{"id":405264,"date":"2024-07-12T08:21:01","date_gmt":"2024-07-12T06:21:01","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405264"},"modified":"2023-08-18T21:22:18","modified_gmt":"2023-08-18T19:22:18","slug":"el-signo-de-estos-tiempos-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-i\/","title":{"rendered":"El signo de estos tiempos (I)"},"content":{"rendered":"<p>PRENOTANDOS<\/p>\n<p><em>Los signos de los tiempos<\/em><\/p>\n<p>Cerrado con el \u00faltimo de los ap\u00f3stoles el tiempo de la revela\u00adci\u00f3n expl\u00edcita, camina desde entonces la Iglesia a trav\u00e9s de su his\u00adtoria. Su punto de partida es la palabra de Dios hecha carne en Je\u00adsucristo; el Esp\u00edritu Santo es el alma de su andar, su impulso vital; el destino de su andar y su descanso, la casa del Padre. La Iglesia sabe de d\u00f3nde viene y a d\u00f3nde va; eso se le ha revelado y se le ha dicho. Se le han se\u00f1alado tambi\u00e9n las se\u00f1ales del camino recto: fidelidad a la tradici\u00f3n, a la Escritura, a los sacramentos del Se\u00f1or, al esp\u00edritu de las bienaventuranzas, al mandamiento nuevo.<\/p>\n<p>En su caminar por los caminos de la historia la Iglesia se en\u00adcuentra con paisajes cambiantes, curvas inesperadas, subidas fati\u00adgosas, bajadas s\u00fabitas, oscuridad. Tiene que saber reaccionar, adap\u00adtarse a lo no esperado, evitar los deslizamientos, mantenerse firme y seguir avanzando por el camino cambiante y peligroso. Para ello ni la palabra de Dios ni el impulso del Esp\u00edritu le van a servir de manual pr\u00e1ctico de instrucciones:<\/p>\n<p>\u00abMuchas veces \u2014Dios\u2014 dice la cosa y no dice el modo de hacerla, porque ordinariamente todo lo que se puede hacer por industria y por consejo humano no lo hace El, ni lo dice\u00bb.<\/p>\n<p>De manera que Dios ni ha dicho ni har\u00e1 lo que El mismo ha dejado a la industria y al consejo humano de la Iglesia. La Iglesia tiene una historia hecha y fabricada por los hombres y las mujeres que la componen. Historia de la Iglesia y, por ello, porque es histo\u00adria, historia en el mundo. Y aunque no de todo \u00e9l, historia tambi\u00e9n del mundo, porque la Iglesia es \u2014dej\u00f3 escrito a\u00f1os atr\u00e1s el padre Congar\u2014 el mundo convertido.<\/p>\n<p>Entre los signos y las se\u00f1ales que le dej\u00f3 el Se\u00f1or hay uno de car\u00e1cter difuso y multiforme, cambiante como la historia mismo signo y se\u00f1al que El mismo denomin\u00f3 \u00ablos signos de los tiempos No le dijo cu\u00e1les eran esos signos; s\u00f3lo le advirti\u00f3 que estuviese alerta y despierta para discernir con precisi\u00f3n, entre la multitud los signos hist\u00f3ricos, cu\u00e1l de ellos se\u00f1alar\u00eda el paso del Se\u00f1or, marcha y la direcci\u00f3n correcta de su andar en el momento. El trabajo de discernirlo lo dejaba \u00aba su industria y su consejo\u00bb.<\/p>\n<p><em>El signo de este tiempo<\/em><\/p>\n<p>Hace ya m\u00e1s de un cuarto de siglo se reun\u00edan en concilio los pastores de la Iglesia del Se\u00f1or precisamente para tratar de discernir \u2014de entre las m\u00faltiples solicitaciones y m\u00faltiples oportunidades que los caminos del mundo les presentaban\u2014 cu\u00e1les eran si nos del Se\u00f1or para continuar con pie recto su camino, y cu\u00e1les eran m\u00e1s bien trampas insidiosas o atajos traidores que podr\u00edan dar con ella no en la casa del Padre, sino en el abismo. Progreso, secularizaci\u00f3n, positivismo, rebeli\u00f3n de las masas, amenaza de guerra final riqueza acumulada por encima de cualquier delirante sue\u00f1o oriental, organizaci\u00f3n colectivista de la sociedad&#8230;<\/p>\n<p>De todo ello, y de otras muchas cosas, se habl\u00f3 en el concilio; se hizo un notable esfuerzo por discernir entre lo que pod\u00eda ser una se\u00f1al, un signo del Se\u00f1or y lo que, aunque fuera atractivo y estuviera de moda, era en realidad un se\u00f1uelo del diablo. \u00bfCu\u00e1les eran a la altura de esos tiempos, los signos inequ\u00edvocos del tiempo del Se\u00f1or? Se descubrieron muchos y a casi todos se intent\u00f3 darles una respuesta que asegurara para los tiempos venideros la rectitud del paso y la orientaci\u00f3n justa.<\/p>\n<p>Hubo un signo del que apenas se trat\u00f3 en las numerosas sesiones del concilio, pero que acab\u00f3 por ser el signo inequ\u00edvoco, la se\u00f1al infalible del paso y tiempo del Se\u00f1or. No se trat\u00f3 de \u00e9l expresamente, no se escribi\u00f3 sobre \u00e9l documento alguno; no se le ocurri\u00f3 estudiarlo con profundidad ni con detalle, ni siquiera sugerirlo, a nin\u00adguno de los muchos y competentes expertos en liturgia, en c\u00e1no\u00adnes, en Escritura, ni tampoco a ninguno de los te\u00f3logos de presti\u00adgio que asesoraban con su saber a los numerosos padres concilia\u00adres en sus discusiones y en sus votaciones. La irrupci\u00f3n de ese signo en el concilio fue poco m\u00e1s que un grito en labios de un cardenal de porte menudo y alma de fuego. Pero bast\u00f3 ese grito para que todos ellos, expertos consejeros y pastores, se dieran cuenta de golpe de que aquello s\u00ed era un verdadero signo del Se\u00f1or, que no era ne\u00adcesario votar ni siquiera discutir: \u00abla Iglesia de Jesucristo, Iglesia de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfNo hab\u00eda venido su fundador a este mundo sin otro programa que el de evangelizar y redimir a los pobres? \u00bfNo era ese programa el punto y origen exacto de la raz\u00f3n de existir de la misma Iglesia? No hab\u00eda posibilidad de error al anunciarlo como santo y se\u00f1a del recto caminar de la Iglesia por el mundo. Este era un signo inequ\u00ed\u00advoco para todo tiempo y estaci\u00f3n. Pero era m\u00e1s: se hab\u00eda de con\u00advertir, terminado el concilio y dispersados los pastores, en <em>el <\/em>signo soberano de <em>este <\/em>tiempo. \u00bfY c\u00f3mo no, si este tiempo, tan rico en realidades de salvaci\u00f3n y realidades de destrucci\u00f3n, hab\u00eda conseguido crear la mayor muchedumbre de pobreza en la historia de la humanidad?<\/p>\n<p>Se dispersaron tambi\u00e9n y volvieron a sus casas los grandes te\u00f3\u00adlogos que tanto hab\u00edan trabajado durante el concilio, y tanto ha\u00adb\u00edan trabajado, y algunos hasta sufrido por sus ideas teol\u00f3gicas. en los a\u00f1os anteriores al concilio. No volvieron para disfrutar de un bien merecido descanso. Todo lo contrario. Ahora, al volver a sus c\u00e1tedras y a sus bibliotecas, se encontraron con una inmensa canti\u00addad de material nuevo, debido en parte a su esfuerzo, que hab\u00eda que asimilar y luego exponer en libros eruditos y revistas doctas, en conferencias, congresos, mesas redondas, entrevistas en peri\u00f3di\u00adcos, en radio, en televisi\u00f3n, en homil\u00edas y folletos divulgadores, en enciclopedias de muchos tomos.<\/p>\n<p>La empresa era abrumadora: todo un mundo moderno al que hab\u00eda que evangelizar y toda una Iglesia a la que hab\u00eda que poner al d\u00eda. No les desanim\u00f3, sin embargo, la enorme tarea. M\u00e1s bien les espole\u00f3 a tratar de acomodar a los nuevos tiempos las verdades antiguas, a estudiar desde la antigua fe las realidades nuevas: asun\u00adtos universales de libertad humana, de guerra y paz, problemas hermen\u00e9uticos que planteaba la antigua palabra de Dios a estudiosos y lectores nada c\u00e1ndidos y muy ilustrados, problemas de la persona humana y de la organizaci\u00f3n social suscitados a la fe por esc\u00e9pticos maestros de la sospecha desde fuera de la Iglesia, Freud, Marx, y por una turbamulta de seguidores y simpatizantes.<\/p>\n<p>Las imprentas, las revistas doctas, los medios de comunicaci\u00f3n bull\u00edan con nuevos planteamientos teol\u00f3gicos para tratar de responder a los nuevos signos de los nuevos tiempos. Se escrib\u00eda m\u00e1s teolog\u00eda que nunca en tiempos anteriores, se le\u00eda m\u00e1s que nunca. Hubo ejecutivo moderno y progresista que colocaba en las mesillas de noche de su hotel de lujo alguna obra reciente y de mucho ruido de Hans K\u00fcng.<\/p>\n<p>Pero pasados unos a\u00f1os de entusiasmo y de actividad casi fren\u00e9tica empez\u00f3 a entras en los \u00e1nimos de los m\u00e1s celosos hombres de Iglesia y de los m\u00e1s ilustrados te\u00f3logos la insidiosa sensaci\u00f3n de que el mundo, aunque tal vez leyera, no escuchaba ni hac\u00eda ning\u00fan caso; segu\u00eda su camino de siempre de insolidaridad despreocupada, de amor al dinero y al buen vivir, de luchar no por la libertad de todos sino por a autoafirmaci\u00f3n, ante todos los poderes, de quien se sent\u00eda culto, desenga\u00f1ado de los grandes mitos y de las grandes causas, bien vestido y bien alimentado. Tambi\u00e9n en el alma de muchos que hab\u00edan sido fieles hasta entonces empez\u00f3 a insinuarse la terrible duda: \u00bfser\u00eda verdad, como hab\u00eda asegurado en su prosa atormentada el otro maestro de la sospecha, Nietzsche, que Dios hab\u00eda muerto?<\/p>\n<p><em>Teolog\u00eda en la periferia de la Historia<\/em><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a la lejana periferia hab\u00edan llegado los ecos del concilio. Sus buenas gentes, de tez oscura y ropas multicolores, segu\u00edan reuni\u00e9ndose, como siempre lo hab\u00edan hecho, en sus iglesias de ca\u00f1a brava o de madera con techos de lat\u00f3n o d paja, en un claro del bosque tropical, en las orillas de los grandes r\u00edos, en los arenales del desierto costero, en los arrabales de las grandes ciudades. Los aires del Concilio hab\u00edan entrado por todas las rendijas de sus iglesias humildes; y con ellos entraron las misas alegres y en su propia lengua, la lectura y el estudio participado de la Biblia, los grupos de acci\u00f3n y de preocupaci\u00f3n por los problemas del barrio, del vecin\u00addario, del pueblo. Poco a poco se fueron dando cuenta de que sus procesiones multitudinarias, sus peregrinaciones festivas, su albo\u00adrozada devoci\u00f3n a la Virgen, sus dram\u00e1ticas semanas santas, se es\u00adtaban convirtiendo \u2014sin dejar de ser lo que siempre hab\u00edan sido, caminos de acceso al Dios vivo, fuente de identidad y de consuelo\u2014en una fuente de energ\u00eda para vivir la fe a pesar de los dolores y de la pobreza de cada d\u00eda, para ayudar al deca\u00eddo, para iniciar cam\u00adpa\u00f1as en la mejora de su vida diaria y, en casos, para protestar y resistir contra las injusticias palmarias a las que estaban sometidos de todos los costados. La Iglesia de la periferia empezaba a ser lo que la Iglesia de los grandes te\u00f3logos proclamaba ser pero a\u00fan no era: Iglesia de los pobres. La Iglesia era para ellos, era de ellos, lo mismo que lo era el evangelio; y a su vez ellos la llevaban con or\u00adgullo sobre sus hombros encorvados y con sus manos gastadas por la aguja y la herramienta.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed entraron en escena sus te\u00f3logos, portadores de diplomas oficiales que garantizaban estudios largos y costosos en lugares de nombres sonoros y remotos: Roma, Innsbruck, Friburgo, Par\u00eds&#8230; Eran algunos de ellos tambi\u00e9n gentes de tez oscura que, aunque pod\u00edan exhibir t\u00edtulos de importancia conseguidos con brillantez y con es\u00adfuerzo, trabajaban entre la gente humilde en las arenas suburbiales de Lima, en las favelas de las grandes ciudades del Brasil, en cual\u00adquier aldea perdida de los Andes.<\/p>\n<p>Hab\u00edan asimilado con fidelidad las brillantes formulaciones teo\u00adl\u00f3gicas que intentaban dar una respuesta a los problemas plantea\u00addos a la fe por la sensibilidad moderna e ilustrada. Pero no eran problemas de modernidad o de ilustraci\u00f3n los que se encontraron al volver de las grandes universidades, sino problemas de pan, de cultura elemental y de justicia. \u00bfTen\u00eda la fe alg\u00fan tipo de respuesta tambi\u00e9n para esos problemas? Sin duda ten\u00eda que tenerlo, pues Cris\u00adto, autor, padre y objeto de la fe, hab\u00eda venido a sanar al hombre de toda dolencia y de toda enfermedad. La que no parec\u00eda tener respuesta definida era la teolog\u00eda que hab\u00edan estudiado en las leja\u00adnas universidades. Hab\u00eda, pues, que crear otra, y pusieron de inme\u00addiato manos a la obra.<\/p>\n<p>Ten\u00edan fe, pose\u00edan las herramientas intelectuales para pensar con precisi\u00f3n y con profundidad; ten\u00edan tambi\u00e9n ante sus ojos \u2014esto era lo diferente\u2014 una realidad inhumana que literalmente clamaba al cielo. \u00bfTendr\u00eda el cielo una respuesta? La ten\u00eda; de la fe antigua acab\u00f3 brotando una teolog\u00eda que pronto recibi\u00f3 la denominaci\u00f3n\u2014novedosa en apariencia, provocadora para los o\u00eddos sensibles de la gente bien instalada, creyente o increyente\u2014 de teolog\u00eda de liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Igual que el grito del cardenal en el concilio, esta teolog\u00eda reci\u00adbi\u00f3 su impulso primero no de especulaciones sutiles, de razona\u00admientos abstractos y complicados sino, sin duda, de un golpe ines\u00adperado del Esp\u00edritu expresado en un sentimiento de indignaci\u00f3n moral y de protesta ante el sufrimiento de los pobres. \u00bfPodr\u00eda el Dios de Jesucristo permanecer insensible ante el hambre de las muche\u00addumbres? \u00bfNo ten\u00eda nada que decir? \u00bfNo ten\u00edan nada que decir, po\u00add\u00edan permanecer insensibles y callados los te\u00f3logos ilustrados y cul\u00adtos que cre\u00edan de verdad en Jesucristo?<\/p>\n<p>No pretend\u00eda ser provocador, ni ten\u00eda por qu\u00e9 serlo, el calificati\u00advo que aquellos hombres hab\u00edan dado a su teolog\u00eda. \u00bfNo llevaba veinte siglos la antigua fe hablando de redenci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 otra cosa quer\u00eda decir \u00abliberaci\u00f3n\u00bb?, vino pronto Pablo VI a advertir con su autoridad.<\/p>\n<p>No era, sin embargo, ocioso el cambio de calificativo. Doscien\u00adtos, o m\u00e1s, a\u00f1os de lenguaje teol\u00f3gico y piadoso hab\u00edan consegui\u00addo desnudar casi del todo a la palabra \u00abredenci\u00f3n\u00bb \u2014en contra de su sentido original b\u00edblico y teol\u00f3gico\u2014 de su carga hist\u00f3rica y te\u00adrrena, para limitarla a la esfera celestial y a la metahistoria. No era eso m\u00e1s que una nueva manifestaci\u00f3n de la permanente tentaci\u00f3n docetista que ya se dio en la misma generaci\u00f3n apost\u00f3lica y de la que nunca se hab\u00eda librado del todo la fe cristiana; una tentaci\u00f3n contra el n\u00facleo fundante de su fe. Jesucristo no es un esp\u00edritu, sino \u00abun hombre que come y bebe\u00bb (Mt 11,19), ni la redenci\u00f3n que trae al mundo se cumple s\u00f3lo cuando se acaba la historia del mundo \u2014aunque s\u00ed se cumple entonces en plenitud, as\u00ed como la resurrec\u00adci\u00f3n es la plenitud de la vida terrena, no su negaci\u00f3n\u2014, sino que se manifiesta ya en la curaci\u00f3n del leproso, en la multiplicaci\u00f3n del pan compartido, en la conversi\u00f3n de un se\u00f1or rico y ladr\u00f3n como Zaqueo, en las apasionadas protestas contra los oprimentes pode\u00adres sociales, pol\u00edticos y religiosos de su tiempo.<\/p>\n<p>Parec\u00eda mejor, visto el desgaste del t\u00e9rmino tradicional, echar mano de otro que dijera lo mismo, hoy, que lo que hab\u00eda querido expresar el tradicional a lo largo de los siglos antes de su desgaste. El procedimiento era leg\u00edtimo en teolog\u00eda y en fe; esto lo sab\u00edan bien los te\u00f3logos que lo hab\u00edan aprendido en sus libros eruditos. San Pablo mismo, sin ir m\u00e1s lejos, se hab\u00eda visto forzado a cambiar el contenido sem\u00e1ntico de expresiones de la revelaci\u00f3n anterior a Jesucristo, y no hab\u00eda tenido empacho alguno en aplicar t\u00e9rminos nuevos a realidades antiguas y conocidas. Se lo impuso, si quer\u00eda seguir hablando del Dios verdadero, la experiencia hist\u00f3rica de la vida del Se\u00f1or y el desgaste del lenguaje del Antiguo Testamento, lenguaje insuficiente para hablar de la nueva perspectiva introduci\u00adda en el mundo por la vida de Jes\u00fas. A tiempos nuevos, lenguajes nuevos para hablar de la hermosura increada, y para hablar ahora de la hermosura encarnada.<\/p>\n<p>Jaime Corera CM<\/p>\n<p>La Milagrosa 1994<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PRENOTANDOS Los signos de los tiempos Cerrado con el \u00faltimo de los ap\u00f3stoles el tiempo de la revela\u00adci\u00f3n expl\u00edcita, camina desde entonces la Iglesia a trav\u00e9s de su his\u00adtoria. 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