{"id":405269,"date":"2024-07-16T08:23:39","date_gmt":"2024-07-16T06:23:39","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405269"},"modified":"2023-08-18T21:24:48","modified_gmt":"2023-08-18T19:24:48","slug":"el-signo-de-estos-tiempos-iii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-iii\/","title":{"rendered":"El signo de estos tiempos (III)"},"content":{"rendered":"<p><em>Los tiempos actuales<\/em><\/p>\n<p>No era todo en la Iglesia teolog\u00eda acad\u00e9mica por un lado y vida \u00abespiritual\u00bb, enclaustrada o no, por otro. Ni era ninguna de las dos la realidad m\u00e1s importante en la vida de la Iglesia, aunque a veces ellas mismas dieran la impresi\u00f3n de que pensaran serlo. Lo impor\u00adtante segu\u00eda siendo, como desde el principio, el trabajo de evangelizaci\u00f3n-redenci\u00f3n-liberaci\u00f3n del mundo; con m\u00e1s precisi\u00f3n, la evangelizaci\u00f3n-redenci\u00f3n-liberaci\u00f3n de los pobres del mundo, su gran mayor\u00eda. Esto se ve\u00eda sobre todo en el enorme esfuerzo misio\u00adnero desarrollado por el conjunto de las fuerzas de la Iglesia en pa\u00ed\u00adses remotos donde pululaban las muchedumbres oprimidas, anal\u00adfabetas, enfermas, de vida corta. Se ve\u00eda, por ejemplo, en \u00c1frica, donde diez a\u00f1os antes de que comenzara el siglo XX exist\u00eda a\u00fan la esclavitud. Contra ella escribi\u00f3 Le\u00f3n XIII una carta breve y vehe\u00admente en la que animaba a los misioneros a redoblar sus esfuerzos en la propagaci\u00f3n de la luz del evangelio, \u00abpues una vez que la hayan recibido \u2014los habitantes de \u00c1frica\u2014 se sacudir\u00e1n el yugo de la es\u00adclavitud humana, pues <em>donde la fe ha ense\u00f1ado a los hombres a guardar la justicia y a tener en consideraci\u00f3n la dignidad humana, all\u00ed no puede haber esclavitud\u00bb<\/em>. En esta \u00faltima frase, tan tradicio\u00adnal en su contenido y en su formulaci\u00f3n, se encuentra expresado todo lo que busca y persigue y quiere decir la teolog\u00eda de la libe\u00adraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Poco tiempo, menos de seis meses, le cost\u00f3 al mismo Le\u00f3n XIII descubrir, si es que no lo hab\u00eda descubierto mucho antes, que tam\u00adbi\u00e9n en Europa se pod\u00edan encontrar muchedumbres, que de hecho constitu\u00edan la mayor parte de la sociedad, a las que el capitalismo hab\u00eda reducido a una situaci\u00f3n cercana a la esclavitud <em>(prope servile iugum), <\/em>causada por la \u00abinhumanidad de los empresarios y la co\u00addicia de los competidores\u00bb. Y aunque la terrible situaci\u00f3n ven\u00eda sien\u00addo tratada por \u00abgentes doctas, en reuniones de sabios, asociaciones populares, leyes y decisiones de los gobernantes\u00bb, Le\u00f3n XIII se crey\u00f3 obligado a contribuir a dar luz al tenebroso tema movido por la preo\u00adcupaci\u00f3n de \u00abla salvaci\u00f3n com\u00fan\u00bb, \u00abtal como lo piden la verdad y la justicia\u00bb.<\/p>\n<p>La enc\u00edclica <em>Rerum Novarum <\/em>est\u00e1 en el comienzo de una larga serie de documentos procedentes de Roma que han venido a cons\u00adtituir lo que se conoce como Doctrina Social de la Iglesia, serie a\u00fan no cerrada y que, por otro lado, tampoco contiene ni de lejos todo lo que de doctrina social han sido capaces de extraer del evangelio a lo largo de los siglos la sensibilidad cristiana y el pensar teol\u00f3gi\u00adco; ni tampoco todo lo que esa sensibilidad y ese pensar son capa\u00adces de extraer de una mirada a la necesidad que tiene el mundo de hoy de ser evangelizado y redimido. De hecho, la teolog\u00eda de liberaci\u00f3n \u2014la muestra m\u00e1s reciente y s\u00f3lida de lo que puede pro\u00adducir aut\u00e9ntica sensibilidad cristiana y riguroso pensar teol\u00f3gico cuando a\u00fanan esfuerzos\u2014, aunque motivada en parte y puesta en marcha por una atm\u00f3sfera eclesial fuertemente inspirada por la doc\u00adtrina social anterior, naci\u00f3 y creci\u00f3 algo distanciada de esa doctri\u00adna, mostrando ciertas reticencias ante ella. Por ejemplo, se le re\u00adprochaba a la doctrina social su excesiva orientaci\u00f3n europea, para ser precisos, su excesiva preocupaci\u00f3n por los pa\u00edses industrializa\u00addos; objeci\u00f3n que era justa para los primeros documentos, pero que dej\u00f3 de serlo a partir de la enc\u00edclica <em>Mater et magistra <\/em>de Juan XXIII en 1961.<\/p>\n<p>Hab\u00eda otras objeciones, algunas de mayor hondura, y durante a\u00f1os pareci\u00f3, o as\u00ed tal vez se lo cre\u00edan algunos te\u00f3logos de la libe\u00adraci\u00f3n, que su propia teolog\u00eda pod\u00eda prescindir de la doctrina so\u00adcial por encontrar a \u00e9sta insuficiente en sus planteamientos, blanda en las soluciones, y f\u00e1cilmente manipulable por los ide\u00f3logos de los pa\u00edses y de las clases dominantes. Hoy empiezan a verse las cosas con m\u00e1s serenidad. Y mientras desde la alta sede de Roma ha veni\u00addo a reconocerse, a pesar de ciertas reticencias, la necesidad de una verdadera teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, los te\u00f3logos que la hacen empiezan a se\u00f1alar los puntos de convergencia entre la doctrina social y su propia teolog\u00eda, y a reconocer la influencia de la primera en la segunda, y aun de \u00e9sta en aqu\u00e9lla\u00bb.<\/p>\n<p><em>Status quaestionis<\/em><\/p>\n<p>Ser\u00eda pretencioso, y adem\u00e1s hist\u00f3ricamente falso, considerar a san Vicente de Pa\u00fal una especie de te\u00f3logo de la liberaci\u00f3n <em>avant la lettre, <\/em>y, si no eso, al menos algo as\u00ed como un precursor, aunque mediato y lejano, de lo que hoy se llama teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Para empezar, aunque bachiller en teolog\u00eda y licenciado en dere\u00adcho can\u00f3nico, nunca pretendi\u00f3 san Vicente ser un te\u00f3logo, ni lo fue en el sentido profesional de la palabra. En cuestiones de teolo\u00adg\u00eda se fiaba m\u00e1s de las opiniones de te\u00f3logos competentes, a los que consultaba con frecuencia, que de sus propias luces y de su propia competencia teol\u00f3gica. Es cierto que con la perspectiva que nos proporcionan hoy los instrumentos anal\u00edticos de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n algunos aspectos de la pr\u00e1ctica caritativa de san Vi\u00adcente se podr\u00edan calificar como praxis liberadora en sentido estric\u00adto. Sin embargo, aun esos aspectos parciales brotaban de presupues\u00adtos teol\u00f3gicos diferentes en parte de los de la teolog\u00eda de la libera\u00adci\u00f3n. Por otro lado, aunque de lo mucho que habl\u00f3 y que escribi\u00f3 se puede intentar \u2014se ha intentado repetidas veces y con acierto\u2014dise\u00f1ar algo parecido a un pensamiento sistem\u00e1tico, \u00e9l nunca se preocup\u00f3 por construir un corpus te\u00f3rico-teol\u00f3gico que reflejara de manera sistem\u00e1tica las ra\u00edces de su praxis o que le sirviera de inspi\u00adraci\u00f3n. Una praxis liberadora puede ser intentada y vivida en cualquier siglo por cualquier cristiano convencido; para hacer teolog\u00eda, de la liberaci\u00f3n o de cualquier otra clase, hace falta ser te\u00f3logo.<\/p>\n<p>Pero a\u00fan hay m\u00e1s. Toda posible pretensi\u00f3n de influencia de la praxis vicenciana en la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n se estrellar\u00eda ante el hecho de que \u00e9sta, aunque firmemente anclada en la tradici\u00f3n, se presenta como una construcci\u00f3n teol\u00f3gica que quiere replantear todos los temas teol\u00f3gicos desde una perspectiva nueva. Toda su novedad est\u00e1 impl\u00edcita y encerrada en la palabra liberaci\u00f3n. No es s\u00f3lo que este t\u00e9rmino, aun recogiendo los aspectos esenciales del t\u00e9rmino tradicional \u00abredenci\u00f3n\u00bb, aporte a \u00e9l contenidos hasta cier\u00adto punto nuevos, \u00abmodernos\u00bb, desarrollos extensos y destacados que el t\u00e9rmino tradicional dejaba tal vez en la penumbra. Aunque, por ser una teolog\u00eda joven y en desarrollo, no ha habido a\u00fan tiempo ni perspectiva para llevarlo a cabo \u2014a pesar de algunos intentos sistem\u00e1ticos por hacerlo\u2014 la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n pretende estudiar <em>todos <\/em>los temas de la teolog\u00eda desde la <em>ratio formalis <\/em>de la liberaci\u00f3n. Para consolidar lo nuevo de esa perspectiva la teolo\u00adg\u00eda de la liberaci\u00f3n no ha necesitado, aunque tal vez le hubiera ve\u00adnido bien, la ayuda de san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Sin embargo los planteamientos novedosos de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n est\u00e1n resultando ser \u00fatiles para una relectura teol\u00f3gica del pasado; de hechos hist\u00f3ricos importantes, tales como la con\u00adquista y la evangelizaci\u00f3n de las Am\u00e9ricas, as\u00ed como de figuras his\u00adt\u00f3ricas relevantes, tal Bartolom\u00e9 de las Casas, de te\u00f3logos como san Agust\u00edn, y de santos y fundadores como san Francisco de As\u00eds y aun de san Ignacio de Loyola: \u00abEsa nueva realidad (el clamor de los po\u00adbres) invita a salir de un mundo familiar y conocido, y lleva a mu\u00adchos a releer la propia tradici\u00f3n espiritual y reencontrar vitalmente sus fuentes\u00bb<\/p>\n<p>De manera que aunque se excluya por inexistente la relaci\u00f3n hist\u00f3rica entre esp\u00edritu vicenciano y teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n a\u00fan podr\u00eda plantearse el estudio de una relaci\u00f3n en la direcci\u00f3n opues\u00adta. Vista desde la perspectiva propia de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 es lo que permanece como m\u00e1s significativo en lo que llama\u00admos espiritualidad vicenciana?, \u00bfqu\u00e9 elementos de \u00e9sta resultan ser de alguna manera precursores, si no hist\u00f3ricamente s\u00ed conceptual\u00admente, de aspectos que parecen ser originales de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n? En fin, \u00bfpuede el conjunto de la espiritualidad vicenciana ser \u00fatilmente rele\u00eddo y reinterpretado, para vivirlo y compren\u00adderlo hoy, a la luz de la perspectiva propia de la teolog\u00eda de la libe\u00adraci\u00f3n?<\/p>\n<p>Parecer\u00eda <em>a priori <\/em>que la respuesta a esta \u00faltima pregunta debe\u00adr\u00eda ser netamente afirmativa. Y hasta se podr\u00eda anticipar ya que la relectura y reinterpretaci\u00f3n no iban a ofrecer dificultades mayores. Pues ambas, teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n y espiritualidad vicenciana, centran la obra de la redenci\u00f3n en la redenci\u00f3n hist\u00f3rica de los po\u00adbres, ambas privilegian en la obra de la redenci\u00f3n la actuaci\u00f3n del Jesucristo hist\u00f3rico. Hay otras coincidencias importantes, pero esas dos parecen ser las fundamentales.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n es, como toda teolog\u00eda importante, una elaboraci\u00f3n te\u00f3rica que brota de y trata de sistematizar una ex\u00adperiencia espiritual previa: \u00abLa grandeza y la verdad del agustinismo bonaventuriano o escotista est\u00e1 enteramente en la experiencia espiritual de san Francisco&#8230;; la grandeza y la verdad del molinismo est\u00e1n en la experiencia espiritual de los Ejercicios de san Igna\u00adcio. No se penetra en un sistema \u2014teol\u00f3gico\u2014 por la coherencia l\u00f3gica de su construcci\u00f3n o por la verosimilitud de sus conclusio\u00adnes; se le encuentra desde su nacimiento a trav\u00e9s de la intuici\u00f3n fundamental sobre la que se ha orientado nuestra vida espiritual\u00bb<sup>14<\/sup>. La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n naci\u00f3 como un intento de sistematizar y dar hondura teol\u00f3gica a la praxis liberadora de multitud de co\u00admunidades cristianas, de laicos, obispos, sacerdotes y religiosos\/as que viv\u00edan esa praxis como una forma de seguimiento de Jesucristo motivada por la postraci\u00f3n moral, cultural, econ\u00f3mica, social de las muchedumbres, por el \u00abclamor de los pobres\u00bb de Iberoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Supuestos y aceptados por la fe el horizonte prehist\u00f3rico (crea\u00adci\u00f3n, ca\u00edda) y el posthist\u00f3rico (glorificaci\u00f3n final), la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n centra su inter\u00e9s en el plano de la historia. \u00bfQu\u00e9 exige hoy del creyente la promesa de redenci\u00f3n consecuente a la ca\u00edda, mientras se espera la gracia de la redenci\u00f3n total? La respuesta, re\u00adducida a su contenido esencial, es la misma que ha motivado la marcha de la fe cristiana desde sus or\u00edgenes: el seguimiento de Je\u00adsucristo, pues El vino al mundo para llevar a cabo el cumplimiento de la promesa y reunir un pueblo santo y glorificado. Seguimiento de Jesucristo es, pues, seguimiento del Jes\u00fas hist\u00f3rico, \u00abimitaci\u00f3n\u00bb de su proceder, de sus preferencias, de sus sentimientos, asimilaci\u00f3n de su \u00abesp\u00edritu\u00bb y de su modo de obrar. Es la cosa m\u00e1s sencilla del mundo extraer del evangelio la idea de que, aunque su desig\u00adnio de redenci\u00f3n alcanza todos los hombres, El manifest\u00f3 de hecho una neta preferencia por los pobres, vivi\u00f3 entre ellos, vivi\u00f3 para ellos, fue privado de la vida por poderes mundanos, pol\u00edticos, econ\u00f3mi\u00adcos y religiosos, que ocupaban un lugar social de privilegio basado en la dominaci\u00f3n sobre muchedumbres sometidas y empobrecidas.<\/p>\n<p>Esta experiencia evang\u00e9lica fundamental recibe ahora un relie\u00adve especial ante el hecho masivo de la pobreza de multitudes in\u00admensas en todos los continentes; y a\u00fan con m\u00e1s fuerza ante la con\u00adciencia, creciente en esas mismas multitudes, de que la pobreza ge\u00adneralizada no es un producto de la naturaleza (o de la providencia, como se pudo pensar en \u00e9pocas pasadas), y, por tanto, inevitable, sino de la historia, es decir de acciones humanas voluntarias, y, por tanto, corregible. El origen pr\u00f3ximo de esa conciencia en la cultura occidental se encuentra en los pensadores de la Ilustraci\u00f3n, en los economistas ingleses del per\u00edodo cl\u00e1sico, en particular en Adam Smith; su expansi\u00f3n posterior y su popularizaci\u00f3n se debe a las ideas y a la acci\u00f3n de Marx y de sus numerosos seguidores. Pero no hay en ella nada que no pueda aceptar una conciencia cristiana aut\u00e9n\u00adtica. Es m\u00e1s: el verdadero origen de la idea se encuentra en el G\u00e9\u00adnesis y nunca desapareci\u00f3 del todo de la conciencia cristiana. Desde siempre sab\u00eda \u00e9sta que el mandamiento de dominar la tierra hac\u00eda al hombre responsable \u00fanico de lo que hiciera en ella y con ella. Y adem\u00e1s, \u00bfpara qu\u00e9 hab\u00eda de venir Cristo al mundo y servir de ejem\u00adplo y modelo si la sociedad del hombre no era mejorable por la acci\u00f3n del hombre? Para informar al hombre sobre la justicia final hubiera bastado un anuncio celestial tal como el del Sina\u00ed. Pero para mostrarle al hombre c\u00f3mo se trabaja por la justicia y por el amor verdadero pie a tierra y d\u00eda tras d\u00eda hac\u00eda falta que la Justicia se hi\u00adciera hombre y se encarnase.<\/p>\n<p>Pero si no la conciencia, s\u00ed pod\u00eda, y deb\u00eda, la teolog\u00eda cristiana aprender de los nietos de la Ilustraci\u00f3n, de la ciencia social moder\u00adna, cu\u00e1les son los instrumentos para conocer la realidad social y c\u00f3mo hay que usarlos para mejorarla. Ni una cosa ni otra se las en\u00adse\u00f1a la fe. Esto es algo que Dios ha dejado a la \u00abindustria humana\u00bb. Existe ciertamente el peligro de que el te\u00f3logo, encandilado por la fuerza persuasoria de la ciencia, acabe en \u00abcient\u00edfico\u00bb (o en marxis\u00adta) y deje de ser te\u00f3logo. Tambi\u00e9n en el siglo XIII pululaban por las callejuelas medievales de Par\u00eds gentes que se cre\u00edan profesionales de la teolog\u00eda cristiana y no eran en realidad nada m\u00e1s que entusiastas aristot\u00e9licos. Hubo gentes importantes y entendidas que con\u00adfundieron al gran Tom\u00e1s de Aquino con uno de ellos. Pero prevale\u00adci\u00f3 a la larga la verdad hist\u00f3rica y cristiana, y su teolog\u00eda ha inspira\u00addo a millones de creyentes durante siglos. Si la teolog\u00eda ha de tener alg\u00fan sentido para el creyente y para el no creyente, no puede dejar de usar como instrumentos anal\u00edticos para conocer la realidad his\u00adt\u00f3rica los que le proporcionan la ciencia y la cultura de su tiempo, aun a sabiendas de que tambi\u00e9n esos instrumentos ofrecen sus ries\u00adgos y que son mejorables y corregibles.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n brota, se advirti\u00f3 arriba, de una pra\u00adxis cristiana \u00abespont\u00e1nea\u00bb (en buena teolog\u00eda: inspirada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo), y se orienta a su vez a una praxis consciente y orienta\u00adda. Esto segundo la distingue sobre todo, adem\u00e1s de otros aspectos importantes, de otras teolog\u00edas, tambi\u00e9n algunas recientes, de cu\u00f1o m\u00e1s bien teol\u00f3gico y \u00abcontemplativo\u00bb, tales, por ejemplo, las teolo\u00adg\u00edas de la esperanza.<\/p>\n<p>Una \u00faltima palabra. A pesar de las muchas cr\u00edticas que te\u00f3lo\u00adgos de la liberaci\u00f3n han dirigido al pensar excesivamente te\u00f3rico de las varias teolog\u00edas nacidas en pa\u00edses avanzados, ninguno de ellos pretende que la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n sea una teolog\u00eda obligato\u00adria para la fe, como si hoy s\u00f3lo se pudiera ser te\u00f3logo, o simple\u00admente creyente, si se aceptan los postulados de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. No pretenden tal cosa, pero s\u00ed insisten en que la teolo\u00adg\u00eda de la liberaci\u00f3n ilumina mejor que ninguna otra teolog\u00eda los pro\u00adblemas de conexi\u00f3n y relaciones mutuas entre la fe y la vida en <em>este <\/em>tiempo. No parece que est\u00e9n equivocados al insistir en esto. Lo corroborar\u00eda adem\u00e1s el testimonio expl\u00edcitamente aprobatorio de numerosos te\u00f3logos de primera fila de los pa\u00edses con m\u00e1s s\u00f3lida tradici\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Jaime Corera CM<\/p>\n<p>La Milagrosa 1994<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los tiempos actuales No era todo en la Iglesia teolog\u00eda acad\u00e9mica por un lado y vida \u00abespiritual\u00bb, enclaustrada o no, por otro. 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