{"id":405675,"date":"2024-12-24T08:08:36","date_gmt":"2024-12-24T07:08:36","guid":{"rendered":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405675"},"modified":"2024-08-17T22:10:14","modified_gmt":"2024-08-17T20:10:14","slug":"las-misiones-de-escocia-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/las-misiones-de-escocia-ii\/","title":{"rendered":"LAS MISIONES DE ESCOCIA (II)"},"content":{"rendered":"<p>MISIONES DE LOS LAZARISTAS (PA\u00daLES)<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un siglo de semejante legislaci\u00f3n, es f\u00e1cil formarse una idea bien lamentable de los cat\u00f3licos de Es\u00adcocia. Hab\u00eda, pues, all\u00ed un ancho campo de trabajo para los Misioneros. La parte que en \u00e9l cupo a los Reverendos Pa\u00addres Jesuitas es muy digna de memoria, pues muchos al\u00adcanzaron la corona del martirio. Los Anales de otras \u00d3r\u00addenes religiosas han hablado sin duda de los trabajos de sus hijos. Por nuestra parte nos interesaremos en lo que pertenece a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n. San Vicente de Pa\u00fal, \u00abcuya mano, seg\u00fan la expresi\u00f3n del himno de su fies\u00adta, era sobre la tierra como la Providencia divina\u00bb, y cuyos hijos han obrado en Irlanda tantas maravillas en casos se\u00admejantes, ten\u00eda tambi\u00e9n la vista vuelta hacia la desgraciada Escocia. Desear\u00eda poder a\u00f1adir lo que falta a su biograf\u00eda, y procurar\u00e9 hacerlo mediante las noticias escritas con dili\u00adgencia por el Sr. Mac Namara, Sacerdote de la Misi\u00f3n, per\u00adteneciente al Colegio de los Irlandeses, en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Entre los individuos pertenecientes a la Comunidad de Par\u00eds hab\u00eda algunos Sacerdotes irlandeses y escoceses hacia mediados del siglo XVII; hablaban la lengua celta y sus dia\u00adlectos. As\u00ed, pues, fue posible elegir Misioneros de entre ellos.<\/p>\n<p>Primeramente fueron enviados dos, que ser\u00edan seguidos luego de otros, si las relaciones de los primeros eran favo\u00adrables. Era esta una Misi\u00f3n llena de dificultades y de peligros, menos trabajosa, sin embargo, que la de Irlanda, que coronaron resultados extraordinarios; menos penosa que la de Madagascar, que fue muy fecunda, a costa, es cierto, de muchas vidas preciosas de Misioneros. Estos ten\u00edan ante s\u00ed el mismo campo, ten\u00edan, por decirlo as\u00ed, su vida en sus manos, y parece que podemos asegurar que se hallaban animados por la esperanza del martirio. Los nombres de los Misioneros que emprendieron el viaje, no por la v\u00eda ordinaria, sino por Holanda, son: Sres. Germ\u00e1n Dugu\u00edn y Francisco White. Esto les dio buen resultado, no menos que la estratagema de que se sirvieron, disfraz\u00e1ndose de mercaderes para despistar a los herejes, que ten\u00edan como una de las mejores presas descubrir a un Sacerdote. Ape\u00adnas pusieron pie en Escocia notaron dos hechos, el uno fa\u00advorable y el otro en apariencia adverso. El primero fue ha\u00adberse encontrado con un noble cat\u00f3lico, habitante del pa\u00eds, llamado Giengarry. Los tom\u00f3 bajo su protecci\u00f3n y conti\u00adnu\u00f3 siempre prest\u00e1ndoles se\u00f1alados favores. El otro fue ha\u00adber sido descubiertos por un Sacerdote ap\u00f3stata y que pu\u00adblic\u00f3 por todas partes su presencia \u00e9 intenciones. Mas in\u00adtervino la Providencia causando una enfermedad grave al delator, con dolores excesivos por todo el cuerpo, quedan\u00addo privado casi por completo de la vista y del o\u00eddo. En este estado reconoci\u00f3 la mano de Dios, llor\u00f3 su apostas\u00eda y prometi\u00f3 repararla. Habiendo recobrado la salud con tan\u00adta rapidez como hab\u00eda contra\u00eddo la enfermedad, hizo las diligencias para conseguir la absoluci\u00f3n y reconciliarse con la Iglesia. No pudo, sin embargo, reparar todo el mal cau\u00adsado con su anterior conducta.<\/p>\n<p>Era imposible, pues, dar misiones en las ciudades y pue\u00adblos del Sur, y as\u00ed los Misioneros dirigieron su atenci\u00f3n ha\u00adcia las monta\u00f1as y las numerosas Islas del Norte y de Oeste. Creyeron conveniente separarse, priv\u00e1ndose as\u00ed del mutuo socorro, lo que ciertamente no habr\u00edan hecho en otras circunstancias. El Sr. Dugu\u00edn escogi\u00f3 las islas H\u00e9bridas o del Oeste, que eran numerosas, y el Sr. White es\u00adcogi\u00f3 el Mainland o\u00a0 (Highlands).<\/p>\n<p>Empecemos siguiendo al primero. Ved en el mapa esas islas del Oeste, que no est\u00e1n separadas de la costa sino hacia el Norte; unas solitarias y otras reunidas, constituyen el teatro de acci\u00f3n de nuestro Misionero durante m\u00e1s de seis a\u00f1os. Su equipaje lo constitu\u00edan una peque\u00f1a barquilla con su remero, y un sirviente para preparar la mesa y cuidar de los ornamentos y otros objetos. Sabemos que abunda mucho el pescado en los mares del Norte, por lo que po\u00addemos suponer que en la barquilla tambi\u00e9n habr\u00eda una red; y, hablando en el sentido del Evangelio, la red del Misio\u00adnero fue lanzada con frecuencia y cogi\u00f3 con abundancia hombres. Una de sus primeras y m\u00e1s importantes conquis\u00adtas fue la verificada en la persona del Sr. Clanronald, rico propietario de la isla de Wist. Siguieron su ejemplo buen n\u00famero de sus vasallos con todas sus familias.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber trabajado all\u00ed alg\u00fan tiempo, pas\u00f3 a las islas de Egga y de Canna. Pero escuchemos las pala\u00adbras del mismo Sacerdote en la carta mucho tiempo antes esperada y recibida con mucho contento por San Vicen\u00adte. Dec\u00eda: \u00abDios se ha dignado convertir en este pa\u00eds de ocho a novecientas personas; estaban tan ignorantes de cuanto concern\u00eda a nuestra Religi\u00f3n, que apenas hab\u00eda quince que supieran alguno de los misterios de ella. Es\u00adpero que lo restante de la poblaci\u00f3n dar\u00e1 gloria a Dios a su tiempo. Hay de treinta a cuarenta personas que cuentan setenta, ochenta, y aun cien a\u00f1os, los cuales todav\u00eda no hab\u00edan sido bautizados, a los que he instru\u00eddo y bautizado.<\/p>\n<p>Murieron poco despu\u00e9s, y, sin duda, ruegan a Dios por quien les ha procurado tanto bien. Gran parte de los ha\u00adbitantes viv\u00edan en concubinato, lo cual, gracias a Dios, hemos conseguido remediar, casando a cuantos han que-querido y separando a los que esto han preferido. Nada hemos querido recibir de este pobre pueblo por los servi\u00adcios a \u00e9l prestados.\u00bb<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, siguen algunas particularidades referentes a los dos sirvientes que le acompa\u00f1aban, de los que uno hac\u00eda de catequista, y tambi\u00e9n del escaso alimento con que se sustentaban. \u00abOrdinariamente no comemos m\u00e1s que una vez cada d\u00eda, consistiendo nuestra comida en pan, ordina\u00adriamente de cebada o\u00a0 avena, queso o\u00a0 manteca salada&#8230;.. Algunas veces pasamos d\u00edas enteros sin comer, como cuando atravesamos las monta\u00f1as y pa\u00edses despoblados\u00bb. Suplica que se env\u00eden operarios a aquella vi\u00f1a: \u00abque sepan hablar la lengua, dice \u00e9l, y m\u00e1s todav\u00eda, padecer hambre, sed y dormir sobre la desnuda tierra.\u00bb<\/p>\n<p>En una segunda carta el Sr. Dugu\u00edn refiri\u00f3 a su Supe\u00adrior cu\u00e1ntas bendiciones hab\u00eda derramado Dios sobre sus trabajos practicados en bien de los insulares. En la isla de Wist sola \u00abhay cerca de mil o mil doscientas almas vuel\u00adtas al redil de la Iglesia\u00bb; habla de cinco islas, cuya pobla\u00adci\u00f3n asciende a seis o\u00a0 siete mil almas, todas, o\u00a0 convertidas,<\/p>\n<p>por lo menos resueltas a instruirse. En otra isla, llama\u00adda Barra, \u00abencontr\u00f3 un pueblo tan piadoso y tan deseoso de ser instru\u00eddo, que qued\u00f3 admirado\u00bb. Bastaba ense\u00f1ar a un ni\u00f1o el <em>Pater <\/em>el Ave y <em>Credo <\/em>para que todos, peque\u00f1os y grandes, lo supieran a los cuatro d\u00edas. Recibi\u00f3 en el seno de la Iglesia casi todos los miembros de la familia que era se\u00f1ora de la isla. Tambi\u00e9n recibi\u00f3 el hijo de un Ministro, cuya conversi\u00f3n deb\u00eda considerarse como suceso muy im\u00adportante, por el ejemplo que con ella se di\u00f3.<\/p>\n<p>Pod\u00eda, pues, decir con raz\u00f3n que la mies estaba ya ma\u00addura, que el trabajo era su comida y su bebida, mucho m\u00e1s que el alimento que perece y que todas las comodi\u00addades y regalos de la tierra.<\/p>\n<p>Podemos, tal vez, encontrar el secreto de estos grandes sucesos. A su humildad, celo y confianza en Dios podemos a\u00f1adir estas razones: La, el pueblo a quien evangelizaba el Sr. Duguin, era pobre, muy pobre, y Dios se complace en derramar sobre \u00e9stos sus mayores gracias; 2.<sup>a<\/sup>, este pueblo volv\u00eda de la herej\u00eda, algunos ministros continuaban traba\u00adjando entre ellos, pero con poca energ\u00eda; llevaban vida muy poco austera, y as\u00ed el pueblo se ve\u00eda precisado a volver a sus antiguas tradiciones cat\u00f3licas; 3.\u00bb, en fin, una circunstan\u00adcia favoreci\u00f3 al Misionero \u2014hablo fundado en su autoridad, y se ve en ello la mano de Dios\u2014. Se hicieron p\u00fablicas las malas disposiciones con que se presentaron cinco personas a la Santa Mesa. Habiendo sacado la lengua para recibir la Hostia consagrada, no pudieron introducirla hasta que se les quit\u00f3 la Hostia de encima. Habiendo reconocido su sacrilegio, se confesaron, y luego volvieron y pudieron comulgar bien. Fue esto una prueba bien patente de que los misioneros eran enviados de Dios y de que no deb\u00eda echarse el pan a los perros. El mismo Misionero a\u00f1ade que sucedieron muchas cosas admirables por virtud del agua bendita, y que algunos que antes del Bautismo hab\u00edan padecido de fantasmas y malos esp\u00edritus, quedaron libres de esto despu\u00e9s de recibir este Sacramento.<\/p>\n<p>Animado con tan buenos resultados y confiando en la protecci\u00f3n de Dios, que tantas veces hab\u00eda probado, se anim\u00f3 para otros trabajos y conquistas. Escribiendo a un Hermano de Congregaci\u00f3n, dec\u00eda el Sr. Dugu\u00edn: \u00abMe pre\u00adparo a partir para Pabba (una de las islas m\u00e1s dif\u00edciles); es un lugar extra\u00f1o y terrible; mas la esperanza de volver al redil numerosas ovejas descarriadas y nuestra confianza en el Se\u00f1or, nos hace despreciar los peligros y aun la muerte misma. Por lo dem\u00e1s, como estos insulares no est\u00e1n infesta\u00addos por la herej\u00eda, se puede esperar que, cuando est\u00e9n instruidos en las verdades de la Religi\u00f3n, podr\u00e1n, con la gracia de Dios, mantenerse en ella y perseverar. As\u00ed que marcha\u00admos all\u00e1 protegidos por la gracia de Dios\u00bb. Con este motivo hace notar el Sr. Mac Namara, a quien seguimos, que \u00abeste proyecto, aunque en peque\u00f1o, era para nuestro Misionero lo que la conquista de la China para el Ap\u00f3stol de las Indias\u00bb. Pero Dios ten\u00eda resuelta otra cosa. Cuando estaba ya obteni\u00addo el permiso y todo preparado para partir dentro de cinco d\u00edas, cay\u00f3 enfermo. La comida mala \u00e9 insuficiente, sus viajes continuos, unido todo a los trabajos de su ministerio, le hab\u00edan consumido por completo, y as\u00ed parti\u00f3 a recibir la recompensa en el Cielo de todos sus trabajos. El 17 de Mayo de 16;7, estando a vista de Pabba, muri\u00f3, siendo enterrado en la Isla de Wist. Cu\u00e1nto sintiese San Vicente esta noti\u00adcia, y c\u00f3mo los insulares lo llorasen como si hubieran per\u00addido a su padre, lo sabemos por las palabras que el mismo Santo dijo en esta ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>En este mismo tiempo el Sr. White segu\u00eda sus trabajos en el Mainland y en las Islas del Norte llamadas Oreadas. En esta Misi\u00f3n, aunque no eran tan grandes las privaciones, eran m\u00e1s frecuentes los peligros por causa de los herejes. El Misionero visitaba las ciudades y los pueblos, instruyen\u00addo, confirmando en la Fe a los pobres, confesando y reci\u00adbiendo a los herejes en la Iglesia en gran n\u00famero. Su Misi\u00f3n fue bendecida de una manera muy particular por Dios, y puede creerse que algunas veces con milagros. He aqu\u00ed un ejemplo que leemos en las Conferencias de San Vicente.<\/p>\n<p>Una de las veces que habl\u00f3 a su Comunidad, lo cont\u00f3, aunque de paso y con discreci\u00f3n, pues no pod\u00eda creer que alg\u00fan miembro de su Comunidad pudiera ser instrumento de hechos milagrosos. El tiempo no era favorable para la pesca, de la que viven \u00fanicamente en aquellas regiones. Entonces el pueblo, movido por su gran confianza en el Sr. Withe, le suplic\u00f3 que derramara un poco de agua ben\u00addita sobre el mar, acompa\u00f1ando sus oraciones, para librarse de aquella calamidad. H\u00edzolo el Misionero, y el Cielo pre\u00admi\u00f3 esta confianza de todos. Sigui\u00f3se la calma, y hubo abundante pesca.<\/p>\n<p>Impresion\u00f3 mucho este hecho a todo aquel pueblo, tanto a los cat\u00f3licos como a los herejes, y muchos de \u00e9stos se convirtieron.<\/p>\n<p>Alarm\u00e1ronse con esto los ministros, y tomaron resolu\u00adciones en\u00e9rgicas contra los cat\u00f3licos, En este tiempo jus\u00adtamente estaba ya el Protector Cromwell al frente del Go\u00adbierno de Inglaterra, Escocia \u00e9 Irlanda, y orden\u00f3 la rigu\u00adrosa renovaci\u00f3n del edicto en que se mandaba buscar a los \u00abSacerdotes papistas\u00bb, para juzgarlos y condenarlos a muerte. Enviaron un agente para que hiciese pesquisas en todas las residencias de la comarca; sobre todo se registr\u00f3 el palacio del Marqu\u00e9s de Hunley (Gordon), donde fueron encontrados tres Sacerdotes, el uno Jesuita, otro secular y el Sr. Withe; fueron, pues, arrestados y conducidos a Aberdeen para ser juzgados.<\/p>\n<p>Fij\u00e9monos, sobre todo, en el Sacerdote de la Misi\u00f3n; fue puesto en prisi\u00f3n, y esta noticia lleg\u00f3 a San Vicente. La condenaci\u00f3n era segura despu\u00e9s del edicto. Escribi\u00f3le el Santo fundador, y di\u00f3 una Conferencia a su Comunidad sobre este mismo asunto. En ella observamos, entre otras muchas pruebas que nos ha dejado, una se\u00f1al de su admi\u00adrable natural, como tambi\u00e9n de su gran virtud. Suspenso estaba el Santo entre desear que su hijo recobrara la liber\u00adtad y volviera a disfrutar de la presencia de la Comunidad, 6 bien que participase de la corona del martirio que tanto deseaba. He aqu\u00ed sus sentimientos, o\u00a0 mejor dicho, un sen\u00adtimiento santificado por otro. Los Santos no destruyen sus sentimientos naturales, sino que los dirigen a un fin mucho m\u00e1s noble. Pero el Sr. Withe s\u00f3lo deb\u00eda ser m\u00e1rtir en el deseo, pues para condenarlo a muerte era absolutamente necesario probarle haber ejercido alguna vez su sagrado ministerio.<\/p>\n<p>Present\u00f3se contra \u00e9l un falso testimonio, cuya aserci\u00f3n no pudo ser sostenida, y se volvi\u00f3 la libertad al prisionero despu\u00e9s de cinco o\u00a0 seis meses, amenaz\u00e1ndole con esta se\u00advera sentencia: \u00abque si otra vez se le encontraba predi\u00adcando, ense\u00f1ando o\u00a0 bautizando, ser\u00eda condenado a muerte sin otra forma de juicio\u00bb.<\/p>\n<p>Mientras estuvo preso, continuase en el trabajo de la Misi\u00f3n por otros operarios enviados a la vi\u00f1a del Se\u00f1or por San Vicente, ejercitando su misi\u00f3n, que fue fecunda, no menos en frutos que en peligros. No parece que hubieran hecho los votos usados en la Congregaci\u00f3n (hay sobre esto diversidad de opiniones). Solamente conservo el nombre de uno de estos Misioneros, Sr. Lumsden, escoc\u00e9s, que trabajaba bajo la direcci\u00f3n de San Vicente, con quien con\u00adservaba correspondencia.<\/p>\n<p>\u00abHay \u2014 dec\u00eda este Sacerdote \u2014 una mies abundante y que ya blanquea, dispuesta para la siega. Las gentes de al\u00adguna posici\u00f3n de las tierras bajas quieren ser instruidas de los Misioneros, y probablemente por lo menos abjurar sus -errores; cada d\u00eda nos llegan nuevas de alg\u00fan aumento en la Iglesia, mientras que los cat\u00f3licos acuden para confir\u00admarse mas en su fe.\u00bb<\/p>\n<p>Pero \u00a1ab! el edicto de Cromwell era terrible. Los Misio\u00adneros tuvieron que ocultarse y ejercitar sus principales fun\u00adciones durante la noche,<\/p>\n<p>Mas \u00bfqu\u00e9 sucedi\u00f3 al Sr. White despu\u00e9s de puesto en li\u00adbertad? \u00bfCrey\u00f3 que deb\u00eda someterse a la prohibici\u00f3n que se le hab\u00eda hecho y retirarse de sus ministerios, por temor a las amenazas de una muerte inminente? No lo creo. Como los primeros Ap\u00f3stoles, se dijo, si no con las palabras cier\u00adtamente con las obras, que es necesario&#8217; obedecer primero a Dios que a los hombres enemigos de Dios.<\/p>\n<p>Siguiendo el aviso dado a los primeros Ap\u00f3stoles de en\u00adcaminarse a otro punto cuando el en que se hallaban no estaba dispuesto a recibir su palabra, encaminose a otros pueblos y trabaj\u00f3 en las monta\u00f1as corno lo hab\u00eda hecho antes.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de ocho a\u00f1os poco m\u00e1s o menos se fue a Par\u00eds, para dar cuenta a sus Superiores; probablemente le faltaban tambi\u00e9n recursos. Lo sabemos por una carta del doctor Kyle, Vicario Apost\u00f3lico del Norte de Escocia (1860), que a petici\u00f3n del Sr. Kavanagh, C. M., primer Superior de nuestra casa de Lana.k, hizo laboriosas investigaciones acerca de los documentos y tradiciones relativas a la Mi\u00adsi\u00f3n. Dice que, despu\u00e9s de una ausencia de dos a\u00f1os, el se\u00f1or White volvi\u00f3 en 1662; retir\u00f3se segunda vez en 1665, durante un per\u00edodo como de tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>Vuelto en 1663, continu\u00f3 en sus laboriosas funciones hasta su muerte, acaecida en 1679. Estuvo un mes en las tierras bajas por causa de su falta de salud. \u00abNo he podido jam\u00e1s saber \u2014 escribe al Sr. Barcley, Prefecto del Colegio escoc\u00e9s de Paris \u2014 en qu\u00e9 tiempo y el qu\u00e9 parte de las tierras altas muri\u00f3 el se\u00f1or White, ni d\u00f3nde fue enterrado\u00bb<\/p>\n<p>Y contin\u00faa Mutis. Kyle: \u00abEstoy en alguna manera con\u00advencido que s\u00f3lo los dos Misioneros nombrados (Sres. Dogu\u00edn y White) fueron los \u00fanicos miembros de la Congre\u00adgaci\u00f3n de la Misi\u00f3n enviados a trabajar en Escocia antes que usted viniese aqu\u00ed. Les acompa\u00f1aba un Misionero es\u00adcoc\u00e9s que ten\u00eda correspondencia con el Sr. Vicente y se llamaba Tom\u00e1s Lumsden, y pienso que el mismo Sr. Vi\u00adcente fue quien le anim\u00f3 para venir a Escocia, permane\u00adciendo en ella por lo menos alg\u00fan tiempo; pero estoy cierto que jam\u00e1s estuvo afiliado a la Congregaci\u00f3n. Sigui\u00f3 sus estudios en el Colegio escoc\u00e9s de Roma, donde pronunci\u00f3 los juramentos o votos en pr\u00e1ctica entre los sometidos a la Propaganda; fue Prefecto del Colegio escoc\u00e9s de Par\u00eds, donde tal vez muri\u00f3.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed la \u00fanica respuesta que puedo dar a vuestras cuestiones. Los trabajos y obras de estos admirables Ap\u00f3s\u00adtoles, lo mismo que su celo y fervor con que aseguraron la estabilidad de los frutos obtenidos, est\u00e1n en cierta ma\u00adnera escritos en su misma vida. Con todo, es l\u00e1stima que el tiempo que sigui\u00f3 a la persecuci\u00f3n haya hecho perder las noticias particulares de sus trabajos. Hasta el presente, los recuerdos han conservado, aunque imperfectamente, los resultados de sus esfuerzos (1860). En estos distritos \u00e9 islas, cuyos nombres se encuentran en la <em>Vida de San Vicente, <\/em>en estas regiones que los Misioneros hallaron poco menos que paganas, la masa del pueblo, conducido por ellos al conocimiento de la fe, conserva todav\u00eda la fe, y la religi\u00f3n, a despecho de las persecuciones y seducciones. \u00a1Ojal\u00e1 que por las oraciones de San Vicente, cuyos efectos no pueden menos de reconocerse aqu\u00ed, a no estar ciegos, obtengan otra bendici\u00f3n igual para los trabajos de sus Hijos que existen hoy.<\/p>\n<p>Que estos dos excelentes Misioneros fuesen irlandeses, es muy cierto; mas \u00bfde qu\u00e9 parte eran naturales y d\u00f3nde fueron educados? es un punto que Mons. Kyle no ha podido aclarar, no obstante sus investigaciones, tan desinteresadas para con nosotros.<\/p>\n<p>En 1677 se hizo una petici\u00f3n de Misioneros para opera\u00adrios de la misma Misi\u00f3n de Escocia; pero el Superior Ge\u00adneral de la Congregaci\u00f3n, que lo era entonces el se\u00f1or Jolly, respondi\u00f3 que, aunque muy deseoso de acceder a esta petici\u00f3n no pod\u00eda hacerlo, \u00abpor no tener en esta ocasi\u00f3n hombres dispuestos para semejante Misi\u00f3n ni que supiesen la lengua celta.\u00bb<\/p>\n<p>Era esta ciertamente una Misi\u00f3n del todo apost\u00f3lica: apost\u00f3lica en sus dificultades y peligros; apost\u00f3lica por los frutos abundante que producir\u00eda; y apost\u00f3lica por la dura\u00adci\u00f3n de sus efectos. No hablamos m\u00e1s que de la Misi\u00f3n en las islas y en las tierras altas, pues en las tierras bajas era menos durable, siendo la poblaci\u00f3n m\u00e1s numerosa. Las dificultades eran demasiado grandes comparadas con sus fuerzas; las doctrinas de Knox y Calvino hab\u00edan pervertido el esp\u00edritu del pueblo durante algunas generaciones, y se continuaba persiguiendo a los convertidos. Una particulari\u00addad de esta persecuci\u00f3n puede dar a conocer cu\u00e1n funesta tuvo que ser, a saber: Por una inspiraci\u00f3n diab\u00f3lica se atac\u00f3 la fuente misma del Catolicismo en esta tierra, arran\u00adcando los hijos de las manos de sus padres. Las familias cat\u00f3licas deb\u00edan sostener a los ministros y catequistas pro\u00adtestantes a sus expensas, teniendo que soportar los padres que sus hijos fuesen educados por maestros calvinistas en su misma casa y a su vista. Algunas de estas exacciones se sostuvieron hasta el siglo \u00faltimo, y as\u00ed la Iglesia estuvo a punto de desaparecer de las tierras bajas.<\/p>\n<p>Pero mientras decimos esto para excusar al clero y pue\u00adblo cat\u00f3lico, no podemos menos de sentir el poco vigor que en ambos se manifestaba. No ten\u00edan m\u00e1s que mirar por un estrecho a Irlanda, donde se pasaba por la p\u00e9rdida de las casas, tierras y posesiones, antes que abandonar la fe. L\u00e1stima, \u00a1pobre Escocia! M\u00e1s de doscientos a\u00f1os han pasado desde que con las predicaciones de Knox, hechas desde la C\u00e1tedra de San Andr\u00e9s, se mov\u00edan los hombres y mujeres a destruir los emblemas del Cristianismo y destruir las iglesias; y sus descendientes permanecen todav\u00eda sumer\u00adgidos en la herej\u00eda de sus padres. El movimiento mismo de Oxford, que tantas almas ha devuelto a la Iglesia en Inglaterra, no les ha hecho cambiar en nada. Eran cierta\u00admente ricos, y consideraban sus riquezas como un beneficio y prueba de la verdad de su Iglesia; pero est\u00e1n muy lejos de ser felices. Not\u00e1base bien esto en el aspecto de muchos de ellos, sobre todo cuando se encontraban al lado de los cat\u00f3licos pobres, que nada pose\u00edan, pero estaban bien con\u00adtentos con su suerte.<\/p>\n<p>Muchas familias distinguidas y educadas con esmero se hab\u00edan vuelto a fines del pasado siglo a la Iglesia, pero en Kirk no ha habido m\u00e1s de dos o tres familias, excepto los convertidos con ocasi\u00f3n del matrimonio, conversiones que el Misionero aprecia bien poco, y m\u00e1s desear\u00eda no contar a esta gente entre los suyos. Son conversiones du\u00addosas. \u00bfCu\u00e1l es la situaci\u00f3n del Catolicismo al presente en las tierras altas? La respuesta se encontrar\u00e1 en lo que va\u00admos a decir.<\/p>\n<p>ANALES\u00a0 1907<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISIONES DE LOS LAZARISTAS (PA\u00daLES) Despu\u00e9s de un siglo de semejante legislaci\u00f3n, es f\u00e1cil formarse una idea bien lamentable de los cat\u00f3licos de Es\u00adcocia. 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