{"id":42196,"date":"2014-12-17T07:09:07","date_gmt":"2014-12-17T06:09:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/06\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/"},"modified":"2014-12-17T07:09:07","modified_gmt":"2014-12-17T06:09:07","slug":"espiritualidad-vicenciana-obediencia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/","title":{"rendered":"Espiritualidad vicenciana: Obediencia"},"content":{"rendered":"<h2>Nota previa<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/obediencia.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-42197\" title=\"obediencia\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/obediencia-255x300.jpg?resize=255%2C300\" alt=\"\" width=\"255\" height=\"300\" \/><\/a>Siempre que se intenta estudiar el pensa\u00admiento y la conducta de alguien lejano en el tiempo, es de justicia hacer un esfuerzo para li\u00adberarse del presente y centrarse en el tiempo y circunstancias que rodearon al personaje objeto del estudio. Despu\u00e9s, en un segundo momento, se puede examinar el resultado del estudio a la luz de lo que actualmente se piensa. Esta actitud es importante cuando se trata de temas que han sufrido grandes y profundas crisis, como es el tema de la obediencia.<\/p>\n<p>En tiempo de san Vicente, se estimaban mu\u00adchos valores que hoy no se aprecian o se apre\u00adcian poco: lo tradicional, lo acostumbrado, el testimonio de los ancianos, la sacralidad de la au\u00adtoridad, la firmeza de la ley, la inmutabilidad de la jerarqu\u00eda, la seguridad. Muchos de los valores llamados objetivos han entrado en crisis profun\u00adda y los valores subjetivos han adquirido una fuer\u00adza especial. En el campo de la obediencia, hoy se prefiere la referencia inmediata con Dios y no a trav\u00e9s de sus mediaciones; interesa m\u00e1s la con\u00adciencia moral personal que las normas morales; se prefiere la libertad de la persona m\u00e1s que la orientaci\u00f3n de las leyes.<\/p>\n<p>En la ra\u00edz de los cambios, hay dos valores que afectan hoy enormemente a la obediencia: el va\u00adlor de la dignidad de la persona y su libertad. Ca\u00adsi instintivamente, se rechaza aquello que pare\u00adce va a menoscabar la dignidad de la persona o va a limitar su libertad.<\/p>\n<p>La estima de la persona ha puesto de mani\u00adfiesto los dones de la misma, los carismas que deben desarrollarse y llevarse a cabo para bien de la comunidad. La dignidad de la persona, por su parte, exige que se cuente con ella, que se le ofrezcan cauces de di\u00e1logo, de participaci\u00f3n y que la autoridad act\u00fae m\u00e1s fraternalmente y m\u00e1s democr\u00e1ticamente.<\/p>\n<p>Por otra parte, la sensibilidad a la libertad ha hecho que los acontecimientos hist\u00f3ricos que la lesionaron, se juzguen de una manera exagera\u00adda. Los abusos de la autoridad se consideran como necesariamente universales, es decir, que toda autoridad abusa siempre del poder. De ah\u00ed, a negar el valor de la autoridad o a mantener una actitud de sospecha ante ella no hay m\u00e1s que un paso.<\/p>\n<p>En un mundo que cambia r\u00e1pida y profun\u00addamente surge el deseo de crear cosas nuevas y, por eso mismo, se rechaza todo lo que de al\u00adguna manera es \u00f3bice a su realizaci\u00f3n. Los per\u00admisos son vistos como una r\u00e9mora a la libre ac\u00adtuaci\u00f3n de la persona que se siente limitada por la injerencia de los superiores y de las nor\u00admas.<\/p>\n<p>Otro elemento importante es la cultura secu\u00adlar del hombre de hoy, al menos en el mundo oc\u00adcidental. Dios ha perdido inter\u00e9s, y el desinte\u00adr\u00e9s por Dios ha originado la apat\u00eda por los valores religiosos y por los que se justifican s\u00f3lo o prin\u00adcipalmente desde la fe.<\/p>\n<p>Existe, pues, nueva escala de valores que afectan en gran medida a la obediencia, tales co\u00admo la ca\u00edda de los valores objetivos y la relevan\u00adcia de los subjetivos; la sensibilidad por la digni\u00addad y la libertad de la persona; la relatividad de la autoridad y de las leyes; la confianza en el hom\u00adbre y la desconfianza en Dios y en sus media\u00adciones.<\/p>\n<p>Obviamente, tales hechos tambi\u00e9n han aportado aspectos positivos en el campo de la obediencia: relaciones m\u00e1s fraternas y menos paternalistas entre superiores y s\u00fabditos; mayor corresponsabilidad y colaboraci\u00f3n y menos auto\u00adritarismo; dar m\u00e1s lugar a los carismas persona\u00adles que a las decisiones abstractas de las leyes.<\/p>\n<p>Si antes se insist\u00eda en los valores de la auto\u00adridad, del orden, de la ley, de la seguridad moral, de la uniformidad, ahora se insiste en los valores de la iniciativa personal, de la creatividad, de la res\u00adponsabilidad, del pluralismo y de la creatividad.<\/p>\n<h2>Voluntad de Dios y obediencia<\/h2>\n<p>En este trabajo, lo que interesa es saber lo que san Vicente, hijo de su tiempo y rodeado de su propia \u00abcircunstancia\u00bb, pens\u00f3 sobre la obedien\u00adcia. No fue un te\u00f3rico de la obediencia, se limit\u00f3 a escribir unas cuantas normas sobre ella en los cuerpos normativos de sus comunidades y a prac\u00adticarla desde su puesto de superior y a hacerla practicar. Como en las otras virtudes, m\u00e1s que no\u00advedades doctrinales, san Vicente ofrece expe\u00adriencias.<\/p>\n<p>San Vicente contempl\u00f3 la obediencia, desde puntos de vista distintos, habl\u00f3 de la obediencia del cristiano, del religioso, de la obediencia ecle\u00adsi\u00e1stica y civil, de la obediencia profesional y con\u00adsagrada, de la obediencia del misionero y de la hi\u00adja de la caridad. Por otra parte, imitando a otros fundadores, escogi\u00f3 aquellos valores de la obe\u00addiencia que m\u00e1s cercanos eran al propio caris\u00adma. Los monjes buscaron en la obediencia la pu\u00adrificaci\u00f3n del orgullo, someti\u00e9ndose plenamente a los superiores; los mendicantes buscaron la uni\u00addad para fortalecer la comunidad, y las comuni\u00addades apost\u00f3licas, la eficacia en el apostolado, san Vicente hizo su propia selecci\u00f3n teniendo pre\u00adsente el fin de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y el fin de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Pe\u00adro, enti\u00e9ndase bien, no seleccion\u00f3 unos valores y prescindi\u00f3 totalmente de los otros, trat\u00f3 de dar sentido propio a valores comunes. Siempre, la obediencia cristiana ser\u00e1 purificadora del orgullo, creadora de puntos de convergencia y fecunda en la actividad apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>San Vicente puso como base de toda obe\u00addiencia la aceptaci\u00f3n libre de la voluntad de Dios manifestada de una manera directa o indirecta. Acudi\u00f3 a los te\u00f3logos para explicar lo que es la obediencia: <em>\u00abLos te\u00f3logos dicen que consiste en la disposici\u00f3n de hacer lo que quieren aqu\u00e9llos a los que estamos sometidos\u00bb. <\/em>Por el contexto, se ve que est\u00e1 tratando de la obediencia a la volun\u00adtad de Dios manifestada por los superiores. <em>\u00abSe\u00adg\u00fan esta disposici\u00f3n, se camina rectamente ha\u00adcia donde Dios quiere\u00bb ( <\/em>XI, 691).<\/p>\n<p>En la misma l\u00ednea, se movi\u00f3 cuando explic\u00f3 a las hermanas lo que es la obediencia: \u00abes una virtud por la que sometemos nuestro juicio y nues\u00adtra voluntad al juicio y voluntad de nuestro supe\u00adrior para aceptar y hacer todo lo que crea conve\u00adniente ordenarnos, sin que haya nada que decir\u00bb. La referencia expl\u00edcita a la voluntad de Dios la hizo en la conferencia del 14 de julio de 1658, cuan\u00addo explic\u00f3 las virtudes propias de la Hija de la Ca\u00adridad a la luz del texto primero de las Reglas co\u00admunes: \u00abla persona obediente nunca quiere m\u00e1s que la voluntad de Dios en todas las cosas y la conformidad en todo con la voluntad de los su\u00adperiores\u00bb Y a\u00f1adi\u00f3: \u00abA veces, uno est\u00e1 preocu\u00adpado por la manera c\u00f3mo ser\u00e1 posible hacer la voluntad de Dios; vosotras no ten\u00e9is m\u00e1s que obedecer y har\u00e9is la voluntad de Dios\u00bb (IX 487).<\/p>\n<p>Sencillamente, pero claramente, san Vicente expuso los dos aspectos esenciales de la obe\u00addiencia cristiana: poner la voluntad de Dios en el origen de las propias decisiones, porque obede\u00adcer es entregar a Dios la propia libertad de deci\u00adsi\u00f3n y aceptar el valor de las mediaciones por las que Dios manifiesta su querer. Por tanto, no se puede hablar de obediencia si en el fondo no es\u00adt\u00e1 Dios directamente o indirectamente en una de sus mediaciones. A partir de esta visi\u00f3n de la obediencia, no aparecen los aspectos negativos que algunos han visto en ella, tales como la su\u00admisi\u00f3n resignada, la capitulaci\u00f3n de la propia li\u00adbertad, la renuncia forzada a la iniciativa personal o la instrumentalizaci\u00f3n de la persona. Al contra\u00adrio, la obediencia para san Vicente es una mane\u00adra de relacionarse con Dios y de entrar dentro de los designios de Dios sobre uno mismo.<\/p>\n<h2>Las mediaciones de la voluntad de Dios<\/h2>\n<p>San Vicente sigui\u00f3 la doctrina, entonces en bo\u00adga. Dios se comunica de diversas maneras, directa e indirectamente. Dios ha hablado directamente mediante las leyes que ha inscrito en la natura\u00adleza, mediante la revelaci\u00f3n, mediante las inspi\u00adraciones y mociones interiores del Esp\u00edritu San\u00adto e indirectamente por medio de los aconteci\u00admientos, los signos de los tiempos, la Iglesia, las leyes positivas, los profetas y los superiores.<\/p>\n<p>Para san Vicente, ten\u00eda valor la clasificaci\u00f3n es\u00adcol\u00e1stica de la voluntad de Dios:<\/p>\n<p>\u00ab<em>voluntad significada\u00bb, <\/em>es decir, la voluntad de Dios claramente expresada mediante signos moralmente v\u00e1lidos, como son los mandamientos de Dios y de la Iglesia, las reglas y consti\u00adtuciones, los consejos evang\u00e9licos y los man\u00addatos ocasionales de los superiores;<\/p>\n<p>y \u00ab<em>voluntad de benepl\u00e1cito\u00bb, <\/em>es decir, la vo\u00adluntad de Dios no claramente significada, pero entrevista en los acontecimientos imprevistos, que est\u00e1n por encima de las fuerzas del hombre, tales como las circunstancias de nuestra muerte, el futuro de nuestra vida, las enfermedades, etc.<\/p>\n<p>La <em>voluntad de benepl\u00e1cito <\/em>entra dentro del abandono confiado en las manos de Dios, mien\u00adtras que <em>la voluntad de signo o significada <\/em>entra plenamente dentro del campo de la obediencia.<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo segundo n\u00famero tercero de las Reglas comunes de los misioneros, san Vicente se\u00f1al\u00f3 el modo c\u00f3mo conocer la voluntad de Dios y c\u00f3mo comportarse ante ella. El primer criterio se refiere a <em>la voluntad significada: \u00abCumplir siem\u00adpre y en todo lo que Dios quiere es un medio in\u00adfalible para conseguir en poco tiempo la perfec\u00adci\u00f3n cristiana. Todos intentaremos en la medida de nuestras fuerzas el hacer de eso una norma habitual. Para ello, haremos lo que est\u00e1 manda\u00addo y evitaremos lo que est\u00e1 prohibido, siempre que veamos que lo mandado o prohibido viene de Dios, de la iglesia, de nuestros superiores, o de las reglas y constituciones de nuestra Congrega\u00adci\u00f3n\u00bb. <\/em>Los dem\u00e1s criterios se refieren a la <em>volun\u00adtad de benepl\u00e1cito. <\/em><\/p>\n<p>Obedecer siempre es dif\u00edcil, aun cuando sea el mismo Dios el que habla (cf. Jer, 1, 7; Jn, 1, 10). Al mismo Jes\u00fas, le cost\u00f3 aceptar la voluntad del Padre en momentos dif\u00edciles. El autor de la car\u00adta de los Hebreos escribe que Jes\u00fas aprendi\u00f3 a obedecer sufriendo y por esta obediencia dolorosa se convirti\u00f3 en causa de salvaci\u00f3n eterna para to\u00addos los que le obedecen. M\u00e1s significativo es el pasaje de san Pablo que muestra a Cristo obe\u00addiente hasta la muerte de cruz (cf. Hb 5, 8; Flp, 2, 9).<\/p>\n<p>Es cierto que carece de valor moral el mero sometimiento de la voluntad a otro hombre por muy cualificado que sea. No hay t\u00edtulo suficiente para que un hombre se someta a otro. Hasta pue\u00adde ser inmoral, si la mediaci\u00f3n no responde al querer de Dios y la aceptaci\u00f3n obedece a fines y motivaciones moralmente inaceptables. La obe\u00addiencia s\u00f3lo tiene valor moral cuando es someti\u00admiento al querer de Dios y a sus leg\u00edtimas me\u00addiaciones.<\/p>\n<p>Puede surgir un problema importante: la ob\u00adjeci\u00f3n moral ante lo que manda el superior. La cuesti\u00f3n no es totalmente nueva: siempre se di\u00adjo que no hay obligaci\u00f3n de obedecer cuando se manda algo contra la ley de Dios, las leyes de la Iglesia, las reglas y las constituciones o cuando el mandato del superior inferior est\u00e1 en contra\u00addicci\u00f3n con el mandato del superior mayor. Pero \u00bfhay que obedecer cuando, analizando lo man\u00addado o el modo c\u00f3mo se ha mandado, surge un conflicto de conciencia? Pablo VI ha planteado expl\u00edcitamente esta cuesti\u00f3n y ha dado criterios que pueden ayudar a resolver el problema. El Pa\u00adpa acepta la posibilidad del conflicto entre lo que manda el superior y la conciencia -\u00abese santua\u00adrio del hombre, en el cual est\u00e1 a solas con Dios, cuya voz resuena en lo m\u00e1s \u00edntimo de Pero a\u00f1ade el Papa: la conciencia no es por s\u00ed sola \u00e1r\u00adbitro del valor moral de las acciones, debe refe\u00adrirse a las normas objetivas y, si es necesario, la conciencia debe reformarse y rectificarse. Fuera de que se mande algo que es pecado o el man\u00addato implicase un da\u00f1o grave y cierto, lo que man\u00adda el superior entra dentro de un campo en el que el bien mejor puede variar seg\u00fan los puntos de vista. No se puede objetar en conciencia porque la acci\u00f3n mandada sea objetivamente menos bue\u00adna. Deducir esto, ser\u00eda desconocer, dice Pablo VI, la obscuridad y ambig\u00fcedad de no pocas realida\u00addes humanas. Adem\u00e1s, el rehusar la obediencia lleva consigo un da\u00f1o grave para el bien com\u00fan. No se puede admitir f\u00e1cilmente la objeci\u00f3n de conciencia. Esta situaci\u00f3n excepcional compor\u00adtar\u00e1 alguna vez un aut\u00e9ntico sufrimiento interior, seg\u00fan el ejemplo de Cristo mismo que aprendi\u00f3 mediante el sufrimiento lo que significa la obe\u00addiencia (Cf. Pablo VI, <em>Evangelica Testificado <\/em>28).<\/p>\n<p>San Vicente se plante\u00f3 esta cuesti\u00f3n, si no en los mismos t\u00e9rminos, s\u00ed en lo sustancial, pero la zanj\u00f3 m\u00e1s expeditamente: Al Superior, hay que obedecerlo <em>\u00aben todo aquello que no hay pecado, y le someteremos nuestra manera de pensar y nuestra voluntad como una especie de obedien\u00adcia ciega. Y todo ello, no s\u00f3lo para cumplir su vo\u00adluntad formal, sino incluso su intenci\u00f3n. Hemos de pensar que lo que manda es siempre para bien y debemos confiarnos a su voluntad como la lima en manos de un artesano\u00bb. <\/em>En las Reglas de las hermanas, san Vicente se adelant\u00f3 a po\u00adsibles objeciones: <em>\u00abActuar\u00e1n de manera que su obediencia sea puntual, con sumisi\u00f3n de juicio y de voluntad en todo lo que no sea pecado, y sin hacer distinci\u00f3n entre superioras y of\u00edcialas, tan\u00adto imperfectas y desagradables como perfectas y agradables, teniendo en cuenta que no se obe\u00addece a personas, sino a Dios que manda por bo\u00adca de ellas.- \u00abQuien a vosotros escucha y obe\u00addece, me escucha y obedece a mi, y a quien os desprecia, a m\u00ed me desprecia\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-1-42196' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/#easy-footnote-bottom-1-42196' title='Constituciones y Estatutos de la C.M., CEME, 1985, Reglas comunes, c. V, 2; P\u00e9rez Flores, M., Reglas comu\u00adnes de las Hijas de la Caridad siervas de los pobres enfer\u00admos, CEME, Salamanca, 1989, c. IV, 2, p. . 104. El texto ci\u00adtado lo he tomado de las Reglas que explic\u00f3 san Vicente.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<p>San Vicente no entr\u00f3 en la discusiones sobre la obediencia ciega ni sobre ciertas expresiones, como la de ser <em>lima en manos del artesano <\/em>u otras semejantes. Emple\u00f3 dichas frases seg\u00fan el uso corriente entre los autores espirituales, queriendo significar el radicalismo y perfecci\u00f3n de la obediencia. La obediencia tiene que ser un acto humano, que salga del coraz\u00f3n, libre y espiri\u00adtualmente generoso, porque la obediencia es una virtud: <em>\u00abla obediencia como virtud, tiene que te\u00adner su principio en Dios, Dios es un Dios de vir\u00adtudes, y su ra\u00edz est\u00e1 en el interior\u00bb <\/em>(XI, 691).<\/p>\n<p>A todos los razonamientos anteriores hay que a\u00f1adir la dimensi\u00f3n de la fe, porque toda obe\u00addiencia que no sea en fe tampoco es obediencia cristiana. S\u00f3lo, mediante la fe entramos en el mis\u00adterio de Dios y de sus designios y damos a sus mediaciones la verdadera dimensi\u00f3n. Que a los superiores hay que obedecerlos a la luz de la fe, es una idea muy repetida por san Vicente y re\u00adcogida hoy en los documentos del Vaticano II y en las constituciones de muchas comunidades, entre ellas, las de las Hijas de la Caridad y la de los misioneros.<span id='easy-footnote-2-42196' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/#easy-footnote-bottom-2-42196' title='Constituciones y Estatutos de la C.M., o. c., art. 37, \u00a7 1; Entregadas a Dios para el servicio de los pobres. Cons\u00adtituciones y estatutos de las Hijas de la Caridad, C 2, 8.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<h2>Motivos para obedecer<\/h2>\n<h3>a) El ejemplo de Jes\u00fas: su vida fue un \u00abte\u00adjido de obediencia\u00bb<\/h3>\n<p>El primer motivo es el ejemplo de Jes\u00fas que durante su vida no hizo sino obedecer, toda su vi\u00adda fue un \u00abtejido de obediencia\u00bb. <em>\u00abAlgo grande tiene que haber en esta virtud cuando nuestro Se\u00ad\u00f1or la am\u00f3 desde su nacimiento hasta la muerte, puesto que hizo todas las acciones por obedien\u00adcia. Obedeci\u00f3 a Dios, su Padre, que quiso que se hiciera hombre; obedeci\u00f3 a su madre y a san Jo\u00ads\u00e9,\u2026 y a todos los elevados en dignidad, fueran buenos o malos, de forma que todas las acciones de su vida no fueron m\u00e1s que un tejido de obe\u00addiencia. Empez\u00f3 su vida de ese modo\u2026 obede\u00adciendo hasta la muerte y muerte de cruz, y por causa de eso, su Padre lo tuvo en mucho, lo en\u00adsalz\u00f3 y lo elev\u00f3\u00bb <\/em>(XI, 688).<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis del pensamiento de san Vicente nos permite ver que la obediencia de Jes\u00fas al Padre es una <em>obediencia filial, <\/em>que significa de\u00adpendencia, pero sobre todo, identidad de miras, por decirlo de alguna manera. Es dif\u00edcil para no\u00adsotros llegar a comprender la \u00edntima relaci\u00f3n que existe entre el Hijo y el Padre manifestada en es\u00adta obediencia. La filiaci\u00f3n hace que Jes\u00fas est\u00e9 siempre vuelto hacia el Padre, al querer del Pa\u00addre, de tal manera que todo lo que dice y hace, viene del Padre, su alimento es hacer la voluntad del Padre, h\u00e1gase la voluntad del Padre. Todas es\u00adtas expresiones est\u00e1n tomadas del evangelio de san Juan, el evangelista que puso en boca de Jes\u00fas la perfecta identificaci\u00f3n de \u00e9l con el Padre: \u00abEn verdad, en verdad os digo que el Hijo no pue\u00adde por s\u00ed hacer nada, sino lo que ve hacer al Pa\u00addre. Todo lo que el Padre hace, lo hace tambi\u00e9n el Hijo\u00bb.<span id='easy-footnote-3-42196' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/#easy-footnote-bottom-3-42196' title='Cf. Jn 5, 19; 5., 30; 6, 38. Cf. DODIN, A., San Vicen\u00adte de Pa\u00fal, pervivencia de un fundador: la inspiraci\u00f3n evan\u00adg\u00e9lica de la doctrina vicenciana, Salamanca, 1972, p. 37.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La dependencia filial, que es de amor y de gozo, Jes\u00fas manifest\u00f3 varias veces la alegr\u00eda que sent\u00eda cuando la voluntad del Padre era conocida y estimada (cf. Jn. II, 41; 12, 27; 17, 4; Mt II, 25), es tambi\u00e9n <em>obediencia dolorosa, <\/em>aceptada para llevar a cabo el designio de redenci\u00f3n del Pa\u00addre mediante el anonadamiento del Hijo. Si\u00adguiendo a san Pablo, san Vicente insisti\u00f3 en la obe\u00addiencia hasta la muerte y muerte de cruz. A las hermanas, les dijo que Jesucristo prefiri\u00f3 la obe\u00addiencia a la propia vida. Compar\u00f3 el viejo Adan, que representa el esp\u00edritu del hombre viejo, con el nuevo Ad\u00e1n, Jesucristo, que representa el hom\u00adbre nuevo: \u00abEl <em>primero quiso hacer su propia vo\u00adluntad e independizarse de Dios\u2026 y al obrar de ese modo, nos perdi\u00f3 a todos. El nuevo Ad\u00e1n, Je\u00adsucristo, vino del cielo a la tierra para hacerse obediente. Ved la diferencia que hay entre los dos. El nuevo busca hacer la voluntad del Padre y el viejo la suya propia; el nuevo se somete a to\u00addos, hasta a sus inferiores y el viejo no quiere so\u00admeterse al Creador: en fin, el nuevo no intenta m\u00e1s que quebrantar su voluntad, como nos lo ense\u00f1\u00f3 en el huerto de los olivos, mientras que el Ad\u00e1n viejo s\u00f3lo ansi\u00f3 hacer su propio gusto\u00bb <\/em>(IX, 713-714). La conclusi\u00f3n es que por la obe\u00addiencia, la Hija de la Caridad se identifica con Cris\u00adto, el nuevo Ad\u00e1n, porque el que obedece tiene el esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or: <em>\u00ab\u00bfQuer\u00e9is saber si una hermana de la caridad tiene el esp\u00edritu del nue\u00advo Ad\u00e1n? ved si es obediente\u00bb <\/em>(IX, 714).<\/p>\n<h3>b) Por la obediencia se honra la obediencia de Jes\u00fas<\/h3>\n<p>En las Reglas comunes de los misioneros, hay una visi\u00f3n m\u00e1s cercana de Jes\u00fas. La obe\u00addiencia de los misioneros tiene corno fin \u00abhonrar la obediencia de Jes\u00fas que nos ense\u00f1\u00f3 de pala\u00adbra y de obra, al someterse voluntariamente a la bienaventurada Virgen, a san Jos\u00e9 y a otras per\u00adsonas de autoridad, buenas y malas\u2026\u00bb Esta cer\u00adcan\u00eda a Jes\u00fas obediente tiene gran importancia en el pensamiento de san Vicente porque pone como punto de referencia al Jes\u00fas encarnado, al Hijo de Dios y de Mar\u00eda, al Jes\u00fas que siendo Dios, se hizo hombre en todo, menos en el pecado, y acept\u00f3 las mediaciones del Padre hasta ser v\u00edc\u00adtima de ellas muriendo crucificado.<\/p>\n<p>A san Vicente, corno superior, le interesaba que los misioneros y las hermanas aceptasen las mediaciones. Por su realismo y sentido pr\u00e1ctico, pone en las Reglas de los misioneros y de las her\u00admanas como punto central, la aceptaci\u00f3n de las mediaciones. Al proponer el ejemplo de Jes\u00fas, obediente a todas las personas, buenas o malas, constituidas en autoridad, tiene la intenci\u00f3n clara de mover a los misioneros a que <em>\u00abobedezcan fiel\u00admente a todos los que tienen autoridad, viendo al Se\u00f1or en ellos y a ellos en el Se\u00f1or\u00bb. <\/em>Se\u00f1ala en las mismas Reglas las mediaciones principales: Romano Pont\u00edfice, Obispos, Superior General, Vi\u00adsitadores y Directores, Superiora, Asistenta, Ofi\u00adciales, Hermana Sirviente.<span id='easy-footnote-4-42196' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/#easy-footnote-bottom-4-42196' title='Cf. Constituciones y Estatutos de la C.M., Reglas comunes, o. c., c. V, 1. P\u00e9rez Flores, M. Reglas comunes de las Hijas de la Caridad, o. c. p. 104-105.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<h3><em>c) <\/em>Por la obediencia, se crea la comunidad<\/h3>\n<p>A las motivaciones principales: seguir el ejem\u00adplo de Cristo y reproducir la obediencia de Cris\u00adto, hay que a\u00f1adir otras motivaciones, las que se pueden considerar como las <em>motivaciones fun\u00adcionales. <\/em>San Vicente se dirigi\u00f3 a hombres y mu\u00adjeres que viv\u00edan en comunidad, empe\u00f1ados en conservar la comunidad y en llevar adelante las obras apost\u00f3licas confiadas a la comunidad.<\/p>\n<p>Para san Vicente, no hay comunidad si no hay obediencia, porque sin obediencia no hay uni\u00f3n, sin uni\u00f3n no hay orden y sin orden no hay efica\u00adcia apost\u00f3lica. <em>\u00abSi en la compa\u00f1\u00eda, no hay obe\u00addiencia ser\u00e1 una torre de Babel, un desorden continuo\u00bb <\/em>(XI, 690). De una manera gr\u00e1fica, se lo explic\u00f3 a las hermanas: <em>\u00abImaginaos lo que ser\u00eda un cuerpo si los brazos y los pies, que son los principales miembros para la acci\u00f3n, no quisieran estar unidos a \u00e9l. No habr\u00eda nada tan rid\u00edculo, de\u00adjar\u00edan al cuerpo mutilado y ellos mismos empe\u00adzar\u00edan a pudrirse, porque separados del cuerpo s\u00f3lo servir\u00edan para ser enterrados. Lo mismo pa\u00adsar\u00eda con la comunidad en donde no se observa\u00adse la obediencia\u00bb. <\/em>Les puso tambi\u00e9n el ejemplo del soldado que, aunque le cueste la vida, entra\u00adr\u00e1 por la brecha que le han mandado, porque si la desobediencia se introduce en el ej\u00e9rcito, adi\u00f3s todo el orden de la guerra, todo se vendr\u00eda abajo (IX, 484).<\/p>\n<h3><em>d) <\/em>Por la obediencia, se conserva y se acrecien\u00adta el vigor de la comunidad<\/h3>\n<p>La conservaci\u00f3n y vitalidad de la Compa\u00f1\u00eda depende de la obediencia. La obediencia ayuda a que las personas perseveren, las introduce dentro del proyecto com\u00fan, las hace disponibles para ir a donde se las mande y las capacita para trabajar juntas. Solamente as\u00ed, la comunidad se mantiene viva, vigorosa, capaz de alcanzar las metas que se ha propuesto y de realizar las obras que le han sido confiadas.<\/p>\n<p>Surge la cuesti\u00f3n de si la obediencia capaci\u00adta a las personas o m\u00e1s bien las limita. No creo que se pueda dar una respuesta absoluta. Puede suceder que en una comunidad decadente, sin proyecto de futuro, las personas se vean limita\u00addas y se empobrezcan paulatinamente; puede suceder que personas muy cualificadas est\u00e9n dentro de una comunidad en la que no deber\u00edan estar a causa de una elecci\u00f3n no bien hecha, pe\u00adro si la comunidad es viva, con proyectos atra\u00adyentes y se est\u00e1 en ella con verdadera vocaci\u00f3n, lo m\u00e1s seguro es que la persona se potencie, se capacite m\u00e1s, se enriquezca y logre realizar lo que por s\u00ed sola nunca alcanzar\u00eda.<\/p>\n<p>San Vicente tuvo la habilidad de saber apro\u00advechar los talentos de los padres y de los herma\u00adnos. Es un principio general que los superiores, y la misma comunidad, tienen obligaci\u00f3n de apro\u00advechar y desarrollar las capacidades e iniciativas de sus miembros para el bien com\u00fan, mientras di\u00adchas iniciativas est\u00e9n en conformidad con el fin, proyecto y esp\u00edritu de la comunidad. Este criterio es hoy norma en las comunidades vicencianas,<span id='easy-footnote-5-42196' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/#easy-footnote-bottom-5-42196' title='&lt;em&gt;Constituciones y Estatutos de la CM., &lt;\/em&gt;o. c. art. 22; &lt;em&gt;Entregadas a Dios para el servicio de los pobres. Consti\u00adtuciones y estatutos de las Hijas de la Caridad, &lt;\/em&gt;C 2, 19; 2, 20; 2, 21.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> fieles al deseo de la Iglesia y del mismo san Vi\u00adcente: <em>\u00abMientras la Compa\u00f1\u00eda tenga la virtud de la obediencia, permanecer\u00e1 en pie, pero cuando le falte, vendr\u00e1 la decadencia. Pues lo mismo que la Iglesia, que no subsiste m\u00e1s que por la obe\u00addiencia de los obispos al Papa, de los p\u00e1rrocos a los obispos y as\u00ed en lo dem\u00e1s, del mismo modo todas las comunidades, especialmente la vues\u00adtra, necesitan para perseverar esa obediencia de los inferiores a los superiores\u00bb <\/em>(IX, 712).<\/p>\n<h3><em>e) <\/em>Por la obediencia, se logra la uni\u00f3n de los co\u00adrazones<\/h3>\n<p>El valor de las instituciones est\u00e1 en que cre\u00adan puntos de coincidencia entre los diversos miembros que forman la comunidad y se\u00f1alan los puntos claves para todos. Entre las institu\u00adciones, est\u00e1, juntamente con la de las reglas, el oficio del superior que, sin duda, es para san Vi\u00adcente la instituci\u00f3n que m\u00e1s debe influir en la cre\u00adaci\u00f3n de la unidad.<\/p>\n<p>Pero interesa el razonamiento que hizo san Vicente. Se fij\u00f3 en la Sant\u00edsima Trinidad, en las re\u00adlaciones de las tres divinas personas. Si hay unidad en la Sant\u00edsima Trinidad es porque el Hijo <em>acept\u00f3, <\/em>se <em>abaj\u00f3 y respet\u00f3 <\/em>la jerarqu\u00eda existente, a fin de que el Padre mantuviera todo el poder. La conclusi\u00f3n es que <em>\u00aben una comunidad no ha\u00adbr\u00e1 uni\u00f3n si los s\u00fabditos no obedecen. Dios quie\u00adre unir esos dos extremos: ha ordenado a los superiores que desciendan todo lo que puedan ha\u00adcia sus inferiores y que todos sean d\u00f3ciles para mantener la unidad <\/em>(IX, 956).<\/p>\n<h3>f) Por la obediencia, se alcanzan otros muchos bienes<\/h3>\n<p>Dada la espiritualidad entonces vigente, no pod\u00eda faltar, como motivo para practicar la obe\u00addiencia, la estima de los valores que la obedien\u00adcia produce:<\/p>\n<ul>\n<li>la obediencia da seguridad moral, pues si los superiores se pueden enga\u00f1ar, nunca se enga\u00f1a el que obedece;<\/li>\n<li>la obediencia da valor a los actos indiferen\u00adtes y aumenta el valor de los que ya son buenos, <em>\u00abes como un bajorrelieve que hace m\u00e1s brillan\u00adtes a las obras que ya son buenas\u00bb <\/em>y a\u00f1ade pie\u00addras preciosas a las ya existentes; es <em>\u00abla divina virtud que diviniza los esp\u00edritus\u00bb. <\/em>Las hermanas obedientes; <em>\u00abser\u00e1n m\u00e1s esplendorosas que el sol de los soles\u00bb, <\/em>y la Compa\u00f1\u00eda <em>\u00abser\u00e1 un retablo de santos\u00bb <\/em>(IX, 957)<\/li>\n<li>La obediencia puede sustituir obras muy buenas. A santa Luisa, le dijo san Vicente que obedecer era mejor que o\u00edr una misa (I, 144; IV, 179).<\/li>\n<\/ul>\n<h2>A quien se debe obedecer<\/h2>\n<p>La lectura de las Reglas y de los dem\u00e1s es\u00adcritos de san Vicente permite hacer una lista lar\u00adga de \u00absuperiores\u00bb a quienes las hermanas y los misioneros deben obedecer: Papa, Concilios, Obis\u00adpos y p\u00e1rrocos, superiores: general y locales, di\u00adrector, confesor, autoridades civiles, damas de la caridad, m\u00e9dicos, administradores, bienhechores y, como si fueran pocos los superiores se\u00f1alados, tambi\u00e9n se debe obedecer a los iguales e infe\u00adriores y a la campana como a la voz de Dios.<span id='easy-footnote-6-42196' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/#easy-footnote-bottom-6-42196' title='&lt;em&gt;Constituciones y Estatutos de la C.M., Reglas co\u00admunes, &lt;\/em&gt;o. e., c. V, 1, 2, 3; P\u00e9rez Flores, M., &lt;em&gt;Reglas comu\u00adnes de las Hijas de la Caridad\u2026, &lt;\/em&gt;o. c., c. IV, 1, 3, 4. p. 105- 106.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La menci\u00f3n de cada superior tiene un con\u00adtexto especial, pero siempre hay una raz\u00f3n para obedecerlo. San Vicente concibi\u00f3 la obediencia, m\u00e1s que como una virtud concreta, en un senti\u00addo amplio y pr\u00e1ctico, como un esp\u00edritu que ani\u00adma toda la persona que se ha dado plenamente a Dios. No se plante\u00f3 el problema de la diferencia que existe entre superiores internos y exter\u00adnos, ni a quienes se debe obediencia en sentido estricto y a quienes en un sentido amplio. Tam\u00adpoco san Vicente estableci\u00f3 la diferencia que hay entre obediencia, respeto y sumisi\u00f3n, como la hacen las Constituciones y Estatutos actuales de las Hijas de la Caridad (C 2, 8; E 3).<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n entre la obedienca-virtud y obe\u00addiencia-voto era muy clara en tiempos de san Vi\u00adcente, sin embargo, ordinariamente \u00e9l no la pu\u00adso de relieve, aludi\u00f3 a ella alguna que otra vez. Sigui\u00f3 el criterio de san Benito para quien todos se deben obedecer mutuamente <em>(Regles des moi\u00adnes, <\/em>Seuil, Paris, 1982, c. 71, p. 137). La obe\u00addiencia benedictina no se reduce a la obediencia oficial, a la obediencia m\u00ednima, sino que se ex\u00adtiende a toda clase de superioridad, como puede ser la edad, la experiencia, y la misma amistad. En realidad, en la vida comunitaria lo que debe fun\u00adcionar es la virtud de la obediencia, m\u00e1s que el voto de obediencia, sobre todo, si se acepta la dis\u00adtinci\u00f3n entre ambos como suced\u00eda en los cuerpos normativos anteriores al Vaticano ll.<span id='easy-footnote-7-42196' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/#easy-footnote-bottom-7-42196' title='En las constituciones actuales de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (art. 38) y de las Hijas de la Caridad (C 2, 8), se hace de nuevo la distinci\u00f3n entre voto y virtud, pero la ex\u00adplicaci\u00f3n hay que hacerla de tal manera que el voto tenga la misma extensi\u00f3n que la virtud, al menos, como criterio general.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Podemos decir que para san Vicente hay cua\u00adtro criterios que justifican la larga lista de supe\u00adriores:<\/p>\n<ol>\n<li>El sentido amplio de la obediencia como entrega de lo que uno es al servicio de la volun\u00adtad de Dios. La verdadera y perfecta obediencia va m\u00e1s all\u00e1 de lo estrictamente mandado, hay que obedecer a la intenci\u00f3n del superior y <em>\u00abpor\u00adque los verdaderos obedientes no se contentan con seguir lo que les ordenan, sino que van m\u00e1s all\u00e1, haciendo lo que creen que es su intenci\u00f3n\u00bb <\/em>(IX, 860).<\/li>\n<li>El servicio eficaz a los pobres, que debe ser pronto, en armon\u00eda con todos los colabora\u00addores y respetuoso de los derechos de cada uno: damas, p\u00e1rrocos, m\u00e9dicos y administradores.<\/li>\n<li>La seguridad que, principalmente, las her\u00admanas deb\u00edan tener en todo lo que hac\u00edan. El me\u00addio mejor para lograr la seguridad era obedecer, no s\u00f3lo a los superiores, sino a los confesores, directores y misioneros que estaban encargados de ayudarles espiritualmente.<\/li>\n<li>El respeto a los dem\u00e1s. La obediencia era otro medio para guardar el orden, el respeto a los dem\u00e1s, y librar a la comunidad de ciertos ries\u00adgos. Por eso, las Reglas prohiben invadir lo pri\u00advado (excepto la correspondencia), interferirse o entrometerse en los oficios de los otros, entrar en los lugares reservados y manda respetar la je\u00adrarqu\u00eda y ser puntuales a los actos comunitarios porque la voz de la campana es <em>la voz de Cristo <\/em>(RC. CM c. V).<\/li>\n<\/ol>\n<h2>C\u00f3mo hay que obedecer: dar gusto a Dios<\/h2>\n<p>La obediencia tiene que ser lo m\u00e1s perfecta posible porque debe reproducir la obediencia de Cristo, que fue perfecta, hasta la muerte y muer\u00adte de cruz, y porque lo que se pretende con ella es <em>agradar a Dios, dar gusto a Dios. <\/em><\/p>\n<p>La obediencia tiene que ser <em>voluntaria, libre <\/em>y no por miedo, <em>pronta <\/em>porque hacer las cosas con retraso disminuye el m\u00e9rito, <em>humilde y constante. <\/em><\/p>\n<p>Tanto a los misioneros como a las hermanas, les pidi\u00f3 san Vicente que obedecieran <em>sometien\u00addo el juicio, ciegamente. <\/em>La obediencia ciega ha sido considerada por muchos autores espiritua\u00adles como la pr\u00e1ctica perfecta de la obediencia. Otros, en cambio, han visto en ella cierta irracio\u00adnalidad.<\/p>\n<p>Referente a la obediencia ciega, lo primero que hay que decir es que los superiores nunca mandan creer proposiciones especulativas. Los superiores dan preceptos para que se cumplan. En segundo lugar, que la cuesti\u00f3n de la obediencia ciega hay que plantearla a la luz de la fe. No hay peor disolvente de la obediencia cristiana que medirla por los c\u00e1nones de la eficacia de las em\u00adpresas humanas o desde la mera raz\u00f3n. El s\u00fab\u00addito que obedece iluminado por la fe, supuesta la legitimidad del mandato, sabe que acepta el de\u00adsignio de Dios, aunque vea claramente que para lograr los fines del orden de la eficacia externa no sea el medio m\u00e1s adecuado (A, COLORADO, <em>Los consejos evang\u00e9licos a la luz de la teolog\u00eda actual, <\/em>S\u00edgueme, Salamanca, p. 306).<\/p>\n<p>San Vicente acept\u00f3 la doctrina com\u00fan y sin m\u00e1s se la expuso a los misioneros y a las her\u00admanas. A \u00e9stas, les hizo esta pegunta: <em>\u00abQu\u00e9 es lo que se quiere decir con sumisi\u00f3n de juicio? Es hacer lo que se os ha mandado con convicci\u00f3n de que eso ser\u00e1 lo mejor, aunque os parezca que lo que se os manda no est\u00e1 tan bien como lo que vosotras pens\u00e1is, y que eso ser\u00e1 lo mejor porque la santa obediencia es agradable a Dios. Muchas voces, se nos oculta lo que es mejor, como su\u00adcede con los rayos del sol cuando se pone por me\u00addio alguna nube. No es que el rayo no exista, si\u00adno que desaparece por alg\u00fan tiempo. De esta forma, sucede que el conocimiento de lo mejor nos queda oculto por la preocupaci\u00f3n de alguna pasi\u00f3n, lo que nos da a conocer que la mayor se\u00adguridad est\u00e1 en seguir la obediencia\u00bb <\/em>(IX, 83, 719, 957, 960).<\/p>\n<p>San Vicente, llevado un poco de su entusias\u00admo oratorio, fue muy exigente cuando dijo: \u00abY si hubiera una pobre hermana tan desprovista de jui\u00adcio que quisiera ver si la superiora tiene raz\u00f3n en ordenar tal cosa, hijas m\u00edas, ser\u00eda una gran locu\u00ad ra imaginarse que uno puede ordenar mejor que aquellos que han sido llamados por Dios para ello, sobre todo en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Ca\u00adridad, que tiene que ser una Compa\u00f1\u00eda de obe\u00addiencia y humildad\u00bb (IX, 971).<\/p>\n<p>En resumen, San Vicente acept\u00f3 \u00aba ciegas\u00bb la doctrina de la obediencia ciega y la expuso con cierto entusiasmo para convencer a sus oyentes, hermanas y misioneros. Por sus propias convic\u00adciones, no podr\u00eda poner en duda una doctrina que llevaba a una pr\u00e1ctica profunda de la obediencia a la luz de la fe, siguiendo a Cristo obediente has\u00adta lo absurdo, humanamente hablando. <em>\u00abHemos de pensar que lo que nos manda el superior es siempre para bien y debemos conformarnos a su voluntad, como lima en manos del artesano\u00bb <\/em>(RC CM, V, 2).<\/p>\n<h2>Los permisos: control y discernimiento<\/h2>\n<p>La lectura de las Reglas comunes de los mi\u00adsioneros y de las hermanas dejan la impresi\u00f3n de que, salvada la legitimidad del acto, con permiso se puede todo y sin permiso no se puede nada. Es claro que uno de los ejes de la comunidad vi\u00adcenciana es la relaci\u00f3n superior-s\u00fabdito. En el cap\u00edtulo V de las Reglas comunes de la Congre\u00adgaci\u00f3n de la misi\u00f3n, de los 16 art\u00edculos que la componen, en 15 aparece el superior.<span id='easy-footnote-8-42196' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/#easy-footnote-bottom-8-42196' title='Corera, J., &lt;em&gt;Diez estudios vicencianos: la comunidad en las reglas comunes, &lt;\/em&gt;CEME, Salamanca, 1983, p. 92. El P. Corera da otras cifras: de los 142 art\u00edculos de las reglas la figura del superior aparece en 63, es decir, un 44% del n\u00famero total de art\u00edculos.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Interesa saber la raz\u00f3n de esta dependencia del Superior en la vida ordinaria de la comunidad vicenciana. En la conferencia del 25 de julio de 1653, el tema que san Vicente expuso fue el de la <em>pr\u00e1ctica de los permisos. <\/em>Como otras veces, de\u00adj\u00f3 hablar a las hermanas y \u00e9l complet\u00f3 lo que las buenas hermanas dijeron.<\/p>\n<p>Esta conferencia es una de las que merecen la calificaci\u00f3n de <em>dom\u00e9sticas, <\/em>es decir, en ella se trataron temas para andar por casa. Las herma\u00adnas, como es normal, se refirieron a la obedien\u00adcia y cayeron en la casu\u00edstica de los permisos. Qui\u00adz\u00e1s, por ser un tema <em>dom\u00e9stico, <\/em>muy concreto y muy al alcance de las hermanas, el mismo san Vi\u00adcente dijo exagerando un poco que si alguna vez hab\u00edan tenido una conferencia importante hab\u00eda sido \u00e9sta.<\/p>\n<p>En el trasfondo de la conferencia revolotea la idea de <em>control, <\/em>pero no un control polic\u00edaco, si\u00adno un control de orden, de seguridad, de cuida\u00addo, como un medio que el superior debe tener para cumplir bien su misi\u00f3n. Sin embargo, el con\u00adtrol no es la \u00fanica idea que est\u00e1 en la base de los permisos. Est\u00e1n tambi\u00e9n otras: la seguridad de que se act\u00faa bien, la tranquilidad de conciencia, el dar m\u00e1s m\u00e9rito a lo que se hace, la edificaci\u00f3n del pr\u00f3jimo y el orden en la vida comunitaria.<span id='easy-footnote-9-42196' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/#easy-footnote-bottom-9-42196' title='La lectura atenta de cada uno de los art\u00edculos de las Reglas comunes en donde se exige el permiso, descubre que hay una raz\u00f3n personal o comunitaria que lo apoya y que va m\u00e1s all\u00e1 del mero control.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Se encuentra tambi\u00e9n la idea del <em>discerni\u00admiento. <\/em>Ciertamente, san Vicente no se plante\u00f3 expl\u00edcitamente el tema de los permisos como me\u00addio del discernimiento, tal como hoy se plantea, pero tampoco tal idea le fue totalmente ajena y ex\u00adtra\u00f1a. La concesi\u00f3n del permiso debe hacerse se\u00adg\u00fan las Reglas, y la actitud del que lo pide debe ser de indiferencia total: <em>\u00abpara que la Congrega\u00adci\u00f3n progrese con m\u00e1s facilidad en esta virtud <\/em>(obediencia) <em>nos esforzaremos por que siempre es\u00adt\u00e9 viva en nosotros la saludable pr\u00e1ctica de no pe\u00addir ni rehusar nada. Sin embargo, cuando alguien advierta que algo le es perjudicial o necesario, <\/em>de\u00adliberar\u00e1 <em>en presencia del Se\u00f1or, si debe o no ex\u00adponerlo al Superior. Procurar\u00e1 tener una actitud de indiferencia en cuanto a la respuesta que se le pueda dar y con esa disposici\u00f3n expondr\u00e1 el problema al superior, en la seguridad de que la voluntad de Dios se le manifiesta a trav\u00e9s de la voluntad del superior. Una vez conocida \u00e9sta, que\u00addar\u00e1 tranquilo\u00bb <\/em>(RC CM, V, 4).<\/p>\n<h2>\u00abSe reunir\u00e1n ca\u00adda semana\u00bb<\/h2>\n<p>\u00bfFue extra\u00f1o el di\u00e1logo a la obediencia vi\u00adcenciana? Cuando el gobierno es evang\u00e9lico, el respeto a la persona se manifiesta de muchas maneras. Se ha afirmado que las semillas de la democracia actual se encuentran en las reglas monacales y en las constituciones de los mendi\u00adcantes. Aquellas semillas se desarrollaron pos\u00adteriormente, cuando otras ideas sobre el hombre y la sociedad abonaron el campo. Algo parecido se puede decir del di\u00e1logo como medio para man\u00addar bien y obedecer bien. El di\u00e1logo, como insti\u00adtuci\u00f3n desarrollada tal como hoy la exponen las Constituciones, no existi\u00f3 en tiempos de san Vi\u00adcente. Sin embargo, su modo de gobernar, el que se manifiesta en su correspondencia, da espa\u00adcio y tiempo al interlocutor para mantener un di\u00e1\u00adlogo familiar con el superior.<\/p>\n<p>En las Reglas comunes de los misioneros, hay una instituci\u00f3n que se puede considerar como una semilla de las actuales formas de di\u00e1logo. En el n\u00famero 5 del cap\u00edtulo V de las reglas comunes a los misioneros, san Vicente estableci\u00f3: \u00ab<em>Todos se reunir\u00e1n cada semana, en el d\u00eda, hora y lugar se\u00f1alados, para o\u00edr al superior lo que \u00e9ste tenga que decir sobre el orden de la casa. Si tuvieran algo que sugerirle, h\u00e1gase en ese momento\u00bb. <\/em>Que tal semilla no se haya desarrollado es otra cuesti\u00f3n que no interesa ahora.<\/p>\n<p>Ei di\u00e1logo, tal como se concibe hoy, es mu\u00adcho m\u00e1s amplio de contenido, m\u00e1s profundo en el modo y m\u00e1s exigente en la t\u00e9cnica. El art\u00edculo 98 de las Constituciones de la Congregaci\u00f3n, lo propone y al mismo tiempo avisa de que el di\u00e1\u00adlogo no puede anular el poder de decidir de los superiores (Vaticano II, <em>Perfectae Caritatis <\/em>14: Pa\u00adblo VI, <em>Evangelice Testificatio <\/em>25).<\/p>\n<h2>Medios para obedecer bien<\/h2>\n<p>Se pueden enumerar varios medios para ser fieles a la obediencia prometida en la Congrega\u00adci\u00f3n. Me limito a se\u00f1alar dos actitudes que est\u00e1n en la base de todos los dem\u00e1s medios: La sincera y comprometida entrega al Se\u00f1or y la sincera y comprometida entrega a la comunidad. Estas dos actitudes ponen al misionero y a la hermana en la posici\u00f3n correcta: se sit\u00faan en el \u00e1mbito de la fe y se colocan en el espacio libremente escogi\u00addo para donar la propia existencia. Los votos, en general y, por tanto, el de la obediencia, no s\u00f3lo significan entrega a Dios en la Iglesia, indican tambi\u00e9n el estilo de vida que se escoge en el pre\u00adsente cara al futuro incierto.<\/p>\n<p>Lo dicho anteriormente no es otra cosa que la cuesti\u00f3n que hoy se plantea con el nombre de integraci\u00f3n o pertenencia. Los autores espiritua\u00adles antiguos lo expresaban con otro lenguaje y se preguntaban \u00bfa qu\u00e9 has venido? San Vicente re\u00adcuerda a las hermanas las preguntas de san Ber\u00adnardo (IX, 713).<\/p>\n<p>La importancia de esas dos actitudes estriba en que desde ellas se pueden plantear bien to\u00addos los problemas que pueden surgir <em>en <\/em>el cam\u00adpo de la obediencia. Plantear bien la cuesti\u00f3n es el primer paso en todo planteamiento, sobre to\u00addo, cuando entran en juego las opiniones de las personas en torno a intereses comunes. Para comprender bien la obediencia y sus exigencias, es absolutamente necesario plantearlas desde la fe, desde la consagraci\u00f3n de la persona al Cristo obediente y desde un amor sincero y sin fisuras a la comunidad.<\/p>\n<p>No se trata de crear personas d\u00e9biles y con\u00adformistas, al contrario, se trata de crear personas responsables, cr\u00edticas, dispuestas a colaborar al bien com\u00fan, por encima de las visiones parciales y ego\u00edstas de las cuestiones, pero desde criterios correctos.<\/p>\n<p>San Vicente aludi\u00f3 a este aspecto de la per\u00adtenencia cuando dijo a las hermanas que deben obediencia desde el momento en que entraron en la Compa\u00f1\u00eda, porque de lo contrario, nunca hu\u00adbieran sido admitidas (IX, 85) y cuando introdujo los votos en la Congregaci\u00f3n para afianzar las vo\u00adluntades en el compromiso contra\u00eddo de darse a Dios en la Misi\u00f3n para toda la vida (X, 346, 436).<\/p>\n<h2>La doctrina y pr\u00e1ctica de la obediencia seg\u00fan san Vicente y la sensibilidad actual<\/h2>\n<p>La sensibilidad o cultura actual impulsan a po\u00adner el acento sobre algunos valores que no coin\u00adciden exactamente con la sensibilidad y la cultura que vivieron san Vicente y sus primeros seguido\u00adres, misioneros y hermanas. Hoy, nos planteamos cuestiones como el origen de la autoridad en las comunidades religiosas que, al menos, ponen un interrogante al valor tradicional de la obediencia re\u00adligiosa como expresi\u00f3n indiscutible de la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>La sensibilidad actual tiene miedo a aceptar que la obediencia sea ciega, obedecer como un cad\u00e1ver, lima en manos del artesano, cayado en manos del anciano, porque la experiencia hist\u00f3\u00adrica de este tipo de obediencia ha sido desastro\u00adsa. Igualmente, por los fallos objetivos y subjeti\u00advos detectados con evidencia en la autoridad, hay cierta resistencia a aceptar sin cr\u00edtica lo que los superiores disponen como lo mejor.<\/p>\n<p>El sentido de comunidad, como realidad teol\u00f3gica, como comunidad de fe, de oraci\u00f3n, eclesial, de apostolado, como algo de todos, ha inspirado la creaci\u00f3n de nuevas estructuras de gobierno, ordinariamente m\u00e1s participativas, m\u00e1s democr\u00e1ticas, m\u00e1s comunicativas de experien\u00adcias. Estos nuevos valores exigen nuevas mati\u00adzaciones en el modo de gobernar y en el modo de obedecer.<span id='easy-footnote-10-42196' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/#easy-footnote-bottom-10-42196' title='Las Constituciones y Estatutos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad han introducido nuevos principios de gobierno y han creado nuevas estructuras de gobierno, vg. : el proyecto comuni\u00adtario. Se ha dado mayor amplitud a la representatividad en las asambleas y mayor influjo a los consejos en todos los niveles. Se han establecido limitaciones a la autoridad de los superiores mayores y se han creado nuevos cauces para una mayor participaci\u00f3n, colaboraci\u00f3n y corresponsa\u00adbilidad de todos los miembros de la comunidad, cf. &lt;em&gt;Cons\u00adtituciones y Estatutos de la C.M., &lt;\/em&gt;o. c., Parte &lt;em&gt;Entrega\u00addas a Dios para el servicio de los pobres. Constituciones y estatutos de la Compa\u00f1\u00eda de las Hilas de la Caridad, III &lt;\/em&gt;Par\u00adte, &lt;em&gt;Vida de la Compa\u00f1\u00eda, Gobierno&lt;\/em&gt;.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La experiencia ense\u00f1a que muchos superio\u00adres no fueron los mejores miembros de la co\u00admunidad, ni los que m\u00e1s la amaron y m\u00e1s dieron por ella. Poner en las manos de los superiores, sin m\u00e1s, el presente y futuro de las personas y de las instituciones de la comunidad es arriesga\u00addo y por tanto, obliga a ser muy cautos cuando se trata de obedecer.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n de la comunidad, constituida por per\u00adsonas maduras, empe\u00f1adas ante todo en servir a Dios, exige que el superior no sea un profesio\u00adnal de las obras, sino un gu\u00eda espiritual de la co\u00admunidad: hombre espiritual capaz de dirigir hom\u00adbres espirituales.<\/p>\n<p>Estas y otras cuestiones est\u00e1n abordadas en los documentos actuales del magisterio de la Igle\u00adsia, en las constituciones y estatutos, y en los au\u00adtores espirituales. Sin embargo, tales aspectos, interesantes, necesarios para obedecer bien hoy, sin perjuicio de las personas y de las institucio\u00adnes \u00bfanulan la doctrina que san Vicente ense\u00f1\u00f3 sobre la obediencia? En general, hay que decir que no. Sin embargo, creo que es necesario hacer una lectura de la doctrina vicenciana sobre la obe\u00addiencia desde nuestra sensibilidad, sin temor a li\u00admar lo que sea necesario y a poner de relieve lo que convenga, a dejar a un lado lo que no sirve o sirve menos y realzar lo que resulte mejor. No me parece muy dif\u00edcil hacer una s\u00edntesis arm\u00f3ni\u00adca con los elementos dados por san Vicente y lo que los cuerpos normativos de las comunidades vicencianas ofrecen hoy.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>Constituciones y Estatutos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, CEME, Salamanca, 1985.- Cons\u00adtituciones y Estatutos de las Hijas de la Can<sup>.-<\/sup> dad, Madrid, 1983.- F. CONTASSOT, Saint Vincent de Paul, guide des sup\u00e9rieurs, Mission et Cha\u00adrit\u00e9, Paris, 1964.- Explanatio votorum quae emittuntur in Congregatione Missionis, ordi\u00adne disposita, Parisiis, 1911.- H. DE GRAFF, De votis quae emittuntur in Congregatione Mis\u00adSiOniS, Nijmegen, 1955. H. HERNANDO ESCOBAR, Los votos que se emiten en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, Bogot\u00e1, 1962.- J. JA\u00adMET, Los santos votos hoy, Pablo L\u00f3pez, Ma\u00addrid, s\/d. .- S. GUILLEMIN, Circulares sobre los santos votos, Madrid, Pablo L\u00f3pez, s\/d, to\u00admos I, II.- Instrucci\u00f3n sobre los votos de las Hijas de la Caridad, Madrid, 1990.- M. P\u00c9REz FLORES, Las reglas comunes de las Hijas de la Caridad siervas de los pobres enfermos, CE-ME, Salamanca, 1989.- J. CORERA, Diez estu\u00addios vicencianos: La comunidad en las reglas comunes, CEME, Salamanca, 1983, p. 89.- R. MALONEY, The four vincentians Vows: Yester\u00adday and toda y, Vincentiana (1990) 230.- ID. El camino de Vicente de Paul, CEME, Salaman\u00adca 1993.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota previa Siempre que se intenta estudiar el pensa\u00admiento y la conducta de alguien lejano en el tiempo, es de justicia hacer un esfuerzo para li\u00adberarse del presente y centrarse en el tiempo y circunstancias &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":388395,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226],"tags":[139],"class_list":["post-42196","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","tag-san-benito"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Espiritualidad vicenciana: Obediencia - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-obediencia\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Espiritualidad vicenciana: Obediencia - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Nota previa Siempre que se intenta estudiar el pensa\u00admiento y la conducta de alguien lejano en el tiempo, es de justicia hacer un esfuerzo para li\u00adberarse del presente y centrarse en el tiempo y circunstancias ... 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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