{"id":405260,"date":"2024-07-08T08:14:31","date_gmt":"2024-07-08T06:14:31","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405260"},"modified":"2023-08-18T21:15:46","modified_gmt":"2023-08-18T19:15:46","slug":"el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-viii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-viii\/","title":{"rendered":"El Cristo de las Hijas de la Caridad (VIII)"},"content":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO 8: colof\u00f3n: la Virgen Mar\u00eda<\/p>\n<p>No se debe hablar del Hijo sin hablar tam\u00adbi\u00e9n de la Madre. Santa Luisa, la fundadora de las Hijas de la Caridad que naci\u00f3 en 1591 y muri\u00f3 en 1660, dedic\u00f3 una atenci\u00f3n especial a Mar\u00eda y se la leg\u00f3 a sus hijas, abriendo as\u00ed la puerta para que en 1830 la Sant\u00edsima Virgen se le apareciera a santa Catalina Labour\u00e9. Para dar una respuesta adecuada, convendr\u00eda empe\u00adzar por conocer el ambiente mariano en que vivi\u00f3 Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>Santa Luisa pas\u00f3 toda su vida en Paris. La piedad francesa del siglo XVII favoreci\u00f3 entre la gente sencilla y la instruida el desarrollo de la devoci\u00f3n a Mar\u00eda. El culto a Mar\u00eda en la Igle\u00adsia cat\u00f3lica ven\u00eda de los primeros siglos, pero especialmente se desarroll\u00f3 en la Edad Media. Desde san Bernardo, y por influjo de las cru\u00adzadas que pretend\u00edan liberar de los musulma\u00adnes la tierra en la que pas\u00f3 sus a\u00f1os la humanidad de Jes\u00fas, se extiende por Europa la devoci\u00f3n a Mar\u00eda, la mujer que le dio el cuerpo humano y fue su madre. Toda la Edad Media se va llenando de santuarios marianos, y el pueblo, sensible a la Se\u00f1ora, participa en peregrinaciones y rezos.<\/p>\n<p>Al comenzar el siglo XVII, el movimiento mariano se consolida en Francia. San Francisco de Sales, y especialmente el cardenal B\u00e9rulle \u00admaestro y amigo de san Vicente de Pa\u00fal y cuyo influjo lleg\u00f3 a santa Luisa por medio de sus es\u00adcritos, de las carmelitas y de los oratorianos-profundizan en la mariolog\u00eda con escritos de verdadera teolog\u00eda mariana.<\/p>\n<p>Desde la corte tambi\u00e9n se fomenta la devo\u00adci\u00f3n a Mar\u00eda. El 10 de febrero de 1638, Luis XIII, animado por Richelieu, consagra a Mar\u00eda el reino de Francia. Ana de Austria, regente du\u00adrante la minor\u00eda de edad de su hijo Luis XIV, nombra en 1644 al H\u00b0 Fiacre representante suyo con encargo de peregrinar de tiempo en tiempo a los principales santuarios: Notre Dame de Gr\u00e1ce, Chartres, Loreto&#8230;<\/p>\n<p>En el pueblo cristiano se dan dos mentali\u00addades y hasta dos formas de vivir el culto a Mar\u00eda. Una, popular, sensible, sencilla, con una teolog\u00eda simple que se alimenta de im\u00e1genes, flores, peregrinaciones, rosarios y rezos. Otra que llamar\u00edamos cr\u00edtica, aunque con algunas exageraciones sobre la devoci\u00f3n popular.<\/p>\n<p>Dejando al margen la cr\u00edtica extremista de los jansenistas, dirigidos por Pascal, y de los amigos de los hugonotes o calvinistas franceses, santa Luisa vive este doble ambiente y siente como un desdoblamiento de su vida mariana. Por un lado, encontramos a la mujer culta con fina mentalidad, incluso avanzada, piadosa\u00admente cr\u00edtica, debido a la direcci\u00f3n de san Vi\u00adcente, que escribe sobre Mar\u00eda y lleva una vida mariana fundamentada en verdades teol\u00f3gicas. Y por otro, a la mujer piadosa de cada d\u00eda en la que revive la devoci\u00f3n popular.<\/p>\n<p><em>Lugar que ocupa Mar\u00eda en la devoci\u00f3n de santa Luisa<\/em><\/p>\n<p>Santa Luisa siente \u00edntimamente y vive la devoci\u00f3n a Mar\u00eda. Entre las personas devotas y espirituales de su entorno se puede decir que ella parece m\u00e1s devota de la Virgen que muchas contempor\u00e1neas suyas; y hasta podr\u00eda decirse, m\u00e1s que san Vicente de Pa\u00fal, su director y su\u00adperior. Sin embargo, no podemos decir que esta devoci\u00f3n fuera el eje de su espiritualidad. Du\u00adrante bastantes a\u00f1os santa Luisa quiso llegar di\u00adrectamente a la divinidad sin intermediarios creados, como era aquella mujer terrena que dio a luz a un hombre creado, aunque la per\u00adsona de este ni\u00f1o fuera divina. En estos a\u00f1os Mar\u00eda aparece en su vida como una verdad de\u00admasiado intelectual. San Vicente la ense\u00f1\u00f3 a llegar a la divinidad a trav\u00e9s de Jes\u00fas, y fue en estos a\u00f1os en los que se entreg\u00f3 a Jes\u00fas, cuando santa Luisa se hizo una sencilla devota de Mar\u00eda. Pero a\u00fan en estos a\u00f1os de sencilla de\u00advoci\u00f3n mariana, si echamos una mirada a sus escritos, sentimos que vive ciertamente la de\u00advoci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda, pero sin el arrebato y la intensidad con que vive a Dios o a Jes\u00fas. Leyendo sus escritos y sus cartas, nos damos cuenta de que la devoci\u00f3n a Mar\u00eda no es para ella algo tan decisivo como lo era, por ejemplo, la consagraci\u00f3n a Dios o el servicio a los po\u00adbres; tampoco es el punto central de la evange\u00adlizaci\u00f3n a esos pobres, como lo era Jes\u00fas; ni siquiera presenta a Mar\u00eda <em>frecuentemente <\/em>como modelo que debieran imitar y venerar las Hijas de la Caridad. En sus cartas, el nombre de Mar\u00eda no aparece muchas veces y cuando apa\u00adrece, nos da la sensaci\u00f3n de ser como de paso. Su todo era unirse a la esencia divina, y despu\u00e9s de conocer a san Vicente, a Cristo, y su vida, imitarle.<\/p>\n<p>Era la manera que ten\u00edan los sacerdotes y di\u00adrectores espirituales de entonces de inculcar la vida de piedad, influenciados por el protestan\u00adtismo que prescind\u00eda de la Virgen Mar\u00eda como intercesora ante Dios y como sujeto de culto. En Francia y cerca de santa Luisa los calvinistas te\u00adn\u00edan mucha influencia. Con todo, santa Luisa no consideraba de poca importancia la devoci\u00f3n a Mar\u00eda. Es devota de sus misterios, que medita y analiza; ama a Mar\u00eda, le reza y hasta compone oraciones en su honor. Y en un momento de su vida \u2014la peregrinaci\u00f3n a Chartres&#8217;\u2014 su amor a Mar\u00eda estalla en una llamarada de devoci\u00f3n que nos conmueve. All\u00ed est\u00e1n las tres preocupacio\u00adnes que llenaron su existencia: su vida espiritual impregnada del complejo de culpabilidad por sus pecados y por el temor a condenarse, las ne\u00adcesidades materiales de su hijo y su salvaci\u00f3n, y la Compa\u00f1\u00eda, las Hijas de la Caridad con la perseverancia en la vocaci\u00f3n en bien de los po\u00adbres. Y las tres se las presenta a Nuestra Se\u00f1ora de Chartres con todo el cari\u00f1o y la ilusi\u00f3n de una hija.<\/p>\n<p>Los aut\u00f3grafos sobre Mar\u00eda \u2014oraciones y meditaciones- nos descubren a una mujer llena del Esp\u00edritu de Jes\u00fas que profundiz\u00f3 en los mis\u00adterios marianos y am\u00f3 con todas sus fuerzas a Mar\u00eda y confi\u00f3 de tal manera en ella que la de\u00adclar\u00f3 Madre de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Madre en el sentido de ser Mar\u00eda quien engendrara la Compa\u00f1\u00eda, quien la fundara. Son p\u00e1ginas admirables, pocas, pero que nunca le agradeceremos lo suficiente haberlas escrito. Asimismo, algunas frases de sus Ejercicios espirituales rezuman cari\u00f1o filial acompa\u00f1ando a unas ideas teol\u00f3gicas de gran profundidad que no desentonan con la teolog\u00eda moderna.<\/p>\n<p><strong><em>Devoci\u00f3n intelectual mariana<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Influenciada por la direcci\u00f3n espiritual que tuvo en su juventud y por las personas que la acompa\u00f1aron en su camino espiritual, como los capuchinos, su t\u00edo Miguel de Marillac, algunos sacerdotes del Oratorio de B\u00e9rulle y las carme\u00adlitas, vecinas suyas durante algunos a\u00f1os, Luisa de Marillac no acude mucho a Jes\u00fas y a la Vir\u00adgen, sino a la Esencia divina que lo llena todo y a la Trinidad que le da presencia. De acuerdo con esta tendencia, durante la oraci\u00f3n contem\u00adpla un hecho extraordinario, sucedido en la eternidad, pero proyectado sobre el mundo: <em>El Dio 1 eterno, inmenso y omnipotente, decide venir a la tierra y hacerse hombre. <\/em>Esta decisi\u00f3n es para ella el centro de la humanidad. El mundo gira alre\u00addedor de este decreto y los hombres viven en\u00advueltos en su realidad eterna.<\/p>\n<p><strong><em>Mar\u00eda en el designio divino<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan santa Luisa, el Misterio de la Encar\u00adnaci\u00f3n se realiza en tres fases: Primera, la deci\u00adsi\u00f3n de que la Segunda Persona de la Trinidad, se encarne y la elecci\u00f3n de Mar\u00eda para la Madre del Hijo de Dios. Segunda, la revelaci\u00f3n de este designio al primer hombre Ad\u00e1n despu\u00e9s de pecar, y la promesa de realizarlo. Tercera, su re\u00adalizaci\u00f3n en el tiempo: Jesucristo se hace hom\u00adbre en el seno de Mar\u00eda, que se convierte en la Madre de Dios. Profundiza que la promesa, por ser de Dios, tiene su efecto desde el mo\u00admento de hacerla; el designio de Dios parece como ejecutado: \u00abAunque no aboli\u00f3 entera\u00admente el pecado a causa de la libertad que Dios hab\u00eda dado al hombre, le cambi\u00f3 su efecto con\u00advirti\u00e9ndolo en personal&#8230;, y as\u00ed la naturaleza no pod\u00eda ya en general participar en la falta de un particular a causa de la persona de un Dios que formaba parte de aquella naturaleza\u00bb&#8217;.<\/p>\n<p>A pesar de la gran importancia que da santa Luisa a la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios en el seno de la Virgen, da la impresi\u00f3n de re\u00adcalcar a\u00fan m\u00e1s la decisi\u00f3n tomada en la eterni\u00addad por la Trinidad de elegir a Mar\u00eda para Madre del Hijo. Esta consideraci\u00f3n segura\u00admente la tom\u00f3 bajo la influencia franciscana del convento de los Capuchinos que la dirigieron en su juventud. Luisa de Marillac parece que conoce la interpretaci\u00f3n dada por el beato fran\u00adciscano Juan Duns Escoto y su escuela a los pasajes de san Pablo a los Efesios y a los Colo-senses<sup>3<\/sup> sobre el motivo de la Encarnaci\u00f3n: <em>que el Verbo se habr\u00eda encarnado, aunque el hombre no hu\u00adbiese pecado, ya que el plan divino era que Cristo deb\u00eda ser el primog\u00e9nito de todas las criaturas, para que un ser creado rindiese a la Trinidad el honor que merece, <\/em>y al mismo tiempo la humanidad pudiese alcan\u00adzar la felicidad. \u00abMi esp\u00edritu se ha acordado de un pensamiento que tuvo: Que el plan de la Tri\u00adnidad Santa era, desde la creaci\u00f3n del hombre, que el Verbo se encarnase para hacerle llegar a la excelencia del ser que Dios le quer\u00eda dar me\u00addiante la uni\u00f3n eterna que quer\u00eda tener con \u00e9l, como el estado m\u00e1s admirable de sus operacio\u00adnes exteriores\u00bb. Indicando as\u00ed que el motivo de la Encarnaci\u00f3n es el deseo divino de unir la hu\u00admanidad con la divinidad para que el hombre sea feliz y para que un ser creado pueda dar a Dios el culto que merece.<\/p>\n<p>Para ella est\u00e1 claro que \u00abseg\u00fan el designio divino, desde toda la eternidad, Mar\u00eda era ne\u00adcesaria para la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios\u00bb&#8217;, porque el Verbo, para ser hombre en todo igual a nosotros menos en el pecado, deb\u00eda nacer de una mujer.<\/p>\n<p>Mar\u00eda es, gracias a esa elecci\u00f3n eterna, una pieza <em>esencial <\/em>de la Encarnaci\u00f3n en la \u00abeconom\u00eda de la redenci\u00f3n\u00bb, <em>aplicando a los hombres <\/em>la Re\u00addenci\u00f3n de Jesucristo. Mar\u00eda no puede sepa\u00adrarse ya de Jes\u00fas ni Jes\u00fas de su Madre. Es esta una idea com\u00fan a los grandes espirituales fran\u00adceses del siglo XVII. B\u00e9rulle la expresa en su Vida de Jes\u00fas; Olier, en la Vida interior de la Sant\u00edsima Virgen y con frecuencia se la encuen\u00adtra en los escritos de san Juan Eudes. Pero santa Luisa le da un aspecto m\u00e1s divino. Ellos ponen la ra\u00edz de la grandeza de Mar\u00eda en la En\u00adcarnaci\u00f3n, Luisa, en el <em>decreto eterno dado por la Trinidad, <\/em>eligiendo a Mar\u00eda para ser la Madre de Dios, pues la grandeza sublime de \u00abla Virgen Santa es que fue <em>elegida <\/em>para estar estrech\u00edsima-mente unida a la divinidad\u00bb. Sin pretenderlo, pone el decreto eterno como principio de mariolog\u00eda, separ\u00e1ndose de los te\u00f3logos del siglo XVII, y aun de san Vicente, que defend\u00edan que el ser Madre de Dios es la ra\u00edz de todas las pre\u00adrrogativas de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Es corriente en santa Luisa contemplar el decreto eterno sobre el mundo y su redenci\u00f3n dado por la Trinidad cuando s\u00f3lo exist\u00edan las tres divinas Personas. Decreto que se realiza con la venida de Jes\u00fas al mundo. Se dir\u00eda que habla desde una experiencia personal, pues Luisa de Marillac tiene la convicci\u00f3n de que Dios ya ten\u00eda <em>decidido, <\/em>cuando naci\u00f3, lo que pretend\u00eda de ella: <em>que fuera a \u00c9l a trav\u00e9s de la cruz. <\/em>Y ella se siente obligada a <em>colaborar <\/em>para que se realice el plan de Dios. Es un convencimiento que inculca a las Hermanas: colaborar para cumplir siempre la voluntad de Dios. Vive, de este modo, al igual que sus contempor\u00e1neos, una espiritualidad del cumplimiento de la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>En el siglo XVII la mayor\u00eda de los directo\u00adres espirituales identificaban cumplir la volun\u00adtad de Dios con la santidad. San Vicente le dir\u00e1 a Luisa: \u00ab(Qu\u00e9 poco se necesita para ser santa: hacer la voluntad de Dios en todo, y Luisa dir\u00e1 a una se\u00f1ora: \u00abViva, pues, as\u00ed toda de Dios por esta amorosa y suave uni\u00f3n de su voluntad en todas las cosas a la de nuestro buen Dios [en esto consiste la santidad]\u00bb, pues \u00abes la piedra filosofal de la espiritualidad que convierte todo en oro\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente, siguiendo a san Francisco de Sales, tiene una concepci\u00f3n psicol\u00f3gica y mo\u00adralista del cumplimiento de la voluntad divina: se cumple para ser bueno. Lleva el sentido de <em>hacer. <\/em>Santa Luisa m\u00e1s camfeldiana se introduce en la metaf\u00edsica. La voluntad de Dios es consi\u00adderada en s\u00ed misma, en la naturaleza divina que se proyecta en el hombre para que se abandone en Dios y se una con el querer de Dios y con su esencia divina\u00bb.<\/p>\n<p><em>Grandeza y prerrogativas de Mar\u00eda<\/em><\/p>\n<p>El designio divino lleva a Luisa a engran\u00addecer a Mar\u00eda: \u00abFue la \u00fanica pura criatura que siempre ha sido agradable a Dios; lo que la hace ser asombro de toda la Corte Celestial y admi\u00adraci\u00f3n de todos los hombres&#8230; Por eso ser\u00e1 eter\u00adnamente gloriosa esta bella alma, elegida entre millones, por la adhesi\u00f3n que tuvo a los planes de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Y parece decir que la Virgen no fue elegida, sino hecha expresamente para ser Madre de Dios. En frase beruliana, la considera \u00abla obra maestra de la Omnipotencia en la naturaleza pu\u00adramente humana\u00bb. La contempla en lo m\u00e1s alto de la creaci\u00f3n, casi en el umbral de la divinidad, porque es el \u00fanico ser creado a excepci\u00f3n de Jes\u00fas que se acerca tanto a la divinidad: \u00abMar\u00eda fue el \u00fanico ser hecho capaz por el mismo Dios, de una manera extraordinaria, de gozar de la plenitud de la divinidad&#8230; Y ser\u00e1 en el cielo para los bienaventurados gloria accidental como Dios es la gloria esencial\u00bb. Concluyendo que Mar\u00eda tuvo virtudes heroicas, que fue Inmaculada y madre de la Gracia porque fue elegida. Y todo en justicia una vez hecha la elecci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Inmaculada Concepci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>No debe extra\u00f1ar que santa Luisa escri\u00adbiera sobre la Concepci\u00f3n inmaculada de Mar\u00eda\u00bb. La Iglesia hab\u00eda dado dos pasos deci\u00adsivos sobre esta doctrina. El concilio de Trento (1545-1563), en el decreto sobre el pecado ori\u00adginal, \u00abdeclara que no es su intenci\u00f3n incluir en este decreto a la Inmaculada Virgen Mar\u00eda\u00bb. El Papa san P\u00edo V condena en 1568 el error de Bayo, que afirmaba que Mar\u00eda estuvo sujeta al pecado original, e introduce la fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n en el Breviario romano.<\/p>\n<p>Pero s\u00ed nos sorprende la forma de introdu\u00adcirnos en el Misterio. La forma es solemne. Invoca a Dios para que pueda escribir entera\u00admente los pensamientos. El origen de estos pen\u00adsamientos es Dios, pues ha sido su bondad quien le ha hecho la gracia de tenerlos. El lugar parece que ha sido la oraci\u00f3n. El resultado de la oraci\u00f3n ha sido un conocimiento verdadero de los m\u00e9ritos de Mar\u00eda y el honor que ella (Luisa) le debe dar y el deseo de d\u00e1rselos. El fin es que ese conocimiento y ese deseo no se aparte jam\u00e1s de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Como es frecuente en santa Luisa, co\u00admienza la oraci\u00f3n pasando del tiempo a la eter\u00adnidad, a esa \u00e9poca antes de crearse el tiempo, para examinar las decisiones divinas. Y ve que Dios aplica el designio de la encarnaci\u00f3n de su Hijo a la materia que deb\u00eda formar el cuerpo virginal de Mar\u00eda. De esa materia se har\u00e1 el cuerpo de Mar\u00eda sin tara de pecado original. El razonamiento es sencillo: \u00abPorque en \u00e9l se ten\u00eda que formar el divino cuerpo del Hijo de Dios, que no hubiera podido satisfacer con su muerte a la divina justicia si hubiera participado del pe\u00adcado original\u00bb.<\/p>\n<p>Nos da la sensaci\u00f3n de que Luisa de Marillac pone la materialidad corporal como la se\u00f1al y la realidad de la pertenencia a la estirpe de Ad\u00e1n. Durante toda la meditaci\u00f3n acepta la distinci\u00f3n de cuerpo y alma, poniendo en el cuerpo la reali\u00addad del pecado original, como si a trav\u00e9s de la sangre contaminada se transmitiera el pecado ori\u00adginal. A\u00f1os antes hab\u00eda orado: \u00abPresentad a la justicia divina los puros pechos que le han dado la sangre sagrada derramada en la muerte de vuestro Hijo para nuestra redenci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Con el cuerpo y con el alma que Dios ha creado, nace Mar\u00eda. L\u00f3gicamente, por una con\u00adsecuencia natural deduce unas mejoras, una su\u00adperioridad de Mar\u00eda sobre todos los humanos, cl\u00e1sicas en la teolog\u00eda cat\u00f3lica: Aumento conti\u00adnuo de la gracia y enriquecimiento de los m\u00e9ri\u00adtos de Cristo; inmunidad de la concupiscencia, obrando siempre con agrado de Dios; ilumina\u00adci\u00f3n de su entendimiento y robustecimiento de la voluntad.<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente Mar\u00eda se convierte en el tes\u00adtimonio que \u00abhace conocer y adorar todo el poder de Dios que hizo en ella la gracia de do\u00adminar totalmente la naturaleza\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p><em>Mar\u00eda, Madre de la gracia<\/em><\/p>\n<p>Otra consecuencia de la elecci\u00f3n de Mar\u00eda es la mediaci\u00f3n. Es Madre de gracia y de misericordia. Como todos los grandes temas, lo ha desarrollado en la oraci\u00f3n; despu\u00e9s lo ha es\u00adcrito. Y tambi\u00e9n, como todas las realidades de Mar\u00eda, parten de Cristo. Ra\u00edz com\u00fan de la es\u00adcuela beruliana. Los dos, Cristo y Mar\u00eda, est\u00e1n tan \u00edntimamente unidos que es imposible sepa\u00adrarlos.<\/p>\n<p>En la Inmaculada parte de la decisi\u00f3n eterna en el seno trinitario; para la mediaci\u00f3n se retira al Nacimiento de Jes\u00fas, a la cuna. Pero para ella es la fase final de la elecci\u00f3n di\u00advina. Al considerar este misterio de Dios que nace, contempla el comienzo de una nueva \u00e9poca en la historia de la salvaci\u00f3n: La \u00e9poca de la Ley de gracia anulando la Ley de pecado. Se conmueve y agradece a Dios el haberla hecho nacer despu\u00e9s de este tiempo sagrado de gracia que produce continuamente gozo y ale\u00adgr\u00eda en los corazones.<\/p>\n<p>Han pasado aquellos primeros a\u00f1os, en que se sent\u00eda encerrada en los escr\u00fapulos, en la an\u00adgustia, en el miedo a la condenaci\u00f3n. Ahora vive a\u00f1os tranquilos, es alegre, siente gozo. Ayudada por san Vicente, ha encontrado al Dios del amor y de la paz. En una oraci\u00f3n que redacta con un estilo conciso en pocas palabras agrupa ideas y razones en las que a veces es dif\u00edcil ver la relaci\u00f3n. Su pensamiento va lejos, m\u00e1s de prisa que las palabras, dando saltos, pero sin dejar nada sin razonar. En pocas l\u00edneas explica por qu\u00e9 Mar\u00eda es Madre de Gracia y de Misericordia: \u00abNo sin raz\u00f3n la santa Iglesia la llama Madre de Misericordia. Y lo es porque es Madre de gracia. Os veo, pur\u00edsima Virgen, Madre de gracia porque no s\u00f3lo hab\u00e9is dado la materia para formar el sagrado cuerpo de vuestro Hijo \u2014pues por entonces a\u00fan no erais madre\u2014, sino que le hab\u00e9is introducido en el mundo. Sois al mismo tiempo Madre de Dios y Madre de un hombre\u00bb.<\/p>\n<p>Este Hijo, desde su nacimiento, trae al mundo una nueva ley de vida eterna. De ah\u00ed que Mar\u00eda sea \u00abMadre de la ley de gracia, pues es Madre de la misma gracia\u00bb. La consecuencia es inesperada: Mar\u00eda es superior a Mois\u00e9s, y \u00absi el pueblo de Israel honraba tanto a Mois\u00e9s, por el cual recib\u00eda la manifestaci\u00f3n de la voluntad de Dios, \u00a1qu\u00e9 amor y servicio no debiera daros yo por haber tra\u00eddo al mundo vos misma al Dios de la Ley de gracia!<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n de Mar\u00eda tiene una proyecci\u00f3n hacia los hombres. La Iglesia lo admite y le da el t\u00edtulo de Madre Mediadora entre Jes\u00fas y los hombres. Debemos creer que Dios no quiere nada m\u00e1s \u00abque seamos ayudados por la Santa Virgen en todas nuestras necesidades, siendo, me parece, imposible que la bondad de Dios le niegue nada, porque como su divina y amorosa mirada jam\u00e1s se ha separado de ella, que conti\u00adnuamente es seg\u00fan su coraz\u00f3n, debe creer que su voluntad est\u00e1 siempre dispuesta a concederle lo que le pida, ya que tampoco ella nunca le pide nada que no sea para su gloria y nuestro bien\u00bb.<\/p>\n<p><em>Rezos y peregrinaciones<\/em><\/p>\n<p>Santa Luisa aparece como una mujer bien formada en teolog\u00eda sobre la Virgen Mar\u00eda, sencillamente por medio de la lectura, la reflexi\u00f3n y la meditaci\u00f3n. Su piedad resulta m\u00e1s intelec\u00adtual que afectiva al querer razonar no s\u00f3lo las ideas, sino tambi\u00e9n sus emociones. Su psicolo\u00adg\u00eda analiza, como un cirujano, los tejidos de su mente hasta llegar a lo m\u00e1s profundo de sus ideas. Y, sin embargo, su vida pr\u00e1ctica, su vivir diario experimentaba todo el peso de la devo\u00adci\u00f3n popular sin mojigater\u00eda, como se lo escribe al Abad de Vaux con motivo de la devoci\u00f3n de una Hija de la Caridad: \u00abLe dir\u00e9, pues, se\u00f1or, respecto a la devoci\u00f3n de Sor Magdalena que me parece podr\u00eda f\u00e1cilmente rezar cada d\u00eda dos decenas del rosario, lo que supondr\u00eda los quince misterios por semana, si el s\u00e1bado rezase tres. En cuanto a acostarse sobre paja, me parece que tiene m\u00e1s de sombra de mortificaci\u00f3n que de mortificaci\u00f3n verdadera\u00bb.<\/p>\n<p>Los grandes problemas de su vida personal, familiar y de la Compa\u00f1\u00eda se los presenta a Mar\u00eda envueltos en una piedad popular como cualquier persona devota de su tiempo. As\u00ed, cuando su hijo Miguel siente que se est\u00e1 que\u00addando sordo con la amenaza de perder el em\u00adpleo y caer en el paro, acude al piadoso devoto de Mar\u00eda, H. Fiacre, para que haga \u00abuna no\u00advena a la Sant\u00edsima Virgen\u00bb y, a\u00f1os antes, cuando el hijo llevaba una vida un tanto alejada de Dios, acudi\u00f3 a Mar\u00eda para que intercediera por \u00e9l y, como una de aquellas mujeres de su tiempo, hasta le hizo una promesa si ayudaba a su querido hijo. As\u00ed se lo comunica a san Vi-cente<sup>23<\/sup> y lo escribe para que conste: \u00abEsta pro\u00admesa est\u00e1 ya cumplida, pues he enviado a Chartres una imagen peque\u00f1a de Nuestra Se\u00ad\u00f1ora; a San L\u00e1zaro el cuadrito de la Virgen en el que est\u00e1 el rosario de perlas; y a la Casa, la Sant\u00edsima Virgen de madera, teniendo un rosarito de nueve cuentas para honrar los nueve meses que Nuestro Se\u00f1or pas\u00f3 en el vientre de la Sant\u00edsima Virgen\u00bb.<\/p>\n<p>El rosario de nueve cuentas lo hab\u00eda ideado la misma Luisa enamorada de la Virgen Mar\u00eda en su misterio de estar encinta, esperando ilusio\u00adnada nueve meses el nacimiento de su Hijo Dios, como ella tambi\u00e9n esper\u00f3 emocionada nueve meses el nacimiento de su hijo Miguel. Es muy com\u00fan en la piedad popular inventar devocio\u00adnes, im\u00e1genes y procesiones a la Madre de Dios que algunos consideran actos o ritos supersticio\u00adsos, pero que en realidad no es nada m\u00e1s que un deseo popular de expresar el amor. As\u00ed se lo cuenta a su director san Vicente: \u00abEl rosarito es la devoci\u00f3n para la que le ped\u00ed permiso a su ca\u00adridad hace tres a\u00f1os y que hago en privado, te\u00adniendo en un cofrecito cantidad de estos rosarios con pensamientos escritos en un papel sobre este tema, para dejarlos a nuestras Hermanas des\u00adpu\u00e9s de mi muerte, si su caridad lo permite; nin\u00adguna lo sabe. Es para honrar la vida oculta de Nuestro Se\u00f1or en su estado de aprisionamiento en las entra\u00f1as de la Sant\u00edsima Virgen, y para fe\u00adlicitarla a ella por su dicha durante aquellos nueves meses; las tres cuentas peque\u00f1as para salu\u00addarla con sus hermosos t\u00edtulos de Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa del Esp\u00edritu Santo. Esto es lo principal de esta devoci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La devoci\u00f3n que tiene a la Virgen Mar\u00eda Luisa de Marillac con sus problemas, alegr\u00edas y necesidades es, en verdad, una devoci\u00f3n popular, pero sin ning\u00fan aire de extravagancia. Es una piedad seria que hunde las ra\u00edces en la teolog\u00eda cat\u00f3lica y en la espiritualidad vicenciana. Por eso cuando san Vicente la aconseja que abandone esa devoci\u00f3n por considerarla un tanto innova\u00addora, ella lo acepta, aunque le manifiesta su dolor: \u00abCreo un deber decir a su caridad que he tenido un poco de dolor, y lo sigo teniendo, en dejar esas sencillas oraciones, porque pensaba que la Sant\u00edsima Virgen quer\u00eda le rindiese ese in\u00adsignificante deber de gratitud; y me consuelo con Ella present\u00e1ndole lo que me impide hacerlo, con el prop\u00f3sito de intentar agradarle de alguna otra forma y servirla con m\u00e1s fervor\u00bb.<\/p>\n<p><em>Peregrinaci\u00f3n a Chartres<\/em><\/p>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas de la devoci\u00f3n po\u00adpular es visitar los santuarios de la Virgen. Es lo que hace santa Luisa y, cuando no puede, quiere que le cuenten lo que ha visto quien los ha visitado. As\u00ed se lo pide al P. Portail que est\u00e1 en Italia y ha tenido ocasi\u00f3n de visitar a Nuestra Se\u00f1ora de Loreto: \u00abSepa que si Dios me con\u00adcede esta gracia de ver su tan deseado regreso, no he de considerar que viene usted de Marse\u00adlla, sino de Roma de donde he de pedirle mu\u00adchas noticias, y de Nuestra Se\u00f1ora de Loreto, en caso de que haya usted estado all\u00ed. Comience usted a refrescar su memoria, por favor\u00bb.<\/p>\n<p>Concretamente santa Luisa peregrin\u00f3 a Chartres para visitar a su Madre, la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, el 14 de octubre de 1644. Era viernes y estuvo all\u00ed s\u00e1bado, domingo y lunes. Es una peregrinaci\u00f3n con un sabor totalmente popular. All\u00ed, aquella madre con un hijo que co\u00admienza a desviarse del camino de Dios, aquella fundadora de las Hijas de la Caridad inten\u00adtando consolidar a las Hermanas en su voca\u00adci\u00f3n, aquella mujer temerosa de ofender a su Creador, de rodillas ante una imagen de la Vir\u00adgen en la cripta de la catedral le presenta a Mar\u00eda todas estas preocupaciones como lo har\u00eda cualquier piadosa mujer de pueblo ago\u00adbiada por los problemas terrenos.<\/p>\n<p>En el relato que hace a san Vicente le dice que el s\u00e1bado lo pas\u00f3 agradeciendo a Dios todos los favores <em>y <\/em>gracias que le hab\u00eda hecho a ella. Y pasa r\u00e1pidamente al domingo: \u00abLa de\u00advoci\u00f3n del domingo, en la capilla de la Santa Virgen, fue por las necesidades de mi hijo\u00bb. As\u00ed de conciso lo escribe. Nos parece una cosa na\u00adtural, que una madre rece por su hijo, pero en este caso guarda un sentido m\u00e1s doloroso, pues conocemos la vida azarosa de Miguel Le Gras y los disgustos que ocasion\u00f3 a su madre por estos a\u00f1os. Despu\u00e9s de terminar la teolog\u00eda no quiso ordenarse de sacerdote y abandon\u00f3 el se\u00adminario. Tan solo mes y medio despu\u00e9s de acu\u00addir santa Luisa a Chartres, Miguel desapareci\u00f3 de casa, y Luisa, angustiada, escribe a san Vi\u00adcente: Ay\u00fademe, por favor, porque \u00aben este mundo no puedo obtener ayuda de nadie, y apenas la he tenido nunca si no es de su caridad\u00bb.<\/p>\n<p>No es extra\u00f1o, por lo tanto, que escriba la\u00adc\u00f3nicamente tan s\u00f3lo que reza por su hijo a la otra Madre que puede salvarlo y que acuda a Mar\u00eda en piadosa peregrinaci\u00f3n y le ofrezca, como cualquier mujer, un cuadro de la Virgen para adornar un altar de la iglesia de los misio\u00adneros pa\u00fales en San L\u00e1zaro, <em>pues soy tan desgraciada que la ofensa que ha cometido mi hijo ha salido de una de las casas, <\/em>le escribe a san Vicente en otra ocasi\u00f3n. Y es que su hijo Miguel viv\u00eda entonces en la casa de los Buenos Hijos de los pa\u00fales. Como un s\u00edmbolo del gran amor que tiene por el hijo, para pagar el cuadro ha tenido que vender algunas sortijas que a\u00fan le quedaban de cuando estuvo casada.<\/p>\n<p>Benito Mart\u00ednez Betanzos, cm<\/p>\n<p>CEME, 2017<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO 8: colof\u00f3n: la Virgen Mar\u00eda No se debe hablar del Hijo sin hablar tam\u00adbi\u00e9n de la Madre. 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