{"id":43130,"date":"2021-05-06T08:20:07","date_gmt":"2021-05-06T06:20:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/06\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/"},"modified":"2020-12-15T20:02:36","modified_gmt":"2020-12-15T19:02:36","slug":"espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/","title":{"rendered":"Espiritualidad vicenciana: Pobres &#8211; Servicio"},"content":{"rendered":"<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>Todav\u00eda puede resultar sorprendente ver uni\u00addos estos dos conceptos: espiritualidad y pobres o espiritualidad y servicio a los pobres. Durante mucho tiempo, la espiritualidad ha sido, para el com\u00fan de los cristianos, un fen\u00f3meno sin color y escasamente interesante, alejado de la vida y de las preocupaciones agudas de los hombres.<span id='easy-footnote-1-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-1-43130' title='J. M.,RAMBLA, Espiritualidad cristiana en la lucha por la justicia, en AA. W., La justicia que brota de la fe, Sal Te\u00adrrae, Santander 1982, p. 179.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> Incluso \u00e9poca ha habido en que la teolog\u00eda espi\u00adritual se reduc\u00eda a los intereses de una \u00e9lite y a aspectos muy abstractos e intimistas de la vida de perfecci\u00f3n. El divorcio entre espiritualidad y po\u00adbres o entre espiritualidad y servicio a los pobres era de tal magnitud que mientras los maestros de la ciencia del esp\u00edritu discut\u00edan interminablemen\u00adte sobre la contemplaci\u00f3n adquirida e infusa, las masas obreras abandonaban la Iglesia.<span id='easy-footnote-2-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-2-43130' title='V. CODINA, De la asc\u00e9tica y m\u00edstica &lt;strong&gt;a &lt;\/strong&gt;la vida seg\u00fan el esp\u00edritu de Jes\u00fas, en AA. W., El Vaticano II veinte a\u00f1os des\u00adpu\u00e9s, Cristiandad, Madrid 1985, p. 272.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> Como su\u00adbraya el reciente Documento de la Comisi\u00f3n Epis\u00adcopal de Pastoral Social, <em>La Iglesia y los pobres, \u00abm\u00e1s <\/em>de una vez, dentro de la Iglesia, hemos ca\u00ed\u00addo en la tentaci\u00f3n de contraponer la vida activa y la contemplativa, el compromiso y la oraci\u00f3n, y m\u00e1s concretamente, hemos considerado la lucha por la justicia social y la vida espiritual como dos realidades no s\u00f3lo diferentes \u2014que s\u00ed lo son en cuanto a su objeto inmediato\u2014, sino indepen\u00addientes y hasta contrarias, cuando no lo son en modo alguno, sino m\u00e1s bien complementarias y vinculadas entre s\u00ed\u00bb.<span id='easy-footnote-3-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-3-43130' title='Comisi\u00f3n Espa\u00f1ola de Pastoral Social, &lt;em&gt;La Iglesia y los pobres, &lt;\/em&gt;PPC, Madrid 1994, p. 137.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Ciertamente, esta indiferencia mutua ten\u00eda su m\u00e1s fiel reflejo en la teolog\u00eda dominante de los a\u00f1os anteriores al Concilio Vaticano II. Toda su pre\u00adocupaci\u00f3n se centraba en la pobreza espiritual. Si hacemos un mero sondeo terminol\u00f3gico del vo\u00adcabulario de temas estudiados por las grandes s\u00edntesis de la teolog\u00eda europea de aquellos a\u00f1os, encontraremos que la pobreza espiritual se halla presente en casi todos los \u00edndices, pero las palabras pobre o servicio a los pobres est\u00e1n total\u00admente ausentes.<span id='easy-footnote-4-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-4-43130' title='Cfr V. CODINA, &lt;em&gt;Seguir a Jes\u00fas hoy, &lt;\/em&gt;S\u00edgueme, Sala\u00admanca 1988, pp. 17-18.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Sin embargo, esta laguna nunca se ha dado en la espiritualidad y en la praxis vicenciana. Los pobres han ocupado siempre un puesto nuclear en el m\u00e1s aut\u00e9ntico y genuino vicencianismo. Y, consiguientemente, han adquirido la misma ex\u00adcepcional relevancia que tuvieron en la predica\u00adci\u00f3n de los profetas, en la evangelizaci\u00f3n de Je\u00ads\u00fas y en los mejores momentos de la Iglesia.<\/p>\n<p>A ning\u00fan lector le extra\u00f1ar\u00e1 que, en este ar\u00adt\u00edculo, englobemos las voces pobres y servicio y que las reduzcamos a un solo concepto. La raz\u00f3n es obvia para cualquier vicencianista: en la espi\u00adritualidad y en la praxis vicenciana est\u00e1n tan indi\u00adsolublemente unidas ambas palabras que su se\u00adparaci\u00f3n constituir\u00eda una especie de traici\u00f3n a la historia y a la identidad espec\u00edficamente vicen\u00adciana, adem\u00e1s de que correr\u00edamos el riesgo de ca\u00ader en repeticiones molestas e innecesarias. En la espiritualidad vicenciana el servicio no se entien\u00adde ni se concibe nada m\u00e1s que como referencia directa y expl\u00edcita al pobre, no cabe otra acepci\u00f3n de servicio que no sea el servicio al pobre.<\/p>\n<h2>I. \u00bfQui\u00e9nes son los pobres?<\/h2>\n<p>Si ha habido y hay un concepto entendido y aplicado con significaciones m\u00e1s diversas y am\u00adbivalentes, \u00e9se ha sido \u2014y todav\u00eda es\u2014 el t\u00e9rmino pobre. Desde la ling\u00fc\u00edstica a la sociolog\u00eda, desde la historia a la econom\u00eda, pasando por la ex\u00e9ge\u00adsis b\u00edblica y la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Por eso, tambi\u00e9n nosotros tenemos que co\u00admenzar con una serie de precisiones sobre el sig\u00adnificado de la palabra pobre en la espiritualidad vi\u00adcenciana. Tenemos que intentar descubrir a qui\u00e9n se refer\u00eda san Vicente de Pa\u00fal cuando hablaba de los pobres a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, a las Hi\u00adjas de la Caridad, a las se\u00f1oras de las Cofrad\u00edas de la Caridad y a todos los que le escuchaban en su tiempo. Y, l\u00f3gicamente, a los que hoy se con\u00adsideran sus seguidores.<\/p>\n<h3>1. Entre la \u00abcarencia de lo necesario\u00bb y el \u00abde\u00adsamparo social\u00bb<\/h3>\n<p>El punto de partida de casi todos los estudios sobre la teolog\u00eda y la espiritualidad de los pobres <em>es <\/em>el dato b\u00edblico, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, tal como lo presenta la re\u00adciente investigaci\u00f3n exeg\u00e9tico-b\u00edblica. Es cierto que san Vicente de Pa\u00fal se mueve, lo mismo que nosotros, en una atm\u00f3sfera cultural inspirada por la sensibilidad b\u00edblica en su visi\u00f3n del pobre. Pe\u00adro no es menos cierto que san Vicente de Pa\u00fal no es un experto en ex\u00e9gesis b\u00edblica ni habla co\u00admo tal. Ciertamente, su idea de qui\u00e9n es el po\u00adbre puede coincidir parcial o totalmente con lo que Isa\u00edas, San Mateo, o San Lucas nos transmiten sobre el tema. Pero no se pueden buscar en la ex\u00e9gesis b\u00edblica antigua o moderna las claves her\u00admen\u00e9uticas del pensar de san Vicente. \u00c9l no ha\u00adbla del pobre desde los textos b\u00edblicos. Apelar a ellos ser\u00eda de escaso inter\u00e9s para llegar a enten\u00adder lo que san Vicente de Pa\u00fal quiso decir cuan\u00addo hablaba de qui\u00e9nes son los pobres.<span id='easy-footnote-5-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-5-43130' title='J. CORERA, &lt;em&gt;El pobre seg\u00fan San Vicente, &lt;\/em&gt;en Vicentia\u00adna (4-5-61, 1984, pp. 578-585.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p>No obstante, a\u00fan siendo exactas las afirma\u00adciones anteriores, no se pueden minusvalorar una serie de textos escritur\u00edsticos que est\u00e1n en la ra\u00ad\u00edz de la pasi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal por los pobres. Esos textos (por ejemplo, Is 58; Mt 5, 1-12; Mt 25, 31-46; Lc 4, 16-19; Lc 6, 20-26; Lc 7, 18-23; Jn 6, 38; Jn 7, 17-18; Jn 13, 1-17; 1Jn 4, 19-21; Fil 2, 6-8; 1Cor 13, 1-7; 2Cor 8, 9; St 1, 27) clari\u00adficaron y alimentaron la experiencia vicenciana de los pobres y potenciaron la acci\u00f3n servicial del buen Samaritano del siglo XVII en su lucha por los desheredados de la tierra.<\/p>\n<p>Por eso, apelamos al sentido terminol\u00f3gico que la palabra pobre ten\u00eda en el siglo XVII franc\u00e9s. Si acudimos a una fuente de primera instancia co\u00admo es el c\u00e9lebre diccionario de A. Fureti\u00e9re, con\u00adtempor\u00e1neo de Vicente de Pa\u00fal, encontraremos cuatro acepciones de la palabra pobre. La prime\u00adra de ellas, directa y no metaf\u00f3rica ni figurada, pa\u00adrece la m\u00e1s ajustada al pensamiento vicenciano: <em>\u00abPobre es el que no tiene bienes, el que no tie\u00adne las cosas necesarias para sustentar su vida o mantener su condici\u00f3n\u2026<\/em>\u00ab.<span id='easy-footnote-6-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-6-43130' title='A. FURETIERE, &lt;em&gt;Dictionnaire universel, &lt;\/em&gt;La Haya-Rotter\u00addam 1690, 3 vols., edici\u00f3n facs\u00edmil SNL, Par\u00eds 1978, t. III.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> Aunque conviene pre\u00adcisar que la segunda parte de la definici\u00f3n resul\u00adta ambigua y puede caer en cierto sentido figu\u00adrado.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed se puede afirmar que para san Vi\u00adcente la palabra pobre significa <em>pobre real <\/em>en sentido <em>sustantivo. <\/em>Las expresiones anal\u00f3gicas apoyadas en adjetivos de conmiseraci\u00f3n y en ca\u00adlificativos m\u00e1s o menos afectivos y coloquiales, no son significativas en el conjunto de su pensa\u00admiento y de su obra.<span id='easy-footnote-7-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-7-43130' title='J. CORERA, &lt;em&gt;Diez estudios vicencianos, &lt;\/em&gt;Ceme, Sala\u00admanca 1983, pp. 84-85.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Sin embargo, la definici\u00f3n m\u00e1s exacta se ha\u00adlla en J. P. Camus, obispo de Belley y director es\u00adpiritual de Luisa de Marillac durante los primeros a\u00f1os. Escribe: <em>\u00abPobre es el que no tiene otro me\u00addio para vivir m\u00e1s que su trabajo\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-8-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-8-43130' title='J. P. CAMUS, &lt;em&gt;Trait\u00e9 de la pauvret\u00e9 \u00e9vang\u00e9lique, &lt;\/em&gt;Be-sanan 1634, p. 5.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> Esto quiere decir que el siglo XVII consideraba pobres a quie\u00adnes estaban constantemente amenazados de ca\u00ader en la marginaci\u00f3n y en la mendicidad. Y as\u00ed, el mundo de los pobres era el de la necesidad, el de la ausencia de reservas alimenticias, el de las gentes condenadas a vivir en la obsesi\u00f3n de po\u00adder conseguir el pan de cada d\u00eda. La \u00edntima rela\u00adci\u00f3n entre pobreza y desempleo es esencial pa\u00adra entender el concepto de pobre en el tiempo de san Vicente.<\/p>\n<p>El sentido de la palabra pobre en el siglo XVII no se reduce exclusivamente a una significaci\u00f3n de orden econ\u00f3mico. En sentido amplio, pobre es el que sufre, el que se encuentra viviendo siste\u00adm\u00e1ticamente en la <em>escasez, <\/em>en la <em>necesidad, <\/em>en la <em>penuria. <\/em><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se hace referencia, en un sentido global, a los pobres en el plano espiritual \u2014la ig\u00adnorancia religiosa o la situaci\u00f3n de pecado, por ejemplo\u2014, pero siempre como consecuencia y fruto del desamparo social y de la miseria es\u00adtructural. Y, desde luego, nunca como primero y fundamental criterio para definir qui\u00e9n es el po\u00adbre.<\/p>\n<h3>2. El \u00abproducto marginal\u00bb de unos \u00abmecanismos perversos\u00bb<\/h3>\n<p>Se puede decir que, para san Vicente de Pa\u00ad\u00fal, los pobres son una realidad de explotaci\u00f3n, de despojo, de dependencia, de dolor, de desnutri\u00adci\u00f3n y de muerte.<span id='easy-footnote-9-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-9-43130' title='J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, Vicente de Pa\u00fal, realismo y encarna\u00adci\u00f3n, S\u00edgueme, Salamanca 1982, p. 266.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span> En definitiva, un producto de la sociedad insolidaria y ego\u00edsta, un fruto de un sistema socio-pol\u00edtico-econ\u00f3mico asentado en el despilfarro, la guerra y la injusticia, unos seres que no tienen cabida en las coordenadas del pro\u00adgreso, una carga deMasiado molesta para el Es\u00adtado y las conciencias.<\/p>\n<p>Aunque es imposible acu\u00f1ar una definici\u00f3n del pobre v\u00e1lida para todos los tiempos y lugares \u2014entre otras cosas, porque el concepto de pobre es siempre relativo y movedizo\u2014, sin em\u00adbargo, la visi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal coincide b\u00e1si\u00adcamente con el an\u00e1lisis que de los pobres se sue\u00adle hacer en este final del siglo XX. Porque hoy, a pesar de la complejidad y de las ramificaciones del mundo de los pobres y de la ambig\u00fcedad de las llamadas clases medias, el pobre sigue sien\u00addo el que acampa al margen de la sociedad y el que cada vez se empobrece m\u00e1s por obra y gra\u00adcia de los <em>mecanismos perversos <\/em>y de las <em>es\u00adtructuras de pecado. <\/em>As\u00ed lo ha descrito con toda precisi\u00f3n el Papa Juan Pablo II en su enc\u00edclica <em>Sollicitudo rei socialis: \u00abEs <\/em>necesario denunciar la existencia de unos mecanismos econ\u00f3micos, financieros y sociales, los cuales, aunque maneja\u00addos por la voluntad de los hombres, funcionan de modo casi autom\u00e1tico, haciendo m\u00e1s r\u00edgidas las situaciones de riqueza de los unos y de pobreza de los otros\u00bb.<span id='easy-footnote-10-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-10-43130' title='JUAN PABLO II, Sollicitudo rei socialis, n. \u00b0 16.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En efecto, los pobres son el resultado de un orden socio-econ\u00f3mico que, mediante un com\u00adplejo de factores eficaces y poderosos, beneficia a los intereses de los m\u00e1s fuertes, mantiene a grandes sectores en unos niveles medios de se\u00adguridad y hunde en la pobreza a los m\u00e1s d\u00e9biles y desvalidos. Y estos sectores m\u00e1s d\u00e9biles sufren una marginaci\u00f3n extrema cuando, adem\u00e1s, se ven afectados por factores f\u00edsicos (enfermedad, ancianidad, minusval\u00eda f\u00edsica o ps\u00edquica), sociol\u00f3\u00adgicos (emigraci\u00f3n, \u00e9xodo rural), econ\u00f3micos (cri\u00adsis laboral, paro), de desadaptaci\u00f3n social (desa\u00adrraigo, alcoholismo, drogadicci\u00f3n, minor\u00edas \u00e9tni\u00adcas).<span id='easy-footnote-11-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-11-43130' title='Carta Pastoral de los obispos de Pamplona y Tudela, Bilbao, San Sebasti\u00e1n y Vitoria, Los pobres: una interpela\u00adci\u00f3n a la iglesia, Idatz, San Sebasti\u00e1n 1981, p. 10.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>3. La \u00abnegaci\u00f3n radical\u00bb de los que \u00abno intere\u00adsan\u00bb<\/h3>\n<p>Como en el tiempo de san Vicente de Pa\u00fal, tambi\u00e9n hoy los pobres est\u00e1n marcados por la ca\u00adracter\u00edstica de la <em>negaci\u00f3n. <\/em>Hoy como ayer, el empobrecimiento es una <em>negaci\u00f3n plural y radi\u00adcal <\/em>que asume, no pocas veces, la forma de ani\u00adquilaci\u00f3n. Y los pobres \u2014lo de menos son las de\u00adnominaciones t\u00e9cnicas\u2014 siguen siendo \u00abseres negados\u00bb en todos los \u00e1mbitos: en el socio-his\u00adt\u00f3rico, en el cultural, en el ideol\u00f3gico, en el pol\u00ed\u00adtico, en el econ\u00f3mico y hasta en el f\u00edsico. Como dice el Documento de Base de las Voluntarias de la Caridad, <em>Contra las pobrezas actuar juntos, <\/em>\u00absea cual fuere el contexto social, econ\u00f3mico, pol\u00edtico\u2026, personas, familias, grupos enteros sufren de mo\u00addo permanente dificultades, desventajas que les excluyen del modo de vida, de las costumbres y de las actividades normales de la sociedad en la que viven\u00bb.<span id='easy-footnote-12-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-12-43130' title='A. I. C. (Asociaci\u00f3n Internacional de Caridades de San Vicente de Pa\u00fal), Contra las pobrezas actuar juntos. Docu\u00admentod e base, Bruselas 1980, p. 1. 10\/80\/1.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En un grado o en otro, los pobres de ayer y de hoy tienen unas constantes invariables: mar\u00adginaci\u00f3n, desvalimiento, soledad, precariedad de la existencia, condiciones infrahumanas de vida, inseguridad, desprecio\u2026 Constantes que tienden a perpetuarse indefinidamente y a formar el eter\u00adno c\u00edrculo cerrado de la exclusi\u00f3n social y de la negaci\u00f3n radical.<\/p>\n<p>Sin duda alguna, es muy posible que san Vi\u00adcente de Pa\u00fal se habr\u00eda apuntado a una definici\u00f3n actual de los pobres: \u00abAqu\u00e9llos que no interesan ni son necesarios para que funcione el sistema; los que ya no son productivos y los que nunca lo han sido ni probablemente lo ser\u00e1n\u00bb.<span id='easy-footnote-13-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-13-43130' title='Cfr. L. GONZ\u00c1LEZ-CARVAJAL, Con los pobres. Contra la pobreza, Paulinas, Madrid 1991, pp. 11-19.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>4. Un retrato de mil rostros o la apertura a todos los \u00abverdaderamente pobres\u00bb<\/h3>\n<p>Cuando la tradici\u00f3n vicenciana habla de los pobres, indudablemente se refiere a la amplia y creciente gama de los que \u00abno saben a d\u00f3nde ir ni qu\u00e9 hacer, que sufren y se multiplican todos los d\u00edas\u00bb.<span id='easy-footnote-14-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-14-43130' title='Carta de Vicente de Pa\u00fal al Padre Almer\u00e1s, 8 de di\u00adciembre de 1649, en P. COLLET, La vie de Saint Vicenr de Paul, Nancy 1748, 2 vols. t, I, p. 479.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> Es decir, nunca la experiencia y la his\u00adtoria vicenciana han reducido a un solo rostro el retrato del pobre. Por el contrario, la apertura, la disponibilidad, la movilidad y la sensibilidad hacia todos los <em>verdaderamente pobres, <\/em>antiguos y nue\u00advos, constituyen, desde siempre, un sello carac\u00adter\u00edstico de la originalidad vicenciana.<\/p>\n<p>Puede dar la impresi\u00f3n de que, en un princi\u00adpio, Vicente de Pa\u00fal mira exclusivamente a los po\u00adbres del campo. Eso parece deducirse del contrato de fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n fir\u00admado entre \u00e9l y los Gondy (X, 237).<\/p>\n<p>Sin embargo, esta primera perspectiva evo\u00adlucion\u00f3 en muy poco tiempo. Por ejemplo, el tex\u00adto de las <em>Reglas Comunes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (1, 1) <\/em>que, unos a\u00f1os antes de la muer\u00adte del Fundador, define oficialmente y de mane\u00adra definitiva el fin de dicha Congregaci\u00f3n, no se refiere s\u00f3lo a los pobres rurales \u2014aunque les concede una cierta preferencia\u2014, sino a todo ti\u00adpo de pobres (XI, 382). Lo cual indica que la idea inicial se ha ido ensanchando hasta incluir en ella a una gran diversidad de pobres. Prueba de ello es la enumeraci\u00f3n detallada de las clases de po\u00adbres que san Vicente hace en la conferencia a los Padres de la Misi\u00f3n sobre el fin de la Congrega\u00adci\u00f3n: \u00ablas gentes de los campos\u00bb (XI, 386), \u00ablos ancianos del Nombre de Jes\u00fas\u00bb (XI, 393), \u00ablos ha\u00adbitantes de las regiones devastadas por la gue\u00adrra\u00bb (XI, 395), \u00ablos locos de San L\u00e1zaro\u00bb (XI, 394), \u00ablos j\u00f3venes del reformatorio de San L\u00e1zaro\u00bb (XI, 394), \u00ablos ni\u00f1os abandonados\u00bb (XI, 394), \u00ablos pobres de las Indias y de Berber\u00eda\u00bb (XI, 395).<\/p>\n<p>Evidentemente, esta enumeraci\u00f3n no pre\u00adtende ser exhaustiva ni cerrada, como si san Vi\u00adcente quisiera dejar fuera a las clases de pobres que no exist\u00edan en su tiempo y que iban a ir sur\u00adgiendo en el futuro.<\/p>\n<p>Un texto, entre muchos, de Vicente de Pa\u00fal a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n nos pone en la pis\u00adta de lanzamiento hacia los <em>nuevos pobres: \u00ab\u2026 <\/em>Por eso todo el mundo piensa que esta Compa\u00f1\u00eda es de Dios, porque se ve que acude a las necesida\u00addes m\u00e1s apremiantes y m\u00e1s abandonadas\u00bb (XI, 396).<\/p>\n<p>Esta evoluci\u00f3n se ve con mucha m\u00e1s nitidez en la <em>Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. <\/em>Porque si en un primer momento la atenci\u00f3n fue dirigida \u00aba los pobres en sus propios domicilios y a la en\u00adse\u00f1anza de las ni\u00f1as en las aldeas\u00bb, muy pronto el abanico se va a ir abriendo seg\u00fan \u00ablos acon\u00adtecimientos y las necesidades\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, con su t\u00edpico lenguaje fami\u00adliar, hace un precioso resumen de esta evoluci\u00f3n: \u00abVosotras, mis queridas Hermanas, os hab\u00e9is en\u00adtregado principalmente a Dios para vivir como buenas cristianas, para ser buenas Hijas de la Ca\u00adridad\u2026, para asistir a los pobres enfermos no en una casa solamente\u2026, sino en todas partes co\u00admo nuestro Se\u00f1or, que no hac\u00eda distinci\u00f3n\u2026 Es lo que empezaron a hacer nuestras Hermanas\u2026 Y Dios, al ver que lo hac\u00edan con tanto cuidado, dijo: &#8216;Estas Hermanas me gustan; cumplen bien con su misi\u00f3n; voy a darles una nueva&#8217;. Y entonces vinieron esos pobres ni\u00f1os abandonados, que no ten\u00edan a nadie que se cuidara de ellos\u2026 Y luego, al ver c\u00f3mo hab\u00edais abrazado todo esto con tan\u00adta caridad, dijo: &#8216;Todav\u00eda quiero darles un nuevo empleo&#8217;\u2026: la asistencia a los pobres criminales o condenados a galeras\u2026 Todav\u00eda quiso dar una nueva ocupaci\u00f3n a estas hijas, que es asistir a los pobres ancianos del Nombre de Jes\u00fas y a esas pobres gentes que han perdido el uso de la ra\u00adz\u00f3n\u2026\u00bb (IX, 749-750).<\/p>\n<p>Si hubiera alguna sombra de duda, Vicente de Pa\u00fal insiste en la misma conferencia del 18 de octubre de 1655: \u00abEstad dispuestas a abrazar to\u00addos los trabajos que la divina Providencia os en\u00adv\u00ede\u2026\u00bb (IX, 752).<\/p>\n<p>Ciertamente, este \u00abretrato de mil rostros\u00bb conserva toda su frescura en la actualidad vicen\u00adciana. Ah\u00ed est\u00e1n las <em>Constituciones de la Con\u00adgregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n <\/em>urgiendo a todos y a cada uno de los misioneros \u00aba socorrer a los mar\u00adginados de la sociedad, a las v\u00edctimas de calami\u00addades y de cualquier clase de injusticias, as\u00ed como a los aquejados por las formas de pobreza moral propias de esta \u00e9poca\u00bb (Const I, 18). Y ah\u00ed est\u00e1, en las <em>Constituciones de las Hijas de la Ca\u00adridad, <\/em>esa especie de derrotero permanente e inequ\u00edvoco: \u00abDel Hijo de Dios aprenden las Hijas de la Caridad que no hay miseria alguna que pue\u00addan considerar como extra\u00f1a a ellas\u00bb (Const 1. 8).<\/p>\n<p>No en vano, las dos \u00faltimas <em>Asambleas Ge\u00adnerales <\/em>de las Hijas de la Caridad \u2014una en 1985 y otra en 1991\u2014 se han sentido interpeladas \u00abpor las grandes pobrezas que se multiplican\u00bb, han constatado los m\u00faltiples rostros de los \u00abnuevos pobres\u00bb (\u00abenfermos de SIDA y drogadictos; de\u00adsempleados, sin techo, campesinos explotados, refugiados; v\u00edctimas del hambre y de la guerra; fa\u00ad milias destrozadas; pueblos sin Dios\u2026\u00bb), y han mo\u00advilizado, de nuevo, a las Hijas de la Caridad \u00aben favor del mundo inmenso y tan diverso de la po\u00adbreza\u00bb.<span id='easy-footnote-15-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-15-43130' title='Cfr. Asamblea General de las Hijas de la Caridad, &lt;em&gt;En la encrucijada\u2026 Documento final, &lt;\/em&gt;1985, pp. 5-7; Asam\u00adblea General de las Hijas de la Caridad, &lt;em&gt;Junto al Pozo de Jacob. Documento Inter-Asambleas, &lt;\/em&gt;1991, p. 10; JUAN Ra\u00adno I!, &lt;em&gt;Alocuci\u00f3n a los miembros de la Asamblea General de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal, &lt;\/em&gt;27 de mayo de 1991, n. \u00b0 3.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Y siempre, teniendo como tel\u00f3n de fondo una condici\u00f3n inexcusable. La misma que ya Vicente de Pa\u00fal subraya en el <em>Reglamento de la Cofra\u00add\u00eda de la Caridad <\/em>de Ch\u00e2tillon-les-Dombes: dar la preferencia a los <em>verdaderamente pobres <\/em>(X, 576). O lo que vuelve a poner de relieve ante los Sa\u00adcerdotes de la Misi\u00f3n: \u00abbuscar a los m\u00e1s pobres y abandonados\u00bb (Xl, 273). En definitiva, se trata de aquel aviso de urgencia de Luisa de Marillac: \u00ab\u00a1Ah! \u00a1qu\u00e9 dicha si la Compa\u00f1\u00eda, sin ofensa de Dios, no tuviera que ocuparse m\u00e1s que de los pobres desprovistos de todo!\u00bb (E 286).<\/p>\n<h2>II. El clamor de los pobres. Una aproximaci\u00f3n sociol\u00f3gica<\/h2>\n<p>Es obvio que necesitamos empezar por co\u00adnocer bien aquello que despu\u00e9s vamos a teolo\u00adgizar: la situaci\u00f3n concreta de los pobres. Antes de cualquier reflexi\u00f3n sobre la espiritualidad vi\u00adcenciana de los pobres y del servicio a los pobres, es imprescindible la descripci\u00f3n emp\u00edrica y so\u00adciol\u00f3gica del mundo de los pobres. Antes que na\u00adda, es justo y necesario ponerse a la escucha del \u00abclamor agudo creciente, impetuoso y amena\u00adzante de los pobres\u00bb, como ya nos dijeron en 1979 los obispos latinoamericanos reunidos en Puebla de los \u00c1ngeles (M\u00e9xico).<span id='easy-footnote-16-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-16-43130' title='III Conferencia General del Episcopado Latinoame\u00adricano, Puebla, &lt;em&gt;La evangelizaci\u00f3n en el presente y en el fu\u00adturo de Am\u00e9rica Latina, &lt;\/em&gt;n. \u00b0 49, PPC, Madrid 1979, p. 42.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Es conveniente advertir que, en esta aproxi\u00admaci\u00f3n sociol\u00f3gica al mundo de los pobres, nos vamos a reducir a un \u00abayer muy limitado\u00bb como es el siglo XVII franc\u00e9s donde vivi\u00f3 san Vicente de Pa\u00fal y donde se inici\u00f3 la experiencia vicencia\u00adna, y a un \u00abhoy muy concreto\u00bb como es el pa\u00adnorama de pobreza y marginaci\u00f3n de la Espa\u00f1a actual. Se trata, pues, de un boceto elemental sin mayores pretensiones.<span id='easy-footnote-17-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-17-43130' title='El lector interesado en un estudio de largo, serio y profundo alcance, puede consultar: P. CHRISTOPHE, &lt;em&gt;La his\u00adtoria de la pobreza, &lt;\/em&gt;Verbo Divino, Estella 1989; B. GEREMEK, &lt;em&gt;La piedad y la horca. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Historia de la miseria y de la caridad en Europa, &lt;\/em&gt;Alianza, Madrid 1989; M. MOLLAT led.), &lt;em&gt;Etudes sur l&amp;#8217;histoire de la pauvret\u00e9 (Moyen Age &amp;#8211; XVI siecle), &lt;\/em&gt;Pu\u00adblications de la Sorbonne, 2 vols., Par\u00eds 1974; M. MOLLAT, &lt;em&gt;Les pauvres au Moyen Age. Etude sociale, &lt;\/em&gt;Hachette, Pa\u00adr\u00eds 1978; J. P. GurroN, &lt;em&gt;La societ\u00e9 et les pauvres en Euro&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;pe (XVI &amp;#8211; XVIII siecles), &lt;\/em&gt;Presses Universitaires de France, Par\u00eds 1974. Concretamente sobre Espa\u00f1a pueden consul\u00adtarse: E. Maza, &lt;em&gt;Pobreza y asistencia social en Espa\u00f1a. Si\u00adglos XVI al XX, &lt;\/em&gt;Universidad de Valladolid, 1987; C. L\u00d3PEZ ALONSO, &lt;em&gt;La pobreza en la Espa\u00f1a Medieval. Estudio hist\u00f3\u00adrico-social, &lt;\/em&gt;Ministerio de Trabajo, Madrid 1985; J. Gancia V\u00c1L\u00adVERDE (ed.), &lt;em&gt;La pobreza en Espa\u00f1a y sus causas, &lt;\/em&gt;Fundaci\u00f3n AGAPE, Madrid 1984; Documentaci\u00f3n Social, &lt;em&gt;Pobreza y marginaci\u00f3n, &lt;\/em&gt;(56-57), 1984; Documentaci\u00f3n Social, &lt;em&gt;La po\u00adbreza en Espa\u00f1a, hoy &lt;\/em&gt;(96), 1994; Fundaci\u00f3n FOESSA, &lt;em&gt;V In\u00adforme sociol\u00f3gico sobre la situaci\u00f3n social en Espa\u00f1a, &lt;\/em&gt;2 vols. Madrid 1994. Para el estudio sobre el tiempo de san Vicente de Pa\u00fal, el libro m\u00e1s completo y asequible es: J. M. IB\u00c1\u00ad\u00d1EZ, &lt;em&gt;Vicente de Pa\u00fal y los pobres de su tiempo, &lt;\/em&gt;S\u00edgueme, Salamanca 1977.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>1. Ayer: el \u00absiglo de los pobres\u00bb<\/h3>\n<p>As\u00ed se ha calificado al siglo XVII franc\u00e9s. Su imponente maquinaria de fabricar pobres le ha hecho justo merecedor de tal t\u00edtulo.<\/p>\n<p>Porque aquella sociedad, en la que vivi\u00f3 y lu\u00adch\u00f3 Vicente de Pa\u00fal, se caracterizaba por su es\u00adtructura estamental, es decir, por la agrupaci\u00f3n de los ciudadanos en estamentos muy diferencia\u00addos: el primer estamento era el clero, el segun\u00addo la nobleza y el tercero el pueblo. Ciertamen\u00adte, cada uno de estos estamentos entra\u00f1aba, a su vez, diversas clases, pero aqu\u00ed nos limitaremos a lo sustancial.<\/p>\n<p>Entre el clero y la nobleza, que sumaban al\u00adrededor de un 7 por 100 de la poblaci\u00f3n, acapa\u00adraban m\u00e1s de dos tercios de la riqueza total del pa\u00eds. El restante 93 por 100, el pueblo, ten\u00eda que conformarse con menos de un tercio de esa ri\u00adqueza.<\/p>\n<p>Sabemos que el tercer orden, el pueblo, era una masa heterog\u00e9nea: burgueses, artesanos, patronos y fabricantes urbanos, obreros, campe\u00adsinos. A\u00fan entre los campesinos estaban los la\u00adbradores, que pose\u00edan algo, y los jornaleros, que no pose\u00edan nada y que eran los m\u00e1s numerosos.<span id='easy-footnote-18-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-18-43130' title='Cfr. J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, &lt;em&gt;Vicente de Pa\u00fal y los pobres de su tiempo, &lt;\/em&gt;S\u00edgueme, Salamanca 1977, pp. 34-48 y 76-94; J. M. a IB\u00c1\u00d1EZ, &lt;em&gt;Entorno hist\u00f3rico-social en tiempos de Vi\u00adcente de Pa\u00fal, &lt;\/em&gt;en Vicentiana (4-5-6), 1984, pp. 334-346; J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, &lt;em&gt;La sociedad en la que vivi\u00f3 Vicente de Pa\u00fal, &lt;\/em&gt;en Vicentiana (4-5-6), 1987, pp. 467-475.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span> Este cuadro \u00abpopular\u00bb se completa recurriendo a una imagen gr\u00e1fica con tres c\u00edrculos conc\u00e9ntri\u00adcos. En lo m\u00e1s interior estar\u00eda el nivel m\u00e1s pro\u00adfundo de la pobreza, los \u00abpobres estructurales\u00bb, los perpetuamente incapaces de proveer a su subsistencia, los mendigos que, seg\u00fan la des\u00adcripci\u00f3n de J. P. Camus, \u00abno s\u00f3lo se encuentran privados de todo recurso, sino reducidos a tal gra\u00addo de miseria, que no pueden ganarse la vida por su trabajo, incluso aunque lo deseen, bien porque est\u00e1n impedidos por dolencia o enfermedad, bien por falta de empleo aun cuando est\u00e9n en plena salud y tengan capacidad suficiente\u00bb.<span id='easy-footnote-19-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-19-43130' title='J. P. CAMUS, &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;p. 5.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span> El nivel intermedio lo constituir\u00edan los \u00abpobres coyuntura\u00adles\u00bb, aqu\u00e9llos que, ante cualquier m\u00ednima crisis, se ve\u00edan abocados a la no-vida. El nivel m\u00e1s ex\u00adterno lo formar\u00edan los \u00abpobres liminares\u00bb, toda una poblaci\u00f3n en estado de alerta; en circunstancias normales eran capaces de procurarse los medios necesarios, pero en tiempo de crisis tambi\u00e9n pa\u00adra ellos se abr\u00eda el abismo de la miseria y de la exclusi\u00f3n social.<span id='easy-footnote-20-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-20-43130' title='L. MEZZADRI, &lt;em&gt;San Vincenzo de Paul, &lt;\/em&gt;Edizione Paoli\u00adne, 1986, p. 90.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>\n<p>No resulta f\u00e1cil comprender hasta d\u00f3nde lle\u00adgaba el \u00abumbral de la pobreza\u00bb. Quiz\u00e1 nos sirva de espeluznante indicador la carta que un Sacer\u00addote de la Misi\u00f3n escribi\u00f3 a san Vicente de Pa\u00fal en 1652: \u00abEl hambre es tan grande que vemos a los hombres comer tierra, masticar la hierba, arran\u00adcar la corteza de los \u00e1rboles, desgarrar los mise\u00adrables harapos de que est\u00e1n cubiertos para tra\u00adg\u00e1rselos. Pero lo que no nos atrever\u00edamos a de\u00adcir, si no lo hubi\u00e9ramos visto, es que da horror ver c\u00f3mo se comen sus brazos y sus manos, y mue\u00adren en esa desesperaci\u00f3n\u00bb (IV, 288-289).<\/p>\n<p>La mortalidad infantil alcanzaba a m\u00e1s del 50 por 100 de los nacidos. La edad media de vida es\u00adtaba entre los 25 y los 30 a\u00f1os. Las epidemias causaban casi el 40 por 100 de fallecimientos. El analfabetismo era total: solamente sab\u00edan leer y escribir dos millones y medio en una poblaci\u00f3n de casi veinte millones.<\/p>\n<p>Por otra parte, los gobernantes s\u00f3lo quer\u00edan hombres para la guerra, impuestos para alimen\u00adtar esa guerra y, como dir\u00eda el cardenal Richelieu primer ministro de la \u00e9poca, \u00abmulos de carga del Estado\u00bb. Tan aplastados estaban los campesi\u00adnos, que el abogado general del Parlamento, Talon, exclamar\u00eda delante de la reina Ana de Aus\u00adtria: \u00abEstos desgraciados no poseen otras pro\u00adpiedades que sus almas, porque no han podido ser vendidas en la almoneda\u00bb. La guerra de los Treinta A\u00f1os se tradujo en una constante devas\u00adtaci\u00f3n y en un cruel despojo del campesinado. Y, as\u00ed, toda la clase humilde engrosaba las filas de la mendicidad y del vagabundeo.<span id='easy-footnote-21-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-21-43130' title='Cfr. J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, Vicente de Pa\u00fal y los pobres de su tiempo\u2026, p. 70-113.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Resumiendo mucho, se puede afirmar que sobre la trilog\u00eda compuesta por la <em>peste, <\/em>el <em>ham\u00adbre <\/em>y la <em>guerra <\/em>se levantaba un c\u00ednico monumento a la m\u00e1s terrible miseria f\u00edsica, ps\u00edquica y moral.<\/p>\n<h3>2. Hoy: la irrupci\u00f3n de los \u00abnuevos pobres\u00bb<\/h3>\n<p>Se ha convertido ya en un t\u00f3pico acudir al es\u00adtudio sobre \u00abla pobreza y la marginaci\u00f3n en Es\u00adpa\u00f1a\u00bb, encargado por Caritas Espa\u00f1ola en 1984. All\u00ed se nos dice que, en nuestro pa\u00eds, hay ocho millones de pobres.<span id='easy-footnote-22-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-22-43130' title='Documentaci\u00f3n Social, &lt;em&gt;Pobreza y marginaci\u00f3n &lt;\/em&gt;(Es\u00adtudios de EDIS realizado por encargo de Caritas Espa\u00f1ola) (56-57), 1984.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span> Recientemente, ha apare\u00adcido otro estudio, a los diez a\u00f1os del anterior, so\u00adbre \u00abla situaci\u00f3n social en Espa\u00f1a\u00bb, realizado por la Fundaci\u00f3n FOESSA, donde se da la misma cifra de pobres que hace una d\u00e9cada, aunque con unas caracter\u00edsticas de pobreza m\u00e1s severa y con una serie de \u00abpobres nuevos\u00bb que vienen a sentarse en el ya saturado banquete de la desesperanza y el desencanto.<span id='easy-footnote-23-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-23-43130' title='Fundaci\u00f3n FOESSA, V Informe sociol\u00f3gico sobre la situaci\u00f3n social en Espa\u00f1a, 2 vols., Madrid 1994.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span> Ambos estudios son un punto de referencia para introducirnos en la intrahistoria de una sociedad espa\u00f1ola que conserva a los <em>pobres de siempre <\/em>y genera <em>otros nuevos. <\/em><\/p>\n<p>A lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os, la sociedad es\u00adpa\u00f1ola se ha visto asaltada por una legi\u00f3n nueva de pobres. A los \u00abno productivos\u00bb, que eran has\u00adta hace poco los m\u00e1s pobres, se han sumado ahora los llamados \u00abnuevos pobres\u00bb. Una con\u00adsecuencia l\u00f3gica de la interrelaci\u00f3n de <em>tres fac\u00adtores: <\/em>la <em>crisis econ\u00f3mica, <\/em>la <em>crisis del Estado de Bienestar y la crisis de valores. <\/em>Tres factores que se realimentan, dando lugar a un c\u00edrculo vicioso.<span id='easy-footnote-24-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-24-43130' title='Cfr. L. GONZ\u00c1LEZ-CARVAJAL, &lt;em&gt;O. C., &lt;\/em&gt;pp. 19-23.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Pero dentro de estos factores destacan con fuerza unos <em>indicadores generales <\/em>de la exten\u00adsi\u00f3n de la pobreza. Tambi\u00e9n \u00e9stos forman un f\u00e9\u00adrreo esquema que tiende a reproducirse indefi\u00adnidamente y sin esperanzas de soluci\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>Ah\u00ed est\u00e1, por ejemplo, la <em>desigual distri\u00adbuci\u00f3n <\/em>de la riqueza existente, que da lugar a una <em>sociedad dual <\/em>(o de los dos tercios) de mayor\u00edas integradas en el sistema y de minor\u00edas explota\u00addas y marginadas. Porque mientras el 21,6 por 100 de las familias m\u00e1s pobres disponen tan s\u00f3lo de un 6,9 por 100 del total de ingresos, el 10 por 100 de las familias m\u00e1s ricas acumulan m\u00e1s del 40 por 100 de toda la renta familiar.<span id='easy-footnote-25-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-25-43130' title='Cfr. Documentaci\u00f3n Social, &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;pp. 116-119.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span> Y esto da lugar a que el 30 por 100 de los hogares espa\u00f1oles vi\u00advan en condiciones de pobreza, el 40 por 100 se sit\u00fae entre los l\u00edmites de la estrechez y del bie\u00adnestar, el 20 por 100 viva bien y el 10 por 100 vi\u00adva estupendamente bien.<span id='easy-footnote-26-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-26-43130' title='Cfr. J. ALCAIDE, &lt;em&gt;La distribuci\u00f3n de la renta espa\u00f1o\u00adla, &lt;\/em&gt;En Cuadernos de Econom\u00eda (25), 1989.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<li>Adem\u00e1s, con la crisis econ\u00f3mica han sur\u00adgido tres indicadores casi desconocidos en los a\u00f1os sesenta: el <em>paro creciente, <\/em>el <em>subempleo y la econom\u00eda sumergida. <\/em>Fen\u00f3menos \u00e9stos que se consideran actualmente como los principales ace\u00adleradores de la pobreza y de la marginaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>No es exagerado hablar de \u00abtercer mundo en pleno coraz\u00f3n de Europa\u00bb, cuando se comprue\u00adban las condiciones laborales de los trabajadores clandestinos.<\/p>\n<ul>\n<li>De acuerdo con los datos apuntados en el citado V Informe FOESSA, a los rostros conoci\u00addos de la pobreza tradicional, en esa \u00faltima d\u00e9\u00adcada nos ha sorprendido la presencia de situa\u00adciones y colectivos sociales inesperadamente afectados por la exclusi\u00f3n social: parados de lar\u00adga duraci\u00f3n; j\u00f3venes excluidos del trabajo; fen\u00f3\u00admenos de las llamadas \u00abnuevas pobrezas\u00bb por la precarizaci\u00f3n del empleo, por la \u00abfeminizaci\u00f3n\u00bb de la pobreza, por la dif\u00edcil accesibilidad a la vi\u00advienda, por el fracaso de la formaci\u00f3n como me\u00adcanismo ocupacional, por la asociaci\u00f3n de fen\u00f3\u00admenos tales como las drogodependencias y la inadaptaci\u00f3n social. Es decir, que la vieja faz de la pobreza se adapta, se reproduce y se renueva ante las capacidades de modernizaci\u00f3n, de inno\u00advaci\u00f3n y de cambio que la sociedad posee.<span id='easy-footnote-27-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-27-43130' title='Cfr. V. RENES, &lt;em&gt;Pobreza y procesos sociales, &lt;\/em&gt;en Co\u00adrintios XIII 1721, 1994, pp. 20-24.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p>A la hora de poner nombres y apellidos a es\u00adtos \u00abnuevos pobres\u00bb, fruto de esa apuntada \u00absi\u00adtuaci\u00f3n estructural\u00bb, nos podemos fijar en la des\u00adcripci\u00f3n que hace el denominado \u00abPrograma 2000\u00bb, informe elaborado por el partido actual\u00admente en el Gobierno y, por ello, nada proclive a elevar cifras, sino todo lo contrario.<span id='easy-footnote-28-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-28-43130' title='Programa 2000, &lt;em&gt;La sociedad espa\u00f1ola en transfor\u00admaci\u00f3n, &lt;\/em&gt;Madrid 1988, pp. 65-66.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span> El informe los denomina, eufem\u00edsticamente, \u00abcolectivos en situaci\u00f3n potencial de marginaci\u00f3n\u00bb:<\/p>\n<ul>\n<li>Un mill\u00f3n de personas sin ingresos o con escasos recursos econ\u00f3micos como efecto m\u00e1s duro del paro.<\/li>\n<li>Unos 400. 000 ancianos sin derecho a pen\u00adsi\u00f3n, y m\u00e1s de un mill\u00f3n con pensiones muy bajas.<\/li>\n<li>Una parte muy apreciable de los m\u00e1s de un mill\u00f3n de disminuidos f\u00edsicos, ps\u00edquicos y sen\u00adsoriales.<\/li>\n<li>Una parte muy importante del colectivo gitano, estimado en unas 500. 000 personas, que viven en situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n social.<\/li>\n<li>Un m\u00ednimo de unos 100. 000 inmigrados extranjeros en situaci\u00f3n de pobreza severa y de marginaci\u00f3n total.<\/li>\n<li>Una parte sin cuantificar pero, sin duda, im\u00adportante, de los casi dos millones de alcoh\u00f3licos existentes en nuestro pa\u00eds.<\/li>\n<li>Algo m\u00e1s de 100. 000 toxic\u00f3manos de dro\u00adgas ilegales (especialmente hero\u00edna y coca\u00edna). A los que habr\u00eda que a\u00f1adir el cada vez m\u00e1s cre\u00adciente, y dif\u00edcilmente cuantificable, n\u00famero de enfermos de SIDA.<\/li>\n<li>Entre 30. 000 y 40. 000 presos y ex-reclusos.<\/li>\n<li>Unos 25. 000 \u00f3 30. 000 transe\u00fantes, men\u00addigos e indigentes sin hogar.<\/li>\n<li>Una cifra indeterminada de mujeres mar\u00adginadas: madres solteras discriminadas, mujeres maltratadas, prostitutas\u2026<\/li>\n<li>Una cifra tambi\u00e9n indeterminada, pero al\u00adta, de menores marginados y j\u00f3venes inadapta\u00addos.<\/li>\n<li>Y un importante colectivo, probablemen\u00adte superior al mill\u00f3n de personas, con empleos marginales o en econom\u00eda sumergida, v\u00edctimas de una sobreexplotaci\u00f3n y sin seguridad social la ma\u00adyor parte de ellos.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>III. \u00abNuestra herencia son los pobres\u00bb o la opci\u00f3n preferencial por ellos<\/h2>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, l\u00f3gicamente, nunca emple\u00f3 la frase \u00abopci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb. Pe\u00adro con otras palabras m\u00e1s propias de su \u00e9poca, \u00abnuestra herencia son los pobres\u00bb (Xl, 324), por ejemplo, expres\u00f3 inequ\u00edvocamente su \u00abpasi\u00f3n por ellos\u00bb y vertebr\u00f3 su espiritualidad y la de sus seguidores en la preferencia absoluta y, en cier\u00adto modo, exclusiva por los abandonados. Incluso, en sus formulaciones, se adelant\u00f3 muchos siglos a lo que Medell\u00edn dijo en 1968: \u00abdar la preferen\u00adcia efectiva a los sectores m\u00e1s pobres y necesi\u00adtados y a los segregados por cualquier causa\u00bb,<span id='easy-footnote-29-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-29-43130' title='II Conferencia General del Episcopado Latinoame\u00adricano, Medell\u00edn, &lt;em&gt;Iglesia y liberaci\u00f3n humana. Los docu\u00admentos de Medell\u00edn, la pobreza de la Iglesia, &lt;\/em&gt;n. \u00b0 9, Nova Terra, Barcelona 1969, p. 223.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span> y a la expresi\u00f3n acu\u00f1ada en Puebla en 1979: \u00abop\u00adci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb.<span id='easy-footnote-30-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-30-43130' title='Cfr. III Conferencia General del Episcopado Latino\u00adamericano, Puebla, &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;n. \u00b0 897 y ss, pp. 281 y ss.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Hay y ha habido, a trav\u00e9s de la historia, crite\u00adrios y motivaciones de diversa \u00edndole para hacer esta <em>opci\u00f3n preferencial por los pobres. <\/em>Por \u00e9ti\u00adca, por utop\u00eda pol\u00edtica, por sentimientos huma\u00adnistas y, evidentemente, por imperativo de la fe. Lo que nos interesa, precisamente, es descubrir el por qu\u00e9 de la \u00abopci\u00f3n preferencial por los po\u00adbres\u00bb en Vicente de Pa\u00fal y, consecuentemente, en el esp\u00edritu vicenciano. O, lo que es lo mismo, se trata de clarificar el sentido profundo desde d\u00f3nde sit\u00faa Vicente de Pa\u00fal su toma de partido por la causa de los pobres y su actitud de servi\u00adcio integral, y desde d\u00f3nde deben seguir optan\u00addo y sirviendo sus \u00abhijos\u00bb e \u00abhijas\u00bb.<\/p>\n<h3>1. Desde el sentido teol\u00f3gico<\/h3>\n<p>La \u00abopci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb antes que un mandamiento y un compromiso es una re\u00adalidad de fe o una verdad teol\u00f3gica. Dios es el pri\u00admero que opta por los pobres, sus ra\u00edces arraigan en el mismo Dios. Por tanto, la causa de los po\u00adbres es la causa de Dios y la cuesti\u00f3n de los po\u00adbres es la cuesti\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Decir que \u00ablos pobres tienen que ver espe\u00adcialmente con Dios\u00bb, puede parecer una afirma\u00adci\u00f3n banal. Pero es tan sumamente fundamental y nuclear que el perfil preciso del Dios de la fe cristiana no puede descubrirse sin relacionarlo \u00edn\u00adtimamente con los pobres. Dios se revela en la historia como Dios de los pobres y ese Dios as\u00ed revelado es el \u00fanico Dios que existe. Dios se identifica con los pobres y con su causa, y por eso podemos decir que el pobre es el <em>lugar teol\u00f3gi\u00adco, <\/em>el <em>lugar teof\u00e1nico <\/em>de Dios, en cuanto que en ellos est\u00e1 escandalosamente presente.<span id='easy-footnote-31-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-31-43130' title='Cfr. J. Lois, &lt;em&gt;Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n. Opci\u00f3n por los pobres, &lt;\/em&gt;EIPALA Fundamentos, Madrid 1986, pp. 149- 157; I. ELLACURIA, &lt;em&gt;Pobres, &lt;\/em&gt;en C. FLORISTAN y J. J. TAMAYO teds.), &lt;em&gt;Conceptos fundamentales de Pastoral, &lt;\/em&gt;Cristiandad, Madrid 1983, pp. 79-792.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Pero lo que aqu\u00ed est\u00e1 en juego no son los m\u00e9\u00adritos, los valores o las virtudes de los pobres, si\u00adno la justicia del Reino de Dios, la voluntad de Dios de que los pobres tengan vida en abundancia, el \u00abser\u00bb de Dios con y para los pobres. Monse\u00f1or Romero, en el discurso pronunciado en la uni\u00adversidad de Lovaina el 2 de febrero de 1980, su\u00adbrayaba: \u00abLos antiguos cristianos dec\u00edan: &#8216;Gloria Dei, pauper vivens&#8217; <em>(La Gloria de Dios es el po\u00adbre que vive)\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-32-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-32-43130' title='Citado por V. CODINA, &lt;em&gt;Seguir a Jes\u00fas hoy\u2026, &lt;\/em&gt;p. 105.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span> J. Dupont lo ha expresado certeramente: \u00abDios favorece a los pobres no porque les deba algo, sino porque se debe a s\u00ed mismo hacerse su defensor y protector; est\u00e1 en juego su justicia real\u00bb.<span id='easy-footnote-33-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-33-43130' title='J. DUPONT, &lt;em&gt;Les Beatitudes, T. 11 La Bonne Nouve\u00adIle, &lt;\/em&gt;Gabalda, Par\u00eds 1969, p. 123.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span> Y a\u00f1ade: \u00abEl privilegio de los pobres y desdichados encuentra su funda\u00admento no en ellos, en las disposiciones espiri\u00adtuales que puedan poseer, sino en la naturaleza del reino que vive, en las disposiciones de Dios, que pretende ejercer su realeza en favor de los m\u00e1s desdichados\u00bb.<span id='easy-footnote-34-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-34-43130' title='&lt;em&gt;J. &lt;\/em&gt;DUPONT, &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;p. 15.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span> Porque, como subraya el Documento <em>La iglesia y los pobres, <\/em>\u00abDios ser\u00eda injusto si pareciese colaborar con la injusticia, o simplemente guardar silencio frente a ella, sin defender al oprimido ni levantar al caido\u00bb.<span id='easy-footnote-35-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-35-43130' title='Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral Social, &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;n. \u00b0 19.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En esta perspectiva hay que colocar e inter\u00adpretar la fe y la experiencia de Vicente de Pa\u00fal cuando afirma: \u00abDios es el protector de los po\u00adbres\u00bb (IX, 1057). En el mismo horizonte hay que situar y comprender al Fundador de la Congre\u00adgaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de las Hijas de la Caridad cuando les transmite el esp\u00edritu vicenciano. As\u00ed, el 25 de octubre de 1643 interpela a los Sacer\u00addotes de la Misi\u00f3n: \u00ab\u00a1Pobres de nosotros si somos remisos en cumplir con la obligaci\u00f3n que tenemos de socorrer a los pobres! Porque nos he\u00admos dado a Dios para esto y Dios cuenta con no\u00adsotros\u2026\u00bb (XI, 56-57). Y es que cuando comparte su fe y su experiencia con los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, Vicente de Pa\u00fal pretende que \u00e9stos se\u00adpan claramente lo que ha intentado e intenta con la fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n: organizar en la Iglesia una \u00abCompa\u00f1\u00eda que tenga a los pobres por herencia y que se entregue totalmente a ellos\u00bb (Xl, 387). Su insistencia no deja lugar a du\u00addas: \u00abSomos los sacerdotes de los pobres. Dios nos ha elegido para ellos. Esto es capital para no\u00adsotros, el resto es accesorio\u00bb.<span id='easy-footnote-36-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-36-43130' title='P. COLLET, &lt;em&gt;o. c., t. &lt;\/em&gt;II, p. 168.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Esta opci\u00f3n vicenciana por los pobres, ex\u00adpresi\u00f3n concreta de la opci\u00f3n de Dios por ellos, se hace a\u00fan mucho m\u00e1s incisiva cuando Vicente de Pa\u00fal habla a las Hijas de la Caridad.<span id='easy-footnote-37-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-37-43130' title='J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, &lt;em&gt;Opci\u00f3n vicenciana por los pobres, &lt;\/em&gt;en XV Semana de Estudios Vicencianos, &lt;em&gt;Respuesta vicencia\u00adna a las nuevas formas de pobreza, &lt;\/em&gt;Ceme, Salamanca 1988, pp. 132-134.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span> Baste co\u00admo bot\u00f3n de muestra un hermoso y amplio tex\u00adto de la conferencia del 9 de junio de 1658. Den\u00adtro del lenguaje de la \u00e9poca, es todo un tratado teol\u00f3gico de c\u00f3mo Dios es el <em>defensor de los po\u00adbres <\/em>y de c\u00f3mo las obras en favor de los pobres deben proclamar la <em>parcilialidad <\/em>de Dios por \u00e9s\u00adtos: \u00abSabed, hijas m\u00edas, que me he enterado que esas pobres gentes est\u00e1n muy agradecidas a la gracia que Dios les ha hecho y, al ver que van a asistirlos y que esas Hermanas no tienen m\u00e1s in\u00adter\u00e9s en ello que el amor de Dios, dicen que se dan cuenta entonces de que Dios es el protector de los pobres. \u00a1Ved qu\u00e9 hermoso es ayudar a esas pobres gentes a reconocer la bondad de Dios! Pues comprenden perfectamente que es \u00c9l el que las mueve a hacer ese servicio. Y enton\u00adces conciben elevados sentimientos de piedad y dicen: &#8216;Dios m\u00edo, ahora nos damos cuenta de que es cierto lo que tantas veces hemos o\u00eddo predi\u00adcar, que te acuerdas de todos los que necesitan socorro y que no abandonas nunca a una perso\u00adna que est\u00e1 en peligro, puesto que cuidas de unos pobres miserables que han ofendido tanto a tu bondad&#8217;. He sabido, incluso por medio de per\u00adsonas que fueron atendidas por nuestras Her\u00admanas, y por medio de otras muchas, que se sent\u00edan muy edificados al ver c\u00f3mo esas Her\u00admanas se preocupaban de visitarles, reconociendo en ello la divina bondad y vi\u00e9ndose obligados a alabarle y darle gracias\u00bb (IX, 1 057-1058).<\/p>\n<p>Si hay que subrayar una fuente espec\u00edfica don\u00adde Vicente de Pa\u00fal bebe las aguas de este Dios defensor de los pobres, tendr\u00edamos que acudir al cap\u00edtulo 58 del profeta Isa\u00edas: \u00abEl ayuno que yo quiero es \u00e9ste \u2014or\u00e1culo del Se\u00f1or\u2014: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hos\u00adpedar a los pobres sin techo, vestir al que ves des\u00adnudo y no cerrarte a tu propia carne\u00bb (Is 58, 6-7).<\/p>\n<p>\u00c9l mismo lo confiesa desgarradamente. \u00abCada vez que leo, desde hace veinte a\u00f1os, el cap\u00edtulo 58 de Isa\u00edas, me siento profundamente pertur\u00adbado\u00bb (Xl, 450).<\/p>\n<p>Solamente desde este <em>sentido teol\u00f3gico <\/em>pue\u00adde entenderse la tantas veces mal interpretada frase de H. Bremond: \u00abNo son los pobres los que han llevado a Dios a Vicente de Pa\u00fal, sino que es Dios el que le ha llevado a los pobres\u00bb.<span id='easy-footnote-38-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-38-43130' title='H. BREMOND, Histoire litt\u00e9raire du sentiment reli\u00adgieux en France depuis la f\u00edn des guerres de religion jus\u00adqu&amp;#8217;a nos jours, 13 vols., Par\u00eds 1925-1936, t. III 1ere partie, p. 219 (Utilizamos la edici\u00f3n de Par\u00eds 1967).'><sup>38<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>2. Desde el sentido cristol\u00f3gico<\/h3>\n<p>Ciertamente, nada entender\u00eda sobre la \u00abopci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb en la espiritualidad y en la pr\u00e1ctica vicenciana, quien ignorase la vin\u00adculaci\u00f3n <em>esencial <\/em>entre Jes\u00fas y los pobres.<\/p>\n<p>Porque la vida y la misi\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1n tan estrechamente referidas al mundo de los pobres y a \u00e9l pertenecen de forma tan esencial, que sin esa referencia o pertenencia o con su incorrecta comprensi\u00f3n, queda desvirtuado el mismo Jes\u00fas en su condici\u00f3n de salvador de todos los hom\u00adbres.<span id='easy-footnote-39-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-39-43130' title='J. Lois, &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;p. 158.'><sup>39<\/sup><\/a><\/span> Y, por supuesto, queda desvirtuada la m\u00e1s aut\u00e9ntica espiritualidad vicenciana.<\/p>\n<p>Para descubrir el criterio definitivo de la opci\u00f3n por los pobres en Vicente de Pa\u00fal y en sus se\u00adguidores, es preciso introducirse en el mensaje y en la misi\u00f3n de Jes\u00fas como referencia absolu\u00adta a su predilecci\u00f3n por los pobres. En t\u00e9rminos de Vicente de Pa\u00fal, esta opci\u00f3n equivale a \u00abex\u00adpresar al vivo la vocaci\u00f3n de Jesucristo\u00bb: \u00ab\u00bfVer\u00addad que nos sentimos dichosos, hermanos m\u00edos, de expresar al vivo la vocaci\u00f3n de Jesucristo? \u00bfQui\u00e9n manifiesta mejor la forma de vivir que Je\u00adsucristo tuvo en la tierra sino los misioneros?\u2026 \u00a1Oh! \u00a1Qu\u00e9 felices ser\u00e1n los que puedan decir, en la hora de su muerte, aquellas palabras de nues\u00adtro Se\u00f1or: &#8216;Evangelizare pauperibus misit me Do\u00adminus&#8217; I Ved, hermanos m\u00edos, c\u00f3mo lo principal para nuestro Se\u00f1or era trabajar por los pobres. Cuando se dirig\u00eda a los otros, lo hac\u00eda como de pasada\u00bb (Xl, 55-56). Pero hay que se\u00f1alar que es\u00adta vocaci\u00f3n misionera no tiene otro objetivo m\u00e1s que continuar la misi\u00f3n de Cristo enviado por el Padre para evangelizar a los pobres, para decir\u00adles \u00abque el Reino de los cielos est\u00e1 cerca y que ese Reino es para los pobres\u00bb (XI, 387). Por tan\u00adto, si Vicente de Pa\u00fal y los vincencianos fijan especialmente su mirada en el cap\u00edtulo 4, vers\u00ed\u00adculos 18 y 19, del evangelio de San Lucas (\u00abEl Es\u00adp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque \u00e9l me ha ungido para que d\u00e9 la Buena Noticia a los po\u00adbres\u2026\u00bb), es porque encuentran ah\u00ed el punto clave de su opci\u00f3n por los pobres, de su vocaci\u00f3n y de su misi\u00f3n en la Iglesia y en la sociedad.<span id='easy-footnote-40-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-40-43130' title='J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, Opci\u00f3n vicenciana por los pobres\u2026, p. 137.'><sup>40<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En este mismo contexto de \u00abcontinuaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb se sit\u00faan las Hijas de la Ca\u00adridad. Vicente de Pa\u00fal establece un principio fun\u00addamental para la identidad de sus \u00abhijas\u00bb. \u00abPara ser verdaderas Hijas de la Caridad, ten\u00e9is que ha\u00adcer lo que hizo el Hijo de Dios en la tierra\u00bb (IX, 34). E, inmediatamente, aclara: \u00abJesucristo no hizo en este mundo sino servir a los pobres\u00bb (IX, 302). Y deseoso de dinamizarlas en su opci\u00f3n por los pobres, les comunica: \u00abHijas m\u00edas, \u00a1si supieseis qu\u00e9 gracia tan alta es servir a los pobres, haber sido llamadas por Dios para eso!\u00bb (IX, 920).<\/p>\n<p>En definitiva, Vicente de Pa\u00fal y sus seguido\u00adres hacen la \u00abopci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb desde una opci\u00f3n anterior: la opci\u00f3n por <em>Jesu\u00adcristo evangelizador y servidor de los pobres, <\/em>\u00abel\u00adhombre-para-los-dem\u00e1s, el despose\u00eddo, el sier\u00advo, el que sirve su vida y sirve su muerte\u00bb,<span id='easy-footnote-41-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-41-43130' title='Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral Social, &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;n\u00b0 21.'><sup>41<\/sup><\/a><\/span> Aun\u00adque es conveniente matizar que no se trata de dos opciones separadas, sino de dos dimensio\u00adnes, de dos momentos de una sola y misma op\u00adci\u00f3n. La identidad vicenciana es cristoc\u00e9ntrica y, por tanto, su opci\u00f3n por los pobres s\u00f3lo se en\u00adtiende porque la causa de los pobres es la cau\u00adsa de Cristo.<span id='easy-footnote-42-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-42-43130' title='Cfr. J. M. a IB\u00c1\u00d1EZ, &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;pp. 137-139.'><sup>42<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>3. Desde el sentido eclesiol\u00f3gico<\/h3>\n<p>Naturalmente, si la Iglesia es sacramento de Cristo, debe prolongar en el mundo la preferen\u00adcia del Maestro por los desheredados. As\u00ed lo en\u00adtendi\u00f3 Vicente de Pa\u00fal. El jam\u00e1s separa este tri\u00adnomio: <em>Cristo-Iglesia-Pobres. <\/em>Ciertamente, se po\u00addr\u00eda haber dejado seducir por el aspecto jur\u00eddico y econ\u00f3mico de la Iglesia de Francia en el siglo XVII. Pero un hugonote, que desea convertirse, le recuerda la fea realidad: la Iglesia ha abando\u00adnado a los pobres; se ha roto, en la pr\u00e1ctica, la l\u00ed\u00adnea Cristo-Iglesia-Pobres. Y Vicente de Pa\u00fal des\u00adcubre que s\u00f3lo hay una respuesta coherente y v\u00e1lida: <em>la opci\u00f3n preferencial por los pobres como expresi\u00f3n visible y cre\u00edble de la Iglesia<\/em>.<span id='easy-footnote-43-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-43-43130' title='J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, &lt;em&gt;Vicente de Pa\u00fal y los pobres de su tiempo\u2026, &lt;\/em&gt;p. 275.'><sup>43<\/sup><\/a><\/span> La mis\u00adma respuesta que, bastantes a\u00f1os despu\u00e9s, vio cumplida en sus Sacerdotes de la Misi\u00f3n: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 dicha para nosotros, los misioneros, poder de\u00admostrar que el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a su Iglesia, tra\u00adbajando como trabajamos por la instrucci\u00f3n y san\u00adtificaci\u00f3n de los pobres!\u00bb (XI, 730).<\/p>\n<p>Para comprender mejor este <em>sentido eclesio\u00adl\u00f3gico <\/em>del esp\u00edritu vicenciano en su opci\u00f3n por los pobres, ser\u00e1 bueno echar mano de un texto reciente que parece sacado del mismo pensa\u00admiento de Vicente de Pa\u00fal. Me refiero a lo que subraya el Documento <em>La Iglesia y los pobres: <\/em>\u00ab\u2026esa misi\u00f3n es ser la Iglesia de los pobres en un doble sentido: en el de una Iglesia pobre, y una Iglesia para los pobres. As\u00ed como Jes\u00fas fue radi\u00adcal y esencialmente pobre por su encarnaci\u00f3n, y entregado principalmente a los pobres por su mi\u00adsi\u00f3n, y s\u00f3lo as\u00ed cumpli\u00f3 la redenci\u00f3n y El mismo alcanz\u00f3 su glorificaci\u00f3n, la Iglesia de Jes\u00fas debe ser aqu\u00e9lla que en su constituci\u00f3n social, sus cos\u00adtumbres y su organizaci\u00f3n, sus medios de vida y su ubicaci\u00f3n, est\u00e1 marcada preferentemente por el mundo de los pobres, y su preocupaci\u00f3n, su dedicaci\u00f3n y su planificaci\u00f3n est\u00e9 orientada prin\u00adcipalmente por su misi\u00f3n de servicio hacia los pobres\u00bb.<span id='easy-footnote-44-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-44-43130' title='Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral Social, &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;25.'><sup>44<\/sup><\/a><\/span> Tambi\u00e9n ser\u00e1 bueno recordar lo que dec\u00eda un contempor\u00e1neo de Vicente de Pa\u00fal, Bos\u00adsuet, en un famos\u00edsimo serm\u00f3n \u00absobre la emi\u00adnente dignidad de los pobres en la Iglesia\u00bb: \u00abEn el mundo, los ricos disfrutan todas sus ventajas y ocupan los principales puestos; en el reino de Jesucristo, la preeminencia pertenece a los po\u00adbres, que son los primog\u00e9nitos de su Iglesia y sus verdaderos hijos. En el mundo, los pobres de\u00adpenden de los ricos, y parecen haber nacido s\u00f3lo para servirlos; en la santa Iglesia, por el con\u00adtrario, no son admitidos los ricos sino con la con\u00addici\u00f3n de servir a los pobres\u00bb.<span id='easy-footnote-45-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-45-43130' title='J. B. BOSSUET, &lt;em&gt;Sermones, &lt;\/em&gt;Librer\u00eda de Hijos de Leo\u00adcadio L\u00f3pez, Madrid 3. a ed. s. f., pp. 353-354.'><sup>45<\/sup><\/a><\/span> O la tantas veces repetida frase del Papa Juan XXIII en v\u00eds\u00adperas del Concilio Vaticano II: \u00abLa Iglesia, que es la Iglesia de todos, quiere ser particularmente la Iglesia de los pobres\u00bb.<span id='easy-footnote-46-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-46-43130' title='JUAN XXIII, Radio-mensaje del 11 de noviembre de 1962, en P. GALINDO, Colecci\u00f3n de Enc\u00edclicas y Documen\u00adtos Pontificios, t. 2, ACE, Madrid 1967, p. 2493.'><sup>46<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En consecuencia, para Vicente de Pa\u00fal la Igle\u00adsia es una comunidad de caridad, que contin\u00faa el \u00abesp\u00edritu de caridad perfecta de Cristo\u00bb. No es una promesa de poder\u00edo, sino la Iglesia \u00absierva y po\u00adbre\u00bb, la \u00abIglesia de los pobres\u00bb. Por eso, cuando se est\u00e1 con los pobres y se pone el m\u00e1ximo de efectivos al servicio de los necesitados y desva\u00adlidos, se est\u00e1 seguro de permanecer en la Igle\u00adsia de Cristo.<span id='easy-footnote-47-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-47-43130' title='J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, Las obras de las Hijas de la Caridad en sus or\u00edgenes, en Vincentiana (4-5-6), 1990, p. 606.'><sup>47<\/sup><\/a><\/span> El Papa Juan Pablo II ha plasma\u00addo esta eclesiolog\u00eda netamente vicenciana al escribir en su enc\u00edclica <em>Dives in misericordia: \u00abLa <\/em>Iglesia vive una vida aut\u00e9ntica cuando profesa y proclama la misericordia, el atributo m\u00e1s estu\u00adpendo del Creador y Redentor\u00bb.<span id='easy-footnote-48-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-48-43130' title='JUAN PABLO II, &lt;em&gt;Dives in misericordia, &lt;\/em&gt;n. \u00b0 13.'><sup>48<\/sup><\/a><\/span> Por tanto, de la eclesiolog\u00eda vicenciana se deduce que \u00abla ac\u00adtuaci\u00f3n, el mensaje y el ser de una Iglesia <em>aut\u00e9ntica <\/em>consiste en ser, aparecer y actuar como una <em>Iglesia-misericordia; <\/em>una Iglesia que siempre y en todo es, dice y ejercita el amor compasivo y misericordioso hacia el miserable y el perdido, para liberarlo de su miseria y de su perdici\u00f3n. So\u00adlamente en esa Iglesia-misericordia puede reve\u00adlarse el amor gratuito de Dios, que se ofrece y se entrega a quienes no tienen nada m\u00e1s que su pobreza\u00bb.<span id='easy-footnote-49-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-49-43130' title='Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral Social, &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;n. \u00b0 11.'><sup>49<\/sup><\/a><\/span>\n<h2>IV. El juicio de los pobres<\/h2>\n<p>Dentro del discurso teol\u00f3gico sobre los po\u00adbres, hay un aspecto b\u00e1sico que, hasta cierto pun\u00adto, viene a ser la aportaci\u00f3n m\u00e1s original del vicencianismo en este tema. Es lo que se ha lla\u00admado el juicio de los pobres.<span id='easy-footnote-50-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-50-43130' title='Cfr. J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, &lt;em&gt;Vicente de Pa\u00fal, realismo y en\u00adcarnaci\u00f3n\u2026, &lt;\/em&gt;pp. 243-292.'><sup>50<\/sup><\/a><\/span> La consecuencia l\u00f3gica de todo el proceso de descubrimiento de los pobres, de concientizaci\u00f3n sobre su \u00abemi\u00adnente dignidad\u00bb y de la \u00abopci\u00f3n preferencial \u2014y, en cierto modo, exclusiva\u2014 por ellos\u00bb.<\/p>\n<p>Si hubiera que sintetizar en una sola frase \u00abel juicio de los pobres\u00bb, habr\u00eda que escoger aqu\u00e9lla que san Vicente pronunci\u00f3 en la conferencia del 11 de noviembre de 1657 a las Hijas de la Cari\u00addad: \u00abLos pobres son los grandes se\u00f1ores del cielo; a ellos les toca abrir sus puertas\u2026\u00bb (IX, 916). Y as\u00ed, con este \u00abjuicio de los pobres\u00bb Vicente de Pa\u00fal nos quiere decir algo muy fundamental: que esos seres, los pobres, aparentemente despre\u00adciables, sin derecho a la mirada de la sociedad ego\u00ad\u00edsta y altanera, son, en realidad, grandes; y que nosotros somos sus servidores humildes e \u00abin\u00addignos de rendirles nuestros peque\u00f1os servicios\u00bb (XI, 273). Y, sobre todo, que los pobres son nues\u00adtros \u00abjueces\u00bb, porque tienen el poder de convo\u00adcarnos ante el tribunal de Dios y de la historia, y pueden condenarnos o salvarnos.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s, los pobres, en la espiritualidad vi\u00adcenciana, nos aclaran la mirada y nos ense\u00f1an a ver la realidad con los ojos de la \u00abjusticia de Dios\u00bb. En definitiva, Dios, por medio de los pobres, nos ha se\u00f1alado el \u00fanico criterio de salvaci\u00f3n o de condenaci\u00f3n: \u00abVenid, benditos de mi Padre; he\u00adredad el reino preparado para vosotros desde la creaci\u00f3n del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui extranjero y me recogisteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, estu\u00adve en la c\u00e1rcel y fuisteis a verme\u2026 Apartaos de m\u00ed, malditos\u2026 Porque tuve hambre y no me dis\u00adteis de comer, tuve sed y no me disteis de be\u00adber, fui extranjero y no me recogisteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la c\u00e1r\u00adcel y no me visitasteis\u00bb (Mt 25, 35-37; 41-44).<\/p>\n<p>Precisamente, este cap\u00edtulo 25 del evangelio de san Mateo ha sido, es y ser\u00e1 un constante pun\u00adto de referencia en el pensamiento vicenciano. Vi\u00adcente de Pa\u00fal se lo recuerda frecuentemente a sus seguidores. Por ejemplo, al tratar de la vo\u00adcaci\u00f3n y de la asistencia a los pobres, dice a las Hijas de la Caridad: \u00abSi Dios da una eternidad bie\u00adnaventurada a los que no han ofrecido m\u00e1s que un vaso de agua, \u00bfqu\u00e9 dar\u00e1 a una Hija de la Ca\u00adridad, que lo deja todo y se entrega a s\u00ed misma para servirle durante toda la vida?\u2026 Tiene moti\u00advos para esperar ser de aqu\u00e9llos a los que se di\u00adr\u00e1: &#8216;Venid, benditas de mi Padre, poseed el reino que os est\u00e1 preparado&#8217;\u2026 Los pobres asistidos por ella ser\u00e1n sus intercesores delante de Dios; acudir\u00e1n en mont\u00f3n a su encuentro; dir\u00e1n al buen Dios: &#8216;Dios m\u00edo, \u00e9sta es la que nos asisti\u00f3 por tu amor\u2026'\u00bb (IX, 240-241).<\/p>\n<p>Y a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n les motiva con una l\u00f3gica elemental sacada del \u00abjuicio de los pobres\u00bb. \u00abDios ama a los pobres, y por consi\u00adguiente ama a quienes aman a los pobres; pues, cuando se ama mucho a una persona, se siente tambi\u00e9n afecto a sus amigos y servidores. Pues bien, esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda de la Misi\u00f3n pro\u00adcura dedicarse con afecto a servir a los pobres que son los preferidos de Dios; por eso tenemos mo\u00adtivos para esperar que, por amor hacia ellos, tam\u00adbi\u00e9n nos amar\u00e1 Dios a nosotros\u00bb (XI, 273).<\/p>\n<p>Esta espiritualidad vicenciana del \u00abjuicio de los pobres\u00bb tambi\u00e9n ha sido perfectamente re\u00adcogida, ponderada y actualizada por el reciente Do\u00adcumento de la Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral Social <em>La Iglesia y los pobres: \u00abDe <\/em>aqu\u00ed que el en\u00adcuentro con el pobre no pueda ser para la Iglesia y el cristiano meramente una an\u00e9cdota intrans\u00adcendente, ya que en su reacci\u00f3n y en su actitud se define su ser y tambi\u00e9n su futuro, como ad\u00advierten tajantemente las palabras de Jes\u00fas. Por lo mismo, en esa coyuntura quedamos todos, in\u00addividuos e instituciones, implicados y compro\u00admetidos de un modo decisivo. La Iglesia sabe que ese encuentro con los pobres tiene para ella un valor de justificaci\u00f3n o de condena, seg\u00fan nos hayamos comprometido o inhibido ante los po\u00adbres. Los pobres son sacramento de Cristo. M\u00e1s a\u00fan: Ese juicio y esa justificaci\u00f3n no solamente debemos pasarlos alg\u00fan d\u00eda ante Dios, sino tam\u00adbi\u00e9n ahora mismo ante los hombres. S\u00f3lo una Iglesia que se acerca a los pobres y a los oprimi\u00addos, se pone a su lado y de su lado, lucha y tra\u00adbaja por su liberaci\u00f3n, por su dignidad y por su bienestar, puede dar un testimonio coherente y convincente del mensaje evang\u00e9lico. Bien puede afirmarse que el ser y el actuar de la Iglesia se juegan en el mundo de la pobreza y del dolor, de la marginaci\u00f3n y de la opresi\u00f3n, de la debilidad y del sufrimiento\u00bb.<span id='easy-footnote-51-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-51-43130' title='Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral Social, &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;nn. 9 y 10.'><sup>51<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>1. Los pobres, \u00absacramento de Cristo\u00bb<\/h3>\n<p>La inspiraci\u00f3n verdadera donde Vicente de Pa\u00ad\u00fal y sus continuadores descubren ese \u00abjuicio de los pobres\u00bb ya ha quedado apuntada en el ep\u00edgrafe anterior: no es otra que la \u00abpresencia del miste\u00adrio de Cristo en los pobres\u00bb. Trasvasando esta intuici\u00f3n central vicenciana al lenguaje de la teo\u00adlog\u00eda y de la cristolog\u00eda posteriores al Concilio Va\u00adticano II, dir\u00edamos que <em>los pobres son sacramen\u00adto de Cristo, mediaci\u00f3n viva del Se\u00f1or, expresi\u00f3n real de Cristo, lugar preferencial para el encuen\u00adtro con el Dios crucificado y sufriente. <\/em><\/p>\n<p>Evidentemente, estas formulaciones actua\u00adles no pertenecen \u2014ni pueden pertenecer\u2014, en su estricta literalidad, a Vicente de Pa\u00fal. Pero tam\u00adbi\u00e9n es evidente que forman parte del m\u00e1s original, vivo e irrenunciable patrimonio de la es\u00adpiritualidad vicenciana de todos los tiempos. Y, desde luego, su ra\u00edz hay que buscarla, una vez mas, en el cap\u00edtulo 25 del evangelio de san Ma\u00adteo: \u00abCada vez que hicisteis un servicio a un her\u00admano m\u00edo de esos m\u00e1s humildes, a m\u00ed me lo hi\u00adcisteis\u00bb (Mt 25, 40).<\/p>\n<p>Por tanto, a la luz de la fe, los vicencianos descubren que los pobres, antes que destinata\u00adrios de sus servicios, son la presencia latente y patente en el mundo del Se\u00f1or crucificado. Y, a partir de esta \u00abmirada de fe\u00bb, donde sienten la imagen desafiante de Cristo en el pobre como per\u00adsona y como colectivo, experimentan y dinami\u00adzan su espec\u00edfica espiritualidad de encarnaci\u00f3n li\u00adberadora.<span id='easy-footnote-52-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-52-43130' title='Cfr. J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, &lt;em&gt;Opci\u00f3n vicenciana por los po\u00adbres\u2026, &lt;\/em&gt;p. 122.'><sup>52<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En este punto, la antolog\u00eda de textos de san Vicente es tan amplia como incisiva. Por ejemplo, cuando se dirige a las Se\u00f1oras de las Cofrad\u00edas de la Caridad, quiere dejar muy claro que no exis\u00adte separaci\u00f3n entre Cristo y el pobre: \u00abEl mismo Cristo quiso nacer pobre, recibir en su compa\u00f1\u00eda a los pobres, servir a los pobres, ponerse en lu\u00adgar de los pobres, hasta decir que el bien y el mal que hacemos a los pobres los considerar\u00e1 como hechos a su divina persona\u2026 \u00bfY qu\u00e9 amor po\u00addemos tenerle nosotros a El, si no amamos lo que \u00c9l am\u00f3? No hay ninguna diferencia, se\u00f1oras, en\u00adtre amarle a \u00c9l y amar a los pobres de ese mo\u00addo; servirles bien a los pobres, es servirle a \u00c9l\u2026\u00bb (X, 954-955). Igualmente, cuando habla a los Sa\u00adcerdotes de la Misi\u00f3n, les recomienda \u00abdar la vuelta a la medalla\u00bb para ver \u00abcon los ojos de la fe\u00bb: \u00abNo hemos de considerar a un pobre cam\u00adpesino o a una pobre mujer seg\u00fan su aspecto ex\u00adterior, ni seg\u00fan la impresi\u00f3n de su esp\u00edritu, dado que con frecuencia no tienen ni la figura ni el es\u00adp\u00edritu de las personas educadas, pues son vulga\u00adres y groseros. Pero dadle la vuelta a la medalla y ver\u00e9is con las luces de la fe que son \u00e9sos los que nos representan al Hijo de Dios\u2026 \u00a1Qu\u00e9 her\u00admoso ser\u00eda ver a los pobres, consider\u00e1ndolos en Dios y en el aprecio en que los tuvo Jesucristo! Pero, si los miramos con los sentimientos de la carne y del esp\u00edritu mundano, nos parecer\u00e1n des\u00adpreciables\u00bb (XI, 275).<\/p>\n<p>Y no es menos expl\u00edcito cuando recomienda encarecidamente a las Hijas de la Caridad: \u00abAl servir a los pobres, se sirve a Jesucristo. Hijas m\u00ed\u00adas, \u00a1cu\u00e1nta verdad es esto! Serv\u00eds a Jesucristo en la persona de los pobres. Y esto es tan verdad co\u00admo que estamos aqu\u00ed. Una Hermana ir\u00e1 diez ve\u00adces cada d\u00eda a ver a los enfermos, y diez veces cada d\u00eda encontrar\u00e1 en ellos a Dios\u2026\u00bb (IX, 240).<\/p>\n<p>Si queremos concretar y condensar esta \u00absa\u00adcramentalidad de los pobres\u00bb en una formulaci\u00f3n vicenciana exacta, actual y clarividente, tenemos el mejor esquema en las <em>Constituciones de las Hi\u00adjas de la Caridad: <\/em>\u00abContemplan a Cristo a quien encuentran en el coraz\u00f3n y en la vida de los Po\u00adbres\u2026 En una mirada de Fe ven a Cristo en los Pobres y a los Pobres en Cristo\u2026\u00bb (Const 1. 7).<\/p>\n<h3>2. \u00abDejar a Dios por Dios\u00bb<\/h3>\n<p>Para comprender mejor la espiritualidad vi\u00adcenciana que subyace en este \u00abencuentro con los pobres\u00bb, nos viene muy bien recurrir a aquella fa\u00admosa y t\u00f3pica leyenda que cuenta el fil\u00f3sofo y es\u00adcritor franc\u00e9s Albert Camus: \u00abEstaba San Dimitri citado en la estepa con el propio Dios en perso\u00adna y se apresuraba a llegar a la cita cuando se en\u00adcontr\u00f3 con un campesino cuyo carro se hab\u00eda atascado. Entonces San Dimitri le ayud\u00f3. El ba\u00adrro era espeso y el hoyo profundo. Hubo que for\u00adcejear durante una hora. Y cuando por fin acab\u00f3, San Dimitri corri\u00f3 a la cita. Pero Dios no estaba ya\u00bb. Y concluye A. Camus: \u00abSiempre habr\u00e1 quien llegue tarde a las citas con Dios, porque hay de\u00admasiadas carretas en el atolladero y demasiados hermanos que socorrer\u00bb.<span id='easy-footnote-53-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-53-43130' title='A. CAMUS, &lt;em&gt;Los justos, &lt;\/em&gt;en &lt;em&gt;Obras completas, t. &lt;\/em&gt;1 (Na\u00adrraciones &lt;em&gt;y &lt;\/em&gt;Teatro), Aguilar, Madrid 1979, p. 1056.'><sup>53<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, como si hubiera conocido de antemano la queja desesperanzada del citado pre\u00admio Nobel, hab\u00eda dicho a las Hijas de la Caridad: \u00abSi fuera voluntad de Dios que tuvieseis que asis\u00adtir a un enfermo en domingo, en vez de ir a o\u00edr misa, aunque fuera obligaci\u00f3n, habr\u00eda que hacer\u00adlo. A eso se le llama dejar a Dios por Dios\u00bb (IX, 725). Y, por si hubiera alguna duda, recalca y aclara: \u00abSi hay alg\u00fan motivo leg\u00edtimo, mis queri\u00addas hijas, es el servicio del pr\u00f3jimo. El dejar a Dios por Dios no es dejar a Dios, esto es, dejar una obra de Dios para hacer otra, o de m\u00e1s obli\u00adgaci\u00f3n o de mayor m\u00e9rito\u00bb (IX, 297).<\/p>\n<p>Con esta respuesta, Vicente de Pa\u00fal deja muy claro que el \u00fanico camino para llegar, siempre y a tiempo, a la cita con Dios es el camino del en\u00adcuentro servicial con el pobre y el necesitado. Y que se llega tarde y nunca a la cita con Dios cuan\u00addo se llega tarde y nunca a la cita con el pobre: \u00abId a ver a los pobres condenados a cadena per\u00adpetua, y en ellos encontrar\u00e9is a Dios; servid a esos ni\u00f1os y en ellos encontrar\u00e9is a Dios. \u00a1Hijas m\u00edas, cu\u00e1n admirable es esto!<\/p>\n<p>Vais a unas casas muy pobres, pero all\u00ed en\u00adcontr\u00e1is a Dios\u2026\u00bb (1X, 240). En definitiva, Vicente de Pa\u00fal lega a sus seguidores un principio fun\u00addamental, que es el mejor ant\u00eddoto contra todas las ambig\u00fcedades espiritualistas: a Dios se le ama o se le traiciona en el pobre.<\/p>\n<h3>3. \u00abNuestros amos y maestros\u00bb<\/h3>\n<p>Aunque esta expresi\u00f3n no es original de san Vicente de Pa\u00fal,<span id='easy-footnote-54-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-54-43130' title='Parece ser que la expresi\u00f3n &lt;em&gt;\u00abNuestros amos y ma\u00adestros\u00bb o \u00abNuestros amos y se\u00f1ores\u00bb &lt;\/em&gt;se remonta a la Edad Media. San Vicente de Pa\u00fal, seg\u00fan confiesa \u00e9l mis\u00admo en la conferencia del 19 de julio de 1640 a las Hijas de la Caridad, oy\u00f3 esta expresi\u00f3n por primera vez, en Roma: \u00abO\u00eda yo leer la f\u00f3rmula de los Votos de los religiosos hos\u00adpitalarios de Italia que era en estos t\u00e9rminos: &amp;#8216;Yo hago vo\u00adto y prometo a Dios guardar toda mi vida la pobreza, la cas\u00adtidad y la obediencia y servir a nuestros se\u00f1ores los pobres&#039;\u00bb (IX, 42). Sin embargo, no s\u00e9 muy bien de qu\u00e9 Orden hos\u00adpitalaria habla San Vicente. Tal vez se refiere a los Hospi\u00adtalarios de San Juan de Jerusal\u00e9n que tambi\u00e9n se hallaban establecidos en Italia cuando San Vicente estuvo en Roma.'><sup>54<\/sup><\/a><\/span> s\u00ed lo es, en cambio, la aplica\u00adci\u00f3n vivencial y pr\u00e1ctica que hace de ella para s\u00ed mismo y para sus seguidores. Porque desde su ser \u00abim\u00e1genes dolientes del Se\u00f1or Maestro\u00bb, los pobres se constituyen en \u00abse\u00f1ores y maestros\u00bb. Y, en consecuencia, los vicencianos tienen que amarlos y servirlos como al \u00fanico Se\u00f1or Maestro. \u00c9sta es la primera aplicaci\u00f3n de orden cristol\u00f3gi\u00adco que Vicente de Pa\u00fal \u2014y toda la tradici\u00f3n vi\u00adcenciana\u2014 hace de la expresi\u00f3n \u00abnuestros amos y maestros\u00bb.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, tanto Vicente de Pa\u00fal como Luisa de Marillac hacen una aplicaci\u00f3n complementaria partiendo de la realidad sociol\u00f3gica. Ellos cono\u00adc\u00edan, por experiencia, la relaci\u00f3n entre los amos y sus sirvientes en las casas de los grandes. Sa\u00adb\u00edan que esos se\u00f1ores arist\u00f3cratas eran, con fre\u00adcuencia, exigentes, caprichosos, injustos y de\u00adsagradecidos. Pero sus sirvientes, en la mayor\u00eda de los casos, les atend\u00edan con esmero de por vida y hasta con cierto cari\u00f1o. Ahora, los amos, muchas veces duros, exigentes, groseros y de\u00adsagradecidos, van a ser los pobres, y los vicen\u00adcianos van a ser sus sirvientes, no por miedo o por sueldo, sino por amor y porque, a la luz de la fe, descubren en los oprimidos a un Cristo que no llama a la contemplaci\u00f3n est\u00e1tica, sino a la ac\u00adci\u00f3n eficaz, al amor solidario y efectivo.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed, se vertebra la \u00abnueva y es\u00adpecial relaci\u00f3n\u00bb que deben observar los \u00absier\u00advos\u00bb y \u00absiervas\u00bb respecto de sus \u00abamos y se\u00f1ores los pobres\u00bb: \u00abHemos de entrar en sus sentimientos para sufrir con ellos\u2026, enternecer nuestros corazones y hacerlos capaces de sentir los sufrimientos y las miserias del pr\u00f3jimo, pi\u00addiendo a Dios que nos d\u00e9 el verdadero esp\u00edritu de misericordia\u2026\u00bb (XI, 233); \u00abhay que servirles con compasi\u00f3n, dulzura, cordialidad, respeto y devo\u00adci\u00f3n\u2026, haci\u00e9ndoles presente la bondad de Dios\u00bb (IX, 915); \u00abam\u00e1ndoles a costa de nuestros brazos, con el sudor de nuestra frente\u00bb (XI, 733); con el convencimiento de que \u00abal socorrerles estamos haciendo justicia y no misericordia\u00bb (VI1, 90); lle\u00adgando, incluso, a tomar conciencia de que \u00abten\u00addr\u00edamos que vendernos a nosotros mismos para sacar a nuestros hermanos de la miseria\u00bb (IX, 451); con la viva certeza de que \u00abnuestra es la culpa de que ellos sufran, si no sacrificamos toda nues\u00adtra vida por instruirlos\u00bb (XI, 121); sabiendo, en de\u00adfinitiva, que \u00absomos indignos de rendirles nues\u00adtros peque\u00f1os servicios\u00bb (XI, 273).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, Blas Pascal, paisano y con\u00adtempor\u00e1neo de Vicente de Pa\u00fal, escrib\u00eda: \u00abSi Dios nos diera directamente unos maestros, se\u00adr\u00eda necesario obedecerles con complacencia. La necesidad y los acontecimientos lo son infali\u00adblemente\u00bb.<span id='easy-footnote-55-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-55-43130' title='B. PASCAL, &lt;em&gt;Pens\u00e9es, &lt;\/em&gt;Lafuna, Par\u00eda 1962, n. \u00b0 919.'><sup>55<\/sup><\/a><\/span>\n<p>As\u00ed pues, los pobres se constituyen en \u00abma\u00adestros\u00bb porque con su \u00abnecesidad y sus aconte\u00adcimientos\u00bb nos indican cu\u00e1l es el querer de Dios. Y para los seguidores de Vicente de Pa\u00fal, ese \u00abclamor de los pobres\u00bb es el <em>primer criterio <\/em>para discernir la voluntad de Dios.<span id='easy-footnote-56-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-56-43130' title='Cfr. Constituciones de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal, 1983, n. \u00b0 2. 8; Instrucci\u00f3n sobre los Votos de las Hijas de la Caridad, 1989, p. 88; Constitucio\u00adnes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, 1985, p. 21.'><sup>56<\/sup><\/a><\/span> Los pobres son \u00abmaestros\u00bb porque nos dan una serie de \u00abense\u00ad\u00f1anzas\u00bb b\u00e1sicas: nos introducen cerca de Dios; nos remiten sin cesar a Jesucristo;<span id='easy-footnote-57-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-57-43130' title='Cfr. Instrucci\u00f3n sobre los Votos de las Hijas de la Caridad, 1989, pp. 19, 63, 107.'><sup>57<\/sup><\/a><\/span> nos inter\u00adpelan con su sufrimiento; nos invitan a una po\u00adbreza m\u00e1s radical; nos muestran la \u00abmordedura\u00bb de la pobreza; nos evangelizan mediante su pa\u00adciencia y su capacidad de acogida.<span id='easy-footnote-58-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-58-43130' title='Asamblea General de las Hijas de la Caridad, &lt;em&gt;En la encrucijada\u2026 Documento &lt;\/em&gt;final, 1985, pp. 8-9.'><sup>58<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>4. Unos seres \u00abinspiradores\u00bb<\/h3>\n<p>De todo lo dicho es f\u00e1cil deducir un presu\u00adpuesto fundamental: los pobres est\u00e1n en la ra\u00edz de las obras y de las Instituciones vicencianas. Ellos constituyen la raz\u00f3n de ser de las mismas. Y ellos deciden, configuran y polarizan los or\u00edge\u00adnes, el presente y el futuro de estas Instituciones y obras. A la vez que rectifican continuamente su rumbo, dinamizan su compromiso, ajustan su mi\u00adsi\u00f3n y garantizan la fidelidad a su esp\u00edritu propio y espec\u00edfico.<span id='easy-footnote-59-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-59-43130' title='Cfr. J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, Los pobres, raz\u00f3n de ser de las Hijas de la Caridad y garant\u00eda de fidelidad al esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda, en XI Semana de Estudios Vicencianos, Don del amar de Dios a la Iglesia y a los pobres, Ceme, Sala\u00admanca 1983, pp. 167-181; J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, Las obras de las Hijas de la Caridad en sus or\u00edgenes\u2026, pp. 589-604; A. OR\u00adCA. 10 y M. P\u00c9REZ FLORES, San Vicente de Pa\u00fal. Espirituali\u00addad y selecci\u00f3n de escritos, BAC, Madrid 1981, p. 158; A. Orcajo, Vicente de Pa\u00fal a trav\u00e9s de su palabra, La Milagrosa, Madrid 1988, p. 218.'><sup>59<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Y esto es as\u00ed porque la \u00abhistoria passionis\u00bb de la humanidad, la end\u00e9mica miseria de los pobres, el terrible abandono espiritual y material de los condenados de la tierra fueron la \u00abinspiraci\u00f3n di\u00advina mediata o indirecta\u00bb que impuls\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal a poner en marcha unas Instituciones y unas obras para la liberaci\u00f3n integral de los m\u00e1s abandonados.<span id='easy-footnote-60-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-60-43130' title='F. CIARDI, &lt;em&gt;Los fundadores, hombres del esp\u00edritu. Pa\u00adra una teolog\u00eda del carisma del fundador, &lt;\/em&gt;Paulinas, Madrid 1983, p. 64.'><sup>60<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Ciertamente, la fe y la experiencia de Vicen\u00adte de Pa\u00fal, descubierta y clarificada en contacto vivencial con los pobres, se plasma en tres Insti\u00adtuciones originales e innovadoras: las <em>Cofrad\u00edas de la Caridad o Caridades <\/em>(hoy llamadas <em>Volunta\u00adrias de la Caridad), la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. <\/em><\/p>\n<p>Las continuas referencias de san Vicente a \u00ablugares decisivos de discernimiento\u00bb como Gan\u00adnes-Folleville, Montmirail y Ch\u00e2tillon-les-Dombes, confirman esta funci\u00f3n \u00abinspiradora\u00bb de los po\u00adbres y certifican que ellos son el \u00fanico objetivo de la Misi\u00f3n y de la Caridad.<\/p>\n<h2>V. \u00abA costa de nuestros brazos y con el sudor de nuestra frente\u00bb o la praxis vicenciana en el servicio a los pobres<\/h2>\n<p>Despu\u00e9s de los an\u00e1lisis y reflexiones anterio\u00adres, surgen unas preguntas elementales: \u00bfQu\u00e9 ha\u00adcer? \u00bfC\u00f3mo tiene que comportarse un vicenciano, en la pr\u00e1ctica, ante los pobres? \u00bfQu\u00e9 compromi\u00adsos concretos y realistas tiene que llevar a cabo pa\u00adra que su espiritualidad sea coherente y cre\u00edble? \u00bfQu\u00e9 l\u00edneas de acci\u00f3n tiene que poner en marcha para dar el paso desde el \u00abamor afectivo al amor efectivo\u00bb en favor de los pobres? \u00bfQu\u00e9 actitudes de servicio amoroso, generoso, desinteresado, so\u00adlidario y liberador tiene que desarrollar?<\/p>\n<p>E, inmediatamente, Vicente de Pa\u00fal nos pro\u00adporciona la respuesta inequ\u00edvoca: \u00abAmemos a Dios, hermanos m\u00edos, amemos a Dios, pero que sea a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente. Pues muchas veces los actos de amor de Dios, de complacencia, de be\u00adnevolencia, y otros semejantes afectos y pr\u00e1cti\u00adcas interiores de un coraz\u00f3n amante, aunque muy buenos y deseables, resultan sin embargo muy sospechosos, cuando no se llega a la pr\u00e1ctica del amor efectivo\u2026 Hemos de tener cuidado en es\u00adto; porque hay muchos que, preocupados de te\u00adner un aspecto externo de compostura y el inte\u00adrior lleno de grandes sentimientos de Dios, se detienen en esto; y cuando se llega a los hechos y se presentan ocasiones de obrar, se quedan cortos\u2026 No, no nos enga\u00f1emos: &#8216;Totum opus nostrum in operatione consistit&#8217; <em>(Todo nuestro quehacer consiste en la acci\u00f3n)\u00bb <\/em>(XI, 733).<\/p>\n<p>En estas palabras, dichas a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, est\u00e1 la prueba de que, ante los pobres, los vicencianos no pueden quedarse en una es\u00adpiritualidad intimista y te\u00f3rica. Por el contrario, el mismo san Vicente lanza una consigna donde no caben las coartadas maniqueas o las escapatorias \u00abesquizofr\u00e9nicas\u00bb: \u00abAs\u00ed pues, hermanos m\u00edos, vayamos y ocup\u00e9monos con un amor nuevo en el servicio de los pobres, y busquemos incluso a los m\u00e1s pobres y abandonados\u00bb (XI, 273).<\/p>\n<p>En definitiva, para Vicente de Pa\u00fal y para sus seguidores, la experiencia de Dios, de Cristo, siempre desemboca en el compromiso social en favor de la justicia y de la defensa de los \u00absin voz\u00bb. Con el convencimiento profundo de que se haga realidad lo que expres\u00f3 el S\u00ednodo de los obispos en 1987: \u00abEl Esp\u00edritu nos lleva a descu\u00adbrir m\u00e1s claramente que hoy la santidad no es po\u00adsible sin un compromiso con la justicia, sin una solidaridad con los pobres y oprimidos\u00bb.<span id='easy-footnote-61-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-61-43130' title='S\u00ednodo de los obispos 1987, &lt;em&gt;Mensaje de los Pa\u00addres Sinodales al Pueblo de Dios, &lt;\/em&gt;Vida Nueva (1606\/71, 1987, p. 68.'><sup>61<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Y con la certeza de que lo espec\u00edficamente cristiano no es el simple compromiso \u00e9tico de solidaridad con los marginados, que es irrenun\u00adciable para todo hombre, sino hacer en ese com\u00adpromiso la experiencia de Dios. Porque tambi\u00e9n en esto fue san Vicente de Pa\u00fal un adelantado, rompiendo con la espiritualidad de su tiempo, de corte m\u00e1s neoplat\u00f3nico que cristiano.<\/p>\n<p>Evidentemente, esta praxis vicenciana del ser\u00advicio a los pobres tiene detr\u00e1s el soporte de unas <em>convicciones profundas. <\/em>Ya han ido desgran\u00e1n\u00addose a lo largo del presente art\u00edculo con un co\u00adm\u00fan denominador preciso: el servicio a los pobres es el fin principal de la vocaci\u00f3n vicenciana y la exclusiva prioridad de su misi\u00f3n; es la \u00fanica ra\u00adz\u00f3n de ser de la existencia de los seguidores de Vicente de Pa\u00fal, de sus Instituciones y obras; co\u00admo dicen las <em>Constituciones de las Hijas de la Caridad, \u00abes <\/em>un acto del Amor \u2014amor afectivo y efectivo\u2014 que constituye la trama de su vida\u00bb (Const 2. 9); se cimenta en honrar a Cristo \u00abma\u00adnantial y modelo de toda caridad\u00bb; es la expresi\u00f3n por excelencia de vivir en \u00abestado de caridad\u00bb.<\/p>\n<p>Por tanto, he aqu\u00ed una serie de <em>l\u00edneas funda\u00admentales, de frentes de lucha y de compromiso y de actitudes b\u00e1sicas <\/em>para un servicio integral a los pobres. O, dicho de otra forma, una aproxi\u00admaci\u00f3n a c\u00f3mo debe <em>estar <\/em>el vicenciano ante los pobres. Ciertamente, se trata de una enumeraci\u00f3n muy somera. Su desarrollo requerir\u00eda unas cotas de extensi\u00f3n y de profundidad fuera del alcance de esta exposici\u00f3n.<\/p>\n<h3>1. L\u00edneas fundamentales<\/h3>\n<p><strong>a) Una sensibilidad \u00abdiferente\u00bb respecto de los pobres<\/strong><\/p>\n<p>Es la experiencia de un conocimiento com\u00adprensivo de los pobres y necesitados de hoy, la forma vicenciana de situarse an\u00edmica y pr\u00e1ctica\u00admente ante unas personas que ya no aceptan su situaci\u00f3n inhumana de manera fatalista y resig\u00adnada. O, lo que es lo mismo, la \u00abvisi\u00f3n vicencia\u00adna\u00bb de los pobres en oposici\u00f3n frontal a la \u00abvisi\u00f3n normal\u00bb que sobre ellos ha tenido y sigue te\u00adniendo la sociedad de todos los tiempos.<\/p>\n<p>El paradigma de esta sensibilidad \u00abdiferente\u00bb lo encontramos en la postura radical de Vicente de Pa\u00fal defendiendo la dignidad y la libertad de los pobres frente a la falsa caridad entendida co\u00admo represi\u00f3n y conveniencia socio-pol\u00edtica crimi\u00adnal de los responsables de la sociedad del siglo XVII franc\u00e9s.<span id='easy-footnote-62-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-62-43130' title='Cfr. J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, Vicente de Pa\u00fal y los pobres de su tiempo\u2026, pp. 115-131; J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, Vicente de Pa\u00fal, realismo y encarnaci\u00f3n\u2026, pp. 231-241.'><sup>62<\/sup><\/a><\/span> Porque las estructuras mentales y sociales de aquella sociedad francesa en rela\u00adci\u00f3n con los pobres se reflejan en el decreto re\u00adal del 27 de abril de 1656, por el que \u00ablos asociales deben ser encerrados\u00bb para limpiar la ciudad, pre\u00adservar de su peligro a las \u00abbuenas conciencias\u00bb y respetar el \u00aborden colectivo\u00bb.<\/p>\n<p>Los partidarios del \u00abencerramiento de los po\u00adbres\u00bb proclaman, por la boca oficial y solemne de Godeau, obispo sucesivamente de Grasse y de Vence: \u00abEncerrar a los pobres no es quitarles la libertad; es apartarles del libertinaje, del ate\u00edsmo y de la ocasi\u00f3n de condenarse\u00bb. Vicente de Pa\u00ad\u00fal, por el contrario, grita la insoslayable dignidad de los pobres, defiende su libertad y motiva a la sociedad para que restituya la vida a los seres que corren el riesgo de ser sepultados vivos.<\/p>\n<p><strong>b) Una lectura cr\u00edtica de las ra\u00edces de la marginaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Como es l\u00f3gico, los vicencianos no podr\u00e1n responder a las necesidades de los pobres y mar\u00adginados, si antes no penetran en los mecanis\u00admos econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos que produ\u00adcen pobreza, miseria, marginaci\u00f3n y exclusi\u00f3n. Si antes no hacen un an\u00e1lisis cr\u00edtico de la margina\u00adci\u00f3n y sus causas m\u00e1s flagrantes y sangrantes: esas \u00abestructuras de pecado\u00bb o \u00abmecanismos perversos\u00bb de los que habla reiterativamente el Papa Juan Pablo II en su enc\u00edclica <em>Sollicitudo rei socialis<\/em>.<span id='easy-footnote-63-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-63-43130' title='Cfr. JUAN PABLO II, &lt;em&gt;Solicitado rei socialis, &lt;\/em&gt;nn. 16, 17, 35, 36, 37, 38, 39, 40, 46.'><sup>63<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Las <em>Constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n <\/em>lo se\u00f1alan acertadamente como una de las caracter\u00edsticas urgentes de la evangelizaci\u00f3n: \u00abAtenci\u00f3n a la realidad de la sociedad humana, so\u00adbre todo, a las causas de la desigual distribuci\u00f3n de los bienes en el mundo\u2026\u00bb (Const 1, 12). Y el mismo Juan Pablo II dec\u00eda en la audiencia del 30 de junio de 1986, a los delegados de la XXXVII Asamblea General de la Congregaci\u00f3n de la Mi\u00adsi\u00f3n: \u00abQueridos padres y hermanos de la Misi\u00f3n, m\u00e1s que nunca, con audacia, humildad y com\u00adpetencia buscad las causas de la pobreza y favo\u00adreced animosamente, a corto y a largo plazo, las soluciones concretas, movibles y eficaces. Ac\u00adtuando de esta manera, cooperar\u00e9is a la credibi\u00adlidad del Evangelio y de la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p><strong><em>c) <\/em>El \u00abprincipio-misericordia\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Y me refiero al vocablo \u00abmisericordia\u00bb en su sentido m\u00e1s genuino, profundo y etimol\u00f3gico: \u00abtener el coraz\u00f3n al lado del m\u00edsero\u00bb. El t\u00e9rmino \u00abmisericordia\u00bb hay que entenderlo bien porque puede connotar cosas verdaderas y buenas, pe\u00adro tambi\u00e9n cosas insuficientes.<\/p>\n<p>No se trata de un mero sentimiento de com\u00adpasi\u00f3n, con el peligro de que no vaya acompa\u00f1ado de una praxis. Tampoco se reduce a las tradicio\u00adnalmente llamadas \u00abobras de misericordia\u00bb, que tienen el d\u00e9ficit de no llegar nunca a las causas del sufrimiento y de la pobreza. Incluso, queda le\u00adjos del mero alivio de algunas necesidades es\u00adpor\u00e1dicas e individuales. Y, por supuesto, no tie\u00adne nada que ver con las actitudes paternalistas. Por eso, no hablamos solamente de \u00abmisericor\u00addia\u00bb, sino del <em>principio-misericordia. <\/em><\/p>\n<p>Por este \u00abprincipio-misericordia\u00bb se entiende un espec\u00edfico amor que est\u00e1 en el origen de un proceso, pero que, adem\u00e1s, permanece presen\u00adte y activo a lo largo de \u00e9l, le otorga una deter\u00adminada direcci\u00f3n y configura los diversos ele\u00admentos dentro del proceso.<\/p>\n<p>La \u00abmisericordia\u00bb no es lo \u00fanico que ejercita Jes\u00fas, pero s\u00ed es lo que est\u00e1 en su origen y lo que configura toda su vida, su misi\u00f3n y su destino. A veces, aparece expl\u00edcitamente en los relatos evan\u00adg\u00e9licos la palabra \u00abmisericordia\u00bb, y a veces no. Pe\u00adro, con independencia de ello, siempre aparece como transfondo de la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas el su\u00adfrimiento de las mayor\u00edas, de los pobres, de los d\u00e9biles, de los privados de dignidad, ante quienes se le conmueven las entra\u00f1as. Y esas entra\u00f1as conmovidas son las que configuran todo su sa\u00adber, su esperar, su actuar y su celebrar. Es decir, el \u00abprincipio-misericordia\u00bb debe informar todas las dimensiones del seguidor de Cristo (y, por lo mismo, del vicenciano): la del conocimiento, la de la esperanza, la de la celebraci\u00f3n y, por supues\u00adto, la de la praxis.<span id='easy-footnote-64-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-64-43130' title='Cfr. J. SOBRINO, El principio-misericordia. Rajar de la cruz a los pueblos crucificados, Sal Terrae, Santander 1992, pp. 32-38.'><sup>64<\/sup><\/a><\/span>\n<p><strong>d) La solidaridad como s\u00edntesis del compromiso social<\/strong><\/p>\n<p>Se trata de la vertebraci\u00f3n de toda la praxis vicenciana en favor de los pobres. Es decir, se tra\u00adta de enfocar el servicio vicenciano hacia una <em>so\u00adlidaridad desde los pobres, con los pobres y pa\u00adra los pobres. <\/em><\/p>\n<p><em>Desde los pobres, <\/em>implica insertarse en su medio ambiente, compartir sus condiciones de vi\u00adda, entrar en sus sentimientos, leer y vivir la re\u00adalidad, los signos de los tiempos y la Palabra de Dios desde el reverso de la historia, abajarse has\u00adta la entra\u00f1a de los pobres para hacerse verda\u00adderos \u00absiervos\u00bb de ellos.<\/p>\n<p><em>Con los pobres, <\/em>significa estar afectiva y efi\u00adcazmente al lado de los empobrecidos y margi\u00adnados, hacer nuestra su causa, defenderlos de acuerdo con las exigencias del esp\u00edritu vicencia\u00adno, es decir, en actitud de humildad, sencillez y caridad, \u00abser\u2026, con los mismos Pobres, art\u00edfices de la Nueva Evangelizaci\u00f3n y de la promoci\u00f3n plena del hombre\u00bb.<span id='easy-footnote-65-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-65-43130' title='Asamblea General de las Hijas de la Caridad, Junto al Pozo de Jacob. Documento Inter-Asambleas, 1991, p. 10.'><sup>65<\/sup><\/a><\/span>\n<p><em>Para los pobres, <\/em>lleva consigo una premisa fundamental: que todas nuestras actitudes, com\u00adportamientos y esfuerzos vayan encaminados a sacar a los pobres de su postraci\u00f3n y a ayudar\u00adles a recuperar su dignidad humana y de hijos de Dios. Y desemboca en dos verdades incontro\u00advertibles: que los \u00fanicos beneficiarios de nuestra actividad apost\u00f3lica sean los \u00abverdaderamente pobres\u00bb, y que la \u00abopci\u00f3n preferencial \u2014y, en cierto modo, exclusiva\u2014 por los pobres\u00bb se tra\u00adduzca en compromisos realistas y audaces, y no se quede solamente en los paisajes de la buena voluntad.<\/p>\n<p><strong>e) La liberaci\u00f3n integral de los pobres<\/strong><\/p>\n<p>El destinatario de este servicio solidario es la totalidad de la persona del pobre. Con otras pa\u00adlabras, el destinatario no son s\u00f3lo todos los po\u00adbres, sino \u00abtodo\u00bb el pobre. Del hecho de que san Vicente fundara dos Compa\u00f1\u00edas y de sus nombres <em>\u2014Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n <\/em>e <em>Hijas de la Cari\u00addad\u2014, <\/em>ser\u00eda err\u00f3neo deducir que \u00e9l separaba la evangelizaci\u00f3n y la promoci\u00f3n humana, enco\u00admendando la primera a los misioneros y la se\u00adgunda a las Hermanas.<\/p>\n<p>\u00c9l hab\u00eda dicho a sus Sacerdotes de la Misi\u00f3n: \u00abSi hay algunos entre vosotros que crean que es\u00adt\u00e1n en la Misi\u00f3n para evangelizar a los pobres y no para cuidarlos, para remediar sus necesida\u00addes espirituales y no las temporales, les dir\u00e9 que tenemos que asistirles y hacer que les asistan de todas las maneras, nosotros y los dem\u00e1s, si que\u00adremos o\u00edr esas agradables palabras del soberano juez de vivos y muertos: &#8216;Venid, benditos de mi padre; poseed el reino que os est\u00e1 preparado, porque tuve hambre y me disteis de comer, es\u00adtaba desnudo y me vestisteis, enfermo y me cui\u00addasteis&#8217;. Hacer esto es evangelizar de palabra y de obra; es lo m\u00e1s perfecto; y es lo que nuestro Se\u00f1or practic\u00f3\u2026\u00bb (XI, 393). \u00abVenir a evangelizar a los pobres no se entiende solamente ense\u00f1ar los misterios necesarios para la salvaci\u00f3n, sino hacer todas las cosas predichas y prefiguradas por los profetas, hacer efectivo el evangelio\u00bb (XI, 391).<\/p>\n<p>Con la misma insistencia recuerda a las Hijas de la Caridad que su servicio liberador a los po\u00adbres debe evitar los dualismos a los que tan afi\u00adcionados solemos ser: \u00abVosotras no est\u00e1is sola\u00admente para atender a los cuerpos de los pobres enfermos, sino tambi\u00e9n para darles instrucci\u00f3n en lo que pod\u00e1is\u00bb (IX, 63). \u00abTen\u00e9is que llevar a los po\u00adbres enfermos dos clases de comida: la corporal y la espiritual\u2026\u00bb (IX, 535).<\/p>\n<p>Esta convicci\u00f3n vicenciana respecto a la libe\u00adraci\u00f3n integral del pobre la sintetizan y actualizan perfectamente las <em>Constituciones de las Hijas de la Caridad: <\/em>\u00abCon la inquietud constante de llegar a la promoci\u00f3n integral del hombre, la Compa\u00f1\u00eda no separa el servicio corporal del servicio espiri\u00adtual, la obra de humanizaci\u00f3n de la de evangeli\u00adzaci\u00f3n. Une servicio y presencia, recordando al Se\u00f1or que revelaba as\u00ed el Amor del Padre: &#8216;los cie\u00adgos ven, los cojos andan\u2026 y se anuncia el Evan\u00adgelio a los Pobres'\u00bb (Const 1. 11). Por un lado, tie\u00adnen claro que han surgido para servir a los pobres; por eso, \u00absu primer paso es la atenci\u00f3n, base in\u00addispensable de toda evangelizaci\u00f3n\u00bb (Const 2. 9). Pero, a su vez, \u00abtienen la preocupaci\u00f3n primor\u00addial de darles a conocer a Dios, anunciarles a Je\u00adsucristo, su \u00fanica Esperanza, y decirles que el reino de los cielos est\u00e1 cerca y es para ellos\u2026\u00bb (Const 1. 7). De ah\u00ed que \u00abcon una inquietud cons\u00adtante por &#8216;todo el hombre&#8217;, por medio de un voto especial, se comprometen a servir a los Pobres corporal y espiritualmente\u2026\u00bb (Const 2. 9).<\/p>\n<p>Esta profunda intuici\u00f3n cristiana de Vicente de Pa\u00fal \u2014vivida sin las apoyaturas teol\u00f3gicas de su tiempo\u2014 se vio ratificada, siglos m\u00e1s tarde, por la corriente conciliar y postconciliar de una espi\u00adritualidad de \u00abencarnaci\u00f3n liberadora\u00bb.<\/p>\n<p>Por ejemplo, cuando en el S\u00ednodo de 1971, los obispos afirmaron: \u00abLa misi\u00f3n de predicar el Evan\u00adgelio en el tiempo presente requiere que nos em\u00adpe\u00f1emos en la liberaci\u00f3n integral del hombre ya desde ahora, en su existencia terrena\u00bb.<span id='easy-footnote-66-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-66-43130' title='S\u00ednodo de los obispos 1971, &lt;em&gt;Los Documentos del Tercer S\u00ednodo. El Sacerdocio y la Justicia en el mundo, &lt;\/em&gt;Nuevos Folletos PPC (23-24), Madrid 1971, p. 51.'><sup>66<\/sup><\/a><\/span> O cuan\u00addo el Papa Pablo VI resalt\u00f3, en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>La evangelizaci\u00f3n del mundo contem\u00adpor\u00e1neo, <\/em>que \u00abentre evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana \u2014desarrollo, liberaci\u00f3n\u2014 existen efecti\u00advamente lazos muy fuertes. V\u00ednculos de orden antropol\u00f3gico\u2026 Lazos de orden teol\u00f3gico\u2026 V\u00edn\u00adculos de orden eminentemente evang\u00e9lico como es el de la caridad\u2026\u00bb.<span id='easy-footnote-67-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-67-43130' title='New VI, La evangelizaci\u00f3n del mundo contempo\u00adr\u00e1neo, n. \u00b0 31.'><sup>67<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>2. Cuatro frentes de lucha en favor de los pobres:<\/h3>\n<p>Cualquier estrategia de lucha contra la po\u00adbreza y a favor de los pobres que pretenda ser completa, deber\u00e1 llevarse a cabo en cuatro fren\u00adtes: asistencia, promoci\u00f3n, denuncia prof\u00e9tica de las injusticias y cambio de estructuras y clarifica\u00adci\u00f3n y concientizaci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos en favor de los pobres.<span id='easy-footnote-68-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-68-43130' title='Cfr. L. GONZ\u00c1LEZ-CARVAJAL, O. &lt;em&gt;c., &lt;\/em&gt;pp. 143-151; J. M. a IB\u00c1\u00d1EZ, &lt;em&gt;La fe verificada en el amor, &lt;\/em&gt;Paulinas, Madrid 1993, pp. 137-141.'><sup>68<\/sup><\/a><\/span> Son cuatro niveles com\u00adplementarios que san Vicente pone en pr\u00e1ctica sin fisuras ni atomizaciones, y que lega imperativa-mente a sus seguidores.<span id='easy-footnote-69-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-69-43130' title='Cfr. J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, El compromiso con la justicia, di\u00admensi\u00f3n esencial del servicio vicenciano, en XVI Semana de Estudios Vicencianos, Justicia y solidaridad con los po\u00adbres en la vocaci\u00f3n vicenciana, Ceme, Salamanca 1988, pp. 150-154.'><sup>69<\/sup><\/a><\/span>\n<p><strong>a) Acci\u00f3n asistencial<\/strong><\/p>\n<p>En efecto, Vicente de Pa\u00fal comenz\u00f3 por la <em>acci\u00f3n asistencial, <\/em>el nivel m\u00e1s elemental ante la urgencia de la enfermedad, el hambre, el de\u00adsempleo, la guerra, la miseria, la marginaci\u00f3n o el desamparo social. Una acci\u00f3n que nunca de\u00adsaparecer\u00e1 de su vida, de su mensaje y de las Ins\u00adtituciones que \u00e9l fund\u00f3.<\/p>\n<p>Sin embargo, la asistencia tiene que cimen\u00adtarse en la eficacia organizativa y en la actitud cr\u00edtica. No puede confundirse con cierto paternalis\u00admo m\u00e1s o menos encubridor de injusticias. Des\u00adde un principio, Vicente de Pa\u00fal constat\u00f3 que lo que faltaba no eran tanto personas caritativas cuanto organizaci\u00f3n eficiente de la caridad. Con su agudo sentido de las realidades econ\u00f3micas, de la cooperaci\u00f3n y de la coordinaci\u00f3n, organiz\u00f3 durante la guerra de los Treinta A\u00f1os y de las dos Frondas una inmensa red de recogida, almace\u00adnamiento y distribuci\u00f3n de ayudas que llegaban a la mayor parte de Francia.<span id='easy-footnote-70-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-70-43130' title='Cfr. J. M. a IB\u00c1\u00d1EZ, Vicente de Pa\u00fal y los pobres de su tiempo\u2026, pp. 156-205.'><sup>70<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Adem\u00e1s, para Vicente de Pa\u00fal la acci\u00f3n asis\u00adtencial nunca puede ser ni aparecer como un su\u00adced\u00e1neo de las reformas estructurales. Por el con\u00adtrario, la exige a gritos y en nombre de Dios. Y si desde la justicia de los hombres la acci\u00f3n caritati\u00advo-social es un acto voluntario, desde la justicia de Dios se torna obligatorio. Por eso, subraya en una carta del 8 de marzo de 1658 al superior de Marsella: \u00ab\u00a1Que Dios nos conceda la gracia de en\u00adternecer nuestros corazones en favor de los mi\u00adserables y de creer que, al socorrerles, estamos haciendo justicia y no misericordia!\u00bb (VII, 90).<\/p>\n<p><strong>b) Acci\u00f3n promocional<\/strong><\/p>\n<p>Como una evoluci\u00f3n natural e inevitable, com\u00adplet\u00f3 la acci\u00f3n asistencial con la <em>acci\u00f3n promo\u00adcional, <\/em>con la b\u00fasqueda de unos medios para que el pobre, personal y colectivamente, tome con\u00adciencia de su situaci\u00f3n, de su dignidad y de sus derechos, y sea, sobre todo, agente de su pro\u00adpio desarrollo integral. Y ello porque sabe que la pobreza generalizada tiene causas sociales.<\/p>\n<p>Esta organizaci\u00f3n promocional en el compro\u00admiso servicial con los pobres se hace en Vicen\u00adte de Pa\u00fal \u00abingeniosamente inventiva\u00bb. Y as\u00ed, escribe en su correspondencia: \u00abNo hay que asis\u00adtir m\u00e1s que a aqu\u00e9llos que no pueden trabajar ni buscar su sustento, y que estar\u00edan en peligro de morir de hambre si no se les socorre. En efecto, apenas tenga uno fuerzas para trabajar, habr\u00e1 que comprarle algunos utensilios conformes con su profesi\u00f3n, pero sin darle nada m\u00e1s. Las limosnas no son para los que pueden trabajar\u2026, sino para los pobres enfermos, los hu\u00e9rfanos o los ancia\u00adnos\u00bb (IV, 180).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, esta acci\u00f3n promocional act\u00faa sobre las causas de la pobreza y de la marginaci\u00f3n de diferentes sectores de la sociedad: campesinos, ni\u00f1os abandonados, hu\u00e9rfanos, refugiados\u2026 Y se prolonga hasta que \u00e9stos sean capaces de salir por s\u00ed mismos de su situaci\u00f3n.<span id='easy-footnote-71-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-71-43130' title='Cfr. J. M. a IB\u00c1\u00d1EZ, Las obras de las Hijas de la Ca\u00adridad en sus or\u00edgenes\u2026, pp. 589-607.'><sup>71<\/sup><\/a><\/span> Lo mismo que urgi\u00f3 el Concilio Vaticano iI en su decreto sobre el \u00abapostolado seglar\u00bb: \u00abCumplir antes que nada las exigencias de la justicia, para no dar como ayuda de caridad lo que ya se debe por raz\u00f3n de justicia; suprimir las causas, y no s\u00f3lo los efec\u00adtos, de los males, y organizar los auxilios de tal forma que quienes los reciben se vayan liberan\u00addo progresivamente de la dependencia externa y se vayan bastando por s\u00ed mismos\u00bb (A. A., n. \u00b0 8).<\/p>\n<p><strong>c) Denuncia prof\u00e9tica de las injusticias y cambio de estructuras<\/strong><\/p>\n<p>Entre las exigencias de su vasto plan de acci\u00f3n social, Vicente de Pa\u00fal incluye un tercer nivel: el <em>cambio de estructuras. <\/em>Un nivel que se concreta, a su vez, en la <em>denuncia prof\u00e9tica de las injusti\u00adcias y en el compromiso activo hacia unas es\u00adtructuras sociales m\u00e1s <\/em>justas. Comprende que el cristiano, porque lo es y porque es urgido por el amor de Cristo y de sus hermanos pobres, no puede conformarse con ser justo, sino que tam\u00adbi\u00e9n debe lanzarse a las exigencias de la lucha por la justicia, como expresi\u00f3n viva de la caridad.<span id='easy-footnote-72-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-72-43130' title='Cfr. J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, El compromiso con la Justicia, di\u00admensi\u00f3n esencial del servicio vicenciano\u2026, p. 151.'><sup>72<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Cualquiera que se acerque, aunque sea someramente, a la vida de Vicente de Pa\u00fal, se en\u00adcontrar\u00e1 con una ingente suma de acciones, ac\u00adtitudes y palabras encaminadas a impedir, por to\u00addos los medios a su alcance, que la \u00abmaquinaria socio-econ\u00f3mica-pol\u00edtica\u00bb contin\u00fae fabricando m\u00e1s pobres. Ah\u00ed est\u00e1 su entrevista con el primer ministro Richelieu para pedirle abiertamente el cese de la guerra;<span id='easy-footnote-73-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-73-43130' title='Cfr. L. ABELLY, &lt;em&gt;La vie du venerable serviteur de Dieu, Vincent de Paul, &lt;\/em&gt;Par\u00eds 1664, 3 vols. t. I, pp. 169-170.'><sup>73<\/sup><\/a><\/span> su oposici\u00f3n p\u00fablica y radi\u00adcal a la pol\u00edtica explotadora del pueblo campesi\u00adno trazada por el cardenal Mazarino: \u00abMonse\u00f1or, \u00e9chese al mar y se calmar\u00e1 la tempestad\u00bb;<span id='easy-footnote-74-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-74-43130' title='Cfr. P. COSTE, &lt;em&gt;El gran santo del gran siglo. El se\u00f1or Vicente, &lt;\/em&gt;Ceme, Salamanca 1991, t. II, p. 404.'><sup>74<\/sup><\/a><\/span> su larga e inteligente carta al mismo cardenal Ma\u00adzarino, el 11 e septiembre de 1652, para pedirle que dimitiera y abandonase el Reino, sencilla\u00admente porque le consideraba el principal causante del sufrimiento del pueblo (IV, 440-444); su ape\u00adlaci\u00f3n al Papa Inocencio X, el 16 de agosto de 1652, para que interviniera en favor de la paz du\u00adrante la Fronda de los Pr\u00edncipes, y as\u00ed \u00abaliviar a los pueblos desolados por tan larga guerra, de\u00advolver la vida a los pobres abatidos y casi muer\u00adtos de hambre, ayudar a los campos totalmente devastados\u2026\u00bb (IV, 427-429). Incluso, llega a pagar el precio de su \u00abatrevida\u00bb denuncia de las injus\u00adticias permaneciendo exiliado de la ciudad de Pa\u00adr\u00eds durante cinco meses.<span id='easy-footnote-75-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-75-43130' title='Durante la Fronda del Parlamento, Vicente de Pa\u00fal, el 13 de enero de 1649, sale de Par\u00eds para hablar con la reina Ana de Austria y con Mazarino (Cfr III, 368) de la situa\u00adci\u00f3n pol\u00edtica y de la miseria que provoca en los pobres de Par\u00eds y en los campesinos de la regi\u00f3n parisina. El \u00abservi\u00adcio\u00bb que Vicente de Pa\u00fal quiere prestar a los parisinos, es mal interpretado por los dos partidos. El resultado es el \u00abalejamiento\u00bb de la capital desde el 14 de enero hasta el 13 de junio de 1649 (Cfr III, 373, 380, 394, 396, 413, 417).'><sup>75<\/sup><\/a><\/span>\n<p>A veces, se han querido interpretar como \u00abneutralidad y prudencia ante las injusticias\u00bb, al\u00adgunas expresiones de Vicente de Pa\u00fal,<span id='easy-footnote-76-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-76-43130' title='Vicente de Pa\u00fal escribe en las &lt;em&gt;Reglas Comunes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n: &lt;\/em&gt;\u00abEn las guerras y disensio\u00adnes que puedan darse entre los gobernantes cristianos, ninguno se mostrar\u00e1 inclinado por un lado o por otro, y as\u00ed imitar\u00e1 a Jesucristo que no quiso ser juez entre hermanos en litigio\u2026\u00bb (Reglas Comunes de la Congregaci\u00f3n de la Mi\u00adsi\u00f3n, VIII, 15).'><sup>76<\/sup><\/a><\/span> cuan\u00addo, en realidad, lo \u00fanico que pretende es evitar que sus seguidores se introduzcan en la \u00abpol\u00ed\u00adtica de partidos\u00bb.<\/p>\n<p>Por el contrario, es muy significativa la carta que escribe el can\u00f3nigo de Saint-Mart\u00edn en estos t\u00e9rminos: \u00abLos sacerdotes de este tiempo tie\u00adnen muchos motivos para temer los juicios de Dios\u2026 por no haberse opuesto como deb\u00edan a las plagas que afligen a la Iglesia, como son la pes\u00adte, la guerra, el hambre y las herej\u00edas, que la ata\u00adcan por todas partes\u00bb (V, 541). Y no deja el m\u00e1s m\u00ednimo lugar a dudas cuando a las Hijas de la Ca\u00adridad les presenta, como modelo para \u00ablas que vengan despu\u00e9s\u00bb, el ejemplo de Sor Juana Dal\u00admagne, quien \u00abal saber que algunas personas ricas se hab\u00edan eximido de tributo, para sobre\u00adcargar a los pobres, les dijo libremente que era contra la justicia y que Dios los juzgar\u00eda por esos abusos\u2026\u00bb (IX, 188). Algo que las Hijas de la Cari\u00addad, siguiendo ese compromiso n\u00edtidamente vi\u00adcenciano, han confirmado y urgido en su Asam\u00adblea General de 1991: \u00abQueremos ser un grito que clame por la justicia, primera piedra en la cons\u00adtrucci\u00f3n de una civilizaci\u00f3n del amor\u00bb.<span id='easy-footnote-77-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-77-43130' title='Asamblea General de las Hijas de la Caridad, &lt;em&gt;Jun\u00adto al Pozo de Jacob, . ., &lt;\/em&gt;p. 10.'><sup>77<\/sup><\/a><\/span>\n<p><strong>d) Clarificaci\u00f3n y concientizaci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos<\/strong><\/p>\n<p>Hay otro aspecto, en esta estrategia organi\u00adzativa del servicio vicenciano a los pobres, que no se ha resaltado suficientemente. Vicente de Pa\u00ad\u00fal no dud\u00f3 nunca en llevarlo a cabo. Se trata de <em>clarificar y convertir <\/em>las conciencias de los pode\u00adres pol\u00edticos, econ\u00f3micos y sociales en orden a proteger a los colectivos sociales m\u00e1s d\u00e9biles.<span id='easy-footnote-78-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-78-43130' title='Cfr. J. M. a IB\u00c1\u00d1EZ, Justicia y solidaridad con los po\u00adbres en la vocaci\u00f3n vicenciana\u2026, p. 153; J. M. a IB\u00c1\u00d1EZ, La fe verificada en el amor\u201e., p. 141.'><sup>78<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, expl\u00edcita e impl\u00edcitamente, viene a decir a los poderes p\u00fablicos que su obli\u00adgaci\u00f3n social y moral es encargarse de los que nada tienen, hasta ayudarles a recuperar la dignidad humana. En definitiva, les pide que se conviertan a lo que \u00e9l se convirti\u00f3: la convicci\u00f3n fundamen\u00adtal de que \u00ablos pobres son los predilectos de Dios\u00bb y la \u00abconciencia cr\u00edtica\u00bb de una sociedad opulenta e insolidaria.<\/p>\n<p>Este cuarto nivel del servicio vicenciano a los pobres tiene dos caracter\u00edsticas: la <em>capacidad cr\u00ed\u00adtica <\/em>para descubrir y hacer descubrir las injusticias, explotaciones y marginaciones, y la <em>capacidad de concientizar y animar <\/em>a personas, instituciones y grupos sociales en el trabajo por los pobres.<\/p>\n<p>No resulta ninguna extrapolaci\u00f3n si aplica\u00admos a este plan organizado de la caridad vicen\u00adciana el calificativo de \u00abexpresi\u00f3n de la dimen\u00adsi\u00f3n pol\u00edtica y social de la fe\u00bb de Vicente de Pa\u00fal. Tal vez, a \u00e9l le hubiera gustado poder citar aquellas palabras que el Papa P\u00edo XI pronunci\u00f3, ante la Federaci\u00f3n universitaria cat\u00f3lica italiana, m\u00e1s de trescientos a\u00f1os despu\u00e9s: \u00abEl campo pol\u00edtico abarca los intereses de la sociedad en\u00adtera; y en este sentido, es el campo de la m\u00e1s vasta caridad, de la caridad pol\u00edtica, de la caridad de la sociedad\u00bb.<span id='easy-footnote-79-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-79-43130' title='P\u00edo XI, 18 de diciembre de 1927, &lt;em&gt;Documentaci\u00f3n Catholique, &lt;\/em&gt;1930, 358.'><sup>79<\/sup><\/a><\/span>\n<p>O incluso lo que los obispos espa\u00f1oles de\u00adclararon el 22 de agosto de 1986 hablando de la dimensi\u00f3n social y pol\u00edtica de la caridad: \u00abNo se trata s\u00f3lo ni principalmente de suplir las defi\u00adciencias de la justicia, aunque en ocasiones sea necesario hacerlo. Ni mucho menos se trata de encubrir con una supuesta caridad las injusticias de un orden establecido y asentado en profundas ra\u00edces de dominaci\u00f3n o explotaci\u00f3n. Se trata m\u00e1s bien de un compromiso activo y operante, fruto del amor cristiano a los dem\u00e1s hombres, consi\u00adderados como hermanos, en favor de un mundo m\u00e1s justo y m\u00e1s fraterno con especial atenci\u00f3n a las necesidades de los m\u00e1s pobres\u00bb.<span id='easy-footnote-80-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-80-43130' title='Comisi\u00f3n Permanente de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola, &lt;em&gt;Los cat\u00f3licos en la vida p\u00fablica, &lt;\/em&gt;EDICE, Madrid 1986, nn. 60-61.'><sup>80<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>3. Actitudes b\u00e1sicas:<\/h3>\n<p><strong>a) \u00abPedagog\u00eda vicenciana\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>El 11 de noviembre de 1657, Vicente de Pa\u00ad\u00fal se dirigi\u00f3 a las Hijas de la Caridad con una conferencia que bien podr\u00edamos subtitular como \u00abmanual de pedagog\u00eda vicenciana para un mejor servicio al pobre\u00bb. Sus p\u00e1rrafos m\u00e1s significativos no tienen desperdicio: \u00abVuestro principal empleo, despu\u00e9s del amor de Dios y del deseo de hace-ros agradables a su divina Majestad, tiene que ser servir a los pobres enfermos con mucha dulzura y cordialidad, compadeci\u00e9ndoos de su mal y escuchando sus peque\u00f1as quejas, como tiene que hacerlo una buena madre; porque ellos os miran como a sus madres nutricias y como a personas enviadas por Dios para asistirles. Por eso est\u00e1is destinadas a representar la bondad de Dios delante de esos pobres enfermos. Pues bien, como esta bondad se comporta con los afligidos de una for\u00adma dulce y caritativa, tambi\u00e9n vosotras ten\u00e9is que tratar a los pobres enfermos como os ense\u00f1a esa misma bondad, esto es, con dulzura, con compa\u00adsi\u00f3n y con amor: pues ellos son vuestros amos y tambi\u00e9n los m\u00edos\u2026 As\u00ed pues, esto es lo que os obli\u00adga a servirles con respeto, como a vuestros amos, y con devoci\u00f3n, porque representan para voso\u00adtras a la persona de Nuestro Se\u00f1or\u2026 Seg\u00fan eso, no s\u00f3lo hay que tener mucho cuidado en alejar de s\u00ed la dureza y la impaciencia, sino adem\u00e1s afanar\u00adse en servir con cordialidad y con gran dulzura, in\u00adcluso a los m\u00e1s enfadosos y dif\u00edciles, sin olvidar\u00adse de decirles alguna buena palabra\u2026 No decir muchas cosas a la vez, sino ir poco a poco d\u00e1n\u00addoles la instrucci\u00f3n que necesitan\u2026\u00bb (IX, 915-916).<\/p>\n<p>Aparentemente, esta <em>pedagog\u00eda vicenciana <\/em>puede parecer excesivamente \u00abnormal\u00bb y \u00abele\u00admental\u00bb. Pero ah\u00ed reside, precisamente, su gran\u00addeza, su perennidad y su actualidad. Por eso, no es extra\u00f1o que Luisa de Marillac, por ejemplo, se la recomiende a las Hermanas enviadas a Mon\u00adtreuil-sur-Mer, repitiendo casi las mismas pala\u00adbras de Vicente de Pa\u00fal: \u00abEn lo que se refiere a su comportamiento con los enfermos, \u00a1por Dios! que no sea para salir del paso, sino llenas de afec\u00adto, habl\u00e1ndoles y sirvi\u00e9ndoles con el coraz\u00f3n; inform\u00e1ndose con detalle de sus necesidades, habl\u00e1ndoles con mansedumbre y compasi\u00f3n, pro\u00adporcion\u00e1ndoles sin importunidad ni agitaci\u00f3n la ayuda que sus necesidades requieran\u2026\u00bb (E 182). Y las <em>Constituciones de las Hijas de la Caridad su\u00ad<\/em>brayan esta <em>pedagog\u00eda vicenciana <\/em>como un dis\u00adtintivo propio y determinante: \u00ab\u2026se esfuerzan por servirle (a Cristo) en sus miembros dolientes &#8216;con dulzura, compasi\u00f3n, cordialidad, respeto y de\u00advoci\u00f3n'\u00bb (Const 1. 7).<\/p>\n<p><strong>b) \u00abComuni\u00f3n\u00bb con los pobres<\/strong><\/p>\n<p>Lo que cuenta, por encima de todo, es la \u00abco\u00admuni\u00f3n\u00bb con aqu\u00e9llos a los que se sirve y por los que se lucha, so pena de caer en el profesiona\u00adlismo vac\u00edo o en una inmediatez rutinaria y ab\u00adsorbente.<\/p>\n<p>Una \u00abcomuni\u00f3n\u00bb que implica verdadero co\u00adnocimiento de los problemas y necesidades de los pobres, aut\u00e9ntico encuentro con ellos, acogi\u00adda profunda, proximidad l\u00facida y eficaz, partici\u00adpaci\u00f3n real en sus avatares, sensibilidad respec\u00adto de sus derechos, docilidad servicial ante sus exigencias, escucha y di\u00e1logo para descubrir sus valores y ayudarles a tomar conciencia de su po\u00adtencial, dejarse interpelar por sus llamadas, ser voz de los que no tienen voz para defender los dere\u00adchos de los m\u00e1s desprotegidos y dar a conocer las aspiraciones leg\u00edtimas de los m\u00e1s desfavore\u00adcidos, atenci\u00f3n personalizada.<span id='easy-footnote-81-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-81-43130' title='Cf. M. LLORET, Totalmente entregadas a Dios en el servicio a los pobres, Ecos de la Compa\u00f1\u00eda (5), 1987, pp. 212-214; Sor T. REMONATTO, Evangelizaci\u00f3n y servicio, Ecos de la Compa\u00f1\u00eda (2), 1992, pp. 64-65; Instrucci\u00f3n sobre los Votos de las Hijas de la Caridad\u2026, p. 117.'><sup>81<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Sor Luc\u00eda Rog\u00e9, entonces Superiora General, dec\u00eda a las Hijas de la Caridad: \u00abLa verdadera sier\u00adva &#8216;comulga&#8217; con la vida de su Amo. Cuanto m\u00e1s desgraciado sea \u00e9ste, tanto m\u00e1s querr\u00e1 ella es\u00adtar a su servicio\u00bb.<span id='easy-footnote-82-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-82-43130' title='Sor L. ROG\u00c9, &lt;em&gt;Ser viviente, &lt;\/em&gt;Ecos de la Compa\u00f1\u00eda (11), 1976, p. 429.'><sup>82<\/sup><\/a><\/span> Y es que, en la espiritualidad y en la tradici\u00f3n vicenciana, la palabra <em>siervo\/a <\/em>es\u00adt\u00e1 en la base de esta \u00abcomuni\u00f3n\u00bb con el pobre. Es m\u00e1s, no se puede entender la \u00abcomuni\u00f3n\u00bb con el pobre si no es desde una actitud conven\u00adcida y vivencial de ser <em>siervo\/a. <\/em><\/p>\n<p>Evidentemente, dentro de las Instituciones vicencianas, la que m\u00e1s ha cultivado y sigue cul\u00adtivando con insistencia esta actitud de <em>sierva <\/em>es la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. No en va\u00adno Vicente de Pa\u00fal, al explicar a las Hermanas el nombre oficial de la Compa\u00f1\u00eda, les exhorta: \u00ab\u00a1Ah! \u00a1qu\u00e9 hermoso t\u00edtulo! Hijas m\u00edas, \u00a1Qu\u00e9 hermoso t\u00edtulo, qu\u00e9 hermosa cualidad! \u00bfQu\u00e9 hab\u00e9is hecho a Dios para merecer esto? <em>Sirvientes de los po\u00adbres, <\/em>que es como si se dijese <em>sirvientes de Je\u00adsucristo\u2026 <\/em>Conservad bien este t\u00edtulo, porque es el m\u00e1s hermoso y el m\u00e1s ventajoso que podr\u00edais tener\u2026 Vosotras, hijas m\u00edas, os pod\u00e9is poner <em>sier\u00advas de los pobres, <\/em>que son los predilectos de Je\u00adsucristo\u2026\u00bb (IX, 302). Y sus Constituciones expli\u00adcitan: \u00abCualesquiera sean su forma de trabajo y su nivel profesional, se mantienen ante los Pobres en una actitud de siervas, es decir, en la puesta en pr\u00e1ctica de las virtudes de su estado: humil\u00addad, sencillez y caridad. Tienen especial empe\u00f1o en conservar el desinter\u00e9s del coraz\u00f3n y el sen\u00adtido de la gratuidad, que se manifiestan en el es\u00adp\u00edritu de su servicio y en la calidad de su pre\u00adsencia\u00bb (Const 2, 9). El mismo Juan Pablo II se lo recordaba, con motivo de la Asamblea Gene\u00adral de 1991: \u00abUstedes fueron fundadas \u00fanica\u00admente para servir al mundo de los deshereda\u00addos, de los &#8216;peque\u00f1os&#8217;. Yo les exhorto m\u00e1s que nunca a compartir la miseria del mundo contem\u00adpor\u00e1neo, como sus santos Fundadores lo hicie\u00adron en su tiempo y lo har\u00edan tambi\u00e9n hoy\u00bb.<span id='easy-footnote-83-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-83-43130' title='JUAN PABLO II, Alocuci\u00f3n a los miembros de la Asam\u00adblea General de las Hijas de la Caridad de San Vicente de n. \u00b0 2.'><sup>83<\/sup><\/a><\/span>\n<p><strong>c) Audacia y creatividad<\/strong><\/p>\n<p>Los antiguos sol\u00edan distinguir, con much\u00edsima raz\u00f3n, entre una prudencia de la carne y la prudencia del Esp\u00edritu. La primera es todo lo contra\u00adrio de esa virtud evang\u00e9lica llamada <em>parres\u00eda <\/em>(He 2, 29; 4, 13. 29; 28, 31), que cabr\u00eda traducir por <em>confianza audaz<\/em>.<span id='easy-footnote-84-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-84-43130' title='Cfr K. RAHNER, &lt;em&gt;Parres\u00eda, &lt;\/em&gt;en &lt;em&gt;Escritos de Teolog\u00eda, t. 7, &lt;\/em&gt;Taurus, Madrid 1969, pp. 275-282.'><sup>84<\/sup><\/a><\/span> Vicente de Pa\u00fal tuvo la pru\u00addencia del Esp\u00edritu, pero nada supo de la pru\u00addencia de la carne.<\/p>\n<p>Y es que el servicio vicenciano tiene que es\u00adtar impulsado por esa prudencia del Esp\u00edritu, por la <em>audacia y la creatividad. <\/em>Las Hijas de la Caridad lo han entendido perfectamente cuando en la Asamblea de 1985 trazaron, sin ambajes, una cla\u00adra l\u00ednea de acci\u00f3n: \u00ab(Queremos) mantenernos en actitud de b\u00fasqueda para descubrir las llamadas de los pobres y responder a ellas con audacia y creatividad\u00bb.<span id='easy-footnote-85-43130' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-pobres-servicio\/#easy-footnote-bottom-85-43130' title='Asamblea General de las Hijas de la Caridad, &lt;em&gt;En la encrucijada\u2026 Documento final\u2026, &lt;\/em&gt;p. 3.'><sup>85<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En el contexto vicenciano, <em>audacia y creativi\u00addad <\/em>hacen referencia al \u00abardor\u00bb, a la uni\u00f3n del amor afectivo y el amor efectivo, fuego que infla\u00adma, ilumina y consume a quien lo posee. Est\u00e1n en total interrelaci\u00f3n con el \u00abcelo\u00bb. San Vicente de Pa\u00fal urg\u00eda en\u00e9rgicamente a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n: \u00abSi el amor de Dios es fuego, el celo es la llama; si el amor es un sol, el celo es su ra\u00adyo\u2026 El celo nos lleva a pasar por encima de toda clase de dificultades, no solamente por la fuerza de la raz\u00f3n, sino por la de la gracia, que nos per\u00admite encontrar gusto en el sufrir, s\u00ed, en el sufrir\u00bb (XI, 590-591). Se traducen por un empuje y un co\u00adraje que brotan de la experiencia honda de Jesu\u00adcristo servidor y de la \u00abpasi\u00f3n\u00bb por los pobres, y desembocan en la b\u00fasqueda arriesgada de nue\u00advos m\u00e9todos, formas y expresiones serviciales.<\/p>\n<p>Porque hoy el servicio a los pobres exige cam\u00adbios de esquemas mentales, salir del inmovilismo est\u00e1tico que hace y repite lo de siempre porque no ha experimentado la novedad del evangelio. En definitiva, se trata de la actitud opuesta a la ato\u00adn\u00eda, a la rutina, al des\u00e1nimo, a la instalaci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Y, por supuesto, la audacia y la creatividad van de la mano de <em>la disponibilidad y la movilidad. <\/em>Cuando las <em>Constituciones de las Hijas de la Ca\u00ad<\/em>ridaddicen que \u00abfiel a tal Esp\u00edritu, la Compa\u00f1\u00eda se mantiene disponible y \u00e1gil para responder a las ne\u00adcesidades nuevas y urgentes y a las inserciones que exigen\u00bb (Const 1. 9), est\u00e1n hablando de au\u00addacia y creatividad.<\/p>\n<p><strong>d) Formaci\u00f3n permanente, s\u00f3lida y renovada<\/strong><\/p>\n<p>Es altamente significativo el hecho de que los Documentos finales de las dos \u00faltimas Asam\u00adbleas Generales de las Hijas de la Caridad <em>(En la encrucijada y Junto al Pozo de Jacob) <\/em>dediquen un cap\u00edtulo a la formaci\u00f3n. Porque si el servicio a los pobres tiene que llevarse a cabo con calidad, es absolutamente imprescindible una actitud de apertura a la formaci\u00f3n como renovaci\u00f3n espiri\u00adtual, como dinamizaci\u00f3n del \u00abser\u00bb y del \u00abqueha\u00adcer\u00bb, como adquisici\u00f3n de contenidos, como co\u00adnocimiento actualizado del mundo de los pobres y de su entorno social, como puesta al d\u00eda en m\u00e9\u00adtodo y formas de servicio.<\/p>\n<p>Los Documentos aludidos presentan la for\u00admaci\u00f3n siempre desde la vertiente del servicio a los pobres. Y, desde ah\u00ed, insisten en una serie de presupuestos interpelantes: la formaci\u00f3n es una \u00abcuesti\u00f3n de justicia hacia los pobres\u00bb, \u00abfavore\u00adce la unidad de vida con miras a un mejor servi\u00adcio corporal y espiritual de los pobres\u00bb, \u00abes im\u00adperativo para que la Compa\u00f1\u00eda pueda ser hoy lo que los pobres de hoy necesitan\u00bb\u2026 Y no se que\u00addan atr\u00e1s las <em>Constituciones de las Hijas de la Ca\u00adridad <\/em>cuando enfocan la formaci\u00f3n hacia un me\u00adjor servicio integral al pobre y como \u00abrecorrido de toda la vida (que) pone a la Hija de la Caridad en condiciones de dar una respuesta siempre nue\u00adva a las continuas llamadas de Dios\u00bb (Conts 3. 6).<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>En la espiritualidad vicenciana todo debe es\u00adtar referido a los pobres y todo debe desembo\u00adcar ineludiblemente en la liberaci\u00f3n integral de los pobres. Porque los acontecimientos y las ne\u00adcesidades de los pobres configuraron y dinami\u00adzaron las Instituciones y las obras vicencianas desde sus or\u00edgenes, y siguen garantizando hoy la fidelidad a su esp\u00edritu verdadero.<\/p>\n<p>No se puede entender correctamente y en toda su hondura el gran edificio vicenciano sin penetrar en un triple descubrimiento: los m\u00e1rge\u00adnes depauperados de una sociedad \u2014la de ayer y la de hoy\u2014 generadora de pobres y empobre\u00adcidos; los pobres como sacramento de Cristo y, por tanto, la pasi\u00f3n por Cristo en los pobres y por \u00e9stos en El; y el denodado esfuerzo por con\u00adcientizar a la sociedad entera para que se orga\u00adnice en favor de los pobres y se movilice para li\u00adberarlos de su pobreza. Porque en el camino del \u00abser\u00bb y del \u00abquehacer\u00bb vicenciano los pobres constituyen uno de los hitos existenciales b\u00e1si\u00adcos e imprescindibles. Nada tiene sentido ni ra\u00adz\u00f3n sin los pobres, y todo se hace cre\u00edble y cer\u00adtero desde los pobres, con los pobres, para los pobres y por los pobres.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda fundamental<\/h2>\n<p>SAN VICENTE DE PAUL, <em>Obras Completas, <\/em>S\u00edgueme, Salamanca 1972-1982, 12 vols.- SANTA LUISA DE MARILLAC, <em>Correspondencia y escritos, <\/em>Ce-me, Salamanca 1985.- Constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, 1985.- Constituciones de las Hijas de la Caridad de San Vi\u00adcente de Pa\u00fal, 1983.- Instrucci\u00f3n sobre los Vo\u00adtos de las Hijas de la Caridad, 1989.- Asamblea General de las Hijas de la Caridad, <em>En la en\u00adcrucijada\u2026 Documento final, <\/em>1985.- Asamblea General de las Hijas de la Caridad, <em>Junto al Po\u00adzo de Jacob. Documento Inter-Asambleas, <\/em>1991.- A. I. C. (Asociaci\u00f3n Internacional de Ca\u00adridades de San Vicente de Pa\u00fal, <em>Contra las po\u00adbrezas, actuar juntos. Documento de Base, <\/em>Bruselas 1980.- J. M. a IB\u00c1\u00d1EZ, <em>Vicente de Pa\u00fal y los pobres de su tiempo, <\/em>S\u00edgueme, Sala\u00admanca 1977.-J. M. a IB\u00c1\u00d1EZ, <em>Vicente de Pa\u00fal, re\u00adalismo y encarnaci\u00f3n, <\/em>S\u00edgueme, Salamanca 1982.-J. M. a IB\u00c1\u00d1EZ, <em>Opci\u00f3n vicenciana por los pobres, <\/em>en XV Semana de Estudios Vicencia\u00adnos, <em>Respuesta vicenciana a las nuevas for\u00admas de pobreza, <\/em>Ceme, Salamanca 1988, pp. 115-157.- J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, <em>El compromiso con la justicia, dimensi\u00f3n esencial del servicio vicen\u00adciano, <\/em>en Mil Semana de Estudios Vicencia\u00adnos, <em>Justicia y solidaridad con los pobres en la vocaci\u00f3n vicenciana, <\/em>Ceme, Salamanca 1988, pp. 115-157.- J. M. a IB\u00c1\u00d1EZ, <em>Los pobres, raz\u00f3n de ser de las Hijas de la Caridad y garant\u00eda de fidelidad al esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda, <\/em>en XI Se\u00admana de Estudios Vicencianos, <em>Don del amor de Dios a la Iglesia y a los pobres, <\/em>Ceme, Sa\u00adlamanca 1984, pp. 153-206.- J. CORERA, <em>El po\u00adbre seg\u00fan San Vicente, <\/em>en Vincentiana (4-5-6), 1984, pp. 578-586.- J. CORERA, <em>Qui ad margi\u00adnes societatis sunt reiecti, en <\/em>Vicentiana (3), 1988, pp. 337-346.- Comisi\u00f3n Episcopal de Pas\u00adtoral Social, <em>La Iglesia y los pobres, <\/em>Madrid 1994.- Obispos de Pamplona y Tudela, Bilbao, San Sebasti\u00e1n y Vitoria, <em>Los pobres: una inter\u00adpelaci\u00f3n a la Iglesia, <\/em>Idatz, San Sebasti\u00e1n 1981: L. GONZ\u00c1LEZ-CARVAJAL, <em>Con los pobres. Contra la pobreza, <\/em>Paulinas, Madrid 1991.-J. Lois, <em>Te\u00adolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n. Opci\u00f3n por los pobres, <\/em>IEPALA, Madrid 1986.- G. GUTI\u00c9RREZ, <em>Pobres y opci\u00f3n fundamental, <\/em>en I. ELLACUR\u00cdA y J. SOBRINO (eds.), <em>Mysterium Liberationis, <\/em>Trotta, 2 vols., Madrid 1990, t. I., pp. 303-321.- V. CODINA, <em>Re\u00adnacer a la solidaridad, <\/em>Sal Terrae, Santander 1982.- P. JARAMILLO, <em>Pobrezas, carencias y marginaciones en nuestra sociedad actual. Acu\u00adsaci\u00f3n y llamada, <\/em>Servicio de Documentaci\u00f3n de Caritas Espa\u00f1ola, Madrid, marzo de 1987: Documentaci\u00f3n Social, <em>La pobreza en Espa\u00f1a, hoy, <\/em>(96), 1994.- Fundaci\u00f3n FOESSA, <em>V Infor\u00adme sociol\u00f3gico sobre la situaci\u00f3n social en Es\u00adpa\u00f1a, <\/em>2 vols. Madrid 1994.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n Todav\u00eda puede resultar sorprendente ver uni\u00addos estos dos conceptos: espiritualidad y pobres o espiritualidad y servicio a los pobres. 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