{"id":406401,"date":"2026-11-08T08:35:32","date_gmt":"2026-11-08T07:35:32","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=406401"},"modified":"2026-08-12T16:36:39","modified_gmt":"2026-08-12T14:36:39","slug":"servir-a-los-pobres-es-ir-a-dios-viii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/servir-a-los-pobres-es-ir-a-dios-viii\/","title":{"rendered":"SERVIR A LOS POBRES ES IR A DIOS (VIII)"},"content":{"rendered":"<p>SERVIR A LOS POBRES ES IR A DIOS (VIII)<\/p>\n<p>COMPARTIR EL CARISMA VICENCIANO CON LOS LAICOS<\/p>\n<p>\u00abDebido a las nuevas situaciones, no pocos institutos han llegado a la convicci\u00f3n de que su carisma puede ser compartido por los laicos\u00bb (\u00abVita consecrata\u00bb. Exhortaci\u00f3n postsinodal de Juan Pablo II, 25 de marzo de 1996, 11.54),<\/p>\n<p>esta larga exhortaci\u00f3n se dedican tres n\u00fameros a las relaciones entre las diversas clases de institutos de vida consagrada y los laicos o seglares. Tres n\u00fameros no son muchos ciertamente dentro del conjunto de ciento doce que componen la exhortaci\u00f3n. Sin embargo, es muy de agradecer que en un documento oficial sobre las formas de vida cristiana conocidas t\u00e9cnicamente por el derecho de la Iglesia como \u00abvida consagrada\u00bb no s\u00f3lo se reconozca la existencia de creyentes no-consagrados (no-consagrados en t\u00e9rminos can\u00f3nicos, pues en t\u00e9rminos teol\u00f3gicos s\u00ed que son consagrados: cfr. Perfectae Caritatis, 5; Exhortaci\u00f3n. 30), sino que adem\u00e1s se espere de ellos colaboraci\u00f3n con los consagrados y hasta varios tipos de influencia positiva sobre \u00e9stos. Que todo esto se diga en un documento oficial nos parece nuevo en la historia moderna de la Iglesia. La misma exhortaci\u00f3n parece admitir impl\u00edcitamente la novedad al hablar de realidades que han brotado \u00aben estos \u00faltimos a\u00f1os \u00ab, as\u00ed como de \u00abnuevas situaciones \u00bb (n.54), que han despertado en los diversos institutos de vida consagrada una nueva conciencia de la existencia y de la importancia de la condici\u00f3n laica en la Iglesia, as\u00ed como de posibilidades nuevas de colaboraci\u00f3n y de influencia mutuas.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> LO QUE DICE LA EXHORTACI\u00d3N<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Las relaciones y la colaboraci\u00f3n de diversos tipos entre institutos de vida consagrada y laicos parecer\u00edan en principio caer por su propio peso, pues son m\u00e1s y m\u00e1s importantes las cosas que les unen que las que les diferencian. La fe en un mismo Se\u00f1or, la pertenencia a una misma Iglesia, y en particular la com\u00fan consagraci\u00f3n bautismal (de la que brota todo en la Iglesia, y de la que la consagraci\u00f3n religiosa es ante todo una \u00abprofundizaci\u00f3n \u00ab, n.30), parecer\u00edan apuntar a una f\u00e1cil y aun necesaria comunicaci\u00f3n de \u00abbienes\u00bb espirituales y apost\u00f3licos entre consagrados y laicos. En efecto, una tal comunicaci\u00f3n se ha dado siempre. Este hecho, f\u00e1cilmente comprobable en la historia de la Iglesia en todos los siglos, pone en cuesti\u00f3n la \u00abnovedad\u00bb del fen\u00f3meno mencionado arriba. Tal vez parezca el fen\u00f3meno algo nuevo y reciente en comparaci\u00f3n con lo que ha sucedido en la Iglesia en los, aproximadamente, ciento cincuenta a\u00f1os \u00faltimos, desde el momento en que la vida religiosa empez\u00f3 a exagerar el elemento de relativa separaci\u00f3n del mundo que toda consagraci\u00f3n religiosa comporta, y empez\u00f3 a calificarlo como fuga mundi (huida del mundo).<\/p>\n<p>Ahora bien, los laicos no pueden caer en ning\u00fan tipo de separaci\u00f3n del mundo, ni menos huir de \u00e9l, pues lo propio<\/p>\n<p>de su espiritualidad, su \u00abcarisma\u00bb, es ocuparse de las realidades temporales del mundo y mantener como propio el car\u00e1cter secular (de saeculum, mundo) (nn.31, 32). Si se exageraba por parte de la visi\u00f3n religiosa el aspecto de separaci\u00f3n del mundo, es f\u00e1cil comprender que las relaciones con los creyentes inmersos en el mundo resultaran m\u00e1s dificultosas y escasas. Esto es lo que nos parece sucedi\u00f3 desde alrededor de la mitad del siglo XIX hasta el concilio Vaticano II. En comparaci\u00f3n con ese per\u00edodo de tiempo hoy las cosas s\u00ed que empiezan a ser diferentes. Pero para que lo sean, tambi\u00e9n la vida religiosa ha tenido que llegar a ver la misi\u00f3n hacia el mundo como \u00abesencial para cada instituto sin excluir, sino incluyendo expresamente, a los de vida contemplativa:<\/p>\n<p>\u00abA imagen de Jes\u00fas, el Hijo predilecto, &#8216;a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo&#8217; (Jn 10,36), tambi\u00e9n aquellos a quienes Dios llama para que le sigan, son consagrados y enviados al Inundo para imitar su ejemplo y continuar su misi\u00f3n. Esto&#8230; es v\u00e1lido en especial para cuantos son llamados a seguir a Cristo &#8216;m\u00e1s de cerca&#8217; en la forma caracter\u00edstica de la vida consagrada \u00bb (n.72).<\/p>\n<p>Con lo cual se se\u00f1ala otra \u00e1rea de coincidencia entre la vida consagrada y la vida laical, aparte de las afinidades radicales se\u00f1aladas arriba: vida consagrada y vida laical tienen, aunque bajo diferentes formas de vida, una misma misi\u00f3n hacia el mundo. Por ello, \u00ablos diversos miembros de la Iglesia pueden y deben aunar esfuerzos.., con el fin de participar m\u00e1s eficazmente en la misi\u00f3n eclesial\u00bb (n.54).<\/p>\n<p>Sobre la base de una misma ra\u00edz bautismal y de un mismo \u00abproyecto\u00bb misionero se fundamenta suficientemente la legitimidad, y aun la necesidad, de una intensa participaci\u00f3n espiritual entre consagrados y laicos, y de una estrecha colaboraci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>La exhortaci\u00f3n no ofrece ninguna causa sociol\u00f3gica de la novedad de este fen\u00f3meno en la vida reciente de la Iglesia, aunque ser\u00eda muy f\u00e1cil pensar en algunas, tales como el nivel cultural creciente, la democratizaci\u00f3n de la vida social, las aspiraciones del llamado movimiento feminista&#8230; Como era de esperar de un documento de este estilo, no se se\u00f1alan m\u00e1s que causas de tipo teol\u00f3gico, y en particular una de car\u00e1cter eclesiol\u00f3gico, \u00abla doctrina de la Iglesia como comuni\u00f3n \u00ab, lo cual ha producido una \u00abconciencia de que sus diversos miembros puedan y deban aunar esfuerzos en actitud de colaboraci\u00f3n e intercambio de clones \u00bb (n.54). Aqu\u00ed, como en tantos otros casos, la visi\u00f3n \u00abnueva\u00bb trata de dar raz\u00f3n y cobertura teol\u00f3gica a un fen\u00f3meno que se da previamente como experiencia sociol\u00f3gica entre los miembros de la misma Iglesia. Esto es ciertamente leg\u00edtimo, y es un caso m\u00e1s de que la eterna doctrina evang\u00e9lica sabe ir dando respuesta a \u00ablos gozos y las esperanzas \u00bb de la humanidad, y en particular de la humanidad creyente.<\/p>\n<p>Movidos m\u00e1s o menos conscientemente a la vez por las realidades sociol\u00f3gicas y por las razones teol\u00f3gicas (\u201cdebido a las nuevas situaciones\u00bb), \u00abno pocos institutos han llegado a la convicci\u00f3n de que sus carismas pueden ser compartidos con los laicos. Estos son invitados a participar de manera m\u00e1s intensa en la espiritualidad y en la Misi\u00f3n del instituto mismo\u00bb (11.54).<\/p>\n<p>Se\u00f1alamos con detalle en este texto tres elementos que ser\u00e1n muy \u00fatiles m\u00e1s adelante para comprender mejor la naturaleza de la participaci\u00f3n de los laicos en el carisma vicenciano.\u00a0 Estos tres elementos son:<\/p>\n<p>el carisma que se trata de compartir es el propio del instituto correspondiente;<\/p>\n<p>este carisma lo irradia el instituto hacia fuera para que lo compartan los laicos;<\/p>\n<p>a quienes invita a participar bien en su espiritualidad, bien en la actividad apost\u00f3lica propia del instituto,<\/p>\n<p>Los institutos mon\u00e1stico-contemplativos ofrecer\u00e1n a los laicos alg\u00fan tipo de \u00abvinculaci\u00f3n espiritual \u00ab, mientras que los de corte activo les ofrecer\u00edan m\u00e1s bien \u00abformas de cooperaci\u00f3n pastoral \u00ab. En ambos casos el origen del carisma est\u00e1 en el instituto mismo, y de \u00e9l parte hacia los laicos una oferta de participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El modelo que mejor ha incorporado a lo largo de la historia de la Iglesia este tipo de participaci\u00f3n ha sido el de las \u00f3rdenes terceras y asociaciones laicales similares, nacidas sobre todo a la sombra de las \u00f3rdenes mendicantes en el siglo XIIL La exhortaci\u00f3n se\u00f1ala expresamente la continuidad de esa experiencia multisecular con las experiencias actuales, que suponen \u00abun nuevo cap\u00edtulo rico de esperanzas en la historia de las relaciones entre las personas consagradas y el laicado \u00bb (n. 54).<\/p>\n<p>Al decir esto se admite expresamente que las relaciones entre consagrados y laicos no son precisamente nuevas en la historia de la Iglesia. Hoy se dar\u00eda m\u00e1s bien una renovaci\u00f3n de una experiencia que ya era tradicional en la Iglesia.<\/p>\n<p>El n\u00famero 55 se\u00f1ala algunas de esas esperanzas, que son ya en buena medida realidades, que beneficiar\u00e1n a la vez a las personas consagradas y a los laicos. El beneficio ser\u00e1 adem\u00e1s mutuo. Por su lado, las personas consagradas irradiar\u00e1n su espiritualidad propia m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras del instituto, con lo que se podr\u00e1n convertir en gu\u00edas expertos de vida espiritual entre los laicos, en particular en lo que se refiere a la pr\u00e1ctica y a la ense\u00f1anza de los consejos evang\u00e9licos. Por otro lado, podr\u00edan recibir de los laicos una ayuda preciosa, hoy muy necesaria, para mantener la continuidad de algunas obras propias de los institutos. Los laicos adem\u00e1s aportar\u00e1n a la empresa de colaboraci\u00f3n su secularidad propia, lo que sin duda ayudar\u00e1 a los consagrados a descubrir implicaciones nuevas de su carisma propio en el mundo de hoy.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima idea puede parecer sorprendente, el que se pueda esperar una influencia ben\u00e9fica sobre los consagrados por parte del car\u00e1cter secular de los laicos. Es ciertamente sorprendente el verlo admitido llanamente en un documento oficial sobre la vida consagrada, pero refleja una realidad que ya est\u00e1 teniendo lugar desde hace a\u00f1os, por ejemplo en el terreno de la ense\u00f1anza a todos los niveles, pero sobre todo en el trabajo de los religiosos en ambientes de pobreza. Las \u00f3rdenes religiosas han recibido sin duda, al menos en esos dos terrenos, influencias no peque\u00f1as de la secularidad propia de los laicos. Algunos religiosos lo han visto con claridad y lo han admitido paladinamente:<\/p>\n<p>\u00abTodo el mundo espiritual religioso, a menudo enclaustrado en peque\u00f1os problemas, se rompe ante los graves problemas del pueblo y la naturalidad con que \u00e9ste soporta hambre, fr\u00edo, estrechez, incomodidades, y la inseguridad de toda su vida&#8230; Es un hecho que la vida religiosa que se va adentrando en ese mundo&#8230; empieza a redescubrir los or\u00edgenes carism\u00e1ticos de su congregaci\u00f3n&#8230; La vida religiosa ha descubierto vivencialmente que el pobre constituye una mediaci\u00f3n privilegiada para el encuentro con Dios \u00bb (V, Codina-M. Zevallos, Vida religiosa: Historia y teolog\u00eda, ed. Paulinas, Madrid, 1987, pp. 188 ss.).<\/p>\n<p>En el n\u00famero 56 se exponen tres ideas que son en su contenido muy diferentes entre s\u00ed, aunque se refieran todas a diversas formas de colaboraci\u00f3n entre consagrados y laicos.<\/p>\n<p>La primera (dos primeros p\u00e1rrafos) habla de la posibilidad de admitir en el propio instituto \u00abmiembros asociados (se supone, aunque no se dice, que se asocian de una manera permanente), o bien de la participaci\u00f3n temporal de laicos en la vida comunitaria, contemplativa o apost\u00f3lica, de un instituto consagrado. Se reconocen ambas posibilidades como leg\u00edtimas, aunque se advierte que hay que cuidar de que por esas experiencias \u00abno sufra da\u00f1o alguno la identidad del instituto en su vida interna \u00ab. Pues no conocemos ninguna experiencia de este estilo, no hablaremos m\u00e1s de ella en este trabajo; tampoco lo haremos m\u00e1s adelante al hablar de los institutos vicencianos, pues nos falta imaginaci\u00f3n para sugerir una relaci\u00f3n de este tipo en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n o en la Compa\u00f1\u00eda de la Hijas de la Caridad. Si no estamos mal informados, en la \u00faltima congregaci\u00f3n general de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas se plante\u00f3 expl\u00edcitamente esta posibilidad, pero no fue aceptada. Tampoco lo fue en la \u00faltima asamblea general de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (julio de 1998),<\/p>\n<p>La segunda idea va en la direcci\u00f3n opuesta, y trata de la posibilidad de que personas consagradas colaboren \u00aben iniciativas laicales, particularmente en organismos e instituciones que se ocupan de los marginados \u00ab. Se admite tambi\u00e9n esta posibilidad como leg\u00edtima siempre que \u00abesta colaboraci\u00f3n est\u00e9 sustentada y animada por una fuerte y clara identidad cristiana, y respete el car\u00e1cter propio de la vida consagrada \u00ab. Tampoco hablaremos m\u00e1s delante de este tipo de colaboraci\u00f3n, aunque s\u00ed se da con bastante frecuencia lo mismo en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n que en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Advertiremos solamente que misioneros y hermanas que se encuentren en esa situaci\u00f3n deber\u00e1n tener muy en cuenta lo que se dice aqu\u00ed sobre el mantener la identidad cristiana y la fidelidad al carisma propio.<\/p>\n<p>Finalmente, la tercera idea se refiere a la participaci\u00f3n en \u00abalgunos de los movimientos eclesiales surgidos en nuestro tiempo \u00ab, participaci\u00f3n por medio de la cual los consagrados \u00abse benefician especialmente en lo que se refiere a la renovaci\u00f3n espiritual. La exhortaci\u00f3n no rechaza esta posibilidad, pero la rodea de una serie de advertencias que apuntan claramente a ciertos peligros de una inc\u00f3moda \u00abmezcla de carismas\u00bb que es preciso evitar. Tambi\u00e9n se da esto lo mismo en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n que entre las hermanas, pero tampoco hablaremos m\u00e1s adelante de ello. Nos limitaremos a se\u00f1alar que para este tipo de experiencias hace falta \u00abel consentimiento de superiores y superioras \u00ab, y que hay que estar dispuesto a \u00abaceptar sus decisiones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> LAS CONSTITUCIONES Y LOS FUNDADORES<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Las constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n son parcas, pero suficientes, en lo que se refiere al tema de comuni\u00f3n y colaboraci\u00f3n con los laicos. Todo lo que en ellas se dice sobre este tema se encuentra en los Estatutos. En dos n\u00fameros se habla de ello de una manera general: los misioneros colaboran en temas religiosos, culturales, sociales, de derechos humanos, de justicia y paz, con otros, sean cristianos o no (E.4; 9S2).<\/p>\n<p>El E. 7 es m\u00e1s espec\u00edfico, y se refiere expresamente a las \u00abasociaciones de laicos fundadas por san Vicente o que dimanan de su esp\u00edritu Se recuerda a los misioneros que deben tener \u00abespecial cuidado de ellas \u00ab, pues \u00abtienen derecho a que las asistamos y fomentemos Se trata, pues, de un derecho que crea en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n la obligaci\u00f3n correspondiente, y no simplemente de una actividad pastoral discrecional que la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n podr\u00eda asumir seg\u00fan su gusto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n san Vicente se\u00f1alaba a sus misioneros la idea de crear cofrad\u00edas laicales de caridad como fruto y resultado de la misi\u00f3n popular, y de atenderlas para su buen funcionamiento (Reglas Comunes, VI 1). Pero tampoco en este punto concreto se trataba de una actividad discrecional, pues ven\u00eda se\u00f1alada expresamente en la bula papal de fundaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n, indicando as\u00ed una actividad dir\u00edamos \u00aboficial\u00bb, perteneciente a la naturaleza apost\u00f3lica de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (X 309).<\/p>\n<p>Las constituciones advierten que todos los misioneros (tambi\u00e9n los hermanos coadjutores, como lo hemos visto, por ejemplo, en M\u00e9jico) deben estar preparados para esta actividad, aunque a\u00f1adan la conveniencia de que algunos sean especialmente competentes para este tipo de trabajo.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfcu\u00e1l es la naturaleza y contenido de este trabajo? Se trata, por supuesto, de un trabajo de animaci\u00f3n \u00abespiritual (y) eclesial \u00ab, pero tambi\u00e9n \u00absocial y c\u00edvica En efecto, todo trabajo de animaci\u00f3n de quienes trabajan por la evangelizaci\u00f3n-redenci\u00f3n de los pobres debe tener en cuenta, para iluminarlo desde la fe, el contexto social y c\u00edvico (-pol\u00edtico) en que se mueven los pobres, so pena de que, si no se hace as\u00ed, se reduzca a ser una animaci\u00f3n desencarnada y espiritualista, llena ciertamente de buenas palabras que tal vez animen a trabajar por los pobres, pero que evitan cuidadosamente el iluminar las crudas realidades sociales que se oponen a un trabajo de evangelizaci\u00f3n-redenci\u00f3n de los pobres realmente efectivo. M\u00e1s adelante hablaremos de este aspecto con algo m\u00e1s de detalle.<\/p>\n<p>Finalmente, las constituciones advierten a los misioneros que traten a los laicos que se asocian a ellos en el trabajo con un \u00abtrato fraterno \u00bb (E. 15,4), y no tal vez con aires de preeminencia clerical.<\/p>\n<p>Las constituciones de la Hijas de la Caridad incluyen una llamada de tipo general a \u00abcolaborar con los que trabajan por promover los derechos de los pobres \u00bb (2.9), o que apoyen \u00aba los que luchan por sus derechos \u00bb (Est. 4), as\u00ed como varias ideas similares: cooperaci\u00f3n con organismos p\u00fablicos y privados&#8230; Es m\u00e1s: se dice que para las hijas de la caridad es normal \u00abtrabajar habitualmente con otras personas<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n en las constituciones de las hijas de la caridad, c\u00f3mo no, una llamada expresa a colaborar con los \u00abmovimientos vicencianos\u00bb; y eso, igual que en el caso de los misioneros, \u00abpor fidelidad a sus or\u00edgenes \u00bb (E. 5). Se incluye adem\u00e1s, aunque no se trate en este caso de algo que pertenece a su origen hist\u00f3rico, aunque s\u00ed a su historia desde hace m\u00e1s de siglo y medio, todo lo que se refiere a la promoci\u00f3n de la devoci\u00f3n a la Medalla Milagrosa y asociaciones marianas, y ello por fidelidad \u00abal car\u00e1cter mariano de la compa\u00f1\u00eda\u00bb, car\u00e1cter que s\u00ed pertenece a su historia desde el origen mismo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a las hermanas se les recuerda que su relaci\u00f3n con los laicos no debe ser de alta direcci\u00f3n, sino de \u00abcolaboraci\u00f3n leal \u00bb y esp\u00edritu participativo (E. 4).<\/p>\n<p>No hace falta describir en detalle c\u00f3mo todo lo que se quiere sugerir en las constituciones de las hijas de la caridad responde tambi\u00e9n fielmente a la pr\u00e1ctica y a la intenci\u00f3n de los fundadores. De hecho la Compa\u00f1\u00eda de la Hijas de la Caridad naci\u00f3 no simplemente como colaboradora de dos organizaciones laicas, las cofrad\u00edas y las Damas de la caridad, sino en buena parte como subordinada a ellas. Esta subordinaci\u00f3n desapareci\u00f3 veintid\u00f3s a\u00f1os despu\u00e9s de fundada la compa\u00f1\u00eda, en 1655, por la aprobaci\u00f3n por parte del arzobispo de Par\u00eds de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad como jur\u00eddicamente distinta de las cofrad\u00edas y de las Damas (X 713).<\/p>\n<p>La colaboraci\u00f3n, sin embargo, sigui\u00f3 d\u00e1ndose, como se hab\u00eda dado desde el origen mismo con las cofrad\u00edas parroquiales de caridad. De hecho santa Luisa se entren\u00f3 para ser fundadora de las hijas de la caridad, desde unos cinco a\u00f1os antes de que las fundara, trabajando en colaboraci\u00f3n con las mujeres laicas de las cofrad\u00edas en Par\u00eds y en el campo.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n: si al hablar de las posibles relaciones con los laicos por parte de las personas consagradas puede la exhortaci\u00f3n sinodal referirse a la novedad del fen\u00f3meno (aunque ya vimos arriba que se trata de una novedad relativa), en ning\u00fan caso se podr\u00eda decir otro tanto en el caso de las instituciones vicencianas (que, por cierto y de paso, no son instituciones de personas consagradas en sentido can\u00f3nico estricto). Para ambas, Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n e Hijas de la Caridad, la relaci\u00f3n con los laicos pertenece a sus mismas ra\u00edces hist\u00f3ricas y carism\u00e1ticas. Si en alguna \u00e9poca, o en alg\u00fan pa\u00eds, no se diera, o se diera en medida escasa, una tal relaci\u00f3n, el hecho apuntar\u00eda a un d\u00e9ficit en la vivencia del esp\u00edritu vicenciano original.<\/p>\n<p>Para las \u00f3rdenes religiosas la existencia de esa relaci\u00f3n puede deberse a \u00abnuevas situaciones\u00bb hist\u00f3ricas. Para la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y para la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad la ausencia de relaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n con los laicos ser\u00eda un s\u00edntoma seguro de falta de fidelidad al carisma propio. No deben, pues, misioneros y hermanas, cultivar ese aspecto de su ser por razones de estrategia pastoral o de modernidad (por razones, por ejemplo, de \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb), sino por fidelidad a sus fundadores y al plan de Dios sobre ambas compa\u00f1\u00edas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> LOS TRES PILARES DE LA COLABORACI\u00d3N ENTRE LAS INSTITUCIONES VICENCIANAS<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Como lo advierte la exhortaci\u00f3n, seg\u00fan ve\u00edamos arriba, en el caso de la vida consagrada (consagrada en el sentido estricto can\u00f3nico), tambi\u00e9n las dos sociedades de vida apost\u00f3lica fundadas por san Vicente de Pa\u00fal tienen con los laicos comunidad de fe y de misi\u00f3n. De manera que en este aspecto fundamental es f\u00e1cil encontrar puntos de coincidencia para el apoyo mutuo y la colaboraci\u00f3n. Recu\u00e9rdense los muchos textos (en reglamentos y conferencias sobre todo) en que san Vicente destaca el trabajo de cofrades y de damas como continuaci\u00f3n en la historia del trabajo de evangelizaci\u00f3n de los pobres iniciado por Jesucristo en su vida terrena.<\/p>\n<p>Hay un aspecto de la exhortaci\u00f3n que sorprende por su novedad, que en este caso nos parece novedad no relativa, sino absoluta. Nos referimos a las numerosas ideas que tratan de integrar el trabajo por los pobres como alimento sustancial de la consagraci\u00f3n religiosa, de la consagraci\u00f3n religiosa entendida en su sentido estricto can\u00f3nico. Se menciona el tema nada menos que en (al menos) doce n\u00fameros: 5, 24, 33, 75, 82, 84, 86, 89, 90, 110, 112. He aqu\u00ed una de las varias formulaciones de este aspecto:<\/p>\n<p>\u00abAquellos que quieran seguir al Se\u00f1or m\u00e1s de cerca deben sentirse implicados en la opci\u00f3n por los pobres de una manera del todo singular. In sinceridad de su, respuesta al amor de Cristo les conduce a abrazar la causa de los pobres \u00bb (n. 82).<\/p>\n<p>Esto s\u00ed es nuevo en la historia de las \u00f3rdenes religiosas. No queremos decir con ello en manera alguna que las \u00f3rdenes religiosas, incluyendo las mon\u00e1stico-contemplativas, no hayan dado muestras muy abundantes de dedicaci\u00f3n a los pobres desde su mismo origen. Pero s\u00ed queremos decir que esa dedicaci\u00f3n nunca se hab\u00eda visto como elemento integrante propio de la consagraci\u00f3n religiosa, sino a lo m\u00e1s, tal vez, como consecuencia de ella; que las exposiciones te\u00f3ricas, teol\u00f3gicas y can\u00f3nicas, de la vida religiosa nunca antes hab\u00edan descubierto (o por lo menos no lo hab\u00edan dicho expl\u00edcitamente) que \u00abel pobre constituye una mediaci\u00f3n privilegiada para el encuentro con Dios\u00bb (vide supra, cita de Codina-Zevallos), encuentro que es la esencia misma de la vida religiosa. En esta \u00abnueva\u00bb visi\u00f3n el camino propio del religioso hacia Dios pasa, como mediaci\u00f3n privilegiada, por el pobre. Eso, el ser mediaci\u00f3n privilegiada, se dec\u00eda antes, y se sigue diciendo hoy, de cosas tales como la oraci\u00f3n y la vida com\u00fan, la profesi\u00f3n y pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos, y de otros elementos propios de la vida religiosa, pero no del trabajo por los pobres.<\/p>\n<p>Si esto es as\u00ed, a las instituciones vicencianas no nos queda m\u00e1s que decirles: bienvenidos a nuestra casa. Pues la mediaci\u00f3n del pobre como camino para llegar a Dios es la esencia misma de la espiritualidad vicenciana: \u00abServir a los pobres es ir a Dios \u00ab. Esto se dice a las hijas de la caridad (IX 25), y tambi\u00e9n a los miembros de las cofrad\u00edas (X 954-955). Y a los misioneros: \u00abiPobres de nosotros si sontos remisos en cumplir la obligaci\u00f3n que tenemos de socorrer a los pobres! Porque nos hemos dado a Dios para eso \u00bb (XI 56-57).<\/p>\n<p>Que todo lo que venimos diciendo sobre las \u00f3rdenes religiosas sea as\u00ed parece confirmarlo la exhortaci\u00f3n misma en el n\u00famero 82, que termina citando una de las frases de san Vicente de Pa\u00fal que mejor expresan de una manera condensada su espiritualidad propia, aquello de \u00abdejar a Dios por Dios \u00bb (IX 297). Aunque el mismo san Vicente atribuye la frase a santo Tom\u00e1s de Aquino (IX 1204), nos parece (salvo error) que jam\u00e1s se hab\u00eda usado una tal frase y lo que ella supone en ning\u00fan tratado sobre la vida religiosa anterior a esta exhortaci\u00f3n. Hoy s\u00ed se puede citar no s\u00f3lo sin que produzca esc\u00e1ndalo o sorpresa, sino como doctrina \u00aboficial\u00bb (se cita otra vez a san Vicente en un contexto parecido: ver n\u00famero 75).<\/p>\n<p>Al incluir esta idea como propia tambi\u00e9n de la vida consagrada, la exhortaci\u00f3n no ha hecho m\u00e1s que dar una especie de reconocimiento oficial a lo que muchos religiosos y religiosas hab\u00edan descubierto a\u00f1os antes por su cuenta y en la pr\u00e1ctica, movidos sin duda por la proclamaci\u00f3n de la Iglesia de Cristo como \u00abIglesia de los pobres\u00bb, y por la necesaria y consecuente opci\u00f3n por los pobres que debe inspirar a todos los miembros de esa Iglesia. Tambi\u00e9n debe inspirar a los religiosos, por supuesto, pues su profesi\u00f3n religiosa no es otra cosa, como lo advierte la misma exhortaci\u00f3n, que una profundizaci\u00f3n de su consagraci\u00f3n bautismal, hecho fundamental que tambi\u00e9n a ellos les convierte en miembros de la Iglesia.<\/p>\n<p>En este punto preciso se encuentra el fundamento m\u00e1s s\u00f3lido para una participaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n entre las dos sociedades de vida apost\u00f3lica fundadas por san Vicente de Pa\u00fal y las otras instituciones laicas inspiradas por el mismo esp\u00edritu. Para encontrar a Dios en el servicio de los pobres basta ser laico, no hace falta ning\u00fan otro tipo de consagraci\u00f3n, religiosa o que se parezca a ella, a\u00f1adida a la consagraci\u00f3n bautismal. Para hablar con toda precisi\u00f3n: s\u00ed har\u00eda falta un elemento a\u00f1adido posterior al bautismo: la vocaci\u00f3n. Pues aunque si bien es cierto que todos los bautizados sin excepci\u00f3n deben, por mandato de Cristo, amar a los pobres y trabajar por ellos, no todos, sino los que reciban una llamada-vocaci\u00f3n a hacerlo, deben centrar exclusivamente en el servicio de los pobres su peculiar camino espiritual hacia la santidad, su ir a Dios.<\/p>\n<p>Esta es exactamente la vocaci\u00f3n peculiar que han recibido los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, las hijas de la caridad y todos los miembros de instituciones laicales que se confiesan inspiradas por la experiencia espiritual de san Vicente de Pa\u00fal. Oigamos por ejemplo al fundador de la asociaci\u00f3n que m\u00e1s lejos parecer\u00eda estar de la ra\u00edz vicenciana com\u00fan, pues ni fue fundada por san Vicente ni por ninguno de los miembros de las instituciones fundadas por \u00e9l. Nos referimos al beato Federico Ozanam, que dice a los miembros de sus Conferencias:<\/p>\n<p>\u00abLos pobres son im\u00e1genes de Dios a quien no vemos; como no podemos amarle de otra manera, lo amaremos en la persona de los pobres \u00bb (Lettres, 1243).<\/p>\n<p>Este ser\u00eda, despu\u00e9s de la misi\u00f3n com\u00fan mencionada arriba, el segundo pilar de cohesi\u00f3n y colaboraci\u00f3n entre todas las instituciones, laicas o no, fundadas por san Vicente o inspiradas por su esp\u00edritu. Todas ellas tienen una misma espiritualidad b\u00e1sica, un caminar hacia Dios que pasa en todas ellas exclusivamente por la dedicaci\u00f3n a los pobres.<\/p>\n<p>El tercer pilar para fundamentar la colaboraci\u00f3n ser\u00eda la secularidad. Todas las instituciones de fundaci\u00f3n o de inspiraci\u00f3n vicenciana son seculares. Seculares sin excepci\u00f3n alguna en cuanto no pertenecientes a la categor\u00eda can\u00f3nica religiosa (nos referimos a las instituciones m\u00e1s conocidas. Hay tambi\u00e9n algunas peque\u00f1as instituciones de car\u00e1cter religioso que apelan a san Vicente de Pa\u00fal como inspirador). Esto vale tambi\u00e9n para los miembros, incluyendo tambi\u00e9n a los clericales, de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, y tambi\u00e9n para las hijas de la caridad, aunque en las constituciones de \u00e9stas no se mencione el t\u00e9rmino t\u00e9cnico \u00absecular\u00bb o \u00absecularidad\u00bb. Nos detenemos brevemente en este punto.<\/p>\n<p>Las constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n afirman expl\u00edcitamente la secularidad de sus miembros, y la fundamentan en que \u00abejerce su apostolado en \u00edntima cooperaci\u00f3n con los obispos y con el clero diocesano (n.3,2). Esto es cierto, pero no dice todo sobre este tema, ni siquiera lo verdaderamente importante. La ra\u00edz de la secularidad propia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se basa en el hecho de que el camino propio de la santidad-espiritualidad misionera pasa de lleno por su actividad en el mundo (en concreto, en el mundo de los pobres), y no en ninguna clase de separaci\u00f3n y menos a\u00fan de huida de \u00e9l. No elaboraremos aqu\u00ed este punto en m\u00e1s detalle, pues ya ha sido tratado de manera muy aguda y precisa por Alberto L\u00f3pez en el Diccionario de Espiritualidad Vicenciana, Ceme, Salamanca, 1995, art\u00edculo Secularidad. Dice entre otras cosas: \u00abLa espiritualidad vicenciana es secular precisamente porque exige la presencia en el mundo para realizarse \u00bb (p.554).<\/p>\n<p>Las constituciones de las hijas de la caridad, dec\u00edamos, no mencionan el t\u00e9rmino t\u00e9cnico, pero s\u00ed su realidad o contenido V\u00e9ase en particular 1.9, pp. 11-13 (p\u00e1ginas que en el Indice anal\u00edtico, p\u00e1gina 12, se citan muy apropiadamente bajo el ep\u00edgrafe Secularidad). V\u00e9ase tambi\u00e9n 2.6: \u00abLa vocaci\u00f3n de las hijas de la caridad requiere constante apertura y presencia en el mundo \u00ab; y otros varios lugares, como por ejemplo el estatuto 4: \u00abLa misi\u00f3n pasa a trav\u00e9s de las actividades concretas que las insertan profundamente entre sus contempor\u00e1neos .<\/p>\n<p>Si se tiene en cuenta este sentido profundo y verdadero de la secularidad vicenciana se advertir\u00e1 de inmediato que hay no s\u00f3lo semejanza sino coincidencia rigurosa con el mismo concepto cuando se dice de los laicos. Tambi\u00e9n ellos son, por supuesto, seculares (y por eso mismo se les llama seglares); tambi\u00e9n en su caso su espiritualidad propia les inserta profundamente en el mundo de sus contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>Siendo las cosas as\u00ed, no deber\u00eda resultar nada complicado para misioneros y hermanas sintonizar en profundidad con la sensibilidad secular de los laicos vicencianos. Menos a\u00fan si se tiene en cuenta que el terreno com\u00fan de su actuaci\u00f3n no es el mundo sin m\u00e1s, sino el mundo concreto de los pobres, como se dijo arriba.<\/p>\n<p>Fe y misi\u00f3n, misi\u00f3n hacia los pobres, secularidad: esos son los fundamentos s\u00f3lidos de toda posible colaboraci\u00f3n-participaci\u00f3n de los vicencianos pertenecientes a las dos sociedades de vida apost\u00f3lica con los miembros de las varias asociaciones laicas de fundaci\u00f3n o de inspiraci\u00f3n vicenciana. A\u00f1adiremos que se trata de elementos comunes a todas ellas, que pertenecen por igual a todas ellas, pues con la excepci\u00f3n de la fe, que es cosa del Se\u00f1or, proceden directamente bien del mismo fundador, bien de alguien inspirado por el fundador, cual es el caso de las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal. (Las instituciones relacionadas con la Milagrosa presentan perfiles un poco diferentes. Algo veremos sobre ellas m\u00e1s adelante).<\/p>\n<p>Queremos decir con todo eso que tambi\u00e9n en este aspecto lo que aqu\u00ed se dice es muy diferente de lo que la exhortaci\u00f3n expone sobre la relaci\u00f3n de las \u00f3rdenes religiosas con los laicos. Pues lo que la exhortaci\u00f3n describe es una irradiaci\u00f3n hacia fuera, hacia los laicos, de un esp\u00edritu cuyo origen y fuente se encuentra en la orden religiosa correspondiente:<\/p>\n<p>\u00abNo pocos institutos han llegado a la convicci\u00f3n de que su carisma puede ser compartido por los laicos. Estos son invitados a participar de manera m\u00e1s intensa en la espiritualidad y en la misi\u00f3n del instituto mismo \u00bb (n. 54).<\/p>\n<p>Pero en nuestro caso las cosas no son as\u00ed en manera alguna. Ni Voluntarias de la Caridad ni Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal reciben originalmente nada ni de la Congregaci\u00f3n de a Misi\u00f3n ni de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Las dos instituciones laicales recibieron directamente su esp\u00edritu y su misi\u00f3n propia bien de san Vicente mismo, bien de un laico no perteneciente a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. De hecho las Voluntarias de la Caridad se consideran, con raz\u00f3n, las continuadoras de una instituci\u00f3n fundada por san Vicente ocho a\u00f1os antes de que \u00e9l mismo fundara la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, y diecis\u00e9is a\u00f1os antes de que fundara la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. De san Vicente recibieron directamente su misi\u00f3n y su espiritualidad propia.<\/p>\n<p>En resumen: en el caso de la llamada \u00abfamilia vicenciana\u00bb no se trata de una irradiaci\u00f3n hacia los laicos por parte de las dos sociedades de vida apost\u00f3lica, sino de identidad en espiritualidad y en misi\u00f3n, identidad que es propia de todas ellas, cada una por su lado, por fundaci\u00f3n directa o inspiraci\u00f3n sobre ellas de san Vicente mismo. Pues son las cosas as\u00ed, con raz\u00f3n hablan las constituciones de misioneros y hermanas no en t\u00e9rminos de dependencia por parte de los laicos, sino de relaci\u00f3n fraternal, colaboraci\u00f3n f\u00e1cil, participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> DESDE EL PRESENTE HACIA EL FUTURO<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>No hay entre las ramas del \u00e1rbol de la familia vicenciana ninguna que se parezca a una orden tercera cl\u00e1sica. Las dos ramas plenamente laicas, A.I.C, y Conferencias, aunque tambi\u00e9n apelan con todo derecho a san Vicente de Pa\u00fal como su fundador-inspirador, son plenamente aut\u00f3nomas, seg\u00fan vimos, en cuanto a su origen y su funcionamiento. Es justo que se hable, pues, de relaciones fraternales: todos nos reconocemos hijos espirituales de un mismo padre.<\/p>\n<p>El primer paso para llegar a cultivar relaciones de tipo fraternal se basar\u00eda en el conocimiento mutuo y la relaci\u00f3n cercana. Todas las ramas del \u00e1rbol vicenciano facilitan material escrito para un conocimiento te\u00f3rico suficiente. Hay que interesarse por ello y molestarse en leerlo. Interesarse, pues el abundante material escrito ser\u00e1 material muerto de biblioteca si no existe inter\u00e9s previo por conocerlo.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n cercana es posible dondequiera coexistan dos o m\u00e1s de las varias ramas, cosa que se da en casi todos los lugares. Pero para que se d\u00e9, hace falta dejar de lado prejuicios simplistas que descalifican en bloque a cualquiera de las ramas por considerarla desfasada en su estilo, pasada de moda, irrecuperable para los tiempos actuales, o ideas parecidas.<\/p>\n<p>Vendr\u00eda, en segundo lugar, la formaci\u00f3n. Todos necesitamos no ya s\u00f3lo formaci\u00f3n sino formaci\u00f3n permanente sobre todo en lo que constituye el alma de nuestra vocaci\u00f3n com\u00fan, la espiritualidad propia de san Vicente de Pa\u00fal. Entre los miembros de la familia vicenciana se dan, como sucede entre hermanos, grados muy diversos de formaci\u00f3n en ese esp\u00edritu. Los laicos vicencianos tienden a pensar que entre misioneros y hermanas se da un m\u00e1s alto grado de formaci\u00f3n que entre ellos mismos. Por eso tienden a pedir a misioneros y hermanas participaci\u00f3n en su formaci\u00f3n propia.<\/p>\n<p>La suposici\u00f3n de los laicos es tal vez algo generosa en relaci\u00f3n a misioneros y hermanas, pero su petici\u00f3n es justa. Despu\u00e9s de todo en la gran familia vicenciana s\u00f3lo misioneros y hermanas tienen una dedicaci\u00f3n a tiempo completo a conocer y vivir el esp\u00edritu vicenciano, sin preocupaciones de familia y de negocios que la limiten. Es justo que algunos misioneros (como lo se\u00f1alan expresamente sus constituciones, estatuto 7, 2) y algunas hermanas tengan una preparaci\u00f3n m\u00e1s especializada para la tarea de formaci\u00f3n de laicos vicencianos. Pero no deber\u00eda ser \u00e9sta una tarea limitada a los especializados, pues conocer y vivir el esp\u00edritu vicenciano es lo que constituye la \u00fanica tarea de todos los misioneros y de todas las hermanas.<\/p>\n<p>Pero la formaci\u00f3n puede muy bien proceder en la direcci\u00f3n contraria. Hay entre los laicos vicencianos quienes, tambi\u00e9n en la teor\u00eda pero sobre todo en la pr\u00e1ctica, pueden dar lecciones soberanas a misioneros y hermanas sobre lo que significa vivir el esp\u00edritu vicenciano en estos tiempos.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n que los laicos esperan es por supuesto formaci\u00f3n en el esp\u00edritu vicenciano. Las constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n han querido desgranar el contenido de esa formaci\u00f3n a trav\u00e9s de cuatro adjetivos (como vimos arriba): espiritual, eclesial, social, c\u00edvica. (estatuto 7, 3; el estatuto 4 a\u00f1ade religiosa y cultural). El contenido de los dos primeros cae por su propio peso, pues la vocaci\u00f3n vicenciana es una vocaci\u00f3n plenamente eclesial y plenamente espiritual-religiosa, pues no intenta otra cosa que llevar a los hombres (a los pobres) a Dios.<\/p>\n<p>Los otros dos adjetivos, social y c\u00edvica, son muy propios de los aires que corren hoy en la Iglesia, desde el valiente giro social que dio a la fe cristiana, hace ya m\u00e1s de cien a\u00f1os, la enc\u00edclica Rerum novarum de Le\u00f3n XIII. Pero son muy propios tambi\u00e9n del esp\u00edritu vicenciano desde su mismo origen. No nos detendremos en este \u00faltimo punto pues ha sido bien estudiado por varios autores. Tampoco nos detendremos en la descripci\u00f3n de lo que debe ser una formaci\u00f3n de contenido social y c\u00edvico, pues el tema ha sido tratado de manera muy completa, por ejemplo, por la comisi\u00f3n permanente de la Conferencia episcopal espa\u00f1ola en su documento \u00abLos cat\u00f3licos en la vida p\u00fablica 1986, y por la misma Conferencia episcopal en \u00abLa caridad en la vida de la Iglesia \u00ab, 1994, as\u00ed como tambi\u00e9n en el documento del mismo a\u00f1o, \u00abLa Iglesia y los pobres de la comisi\u00f3n episcopal de pastoral social.<\/p>\n<p>Sobre este tema s\u00f3lo haremos la observaci\u00f3n de que, hablando de manera general y sin \u00e1nimo alguno de reproche ni deseo de controversia, todas las instituciones vicencianas, sin excluir a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n ni a las Hijas de la Caridad, tienen a\u00fan por delante bastante camino que recorrer.<\/p>\n<p>El tercer paso ser\u00eda la colaboraci\u00f3n en el trabajo de redenci\u00f3n de los pobres. Este paso se est\u00e1 dando ya con bastante intensidad en muchos lugares. Nos parece de justicia el se\u00f1alar que entre todas las instituciones es la de las Hijas de la Caridad la que m\u00e1s colaboraci\u00f3n da y ofrece a las otras, aunque ninguna de ellas se suele cerrar a la colaboraci\u00f3n cuando se le solicita. Se trata de una colaboraci\u00f3n que se da, por as\u00ed decirlo, por generaci\u00f3n espont\u00e1nea en las mismas bases, a veces sin participaci\u00f3n directa de las autoridades correspondientes. Esto es, por supuesto, bueno y esto es lo que realmente importa que se d\u00e9 y que crezca, como manifestaci\u00f3n real de que se participa del mismo esp\u00edritu, y de que se est\u00e1 animado por el Esp\u00edritu.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"194\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Nada perder\u00eda este movimiento espont\u00e1neo, sino que en principio ganar\u00eda mucho con ello, si se creara tambi\u00e9n en las altas esferas de las diversas instituciones alg\u00fan tipo de coordinaci\u00f3n-colaboraci\u00f3n, alg\u00fan organismo concreto para poner orden, intensidad y extensi\u00f3n en la colaboraci\u00f3n que ya se da en las bases. Ha habido alg\u00fan intento de llevarlo a cabo, sin \u00e9xito hasta ahora. Tal vez la idea no estaba a\u00fan madura. Pero nos parece que hoy s\u00ed lo est\u00e1 y que lo est\u00e1n pidiendo muchas voces, incluyendo la del superior general de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. No es competencia de este trabajo el dise\u00f1ar, ni siquiera el sugerir, la forma concreta que deber\u00eda tomar esa colaboraci\u00f3n. S\u00f3lo nos atrevemos a insinuar una idea: la colaboraci\u00f3n en esa altura no tiene por qu\u00e9, ni busca, disminuir la autoridad y competencia propia de cada instituci\u00f3n, sino s\u00f3lo reforzar el trabajo com\u00fan de redenci\u00f3n de los pobres. La coordinaci\u00f3n puede ser nacional, o puede ser internacional. Pero tambi\u00e9n, en este pa\u00eds, puede ser auton\u00f3mica, regional, o tambi\u00e9n local. Ser\u00eda muy conveniente que alg\u00fan tipo de estatuto tratara de dar forma y de animar la colaboraci\u00f3n en los diversos niveles.<\/p>\n<p>Los casos de la Asociaci\u00f3n de la Medalla Milagrosa y de Juventudes Marianas Vicencianas presentar\u00edan en este aspecto alguna peque\u00f1a dificultad para una plena colaboraci\u00f3n fraternal inter pares, pues ambas son por derecho establecido dependientes de la autoridad de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Pero, aunque as\u00ed sea, tambi\u00e9n la relaci\u00f3n hacia sus miembros por parte de misioneros y hermanas debe ser de car\u00e1cter fraternal y participativo, como se lo indican a misioneros y hermanas sus constituciones, y no de tipo, digamos, impositivo y autoritario.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n estas dos instituciones, Medalla Milagrosa y J.M.V., que deben mantener por su propia naturaleza un fuerte y claro car\u00e1cter mariano, deben orientarse hacia la evangelizaci\u00f3n de los pobres si quieren seguir consider\u00e1ndose vicencianas. Si no lo hicieran, no tendr\u00edan t\u00edtulo alguno para pedir el asesoramiento de misioneros y hermanas, pues unos y otras deben dedicarse s\u00f3lo a la evangelizaci\u00f3n de los pobres, bien directamente, bien indirectamente a trav\u00e9s de la formaci\u00f3n y animaci\u00f3n que tratan de dar a las personas que se dedican a ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>UNA PALABRA FINAL<\/strong><\/p>\n<p>Las instituciones mencionadas a lo largo de este trabajo no son en manera alguna las \u00fanicas instituciones de orientaci\u00f3n vicenciana, pues hay en la Iglesia cat\u00f3lica, y aun fuera de ella, alrededor de doscientas que de una forma u otra apelan a la inspiraci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal como alma de su carisma propio. Lo que quiere decir que los que pertenecemos a instituciones vicencianas tradicionales debemos tener el \u00e1nimo abierto para ver con simpat\u00eda y con \u00e1nimo fraternal a grupos de orientaci\u00f3n vicenciana que no pertenecen a ninguna de las instituciones m\u00e1s conocidas. Estos grupos pueden ser de j\u00f3venes o de adultos. Tambi\u00e9n son ellos hermanos nuestros. No tenemos por qu\u00e9 intentar absorberlos. Pero tambi\u00e9n ellos tienen derecho a esperar de nosotros animaci\u00f3n espiritual y colaboraci\u00f3n cuando la soliciten.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jaime Corera<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SERVIR A LOS POBRES ES IR A DIOS (VIII) COMPARTIR EL CARISMA VICENCIANO CON LOS LAICOS \u00abDebido a las nuevas situaciones, no pocos institutos han llegado a la convicci\u00f3n de que su carisma puede ser &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/servir-a-los-pobres-es-ir-a-dios-viii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":405098,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[226],"tags":[],"class_list":["post-406401","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>SERVIR A LOS POBRES ES IR A DIOS (VIII) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/servir-a-los-pobres-es-ir-a-dios-viii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"SERVIR A LOS POBRES ES IR A DIOS (VIII) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"SERVIR A LOS POBRES ES IR A DIOS (VIII) COMPARTIR EL CARISMA VICENCIANO CON LOS LAICOS \u00abDebido a las nuevas situaciones, no pocos institutos han llegado a la convicci\u00f3n de que su carisma puede ser ... 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