{"id":406395,"date":"2026-11-05T08:31:36","date_gmt":"2026-11-05T07:31:36","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=406395"},"modified":"2026-08-12T16:32:47","modified_gmt":"2026-08-12T14:32:47","slug":"servir-a-los-pobres-es-ir-a-dios-v","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/servir-a-los-pobres-es-ir-a-dios-v\/","title":{"rendered":"SERVIR A LOS POBRES ES IR A DIOS (V)"},"content":{"rendered":"<p>SERVIR A LOS POBRES ES IR A DIOS (V)<\/p>\n<p>PASADO Y FUTURO DEL ESP\u00cdRITU VICENCIANO<\/p>\n<p><strong>LA EXPERIENCIA ORIGINAL<\/strong><\/p>\n<p>Hay en la biograf\u00eda de san Vicente de Pa\u00fal anterior a sus treinta y siete a\u00f1os (1617) algunos datos seguros que apuntan a un cierto inter\u00e9s personal por los pobres. Aparte de los dudosos datos de la infancia que nos da su primer bi\u00f3grafo, Abelly (l. 1,c.2, pp. 32-33), se\u00f1alaremos su conocimiento de la Cofrad\u00eda del Hospital de la Caridad durante su segunda estancia en Roma (X 574), sus visitas al Hospital de la Caridad de Par\u00eds (Abelly, 1.111, c.XI, secci\u00f3n I, p.630), al que hizo una donaci\u00f3n de 15,000 libras en 1611 (aunque parece por todos los indicios que Vicente no fue m\u00e1s que intermediario en la donaci\u00f3n: X 25-27), su trabajo de catequesis entre los criados de los Gondi y entre los campesinos de las tierras de estos (X 34 ss.).<\/p>\n<p>Estos datos son seguros, pero de ninguna manera atestiguan una personalidad de fe que estuviera volcada desde siempre, ya desde la infancia (como querr\u00eda hacernos creer Abelly), hacia los pobres. Cualquier biograf\u00eda de cualquier ni\u00f1o cristiano bien educado por sus padres, o de cualquier joven sacerdote decente, en cualquier \u00e9poca, nos podr\u00eda proporcionar datos similares.<\/p>\n<p>Aunque hay entre ellos diferencias de mayor o menor importancia en la descripci\u00f3n del proceso que llev\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal a convertirse de sus maneras un poco atolondradas, y ciertamente egocentradas, de sus primeros a\u00f1os de sacerdocio, pr\u00e1cticamente todos los bi\u00f3grafos de san Vicente y los estudiosos de su espiritualidad coinciden en dos puntos. Primero, en la fecha. El a\u00f1o 1617 marca, alrededor de las experiencias de Folleville y Ch\u00e2tillon, la fecha decisiva para un cambio radical de rumbo en su vida. Segundo, el cambio de rumbo desemboca en una dedicaci\u00f3n plena de persona y de sacerdocio a la evangelizaci\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son esos pobres? Pobres campesinos, en primer lugar; galeotes, poco despu\u00e9s. Pero con el paso de los a\u00f1os, y en buena parte por la influencia de las hijas de la caridad y de las damas, pobres de todas clases: enfermos mentales, enfermos de los hospitales p\u00fablicos, ni\u00f1os abandonados, esclavos, emigrantes interiores y exteriores, soldados mercenarios, artesanos y trabajadores envejecidos sin trabajo y sin pensi\u00f3n, mendigos, refugiados y v\u00edctimas de la guerra, poblaci\u00f3n cat\u00f3lica rural y perseguida (Irlanda, Escocia, Islas H\u00e9bridas), nativos de Madagascar.<\/p>\n<p>Hab\u00eda otra gente pobre en la Francia de aquel tiempo, gente que no era rica en manera alguna, que ni siquiera pertenec\u00eda a lo que hoy clasificar\u00edamos como clase media, ni alta ni baja (por ejemplo, los artesanos modestos), gente que san Vicente nunca crey\u00f3 que fuera objeto de dedicaci\u00f3n ni para \u00e9l mismo ni para los hombres y mujeres inspirados por \u00e9l. Por contraste, los s\u00ed asistidos por Vicente y por sus instituciones ten\u00edan un car\u00e1cter com\u00fan en su pobreza, car\u00e1cter que hoy calificar\u00edamos m\u00e1s bien como marginaci\u00f3n, idea muy cercana a lo que santa Luisa de Marillac quer\u00eda decir con la expresi\u00f3n \u00ablos pobres desprovistos de todo\u00bb (Santa Luisa de Marillac. Correspondencia y escritos, Ceme, Salamanca, 1985, p.826).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal a la evangelizaci\u00f3n de los pobres fue una experiencia personal de su fe, y como experiencia personal la vivi\u00f3 de 1618 a 1625 dando misiones rurales por su cuenta en las tierras de los Gondi, con la ayuda de compa\u00f1eros ocasionales. Pero pronto descubri\u00f3, por influencia y sugerencia de la se\u00f1ora, que un trabajo de largo alcance en la evangelizaci\u00f3n de los pobres no pod\u00eda ser llevado a cabo m\u00e1s que a trav\u00e9s de organizaciones estables. Este descubrimiento tom\u00f3 cuerpo en la fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (1625-1626), de las Hijas de la Caridad (1633), de las Damas de la Caridad (1634), y en otros tipos de organizaciones menos estructuradas creadas para casos particulares y de duraci\u00f3n limitada (Macon, organizaci\u00f3n de auxilios de guerra para la Lorena, Picard\u00eda, Par\u00eds&#8230;).<\/p>\n<p>Aunque no fue as\u00ed al comienzo mismo, ni siquiera en los primeros a\u00f1os, la visi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, que comenz\u00f3 centrada en peque\u00f1as aldeas cercanas a Par\u00eds y se fue extendiendo posteriormente por el reino de Francia, acab\u00f3 por tener una perspectiva mundial. Tambi\u00e9n en este aspecto la sugerencia o la influencia vino de otra parte, la Congregaci\u00f3n de Propaganda Fide (III 143). Vicente se crey\u00f3 obligado a aceptarla, como fue el caso en todas sus obras, \u00abpara responder a los designios de Dios \u00bb (ibid.). Y aunque uno de los motivos que le llevaron a enviar a sus gentes m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de Europa era su temor de que Dios retirara la fe de Europa \u00abpor culpa de nuestras costumbres corrompidas \u00bb (III 165-166), la nueva visi\u00f3n de alcance mundial estaba en perfecta armon\u00eda con la intuici\u00f3n original y central de su espiritualidad. En efecto, por aquel entonces las muchedumbres de pobres estaban, igual que hoy, m\u00e1s bien fuera que dentro de la corrompida Europa.<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal afect\u00f3, por supuesto, a todos los aspectos sicol\u00f3gicos y emocionales de su personalidad. Pero afect\u00f3 tambi\u00e9n, y muy profundamente, a su teolog\u00eda, a su relaci\u00f3n con Dios te\u00f3rica y pr\u00e1ctica. Ya antes de su conversi\u00f3n a los pobres, Berulle se hab\u00eda encargado de desmontar el teocentrismo de su piedad juvenil y de sus estudios en Toulouse para orientarlo hacia una visi\u00f3n netamente cristiana cristoc\u00e9ntrica (se perdonar\u00e1 la redundancia, pero en este caso es \u00fatil). Es decir: su visi\u00f3n de fe pasa de ser una teolog\u00eda (todas las religiones la tienen) a ser una cristolog\u00eda (s\u00f3lo la tiene la cristiana, y en eso precisamente se distingue de las dem\u00e1s religiones).<\/p>\n<p>Pero en su caso su cristolog\u00eda es una visi\u00f3n centrada no en el Verbo encarnado y glorificado a la derecha del Padre, como lo era en Berulle, sino en el Jes\u00fas de Nazaret, nacido de Mar\u00eda, evangelizador de los campesinos de Galilea y muerto en la cruz. El Cristo resucitado y glorificado es tambi\u00e9n para \u00e9l, qu\u00e9 duda cabe, objeto de adoraci\u00f3n amorosa y de fe. Pero para dedicarse a continuar la misi\u00f3n de Cristo sobre el modelo de Cristo no pod\u00eda tomar como modelo m\u00e1s que al Dios hecho carne y hecho historia, el Cristo que se hace presente en el mundo cuando se encarna, y que acaba su vida hist\u00f3rica en la cruz. Por ejemplo: \u00abPara ser verdadera hija de la caridad hay que hacer lo que hizo el Hijo de Dios en la tierra \u00bb (IX 34). Y a sus misioneros: \u00abJam\u00e1s ha habido una compa\u00f1\u00eda que tuviese como fin el hacer lo que Nuestro Se\u00f1or ha venido a hacer al Inundo (XI 323).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n su visi\u00f3n eclesiol\u00f3gica tuvo que sufrir fuertes revisiones ante las exigencias de su nueva vocaci\u00f3n. El joven Vicente hab\u00eda asimilado con fidelidad la eclesiolog\u00eda que hab\u00eda salido de Trento. Esta eclesiolog\u00eda se hab\u00eda centrado, en buena parte como reacci\u00f3n contra los protestantes, en los aspectos de la constituci\u00f3n interna de la Iglesia, y descuid\u00f3 su proyecci\u00f3n misionera. Ahora bien, \u00e9ste es el aspecto decisivo para quien centra su propia experiencia de fe en la evangelizaci\u00f3n de poblaciones campesinas que, aunque bautizadas, est\u00e1n muy mal instruidas en la fe, y a\u00fan m\u00e1s para evangelizar a paganos que ni siquiera han o\u00eddo hablar de Cristo.<\/p>\n<p>En los documentos dogm\u00e1ticos de Trento se define la figura del sacerdote ante todo como hombre de culto, ministro de la eucarist\u00eda. Aunque los documentos de reforma de la vida del clero s\u00ed tuvieron en cuenta la dimensi\u00f3n pastoral del sacerdocio cat\u00f3lico, en conjunto el concilio dise\u00f1\u00f3 una figura del sacerdote como \u00abespecialista\u00bb de lo sagrado, dedicado m\u00e1s a cultivar la relaci\u00f3n de los fieles con Dios que las dimensiones comunitarias de la fe. O sea, una visi\u00f3n del sacerdocio netamente teoc\u00e9ntrica.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n una visi\u00f3n de la Iglesia, visi\u00f3n que ha durado desde Trento hasta el Vaticano II, netamente jer\u00e1rquico-clerical, en la que los laicos son poco m\u00e1s que miembros pasivo-receptores de la gracia y de los sacramentos. Ahora bien, si imitar a Jesucristo y continuar su misi\u00f3n en la historia es \u00abhacer lo que hizo el Hijo de Dios en la tierra\u00bb (dar de comer al hambriento, ense\u00f1ar al que no sabe, curar al enfermo, expulsar \u00abdemonios\u00bb; en suma, evangelizar a los pobres de palabra y de obra), para llevar a cabo lo mejor de esa misi\u00f3n y de esa imitaci\u00f3n basta la simple condici\u00f3n de bautizado. Dice san Vicente a las hijas de la caridad: \u00abEl que viese la vida de Jesucristo ver\u00eda algo semejante en la vida de una hija de la caridad. \u00bfQu\u00e9 es lo que \u00e9l vino a hacer? Vino a ense\u00f1ar, a iluminar. Eso es lo que vosotras hac\u00e9is \u00bb (IX 534). En suma: para continuar lo mejor de la misi\u00f3n de Cristo en la historia de la humanidad, no hace ninguna falta ser cl\u00e9rigo (aunque el serlo no tiene por qu\u00e9 ser un estorbo para la misma misi\u00f3n).<\/p>\n<p>Ni tampoco hace ninguna falta ser religioso. Es m\u00e1s: Vicente hubiera encontrado (encontr\u00f3 de hecho) dificultades insuperables en las estructuras de la vida religiosa de su tiempo para llevar a plenitud su manera de vivir la fe, su espiritualidad. Todas sus instituciones son, sin excepci\u00f3n, seculares en cuanto contrapuestas a la instituci\u00f3n religiosa. Y casi todas ellas son seculares tambi\u00e9n en contraposici\u00f3n a la condici\u00f3n clerical. La \u00fanica excepci\u00f3n en este segundo sentido es la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, pero s\u00f3lo en parte, pues los hermanos coadjutores no son cl\u00e9rigos.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n en los miembros cl\u00e9rigos de ella deb\u00eda predominar el aspecto misionero sobre el aspecto clerical, pues fueron creados para la misi\u00f3n. Para ser cl\u00e9rigos en plenitud seg\u00fan la idea de Trento no hac\u00eda falta fundar la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Ya hab\u00eda sido fundado para ello unos quince a\u00f1os antes el Oratorio de Berulle.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo en el plano de la teolog\u00eda supone la espiritualidad de san Vicente nuevas aperturas y perspectivas sobre lo dise\u00f1ado en el concilio de Trento. Tambi\u00e9n las supone en el terreno de la sociolog\u00eda y de la historia. Pues el conjunto de su actuaci\u00f3n implica en varios puntos importantes una ruptura de la alianza entre el Trono y el Altar t\u00edpica del Antiguo R\u00e9gimen. Recu\u00e9rdese, por, ejemplo, su actitud de rechazo de los beneficios eclesi\u00e1sticos en relaci\u00f3n a sus propios hombres, o bien la incomodidad tan aguda que sinti\u00f3 antes y durante su participaci\u00f3n en el Consejo de Conciencia, la encarnaci\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita de dicha alianza. Para Vicente, como para su disc\u00edpulo Bossuet, la Iglesia debe ser ante todo no la Iglesia de los reyes y de los ricos, sino la Iglesia de los pobres.<\/p>\n<p>En resumen: cuando mor\u00eda Vicente de Pa\u00fal en 1660 dejaba a su posteridad una experiencia de fe, una espiritualidad, rica y novedosa, edificada progresivamente a partir de las experiencias de Folleville y Ch\u00e2tillon, algunos de cuyos rasgos m\u00e1s salientes son los siguientes:<\/p>\n<p>En el aspecto personal<\/p>\n<p>abandono de una visi\u00f3n egocentrada de la propia fe y de la propia vida;<\/p>\n<p>conversi\u00f3n-dedicaci\u00f3n a los pobres, con una clara tendencia a encontrar a \u00e9stos entre los marginados por la sociedad y por la Iglesia, en cualquier parte del mundo;<\/p>\n<p>trabajo por los pobres a trav\u00e9s de instituciones organizadas en comunidades y en \u00abequipos\u00bb<\/p>\n<p>todo ello movido y orientado por el motivo radical de responder a los designios de Dios;<\/p>\n<p>y de imitar la vida terrena de Jesucristo.<\/p>\n<p>En el aspecto teol\u00f3gico<\/p>\n<p>abandono de una visi\u00f3n teoc\u00e9ntrica a favor de una visi\u00f3n cristoc\u00e9ntrica y aun antropoc\u00e9ntrica (inspirada por las palabras mismas de Cristo: a M\u00ed me lo hicisteis\u00bb; cfr. tambi\u00e9n IJn 4,21: \u00abQuien no ama a su pr\u00f3jimo a quien ve\u201e.\u00bb).<\/p>\n<p>En el aspecto eclesiol\u00f3gico<\/p>\n<p>de una visi\u00f3n de la Iglesia como sociedad-comunidad m\u00e1s o menos subsistente en s\u00ed misma, a una visi\u00f3n de la Iglesia como netamente misionera y abierta al mundo;<\/p>\n<p>de una Iglesia en la que predomina el elemento clerical-religioso a una Iglesia de car\u00e1cter m\u00e1s secular y laico;<\/p>\n<p>de un Iglesia aliada con los poderes pol\u00edticos y financieros de este mundo, a una Iglesia volcada toda ella hacia los pobres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL TIEMPO INTERMEDIO<\/strong><\/p>\n<p>Las tres instituciones que deber\u00edan encarnar el esp\u00edritu de san Vicente de Pa\u00fal en la historia posterior duraron despu\u00e9s de la muerte del fundador, en el pa\u00eds que les vio nacer, ciento treinta a\u00f1os. La revoluci\u00f3n francesa acab\u00f3 sumariamente y por decreto con la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y con las Hijas de la Caridad. Tambi\u00e9n por decreto las dos volvieron a ser admitidas a la existencia a los pocos a\u00f1os. La otra instituci\u00f3n, las Damas-Cofrad\u00edas de la caridad, tuvieron que esperar medio siglo m\u00e1s hasta su restauraci\u00f3n por obra del padre Etienne, superior general de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Hoy gozan las tres instituciones de una amplia expansi\u00f3n por el ancho mundo, m\u00e1s amplia que en ning\u00fan siglo anterior.<\/p>\n<p>El mero hecho del fuerte crecimiento num\u00e9rico hablar\u00eda en principio de la legitimidad de la experiencia cristiana de san Vicente. La espiritualidad de san Vicente ser\u00eda sin duda s\u00f3lidamente cristiana; ser\u00eda, en otros t\u00e9rminos, una interpretaci\u00f3n muy leg\u00edtima y legitimada hist\u00f3ricamente del evangelio. Leg\u00edtima, por un lado, y rica por otro, riqueza que se demostrar\u00eda en su poder de atracci\u00f3n para tantos bautizados y bautizadas, cl\u00e9rigos y laicos, a lo largo de tres siglos. Flexible y adaptable a los cambios de los tiempos, y, por lo que se ve, sugerente e inspiradora tambi\u00e9n para estos tiempos de la Iglesia y del mundo. El n\u00famero de bautizados que apelan hoy expl\u00edcitamente a san Vicente de Pa\u00fal como inspiraci\u00f3n para su propia vida cristiana supera fuertemente el mill\u00f3n. O sea, algo m\u00e1s de uno por cada mil cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>A los pocos a\u00f1os de la revoluci\u00f3n francesa ten\u00eda que ser palmario, para todo el que no quisiera permanecer ciego y seguir a\u00f1orando las supuestas glorias del Antiguo R\u00e9gimen, que la revoluci\u00f3n pol\u00edtica y la revoluci\u00f3n econ\u00f3mico-industrial obligaba a la Iglesia a replantear en t\u00e9rminos nuevos su antigua misi\u00f3n, y a definir de nuevo su lugar en la sociedad nueva.<\/p>\n<p>Desde hace tiempo es un lugar muy com\u00fan el se\u00f1alar que a lo largo del siglo XIX y en buena parte del XX la Iglesia adopt\u00f3 una postura defensiva y de retraimiento hacia dentro de s\u00ed misma ante la avalancha de formas de vida social y de ideas que invadi\u00f3 a la sociedad europea desde la Ilustraci\u00f3n. El signo m\u00e1s visible y m\u00e1s notorio de tal postura fue el Syllabus de P\u00edo IX que supon\u00eda un rechazo frontal de todo lo que en ideas o modos de comportamiento social se hab\u00eda de calificar como moderno. Hab\u00eda, sin duda, en una tal postura, motivos y aspectos leg\u00edtimos de salvaguarda de lo esencial que hab\u00eda que mantener a toda costa, para evitar el peligro muy real de disoluci\u00f3n de valores cristianos fundamentales,<\/p>\n<p>Pero result\u00f3 ser tal vez una postura de rechazo demasiado radical cuyas consecuencias duraron demasiado tiempo. S\u00f3lo con el Concilio Vaticano II sali\u00f3 la Iglesia de manera oficial de sus cuarteles de invierno para volverse al mundo al que hab\u00eda que salvar, como lo expres\u00f3 con toda densidad y precisi\u00f3n Pablo VI en el discurso de clausura. Se preguntaba a s\u00ed mismo y preguntaba a la Iglesia: el concilio \u00ab\u00bfha desviado quiz\u00e1 la mente de la Iglesia hacia la orientaci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica de la cultura moderna?\u00bb. Y respond\u00eda \u00e9l mismo: \u00abDesviao, no; vuelto, s\u00ed\u00bb. Lo cual era lo mismo que admitir llanamente dos cosas:<\/p>\n<p>la Iglesia estaba antes del concilio de espaldas a la orientaci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica de la cultura moderna;<\/p>\n<p>volverse hacia esa orientaci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica de la cultura moderna no supone para la Iglesia una desviaci\u00f3n, pues \u00abnuestro humanismo se hace cristianismo, nuestro cristianismo se hace teoc\u00e9ntrico, tanto que podemos afirmar tambi\u00e9n que para conocer a Dios es necesario conocer al hombre<\/p>\n<p>No hace falta a\u00f1adir que las instituciones inspiradas en san Vicente no fueron en modo alguno una excepci\u00f3n en esa postura general de retraimiento ante la nueva sociedad y ante la nueva orientaci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica. Se se\u00f1al\u00f3 arriba el car\u00e1cter cristoc\u00e9ntrico-antropoc\u00e9ntrico de la experiencia espiritual de san Vicente. D\u00edgase con sinceridad si las siguientes palabras de un superior general de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n de la segunda mitad del siglo XIX, el padre Fiat, son fieles de verdad a la verdadera visi\u00f3n espiritual de san Vicente de Pa\u00fal: \u00abEl primer fin de la peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda (la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n) es la santificaci\u00f3n de sus miembros, y tal debe ser el objeto primero de nuestra solicitud; todos los otros le deben estar subordinados\u00bb. (4 de diciembre de 1879. Circular dirigida a los superiores).<\/p>\n<p>O sea: un verdadero disc\u00edpulo de san Vicente de Pa\u00fal deber\u00eda, seg\u00fan el padre Fiat, evangelizar a los pobres pensando ante todo en su santidad personal. Vuelta, pues, al egocentrismo (pues de egocentrismo se trata, aunque sea \u00abespiritual\u00bb), y vuelta al teocentrismo (pues de eso se trataba en los escritos espirituales del siglo XIX cuando se hablaba de santidad personal) del joven Vicente. \u00bfEs compatible lo que dice el padre Fiat, se parece siquiera en el fondo a la visi\u00f3n verdaderamente m\u00edstico-espiritual-cristiana del \u00abdejar a Dios por Dios \u00bb de san Vicente de Pa\u00fal?<\/p>\n<p>Con todo esto que estamos diciendo no pretendemos en manera alguna echar una sombra de duda sobre la calidad vicenciana del padre Fiat, ni de su antecesor, el padre Etienne. Ambos se distinguen entre los superiores generales de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de las Hijas de la Caridad por haber influido muy fuertemente y muy positivamente en la pervivencia y en el crecimiento de ambas instituciones. En buena parte vivimos a\u00fan de lo que ambos nos dejaron en herencia. Ser\u00eda, adem\u00e1s, demasiado pedir que las dos peque\u00f1as compa\u00f1\u00edas hubieran ido a contracorriente de la actitud general de la Iglesia y de las grandes \u00f3rdenes religiosas. Las observaciones cr\u00edticas que hemos hecho se refieren m\u00e1s bien a los modos de expresi\u00f3n que proceden de y acaban por configurar ciertas actitudes mentales que influyen despu\u00e9s en la vida.<\/p>\n<p>Habr\u00eda que a\u00f1adir tambi\u00e9n como descargo que tampoco las dos instituciones caminaron por entero por los caminos de retraimiento del mundo que hemos se\u00f1alado. Pues mundo eran tambi\u00e9n Etiop\u00eda, el pr\u00f3ximo y lejano Oriente, la federaci\u00f3n de estados americanos, los suburbios obreros de las ciudades industriales inglesas, los innumerables asilos, hospitales, leproser\u00edas, escuelas populares, donde misioneros y hermanas siguieron expresando en su vida diaria y en la pr\u00e1ctica lo mejor de la espiritualidad del fundador.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda haber acabado con las actitudes mentales de aislamiento y de rechazo del mundo a finales del siglo XIX con ocasi\u00f3n de la primera gran enc\u00edclica social de Le\u00f3n XIII, que supon\u00eda un fuerte giro de la conciencia cristiana hacia las dimensiones sociales y pol\u00edticas de la fe. Pero no se hizo m\u00e1s que muy limitadamente, como lo lamentaba cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s el autor de otra enc\u00edclica social, P\u00edo XI. No lo hizo el conjunto de la Iglesia; no lo hicieron tampoco en su conjunto las instituciones inspiradas por san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p><strong>EL MUNDO DE HOY<\/strong><\/p>\n<p>No vamos a entrar aqu\u00ed en la moda postconciliar de intentar otra brillante descripci\u00f3n de las tendencias y modos del mundo moderno. Nos limitaremos a tres caracter\u00edsticas de ese mundo que tienen que ver directamente con otras tres caracter\u00edsticas de la espiritualidad vicenciana.<\/p>\n<p>El mundo moderno es en su conjunto un mundo alejado de la Iglesia. Esa afirmaci\u00f3n vale en primer lugar para las inmensas muchedumbres (m\u00e1s de cuatro mil millones de seres humanos) de otras religiones, pero vale tambi\u00e9n para un muy alto porcentaje de bautizados y de cat\u00f3licos. Es muy cierto que aun en ese mundo alejado se descubren, gracias a Dios y a su Esp\u00edritu, abundantes indicios de los semina Verbi. Por ejemplo, el trabajo por los pobres por parte de gentes y de organizaciones que o no son oficialmente o que no se consideran cristianas. Semillas del Verbo esparcidas por el mundo bien por la influencia hist\u00f3rica y milenaria del evangelio y de la acci\u00f3n educadora de la Iglesia, bien por lo que los te\u00f3logos llamaban hasta hace un tiempo \u00abrevelaci\u00f3n natural\u00bb<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"449\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Este hecho del alejamiento general no debe desanimar a las instituciones vicencianas, pues las coloca en medio de un mundo en estado de misi\u00f3n que responde de lleno a su vocaci\u00f3n misionera original. Misionero en su sentido m\u00e1s fuerte y general es todo creyente que se preocupa por atraer hacia Cristo a quien no cree (expl\u00edcitamente) en \u00e9l. Como el mundo cristiano y el no cristiano est\u00e1n llenos de tales no creyentes, no hay peligro de que las instituciones inspiradas en san Vicente se queden sin trabajo en un futuro previsible.<\/p>\n<p>Si la misi\u00f3n, seg\u00fan Pablo VI, expresa la verdadera naturaleza de la Iglesia (Evangelii nuntiandi,14), resultar\u00eda que la espiritualidad misionera vicenciana se encuentra en el coraz\u00f3n mismo de lo que es y debe ser la Iglesia. Hay otras dimensiones en la vida y en el ser de la Iglesia tambi\u00e9n muy importantes, dimensiones que se refieren a su vida, por as\u00ed decirlo, interna: culto, sacramentos, pastoreo del pueblo de Dios creyente y practicante. Las instituciones vicencianas viven, por supuesto, en plenitud esas dimensiones, pues tambi\u00e9n sus miembros son creyentes y practicantes. Pero no han sido creadas para mantener esas dimensiones. Lo suyo es trabajar por y entre los pobres, sean estos o no lo sean creyentes y practicantes. Lo suyo es ser misioneras. La segunda caracter\u00edstica del mundo moderno que interesa en la perspectiva en que nos estamos moviendo es la autonom\u00eda, secularismo o laicidad del mundo moderno. Cualquiera de los tres t\u00e9rminos vale para definir lo que queremos decir en este momento. El uso de los tres juntos nos ahorrar\u00e1 el meternos en una descripci\u00f3n m\u00e1s detallada. Destacaremos s\u00f3lo el aspecto que m\u00e1s nos interesa en este trabajo. Desde aproximadamente el siglo VI hasta el siglo XVIII la Iglesia consigui\u00f3 en buena medida inspirar con esp\u00edritu religioso (aunque no siempre con esp\u00edritu espec\u00edficamente cristiano) casi todas las creaciones de la sociedad europea: formas sociales y pol\u00edticas de convivencia, esquemas culturales generales, filosof\u00eda, historia, arte, y aun ciencia y econom\u00eda. Pero hoy las cosas ya no son as\u00ed. No hay un solo aspecto de la cultura moderna que no se considere aut\u00f3nomo y que no rechace en principio cualquier tipo de tutela o de orientaci\u00f3n por parte de las instituciones religiosas. Terminado para siempre lo que en un principio fue monopolio y despu\u00e9s predominio por parte de los cl\u00e9rigos sobre casi todas las formas culturales de la sociedad, todo lo que en el mundo de hoy no pertenece a la vida interna de las iglesias defiende con vigor su naturaleza secular y laica.<\/p>\n<p>Tampoco ese segundo aspecto del mundo moderno debe desanimar al alma vicenciana, pues tambi\u00e9n en este caso se trata de un mundo al que hay que misionar. Aunque no se tomen en ambos casos en sentido un\u00edvoco los adjetivos \u00ablaico\u00bb y \u00absecular\u00bb, ser\u00e1 oportuno recordar que la espiritualidad de san Vicente encarnada en sus instituciones es tambi\u00e9n una espiritualidad de car\u00e1cter secular y laico.<\/p>\n<p>Aunque hoy la teolog\u00eda de la vida religiosa est\u00e1 haciendo esfuerzos por orientarla hacia el mundo, no era as\u00ed en absoluto en tiempos de san Vicente, ni en tiempos posteriores hasta ayer mismo. Lo espec\u00edfico de la vida religiosa ha sido durante siglos el centrarse en Dios y tomar sus distancias en relaci\u00f3n al mundo. Eso ha sido as\u00ed no s\u00f3lo en las \u00f3rdenes de clausura, sino tambi\u00e9n en las que admit\u00edan la actividad apost\u00f3lica, como por ejemplo en la que sirvi\u00f3 de inspiraci\u00f3n a casi todas las que le siguieron, la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Recu\u00e9rdese el lema que la define: &#8216;Todo a mayor gloria de Dios \u00ab. Lo mismo hay que decir de las primeras \u00f3rdenes que se crearon con actividad apost\u00f3lica, las \u00f3rdenes mendicantes. El fundador de una de ellas, santo Domingo de Guzm\u00e1n, define su espiritualidad como \u00abhablar con Dios o de Dios \u00bb (Constituciones primitivas, 22\u00aa distinci\u00f3n, cap. 31). En cuanto a san Francisco de As\u00eds muchas veces se ha hecho la observaci\u00f3n de que, aunque manifest\u00f3 una extraordinaria preocupaci\u00f3n por los m\u00e1s pobres, su espiritualidad no se centra en ese hecho, sino en la imitaci\u00f3n lo m\u00e1s literal posible de la pobreza de Cristo: \u00abLa regla y vida de los frailes menores es \u00e9sta: guardar el santo evangelio de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo viviendo en obediencia, sin propiedad y en castidad \u00bb (Regla II, cap. l).<\/p>\n<p>Comp\u00e1rense los lemas de jesuitas y dominicos con lo que sugiere de orientaci\u00f3n \u00absecular\u00bb un lema como \u00abevangelizar a los pobres \u00ab, o bien \u00abla caridad de Cristo nos urge \u00bfA qu\u00e9 urge esa caridad? A volverse al (a los pobres del) mundo. Como para los franciscanos, tambi\u00e9n para los seguidores de san Vicente \u00abJesucristo es la Regla (de la Misi\u00f3n) \u00bb (XI 429; Constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, 5); y tambi\u00e9n para sus seguidoras: \u00abLa Regla de las hijas de la caridad es Cristo \u00bb (Constituciones, 1.5). Pero unos y otras saben muy bien que el Cristo que les sirve de regla no es simplemente el Cristo pobre, sino el Cristo que viene al mundo para evangelizar a los pobres. Todas las instituciones de inspiraci\u00f3n vicenciana han sido creadas para el saeculum en cualquier sentido en que se tome esa palabra (mundo, siglo, historia&#8230;), para moverse en \u00e9l y para llevarlo a-Dios-por-Cristo.<\/p>\n<p>Es as\u00ed f\u00e1cil de comprender la insistencia de san Vicente en el car\u00e1cter netamente secular (aunque no diocesano, sino misionero) incluso de los miembros clericales de su congregaci\u00f3n. La secularidad de todos los miembros de las instituciones vicencianas y el car\u00e1cter laico de todos ellos (excluyendo solamente a los cl\u00e9rigos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n) hace de ellos instrumentos muy apropiados para moverse con agilidad en un mundo que se considera secular y laico (como ya se advirti\u00f3, aunque no se usen esos t\u00e9rminos en sentido un\u00edvoco en ambos casos, tampoco se usan en sentido del todo equ\u00edvoco).<\/p>\n<p>Pero a\u00fan hay m\u00e1s, y es bueno recordarlo para que los miembros clericales de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n no caigan nunca en la tentaci\u00f3n de creer que ellos son los que de verdad encarnan el esp\u00edritu de san Vicente, como si los dem\u00e1s (hermanos coadjutores, hijas de la caridad, voluntarias, conferencias de Ozanam, j\u00f3venes&#8230;) no fueran vicencianos m\u00e1s que de una manera secundaria y participativa. Es bueno recordar que a lo largo de una historia de m\u00e1s de tres siglos los cl\u00e9rigos han sido una peque\u00f1a minor\u00eda entre los que, hombres o mujeres, se consideran tambi\u00e9n seguidores de san Vicente. Lo cual quiere decir que el esp\u00edritu vicenciano ha sido vivido mayoritariamente a lo largo de todo ese tiempo (tambi\u00e9n hoy) por cristianos y cristianas laicos y seculares\/seglares.<\/p>\n<p>No es cuesti\u00f3n de hacer la enojosa pregunta de qui\u00e9n lo ha vivido mejor, si los cl\u00e9rigos o los laicos. Eso s\u00f3lo Dios lo sabe y nos lo dir\u00e1 a su debido tiempo. Pero s\u00ed se puede afirmar que multitud de miembros no cl\u00e9rigos han vivido el esp\u00edritu vicenciano durante m\u00e1s de tres siglos con toda plenitud y hasta la \u00faltima y suprema prueba de amor por Cristo y por los pobres que consiste en dar la vida por \u00e9l y por ellos.<\/p>\n<p>Pero el predominante estilo secular-laico del mundo actual (y, por lo que parece, del mundo futuro por bastante tiempo) parece sugerir por s\u00ed mismo una pregunta de inter\u00e9s para el futuro del esp\u00edritu vicenciano. Ya hoy mismo ese esp\u00edritu vive encarnado en un gran n\u00famero (m\u00e1s de un mill\u00f3n, como se dijo arriba) del que s\u00f3lo unos dos mil ochocientos son sacerdotes ordenados de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. La pregunta es \u00e9sta: \u00bfNo parecer\u00eda indicar ese hecho que la condici\u00f3n no clerical, lejos de ser un impedimento para vivir el esp\u00edritu vicenciano en su plenitud, se presta m\u00e1s f\u00e1cilmente a hacerlo? Ya dijimos antes que la condici\u00f3n clerical no tendr\u00eda por qu\u00e9 ser un obst\u00e1culo para vivir la dimensi\u00f3n misionera del sacerdocio. La prueba est\u00e1 en san Vicente mismo y en muchos sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n inspirados por \u00e9l. Ni la condici\u00f3n clerical, ni la condici\u00f3n episcopal, Recu\u00e9rdese a san Justino de Jacobis, y, entre nosotros, al padre Codina.<\/p>\n<p>La condici\u00f3n clerical no tendr\u00eda por qu\u00e9 ser un obst\u00e1culo, pero admitamos con franqueza que lo ha sido con frecuencia y lo sigue siendo hoy d\u00eda, cuando vemos a tantos sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n la mayor parte de cuyas horas y energ\u00edas se dedican no a trabajos de misi\u00f3n (aunque se llamen misioneros: cfr. Constituciones de la C.M.,51,1), sino a trabajos de consolidaci\u00f3n interna de la Iglesia, sobre todo en las parroquias e iglesias de culto. Tal vez la situaci\u00f3n actual no tenga remedio a corto plazo. Pero lo que s\u00ed podr\u00edan por lo menos hacer los cl\u00e9rigos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n por sabia previsi\u00f3n del futuro (pues no es nada imposible, sino muy probable, que el n\u00famero de cl\u00e9rigos vicencianos se reduzca a\u00fan m\u00e1s), y porque se lo piden expresamente sus constituciones (n\u00fameros 1, 14, 17 y sobre todo Esta 7), es dedicar al menos parte de sus energ\u00edas a animar e inspirar a los que no son cl\u00e9rigos, con la esperanza de que ellos y ellas lleven a cabo en el campo vicenciano aquello a lo que ellos mismos no pueden dedicarse del todo por sus otros trabajos ministeriales.<\/p>\n<p>La tercera caracter\u00edstica de este mundo moderno que interesa de lleno a la espiritualidad vicenciana es el hecho de su injusticia estructural. Para ser precisos habr\u00eda que advertir que la injusticia estructural no es en modo alguno exclusiva del mundo moderno, pues se ha dado en pr\u00e1cticamente todas las formas conocidas de organizaci\u00f3n social. Lo nuevo en este tema es, primero, que ya nadie atribuye a Dios la injusticia de la organizaci\u00f3n social, cosa que s\u00ed se hizo en el pasado hasta no hace mucho tiempo, sino que se conoce y se reconoce la injusticia como obra del hombre. Segundo, que la conciencia de la injusticia es pr\u00e1cticamente universal. Abarca por igual a los que son v\u00edctimas de la injusticia (y que antes se somet\u00edan f\u00e1cilmente como muestra de la &#8211; pretendida &#8211; voluntad de Dios) como a los que se benefician de ella (que antes encontraban f\u00e1cilmente todo tipo de razones, sin excluir las razones religiosas, para justificar su situaci\u00f3n de privilegio).<\/p>\n<p>La injusticia estructural en el mundo moderno no es meramente una injusticia de diferencias econ\u00f3micas, sino que se manifiesta en todos los \u00f3rdenes de la vida social: acceso a la sanidad, a la cultura, a los medios de comunicaci\u00f3n social, a muchas formas de deporte y de ocio, e incluso, aunque duela reconocerlo, a los bienes de la Iglesia. Hoy, igual que en tiempos de san Vicente, las muchedumbres pobres est\u00e1n peor atendidas por las fuerzas de la Iglesia que las capas sociales que no son pobres.<\/p>\n<p>El panorama de la injusticia social es ciertamente deprimente, pero tampoco \u00e9ste debe desanimar al alma vicenciana, pues es el lugar natural de su actividad y de su solicitud. De manera que tampoco en este tema es de esperar que se queden sin trabajo las instituciones vicencianas. Si alguna vez se estableciera la justicia universal y cesara la injusticia que produce tanta pobreza, habr\u00eda llegado para las instituciones vicencianas el fin de una historia que comenz\u00f3 en 1617.<\/p>\n<p>Resumimos este apartado que trata de destacar las caracter\u00edsticas del mundo moderno que m\u00e1s directamente afectan a todo intento de vivir hoy la espiritualidad vicenciana, y que \u00e9sta tendr\u00eda que tener en cuenta para ser hoy una verdadera espiritualidad, una experiencia de fe, viva, y, como suele decirse hoy, \u00absignificativa\u00bb:<\/p>\n<p>el mundo de hoy es un mundo alejado de la visi\u00f3n cristiana de la vida y de la historia. Este aspecto debe poner en juego con m\u00e1s nitidez que en el pasado inmediato la dimensi\u00f3n misionera de la espiritualidad vicenciana; el mundo de hoy es un mundo secularizado que ser\u00e1 muy dif\u00edcil tratar de evangelizar desde posturas clericales que, por su misma naturaleza, tienden a centrarse en la vida interna de la Iglesia (ya desde Or\u00edgenes, siglo III, la palabra \u00abclero\u00bb se aplica expl\u00edcitamente a los que dedican su vida al servicio de la Iglesia misma, en contraposici\u00f3n expresa con el resto del pueblo de Dios, los laicos). Para evangelizar un tal mundo la espiritualidad vicenciana tendr\u00e1 que privilegiar los aspectos seculares y laicos que pertenecen a su mismo origen; el mundo actual es un mundo radicalmente injusto que segrega pobreza por s\u00ed mismo, en dimensiones m\u00e1s masivas a\u00fan que en el pasado. Lo que quiere decir que la espiritualidad vicenciana, centrada en la experiencia espiritual de seguimiento de Cristo-evangelizador-de-los-pobres, tiene delante de sus ojos un panorama potencial en que poder expresarse con tanta intensidad, o incluso m\u00e1s, que en los tiempos del fundador.<\/p>\n<p><strong>EL FUTURO DEL ESP\u00cdRITU VICENCIANO<\/strong><\/p>\n<p>Para llevar a cabo en el futuro un tal proyecto el esp\u00edritu vicenciano tendr\u00e1 que empezar por donde empez\u00f3 el fundador: por una verdadera conversi\u00f3n, un verdadero volverse-hacia-los-pobres. No le bastar\u00e1 con volverse sin m\u00e1s a Cristo, a un Cristo, por as\u00ed decirlo, indiferenciado. Eso ya lo hizo Berulle en tiempos de san Vicente, y, antes y despu\u00e9s de Berulle, lo hicieron muchas otras formas de espiritualidad, que ciertamente tuvieron en cuenta a los pobres, pero de una manera m\u00e1s o menos marginal y secundaria, Para el esp\u00edritu vicenciano el Cristo que evangeliza a los pobres no es en modo alguno secundario, sino totalmente central.<\/p>\n<p>De manera que este camino espiritual (llegar-a-Dios-porCristo), el camino vicenciano, tiene hoy tambi\u00e9n que empezar por donde empez\u00f3 Cristo, y por donde empez\u00f3 su disc\u00edpulo Vicente de Pa\u00fal. Tiene que empezar en el mundo de los pobres, en el contacto f\u00edsico y cercano a ellos. Las instituciones vicencianas y los miembros que las componen no pueden convertirse en agentes burocr\u00e1ticos que tratan de mejorar las condiciones de vida de los desheredados desde una especie de ministerio de bienestar social. Pues para cada uno de ellos la dedicaci\u00f3n a los pobres es el \u00fanico camino que tiene de acceso-a-Dios-porCristo, la relaci\u00f3n lo m\u00e1s directa posible con el pobre concreto es el primer paso que abre su camino propio hacia Dios.<\/p>\n<p>Ese primer paso no se puede soslayar, Toda alma vicenciana que por cualquier raz\u00f3n (estudios, enfermedad, cargo que ocupa en la instituci\u00f3n, edad&#8230;) se ve alejada de hecho del contacto directo con los pobres, deber\u00eda sufrir una especie de tensi\u00f3n que le hiciera sentirse intranquila por saberse alejada f\u00edsicamente del mundo que le es propio y que le es necesario para alimentar su vida espiritual.<\/p>\n<p>Los desaf\u00edos que pueda plantear el mundo moderno a la espiritualidad vicenciana nunca deber\u00edan amedrentarla por nuevos que sean, pues el mismo Vicente de Pa\u00fal fue un modelo de adaptaci\u00f3n valiente del antiguo esp\u00edritu de caridad que mana del evangelio a las circunstancias hist\u00f3ricas de su tiempo, a las que respondi\u00f3 con valor y con imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todas las instituciones fundadas por san Vicente o bien inspiradas por su experiencia espiritual est\u00e1n hoy tratando de reformular y de revivir, adaptada a estos tiempos, la experiencia original, \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda de ser necesaria la reformulaci\u00f3n? \u00bfNo deber\u00eda bastarnos simplemente volver a leer los trece tomos de cartas, conferencias y documentos en que qued\u00f3 plasmada la experiencia original de san Vicente de Pa\u00fal?<\/p>\n<p>Bastar\u00eda, efectivamente, el volver a releer para poder revivir hoy con fidelidad si los tiempos en que vivi\u00f3 san Vicente fueran nuestros tiempos, si los hombres y las mujeres de hoy lo fueran como en su tiempo, si la Iglesia de hoy fuera como la de su tiempo; m\u00e1s importante a\u00fan, si los pobres de hoy fueran como los pobres de su tiempo.<\/p>\n<p>Pero ninguna de las cuatro suposiciones se tiene en pie. Fue precisamente el complejo de cambios sociales que empezaron en forma volc\u00e1nica en la tremenda erupci\u00f3n de la revoluci\u00f3n francesa lo que ha hecho que ni hombres ni mujeres, ni instituciones pol\u00edticas o econ\u00f3micas, ni la misma Iglesia, ni, por supuesto, los pobres, sean hoy como lo eran en tiempo de san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>De manera que a quien intente hoy revivir el esp\u00edritu vicenciano original no le basta con releer la letra para tratar de revivirla. Tendr\u00eda que tratar de revivir el esp\u00edritu; es decir, tratar de extraer de la experiencia original los elementos fundamentales que, despu\u00e9s de todos los cambios y revoluciones que se han dado en la sociedad y en la Iglesia, puedan seguir siendo significativos para que nuestra experiencia espiritual-cristiana pueda seguir siendo considerada hoy leg\u00edtimamente, y no s\u00f3lo de nombre, como vicenciana,<\/p>\n<p>Jaime Corera<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SERVIR A LOS POBRES ES IR A DIOS (V) PASADO Y FUTURO DEL ESP\u00cdRITU VICENCIANO LA EXPERIENCIA ORIGINAL Hay en la biograf\u00eda de san Vicente de Pa\u00fal anterior a sus treinta y siete a\u00f1os (1617) &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/servir-a-los-pobres-es-ir-a-dios-v\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":405098,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[226],"tags":[],"class_list":["post-406395","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>SERVIR A LOS POBRES ES IR A DIOS (V) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/servir-a-los-pobres-es-ir-a-dios-v\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"SERVIR A LOS POBRES ES IR A DIOS (V) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"SERVIR A LOS POBRES ES IR A DIOS (V) PASADO Y FUTURO DEL ESP\u00cdRITU VICENCIANO LA EXPERIENCIA ORIGINAL Hay en la biograf\u00eda de san Vicente de Pa\u00fal anterior a sus treinta y siete a\u00f1os (1617) ... 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