{"id":405267,"date":"2024-07-14T08:22:26","date_gmt":"2024-07-14T06:22:26","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405267"},"modified":"2023-08-18T21:23:32","modified_gmt":"2023-08-18T19:23:32","slug":"el-signo-de-estos-tiempos-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-ii\/","title":{"rendered":"El signo de estos tiempos (II)"},"content":{"rendered":"<p><em>La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, sospechosa de herej\u00eda<\/em><\/p>\n<p>Pero hab\u00eda en este caso objeciones de peso contra el cambio de lenguaje. Alguna, de poco peso, podr\u00eda proceder de quien tal vez se sintiera inc\u00f3modo ante cualquier cambio de lenguaje por\u00adque, como quien cambia de lengua, teme pasar por la desagrada\u00adble experiencia de renunciar a la seguridad de lo conocido y aven\u00adturarse en la inseguridad de lo desconocido. Podr\u00eda temer adem\u00e1s, y esto con raz\u00f3n, que el nuevo lenguaje introdujera en su ya bien definido universo mental connotaciones nuevas, y por lo mismo no aceptables. Podr\u00eda temer, incluso, y esto sin raz\u00f3n, que las connota\u00adciones nuevas traicionar\u00edan el contenido original del lenguaje anti\u00adguo. Lo traicionar\u00edan, en efecto, si \u00e9ste no se hubiera desgas\u00adtado previamente y no hubiera perdido por desgaste hist\u00f3rico lo que le pertenec\u00eda por derecho como contenido propio desde un principio.<\/p>\n<p>Pero hab\u00eda objeciones de m\u00e1s peso. As\u00ed como hubo tiempos atr\u00e1s quien hab\u00eda objetado contra la aplicaci\u00f3n al dep\u00f3sito de la fe de t\u00e9rminos y conceptos aristot\u00e9licos por parte de santo Tom\u00e1s y hab\u00eda objetado que al hacerlo el santo hab\u00eda desfigurado ese dep\u00f3sito, tambi\u00e9n ahora se objetaba que el nuevo t\u00e9rmino ocultaba bajo mano una desfiguraci\u00f3n de la fe fuertemente inspirada no ya por el pen\u00adsar de un pagano pre-cristiano (y por ello \u00bfse supon\u00eda tal vez? ino\u00adcente o al menos neutro) como lo era Arist\u00f3teles, sino por el pensar de un nada inocente ni neutro pagano post-cristiano (y post-jud\u00edo) que respond\u00eda al nombre de Karl Marx.<\/p>\n<p>No estaba del todo descaminada la objeci\u00f3n. No hab\u00eda usado \u00e9l mismo en sus escritos la palabra \u00abliberaci\u00f3n\u00bb, pero s\u00ed hab\u00eda bro\u00adtado de sus ideas el uso de la palabra entre sus seguidores y simpa\u00adtizantes para expresar precisamente la liberaci\u00f3n terrenal que la pa\u00adlabra teol\u00f3gica \u00abredenci\u00f3n\u00bb hab\u00eda ido olvidando por el camino a lo largo de los \u00faltimos siglos. O sea, el movimiento que este hom\u00adbre inspir\u00f3 hab\u00eda asumido como tarea central y \u00fanica algo que los cristianos \u2014que lo hab\u00edan tenido como tarea central, aunque no \u00fanica\u2014 parec\u00edan en su conjunto haber olvidado, o al menos no pa\u00adrec\u00edan tener muy en cuenta. De manera que la objeci\u00f3n parec\u00eda, <em>prima facie, <\/em>justa. Parec\u00eda, pero no lo era. Poco importaba de qu\u00e9 hereje o de qu\u00e9 herej\u00eda hab\u00eda tomado el te\u00f3logo sus ideas si esas ideas eran cristianas y ortodoxas mucho antes de que las publicara a los cuatro vientos el hereje.<\/p>\n<p>Y a\u00fan pod\u00eda tomar una forma m\u00e1s dr\u00e1stica esta objeci\u00f3n. Pues resultaba que, en este caso, no se trataba simplemente de un hereje equivocado por exagerar una verdad y excluir otras, como suelen hacerlo los herejes. Se trataba de un hombre para quien, aunque bautizado, ni Dios ni Jesucristo ni salvaci\u00f3n eterna significaban nada. Esas cosas podr\u00edan ser, a lo m\u00e1s \u2014lo hab\u00eda aprendido leyendo a Feuerbach siendo joven\u2014 proyecciones imaginarias de la fantas\u00eda crea\u00addora del hombre y de su hambre ilusoria de perfecci\u00f3n absoluta. Para sustituir esa ilusi\u00f3n, sustituyendo esa \u00abilusi\u00f3n\u00bb, hab\u00eda Karl Marx creado su pensamiento y su movimiento de redenci\u00f3n-liberaci\u00f3n exclusivamente terrenal e hist\u00f3rica. Siendo esto as\u00ed, el te\u00f3logo \u2014si hubiere alguno\u2014 que al tomar de Marx la idea de la liberaci\u00f3n te\u00adrrenal la encerrara a la vez en su estrecha visi\u00f3n antropol\u00f3gica, se descalificaba a s\u00ed mismo como te\u00f3logo y aun como hombre de fe. La objeci\u00f3n val\u00eda, en consecuencia, s\u00f3lo contra el te\u00f3logo que, al hablar de liberaci\u00f3n olvidaba o pon\u00eda entre par\u00e9ntesis como irrele\u00advante la fe heredada de sus padres en la liberaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p><em>Los precursores<\/em><\/p>\n<p>Muchas veces se ha notado que hacia el siglo XIV, e incluso antes, comenz\u00f3 a operarse una separaci\u00f3n entre vida espiritual y pensar teol\u00f3gico que result\u00f3 ser muy nociva para ambos. La vida espiri\u00adtual, escasa en inspiraci\u00f3n teol\u00f3gica, se manifest\u00f3 posteriormente con demasiada frecuencia en formas pobres de contenido y, en casos, desviadas y aun her\u00e9ticas. Por otra parte, raro fue el te\u00f3logo, hasta ayer mismo, que, a la vez que un brillante sistema de pensa\u00admiento, pudiera ofrecer el ejemplo de una vida espiritual canoniza\u00adda o canonizable, cual s\u00ed fue el caso de numerosos te\u00f3logos en si\u00adglos anteriores.<\/p>\n<p>Pero a\u00fan hubo otra separaci\u00f3n m\u00e1s dolorosa: el pensar teol\u00f3gi\u00adco se hab\u00eda ido desvinculando de su imprescindible base b\u00edblica. Este proceso hab\u00eda comenzado mucho antes del siglo XIV con Pedro Lombardo, y tom\u00f3 su forma extrema en los libros de texto en uso en facultades teol\u00f3gicas y seminarios hasta mediados del siglo XX. En esos libros, la Escritura \u2014frases muy seleccionadas de la Escritu\u00adra, para ser precisos\u2014 se usaba a lo m\u00e1s como argumento a\u00f1adido de prueba de la verdad de una tesis que en realidad se probaba con argumentos de tipo racional. Pero no era en manera alguna la Escri\u00adtura la ra\u00edz y la sustancia del argumento teol\u00f3gico. Estas se encon\u00adtraban m\u00e1s bien en las definiciones dogm\u00e1ticas y en las opiniones autorizadas de te\u00f3logos anteriores reconocidos.<\/p>\n<p>Desvinculada de su ra\u00edz b\u00edblica en buena parte, la teolog\u00eda sis\u00adtem\u00e1tica corr\u00eda el riesgo \u2014en el que cay\u00f3 de bruces\u2014 de dejar a un lado aspectos fundamentales de la revelaci\u00f3n que no hab\u00edan sido objeto de definici\u00f3n dogm\u00e1tica previa o de opini\u00f3n teol\u00f3gica com\u00fan. \u00bfEn qu\u00e9 escuela de teolog\u00eda se pod\u00eda encontrar \u2014como no fuera en una versi\u00f3n espiritualizada y deshistorizada\u2014 un estudio del contenido teol\u00f3gico de la fundamental experiencia del Exodo? \u00bfQu\u00e9 te\u00f3logo se preocup\u00f3 por estudiar sistem\u00e1ticamente el conte\u00adnido hist\u00f3rico-terreno de la redenci\u00f3n? \u00bfA qu\u00e9 te\u00f3logo se le ocurr\u00eda presentar como clave, programa y prop\u00f3sito de la encarnaci\u00f3n del Verbo lo que el mismo Verbo encarnado presenta como clave y pro\u00adgrama de su encarnaci\u00f3n: \u00abEl Se\u00f1or me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres\u00bb? (Lc 4,18).<\/p>\n<p>No es que la conciencia de este programa, aunque ausente en buena medida de las preocupaciones de los profesionales de la teo\u00adlog\u00eda, estuviera ausente tambi\u00e9n de la conciencia de la Iglesia en su conjunto. Ah\u00ed estaban, en cualquier biblioteca bien abastecida, los escritos de los grandes Padres de la Iglesia que atestiguaban a la vez un conocimiento profundo de la Biblia, de toda ella, una alta competencia teol\u00f3gica, una experiencia profunda de vida espiritual y, con todo ello, la conciencia refleja de que la redenci\u00f3n de Cristo se hab\u00eda de manifestar tambi\u00e9n en el trabajo activo y la protesta en favor de las muchedumbres pobres de Constantinopla y de Alejan\u00addr\u00eda: Basilio, los dos Gregorios, los dos Cirilos, el de Jerusal\u00e9n (\u00bbAl\u00adguno dir\u00e1: \u00bfC\u00f3mo puedo huir del fuego, c\u00f3mo podr\u00e9 entrar en el reino de los cielos? Dice el Se\u00f1or: Tuve hambre y me disteis de comer\u00bb<sup>2<\/sup> y el de Alejandr\u00eda, Cris\u00f3stomo, Agust\u00edn&#8230;<\/p>\n<p>Ni se perdi\u00f3 en los siglos posteriores tal conciencia. Pero para encontrarla hubiera sido casi in\u00fatil acudir a las escuelas de alta teo\u00adlog\u00eda, ocupadas en otros menesteres m\u00e1s refinados e importantes. Se encontraba viva en multitud de hombres y mujeres de toda clase social, en santos canonizados y por canonizar, en la actividad cari\u00adtativa de cofrad\u00edas populares y gremiales, en la idea original de al\u00adgunas \u00f3rdenes religiosas y en la pr\u00e1ctica de muchos de sus miem\u00adbros, en reformadores, algunos oficialmente heterodoxos, en m\u00falti\u00adples instituciones ben\u00e9ficas, en reyes, nobles y gobernantes excepcionales, aunque no raros. Se podr\u00eda encontrar incluso en la visi\u00f3n cristianizada de la organizaci\u00f3n feudal, a pesar de que \u00e9sta hab\u00eda sido en buena parte depredadora en su origen hist\u00f3rico y lo fue siempre en la pr\u00e1ctica de muchos de entre los que se beneficia\u00adban de ella:<\/p>\n<p>\u00abDios no ha puesto a los se\u00f1ores s\u00f3lo para que cobren tribu\u00adtos de sus s\u00fabditos, sino para que les administren justicia, man\u00adtengan la religi\u00f3n y les ense\u00f1en a amar a Dios\u00bb&#8217;.<\/p>\n<p>Esto dej\u00f3 escrito en pleno siglo XVII \u2014como testimonio de la formulaci\u00f3n legitimadora del feudalismo aceptada al menos en teor\u00eda por todo el mundo cristiano desde, hac\u00eda casi mil a\u00f1os\u2014 un hom\u00adbre como Vicente de Pa\u00fal, de ninguna manera te\u00f3logo profesional, pero s\u00ed uno de los mejores testigos en tiempos postmedievales del antiguo esp\u00edritu evang\u00e9lico que ve\u00eda un aspecto central de la mi\u00adsi\u00f3n de Jesucristo en la redenci\u00f3n terrena de los pobres.<\/p>\n<p>Exist\u00eda, siempre existi\u00f3 \u2014c\u00f3mo pod\u00eda dejar de existir en un mundo cristiano\u2014 la conciencia. Exist\u00eda tambi\u00e9n \u2014nunca dej\u00f3 de hacerlo, a pesar de \u00e9pocas casi est\u00e9riles, tal el siglo XVIII\u2014 la teolo\u00adg\u00eda. Pero iban las dos casi paralelas, cada una por su lado. Hab\u00eda ciertamente alg\u00fan punto de contacto. Pero lo que para el hombre de caridad y de acci\u00f3n era el alma de su fe, se reduc\u00eda en los libros del te\u00f3logo al contenido de un peque\u00f1o apartado en el secunda\u00adrio, de ninguna manera central en la visi\u00f3n del te\u00f3logo, tratado de las virtudes; de la virtud de la caridad hacia el pr\u00f3jimo, para ser precisos. Tampoco los catecismos populares, destilaci\u00f3n <em>ad captum populi <\/em>de la teolog\u00eda acad\u00e9mica, se olvidaban del tema. Hablaban, ciertamente, de las obras de misericordia, pero las colocaban entre las varias cosas que deb\u00eda adem\u00e1s hacer el cristiano una vez asegu\u00adradas otras cosas mucho m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>No es que no hubiera cosas m\u00e1s importantes. Las hab\u00eda, sin duda; lo aseguraba la palabra de Dios: el cielo nuevo <em>y <\/em>la tierra nueva donde no habr\u00e1 muerte, ni llanto, ni lamentos, ni fatigas; la ciudad santa, morada de Dios con los hombres (Ap 21,1-4), donde el hom\u00adbre ser\u00e1 semejante a Dios porque lo ver\u00e1 cara a cara, tal cual es (1 Jn 3,2). Eso hab\u00eda sido siempre lo m\u00e1s importante, a ello llevaban creaci\u00f3n, \u00e9xodo, encarnaci\u00f3n, redenci\u00f3n. No pod\u00eda dejar de ser lo m\u00e1s importante sin que la totalidad de la revelaci\u00f3n cayera en la banalidad del mito c\u00f3smico, po\u00e9tico, hermoso y vac\u00edo.<\/p>\n<p>Pero la importancia de lo anunciado como promesa final no deb\u00eda convertir lo transitorio y temporal (dar de comer al hambrien\u00adto&#8230;) en poco importante, ni siquiera en secundario. Por de pronto el mismo Se\u00f1or hab\u00eda establecido para siempre una conexi\u00f3n in\u00addestructible entre dar de comer al hambriento y la vida eterna junto al Padre (Mt 25,34-35). La realidad de lo que se esperaba en manera alguna privaba de densidad a lo que hab\u00eda que hacer mientras se viv\u00eda en esperanza, sino que lo hac\u00eda m\u00e1s denso y necesario. En efecto, esto segundo era prueba, ra\u00edz y garant\u00eda de lo primero. El hombre, para ser capaz de llegar a ver a Dios cara a cara, ten\u00eda antes que ser hombre. De manera que asegurar esto era no s\u00f3lo tan importante como lo otro, sino adem\u00e1s su precondici\u00f3n nece\u00adsaria.<\/p>\n<p>Si se quiere ser justo hay que advertir que nunca faltaron te\u00f3lo\u00adgos que lo vieran as\u00ed. Ante la inesperada novedad de las muche\u00addumbres emergentes de las Indias, explotadas sin muchos escr\u00fapulos por colonizadores blancos y cristianos bajo el pretexto interesa do de su \u00abpobreza humana\u00bb aparente, a\u00fan m\u00e1s, de su dudosa humanidad, algunos proclamaron \u2014tal hizo Salmer\u00f3n en Trento\u2014 Ia capacidad de salvaci\u00f3n de los indios basada en el reconocimiento nada ambiguo de la igualdad de sus derechos con los dem\u00e1s hombres y la posesi\u00f3n indudable de alma racional. Esto hab\u00eda que de cirio contra otros te\u00f3logos, tal Juan Maior, que justificaban conquista y explotaci\u00f3n porque las costumbres salvajes y corrompidas de los indios los hac\u00edan por naturaleza esclavos y destinados a ser dominados por los verdaderos hombres, los cristianos blancos.<\/p>\n<p>Pero \u2014advierte Francisco de Vitoria\u2014 \u00abni por la autoridad de Papa pueden los pr\u00edncipes cristianos castigarlos por sus pecados contra naturaleza\u00bb.<\/p>\n<p>Esto lo pod\u00eda decir un te\u00f3logo que, pues atribu\u00eda a los india los atributos de una humanidad plena, tales como racionalidad responsabilidad moral, pod\u00eda a la vez afirmar de ellos que \u00abno se excusan de pecado mortal si, rogados y animados a escuchar a quienes les hablan de manera pac\u00edfica de la \u2014verdadera\u2014 religi\u00f3n, no los escuchan\u00bb. Pero aunque no los escuchen, y por ello pequen \u00abno es l\u00edcito hacerles la guerra ni despojarles de sus bienes\u00bb.<\/p>\n<p>Hab\u00eda antes que asegurar que eran verdaderos hombres para que se pudiera tambi\u00e9n decir de ellos que pod\u00edan ser redimidos y salva dos. S\u00f3lo as\u00ed, supuesta y garantizada su humanidad, \u00abtienen los cristianos el derecho de predicar y anunciar el evangelio en las tierras de los indios\u00bb. Con todo lo cual se establec\u00eda el principio de que una humanidad plenamente reconocida y aut\u00f3noma ven\u00eda a ser e sustrato y condici\u00f3n necesaria para que se diera la obra de la redenci\u00f3n; \u00e9sta, a su vez, \u2014lo ven\u00eda diciendo la fe cristiana desde sus comienzos\u2014, se manifiesta en una mayor plenitud de humanidad (Jn. 3,15-16; 6,58; 8,36; 10,10). Todo esto era lo mismo que reconocer que la redenci\u00f3n se basa en la liberaci\u00f3n plena del hombre y\u00a0 a su vez, la produce y la lleva a mayor plenitud. Con raz\u00f3n la llama\u00adda teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n ha visto en el actuar y en el pensar de hombres inspirados por una teolog\u00eda de ese estilo como la de Vito\u00adria, tal un Bartolom\u00e9 de las Casas, un anticipo de su propio actuar y pensar.<\/p>\n<p>Jaime Corera CM<\/p>\n<p>La Milagrosa 1994<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, sospechosa de herej\u00eda Pero hab\u00eda en este caso objeciones de peso contra el cambio de lenguaje. 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