{"id":43124,"date":"2016-07-31T08:20:07","date_gmt":"2016-07-31T06:20:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/06\/espiritualidad-vicenciana-perfeccion\/"},"modified":"2016-07-31T11:49:20","modified_gmt":"2016-07-31T09:49:20","slug":"espiritualidad-vicenciana-perfeccion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-perfeccion\/","title":{"rendered":"Espiritualidad vicenciana: Perfecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>\u00abSed <em>perfectos <\/em>como es perfecto vuestro Pa\u00addre que est\u00e1 en el cielo\u00bb (Mt 5, 48)<span id='easy-footnote-1-43124' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-perfeccion\/#easy-footnote-bottom-1-43124' title='Esta afirmaci\u00f3n del Maestro est\u00e1 dirigida a todos sus disc\u00edpulos y es la culminaci\u00f3n de todo un discurso so\u00adbre la conversi\u00f3n (Pa\u00fal 4, 17), la llegada del Reino, las bie\u00adnaventuranzas, la perfecci\u00f3n de la ley. Jes\u00fas es categ\u00f3ri\u00adco en contraponer su doctrina a la de juda\u00edsmo.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<p>\u00abPerfecci\u00f3n y santidad\u00bb son conceptos que in\u00addican la misma realidad, de una vida totalmente entregada a amar a Dios y a amar al pr\u00f3jimo, si\u00adguiendo a Jesucristo que siempre hizo la volun\u00adtad de su Padre, guiado por el Esp\u00edritu. Creo que San Vicente emplea indistintamente las palabras \u00abperfecci\u00f3n y santidad\u00bb. Y en \u00e9l, el seguimien\u00adto de Jesucristo y el cumplimiento de la volun\u00adtad de Dios, est\u00e1n necesariamente unidos a la perfecci\u00f3n y santidad.<\/p>\n<p>\u00abPerfecci\u00f3n\u00bb -perfectio- en su sentido eti\u00admol\u00f3gico, indica una acci\u00f3n acabada, hecha com\u00adpletamente. \u00abPerfecto\u00bb y \u00abbueno\u00bb, seg\u00fan la Bi\u00adblia y los escritos del juda\u00edsmo contempor\u00e1neo, en su acepci\u00f3n moral, son sin\u00f3nimos y significan ambos la fidelidad a la voluntad divina (R. Orte\u00adga, <em>La vida de perfecci\u00f3n cristiana, <\/em>en <em>Vicente de Pa\u00fal, evangelizador de los pobres, <\/em>CEME, Sala\u00admanca 1973, 238.).<\/p>\n<p>En Vicente de Pa\u00fal, no encontramos un te\u00f3\u00adrico y especulativo de la espiritualidad, de la san\u00adtidad, de la perfecci\u00f3n, sino que \u00e9l, siguiendo a su Maestro Jes\u00fas, siempre empez\u00f3 a \u00abhacer\u00bb y luego a \u00abense\u00f1ar\u00bb (RC. CM, 1, 1). Lo que \u00e9l escri\u00adbe de la \u00abperfecci\u00f3n\u00bb o de la \u00absantidad\u00bb, es el testimonio de su vida. Vicente trabaj\u00f3 siempre para conformar su vida con el querer y no querer de Dios, buscando su propia perfecci\u00f3n en el tra\u00adbajo evangelizador de los pobres y en la forma\u00adci\u00f3n de santos y sabios sacerdotes.<\/p>\n<p>Aquello de \u00abamemos a Dios, hermanos m\u00edos, amemos a Dios, pero que sea a costa de nues\u00adtros brazos, que sea con el sudor de nuestra fren\u00adte\u00bb (XI, 733), no es una frase bonita de Vicente, sino que resume su vida de esfuerzo y trabajo pa\u00adra \u00abhacer efectivo el evangelio\u00bb (XI, 391). Vicen\u00adte ha experimentado a Jesucristo y por eso pue\u00adde hablar de El. \u00abTal es mi fe y tal es tambi\u00e9n mi experiencia\u00bb(II, 237).<\/p>\n<h2>I. La perfecci\u00f3n vivida por Vicente de Pa\u00fal<\/h2>\n<p>La Iglesia al \u00abcanonizar\u00bb a Vicente, al decla\u00adrarlo \u00absanto\u00bb est\u00e1 diciendo que Vicente lleg\u00f3 a \u00abla perfecci\u00f3n por la multiforme gracia de Dios\u00bb y \u00abproclama el misterio pascual cumplido en \u00e9l\u00bb (SC n\u00b0104). Est\u00e1 diciendo, que fue un cristiano au\u00adt\u00e9ntico, que se esforz\u00f3 por \u00abtener los mismos sen\u00adtimientos que tuvo Cristo Jes\u00fas\u00bb (Filp 2, 5), y que siguiendo su ejemplo, dedic\u00f3 su vida a adorar a Dios y a evangelizar a los pobres. Al declararlo \u00absanto\u00bb se est\u00e1 asegurando que Vicente vivi\u00f3 se\u00adg\u00fan el Evangelio, que vivi\u00f3 las bienaventuranzas, que dedic\u00f3 su vida a trabajar por el crecimiento del Reino, que su bautismo no fue en vano, sino que lo llev\u00f3 a cumplir en su vida de una manera seria y responsable, el mandamiento nuevo del amor.<\/p>\n<h3><em>1. <\/em>Vicente no naci\u00f3 santo<\/h3>\n<p>Vicente siempre se consideraba como un gran pecador y lejos de \u00e9l, el considerarse \u00abperfecto\u00bb o \u00absanto\u00bb. Sin embargo, caminando bajo la mirada amorosa de Dios y respondiendo generosamen\u00adte a sus gracias, fue modelando su vida, de acuer\u00addo a la de Jesucristo.<\/p>\n<p>\u00abVicente no naci\u00f3 santo sino que se hizo san\u00adto con la gracia de Dios\u00bb. Esto lo afirmamos con cierto orgullo, los hijos e hijas de Vicente, quiz\u00e1s porque as\u00ed lo sentimos m\u00e1s humano y por tanto m\u00e1s cerca de nosotros.<\/p>\n<p>A diferencia de Abelly y Collet, que siguiendo la l\u00ednea cl\u00e1sica hagiogr\u00e1fica, presentan a Vicente ya desde su nacimiento con una aureola de san\u00adtidad, los estudiosos recientes de Vicente, ven en su vida una ruptura, un cambio fundamental, una aut\u00e9ntica conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los padres de Vicente, Juan de Pa\u00fal y Beltrana de Moras, juzgaron a su hijo capacitado para ha\u00adcer los estudios sacerdotales, viendo en esto m\u00e1s que una vocaci\u00f3n, un oficio que asegurara el fu\u00adturo de la familia. Al terminar sus estudios en Dax, y en Tolosa, Vicente, escala r\u00e1pidamente las \u00f3rdenes, y se \u00abautollama al sacerdocio\u00bb, y ase\u00adgura la ordenaci\u00f3n sacerdotal (1660), acudiendo al anciano obispo de P\u00e9rigueux.<\/p>\n<p>Desde el d\u00eda de su ordenaci\u00f3n hasta 1623, en que rompe definitivamente los lazos que lo ata\u00adban a su familia, transcurren 23 a\u00f1os de sombras y de luces, llenos de ambiciones frustradas, prue\u00adbas inesperadas, luchas violentas, y experiencias enriquecedoras, que lo llevan a un encuentro con Jesucristo. Entre los veinte y cuarenta a\u00f1os ex\u00adperimenta una verdadera conversi\u00f3n.<\/p>\n<h3><em>2. <\/em>Los pecados del joven Vicente<\/h3>\n<p>Los bi\u00f3grafos del santo, no dudan en hablar de los \u00abpecados de juventud de Vicente\u00bb: se ordena sacerdote m\u00e1s para escalar un puesto en la so\u00adciedad, que para ejercer un ministerio desintere\u00adsadamente\u2026 se lo encuentra lleno de vanidad, cu\u00adriosidad, ambici\u00f3n y hosquedad de car\u00e1cter. El se acusa de estos pecados y ya convertido a Jesu\u00adcristo, opondr\u00e1 a tales vicios las virtudes contrarias, que forman el esp\u00edritu del disc\u00edpulo de Jesucristo.<\/p>\n<p>Siendo estudiante en Dax (1594-1596), sinti\u00f3 verg\u00fcenza de su padre cojo y mal trajeado (XI, 693). Se avergonzaba de ser el hijo de un aldeano. Las cartas de la cautividad (1605-1607) revelan a un Vicente aventurero, hambriento de novedades (1, 86). Quiz\u00e1s, el pecado m\u00e1s grave del joven Vi\u00adcente es la ambici\u00f3n de bienes temporales, de dig\u00adnidades y beneficios eclesi\u00e1sticos. Quiere a toda costa, alcanzar un \u00abhonesto retiro\u00bb junto a sus fa\u00admiliares. A los treinta a\u00f1os, s\u00f3lo quiere descan\u00adsar centrado en su ego\u00edsmo, sin importarle la suerte de los dem\u00e1s. (I, 88)<\/p>\n<p>Nombrado para el curato de Tilh, no se pose\u00adsiona; viaja a Roma y esta visita deja en \u00e9l huella (1601). Regresa a su patria y con la tenacidad de un buen gasc\u00f3n se dedica a la b\u00fasqueda de una buena posici\u00f3n. Obtuvo el bachillerato en teolo\u00adg\u00eda (1604) y concibi\u00f3 un proyecto ambicioso: lle\u00adgar a ser obispo.<\/p>\n<p>Buscando el dinero que necesita, se ve en\u00advuelto en una novelesca aventura, y despu\u00e9s de vender un caballo alquilado, Vicente sufre cauti\u00adverio; y \u00e9sta es sin duda una experiencia mar-cante en su vida, que lo aleja de sus prop\u00f3sitos ambiciosos y lo acerca ocasionalmente, al mun\u00addo de los pobres y explotados, que lo hace inte\u00adriorizar su fe y practicar la oraci\u00f3n y exteriori\u00adzar su amor a Mar\u00eda. Pero esta dura experiencia de esclavitud, no le quita el deseo \u00abarribista\u00bb, de escalar posiciones honrosas, como lo manifiesta en la famosa carta del 17 de febrero de 1610. 0, 88)<\/p>\n<p>Y persiguiendo las nietas de ascenso que se ha propuesto, lo encontramos en Avignon (1605), y en Roma (1608) acompa\u00f1ando al vicelegado Pedro Montorio, esperando de \u00e9l buenos benefi\u00adcios\u2026<\/p>\n<p>El a\u00f1o de 1608, Vicente llega a Par\u00eds, que se convertir\u00e1 en su ciudad. El campesino gasc\u00f3n es\u00adt\u00e1 ahora en el centro del Reino de Francia y del mundo de aquel entonces. Quiz\u00e1s en Par\u00eds, logre los ascensos y beneficios que tanto ha perse\u00adguido, y que siempre se le han escapado. Sus am\u00adbiciones siguen vivas.<\/p>\n<h3>3. Comienzos de una vida nueva<\/h3>\n<p>Vicente, experimenta el desempleo y la po\u00adbreza y es acusado de falsario y de ladr\u00f3n por su compa\u00f1ero de vivienda (1, 230). Se encuentra, hu\u00admanamente hablando, fracasado. M\u00e1s bajo no pod\u00eda haber llegado este joven sacerdote busca\u00addor de beneficios y fortunas. Y es all\u00ed, en ese es\u00adtado \u00abde cautiverio y de desierto\u00bb, donde Dios lo visita y le da fortaleza para soportar la calumnia, para no defenderse. \u00abDios sabe la verdad\u00bb. Vi\u00adcente empieza a cambiar. Y a tener nuevos ojos, para ver la fatuidad que se vive en la corte de la reina Margarita; y su coraz\u00f3n empieza a acercar\u00adse a los pobres por medio de la limosna.<\/p>\n<p>En un acto de generosidad, carga sobre s\u00ed con las dudas de fe de un te\u00f3logo terriblemente ator\u00admentado, y as\u00ed entra Vicente en una noche oscura que se prolonga por dos o tres a\u00f1os (1612-1615). Ahora, experimenta Vicente la pobreza espiritual m\u00e1s radical, la condici\u00f3n de Jes\u00fas en la Cruz, la del abandono. Vicente visita a los enfermos del Hospital de la Caridad. La tentaci\u00f3n se disip\u00f3. Dios lo va llevando a los pobres y los pobres lo llevar\u00e1n a Dios (cf. Abelly, La vie du venerable serviteur de Dieu Vincent de Paul, III, 119).<\/p>\n<h3>4. Los instrumentos de Dios<\/h3>\n<p>Vicente aprende de B\u00e9rulle una perspectiva de fe que marcar\u00e1 definitivamente su vida. Descu\u00adbre a un Jesucristo vivo, real, adorador del Padre y redentor de los hombres. Y el futuro \u00abVicente de los Pobres\u00bb, va poco a poco centrando su vi\u00adsi\u00f3n de Jesucristo en el \u00abEvangelizador de los pobres\u00bb, el \u00abmisionero\u00bb, el \u00abenviado del Padre\u00bb, el \u00abDios con nosotros\u00bb, Jes\u00fas de Nazaret, que comparte \u00abla vida, las esperanzas y las angustias de su pueblo\u00bb (Puebla, n\u00ba 176).<\/p>\n<p>Vicente influenciado por Benito de Canfield, enfatiza el cumplimiento de la voluntad de Dios. Pero entiende a Dios no como esencia pura e inaccesible, sino como el compa\u00f1ero de viaje, el que nos lleva de la mano, el que est\u00e1 a nuestra disposici\u00f3n como una fuente de agua fresca, el que nos sostiene con su fuerza, aquel a quien podemos llenar de alegr\u00eda (1, 136; VIII, 81; X1, 37; 1V, 117). Por eso, \u00e9l desea siempre hacer la vo\u00adluntad de Dios, y est\u00e1 seguro de que \u00e9se es el camino f\u00e1cil para la perfecci\u00f3n y santidad. Seguir a Jesucristo, que siempre hizo la voluntad de su Padre, es estar en camino de perfecci\u00f3n, por eso, Vicente se esfuerza por ser \u00abcristiano\u00bb es decir estar impregnado de Cristo en toda su vida.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s Duval, (1564-1638) sabio y sencillo pro\u00adfesor de la Sorbona, a quien Vicente comunica sus inquietudes apost\u00f3licas (1617), disipa sus dudas y lo encamina en la actividad misionera. Duval ser\u00e1 para Vicente su mejor director y consejero.<\/p>\n<p>Francisco de Sales con su visi\u00f3n optimista del hombre y la centralidad del amor, oxigena la es\u00adpiritualidad de su tiempo, afirmando que la vida de perfecci\u00f3n est\u00e1 abierta a todos, que la santi\u00addad consiste en la perfecci\u00f3n del amor y que se construye, a base de cosas sencillas y peque\u00f1as. No hay que buscar fen\u00f3menos m\u00edsticos, ni hacer penitencias extraordinarias; en cambio, hay que practicar la indiferencia y la humildad, hay que ser sencillos y mansos, hay que trabajar con ce\u00adlo por la salvaci\u00f3n de los pobres llevando la cruz de cada d\u00eda; el amor debe ser afectivo y efecti\u00advo\u2026 Vicente vive esta espiritualidad, pero la en\u00adcamina <strong>a <\/strong>sus fines apost\u00f3licos en beneficio de los pobres.<\/p>\n<p>Recordemos que \u00abla conversi\u00f3n es el punto de partida de todo camino espiritual. Ella implica una ruptura con la vida llevada hasta el momen\u00adto; es la condici\u00f3n para entrar en el Reino:&#8217;Se ha cumplido el tiempo y est\u00e1 cerca el Reino de Dios, convi\u00e9rtanse y crean en el Evangelio&#8217; (Mc. 1, 15). Pero supone tambi\u00e9n, y exigentemente, decidir\u00adse a emprender una nueva senda: Anda, vende lo que tienes\u2026y despu\u00e9s ven y s\u00edgueme&#8217; (Lc. 18, 22)\u00bb (G. Guti\u00e9rrez, <em>Beber en su propio po\u00adzo, <\/em>CEP, Lima 1983, 144).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n de Vicente, se arraiga en la ex\u00adperiencia de un encuentro con Jesucristo en el po\u00adbre. Es Dios quien da esta gracia a Vicente y lo pone a \u00abcaminar seg\u00fan el Esp\u00edritu\u00bb (Rom. 8, 4) en libertad y amor. Desde entonces, Vicente com\u00adprende que \u00abser seguidor de Jes\u00fas requiere ca\u00adminar y comprometerse con el pueblo pobre; (pues) all\u00ed se da un encuentro con el Se\u00f1or que se revela y se oculta, al mismo tiempo, en el ros\u00adtro del pobre\u00bb (ib., cf. Mt 25, 31-46 y el hermoso comentario de <em>Puebla <\/em>n<sup>2<\/sup> 31-39).<\/p>\n<p>La perfecci\u00f3n aun en los santos, tiene sus l\u00ed\u00admites y ellos contin\u00faan siendo pecadores, (Igle\u00adsia santa y pecadora) por eso, Vicente se humilla continuamente por sus pecados y conf\u00eda en la mi\u00adsericordia amorosa del Padre. Vicente camina se\u00adg\u00fan el Esp\u00edritu, en seguimiento de Jesucristo, en un continuo proceso de conversi\u00f3n, obedeciendo en su vida la orden del Maestro: \u00abSed perfectos como es perfecto vuestro Padre que est\u00e1 en el cielo.\u00bb(Mt. 5, 48) que Vicente lee a la luz de aquel otro mandato del Se\u00f1or \u00abSed misericordiosos, como mi Padre es misericordioso\u00bb (Le 6, 36).<\/p>\n<h3>5. Vicente, buen pastor<\/h3>\n<p>En 1612, en Clichy, experimenta el gozo de ser un verdadero pastor en medio de un pueblo \u00abtan bueno y tan obediente\u00bb que \u00abyo ve\u00eda d\u00eda a d\u00eda el progreso de sus almas. Sent\u00eda con ello tal consuelo, estaba tan contento que me dec\u00eda a m\u00ed mismo: \u00abDios m\u00edo, qu\u00e9 afortunado eres con te\u00adner un pueblo tan bueno\u00bb. Y me a\u00f1ad\u00eda: \u00abCreo que ni el Papa ser\u00e1 tan feliz como un p\u00e1rroco en me\u00addio de un pueblo de tan gran coraz\u00f3n \u00ab\u00bb(IX, 580).<\/p>\n<p>Vicente ya no considera su sacerdocio como un &#8216;oficio lucrativo&#8217;, sino que se siente un verda\u00addero pastor de un pueblo que valora, aprecia y ama, y al que trata de evangelizar, atendi\u00e9ndolo corporal y espiritualmente, pues sabe que ese pueblo se muere de hambre y se condena. No hay lugar a la ociosidad, hay que vivir la fe d\u00e1ndola a los dem\u00e1s. Hay un cambio significativo en Vi\u00adcente.<\/p>\n<p>La felicidad encontrada en Clichy, dura sola\u00admente un a\u00f1o. Por consejo de B\u00e9rulle, Vicente va como preceptor y consejero de la familia Gondi. Se convierte en el director espiritual de Francis\u00ad ca Margarita de Silly, y consejero de Felipe Ma\u00adnuel, a quien hace desistir de un duelo, postr\u00e1n\u00addose a sus pies.<\/p>\n<h3>6. El a\u00f1o decisivo en la vida de Vicente (1617)<\/h3>\n<p>Durante la permanencia en casa de los Gon\u00addi, va Vicente a experimentar el giro fundamen\u00adtal de su vida.<\/p>\n<p>Sabemos que en la vida de los santos hay momentos cruciales, que los marcan definitiva\u00admente. El a\u00f1o de 1617, es el &#8216;kairos&#8217; de Vicente. Para entonces, \u00e9l ya estaba encaminado en el se\u00adguimiento de Jesucristo. Era un hombre dispuesto a acoger la voluntad de Dios en su vida. Y esa vo\u00adluntad de Dios, que Vicente siempre quiere ha\u00adcer, se le manifiesta a trav\u00e9s de los aconteci\u00admientos, de muchas personas, pero sobre todo, de los pobres.<\/p>\n<p>En enero de ese a\u00f1o, acontece la confesi\u00f3n general del campesino moribundo de Gannes, que se sincera con la Se\u00f1ora de Gondi. Esta bue\u00adna se\u00f1ora es el instrumento de Dios para que Vi\u00adcente empiece la Misi\u00f3n, y por medio de este sig\u00adno, Vicente vio claro que ya no pod\u00eda encerrarse en el palacio de los Gondi, y que Dios lo llamaba a evangelizar a los pobres.<\/p>\n<p>De nuevo es B\u00e9rulle quien le aconseja una parroquia campesina: Ch\u00e2tillon-les-Dombes, cer\u00adca de Lyon. La parroquia ten\u00eda seis sacerdotes que prefer\u00edan las tabernas a la oraci\u00f3n, y donde los cal\u00advinistas prosperaban. Vicente empieza su labor pastoral ayudando a los sacerdotes a salir de su mediocridad.<\/p>\n<p>En Ch\u00e2tillon, la Providencia le mostrar\u00eda nue\u00advos caminos de amor y realizaci\u00f3n apost\u00f3lica . El acontecimiento de Ch\u00e2tillon hace ver a Vicente que la predicaci\u00f3n y la vivencia de los sacramen\u00adtos (Gannes- Folleville), deben llevar a la caridad efectiva, al servicio amoroso y organizado del po\u00adbre. La fe se prueba con las obras. All\u00ed, nacen las &#8216;Cofrad\u00edas de la Caridad&#8217;, como grupos de base parroquiales para atender las necesidades de los enfermos y pobres, mediante una caridad orga\u00adnizada. La fe en Jesucristo se testimonia en el ser\u00advicio efectivo al hermano que sufre.<\/p>\n<p>De nuevo, Vicente est\u00e1 feliz y realizado en su ministerio sacerdotal con los pobres, en una pa\u00adrroquia campesina. Pero la familia Gondi no quie\u00adre perderlo y logran que Vicente se encargue de sus tierras para misionarlas. Vicente descubre la importancia de las misiones itinerantes, que lle\u00advan a la vida sacramental y al compromiso de ca\u00adridad con los pobres.<\/p>\n<p>El a\u00f1o de 1617, es considerado con justicia el a\u00f1o decisivo, en el cambio de Vicente. Ha des\u00adcubierto la importancia de su sacerdocio como ministerio de la palabra, como celebraci\u00f3n de los sacramentos, especialmente de la confesi\u00f3n y la eucarist\u00eda; y ha descubierto que la palabra y el sacramento deben prolongarse y vivificarse, en el amor efectivo y en el servicio concreto a los po\u00adbres, que se han convertido para Vicente en \u00absus amos y se\u00f1ores\u00bb.<\/p>\n<p>Por muchos caminos, Dios ha llevado a Vicen\u00adte a una verdadera \u00abconversi\u00f3n\u00bb. Hay un cambio notable en su vida; ha cambiado de una fe y un sa\u00adcerdocio centrados en s\u00ed mismo, a una vida de fe y un ministerio sacerdotal, volcado generosamen\u00adte al servicio de los pobres, a quienes considera como sacramentos dolientes del mismo Jesucris\u00adto. Aprende a \u00abdar\u00bb y sobre todo aprende a \u00abdar\u00adse\u00bb. \u00abD\u00e9monos a Dios\u00bb, repite continuamente, pues para \u00e9l la fe no es cuesti\u00f3n te\u00f3rica, sino algo vital es \u00abdarse\u00bb, a fin de que la fe sea viva, pues \u00abla fe act\u00faa por la caridad\u00bb (Gal 5, 6).<\/p>\n<p>De ahora en adelante, los pobres son para Vi\u00adcente el lugar teol\u00f3gico de su fe: en ellos en\u00adcuentra a Jesucristo, y en ellos, se encuentra la verdadera religi\u00f3n (X1, 120-121) . Vicente confie\u00adsa que ha sido evangelizado por los pobres, es de\u00adcir, que son ellos los que le han mostrado con su vida el camino de la santidad, pues le han ense\u00ad\u00f1ado la fe verdadera y el verdadero evangelio de Jesucristo, pues <em>\u00abes entre ellos, entre esa pobre gente, donde se conserva la verdadera religi\u00f3n, la fe viva\u00bb <\/em>(XI, 120). Vicente \u00abconvertido\u00bb, o me\u00adjor, en proceso continuo de conversi\u00f3n hasta su muerte, estar\u00e1 obsesionado por Jesucristo y los pobres, que para \u00e9l son inseparables y se postu\u00adlan mutuamente.<\/p>\n<p>Vicente est\u00e1 en camino de santidad, de per\u00adfecci\u00f3n, siendo un buen instrumento de la bon\u00addad de Dios para con los necesitados. Vicente se santifica evangelizando, trabajando en favor de los pobres.<\/p>\n<h3>7. Contemplativo en la acci\u00f3n<\/h3>\n<p>Acontecimientos vividos en Magon, Marchais, Montmirail, lo van afianzando en el servicio a los pobres. Vicente ha profundizado su vida de ora\u00adci\u00f3n y dedica a ella buen tiempo de su jornada. \u00c9l lo ha experimentado y as\u00ed lo ense\u00f1a a los su\u00adyos: que un hombre de oraci\u00f3n es capaz de to\u00addo. La oraci\u00f3n y su vida de intimidad con Dios se\u00adr\u00e1 el secreto de su prodigiosa actividad caritativa. Oraci\u00f3n y celo, estrechamente unidos, hacen de Vicente un \u00abcontemplativo en la acci\u00f3n\u00bb. Un santo en la caridad y un santo de la caridad.<\/p>\n<p>Vicente se vale de la oraci\u00f3n para cambiar su car\u00e1cter. Las observaciones que al respecto le hab\u00eda hecho la se\u00f1ora de Gondi eran verdaderas. Hace retiro en Valprofonde y luego en Soissons. En la cartuja, confi\u00f3 a un maduro y santo monje sus propias dificultades en el trato con las muje\u00adres (II, 90). En Soissons, Vicente se examin\u00f3 so\u00adbre su car\u00e1cter sombr\u00edo, duro y agresivo. Estos dos retiros le ayudaron en su proceso de con\u00adversi\u00f3n y a profundizar el sentido de su sacerdo\u00adcio y la dimensi\u00f3n evang\u00e9lica del servicio al pr\u00f3\u00adjimo, especialmente al m\u00e1s necesitado.<\/p>\n<p>Con ocasi\u00f3n de una visita a los suyos, Vicen\u00adte supera una tentaci\u00f3n que lo obsesion\u00f3 en su juventud, el dedicarse al servicio de su familia. Lo\u00adgra con dolor de su coraz\u00f3n desprenderse de ellos, y dejarlos en las manos de la Providencia, para dedicarse totalmente al servicio de su nue\u00adva familia, los pobres que ya son \u00absu peso y su dolor\u00bb.<\/p>\n<p>El Sr. Obispo de Beauvais, es tambi\u00e9n ins\u00adtrumento de Dios, y hace ver a Vicente un nue\u00advo y muy necesario servicio a la Iglesia. Tam\u00adbi\u00e9n, el clero est\u00e1 abandonado, es ignorante y vicioso, no tiene celo apost\u00f3lico. Vicente, con la gracia de Dios, ha descubierto el sentido y gran\u00addeza del ministerio sacerdotal y quiere que sus hermanos sacerdotes \u00absean santos y sabios\u00bb y por esto, emprende la obra de los ejercicios a los ordenandos y la de las conferencias de los mar\u00adtes. La santidad de Vicente es una santidad sa\u00adcerdotal, quiere vivir su bautismo, esforz\u00e1ndose por ser un buen sacerdote y ayudando tambi\u00e9n a que la Iglesia que tanto amaba, tenga buenos pastores que se santifiquen evangelizando a los pobres, como lo est\u00e1 haciendo \u00e9l con sus mi\u00adsioneros.<\/p>\n<p>El camino de perfecci\u00f3n por el que Dios lo ha llevado, Vicente lo recorre con los laicos (las Co\u00adfrad\u00edas de la Caridad), especialmente con los po\u00adbres; con los sacerdotes de la Misi\u00f3n, que deben tener como primer fin en su vida, \u00abbuscar la pro\u00adpia perfecci\u00f3n\u00bb. Vicente se santifica y busca la per\u00adfecci\u00f3n del amor en el servicio concreto de los pobres, pues \u00abla m\u00edstica vicenciana no separa el seguimiento de Jes\u00fas del compromiso de los po\u00adbres: la entrega a Dios y la evangelizaci\u00f3n son acciones simult\u00e1neas; la una provoca la otra, y am\u00adbas constituyen la experiencia religiosa vicencia\u00adna.\u00bb (A. Orcajo, <em>El seguimiento de Jes\u00fas seg\u00fan san Vicente de Pa\u00fal, <\/em>Caracas 1988, 56)<\/p>\n<p>\u00c9sta es la santidad que comparte y comuni\u00adca a su gran colaboradora Luisa de Marillac, y a todas aquellas admirables y generosas mujeres, que teniendo las virtudes de las \u00abbuenas aldea\u00adnas\u00bb consagran su vida a ser \u00absiervas de los po\u00adbres\u00bb, y a quienes el pueblo hace justicia al lla\u00admarlas \u00abHijas de la Caridad\u00bb, y que ser\u00e1n con la Se\u00f1orita Le Gras a la cabeza, el sacramento de la misericordia y ternura de Dios entre los mise\u00adrables y abandonados que pululan en el \u00absiglo de oro de Francia\u00bb\u2026<\/p>\n<p>Vicente logr\u00f3 la coherencia de su vida, unien\u00addo la contemplaci\u00f3n y la acci\u00f3n, la misi\u00f3n y la ca\u00adridad, y por eso, es verdaderamente \u00abun m\u00edstico de la acci\u00f3n\u00bb, un \u00abcontemplativo en la liberaci\u00f3n\u00bb, pues logr\u00f3 hacer la s\u00edntesis \u00abde la oraci\u00f3n en la acci\u00f3n, dentro de la acci\u00f3n y <em>con <\/em>la acci\u00f3n\u2026vivenciando un encuentro con Dios en el encuen\u00adtro con los hermanos\u00bb(L. Boff, <em>De la espirituali\u00addad de la liberaci\u00f3n a la pr\u00e1ctica de la liberaci\u00f3n, <\/em>en <em>Espiritualidad y liberaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina, <\/em>DEI, S. Jos\u00e9 de Costa Rica, pg. 52). Vicente logr\u00f3 esta gran s\u00edntesis vital y concreta que constituye el secreto de su santidad, pues al mismo Dios de la oraci\u00f3n y de la Eucarist\u00eda, lo encuentra y lo sir\u00adve en el hermano menesteroso. La fe de Vicen\u00adte es viva y verdadera y le permite ver sacra-mentalmente la realidad que lo rodea, en la que encuentra huellas de Dios por todas partes. La fe de Vicente se hace amor, se hace misericordia, se hace justicia.<\/p>\n<p>Si es cierto que el \u00fanico criterio para medir y juzgar la perfecci\u00f3n cristiana es el amor, la cari\u00addad (1 Cor, 13), debemos decir que Vicente de Pa\u00ad\u00fal fue realmente un gran santo, y que lleg\u00f3 en su vida a una gran perfecci\u00f3n. Vicente experimenta que el amor no es una dimensi\u00f3n m\u00e1s de la vi\u00adda, sino que para el que quiere seguir a Jesu\u00adcristo, es lo esencial, lo \u00fanico necesario, lo que fundamenta todo lo dem\u00e1s. Cristiano es el que ama, el que cree en el amor, el que es testigo del amor.\u00bbEl amor de Dios se ha derramado en nues\u00adtros corazones por el Esp\u00edritu que se nos ha da\u00addo.\u00bb (Rom. 5, 5). Vicente se siente amado por Dios y esto lo obliga a amar a sus hermanos los po\u00adbres. Dios lo ama para que \u00e9l ame a los que nadie ama. La perfecci\u00f3n consiste en el amor y s\u00f3lo en el amor, pues en \u00e9l se resume la ley y los profetas.<\/p>\n<p>Vicente avanz\u00f3 en el camino de la perfecci\u00f3n, porque vivi\u00f3 el amor, la caridad, porque no se content\u00f3 con un amor plat\u00f3nico y metaf\u00edsico ha\u00adcia un Dios filos\u00f3fico, sino que am\u00f3 a un Dios-Amor, que se hizo hombre por amor, y que pide a sus seguidores que se dediquen al amor, que se amen, se perdonen, se apoyen solidariamen\u00adte como hermanos. La santidad, la perfecci\u00f3n consiste en aprender a amar y vivir en el amor, en dedicarse totalmente a un Dios que es amor. Lo que distingue a todo cristiano es el amor. El que ama se compromete con la causa de Jes\u00fas. Vicente vivi\u00f3 la perfecci\u00f3n porque con la fuerza del Esp\u00edritu, fue un hombre que am\u00f3 mucho.<\/p>\n<p>Vicente entendi\u00f3 (y vivi\u00f3), que el mandato de Jes\u00fas \u00absed perfectos\u00bb (Mt. 5, 48), es sin\u00f3nimo de aquel otro: \u00absed misericordiosos, como su Padre es misericordioso\u00bb (Lc. 6, 36) y que en de\u00adfinitiva lo que hay que hacer para ser santo y per\u00adfecto es cumplir el mandamiento nuevo del amor, que incluye hasta el amor a los enemigos\u2026 (Mt. 5, 43-48). El amor de Vicente fue un amor tierno y cordial, verdaderamente humano y compasivo, pero al mismo tiempo un amor efectivo y orga\u00adnizado. Vicente es realmente un \u00abgigante de la ca\u00adridad\u00bb, que refleja el rostro compasivo y miseri\u00adcordioso de Jes\u00fas con los pobres. Por eso, se siente feliz de vivir <em>\u00aben estado de caridad, ya que vivimos continuamente ocupados en la pr\u00e1ctica real del amor o en disposici\u00f3n de ello\u00bb <\/em>(XI, 564) pues <em>\u00abla caridad con el pr\u00f3jimo es una se\u00f1al in\u00adfalible de los verdaderos hijos de Dios\u00bb <\/em>(X, 574).<\/p>\n<p><em>\u00ab\u00a1Oh Salvador! \u00a1Qu\u00e9 feliz soy por estar en un estado de amor al pr\u00f3jimo&#8230;!\u00bb <\/em>(XI, 564)<\/p>\n<h2>II. La doctrina de Vicente acerca de la perfecci\u00f3n<\/h2>\n<p>La \u00abdoctrina\u00bb de Vicente es su \u00abexperiencia\u00bb, es su ejemplo, es su testimonio, que comparte con los suyos de una manera sencilla y familiar, en sus cartas, en sus conferencias, en sus repe\u00adticiones de oraci\u00f3n. Hay que tener esto presen\u00adte, para poder entender la segunda parte de es\u00adte trabajo.<\/p>\n<h3>1. La perfecci\u00f3n no consiste en el \u00e9xtasis<\/h3>\n<p>En 1655, Vicente, hablando desde \u00absu fe y su experiencia\u00bb, dice claramente a sus misioneros: \u00abLa perfecci\u00f3n no consiste en \u00e9xtasis, sino en cumplir bien la voluntad de Dios. \u00bfQu\u00e9 es la per\u00adfecci\u00f3n? Me parece que quiere decir una cosa a la que no falta nada; pues bien, qu\u00e9 hombre tie\u00adne la perfecci\u00f3n hasta el punto de que no le fal\u00adte nada, si ning\u00fan hombre es perfecto y hasta el justo peca siete veces al d\u00eda?\u2026. El Hijo de Dios hecho hombre ten\u00eda la perfecci\u00f3n\u2026No le faltaba nada; era perfect\u00edsimo en todo\u00bb (XI, 211).<\/p>\n<p>Para algunos contempor\u00e1neos y amigos de Vicente, influenciados por la m\u00edstica de la escuela francesa, de tipo marcadamente intelectual y abs\u00adtracto, \u00abla experiencia m\u00edstica comenzaba en el noviciado e iba rodeada de fen\u00f3menos extraor\u00addinarios, transraciona les y transdial\u00e9cticos. En Vi\u00adcente, no hubo teopat\u00eda alguna, ning\u00fan fen\u00f3me\u00adno ins\u00f3lito\u2026 no es favorecido con camino alguno extraordinario\u00bb (G. Coluccia, <em>Espiritualidad vicen\u00adciana, espiritualidad de la acci\u00f3n, <\/em>CEME, Salaman\u00adca 1979, 70). Excluir a Vicente de esta m\u00edstica es apenas l\u00f3gico, pues \u00e9l vive su fe en situaci\u00f3n, seg\u00fan el esp\u00edritu de la Encarnaci\u00f3n. Vicente no vi\u00adve de \u00e9xtasis metaf\u00edsicos, sino que se extas\u00eda amando a Jesucristo en la persona de los pobres.<\/p>\n<p>La desfiguraci\u00f3n del cristianismo y de lo que se llama com\u00fanmente \u00abvida espiritual\u00bb, presen\u00adta la santidad y la perfecci\u00f3n como algo \u00abraro\u00bb, del otro mundo, que est\u00e1 reservada a unos po\u00adcos privilegiados. Seg\u00fan esa concepci\u00f3n falsa de la santidad, el santo debe tener \u00e9xtasis, arreba\u00adtos, y no puede ser una persona normal, com\u00fan y corriente\u2026. Vicente, de origen campesino, y que constata que la verdadera religi\u00f3n est\u00e1 en los po\u00adbres, y en las buenas aldeanas, y que siguiendo a Francisco Sales, est\u00e1 convencido de que todos est\u00e1n llamados a la santidad y perfecci\u00f3n, reac\u00adciona contra esta teor\u00eda, y corta por lo sano afirmando que la \u00abperfecci\u00f3n no consiste en \u00e9xtasis, sino en cumplir bien la voluntad de Dios\u00bb. Es es\u00adforzarse por vivir \u00aba la manera de Jesucristo\u00bb, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Por eso, se ha podido afirmar con toda verdad hablando de la \u00abes\u00adcuela vicenciana\u00bb, que: \u00abLa espiritualidad vicen\u00adciana es el \u00e9xtasis de la vida y de las obras, donde para nada cuentan los fen\u00f3menos extra\u00adordinarios del misticismo, y s\u00ed la paciencia del amor, probado una y otra vez en el compromiso con el hombre, que es compromiso con Dios\u00bb (Co\u00ad1 uccia, o. c. 301).<\/p>\n<h3>2. La perfecci\u00f3n consiste en cumplir bien la vo\u00adluntad de Dios en todas las cosas<\/h3>\n<p><em>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 poco se necesita para ser santa; basta hacer en todo la voluntad de Dios!\u00bb (II, 34). <\/em>As\u00ed es\u00adcribe Vicente de Pa\u00fal a Luisa de Marillac, que ha buscado en diversas \u00abespiritualidades\u00bb, ser santa.<\/p>\n<p>Vicente, despu\u00e9s de su \u00abconversi\u00f3n\u00bb, s\u00f3lo quiso hacer la adorable voluntad de Dios. Y esto es lo que ense\u00f1a a sus seguidores, sean laicos o misioneros o Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 el m\u00e1s perfecto de entre los hombres?\u00bb, se pregunta Vicente y responde con seguridad: \u00abSer\u00e1 aquel, cuya voluntad sea m\u00e1s conforme con la de Dios, de forma que la per\u00adfecci\u00f3n consiste en unir nuestra voluntad con la de Dios hasta el punto de que la suya y la nues\u00adtra no sean, propiamente hablando, m\u00e1s que un mismo querer y no querer\u00bb(XI, 212).<\/p>\n<p>Hacer la voluntad de Dios, es tomar la cruz en seguimiento de Jes\u00fas: \u00abPues \u00bfqu\u00e9 es lo que di\u00adjo nuestro Se\u00f1or a aquel hombre del evangelio al que quer\u00eda ense\u00f1ar el medio de llegar a la per\u00adfecci\u00f3n? \u00abSi quieres venir detr\u00e1s de m\u00ed, le dijo, renuncia a ti mismo, toma tu cruz y s\u00edgueme\u00bb. Pues bien, \u00bfqui\u00e9n renuncia m\u00e1s a s\u00ed mismo que el que no hace nunca su voluntad, sino que ha\u00adce siempre la de Dios?\u2026 os pregunto: \u00bfqui\u00e9n es el que se une m\u00e1s a Dios que el que no hace nun\u00adca m\u00e1s que la voluntad del mismo Dios, y nunca la suya propia, y no quiere ni desea otra cosa m\u00e1s que lo que Dios quiere o no quiere? Decidme, por favor, padres y hermanos m\u00edos, si sab\u00e9is de al\u00adguien que se adhiera m\u00e1s a Dios y, por tanto, es\u00adt\u00e9 m\u00e1s unido a Dios que \u00e9ste\u00bb(XI, 212).<\/p>\n<p>Para Vicente, es claro que \u00abcumplir bien la vo\u00adluntad de Dios\u00bb, es un medio universal, r\u00e1pido, f\u00e1\u00adcil, seguro y menos expuesto a enga\u00f1o, para al\u00adcanzar pronto la perfecci\u00f3n personal y comunitaria.<\/p>\n<p>Para Abelly, \u00abesta conformidad con la volun\u00adtad de Dios era la propia y principal y como la vir\u00adtud general de este hombre santo, ejerciendo su influencia sobre todas las dem\u00e1s: era como re\u00adsorte que hac\u00eda obrar todas las facultades de su alma y todos los \u00f3rganos de su cuerpo; era el m\u00f3vil principal de todos sus ejercicios de piedad, de todas las pr\u00e1cticas m\u00e1s santas y, en general, de todas sus acciones\u00bb (Abelly, III, c. V, 32).<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica de la voluntad de Dios, como me\u00addio de perfecci\u00f3n, est\u00e1 inclusive por encima de la pr\u00e1ctica de la presencia de Dios. \u00ab\u00bfNo es acaso un ejercicio continuo de la presencia de Dios el cum\u00adplimiento fiel de su santa voluntad?\u00bb (Xl, 2131.<\/p>\n<p>El cumplimiento fiel de las propias obligacio\u00adnes, aun de las m\u00e1s peque\u00f1as y comunes, sobre todo si as\u00ed se cumple con lo prescrito en las Re\u00adglas o Constituciones, es cumplir la voluntad de Dios. \u00abVenir a la oraci\u00f3n, es hacer la voluntad de Dios y obedecer a la regla que lo ordena; ir al exa\u00admen, es cumplir la voluntad de Dios; hasta el co\u00admer y cenar y el dormir en el tiempo que la regla lo manda, todo esto es cumplir la voluntad de Dios\u2026 Si, hermanos m\u00edos, pod\u00e9is ser tan agradables a Dios trabajando en vuestras tareas de cocina o de despensa como nosotros los sacerdotes pre\u00addicando y ense\u00f1ando el catecismo; vosotros ha\u00adc\u00e9is lo que hizo nuestro Se\u00f1or durante treinta a\u00f1os y nosotros hacemos lo que hizo durante tres a\u00f1os solamente. \u00a1Quiera Dios darnos la gracia de ad\u00adquirir esta santa pr\u00e1ctica!\u00bb (XI, 213; cf. XI, 384-385). \u00abEn una palabra, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 nuestra perfecci\u00f3n? Est\u00e1 en hacer bien todas nuestras acciones: 1\u00ba como hombres racionales, tratando bien al pr\u00f3ji\u00admo y siendo justos con \u00e9l; 2\u00ba como cristianos, practicando las virtudes de que nos ha dado ejem\u00adplo nuestro Se\u00f1or; y finalmente, como misioneros, realizando bien las obras que \u00e9l hizo y con su mis\u00admo esp\u00edritu, en la medida que lo permita nuestra debilidad, que tambi\u00e9n conoce Dios. A eso es a lo que hay que tender\u00bb (XI, 385).<\/p>\n<p>Vicente tiene bien claro que la perfecci\u00f3n, la santidad, se realiza en la cotidianidad de la vida, haciendo bien todo lo que se hace, ya que no basta hacer el bien sino que es necesario hacer\u00adlo bien. Cuando se trata de caminar en la per\u00adfecci\u00f3n, Vicente presenta en primer lugar el nivel humano. Todo hombre, si sigue la ley de la ra\u00adcionalidad, debe tener buenas relaciones con el pr\u00f3jimo y practicar la justicia. Es la dimensi\u00f3n so\u00adlidaria de toda vida humana, y la vocaci\u00f3n uni\u00adversal a la salvaci\u00f3n (LO 016). En segundo lugar, el hombre cristiano debe orientar su vida seg\u00fan Jesucristo, teniendo presentes las virtudes que practic\u00f3 el Se\u00f1or. Y al hombre cristiano \u00abmisio\u00adnero\u00bb, se le exige mucho m\u00e1s, porque la vocaci\u00f3n del misionero, seg\u00fan Vicente, es continuar el tra\u00adbajo de Jes\u00fas, el evangelizador de los pobres\u2026<\/p>\n<h3>3. La perfecci\u00f3n consiste en practicar las virtudes que Jesucristo practic\u00f3<\/h3>\n<p>El Concilio presenta la perfecci\u00f3n, la santidad dentro de la eclesiolog\u00eda. La reflexi\u00f3n posconci\u00adliar prefiere poner a Jesucristo corno la referen\u00adcia esencial de toda vida cristiana y por tanto, tambi\u00e9n de la santidad y perfecci\u00f3n. Jesucristo, el Santo de Dios, es el Camino que hay que se\u00adguir para llegar al Padre.<\/p>\n<p>Si esto es verdad, es obvio que la cristolog\u00eda, condiciona la vida espiritual, la vida cristiana. \u00abDi\u00adme cu\u00e1l es tu Cristo y te dir\u00e9 que tipo de santi\u00addad est\u00e1s viviendo\u00bb. Creo que ah\u00ed est\u00e1 el secreto de la santidad de Vicente. El, apart\u00e1ndose de la cristolog\u00eda desencarnada de su tiempo, se rela\u00adciona con un Jes\u00fas encarnado, el Jes\u00fas hist\u00f3ri\u00adco, el hijo de Mar\u00eda, el carpintero de Nazaret, compa\u00f1ero de trabajo de Jos\u00e9, el predicador de Galilea, el misionero del Padre, el Jes\u00fas pobre, evangelizador de los pobres, que privilegia para su Reino a los peque\u00f1os, el buen samaritano que pas\u00f3 curando a los enfermos y alimentando a los hambrientos, que busca la oveja perdida, que per\u00addona a los pecadores y fustiga a los hip\u00f3critas y explotadores.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s. Vicente ve que Jes\u00fas no trabaj\u00f3 so\u00adlo, sino que se ocup\u00f3 en formar a sus ap\u00f3stoles y disc\u00edpulos y los envi\u00f3 a anunciar su Reino. Ese Jes\u00fas es el crucificado, es el Ungido, es el Me\u00ads\u00edas, es el Resucitado\u2026<\/p>\n<p>Jesucristo hizo siempre en su vida, la Volun\u00adtad del Padre (Lc 2, 49; 22, 42; Jn 4, 34; Mt 6, 10). El que obra a la manera de Jesucristo, est\u00e1 ha\u00adciendo la Voluntad de Dios. Por eso, para Vicen\u00adte, Jesucristo es la clave de la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Oh Salvador! \u00a1Qu\u00e9 negocio tan importante \u00e9ste de revestirse del esp\u00edritu de Jesucristo! Quie\u00adre esto decir que, para perfeccionarnos y atender \u00fatilmente a los pueblos y para servir a los ecle\u00adsi\u00e1sticos, hemos de esforzarnos en imitar la per\u00adfecci\u00f3n de Jesucristo y procurar llegar a ella. Esto significa tambi\u00e9n que nosotros no podemos nada por nosotros mismos\u2026 Nuestra Compa\u00f1\u00eda ha apreciado las m\u00e1ximas cristianas y ha desea\u00addo revestirse del esp\u00edritu del Evangelio para vivir y obrar como vivi\u00f3 nuestro Se\u00f1or y hacer que su esp\u00edritu se muestre en toda la Compa\u00f1\u00eda y en ca\u00adda uno de sus misioneros, en todas sus obras en general y en cada una en particular\u00bb (X1, 410-411).<\/p>\n<p>Y escribiendo a Antonio Durand, le dice: \u00abNo, Padre, ni la filosof\u00eda, ni la teolog\u00eda, ni los discur\u00adsos logran nada en las almas si Jesucristo no tra\u00adbaja con nosotros y nosotros con El; que obremos en \u00c9l y \u00c9l en nosotros; que hablemos como El y con su esp\u00edritu\u2026 Por consiguiente, Padre, debe vaciarse de s\u00ed mismo para revestirse de Jesu\u00adcristo\u2026\u00bb (XI, 236).<\/p>\n<p>De Jes\u00fas, se afirma que \u00abtodo lo hizo bien\u00bb y \u00c9l es la perfecci\u00f3n y el Santo de Dios. El disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas debe esforzarse por \u00abhacer todo bien\u00bb, Ilen\u00e1ndose del \u00abesp\u00edritu de Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>La primera raz\u00f3n que Vicente encuentra para trabajar en la perfecci\u00f3n es \u00abque Nuestro Se\u00f1or, desde el instante de su nacimiento, trabaj\u00f3 y pa\u00addeci\u00f3 incesantemente por hacerse agradable a su divino Padre y \u00fatil a la iglesia.\u00bb\u2026\u00bbSe dijo de<\/p>\n<p>\u00c9l que iba creciendo y perfeccion\u00e1ndose en vir\u00adtud, delante de Dios y de los hombres. Mis que\u00adridas hermanas, el Hijo de Dios, un Dios, que des\u00adde el instante de su encarnaci\u00f3n estuvo lleno de gracia, incluso en cuanto hombre, no se conten\u00adt\u00f3 con eso, sino que trabaj\u00f3 toda su vida por per\u00adfeccionarse cada vez m\u00e1s.\u00bb \u00ab\u2026todos lo ve\u00edan pro\u00adgresar en virtud, de manera que cada d\u00eda notaban en \u00c9l m\u00e1s perfecci\u00f3n que el anterior.\u00bb\u2026\u00bbcomo \u00c9l es el ejemplo de vuestra Compa\u00f1\u00eda, ten\u00e9is que trabajar continuamente en perfeccionaros, a imi\u00adtaci\u00f3n suya.\u00bb\u2026 \u00abNosotros hemos de hacer lo mis\u00admo: caminar siempre de virtud en virtud y traba\u00adjar cada vez mejor en nuestra propia perfecci\u00f3n sin decir nunca basta\u00bb (IX, 844).<\/p>\n<p>\u00abEl prop\u00f3sito de la Compa\u00f1\u00eda es imitara nues\u00adtro Se\u00f1or, en la medida en que pueden hacerlo unas personas pobres y ruines\u2026. Por tanto, si nos hemos propuesto hacernos semejantes a este divino modelo y sentimos en nuestros corazones este deseo y esta santa afici\u00f3n, es menester pro\u00adcurar conformar nuestros pensamientos, nues\u00adtras obras y nuestras intenciones a las suyas. \u00c9l es no solamente el Deus virtutum, sino que ha venido a practicar todas las virtudes; y como to\u00addas sus acciones y no acciones eran otras tantas virtudes, nosotros hemos de conformarnos con ellas procurando ser hombres de virtud, no s\u00f3lo en nuestro interior, sino obrando externamente por virtud, de modo que todo lo que hagamos y no hagamos se acomode a este principio\u00bb (XI, 383).<\/p>\n<p>Vicente insiste en que para ser perfectos hay que practicar las virtudes que el Hijo de Dios practic\u00f3. \u00abTrabajar por la adquisici\u00f3n de las vir\u00adtudes es trabajar por hacerse agradable a Dios\u00bb (XI, 384) \u00abEstad seguros de que, si el Dios de las virtudes os ha escogido para practicarlas, voso\u00adtros viv\u00eds por \u00e9l y su reino est\u00e1 en vosotros\u00bb (XI, 432) \u00abPreocup\u00e9monos de que Dios reine en nosotros y en los dem\u00e1s por medio de las virtu\u00addes\u00bb (XI, 436)<\/p>\n<p>Por eso para Vicente, el misionero de los po\u00adbres, \u00abuna virtud es activa y, si no act\u00faa, no es virtud\u00bb (XI, 532) Las virtudes deben ayudar a cum\u00adplir el fin apost\u00f3lico del cristiano, de la Hija de la Caridad, del misionero.<\/p>\n<p>\u00abLas cinco (tres) virtudes constituyen, pues, un programa de vida espiritual para la acci\u00f3n apos\u00adt\u00f3lica. No se quedan s\u00f3lo en lo \u00edntimo del esp\u00edri\u00adtu, sino que se ejercen ante todo en el contacto con el pr\u00f3jimo. La sencillez en el actuar; la hu\u00admildad en el encuentro con los otros, sobre to\u00addo en el ver a los pobres como \u00abnuestros amos\u00bb; la mortificaci\u00f3n que lleva consigo la renuncia a uno mismo y a la propia comodidad a fin de sus\u00adcitar un servicio m\u00e1s generoso; la mansedum\u00adbre como estilo de acercamiento y de trato; el celo como llama que manifiesta y alimenta el fue\u00adgo del amor de Dios que debe expresarse en to\u00addo nuestro ser\u00bb (V. de Dios, o. c. 264-265).<\/p>\n<p>Vicente lleg\u00f3 a practicar todas las virtudes que pide a los suyos, pero sin duda, sobresali\u00f3 por su gran celo apost\u00f3lico y su gran humildad. Son vir\u00adtudes caracter\u00edsticas de Vicente.<\/p>\n<p>La perfecci\u00f3n, que Vicente se\u00f1ala en primer t\u00e9rmino, como la finalidad de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, se realiza en el servicio apost\u00f3lico de la evangelizaci\u00f3n a los pobres y a los eclesi\u00e1sti\u00adcos. Por eso, estas virtudes son \u00abmisioneras\u00bb, es\u00adt\u00e1n en funci\u00f3n del Reino, de la evangelizaci\u00f3n que necesita de ap\u00f3stoles celosos, que sean hu\u00admildes, sencillos, mansos y mortificados. \u00abTen\u00addremos muy en cuenta que, aunque siempre debemos estar revestidos de las virtudes que for\u00adman el esp\u00edritu de la Misi\u00f3n, hay que pertrechar\u00adse de ellas sobre todo cuando llega la hora de ejercer nuestros ministerios. Hay que verlas en\u00adtonces como las cinco limpid\u00edsimas piedras de David con las que venceremos en el nombre del Se\u00f1or y de un solo golpe al infernal Goliat, y so\u00admeteremos al servicio de Dios a los filisteos, es decir a los pecadores\u00bb (RC. CM, XII, 12).<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil ver en esta comparaci\u00f3n el car\u00e1cter din\u00e1mico que para Vicente deben tener las virtu\u00addes del evangelizador de los pobres. Sin ellas el misionero esta muerto. (cf. XI, 400; IX, 1176)<\/p>\n<h3>4. Todos los cristianos tienen una regla de per\u00adfecci\u00f3n<\/h3>\n<p>Vicente hizo del evangelio la regla de su vida, y en \u00e9l, encontr\u00f3 orientaciones, que ahora se re\u00addescubren gracias al Vaticano II. As\u00ed para \u00e9l, es claro que el evangelio es para todos los cristianos y que por lo tanto todos est\u00e1n obligados a ser per\u00adfectos, y no con cualquier perfecci\u00f3n sino con la del Padre eterno. \u00abEn cuanto a lo primero (trabajar en la propia perfecci\u00f3n), estamos todos invitados a ello por el evangelio, donde los sacerdotes y to\u00addos los cristianos tienen una regla de perfecci\u00f3n, no ya de una perfecci\u00f3n cualquiera, sino de una semejante a la del Padre eterno. \u00a1Qu\u00e9 mandato tan maravilloso del Hijo de Dios \u00abSed perfectos, nos dice, como vuestro Padre celestial es per\u00adfecto\u00bb. Esto apunta muy alto. \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 lle\u00adgar all\u00e1? \u00a1Ser perfectos como el Padre eterno! Sin embargo, \u00e9sa es la medida\u00bb (X1, 384) .<\/p>\n<p>El Concilio Vaticano II, afirma claramente que la santidad, la perfecci\u00f3n, no es monopolio de una categor\u00eda dentro de la Iglesia, sino que es una vocaci\u00f3n universal: \u00abEs pues, completamente cla\u00adro que todos los fieles, de cualquier estado o con\u00addici\u00f3n, est\u00e1n llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfecci\u00f3n de la caridad, y esta san\u00adtidad suscita un nivel de vida m\u00e1s humano inclu\u00adso en la sociedad terrena\u00bb(LG ng 40; cf. 39 y 41).<\/p>\n<p>La perfecci\u00f3n en el plan de Dios y seg\u00fan sus designios, es para todos, \u00abpero como no todos los cristianos se esfuerzan en ello, Dios, por cier\u00ad ta providencia, que los hombres deben admirar, al ver esta negligencia de la mayor\u00eda, suscita a al\u00adgunos para que se entreguen a su divina Majes\u00adtad y procuren, con su gracia, perfeccionarse ellos mismos y perfeccionar a los dem\u00e1s\u00bb (XI, 384). \u00ab\u2026 Y puesto que la humilde congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n desea imitar, mediante la divina gracia al mismo Jesucristo, nuestro Se\u00f1or, seg\u00fan sus posibilida\u00addes\u2026 Por eso, su finalidad consiste: IQ. en traba\u00adjar en su propia perfecci\u00f3n, haciendo todo lo posible por practicar las virtudes que este sobe\u00adrano Maestro se ha dignado ense\u00f1arnos de pa\u00adlabra y de obra; 2<sup>9<\/sup> en predicar el evangelio a los pobres, especialmente a los del campo; 3<sup>2<\/sup> en ayudar a los eclesi\u00e1sticos a adquirir la ciencia y las virtudes necesarias a su estado\u00bb (RC. CM, 1, 1). \u00abNuestra finalidad, por consiguiente, es tra\u00adbajar en nuestra perfecci\u00f3n, evangelizar a los po\u00adbres y ense\u00f1ar la ciencia y las virtudes propias de los eclesi\u00e1sticos\u00bb (XI, 383s) \u00ab7Q procuran con to\u00addas sus fuerzas revestirse del esp\u00edritu del mismo Cristo (RC. CM, I, 3), para adquirir la perfecci\u00f3n co\u00adrrespondiente a su vocaci\u00f3n\u00bb (RC. CM, XII, 13).<\/p>\n<p>En tiempo de San Vicente, se dec\u00eda que los obispos y religiosos estaban en \u00abestado de per\u00adfecci\u00f3n\u00bb. Vicente no quiso que sus misioneros ni las Hijas de la Caridad fueran religiosos, pero s\u00ed que tuvieran tanta santidad o m\u00e1s que los mis\u00admos religiosos. Vicente aclara que no es lo mis\u00admo <em>\u00abestar en estado de perfecci\u00f3n, que ser per\u00adfecto\u00bb <\/em>(XI, 212; cf. 640s).<\/p>\n<p>\u00abQuien dice religiosa dice enclaustrada. Y las Hijas de la Caridad deben andar por todos lados\u2026. De ah\u00ed, que importe mucho ser m\u00e1s virtuosas que las religiosas. Y si las personas religiosas tie\u00adnen un grado de perfecci\u00f3n, las Hijas de la Cari\u00addad han de tener dos, pues corr\u00e9is el riesgo de perderos, si no sois virtuosas\u00bb (IX, 1176).<\/p>\n<h3>5. Dimensi\u00f3n apost\u00f3lica de la perfecci\u00f3n<\/h3>\n<p>La perfecci\u00f3n \u00abvicenciana\u00bb, es una perfec\u00adci\u00f3n \u00abapost\u00f3lica\u00bb, que se exige no s\u00f3lo a los mi\u00adsioneros, sino tambi\u00e9n a las Hijas de la Caridad y a los laicos de las Cofrad\u00edas, pues se trata de hon\u00adrar a Jesucristo, trabajando en favor de los pobres. \u00abAs\u00ed pues, hermanos m\u00edos, conviene que traba\u00adjemos incesantemente por la perfecci\u00f3n y por ha\u00adcer bien nuestras acciones, para que sean agra\u00addables a Dios, y de esta manera podamos ser dignos de ayudar a los dem\u00e1s\u00bb (XI, 386).<\/p>\n<p>La perfecci\u00f3n \u00abvicenciana\u00bb, es una perfec\u00adci\u00f3n \u00abapost\u00f3lica\u00bb, pues se trata de honrar a Je\u00adsucristo, sirviendo a los pobres, pues el servicio a ellos \u00abes la medida privilegiada, aunque no ex\u00adcluyente, de nuestro seguimiento de Cristo\u00bb <em>(Pue\u00adbla <\/em>n\u00ba 1145). Vicente se santific\u00f3 trabajando por los pobres. El vivi\u00f3 verdaderamente el \u00abevange\u00adlio del trabajo\u00bb (L. E. 26). Para \u00e9l, la perfecci\u00f3n es el amor y \u00e9ste necesariamente tiene una dimen\u00adsi\u00f3n apost\u00f3lica. \u00abEs cierto que yo he sido envia\u00addo, no solo para amar a Dios, sino para hacerlo amar. No me basta con amar a Dios, si no lo ama mi pr\u00f3jimo\u00bb (XI, 553).<\/p>\n<p>La perfecci\u00f3n, como el amor \u00abvicenciano\u00bb, tiene que ser efectiva, es decir tiene que tradu\u00adcirse en obras de misericordia y servicio concre\u00adto a los pobres.<\/p>\n<p>Ya hemos hablado de la coherencia y unidad de vida de Vicente. Es cierto que, deudor de la vi\u00adsi\u00f3n de su tiempo, cuando teoriza, hace ciertas dis\u00adtinciones, y as\u00ed, habla por ejemplo de \u00abpreferir las cosas temporales a las espirituales . .\u00bb Pero a ni\u00advel pr\u00e1ctico, Vicente vive las cosas espirituales en las temporales, llegando a aqu\u00e9llas a trav\u00e9s de \u00e9stas. Es la espiritualidad de la acci\u00f3n, la espiri\u00adtualidad del trabajo (L. E. <em>Elementos para una es\u00adpiritualidad del trabajo). <\/em>Vicente exige una vida co\u00adherente al evangelizador, que debe practicar el amor, la caridad \u00abpues la caridad, como v\u00ednculo de perfecci\u00f3n y plenitud de la ley (cf. Col 3, 14;Rom 3, 10) rige todos los medios de santificaci\u00f3n, los in\u00adforma y los conduce a su fin. De ah\u00ed, que la cari\u00addad para con Dios y para con el pr\u00f3jimo sea el dis\u00adtintivo del verdadero disc\u00edpulo de Cristo\u00bb (LG n\u00bb 42).<\/p>\n<h3>6. Dimensi\u00f3n pascual de la perfecci\u00f3n<\/h3>\n<p>La \u00absantidad del misionero\u00bb es eminente\u00admente pascual, est\u00e1 centrada en el misterio de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p>La santidad es gracia de Dios, pero tambi\u00e9n es respuesta del hombre. Para Vicente, Dios co\u00admo un artista va modelando su obra: \u00abUna pobre Hija de la Caridad o un misionero, antes de que Dios los saque del mundo, son como unos blo\u00adques de piedra, bastos y sin labrar; pero Dios quiere hacer de ellos una hermosa imagen, y por eso, pone su mano encima y golpea encima con grandes martillazos\u2026. esos golpes no son m\u00e1s que para formar esa hermosa imagen\u2026 Cuando Dios ha decidido perfeccionar un alma, permite que se vea tentada contra su vocaci\u00f3n y que a ve\u00adces est\u00e9 dispuesta a dejarlo todo. Luego, como un escultor, toma el cincel y empieza a hacer los rasgos de aquel rostro; la pule y embellece, se complace en enriquecerla con sus gracias y no ce\u00adja hasta que la ha hecho totalmente agradable a sus ojos\u00bb (IX, 795-796).<\/p>\n<p>Para Vicente, es claro que Dios va modelan\u00addo en sus elegidos la imagen de su Hijo, a trav\u00e9s de la cruz de cada d\u00eda. .<\/p>\n<p>Cuando no se tiene el esp\u00edritu de mortificaci\u00f3n y no se observan las reglas, entonces, se \u00abvive con esp\u00edritu libertino\u00bb y esto impide trabajar me\u00adjor en la propia perfecci\u00f3n\u2026 \u00ab\u00a1Qu\u00e9 gran impedi\u00admento cuando uno ha ca\u00eddo en ese estado! \u00a1No preocuparse de avanzar en el camino de la virtud y no tener en cuenta los medios apropiados pa\u00adra ello!\u2026 As\u00ed pues, hay que ser fieles en las co\u00adsas peque\u00f1as para no caer en las grandes\u00bb (IX, 851 ss).<\/p>\n<p>San Vicente, hablando de las m\u00e1ximas evan\u00adg\u00e9licas, se pregunta \u00ab\u00bfQu\u00e9 es la santidad?\u00bb y responde lo siguiente: \u00abEs el desprendimiento y la separaci\u00f3n de las cosas de la tierra, y al mis\u00admo tiempo el amor a Dios y la uni\u00f3n con su divi\u00adna voluntad. En esto, me parece a, m\u00ed que con\u00adsiste la santidad\u2026. Por eso, decir que una persona se mantiene en la observancia de las m\u00e1ximas evang\u00e9licas es decir que est\u00e1 en la santidad; de\u00adcir que una persona las practica es decir que tie\u00adne santidad, porque la santidad, como acabamos de decir, consiste en el rompimiento del afecto a las cosas terrenas y en la uni\u00f3n con Dios. . . Las personas que las practican, \u00bfqu\u00e9 es lo que hacen? Se apartan de tres poderosos enemigos: la pasi\u00f3n de tener bienes, de tener placeres y de tener li\u00adbertad\u2026 los que se alejan del afecto a los bienes de la tierra, del ansia de placeres y de su propia voluntad, se convierten en hijos de Dios y gozan de una perfecta libertad, porque la libertad s\u00f3lo se encuentra en el amor de Dios. Esas personas, hermanos m\u00edos, son libres, carecen de leyes, vue\u00adlan libres por doquier, sin poder detenerse, sin ser nunca del demonio ni de sus placeres, \u00a1Bendita libertad la de los hijos de Dios!\u00bb (XI, 584-585).<\/p>\n<p>Para Vicente, la santidad y la perfecci\u00f3n tie\u00adnen una dimensi\u00f3n pascual, en la dial\u00e9ctica de muerte y vida. Se trata de morir a las cosas del mundo, a los \u00eddolos del tener y del placer, y al abu\u00adso de la libertad, para vivir como hijos de Dios, que crean fraternidad. El misionero <em>\u00abdebe va\u00adciarse de s\u00ed mismo para revestirse de Jesucris\u00adto\u00bb <\/em>(XI, 236), y esto en el pensamiento paulino in\u00addica una invasi\u00f3n profunda del Esp\u00edritu, que lleva a tener los mismos sentimientos que Cristo Je\u00ads\u00fas. Es el \u00abdespojaos del hombre viejo y vest\u00edos del hombre nuevo, creado seg\u00fan Dios en la . jus\u00adticia y santidad de la verdad\u00bb (Ef 4, 22-24; Rm 13, 12; 2Cor 5, 17).<\/p>\n<p>Vicente une libertad y amor, porque la per\u00adfecci\u00f3n y la santidad s\u00f3lo se dan en personas que hagan del amor el centro de su vida, y que sepan poner su libertad al servicio del hermano. El ver\u00addadero amor tiene que ser libre y la verdadera li\u00adbertad se da entre personas que se aman.<\/p>\n<h3>7. Caminar siempre adelante: \u00a1Plus ultra!<\/h3>\n<p>Hoy los maestros de la espiritualidad presen\u00adtan la santidad, la perfecci\u00f3n, como un camino. Vicente ya lo entend\u00eda as\u00ed. \u00c9l mismo recorri\u00f3 \u00absu camino\u00bb guiado por el Esp\u00edritu, hasta encontrar a Jesucristo y hacerlo \u00absu todo\u00bb, y es entonces cuando \u00abel pobre\u00bb entra tambi\u00e9n a formar parte de su misma vida.<\/p>\n<p>La perfecci\u00f3n para \u00e9l, es un camino que hay que recorrer constantemente y con seguridad, un proceso en el que hay que avanzar todos los d\u00edas. Ese camino puede convertirse en \u00abvia cru\u00adcis\u00bb, con ca\u00eddas y desesperanzas, pero all\u00ed est\u00e1 Jes\u00fas para dar la mano y hacer crecer en el amor, y decir \u00ablev\u00e1ntate y anda\u00bb\u2026 \u00abhay que caminar siempre adelante\u00bb \u00a1plus ultra! \u00abLos hijos de Nues\u00adtro Se\u00f1or caminan tranquilamente por sus cami\u00adnos, tienen confianza en \u00e9l; cuando caen, \u00e9l los levanta, y si en vez de pararse para refunfu\u00f1ar con\u00adtra la piedra en que han tropezado, se humillan en su ca\u00edda, \u00e9l los hace avanzar a grandes pasos en su amor\u00bb (71).<\/p>\n<p>Para progresar \u00aben el camino de la perfec\u00adci\u00f3n\u00bb, se necesita tambi\u00e9n crecer en el amor a la humillaci\u00f3n (RC. CM, X, 14). \u00ab\u00a1Cu\u00e1n felices so\u00admos al encontrarnos en el camino de la perfec\u00adci\u00f3n! Salvador, danos la gracia de caminar direc\u00adtamente y sin descanso en ella!\u00bb (XI, 385).<\/p>\n<p>Cuando las Hijas de la Caridad son fieles a sus pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n, son verdaderas hijas de Nuestro Se\u00f1or, y esto \u00abes hacerse dignas de su amor y caminar con seguridad hacia la per\u00adfecci\u00f3n\u00bb (IV, 159).<\/p>\n<p>Citando a San Bernardo, Vicente dice a sus hi\u00adjas: \u00abEn los caminos de Dios, no avanzar y per\u00admanecer siempre en el mismo estado, es retro\u00adceder\u00bb (IX, 844s). \u00abHay que caminar siempre hacia adelante \u00a1plus ultra! Y si por la ma\u00f1ana es\u00adtamos a seis grados, que a medio d\u00eda estemos a siete, haciendo que nuestras acciones sean tan perfectas como sea posible\u00bb (XI, 384). \u00abAcu\u00e9r\u00addese siempre de que en la vida espiritual no se tiene muy en cuenta los comienzos, lo que im\u00adporta es el progreso y el final. Judas empez\u00f3 bien, pero acab\u00f3 mal. La perfecci\u00f3n consiste en la per\u00adseverancia invariable por adquirir las virtudes y progresar en ellas, ya que en el camino de Dios el no avanzar es retroceder, pues el hombre no puede nunca permanecer en el mismo estado y los predestinados, seg\u00fan el Esp\u00edritu Santo, \u00abibunt de virtute in virtute\u00bb(II, 107).<\/p>\n<p>Buscar la perfecci\u00f3n es caminar en segui\u00admiento del \u00abCamino\u00bb para encontrar la \u00abVerdad\u00bb y tener la\u00bbVida\u00bb. Es estar haciendo la voluntad de Dios, es trabajar en vaciarse de s\u00ed mismo para lle\u00adnarse de Dios, es vivir la santidad cristiana. Vicente es un \u00abcaminante\u00bb de la historia, es alguien que vive cada d\u00eda su fe y su amor a Dios en el servi\u00adcio amoroso de los pobres.<\/p>\n<p>\u00abSer caminante\u00bb en b\u00fasqueda de la perfec\u00adci\u00f3n, es para Vicente una obligaci\u00f3n apremiante: \u00abHemos de tener mucho cuidado en no perder ninguna ocasi\u00f3n de perfeccionarnos\u2026 Por eso,\u2026 es preciso que trabaj\u00e9is con plena conciencia en aprovechar los medios de perfeccionaros\u2026 te\u00adn\u00e9is que superar todas las dificultades que se opondr\u00edan a las ocasiones de haceros perfectas Hijas de la Caridad\u00bb (IX, 44).<\/p>\n<p>Entre los medios que Vicente recomienda pa\u00adra alcanzar la perfecci\u00f3n, podemos recordar: \u00ab\u2026el medio para crecer y perfeccionarse en el amor a Dios consiste en estar sometida a Dios y a los su\u00adperiores\u2026 sometida a Dios. \u00a1qu\u00e9 medio tan ex\u00adcelente para crecer en su amor!\u2026 me someto a todo lo que \u00c9l quiera de m\u00ed. Hijas m\u00edas \u00a1qu\u00e9 be\u00adlla y excelente es esta pr\u00e1ctica del amor de Dios!\u00bb (1X, 427).<\/p>\n<p>En las Reglas Comunes, a los misioneros, Vi\u00adcente recomienda las pr\u00e1cticas espirituales co\u00admo medios que llevan a la perfecci\u00f3n (RC. CM, X, 1). El Nuevo Testamento debe ser venerado como el libro de la regla de la perfecci\u00f3n cristia\u00adna (RC. CM, X, 9). Sin la direcci\u00f3n espiritual, es muy dif\u00edcil que se llegue a la perfecci\u00f3n requeri\u00adda (RC. CM, X, 12). Las conferencias espirituales de cada semana tratar\u00e1n de \u00abla pr\u00e1ctica de hacer la voluntad de Dios, de la uni\u00f3n fraterna, del ce\u00adlo por la perfecci\u00f3n propia\u2026\u00bb (RC. CM, XI, 12). Hay que mirar las Reglas o Constituciones como me\u00addios que Dios nos ha dado para adquirir la per\u00adfecci\u00f3n propia de nuestra vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Recomienda como medios muy eficaces los sacramentos, especialmente la comuni\u00f3n (IX, 228). La mortificaci\u00f3n como \u00abbase y regla de perfec\u00adci\u00f3n\u00bb(IX, 695); \u00abhacer bien todo lo que est\u00e1n obli\u00adgadas a hacer\u00bb es para las Hijas de la caridad \u00abla clave del edificio espiritual\u00bb (IX, 802).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, la perseverancia en la vocaci\u00f3n es un medio importante: \u00abSi supieseis la obligaci\u00f3n que ten\u00e9is de perfeccionaros y qu\u00e9 desgracia es hacerse indigna de una tan santa vocaci\u00f3n, her\u00admanas m\u00edas, llorar\u00edais l\u00e1grimas de sangre.\u00bb (1X, 102) \u00ab. . s\u00f3lo Dios sabe la perfecci\u00f3n de vuestro esta\u00addo\u2026 \u00a1Qu\u00e9 desgraciadas ser\u00edais si, por vuestra cul\u00adpa, perdierais vuestra vocaci\u00f3n, o si, por vuestra cobard\u00eda, no os esforzaseis en adquirir la perfec\u00adci\u00f3n que Dios quiere de aquellas que le sirven en ese estado!\u2026 Por eso, hijas m\u00edas, tomad de nue\u00advo, buenas y valientes resoluciones de estimar m\u00e1s que nunca vuestra vocaci\u00f3n y de intentar trabajar con mayor fidelidad en la perfecci\u00f3n que Dios os pide\u00bb (IX, 102).<\/p>\n<p>Al final de sus d\u00edas cargado de m\u00e9ritos, co\u00admo pocos lo han logrado, Vicente s\u00f3lo quiere se\u00adguir adelante en el camino de la santidad y de la perfecci\u00f3n, trabajando m\u00e1s y m\u00e1s\u2026 \u00abPorque na\u00adda he hecho\u2026M\u00e1s, mucho m\u00e1s, somos terrible\u00admente negligentes.\u00bb (Filme <em>Monsieur Vincent, <\/em>de M. Cloche).<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>Para Vicente, la perfecci\u00f3n est\u00e1 en seguir a Je\u00adsucristo, adorador del Padre y evangelizador de los pobres, y hacer la obra que El hizo. \u00c9sa es la vocaci\u00f3n y \u00abmisi\u00f3n\u00bb del vicenciano.<\/p>\n<p>S\u00f3lo se puede hablar de perfecci\u00f3n donde hay amor a Dios, que se traduce en servicio li\u00adberador al hermano. \u00abEl amor de Dios que nos dig\u00adnifica radicalmente, se vuelve por necesidad co\u00admuni\u00f3n de amor con los dem\u00e1s hombres y par\u00adticipaci\u00f3n fraterna; para nosotros hoy, debe vol\u00adverse, principalmente obra de justicia para los oprimidos, esfuerzo de liberaci\u00f3n para quienes m\u00e1s lo necesitan\u00bb <em>(Puebla, <\/em>nQ 327).<\/p>\n<p>La voluntad de Dios se nos manifiesta hoy como en tiempo de Vicente, a trav\u00e9s del clamor de los pobres, de las necesidades urgentes de la Iglesia, de los signos de los tiempos, de nuestras Constituciones.<\/p>\n<p>MAR\u00cdA, <em>la perfecta cristiana, <\/em>la mejor disc\u00edpu\u00adla de su Hijo, la pobre que vivi\u00f3 a plenitud las bie\u00adnaventuranzas, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, es la me\u00adjor \u00abconclusi\u00f3n\u00bb, cuando se habla de santidad y perfecci\u00f3n. Por eso San Vicente hablando de per\u00adfecci\u00f3n, la pone al lado de Jesucristo, pues a Ella \u00abno le faltaba nada\u00bb (XI, 212). Ella fue durante su vida \u00abtotalmente de Dios\u00bb y al mismo tiempo es\u00adtuvo \u00abtotalmente al servicio de sus hermanos\u00bb. Mar\u00eda de Nazareth, sin milagros, sin \u00e9xtasis, vi\u00adviendo la cotidianidad de una mujer pobre, en compa\u00f1\u00eda de Jos\u00e9 el carpintero, y de su Hijo Je\u00ads\u00fas, es la \u00abllena de gracia\u00bb, la \u00abbendita entre to\u00addas las mujeres\u00bb. Dios reinaba en Mar\u00eda, en Ella el Reino de Dios era ya un hecho. Porque era ra\u00addicalmente de Dios, estuvo siempre al lado de los humildes, de su pueblo, del que Ella llevaba en s\u00ed misma la fe y el amor, y sobre todo la espe\u00adranza de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abSu amor preferencial por los pobres est\u00e1 ins\u00adcrito admirablemente en el Magnificat\u00bb\u2026Por eso acudiendo al coraz\u00f3n de Mar\u00eda, la Iglesia \u00abrenue\u00adva cada vez mejor en s\u00ed la conciencia de que no se puede separar la verdad sobre Dios que salva, so\u00adbre Dios que es fuente de todo don, de la mani\u00adfestaci\u00f3n de su amor preferencial por los pobres y los humildes, que expresado en el Magnificat, se encuentra luego expresado en las palabras y obras de Jes\u00fas.\u00bb <em>(Redemptoris Mater, <\/em>37).<\/p>\n<p>Lo que vivi\u00f3 Mar\u00eda la pobre de Nazareth, lo vi\u00advi\u00f3 Vicente, respondiendo generosamente al man\u00addato de Jes\u00fas: \u00absed perfectos como es perfecto vuestro Padre que est\u00e1 en el cielo\u00bb (Mt 5, 48).<\/p>\n<p>Vicente, como Mar\u00eda, la Esclava del Se\u00f1or, hi\u00adzo a Dios el Absoluto de su vida, y vivi\u00f3 para ha\u00adcer la Voluntad del Padre. Mar\u00eda, en la visita a Isa\u00adbel, y en las bodas de Can\u00e1, estuvo atenta a las necesidades de la gente. Como Ella, Vicente es\u00adtuvo preocupado por las necesidades de los pobres. A los vicencianos hoy nos corresponde estar aten\u00adtos a los clamores de los pobres, a las nuevas for\u00admas de pobreza, estar en actitud de servicio amo-raso. \u00abEl amor es inventivo hasta el infinito\u00bb.<\/p>\n<p>Mar\u00eda la \u00abespiritualizada\u00bb, porque vivi\u00f3 siem\u00adpre bajo el impulso del Esp\u00edritu, fue \u00absant\u00edsima\u00bb.<\/p>\n<p>De Vicente podemos decir que despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, con la fuerza del Esp\u00edritu Santo, no tuvo otra preocupaci\u00f3n que hacer siempre en su vida la Voluntad de Dios. Toda su vida fue es\u00adpiritual, estuvo en funci\u00f3n del Reino <em>(Fieles Lai\u00adcos, <\/em>59).<\/p>\n<p>Vicente nos dice que Mar\u00eda comprendi\u00f3 con m\u00e1s profundidad que todos los creyentes las ense\u00f1anzas evang\u00e9licas y las hizo realidad en su vida (XI, 428) y que Ella habla por aquellos que no tienen lengua y no pueden hablar (IX, 733). Como Mar\u00eda, Vicente hizo de las ense\u00f1anzas evang\u00e9licas la regla de su propia perfecci\u00f3n y asumi\u00f3 como propios la vida y los derechos de los pobres. Hoy los disc\u00edpulos de Vicente debe\u00admos ser la voz de los que no tienen voz, <em>(Pue\u00adbla, <\/em>rig 268) y promoverlos para que usen pron\u00adto su propia voz.<\/p>\n<p>Para terminar podemos decir: \u00abSer todos de Dios y todos de los pobres; paciencia y acci\u00f3n; experiencia de Dios y comuni\u00f3n con los pobres; interioridad y creatividad; esos son lo valores y convicciones que Vicente de Pa\u00fal cifr\u00f3 en la co\u00adnocida f\u00f3rmula: \u00abNo soy de este ni de aquel lu\u00adgar, sino de donde plega a Dios que yo est\u00e9\u00bb. Es la cumbre de la perfecci\u00f3n.\u00bb (Coluccia, <em>o. c., <\/em>304).<\/p>\n<p>Ten\u00eda raz\u00f3n San Vicente en exclamar agra\u00addecido: \u00abi0h Salvador! \u00a1Oh, hermanos m\u00edos! \u00a1Cu\u00e1n felices somos de encontrarnos en el ca\u00admino de la perfecci\u00f3n! Salvador, danos la gracia de caminar directamente y sin descanso hacia ella\u00bb (XI, 385).<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>Reglas comunes de la Congregaci\u00f3n de la Mi\u00adsi\u00f3n. 1658.- L. ABELLY, La vie du v\u00e9n\u00e9rable ser\u00adviteur de Dieu Vincent de Paul, Paris 1664 (trad. espa\u00f1ola, CEME 1994).- G. COLUCCIA, Es\u00adpiritualidad vicenciana, espiritualidad de la ac\u00adci\u00f3n, CEME, Salamanca 1979.- J. CORERA, Diez estudios vicencianos, CEME, Salamanca 1983.- V. De Dios, Vicente de Pa\u00fal. Biograf\u00eda y espi\u00adritualidad, Claver\u00eda, M\u00e9xico 1991.- A. DODIN, San Vicente de Pa\u00fal y la caridad, CEME, Sala\u00admanca 1977.- J. MAUDUIT, San Vicente de Pa\u00ad\u00fal, Destino, Barcelona 1963.- A. ORCAJO, El seguimiento de Jes\u00fas seg\u00fan Vicente de Pa\u00ad\u00fal, Caracas 1988.- A. PANQUEVA y A. M. TA\u00adMAYO, El carisma Vicentino. Bogot\u00e1.- J. M. Ro\u00adM\u00c1N, San Vicente de Pa\u00fal. I. Biograf\u00eda. BAC, Madrid 1982.- A. M. TAMAYO, Originalidad del Esp\u00edritu de San Vicente de Pa\u00fal, en CLAPVI n\u00ba. 33 (1981) 361-372.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n \u00abSed perfectos como es perfecto vuestro Pa\u00addre que est\u00e1 en el cielo\u00bb (Mt 5, 48) \u00abPerfecci\u00f3n y santidad\u00bb son conceptos que in\u00addican la misma realidad, de una vida totalmente entregada a amar a Dios &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-perfeccion\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":388395,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226],"tags":[218,130,148,142,175,145,119,131,179,120,128],"class_list":["post-43124","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","tag-abelly","tag-beauvais","tag-clichy","tag-collet","tag-folleville","tag-gannes","tag-gondi","tag-montmirail","tag-reina-margarita","tag-senora-de-gondi","tag-silly"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Espiritualidad vicenciana: Perfecci\u00f3n - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-perfeccion\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Espiritualidad vicenciana: Perfecci\u00f3n - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Introducci\u00f3n \u00abSed perfectos como es perfecto vuestro Pa\u00addre que est\u00e1 en el cielo\u00bb (Mt 5, 48) \u00abPerfecci\u00f3n y santidad\u00bb son conceptos que in\u00addican la misma realidad, de una vida totalmente entregada a amar a Dios ... 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