{"id":41929,"date":"2014-12-05T05:26:07","date_gmt":"2014-12-05T04:26:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/06\/espiritualidad-vicenciana-misiones-populares\/"},"modified":"2014-12-05T05:26:07","modified_gmt":"2014-12-05T04:26:07","slug":"espiritualidad-vicenciana-misiones-populares","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-misiones-populares\/","title":{"rendered":"Espiritualidad vicenciana: Misiones Populares"},"content":{"rendered":"<h2><em>1. <\/em>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/espiritualidad_misiones_populares.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-41930\" title=\"espiritualidad_misiones_populares\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/espiritualidad_misiones_populares-286x300.jpg?resize=286%2C300\" alt=\"\" width=\"286\" height=\"300\" \/><\/a>Las misiones populares o internas son una forma de predicaci\u00f3n extrordinaria y sistem\u00e1tica, que tiene como objetivo convertir, instruir y en\u00adfervorizar comunidades ya evangelizadas, aunque solo superficialmente. En la pr\u00e1ctica son una s\u00edn\u00adtesis de ejercicios espirituales, de catequesis doctrinales y morales, de pr\u00e1cticas de oraci\u00f3n y de penitencia, dirigida a toda la poblaci\u00f3n de una zona. Difieren, por tanto, de los cursos de predi\u00adcaci\u00f3n para el Adviento o la Cuaresma, en los que el p\u00fablico se limitaba a escuchar, y de los ejer\u00adcicios espirituales \u00abcerrados\u00bb, en los que estaba ausente el aspecto de la catequesis. Constituyen uno de los medios privilegiados de la reconquis\u00adta cat\u00f3lica del siglo XVI en adelante y de la recu\u00adperaci\u00f3n pastoral en zonas abandonadas, alejadas o probadas.<\/p>\n<h2><em>2. <\/em>Or\u00edgenes<\/h2>\n<p>Es dif\u00edcil hablar de un comienzo absoluto. No fueron un invento de una persona en concreto, sino la evoluci\u00f3n de la predicaci\u00f3n medieval iti\u00adnerante, con el a\u00f1adido de las caracter\u00edsticas sistem\u00e1ticas t\u00edpicas de la \u00e9poca moderna: cate\u00adquesis progresiva, divisi\u00f3n en catecismo mayor y peque\u00f1o, tem\u00e1ticas bien coordinadas. Funda\u00admental en la definici\u00f3n del car\u00e1cter de la misi\u00f3n es tambi\u00e9n el encargo oficial por parte de la Igle\u00adsia, que hac\u00eda a los predicadores, en el verdade\u00adro sentido de la palabra, \u00abenviados\u00bb.<\/p>\n<p>En las <em>misiones <\/em>de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, ya desde el principio, se sinti\u00f3 la necesidad de or\u00adganizar la predicaci\u00f3n con tem\u00e1ticas presentes en los <em>Ejercicios <\/em>de s. Ignacio sobre la base de un mandato conferido por la autoridad pontificia o del general. San Ignacio legisl\u00f3 cuidadosamen\u00adte sobre ello en los tres primeros cap\u00edtulos (de 4) de la parte VII de las Constituciones, distinguiendo misiones pontificias y ordenadas por el general, y la libre iniciativa cuando se va enviado a una zo\u00adna sin un lugar o encargo preciso. El <em>Chronicon <\/em>del P. Polanco (6 vol., hasta 1556) y las <em>Litterae quadrimestres (7 <\/em>vol., hasta 1562) de la colecci\u00f3n <em>Monumenta historica S. I. <\/em>son riqu\u00edsimas en re\u00adlatos de primitivas misiones. Las m\u00e1s sorpren\u00addentes en Italia fueron, ciertamente, las de Sil\u00advestre Landino en Garfagnana y Lunigiana y en otras partes (1547-52: cf. Tacchi Venturi, <em>Storia de\u00adlla Compagnia di Ges\u00fa in Italia, <\/em>11\/2, Roma 1951, p. 285-92).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los capuchinos y los barnabitas se empe\u00f1aron en este sector, poni\u00e9ndose a predi\u00adcar incluso fuera de las iglesias, utilizando con frecuencia la \u00abdisciplina\u00bb y divulgando la devoci\u00f3n de las cuarenta horas.<\/p>\n<p>Lo mismo hizo san Carlos cuando fund\u00f3 los Oblatos de san Ambrosio, encargados de llevar la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica en forma itinerante de parroquia en parroquia, dejando como elemento duradero la escuela de la doctrina cristiana.<\/p>\n<p>De todos modos, la estructuraci\u00f3n definitiva se debe hacer remontar al P. Claudio Acquaviva que quiso en todas las provincias un grupo de padres entre 6 y 12 dedicados a las misiones pa\u00adrroquiales seg\u00fan un plan pastoral que precis\u00f3 en 1599. V\u00e9ase: <em>De modo instituendarum missio\u00adnum <\/em>(12 de mayo de 1599): <em>Epistolae praeposi\u00adtorum generalium\u2026 <\/em>Antverpiae 1635.<\/p>\n<p>C\u00e9sar de Bus (t 1607), siguiendo el ejemplo de Borromeo, pero tambi\u00e9n la ense\u00f1anza de san Felipe Neri, entre 1584 y 1590, transform\u00f3 su predicaci\u00f3n en una ense\u00f1anza sistem\u00e1tica del ca\u00adtecismo. La Congregaci\u00f3n de la Doctrina Cristia\u00adna o Doctrineros fue como la cristalizaci\u00f3n de es\u00adta experiencia y se caracteriz\u00f3 sobre todo por un tono familiar y coloquial de sus exponentes, de tal modo que este m\u00e9todo suscit\u00f3 admiraci\u00f3n y cr\u00edticas: \u00abEn vez de predicar, discuten como los herejes\u00bb.<\/p>\n<h2>3. Las misiones del Seiscientos<\/h2>\n<p>En el siglo XVII la misi\u00f3n se modific\u00f3, logr\u00f3 una sistematizaci\u00f3n m\u00e1s precisa y experiment\u00f3 un per\u00edodo de extraordinaria fortuna. Como protago\u00adnistas tuvo a\u00fan a los Capuchinos y los Jesuitas, pero tambi\u00e9n muchas nuevas comunidades, na\u00adcidas justo para ejercitar este ministerio. Pr\u00e1cti\u00adcamente, las comunidades sacerdotales fran\u00adcesas nacieron con esta finalidad. Hubo luego grupos de trabajo, que no llegaron a las estruc\u00adturas congregacionales, dedicados al propio mi\u00adnisterio de la predicaci\u00f3n popular bajo el modelo de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n se puede, por lo tanto, caracterizar por \u00e1reas geogr\u00e1ficas o por comunidades (mu\u00adchos caracteres de la misi\u00f3n napolitana eran co\u00admunes a distintas comunidades; ciertas comuni\u00addades ten\u00edan un m\u00e9todo propio que utilizaban incluso en distintas \u00e1reas geogr\u00e1ficas).<\/p>\n<p><em>Italia. a) La misi\u00f3n napolitana. <\/em>En N\u00e1poles y en su reino, los jesuitas principalmente tuvieron el m\u00e9rito de alimentar una fecunda laboriosidad misionera que luego asumi\u00f3 caracteres propios; entre ellos, recordemos a Francisco Pavone (t 1637), fundador de la \u00abConferencia\u00bb, un so\u00addalicio de sacerdotes napolitanos que se dedica\u00adban a las misiones. Otros nombres importantes fueron: Carlos Carafa (t 1633), fundador de los<\/p>\n<p>P\u00edos Operarios; Antonio Torres, fundador de la \u00abCongregaci\u00f3n de los Sacerdotes seculares de la Pureza\u00bb; Sans\u00f3n Carnevale, fundador de la con\u00adgregaci\u00f3n de las Misiones Apost\u00f3licas. La misi\u00f3n duraba cuando menos una semana, y compren\u00add\u00eda la misa por la ma\u00f1ana, una iniciaci\u00f3n a la me\u00additaci\u00f3n o una instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica; luego a mediod\u00eda se ten\u00eda el \u00abgran catecismo\u00bb y la pre\u00addicaci\u00f3n mayor. Se hac\u00eda mucho uso de las pro\u00adcesiones penitenciales de los hombres que se trasladaban de una iglesia a otra con maderos, cuerdas, coronas de espinas, y se flagelaban, guiados en esto por el ejemplo de los misione\u00adros. Muy en boga la teatralidad con el uso de ca\u00adlaveras y la evocaci\u00f3n de figuras de condenados, con elementos espectaculares de indudable im\u00adpacto sobre el pueblo.<\/p>\n<p><em>b) <\/em><em>La misi\u00f3n central. <\/em>Tuvo a Pablo Segneri senior (t 1694) como su m\u00e1ximo protagonista. La predicaci\u00f3n del serm\u00f3n de la tarde la ten\u00eda, des\u00adpu\u00e9s de la catequesis hecha por el compa\u00f1ero (Pe\u00addro Pinamonti), en una iglesia a la que concu\u00adrr\u00edan las poblaciones de las zonas circunvecinas, a las que, por la ma\u00f1ana, hab\u00eda ido en procesi\u00f3n a invitar. Una asamblea tan numerosa no pod\u00eda reunirse m\u00e1s que en espacios abiertos. Las mi\u00adsiones que Segneri dirigi\u00f3 de 1665 a 1692 se des\u00adarrollaban de Pascua a comienzos de noviembre durante 8 \u00f3 10 d\u00edas, concluy\u00e9ndose con la co\u00admuni\u00f3n general y la procesi\u00f3n de penitencia. Tal forma, en la que los elementos penitenciales y emotivos eran fuertemente subrayados, fue practicada por una bandada de imitadores como: Fulvio Fontana (t1723), compa\u00f1ero de Segneri durante 10 a\u00f1os; Antonio Tommasini (t1717), mi\u00adsionero durante 53 a\u00f1os; Pablo Segneri junior (t1713); el beato Antonio Baldinucci (t1717). En muchas corporaciones se instituyeron fundacio\u00adnes para misioneros estables, lleg\u00e1ndose al \u00abpre\u00adfecto de misiones\u00bb para toda una zona.<\/p>\n<p><em>c) <\/em><em>Otros protagonistas. <\/em>Fueron los Capu\u00adchinos, con san Jos\u00e9 de Leonessa (t1612), que se distingui\u00f3 por un modo de predicar muy po\u00adpular; el venerable Antonio da Olivado (t1720) y el beato Angel da Acri (t1739), ap\u00f3stol de Calabria. Recordemos tambi\u00e9n a los Pa\u00fales ita\u00adlianos, entre ellos C\u00f3simo Galilei (t1672), y la misi\u00f3n \u00aburbana\u00bb en Roma de los Jesuitas, ini\u00adciada en 1609 y continuada hasta 1870 (fue c\u00e9lebre Pedro Gravita t1658, cuyo nombre so\u00adbrevive en el \u00abOratorio de Gravita\u00bb). La misi\u00f3n se ten\u00eda cada domingo traslad\u00e1ndose de mes en mes a doce iglesias y se orientaba a la co\u00admuni\u00f3n general el \u00faltimo domingo. Otra iniciati\u00adva interesante fue la del cardenal Esteban Durazzo (t1667), arzobispo de G\u00e9nova, que, des\u00adpu\u00e9s de haber introducido a los Pa\u00fales, quiso ins\u00adtituir los Misioneros urbanos para completar con la predicaci\u00f3n en la ciudad la que los hijos de san Vicente hac\u00edan en el campo.<\/p>\n<p>En <em>Alemania <\/em>las misiones fueron el equiva\u00adlente cat\u00f3lico a las visitas de los protestantes. Se fundaron instituciones estables que deb\u00edan ase\u00adgurar la presencia de grupos de misioneros por un cierto tiempo y en un \u00e1rea determinada. En es\u00adte caso, el nombre de misi\u00f3n no se refiere tanto a la forma de predicaci\u00f3n, sino a la casa o a la zona (misi\u00f3n de Baviera, de Rezia, del Tirol\u2026).<\/p>\n<p><em>Francia. <\/em>La herencia de las guerras de reli\u00adgi\u00f3n, la concurrencia de la propaganda de los hugonotes, unida a la profunda decadencia del clero, hab\u00edan creado las condiciones para consi\u00adderar a Francia como \u00abpa\u00eds de misi\u00f3n\u00bb. Se debe a\u00f1adir que el concilio de Trento no hab\u00eda sido a\u00fan aceptado m\u00e1s que unilateralmente por el clero. Las misiones fueron uno de los goznes de la re\u00adforma junto con la restauraci\u00f3n del sacerdocio y con el descubrimiento de una Iglesia entendida como lugar de la caridad.<\/p>\n<p>Las misiones francesas se caracterizaron por una fuerte impostaci\u00f3n catequ\u00e9tica. As\u00ed, Miguel Le Nobletz (t1652), entre los Bretones, se serv\u00eda de l\u00e1minas pintadas, centradas sobre las princi\u00adpales verdades de la fe, los sacramentos, las vir\u00adtudes, los consejos evang\u00e9licos. Para favorecer m\u00e1s la memorizaci\u00f3n de las verdades, el mismo misionero compuso c\u00e1nticos para el pueblo. La eficacia de la misi\u00f3n se ve\u00eda reforzada con la im\u00adplicaci\u00f3n de auxiliares laicos que explicaban los cuadros, el catecismo, y, mezclados entre la gen\u00adte, particiapaban en el di\u00e1logo entre el predicador y el pueblo. Le sucedi\u00f3 el jesuita beato Juliano Maunoir (t1683), que se rode\u00f3 de sacerdotes diocesanos, introdujo la renovaci\u00f3n de las pro\u00admesas bautismales como gesto de la misi\u00f3n y de los cursos de ejercicios espirituales. En la prime\u00adra mitad del siglo, en Auvernia, san Juan Francisco R\u00e9gis hab\u00eda alternado las duras misiones inver\u00adnales con la catequesis estival en Le Puy. La mis\u00adma impostaci\u00f3n catequ\u00e9tica encontramos en las misiones de aquellas sociedades de sacerdotes creadas como \u00abmisiones\u00bb, dependientes, en su origen, de Propaganda Fide y luego constituidas en comunidades aut\u00f3nomas.<\/p>\n<p>a) <em>Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. <\/em>La misi\u00f3n de san Vicente Depa\u00fal (de Paul, 1581-1660) estuvo marcada por el encuentro con un moribundo ne\u00adcesitado de confesi\u00f3n en 1617. Por esto, su mi\u00adsi\u00f3n terminaba en la confesi\u00f3n general, aunque teniendo en la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica el m\u00e9todo m\u00e1s oportuno. La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n fun\u00addada en 1625 se volvi\u00f3 en sus misiones a los po\u00adbres del campo con un estilo sencillo (\u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb), dedic\u00e1ndose a los peque\u00f1os centros por no menos de 15 d\u00edas en el per\u00edodo entre oto\u00f1o y la primavera tard\u00eda (a diferencia de la pre\u00addicaci\u00f3n central segneriana). Tambi\u00e9n estaban ausentes las flagelaciones, las procesiones peni\u00adtenciales, el canto popular. En efecto, san Vicente quer\u00eda que el canto fuese s\u00f3lo el gregoriano. Con la misi\u00f3n iba la formaci\u00f3n de los maestros y, so\u00adbre todo, de los sacerdotes del lugar para los que se ten\u00edan simult\u00e1neamente reuniones (\u00abconfe\u00adrencias\u00bb) de car\u00e1cter espiritual, lit\u00fargico, moral. Al t\u00e9rmino de la misi\u00f3n se fundaba la \u00abcofrad\u00eda de la caridad\u00bb, es decir, un grupo de laicos (en la pr\u00e1ctica, s\u00f3lo mujeres), que asum\u00edan el cuidado de las situaciones de necesidad de la parroquia. De su experiencia misionera, san Vicente sac\u00f3 la convicci\u00f3n de que no bastaba la obra itinerante, sin un trabajo duradero sobre el clero. Por ello, la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se dedic\u00f3 a la for\u00admaci\u00f3n del clero.<\/p>\n<p>b) <em>Otras experiencias francesas. <\/em>Sobre la huella de san Vicente podemos recordar a Cris\u00adt\u00f3bal d&#8217;Authier de Sisgaud (t1667), fundador de la congregaci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento, y a san Juan Eudes (t1680). Este \u00faltimo, adem\u00e1s de una intensa actividad misionera (de 1632 a 1674 pre\u00addic\u00f3 m\u00e1s de 110 misiones, incluso en grandes ciu\u00addades, de una duraci\u00f3n entre las 2 semanas y los 5 meses), fund\u00f3 una congregaci\u00f3n de sacer\u00addotes \u00abseculares\u00bb, sin exenci\u00f3n ni votos p\u00fablicos, para dirigir los seminarios y las misiones al pue\u00adblo, esto es, la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y Mar\u00eda. Tam\u00adbi\u00e9n el Oratorio de Jes\u00fas, de Pedro de B\u00e9rulle (t1629) se dedic\u00f3 a las misiones. Recordemos a Juan Bautista Gault (t1643), misionero y obispo de Marsella, y a Juan Bautista Lejeune (t1672).<\/p>\n<p>Hay otros destacados: san Alano de Solmi\u00adnihac (t 1659), obispo de Cahors; J. A. Le Vachet (t1681), sulpiciano; el arzobispo de Evreux, H. M. Boudon (t 1702), los Misioneros de san Jos\u00e9, fun\u00addados por Santiago Cr\u00e9tenet (t1666). Entre los dominicos jug\u00f3 un papel de primer\u00edsimo plano Antonio Le Quieu (t1676). Tuvo grand\u00edsima importancia la misi\u00f3n de los capuchinos, estimu\u00adlados en esto por el rey y por los cardenales ministros. La eminencia gris de Richelieu, el P. Jo\u00ads\u00e9 de Par\u00eds (Leclerc du Tremblay t 1638), se com\u00adprometi\u00f3 personalmente y con todo su prestigio. El misionero m\u00e1s conocido es sin duda el P. Ho\u00adnorato de Cannes (t 1694) que introdujo el uso de los ejercicios espirituales durante las misiones. Al comienzo de algunas predicaciones sub\u00eda al p\u00fal\u00adpito una calavera que iba vistiendo con un birre\u00adte de magistrado, un sombrero femenino, una corona real, y entablaba un di\u00e1logo.<\/p>\n<p>No podemos pasar revista a otros pa\u00edses donde las misiones no fueron menos fervorosas, como Espa\u00f1a, Portugal, Austria, las naciones es-lavas, etc., de las que daremos algunos detalles por lo que toca el 700.<\/p>\n<h2>4. Las misiones del Setecientos<\/h2>\n<p>En el siglo XVIII la misi\u00f3n conoci\u00f3 quiz\u00e1s el pe\u00adr\u00edodo de su m\u00e1ximo esplendor e incluso de su m\u00e1s rigurosa sistematizaci\u00f3n. Mientras que los Jesuitas, los Capuchinos y los Pa\u00fales predicaban las misiones en su propio estilo, aparecieron tres experiencias muy importantes.<\/p>\n<p>a)\u00a0\u00a0\u00a0 En Francia, acaeci\u00f3 un giro importante por obra de san Luis Mar\u00eda Grignon de Montfort (t1716), fundador de los Sacerdotes misioneros de la Compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda (Montfortianos). Se injerta sobre tradici\u00f3n misionera bretona y francesa, pe\u00adro con notables novedades. Los Paules (como los Jesuitas) predicaban misiones \u00abfundadas\u00bb, para no echar el peso de ninguna manera sobre las poblaciones, mientras que los Montfortianos se confiaban para el mantenimiento a la ayuda de la gente. A diferencia de san Juan Eudes que se dirig\u00eda a las grandes masas, san Luis Mar\u00eda pre\u00adfer\u00eda predicar en peque\u00f1os centros, pero con un programa muy denso: Misa, tres predicaciones, catecismo, rosario \u00edntegro. La misi\u00f3n montfortia\u00adna estaba muy cercana a las exigencias de la re\u00adligiosidad popular. Mientras que san Vicente de Pa\u00fal era al\u00e9rgico a las procesiones, Grignon de Montfort, intuyendo la necesidad de \u00abfiesta\u00bb del pueblo, lleg\u00f3 a hacer 7 procesiones en cada mi\u00adsi\u00f3n. Durante el desarrollo de la misi\u00f3n utilizaba medios muy convincentes, como los 15 estan\u00addartes del rosario y una serie de c\u00e1nticos com\u00adpuestos por \u00e9l mismo sobre la m\u00fasica de can\u00adciones muy conocidas. El momento culminante de la misi\u00f3n montfortiana estaba constituido por la renovaci\u00f3n de las promesas bautismales. Cada participante, postrado ante el libro del Evangelio, dec\u00eda: \u00abCreo firmemente todas las verdades del santo Evangelio de Jesucristo\u00bb. A continuaci\u00f3n, delante de la pila bautismal se re\u00adcitaba la siguiente f\u00f3rmula: \u00abRenuevo de cora\u00adz\u00f3n las promesas del bautismo y renuncio para siempre al diablo, al mundo y a m\u00ed mismo\u00bb. Por \u00faltimo, ante el altar de la Virgen, se reconoc\u00eda la propia consagraci\u00f3n: \u00abMe doy enteramente a Je\u00adsucristo por las manos de Mar\u00eda para llevar mi cruz en su seguimiento todos los d\u00edas de mi vida\u00bb. El santo logr\u00f3 elaborar f\u00f3rmulas sencillas, un pro\u00adgrama claro que ten\u00eda en cuenta la sensibilidad de su tiempo, y que no se desde\u00f1aba utilizar inclu\u00adso folletos, como el Contrato de alianza con Dios, una especie de compromiso bilateral que cada uno deb\u00eda suscribir de propio pu\u00f1o, y la erecci\u00f3n del Viacrucis.<\/p>\n<p>b)\u00a0\u00a0\u00a0 El esquema oratorio de san Pablo de la Cruz (t1775), fundador de los Pasionistas, era el co\u00adrriente en dos momentos: el del temor y el de la confianza, al que, como rasgo propio, se un\u00edan fre\u00adcuentes meditaciones sobre la Pasi\u00f3n. Al final de los sermones, a veces se flagelaba o se presen\u00adtaba con una corona de espinas sobre la cabeza y con una cuerda al cuello. Algunos ejercicios ca\u00adracter\u00edsticos de la misi\u00f3n pasionista eran los \u00abOra\u00adtorios de penitencia\u00bb, el sonar l\u00fagubre de las campanas con la recitaci\u00f3n de 5 Padrenuestros y Avemar\u00edas en honor de las 5 llagas de Cristo.<\/p>\n<p>c)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El ejemplo de una s\u00edntesis eficaz sobre la base de un org\u00e1nico soporte teol\u00f3gico y pastoral lo ofreci\u00f3 san Alfonso Mar\u00eda de Ligorio (t1787). Fin de la misi\u00f3n no es infundir miedo, sino llevar a la conversi\u00f3n. Aunque los Nov\u00edsimos ten\u00edan am\u00adplio espacio, el acento se pon\u00eda sobre el amor y sobre la misericordia de Cristo. Por ello, los pun\u00adtos fundamentales de la predicaci\u00f3n misionera eran: el amor a Jes\u00fas crucificado, la devoci\u00f3n a la Virgen, la necesidad de la oraci\u00f3n para la sal\u00advaci\u00f3n; la huida de las ocasiones de pecado, el gra\u00adve da\u00f1o de ocultar los pecados en la confesi\u00f3n. Para obtener esto, san Alfonso quer\u00eda una dura\u00adci\u00f3n conveniente de las misiones, esto es, 10-12 d\u00edas en los lugares m\u00e1s peque\u00f1os, 3 semanas al menos para los mayores. Adem\u00e1s, no quer\u00eda que los confesores fueran reclutados en el lugar. Eran los mismos misioneros los que deb\u00edan confesar. Por ello, deb\u00edan ser en n\u00famero proporcionado a las necesidades de la gente. Donde san Alfonso se mostraba genial, era en los medios pr\u00e1cticos que ense\u00f1aba, como: \u00abla introducci\u00f3n a la vida devota\u00bb, que consiste en ense\u00f1ar a meditar, y la \u00abrenovaci\u00f3n del esp\u00edritu\u00bb que, despu\u00e9s de un tiempo, volv\u00eda a los misioneros a la parroquia para una revisi\u00f3n.<\/p>\n<p>d)\u00a0\u00a0\u00a0 Otras experiencias. Hay que recordar de\u00adbidamente otras figuras e iniciativas florecidas en Italia, como la \u00abMisi\u00f3n Imperial\u00bb, un instituto de sacerdotes romanos fundado por Francisco Ma\u00adr\u00eda Imperial (t1770) precisamente para las misio\u00adnes; la \u00abmisi\u00f3n de san Vicente Ferrer\u00bb, de los dominicos napolitanos; el capuchino Cayetano Migliorini de B\u00e9rgamo (t1753); los \u00abmisioneros Mannariniani\u00bb (Misioneros del Smo. Sacramento) de Teano (de 1730) y los Oblatos de Rho.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, fueron famosos el jesuita Pedro Calatayud (t 1773), que iniciaba las misiones con frases de efecto (\u00abj Dentro de 40 d\u00edas, N\u00ednive se\u00adr\u00e1 destruida!\u00bb), y el capuchino beato Diego de C\u00e1diz (t1801). En el \u00e1rea de lengua alemana, el P. Fontana SJ, obtuvo grandiosos \u00e9xitos tambi\u00e9n en Suiza y el Tirol (mediante int\u00e9rprete), aunque levantaban graves objecciones las penitencias p\u00fa\u00adblicas. Carlos Maillardoz SJ (t 1733) desarroll\u00f3 un m\u00e9todo que expurgaba los elementos contrariios a la sensibilidad de sus compatriotas. C\u00e9lebre mi\u00adsionero fue Crist\u00f3bal M\u00fcller (t1766) que impre\u00adsionaba por su trato cautivador y afable: seg\u00fan \u00e9l, los hombres no deb\u00edan ser atados con las cade\u00adnas del rigor, sino con los v\u00ednculos del amor. Se fundaron misiones estables en el Tirol, Baviera, en el territorio de Salsburgo, en Austria, Stiria y Hungr\u00eda. En estos \u00faltimos territorios, destac\u00f3 Ig\u00adnacio Parhammer SJ (t1786), cuya misi\u00f3n tuvo un car\u00e1cter catequ\u00e9tico. Por medio de los re\u00addentoristas san Clemente Mar\u00eda Hofbauer (t 1820) y Tadeo H\u00fcbl, el m\u00e9todo alfonsiano lleg\u00f3 a Polo\u00adnia y al mundo germ\u00e1nico.<\/p>\n<h2>5. La misi\u00f3n en el Ochocientos y el Novecientos<\/h2>\n<p>La experiencia misionera fue interrumpida du\u00adrante el per\u00edodo revolucionario dondequiera que llegaron las tropas francesas. Las comunidades misioneras fueron dispersadas, los misioneros -que, en general, ten\u00edan un gran ascendente so\u00adbre el pueblo- fueron particularmente vigilados. Ba\u00adjo Napole\u00f3n, se reanudaron las misiones con los \u00abPadre de la fe\u00bb y la \u00abSociedad del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb de Pedro Jos\u00e9 de Clorivi\u00e9re (t1820). Fue\u00adron iniciativas insuficientes, adem\u00e1s por la dis\u00adpersi\u00f3n y el envejecimiento de las comunidades misioneras tradicionales. En 1809, Napole\u00f3n (que pensaba en una \u00fanica sociedad misionera) prohi\u00adbi\u00f3 la actividad misionera.<\/p>\n<p>La Restauraci\u00f3n produjo una extraordinaria re\u00adcuperaci\u00f3n de las misiones, en cuanto que fue\u00adron juzgadas como el medio m\u00e1s eficaz para sa\u00adcudir a las poblaciones y combatir la filosof\u00eda de las luces. En Francia, surgieron los \u00abMisioneros de Francia\u00bb. Reemprendieron su actividad los \u00abMisioneros de Beaupr\u00e9\u00bb fundados por Juan Vui\u00adIlemenot (t1721) en 1682. En Tolosa, en Tours, en Bayeux surgieron sociedades de sacerdotes misioneros. La \u00abcongregaci\u00f3n de los Sagrados Corazones\u00bb (Picpus) de Pedro Coudrin (t1837) y la de los Oblatos de Mar\u00eda Inmaculada de Carlos Jos\u00e9 Eugenio de Mazenod (t1861) tuvieron las mi\u00adsiones entre sus primeras actividades. Un ambi\u00adcioso proyecto de misiones fue alimentado por los hermanos Juan (t1860) y F\u00e9lix de La Mennais (t1854) con la creaci\u00f3n de la \u00abcongregaci\u00f3n de san Pedro\u00bb, que no sobrevivi\u00f3, sin embargo, a la crisis de <em>L&#8217;Avenir . <\/em><\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n misionera para suscitar la con\u00adversi\u00f3n indujo a veces a una b\u00fasqueda exagera\u00adda de lo macabro, mientras que, en el intento de proponer una sociedad cristiana, confundi\u00f3 la res\u00adtauraci\u00f3n religiosa con la borb\u00f3nica. La revolu\u00adci\u00f3n de 1830, desencadenando una aut\u00e9ntica ca\u00adza de las cruces de las misiones, demostr\u00f3 que no se hab\u00eda tenido en cuenta el cambio de la opi\u00adni\u00f3n p\u00fablica y que la esperada cristianizaci\u00f3n no se hab\u00eda obtenido. Ciertamente, no faltaron las conversiones, e incluso no ser\u00eda correcto atribuir a las misiones la responsabilidad del odio anti\u00adclerical de los c\u00edrculos liberal-burgueses, tanto m\u00e1s que hasta 1830, sobre 36. 000 parroquias, s\u00f3lo se tuvo una media de cerca de 100 misio\u00adnes al a\u00f1o.<\/p>\n<p>En Italia, el per\u00edodo de la Restauraci\u00f3n hizo florecer numerosas nuevas iniciativas, como los \u00abSacerdotes de la Precios\u00edsima Sangre\u00bb de san Gaspar del Bufalo (t1837), los \u00abPallottini\u00bb de san Vicente Pallotti (t1850), los Oblatos de Mar\u00eda Vir\u00adgen de P\u00edo Brunone Lanteri (t1830). C\u00e9lebres mi\u00adsioneros fueron san Vicente Mar\u00eda Strambi (t1824) que predic\u00f3 misiones incluso despu\u00e9s de ser hecho obispo de Macerata, como san Antonio<\/p>\n<p>Mar\u00eda Gianelli (t1846), obispo de Bobbio, y Car\u00adlos Odescalchi (t1841) que, de cardenal vicario de Roma metido jesuita, reemprendi\u00f3 la predicaci\u00f3n de misiones.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, como respuesta a la descristiani\u00adzaci\u00f3n, se levant\u00f3 la obra de san Antonio Mar\u00eda Claret (t1870), fundador de los \u00abClaretianos\u00bb. En Suiza, fueron los jesuitas los que reactivaron las misiones con Nicol\u00e1s Godinot (t1842) en el Valiese y con el futuro general Juan Felipe Roothaan en los cantones alemanes en el trienio 1821-1823. Los redentoristas se empe\u00f1aron en Alsacia, en Baden, en Austria. Jesuitas y Reden\u00adtoristas reiniciaron las misiones en B\u00e9lgica desde el d\u00eda inmediato a la independencia, aban\u00addonando, sin embargo, la misi\u00f3n central por la parroquial. La recuperaci\u00f3n misionera se comen\u00adz\u00f3 en Baviera en 1841, en 1846 en la di\u00f3cesis de Paderborn, en 1849 en Westfalia y en Bohemia. El rosminiano L. Gentili y el pasionista beato Do\u00admingo Barberi de la Madre de Dios (t1849) in\u00adtrodujeron las misiones en Irlanda e Inglaterra. A las misiones, se confi\u00f3 en Estados Unidos el cul\u00adtivo de los cat\u00f3licos inmigrados (Redentoristas; en\u00adtre ellos san G. N. Neumann).<\/p>\n<p>En la segunda mitad del 800 y en el 900, las misiones experimentaron un ulterior incremento geogr\u00e1fico. Recordemos al menos los Misioneros del SS. Sacramento fundados en Irlanda en 1866, los Misioneros adoradores de Andr\u00e9s Soulas (1857), los Misioneros de La Salette fundados en 1852, los de issoudun de Julio Chevalier (t1907), los Oblatos de san Hilario (1855), en Francia. En el mundo latino-americano, junto a las comuni\u00addades tradicionales, hay que recordar: los Misio\u00adneros de San Jos\u00e9 (1872) y los Misioneros de la Sagrada Familia de Uruap\u00e1n (1935) en M\u00e9jico; los Misioneros del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas de Vic\u00adtoria (Chile) (1943); los Misioneros dom\u00e9sticos de Am\u00e9rica fundados en 1939 por Guillermo Bis\u00adhop (t1953). Para Italia, hubo fundaciones misio\u00adneras en Spoleto (1873), Brescia (1900), Vigeva\u00adno (1908). Tambi\u00e9n, los Misioneros libaneses de san Pablo (1903) tuvieron entre sus fines la pre\u00addicaci\u00f3n de las misiones.<\/p>\n<p>Aunque las misiones continuaron, no tuvie\u00adron ya la importancia de los siglos precedentes. Gradualmente, la misi\u00f3n dej\u00f3 de interesar a la to\u00adtalidad de una parroquia o de una zona, no tuvo ya influjo sobre algunas categor\u00edas de personas (intelectuales, obreros) ni sobre los alejados en ge\u00adneral, convirti\u00e9ndose m\u00e1s bien en un curso espi\u00adritual o catequ\u00edstico para los practicantes m\u00e1s o menos tibios. Otros fen\u00f3menos colaterales a la misi\u00f3n han sido la cristalizaci\u00f3n de los m\u00e9todos, que en muchos casos no tuvieron en cuenta el cambio cultural, y la actitud pol\u00e9mica o defensi\u00adva de los misioneros que abusaban de la apolo\u00adg\u00e9tica. Se intentaron otros caminos, como la ins\u00adtituci\u00f3n de misiones separadas por categor\u00edas (hombres y mujeres en horarios distintos, obre\u00adros, estudiantes), por sectores (misiones por barrios, misiones dom\u00e9sticas, misiones en las f\u00e1bricas). En Italia, lograron un cierto relieve las misiones predicadas por los \u00abvoluntarios\u00bb de la Pro Civitate Christiana, dirigidas ya a las masas ya a grupos particulares de personas. Se intent\u00f3 tambi\u00e9n renovar la tem\u00e1tica de las misiones. Dis\u00adcutidas en congresos apropiados (en Francia, en 1909; en Alemania en 1912 fue fundada la <em>Mis\u00adsionskonferenz), <\/em>las misiones no lograron alcan\u00adzar la transformaci\u00f3n necesaria para asegurar la importancia de primer plano que tuvieron en los siglos XVII-XVIII. Las \u00abperegrinatio Mariae\u00bb de\u00adsarrolladas particularmente despu\u00e9s de la se\u00adgunda guerra mundial, no lograron detener una cri\u00adsis ya en acto, que se manifest\u00f3 ampliamente en los a\u00f1os posteriores a 1960. Desde hace algunos a\u00f1os (en concreto, despu\u00e9s de 1975), sin em\u00adbargo, se asiste a una recuperaci\u00f3n de las mi\u00adsiones en Francia, en Italia, etc., a la b\u00fasqueda de f\u00f3rmulas que permitan conservar el fruto tam\u00adbi\u00e9n con estilos diversos de anuncio. (Cf. para algunas experiencias italianas el vol. <em>Missioni al popolo per gli anni &#8217;80\u2026 <\/em>v. Bibliograf\u00eda)<\/p>\n<h2>6. La Misi\u00f3n vicenciana<\/h2>\n<p>A la congregaci\u00f3n fundada por san Vicente en 1625, la llaman \u00abde la Misi\u00f3n\u00bb porque tuvo co\u00admo finalidad originaria la evangelizaci\u00f3n de los pobres por medio de las misiones. Se dio tanta importancia al nombre que el santo tuvo un con\u00adflicto con D&#8217;Authier a causa del nombre del pro\u00adpio grupo misionero.<\/p>\n<p>En una conferencia a los misioneros, dec\u00eda el santo: \u00abEl punto esencial de nuestra vocaci\u00f3n es trabajar por la salvaci\u00f3n de los pobres campesi\u00adnos; todo lo dem\u00e1s es accesorio; porque no nos habr\u00edamos ocupado de las ordenaciones, de los seminarios eclesi\u00e1sticos, si no hubi\u00e9semos cre\u00ed\u00addo necesario, para conservar en el pueblo el fru\u00adto de las misiones, tener buenos sacerdotes; imi\u00adtando en esto a los grandes conquistadores, los cuales dejaban guarniciones en los territorios que tomaban, por temor a perder lo que hab\u00edan ad\u00adquirido con tanta fatiga. \u00bfNo somos muy afortu\u00adnados, queridos hermanos, representando tan al vivo la vocaci\u00f3n de Jesucristo? Porque, \u00bfqui\u00e9n re\u00adpresenta el estilo de vida seguido por Jesucristo sobre la tierra mejor que los misioneros?\u00bb (XI, 55; cf. 386). El santo ha dado a la congregaci\u00f3n vir\u00adtudes din\u00e1micas para el servicio, esto es, fun\u00adcionales para la misi\u00f3n: la humildad, la sencillez, la caridad, la prudencia, el esp\u00edritu de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quer\u00eda el santo que en su comunidad, com\u00adpuesta por \u00abhombres apost\u00f3licos\u00bb, todos, inclu\u00adso tambi\u00e9n los hermanos coadjutores y los es\u00adtudiantes, a trav\u00e9s del \u00abcuarto voto\u00bb, estuviesen comprometidos en un servicio apost\u00f3lico: <em>\u00abIns\u00adtruir a los campesinos: he ah\u00ed, nuestra vocaci\u00f3n. S\u00ed; Nuestro Se\u00f1or nos pide evangelizar a los po\u00adbres: he ah\u00ed, lo que ha hecho y lo que quiere con\u00adtinuar por medio de nosotros\u00bb <\/em>(XI, 386).<\/p>\n<p>Los presupuestos de la actividad misionera eran: la gratuidad y el peque\u00f1o m\u00e9todo.<\/p>\n<p>Vicente ha considerado siempre la gratuidad como un baluarte de la comunidad. Como los ca\u00adpuchinos est\u00e1n obligados a vivir de limosna, los misioneros deben predicar gratuitamente (III, 227s). Quiso, por consiguiente, que cada casa tu\u00adviese rentas suficientes para mantener a los mi\u00adsioneros en su alimento, vivienda, viajes y gastos varios. Haci\u00e9ndolo de este modo, los misioneros no serv\u00edan de carga a las parroquias, evitaban que los p\u00e1rrocos tuvieran ese pretexto para rehusar la misi\u00f3n y manten\u00eda a sus hijos alejados de la codicia.<\/p>\n<p>Al peque\u00f1o m\u00e9todo, se aferraba particular\u00admente. Viene de Dios y se conforma al modo de predicar del Hijo de Dios y de los ap\u00f3stoles (XI, 166). De ah\u00ed, la sencillez del contenido, de la forma y del tono, evitando pr\u00e9dicas largas, com\u00adparaciones abstrusas, palabras \u00e1speras y de dif\u00ed\u00adcil comprensi\u00f3n. \u00abPredicar a lo misionero\u00bb era un estilo, un modo de ponerse humildemente en el lugar del evangelizador, una serie de contenidos con objeto de ganar al auditorio. Con este m\u00e9to\u00addo, Vicente de Pa\u00fal quer\u00eda que el misionero se hi\u00adciera voz de la Palabra que salva para hacer na\u00adcer la Iglesia en las almas.<\/p>\n<p>Nacida para las misiones, la congregaci\u00f3n no fue siempre rigurosamente fiel a su carisma. De la muerte del santo a final del siglo XVII, se da en Francia (pero no en Italia) un progresivo desliza\u00admiento del centro de gravedad de la comunidad. El ministerio principal no es ya el de las misiones, sino que lo va siendo cada vez m\u00e1s es el de la formaci\u00f3n del clero en los seminarios. Lo de\u00admuestra la estad\u00edstica de las nuevas casas. Bajo Alm\u00e9ras, se fundaron 8 casas. Una (Fontaineble\u00adau) era una capellan\u00eda regia; de las otras 7, sabe\u00admos que eran seminarios, a los que se juntaba en 6 casas el ministerio de las misiones. Con Jolly, se da el verdadero giro. Fund\u00f3 28 seminarios fren\u00adte a 19 casas de misiones. De \u00e9stas \u00faltimas, s\u00f3\u00adlo 5 ten\u00edan exclusivamente este ministerio, y es\u00adtaban todas fuera de Francia.<\/p>\n<p>Por lo que concierne al desarrollo, sabemos que las misiones se ten\u00edan en los meses m\u00e1s in\u00adclementes, cuando los caminos eran impractica\u00adbles y los abastecimientos inciertos, los misio\u00adneros, para no verse obligados a ser carga para la poblaci\u00f3n, deb\u00edan partir suficientemente equi\u00adpados. Helos entonces, con un saco de cuero en el que pon\u00edan la lencer\u00eda, un gorro para la noche, un peine, un par de botas, un solideo, el Brevia\u00adrio, el Nuevo testamento, la <em>Imitaci\u00f3n de Cristo,<\/em> un casuista. No pod\u00edan, por tanto, cargarse con muchas cosas, particularmente de libros, que, despu\u00e9s de todo, no pod\u00edan leer.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del saco personal, habla algunos ba\u00fa\u00adles o cestas de mimbre para el ajuar com\u00fan del equipo. Comprend\u00eda, ante todo, algunos libros co\u00admunes, como una Biblia, una concordancia, un li\u00adbro de meditaciones, otro para la lectura en la mesa, algunos libros de moral, entre ellos una copia de los casos resueltos en la Sorbona que serv\u00eda de texto. Estaban luego, los documentos que se hab\u00edan de presentar a los p\u00e1rrocos, como el mandato del obispo, el breve de las indulgen\u00adcias, el reglamento de la cofrad\u00eda de la Caridad. Para el correcto desarrollo de la misi\u00f3n, se pre\u00adve\u00eda un reloj, un despertador, dos clepsidras, en\u00adcerradas en una caja de cart\u00f3n y lata, una cam\u00adpanilla. Los misioneros llevaban consigo adem\u00e1s todo lo necesario para la misa, es decir, un mi\u00adsal, un canon de altar, corporales, purificadores, hostias, sobrepellices para los predicadores y los confesores, confesonarios port\u00e1tiles. En el equi\u00adpaje ten\u00edan sitio tambi\u00e9n platos y escudillas. Se hicieron peticiones tambi\u00e9n de transportar literas y cortinas de camas. Pero la asamblea de 1673 neg\u00f3 la autorizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se formaban, pues, los grupos de misione\u00adros, que en San L\u00e1zaro los llamaban \u00abcuadrillas\u00bb, compuestos por el director, algunos misioneros y un hermano coadjutor. Los sacerdotes deb\u00edan ser por lo menos tres para que se observase el reglamento. En San L\u00e1zaro, hab\u00eda dos cuadrillas siempre organizadas para predicar en los alrede\u00addores de Par\u00eds y en las di\u00f3cesis vecinas. Luego, estaba el \u00abescuadr\u00f3n volante\u00bb (camp volant), un grupo de 5 misioneros destinados a predicar en di\u00f3cesis lejanas adem\u00e1s de a la ayuda de otras casas. El superior de la casa o el director de la mi\u00adsi\u00f3n distribu\u00edan las tareas. Uno predicaba el ser\u00adm\u00f3n, otro ten\u00eda el gran catecismo y un tercero el peque\u00f1o catecismo. Un ejemplo de esta divisi\u00f3n del trabajo nos queda en una carta de san Vi\u00adcente: Nicol\u00e1s Pavillon tendr\u00e1 el serm\u00f3n, Fran\u00adcisco Renar se ocupar\u00e1 del Credo, Nicol\u00e1s Rocha de los mandamientos, Daniel Grenu de la plega\u00adria, Roberto de Sergis de los sacramentos, todos bajo la direcci\u00f3n de Portaill1, 230). La menci\u00f3n de Pavillon nos recuerda la presencia de otros sa\u00adcerdotes, sobre todo de las conferencias de los martes. Tambi\u00e9n, pod\u00eda agregarse a las cuadrillas misioneras incluso novicios o estudiantes de la congregaci\u00f3n o de los seminarios diocesanos.<\/p>\n<p>Los hermanos se ocupaban de la cocina. Los seminaristas, de ayudar en la sacrist\u00eda, asegurar el buen orden de las celebraciones. A estas dos categor\u00edas, les estaba prohibida la predicaci\u00f3n, reservada exclusivamente a los sacerdotes. Pe\u00adro no deb\u00edan perder la ocasi\u00f3n de ense\u00f1ar priva\u00addamente a los pobres, tomados individualmente.<\/p>\n<p>El papel del director era muy importante. Gen\u00adralmente era tambi\u00e9n el superior de la casa, pe\u00adro no siempre. Pod\u00eda incluso ser un hermano cua\u00adlificado, pero designado por el superior. Deb\u00eda tomar las directrices del superior, distribuir a los misioneros los alojamientos, tomar contacto con el p\u00e1rroco, dirigir una encuesta secreta sobre el estado de la parroquia. Antes del comienzo de las actuaciones de la misi\u00f3n, en una conferencia deb\u00eda recordar los m\u00e9todos de la iniciativa, asig\u00adnar los confesonarios, seguir y animar a los co\u00adhermanos, avisar a los predicadores demasiado largos que hab\u00eda terminado el tiempo de la predicaci\u00f3n, haciendo sonar la campanilla. Los misioneros deb\u00edan recurrir a \u00e9l cuando quer\u00edan alejarse de la iglesia. Tambi\u00e9n era papel suyo el de consejero para los casos complicados que se presentasen.<\/p>\n<p>En concreto, despu\u00e9s de haber recibido la bendici\u00f3n del superior y hecha la visita al Sant\u00ed\u00adsimo Sacramento, comenzaba el viaje, que se hac\u00eda a pie, a veces a caballo o con medios de transporte (carros, carrozas, barcos). Deb\u00edan ir de dos en dos, caminar con recogimiento, despu\u00e9s de haber rezado el Itinerario, hablar modesta\u00admente evitando familiarizarse demasiado con la gente.<\/p>\n<p>Llegados a la vista del lugar donde los misio\u00adneros deber\u00edan ser anunciadores de la salvaci\u00f3n, el primer gesto que hab\u00eda que hacer era saludar a los \u00e1ngeles tutelares y dirigirse al lugar reci\u00adtando las letan\u00edas de los santos.<\/p>\n<p>La primera visita que hab\u00eda que hacer era al p\u00e1rroco al que deb\u00edan mostrar el mandamiento del obispo y pedirle su autorizaci\u00f3n y su bendici\u00f3n. Si recib\u00edan un rechazo, entonces deb\u00edan retirarse en paz.<\/p>\n<p>El director deb\u00eda buscar el alojamiento y asig\u00adnar a cada uno el lecho y el confesonario. Luego, deb\u00eda informarse de las condiciones de la parro\u00adquia, sobre el fervor, sobre las situaciones m\u00e1s corrientes, pidiendo consejo e informaci\u00f3n al p\u00e1\u00adrroco y a los \u00ablibros vivos\u00bb, es decir, a las perso\u00adnas m\u00e1s influyentes e informadas del lugar.<\/p>\n<p>Desp\u00faes, empezaba a desarrollarse la misi\u00f3n en un conjunto de predicaci\u00f3n, de confesiones, de celebraciones, con una dosificaci\u00f3n muy pru\u00addente.<\/p>\n<p>a) La predicaci\u00f3n. La participaci\u00f3n en los ejercicios de la predicaci\u00f3n no era taxativa para todos. Una cierta flexibilidad permit\u00eda cierta adap\u00adtaci\u00f3n a las situaciones concretas, para lugares muy peque\u00f1os o para un n\u00famero reducido de mi\u00adsioneros. La misma participaci\u00f3n de los fieles no estaba prevista para todos los momentos. Se po\u00add\u00eda admitir que en una familia algunos miembros escuchasen la predicaci\u00f3n por la ma\u00f1ana y otros por la tarde. El criterio era la eficacia pastoral. Se reservaba una vigilancia especial para evitar la sa\u00adturaci\u00f3n de la palabra de Dios (I, 273).<\/p>\n<p>Por lo que toca al desarrollo de la predicaci\u00f3n misionera, \u00e9sta se basaba en dos gruesos pila\u00adres.<\/p>\n<p>El primer ejercicio era la <em>predica di massima. <\/em>Una inteligente planificaci\u00f3n preparaba gradual\u00admente a la poblaci\u00f3n a acoger los temas de la misericordia, la reconciliaci\u00f3n, las restituciones que constitu\u00edan la nervadura de toda la misi\u00f3n. Algunos predicadores se ayudaban con los re\u00adcursos oratorios, otros con elementos teatrales, como mostrar una calavera o asistir al caminar solemne de una procesi\u00f3n con el Cristo muerto o con la Dolorosa. Todo esto estaba ausente de la tradici\u00f3n de la misi\u00f3n, por el contrario, gracias al peque\u00f1o m\u00e9todo, ten\u00eda un instrumento flexi\u00adble y f\u00e1cil para una exposici\u00f3n cre\u00edble y seduc\u00adtora.<\/p>\n<p>Para la predicaci\u00f3n que se ten\u00eda por la ma\u00f1ana muy pronto, antes de que los campesinos se marchasen al trabajo, se encargaba al misione\u00adro m\u00e1s experimentado. Despu\u00e9s de la misa, el predicador sub\u00eda al p\u00falpito y presentaba el tema que desarrollaba en los acostumbrados tres pun\u00adtos del \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb: naturaleza, motivos, medios.<\/p>\n<p>Los temas desarrollados eran los siguientes, seg\u00fan J. J. Jeanmaire, <em>Sermons de Saint Vin\u00adcent. . <\/em>2 vol. Paris 1859:<\/p>\n<ol>\n<li>Serm\u00f3n que puede servir para anunciar la misi\u00f3n alguna semana antes de que comience.<\/li>\n<li>Sobre la salvaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Sobre la penitencia.<\/li>\n<li>Sobre el examen.<\/li>\n<li>Sobre el examen de los pecados.<\/li>\n<li>El pecado.<\/li>\n<li>La Palabra de Dios.<\/li>\n<li>La contrici\u00f3n.<\/li>\n<li>La confesi\u00f3n particular.<\/li>\n<li>La confesi\u00f3n general.<\/li>\n<li>La muerte.<\/li>\n<li>El juicio particular.<\/li>\n<li>El buen prop\u00f3sito.<\/li>\n<li>La muerte de los pecadores.<\/li>\n<li>La embriaguez.<\/li>\n<li>Sobre el callar los pecados por verg\u00fcenza.<\/li>\n<li>Los Mandamientos de Dios.<\/li>\n<li>La fe.<\/li>\n<li>El juicio final.<\/li>\n<li>Las penas corporales del infierno.<\/li>\n<li>Las penas espirituales del infierno.<\/li>\n<li>La esperanza.<\/li>\n<li>El juramento.<\/li>\n<li>La blasfemia.<\/li>\n<li>La santificaci\u00f3n del domingo.<\/li>\n<li>El respeto debido a las iglesias.<\/li>\n<li>Las buenas obras.<\/li>\n<li>El sacramento del matrimonio.<\/li>\n<li>Los deberes de los hijos para con los padres.<\/li>\n<li>Los deberes de los se\u00f1ores y las se\u00f1oras.<\/li>\n<li>Los deberes de los siervos y de las siervas.<\/li>\n<li>Los deberes de los padres y madres para con los hijos.<\/li>\n<li>La ira.<\/li>\n<li>Las personas casadas.<\/li>\n<li>El amor de Dios.<\/li>\n<li>La oraci\u00f3n.<\/li>\n<li>El amor a los enemigos.<\/li>\n<li>El amor al pr\u00f3jimo.<\/li>\n<li>La huida de las ocasiones.<\/li>\n<li>El hurto.<\/li>\n<li>La restituci\u00f3n.<\/li>\n<li>La dilaci\u00f3n de la penitencia.<\/li>\n<li>La satisfacci\u00f3n.<\/li>\n<li>La maledicencia.<\/li>\n<li>El esc\u00e1ndalo<\/li>\n<li>El para\u00edso.<\/li>\n<li>La comuni\u00f3n sacr\u00edlega.<\/li>\n<li>La devoci\u00f3n a la Virgen.<\/li>\n<li>Los afectos.<\/li>\n<li>Sobre la pr\u00e1ctica del cristiano.<\/li>\n<li>El sexto mandamiento.<\/li>\n<li>La reca\u00edda.<\/li>\n<li>El fruto de la Comuni\u00f3n.<\/li>\n<li>El retorno de la procesi\u00f3n.<\/li>\n<li>La perseverancia.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El segundo era el catecismo, por el que san Vicente ten\u00eda una verdadera pasi\u00f3n. Estaba con\u00advencido de que un alma que no conoce a Dios, que no sabe lo que Dios ha hecho por ella, no pue\u00adde creer, esperar, amar (XI, 388). En una carta a Lamberto aux Couteaux, el santo afirmaba que el fruto de la misi\u00f3n se sacaba principalmente del catecismo (1, 441). Sus maestros, seg\u00fan Andr\u00e9s Dodin, hab\u00edan sido el oratoriano Santiago Gas\u00adtaud (Gasteau, t1628) que le hab\u00eda ense\u00f1ado la sencillez en la predicaci\u00f3n; Adri\u00e1n Bourdoise (t1655), el fogoso p\u00e1rroco de San Nicol\u00e1s du Chardonnet, del que aprendi\u00f3 la eficacia de los ins\u00adtrumentos r\u00e1pidos como peque\u00f1os folletos a im\u00adprenta; C\u00e9sar de Bus y san Francisco de Sales.<\/p>\n<p>Una pregunta que se plantea es qu\u00e9 catecis\u00admo se ense\u00f1aba. San Vicente habla de un cate\u00adcismo en una carta a Juan Mart\u00edn (VI1, 222). La asamblea de 1668 recomienda a los misioneros servirse de \u00abnuestro catecismo\u00bb. \u00c9ste ha sido identificado con un manuscrito de la Biblioteca na\u00adcional de Par\u00eds, pero sin pruebas evidentes (J. Guichard, <em>Saint Vincent de Paul cat\u00e9chiste, <\/em>Paris 1938-9 &#8216;sacado de los <em>Cahiers cat\u00e9chsitiques]. <\/em>El autor publica un documento en la BN, fonds fr. Ms. 19228, ff 219-230).<\/p>\n<p>El ejercicio del catecismo (catequesis) esta\u00adba subdividido en <em>grande y peque\u00f1o, <\/em>seg\u00fan se re\u00adfiriese a los adultos o a los ni\u00f1os, en los que los predicadores intentaban desarrollar un plan de instrucci\u00f3n que privilegiase los principales mis\u00adterios de la fe.<\/p>\n<p>El <em>peque\u00f1o catecismo <\/em>se ten\u00eda a mediod\u00eda en\u00adtre la 1 y las 2 y era para los ni\u00f1os. Comenzaba con una instrucci\u00f3n muy familiar, que la ten\u00eda un misionero que no sub\u00eda al p\u00falpito. Usando el m\u00e9\u00adtodo del di\u00e1logo, se instru\u00eda a los ni\u00f1os sobre la Unidad y la Trinidad de Dios, sobre la Encarnaci\u00f3n, el pecado, la penitencia, los mandamientos, la preparaci\u00f3n para la comuni\u00f3n. Luego se ense\u00f1aban las oraciones, se cantaban los mandamientos y se recitaban el credo y el Pater.<\/p>\n<p>La inventiva pastoral hab\u00eda sugerido a los mi\u00adsioneros utilizar cartelones ilustrados o un di\u00e1lo\u00adgo entre los misioneros o incluso con alg\u00fan ni\u00f1o m\u00e1s espabilado. Es m\u00e1s, justamente este di\u00e1lo\u00adgo se usaba en el gran catecismo para sorpren\u00adder a los adultos.<\/p>\n<p>El catecismo para los adultos, o gran catecis\u00admo, se desarrollaba por la tarde, hacia las 6, a la vuelta del trabajo. El encargado sub\u00eda al p\u00falpito y comenzaba interrogando a un ni\u00f1o y recapitulan\u00addo la lecci\u00f3n precedente. La eficacia de este ges\u00adto se verific\u00f3 en la conversi\u00f3n de un protestante en Marchais. Un hugonote estaba ya muy cerca\u00adno a la fe cat\u00f3lica, pero encontraba dificultad a pro\u00adp\u00f3sito de la veneraci\u00f3n de las im\u00e1genes. Se cues\u00adtionaba una estatua de la Sma. Virgen. El santo pregunt\u00f3 a un ni\u00f1o. \u00c9ste expuso con tanta claridad la doctrina cat\u00f3lica sobre la veneraci\u00f3n de las im\u00e1genes que el protestante se qued\u00f3 sorpren\u00addido y convencido (Abelly 1, 91).<\/p>\n<p><em>b) <\/em><em>Los sacramentos. <\/em>En primer lugar, estaba el sacramento de la <em>penitencia. <\/em>Hab\u00eda sido el punto que decidi\u00f3 al santo en Folleville, y era conside\u00adrado el culmen de la misi\u00f3n. La misi\u00f3n triunfaba si se hac\u00eda bien la confesi\u00f3n general. Los misio\u00adneros insist\u00edan sobre este punto. En los primeros d\u00edas, se evitaban las confesiones, que luego se re\u00adalizaban en los d\u00edas siguientes, para permitir una adecuada preparaci\u00f3n. Los predicadores ten\u00edan que pedir ayuda porque la afluencia era muy ele\u00advada. En algunos lugares, la gente esperaba fue\u00adra de la iglesia horas y horas y hasta de noche. Pa\u00adra los misioneros, que se hac\u00edan ayudar por otros religiosos o por sacerdotes celosos, era una labor muy fatigosa. Pod\u00edan estar en el confesonario has\u00adta 8 horas. Los confesores ten\u00edan la facultad de absolver de los casos reservados y de conceder indulgencia plenaria. Generalmente, los confeso\u00adres eran severos. Sobre todo en el 600, la actitud de los confesores era m\u00e1s bien severa.<\/p>\n<p>Estaba despu\u00e9s la <em>comuni\u00f3n general. <\/em>Nadie comulgaba antes del d\u00eda establecido para la co\u00admuni\u00f3n de todos. El d\u00eda convenido se solemnizaba el encuentro con Dios de modo muy cuidado y devoto. Un cuidado particular se pon\u00eda en la pri\u00admera comuni\u00f3n de los ni\u00f1os, que constitu\u00eda uno de los fines de la misi\u00f3n, como se deduc\u00eda de la carta a Urbano VIII en 1626 (1, 122).<\/p>\n<p><em>c) <\/em><em>Elementos de renovaci\u00f3n. <\/em>La misi\u00f3n ten\u00eda un efecto social, incid\u00eda en la vida. Los resultados eran sustancialmente dos: la reconciliaci\u00f3n y la ca\u00adridad. La predicaci\u00f3n, apoyada sobre el temor, pero tambi\u00e9n sobre temas del amor y de la es\u00adperanza, consegu\u00eda su resultado cuando pod\u00eda acercar las familias y los lugares. Hab\u00eda odios que deponer, homicidios que perdonar, uniones que restablecer, esc\u00e1ndalos y convivencias que re-guiar. Frecuentemente, las reconciliaciones eran, adem\u00e1s, sancionadas con actos notariales. El se\u00adgundo elemento era la fundaci\u00f3n de las cofrad\u00edas de la caridad, que configuraban un nuevo modo de entender la Iglesia. Muchas veces, ligado a es\u00adto, estaba tambi\u00e9n el compromiso del pueblo a proveer el contrato de un maestro de escuela.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>Obras generales: A. MEIBERG, Historiae missionis paroecialis lineamenta, Romeo 1953.- M. Van DELFT, La mission paroissiale, pratique et th\u00e9\u00adorie, Paris 1964.- V. Rica, La missione tradi\u00adzionale e la situazione pastorale oggi, en An\u00adnali della Missione 73(1966)218-38.- G. OR\u00adLANDI, Missioni parrocchiali e drammatica popolare, en SpicHistRed 22(1974)313-48.- B. PEYROUS, Missions paroissiales, en Catholi\u00adcisme 9(1980)401-31.- F. GIORGINI, Rucio de\u00adle missioni \u00abitinerante\u00bb nella storia della Chie\u00adsa, en AA. W., Missioni al popolo per gli anni &#8217;80. Atti del 1Q convegno nazionale, Roma 2\u00ad7 febbraio 1981, Roma 1981.- L. 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