{"id":405248,"date":"2024-06-26T08:06:02","date_gmt":"2024-06-26T06:06:02","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405248"},"modified":"2023-08-18T21:07:33","modified_gmt":"2023-08-18T19:07:33","slug":"el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-ii\/","title":{"rendered":"El Cristo de las Hijas de la Caridad (II)"},"content":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 2: La encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios<\/p>\n<p><strong><em>Designio eterno de Dios sobre el hombre<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Muchos te\u00f3logos, al construir una cristolog\u00eda, prefieren comenzar desde <em>abajo, <\/em>desde Jes\u00fas prepascual, el hombre que naci\u00f3, vivi\u00f3 y muri\u00f3 en Palestina bajo el Imperio romano. A la pregunta \u00bfqui\u00e9n es Jes\u00fas? responden exa\u00adminando primordialmente a Jes\u00fas como a un hombre y analizan qu\u00e9 conciencia ten\u00eda de s\u00ed mismo, qui\u00e9n se cre\u00eda ser y qui\u00e9n se dec\u00eda ser. Les preocupa conocer los t\u00edtulos que se atribu\u00eda este hijo de Mar\u00eda, para concluir que era el Me\u00ads\u00edas anunciado por los profetas, el Cristo, el Verbo encarnado. Es una <em>cristolog\u00eda ascendente, <\/em>de abajo a arriba. El Cristo hist\u00f3rico, Jes\u00fas de Nazaret, es lo primero que se piensa y se ama, y no la uni\u00f3n hipost\u00e1tica.<\/p>\n<p>As\u00ed lo expone la Constituci\u00f3n conciliar <em>Gaudium et Spes <\/em>en los n\u00fameros del 14 al 17 de acuerdo con la mentalidad moderna de la grandeza, la libertad y la superioridad del hombre sobre toda la creaci\u00f3n, capaz de realizar traba\u00adjos, incre\u00edbles en otros tiempos. Pero en el siglo XVII el hombre se sent\u00eda impotente y acud\u00eda a Dios para que supliera su impotencia; le era ha\u00adbitual acudir al designio divino para explicar in\u00adfinidad de fen\u00f3menos y situaciones repletas de misterios para los que no encontraban explica\u00adci\u00f3n. La Providencia divina era el agente de muchas realidades que los hombres no pod\u00edan comprender. La sociedad estaba estructurada en capas sociales que los nobles procuraban ha\u00adcerlas inamovibles defendiendo que estaban de\u00adterminadas por Dios. El calvinismo de los hugonotes con el sentido rigorista de la predes\u00adtinaci\u00f3n, y el pesimismo agustiniano sobre la na\u00adturaleza humana, todav\u00eda fuerte en muchos c\u00edrculos de la Iglesia y usurpado por los jansenistas, no hicieron sino sistematizar con exageraci\u00f3n el sentimiento corriente en la sociedad acerca del designio divino.<\/p>\n<p>Santa Luisa de Marillac es hija de su tiempo y parte de la Trinidad, desde arriba, para explicar muchas situaciones de su vida. Es frecuente en ella acudir al seno de la divinidad y descubrir el designio eterno de Dios. Su mariolog\u00eda tiene su arranque en el designio eterno sobre Mar\u00eda y no en el hecho de ser Madre de Dios.<\/p>\n<p>Al sentir la marginaci\u00f3n y el sufrimiento quiso saber por qu\u00e9 le hab\u00eda tocado a ella vivir aquella vida que le ven\u00eda dada, y descubri\u00f3 que todo suced\u00eda como si Dios tuviera casi determi\u00adnado desde la eternidad que <em>era su voluntad que fuese a \u00c9l a trav\u00e9s de la cruz y \u00e9sta no la abandon\u00f3 desde su mismo nacimiento, ni la dej\u00f3 nunca, durante todos sus a\u00f1os, sin ocasi\u00f3n de sufrimiento. <\/em>Contem\u00adpla el decreto divino en el seno de la Trinidad antes de nacer el tiempo, y se ve indigna de que Dios quisiera tener alg\u00fan designio sobre ella. Ante la grandeza divina se siente obligada a co\u00adlaborar para que \u00abse cumpla enteramente en ella\u00bb el decreto eterno de Dios.<\/p>\n<p>Se introduce en la divinidad y descubre que Dios es el \u00fanico ser que existe por s\u00ed mismo y que todos los dem\u00e1s seres son una participaci\u00f3n del Ser divino, todos han sido creados, no de la nada, sino <em>de \u00c9l, <\/em>pues \u00abel ser \u00fanico y verdadero de Dios es la esencia de todos los dem\u00e1s seres que su bondad ha creado, ya que todos los tiem\u00adpos dependen de su eternidad. Con este principio ya puede dar una respuesta al interrogante de su existencia. La primera vez que sepamos dio una respuesta fue en los Ejercicios de Adviento de 1628. Es una respuesta sencilla: \u201cDios no ha tenido otro plan, al crear nuestras almas tan relevantes por encima de todas las criaturas, que el de ser su \u00fanico y eterno poseedor\u201d. \u00a0Pero tanto le impresion\u00f3 esta respuesta que juzg\u00f3 que <em>era un motivo para amar a Dios mayor que el mismo beneficio de la creaci\u00f3n. <\/em>Y as\u00ed, pretendiendo responder al porqu\u00e9 de su vida, ha colocado la base de su reflexi\u00f3n: ha venido a la existencia para unirse con Dios. <em>Todav\u00eda no ha necesitado a Jesucristo.<\/em><\/p>\n<p>De su vida pasa a toda la creaci\u00f3n con una pregunta semejante: \u00bfCu\u00e1l es el plan que tuvo Dios en la creaci\u00f3n? La respuesta camina a la par de su existencia: \u201cLa Trinidad santa en la unidad de su esencia me ha creado para \u00c9l solo, y am\u00e1ndome desde toda la eternidad, ha visto que y no pod\u00eda ser ni subsistir fuera de \u00c9l, que siendo mi principio y mi \u00fanico origen, quiere ser tambi\u00e9n mi fin, habiendo creado todas las criaturas para que me sirvan de medios para llegar a \u00c9l, como los canales que conducen las aguas a la fuente. Y a eso Origen-fuente es a donde ella tiene que volver. La creaci\u00f3n entera tiene el sentido de llevarla a unirse con Dios. Este convencimiento la empuja a \u00abhonrar y amar las criaturas a causa del designio de Dios en la creaci\u00f3n\u00bb. Es una idea pensada detenidamente, pues la escribi\u00f3 al margen. <em>Tampoco, hasta ahora, ha necesitado a Je\u00adsucristo.<\/em><\/p>\n<p>Asentadas las bases de su pensamiento, <em>ya es incapaz de avanzar desentendida de Cristo. <\/em>La uni\u00f3n del hombre con Dios nunca ser\u00e1 per\u00adfecta, al estar el hombre separado por la infini\u00adtud de Dios inaccesible, pero la uni\u00f3n se hace asequible si Dios se une al hombre. Y <em>Dios in\u00adventa este medio del todo admirable de hacer a Dios hombre y al hombre Dios, <\/em>por medio de la Encar\u00adnaci\u00f3n del Verbo, <em>y <\/em>encontrar en cada \u00abalma la impresi\u00f3n de Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>Este descubrimiento la impresion\u00f3 de tal manera que se pregunt\u00f3 a s\u00ed misma que <em>si ya era de Dios porque su ser era una participaci\u00f3n del c\u00ednico Ser increado, por la creaci\u00f3n y por la conservaci\u00f3n que era el sost\u00e9n de su ser y corno una creaci\u00f3n continua, \u00bfqu\u00e9 pretend\u00eda hacer entonces con el pensamiento de entregarse a Dios? <\/em>Y responde sin titubeos: \u00abEste poder de poseerme se deb\u00eda a la excelencia del designio de Dios en la creaci\u00f3n del hombre de un\u00edrsele estrechamente por toda la eternidad si se serv\u00eda del \u00fanico medio que ten\u00eda para d\u00e1r\u00adsele, que era la Encarnaci\u00f3n de su Verbo, pues quer\u00eda que, siendo hombre perfecto, la natura\u00adleza humana participara de la divinidad por su m\u00e9rito y por su naturaleza tan estrechamente unidos<sup>\u00ab<\/sup>.<\/p>\n<p><strong><em>La Encarnaci\u00f3n y el pecado de Ad\u00e1n<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Es la respuesta que da santa Luisa de Ma-rillac, apoyada en su vida personal, al gran in\u00adterrogante de los cristianos a lo largo de la historia: <em>\u00bfpor que&#8217;Dios se hizo hombre? <\/em>De las car\u00adtas de san Pablo muchos te\u00f3logos han sacado principios para explicar que Cristo se hizo hombre para reparar el pecado de Ad\u00e1n. Algu\u00adnos textos de san Pablo hasta parecen indicar que la redenci\u00f3n exig\u00eda la muerte de Jesucristo cuya crucifixi\u00f3n fue un \u00absacrificio de expiaci\u00f3n\u00bb que aplac\u00f3 la ira de Dios contra los pecadores, pues Dios \u00abno perdon\u00f3 ni a su propio Hijo, antes bien, lo entreg\u00f3 por todos nosotros\u00bb (Rom 8, 32).<\/p>\n<p>Su doctrina se acomodaba a muchos te\u00f3lo\u00adgos y espirituales contempor\u00e1neos suyos sobre la encarnaci\u00f3n. La doctrina m\u00e1s corriente se\u00adgu\u00eda a san Anselmo de Canterbury que hab\u00eda publicado <em>Cur Deus Homo? (\u00bfPor qu\u00e9 Dios se hizo hombre?). <\/em>San Anselmo da a Cristo un papel preferentemente medicinal: <em>si Ad\u00e1n no hubiese pe\u00adcado, el Hijo de Dios no se habr\u00eda encarnado, <\/em>sacando la conclusi\u00f3n de que el fin primordial de la en\u00adcarnaci\u00f3n fue redimirnos del pecado. Y lo ex\u00adplica: Dios es misericordioso y quiere perdonamos, pero la justicia siempre acompa\u00f1a a la misericordia de Dios y le impide perdonar la ofensa sin m\u00e1s; pues si perdona, ya no es justo, al poner al mismo nivel a justos y a peca\u00addores. La justicia exige o bien que Dios le inflija una pena proporcionada o bien que el pecador le d\u00e9 una satisfacci\u00f3n adecuada. Pero si Dios aplica una pena proporcionada, nadie se salva\u00adr\u00eda y la humanidad entera estar\u00eda condenada. Solo queda que el pecador d\u00e9 la satisfacci\u00f3n adecuada. Pero un hombre creado, aunque no tuviera pecado, no podr\u00eda satisfacer, porque sa\u00adtisfacci\u00f3n es dar a Dios algo que no se ha reci\u00adbido de \u00c9l, y el hombre creado todo se lo debe a Dios su creador. A esto se a\u00f1ade que si la ofensa se mide por la categor\u00eda de la persona ofendida -al ser Dios infinito, la ofensa es infi\u00adnita-, la reparaci\u00f3n se mide por la dignidad de la persona que hace la reparaci\u00f3n -la criatura es finita y su satisfacci\u00f3n ser\u00eda finita-. Por ello, solo un hombre que fuera Dios podr\u00eda satisfa\u00adcer una ofensa hecha a Dios. El pecado exigir\u00eda la encarnaci\u00f3n de Dios y hasta la Pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas. Ya que Jes\u00fas no pod\u00eda satis\u00adfacer con los actos que ya deb\u00eda dar a Dios por otros t\u00edtulos, como obediencia, amor, adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Solo pod\u00eda satisfacer con su muerte voluntaria de valor infinito por ser Dios y a la que no es\u00adtaba sujeto por no tener pecado. Santo Tom\u00e1s de Aquino en la Summa Theologica reforz\u00f3 esta doctrina con el peso de su autoridad. Y fue generalmente admitida por la mayor\u00eda de los te\u00ad\u00f3logos.<\/p>\n<p>Rayando el siglo XVII, Molina modific\u00f3 la teor\u00eda anselmiano-tomista tomando alguna luz de la doctrina escotista, y hoy encuentra segui\u00addores. Para \u00e9l toda la teolog\u00eda y la espiritualidad se centran en Cristo muerto y resucitado, o sea, en su victoria sobre el mal. Si Dios crea un mundo para Cristo, el mundo donde mejor se realiza la victoria sobre el mal es el nuestro, en el que la presencia del pecado de Ad\u00e1n conlleva la victoria de Cristo Redentor con su muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>La Encarnaci\u00f3n como primado de Cristo en la creaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>El defecto m\u00e1s grave que se imputa a la ex\u00adposici\u00f3n anselmiana es dar a la encarnaci\u00f3n ex\u00adclusivamente el sentido de satisfacci\u00f3n justiciera de \u00abtanto ofendes, tanto pagas\u00bb, y no prestar atenci\u00f3n a que Dios quiso la encarna\u00adci\u00f3n de su Hijo antes de la creaci\u00f3n del hombre para poner a Cristo como el Primero de la creaci\u00f3n. Es la doctrina llamada <em>del Primado de Cristo en la creaci\u00f3n <\/em>que tambi\u00e9n la sacaron los Padres Griegos de san Pablo, y la Iglesia oferta rezarla en V\u00edsperas los mi\u00e9rcoles y los jueves (Col 1,15-20; Ef 1,3-14).<\/p>\n<p>Apoy\u00e1ndose en los Padres Griegos, a la pregunta <em>\u00bfpor qu\u00e9 se encarn\u00f3 la Segunda Persona de la Trinidad?, <\/em>el beato franciscano Juan Duns Escoto (1266-1308) responde que no es posible que la realidad m\u00e1s preciosa de la humanidad, Jesucristo, haya venido al mundo por el pe\u00adcado&#8217;. Jesucristo fue el primer concebido en la voluntad de Dios, antes que todos los seres cre\u00adados y del mismo hombre, para que un ser cre\u00adado le diera a Dios la gloria que merece. Jesucristo es el primero de la creaci\u00f3n, modelo de la humanidad a la que Dios hab\u00eda destinado a participar de la naturaleza divina y alcanzar la felicidad eterna en la gloria. La crucifixi\u00f3n, m\u00e1s que reparaci\u00f3n de condigno, es la culmina\u00adci\u00f3n de su amor, la \u00faltima prestaci\u00f3n para la que estaba predestinado. Para Escoto, Cristo es el protagonista de la historia y Cristo habr\u00eda venido, aunque el hombre no hubiese pecado. El Papa Benedicto XVI lo asume y lo explica:<\/p>\n<p>\u00abDuns Escoto, aun consciente de que, en reali\u00addad, a causa del pecado original, Cristo nos re\u00addimi\u00f3 con su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n, confirma que la encarnaci\u00f3n es la obra mayor y m\u00e1s bella de toda la historia de la salvaci\u00f3n, y que no est\u00e1 condicionada por ning\u00fan hecho contingente, sino que es la idea original de Dios de unir finalmente toda la creaci\u00f3n consigo mismo en la persona y en la carne del Hijo\u00bb<sup>8<\/sup>. Y a\u00fan hoy d\u00eda hay te\u00f3logos que afirman que, si Cristo no hubiese existido, tampoco habr\u00eda existido el ser humano<sup>9<\/sup>.<\/p>\n<p>En la mente de santa Luisa prevalece una visi\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n preexistente en el de\u00adcreto eterno<sup>10<\/sup>. Es una visi\u00f3n parecida a la escotista sin que podamos saber de d\u00f3nde la sac\u00f3. Es cierto que se educ\u00f3 con las dominicas en Poissy, pero entre los 11 y los 14 a\u00f1os de edad abandon\u00f3 el colegio-pensionado. Hacia los 16 a\u00f1os -nos cuentan sus secretarias Maturina Gu\u00e9rin y B\u00e1rbara Bailly- se entreg\u00f3 a la ora\u00adci\u00f3n guiada por los capuchinos \u2014franciscanos reformados\u2014, quiso ser capuchina y hasta hizo alg\u00fan ensayo de vida dentro del convento\u00bb. Y ya sabemos que los hijos y las hijas de san Fran\u00adcisco de As\u00eds segu\u00edan la mentalidad del beato Duns Escoto. Tambi\u00e9n es probable que la le\u00adyera en san Francisco de Sales o en los escritos de B\u00e9rulle a quien le repugnaba que Cristo, el primer predestinado y el primog\u00e9nito de la cre\u00adaci\u00f3n, dependiera del hombre y, peor a\u00fan, de su pecado.<\/p>\n<p><strong><em>La encarnaci\u00f3n del Hijo hace posible la felicidad del hombre<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Luisa de Marillac ten\u00eda una teor\u00eda sobre la encarnaci\u00f3n que se acercaba a la doctrina escotista-beruliana-salesiana. Su pensamiento lo va exponiendo ocasionalmente. Empieza por acer\u00adcarse <em>al primer momento, <\/em>cuando Dios es, y s\u00f3lo es \u00c9l. Y como la divinidad es amor, en aquel primer momento s\u00f3lo es el Amor. La expansi\u00f3n del amor hacia fuera crea todas las cosas que son imperfectas, pues no son Dios: <em>\u00a1Que amor y que humildad las de Dios que crea sabiendo que lo cre<\/em><em>ado es imperfecto!, <\/em>exclamaba santa Luisa. Entre los seres creados, no de la nada, sino de Dios, hay uno que ha sido hecho a imagen y seme\u00adjanza divina, el hombre; y si Dios es amor, la semejanza tiene que ser en el amor. Y como ama, tiene que amar la felicidad, pero la felici\u00addad verdadera y permanente s\u00f3lo se encuentra en Dios. Y aqu\u00ed est\u00e1 la gran tragedia, el hombre limitado, imperfecto y pecador jam\u00e1s podr\u00e1 unirse a Dios ilimitado, perfecto y santo. El hombre nunca podr\u00e1 alcanzar la felicidad. Pero si el hombre no puede alcanzar a Dios-felici\u00addad, Dios s\u00ed puede hacerse hombre. Y este hombre, Jes\u00fas, contiene la felicidad divina, y tambi\u00e9n la pueden alcanzar todos los hombres que se incorporen a la Humanidad de Jes\u00fas. Jesucristo es el primero y el \u00fanico que ama a la Trinidad de manera perfecta. Y en \u00c9l, Dios eleva al hombre al orden sobrenatural, a la gra\u00adcia y a la gloria para que pueda amar a la Trini\u00addad y en ella encuentre la felicidad.<\/p>\n<p>Cuatro siglos antes de que el Concilio Vati\u00adcano II proclamase el precioso cap\u00edtulo V de la <em>Gaudian et Spes <\/em>sobre el llamamiento universal a la santidad, santa Luisa ya indicaba a sus hijas que tanto la salvaci\u00f3n como la santidad de los hombres consiste en que cada uno se incorpore a la Humanidad de Cristo por el amor, o en frase vicenciana, en que, por medio del amor, cada uno <em>se vac\u00ede de si mismo y se revista del Esp\u00edritu de Jesucristo. <\/em>Luisa de Marillac hab\u00eda escuchado o hab\u00eda le\u00eddo la doctrina beruliana sobre los es\u00adtados de Jes\u00fas, la medita en la oraci\u00f3n\u00bb y de\u00adduce que, al revestirnos del Esp\u00edritu de Jes\u00fas, nos incorporamos a su Humanidad de tal ma\u00adnera que la vida del Jes\u00fas en cada uno de sus estados y la nuestra deben identificarse. Quien se reviste del Esp\u00edritu de Jesucristo se incorpora a su Humanidad y en ella encuentra la divinidad que le capacita para ser feliz, pues <em>en el Cielo Dios se ve en el hombre por la uni\u00f3n hipost\u00e1tica del Verbo hecho Hombre. <\/em>Todos los hombres est\u00e1n desti\u00adnados, por mediaci\u00f3n de Jesucristo, a la felici\u00addad de la gloria eterna. Y la humanidad, antes de tener existencia en el mundo, ya exist\u00eda en el coraz\u00f3n de la Divinidad.<\/p>\n<p><em>Motivos de la Encarnaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Partiendo de la base de que la Trinidad ha creado al hombre para unirse con Dios, pone tres motivos que explican la decisi\u00f3n divina de encarnarse:<\/p>\n<p>El primer motivo continuamente repetido es \u00absu grand\u00edsimo y puro amor\u00bb, compadecido <em>de la naturaleza humana, cuya debilidad conoc\u00eda, pero as\u00ed se necesitaba para hacernos comprender los efectos de su gran amor; ya que por medio de la admirable En\u00adcarnaci\u00f3n se estableci\u00f3 la gracia que necesitan las atinas para llegar a su fin. <\/em>Y lo m\u00e1s sorprendente de este amor es que Dios crea al hombre \u00absa\u00adbiendo que era d\u00e9bil y se alejar\u00eda de \u00c9l\u201d.<\/p>\n<p>La ra\u00edz de esta teolog\u00eda est\u00e1 en san Juan, quien aclara que el ser de Dios, cuando se re\u00advela a Mois\u00e9s como \u00abel que es\u00bb (Ex 3,14), es el Amor (1 Jn 4, 8). Y si Dios es Amor, todo tiene su origen en el Amor. Un amor divino que para santa Luisa es cognoscitivo. Dios no puede dejar de amar al hombre cuando lo mira, por ser una participaci\u00f3n de su Ser divino. Santa Luisa lo va escribiendo de una manera pro\u00adfunda y concisa mientras hace oraci\u00f3n: \u00abEl amor que Dios tiene a nuestras almas procede del conocimiento que tiene de la excelencia del ser que les ha dado, participaci\u00f3n del suyo, co\u00adnocimiento que puede darnos a conocer su grandeza, siendo un acto exterior a Dios, igual, en cierto modo, al que produce en S\u00ed mismo en\u00adgendrando a la Segunda Persona de su divini\u00addad; pero, puesto que nuestras almas no son El mismo, el conocimiento que produce el amor que les tiene hace que se digne tener un cui\u00addado paternal de la conducta general de las que se entregan por entero a los efectos de su santa voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00f3lo por el amor, Dios libremente cre\u00f3 la humanidad y habiendo previsto su ca\u00edda, quiso que el Verbo, encarnado para glorificar y amar a Dios como merece la divinidad, adem\u00e1s nos redimiese a trav\u00e9s de su pasi\u00f3n y muerte. Y si Dios predestin\u00f3 a todos los hombres a la felici\u00addad en la gloria antes de ver su ca\u00edda, con mayor raz\u00f3n Cristo fue predestinado a recibir la plenitud de la gloria antes de que su pasi\u00f3n fuera considerada un remedio para el pecado. Por este servicio Cristo se convirti\u00f3 en el \u00fanico medio de salvaci\u00f3n de la humanidad y el \u00fanico mediador entre Dios y la creaci\u00f3n, uniendo en el amor la justicia y la misericordia de la Trini\u00addad. Santa Luisa lo entendi\u00f3 con claridad y lo escribi\u00f3 con temor: \u00abQueriendo satisfacer por mis deudas con el Padre Eterno, ofreci\u00e9ndole la muerte de su Hijo, me vino el pensamiento de que ello ser\u00eda una temeridad y ofenderle, si no fuera porque su bondad consinti\u00f3 en el mis\u00adterio de la Encarnaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El segundo motivo es <em>la naturaleza humana. <\/em>Dios cre\u00f3 al hombre como la obra maestra de la creaci\u00f3n y a su naturaleza le incrust\u00f3 la exi\u00adgencia de alcanzar la grandeza m\u00e1s excelente posible que solo se alcanza participando Dios de la naturaleza humana. Hecha la creaci\u00f3n del hombre con tendencia y capacidad para unirse a \u00c9l, se exige por el mismo decreto la Encar\u00adnaci\u00f3n de Cristo.: \u00abMi esp\u00edritu ha recordado el pensamiento que yo hab\u00eda tenido: que el plan de la Sant\u00edsima Trinidad era que el Verbo, desde la creaci\u00f3n del hombre, se encarnara para hacerle llegar [al hombre] a la excelencia que Dios le quer\u00eda dar por la uni\u00f3n eterna que quer\u00eda tener con \u00e9l, como el estado m\u00e1s admi\u00adrable de sus operaciones exteriores.<\/p>\n<p>Como tercer motivo, pone <em>la grandeza de Dios: <\/em>Dios no puede recibir verdadera gloria desde fuera de \u00c9l, si la humanidad no se une a la divinidad en su naturaleza creada. Donde san Anselmo y santo Tom\u00e1s pon\u00edan reparaci\u00f3n de una culpa, ella pone gloria y alabanza: \u00abLa divinidad no pod\u00eda ser honrada poderosamente m\u00e1s que por su misma gloria en la eternidad, y he contemplado que uno de los efectos del Es\u00adp\u00edritu Santo en Dios es la uni\u00f3n; y acord\u00e1n\u00addome del designio de Dios en la creaci\u00f3n del hombre a su imagen y semejanza&#8230; me ha pare\u00adcido que el Esp\u00edritu Santo por su poder unitivo daba a la voluntad la facilidad de unir perfec\u00adtamente [las potencias del hombre], de suerte que no haya en el hombre ning\u00fan desarreglo, lo que la devolver\u00eda a la excelencia de su primer estado en la creaci\u00f3n, que participa de aquella primera gloria que honra la gloria eterna de Dios, despu\u00e9s de la copiosa redenci\u00f3n del pe\u00adcado\u00bb.<\/p>\n<p>Sorprende que santa Luisa, hermanada ar\u00addientemente con los pobres por estos a\u00f1os, no presentara como primer objetivo de la venida de Cristo liberar a los pobres de su miseria y a la sociedad del pecado de injusticia y opresi\u00f3n. No se puede aplicar a una se\u00f1ora del siglo XVII una mentalidad del siglo XXI. Ella parte desde su vida de sufrimiento, buscando una explica\u00adci\u00f3n y no desde los pobres, aunque los am\u00f3 con delirio. Ella misma era el pobre que buscaba en Dios la respuesta a su situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para los pobres parece m\u00e1s atractiva y efi\u00adciente la ideolog\u00eda de la encarnaci\u00f3n para la uni\u00f3n del hombre con Dios que para la reden\u00adci\u00f3n de la humanidad. La encarnaci\u00f3n para lo\u00adgrar la uni\u00f3n divina declara antinatural y opresiva la pobreza y los males. Dios est\u00e1 por igual en la naturaleza del rico y del pobre, y le da a \u00e9ste el derecho a luchar y a protestar y a los dem\u00e1s la obligaci\u00f3n de ayudarle. Dios quiso un mundo bueno sin males cuando decret\u00f3 la encarnaci\u00f3n del Verbo. Despu\u00e9s de la Ascen\u00adsi\u00f3n, Cristo no interviene directamente en el curso de la historia para remediar los males, a no ser con los milagros. \u00c9l solo interviene a tra\u00adv\u00e9s de los hombres. Y la se\u00f1orita Le Gras debi\u00f3 pensarlo cuando entreg\u00f3 su vida a los pobres y fund\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda para erradicar la pobreza.<\/p>\n<p><em>La Encarnaci\u00f3n en funci\u00f3n de la Gloria divina<\/em><\/p>\n<p>Examinando los tres motivos de la Encar\u00adnaci\u00f3n concluimos, interpretando a san Pablo (Col 1, 15s), que, seg\u00fan santa Luisa, el motivo de la encarnaci\u00f3n fue para que Dios recibiera de la creaci\u00f3n el honor m\u00e1s grande que puede recibir y este honor solo lo puede dar un hom\u00adbre que sea Dios. Y as\u00ed, el Verbo se habr\u00eda en\u00adcarnado, aunque el hombre no hubiese pecado.<\/p>\n<p>Santa Luisa se acerca a Pedro de B\u00e9rulle y a san Francisco de Sales. S\u00f3lo se acerca, porque ella da al escotismo una caracter\u00edstica especial. B\u00e9rulle parte de la grandeza de Jes\u00fas. Cristo es el primog\u00e9nito de la creaci\u00f3n, el primer predes\u00adtinado y el primer nacido. Su existencia no puede depender del pecado de los hombres. Toda la creaci\u00f3n gira alrededor de Jes\u00fas y todos hemos sido elegidos en \u00c9l. Jesucristo no vino como redentor, sino como glorificaci\u00f3n. San Francisco de Sales parte de la comunicabilidad divina. As\u00ed como eternamente hay una comuni\u00adcaci\u00f3n esencial en la divinidad entre el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, tambi\u00e9n quiso Dios que la hubiera con la creaci\u00f3n. Escogi\u00f3 para re\u00adalizarla la naturaleza humana de Jes\u00fas, a la que comunica su divinidad. Santa Luisa, al final de su vida, combin\u00f3 la direcci\u00f3n vicenciana con las lecturas de B\u00e9rulle y de san Francisco de Sales para vivir su propia vida espiritual.<\/p>\n<p><em>\u00bfContradicciones?<\/em><\/p>\n<p>Esta doctrina parece contradecir sus ideas renano-flamencas del anonadamiento de la na\u00adturaleza humana. \u00a1Rebajar una naturaleza destinada a unirse nada menos que con Dios! Con\u00adtradicci\u00f3n real o aparente puede encontrar ex\u00adplicaci\u00f3n por varios caminos.<\/p>\n<p>El primero es aclarar que no existen espiritualidades monol\u00edticas. La espiritualidad es personal y compleja, como el hombre, for\u00admando una red, seg\u00fan las situaciones de las per\u00adsonas a trav\u00e9s de su vida.<\/p>\n<p>El segundo camino nos lleva al sufrimiento personal durante su vida y a la miseria de los pobres que le exig\u00edan gritar en favor de la pobre naturaleza humana igual de pobre en el rico y en el necesitado.<\/p>\n<p>El tercer camino se encuentra dentro de la misma aparente contradicci\u00f3n: el anonada\u00admiento conduce a desprenderse de todo menos de Dios. El hombre que se anonada reconoce su peque\u00f1ez humana y la grandeza inalcanza\u00adble de Dios, y toma la postura de rebajarse para sumergirse en la divinidad. Y este es el gran misterio: que la uni\u00f3n solo se realiza agran\u00addando la distancia entre la grandeza de Dios y la miseria del hombre. Cuanto mayor es la dis\u00adtancia entre la altura divina y la bajeza humana m\u00e1s fuerte es la uni\u00f3n de la naturaleza humana con Dios, pensaba Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>Tampoco es contradicci\u00f3n, ni siquiera evo\u00adluci\u00f3n de su pensamiento, que varias veces indique que el Verbo se hizo hombre para redimirnos del pecado. No pod\u00eda decir otra cosa; lo confesaba en el credo. Tampoco parece que fuera una atenuaci\u00f3n de sus ideas ante las cr\u00edticas que hab\u00eda recibido B\u00e9rulle por su escotismo, pues san Francisco de Sales tambi\u00e9n lo dec\u00eda y nadie le atac\u00f3. Ni siquiera que quisiera atenuarlo por indicaci\u00f3n de su director san Vicente de Pa\u00fal. Si examinamos sus pensamientos y sin necesidad de violentar los textos, encon\u00adtramos una explicaci\u00f3n que armoniza las dos intenciones divinas: la Encarnaci\u00f3n se decret\u00f3 para unir al hombre con Dios y, previendo la ca\u00edda de Ad\u00e1n, la Trinidad decidi\u00f3 en un solo y mismo decreto, reparar adem\u00e1s el pecado de la naturaleza humana.: \u00abMe ha parecido que el pecado de alguna manera le hab\u00eda anonadado [al hombre], haci\u00e9ndole incapaz de gozar de Dios. Y como el designio de Dios [era] que este anonadamiento no fuera para siempre, el mismo Dios en la distinci\u00f3n de personas, ha\u00adbiendo dicho hagamos al hombre a nuestra ima\u00adgen y semejanza, tom\u00f3 de la misma manera la resoluci\u00f3n de redimirlo\u00bb y \u00abtan pronto como nuestro primer padre hubo pecado, la bondad de Dios compadecida de la naturaleza humana, prometi\u00f3 reparar su falta por la Encarnaci\u00f3n de Verbo\u00bb.<\/p>\n<p>Y expone que el misterio de la Encarnaci\u00f3n se realiza en tres tiempos: la decisi\u00f3n eterna to\u00admada por la Trinidad de que el Verbo se encar\u00adnase, el descubrimiento del decreto a los primeros hombres con la promesa de realizarlo, y la realizaci\u00f3n, encarn\u00e1ndose en el seno de Mar\u00eda. En los comienzos de la humanidad, por el pecado del hombre, el decreto divino se con\u00advierte en promesa. Analiz\u00f3 las entra\u00f1as de la promesa y, porque Dios es inmutable, concluye que la promesa, desde el momento de hacerla, obten\u00eda ya su efecto y \u00abhac\u00eda que el designio de Dios le pareciera realizado\u00bb. Por ello, la pro\u00admesa tiene fuerza para cambiar el pecado de los hombres de original en personal, \u00abya que la na\u00adturaleza humana no puede pecar al participar de ella el Verbo\u00bb.<\/p>\n<p>En los momentos puntuales de su vida daba suma importancia al decreto eterno. La Encar\u00adnaci\u00f3n es la realizaci\u00f3n en el tiempo del plan decretado en la eternidad por la Trinidad y \u00abel tiempo de cumplirse la promesa\u00bb dada al primer hombre. Su mente presiente la supremac\u00eda de Cristo en la creaci\u00f3n por el decreto divino dado en la eternidad.<\/p>\n<p><em>Ha cerrado su sistema; cal razonamiento ha sido perfecto, partiendo de la divinidad ha bajado hasta Jes\u00fas, llamado Cristo.<\/em><\/p>\n<p><em>Cristolog\u00eda descendente<\/em><\/p>\n<p>Es su cristolog\u00eda descendente, desde arriba, desde Dios al hombre. No que haya escrito este sistema o alg\u00fan tratado ni siquiera que haya quedado estructurada una cristolog\u00eda. Sencilla\u00admente es el resultado que se hace, analizando retazos de sus escritos, para concluir que en su mente bull\u00eda una estructura teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Su mente ve el nacimiento de Jes\u00fas m\u00e1s como la venida de Dios al mundo <em>decretada en la eternidad <\/em>que como el nacimiento del hombre Jes\u00fas. La visi\u00f3n divinizada del nacimiento en Bel\u00e9n es constante en sus meditaciones: Jes\u00fas destruir\u00eda los impedimentos a las operaciones divinas para la ejecuci\u00f3n de sus designios; hay que amar la bajeza, pues Dios se ha unido a ella en su natividad; al mirar el pesebre, <em>hart\u00e9monos <\/em>de Dios adorando la divinidad en el estado de la infancia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Cuando se pone en oraci\u00f3n de inmediato ve en Jesucristo a la segunda Persona de la Trini\u00addad, al Verbo Dios que ya exist\u00eda antes de la en\u00adcarnaci\u00f3n y que se hace hombre en esta tierra. La fe se impone a los sentidos y a la raz\u00f3n, y las cualidades y prerrogativas divinas empa\u00f1an a su vista la naturaleza humana de Jesucristo. En su vocabulario y en su mente todo est\u00e1 tan di\u00advinizado que en vez de ser la humanidad un velo envolviendo a la divinidad parece que es la divinidad la que oculta a la naturaleza hu\u00admana.<\/p>\n<p>Santa Luisa se acerca a Jesucristo crucifi\u00adcado como hombre, pero sintiendo que primor\u00addialmente es Dios. No se puede negar que, cuando escribe a las Hijas de la Caridad, em\u00adplea las palabras <em>seguir e imitar; <\/em>pero cuando se recoge consigo misma en la intimidad de la ora\u00adci\u00f3n le brotan las palabras <em>honra \u00a0<\/em>y <em>honor; <\/em>que encierran el sentido de alabanza y adoraci\u00f3n de la persona humana al Ser absoluto que trans\u00adciende la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A esta cristolog\u00eda podr\u00edamos acusarla de abstracta e inservible para los pobres. Sin em\u00adbargo, este Jesucristo que viv\u00eda Luisa de Marillac, es al que nos invita el Concilio Vaticano II en la Constituciones <em>Lumen Gentium y Dei Verbum <\/em>y a ella la sirvi\u00f3 durante a\u00f1os de prepara\u00adci\u00f3n para su conversi\u00f3n a los pobres. No es un hombre que se hace Dios el que va a los pobres, es un Dios que abandona la forma divina para vivir la forma humana visible a los pobres. Desde la omnipotencia y lo divino desciende hasta lo d\u00e9bil y lo terreno por amor a los hom\u00adbres. \u00a1Qu\u00e9 grande es el pobre que tanto influye en Dios! En su conciencia result\u00f3 impresionante meditar aquellos dos pensamientos \u00abDios es el que es\u00bb y \u00abDios es mi Dios<sup>\u00ab<\/sup>, y podemos imaginarnos sin dificultad lo que sentir\u00eda al me\u00additar \u00abDios se hace hombre para liberar a los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>El sacerdote Vicente de Pa\u00fal tan solo mos\u00adtr\u00f3 los pobres a la se\u00f1orita Le Gras y las entra\u00ad\u00f1as compasivas de esta mujer descubrieron que son los miembros dolientes de Jesucristo y deb\u00eda cuidarlos como al mismo Jes\u00fas. Es la idea predominante en las cartas que dirige a las Hijas de la Caridad y que resumi\u00f3 de manera clara en un momento de oraci\u00f3n: \u00abMi oraci\u00f3n ha sido m\u00e1s de contemplaci\u00f3n que de razona\u00admiento, con gran atractivo por la Humanidad santa de Nuestro Se\u00f1or y deseo de honrarla e imitarla lo m\u00e1s que pudiera en la persona de los pobres y de todos mis pr\u00f3jimos, ya que en al\u00adguna lectura he aprendido que nos hab\u00eda ense\u00ad\u00f1ado la caridad para suplir la impotencia de rendir ning\u00fan servicio a su persona, y esto ha penetrado en mi coraz\u00f3n de manera especial y muy \u00edntima\u00bb.<\/p>\n<p>Es la idea central en la doctrina vicenciana que la lleva a identificar al pobre con el mismo Jes\u00fas: \u00abIntentar\u00e9 servirme de una pr\u00e1ctica que una lectura me ha ense\u00f1ado: la de considerar en todas las ocasiones que se me presenten de hacer alg\u00fan bien a mi pr\u00f3jimo, que no sea sola\u00admente por la recompensa que El promete como si se le hiciera a El mismo, sino que ese pr\u00f3jimo me es constituido en lugar de Nuestro Se\u00f1or, <em>por un inedia de amor <\/em>que su bondad sabe ella misma y que ha dado a entender a mi coraz\u00f3n, aunque yo no pueda decirlo\u00bb<sup>29<\/sup>.<\/p>\n<p><em>Consecuencias<\/em><\/p>\n<p>Deduce consecuencias, alguna un tanto atrevida, pero que todav\u00eda pueden impactar a los hombres de hoy: Jes\u00fas es un Padre que busca lo mejor para nosotros, como la vida y las gracias, a trav\u00e9s de Mar\u00eda que es el canal por donde corre todo lo divino. Las Hijas de la Ca\u00adridad deben parecerse a su Padre Jes\u00fas y bus\u00adcar \u00ablos medios para practicar las s\u00f3lidas virtudes que su santa humanidad ejercit\u00f3 aqu\u00ed desde su venida; de su infancia alcanzar\u00e1n cuanto necesiten para llegar a ser verdaderas cristianas y perfectas Hijas de la Caridad, si le piden su Esp\u00edritu tal como se lo dio en el santo Bautismo\u00bb.<\/p>\n<p>Toda la vida de Jes\u00fas es una manifestaci\u00f3n de su amor hacia la humanidad, porque <em>sus de\u00adlicias era estar con los hijos de los hombres; y, acomod\u00e1ndose al estado de los hombres, les dio todos los testimonios de que Dios les ha amado desde toda la eternidad. <\/em>Metida en la miseria de los pobres, comprendi\u00f3 que, al encarnarse, Dios no solo se hab\u00eda hecho un hombre sino que primordial\u00admente se hab\u00eda hecho pobre. Es en la encar\u00adnaci\u00f3n de Dios donde podemos apreciar el precio de los pobres, identific\u00e1ndolos con \u00c9l y cuid\u00e1ndolos como a \u00c9l mismo.<\/p>\n<p>Insiste en que Jes\u00fas es hombre de verdad, descendiente de Ad\u00e1n, de la misma naturaleza que toda la humanidad. Mar\u00eda le ha dado su sangre y en su seno se ha formado su cuerpo. Este es el fundamento del <em>seguimiento de Jesu\u00adcristo y la grandeza de imitarle. <\/em>La meta a la que llega la naturaleza humana es a una nueva na\u00adturaleza \u00abdivinizada\u00bb, pues Cristo \u00abha engen\u00addrado en cierto modo la naturaleza humana para la eternidad, haci\u00e9ndola capaz de gozar eternamente de Dios\u00bb y \u00aben el cielo Dios se ve en el hombre por la uni\u00f3n hipost\u00e1tica\u00bb, consi\u00adderando a la naturaleza humana \u00aben todo como su imagen\u00bb.<\/p>\n<p>Dios se humaniza para que Jes\u00fas se divi\u00adnice sin dejar de ser humano, y nosotros, aun\u00adque de manera totalmente distinta, al hacerse Dios hombre, nos divinizamos, si nos incorpo\u00adramos a su Humanidad, cuando al tratar a los pobres nos hacemos humanos.<\/p>\n<p>Y saca una conclusi\u00f3n sencilla para quienes hacen los votos en la Compa\u00f1\u00eda: si una Hija de la Caridad ya le pertenece a Dios porque su ser es una participaci\u00f3n del ser de Dios, porque la ha creado y por la providencia que la conserva en el ser, entonces qu\u00e9 le puede entregar a Dios, al renovar los votos, si todo ya es suyo. Y santa Luisa responde sencillamente: <em>Su libertad, su vo\u00adluntad libre. <\/em>Ese d\u00eda una Hija de la Caridad puede repetir la oraci\u00f3n que santa Luisa hizo ella tres a\u00f1os antes de morir: \u00abConsider\u00e1ndome que soy de Dios por su Ser \u00fanico y por la crea\u00adci\u00f3n, que son los dos fundamentos de mi perte\u00adnencia, me he visto que le pertenec\u00eda tambi\u00e9n por la conservaci\u00f3n que es el sost\u00e9n de mi ser y como una creaci\u00f3n continua. Me he preguntado qu\u00e9 pretend\u00eda entonces hacer yo con el pensa\u00admiento de entregarme a El. Y he visto que este poder de poseerme era, por la excelencia del de\u00adsignio de Dios en la creaci\u00f3n del hombre, de un\u00edrsele estrecha y eternamente si se serv\u00eda del \u00fanico medio que ten\u00eda para ello, que era la En\u00adcarnaci\u00f3n de su Verbo, el cual quer\u00eda que, siendo hombre perfecto, la naturaleza humana participase en la divinidad por su m\u00e9rito y por su naturaleza tan estrechamente unidos. \u00a1Ah!, \u00a1 cu\u00e1ntas maravillas se ven en el cielo a este res\u00adpecto en las almas que han dado a Dios ese \u00a1\u00abellas mismas\u00bb! que no puede ser otra cosa que la voluntad libre en cuyo uso no quieren servirse de ella m\u00e1s que como perteneciendo a Dios&#8230; \u00a1Qu\u00e9 amor, qu\u00e9 inventiva, ha tenido la Divini\u00addad para dar a conocer su omnipotencia en este hecho \u00fanico y sin par de que la criatura le est\u00e9 unida de tal manera que vaya a la par con su Creador en lo que la concierne!\u00bb, queriendo lo mismo que Dios quiere.<\/p>\n<p><em>Vida de Jes\u00fas<\/em><\/p>\n<p>Para Luisa de Marillac la vida y muerte de Jes\u00fas cierran el ciclo de la Encarnaci\u00f3n y, para unirnos a Dios, hay que \u00abir por el camino de su Hijo\u00bb. Ella lo tiene presente en la costumbre de hacer \u00ab33 actos a la santa Humanidad\u00bb de Cristo.<\/p>\n<p>Esta espiritualidad cristol\u00f3gica tan senci\u00adlla, que anticipa lo que declara el Concilio Va\u00adticano II, hace siglos que santa Luisa se la presentaba a sus hijas. Se centra en recalcar que la vida concreta que vivi\u00f3 Jes\u00fas tiene la misi\u00f3n de ense\u00f1arnos el camino para unirnos a Dios; que todo lo que viv\u00eda Jes\u00fas, todo lo que realizaba o dec\u00eda ten\u00eda la misi\u00f3n de servirnos para <sup>\u00ab<\/sup>nuestro ejemplo e instrucci\u00f3n\u00bb; y Jes\u00fas nos env\u00eda el Esp\u00edritu Santo para testimoniar que \u00c9l es Dios y hombre perfecto e impulsar\u00adnos a \u00abvivir como hombres racionales seg\u00fan sus acciones santas y divinas\u00bb<sup>39<\/sup>.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n al contemplar la vida de Jes\u00fas, nos recuerda la influencia beruliana de los primeros tiempos. A imitaci\u00f3n de B\u00e9rulle va desgranando los momentos de la vida de Jes\u00fas, llam\u00e1ndolos algunas veces, como \u00e9l, <em>estados o misterios. <\/em>Cier\u00adtamente son pocas las veces que emplea esas pa\u00adlabras, pero la realidad que encierran esos momentos y las escenas del evangelio las medita frecuentemente.<\/p>\n<p>De todos los <em>estados <\/em>de la vida de Jes\u00fas le atraen, en especial la vida oculta en el seno de Mar\u00eda, su nacimiento, su infancia y su muerte. Desde su juventud tom\u00f3 \u00abla resoluci\u00f3n de hon\u00adrar la vida oculta de nuestro Se\u00f1or\u00bb&#8216;\u00bb. \u00bfEra de\u00adbido a influencia beruliana, a una impronta de su ni\u00f1ez o a un recuerdo de su hijo? \u00bfO a san Vicente que tambi\u00e9n la invitaba a considerar la vida oculta y el <em>izo hacer <\/em>de Jes\u00fas durante los treinta a\u00f1os que vivi\u00f3 en Nazaret y, m\u00e1s a\u00fan, los nueve meses que vivi\u00f3 encerrado en el seno de Mar\u00eda?<sup>42<\/sup>. Reflejar\u00e1 esta devoci\u00f3n en un peque\u00f1o rosario de nueve cuentas que, con permiso de san Vicente, rezar\u00e1 y meditar\u00e1, en especial \u00abpara honrar la vida oculta de nuestro Se\u00f1or en su es\u00adtado de encerramiento en las entra\u00f1as de la Vir\u00adgen Santa\u00bb&#8217;. Devoci\u00f3n que recuerda a B\u00e9rulle cuando habla de la esclavitud de Jes\u00fas en el seno de Mar\u00eda, y que urge a la modernidad en\u00adfrascada en el activismo a comprender que mu\u00adchas veces la quietud tambi\u00e9n es activa.<\/p>\n<p><em>El amor humilde de Jes\u00fas nacido<\/em><\/p>\n<p>La venida de Dios a la tierra impact\u00f3 a los cristianos, y en el siglo IV comenzaron a celebrar la Navidad en Espa\u00f1a y Francia, pasando despu\u00e9s a toda la Iglesia. Unas Navidades, cuando santa Luisa ten\u00eda unos 40 a\u00f1os, se acerc\u00f3 a un Bel\u00e9n construido por las Hermanas y me\u00addit\u00f3: \u00abHonrar\u00e9 la tranquilidad que contemplo en el pesebre, con una disposici\u00f3n a tener saciedad, en vez de deseo, en la posesi\u00f3n de Dios, que no se niega nunca al alma que le busca de verdad, adorando en este estado la divinidad en la Infan\u00adcia de Jes\u00fas e imitando cuanto pueda su santa Humanidad, principalmente en su sencillez y ca\u00adridad que le han hecho ser ni\u00f1o para dar acceso m\u00e1s libre a sus criaturas\u00bb<sup>45<\/sup>.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac buscaba en el Ni\u00f1o de Bel\u00e9n, el amor divino, y al penetrar en el mis\u00adterio de la encarnaci\u00f3n, contempla extasiada c\u00f3mo el amor y la humildad van unidos \u00abal or\u00addenar por su grand\u00edsimo y puro amor que una de las tres Personas se encarnara\u00bb. La encarna\u00adci\u00f3n es la explosi\u00f3n del amor trinitario, pero tambi\u00e9n una humillaci\u00f3n m\u00e1s grande a\u00fan que la muerte en Cruz, y siente que ya <em>no es una te\u00admeridad ni ofenderle pedirle al Padre que satisfaga sus deficiencias por la muerte de su Hijo pues su bondad consinti\u00f3 en el misterio de la Encarnaci\u00f3n que es mayor humillaci\u00f3n que la muerte en cruz.<\/em><\/p>\n<p>Y deduce una consecuencia que penetra en lo m\u00e1s profundo de su psicolog\u00eda hasta conver\u00adtirse en un sentimiento imborrable: <em>la humildad. <\/em>Ella confiesa que era una mujer orgullosa, de\u00adbido acaso a la marginaci\u00f3n que experiment\u00f3 desde su nacimiento por parte de su familia y de las leyes sociales. Esta mujer, que siente el orgullo como compensaci\u00f3n, ante el misterio de la Encarnaci\u00f3n se asombra de la humillaci\u00f3n que supone para todo un Dios hacerse hombre y se extas\u00eda ante \u00abla humildad profunda de la divinidad\u00bb, pues Jes\u00fas, pudiendo manifestarse con toda su \u00abgrandeza\u00bb, vino con \u00abla mayor ba\u00adjeza que se puede imaginar\u00bb, \u00abllenando el cielo de asombro\u00bb&#8217;. La humildad y el amor camina\u00adban a su lado. Cuando era una viuda piadosa, pensaba que <em>jam\u00e1s hab\u00eda manifestado Dios amor m\u00e1s grande al hombre que cuando resolvi\u00f3 encarnarse, ya que de ah\u00ed depend\u00edan todas las dem\u00e1s gracias que nos ha concedido despu\u00e9s, y <\/em>lo asombroso es que aparece en el mundo \u00abde la forma m\u00e1s baja que se pueda imaginar\u00bb. Y sac\u00f3 tres conclusiones comprometedoras: \u00abAmar el anonadamiento, puesto que Dios lo asumi\u00f3, llenando el cielo de asombro, como lo muestra en su Natividad; concebir a Jes\u00fas por amor, lo que le har\u00e1 presente en mi coraz\u00f3n y har\u00e1 que yo no tenga ya otra atenci\u00f3n, como la Sant\u00edsima Virgen ante el Pesebre; imitar a Jes\u00fas nacido teniendo el alma adherida a Dios\u00bb.<\/p>\n<p><em>El amor divino en la Pasi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>El otro <em>estado <\/em>de Jes\u00fas que la impresiona es el misterio de su muerte. La muerte de Jes\u00fas con\u00adsuma nuestra uni\u00f3n con Dios<sup>50<\/sup>, pues en ella \u00abla naturaleza humana adquiere pleno poder para unirse con Dios\u00bb de manera tan estrecha \u00abque Dios ha castigado en su Hijo la enormidad del pecado\u00bb<sup>51<\/sup>. En este punto se separa de la escuela n\u00f3rdica reacia a meditar la Pasi\u00f3n, y profundiza a menudo sobre la muerte de Jes\u00fas crucificado.<\/p>\n<p>La salvaci\u00f3n hay que entenderla como una Historia de amor. No existe justicia que exija la muerte del Hijo encarnado para satisfacer a un Padre herido. La \u00fanica explicaci\u00f3n para en\u00adtender la historia de la salvaci\u00f3n est\u00e1 en el marco del Amor gratuito de Dios. La muerte de Jes\u00fas en la Cruz tiene por objetivo revelar\u00adnos el amor que Dios nos tiene, y no el fruto de una necesidad objetiva de tener que reparar el pecado de la humanidad. La reparaci\u00f3n pod\u00eda haber sido realizada de otro modo, pero al amor no se le pide explicaciones y en Dios el amor est\u00e1 siempre presente como raz\u00f3n \u00fal\u00adtima de todo. \u00c9l nos ama sin pedirnos nada a cambio; nos deja en libertad, no nos chantajea. Aunque nosotros no lo amemos, El nos sigue amando aun cuando pecamos y no nos arre\u00adpentimos.<\/p>\n<p>Paul Evdokimov (1901-1970) escribe una p\u00e1gina preciosa, contemplando el icono de la crucifixi\u00f3n: <em>\u00abEl Padre es el Amor que crucifica, el Hijo es el Amor crucificado, el Esp\u00edritu Santo es el poder invencible de la Cruz, <\/em>ha dicho magn\u00edfica\u00admente el Metropolita de Mosc\u00fa, Filaretes. En cierto sentido, es la Crucifixi\u00f3n com\u00fan en la que cada Persona de la Trinidad tiene su propia manera de participar en el Misterio. La Cruz vivificante es la \u00fanica respuesta al proceso del ate\u00edsmo en el reino del mal. Se puede aplicar a Dios la noci\u00f3n m\u00e1s parad\u00f3jica, la de la debili\u00addad, que significa la salvaci\u00f3n mediante el amor libre: Dios se presenta y declara su amor, y pide que le paguen con la misma moneda. Por todo el bien que nos ha hecho, a cambio solo de nuestro amor, y como pago de nuestro amor, nos perdona todas nuestras deudas.<\/p>\n<p>Frente al sufrimiento, frente a toda forma del mal, la \u00fanica respuesta adecuada es decir que Dios es d\u00e9bil y que no puede sino sufrir con nosotros. D\u00e9bil, en efecto, no en su omnipoten\u00adcia, sino en su Amor crucificado\u00bb.<\/p>\n<p>Para compararlos, vale la pena copiar ente\u00adramente los pensamientos sobre la Cruz que santa Luisa medit\u00f3 durante la oraci\u00f3n: \u00abSan Pablo nos dice llorando que muchos caminan como enemigos de la Cruz de Jesucristo. Esta\u00admos, pues, llamados a honrar la Santa Cruz, en\u00adtendida en el sentido de toda clase de sufrimientos, tanto los relacionados con la misma Cruz en la que Nuestro Se\u00f1or fue clavado, como las dem\u00e1s penas y dolores que padeci\u00f3 durante su santa vida humana, como El mismo nos lo en\u00adse\u00f1a en diversos lugares de los santos evangelios. Pero principalmente las almas escogidas por Dios est\u00e1n de manera muy particular destinadas al sufrimiento, tanto, que para ellas es tan dulce y agradable que antes preferir\u00edan morir que no tener que sufrir, puesto que para ellas amar y su\u00adfrir es una misma cosa.<\/p>\n<p>Nuestro Se\u00f1or ha querido darnos a cono\u00adcer su dignidad diciendo que san Pablo ser\u00eda honrado con \u00c9l por su nombre, y esta creencia debe afianzarse con toda verdad en nuestros corazones, porque \u00bfqu\u00e9 es lo que hacemos en este mundo cuando sufrimos? Nos aplicamos los m\u00e9ritos de los sufrimientos de Jesucristo.<\/p>\n<p>Y \u00bfqu\u00e9 hace Dios en el cielo? Da eterna\u00admente cumplimiento a la muerte y padecimientos de su Hijo, haciendo bienaventuradas a las almas redimidas con esos padecimientos. \u00a1Oh Cruz! \u00a1Oh sufrimientos! \u00a1Qu\u00e9 amables sois, pues os veis honrados y lo ser\u00e9is eternamente con el poder que hab\u00e9is conseguido a las almas de ala\u00adbar y amar a Dios! \u00a1Oh Cruz! \u00a1Oh sufrimientos! \u00a1Qu\u00e9 amables sois puesto que el amor de Dios os ha cedido el puesto, en su Hijo, para adquirir por vuestro medio el poder de otorgar su para\u00edso a los que las delicias hab\u00edan arrojado de \u00e9l!\u00bb.<\/p>\n<p>Siguiendo la cruda doctrina de su siglo, que hoy puede escandalizarnos, que pon\u00eda en la vo\u00adluntad divina el origen de muchos de nuestros males, Luisa de Marillac la matiza y siente que los sufrimientos que la envolv\u00edan a ella y que diariamente ve\u00eda en los pobres, por la Pasi\u00f3n de Cristo, toman sentido en esta tierra y adquieren un valor redentor. El triunfo final de los hom\u00adbres se realiza participando de los sufrimientos de Jesucristo, \u00abya que sin muerte no hay resu\u00adrrecci\u00f3n\u00bb, por ello, \u00abque nadie espere resucitar con Jesucristo, si previamente no ha muerto con \u00c9l\u00bb. En ella, como en Jes\u00fas, la cuna se une con la cruz\u00bb.<\/p>\n<p>Hay momentos de la muerte de Jes\u00fas que tienen para santa Luisa un impacto m\u00e1s dura\u00addero, como es el instante en que Jes\u00fas siente <em>ded: <\/em>sed del cuerpo, sed del esp\u00edritu para unirse con el Padre y el Esp\u00edritu Santo, y una \u00abtercera sed de aplicar sus m\u00e9ritos a todas las almas cre\u00adadas para el para\u00edso. \u00a1Tengo sed! Esta palabra se dirige al hombre, d\u00e1ndole a conocer que su muerte no basta si no se aplica el m\u00e9rito y que no puede ser sin el consentimiento de cada alma<sup>\u00ab<\/sup> . Y ella se aplica a s\u00ed misma aplacar la sed de Jes\u00fas en la cruz: \u00abEscucha alma m\u00eda, como dichas a ti sola estas palabras: Tengo sed de tu fiel amor\u00bb. As\u00ed se consuma la uni\u00f3n de la naturaleza humana con Dios, aunque plena\u00admente solo se realice en el cielo, donde \u00abDios completa por toda la eternidad la muerte y los sufrimientos de su Hijo, haciendo bienaventu\u00adradas a las almas redimidas por ellos\u00bb.<\/p>\n<p>Si la grandeza del amor que Dios nos tiene, la manifest\u00f3 Jes\u00fas al encarnarse y quedarse en la eucarist\u00eda, a santa Luisa le impresiona m\u00e1s que quisiera unir perpetuamente nuestra vida a la suya y llenar nuestras acciones de sus m\u00e9\u00adritos: \u00abTenemos motivos para creer que la segu\u00adridad que Nuestro Se\u00f1or nos ha dado de estar siempre entre nosotros, era la decisi\u00f3n de san\u00adtificar las almas por esa presencia continua aunque invisible: aplicando el m\u00e9rito de sus accio\u00adnes a las de sus criaturas, pidiendo perd\u00f3n a su Padre para borrar nuestros cr\u00edmenes contrarios a las virtudes que El practic\u00f3 o bien para hacer gratas a Dios las acciones virtuosas que por su gracia pueden hacer los hombres uni\u00e9ndolas a sus m\u00e9ritos. Por esta v\u00eda es como me ha pare\u00adcido que la humanidad santa de Nuestro Se\u00f1or nos est\u00e1 continuamente presente, santificando las almas por la aplicaci\u00f3n de sus m\u00e9ritos; viene a ser como una atm\u00f3sfera sin la cual el alma no tiene vida; y es as\u00ed como he visto la Redenci\u00f3n del hombre en su Encarnaci\u00f3n, y su santifica\u00adci\u00f3n por este medio de uni\u00f3n del hombre con Dios en la persona de su Hijo: por esta presen\u00adcia que continuamente aplica sus m\u00e9ritos a cada alma unida con la uni\u00f3n personal de un Dios en un hombre\u00bb.<\/p>\n<p><em>Cruz y salvaci\u00f3n en la historia<\/em><\/p>\n<p>Las cristolog\u00edas dicen que Jes\u00fas muri\u00f3 por ser fiel al mensaje del Padre, situarse al lado de los pobres y por oponerse a los poderosos de su tiempo. Son razones hist\u00f3ricas, consecuencia de haberse encarnado en la historia y en la con\u00adtingencia. Pero es interesante tener en cuenta tambi\u00e9n el pensamiento de Duns Escoto y de la patr\u00edstica griega, que Luisa de Marillac hizo suyo. Fundamentalmente la salvaci\u00f3n no radica en la liberaci\u00f3n del pecado, sino en elevar al hombre a lo sobrenatural, superando as\u00ed las li\u00admitaciones del hombre, simple ser creado. La encarnaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de toda liberaci\u00f3n hist\u00f3\u00adrica, haya o no existido el pecado, libera defi\u00adnitivamente a los hombres de los l\u00edmites impuestos por el hecho de ser humanos, porque Dios puede ser un hombre y un hombre puede ser Dios, alcanzando as\u00ed el hombre la felicidad a la que est\u00e1 llamado desde su creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre la cuna y la muerte existe un conti\u00adnuo peregrinar de los hombres por esta tierra. Para tener certeza de la direcci\u00f3n hay que en\u00adcontrarla en la vida de Jesucristo, pues tambi\u00e9n \u00c9l peregrin\u00f3 durante los a\u00f1os de su vida con el objetivo de servir de modelo ejemplar a los hombres, ya que s\u00f3lo \u00abhaciendo las acciones que El hizo en la tierra, los cristianos tendr\u00e1n ya en esta vida la uni\u00f3n con Dios\u00bb. Es el obje\u00adtivo central de la experiencia vicenciana en la salvaci\u00f3n de la humanidad. Pero, adem\u00e1s de la venida que hizo Jes\u00fas a la tierra y la venida que har\u00e1 al final de los tiempos, san Bernardo pre\u00adsentaba otra venida de Jes\u00fas: la de cada d\u00eda a nuestra vida.<\/p>\n<p>Se ha acabado el tiempo de los silencios. Son tiempos de testimonio, de comprometerse, de avivar la fe en Jes\u00fas de Nazaret, de seguir sus huellas, de hacer nuestras las demandas de servicio y solidaridad con los m\u00e1s deprimidos, de ayudar a implantar el Reino de Dios entre los pobres como un reino de justicia, de paz, de libertad, de igualdad y de fraternidad. Es lo que se conoce por imitaci\u00f3n de Cristo, aunque hoy d\u00eda se prefiere llamarlo seguimiento de Jesu\u00adcristo hasta la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el seguimiento de Jes\u00fas se encuentra el camino de la felicidad: identificarse con Jesu\u00adcristo. En la divinidad de Jesucristo encontra\u00admos la felicidad, en su humanidad, el camino. No es su divinidad omnipotente la que nos arrastra al seguimiento, sino su d\u00e9bil humani\u00addad. Y el seguimiento, seg\u00fan santa Luisa, no es nada m\u00e1s que incorporarnos a esa humani\u00addad, haciendo su voluntad en todo momento: \u00abY vi\u00e9ndome este buen Dios abusar de todos esos medios, frecuentemente por demasiado apego, y con el m\u00e1s noble medio que es mi vo\u00adluntad, me la pide, y yo se la quiero dar con en\u00adtera confianza y abandono en la suya sant\u00edsima, de lo cual habiendo abusado tam\u00adbi\u00e9n, la invenci\u00f3n de su amor divino me ense\u00f1a y permite asirme al m\u00e1s poderoso de los medios que me haya dado para conseguir mi fin, que es su humanidad sant\u00edsima. La cual, con su santa gracia, quiere ser el \u00fanico ejemplar de mi vida\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas de Nazaret humano es el \u00fanico ca\u00admino que tenemos para conocer en este mundo a Dios, sus palabras, sus hechos, sus ideales y sus exigencias, dice la Constituci\u00f3n conciliar <em>Dei Verbutn. <\/em>Solo en Jes\u00fas encontramos al Dios verdadero, poderoso, pero tambi\u00e9n sufriente y sacrificado por amor; Dios absoluto, pero tam\u00adbi\u00e9n cercano a cada persona y protagonista de una historia humana. No sabemos qui\u00e9n es Dios si no lo descubrimos a trav\u00e9s del Jes\u00fas de los evangelios.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en Jes\u00fas humano conocemos los va\u00adlores de nuestra vida cristiana. Existe el peligro de formular estos valores a partir de definicio\u00adnes, \u00abla oraci\u00f3n es esto&#8230;, la pobreza consiste en esto otro&#8230;, el amor fraterno tiene tales carac\u00adter\u00edsticas&#8230;\u00bb. Pero lo que es la oraci\u00f3n, la po\u00adbreza, la fraternidad o el celibato, solamente lo sabemos al contemplar c\u00f3mo los vivi\u00f3 Jes\u00fas. Jes\u00fas es un modelo de vida y la ra\u00edz de los va\u00adlores de la vida.<\/p>\n<p>Benito Mart\u00ednez Betanzos, cm<\/p>\n<p>CEME, 2017<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 2: La encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios Designio eterno de Dios sobre el hombre Muchos te\u00f3logos, al construir una cristolog\u00eda, prefieren comenzar desde abajo, desde Jes\u00fas prepascual, el hombre que naci\u00f3, vivi\u00f3 y muri\u00f3 &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-ii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":405246,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-405248","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El Cristo de las Hijas de la Caridad (II) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-ii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Cristo de las Hijas de la Caridad (II) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo 2: La encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios Designio eterno de Dios sobre el hombre Muchos te\u00f3logos, al construir una cristolog\u00eda, prefieren comenzar desde abajo, desde Jes\u00fas prepascual, el hombre que naci\u00f3, vivi\u00f3 y muri\u00f3 ... 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