{"id":406311,"date":"2026-09-02T08:38:00","date_gmt":"2026-09-02T06:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?p=406311"},"modified":"2026-08-11T18:40:16","modified_gmt":"2026-08-11T16:40:16","slug":"por-claustro-las-calles-de-la-ciudad-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/por-claustro-las-calles-de-la-ciudad-ii\/","title":{"rendered":"POR CLAUSTRO las calles de la Ciudad (II)"},"content":{"rendered":"<p>POR CLAUSTRO las calles de la Ciudad (II)<\/p>\n<p><strong>2.- \u00abAp\u00f3stoles de la Caridad\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>\u00abLos pobres en el centro\u00bb, \u00abvolver a partir desde los \u00faltimos\u00bb: son algunos de los dichos en uso en la Iglesia durante los a\u00f1os del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II y despu\u00e9s. Partiendo del presupuesto de que la pobreza es el signo de la Encarnaci\u00f3n y lo debe ser, por consiguiente, tambi\u00e9n de la Iglesia, esta ha sido llamada a liberarse \u00abde las apariencias de riqueza\u00bb para aparecer \u00ablo que es: la Madre de los pobres&#8230;\u00bb El Papa Juan XXIII dec\u00eda que la Iglesia debe presentarse \u00abcual es y quiere ser, como la Iglesia de todos, y particularmente la Iglesia de los pobres\u00bb. Una exigencia de coherencia evang\u00e9lica ha llevado a la Iglesia entera, en sus varias expresiones, a ser m\u00e1s pobre y a inventar iniciativas de toda clase en orden a afrontar las pobrezas antiguas y nuevas. La Iglesia italiana ha enfocado hacia la Evangelizaci\u00f3n y el testimonio de la caridad todo el camino pastoral de los a\u00f1os noventa, como conclusi\u00f3n de la asamblea eclesi\u00e1stica de Palermo, tenida del 20 al 24 de noviembre de 1995<\/p>\n<p>A nivel m\u00e1s general, la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Vita Consecrata de Juan Pablo II habla de la opci\u00f3n preferencia] con la que la Iglesia, siguiendo a su Se\u00f1or, se dirige con una atenci\u00f3n especial a quienes se encuentran en una situaci\u00f3n de mayor debilidad, y a\u00f1ade: \u00abLa opci\u00f3n por los pobres es inherente a la din\u00e1mica misma del amor vivido seg\u00fan Cristo\u00bb y \u00abel Evangelio se hace operante mediante la caridad, que es gloria de la Iglesia y signo de su fidelidad al Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal ya hab\u00eda tenido a este respecto ideas muy claras. Preguntaba: \u00ab\u00bfQui\u00e9n querr\u00e1 ser rico despu\u00e9s de que el Hijo de Dios quiso ser \u00a0y consideraba a los pobres como sus se\u00f1ores y reyes. De todo el pensamiento y de la obra de quien ha pasado a la historia como el santo de la caridad emerge la visi\u00f3n de Iglesia que su disc\u00edpulo Bossuet expondr\u00e1 en el serm\u00f3n sobre La eminente dignidad de los pobres en la fiesta de Todos los Santos de 1659: la Iglesia es la ciudad de los pobres, son estos sus verdaderos hijos, los primog\u00e9nitos; los dem\u00e1s no son admitidos en ella sino a condici\u00f3n de servir a los pobres.<\/p>\n<p>El carisma vicenciano es claramente identificable. Carlos Riccardi dice que el don particular y la misi\u00f3n que el Esp\u00edritu Santo dio a san Vicente de Pa\u00fal fue \u00abmantener despierto en la Iglesia y reavivarlo donde pareciera debilitarse, el inter\u00e9s fraterno por los miembros m\u00e1s pobres, m\u00e1s humildes y abandonados del pueblo de Dios. El Esp\u00edritu suscit\u00f3 a san Vicente de Pa\u00fal para esto: para que por medio de \u00e9l, se proveyera con sentido de gran caridad humana y cristiana a las necesidades espirituales y materiales del pobre pueblo\u00bb]. Firmemente convencido de ello, san Vicente da a sus Misioneros el lema de Evangelizare pauperibus misit me y consigna a las Hijas de la caridad la palabra de orden chapitas Christi urget nos; hace de ellas \u00ablas ap\u00f3stoles de la caridad\u00bb; las lanza hacia los pobres para continuar haciendo lo que hac\u00eda el Hijo de Dios, que serv\u00eda a los pobres corporal y espiritualmente. En el servicio de los pobres encontrar\u00e1n su felicidad: \u00abiQu\u00e9 felicidad, hijas m\u00e1s, que Dios os haya elegido para continuar el ejercicio de su Hijo en la tierra!&#8230; iQu\u00e9 felicidad, hermanas m\u00edas, hacer lo que un Dios ha hecho en la tierra!\u00bb<\/p>\n<p>Es una misi\u00f3n a la que las Hijas de la Caridad se empe\u00f1an con un voto especial: \u00ab&#8230; Hago voto a Dios por un a\u00f1o&#8230; de emplearme en el servicio corporal y espiritual de los pobres, nuestros verdaderos Se\u00f1ores&#8230;\u00bb Una misi\u00f3n que afrontan con todo su bagaje humano y femenino, y el sentido innato que la mujer tiene para entregarse, potenciado todo y dilatado al infinito por la caridad de Cristo.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Sirviendo a los pobres, serv\u00eds a Jesucristo<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El servicio que las Hijas de la Caridad est\u00e1n llamadas a prestar a los pobres puede sostenerse solamente si tiene sus ra\u00edces en una s\u00f3lida visi\u00f3n de fe. Por eso, san Vicente no se cansa de recordarles que sirviendo a los pobres sirven a Dios mismo.<\/p>\n<p>El principio fundamental se halla claramente formulado en las Reglas Comunes, cuyo primer art\u00edculo precisa que \u00abel fin principal por el que Dios ha llamado y reunido a las Hijas de la Caridad es honrar a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, como la fuente y modelo de toda Caridad, sirvi\u00e9ndole corporal y espiritualmente en la persona de los pobres&#8230;\u00bb. Es tambi\u00e9n el fin espec\u00edficamente propuesto en el Reglamento anejo a las dos aprobaciones de 1646 y 1655. Las Hijas de la Caridad deben servir a los pobres con el m\u00e1ximo cuidado, con el m\u00e1s grande afecto posible, \u00abconsiderando que no es tanto a ellos cuanto a Jesucristo a quien sirven\u00bb. Deben tener con los pobres las delicadezas de una buena madre, teniendo presente que los pobres las acogen como a personas enviadas por Dios, y deben tratarlos con devoci\u00f3n porque ellos representan a la persona de Nuestro Se\u00f1or&#8230;<\/p>\n<p>Santa Luisa afirma con fuerza que \u00ablas almas que buscan a Dios lo encuentran en todas partes, pero especialmente en los pobres\u00bb <sup>13<\/sup>, y, por ello, invita a seiTirlos con dulzura, respeto y cordialidad \u00abviendo siempre a Dios en ellos\u00bb.<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad son las siervas de los pobres enfermos. Ante este t\u00edtulo Vicente no pod\u00eda menos de exclamar: \u00ab&#8216;Ah! iqu\u00e9 hermoso t\u00edtulo!, hijas m\u00edas, iqu\u00e9 hermoso t\u00edtulo y qu\u00e9 hermosa cualidad! Qu\u00e9 hab\u00e9is hecho a Dios para merecer esto? Sirvientes de los pobres, que es como si se dijese sirvientes de Jesucristo, ya que \u00c9l considera como hecho a s\u00ed mismo lo que se hace con ellos, que son sus miembros. \u00bfY que hizo \u00c9l en este mundo, sino servir a los pobres? &#8216;Ah! Mis queridas hijas, conservad bien este t\u00edtulo porque es el m\u00e1s hermoso y ventajoso que podr\u00edais tener\u00bb<\/p>\n<p>Con insistencia y con calor vuelve el santo sobre la idea-fuerza de toda la acci\u00f3n caritativa: al servir a los pobres, se sirve a Jesucristo. Hijas m\u00edas, icu\u00e1nta verdad es esto! Serv\u00eds a Jesucristo en la persona de los pobres. Y esto es tan verdad como que estamos aqu\u00ed. Una hermana ir\u00e1 diez veces cada d\u00eda a ver a los enfermos, y diez veces cada d\u00eda encontrar\u00e1 en ellos a Dios. Como dice san Agust\u00edn, lo que vemos no es tan seguro, porque nuestros sentidos pueden enga\u00f1arnos, pero las verdades de Dios no enga\u00f1an jam\u00e1s. Id a ver a los pobres condenados a cadena perpetua, y en ellos encontrar\u00e9is a Dios; servid a esos ni\u00f1os, y en ellos encontrar\u00e9is a Dios. &#8216;Hijas m\u00edas, cu\u00e1n admirable es esto! Vais a unas casas muy pobres, pero all\u00ed encontr\u00e1is a Dios. Hijas m\u00edas, una vez m\u00e1s, icu\u00e1n admirable es esto! S\u00ed, Dios acoge con agrado el servicio que hac\u00e9is a esos enfermos y lo considera, como hab\u00e9is dicho, hecho a \u00c9l mismo&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>La fe en la presencia de Cristo en los pobres determina las modalidades, las actitudes del servicio. Si es verdad que los pobres son nuestros se\u00f1ores, nuestros reyes, es claro que son merecedores de todo, que hay que obedecerles, que hay que servirles como a los primeros y con gran dulzura y humildad, con respeto, hasta con devoci\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> Con todos los pobres<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Con ese esp\u00edritu de fe que hace ver en los pobres a Jesucristo, las Hijas de la Caridad deben abrazar a todos los pobres, con la \u00fanica preferencia para quien entre los pobres sea el m\u00e1s pobre.<\/p>\n<p>Es interesante constatar c\u00f3mo, desde los inicios, una despu\u00e9s de otra, las diversas categor\u00edas de pobres han sido destinatarias del servicio de amor de las Hijas de la Caridad. Las Reglas Comunes afirman que las Hijas de la Caridad deben servir al Se\u00f1or \u00aben la persona de los pobres, sean enfermos, ni\u00f1os, presos u otros que por verg\u00fcenza no se atreven a manifestar sus necesidades\u00bb. Con admiraci\u00f3n y estupor ante el modo de proceder de Dios, pero tambi\u00e9n con una cierta complacencia, san Vicente en la conferencia del 18 de octubre de 1655 enumera las varias necesidades a las que, paso a paso, las Hijas de la Caridad han tratado de hacer frente.<\/p>\n<p>Se comenz\u00f3 sirviendo a los pobres enfermos, no en una casa s\u00f3lo, sino dondequiera, como hac\u00eda Nuestro Se\u00f1or, que asist\u00eda a todos los que a El acud\u00edan y hasta iba a buscarlos.\u00a0 Las \u00absiervas de los pobres enfermos\u00bb van de la misma manera de casa en casa a llevar la sopa y las medicinas, a decir una palabra de \u00e1nimo y de elevaci\u00f3n espiritual. Es este el fin principal de su Compa\u00f1\u00eda<sup>20<\/sup>. La caridad es vivida hasta el hero\u00edsmo, hasta compartir la suerte de sus enfermos. Es conmovedor el ejemplo de Margarita Naseau que, sinti\u00e9ndose contagiada por la peste, \u00abdijo adi\u00f3s a la hermana que estaba con ella&#8230; y se march\u00f3 al hospital de San Luis con el coraz\u00f3n lleno de alegr\u00eda y de conformidad con la voluntad de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Viendo con cu\u00e1nto amor las Hijas de la Caridad cumpl\u00edan esta misi\u00f3n, muy pronto Dios ampli\u00f3 su campo de acci\u00f3n con la obra \u00abde los pobres ni\u00f1os abandonados, que no ten\u00edan a nadie que se cuidara de ellos\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s vino \u00abla asistencia a los pobres delincuentes o galeotes\u00bb. Para con ellos, Vicente tiene el coraz\u00f3n lleno de compasi\u00f3n. Ha visto c\u00f3mo son tratados: como bestias, a merced de personas sin piedad alguna. Pero entonces es Dios mismo el que tiene compasi\u00f3n y dispone &#8216;que fueran servidos por sus propias hijas, puesto que decir Hija de la Caridad es decir hija de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Est\u00e1n tambi\u00e9n \u00ablos pobres ancianos del Nombre de Jes\u00fas y esas pobres gentes que han perdido la raz\u00f3n\u00bb. Dios mismo se sirve de las Hijas de la Caridad para tener cuidado de los locos. Sirvi\u00e9ndoles, recordar\u00e1n que \u00abhonran en ellos a la persona de Nuestro Se\u00f1or&#8230; y que deben ver en ellos la sabidur\u00eda encarnada de Dios, que quiso pasar por loco, sin serlo efectivamente\u00bb. Con el Asilo del Nombre de Jes\u00fas se intenta remediar el sufrimiento que experimentan los ancianos al sentirse in\u00fatiles, ocup\u00e1ndolos en diversos trabajos \u00fatiles seg\u00fan sus posibilidades.<\/p>\n<p>La lista es ya consistente. No es, sin embargo, completa. Vicente a\u00f1ade: \u00abNo sabemos si vivir\u00e9is lo bastante para ver que Dios da nuevas ocupaciones a la Compa\u00f1\u00eda\u00bb. Poco despu\u00e9s repite a las hermanas que deben estar dispuestas para servir a los pobres en todas partes, aun en los campamentos militares, como ya lo hab\u00edan hecho cuando para ello hab\u00edan sido requeridas<sup>27<\/sup>. De hecho, eso hab\u00eda acontecido ya en 1653. Incitada por Vicente, Luisa, la primera, se hab\u00eda atrevido a enviar mujeres a los campos de batalla: a Ch\u00e2lons-sur-Marne, a La F\u00e0re, a Calais, a Sed\u00e1n, a Arr\u00e1s. Vicente no se cansa de ilustrar a estas valientes ap\u00f3stoles de la caridad la belleza de su servicio: \u00abiQu\u00e9 motivo para humillarse al ver que Dios quiere servirse de vosotras en tan grandes cosas! Salvador m\u00edo, los hombres van a la guerra para matarse entre s\u00ed; \u00a1y vosotras vais a la guerra para reparar los da\u00f1os que all\u00ed se hacen! Qu\u00e9 bendici\u00f3n de Dios!<\/p>\n<p>Un campo que vio a las Hijas de la Caridad empe\u00f1adas desde el principio fue el de la instrucci\u00f3n: de la ocasional en sus visitas a los enfermos a la sistem\u00e1tica a las ni\u00f1as pobres, especialmente de las aldeas; de la instrucci\u00f3n religiosa a la escolar&#8230;<\/p>\n<p>Las Damas de la Caridad les ped\u00edan de modo particular que tuvieran cuidado \u00abde instruir a los pobres en este misterio (Sant\u00edsima Trinidad), necesario para la salvaci\u00f3n, dando algunas clases, ya que la mayor parte de esas pobres gentes no van a las predicaciones, ni a los catecismos, y as\u00ed ignoran ordinariamente este misterio\u00bb. De donde la necesidad de que las Hijas de la Caridad estuvieran bien formadas, ellas mismas. El catecismo de Belarmino era lo mejor que exist\u00eda. Luisa tendr\u00e1 cuidado de leerlo y de explicarlo a las hermanas, con el fin de que todas lo aprendieran para poderlo ense\u00f1ar a los dem\u00e1s, dado que ten\u00edan la misi\u00f3n de instruir. Vicente bendice el celo de sus hijas, que en alguna ocasi\u00f3n particular tratan de instruir tambi\u00e9n a j\u00f3venes maduras y mujeres ancianas, y dice que es necesario ense\u00f1arles no s\u00f3lo los puntos de la doctrina, sino tambi\u00e9n las buenas costumbres y los deberes del buen cristiano<\/p>\n<p>En el aspecto de la instrucci\u00f3n escolar, la preferencia era la educaci\u00f3n de las muchachas. Vicente quer\u00eda que sus hijas se ejercitaran en la lectura y en la escritura para estar \u00abpreparadas para ense\u00f1ar a las ni\u00f1as\u00bb y les dec\u00eda: \u00abEs preciso, mis queridas hermanas, dedicarse seriamente a ello, puesto que se trata de uno de los dos fines por los que os hab\u00e9is entregado a Dios: el servicio a los enfermos y la instrucci\u00f3n de la juventud, especialmente del campo ejercitaos en aprender a leer, no para vuestra utilidad particular, sino para poder ser enviadas a los lugares en donde pod\u00e1is ense\u00f1ar. Es una preocupaci\u00f3n bien motivada: a trav\u00e9s de los hijos se llega a los padres. Vicente lo sabe y se lo recuerda a las hermanas: \u00abY vosotras, mis queridas hermanas, que hac\u00e9is profesi\u00f3n de instruir a las ni\u00f1as, instru\u00eds tambi\u00e9n por este medio a sus padres y a sus madres, como vemos en las misiones, porque los ni\u00f1os les refieren lo que ellos han aprendido; los peque\u00f1os ense\u00f1an a los mayores lo que \u00e9stos deber\u00edan haberles ense\u00f1ado\u00bb<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el cumplimiento de este ministerio las Siervas de los pobres deben conducirse con una caridad que se dirija a los pobres aceptando \u00abs\u00f3lo a las ni\u00f1as que sean pobres\u00bb o si tuvieran que admitir tambi\u00e9n a las ricas, lo har\u00e1n de modo que \u00ablas pobres sean siempre preferidas a las ricas, y que \u00e9stas no desprecien a las otras\u00bb. A\u00fan m\u00e1s, entre las ni\u00f1as pobres, hay que preferir a las m\u00e1s pobres: \u00abSer\u00e1n igualmente y todav\u00eda m\u00e1s sol\u00edcitas por instruir a las que no pueden casi nunca ir a la escuela, como las pastorcitas, las vaqueras y otras que llevan los animales a pastar, tomando a las unas y a las otras en el tiempo y lugar en que las encuentren, no s\u00f3lo en las aldeas, sino tambi\u00e9n en la abierta campi\u00f1a, caminando\u00bb37. Al ordenar las horas de escuela, se deben tener en cuenta a aquellas ni\u00f1as que van a pedir limosna o que van a jornal para ganarse la vida; \u00e9stas deben ser las preferidas, y acogidas cuando lleguen, y ayudadas seg\u00fan sus necesidades\u00bb. Cuando se trata de muchachas pobres, las Hijas de la Caridad deben acogerlas siempre para instruirlas \u00absean de la edad que sean, a cualquier hora que se presenten, aunque sea durante las comidas, si no pueden esperar\u00bb\u00bb. Caridad universal, en resumidas cuentas, porque abraza a todas las categor\u00edas de pobres y porque no conoce l\u00edmites de espacio. La caridad de Cristo empuja a las Hijas de la Caridad a superar todo obst\u00e1culo determinado por las distancias: desde Par\u00eds la esfera de su acci\u00f3n se alarga a los m\u00e1s remotos lugares de Francia, supera las fronteras nacionales y llega a socorrer a los pobres de Polonia. El 14 de julio de 1650 les dice que se las pide hasta de m\u00e1s all\u00e1 de los mares<\/p>\n<p>Est\u00e1 tambi\u00e9n la asistencia a las poblaciones atacadas por las epidemias, por las numerosas y sangrientas guerras, est\u00e1 el socorro a los prisioneros y a los pr\u00f3fugos. No hay situaci\u00f3n de pobreza que no vea all\u00ed a \u00bb la Hija de la Caridad, que pertenece a Dios para el servicio de los pobres y que, por lo tanto, debe estar m\u00e1s con los pobres que con los ricos.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> No para otros sino para los pobres<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Santa Luisa expresaba el deseo ardiente de su coraz\u00f3n: \u00a1Ah! iqu\u00e9 dicha si la Compa\u00f1\u00eda, sin ofensa de Dios, no tuviera que ocuparse m\u00e1s que de los pobres desprovistos de\u00a0 ese modo las Hijas de la Caridad permanecer\u00edan permanentemente fieles a su ideal: de hecho han nacido para procurar todo servicio a los pobres, para socorrerlos de todas las maneras, y no para otra cosa sino para esto. Todo por los pobres, nada para otros que no sean pobres, Por eso la santa recomienda a sus Hijas: no demuestren ustedes mismas querer otra cosa que servir a los pobres y a sus alumnas\u00bb. Con extrema concisi\u00f3n recuerda san Vicente que \u00ablas Hijas de la Caridad est\u00e1n \u00danicamente para los enfermos que no tienen a nadie que los atienda\u00bb. Su regla, por consiguiente, les proh\u00edbe asistir a las personas ricas, aduciendo el motivo de \u00abno ser eso conforme a su Instituto, que no tiene por objeto sino la asistencia de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Determinaciones as\u00ed de claras terminan por convertirse en las motivaciones fundamentales del ser y del obrar de las Hijas de la Caridad. Son conscientes de que Dios las llama para esto solamente, que de la fidelidad a esta misi\u00f3n depende su grandeza y que en ello est\u00e1 toda su gloria. Se explica as\u00ed la extrema repugnancia de algunas Hijas de la Caridad a dedicarse a otras obras. Es el caso de Mar\u00eda Dionisia que, invitada a entrar al servicio de la Duquesa de Aiguillon, respondi\u00f3 que hab\u00eda dejado a su padre y a su madre para entregarse al servicio de los pobres por amor de Dios. Poco despu\u00e9s es mandada B\u00e1rbara Angiboust: el lujo del palacio de aquella gran Se\u00f1ora la aterra y vuelve a san Vicente llorando y suplic\u00e1ndole que la devuelva a sus pobres. Ante la insistencia del santo, B\u00e1rbara retorna al palacio de la Duquesa, pero s\u00f3lo aguanta unos pocos d\u00edas. La Duquesa misma, viendo la pena de B\u00e1rbara, le deja volver al servicio de los pobres\u00bb. Id\u00e9ntico es el comportamiento de Margarita Moreau que se excusa ante la Reina de Polonia: \u00abiAy, se\u00f1ora! Yo soy de los pobres, me he entregado a Dios para eso; hay muchas personas ilustres que pueden servir a su majestad; perm\u00edtame hacer aquello para lo que me ha llamado Dios\u00bb<\/p>\n<p>En los encuentros de san Vicente con las Hijas de la Caridad, el santo refiere gozosamente estos modelos de fidelidad a la vocaci\u00f3n. Servir a los pobres constituye la suprema aspiraci\u00f3n de toda verdadera Hija de la Caridad: \u00abSi yo tuviera fuerzas para ello, cu\u00e1nto me gustar\u00eda servir a los pobres hasta el fin de mi vida y hasta el fin del mundo para agradar as\u00ed a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> El servicio de los pobres debe preferirse a todo<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>En la Iglesia de Dios hay una gran diversidad de dones y de ministerios. En el origen de toda Comunidad hay una particular manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu que conf\u00eda a esa Comunidad una misi\u00f3n especial y le modela el coraz\u00f3n para ella. Las Hijas de la Caridad est\u00e1n llamadas al servicio total y exclusivo de los pobres: esta misi\u00f3n de caridad es su propia fisonom\u00eda, el centro unificador de su vida, Vicente gusta de hacer notar a sus Hijas c\u00f3mo todas las otras Congregaciones sirven a Dios seg\u00fan el propio fin espec\u00edfico, y c\u00f3mo ellas, las Hijas de la Caridad, deben servirlo en la persona de los pobres. Por ello les propone esta regla de oro: \u00abEl servicio de los pobres tiene que preferirse siempre a todo lo dem\u00e1s\u00bb. La motivaci\u00f3n es muy sencilla y teol\u00f3gicamente indiscutible: la caridad est\u00e1 por encima de todas las reglas y es preciso que todas lo teng\u00e1is en cuenta. La caridad es una gran dama; hay que hacer todo lo que ordena.<\/p>\n<p>La vida y la actividad de las Hijas de la Caridad encuentran en este principio claro y en plena armon\u00eda con la ley evang\u00e9lica, su fuerza de propulsi\u00f3n y su profunda unidad: todo se ordena al servicio de la caridad hacia Dios expresada en el servicio amoroso de los hermanos, todo est\u00e1 en funci\u00f3n de esto y por ello viene determinado. No hay \u00e1mbito que pueda sustraerse a tal l\u00f3gica. Vale la pena subrayar algunos aspectos.<\/p>\n<p>Una primera aplicaci\u00f3n se refiere al discernimiento vocacional y a la formaci\u00f3n<\/p>\n<p>Seg\u00fan Luisa, las j\u00f3venes que aspiren a ser Hijas de la Caridad deben ser \u00abesp\u00edritus equilibrados y que deseen la perfecci\u00f3n de los verdaderos cristianos, que quieran morir a s\u00ed mismas para que el esp\u00edritu de Jesucristo reine en ellas&#8230; \u00bb almas atra\u00eddas del solo deseo de servir a Dios en los pobres para siempre y dispuestas a volverse a sus casas en el caso de que no sean consideradas aptas. No se requieren dotes excepcionales. Lo importante es que su vocaci\u00f3n sea verdadera y que tengan las debidas cualidades de cuerpo y esp\u00edritu para poder dedicarse al servicio de los pobres dondequira.<\/p>\n<p>En el Consejo del 19 de febrero de 1656, Vicente recomend\u00f3 a las hermanas que prestaran atenci\u00f3n a este punto de fundamental importancia, para evitar que se llegara a hacer \u00abde la casa de las Hijas de la Caridad una enfermer\u00eda, donde se necesitar\u00edan otras Hijas de la Caridad para servir a las enfermas, siendo as\u00ed que ellas deben servir a los pobres<\/p>\n<p>Una segunda aplicaci\u00f3n se refiere al empleo del tiempo<\/p>\n<p>La Hija de la Caridad \u00abpertenece a Dios para el servicio de los pobres\u00bb. Como consecuencia, \u00abel tiempo de las Hijas de la Caridad tampoco es suyo: se lo deben a los pobres y a la pr\u00e1ctica de sus reglas\u00bb. Perder el tiempo es por consiguiente causar un da\u00f1o a los pobres. Por ello, tratar\u00e1n de estar siempre \u00fatilmente ocupadas: \u00abEl tiempo que os quede despu\u00e9s del servicio a los enfermos ten\u00e9is que emplearlo bien; no est\u00e9is nunca sin hacer nada&#8230;.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 un modo concreto de imitar a Dios que trabaja incesantemente, de seguir el ejemplo de Jesucristo, el de la Virgen Mar\u00eda, el de san Pablo y el de los antiguos Padres; un modo tambi\u00e9n de ganarse al menos parte de la propia vida) de evitar los males provenientes de la ociosidad, de contribuir a la formaci\u00f3n de otras Hijas de la Caridad. La regla de oro a la que atenerse la expresa as\u00ed el Fundador: \u00abLas Hijas de la Caridad deben hablar poco y hacer mucho\u00bb<\/p>\n<p>Estar ocupadas, de acuerdo. \u00bfPero a qu\u00e9 trabajos dedicarse? A trabajos necesarios o \u00fatiles para la comunidad o para los pobres<sup>61 <\/sup>siempre en los tiempos que queden libres del servicio a los pobres y de los otros deberes. Vicente vuelve varias veces sobre el tema y habla de coser y de hilar, el resto est\u00e1 previsto en la Reglas<sup>e<\/sup>. Un trabajo particular que, dada la situaci\u00f3n de la \u00e9poca, los Fundadores recomendaban a las Hijas de la Caridad era aprender a leer y a escribir, no tanto para su utilidad propia personal cuanto para mejor servir a Dios y al pr\u00f3jimo: \u00abVuestra regla os ordena, hijas m\u00edas, que aprend\u00e1is a leer y a escribir en las horas destinadas a tal fin. Yo desear\u00eda, hermanas m\u00edas, que tuvieseis todas este conocimiento, no ya para ser sabias, pues esto muchas veces no hace m\u00e1s que hinchar el coraz\u00f3n y llenarlo del esp\u00edritu de orgullo, sino porque eso os ayudar\u00eda a servir mejor a Dios&#8230;, para que pod\u00e1is escribir vuestros ingresos y vuestros gastos, dar noticias vuestras a los lugares apartados, ense\u00f1ar a las pobres ni\u00f1as de las aldeas\u00bb. Luisa deseaba que sus Hijas aprendieran a escribir, al menos para que estuvieran en condici\u00f3n de enviarle sus noticias, pero se preocupaba mucho de que esta ocupaci\u00f3n no las distrajera del servicio de los pobres.<\/p>\n<p>Llamadas a servir corporal y espiritualmente a los pobres, las Hijas de la Caridad no pueden prescindir de un esmerado conocimiento de la doctrina cristiana. Por eso los Fundadores les ped\u00edan que se ejercitaran en la ense\u00f1anza del Catecismo. Los d\u00edas de fiesta se prestaban mejor para esa ocupaci\u00f3n, pero no se exclu\u00eda que se pudiesen sacar algunos momentos en los otros d\u00edas. Y, porque se aprende mejor de la experiencia viva, se les suger\u00eda que fueran a las parroquias donde el catecismo se ense\u00f1aba bien&#8217;. Luisa misma compuso un catecismo, entre 1629 y 1633<\/p>\n<p>Precisamente para una escrupulosa utilizaci\u00f3n del tiempo, que no es suyo sino de los pobres, las Hijas de la Caridad no pueden encontrar momentos libres para recibir o hacer visitas , ni para escribir o hacer cumplidos. Luisa es categ\u00f3rica: \u00abCreo que no tiene usted tiempo que dedicar a otra cosa ni a otro fin que al servicio de los pobres y que no se le ocurrir\u00e1 que tiene usted obligaci\u00f3n de visitar o escribir a las personas religiosas o a las se\u00f1oras, a menos que haya una gran necesidad para ello. Si acaso tuviera usted algo de tiempo de sobra, creo que lo emplear\u00e1 usted mejor en ganar algunos sueldos trabajando para los pobres, o bien en instruir a alg\u00fan pobre enfermo, dici\u00e9ndole algunas palabras \u00fatiles para su salvaci\u00f3n, que en dedicarlo a hacer cumplidos&#8230; \u00bb Y en otro lugar: \u00abCreo que recordar\u00e1n bien que no deben hacer visitas m\u00e1s que a los pobres y s\u00f3lo a los enfermos\u00bb. En su amor a los pobres, Luisa llegaba alguna vez al punto de no escribir a las Hijas de la Caridad \u00abpara no quitarles tiempo del servicio de sus pobres enfermos, que no quisiera yo saliera en manera alguna perjudicado\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 decir, entonces, de otras actividades que no son para los pobres?<\/p>\n<p>De todo lo expuesto anteriormente resulta evidente que las Hijas de la Caridad son para los pobres y para nada m\u00e1s que para los pobres. F\u00e1cilmente se deduce la aplicaci\u00f3n: cualquier obra que pueda distraerlas del servicio de los pobres, m\u00e1s a\u00fan todav\u00eda, cualquier obra que pueda aunque s\u00f3lo sea frenar este servicio, no puede ser emprendida por ellas. Es interesante e instructiva la actitud de los Fundadores frente a los problemas de los comienzos de las obras.<\/p>\n<p>Luisa permaneci\u00f3 perpleja por largo tiempo cuando se trat\u00f3 de la fundaci\u00f3n del Hospital de Bernay. Seg\u00fan su manera de pensar y la de Vicente, el Hospital quer\u00eda apartar a las Damas de la Caridad de la visita a los pobres y privar a las Hijas de la Caridad de su anhelo de ir a la b\u00fasqueda de los mismos, como era su deber hacer. Los pobres vergonzantes permanecer\u00edan privados de la ayuda que les proporcionar\u00edan los alimentos y medicinas que se les llevaba en las visitas a domicilio. Fundado el Hospital, la santa expres\u00f3 su alegr\u00eda, a\u00f1adiendo, sin embargo, con tal de que ello no interrumpa el ejercicio de la Cofrad\u00eda de la Caridad. Por eso, aun donde hay un Hospital, es igualmente necesaria la fundaci\u00f3n de la Cofrad\u00eda de la Caridad con el fin de ir al encuentro de los pobres vergonzantes, que no se atrever\u00e1n a entrar en el Hospital\u00bb.<\/p>\n<p>Otro problema se les present\u00f3 bien pronto a las Hijas de la Caridad: recibir o no en las propias casas a mujeres como pensionistas, Se discuti\u00f3 el asunto en el Consejo del 30 de octubre de 1647 y la decisi\u00f3n fue que no, porque las Hijas de la Caridad \u00ables deben a los pobres todo el tiempo de que disponen, y recibir pensionistas es obrar en cierto modo en contra de lo que deben\u00bb. Por eso, Vicente escribe a la Hermana Sirviente de SaintFargeau que aceptar pensionistas no est\u00e1 en conformidad con el uso de la Compa\u00f1\u00eda, \u00abya que eso les aparta de otras faenas m\u00e1s necesarias<\/p>\n<p>El mismo principio vale para otras ocupaciones, como lavar la ropa de la iglesia, limpiar y adornar los templos y altares: esas actividades aunque santas, las apartar\u00edan del servicio de los pobres\u00bb. Apenas veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de los Fundadores, el P. Jolly dirigir\u00e1 a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n un \u00abMemorial relativo a la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad\u00bb, en el cual prohibir\u00e1 que se las emplee en toda una serie de actividades, que se consideraba apartaban a las Hermanas del servicio de los pobres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las relaciones que las Hijas de la Caridad pueden o deben tener con otras personas han de regularse por las exigencias del servicio de los pobres<\/p>\n<p>Dado el origen de la Compa\u00f1\u00eda, es natural que tuvieran una relaci\u00f3n muy particular con las Damas de la Caridad, a las que deb\u00edan respetar y honrar como a las madres de sus se\u00f1ores los pobres y por el hecho de que eran ellas las que les daban la posibilidad de servir a los pobres; pero el respeto y el honor no eran todav\u00eda todo, se requer\u00eda tambi\u00e9n la obediencia. En san Vicente encontramos un texto particularmente claro: \u00abA prop\u00f3sito de las damas, ten\u00e9is que obedecerles en todo lo que os ordenen, exponerles la situaci\u00f3n de los enfermos, aceptar sus \u00f3rdenes, en todo, y seguirlas muy exactamente, sin cambiar nunca nada de lo que os digan y reconociendo que a ellas les toca ordenar y a vosotras obedecer. Pero tengo que daros un consejo muy importante: es que no os situ\u00e9is en paridad e igualdad con ellas, ni coart\u00e9is su autoridad ordenando cosas por vosotras mismas porque lo estropear\u00edais todo, hijas m\u00edas, arruinar\u00edais la Caridad, ellas no os querr\u00edan y lo abandonar\u00edan todo. Las damas hacen mucho por el mantenimiento de la Caridad; vosotras no dais m\u00e1s que vuestro tiempo, que no servir\u00eda de nada sin la generosidad de ellas; ellas son como la cabeza del cuerpo y vosotras no sois m\u00e1s que los pies, \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si los pies quisieran mandar y que la cabeza fuera por donde ellos quisieran? &#8230; Pues bien, hijas m\u00edas, si quer\u00e9is que la Caridad subsista y que los pobres sigan siendo asistidos, ten\u00e9is que obrar de esta forma con las damas&#8230; (con) una gran dependencia, sumisi\u00f3n y obediencia&#8230;\u201d mismo precisa santa Luisa al dirigirse a una hermana en estos t\u00e9rminos: \u00abLe ruego, querida hermana, que cuide de no disgustar a ninguna de las damas y de no sobrepasar en nada lo que tienen por costumbre hacer&#8230; Si tiene usted necesidad de negar alguna cosa, h\u00e1galo con mansedumbre y humildad porque no tenemos derecho de hacerlo de otro modo, ya que Dios nos ha llamado a nuestra vocaci\u00f3n para ayudar a las damas en el servicio a los pobres y, por consiguiente, somos las servidoras de unas y otros<\/p>\n<p>Otra categor\u00eda de personas a la que las Hijas de la Caridad estaban obligadas a obedecer en relaci\u00f3n con el servicio de los pobres eran los m\u00e9dicos. Esta obediencia a los m\u00e9dicos les est\u00e1 prescrita tanto en las Reglas Comunes como en las particulares de las Hermanas de las parroquias. Vicente precisa: \u00abNo hay que hablar contra sus prescripciones, ni hacer vuestras medicinas con otras composiciones; haced puntualmente lo que ellos dicen, tanto en las dosis como en las drogas. A veces va en ello la vida de las personas. Respetad, pues a los m\u00e9dicos no s\u00f3lo porque son m\u00e1s que vosotras y porque son sabios, sino porque Dios os lo manda, y esto en la Santa Escritura donde hay un pasaje sobre ellos que dice: \u00abHonrad a los m\u00e9dicos porque los necesit\u00e1is\u00bb. Los mismos reyes los honran y todos los grandes del mundo. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 vosotras, con la excusa de que os son familiares, de que os hablan libremente, no ibais a tener con ellos el honor y el respeto que les deb\u00e9is? Hijas m\u00edas, poned cuidado en esto, por favor Y aunque os parezca que unos lo hacen mejor que otros, guardaos mucho de despreciarlos, porque es la ignorancia lo que os impide conocer por qu\u00e9 los m\u00e9dicos observan diversos m\u00e9todos para tratar a los enfermos, obteniendo, sin embargo, efectos semejantes. Por eso, hijas m\u00edas, ten\u00e9is que tratarlos siempre con gran respeto\u00bb. No se piense, sin embargo, que se trate de una obediencia mec\u00e1nica, de una mera ejecuci\u00f3n material de las \u00f3rdenes. No, las Hijas de la Caridad colaboran con el m\u00e9dico, inform\u00e1ndole de los cambios notables en la condici\u00f3n de los enfermos, quedando a disposici\u00f3n en el caso que se requiriera para suministrarles las medicinas, etc. M\u00e1s a\u00fan, esta colaboraci\u00f3n era para ellas una \u00fatil escuela para situaciones particulares: \u00abTened tambi\u00e9n mucho cuidado de fijaros en la manera con que los m\u00e9dicos tratan a los enfermos en las ciudades, para que cuando est\u00e9is en las aldeas, sig\u00e1is su ejemplo, o sea, en qu\u00e9 casos ten\u00e9is que sangrar, cu\u00e1ndo ten\u00e9is que retirar la sangr\u00eda, qu\u00e9 cantidad de sangre ten\u00e9is que sacar cada vez, cu\u00e1ndo hay que hacer sangr\u00eda en el pie, cu\u00e1ndo las ventosas, cu\u00e1ndo las medicinas, y todas esas cosas que sirven en la diversidad de enfermos con quienes pod\u00e1is encontraros. Todo eso es muy necesario, y har\u00e9is mucho bien cuando est\u00e9is instruidas en todo\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfY los ricos? Si las Hijas de la Caridad deben tratar con respeto y honor a los pobres porque son sus se\u00f1ores y amos, con respeto y honor se deben acercar a los ricos para que les den los medios de hacer el bien a los pobres<sup>83 <\/sup>. Para las Hijas de la Caridad es un deber tratar bien de palabra y respetuosamente a las personas que van a visitar a los pobres, porque deben \u00abatraer a los bienhechores con amabilidad\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong> Lo mejor le pertenece a los pobres<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Quien trata con los pobres, quien est\u00e1 llamado a su servicio, debe necesariamente asumir un correspondiente estilo de vida. Para decirlo con santa Luisa: \u00abEl recuerdo de su condici\u00f3n de siervas de los pobres es muy necesario a las Hijas de la Caridad para mantenerse fieles a su deber. De ello se derivan consecuencias a nivel personal y comunitario. Se trata de vivir en la santa pobreza, considerando que son siervas de los pobres\u00bb, \u00abque han nacido pobres, que deben vivir como pobres, por amor del pobre de los pobres, Jesucristo, nuestro Se\u00f1or Solemn\u00edsima es la afirmaci\u00f3n de principio: \u00abNo ten\u00e9is derecho m\u00e1s que a la comida y al vestido, el resto pertenece al servicio de los pobres\u00bb. La consideraci\u00f3n de que son siervas de los pobres debe conducir a las Hijas de la Caridad a \u00abpreferir la comodidad de los enfermos a la suya\u00bb a\u00a0 darles lo mejor, porque les pertenece a \u00abtener menos que ellos\u00bb, dado que los pobres son los se\u00f1ores y ellas las siervas. Las consecuencias se refieren a todos los aspectos de la vida: los pobres sufren, es justo que tambi\u00e9n ellas sufran alguna cosa junto con sus se\u00f1ores; los pobres no tienen con qu\u00e9 saciar el hambre, las Hijas de la Caridad deber\u00edan avergonzarse si desearan vivir opulentamente; los pobres est\u00e1n mal vestidos, las siervas de los pobres deber\u00edan enrojecer de verg\u00fcenza y de confusi\u00f3n al verse mejor vestidas que ellos.<\/p>\n<p>Se trata de evitar tambi\u00e9n la apariencia, la impresi\u00f3n de riqueza. En este sentido santa Luisa escribe a Sor B\u00e1rbara Angiboust que, cuando se trate de buscar alojamiento fijo, \u00abdeber\u00e1n tener cuidado de elegir una vivienda propia para unas pobres mujeres\u00bb. Y trat\u00e1ndose despu\u00e9s de la necesidad que la casa de las Hijas de la Caridad ten\u00eda de ciertos arreglos, piensa que \u00absi fuera poslble tener piedras gastadas para construir, a fin de que no pareciera un edificio nuevo, habr\u00eda que hacerlo\u00bb<\/p>\n<p>Una situaci\u00f3n particular en la que las siervas de los pobres deber\u00e1n conformarse con sus se\u00f1ores es la enfermedad. Como de costumbre, san Vicente es muy claro: \u00abCuando una Hija de la Caridad es verdaderamente Hija de la Caridad cuando est\u00e1 sana, lo ser\u00e1 tambi\u00e9n cuando est\u00e9 enferma. Por eso se sentir\u00e1 muy contenta de verse servida lo mismo que los pobres enfermos. Deja de ser Hija de la Caridad si, al caer enferma, desea verse tratada delicadamente\u00bb. La Regla, de otra parte, era clara: \u00abObservar\u00e1 la santa pobreza en sus mismas enfermedades, content\u00e1ndose con la asistencia de los pobres en medicina, alimento, y dem\u00e1s auxi considerando sobre todo en esta ocasi\u00f3n, que las siervas no han de ser mejor cuidadas que sus amos&#8230;<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li><strong> Los bienes de los pobres son bienes de Dios<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Su servicio lleva necesariamente a las Hijas de la Caridad a administrar bienes y dinero. Deben hacerlo, sin embargo, no como propietarias, sino \u00fanicamente como administradoras y dispensadoras de bienes que son de los pobres, y, por lo tanto, de Dios.\u00bb&#8230; \u00bfA qui\u00e9n se lo quit\u00e1is cuando os qued\u00e1is con alguna cosa de las que han puesto en vuestras manos? &#8216;IA los pobres! iOh, Salvador! iA los pobres! iY entonces se lo rob\u00e1is a Dios mismo&#8230; Por eso es un sacrilegio, ya que se trata de algo que pertenece a Dios, pues \u00e9l es el que ha inspirado a esas personas que se lo dieran a los pobres&#8230; \u00bb El Santo a\u00f1ade que comportarse as\u00ed es hacer como Anan\u00edas o Judas, y convertirse en ladronas de los bienes de los pobres\u00bb y, si esto llegara a acaecer, \u00abdecid adi\u00f3s a la Caridad\u00bb. Son, en consecuencia, insistentes las recomendaciones a tener mucho cuidado de no tomar o retener nada de los bienes de los pobres y a no usarlo para otros porque ser\u00eda pecar contra la justicia. Para evitar cualquier falta, santa Luisa ped\u00eda a las Hermanas que llevaran cuentas distintas de sus gastos y de los de los pobres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li><strong> Una nueva \u00abimaginaci\u00f3n de la caridad\u00bb<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00abLos pobres&#8230; que no saben donde ir, no saben qu\u00e9 hacer, que sufren tanto y crecen en n\u00famero m\u00e1s cada d\u00eda, son mi peso y mi dolor\u00bb. As\u00ed se expresaba san Vicente\u00bb, que viv\u00eda para los pobres, para ellos organizaba la caridad y consegu\u00eda implicar en su celo a tantas personas. Los pobres constituyen la herencia dejada por Luisa en \u00absu testamento espiritual\u00bb a las Hijas de la Caridad: \u00abTengan gran cuidado del servicio de los pobres\u00bb. A lo largo de los siglos las Hijas de la Caridad han sido fieles a esta recomendaci\u00f3n, haciendo del honrar a Jesucristo, sirvi\u00e9ndolo corporal y espiritualmente en la persona de los pobres, la raz\u00f3n de ser de su vida, el sost\u00e9n de su equilibrio interior. Es con ese mismo esp\u00edritu con el que afrontan los retos de este inicio del tercer milenio100<\/p>\n<p>El gran Jubileo del 2000 ha despertado energ\u00edas dormidas, y en muchas di\u00f3cesis se ha cerrado dicho jubileo poniendo en marcha iniciativas concretas de atenci\u00f3n a los pobres, En su Carta Apost\u00f3lica Novo Millennio Ineunte Juan Pablo II recuerda, de una parte, que \u00abnadie puede ser excluido de nuestro y, de otra, que \u00abateni\u00e9ndonos a las indiscutibles palabras del Evangelio, en la persona de los pobres hay una presencia especial de Cristo, que impone a la Iglesia una opci\u00f3n preferencial por \u00ab. El \u00e1mbito de la pobreza, conformado por viejas y nuevas pobrezas, se ha ampliado hoy desmesuradamente. Las Hijas de la Caridad deben sentir como dirigido a ellas en primera persona el llamamiento del Papa a una mayor creatividad\u00bb, a una nueva imaginaci\u00f3n de la caridad, que promueva no tanto y no s\u00f3lo la eficacia de las ayudas prestadas, sino la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre, para que el gesto de ayuda sea sentido no como limosna humillante, sino como un compartir fraterno<\/p>\n<p>Vienen a la mente las palabras que en el film Monsieur Vincent se ponen en los labios de san Vicente, el cual, ya en su ocaso, se dirige a la joven Hija de la Caridad enviada a servir a los pobres: \u00a0te dar\u00e1s cuenta pronto de que la caridad es pesada de llevar, m\u00e1s que la marmita de la sopa, m\u00e1s que el cesto lleno&#8230; pero conservar\u00e1s siempre tu dulzura y tu sonrisa&#8230; No es todo dar el caldo y el pan; esto tambi\u00e9n los ricos pueden hacerlo&#8230; T\u00fa deber es ser la peque\u00f1a Sierva de los Pobres, la Hija de la Caridad siempre sonriente y de buen humor. \u00a1Los pobres son tus amos! iAmos terriblemente susceptibles y exigentes, ya lo ver\u00e1s! Por tanto, cuanto m\u00e1s repugnantes y sucios, cuanto m\u00e1s injustos y groseros sean ellos, m\u00e1s deber\u00e1s amarlos t\u00fa. iPor tu amor, por tu amor \u00fanicamente, los Pobres te perdonar\u00e1n el pan que t\u00fa les des!\u00bb Se trata hoy como ayer de \u00abactuar de tal manera que los pobres, en cada comunidad cristiana se sientan como en su casa'\u00bb. Es a este nivel donde se juega la misma credibilidad del anuncio del Evangelio porque \u2014como advierte poco despu\u00e9s Juan Pablo II\u2014 sin esta forma de evangelizaci\u00f3n, llevada a cabo mediante la caridad y el testimonio de la pobreza cristiana, el anuncio del Evangelio, aun siendo la primera caridad, corre el riesgo de ser incomprendido o de ahogarse en el mar de palabras al que la actual sociedad de la comunicaci\u00f3n nos somete cada d\u00eda. La caridad de las obras corrobora la caridad de las palabras\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Alberto Vernaschi<\/p>\n<p>CEME<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR CLAUSTRO las calles de la Ciudad (II) 2.- \u00abAp\u00f3stoles de la Caridad\u00bb \u00abLos pobres en el centro\u00bb, \u00abvolver a partir desde los \u00faltimos\u00bb: son algunos de los dichos en uso en la Iglesia durante &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/por-claustro-las-calles-de-la-ciudad-ii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":404129,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-406311","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>POR CLAUSTRO las calles de la Ciudad (II) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/por-claustro-las-calles-de-la-ciudad-ii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"POR CLAUSTRO las calles de la Ciudad (II) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"POR CLAUSTRO las calles de la Ciudad (II) 2.- \u00abAp\u00f3stoles de la Caridad\u00bb \u00abLos pobres en el centro\u00bb, \u00abvolver a partir desde los \u00faltimos\u00bb: son algunos de los dichos en uso en la Iglesia durante ... 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