{"id":405245,"date":"2024-06-24T08:04:24","date_gmt":"2024-06-24T06:04:24","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405245"},"modified":"2023-08-18T21:05:55","modified_gmt":"2023-08-18T19:05:55","slug":"el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-cristo-de-las-hijas-de-la-caridad-i\/","title":{"rendered":"El Cristo de las Hijas de la Caridad (I)"},"content":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 1.- Pre\u00e1mbulo<\/p>\n<p>Muchos soci\u00f3logos creyentes e increyentes el pensamiento de Jes\u00fas los sorprende por su actualidad. Pero tambi\u00e9n hay bastantes que ponen bajo sospecha tanto su persona como su mensaje y su misi\u00f3n. Por otra parte, son mu\u00adchos los que creen en Jes\u00fas de Nazaret y co\u00adnocen lo que hizo durante su vida. Pero \u00bfsaben lo que hizo antes de venir a la tierra? \u00bfSaben lo que est\u00e1 haciendo ahora y lo que har\u00e1 en el futuro? Todo lo que Cristo ha hecho, incluso sus terribles sufrimientos y su muerte en la cruz, no tendr\u00eda significado sin la promesa de regresar a la tierra para establecer el Reino de Dios. Jes\u00fas est\u00e1 activo en la actualidad para es\u00adtablecer en nuestro mundo la justicia, el amor y la paz. Luisa de Marillac intent\u00f3 seguirle y leg\u00f3 a sus hijas la imitaci\u00f3n de ese Cristo que se hizo pobre para redimir a los pobres y que ella lo contempl\u00f3 ya antes de llegar el Concilio Vaticano II. Por eso, acaso hubiera sido m\u00e1s claro titular este estudio como <em>el Cristo que santa Luisa de Marillac, su fundadora, leg\u00f3 a las Hijas de la Caridad<\/em><\/p>\n<p><em>Diversas espiritualidades<\/em><\/p>\n<p>A Jesucristo se le puede considerar como Jes\u00fas de Nazaret, un hombre que nace en Bel\u00e9n de una mujer jud\u00eda llamada Mar\u00eda y vivi\u00f3 en Palestina, que en un momento de su vida se siente llamado por el Padre a anunciar el Reino y muere crucificado. Ante \u00c9l el hombre se siente un amigo que quiere imitar su vida. El hombre ve la imagen de Dios, la obra maestra de la creaci\u00f3n y acude a Jes\u00fas en busca de amor y misericordia. As\u00ed le muestran los evan\u00adgelios sin\u00f3pticos, y le siguieron san Bernardo, san Francisco de As\u00eds, santa Teresa de Jes\u00fas, san Francisco de Sales, y tambi\u00e9n san Vicente de Pa\u00fal y santa Luisa de Marillac en los a\u00f1os de mayor actividad.<\/p>\n<p>Buscaban imitar a Jes\u00fas en todas sus face\u00adtas y no s\u00f3lo en el anonadamiento. Daban gran importancia al recogimiento y a los m\u00e9todos para hacer bien la oraci\u00f3n, detallando los temas y ejercicios de la oraci\u00f3n e insistiendo en sacar resoluciones pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>Pero se le puede considerar tambi\u00e9n como el Verbo que procede del Padre desde la eter\u00adnidad, que viene al mundo para divinizamos y ante el cual el hombre se siente miseria y pe\u00adcado, y debe honrarle desprendido de todo, a\u00fan de s\u00ed mismo de una manera absoluta, vaci\u00e1ndose hasta la extrema pobreza interior y, aun\u00adque suene a sacrificio inhumano, debe prescin\u00addir a\u00fan de las potencias humanas y de los gustos espirituales que produce la devoci\u00f3n. Y, asombrado de la grandeza de Cristo-Dios, le honra anonadado<\/p>\n<p>Aparecen as\u00ed, en la Historia, dos grandes corrientes de espiritualidad. Entendiendo por vida espiritual <em>la respuesta que el hombre da en su interior a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu divino, para encuadrar en su vida los grandes ejes de la experiencia, doctrina y misi\u00f3n de Jesucristo, en solidaridad con los pobres. <\/em>La primera dimensi\u00f3n es universal, la segunda es de todos los cristianos <em>y <\/em>la tercera es la di\u00admensi\u00f3n vicenciana.<\/p>\n<p>En el siglo XVII la corriente que presen\u00adtaba la inmensidad de la divinidad para que la adorara el hombre estaba representada por la llamada Escuela Abstracta o M\u00edstica Renano\u2011flamenca, heredera de la corriente espiritual que anim\u00f3 los pa\u00edses del Rin y de Flandes en el siglo XI, siguiendo el evangelio de san Juan, a san Gregorio Nacianceno, san Gregorio de Nisa, san Agust\u00edn, al Pseudo-Dionisio, a Eckhart, Osuna, Laredo, a santa Catalina de G\u00e9\u00adnova y a san Juan de la Cruz. La sigui\u00f3 Pedro de B\u00e9rulle, y tambi\u00e9n san Vicente de Pa\u00fal en los comienzos de su vida espiritual, y es la es\u00adpiritualidad que practicaba la se\u00f1orita Le Gras antes de encontrarse con el sacerdote Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p><strong><em>Los <\/em><\/strong><em>primeros directores espirituales de Luisa de Marillac<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes le inculcaron esta espiritualidad? Luisa de Marillac quiso ser capuchina y dedu\u00adcimos que frecuent\u00f3 la iglesia de los capuchi\u00adnos y que recibir\u00eda la influencia de los frailes. No parece que el P. Honor\u00e9 de Champigny la dirigiera antes de su matrimonio (5 de febrero de 1613) por la sencilla raz\u00f3n de que el capu\u00adchino no estuvo en Par\u00eds de 1606 a 1612. Volvi\u00f3 a Par\u00eds, como Provincial, en julio de 1612. Seguramente, poco despu\u00e9s Luisa le manifest\u00f3 su deseo de ser capuchina y \u00e9l, por la presi\u00f3n de la potente Familia Marillac, discerni\u00f3 que \u00e9sa no era su vocaci\u00f3n. Pudo dirigirla desde este a\u00f1o hasta 1619, pero no es seguro. Lo que s\u00ed se puede afirmar es que de 1606 a 1619, o sea, de los 15 a los 28 a\u00f1os la dirigieron los ca\u00adpuchinos del arrabal de Saint-Honor\u00e9. Estos capuchinos eran disc\u00edpulos o compa\u00f1eros de Benito de Canfield y defensores de su libro <em>La Regla de Perfecci\u00f3n <\/em>y de la espiritualidad de este libro, conocida como Escuela Abstracta, cen\u00adtrada en las ideas y m\u00e9todos renano-flamencos.<\/p>\n<p>Otra de las personas que influyeron en su trayectoria espiritual fue su t\u00edo legal Miguel de Marillac. Se conservan varias de las cartas que le envi\u00f3 a su sobrina aunque se han perdido las que le dirigi\u00f3 ella, en las de \u00e9l aparece como un consejero espiritual y un acompa\u00f1ante de conciencia. No era raro en aquellos a\u00f1os que seglares espirituales acompa\u00f1aran a otras per\u00adsonas en la b\u00fasqueda de la santidad. La misma Luisa de Marillac acompa\u00f1\u00f3 a mujeres seglares y a las Hermanas.<\/p>\n<p>Era un hombre espiritual, serio, intransi\u00adgente con un tanto de estoicismo y de Solitario de Port-Royal. De joven quiso ser cartujo y, de mayor, hab\u00eda convertido su casa en un hogar de piedad y de caridad. Se dec\u00eda de \u00e9l que durante catorce a\u00f1os \u00abla humanidad de nuestro Se\u00f1or estuvo siempre a su lado\u00bb. Traductor de salmos y de la Imitaci\u00f3n le Cristo<sup>2<\/sup>, frecuent\u00f3 el c\u00edrculo de Mme. Acarie, donde se decidi\u00f3 por la doc\u00adtrina de la m\u00edstica abstracta.<\/p>\n<p>Miguel de Marillac aconsejaba a su so\u00adbrina, ya casada, el abandono total en Dios, el anonadamiento, la abnegaci\u00f3n y la direcci\u00f3n pasiva del Esp\u00edritu Santo por medio de sus dones: \u00abEl alma pobre que se conoce tal como es y acepta este conocimiento en paz, espera de Dios lo que \u00c9l quiere, sin esperar que sea de esta manera o de la otra, y se contenta con so\u00admeterse a Dios y no querer prescribirle de qu\u00e9 forma ser\u00e1 conducida\u00bb. \u00abPorque querer obtener esta disposici\u00f3n con el esfuerzo propio, es se\u00f1al de poder y de capacidad, y el alma ya no se siente pobre, puesto que intenta hacerlo, pues nadie se esfuerza en hacer lo que sabe clara\u00admente que no puede lograr. Es, pues, m\u00e1s \u00fatil al alma reconocerse pobre hasta en la facultad de conocerse y de estimarse tal como es, y no dolerse por ello de ese modo, sino que, reco\u00adnoci\u00e9ndose pobre, se la pide a Dios y coopera fiel y provechosamente con los medios que Dios le da\u00bb. La acompa\u00f1\u00f3 desde 1613 a 1624; desde los 22 a los 33 a\u00f1os.<\/p>\n<p>San Francisco de Sales no fue director suyo, aunque est\u00e1 claro que la visit\u00f3 varias veces durante una enfermedad en 1619. Lo afirma su primer bi\u00f3grafo Gobillon: \u00abHabiendo sido honrada con sus visitas en una enfermedad durante el \u00faltimo viaje que \u00e9l hizo a Par\u00eds\u00bb. Santa Luisa lo da a entender cuando dice que la gracia de haber salido de la Noche oscura la hab\u00eda recibido \u00abdel Bienaventurado Monse\u00f1or de Ginebra por haber deseado en gran manera comunicarle esta pena antes de su muerte\u00bb.<\/p>\n<p>Recordemos que en 1617 la reina madre, Mar\u00eda de M\u00e9dicis, hasta entonces Regente de Francia, fue recluida en Blois por su hijo el rey Luis XIII. Sus partidarios cayeron en desgracia con todo lo que esto supon\u00eda de rechazo. Entre los partidarios de Mar\u00eda de M\u00e9dicis ca\u00eddos en desgracia estaban los Marillac y, de menor ca\u00adtegor\u00eda, el esposo de Luisa, Antonio Le Gras. Los franceses contemplaron con esc\u00e1ndalo el enfrentamiento entre madre e hijo en la catolic\u00edsima familia real, espejo de todas las familias del reino. Para encontrar una soluci\u00f3n, el rey busc\u00f3 la intervenci\u00f3n de los <em>aliados <\/em>de Mar\u00eda de M\u00e9dicis; como posibles mediadores estaban los Marillac. Fue en esta ocasi\u00f3n cuando san Fran\u00adcisco pudo visitar a la se\u00f1ora Le Gras<sup>6<\/sup> que viv\u00eda en casa de los Attichy-Marillac. M\u00e1s tarde, por medio de su director Juan Pedro Camus supo que san Francisco volver\u00eda a Pa\u00adr\u00eds y la se\u00f1orita Le Gras pensaba volver a ha\u00adblar con \u00e9l para exponerle su pena.<\/p>\n<p>Es posible que la se\u00f1orita Le Gras tomara por director espiritual a Juan Pedro Camus, obispo de Belley, por ser el sobrino de la se\u00adgunda mujer de Luis de Marillac, Antonieta Camus, pero lo m\u00e1s probable es que fuera san Francisco de Sales quien se lo propusiera. Belley era una di\u00f3cesis peque\u00f1a y Camus pasaba largas y frecuentes temporadas en Par\u00eds. En 1619, coincidi\u00f3 en la capital con san Francisco de Sales.<\/p>\n<p>Camus manifiesta una visi\u00f3n optimista de la naturaleza humana; para \u00e9l, el hombre no es la nada y el pecado, sino la obra maestra de la creaci\u00f3n y el objetivo de la redenci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>Pero por esta \u00e9poca, era un director exigente y duro; san Francisco de Sales le aconsejaba m\u00e1s suavidad. En su libro <em>Direcci\u00f3n en la oraci\u00f3n men\u00adtal, <\/em>aunque manifiesta que no desea hablar de la oraci\u00f3n m\u00edstica, habla de la contemplaci\u00f3n pasiva. Sigue a Benito de Canfield, sin citarlo por no desagradar a su amigo san Francisco. Es simpatizante de las ideas de la escuela abs\u00adtracta, pero desde 1624, se mostr\u00f3 m\u00e1s reser\u00advado, hasta llegar a alejarse con decisi\u00f3n de esa corriente.<\/p>\n<p>Fue el consuelo de la se\u00f1orita Le Gras du\u00adrante la enfermedad de su esposo. A cada so\u00adbresalto que sufr\u00eda ella, \u00e9l le respond\u00eda con serenidad y dulzura para ponerla en calma. La dirigi\u00f3 entre 1619 y 1625, es decir, desde los 28 hasta los 33 a\u00f1os.<\/p>\n<p>A finales de 1621 o principios de 1622, la familia Le Gras se traslad\u00f3 a vivir a la calle Courtau-Villain, al lado del convento de las car\u00admelitas. Es conocida la tendencia de las prime\u00adras carmelitas por la m\u00edstica de las esencias, que tanto alborot\u00f3 a la carmelita espa\u00f1ola Ana de Jes\u00fas Lobera. La m\u00edstica n\u00f3rdica hab\u00eda sido fo\u00admentada por el cardenal B\u00e9rulle, uno de los tres superiores de las carmelitas francesas. Este convento hab\u00eda sido fundado, hac\u00eda tan s\u00f3lo cinco a\u00f1os, por Catalina de Jes\u00fas y por Mag\u00addalena de San Jos\u00e9, disc\u00edpulas fieles y propagadoras encendidas de las ideas n\u00f3rdicas de B\u00e9rulle. En el verano de 1625, ausente Vicente de Pa\u00fal, Luisa hizo los ejercicios espirituales guiada por el oratoriano P. M\u00e9nard o por la madre Magdalena de San Jos\u00e9. A trav\u00e9s de las Carmelitas, sin excluir los libros de B\u00e9rulle que leer\u00eda la se\u00f1orita Le Gras, fue como recibi\u00f3 la influencia beruliana que podemos descubrir en sus escritos.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac es, pues, al tomar a Vi\u00adcente de Pa\u00fal como director, una mujer que pertenece a ese c\u00edrculo de espirituales que vi\u00adv\u00edan la influencia de la M\u00edstica Abstracta. Esta influencia nunca desaparecer\u00e1 de su vida; en una \u00e9poca latente y en otras con m\u00e1s claridad siempre estar\u00e1 presente, por m\u00e1s que, influen\u00adciada por san Vicente, acoja pl\u00e1cidamente a Jes\u00fas en su vida de Dios. La influencia de estos espirituales fue larga: diecisiete a\u00f1os, y en la edad m\u00e1s receptiva de una persona: de los die\u00adcisiete a los treinta y tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>Asimismo, su nuevo director, Vicente de Pa\u00fal, por estos a\u00f1os estaba influenciado por Pedro de B\u00e9rulle, y poco antes de conocer a la se\u00f1orita Le Gras hab\u00eda tomado amistad con el Abad de Saint-Cyran, Juan Duvergier de Hauranne, entusiasta de B\u00e9rulle y colaborador en su obra \u00abDiscursos del estado y de las grande\u00adzas de Jes\u00fas\u00bb.<\/p>\n<p>Al pasar los a\u00f1os, la influencia n\u00f3rdica o beruliana seguir\u00e1 caminos distintos en ambos santos. Vicente de Pa\u00fal, centrado en los pobres, piensa que esta doctrina no le ayuda a evange\u00adlizarlos, y la abandona. Sin anular la ascenden\u00adcia de B\u00e9rulle, comprendi\u00f3 que las Hijas de la Caridad, campesinas llanas, asimilaban m\u00e1s f\u00e1\u00adcilmente la idea sencilla de imitar la vida de Jes\u00fas que cuentan los Evangelios. Se podr\u00eda decir que Vicente de Pa\u00fal era un ecl\u00e9ctico que us\u00f3 a Benito de Canfield, a san Francisco de Sales y a Pedro de B\u00e9rulle seg\u00fan los necesitaba para su vida espiritual comprometida con los pobres. Jes\u00fas, el hombre hist\u00f3rico, era m\u00e1s ase\u00adquible a los pobres que su inmensa divinidad.<\/p>\n<p>La se\u00f1orita Le Gras era distinta. Su vida fue la de una mujer utilizada por su familia y, a veces, marginada. El sufrimiento nunca la abandon\u00f3 desde el d\u00eda en que naci\u00f3, teniendo que luchar sola para sobrevivir en aquella so\u00adciedad de estratos piramidales. Como respuesta a los interrogantes de su vida, se sent\u00eda atra\u00edda por el anonadamiento que propone la escuela n\u00f3rdica y por la concepci\u00f3n pesimista de la persona humana que presenta san Agust\u00edn. Cuadraba mejor, adem\u00e1s, con su psicolog\u00eda apropiada para analizar las cosas.<\/p>\n<p><em>Direcci\u00f3n de don Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>Cuando la se\u00f1orita Le Gras se puso bajo la direcci\u00f3n del sacerdote Vicente de Pa\u00fal llevaba una vida espiritual profunda. Usando el len\u00adguaje de entonces, hab\u00eda pasado una Noche m\u00edstica y se adentraba en la oraci\u00f3n contem\u00adplativa. Es decir, era ya una mujer que se mov\u00eda dentro de la santidad. Seguramente Vi\u00adcente de Pa\u00fal y la Se\u00f1orita Le Gras ya se ha\u00adb\u00edan visto de paso desde 1621 por las relaciones que ambos ten\u00edan con Juan Pedro Camus. Seg\u00fan cuenta santa Luisa, a ella no le agrad\u00f3 cambiar, como director espiritual, a un humanista noble y letrado por un campesino tosco y pr\u00e1cticos. Tampoco le agradaba diri\u00adgirla a san Vicente, entregado ya a las misiones populares. Sin embargo, por la amistad con Camus, que iba a ausentarse de Francia por un a\u00f1o o m\u00e1s, san Vicente acept\u00f3 dirigir a la se\u00f1o\u00adrita Le Gras. Fue a finales de 1624 o a prime\u00adros de 1625v. Cuando san Vicente acept\u00f3 ayudar a la se\u00f1ora Le Gras a caminar en la vida espiritual, era una mujer madura y serena de 33 a\u00f1os, marcada por el sufrimiento y la ex\u00adclusi\u00f3n, con un esposo gravemente enfermo y un hijo de 11 a\u00f1os. Estaba profundamente adentrada en la oraci\u00f3n contemplativa, ha\u00adbiendo pasado la Noche Oscura, y viv\u00eda ya la santidad.<\/p>\n<p>Santa Luisa sab\u00eda a d\u00f3nde se dirig\u00eda y co\u00adnoc\u00eda el camino: Por medio del desprendi\u00admiento, unirse a la esencia de la divinidad, o como dir\u00e1 a\u00f1os m\u00e1s tarde, derramarse en el oc\u00e9ano inmenso del ser divino\u00bb. Para lograrlo quiere desprenderse de todo lo creado, espe\u00adcialmente de su amor propio, hasta llegar al anonadamiento radical.<\/p>\n<p>El gran m\u00e9rito de san Vicente fue dirigirla suavemente, sin forzarla, respetando su espiri\u00adtualidad n\u00f3rdica que conoce muy bien. La diri\u00adgir\u00e1 de una manera tan acertada que, a los cinco a\u00f1os, en 1630, cuando Luisa de Marillac tiene 38 llega a la cima de la santidad y, en una ora\u00adci\u00f3n contemplativa, se realiza el Desposorio es\u00adpiritual con Cristo\u00bb, tal como lo explica santa Teresa de Jes\u00fas en la sexta Morada, y al que muy pocos m\u00edsticos han llegado. De aqu\u00ed en adelante Luisa de Marillac ser\u00e1 una cristiana militante enfrascada en la actividad en favor de los pobres y una contemplativa que, de tiempo en tiempo, experimentar\u00e1 la presencia del Es\u00adp\u00edritu de Jes\u00fas en su interior.<\/p>\n<p>Para lograrlo Vicente de Pa\u00fal procur\u00f3 sa\u00adcarla de ella misma, del encerramiento de llevar una espiritualidad para ser una mujer piadosa y salvarse, poni\u00e9ndole delante otra tarea posible en su vida, la de atender a los pobres. Procurar\u00e1 controlar la afectividad de esta mujer hacia su hijo y, al pasar los a\u00f1os, hacia \u00e9l mismo. Y, ade\u00adm\u00e1s, convencerla de que ten\u00eda que vivir ale\u00adgre\u00bb, a pesar de haber sido marcada desde su nacimiento con el signo de la exclusi\u00f3n y el su\u00adfrimiento a lo largo de su vida.<\/p>\n<p>El encuentro con el sacerdote Vicente de Pa\u00fal tuvo para Luisa tanta importancia como tuvo para san &#8216;Vicente el encuentro con el car\u00addenal de B\u00e9rulle. De aqu\u00ed en adelante Luisa de Marillac qued\u00f3 unida a Vicente de Pa\u00fal. La persona de este hombre continuamente se pro\u00adyectar\u00e1 en la santa. Ella lo vener\u00f3 y lo am\u00f3 pro\u00adfundamente en Dios, y \u00e9l la dirigi\u00f3 y la am\u00f3 tambi\u00e9n tiernamente en nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Ya no se puede examinar a Luisa de Marillac separada de Vicente de Pa\u00fal. Una faceta de la personalidad de Luisa es la relaci\u00f3n con su director y el hecho de que en cada acci\u00f3n de esta mujer se descubre la presencia de Vicente de Pa\u00fal. Sin san Vicente santa Luisa no ser\u00eda ella. La fue dirigiendo y inclinando sin forzarla a cambiar de espiritualidad. Su vida espiritual fue una evoluci\u00f3n, exigida por el servicio a los pobres. Vicente de Pa\u00fal tan s\u00f3lo le present\u00f3 a los pobres que llenaron sus entra\u00f1as de com\u00adpasi\u00f3n. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de conocerle, cuando ten\u00eda 37 a\u00f1os, decidi\u00f3 ponerlos como centro de su vida. Los pobres llegar\u00e1n a pene\u00adtrar en su vida como una parte de su ser, pero en los comienzos se presentan como algo ve\u00adnido de fuera, algo que le ha contagiado su di\u00adrector.<\/p>\n<p>De 1626 a 1629 la se\u00f1orita Le Gras fue des\u00adcubriendo su vocaci\u00f3n y en los primeros meses de 1629, tom\u00f3 por s\u00ed misma una decisi\u00f3n que trastoc\u00f3 su vida y la convirti\u00f3 en otra mujer: de\u00adcidi\u00f3 entregarse a los pobres y ofrecerse a Vi\u00adcente de Pa\u00fal para ayudarle en la consolidaci\u00f3n de las Caridades. Vicente de Pa\u00fal, aunque lo es\u00adperaba, se emocion\u00f3 y el 6 de mayo de 1629 la envi\u00f3 por primera vez a encontrarse con los po\u00adbres a trav\u00e9s de las Caridades que iba a animar por los pueblos.<\/p>\n<p>Desde este d\u00eda, \u00e9l casi nunca la llamar\u00e1 ya hija m\u00eda, sino se\u00f1orita, y ella no le dir\u00e1 ya padre m\u00edo, sino se\u00f1or, y desde comienzos de 1649, muy honorable padre. Es la imagen del cambio realizado: Luisa ya no s\u00f3lo es su dirigida, sino tambi\u00e9n su colaboradora.<\/p>\n<p><em>Influencia vicenciana<\/em><\/p>\n<p>Desde 1629 se nota un cambio constante en la espiritualidad de santa Luisa. San Vicente la va llevando lentamente a una vida de Dios m\u00e1s humana y afectiva, no tan especulativa o inte\u00adlectual, centrada, m\u00e1s que en la divinidad, en Jes\u00fas hombre y en imitarle en todas las virtu\u00addes. Todo madurado en una oraci\u00f3n met\u00f3dica, psicol\u00f3gica y moralista. Es la faceta espiritual que comienza a aparecer en la vida ordinaria de Luisa y en los ejercicios que hizo entre la As\u00adcensi\u00f3n y Pentecost\u00e9s del a\u00f1o 1632. Y es la es\u00adpiritualidad que desde hace pocos a\u00f1os est\u00e1 viviendo san Vicente como m\u00e1s apropiada para evangelizar y servir a los pobres y, m\u00e1s tarde, para dirigir a las Hijas de la Caridad, aldeanas de los pueblos. El objetivo de su oraci\u00f3n seguir\u00e1 siendo Dios y de tiempo en tiempo sentir\u00e1 de una manera sobrehumana la presencia del Esp\u00edritu de Jes\u00fas en lo m\u00e1s hondo de su interior a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n contemplativa.<\/p>\n<p>Al ritmo que penetraba en el mundo de los pobres, Jes\u00fas se introduc\u00eda en su espirituali\u00addad. Sin embargo, nos da la sensaci\u00f3n de ser un vestido colocado a su persona. Lo que ella hab\u00eda sentido desde joven era la divinidad po\u00adderosa. El designio eterno de Dios se presenta como algo intr\u00ednseco a su vida, como algo con\u00adnatural a ella. Ni a\u00fan en los a\u00f1os en que pre\u00adtend\u00eda seguir a san Vicente con delicada fidelidad, Jes\u00fas se convirti\u00f3 en el centro de su vida. Ciertamente no elimin\u00f3 a Jes\u00fas de su vida espiritual, no ser\u00eda cristiana, m\u00e1s a\u00fan, es una animadora convencida del seguimiento a Jesu\u00adcristo. Pero siente de una manera \u00edntima la Di\u00advinidad en la comunicaci\u00f3n trinitaria por encima de la Humanidad de Cristo en la historia.<\/p>\n<p>El vicencianismo lo vivi\u00f3 con sinceridad por el cari\u00f1o y admiraci\u00f3n hacia su director, por considerarlo m\u00e1s asequible a los pobres y por creerlo m\u00e1s apropiado para las Hijas de la Ca\u00adridad, mujeres en su mayor\u00eda salidas del pueblo; pero su psicolog\u00eda la empujaba hacia la espiri\u00adtualidad n\u00f3rdica. Su vicencianismo siempre es\u00adtuvo mezclado con las directrices que en su juventud le inculcaron sus primeros directores. En sus escritos se mezclan y se confunden, con preponderancia de unos u otros elementos seg\u00fan las \u00e9pocas.<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n del sacerdote Vicente aparece m\u00e1s respetuosa cuando los dos santos avanzan en edad, cuando ella pasa de los 60 a\u00f1os y \u00e9l de los 70. Vicente de Pa\u00fal, con ese esp\u00edritu que da Dios y la ancianidad, constata que Luisa es ya una mujer que ha penetrado en la perfecci\u00f3n y es capaz de dirigir a otras personas, y percibe el camino propio por el que va su dirigida y co\u00adlaboradora, y \u00e9sta siente c\u00f3mo revive en ella la espiritualidad de su juventud. De esta uni\u00f3n brota una nueva espiritualidad que abarca el vicencianismo, la espiritualidad beruliana y el descubrimiento del Esp\u00edritu Santo, es decir, la espiritualidad trinitaria del Padre Dios renano-flamenco, del Cristo vicenciano y su segui\u00admiento, y del Esp\u00edritu Santo y de su experiencia contemplativa que va a tomar un lugar central en su vida espiritual de los \u00faltimos a\u00f1os. Es la espiritualidad propia de santa Luisa, que refle\u00adjar\u00e1 en su Mariolog\u00eda.<\/p>\n<p>Y esta espiritualidad luisiana se la respet\u00f3 san Vicente justamente el mismo d\u00eda en que muri\u00f3 ella. El, su director, deb\u00eda ayudarla a un desprendimiento total, a\u00fan del afecto que ella sent\u00eda por el sacerdote que la hab\u00eda llevado a lo m\u00e1s alto de la santidad: Luisa le pidi\u00f3 que fuera \u00e9l quien la ayudara a morir santamente, pero Vicente, enfermo, no acudi\u00f3 a pesar de vivir a menos de treinta metros, la anchura de la calle; Luisa le pidi\u00f3 siquiera un papel escrito por \u00e9l con una frase que la consolara. Tampoco se lo dio. Le envi\u00f3 un misionero con el encargo de anunciarle \u00abque ella iba delante y que \u00e9l espe\u00adraba verla pronto en el cielo\u00bb. Y as\u00ed, vac\u00eda, des\u00adprendida de todo lo creado, hasta de la presencia del sacerdote que tanto la hab\u00eda ayu\u00addado, muri\u00f3 hacia las once y media del 15 de marzo de 1660. Era lunes de pasi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Escritos de santa Luisa<\/em><\/p>\n<p>Santa Luisa no compuso ning\u00fan tratado sobre Jes\u00fas. Las intervenciones que tiene en las conferencias de san Vicente a las Hijas de la Caridad est\u00e1n determinadas por el tema im\u00adpuesto, y las cartas tienen como objetivo el ser\u00advicio a los pobres y la vida de comunidad. Otros escritos m\u00e1s personales, como los res\u00famenes de sus oraciones y de sus Ejercicios espirituales, los escribi\u00f3 bien para que su director conociera su intimidad, o bien para ella sola, para mejor fijar su oraci\u00f3n mientras la hac\u00eda o la ayudaran en otras meditaciones y recordarlas durante todo el d\u00eda. Estos escritos, aunque breves y a veces aislados, sin conexi\u00f3n entre ellos, contie\u00adnen pensamientos sinceros que brotaban de lo hondo de su alma. Hablan mucho de Dios, al\u00adgunos a\u00f1os tambi\u00e9n de Jes\u00fas, pero a\u00fan en el tema de Jesucristo penetran m\u00e1s en la divini\u00addad que en la psicolog\u00eda del hombre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La primera carta que conservamos est\u00e1 di\u00adrigida a san Vicente y es del 5 de junio de 1627. Jes\u00fas aparece de forma accidental. La frase \u00abmiembros de Jes\u00fas\u00bb parece postiza. Y esto es lo corriente en las cartas que se conservan hasta 1639. Hasta este a\u00f1o pocas veces nombra a Jes\u00fas o a Nuestro Se\u00f1or, mientras que Dios aparece m\u00e1s de veinte veces. San Vicente, por el contrario, continuamente invoca a Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Los papeles \u00edntimos hasta el a\u00f1o 1628 guardan abundantes ideas n\u00f3rdicas de influen\u00adcia beruliana. Los dos primeros escritos que conservamos, redactados hacia 1626, el Acto de Protestaci\u00f3n y la oblaci\u00f3n a la Virgen\u00bb, in\u00addican lo que ser\u00e1 la influencia vicenciana. En el primero, copiado de san Francisco de Sales, a\u00f1ade una frase del gusto de su director: \u00abla re\u00adsoluci\u00f3n de practicar las sant\u00edsimas virtudes de humildad, obediencia, pobreza, sufrimiento y caridad, y para <em>honrar <\/em>estas virtudes en Jesu\u00adcristo que frecuentemente me las ha inspirado por amor\u00bb. Y termina: \u00abViva tu amor y el de Jes\u00fas crucificado\u00bb.<\/p>\n<p>En la <em>Oblaci\u00f3n a la Virgen <\/em>ya pone imitar la vida de Mar\u00eda y de Jes\u00fas, pero abundan las ideas afines a B\u00e9rulle sobre el honor y la gloria de Dios. Recorre los estados de Jes\u00fas, dete\u00adni\u00e9ndose, como B\u00e9rulle, en la sujeci\u00f3n de Jes\u00fas a Mar\u00eda en los a\u00f1os de su infancia. En alg\u00fan es\u00adcrito llega a emplear la palabra <em>inherencia, <\/em>tan querida de B\u00e9rulle.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el Reglamento de Vida compuesto en 1627 comienza de una manera vicenciana: \u00abQue siempre est\u00e9 en mi coraz\u00f3n el deseo de la santa pobreza para que, libre de todo, siga a Je\u00adsucristo y sirva con humildad y mansedumbre a mi pr\u00f3jimo, viviendo en obediencia y castidad toda mi vida, <em>honrando <\/em>la pobreza de Jesucristo que guard\u00f3 con tanta perfecci\u00f3n\u00bb. Al a\u00f1o si\u00adguiente, en adviento de 1628, hace unos Ejer\u00adcicios dirigidos por san Vicente y, ciertamente, en varias meditaciones recuerda a Jesucristo, pero el sujeto de su oraci\u00f3n es Dios y Jes\u00fas es solamente el medio para librarnos del pecado. Y a\u00fan en esta faceta, Jes\u00fas, como mediaci\u00f3n en las manos del Padre, es considerado bajo el as\u00adpecto de sus primeros directores. La \u00faltima me\u00additaci\u00f3n, sin embargo, la termina con una conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica, tal como le gustaba a san Vicente de Pa\u00fal: \u00abAbatir\u00e9 mi orgullo&#8230; y adqui\u00adrir\u00e9 la caridad y la mansedumbre con mi pr\u00f3\u00adjimo para honrar la ense\u00f1anza de Jesucristo que dec\u00eda que aprendi\u00e9ramos de El, que era manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb. A pesar de todo en los dos escritos en vez de imitar se le ha es\u00adcapado la palabra honrar.<\/p>\n<p>El 5 de febrero de 1630 se realiza el <em>despo\u00adsorio m\u00edstico<sup>.<\/sup> o <\/em>entre santa Luisa <em>y <\/em>Nuestro Se\u00f1or. Lleva ya unos cinco a\u00f1os bajo la direcci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal que continuamente le habla de Jes\u00fas. Desde entonces Jes\u00fas penetra m\u00e1s en su coraz\u00f3n y en su vida, y ella lo refleja en sus cartas y en sus escritos en los que nombra a Jes\u00fas, a Jesucristo, a Cristo o a Nuestro Se\u00f1or unas setecientas veces; y es frecuente ter\u00adminar sus cartas con las expresiones <em>soy en el amor de Nuestro Se\u00f1or <\/em>o <em>en el amor de Jes\u00fas crucifi\u00adcado. <\/em>Poco a poco va plasmando un cuerpo de doctrina sobre Jes\u00fas. Es de una espiritualidad sencilla en la que continuamente va mezclando doctrina <em>y <\/em>pr\u00e1ctica, aunque al estudiarla que\u00adramos destacar una parte doctrinal y otra pr\u00e1c\u00adtica del seguimiento a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Benito Mart\u00ednez Betanzos, cm<\/p>\n<p>CEME, 2017<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 1.- Pre\u00e1mbulo Muchos soci\u00f3logos creyentes e increyentes el pensamiento de Jes\u00fas los sorprende por su actualidad. 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