{"id":405256,"date":"2024-07-04T08:11:57","date_gmt":"2024-07-04T06:11:57","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405256"},"modified":"2023-08-18T21:13:12","modified_gmt":"2023-08-18T19:13:12","slug":"el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vi\/","title":{"rendered":"El Cristo de las Hijas de la Caridad (VI)"},"content":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO 6: comuni\u00f3n con la vida de Jes\u00fas<\/p>\n<p><em>Seguirle no es copiarle<\/em><\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas nos dice que \u00c9l es <em>el camino, <\/em>sabemos que no se refiere a un seguimiento local, como si se caminara al lado o detr\u00e1s de Jes\u00fas. Todos sabemos la realidad de que el se\u00adguimiento se realiza en el interior de cada per\u00adsona, donde se hace la uni\u00f3n de dos vidas personales: la de cada hombre y la de Jes\u00fas. \u00abSe trata de un camino interior, que se encarna en una aventura exterior, y que nos impide es\u00adtablecer permanentemente nuestra tienda en un lugar, en una situaci\u00f3n\u00bb (Garc\u00eda Paredes).<\/p>\n<p>Santa Luisa inicia el camino y anima a las Hermanas a que lo inicien con acciones exter\u00adnas que copian las que hizo Jes\u00fas: <em>como Jes\u00fas, tal que Jes\u00fas, ya que Jes\u00fas. <\/em>Es decir, comienza presentando a Jes\u00fas como un maestro que da ense\u00f1anzas para que las sigamos y nos pre\u00adsenta, en la flaqueza humana, su vida para que la imitemos, porque en las entra\u00f1as del seguimiento aparece con fuerza la idea de imitaci\u00f3n. En este sentido se ha hecho proverbial aquella frase que san Vicente aconsej\u00f3 al joven P. Du-rand: \u00abCuando se trate de hacer alguna buena obra, d\u00edgale al Hijo de Dios: Se\u00f1or, si t\u00fa estu\u00advieras en mi lugar, \u00bfqu\u00e9 har\u00edas en esta ocasi\u00f3n?\u00a0 Si el seguimiento es algo interior al hombre, quien sigue a Jes\u00fas siente la fuerza del Esp\u00edritu de Jesucristo empuj\u00e1ndole a imitar su manera de vivir y obrar, pues todo lo que hizo el Hijo de <em>Dios lo hizo para nuestro ejemplo e ins\u00adtrucci\u00f3n, principalmente su vida comprometida; <\/em>ya que su vida no fue nada m\u00e1s que un <em>peregrinaje continuo <\/em>que debe ser ejemplo del nuestro.<\/p>\n<p>Para exponer el seguimiento con claridad y al mismo tiempo, facilitar llevarlo a la pr\u00e1ctica de una manera sencilla, santa Luisa dice que en los comienzos el seguimiento de Jes\u00fas se reduce a <em>imitar su vida, <\/em>a tomar un pincel y, guiados por su Esp\u00edritu, copiar en el lienzo de nuestra alma los rasgos m\u00e1s salientes del modelo Jes\u00fas. Es la etapa en la que nos esforzamos por dominar las pasiones y adquirir las virtudes de Jesucristo, especialmente las de nuestro esp\u00edritu. Es el tiempo de abatir el orgullo y el amor propio y de intentar asumir el anonadamiento, la humildad de Jes\u00fas, <em>el ejemplar que hay que imitar. <\/em>Sin embargo, esto es insuficiente, porque el segui\u00admiento no puede consistir en una imitaci\u00f3n ma\u00adterial de todo lo que dijo o hizo Jes\u00fas, sino en ser inventivos como lo fue \u00c9l; consiste en reinterpretar su proyecto, su evangelio y hacerlo ca\u00admino para el mundo de este siglo, y para ello, san Vicente propone que nos revistamos del es\u00adp\u00edritu de Jesucristo, que nos enraicemos en \u00c9l y nos transformemos en <em>otro Cristo.<\/em><\/p>\n<p>El seguimiento que hab\u00eda comenzado por una imitaci\u00f3n en forma de pintura, copiando a Jes\u00fas en nuestra alma como en un lienzo, se convierte en una fuerza interior para asumir su vida como vida propia hasta hacer de nuestra vida <em>una prolongacian de la suya <\/em>y convertirnos en \u00abotro Cristo\u00bb (Ef 4, 15). En esta segunda etapa, Jes\u00fas ya no es un modelo est\u00e1tico a co\u00adpiar, Jes\u00fas se convierte en la fuerza primordial que dirige nuestro obrar desde lo \u00edntimo del ser, por los sacramentos, signos humildes y eficien\u00adtes de la presencia real de Jes\u00fas en la tierra y acciones de Dios encarnado. En los sacramen\u00adtos Jesucristo nos da su esp\u00edritu, el Esp\u00edritu Santo, para que este, durante el d\u00eda, nos d\u00e9 a conocer lo bueno y lo malo y la fuerza necesaria para hacer lo bueno y evitar lo malo.<\/p>\n<p>En el seguimiento, si es verdadero, en cada momento sentimos activo a Cristo, como si, al imitarlo, se hiciera una transfusi\u00f3n de su vida a la nuestra. \u00abNo soy yo quien vive, es Cristo quien vive en m\u00ed\u00bb (Gal 2, 20), dec\u00eda san Pablo, y santa Luisa ve\u00eda \u00abrazonable que aquellas a las que Dios ha llamado al seguimiento de su Hijo, traten de hacerse perfectas como El, intentando que su vida sea una prolongaci\u00f3n de la suya\u00bb. Para santa Luisa el aut\u00e9ntico seguimiento no es una continuaci\u00f3n, si por continuar entendemos que El ya no est\u00e1 presente y, en su ausencia, nosotros continuamos su vida. Para ella la vida de Cristo, ciertamente, es un ideal que preten\u00addemos realizar, pero su Esp\u00edritu tambi\u00e9n da la vida a la vida de quienes le seguimos: Sin una vida interior \u00ablas acciones exteriores, aunque sean para el servicio de los pobres, no pueden agradar mucho a Dios ni merecernos recom\u00adpensa, a no ser que est\u00e9n unidas a las de Nues\u00adtro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Sin ninguna pretensi\u00f3n teol\u00f3gica, nos ha dado el verdadero sentido del seguimiento cris\u00adtiano y, por lo mismo, tambi\u00e9n vicenciano. El seguimiento aut\u00e9ntico consiste en empapar nuestra vida del Esp\u00edritu de Jesucristo, seg\u00fan la famosa sentencia de san Vicente: <em>desprenderse del esp\u00edritu propio para revestirse del Esp\u00edritu de Cristo. <\/em>O como escribe ella misma: que toda joven que desee ser Hija de la Caridad <em>debe que\u00adrer morir a s\u00ed misma para que el esp\u00edritu de Jes\u00fas se establezca en ella. <\/em>Porque, si el verdadero segui\u00admiento se realiza en el interior del coraz\u00f3n del hombre, es el coraz\u00f3n el que asume las cualida\u00addes y virtudes de Cristo: humildad, sencillez y caridad, o, como dice ella misma tolerancia, cordialidad y compasi\u00f3n. Cuando lleguemos a vivir y actuar con el Esp\u00edritu de Jes\u00fas habre\u00admos entrado en la verdad de su seguimiento. Cada persona descubrir\u00e1 hacia qu\u00e9 forma de vida le empuja el Esp\u00edritu divino, hacia d\u00f3nde va su seguimiento. Una Hija de la Caridad sigue a Jes\u00fas, si su vida y su servicio a los po\u00adbres est\u00e1n envueltos en humildad, sencillez y caridad; virtudes que las llevan a manifestarse tolerantes, cordiales y bondadosas.<\/p>\n<p>Cuando el Esp\u00edritu de Jes\u00fas ha empapado todos los recovecos de la vida de un vicenciano, se realiza una especie de simbiosis entre la vida de Jes\u00fas y la suya; su vida queda transformada, y el seguimiento se convierte en una <em>uni\u00f3n transformante <\/em>con Jesucristo. El Esp\u00edritu de Jes\u00fas transform\u00f3 de tal manera a Luisa de Marillac que, al actuar, no sab\u00eda si era ella quien obraba o\u00a0 era Jes\u00fas que estaba en ella&#8217;. Hab\u00eda llegado a la meta m\u00e1s all\u00e1 de la cual no puede llegar un ser humano: a obrar por puro amor a Dios sin ning\u00fan inter\u00e9s para ellas. El alma que llega a esta situaci\u00f3n es libre de cualquier atadura te\u00adrrena, ha vendido todo para comprar la perla de gran valor o encontrar el tesoro escondido (Mt 26, 44ss).<\/p>\n<p><strong><em>Transformarnos en Cristo<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Al \u00abseguimiento de Cristo\u00bb y a la \u00abimitaci\u00f3n de Cristo, santa Luisa prefiere llamarlos \u00abcon\u00adfigurarse con Cristo, unirse a \u00c9l, participar de \u00c9l\u00bb, pero encierra la idea de \u00abincorporarse a la humanidad de Cristo\u00bb. Por su parte san Vicente emplea frecuentemente la expresi\u00f3n \u00abrevestirse del esp\u00edritu de Jesucristo\u00bb. Porque en \u00abel segui\u00admiento o en la imitaci\u00f3n\u00bb parece que el acom\u00adpa\u00f1ante o el modelo est\u00e1n fuera del disc\u00edpulo que quiere ser <em>como Cristo, <\/em>mientras que confi\u00adgurarse, revestirse o incorporarse sugiere trans\u00adformaci\u00f3n, <em>ser otro Cristo. <\/em>Esta es la aut\u00e9ntica espiritualidad vicenciana: esforzarse en transformarnos en Jesucristo que asumi\u00f3 la condi\u00adci\u00f3n humana, tuvo una historia como la nues\u00adtra, vivi\u00f3 nuestras experiencias, se entreg\u00f3 a una causa por la cual sufri\u00f3, tuvo \u00e9xitos, ale\u00adgr\u00edas y fracasos y por la cual entreg\u00f3 su vida; esforzarse en incorporarnos a la Humanidad de ese hombre, Jes\u00fas de Nazaret, igual a nosotros en todo menos en el pecado, en el cual habitaba la plenitud de Dios y es el modelo \u00fanico de nuestra vida humana y cristiana y, por ello mismo, de nuestra vida vicenciana.<\/p>\n<p>No debe sorprendernos constatar el valor central que san Vicente y santa Luisa dieron a la humanidad de Jes\u00fas, y al incorporarnos a esa humanidad. Era el mejor camino que santa Luisa pod\u00edan ofrecer a sus hijas, para adquirir las verdaderas virtudes cristianas que \u00absu santa humanidad nos ha ense\u00f1ado por s\u00ed misma\u00bb, vir\u00adtudes s\u00f3lidas que su Santa Humanidad ejercit\u00f3 desde su Nacimiento en el Pesebre y durante su Infancia, virtudes que necesitan las Herma\u00adnas \u00abpara llegar a ser verdaderas cristianas y perfectas Hijas de la Caridad\u00bb. \u00abEste pensa\u00admiento me ha venido despu\u00e9s de haber deseado durante alg\u00fan tiempo el amor de la Humanidad santa de Nuestro Se\u00f1or para verme empujada a la pr\u00e1ctica de sus virtudes especialmente la mansedumbre y la humildad, la tolerancia y el amor al pr\u00f3jimo, para sacarme de los vicios \u00a0contrarios en los que con tanta frecuencia caigo\u00bb.<\/p>\n<p>Misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo es descubrir a los hombres \u00abla impaciencia de Dios, o mejor, la proximidad del designio divino sobre la natu\u00adraleza humana, para la perfecta uni\u00f3n que su omnipotencia quiere hacer con ella\u00bb. Es as\u00ed como el Esp\u00edritu Santo \u00abproduce la santidad en las almas por los m\u00e9ritos de Cristo\u00bb, cuando dan \u00abel testimonio que quiere que demos de \u00c9l haciendo las acciones que hizo en la tierra\u00bb. Esta era la sed que sinti\u00f3 Cristo en la cruz, la sed de aplicar <sup>\u00ab<\/sup>sus m\u00e9ritos a todas las almas creadas para el para\u00edso\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, no debemos olvidar que se\u00adguimos a un hombre en todo igual a nosotros, menos en el pecado, perfecto en su comporta\u00admiento moral, mientras que nuestro segui\u00admiento tiene tropiezos y ca\u00eddas, alegr\u00edas y angustias y, sobre todo, quienes le seguimos sinceramente, sentimos el temor de no estar a la altura debida o de caer en la desilusi\u00f3n de no alcanzar el objetivo. Por ello, no conviene mirar tanto el futuro que nos olvidemos del presente en el que vivimos.<\/p>\n<p><em>Participaci\u00f3n en su destino<\/em><\/p>\n<p>A una mujer como Luisa de Marillac, con todo lo que supuso en su vida tantos sufrimien\u00adtos, le fue f\u00e1cil adentrarse en la pasi\u00f3n de Jes\u00fas. En sus cartas se lee la despedida \u00absoy en el amor de Jesucristo crucificado\u00bb, abundante en las \u00e9pocas de mayor dolor o dirigidas a perso\u00adnas que sufren, y escasa en las dem\u00e1s ocasiones en las que la sustituye por el escueto \u00absoy en el amor de nuestro Se\u00f1or\u00bb, como en los \u00faltimos a\u00f1os de vida.<\/p>\n<p>En su correspondencia presenta a Jes\u00fas, la mayor de las veces, sufriendo. Era su Cristo y el de las Hijas de la Caridad, frecuentemente muchas enfermas, corriente en el siglo XVII. Para soportar el dolor hab\u00eda que participar en la cruz de Cristo, no solo en las enfermedades, sino tambi\u00e9n viviendo en una Compa\u00f1\u00eda que comenzaba su andadura con muchos obst\u00e1cu\u00adlos para ser aceptada como compa\u00f1\u00eda, y por ser j\u00f3venes de pueblos campesinos a quienes se les encargaba tareas no vistas hasta entonces. \u00abParticipe en los dolores de Cristo, lleve su cruz, soporte como Cristo nos ense\u00f1a, sufrir como Jes\u00fas, camino de Jes\u00fas, se\u00f1al de amor\u00bb, son frases que escribe continuamente a Herma\u00adnas enfermas o con responsabilidades. La muerte de Cristo entra en la concepci\u00f3n de la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n. Con la muerte y re\u00adsurrecci\u00f3n de Jes\u00fas se cierra la encarnaci\u00f3n de Dios en la tierra y se completa su seguimiento.<\/p>\n<p>Ciertamente seguir a Jesucristo significa que el Esp\u00edritu de Jes\u00fas nos lleva a participar en la vida de Jes\u00fas de tal manera que nuestra vida sea una continuaci\u00f3n de la suya, manifes\u00adtada en el estilo de vida que llevamos, pero se\u00adguir a Cristo significa tambi\u00e9n tomar parte activa en el destino inseguro y sacrificado de Jes\u00fas en bien de los pobres. Todo disc\u00edpulo se ve obligado a asumir ese destino peligroso. Para explicarlo Luisa de Marillac inconscientemente acude al sentimiento que reposaba en su mente sobre el designio de Dios. Para Luisa, Dios da a cada hombre una parte de su cruz seg\u00fan su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Partiendo de la experiencia terrena llega hasta Dios y ve -santa Luisa vive en el siglo XVII- que el designio divino dispone que mu\u00adchos hombres se unan a \u00c9l a trav\u00e9s de la cruz. Y no era raro considerar el sufrimiento como una imitaci\u00f3n de Jesucristo en su aspecto re\u00addentor. Tambi\u00e9n Luisa lo considera: \u00abPara agra\u00addar a Dios no es necesario sentir siempre alegr\u00eda y consuelo, pues el Hijo de Dios realiz\u00f3 la obra de la salvaci\u00f3n de todo el mundo por medio de tristezas y dolores, y es muy razona\u00adble que si queremos tener parte en sus m\u00e9ritos nos sobrepongamos para aceptar los sufrimien\u00adtos\u00bb. Si Cristo, Primog\u00e9nito de toda la crea\u00adci\u00f3n, anterior a todo, Cabeza del Cuerpo, Principio y Primog\u00e9nito de entre los muertos, en el que Dios hizo residir toda la Plenitud, el Hijo predilecto del Padre y el Amado (Col 1,15-\u00ad20), sufri\u00f3 una pasi\u00f3n horrorosa, todo el que sea elegido para identificarse con \u00c9l debe beber el mismo c\u00e1liz hasta las heces (Mt 20, 22-23).<\/p>\n<p>Deteni\u00e9ndose en el panorama desolador que le ofrece la sociedad, le escribe a Sor Isabel Mart\u00edn que hay personas <em>llamadas por Dios a santificarse por el sufrimiento, <\/em>pues \u00abes una marca de amor que nuestro Se\u00f1or tiene por usted -es\u00adcribe a Sor Mar\u00eda- habi\u00e9ndola escogido para honrarle en sus sufrimientos\u00bb. Siguiendo la doctrina com\u00fan del siglo XVII, tambi\u00e9n ella afirma que hay almas que sencillamente <em>nacen marcadas por el sufrimiento, <\/em>como si sufrir fuera una vocaci\u00f3n identificada con el amor, como si el sufrir fuera una consecuencia del cari\u00f1o de Dios, pues el amor de Dios se asemeja a un cu\u00adchillo que hiere. Nos recuerda los sentimientos de los grandes m\u00edsticos: \u00abPrincipalmente las almas elegidas por Dios est\u00e1n destinadas particular\u00edsimamente al sufrimiento, y les es tan dulce y agradable que preferir\u00edan antes morir que no sufrir, pues amar y sufrir es una misma cosa para ellas\u00bb<sup>14<\/sup>. Y siguiendo a san Pablo cuando escrib\u00eda que Dios no permitir\u00e1 que sean probadas m\u00e1s all\u00e1 de su fortaleza (1 Co 10,13), tambi\u00e9n ella afirma: \u00abLas almas a las que Dios destina al sufrimiento deben estimar mucho este estado y pensar que sin una asistencia par\u00adticular\u00edsima de Dios no le pueden ser fieles\u00bb&#8217;.<\/p>\n<p>En medio de estas reflexiones, de nuevo se le hace presenta su historia. La vida pasada le brilla hasta ofuscar todo el entorno e ilumina su persona. Ella se siente una mujer a la que Dios ha elegido para que participe en el destino final de Cristo hasta la cruz. Y agradece a Dios que le diera a conocer \u00abque su voluntad santa era que fuese a \u00c9l a trav\u00e9s de la cruz; que su bon\u00addad quiso que la tuviera desde su mismo naci\u00admiento, no dej\u00e1ndola casi nunca durante todos sus a\u00f1os, sin ocasi\u00f3n de padecer\u00bb. Sin em\u00adbargo, ya no le importa. La vida de Cristo la ha liberado de la tierra y la lleva a superar el miedo. Vive a Cristo y Cristo vive en ella, como dice san Pablo. El seguimiento y la uni\u00f3n con Jesucristo han llegado a su plenitud. Solo as\u00ed tienen sentido frases explosivas que responden a una vida divina en la que se ha transformado el interior de una mujer santa: \u00abBuscar a Cristo en el sepulcro, entre los sufrimientos y los do\u00adlores\u00bb, \u00abSin muerte no hay resurrecci\u00f3n\u00bb, \u00abObli\u00adg\u00e1ndome a escoger en vida a Jes\u00fas crucificado como modelo de mi vida\u00bb, \u00abAmar y sufrir es una misma cosa&#8217; .<\/p>\n<p><em>Participar en su destino sacrificado hasta morir por los pobres<\/em><\/p>\n<p>El deseo ardiente de permanecer siempre en la vida, es una de las caracter\u00edsticas irrenun\u00adciables de los seres vivos, especialmente del hombre. La muerte, el final de la vida en la tie\u00adrra, nos entristece y hasta nos aterra. Luisa de Marillac piensa que el pecado de Ad\u00e1n consis\u00adti\u00f3 en \u00abquerer eternizarse en la tierra contra los designios de Dios\u00bb. Pero la vida terrena no al\u00adcanz\u00f3 la eternidad, al contrario, la muerte acti\u00advamente continu\u00f3 \u00absegando\u00bb vidas. No que Dios desee que el hombre desaparezca o sea aniquilado, ni a\u00fan el pecador. Eso no va con un Padre Dios que le ha dado la existencia de vi\u00adviente para \u00abser pose\u00eddo enteramente por \u00c9l\u00bb, pues si le ha levantado sobre toda creaci\u00f3n ha sido para ser \u00absu \u00fanico poseedor\u00bb, meditaba tambi\u00e9n santa Luisa<sup>19<\/sup>, y san Ireneo proclamaba que la glor\u00eda de Dios es que hombre viva\u00bb.<\/p>\n<p>Por eso, suele decirse que en ning\u00fan mo\u00admento es m\u00e1s d\u00e9bil el hombre que en el mo\u00admento de la muerte. La muerte siempre es m\u00e1s fuerte que el hombre. Y la debilidad humana es inmensa cuando, en el momento de morir, el hombre se siente s\u00f3lo, pues s\u00f3lo \u00e9l muere sin poder evitarlo. A todo \u00e9sto se someti\u00f3 Jes\u00fas y, si le seguimos, debemos seguirlo con todas las consecuencias y asumir no s\u00f3lo su estilo de vida, sentimientos y actitudes, sino tambi\u00e9n su causa y, aunque duela, su destino. Participar de su destino quiere decir llegar hasta la debilidad de Jes\u00fas crucificado, cuando le grita a su divi\u00adnidad <em>\u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, por qu\u00e9 me has abandonado\u00bb. <\/em>Participar en su destino significa trabajar en la salvaci\u00f3n de los pobres hasta morir. Es lo que hacen las Hijas de la Caridad d\u00eda a d\u00eda. Por eso san Vicente dice que son m\u00e1r\u00adtires, porque al servir a los pobres su vida queda abreviada, acortada y, en un doble sen\u00adtido, reducida\u00bb.<\/p>\n<p>Es frecuente considerar el destino de una persona como el final del camino. Sin embargo, santa Luisa escrib\u00eda a las Hermanas que su des\u00adtino no era el final; su meta, su destino era ca\u00adminar siguiendo a Jes\u00fas; y si su meta, su destino es entregar su vida para servir a los pobres, tie\u00adnen que asumir la causa de los pobres como pro\u00adpia, defenderlos y luchar por cambiar su suerte desgraciada. Frecuentemente sentir\u00e1 la debili\u00addad de quien quiere y no puede, la debilidad de quien clama a Dios y solo escucha el silencio di\u00advino, la debilidad de sentirse insegura, sacrifi\u00adcada e incomprendida. Es una cruz, es su cruz con la que debe cargar, si quiere seguir a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Hoy nos rodean otras circunstancias. Pero tambi\u00e9n nos sentimos d\u00e9biles ante la conflictividad que se respira en una sociedad que nos considera sus antagonistas. Somos sus enemi\u00adgos porque defendemos la solidaridad, la justi\u00adcia, la caridad y la paz, imposibles de ser corrompidas por los intereses de los partidos pol\u00edticos. No nos respetan porque nos conside\u00adran sin fuerza y sin influencia y, sin embargo, nos temen porque <em>cuanto m\u00e1s d\u00e9biles m\u00e1s fuerte sonar en Dios que nos conforta <\/em>(Flp 4, 13).<\/p>\n<p>Ante estas circunstancias es bueno recor\u00addar lo que dec\u00eda santa Luisa a una Comunidad cargada de trabajo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hacer ante esto?&#8230; Ayudarse lo m\u00e1s que puedan con los ejemplos de Nuestro Se\u00f1or que consumi\u00f3 sus fuerzas y su vida por el servicio del pr\u00f3jimo y se sentir\u00e1n fortalecidas no s\u00f3lo en el cuerpo sino en el es\u00adp\u00edritu<sup>\u00ab<\/sup>.<\/p>\n<p><em>Comuni\u00f3n con la vida de Jes\u00fas<\/em><\/p>\n<p>En los primeros a\u00f1os de su encuentro con Vicente de Pa\u00fal, Cristo es para Luisa de Marillac el Dios inmenso y la reacci\u00f3n es darle <em>honor <\/em>como al ser absoluto que transciende la crea\u00adci\u00f3n entera. Ella es poca cosa, es la nada. A lo largo de su vida, en los momentos en que la co\u00adrriente n\u00f3rdica o beruliana le salga de nuevo de la profundidad de su ser, usar\u00e1 la palabra hon\u00adrar con la idea reverencial de reconocer y ad\u00admirar la grandeza o la bondad de Dios. Recuerda el sentido medieval de vasallaje.<\/p>\n<p>Es cierto que otras veces la usa en sentido de imitar, anunciando el camino del seguimien\u00adto. Jesucristo no es s\u00f3lo el Dios que merece adoraci\u00f3n, es el camino que nos introduce en la divinidad. Jesucristo, como aparece en los evangelios, expresa una realidad personal y pr\u00e1ctica. De Jes\u00fas no nos separa la distancia del tiempo, sino la diferencia en el estilo de vida. Por eso santa Luisa le da con frecuencia el sentido de confianza pr\u00e1ctica para adquirir la pobreza, la dulzura, la humildad, la obedien\u00adcia, el sufrimiento y, a menudo, el desprendi\u00admiento de las criaturas<sup>24<\/sup>. Jes\u00fas hombre, Jes\u00fas del evangelio se presenta delante de Luisa de Marillac con todo su mensaje de seguimiento e imitaci\u00f3n. Y ella se lo ofrece a las Hermanas en cartas y en conferencias, y les pide que mediten durante los Ejercicios sobre la vida y la muerte de nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>De los mensajes de Jes\u00fas asimila y sugiere a las Hijas de la Caridad aquellas \u00abm\u00e1ximas del esp\u00edritu de Jes\u00fas\u00bb que necesitan las Hermanas para ir \u00aben su seguimiento\u00bb. Pues tambi\u00e9n ella \u00abha resuelto decididamente seguirle sin distin\u00adci\u00f3n alguna, llena de consuelo al sentirse tan feliz de ser aceptada por El para vivir toda la vida en su seguimiento\u00bb.<\/p>\n<p>No considera a Jes\u00fas como un te\u00f3logo que diserta sobre Dios, sino como un hombre-Dios que nos presenta c\u00f3mo vive, como un acompa\u00ad\u00f1ante que nos se\u00f1ala el camino y nos infunde el deseo de seguirlo. Quien sigue a Jes\u00fas se com\u00adpromete a imitar su vida, ser otro Jes\u00fas en la tierra. En su interior brota <em>el deseo de imitar; el deber de imitar; <\/em>hasta llegar a \u00abla <em>obligaci\u00f3n <\/em>de imi\u00adtar la manera de vivir y de obrar de nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p><strong><em>Imitaci\u00f3n de Jesucristo<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Al sentir la obligaci\u00f3n de imitarlo en la pr\u00e1ctica, repasa cada momento de la vida de Jes\u00fas y la ve como modelo para obrar en su vida, pues \u00abtodas las acciones del Hijo de Dios se realizaron para nuestro ejemplo e instruc\u00adci\u00f3n y principalmente su vida comprometida\u00bb, y \u00absu vida no fue nada m\u00e1s que un peregrinaje continuo que debe ser ejemplo del nuestro\u00bb. Desciende a detalles concretos, como destruir su orgullo; recalca la imitaci\u00f3n de las famosas virtudes del esp\u00edritu vicenciano: humildad, sencillez y caridad, as\u00ed como tolerancia, man\u00adsedumbre y cordialidad. Se detiene a pedir a las Hermanas Sirvientes que adviertan a las compa\u00f1eras \u00abque hagan todas sus acciones a imitaci\u00f3n de Cristo cuando estaba en la tierra.<\/p>\n<p>El seguimiento que vislumbra santa Luisa no se reduce a una copia material de hacer lo que hizo Jes\u00fas o de anunciar lo que predic\u00f3. Seguir a Cristo es asumir su vida de tal manera que <em>nuestra vida sea una continuaci\u00f3n de la suya: <\/em>\u00abQu\u00e9 razonable ser\u00eda que aquellos a los que Dios llama al seguimiento de su Hijo procura\u00adran hacerse perfectos como El, intentando que su vida sea una continuaci\u00f3n de la suya\u00bb.<\/p>\n<p>Privilegiar de una manera exagerada la <em>humanidad<\/em> <em>normal de Jes\u00fas, <\/em>corre peligro de consi\u00adderarlo \u00fanicamente como un modelo a copiar sin influencia personal. Santa. Luisa lo com\u00adprende e intenta remediarlo cuando escribe a Sor Juana de la Cruz, poco antes de morir que sin una vida interior \u00ablas acciones exteriores, aunque sean para el servicio de los pobres, no pueden agradar a Dios ni merecernos recom\u00adpensa, si no est\u00e1n unidas a las de nuestro Se\u00f1or\u00bb. Pero si se resalta la divinidad, hay pe\u00adligro de vivir una espiritualidad descarnada. <em>Dejad la oraci\u00f3n y la misma eucarist\u00eda por acudir <\/em><em>presto al pobre que te necesita con urgencia, <\/em>era el lema que, siguiendo a san Vicente, inculcaba santa Luisa a las Hermanas.<\/p>\n<p>Seguir a Jes\u00fas no es ir detr\u00e1s de un perso\u00adnaje sin relacionarse con \u00e9l, como las personas se siguen en una ciudad; menos a\u00fan Cristo es un espejo donde aparecemos o desaparecemos seg\u00fan nos acercamos o nos alejamos, ni una pin\u00adtura est\u00e1tica que se quiere copiar en el alma como en un lienzo. Seguir a Jes\u00fas es compartir la misma vida con El. Luisa sent\u00eda a Cristo ac\u00adtivo como si, al imitarle, se hiciera una transfu\u00adsi\u00f3n de la vida de Jes\u00fas a la de ella: \u00abYa que Jes\u00fas hace propias nuestras necesidades, es ra\u00adzonable que nosotras sigamos e imitemos su sant\u00edsima vida humana; pensamiento que me ha ocupado fuertemente el esp\u00edritu y por \u00e9l he re\u00adsuelto seguirle enteramente sin ninguna indaga\u00adci\u00f3n, sino sintiendo consuelo de ser tan feliz de ser aceptada por \u00c9l para vivir toda la vida en su seguimiento<sup>\u00ab<\/sup>. La vida de Jes\u00fas es <em>esp\u00edritu <\/em>que da vida y un <em>ideal <\/em>que hay que realizar. Ella lo manifiesta con empe\u00f1o: La Hija de la Caridad debe vivir \u00abteniendo delante de los ojos nuestro modelo, que es la vida ejemplar de Jesucristo\u00bb<sup>35<\/sup>.<\/p>\n<p><em>Ejemplar <\/em>est\u00e1 tomado como un adjetivo su\u00adperlativo, como lo mejor. La vida de Jes\u00fas es el ideal que atrae e influye en las personas para que acomoden su vida a ese ideal. La vida ejem\u00adplar de Jesucristo act\u00faa como causa mod\u00e9lica, atrae, sostiene, anima e influye, pues el modelo ideal es persona viviente, escribiendo a una Hermana que \u00abNuestro Se\u00f1or es la fuerza y el consuelo de usted y su ejemplo, el coraje de usted\u00bb. Lo ha sacado de su vida, despu\u00e9s de ver que ha abusado de las criaturas y de su misma voluntad, como medios que Dios le ha dado para unirse con \u00c9l: \u00abEl medio m\u00e1s pode\u00adroso que me ha sido dado para llegar a mi fin es su sant\u00edsima humanidad, la cual quiero que sea, mediante su santa gracia, el \u00fanico ejemplar de mi vida\u00bb.<\/p>\n<p><em>Ejemplar <\/em>est\u00e1 tomado como sustantivo. La igualdad ejemplar-humanidad es el sujeto ac\u00adtivo de la imitaci\u00f3n, es quien realiza el cambio de mentalidad y de voluntad en la persona que entra en el aprendizaje de disc\u00edpula de Jes\u00fas. Hay que identificarse con Cristo de tal manera que su humanidad sea el \u00fanico ejemplar, la \u00fanica energ\u00eda que act\u00fae en la persona pene\u00adtrando en la din\u00e1mica \u00edntima del obrar de Cristo y se apodere de su esp\u00edritu. Nos vacia\u00admos de nosotros mismos y nos llenamos de su esp\u00edritu, de sus mismos sentimientos, actitudes e ideales, de sus virtudes, especialmente de la humildad, de la sencillez y de la caridad. \u00dani\u00adcamente cuando, en una simbiosis perfecta, el Esp\u00edritu de Jes\u00fas sea nuestro esp\u00edritu podre\u00admos afirmar que seguimos a Cristo. Las Hijas de la Caridad necesitan ped\u00edrselo a Dios para \u00abaprender los medios de practicar las s\u00f3lidas virtudes que su santa humanidad practic\u00f3\u00bb, pues solo si \u00abtenemos su esp\u00edritu amaremos hacer lo que \u00c9l hizo y nuestra vida estar\u00e1 unida a la suya por el mismo esp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n<p><em>Cristianas e Hijas de la Caridad<\/em><\/p>\n<p>El Cristo al que siguen Luisa y sus compa\u00ad\u00f1eras es un Cristo que no se distingue del \u00fanico Cristo al que siguen todos los bautizados. El se\u00adguimiento de Cristo tiene su fuente en el bau\u00adtismo. Por \u00e9l nos sumergimos en Cristo y quedamos empapados de su esp\u00edritu, de sus vir\u00adtudes y de los dones del Esp\u00edritu Santo, pero como en reserva, con potencialidad que no se actualizar\u00e1 hasta no ser due\u00f1os de nuestra raz\u00f3n y de nuestra voluntad. Y todo como un regalo\u00bb.<\/p>\n<p>La vida tiene que ser un seguimiento de Jes\u00fas, pero tambi\u00e9n la muerte. La muerte y la vida en el siglo de la se\u00f1orita Le Gras estaban tan mezcladas que apenas se pod\u00edan diferenciar. Ella sab\u00eda que la vida media de una mujer de en\u00adtonces era de unos 44 a\u00f1os. La muerte tocaba a pobres, ni\u00f1os, mujeres y hombres maduros y a Hermanas a las que ayud\u00f3 a morir, y la sinti\u00f3 varias veces acercarse a su cuerpo; la conoc\u00eda y la meditaba: \u00ablos que hemos sido bautizados en Jesucristo hemos sido bautizados en su muerte\u00bb (Rom 6, 3-4). Saca conclusiones sencillas, unas no como no vivir \u00abrodeada de delicias\u00bb ni temer \u00abla muerte que nos une a Jesucristo por toda la eternidad\u00bb, atrevidas otras, como llamar a Je\u00adsucristo Padre, porque en el bautismo nos da una vida nueva, y si es nuestro Padre, nosotros, sus hijos debemos parecernos a \u00c9l. Le con\u00admueve el amor a este Padre, y lo \u00abexpresa con una muerte anticipada\u00bb, pues todav\u00eda era joven para morir. Si queremos seguirle, \u00abbautizados en la muerte de Jesucristo, toda nuestra vida debe ser una muerte continua\u00bb&#8217;. No podemos saber de d\u00f3nde sac\u00f3 esta idea, si de ella o de san Vicente o de B\u00e9rulle que tambi\u00e9n llaman Padre a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La Iglesia tiene por cimiento la vida cris\u00adtiana. Tambi\u00e9n la vocaci\u00f3n vicenciana. Santa Luisa lo sabe y se lo exige a sus Hermanas. Para \u00abimitar a Cristo\u00bb deben vivir como \u00abver\u00addaderas cristianas\u00bb, lo cual supone \u00abinformarse c\u00f3mo han adquirido ese nombre\u00bb y manifes\u00adt\u00e1rselo al mundo \u00abdando se\u00f1ales de que se quiere serlo de verdad\u00bb.<\/p>\n<p>Sin expresarlo abiertamente santa Luisa compara Hija de la Caridad con cristiana. De la comparaci\u00f3n deduce que la Hija de la Cari\u00addad es <em>algo m\u00e1s que una cristiana: <\/em>\u00abas\u00ed hay que vivir para ser cristiana, con m\u00e1s raz\u00f3n para ser Hija de la Caridad\u00bb, escrib\u00eda\u00bb. La Hija de la Caridad pertenece a un grupo secular, pero no es una cristiana seglar. Este <em>algo m\u00e1s <\/em>que una cristiana seglar no es algo cuantitativo sino cua\u00adlitativo. Es una cristiana a la que Dios ha ele\u00adgido para una misi\u00f3n especial y, por ello, sigue a Jes\u00fas de una manera espec\u00edfica con un com\u00adpromiso radical necesario para servir a los po\u00adbres: \u00abHemos sido llamadas a la imitaci\u00f3n de Cristo, no solamente como cristianas, sino tam\u00adbi\u00e9n por ser elegidas de Dios para servirle en la persona de los pobres\u00bb\u00bb. Y esto desde los co\u00admienzos de la Compa\u00f1\u00eda, aunque ni Vicente de Pa\u00fal ni Luisa de Marillac comprendieran en\u00adtonces en qu\u00e9 consist\u00eda este <em>algo m\u00e1s. <\/em>En el pri\u00admer Reglamento, de 1634, la Se\u00f1orita Le Gras sabe que \u00ablas sirvientas de los pobres enfermos de las parroquias\u00bb formaban algo distinto de una cofrad\u00eda de seglares\u00bb. A esas j\u00f3venes se les exige el celibato, poner el fruto del trabajo en com\u00fan y servir en equipo. Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde ya saben en qu\u00e9 consiste ese <em>algo m\u00e1s: <\/em>\u00abdesprenderse de todo inter\u00e9s y darse a Dios para el servicio espiritual y temporal de los po\u00adbres\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p><em>Elegidas<\/em><\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad son elegidas para servir a los m\u00e1s pobres. Y si se elige lo que mejor sirve para un fin, la deuda de ser elegida para una vocaci\u00f3n tan alta s\u00f3lo queda pagada cuando la respuesta es impecable, sirviendo a los pobres como una sirvienta a las \u00f3rdenes de su se\u00f1or: \u00abHagan buen uso [de su elecci\u00f3n] y agraden a Dios sirviendo a vuestros amos, sus queridos miembros, con devoci\u00f3n, dulzura y humildad. Piensen que nuestro buen Dios se contenta con un coraz\u00f3n de buena voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac medit\u00f3 las circunstancias humillantes de tener que abandonar un colegio por ser una plebeya sin demasiado dinero y, cuando ya era la. Superiora General, contempl\u00f3 cu\u00e1ntos sacrificios exig\u00eda seguir a Jes\u00fas en el servicio a los pobres como unas sirvientas a las que las mismas se\u00f1oras de las Caridades consi\u00adderaban incapaces de servir a los pobres en los hospitales, despreciadas por no ser religiosas, humilladas por su vestido y su tocado\u00bb&#8217;. Cuando el orgullo humano crece en la sociedad moderna buscando poder, comprendemos el sa\u00adcrificio que se les exige a las Hijas de la Cari\u00addad. Quien sigue a Jes\u00fas es porque lo ama. Aqu\u00ed reside la fuerza de su vocaci\u00f3n, en ser ele\u00adgida por Dios, a pesar de ser una mujer d\u00e9bil.<\/p>\n<p>El seguimiento de Cristo es obligatorio para todos los cristianos, pero ante el estan\u00adcamiento f\u00e1cil de la sociedad, el Esp\u00edritu Santo crea Instituciones en la Iglesia como se\u00f1ales carism\u00e1ticas para seguir a Jesucristo seg\u00fan el evangelio, ser testimonio y levadura de este se\u00adguimiento innovando, corrigiendo y sanando (Metz), y para continuar su misi\u00f3n de libera\u00adci\u00f3n de los pobres. La historia de cada con\u00adgregaci\u00f3n lleva dos rasgos: respetar el carisma fundacional y la innovaci\u00f3n creadora de cada \u00e9poca: las Hijas de la Caridad siguen a Jes\u00fas de manera diferente a como lo hacen las segla\u00adres y las religiosas.<\/p>\n<p>Al final de su vida sabe que a la Hija de la Caridad se le pide \u00abseguir a Cristo hasta la cruz y dejar a la tierra todos los afectos de la tierra\u00bb, desprendi\u00e9ndose \u00abde todo sin exceptuar nada&#8230;, aunque le pueda dar miedo\u00bb. Seguramente lo escribi\u00f3 en una contemplaci\u00f3n arrebatada del puro amor, en la que se emocion\u00f3 viendo a sus hijas que buscaban la santidad como \u00abverdade\u00adras cristianas y perfectas Hijas de la Caridad\u00bb. De lo contrario, les dice, \u00abno s\u00f3lo no ser\u00e9is bue\u00adnas Hijas de la Caridad, pero ni siquiera cristianas\u00bb.<\/p>\n<p><em>La esperanza cristiana<\/em><\/p>\n<p>Luisa de Marillac es humana, sensible al sufrimiento, del que huye, pero su fe la embe\u00adlesa con seguir a Jes\u00fas crucificado y unirse con \u00c9l. A su raz\u00f3n le asusta la cruz, y brota en ella, como en Jes\u00fas del Huerto de los Olivos, una crisis dura entre fe y raz\u00f3n, resuelta por la es\u00adperanza cristiana. La alegr\u00eda de la resurrecci\u00f3n es tambi\u00e9n cristianismo.<\/p>\n<p>La esperanza cristiana la lleva a dar la \u00fanica respuesta v\u00e1lida al sufrimiento en los seres humanos y todos los que siguen a Jes\u00fas, como ella, encuentran en \u00c9l la esperanza. El dolor, la pobreza, la enfermedad son malos y hay que huir de ellos, hay que vencerlos. Es lo que cuentan los evangelios que hizo Jes\u00fas. Antes del sufrimiento hay que poner todos los medios, a\u00fan los humanos, para dominarlo, con esperanza de lograrlo.<\/p>\n<p>Esta esperanza es la que la lleva a salir de la angustia cuando acude a san Vicente para que le solucione los problemas o la alivie de sus penas. Como un lamento doloroso exclama en una postdata: \u00abYo no puedo tener ayuda de nadie en este mundo ni apenas nunca la he te\u00adnido, a no ser de su caridad\u00bb. La esperanza es contagiosa y ella se la comunica a sus Hermanas, dici\u00e9ndoles que ella ha sufrido todas las penas y que se las cuenten para quedar alivia\u00addas, o al director, o al menos, que acudan a Dios \u00abpara que las penas se cambien en consuelo\u00bb.<\/p>\n<p>Los remedios sobrenaturales y psicol\u00f3gicos se apoyan en soluciones materiales. Conoce f\u00e1rmacos y se interesa por remedios m\u00e9dicos, le gusta la enfermer\u00eda. Busca y da remedios para curar las enfermedades o para aliviar las estre\u00adcheces de los ni\u00f1os abandonados durante la Fronda. Las mismas Hijas de la Caridad son un remedio viviente, lleno de esperanza, para los pobres, pues ella sabe bien, por la experien\u00adcia cotidiana, que son los mismos hombres y la vida misma los que nos causan la mayor\u00eda de los males.<\/p>\n<p>A pesar de todos sus sufrimientos no es pe\u00adsimista, pues, cuando el sufrimiento ha llegado, despu\u00e9s de constatar que no lo puede evitar, vive la esperanza de la resurrecci\u00f3n. Vive la alegr\u00eda de saber que esta vida es una proyecci\u00f3n de la felicidad eterna, y vive la paz que da la libertad de aceptar y la dicha de saber que \u00abes aceptada por Jes\u00fas para vivir toda su vida en su segui\u00admiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Cristolog\u00eda del pobre<\/em><\/p>\n<p>Si la cristolog\u00eda del seguimiento, tal como aparece en santa Luisa, induce a las Hijas de la Caridad a continuar la misi\u00f3n de Jesucristo en favor de los pobres, encierra cierto sabor de cristolog\u00eda actual. No cristolog\u00eda europea, donde Jes\u00fas hist\u00f3rico es objeto de investiga\u00adci\u00f3n y de conocimiento humano m\u00e1s que de una praxis liberadora, sino cristolog\u00eda de Am\u00e9rica Latina, como seguimiento comprometido de vida. O por lo menos, se llega a la misma con\u00adclusi\u00f3n: partir en la vida del <em>pueblo crucificado <\/em>(Ellacur\u00eda), del pobre identificado con Jesu\u00adcristo.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda oponer que la cristolog\u00eda de Am\u00e9rica Latina y, m\u00e1s en concreto, la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n implica una lucha constante por transformar el mundo, cosa que no se encuen\u00adtra en la cristolog\u00eda de Luisa de Marillac. Vea\u00admos:<\/p>\n<p>La cristolog\u00eda de Luisa no conduce a una lucha armada ni siquiera propone un enfrenta\u00admiento violento, pero s\u00ed decide una acci\u00f3n sos\u00adtenida y en\u00e9rgica para resistir a la opresi\u00f3n de los pobres y liberarlos de su miserable situa\u00adci\u00f3n. Y no hablo de la acci\u00f3n total de Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac, ni tampoco de la cristolog\u00eda de san Vicente que podr\u00eda presentarse con una apariencia -solo apariencia- m\u00e1s audaz. Me refiero exclusivamente al Cristo de santa Luisa.<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu de Jes\u00fas ilumin\u00f3 a Luisa para que fundamentara en Cristo una revoluci\u00f3n sorprendente en la tierra: colocar al pobre, y no al poderoso ni al rico, corno centro de la socie\u00addad, no solo porque los pobres son los miem\u00adbros de Cristo, que ya ser\u00eda suficiente y decisivo, sino porque el pobre ocupa el lugar de Cristo en nuestra sociedad Si B\u00e9rulle descubri\u00f3 que poner a Cristo como centro del mundo en la teolog\u00eda y en la espiritualidad era un descubrimiento mayor que el de Cop\u00e9rnico, Luisa hizo girar la sociedad en la pr\u00e1ctica alre\u00addedor del pobre. Es verdad que la idea de que los pobres son los miembros dolientes de Jesucristo, as\u00ed como la sensaci\u00f3n de que servir al pobre es servir a Jesucristo se sacan del evan\u00adgelio (Mt 25,31-56) y que lleg\u00f3 al siglo XVII a trav\u00e9s de la patr\u00edstica y de la Edad Media, pero solo como teor\u00eda devaluada y escasa. Para una gran parte de los cat\u00f3licos, m\u00e1s a\u00fan para los calvinistas, el pobre era el resultado de una mal\u00addici\u00f3n divina, portador de enfermedades, propagador de herej\u00edas y peligroso para los ciudadanos. Bastantes personas piadosas hab\u00edan intentado dar al pobre un lugar privilegiado en la tierra, pero solamente lo lograron en teor\u00eda y en la piedad. Sin embargo, para todas las Hijas de la Caridad, Cristo perdura en los pobres.<\/p>\n<p>En las cartas que escrib\u00eda a las Hijas de la Caridad la sensibilidad de Cristo rezumaba en el coraz\u00f3n de santa Luisa, rog\u00e1ndoles que pre\u00adfiriesen el bienestar de los pobres a su propia persona y que sacrificaran su vida por ellos como hizo Jesucristo. El seguimiento de Cristo y su imitaci\u00f3n se escucha en las ense\u00f1anzas de Luisa de Marillac cuando se refiere a la felici\u00addad de los pobres.<\/p>\n<p>No menos influy\u00f3 la cristolog\u00eda de Luisa en la segunda revoluci\u00f3n. Hoy no impresiona de la misma manera que lo hizo en el siglo XVII, pero entonces era totalmente subversivo que la mujer -especialmente la mujer pobre- tuviera una misi\u00f3n en la sociedad, pues solamente deb\u00eda tenerla en la familia, dentro del hogar. Las Hijas de la Caridad, en su mayor\u00eda mujeres de familia humilde, hab\u00edan sido llamadas por Dios a participar en una misi\u00f3n, relevante a los ojos de la sociedad, propia de las se\u00f1oras aris\u00adt\u00f3cratas. Lo hicieran bien o mal, aquellas campesinas hab\u00edan escalado una categor\u00eda superior por el mero hecho de haber entrado en la Com\u00adpa\u00f1\u00eda fundada y organizada por Luisa de Marillac en funci\u00f3n de las cualidades personales de cada hermana, teniendo siempre presente que en la Compa\u00f1\u00eda hay igualdad entre las Herma\u00adnas pobres y las Hermanas de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>En una \u00e9poca de su vida santa Luisa susti\u00adtuye a Dios por Jesucristo. Es verdad que frecuentemente Luisa entremezclaba Dios, Cristo y la Trinidad como expresiones humanas de la divinidad, pero Jesucristo se convierte en el eje de su pensamiento. Y tiene el convenci\u00admiento de que sus pobres hijas son esposas de Jesucristo que las llama a la santidad y les pide que se desprendan de todo para abrazarse a la cruz.<\/p>\n<p>Benito Mart\u00ednez Betanzos, cm<\/p>\n<p>CEME, 2017<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO 6: comuni\u00f3n con la vida de Jes\u00fas Seguirle no es copiarle Cuando Jes\u00fas nos dice que \u00c9l es el camino, sabemos que no se refiere a un seguimiento local, como si se caminara al &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vi\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":405246,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-405256","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El Cristo de las Hijas de la Caridad (VI) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-vi\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Cristo de las Hijas de la Caridad (VI) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"CAP\u00cdTULO 6: comuni\u00f3n con la vida de Jes\u00fas Seguirle no es copiarle Cuando Jes\u00fas nos dice que \u00c9l es el camino, sabemos que no se refiere a un seguimiento local, como si se caminara al ... 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