{"id":406320,"date":"2026-09-01T08:47:51","date_gmt":"2026-09-01T06:47:51","guid":{"rendered":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?p=406320"},"modified":"2026-08-11T18:49:52","modified_gmt":"2026-08-11T16:49:52","slug":"por-claustro-las-calles-de-la-ciudad-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/por-claustro-las-calles-de-la-ciudad-i\/","title":{"rendered":"\u2026 POR CLAUSTRO las calles de la Ciudad (I)"},"content":{"rendered":"<p>\u2026 POR CLAUSTRO las calles de la Ciudad (I)<\/p>\n<p>INTRODUCCI\u00d3N<\/p>\n<p>No de manera distinta que otras instituciones pluriseculares, las Hijas de la Caridad han vivido y est\u00e1n viviendo a\u00f1os no f\u00e1ciles. Aun siendo todav\u00eda hoy la Comunidad con el mayor n\u00famero de miembros (algo m\u00e1s de 24.000), en poco tiempo han visto disminuir notablemente sus filas; baste pensar que en 1965 eran 45.000. El progresivo envejecimiento de tantas hermanas y el reducid\u00edsimo n\u00famero de los nuevos ingresos, sobre todo en el continente europeo y en el norteamericano, les fuerzan a abandonar con dolor campos de actividad de primaria importancia a nivel de la asistencia y de la educaci\u00f3n. Es verdad, gracias a Dios, que la Compa\u00f1\u00eda se est\u00e1 implantando y creciendo en los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, pero el problema permanece.<\/p>\n<p>El ideal de vida trazado por Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac a las Hijas de la Caridad es de una belleza incomparable y de perenne actualidad. Quien lo conoce a fondo queda encantado y no puede menos de preguntarse c\u00f3mo entonces ese ideal no ejerce todav\u00eda en las j\u00f3venes de hoy la fascinaci\u00f3n de antes, Sabemos bien que las causas de la crisis de las vocaciones en los pa\u00edses del bienestar son m\u00faltiples y complejas. Pero, \u00bfno podr\u00eda ser tambi\u00e9n que el proyecto vicenciano originario y original se haya deslucido con el correr de los siglos? \u00bfO que elementos tomados de otras instituciones no hayan alterado alg\u00fan rasgo caracter\u00edstico?<\/p>\n<p>Joven sacerdote vicenciano y estudiante de derecho can\u00f3nico en la Universidad Gregoriana de Roma en los a\u00f1os del fermento conciliar y postconciliar, en el momento de elegir el tema de la tesis del doctorado ped\u00ed al P. Jean Beyer, S. J. , estudiar el origen de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad en su aspecto hist\u00f3rico-jur\u00eddico, Lo hice con pasi\u00f3n, estudiando las varias fuentes vicencianas y acudiendo directamente a los archivos parisinos de las Hijas de la Caridad (rue du Bac) y de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (rue de S\u00eavres). Sali\u00f3 un trabajo que en 1968 fue publicado en Annali della Missione con el t\u00edtulo: Una istituzione originale: le Figlie della Carit\u00e0 di S. Vincenzo de Paoli (Una instituci\u00f3n original: las Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal), y vio la luz tambi\u00e9n como volumen separado de 160 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>Desde hac\u00eda tiempo y de muchas partes se me fue pidiendo que retomara aquel trabajo juvenil revis\u00e1ndolo y present\u00e1ndolo de nuevo. Me he decidido, finalmente, a m\u00e1s de treinta a\u00f1os de distancia. La producci\u00f3n que ahora me encuentro entre las manos es, sin embargo, al menos en parte, algo distinta: un poco menos elaborada y documentada, y, por lo tanto, m\u00e1s manejable; en armon\u00eda con la evoluci\u00f3n de estos decenios; con vocaci\u00f3n de posible ayuda para la reflexi\u00f3n; y de invitaci\u00f3n a la esperanza.<\/p>\n<p>La ofrezco como homenaje a la memoria de la Madre Susana Guillemin, \u00abde la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad\u00bb, muerta en 1968, que me anim\u00f3 cuando yo estaba examinando los documentos de los archivos de la Casa Madre y ya se iniciaba el proceso de vuelta a los or\u00edgenes y a la renovaci\u00f3n, que llevar\u00eda a la elaboraci\u00f3n de las Constituciones de 1983. Puede darse que estas p\u00e1ginas resulten de alguna utilidad en el momento en que la Compa\u00f1\u00eda pide a todas las Hijas de la Caridad el empe\u00f1o de \u00abrevisar las Constituciones y Estatutos\u00bb, dado que el objetivo del proceso de revisi\u00f3n no es, en primer lugar, cambiar algunas cosas en las Constituciones, sino estudiarlas, profundizar en su conocimiento, captar todo su alcance, convertirlas verdaderamente en \u00abregla de vida\u00bb: revisar para revitalizar.<\/p>\n<p>El pasado de las Hijas de la Caridad ha sido verdaderamente glorioso: merece ser recordado y contado. \u00bfPodr\u00e1n ellas construir todav\u00eda una gran historia? Ciertamente este es mi deseo. Me sentir\u00e9 feliz, por tanto, si estas p\u00e1ginas, que intentan describir la identidad original de las Hijas de la Caridad, llegan a constituir para cada una de ellas un est\u00edmulo para &#8216;mirar al futuro, al cual \u2014como afirma Juan Pablo II en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Vita Consecrata\u2014 las proyecta el Esp\u00edritu para hacer con ellas todav\u00eda cosas grandes\u00bb.<\/p>\n<p>Florencia, 25 de marzo de 2001 ALBERTO VERNASCHI, C. M.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De las \u00abCaridades\u00bb a las \u00abHijas de la Caridad\u00bb<\/p>\n<p>Estamos en 1617. Dos experiencias particularmente significativas marcan la vida de Vicente de Pa\u00fal, y est\u00e1n en el origen de sus dos realizaciones revolucionarias: la experiencia de Gannes Folleville y la de Ch\u00e2tillon-les-Dombes.<\/p>\n<p>Nacido el 24 de abril de 1581 en Pouy (hoy San Vicente de Pa\u00fal) en las cercan\u00edas de Dax, Vicente1 es sacerdote desde hace 17 a\u00f1os, habi\u00e9ndose ordenado cuando s\u00f3lo ten\u00eda 19. Tiene ya en su haber un buen bagaje de experiencias, debidas tambi\u00e9n a su deseo de abrirse camino y llegar a altas posiciones. Ha madurado, sin embargo, y el sacerdocio lo ejerce con convicci\u00f3n. Al inicio de 1617 desempe\u00f1a su ministerio en las tierras de los Gondi, no lejos de Amiens. Es llamado al lecho de muerte de un campesino, que pasaba por una persona de bien. De la confesi\u00f3n de aquel hombre emerge, sin embargo, la situaci\u00f3n de gran miseria espiritual de la pobre gente del campo. El mismo campesino, efectivamente, cuenta a la se\u00f1ora de Gondi que se hubiera condenado a causa de pecados graves que nunca se hab\u00eda atrevido a confesar. La se\u00f1ora, muy impresionada, ruega a Vicente que hable a la gente exhort4ndola a la confesi\u00f3n general. Es el 25 de enero, fiesta de la conversi\u00f3n del ap\u00f3stol Pablo. Vicente sube al p\u00falpito de la iglesia de Folleville y habla. El efecto es tal, que el confesonario es tomado por asalto y es preciso llamar a otros confesores. Como el \u00e1rbol surge de la semilla, de la predicaci\u00f3n de Folleville nace la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Releyendo ese episodio a la luz del desarrollo posterior, el santo dir\u00e1 que aquel fue \u00abel primer serm\u00f3n de Misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En agosto del mismo a\u00f1o Vicente es p\u00e1rroco en Ch\u00e2tillon-les-Dombes (hoy Ch\u00e2tillon-sur-Chalaronne) a pocos kil\u00f3metros al norte de Lyon. El domingo 20 de agosto acontece lo que \u00e9l mismo cuenta a las Hijas Caridad: \u00abSabed, pues, que escando cerca de Lyon en una peque\u00f1a ciudad a donde la Providencia me hab\u00eda llevado para ser p\u00e1rroco, un domingo, cuando me estaba preparando para celebrar la santa misa, vinieron a decirme que en una casa separada de las dem\u00e1s, a un cuarto de hora de all\u00ed, estaba todo el mundo enfermo, sin que quedase ni una sola persona para asistir a las otras, y todas en una necesidad que es imposible expresar. Esto me toc\u00f3 sensiblemente el coraz\u00f3n; no dej\u00e9 de decirlo en el serm\u00f3n con gran sentimiento, y Dios, tocando el coraz\u00f3n de los que escuchaban, hizo que se sintieran todos movidos a compasi\u00f3n por aquellos pobres afligidos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de comer se celebr\u00f3 una reuni\u00f3n en casa de una buena se\u00f1orita de la ciudad, para ver qu\u00e9 socorros se les podr\u00eda dar, y cada uno se mostr\u00f3 dispuesto a ir a verlos, consolarlos con sus palabras y ayudarles en lo que pudieran. Despu\u00e9s de v\u00edsperas, tom\u00e9 a un hombre honrado, vecino de aquella ciudad, y fuimos juntos hasta all\u00e1. Nos encontramos por el camino con algunas mujeres que iban por delante de nosotros, y un poco m\u00e1s adelante, con otras que volv\u00edan. Y como era en verano y durante los grandes calores, aquellas buenas mujeres se sentaban al lado del camino para descansar y refrescarse. Finalmente, hijas m\u00edas, hab\u00eda tantas que se pod\u00eda haber dicho que se trataba de una procesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Apenas llegu\u00e9, visit\u00e9 a los enfermos y fui a buscar el Sant\u00edsimo Sacramento para los que estaban m\u00e1s graves&#8230; As\u00ed, pues, despu\u00e9s de haberlos confesado y dado la comuni\u00f3n, hubo que pensar en la manera de atender a sus necesidades. Les propuse a todas aquellas buenas personas, a las que la catidad hab\u00eda animado a acudir all\u00e1, que se pusiesen de acuerdo, cada una un d\u00eda determinado, para hacerles la comida, no solamente a aquellos, sino a todos los que viniesen despu\u00e9s; fue aquel el primer lugar en donde se estableci\u00f3 la Caridad\u00bb.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Las Cofrad\u00edas de la Caridad<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El llamamiento de Vicente suscit\u00f3 mucho entusiasmo. El santo se percat\u00f3, sin embargo, de que la onda del entusiasmo se puede agotar. Para que la caridad est\u00e9 bien ordenada y perdure hay que organizarla. Por eso, el mi\u00e9rcoles 23 de agosto de 1617 reuni\u00f3 a aquellas buenas personas, y con ellas tom\u00f3 los primeros acuerdos. Pasaron tres meses de experiencia antes de llegar a la redacci\u00f3n del primer reglamento de la Cofrad\u00eda de la Caridad: el Vicario del Arzobispo de Lyon lo aprob\u00f3 el 24 de noviembre. Finalmente, el 8 de diciembre de 1617 la Cofrad\u00eda Caridad fue solemnemente erigida por Vicente en la capilla del hospital de Ch\u00e2tillon-les-Dombes .<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la vuelta de Vicente a la casa de los Gondi en Par\u00eds, las \u00abCaridades\u00bb se difundieron r\u00e1pidamente en todos los lugares de las tierras de los Gondi a los que el santo se dirig\u00eda para hacer lo que hab\u00eda hecho en Folleville: la Misi\u00f3n. Nacen as\u00ed sin interrupci\u00f3n las Caridades de Villepreux, de Joigny, de Montmirail.<\/p>\n<p>Las buenas personas que formaban parte de estas Cofrad\u00edas estaban animadas del m\u00e1s genuino esp\u00edritu de amor hacia el pr\u00f3jimo necesitado, y se dedicaban con abnegaci\u00f3n a aliviar toda miseria material y moral. La Caridad de Ch\u00e2tillon-lesDombes se distingui\u00f3 durante el hambre y la peste sobrevenidas despu\u00e9s de su fundaci\u00f3n y contribuy\u00f3 a la conversi\u00f3n o, al menos, a la mejora de muchos. Vicente reconocer\u00e1 muy pronto que las Cofrad\u00edas de la Caridad obraban maravillas.<\/p>\n<p>La fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en 1625 provoc\u00f3 un notable aumento de las Caridades. Los Misioneros, efectivamente, recibieron del Arzobispo de Par\u00eds la facultad de erigirlas y visitarlas dondequiera lo consideraran conveniente 6. Tal facultad les fue confirmada por el Papa Urbano VIII el 12 de enero de 1633 . Las Cofrad\u00edas de la Caridad se convierten en las manos de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n en uno de los medios m\u00e1s eficaces para consolidar los frutos de sus Misiones.<\/p>\n<p>No bastaba con erigir las Caridades, era necesario animarlas. No basta con encender un fuego, es necesario reavivar continuamente su llama. La Providencia puso en manos de Vicente a Luisa de Marillac. Nacida ileg\u00edtima en 1591, educada lejos de la familia, no admitida en las capuchinas, Luisa escogi\u00f3 como salida el matrimonio con Antonio Le Gras. La vida conyugal no hab\u00eda sido feliz y el hijo Miguel constitu\u00eda para la madre una fuente de desilusiones. Daba ella vueltas al pasado y se ve\u00eda asaltada de dudas y angustias. El d\u00eda de Pentecost\u00e9s de 1623, sin embargo, tuvo el gozo de una gran \u00abLuz\u00bb interior. Esa \u00abluz\u00bb la dirigi\u00f3 tambi\u00e9n entre otras cosas a Vicente de Pa\u00fal. El encuentro con el santo acaeci\u00f3 en 1624 \u00f3 1625.<\/p>\n<p>En espera de m\u00e1s claras indicaciones voluntad de Dios sobre ella, Vicente pens\u00f3 que deb\u00eda secundar el deseo ardiente de Luisa de dedicarse al servicio de los pobres.<\/p>\n<p>As\u00ed, la tuvo ocupada en obras de caridad y en 1629 empez\u00f3 a enviarla a visitar las distintas Caridades ya instituidas, con el fin de garantizar la vitalidad de las mismas.<\/p>\n<p>La primera Caridad de Par\u00eds nace en 1630 en la parroquia de San Salvador. A pujante ritmo van surgiendo otras: en 1631 ya son seis. El ejemplo es contagioso. Pedro Coste escribe que \u00abde all\u00ed a poco no hab\u00eda casi parroquia alguna de la ciudad y de los suburbios que no tuviese su asociaci\u00f3n\u00bb. Vicente y Luisa se interesan de modo especial en fundar la Caridad en su parroquia de San Nicol\u00e1s de Chardonnet; Luisa ser\u00e1 la presidenta<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Las Caridades de Par\u00eds presentan pronto problemas particulares. A diferencia de las de las aldeas, est\u00e1n compuestas en general por se\u00f1oras de noble condici\u00f3n, Muchas no pueden dedicarse al servicio de los pobres personalmente, como desear\u00edan y como deber\u00edan seg\u00fan el reglamento, porque encuentran dificultades en la familia. Otras sienten repugnancia en prestar los servicios m\u00e1s humildes y se hacen sustituir por sus criadas. Los que lo pagan son los pobres, que no son atendidos como deber\u00edan<\/p>\n<p>El inconveniente no es peque\u00f1o. De otra parte, se advierte la necesidad de escuelas y de maestras para los pobres. Vicente y Luisa saben que los pobres son los predilectos de Dios y no pueden tolerar que se los descuide o que se les trate mal. Piensan poner remedio a la situaci\u00f3n buscando j\u00f3venes de humilde condici\u00f3n que, dentro de las Caridades, puedan desempe\u00f1ar los servicios m\u00e1s humildes y dedicarse a la instrucci\u00f3n de los pobres. \u00bfPero d\u00f3nde encontrarlas?<\/p>\n<p>La Providencia de Dios llega de la campi\u00f1a, que Vicente y sus sacerdotes evangelizan. El mismo Vicente lo cuenta: \u00ab En las misiones me encontr\u00e9 con una buena joven aldeana que se hab\u00eda entregado a Dios para instruir a las ni\u00f1as de aquellos lugares. Dios le inspir\u00f3 el pensamiento de que viniese a hablar conmigo. Le propuse el servicio de los enfermos. Lo acept\u00f3 enseguida con agrado, y la envi\u00e9 a San Salvador, que es la primera parroquia de Par\u00eds donde se ha establecido la Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>La historia de Margarita Naseau es encantadora. Vicente no se cansa de contarla a las Hijas de la Caridad: \u00abpobre vaquera sin instrucci\u00f3n\u00bb, aprendi\u00f3 a leer y a escribir a fuerza de gran tenacidad, despu\u00e9s se dedic\u00f3 a instruir a otras muchachas de su aldea, y despu\u00e9s \u00abdecidi\u00f3 ir de aldea en aldea con otras dos compa\u00f1eras formadas por ella, para ense\u00f1ar a la juventud\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abFinalmente, cuando supo que en Par\u00eds exist\u00eda una Cofrad\u00eda de la Caridad para los pobres enfermos, se lleg\u00f3 all\u00ed impulsada por el deseo de trabajar en ella; y aunque segu\u00eda con gran deseo de continuar con la instrucci\u00f3n de la juventud, abandon\u00f3, sin embargo, ese ejercicio de caridad, para abrazar el otro, que ella juzgaba m\u00e1s perfecto y necesario. As\u00ed lo quiso Dios para que fuese ella la primera Hija de la Caridad, sierva de los pobres enfermos de la ciudad de Par\u00eds\u00bb, \u00abla primera en tener la suerte de ense\u00f1ar a otras el modo de dar escuela a las muchachas y el de asistir a los pobres enfermos, aunque casi no tuvo otro maestro o maestra fuera de Dios\u00bb. Margarita mostr\u00f3 verdaderamente y siempre a las \u00abotras\u00bb el camino hasta el sacrificio de su vida: \u00abSu caridad fue tan grande que muri\u00f3 por haber hecho dormir con ella a una pobre muchacha enferma de peste\u201d<\/p>\n<p>Otras j\u00f3venes de los campos siguieron el ejemplo de Margarita: serv\u00edan en las diversas Caridades de Par\u00eds y depend\u00edan de las asociaciones individuales en las que prestaban servicio. No son, pues, sino una secci\u00f3n de las Caridades.<\/p>\n<p>Son estos los humildes comienzos de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Pero son los comienzos de una obra de Dios. \u00abPuede decirse en realidad que es Dios quien ha hecho vuestra Compa\u00f1\u00eda, Yo pensaba hoy en ello y me dec\u00eda: &#8216;\u00bfEres t\u00fa el que ha pensado en hacer una Compa\u00f1\u00eda de j\u00f3venes? iNi mucho menos! \u00bfEs la se\u00f1orita Le Gras? Tampoco. Yo no he pensado nunca en ello, os lo puedo decir de verdad. \u00bfQui\u00e9n ha tenido entonces la idea de formar en la Iglesia de Dios una Compa\u00f1\u00eda de mujeres y de Hijas de la Caridad en traje seglar? Esto no hubiese parecido posible&#8230;\u00bb. \u00abAhora bien, \u2014a\u00f1ade el santo\u2014 san Agust\u00edn asegura que cuando las cosas acontecen de este modo es Dios quien las hace\u00bb\u00bb. En otro lugar repite a las Hijas de la Caridad: \u00abOs he dicho muchas veces, hijas m\u00e1s, que ten\u00e9is que estar seguras de que es Dios el que os ha fundado, porque os puedo decir delante de \u00c9l que yo nunca hab\u00eda pensado en ello, y que tampoco creo que lo pensase la se\u00f1orita Le Gras\u00bb. El principio es claro: \u00abLas obras de las que no se pueden indicar los autores, salen de las manos de Dios\u00bb. Dios est\u00e1 al tajo y sabe adonde quiere llegar. Para ello se escoge instrumentos d\u00f3ciles, que se dejen guiar y conducir de la mano, un paso despu\u00e9s del otro, sin oponer resistencia, sin buscar quemar etapas. Vicente sabe que \u00ablas cosas de Dios se hacen por s\u00ed mismas y que la verdadera sabidur\u00eda consiste en seguir paso a paso a la Providencia\u201d.<\/p>\n<p>El camino prosigue. El 29 de noviembre de 1633 se abre para las Hijas de la Caridad una nueva fase. Las j\u00f3venes aldeanas contin\u00faan siendo una secci\u00f3n de las Cofrad\u00edas de la Caridad, pero surge la exigencia de su formaci\u00f3n. \u00abLa se\u00f1orita Le Gras.,., se encarg\u00f3 de tomarlas bajo su direcci\u00f3n para formarlas en la devoci\u00f3n y en la manera de servir a los pobres, y entonces se les proporcion\u00f3 una casa&#8217;. La formaci\u00f3n no era abstracta, ajena a la realidad, a la vida pr\u00e1ctica. Era la formaci\u00f3n requerida por una misi\u00f3n de plena inserci\u00f3n en el mundo al servicio de la humanidad m\u00e1s pobre y sufriente, Antes todav\u00eda de ser confiadas a Luisa, las j\u00f3venes deb\u00edan ejercitarse en el servicio en una cofrad\u00eda parroquial. Se realizaba as\u00ed una primera selecci\u00f3n<\/p>\n<p>Se inicia entretanto la apertura de algunas casas de Hijas de la Caridad en Par\u00eds y fuera; se procede asimismo a la elaboraci\u00f3n de los primeros reglamentos o estatutos. Un hecho particularmente digno de menci\u00f3n en este periodo es la emisi\u00f3n, como algo excepcional, de los votos perpetuos por parte de santa Luisa y otras cuatro Hijas de la Caridad el 25 de marzo de 1642<\/p>\n<p>El 20 de noviembre de 1646, Juan Francisco Pablo Gondi, obispo coadjutor de Par\u00eds, aprob\u00f3 la nueva Compa\u00f1\u00eda \u00aben forma de cofrad\u00eda particular bajo el t\u00edtulo de Siervas de los pobres de la Caridad\u00bb. Las Hijas de la Caridad se convert\u00edan as\u00ed en una asociaci\u00f3n de derecho diocesano distinta de la Cofrad\u00eda de la Caridad y depend\u00edan del Ordinario del lugar, Juan Francisco Pablo Gondi, sin embargo, deleg\u00f3 su autoridad en san Vicente mientras este viviera<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n jur\u00eddica de la Compa\u00f1\u00eda aparece un tanto fr\u00e1gil: lo que un Arzobispo de Par\u00eds ha hecho pod\u00eda ser anulado por un sucesor. Para evitar este peligro, en 1647 es dirigida al Papa, a trav\u00e9s de la Reina Ana de Austria, una s\u00faplica para obtener que las Hijas de la Caridad dependieran de san Vicente y de sus sucesores, pero sin resultado alguno. El obst\u00e1culo se supera cuando se trat\u00f3 de proceder al reconocimiento legal de la Compa\u00f1\u00eda. No encontr\u00e1ndose el documento original de aprobaci\u00f3n de 1646, se pidi\u00f3 otro. El que lo concede es el Arzobispo de Par\u00eds el mismo Juan Francisco Pablo Gondi, llegado ya a ser el famoso Cardenal de Reta El 18 de enero de 1655 desde Roma aprob\u00f3 de nuevo la Compa\u00f1\u00eda erigi\u00e9ndola \u00aben cofrad\u00eda o sociedad particular, bajo el t\u00edtulo de Siervas de los pobres de la Caridad\u00bb y confiando su direcci\u00f3n a san Vicente y, despu\u00e9s de la muerte de este, a su sucesores como Superiores Generales de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. El paso era de vital importancia para las Hijas de la Caridad. El 8 de agosto siguiente Vicente firma juntamente con Luisa y otras Hermanas el acta de erecci\u00f3n de la Cofrad\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Parec\u00eda todo resuelto. \u00bfPero los sucesores del Cardenal de Retz respetar\u00edan Io por \u00e9l establecido o no querr\u00edan reivindicar sus derechos? \u00bfY los Ordinarios de las otras di\u00f3cesis? A estas dudas responder\u00e1, despu\u00e9s de la muerte de los Fundadores, el Cardenal Luis de Vend\u00f4me, Legado del Papa Clemente IX. El 8 de junio de 1668 confirmar\u00e1 con el sello de la autoridad apost\u00f3lica la aprobaci\u00f3n dada por el Arzobispo de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Con la aprobaci\u00f3n de 1655 y con la confirmaci\u00f3n de 1668 viene a configurarse uno de los aspectos caracter\u00edsticos de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad: su dependencia del Superior General de la Misi\u00f3n y, consiguientemente, su exenci\u00f3n de hecho de la jurisdicci\u00f3n de los Ordinarios diocesanos, exenci\u00f3n varias veces hostigada y combatida, pero siempre defendida, hasta el pronunciamiento de Le\u00f3n XIII, del 8 de julio de 1882, a trav\u00e9s de la Sagrada Congregaci\u00f3n de los Obispos y Regulares:<\/p>\n<p>&#8216;no hay cambio alguno que aportar en el gobierno de dicha Asociaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad; este gobierno, de hecho, en fuerza de los indultos Pontificios, pertenece al Superior General de la Congregaci\u00f3n de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n.. \u00ab. A nivel formal el privilegio de la exenci\u00f3n para las Hijas de la Caridad se pidi\u00f3 y obtuvo solamente el 12 de agosto de 1946. Aparecer\u00e1 en las Constituciones de las Hijas de la Caridad, adaptadas al C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico de 1917 y aprobadas por la Sagrada Congregaci\u00f3n de Religiosos el 1 de junio de 1954. Las Constituciones de 1983 (l.13) confirman que la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad \u00abes de derecho pontificio y exenta\u00bb. Esta exenci\u00f3n debe interpretarse a la luz del C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico de 1983. Las mismas Constituciones afirman que \u00abel Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n es asimismo Superior General de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad\u00bb, y recuerdan que \u00abesta disposici\u00f3n existe desde los or\u00edgenes, habiendo sido expresamente pedida por Luisa de Marillac, que ve\u00eda en ello un medio privilegiado para conservar la identidad y la vitalidad del esp\u00edritu vicenciano en todas las circunstancias de tiempo y lugar\u201d.<\/p>\n<p>Han pasado tres siglos y medio. La realizaci\u00f3n del deseo de santa Luisa ha sido fecunda para las Hijas de la Caridad. Quiz\u00e1 ninguna otra comunidad femenina en la Iglesia ha tenido la asistencia espiritual tan organizada, constante y zonal, con resultados ciertamente relevantes en el terreno de la formaci\u00f3n, del gobierno, de la actividad apost\u00f3lica, de la fidelidad al ideal vicenciano. La contribuci\u00f3n de las Sacerdotes de la Misi\u00f3n ha sido apreciada por las Hijas de la Caridad, que han demostrado siempre para con ellos acogida, estima, respeto cordial y agradecimiento. Bastantes misioneros deben su propia vocaci\u00f3n a las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 se han podido dar momentos de alg\u00fan dominio masculino con la consiguiente mortificaci\u00f3n para el esp\u00edritu femenino de las Hijas de la Caridad. La historia est\u00e1 marcada tambi\u00e9n por limitaciones. Hay que reconocerlas y tratar de superarlas, partiendo propiamente de las intuiciones y realizaciones vicencianas, siempre en la l\u00ednea de una aut\u00e9ntica promoci\u00f3n de la mujer. Es apoy\u00e1ndose en estos elementos en los que hay que pensar para un futuro, que est\u00e9 marcado, sobre todo, por un esp\u00edritu de colaboraci\u00f3n, de participaci\u00f3n, de integraci\u00f3n entre los Sacerdotes de la Misi\u00f3n y las Hijas de la Caridad, tanto en el plano espiritual y de formaci\u00f3n como en el operativo para un mejor servicio de los pobres. A esto invitan sin duda las llamadas a la unidad de todos los componentes de la Familia Vicenciana, que repetidamente ha hecho el Superior General, P. Robert Maloney, estos \u00faltimos a\u00f1os con el fin de poder responder mejor a los retos que nos presenta el mundo de hoy y extender a un radio lo m\u00e1s amplio posible la participaci\u00f3n en el carisma vicenciano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Alberto Vernaschi<\/p>\n<p>CEME<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2026 POR CLAUSTRO las calles de la Ciudad (I) INTRODUCCI\u00d3N No de manera distinta que otras instituciones pluriseculares, las Hijas de la Caridad han vivido y est\u00e1n viviendo a\u00f1os no f\u00e1ciles. 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