{"id":405258,"date":"2024-07-06T08:13:19","date_gmt":"2024-07-06T06:13:19","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405258"},"modified":"2023-08-18T21:14:24","modified_gmt":"2023-08-18T19:14:24","slug":"el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/","title":{"rendered":"El Cristo de las Hijas de la Caridad (VII)"},"content":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 7: la encarnaci\u00f3n y la eucarist\u00eda<\/p>\n<p><em>La comuni\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Enfrascada en la oraci\u00f3n y guiada por san Vicente, experimenta en sentido m\u00edstico la pre\u00adsencia del Hijo humanado del Padre, especial\u00admente en la eucarist\u00eda y m\u00e1s a\u00fan en la comuni\u00f3n. A las Hermanas les explica que la encarnaci\u00f3n se realiza para redimir a los hom\u00adbres y la eucarist\u00eda se constituye para santifi\u00adcarlos, y \u00abno solamente por la aplicaci\u00f3n de los m\u00e9ritos de su encarnaci\u00f3n y muerte, sino tam\u00adbi\u00e9n por la comunicaci\u00f3n que su bondad desea hacernos de todas las acciones de su vida\u00bb&#8217;. Es tremenda esta experiencia m\u00edstica de santa Luisa de sentir, durante la comuni\u00f3n, que hay como una simbiosis de las acciones de Jes\u00fas a las de ella. Idea beruliana de sentir los estados de Jes\u00fas, no s\u00f3lo como una comunicaci\u00f3n de sus m\u00e9ritos sino tambi\u00e9n de sus mismas acciones.<\/p>\n<p>Conviene recordar que en el siglo XVII en general se consideraba la comuni\u00f3n, m\u00e1s que una parte lit\u00fargica integrante de la Eucarist\u00eda, como una uni\u00f3n personal de Jes\u00fas con la per\u00adsona que comulgaba. As\u00ed la presencia invisible de Jes\u00fas se hace visible y activa en la eucarist\u00eda y en la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin la eucarist\u00eda no hay nada que valga la pena en este mundo ni tiene sentido la creaci\u00f3n, pues el proyecto del amor de la Trinidad era que, al darse al mundo por la Encarnaci\u00f3n, su presencia real se perpetuase en la eucarist\u00eda. Es lo que quiso reflejar Andr\u00e9s Rublev en su fa\u00admoso icono \u00abLa Trinidad\u00bb. Al poner la eucaris\u00adt\u00eda en el centro de las tres divinas Personas parece querer reflejar que el proyecto del amor de la Trinidad era que el honor y la gloria que le daba la Segunda Persona Encarnada se per\u00adpetuase en la eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>No es violentar la mentalidad de santa Luisa afirmar que tambi\u00e9n lo expuso ella, cuando meditaba que, al no haber vida espiri\u00adtual sin la Encarnaci\u00f3n, tampoco la hay sin la eucarist\u00eda. Uno de los puntos de su espiritualidad es que la Eucarist\u00eda es una exigencia de la Encarnaci\u00f3n y su resultado final, que es causa y efecto de la uni\u00f3n del hombre con Dios, y de los hombres entre ellos, como participantes de la misma y \u00fanica humanidad. Sin la Eucarist\u00eda la Encarnaci\u00f3n quedar\u00eda inacabada. Si el Hijo de Dios se encarn\u00f3 para que un hombre creado fuera Dios y le diera a la Trinidad el culto que merece, la Eucarist\u00eda es necesaria para que con\u00adtin\u00fae ese mismo culto a trav\u00e9s de los siglos. De este modo <em>\u00abla Eucarist\u00eda nos permite acoger m\u00e1s concretamente el significado y el valor de la Encarnaci\u00f3n\u00bb. <\/em>La Eucarist\u00eda hace presente entre los hombres al Hijo de Dios encarnado en cada momento y en cualquier lugar. Era l\u00f3gica, por lo tanto, la devoci\u00f3n que ten\u00eda santa Luisa, y re\u00adcomendaba a las Hermanas, de visitar y adorar al Sant\u00edsimo a\u00fan en los viajes<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>Los cat\u00f3licos viv\u00edan el culto eucar\u00edstico. Los Autos Sacramentales en Espa\u00f1a y los reta\u00adblos, sagrarios y custodias de todo el mundo in\u00addican que en aquel siglo el Sant\u00edsimo Sacramento era considerado, como la presencia real de Jesucristo Dios al que se le visita y se le adora. El momento cumbre de la Eucarist\u00eda era la elevaci\u00f3n de la Hostia, cuando todos los fieles miraban, cre\u00edan y adoraban a Jesucristo, Dios y hombre verdadero, bajo las especies de pan. En el siglo de santa Luisa nacen congre\u00adgaciones religiosas consagradas de una ma\u00adnera especial al culto eucar\u00edstico, y toma auge la devoci\u00f3n a las \u00abcuarenta horas\u00bb: tres d\u00edas de adoraci\u00f3n a Cristo expuesto en la custodia, im\u00adpetrando a veces su misericordia por alguna calamidad p\u00fablica. La fiesta del <em>Corpus <\/em>se exal\u00adtaba con todo el barroquismo de la \u00e9poca a trav\u00e9s de las procesiones por las calles enga\u00adlanadas.<\/p>\n<p>Dios encarnado se qued\u00f3 en la Eucarist\u00eda no s\u00f3lo para ser adorado, sino para incorporar\u00adnos a su humanidad, llevando su misma vida, porque \u00abla enormidad de su amor por nosotros no se content\u00f3 con la Encarnaci\u00f3n, sino que queriendo una uni\u00f3n inseparable de la natura\u00adleza divina con la humana, la ha hecho despu\u00e9s de la Encarnaci\u00f3n en la admirable invenci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento del Altar&#8230;; y esta uni\u00f3n es medio para la uni\u00f3n del Creador con su criatura, aunque no todos participen, a causa de su libre voluntad\u00bb; y lo m\u00e1s admirable es que \u00abs\u00f3lo el Esp\u00edritu Santo puede hacernos com\u00adprender la grandeza de este Misterio\u00bb, y empu\u00adjarnos a dar testimonio de esta verdad<sup>4<\/sup>. Tambi\u00e9n el Comit\u00e9 para el Jubileo del a\u00f1o 2000 manifest\u00f3 esta mentalidad que ya tuvo santa Luisa hace casi cuatrocientos a\u00f1os.<\/p>\n<p><em>Eucarist\u00eda y Redenci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>La <em>redenci\u00f3n <\/em>supone que un redentor toma sobre s\u00ed el peso de la culpa de otra persona y paga un rescate para librarle de la prisi\u00f3n o de la esclavitud. En la redenci\u00f3n siempre aparecen las vivencias de perdici\u00f3n y salvaci\u00f3n, de pe\u00adcado y rescate, de opresi\u00f3n y liberaci\u00f3n. Para el cristiano del siglo XVII franc\u00e9s la idea m\u00e1s extendida de redenci\u00f3n era el pago de una pena por Jesucristo, obediente a un Padre que sin una v\u00edctima no nos habr\u00eda perdonado. Esta exa\u00adgeraci\u00f3n teol\u00f3gica supone en el Padre senti\u00admientos contra el Hijo hecho pecado y v\u00edctima expiatoria.<\/p>\n<p>Sin embargo, santa Luisa tiene otro con\u00adcepto de redenci\u00f3n, centrada m\u00e1s en la encar\u00adnaci\u00f3n que en la crucifixi\u00f3n. Para ella, tan pronto como la divinidad se une a la humani\u00addad, el hombre queda justificado, pasando del estado de pecado al de comuni\u00f3n con el Hijo Dios que nos aplica sus m\u00e9ritos. \u00abViene a ser <em>\u00admedita santa Luisa- <\/em>como el aire sin el cual el alma no tiene vida, y as\u00ed es como he visto la Re\u00addenci\u00f3n de los hombres en la Encarnaci\u00f3n, y su santificaci\u00f3n por esta manera de uni\u00f3n del hom\u00adbre con Dios en la persona de su Hijo, apli\u00adcando continuamente sus m\u00e9ritos a cada alma asociada a la uni\u00f3n personal de Dios en un hombre, la cual honra toda la naturaleza hu\u00admana haciendo que Dios la mire en todos como su imagen si no est\u00e1 desfigurada por el rechazo de la aplicaci\u00f3n de los m\u00e9ritos de su Hijo, que solo se hace por el pecado\u00bb.<\/p>\n<p>La <em>Eucarist\u00eda <\/em>tambi\u00e9n es redentora. Cuando el Hijo de Dios se encarn\u00f3 en el seno de Mar\u00eda, rescatando a la humanidad, ten\u00eda la intenci\u00f3n de prolongar esta uni\u00f3n en la Eucarist\u00eda. Se puede decir que la Eucarist\u00eda es una parte im\u00adprescindible de su vida y el culmen de la En\u00adcarnaci\u00f3n continuada hasta la Cruz; es el nuevo Calvario donde se realiza la salvaci\u00f3n humana de una manera incruenta.<\/p>\n<p>Conviene recalcar que la carne que se sacrifica y se come en la Eucarist\u00eda es la carne que hab\u00eda tomado el Hijo de Dios en la encarna\u00adci\u00f3n. Y si es la misma carne, deducimos que la finalidad que tiene en la Eucarist\u00eda no es s\u00f3lo la de darnos su cuerpo como fuerza para se\u00adguirlo, sino tambi\u00e9n el darse a nosotros como fruto de salvaci\u00f3n. Sin embargo, el cuerpo que nos da en comida no es su cuerpo en estado de vida terrena. Es un cuerpo animado por el poder divino que tendr\u00e1 despu\u00e9s de la Resu\u00adrrecci\u00f3n y de la Ascensi\u00f3n, pues la persona de ese cuerpo humano es la Segunda Persona de la Trinidad, y Jes\u00fas al instituir la Eucarist\u00eda ten\u00eda conciencia de ello. Por eso dijo \u00abhaced esto en memoria m\u00eda\u00bb, porque \u00c9l es Dios con dominio sobre el tiempo.<\/p>\n<p>La Trinidad responde a estos sentimientos de santa Luisa de Marillac d\u00e1ndole las grandes experiencias contemplativas con motivo o du\u00adrante la comuni\u00f3n. Ella parece comprenderlo y anota detalladamente cada momento: <em>De tiempo en tiempo, la vierta de mis infidelidades roe hace temer acercarme a la comuni\u00f3n&#8230; Y en la fiesta de Todos los Santos me pareci\u00f3 sentir que Dios quer\u00eda venir a m\u00ed. No como a un lugar de recreo o alquilado, sino como a su propia heredad que le pertenec\u00eda totalmente&#8230; Y por un sentimiento de amor al Sant\u00edsimo Sacramento, tem\u00eda comulgar, pero, no dejando de comulgar, sent\u00ed que se me reprend\u00eda&#8230; En la santa Misa, me pareci\u00f3 que Nuestro Se\u00f1or le presentaba a su Santa Madre mi indignidad, y pensando que yo era aceptada&#8230; El d\u00eda de san Bernardo, habiendo comulgado, sent\u00ed fuer\u00adtemente un deseo de ocuparme solo de Dios&#8230; El d\u00eda de san Benito habiendo rehusado comulgar, me sent\u00ed presionada interiormente a comulgar y le ped\u00ed a Dios que, si era su Voluntad, se lo indicara a mi confesor; el cual, sin yo decirle nada, me llam\u00f3 para que comul<\/em><em>gase. <\/em>Y lo m\u00e1s impresionante para ella, el Des\u00adposorio m\u00edstico con Jesucristo se realiz\u00f3 des\u00adpu\u00e9s de comulgar.<\/p>\n<p><em>La Eucarist\u00eda y la vida personal<\/em><\/p>\n<p>Nadie le puede sugerir a Dios que tome ini\u00adciativas para amar, pues El es amor. Lo experi\u00admentamos especialmente en el momento de la comuni\u00f3n. Santa Luisa manifiesta que \u00abtene\u00admos que agradecerle a Dios el amor que nos ha manifestado al darse a nosotros en la sagrada Comuni\u00f3n\u00bb. Porque \u00abparece que se da a nos\u00adotros en la Sagrada Hostia, solamente para nuestra santificaci\u00f3n, y no s\u00f3lo aplic\u00e1ndonos los m\u00e9ritos de su Encarnaci\u00f3n y muerte, sino tam\u00adbi\u00e9n por la comunicaci\u00f3n que su bondad quiere hacernos de todas las acciones de su vida y me\u00adternos en la pr\u00e1ctica de sus virtudes, dese\u00e1ndo\u00adnos semejantes a \u00c9l por el amor\u00bb.<\/p>\n<p>Estaba convencida de que la comuni\u00f3n re\u00adaliza una uni\u00f3n \u00edntima entre el creyente y Jes\u00fas. Lo sinti\u00f3 en una experiencia m\u00edstica que tuvo dos meses antes de morir y que impresion\u00f3 tanto a las Hijas de la Caridad que la copiaron en el Manuscrito llamado de Ch\u00e9tif: \u00abEl d\u00eda de Santa Genoveva de 1660 [3 de enero], yendo a la Sagrada Comuni\u00f3n, sent\u00ed, al ver la Sagrada Hostia, una sed extraordinaria que part\u00eda de un sentimiento de que \u00c9l quer\u00eda darse a m\u00ed con la sencillez de su divina Infancia. Y al recibirle y durante mucho tiempo despu\u00e9s, mi esp\u00edritu qued\u00f3 ocupado en una comunicaci\u00f3n \u00edntima que me hac\u00eda comprender que no se daba El s\u00f3lo sino con todos los m\u00e9ritos de sus misterios; y esta comunicaci\u00f3n me dur\u00f3 todo el d\u00eda, no por v\u00eda de ocupaci\u00f3n forzada e interior, sino por v\u00eda de presencia y de aplicaci\u00f3n a las ocasiones, como ocurri\u00f3 con algo que me mortificaba. Sent\u00ed la advertencia de que Jes\u00fas, habi\u00e9ndose dado enteramente a m\u00ed, acompa\u00f1ado del m\u00e9rito de todos sus misterios, era necesario que yo aprovechara esta ocasi\u00f3n para participar de su sumisi\u00f3n en las humillaciones\u00bb.<\/p>\n<p>Y ve\u00eda que la comuni\u00f3n la llevaba a parti\u00adcipar de la felicidad en la gloria junto con todos los santos: \u00abLa Sagrada Comuni\u00f3n del Cuerpo de Jesucristo nos hace participar realmente en el gozo de la Comuni\u00f3n de los Santos del Cielo, que la Encarnaci\u00f3n y Muerte del Hijo de Dios nos han merecido; habiendo sido tan completa la reconciliaci\u00f3n de la naturaleza humana al\u00adcanzada por tal medio, que el Amor de Dios no ha podido ya separarse de ella. Y as\u00ed como en el Cielo Dios se ve en el hombre por la uni\u00f3n hipost\u00e1tica del Verbo hecho Hombre, as\u00ed ha querido estar en la tierra para que los hombres no est\u00e9n separados de \u00c9l.<\/p>\n<p>La fe nos lo asegura y la m\u00edstica nos con\u00advence experiencialmente que en la comuni\u00f3n se da una transformaci\u00f3n caracter\u00edstica y \u00fanica entre el ser humano que comulga y Jesucristo que se da en comida, pues no es el hombre el que asimila el alimento sino el alimento lo que asimila al hombre. Cuando se come, el hombre convierte en sangre suya lo comido, mientras que en la comuni\u00f3n, lo comido transforma al hombre en la misma naturaleza divina que tiene el alimento. No es Cristo el que se transforma en hombre sino el hombre quien se convierte en Cristo. La persona humana se convierte en un <em>ser divino. <\/em>Cuando se comulga, el hombre y Jes\u00fas tienen \u00abla misma carne y la misma san\u00adgre\u00bb, seg\u00fan san Cirilo de Jerusal\u00e9n, y nos con\u00advertimos en \u00abconsangu\u00edneos\u00bb de Cristo, seg\u00fan Gesteira Garza. Nos transformamos en Cristo. Santa Luisa lo expresa de una manera m\u00e1s sen\u00adcilla y m\u00e1s acorde con la mentalidad corriente, a pesar de estar envuelta en una experiencia contemplativa inefable: \u00abEl lunes, en la Sagrada Comuni\u00f3n, en el momento de recibirla, sent\u00ed de pronto la advertencia o deseo de que Nuestro Se\u00f1or viniera a mi acompa\u00f1ado de sus virtudes para comunic\u00e1rselas, porque me parece que antes me hab\u00eda sentido avergonzada del abuso que hab\u00eda hecho del honor de recibirle\u00bb.<\/p>\n<p>La posibilidad de unirse el hombre con su Dios por la comuni\u00f3n era un misterio inconce\u00adbible y tremendo tambi\u00e9n para una mujer pia\u00addosa como era ella. No era por influjo del jansenismo, ni siquiera por la mentalidad agus\u00adtiniana del siglo XVII, era por esa experiencia m\u00edstica del Esp\u00edritu Santo por la que se sent\u00eda obligada a una profunda preparaci\u00f3n personal: \u00abDe un tiempo a otro, especialmente en las grandes solemnidades, la vista de mi abyecci\u00f3n al recordar mis faltas e infidelidades a Dios me hace temer acercarme a la Santa Comuni\u00f3n; unas veces por un sentimiento de desagrado de que un Dios tan bueno venga a lugar tan mise\u00adrable, y otras, por temer que mi enorme teme\u00adridad me atraiga de la justicia de Dios alg\u00fan castigo ejemplar en la recepci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento. Hall\u00e1ndome el d\u00eda de la fiesta de Todos los Santos en la verdadera consideraci\u00f3n de mi vileza, me pareci\u00f3 que a mi alma se le daba a entender que su Dios quer\u00eda venir a m\u00ed, no como a lugar de placer o alquilado, sino como a su propia heredad o lugar que le perte\u00adnece enteramente; y que no pod\u00eda yo negarle la entrada, y que, siendo tierra viva, deb\u00eda reci\u00adbirle con gozo como a su soberano due\u00f1o, por simple aquiescencia y con el deseo de que mi coraz\u00f3n fuese el trono de su majestad\u00bb.<\/p>\n<p><em>La Misa y la Comuni\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>La se\u00f1orita Le Gras era mujer del siglo XVII. La comunidad que quiso est\u00e1 formada por un grupo de Hermanas reunidas en el nom\u00adbre de Jes\u00fas por el Esp\u00edritu Santo para servir a los pobres. La presencia real de Jes\u00fas en co\u00admunidad la realiza de una forma singular el Es\u00adp\u00edritu Santo en la Eucarist\u00eda que se convierte en el centro indispensable que sostiene a la co\u00admunidad entera.<\/p>\n<p>As\u00ed era la doctrina, pero en la pr\u00e1ctica, la mayor\u00eda de los devotos de aquellos tiempos pa\u00adsados miraban la \u00abMisa\u00bb como una parte de la vida particular de cada persona y la aceptaban como una devoci\u00f3n privada. Santa Luisa no emplea la palabra <sup>\u00ab<\/sup>eucarist\u00eda\u00bb, sino Santo y Sant\u00edsimo Sacramento o Misa y comuni\u00f3n, in\u00addicando que, tambi\u00e9n para ella, aunque mani\u00adfieste una realidad teol\u00f3gica de salvaci\u00f3n, la eucarist\u00eda era una devoci\u00f3n privada de su vida espiritual, tal como la consideraba la mayor\u00eda de los devotos de aquel tiempo.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac estaba familiarizada con la <em>Misa. <\/em>Por eso, porque era bueno para la vida espiritual, iba a Misa y procuraba que tambi\u00e9n fueran todos los d\u00edas las Hijas de la Caridad, sin m\u00e1s. Conoc\u00eda y asum\u00eda la teolog\u00eda clara del con\u00adcilio de Trento: la Misa es el Sacrificio de la Nueva Alianza que la Iglesia ofrece al eterno Padre; un Sacrificio impetratorio que obtiene el perd\u00f3n de los pecados [encargar\u00e1 Misas por las Hermanas y familiares difuntos] y un sacri\u00adficio que ofrendan los cristianos a su Dios.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque participara en la Misa, no frecuentaba la comuni\u00f3n por respeto a la grandeza del sacramento que exig\u00eda una preparaci\u00f3n constante y profunda de la persona humana inclinada al mal por el pecado original. De ah\u00ed que se necesitara permiso de los confe\u00adsores o superiores para comulgar. Ella misma lo ped\u00eda, y prohib\u00eda comulgar a las Hermanas sin su permiso o el del confesor.<\/p>\n<p>Hac\u00eda siglos que los fieles hab\u00edan abandonado la comuni\u00f3n frecuente, al tiempo que se multiplicaban las Misas. Si los jansenistas no hab\u00edan sido la causa de este abandono, s\u00ed fueron motivo para que muchos fieles se convencieran de la integridad de este alejamiento\u00bb, influ\u00adyendo as\u00ed en la vida espiritual de los cat\u00f3licos, incluso de las primeras Hijas de la Caridad, de las se\u00f1oras de las Caridades y de la misma Luisa de Marillac. La Iglesia cat\u00f3lica insist\u00eda en que la comuni\u00f3n un\u00eda a la persona con Jesu\u00adcristo Dios; y esto era ya una grandeza espiri\u00adtual independiente de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica. Por eso se aconsejaba comulgar, aunque no se participara en la Eucarist\u00eda, y <em>a\u00fan fuera de la Misa. <\/em>Dominada la Iglesia cat\u00f3lica de Francia en el siglo XVII por la oposici\u00f3n al calvinismo hugonote, se acentu\u00f3 la costumbre medieval de asistir y presenciar m\u00e1s que participar de la Eu\u00adcarist\u00eda que se celebraba de espaldas a los fieles, como algo propio del sacerdote, y se dej\u00f3 de lado el sentido de Cena del Se\u00f1or o de banquete comunitario celebrado por la asamblea.<\/p>\n<p>A pesar de esta costumbre, santa Luisa exi\u00adg\u00eda que la comunidad asistiera a Misa todos los d\u00edas y no poder hacerlo lo consideraba un impedimento para hacer nuevas fundaciones. Instalar el Sant\u00edsimo Sacramento en comuni\u00addad lo ve\u00eda necesario para poder adorarlo f\u00e1cil\u00admente, para que nuestro Se\u00f1or tomase posesi\u00f3n de la casa a la vista del pueblo y para pedirle que remediase nuestras necesidades. Cuando, en agosto de 1648, estall\u00f3 en Paris la revuelta de la Fronda, santa Luisa pasaba unos d\u00edas en el palacio de su amiga la duquesa de Liancourt, y espantada escribe a las Hermanas de la Casa: \u00abLes ruego que durante alg\u00fan tiempo haya siempre una o dos Hermanas ante el Sant\u00edsimo Sacramento para tratar de ayudar a tantas almas buenas a aplacar la ira de Dios sobre nos\u00adotros\u201d. Era la costumbre que propagaban nu\u00admerosas congregaciones religiosas fundadas para el culto eucar\u00edstico, y la devoci\u00f3n a las \u00abcuarenta horas\u00bb: tres d\u00edas de adoraci\u00f3n a Cristo expuesto en la custodia, impetrando su misericordia por alguna calamidad p\u00fablica.<\/p>\n<p>Si aplicamos esta mentalidad a los tiempos modernos, sacamos algunas consecuencias para hoy: grave tiene que ser el motivo por el que se celebren varias Eucarist\u00edas en una comunidad dividi\u00e9ndola en peque\u00f1os grupos, o por el que algunas Hermanas abandonan la Eucarist\u00eda co\u00admunitaria y participan de la que se celebra en otros lugares, a no ser por el servicio a los po\u00adbres o por animar otras Eucarist\u00edas que langui\u00addecer\u00edan sin su presencia: \u00abEn cuanto a las que piden o\u00edr la santa Misa fuera de casa, \u00bfno se po\u00addr\u00eda decir en el Hospital una Misa hacia las 9 o las 10? Es lo que se practica en el Hospital Mu\u00adnicipal. Pues temo que se acostumbren a salir\u00bb.<\/p>\n<p><em>La Nueva Alianza<\/em><\/p>\n<p>Seg\u00fan los evangelios, Jes\u00fas eligi\u00f3 el d\u00eda de la Pascua jud\u00eda, el d\u00eda en que se conmemoraba la renovaci\u00f3n de la Alianza de Yahv\u00e9 con su pueblo, para instituir la Eucarist\u00eda como la Nueva Alianza, sellada en forma de comida o cena. Por eso, para santa Luisa, la comuni\u00f3n pascual no es una comuni\u00f3n ordinaria. Comul\u00adgar el d\u00eda de Pascua es asumir la Nueva Alianza con todo lo que encierra el compromiso divino de ser su Dios y su apoyo en la vida, as\u00ed como el compromiso que hace el cristiano de no tener m\u00e1s Dios que el Dios de la Eucarist\u00eda: \u00abLa Sagrada Comuni\u00f3n del d\u00eda de Pascua, \u00fanica mandada por la Iglesia, me ha hecho pensar hoy que sus hijos iban a recibir el legado testamen\u00adtario de su Esposo; lo que me ha parecido era un tesoro para proveerme durante todo el a\u00f1o de cuanto necesitara, oblig\u00e1ndonos a escoger la vida de Jes\u00fas Crucificado por modelo de nues\u00adtra vida a fin de que su resurrecci\u00f3n sea para nosotros medio de gloria en la Eternidad\u00bb.<\/p>\n<p>Sentimientos muy parecidos a los que sinti\u00f3 un Domingo de Resurrecci\u00f3n, en una oraci\u00f3n contemplativa en la que el Esp\u00edritu Santo dese\u00adaba apoderarse de ella: \u00abEl d\u00eda de Pascua, mi meditaci\u00f3n fue el deseo de resucitar con Nues\u00adtro Se\u00f1or, y como sin muerte no hay resurrecci\u00f3n, vi que eran mis malas inclinaciones las que deb\u00edan morir y que yo deb\u00eda quedar com\u00adpletamente destruida por un amortiguamiento de la vivacidad de todo mi interior; lo cual ve\u00eda yo que no podr\u00eda conseguir por m\u00ed misma, pero me pareci\u00f3 que nuestro buen Dios me ped\u00eda mi consentimiento, que yo le di enteramente, para obrar El mismo lo que quer\u00eda en m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>La Encarnaci\u00f3n perpetuada en la Eucaris\u00adt\u00eda y asumida cada a\u00f1o en la Renovaci\u00f3n de los votos, pide que las Hijas de la Caridad, si\u00adguiendo a su fundadora, sean activas y contemplativas. Quien participa en la Eucarist\u00eda se ofrenda personalmente al Padre uni\u00e9ndose a la de Cristo y su <em>vida <\/em>debe ser ofrenda continua en la Eucarist\u00eda diaria. Y nos preguntamos \u00bfqu\u00e9 santidad viven quienes no ponen la Eucarist\u00eda como el fundamento de su vida? \u00bfC\u00f3mo inter\u00adpretan que quien come mi carne y bebe mi san\u00adgre tiene vida eterna y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda?<\/p>\n<p>Y como la realidad manifiesta que hay hombres que no conocen a Jesucristo o no se acercan a la Eucarist\u00eda, Dios los adhiere a su divinidad por medio de los m\u00e9ritos de su Hijo, aplicando \u00abel m\u00e9rito de sus acciones a las de las criaturas, ya pidiendo perd\u00f3n a su Padre para borrar nuestros cr\u00edmenes contrarios a las virtu\u00addes que El practic\u00f3, ya haciendo agradables a Dios las acciones virtuosas que, por su gracia, los hombres pueden hacer, uni\u00e9ndolas a sus m\u00e9\u00adritos&#8230; Es como el aire sin el cual el alma no tiene vida\u00bb. De esta manera se crea una pre\u00adsencia continua en el alma haci\u00e9ndola \u00abseme\u00adjante a \u00c9l, obrando en ella como lo tiene a bien y de acuerdo con sus necesidades para hacerla llegar a su fin; a cada una seg\u00fan sus desig\u00adnios\u00bb.<\/p>\n<p>No es raro encontrar en las cartas de santa Luisa la expresi\u00f3n \u00abnuestro Se\u00f1or y su santa Madre\u00bb, indicando la uni\u00f3n estrecha entre Madre e Hijo, como si quisiera indicar que no podemos comprender bien a Jes\u00fas si no abar\u00adcamos tambi\u00e9n a su Madre v Madre nuestra, la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda. De ah\u00ed que en cual\u00adquier tratado que estudie la persona y el men\u00adsaje que nos dej\u00f3 Jesucristo, haya que incorporar a la mujer a la que Jes\u00fas nos en\u00adtreg\u00f3 como Madre cuando mor\u00eda crucificado.<\/p>\n<p>Benito Mart\u00ednez Betanzos, cm<\/p>\n<p>CEME, 2017<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 7: la encarnaci\u00f3n y la eucarist\u00eda La comuni\u00f3n Enfrascada en la oraci\u00f3n y guiada por san Vicente, experimenta en sentido m\u00edstico la pre\u00adsencia del Hijo humanado del Padre, especial\u00admente en la eucarist\u00eda y m\u00e1s &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":405246,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-405258","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El Cristo de las Hijas de la Caridad (VII) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Cristo de las Hijas de la Caridad (VII) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo 7: la encarnaci\u00f3n y la eucarist\u00eda La comuni\u00f3n Enfrascada en la oraci\u00f3n y guiada por san Vicente, experimenta en sentido m\u00edstico la pre\u00adsencia del Hijo humanado del Padre, especial\u00admente en la eucarist\u00eda y m\u00e1s ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2024-07-06T06:13:19+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa1.jpg?fit=500%2C262\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"500\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"262\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"17 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/\"},\"author\":{\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\"},\"headline\":\"El Cristo de las Hijas de la Caridad (VII)\",\"datePublished\":\"2024-07-06T06:13:19+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/\"},\"wordCount\":4162,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa1.jpg?fit=500%2C262\",\"articleSection\":[\"Formaci\u00f3n Vicenciana\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/\",\"name\":\"El Cristo de las Hijas de la Caridad (VII) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa1.jpg?fit=500%2C262\",\"datePublished\":\"2024-07-06T06:13:19+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa1.jpg?fit=500%2C262\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa1.jpg?fit=500%2C262\",\"width\":500,\"height\":262},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El Cristo de las Hijas de la Caridad (VII)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\",\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\"},\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El Cristo de las Hijas de la Caridad (VII) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El Cristo de las Hijas de la Caridad (VII) - Somos Vicencianos","og_description":"Cap\u00edtulo 7: la encarnaci\u00f3n y la eucarist\u00eda La comuni\u00f3n Enfrascada en la oraci\u00f3n y guiada por san Vicente, experimenta en sentido m\u00edstico la pre\u00adsencia del Hijo humanado del Padre, especial\u00admente en la eucarist\u00eda y m\u00e1s ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_published_time":"2024-07-06T06:13:19+00:00","og_image":[{"width":500,"height":262,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa1.jpg?fit=500%2C262","type":"image\/jpeg"}],"author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@WeVincentians","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Mitxel Olabu\u00e9naga","Tiempo de lectura":"17 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/"},"author":{"name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859"},"headline":"El Cristo de las Hijas de la Caridad (VII)","datePublished":"2024-07-06T06:13:19+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/"},"wordCount":4162,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa1.jpg?fit=500%2C262","articleSection":["Formaci\u00f3n Vicenciana"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/","name":"El Cristo de las Hijas de la Caridad (VII) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa1.jpg?fit=500%2C262","datePublished":"2024-07-06T06:13:19+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa1.jpg?fit=500%2C262","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa1.jpg?fit=500%2C262","width":500,"height":262},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vii\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El Cristo de las Hijas de la Caridad (VII)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859","name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mitxel Olabu\u00e9naga"},"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa1.jpg?fit=500%2C262","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-1Hqq","jetpack-related-posts":[{"id":129151,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-contemplativa\/","url_meta":{"origin":405258,"position":0},"title":"Vida contemplativa","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"02\/03\/2014","format":false,"excerpt":"Aunque parezca extra\u00f1o, la exorbitante actividad de Luisa no destruy\u00f3 su experiencia de Dios, al contrario, la complet\u00f3. Luisa aparece en la historia de la espiritualidad como una de las mujeres m\u00e1s contemplativas; tan contemplativa como San Pablo, Santa Teresa o San Vicente de Pa\u00fal y tan activa como ellos.\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"cartel","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/01\/cartel.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":403835,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-de-marillac-mistica-iv\/","url_meta":{"origin":405258,"position":1},"title":"Santa Luisa de Marillac, m\u00edstica (IV)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"18\/11\/2021","format":false,"excerpt":"LA UNI\u00d3N M\u00cdSTICA CON JES\u00daS Influenciada por su director Vicente, sin abandonar la fuerza profunda de la divinidad que lleva en su sicolog\u00eda, se va uniendo d\u00eda a d\u00eda a la persona humana de Jes\u00fas, aunque, como B\u00e9rulle, no pueda evitar que considere siempre la Humanidad de Jes\u00fas el' cuanto\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":386870,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-de-marillac-y-la-eucaristia\/","url_meta":{"origin":405258,"position":2},"title":"Santa Luisa de Marillac y la Eucarist\u00eda","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/05\/2021","format":false,"excerpt":"El sacramento de la Eucarist\u00eda en el siglo XVII Santa Luisa de Marillac fue una mujer de su tiempo en todo, tambi\u00e9n en la experiencia espiritual y en su vida de fe. En la \u00e9poca que ella vivi\u00f3, el Magisterio de la Iglesia no propiciaba la comuni\u00f3n frecuente como en\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&resize=700%2C400 2x"},"classes":[]},{"id":107172,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/honrar-al-dios-trinidad\/","url_meta":{"origin":405258,"position":3},"title":"Honrar al Dios Trinidad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"30\/06\/2018","format":false,"excerpt":"En su oraci\u00f3n, su meditaci\u00f3n, Luisa de Marillac no se\u00adpara la Humanidad santa de Cristo de su Divinidad. Je\u00adsucristo, Hijo de Mar\u00eda, Jesucristo, Redentor del mundo, es el Hijo de Dios, la segunda Persona de la Sant\u00edsima Tri\u00adnidad. Con la Iglesia, Luisa descubre en Jesucristo al Dios que es Amor.\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/espiritualidad.jpg?fit=310%2C285&resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":118429,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-y-la-encarnacion\/","url_meta":{"origin":405258,"position":4},"title":"Santa Luisa y la Encarnaci\u00f3n","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"23\/03\/2020","format":false,"excerpt":"San Anselmo de Canterbury y la redenci\u00f3n El gran interrogante de los cristianos a largo de la historia ha sido saber por qu\u00e9 Dios se hizo hombre. De las cartas de san Pablo la teolog\u00eda occidental ha ido sacando principios para explicar que Cristo se hizo hombre para reparar el\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/10\/hijas-caridad1.jpg?fit=846%2C446&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/10\/hijas-caridad1.jpg?fit=846%2C446&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/10\/hijas-caridad1.jpg?fit=846%2C446&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/10\/hijas-caridad1.jpg?fit=846%2C446&resize=700%2C400 2x"},"classes":[]},{"id":387144,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-eucaristia-fuente-y-culmen-de-la-vida-cristiana\/","url_meta":{"origin":405258,"position":5},"title":"La Eucarist\u00eda fuente y culmen de la vida cristiana","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"03\/03\/2016","format":false,"excerpt":"Cada vez que com\u00e9is de este pan y beb\u00e9is de esa copa, proclam\u00e1is la muerte del Se\u00f1or, hasta que El vuelva\u00bb. (I Cor 11,26). \u00ad\u00abNuestra vida debe tender a la celebraci\u00f3n diaria de la Cena del Se\u00f1or como a su culmen: de ella dimana, en efecto, como de su fuente,\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/"},"img":{"alt_text":"asd","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/asd-6-300x224.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405258","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=405258"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405258\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":405259,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405258\/revisions\/405259"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/405246"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=405258"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=405258"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=405258"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}