{"id":405757,"date":"2025-03-14T08:47:41","date_gmt":"2025-03-14T07:47:41","guid":{"rendered":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405757"},"modified":"2024-08-20T20:49:16","modified_gmt":"2024-08-20T18:49:16","slug":"resumen-de-la-vida-de-sor-manuela-lecina-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/resumen-de-la-vida-de-sor-manuela-lecina-ii\/","title":{"rendered":"Resumen de la vida de Sor Manuela Lecina (II)"},"content":{"rendered":"<p>Vuelto el Rey Fernando del destierro en 1814, pareci\u00f3 llegada la hora de volver a tratar el asunto del Real Novi\u00adciado y restablecer las cosas al orden debido. Con ese fin se traslad\u00f3, en aquel mismo a\u00f1o, a Madrid el P. Salvador Colina, e hizo al Rey una representaci\u00f3n en nombre de las Hijas de la Caridad, exponiendo en ella los motivos que ten\u00edan para pedir se cumpliese lo dispuesto por el Rey Car\u00adlos IV, en su Real orden de fundaci\u00f3n del Noviciado, \u00abde que en \u00e9l, para siempre jam\u00e1s, se observe y guarde la Regla de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb.<\/p>\n<p>El Real Noviciado continuaba entonces sujeto al ilus\u00adtr\u00edsimo se\u00f1or Cebri\u00e1n, dign\u00edsimo Patriarca de las Indias y Confesor del Rey, y el Patriarca, lejos de pensar ceder en aquella jurisdicci\u00f3n, s\u00f3lo trataba en afianzarla, dando al Noviciado nuevas constituciones y pidiendo al Papa Bula para ello; v cono Sor Manuela Lecina era quien m\u00e1s tra\u00adbajaba para evitar aquello, contra ella se encarniz\u00f3 la Maes\u00adtra de Novicias, que gozaba entonces de mucho valimiento.<\/p>\n<p>\u00abSeg\u00fan Sor Manuela, confidencialmente me cont\u00f3\u2014di\u00adce la venerable Madre Rafols\u2014fue muy perseguida de altos personajes y de alguna de sus mismas Hermanas, que, mo\u00advidas de la envidia, la malquistaron hasta con el Rey y con el Papa, y vali\u00e9ndose de un facultativo, hicieron ver que no estaba bien de la cabeza y que le conven\u00eda salir de Madrid para ponerse bien. Con este pretexto, la causante de aquellos atropellos, satisfizo sus deseos, y Sor Manuela parti\u00f3 para su tierra natal, en donde permaneci\u00f3 sobre unos tres a\u00f1os, entre su pueblo, L\u00e9rida y Barbastro\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, a los diez d\u00edas del mes de abril de 1814 sali\u00f3 Sor Manuela, de Madrid, acompa\u00f1ada de Sor Basilia Lecina, su hermana carnal y de Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En medio de tan hondas amarguras es donde hay que poner la tradici\u00f3n constante y fidedigna, consignada en un antiguo documento, varias veces reproducido, seg\u00fan el cual, un Crucifijo de la Inclusa de Madrid, ante quien ella desahogaba su dolor, Crucifijo conservado hasta hoy en gran veneraci\u00f3n y \u00abque, recogido en una riada del Man\u00adzanares en 1802, fue \u00a0regalado, en 1804, por la excelen\u00adt\u00edsima se\u00f1ora Condesa de Trull\u00e1s a la se\u00f1ora Superiora de las Hijas de la Caridad de la Inclusa de Madrid, en un d\u00eda de gran tribulaci\u00f3n y completo desamparo de las cria\u00adturas consol\u00f3 a Sor Manuela Lecina con las siguientes pa\u00adlabras: \u00abAnimo, hija m\u00eda, esta planta tan tierna y al pa\u00adrecer muerta, convertida en \u00e1rbol, extender\u00e1 sus ramas a ambos mundos\u00bb.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 Sor Manuela para su paliado destierro. De los primeros gastos suyos y de su hermana Basilia se encarg\u00f3 la Inclusa, pero en 22 de julio del siguiente a\u00f1o 1815, escrib\u00eda el P. Segura a las se\u00f1ora<sub>s<\/sub> de aquella Junta dici\u00e9ndoles, que \u00abcon motivo de la enfermedad de Sor Lecina y su hermana Sor Basilia hab\u00edan gastado no poco en\u00bb el viaje y otro tanto han hecho en el pobre establecimiento de Barbastro, en donde han estado bastante tiempo en\u00adfermas; por tanto, si vuestras excelencias se dignasen orar alguna cosilla para el reparo de dichos gastos, lo estimar\u00eda mucho; esto lo pido de pura gracia, etc. \u2026\u00bb<\/p>\n<p>En 27 de agosto del mismo a\u00f1o otra carta del Mismo P. Vicario de la Congregaci\u00f3n nos manifiesta la inutili\u00addad de sus peticiones \u00abPor lo que mira\u2014dice\u2014a la contribuci\u00f3n que se exigi\u00f3 a fin de socorrer a las Hermanas<sub>;<\/sub> Lecina y Basilia (que ellas nunca han pedido), supuesto que la Inclusa se halla atrasada, nada hay, que decir que Congregaci\u00f3n, a pesar de los muchos gastos que ha sufrido por, el bien de este Instituto, queda encargada de ayudar, a su manutenci\u00f3n, esperando que el Se\u00f1or, rico en misericordia, le suministrar\u00e1 los medios m\u00e1s propios para ese efecto\u00bb.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3se Sor Basilia a Madrid a fines de 1815, qued\u00e1n\u00addose Sor Manuela, en el Colegio de Barbastro, en espera de los sucesos. Estos no pudieron ser m\u00e1s adversos du\u00adrante el a\u00f1o de 1816, Viles en ese a\u00f1o obtuvo de Su San\u00adtidad el Patriarca de las Indias una Bula, por la que<sub>:<\/sub> el Real Noviciado quedaba separado del resto del Instituto. Pero otros eran los designios de Dios. Dicha Bula no lleg\u00f3 a ejecutarse, por no haber obtenido aprobaci\u00f3n o pase en el Real Consejo, seg\u00fan requisito entonces necesario.<\/p>\n<p>No se durmieron entre tanto las Hermanas de la Inclu\u00adsa y, renovadas sus gestiones y las de los <a href=\"http:\/\/superiores.se\/\">Superiores se<\/a> consigui\u00f3, mediante el nuevo Patriarca de las Indias y el valimiento real, que el Papa derogase la citada Bula por medio de otra, expedida a 23 de junio de 1818, por la que se prohib\u00eda \u00abque nadie se abrogase el derecho de juris\u00addicci\u00f3n sobre las Hijas de la Caridad y se reconoc\u00eda su dependencia del Superior de la Congregaci\u00f3n de la Mi\u00adsi\u00f3n. Ello puso fin a las pretensiones que, primero, el Car\u00addenal de Borb\u00f3n y luego el Patriarca de las Indias tu\u00advieron de poner el Real Noviciado bajo su jurisdicci\u00f3n.<\/p>\n<p>El buen sesgo de aquel negocio llen\u00f3 de gozo a Sor Manuela Lecina, a quien ten\u00edan al corriente de todo sus bue\u00adnas Hermanas de la Inclusa, y a principios de 1818. em\u00adprendi\u00f3 el viaje de regreso a Madrid llamada por las mismas Hermanas. Las palabras del Se\u00f1or se iban cum\u00adpliendo.<\/p>\n<p>El resto de la vida de Sor Manuela Lecina, hasta hoy completamente ignorado, nos lo dej\u00f3 escrito con palabras insustituibles la venerable Madre Rafols, aquella hero\u00edna santa de los sitios de Zaragoza, en unos documentos apa\u00adrecidos providencialmente poco ha, en donde inspirada de Dios, dice entre otras cosas lo siguiente:<\/p>\n<p>\u00abA principios del a\u00f1o 1818 vino de su tierra natal (a Zaragoza), de tomar los aires natales, Sor Manuela Lecina y se aloj\u00f3 en la calle de Predicadores, en la casa de la familia Altahoja, y vino al Hospital con objeto de cono\u00adcernos personalmente y ver si quer\u00edamos unirnos a ellas, porque, seg\u00fan me dijo, hab\u00eda llegado a saber la precaria si\u00adtuaci\u00f3n en que estaba nuestra Hermandad, y quer\u00eda li\u00adbrarnos de tantas penas, pues ellas contaban con bastan\u00adtes casas y con buenos apoyos de los gobernantes. Algunas Hermanas, de las que hab\u00edan pensado antes marcharse, se animaron otra vez, y esto fue motivo para m\u00ed de nuevos sufrimientos. Con toda confianza acud\u00ed al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, pidi\u00e9ndole su ayuda y protecci\u00f3n en tan grande apuro. Claramente me dio a entender que aunque todas se fueran, yo no me deb\u00eda ir, que no me apurase, que \u00e9l sal\u00addr\u00eda en mi defensa.<\/p>\n<p>\u00abA resultas del enfriamiento que cogi\u00f3 en el viaje, en\u00adferm\u00f3 Sor Manuela y ella misma pidi\u00f3 que la trajeran al hospital; la pusimos en el mejor cuarto que ten\u00edamos y la buscamos todas las comodidades que estaban a nuestro al\u00adcance; pero, sobre todo, grande caridad por parte de to\u00addas. Encontr\u00f3 tan buena acogida en nosotras, seg\u00fan de\u00adc\u00eda ella, que se decidi\u00f3 estar aqu\u00ed hasta restablecerse, Seis meses estuvo Sor Manuela con nosotras, y en este tiem\u00adpo llegu\u00e9 a conocerla muy a fondo. En mi concepto era de grandes virtudes y la intenci\u00f3n de que nos uni\u00e9ramos a ellas era muy buena, pues s\u00f3lo la mov\u00eda la Caridad para con nosotras y evitarnos por ese medio tantas penas y su\u00adfrimientos. No era voluntad del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, y por eso no lleg\u00f3 a efecto.<\/p>\n<p>\u00abMutuamente nos expansionamos las dos y vi que era un alma de grande vida interior y de mucho esp\u00edritu de sacrificio. Tuvo la pobre grandes contrariedades que sufrir con los de fuera, pero las que m\u00e1s lastimaban su coraz\u00f3n, eran las de sus Hermanas y todo lo soportaba con gran\u00adde resignaci\u00f3n. Yo creo que era un alma muy agradable a Dios Nuestro Se\u00f1or y que fue \u00a0instrumento de ene \u00e9l se vali\u00f3 para la reorganizaci\u00f3n de su Instituto en Espa\u00f1a, que le cost\u00f3 no peque\u00f1os sacrificios hasta su logro. Ella fue \u00a0la que, inspirada por Dios, le suplic\u00f3 a Sor Mar\u00eda Mane se quedara con ella y en vez de ir a sus casas como lo hi\u00adcieron las otras, fueron a L\u00e9rida a suplicar al Se\u00f1or Obis\u00adpo su protecci\u00f3n, y les prometi\u00f3 establecerlas en el Hospi\u00adtal de L\u00e9rida; pero hasta lograr los permisos, que se reti\u00adrasen al Monasterio de Sigena ; y con las religiosas Sanjuanisas estuvieron unos meses. Tuve una alegr\u00eda muy gran\u00adde cuando me cont\u00f3 esto, y m\u00e1s a\u00fan, cuando me dijo la\u00a0 buena acogida que les hab\u00edan hecho y que, en su concepto eran muy santas. Yo nunca olvidar\u00e9 a las Sanjuanistas por<sup>&#8211;<\/sup>lo mucho que les debo.<\/p>\n<p>\u00abMuchas veces me pidi\u00f3 perd\u00f3n Sor Manuela por ha\u00adberse querido llevar a mis Hermanas a las suyas, porque a los dos meses que estaba con nosotras me dijo: No es voluntad de Dios que esta Hermandad desaparezca, y yo. pido mucho para que sea muy numerosa. Cuando ya se pensaba que su enfermedad iba a vencer, se agrav\u00f3 de pronto, y aunque pod\u00eda levantarse algunos d\u00edas, se ve\u00eda que su carrera en la tierra se acababa.\u00a0 Cu\u00e1nto la quer\u00edamos to\u00addas las Hermanas. Era muy santa. Estaba tan agradecida a lo que por ella hicimos, que daba continuas gracias a Dios de que, ya que estaba separada de sus Hermanas. no las tuviera que echar de menos en nada. No le falt\u00f3 nin\u00adguna asistencia corporal ni espiritual, y para que pudiera visitar a Jes\u00fas en el Sagrario los d\u00edas que se levantaba, le pusimos en el cuarto que hay junto al de Do\u00f1a Mar\u00eda, que es el mejor que tenemos, y tiene una tribuna que cae a la Iglesia. El Padre Juan la confes\u00f3 muchas veces v de\u00adc\u00eda que era un alma grande.<\/p>\n<p>\u00abTodas las Hermanas nos apresur\u00e1bamos a darle lo que nos parec\u00eda m\u00e1s apetitoso a su quebrantada salud, pues la quer\u00edamos como si fuera de la Hermandad.<\/p>\n<p>\u00abEl Padre Juan le administr\u00f3 todos los Sacramentos y los recibi\u00f3 con grande fervor y alegr\u00eda. Antes de recibir el Santo Vi\u00e1tico nos pidi\u00f3 perd\u00f3n a todas <em>y <\/em>a\u00fan tuvo fuer\u00adzas para hablar, a pesar de estar en la agon\u00eda, y nos dijo., que estaba muy agradecida por la caridad tan grande que hab\u00edamos tenido con ella y que en el cielo rogar\u00eda mucho para que nuestra Hermandad se extendiera, pues ella lo deseaba tanto como para su Instituto, al que tanto amaba y que en el cielo velar\u00eda por \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00abPocas horas vivi\u00f3 ya, y rodeada de todas las Herma\u00adnas de este santo Hospital, a excepci\u00f3n de dos que estaban en las enfermer\u00edas, descans\u00f3 en la paz del Se\u00f1or con una paz envidiable, el d\u00eda 24 de julio de 1818. Se le hizo entierro como a nuestras Hermanas y fue sepultada en el pante\u00f3n de la Iglesia de este santo Hospital. Le hicimos sufragios corno a las Hermanas y tambi\u00e9n se rez\u00f3 por su alma en las salas.<\/p>\n<p>\u00abNo ten\u00eda intenci\u00f3n de escribir todo esto de Sor Manuela, ni se lo que se propone con esto el Sagrado Coraz\u00f3n <sup>.<\/sup>de Jes\u00fas, pero \u00e9l me lo ha inspirado y yo no hago m\u00e1s que cumplir con sus \u00f3rdenes; c\u00famplase siempre y en todo su santa voluntad.\u00bb<\/p>\n<p>Posteriormente un nuevo y precioso documento ha venido a dar m\u00e1s noticias sobre los restos venerables de Sor Manuela Lecina. La misma Venerable Madre Rafols nos cuenta c\u00f3mo fue \u00a0amortajada y el lugar preciso de su &#8216;se\u00adpultura.<\/p>\n<p>\u00abAl escribir\u2014dice\u2014estos peque\u00f1os datos de nuestras Hermanas, el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas me inspira que diga tam\u00adbi\u00e9n en qu\u00e9 nicho est\u00e1n los restos de Sor Manuela Lecina; porque, andando el tiempo, sus Hermanas que en vida la tuvieron tan olvidada y despreciada, desear\u00e1n tenerla en su Casa Madre para enaltecer su memoria e imitar sus virtudes. Y como tampoco le pudimos colocar l\u00e1pida por la suma pobreza en que nos encontr\u00e1bamos, les digo, que fue colocada en el tercer nicho, de la tercera l\u00ednea, em\u00adpezando por la derecha, del primer pante\u00f3n que est\u00e1 debajo del altar mayor. Si llega ese caso de que las Hijas de la Ca\u00adridad se la quieran llevar, la reconocer\u00e1n sin ninguna duda por los datos que les digo; y, adem\u00e1s, por lo distinto que es su traje a nuestro h\u00e1bito, tanto por la forma, como por el color&#8230;. La Corona o rosario grande que llevaba pren\u00addido en la cintura<sup>&#8211;<\/sup> no se la puse cuando la amortaj\u00e9; se la mand\u00e9 junto con algunos libros y unas medallas que lle\u00advaba a Sor Basilia, a Madrid. Tambi\u00e9n nos quedamos nos\u00adotras con el benepl\u00e1cito de Sor Manuela y del P. Boreal unas pocas prendas de ropa interior, tres libros y el rosa\u00adrio, que la pobre Sor Manuela quiso que lo usara yo <sup>&#8211;<\/sup>despu\u00e9s de su muerte, porque estaba muy indulgenciado; yo lo uso con veneraci\u00f3n por ser de un alma tan buena.. Mu\u00adri\u00f3 como mueren los santos entre dulces coloquios y pi\u00addi\u00e9ndonos perd\u00f3n muchas veces con tanta ternura que nos. conmov\u00eda a todas, manifestando que su agradecimiento se\u00adr\u00eda eterno: tambi\u00e9n dec\u00eda con mucho amor que Perdona\u00adba a todos y de una manera singular a aqu\u00e9llas que m\u00e1s le hab\u00edan hecho merecer ante los ojos del Se\u00f1or&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Muy feliz debi\u00f3 sentirse Sor Manuela Lecina en su \u00fal\u00adtima hora, pues parece que esper\u00f3 Dios a sacarla de este-mundo, cuando ya su presencia no era necesaria <em>y <\/em>al mes justo de la resoluci\u00f3n definitiva y favorable del asunto del= Real Noviciado, asunto que tantos martirios le proporcion\u00f3.<\/p>\n<p>La pesada losa del olvido hab\u00eda ca\u00eddo sobre la memo\u00adria de esta notabil\u00edsima Hija de San Vicente hasta el punto de ignorarse el a\u00f1o, lugar y modo de su muerte; pero el providencial, casi milagroso y reciente hallazgo de los citados documentos de la Madre Rafols, ha sido un foco de luz que ha iluminado la vida y muerte de Sor Manuela Lecina y nos ha guiado a la feliz posesi\u00f3n de sus venerables reliquias.<\/p>\n<p>En efecto, el d\u00eda 12 de junio de este a\u00f1o 1930, fecha designada por la autoridad eclesi\u00e1stica de Zaragoza, en presencia del muy Ilustre Sr. Vicario General de aquella Di\u00f3cesis, de los se\u00f1ores capellanes de aquel hospital ge\u00adneral, de varias Hermanas de la Caridad de Santa Ana, Hijas de la Caridad de San Vicente y Padres Paules. se hizo el reconocimiento de identificaci\u00f3n, hall\u00e1ndose en el&#8217; lugar citado en el segundo documento de la Venerable Madre Rafols, las preciosas reliquias de Sor Manuela Le cina (2).<\/p>\n<p>El inter\u00e9s grande que este acontecimiento ha desperta\u00addo, as\u00ed entre las Hermanas de Santa Ana &#8216;como entre las Hijas de San Vicente, es muestra de la gran veneraci\u00f3n. que sienten por aquella sierva de Dios, cuyo sepulcro es\u00adperan ver glorioso.<\/p>\n<p>La profec\u00eda de la Venerable Madre Rafols se est\u00e1 cumpliendo. El Real Noviciado espera poseer pronto ese te\u00adsoro de las reliquias de la un d\u00eda humillada, y hoy glorificada fundadora, y no pasar\u00e1 este a\u00f1o sin que todas las verdaderas Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal se regocijen\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 enaltezcan su memoria, imitando a la vez sus virtudes, especialmente el constante amor a su vocaci\u00f3n y su fidelidad a las Santas Reglas.<\/p>\n<p>Esperamos que la Obra de Dios no quedar\u00e1 incompleta v el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, que lo ha comenzado, seg\u00fan reite\u00adrado testimonio de la Venerable Madre Rafols, El la ter\u00adminar\u00e1, y una corona de resplandores ce\u00f1ir\u00e1 la frente de aquella humilde Sor Manuela Lecina.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or cumpli\u00f3 su promesa. Aquella planta tan tier\u00adna y, al parecer, muerta en 1806, se ha convertido en \u00e1r\u00adbol que ha extendido sus ramas a ambos mundos<\/p>\n<p>La<sub>s<\/sub> Hijas de San Vicente de Pa\u00fal Espa\u00f1olas son en 1930 algo extraordinario entre los Institutos religiosos similares con sus 711 fundaciones y m\u00e1s de .ocho mil Her\u00admanas, sembradoras de misericordia de consuele en Eu\u00adropa, \u00c1frica, Am\u00e9rica y Ocean\u00eda.<\/p>\n<ol>\n<li>VARGAS.<\/li>\n<\/ol>\n<p>3 de septiembre de 1930.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vuelto el Rey Fernando del destierro en 1814, pareci\u00f3 llegada la hora de volver a tratar el asunto del Real Novi\u00adciado y restablecer las cosas al orden debido. 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Murillo que, como queda dicho, hab\u00eda acompa\u00f1ado a las Hermanas que fueron a la fundaci\u00f3n de la Inclusa de Madrid, nos relata el origen del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad, con estas palabras: \"Noticioso el Rey del feliz desempe\u00f1o\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":387740,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-de-la-hijas-de-la-caridad-xxxiii\/","url_meta":{"origin":405757,"position":5},"title":"La Provincia espa\u00f1ola de la Hijas de la Caridad (XXXIII)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"29\/07\/2016","format":false,"excerpt":"La situaci\u00f3n precaria del Real Noviciado depend\u00eda en gran \u00adparte del edificio material, sobre el que pesaba una hipoteca y que, \u00adadem\u00e1s, era estrecho para el aumento del personal. 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