesia que es sacramento universal de sal\u00advaci\u00f3n? Todo lo dicho justifica, de alguna mane\u00adra, la frase conocida: \u00abla pobreza es nostalgia de algo imposible\u00bb.<\/p>\n<h2>Pobreza vicenciana y misi\u00f3n vicenciana<\/h2>\n<p>La finalidad de lo dicho anteriormente no ha sido otra que ver la necesidad de limitar bien el tema cuando se trata de saber lo que un te\u00f3logo o santo dijeron sobre la pobreza y c\u00f3mo la prac\u00adticaron y, sobre todo, cuando el te\u00f3logo o santo fue, adem\u00e1s, fundador, maestro y superior de sus comunidades.<\/p>\n<p>San Vicente no fue un m\u00edstico de la pobreza, no se interes\u00f3 tanto por la pobreza cuanto por los pobres o la pobreza de los pobres. Todo el inte\u00adr\u00e9s que tuvo por la pobreza, virtud o voto, fue por la repercusi\u00f3n que la pr\u00e1ctica de la pobreza podr\u00eda tener directa o indirectamente en los mi\u00adsioneros y en las hermanas, dados a Dios para evangelizar y servir a los pobres. <em>La pobreza vi\u00adcenciana se justifica y se explica a la luz de la mi\u00adsi\u00f3n vicenciana. <\/em><\/p>\n<p>Para poder exponer con claridad lo que san Vi\u00adcente pens\u00f3 sobre la pobreza, distingo dos grandes apartados: virtud de la pobreza y voto de pobreza.<\/p>\n<h2>Virtud de la pobreza<\/h2>\n<h3>1. Valor de los bienes materiales<\/h3>\n<p>Como sucede con frecuencia en san Vicente, lo primero que notamos es la diferencia entre lo que dijo y c\u00f3mo se comport\u00f3. El san Vicente que va\u00admos a estudiar es el san Vicente fundador, el que ha dejado atr\u00e1s el sue\u00f1o de la <em>honesta retirada <\/em>(I, 86) y los largos a\u00f1os de lucha por ser rico como un cl\u00e9rigo de su tiempo lo pod\u00eda ser, es decir, desde los puestos de influencia y desde la posesi\u00f3n de beneficios. Las aventuras de su juventud no tuvie\u00adron otro fin que conseguir afanosamente riquezas y beneficios para ser rico y mejorar econ\u00f3mica\u00admente a su familia (X, 14-21; 27-34; 47-51; 71-74).<span id='easy-footnote-1-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-1-43318' title='X, 14-21; 27-29; 29-30; 30-34; 47-51; 71-72; 73-74. En 1610, obtuvo el de la Abad\u00eda de san Leonardo de Chau-mes; en 1614, p\u00e1rroco de Gamaches; en 1615, can\u00f3nigo de Ecouy; en 1624, el priorato de Grossessauve. Cito s\u00f3lo los beneficios de los que obtuvo bienes materiales sin ejer\u00adcer el oficio anejo al beneficio. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, san Vicente escribi\u00f3 a un misionero que ser\u00eda un esc\u00e1ndalo te\u00adner m\u00e1s de dos o tres curatos, no tanto por la imposibili\u00addad de atenderlos bien pastoralmente, sino por la acumu\u00adlaci\u00f3n de bienes (IV 574).'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Esta experiencia negativa hizo que san Vicen\u00adte, una vez lanzado por el camino de la santidad d\u00e1ndose a Dios para servir a los pobres, revisara su actitud. El mismo d\u00eda que firm\u00f3 el Acta de aso\u00adciaci\u00f3n de los misioneros don\u00f3 sus bienes a los parientes, y en la misma Acta se estableci\u00f3 que los misioneros <em>\u00abrenunciar\u00e1n a todos sus cargos, beneficios y dignidades\u00bb <\/em>(X, 240, 242-244).<span id='easy-footnote-2-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-2-43318' title='En las Reglas comunes, c. III, 5 de los misioneros establecer\u00e1 m\u00e1s tarde: \u00abY como se puede violar la pobre\u00adza con el deseo desordenado de bienes temporales, nos cuidaremos muy mucho de que este mal invada el coraz\u00f3n a trav\u00e9s del deseo de alg\u00fan beneficio con la excusa de que se trata de un bien espiritual. Por eso, nadie aspirar\u00e1 bajo pretexto alguno a adquirir ning\u00fan beneficio o dignidad ecle\u00adsi\u00e1stica\u00bb.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Sin embargo, san Vicente vio que era nece\u00adsario poseer bienes para poder evangelizar y ser\u00advir a los pobres. La fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n se hizo mediante un contrato econ\u00f3mico ( X, 237). Sin el dinero que este contrato aport\u00f3, no se hu\u00adbiera reunido el primer grupo de misioneros. Las hijas de la caridad tuvieron tambi\u00e9n suficientes medios para vivir y trabajar en favor de los pobres desde los mismos or\u00edgenes (X, 722).<\/p>\n<p>San Vicente acept\u00f3 el priorato de San L\u00e1zaro, no obstante los reparos que surgieron desde la pobreza, porque, como escribi\u00f3 hacia 1631 <em>\u00abpre\u00adfer\u00eda permanecer siempre en la pobreza que des\u00adviar los designios de Dios sobre nosotros\u00bb <\/em>(I, 197).<span id='easy-footnote-3-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-3-43318' title='Cf. J. K\/P ROM\u00c1N, San Vicente de Pa\u00fal, I. Biograf\u00eda, BAC, Madrid, 1981, p. 223-239. El P. Rom\u00e1n hace intere\u00adsantes reflexiones sobre la aceptaci\u00f3n del Priorato de San L\u00e1zaro.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> Desde la perspectiva, no ya de ser pode\u00adroso, de ser rico y de gozar de este mundo, sino desde la perspectiva de imitar a Cristo y de ser\u00advir a los pobres, acept\u00f3 la carroza, <em>su ignominia e infamia, <\/em>signo de riqueza en el Par\u00eds de su tiem\u00adpo; se sirvi\u00f3 de un caballo para viajar; us\u00f3 cale\u00adfacci\u00f3n en la habitaci\u00f3n, cama con alfombra y de los buenos servicios de un hermano (V, 320; XI, 337-338; 544-545; 653). No dud\u00f3 de tener a ricos como amigos y de pedirles el dinero que necesi\u00adtaba (I, 194; es un ejemplo de los muchos que se pueden aducir). Pleite\u00f3 para defender la granja de Orsigny (VII, 210, 219, 240) y administr\u00f3 can\u00adtidad considerable de bienes.<\/p>\n<p>En resumen: para san Vicente, los bienes ma\u00adteriales son medios supeditados al logro de fines superiores. En la conferencia a los misioneros, del 6 de agosto de 1655, les dijo: \u00ablos bienes son lla\u00admados medios, pues no los queremos para te\u00adnerlos a ellos, sino para obtener otra cosa\u00bb.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n est\u00e1 en el fin que se pretende con los bienes. San Vicente se puso en esta pers\u00adpectiva: \u00abLos que los buscan y quieren pasar el tiempo, vivir c\u00f3modamente, ascender. \u00a1Oh Sal\u00advador! \u00bfEs esto ser misionero? \u00bfEs esto el esp\u00ed\u00adritu de la Misi\u00f3n? No, no, \u00e9l est\u00e1 fundado en la pobreza. El esp\u00edritu de pobreza es el esp\u00edritu de Dios, porque es despreciar lo que Dios despre\u00adcia y estimar lo que \u00e9l estima, buscar lo que \u00e9l aprueba, aficionarse a lo que \u00e9l ama\u2026 El esp\u00edritu del mundo, ese esp\u00edritu de propiedad, de como\u00addidad, de buscar la propia satisfacci\u00f3n, ese esp\u00ed\u00adritu de apego a las cosas de la tierra, ese anticristo, s\u00ed, anticristo, no el que ha de venir antes de nues\u00adtro Se\u00f1or, sino de ese esp\u00edritu de riquezas opues\u00adto al de Dios, de esas m\u00e1ximas contrarias a las que ha ense\u00f1ado el Hijo de Dios (XI, 140-141).<\/p>\n<p>Los bienes materiales en cuanto medios no son ni buenos ni malos, depende de c\u00f3mo se consigan y de c\u00f3mo se usen. Sin embargo, las re\u00adlaciones del hombre con la creaci\u00f3n quedaron perturbadas por el pecado, como antes dijimos. F\u00e1cilmente, ante los bienes terrenos se suscitan las pasiones de poseer, de dominar, de abusar de los bienes temporales, de convertirlos en objeto de adoraci\u00f3n. Estos peligros fueron denunciados por nuestro Se\u00f1or: \u00ab\u00a1Ay de vosotros los ricos\u2026!\u00bb (Lc 6, 24). \u00abNo se puede servir a dos Se\u00f1ores\u2026\u00bb (Mt 6, 24). El afecto a la riqueza, dijo san Vicen\u00adte, puede ser un manantial de situaciones espiri\u00adtuales incompatibles con la vida del misionero y de la hija de la caridad ( XI, 149-150).<span id='easy-footnote-4-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-4-43318' title='XI, 149-150. En esta conferencia, san Vicente des\u00adcribi\u00f3 la conducta de los misioneros que buscan la riqueza y el bienestar.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Los bienes en las comunidades vicencianas se justifican por la necesidad de asegurar el sus\u00adtento de sus miembros y por la gratuidad del ser\u00advicio que se presta a los pobres. En una palabra, como antes dijimos, por las exigencias de la mi\u00adsi\u00f3n (Corera, J., Las bases econ\u00f3micas de la co\u00admunidad vicenciana, en Diez estudios vicencianos, CEME, Salamanca 1983, p. 137).<\/p>\n<h3>2. Lo que san Vicente entendi\u00f3 por pobreza<\/h3>\n<p>Para san Vicente, la pobreza tuvo claramente dos significados: cuando se refiere a los pobres, pobreza equivale a carencia de los bienes que la persona necesita para vivir dignamente y tambi\u00e9n se refiere a la carencia de los medios m\u00e1s indis\u00adpensables que todo hombre necesita para man\u00adtener la vida espiritual: <em>\u00ablos pobres se mueren de hambre y se condenan\u00bb. <\/em>El pobre para san Vi\u00adcente es aquel que socialmente es considerado pobre: el hombre, ni\u00f1o, mujer o anciano a quien todo el mundo llama pobre. Pobreza es, por tan\u00adto, la situaci\u00f3n en la que se encuentran aquellas personas que carecen de lo necesario para vivir dignamente, como hombres y como cristianos. Si por una parte, la pobreza <em>material <\/em>referida a los pobres se entiende bastante bien, no es f\u00e1cil, en cambio, marcar con precisi\u00f3n los l\u00edmites de la po\u00adbreza <em>espiritual. <\/em>La pobreza es, adem\u00e1s, algo re\u00adlativo pues depende de otras circunstancias eco\u00adn\u00f3micas, sociales y estructurales.<\/p>\n<p>Otro sentido daba san Vicente a la pobreza cuando hablaba a los misioneros y a las herma\u00adnas. Se refer\u00eda en estos casos a la virtud de la po\u00adbreza y al voto de pobreza, es decir, c\u00f3mo los mi\u00adsioneros y las hermanas se hab\u00edan de comportar con los bienes temporales, personales o comu\u00adnitarios, c\u00f3mo adquirir, usar y administrar los bienes materiales, teniendo presente a Cristo evangelizador de los pobres y a la pobreza de los pobres.<\/p>\n<p>San Vicente se pregunt\u00f3, en el curso de una conferencia, en qu\u00e9 consist\u00eda la virtud de la po\u00adbreza y respondi\u00f3: \u00abes una renuncia voluntaria a todos los bienes de la tierra por amor a Dios y pa\u00adra servirlo mejor y cuidar de nuestra salvaci\u00f3n, es una renuncia, un desprendimiento, un abando\u00adno\u00bb. Distingui\u00f3 entre renuncia exterior e interior. Ambas son necesarias, pero sobre todo la inte\u00adrior, fuente y ra\u00edz de la exterior. Tanto es as\u00ed que \u00abrenunciar exteriormente a los bienes de este mundo y mantener el deseo de tenerlos es no ha\u00adcer nada, es burlarse y quedarse con lo mejor\u00bb (XI, 156, 650-652). Un valor central de la virtud de la pobreza para san Vicente es el desapego de las riquezas, en forma de renuncia, de desprendi\u00admiento y de abandono. Pero, no para quedarse ah\u00ed, en lo negativo, sino para amar m\u00e1s a Dios, ser\u00advirlo mejor, adquirir la libertad ante el acoso de los bienes temporales, ser libres ante ellos y no sen\u00adtir la amargura si se carece de ellos.<\/p>\n<p>Para san Vicente, los elementos constitutivos de la pobreza de los misioneros y de las hijas de la caridad son los siguientes:<\/p>\n<ol>\n<li>La imitaci\u00f3n de la pobreza de Cristo evan\u00adgelizador de los pobres.<\/li>\n<li>La comunidad de bienes, aun respetando el derecho a poseer y a administrar algunos bie\u00adnes personales.<\/li>\n<li>El recto y moderado uso de los bienes, co\u00admunitarios o personales, es decir, un estilo sen\u00adcillo de vida, determinado por la vida comunitaria y la misi\u00f3n.<\/li>\n<li>La buena administraci\u00f3n de los bienes pa\u00adra servir a los pobres. Los bienes de las comuni\u00addades vicencianas son \u00abpatrimonio de los po\u00adbres\u00bb.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Cada uno de estos principios contiene o ins\u00adpira, como el mismo san Vicente dijo, innumera\u00adbles actos o expresiones de pobreza que se de\u00adterminan mediante el discernimiento oportuno ante la abundante casu\u00edstica que se puede pre\u00adsentar. Al conjunto de estos principios, llamamos <em>pobreza vicenciana. <\/em><\/p>\n<p>La pobreza vicenciana es, por tanto, m\u00e1s <em>fun\u00adcional <\/em>que <em>testimonial. <\/em>Puede ser <em>radical, mode\u00adrada y pluriforme <\/em>seg\u00fan lo exija la misi\u00f3n y el ser\u00advicio a los pobres. Si queremos trazar, aunque s\u00f3lo sea, a grandes trazos los l\u00edmites de la pobreza vicenciana, dir\u00edamos:<\/p>\n<ul>\n<li>La pobreza <em>personal <\/em>tiene como l\u00edmite m\u00ed\u00adnimo lo mandado y como horizonte lo que el Es\u00adp\u00edritu pida al misionero o a la hija de la caridad, sin perder de vista su pertenencia a la comunidad y a las exigencias de su vocaci\u00f3n.<\/li>\n<li>La pobreza <em>comunitaria <\/em>tiene como l\u00edmite m\u00ednimo lo mandado, cumplir lo establecido sobre la adquisici\u00f3n de los bienes, poner los bienes en com\u00fan, usarlos discrecionalmente, administrar\u00adlos conforme a las leyes, y como horizonte el que determinan las exigencias de una comunidad de personas dadas a Dios, a la evangelizaci\u00f3n y al servicio de los pobres.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>3. Las motivaciones<\/h3>\n<p>Las motivaciones que san Vicente expuso pa\u00adra amar y practicar la pobreza tienen distintas fuentes. Distingo tres de ellas: las cristol\u00f3gicas, las funcionales y las morales.<\/p>\n<p><strong>1\u00ba. Motivaciones cristol\u00f3gicas<\/strong><\/p>\n<p>El motivo de la pobreza vicenciana, como el de toda pobreza cristiana, es el seguimiento y la imitaci\u00f3n de Cristo pobre. Cristo expres\u00f3 su po\u00adbreza de una manera muy diversa, dijo muchas cosas sobre la pobreza y ante auditorios diversos, vivi\u00f3 momentos muy distintos, desde la senci\u00adllez de la vida de Nazaret hasta el despojo de la Cruz. Jes\u00fas dijo que no ten\u00eda en donde reclinar su cabeza, pero sabemos que tuvo amigos que lo hospedaron en sus casas. Puso en guardia con\u00adtra el peligro de las riquezas, pero tuvo tambi\u00e9n su modesta bolsa. Avis\u00f3 a los ricos, pero no des\u00adde\u00f1\u00f3 la amistad con muchos de ellos, ni el ser ayu\u00addado por mujeres ricas en algunos de sus viajes apost\u00f3licos.<\/p>\n<p>La pobreza que nos present\u00f3 Jes\u00fas no fue mo\u00adnol\u00edtica, uniforme, y por eso se ha interpretado de varias maneras a trav\u00e9s de la historia de la Igle\u00adsia: la primera comunidad cristiana, san Pablo, los fundadores de los monjes, de las \u00f3rdenes medicantes, de las sociedades apost\u00f3licas, de los institutos seculares y de los laicos cristianos comprometidos en seguir e imitar a Cristo pobre. Unos, como san Pablo, han visto la pobreza des\u00adde el quehacer apost\u00f3lico, otros desde la comu\u00adnidad de bienes, otros desde el despojo total de Jes\u00fas, otros desde la despreocupaci\u00f3n de lo ma\u00adterial, otros, en fin, desde el punto de vista tes\u00adtimonial y solidaridad con los pobres.<\/p>\n<p><em>a) Rasgos de Cristo pobre<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>Pobreza de coraz\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Ante todo, Jes\u00fas tiene coraz\u00f3n de pobre y entr\u00f3 de lleno en la categor\u00eda de los \u00abmansos y humildes de coraz\u00f3n\u00bb (Mt II, 29), y de los \u00abbie\u00adnaventurados los pobres de esp\u00edritu\u00bb (Mt 5, 3). Jes\u00fas es el siervo de Yahveh, el verdadero pobre de Yahveh que puso toda su confianza en Dios. Para \u00e9l, Dios era todo, el absoluto, el \u00fanico apo\u00adyo de su vida.<\/p>\n<ul>\n<li>Pobreza en el \u00abser\u00bb<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"padding-left: 30px\">El texto de san Pablo a los fieles de Filipo es muy significativo. San Pablo les present\u00f3 el di\u00adnamismo de la Encarnaci\u00f3n, c\u00f3mo Jes\u00fas \u00absien\u00addo de condici\u00f3n divina no retuvo \u00e1vidamente el ser igual a Dios. Sino que se despoj\u00f3 de s\u00ed mis\u00admo tomando condici\u00f3n de siervo haci\u00e9ndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humill\u00f3 a s\u00ed mismo obe\u00addeciendo hasta la muerte y muerte de cruz\u00bb. Es el rasgo m\u00e1s profundo de la pobreza de Jes\u00fas, despojarse de su rango, de lo que \u00e9l era, Hijo-Dios igual al Padre-Dios, para ser esclavo, depender de otro, estar disponible a los planes del Padre. Aqu\u00ed, la pobreza se confunde con la obediencia y san Pablo sigui\u00f3 esa l\u00f3gica al unir despojo del propio rango con la plena y profunda obediencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">El rasgo de esta pobreza ontol\u00f3gica de Jes\u00fas es el m\u00e1s interpelante. Jes\u00fas se dio a s\u00ed mismo, no dio s\u00f3lo lo que ten\u00eda, sino lo que era. La po\u00adbreza convincente es la que llega a dar lo que uno es, m\u00e1s que la que da lo que uno tiene, so\u00adbre todo cuando lo que se da es la vida, la propia existencia. No hubo ser humano tan rico como el de Jes\u00fas y nunca hubo una entrega tan total, ple\u00adna, generosa y gratuita como la de Jes\u00fas, senci\u00adllamente porque Jes\u00fas se dio totalmente al plan salvador de Dios en favor de todos los hombres.<\/p>\n<ul>\n<li>Pobreza ambiental<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Jes\u00fas, socialmente, fue pobre: escogi\u00f3 una fa\u00admilia pobre (Lc 2, 22), trabaj\u00f3 para vivir modes\u00adtamente (Mt 13, 55), se consider\u00f3 pecador como los que fueron a recibir el bautismo de Juan (Mc 1 9), se dirigi\u00f3 a los pobres como los principales destinatarios de su mensaje (Lc 4, 17), dio como signo de su mesianidad la evangelizaci\u00f3n de los pobres (Lc 7, 18-22) no us\u00f3 poder econ\u00f3mico, ni pol\u00edtico para difundir su idea, m\u00e1s bien se vali\u00f3 de su palabra avalada con los signos que hac\u00eda (Mc 1, 27-28).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Otro signo de la pobreza social de Jes\u00fas fue su opci\u00f3n por el estado celibatario. Opt\u00f3 por ser \u00abeunuco a causa del reino de los cielos\u00bb. Re\u00adnunci\u00f3 al matrimonio por una causa que la mayor parte de la gente no entend\u00eda. Opt\u00f3 por ser c\u00e9li\u00adbe y llevar consigo este signo de marginaci\u00f3n en aquella sociedad.<\/p>\n<ul>\n<li>Pobreza material<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"padding-left: 30px\">La pobreza material de Jes\u00fas es la que m\u00e1s contradicciones tiene. Ciertamente, no fue rico, tampoco fue miserable; no abund\u00f3 en bienes ma\u00adteriales, tampoco fue un vagabundo. Dijo que \u00ablas raposas ten\u00edan guarida y los p\u00e1jaros nidos, pero que el hijo del hombre no ten\u00eda donde reclinar su cabeza\u00bb (Mt 8, 20), pero sabemos que esto no sucedi\u00f3. Tuvo una modesta bolsa administrada por uno de sus disc\u00edpulos y fue asistido por mujeres ricas que lo segu\u00edan (Lc 8, 2).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Puso en guardia contra la tentaci\u00f3n de acu\u00admular riquezas (Lc 12, 13); se\u00f1al\u00f3 con claridad que las riquezas eran un obst\u00e1culo para seguirlo (18, 18-23); advirti\u00f3 de la dificultad que los ricos ten\u00edan para entrar en el reino de los cielos (18, 24) y hasta los conden\u00f3: \u00abAy de vosotros los ricos por\u00adque ya hab\u00e9is recibido vuestra recompensa\u00bb (Lc 6, 24). A estas expresiones, se contraponen el he\u00adcho de que Jes\u00fas tuvo amigos ricos (Jn 12, 1-4); llam\u00f3 a un rico a que lo siguiera (Mt 9, 9); acep\u00adt\u00f3 asistir a banquetes preparados por gente de\u00adsahogada en bienes materiales (Lc 5, 29); visit\u00f3 las casas de algunos amigos ricos (Lc 19, 2).<\/p>\n<ul>\n<li>Pobreza y disponibilidad.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Lo que se deduce de todo lo anterior es que Jes\u00fas se movi\u00f3 con gran libertad en aquella so\u00adciedad de ricos y pobres y, sin negar la prefe\u00adrencia por unos, no se separ\u00f3 y conden\u00f3 incon\u00addicionalmente a los otros.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Si se estudia atentamente el comportamien\u00adto de Jes\u00fas, se ve que la <em>misi\u00f3n <\/em>es la que determina la variedad de opciones. \u00c9l ha venido para instaurar el reino de Dios, salvar al mundo, predicar el evangelio a los pobres, salvar lo que estaba perdido, morir por la redenci\u00f3n de todos. Esta misi\u00f3n es la que le inspir\u00f3 su conducta. Por eso, al reflexionar sobre la pobreza de Jes\u00fas, ne\u00adcesariamente tenemos que prestar atenci\u00f3n al momento que vive, al auditorio a quien predica, el signo que realiza, porque todo est\u00e1 determinado de alguna manera por la misi\u00f3n. \u00abMi alimento es hacer la voluntad de mi Padre y llevar a cabo su obra\u00bb (Jn. 4, 34).<\/p>\n<p><em>b) El Cristo pobre contemplado por san Vicente<\/em><\/p>\n<p>En las reglas a los misioneros, san Vicente present\u00f3 a un Jes\u00fas totalmente pobre, al Jes\u00fas que no tuvo donde reclinar su cabeza, siendo due\u00ad\u00f1o de todo: <em>\u00abAunque verdadero due\u00f1o de todos los bienes, Cristo adopt\u00f3 una vida tan pobre que no tuvo donde reclinar su cabeza\u00bb. <\/em>San Vicente complet\u00f3 el ejemplo de Cristo a\u00f1adiendo otro as\u00adpecto muy importante para los misioneros: <em>\u00abqui\u00adso que sus Ap\u00f3stoles o Disc\u00edpulos que trabajaban con \u00e9l en su misi\u00f3n vivieran en el mismo estilo de pobreza de modo que no tuvieran ninguna pro\u00adpiedad personal\u00bb. <\/em>La finalidad de seguir a este Cristo pobre y de aceptar como los disc\u00edpulos su deseo de vivir con \u00e9l no es otra que la de ser y estar libres para combatir con soltura lo que es la ruina de casi todo el mundo: el \u00e1vido deseo de las riquezas (XI, 139, 649; <em>Constituciones y Es\u00adtatutos de la CM, <\/em>CEME, Salamanca 1985, p. 199).<\/p>\n<p>En las reglas comunes de las hermanas, se limit\u00f3 a decir que para \u00abhonrar la pobreza de nues\u00adtro Se\u00f1or se han de contentar sencillamente con las pocas cosas necesarias, considerando que son sirvientas de los pobres y que por eso han de vivir pobremente\u00bb (P\u00e9rez Flores, M., Reglas comunes de las HC, siervas de los pobres en\u00adfermos, CEME, Salamanca 1989, p. 74s). La po\u00adbreza de las hermanas tiene como referencia a Cristo pobre y a los pobres. Con la pr\u00e1ctica de la pobreza, la hija de la caridad honra, da culto a Cristo pobre y se dispone a servir a los pobres.<\/p>\n<p>En la correspondencia y en las conferencias, no desarroll\u00f3 el elemento cristol\u00f3gico; m\u00e1s bien mostr\u00f3 admiraci\u00f3n de la pobreza de Cristo, a ve\u00adces l\u00edrica, para pasar inmediatamente a la pr\u00e1cti\u00adca de la pobreza. Con ocasi\u00f3n de la p\u00e9rdida de un proceso, despu\u00e9s de dar un \u00a1viva! a la justicia: \u00a1Viva la justicia! present\u00f3 el ejemplo de Cristo despojado y anim\u00f3 a todos a vivir m\u00e1s unidos a Cristo, confiando en la Providencia de que no les faltar\u00e1 en lo necesario (VIII, 140).<\/p>\n<p>San Vicente mencion\u00f3 con frecuencia la en\u00adse\u00f1anza de Jes\u00fas sobre la pobreza. Jes\u00fas fue el primer maestro de la pobreza: \u00ab\u00a1Oh si (Dios) re\u00adtirase por su gracia todos los velos que el mundo y nuestro amor propio nos ponen ante los ojos! Entonces, padres, quedar\u00edamos embobados ante los encantos de esta virtud, que rob\u00f3 el coraz\u00f3n y los afectos del Hijo de Dios; \u00e9sta ha sido la vir\u00adtud del Hijo de Dios,\u2026 fue el primero en ense\u00f1ar\u00adla, quiso ser el maestro de la pobreza. Dios no qui\u00adso ense\u00f1\u00e1rnosla por los profetas; se la reserv\u00f3 para venir \u00e9l mismo a ense\u00f1arla\u00bb (XI, 155).<\/p>\n<p>San Vicente puso de relieve tres aspectos de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas sobre la pobreza:<\/p>\n<ul>\n<li>La pobreza fue la primera virtud que prac\u00adtic\u00f3 al venir al mundo y la primera que ense\u00f1\u00f3, y por ser \u00abla primera que brota de los labios es la que m\u00e1s llena el coraz\u00f3n\u00bb (XI, 650, 657).<\/li>\n<li>El segundo aspecto que san Vicente recal\u00adc\u00f3 en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas fue que nadie pue\u00adde ser disc\u00edpulo de Cristo si no renuncia a todo lo que tiene (XI, 657-658).<\/li>\n<li>El tercero es la promesa por parte de Dios que no abandonar\u00e1 a los que dejan casas, her\u00admanos, padre o madre (XI, 659-660).<span id='easy-footnote-5-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-5-43318' title='San Vicente coment\u00f3 los pasajes de Mt 19, 29, Mc 10, 29 y Lc 18, 29; cf. XI, 659-660.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p>San Vicente no est\u00e1 condicionado por un sis\u00adtema teol\u00f3gico. Contempla a Jes\u00fas en todos los estados de pobreza que vivi\u00f3 y seg\u00fan las cir\u00adcunstancias acude en su exhortaci\u00f3n al ejemplo y a las palabras de Jes\u00fas que m\u00e1s iluminan la cuesti\u00f3n o el hecho que se tienen delante.<\/p>\n<p><strong>2\u00ba Motivaciones funcionales o comunitarias.<\/strong><\/p>\n<p>La historia de la Iglesia ense\u00f1\u00f3 a san Vicente el mal que la riqueza hab\u00eda causado a la misma Iglesia, al estado clerical y a las comunidades re\u00adligiosas (XI, 665). Tuvo miedo de que despu\u00e9s de su muerte aparecieran misioneros o hermanas que sucumbieran a la tentaci\u00f3n de la riqueza: \u00abLo digo ad preventionem. Mucho antes de que el mal llegase, les dec\u00eda el Hijo de Dios a sus disc\u00edpulos: -Tened cuidado, ah\u00ed est\u00e1; lo veo venir; est\u00e1 ya a la puerta, permaneced vigilantes-. Me gustar\u00eda de\u00adc\u00edros lo mismo para que evitemos ese horrible monstruo, el m\u00e1s espantoso del infierno\u00bb (X, 840; XI, 152). La pobreza era para san Vicente:<\/p>\n<ol>\n<li>El nudo de las comunidades; el fundamento de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de la Compa\u00ad\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad; la <em>fortaleza inexpugnable. <\/em>San Vicente us\u00f3 otras expresiones: la pobreza <em>apoyo <\/em>de las comunidades, <em>muro de sost\u00e9n <\/em>de todas las religiones, <em>muralla <\/em>que las de\u00adfiende y conserva (IX, 820-821; 824; X, 840; XI, 138, 145, 772; <em>Constituciones y Estatutos de la CM, <\/em>CE-ME, Salamanca 1985, p. 199). A un superior le ad\u00advirti\u00f3: <em>\u00abEn nombre de Dios, padre, tengamos m\u00e1s inter\u00e9s por extender el imperio de Dios que nues\u00adtras posesiones. Llevemos sus negocios y \u00e9l lle\u00advar\u00e1 los nuestros. Honremos su pobreza, al me\u00adnos con nuestra moderaci\u00f3n, si no lo hacemos con una perfecta imitaci\u00f3n\u00bb <\/em>(III, 488-489).<\/li>\n<li>Sin la pobreza, no se puede perseverar en la vocaci\u00f3n. San Vicente insisti\u00f3 mucho en es\u00adte aspecto: \u00abAcordaos de que jam\u00e1s persevera una hermana sin la pobreza. Estad seguras de que no observar la pobreza, esta regla de la san\u00adta pobreza, es ponerse en peligro, no solamente de abandonar la vocaci\u00f3n, sino de destruir la Com\u00adpa\u00f1\u00eda y de veros vosotras mismas abandonadas de Dios, ya que la pobreza es la base y el funda\u00admento que la sostiene y, si llega a fallar, todo el edificio se viene abajo\u00bb (IX, 824, 897).<span id='easy-footnote-6-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-6-43318' title='San Vicente dio mucha importancia a la falta contra la pobreza quitando dinero a la comunidad y, por tanto, a los pobres. Para el santo, esta falta destru\u00eda la vocaci\u00f3n y el prestigio de la Compa\u00f1\u00eda, cf. IX\u201e 824, 897.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> La mis\u00adma doctrina sostuvo referente a la vocaci\u00f3n del misionero. En la conferencia del 13 de agosto de 1655, cont\u00f3 el final triste de dos misioneros que por haber faltado a la pobreza abandonaron la Compa\u00f1\u00eda y terminaron sus vida de mala mane\u00adra (XI, 149, 154, 158).<\/li>\n<li>La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n ir\u00e1 antes a la ruina por las riquezas que por la pobreza, por\u00adque como dijo a un misionero \u00abno somos lo bas\u00adtante virtuosos para poder soportar el peso de la abundancia y el de la virtud apost\u00f3lica, y temo que nunca lo seremos, y que el primero arruinar\u00eda al segundo\u00bb. Puso el ejemplo del religioso refor\u00admado que le dijo: \u00abDesde que quisimos inde\u00adpendizarnos de la Providencia, tener buenos edificios, estar asegurados de todo lo necesario para la vida, comenz\u00f3 el desastre de la casa\u00bb (II, 395, 397). Abelly nos ha trasmitido este dicho de san Vicente: \u00abLa Compa\u00f1\u00eda no morir\u00e1 por la po\u00adbreza. El miedo que yo tengo es que llegue a per\u00adderse, si le falta la pobreza\u00bb ( XI, 817).<span id='easy-footnote-7-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-7-43318' title='El texto de Abelly est\u00e1 recogido en XI, 817.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>3\u00ba. Las motivaciones morales<\/strong><\/p>\n<p>La fidelidad a la palabra dada, el buen ejem\u00adplo, la coherencia fueron razones que san Vicen\u00adte esgrimi\u00f3 con fuerza cuando se dirigi\u00f3 a los misioneros y a las hermanas. Insisti\u00f3 en la hon\u00adradez del hombre, en la fidelidad a la palabra da\u00adda a otro hombre. <em>\u00abUn hombre que no tiene palabra no es hombre, s\u00f3lo tiene apariencia. Es un animal feroz que merece ser echado de la socie\u00addad humana\u00bb. En la misma conferencia, encontra\u00admos estas otras expresiones no menos fuertes: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es un hombre sin palabra? Es el peor, s\u00ed, el peor, el m\u00e1s detestable de los hombres\u2026 resultan odiosos a Dios y a los hombres<\/em>\u00bb (XI, 146-149).<\/p>\n<p>Si la infidelidad a la palabra dada al hombre su\u00adpone la gran deshonra \u00bfqu\u00e9 no supondr\u00e1 la infi\u00addelidad a la palabra dada a Dios? San Vicente dio rienda suelta a su oratoria: <em>\u00abSi es insoportable ser llamado embustero por los hombres, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 cuando todos los hombres, todos los \u00e1ngeles, to\u00addas las criaturas reprochen nuestra perfidia? \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 cuando Dios nos diga: \u00a1M\u00edrate, m\u00edrate, men\u00adtiroso, villano, cobarde, desvergonzado, que has venido a mi casa, junto a mi altar, a darme tu pa\u00adlabra, para faltar luego a ella! Eres un p\u00e9rfido que me has hecho voto, que ante mi altar me has he\u00adcho una promesa para enga\u00f1arme, traidor, que te has alistado bajo mis banderas para abandonarlas y seguir el partido de mi enemigo y servir al dia\u00adblo. \u00a1Eres un traidor, traidor, traidor!\u00bb <\/em>(XI, 148).<\/p>\n<p>Cuando habl\u00f3 a las hermanas, argument\u00f3 igualmente con razones del orden moral. Es po\u00adsible que alguna hermana pensara que \u00fanica\u00admente las que hab\u00edan hecho los votos estaban obligadas a guardar la pobreza. San Vicente sali\u00f3 al encuentro y les dijo: \u00ab<em>Ten\u00e9is que saber que es\u00adt\u00e1is obligadas todas, tanto las que han hecho los votos como las que no los han hecho porque to\u00addas las que vienen a la Compa\u00f1\u00eda tienen o deben tener el prop\u00f3sito de servir a Dios\u00bb. <\/em>A continua\u00adci\u00f3n, san Vicente se refiri\u00f3 a la fidelidad de la es\u00adposa. <em>\u00abAl entrar en la compa\u00f1\u00eda, le disteis vues\u00adtra palabra. Si \u00e9l llev\u00f3 una vida pobre, ten\u00e9is que imitarlo en esto\u00bb <\/em>(IX, 816).<\/p>\n<p>Otros motivos, basados en los ejemplos de la Virgen, de los ap\u00f3stoles, de la Se\u00f1orita Legras, de las buenas campesinas, de los misioneros pre\u00adsent\u00f3 san Vicente cuando habl\u00f3 de la pobreza a las hermanas (IX, 97, 100, 889, 1. 222).<\/p>\n<h3>4. Los medios<\/h3>\n<p>San Vicente fue generoso en ofrecer medios para ser fieles a la pobreza personal y comunita\u00adria. Teniendo en cuenta lo establecido en las Reglas comunes de los misioneros y de las her\u00admanas, podemos agrupar los medios en dos gran\u00addes apartados: los medios que tienen como fin animar e impulsar desde el interior la pr\u00e1ctica de la pobreza y los medios concretos y pr\u00e1cticos. Hay que unir pobreza <em>afectiva y efectiva . <\/em>La M. Guillemin advirti\u00f3: \u00abEn nuestros d\u00edas en los que tanto se insiste en la pobreza de esp\u00edritu, se co\u00adrre el riesgo de olvidar, a veces, un poco la po\u00adbreza efectiva\u00bb. Podemos aplicar lo que san Vi\u00adcente dijo de la mortificaci\u00f3n: quien no aprecia la mortificaci\u00f3n externa es se\u00f1al de que tampo\u00adco aprecia la interna.<\/p>\n<p>Antes de exponer los medios, es necesario tener muy presente que san Vicente quiso y pro\u00adcur\u00f3 que no faltara nada de lo necesario a los misioneros y a las hermanas, dentro del estilo de vida propio de los que se han dado a Dios para servir a los pobres. Cre\u00f3 el oficio en la Congre\u00adgaci\u00f3n, posteriormente llamado en algunas pro\u00advincias <em>\u00aboficio de pobreza\u00bb, <\/em>para que todos pudieran pedir lo que necesitaban (IX, 878, 885, 889; XI, 87, 661). Partiendo, pues, de que cada uno tiene lo necesario, se puede exigir la po\u00adbreza interior y exterior.<span id='easy-footnote-8-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-8-43318' title='&lt;em&gt;Constituciones y Estatutos de la C.M., &lt;\/em&gt;o. c. p. 200- 203. P\u00e9rez Flores, M., &lt;em&gt;Las reglas comunes de las hijas de la caridad, &lt;\/em&gt;o. c. p. 75-83. Recojo en primer lugar los me\u00addios establecidos en las Reglas comunes. Las citas poste\u00adriores recogen los que san Vicente propuso en otras inter\u00advenciones.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p><strong>1\u00ba. Principios de pobreza interior:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Disponibilidad a dejar cualquier cosa cuan\u00addo se lo mande el superior o simplemente lo in\u00addique (XI, 662).<\/li>\n<li>No pedir ni rehusar nada, pero si hay nece\u00adsidad de algo exponerlo sencillamente y con total indiferencia (IX 885, 888; XI, 84).<\/li>\n<li>No buscar cosas superfluas o curiosas y moderar el uso de las cosas necesarias y el de\u00adseo de ellas, de manera que el estilo de vida: ali\u00admentaci\u00f3n, habitaci\u00f3n, ajuar sean como convie\u00adne a un pobre (XI, 87, 91, 663).<\/li>\n<li>Estar preparado a sufrir las consecuencias de la pobreza hasta el punto de aceptar con ale\u00adgr\u00eda que le den lo peor (XI, 662).<\/li>\n<li>No quejarse si les falta algo de lo necesa\u00adrio, al contrario, sentir con gozo <em>la mordedura <\/em>de la pobreza (IX, 813) .<\/li>\n<li>Suprimir en nosotros hasta el menor rastro de propiedad personal (XI, 663, 672).<\/li>\n<li>No aspirar a los beneficios y dignidades ecle\u00adsi\u00e1sticas con la excusa de que se trata de un bien espiritual (VII, 158; X, 240, 392, 408; XI, 664).<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>2\u00ba. Medios pr\u00e1cticos para guardar la pobreza.<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>La gratuidad de las misiones y el servicio a los pobres.<span id='easy-footnote-9-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-9-43318' title='I, 341, 442; III, 227, 253; VI, 144, 152; VII, 372; X, 238, 249, 258; XI, 413, 654. San Vicente resolvi\u00f3 algunos casos sobre la gratuidad. El principio general era que no se pod\u00eda recibir nada por raz\u00f3n de la predicaci\u00f3n de las mi\u00adsiones, pero se pod\u00eda recibir por otras razones: 1, 194; V, 460; VI, 144; VII, 372.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<li>Poner todos los bienes <em>en com\u00fan <\/em>a ejem\u00adplo de los primeros cristianos, lo que se gana y lo que es de uso corriente a todos los miembros de la comunidad. El superior dar\u00e1 a cada uno lo que necesite (IX, 448, 813-815; XI, 88, 90, 248, 675).<\/li>\n<li>Depender de los superiores: No disponer de los bienes sin <em>permiso <\/em>del Superior (IX 129, 579, 817; XI, 661). Nadie usar\u00e1 nada como si fue\u00adra suyo, ni se llevar\u00e1n de una casa a otra, cosa al\u00adguna sin <em>permiso <\/em>del Superior (VII, 241; XI, 663). Pedir <em>permiso <\/em>en todo lo referente a la aceptaci\u00f3n, uso y disposici\u00f3n de los bienes comunes. La <em>de\u00adpendencia <\/em>es una de las expresiones m\u00e1s claras de la pobreza vicenciana.<span id='easy-footnote-10-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-10-43318' title='El decreto Perfectae caritatis 13 del concilio Vaticano II sigue reconociendo la dependencia como una expresi\u00f3n de la pobreza, pero a\u00f1ade: &lt;em&gt;\u00abNo basta estar sometidos a los superiores en el uso de los bienes, sino que es preciso que los miembros sean pobres real y espiritualmente, tenien\u00addo sus tesoros en el cielo &lt;\/em&gt;(cf. Mt 6, 20).'><sup>10<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<li>Estilo de vida sencillo: vestido, mueble, co\u00admida, libros, ornamentos de la iglesia y evitar las desigualdades entre los miembros de la comuni\u00addad.<span id='easy-footnote-11-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-11-43318' title='&lt;em&gt;Comida: &lt;\/em&gt;VI, 137; IX, 94, 292, 421, 938, 1. 199; &lt;em&gt;Ro\u00adpa: &lt;\/em&gt;IX, 293, 633, 799, 886, 900; XI, 337; &lt;em&gt;Edificios y ajuar: &lt;\/em&gt;II, 320, 486, VIII, 40; &lt;em&gt;Libros: &lt;\/em&gt;XI, 662.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p>En la correspondencia de san Vicente, se en\u00adcuentran infinidad de detalles sobre la vida de po\u00adbreza, expuestos seg\u00fan las circunstancias de las casas y de los misioneros y hermanas, vg. : como procurar tener buen pan, tener un extraordinario en una fiesta y cuidar de los gastos de los viajes (I, 404; VII, 372). Todos estos detalles son muy significativos porque demuestran la sensibilidad de san Vicente por la pr\u00e1ctica personal y comu\u00adnitaria de la pobreza.<\/p>\n<p>En resumen, de todos los medios antes di\u00adchos, tienen importancia especial en la pr\u00e1ctica de la pobreza vicenciana los <em>permisos, <\/em>la <em>comu\u00adnidad de bienes <\/em>y el <em>estilo de vida sencillo. <\/em><\/p>\n<h3>5. Administraci\u00f3n de los bienes<\/h3>\n<p>Una de las expresiones del esp\u00edritu de po\u00adbreza y de la pr\u00e1ctica convincente de la misma fue para san Vicente la recta administraci\u00f3n de los bie\u00adnes de la comunidad que, seg\u00fan una de sus fra\u00adses m\u00e1s significativas, eran bienes de los pobres, <em>patrimonio de los pobres. <\/em>De la buena adminis\u00adtraci\u00f3n, depend\u00eda, no s\u00f3lo el buen nombre de la comunidad, sino el buen servicio, la confianza de los responsables y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la con\u00adservaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>San Vicente tuvo cualidades de buen admi\u00adnistrador, tuvo talento para los negocios y una capacidad enorme para casi llevar la contabilidad de todas las comunidades de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, aliviado por santa Luisa en lo que se refiere a los bienes de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Los puntos claves de la administraci\u00f3n de los bienes seg\u00fan san Vicente son:<\/p>\n<p><strong>1\u00ba. Necesidad de tener bienes<\/strong><\/p>\n<p>Ambas comunidades deben poseer bienes materiales porque no son mendicantes: \u00abiDios m\u00edo! la necesidad nos obliga a poseer bienes pe\u00adrecederos y a conservar en la Compa\u00f1\u00eda los bie\u00adnes que Dios le ha dado\u00bb. A las hermanas, les di\u00adjo casi lo mismo: \u00abEl nervio de la Compa\u00f1\u00eda es ese poco bien que ten\u00e9is, pero si eso os falla, no podr\u00e9is manteneros\u2026 Insisto una vez m\u00e1s en que ten\u00e9is que tener mucho cuidado por conservar lo poco que ten\u00e9is\u00bb (XI 413; X, 818).<\/p>\n<p><strong>2\u00ba. Administraci\u00f3n diligente<\/strong><\/p>\n<p>La posesi\u00f3n de bienes para la comunidad y pa\u00adra los pobres exige que se los administre bien, que se les haga producir, que se los defienda ante los tribunales, si fuera necesario, y que se eviten los gastos in\u00fatiles (VII, 348; VIII, 40; XI, 36, 85s, 242; cf. Corera, <em>o. c. <\/em>p. 145-149).<\/p>\n<p>Como hombre de su tiempo, se atuvo al sis\u00adtema econ\u00f3mico de entonces y us\u00f3 los medios de adquisici\u00f3n y administraci\u00f3n entonces leg\u00edti\u00admos: propiedad de bienes muebles e inmuebles, donaciones, negocios, beneficios, fundaciones, rentas de fincas propias o de otros, inversiones, compraventa, etc.<\/p>\n<p><strong>3\u00ba. Obras econ\u00f3micamente s\u00f3lidas<\/strong><\/p>\n<p>Las fundaciones vicencianas tienen ordinaria\u00admente una base econ\u00f3mica s\u00f3lida, fija, legalmente bien hecha, de tal manera que la carencia de me\u00addios o la angustia por mantener la obra no quite tiempo y vigor al servicio que se debe prestar a los pobres. A los mendicantes, les <em>\u00abbasta plan\u00adtar la piqueta para quedar fundados. Pero a no\u00adsotros, que no recibimos nada del pobre pueblo, necesitamos rentas y esas rentas deben ser su\u00adficientes\u00bb <\/em>(IV, 446; VII, 183).<\/p>\n<p><strong>4\u00ba. Contabilidad transparente<\/strong><\/p>\n<p>Otro cap\u00edtulo es el de llevar bien la contabili\u00addad, con claridad y rendir cuenta a los responsa\u00adbles y en los momentos oportunos. San Vicente comprendi\u00f3 que no siempre resultaba f\u00e1cil llevar la contabilidad, principalmente a los misioneros que se ausentaban frecuentemente de casa: <em>\u00abRe\u00adsulta dif\u00edcil a los misioneros que van y vienen escribir con detalle todo lo que gastan en la ciudad y en el campo\u00bb <\/em>(IV, 70). Si san Vicente fue exigente en la contabilidad interna, hizo todo lo posible para liberarse de rendir cuentas a los Obis\u00adpos: \u00ab<em>Temo que si empieza Vd. a presentar cuen\u00adtas, se seguir\u00e1 haciendo as\u00ed y luego el se\u00f1or cardenal y el arzobispo que le sucedan, al ver que as\u00ed lo ha hecho, le obligue a continuar, y eso es precisamente lo que hay que evitar por encima de todo, por tratarse de una sujeci\u00f3n que mo\u00adlesta <\/em>(IV, 70).<\/p>\n<h3>6. La pobreza y el trabajo<\/h3>\n<p>El decreto <em>Perfectae Caritatis <\/em>del Vaticano II considera el trabajo como una expresi\u00f3n de la pobreza. La idea est\u00e1 recogida en las constitu\u00adciones actuales de los misioneros y de las her\u00admanas. Las razones son el sentirse sujeto a la obli\u00adgaci\u00f3n com\u00fan del trabajo, hacerse solidarios con los pobres que necesitan trabajar para vivir, po\u00adnerse a nivel de ellos sometidos a las leyes de la competencia y de la inseguridad, sin dejar de con\u00adfiar en la divina Providencia.<span id='easy-footnote-12-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-12-43318' title='Perfectae caritatis, n\u00ba 13. Constituciones y Estau\u00adtos de la C.M., CEME, Salamanca 1985, p. 59. Constitucio\u00adnes y Estatutos de las Hijas de la Caridad, p. 36.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> Sin embargo, te\u00adner trabajo hoy, en una sociedad donde el traba\u00adjo escasea, es una riqueza muy apreciable.<\/p>\n<p>El concepto de trabajo que san Vicente tuvo, no equivale exactamente al que nosotros tene\u00admos. Trabajo para san Vicente era el <em>trabajo ser\u00advil, <\/em>el que se prohib\u00eda hacer en los domingos y d\u00edas de precepto. Tuvo una conferencia a las her\u00admanas sobre <em>\u00abel amor al trabajo\u00bb <\/em>y otra a los mi\u00adsioneros, sobre el \u00ab<em>trabajo y el estudio\u00bb. <\/em>No era lo mismo <em>trabajar <\/em>que <em>estudiar. <\/em>Cuando san Vi\u00adcente se dirigi\u00f3 a las hermanas, les expuso la ley del trabajo desde perspectivas distintas: como consecuencia del pecado y como un mandato de Dios. El justo debe vivir del fruto de su trabajo (IX, 439, 443).<\/p>\n<p>Tuvo miedo de la ociosidad como madrastra de todas las virtudes. Dijo que un sacerdote de\u00adb\u00eda tener m\u00e1s tarea que la que pod\u00eda realizar.<span id='easy-footnote-13-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-13-43318' title='IX, 483; XI, 121; IX, 26, 124, 213, 450. Constituciones y Estatutos C.M., o. c., p. 207. P\u00e9rez Flores, M., Reglas co\u00admunes de las Hijas de la Caridad siervas de los pobres en\u00adfermos, CEME, Salamanca, 1989, p. 89 (en las Reglas co\u00admunes de los misioneros y hermanas, la ociosidad est\u00e1 dentro del capitulo de la castidad y no de la pobreza).'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> Abelly, nos ha trasmitido un pensamiento de san Vicente, posiblemente recogido de un contem\u00adplativo: \u00ablo nuestro es estar siempre ocupados\u00bb, \u00fatilmente ocupados.<span id='easy-footnote-14-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-14-43318' title='XI, 733. El contexto es el amor, es decir, si el amor no es efectivo, el afectivo no es completo y puede ser has\u00adta sospechoso.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>\n<p>San Vicente relacion\u00f3 m\u00e1s el trabajo con el servicio que con la pobreza, al menos de una manera directa. Hab\u00eda que evangelizar y servir a los pobres <em>gratuitamente. <\/em>Los misioneros no po\u00add\u00edan recibir nada por raz\u00f3n de las misiones. El dinero deb\u00eda venir por otros medios. Las herma\u00adnas deb\u00edan trabajar para ganarse el sustento y lo necesario, es m\u00e1s, incluso para hacer part\u00edcipes a los pobres del fruto de su trabajo o para que otras hermanas pudieran trabajar m\u00e1s desaho\u00adgadamente por los pobres.<span id='easy-footnote-15-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-15-43318' title='IX, 65, 99. Como el tema trabajo tiene su propio lu\u00adgar en este diccionario, me contento con lo dicho por lo que a las relaciones que pueden existir entre el trabajo y la po\u00adbreza en san Vicente.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> Hab\u00eda que estar cer\u00adcanos a los pobres que necesitan trabajar para vivir. En esta cercan\u00eda, est\u00e1 la semilla de la soli\u00addaridad con lo pobres y en la coincidencia en aceptar la ley universal del trabajo.<\/p>\n<h2>El voto de pobreza y el estatuto fundamental de pobreza<\/h2>\n<p>En la doctrina de san Vicente sobre la pobre\u00adza, no es f\u00e1cil distinguir los l\u00edmites entre la virtud y el voto. En las Reglas comunes, no se habla del voto, sino de la virtud de la pobreza. En ge\u00adneral, el voto abarca todo el campo de la virtud y a\u00f1ade los valores teol\u00f3gicos, morales y jur\u00eddicos propios del voto.<\/p>\n<h3>a) Origen del Estatuto fundamental<\/h3>\n<p>Hay cuestiones que se deben plantear prin\u00adcipalmente, no exclusivamente, desde el com\u00adpromiso de guardar la pobreza por raz\u00f3n del voto que se ha emitido en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n o en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Cari\u00addad. En la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, existe el llamado <em>Estatuto fundamental de pobreza de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. <\/em>En sentido estricto, tal Estatuto no existe en la Compa\u00f1\u00eda de las Hi\u00adjas de la Caridad, pero en la pr\u00e1ctica, por apro\u00adpiaci\u00f3n, ellas siguen exactamente lo que en \u00e9l se establece.<\/p>\n<p>Al principio, parece ser que los miembros de la Congregaci\u00f3n ced\u00edan a la misma el usu\u00adfructo y la administraci\u00f3n de los propios bienes. No obstante el voto de pobreza, conservaban el dominio radical, pod\u00edan adquirir bienes y dispo\u00adner del capital por testamento o donaci\u00f3n. Si sal\u00edan de la Congregaci\u00f3n, recuperaban todos los derechos sobre sus bienes (IV 15-16; XI 223\u00ad224).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la aprobaci\u00f3n de los votos por el Papa Alejandro VII, mediante el breve <em>Ex Commissa Nobis <\/em>(22. 9. 1655), hubo cambios. Seg\u00fan la f\u00f3rmula que establec\u00eda las condiciones primitivas del voto, dejaba de existir la obligaci\u00f3n de ceder el usufructo de los bienes a la Congregaci\u00f3n y la administraci\u00f3n de los propios bienes. La leyes ci\u00adviles prohibieron que se cedieran los bienes pro\u00adpios a la comunidad de la que se era miembro. Las rentas de los bienes se pod\u00edan emplear en fa\u00advor de los familiares pobres. Si abandonaban la Congregaci\u00f3n, recuperaban todos los derechos so\u00adbre los propios bienes, menos los ya percibidos por la Congregaci\u00f3n (cf. Fern\u00e1ndez, J., <em>Extensi\u00f3n del voto de pobreza de la Congregaci\u00f3n de la Mi\u00adsi\u00f3n, <\/em>Madrid, 1940, p. 9-12).<\/p>\n<p>El 12 de agosto de 1659, se public\u00f3 el breve <em>Alias Nos <\/em>de Alejandro VII. En \u00e9l, se conten\u00eda <em>el Estatuto fundamental de pobreza en la Congre\u00adgaci\u00f3n de la Misi\u00f3n <\/em>(VI, 409, 431 VII, 330; VIII, 30). San Vicente lo ley\u00f3 a la comunidad y lo co\u00adment\u00f3 en las conferencias del 14 de noviembre y del 5 de diciembre de 1659 (XI, 647, 669).<\/p>\n<h3>b) El breve <em>Alias Nos<\/em><\/h3>\n<p>El contenido del breve <em>Alias Nos <\/em>se resume en los siguientes puntos:<\/p>\n<ol>\n<li>Los miembros de la Congregaci\u00f3n retie\u00adnen el dominio de los bienes inmuebles y de los beneficios simples<span id='easy-footnote-16-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-16-43318' title='Por beneficio simple, se entend\u00eda el oficio ecle\u00adsi\u00e1stico por el cual se recibia una cantidad de dinero, pero no exig\u00eda residencia.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> que posean y puedan poseer en el futuro.<\/li>\n<li>Los frutos o rentas de los bienes propios no se pueden capitalizar ni usar en provecho pro\u00adpio, deben emplearse con permiso del superior en obras p\u00edas en favor de los pobres.<\/li>\n<li>Si los padres o familiares est\u00e1n necesita\u00addos, el superior cuidar\u00e1 de que se les d\u00e9 a ellos (X, 552).<\/li>\n<\/ol>\n<p>El Estatuto se centra exclusivamente en los bienes inmuebles y en los beneficios simples. El misionero tiene poder sobre estos bienes, pue\u00adde administrarlos, conservarlos, disponer de ellos, etc. sin permiso de los Superiores. Son bienes que, en principio, la Congregaci\u00f3n deja a la res\u00adponsabilidad del misionero. S\u00f3lo el uso de los fru\u00adtos o rentas est\u00e1n supeditados al permiso del su\u00adperior y al esp\u00edritu de pobreza.<span id='easy-footnote-17-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-17-43318' title='Ni por exigencias del voto de pobreza, ni por el de obediencia, sino por prudencia, seg\u00fan mi parecer, se debe tener en cuenta el parecer de los superiores cuando se quiere prescindir plenamente de los bienes inmuebles re\u00adcibidos por herencia o donaciones personales.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Las Asambleas generales han ido resolviendo las cuestiones que suscitaba la aplicaci\u00f3n de es\u00adte Estatuto que sustancialmente ha pasado a las constituciones de 1954 y a las actuales, con una nueva interpretaci\u00f3n en lo que se refiere el uso en provecho propio de los bienes personales.<span id='easy-footnote-18-43318' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobreza\/#easy-footnote-bottom-18-43318' title='Fern\u00e1ndez J. Extensi\u00f3n del voto de pobreza en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, Madrid, 1940. Coppo, A., &lt;em&gt;L&amp;#8217;e\u00advolution du voeu de pauvret\u00e9 des pr\u00e9tres de la mission jusqu&amp;#8217;en 1659, &lt;\/em&gt;Vincentiana (1972) 265-272.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Como dije antes, la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad asumi\u00f3 por la pr\u00e1ctica la normas con\u00adtenidas en el Estatuto de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n hasta las Constituciones de 1954. Dichas Constituciones elevaron a categor\u00eda de ley lo que antes hab\u00eda sido s\u00f3lo pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Las Constituciones y Estatutos actuales de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad recogen sustancialmente el <em>Estatuto. <\/em>La <em>Instrucci\u00f3n so\u00adbre los votos <\/em>de 1990 desarrolla los principios y los aplica a las nuevas circunstancias <em>(Instrucci\u00f3n sobre los Votos de las Hijas de la Caridad, <\/em>Suce\u00adsores de Rivadeneyra, Madrid, 1990 p. 70-71). Justo es decirlo, la interpretaci\u00f3n que las her\u00admanas han hecho al Estatuto es m\u00e1s fiel al pen\u00adsamiento de san Vicente y a toda la tradici\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n que la interpretaci\u00f3n hecha \u00faltimamente por los misioneros, recogida en las Constituciones aprobadas por la Santa Se\u00adde en 1983.<\/p>\n<h2>Anotaciones finales<\/h2>\n<p>A la pregunta sobre el valor actual de la en\u00adse\u00f1anza y pr\u00e1ctica de la pobreza seg\u00fan san Vicente no es f\u00e1cil responder. Una visi\u00f3n muy resumida podr\u00eda darse teniendo en cuenta los siguientes aspectos:<\/p>\n<ol>\n<li>En el \u00e1mbito doctrinal, san Vicente se que\u00adda corto, si comparamos lo que \u00e9l ense\u00f1\u00f3 con el desarrollo que actualmente tiene el tema de la po\u00adbreza. Se qued\u00f3 corto en el desarrollo del as\u00adpecto cristol\u00f3gico que pod\u00eda haber ampliado m\u00e1s. Otros aspectos teol\u00f3gicos como el trinitario y el apost\u00f3lico tampoco los ampli\u00f3 como hoy hubi\u00e9\u00adramos deseado.<\/li>\n<li>Temas como la identificaci\u00f3n con Cristo pobre, la solidaridad con los pobres, la comuni\u00adcaci\u00f3n de bienes, el trabajo como signo de po\u00adbreza, la pobreza testimonio, la armonizaci\u00f3n de progreso material y t\u00e9cnico con la pobreza, los me\u00addios de apostolado y la pobreza y otros, el senti\u00addo social de los bienes, llamados por \u00e9l <em>patrimo\u00adnio de los pobres, <\/em>son valores que no podemos decir que est\u00e9n totalmente ausentes, pero, como hijo de su tiempo, s\u00f3lo los vislumbr\u00f3 por el sen\u00adtido evang\u00e9lico que dio a su doctrina, pero no los desarroll\u00f3 como hoy est\u00e1n desarrollados. San Vi\u00adcente no fue un profesional de la pobreza. La es\u00adtim\u00f3 y practic\u00f3 como consecuencia de su entre\u00adga a Cristo y a los pobres.<\/li>\n<li>Lo mismo hay que decir en lo que se re\u00adfiere a la administraci\u00f3n de los bienes, a la ad\u00adquisici\u00f3n de los mismos. San Vicente se vali\u00f3 de las estructuras econ\u00f3micas y de la mentalidad de su tiempo. Muchas de aquellas estructuras econ\u00f3micas ya no existen. Sobre otras, muy en vigor en el mundo capitalista, se parar\u00eda y refle\u00adxionar\u00eda sobre el sentido cristiano de tales es\u00adtructuras. Ciertamente, s\u00f3lo por amor a los pobres y a la luz del evang\u00e9lico seguir\u00eda llamando a las puertas de algunos ricos, no de todos los ricos de este mundo. Seleccionar\u00eda las personas de los ri\u00adcos como lo hizo nuestro Se\u00f1or.<\/li>\n<li>En la pobreza <em>comunitaria, <\/em>vale a\u00fan para hoy todo lo que dijo y ense\u00f1\u00f3 sobre el estilo de vida de los misioneros y de las hermanas. Es po\u00adsible que insistiera m\u00e1s en la pobreza comunita\u00adria en cuanto a los edificios, capitalizaci\u00f3n, c\u00f3mo armonizar el bienestar ambiental y los medios de apostolado con la pobreza. Sin duda, har\u00eda un gran esfuerzo para encontrar soluci\u00f3n a las dificultades que en la pobreza comunitaria, hoy tienen sus comunidades.<\/li>\n<li>V\u00e1lido es tambi\u00e9n lo que dijo y puso por pr\u00e1ctica para ser fieles a la pobreza <em>personal, <\/em>que yo califico de <em>dom\u00e9stica, <\/em>es decir, lo que san Vi\u00adcente ense\u00f1\u00f3 y estableci\u00f3: dar lo que uno es y tiene, aceptar los efectos de la pobreza real en la alimentaci\u00f3n, vestido, ajuar, viajes, habitaci\u00f3n, lle\u00advar un estilo de vida sencillo, dar a los pobres lo que uno posee, entregar a la comunidad lo que uno gana, pedir los permisos mandados, trabajar todo lo que pueda como signo de pobreza y de solidaridad con los pobres. No perderse en gran\u00addes consideraciones y practicar la pobreza con alegr\u00eda en las muchas circunstancias que ofrece la vida, dando gracias a Dios por todo lo que nos ha dado: el ciento por uno.<\/li>\n<li>Igualmente, sigue siendo v\u00e1lida la sensi\u00adbilidad ante la pobreza del pobre y c\u00f3mo la evan\u00adgelizaci\u00f3n y el servicio debe tener aquel grado de pobreza que exige una evangelizaci\u00f3n eficaz y un servicio eficaz. Esto lleva consigo otro aspecto v\u00e1\u00adlido: la reflexi\u00f3n ante los casos que se ofrecen y discernir, desde el evangelio, lo que en cada cir\u00adcunstancia hay que hacer como seguidores e imi\u00adtadores de Cristo pobre, evangelizadores y ser\u00advidores de los pobres.<\/li>\n<\/ol>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>Constituciones y Estatutos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, Reglas o constituciones comu\u00adnes, CEME, Salamanca 1985.- Entregadas a Dios para el servicio de los pobres. Constitu\u00adciones y Estatutos de la Compa\u00f1\u00eda de las Hi\u00adjas de la Caridad, Madrid, 1983.- M. P\u00c9REZ FLORES, Reglas comunes de las Hijas de la Cari\u00addad siervas de los pobres enfermos, CEME, Salamanca, 1989.- instrucci\u00f3n sobre los votos de las Hijas de la Caridad, Madrid, 1990.- Explanatio votorum quae emittuntur in Congregatione Missionis, ordine disposita. Pari\u00adsiis, 1911.- H. DE GRAFF, De votis quae emit\u00adtuntur in Congregatione Missionis, Nijmegen, 1955.- A. HERNANDO ESCOBAR, Los votos que se emiten en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Ca\u00adridad. Bogot\u00e1, 1962.- J. JAMET, Los santos vo\u00adtos hoy, Pablo L\u00f3pez, Madrid, s\/d.- S. GUILLE\u00adMIN, Circulares sobre los santos votos, Pablo L\u00f3pez, Madrid, s\/d, I, II.- J. CORERA, Diez es\u00adtudios vicencianos: Las bases econ\u00f3micas de la comunidad vicenciana, CEME, Salamanca, 1983, p. 129.- J. M. ROM\u00c1N, The foundations of St. Vincent, Vincentian Heritage (1988) 153.- J. FERN\u00c1NDEZ, Extensi\u00f3n del voto de pobreza en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, Madrid, 1940.- R. MALONEY, The four vincentians Vows: Yesterday and Today, Vincentiana (1990)230.- IDEM, El camino de Vicente de Pa\u00fal, CEME, Sa\u00adlamanca 1993.- B. KOCH, La theologie de la pauvret\u00e9, Monsieur Vincent, theologien de la pauvret\u00e9, Vincentiana (1991) 191<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Punto de partida Estudiar el tema de la pobreza, hoy, es como entrar en un bosque enmara\u00f1ado y sin horizon\u00adtes precisos. 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