{"id":405230,"date":"2024-06-10T08:52:04","date_gmt":"2024-06-10T06:52:04","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405230"},"modified":"2023-08-18T20:53:05","modified_gmt":"2023-08-18T18:53:05","slug":"manual-del-visitador-del-pobre-x","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/","title":{"rendered":"Manual del Visitador del Pobre (X)"},"content":{"rendered":"<p>De los enfermos<\/p>\n<p>Todos hemos o\u00eddo alguna vez esta frase: \u00abLos pobres nunca deb\u00edan estar enfermos\u00bb. Es doloroso, en efecto, ver c\u00f3mo en casa del pobre suelen entrar con la enfermedad la miseria, el abandono y la desesperaci\u00f3n. Considerado mate\u00adrialmente el pobre, la enfermedad es un mal f\u00edsico, que tiene para \u00e9l mucha m\u00e1s gravedad que para el rico; pero conside\u00adrado como ser moral, puede serle de gran provecho la dolen\u00adcia que le aqueja. \u00abCon frecuencia, dice San Vicente de Pa\u00fal, Dios manda la enfermedad del cuerpo para curar la del alma\u00bb.<\/p>\n<p>El autor de las <em>Lecturas y Consejos <\/em>para uso de los miem\u00adbros de las sociedades de Caridad ha hecho notar c\u00f3mo el pobre extraviado, que no podr\u00edamos ver aunque visit\u00e1semos con frecuencia a su familia, viene a ocupar un lugar en medio de ella cuando est\u00e1 enfermo, y entonces desaparece el obst\u00e1culo material que le separaba del que puede corregirle. Esto tiene m\u00e1s importancia de la que a primera vista pudi\u00e9\u00adramos suponer, porque hay muchos casos en que ofrece grande dificultad entrar en relaciones con una persona que nos rechaza y que por su posici\u00f3n social se mueve en un c\u00edr\u00adculo muy distinto del nuestro.<\/p>\n<p>Cuando el pobre est\u00e1 enfermo, no s\u00f3lo tenemos la seguridad de encontrarle a todas horas en su casa, sino la de hallarle mejor dispuesto a escucharnos. Est\u00e1 solo; los compa\u00f1eros de sus des\u00f3rdenes le abandonan en sus dolores; los lazos de familia son d\u00e9biles, o se rompieron por sus malos procederes, y el aislamiento moral y material le abruma, como abruma la soledad al que no tiene para consolarla nin\u00adg\u00fan dulce recuerdo, ninguna aspiraci\u00f3n santa: podemos estar seguros de que, por m\u00e1s pervertido que est\u00e9 y por m\u00e1s hostil que nos sea, desear\u00e1 el momento de nuestra visita.<\/p>\n<p>La enfermedad no s\u00f3lo para al hombre que corr\u00eda en pos del vicio, sino que le modifica de un modo muy favorable a su regeneraci\u00f3n. Desde luego le espiritualiza, porque los sentidos callan y los apetitos groseros no ofuscan la luz de la raz\u00f3n. Esta se pierde en algunos casos; pero con m\u00e1s fre\u00adcuencia adquiere mayor actividad, sobre todo en esta clase de hombres, que, teni\u00e9ndola como aletargada, parecen necesitar que la fiebre les comunique un nuevo impulso. El amigo perverso no est\u00e1 all\u00ed personificando la mala tentaci\u00f3n. En vez del ruido del mundo, con que se aturde el remordimiento, hay el silencio de las largas noches, en que no se duerme, tan propio para hacernos entrar en nosotros mismos y o\u00edr la voz de la conciencia. A la arrogancia, hija de la fuerza f\u00edsica, suce\u00adden el abatimiento de la debilidad y del dolor y la disposici\u00f3n a reconocer nuestra miseria y a buscar alguna idea que levan\u00adte el esp\u00edritu de aquel cuerpo tan ca\u00eddo y tan doliente. El mal h\u00e1bito, que no pod\u00eda romper, la enfermedad lo ha roto: ya no puede ir al lugar en que pecaba: su recuerdo tal vez le inspi\u00adre horror, porque le considera como la causa del estado en que se halla. Si apreciamos bien todas estas circunstancias, comprenderemos que la enfermedad puede ser un auxiliar poderoso para corregir al pobre pervertido.<\/p>\n<p>Sent\u00e9monos a la cabecera de su cama con esp\u00edritu de caridad: si tal vez sus ayes van acompa\u00f1ados de blasfemias y obscenidades, veamos con l\u00e1stima estos dolorosos s\u00edntomas de enfermedades diferentes. Al buscar alivio a sus males, prescindamos de si son o no consecuencia de sus des\u00f3rde\u00adnes: un enfermo no es <a href=\"http:\/\/bueno.es\/\">bueno, es<\/a> un enfermo: para corregir\u00adle tendremos a la vista sus antecedentes: para aliviarle, nada m\u00e1s que sus dolores.<\/p>\n<p>Esa santa ceguedad de la compasi\u00f3n. que es un deber al lado del doliente desvalido, ser\u00e1 un medio poderoso de corregir al hombre extraviado, que no podr\u00e1 ser insensible a tantos bienes como recibe de aquella criatura que le acom\u00adpa\u00f1a y le alienta y le consuela, que le proporciona recursos para que la miseria no le aflija al mismo tiempo que la enfer\u00admedad, que va en busca del m\u00e9dico, que trae las medicinas, que se las da, que no se irrita por su ingratitud, que recibe como si no las mereciese las pruebas de su agradecimiento.<\/p>\n<p>Siempre tendremos presente que para corregir al pobre es la primera condici\u00f3n que nos mire como a sus amigos, y podremos conseguirlo en mucho menos tiempo si est\u00e1 enfermo. Entonces nos necesita m\u00e1s, la clase de servicios que le prestamos le impresiona con mayor fuerza y llegan mejor a su coraz\u00f3n. Cuidemos, pues, de proporcionarle cuantos recursos materiales est\u00e1n en nuestra mano; dediqu\u00e9mosle todo el tiempo que nos sea posible, seguros de que cuando nos ame nos escuchar\u00e1.<\/p>\n<p>Llegados a este caso, se le pueden aplicar las reglas gene\u00adrales, modificadas seg\u00fan lo exija la prudencia. A un pobre que tiene dolores agudos, no hemos de abrumarle con lec\u00adturas o amonestaciones, ni pretender que las comprenda el que tiene sus facultades embotadas por el padecimiento. Durante la enfermedad debe arrojarse la semilla de las bue\u00adnas obras, para recogerla en la convalecencia: en ella senti\u00admos un bienestar que nos predispone a ser mejores. La raz\u00f3n es se\u00f1ora aun en el hombre materializado, a quien no hablan todav\u00eda los sentidos, los dolores no le turban, y puede pen\u00adsar: el tiempo le parece muy largo y escucha con gusto la lec\u00adtura piadosa o moral, que en otra ocasi\u00f3n le fastidiar\u00eda. El que visita a un pobre pervertido y ha hecho por \u00e9l lo que debe durante su enfermedad, si no le corrige convaleciente, no le corregir\u00e1 nunca.<\/p>\n<p>Si hemos inspirado al vicioso prop\u00f3sito firme de corregir\u00adse, si el imp\u00edo vuelve a Dios, vigil\u00e9mosle cuidadosamente, sos\u00adteng\u00e1mosle en su buen camino, porque la convalecencia del alma dura mucho m\u00e1s que la del cuerpo y est\u00e1 m\u00e1s expuesta a reca\u00eddas. Como es m\u00e1s f\u00e1cil rectificar los errores que corregir las costumbres, es m\u00e1s temible la reca\u00edda del vicioso que la del imp\u00edo. Apenas aquel sale a la calle encuentra por todas partes escollos para su d\u00e9bil virtud y las fuerzas del cuerpo aumentan para combatir sus buenas resoluciones. El hombre viejo lucha con el hombre nuevo y nunca ser\u00e1n excesivas las precauciones que tomemos para que no le derribe.<\/p>\n<p>Hablamos de la convalecencia, porque es el caso m\u00e1s general, y el m\u00e1s raro la muerte. Pero \u00e9sta llega tambi\u00e9n y a veces nos deja pocos d\u00edas, pocas horas, para volver a Dios al que se alej\u00f3 de \u00c9l. Entonces es preciso, que nuestro celo redoble, supliendo el tiempo que nos falta. \u00bfC\u00f3mo se ha de hablar de la otra vida al que va a dejar \u00e9sta en pecado? Pocas reglas generales pueden darse, porque deben variar los medios seg\u00fan los antecedentes, el car\u00e1cter y el g\u00e9nero de enfermedad. Pero en cualquier circunstancia debemos hablarle con suma dulzura, procurando moverle por la espe\u00adranza m\u00e1s bien que por el temor. No debemos presentar la muerte como segura, porque la ciencia misma no puede afir\u00admarlo en la mayor parte de los casos: el desaliento es mal estado de \u00e1nimo para una resoluci\u00f3n que necesita fuerza; ni debe ser muy bien recibido por Dios el que vuelve a \u00c9l de una manera indebida. En este caso importa tanto, importa m\u00e1s que nunca, la idea que el pobre forme de nosotros y si nuestro amor conmueve su coraz\u00f3n, hay mucho adelantado para que la luz de la verdad llegue a su inteligencia. Nuestra solicitud, nuestro cari\u00f1o, nuestra pena, los sacrificios que nos imponemos para aliviarle, son argumentos muy podero\u00adsos que podemos emplear, porque el pobre, m\u00e1s que otro alguno, est\u00e1 dispuesto a dar la raz\u00f3n a los que ama y a no sos\u00adpechar que pueden enga\u00f1arle los que le consuelan.<\/p>\n<p>En corroboraci\u00f3n de esto citaremos un hecho notable.<\/p>\n<p>Una se\u00f1ora visitaba a una pobre mujer cuyo marido ten\u00eda una enfermedad muy grave, de esas en que el enfermo se levanta, habla, come, y es sorprendido por la muerte en la hora que menos lo espera. Este hombre trataba a su mujer con una dureza que no conmov\u00eda la dulzura de la infeliz, la cual durante su enfermedad se entreg\u00f3 al trabajo m\u00e1s peno\u00adso y sufr\u00eda las mayores privaciones, para que su marido no careciese de lo necesario. Este, o porque no creyera su fin pr\u00f3ximo, o por otro motivo, hab\u00eda sido sordo a todas las insi\u00adnuaciones que se le hicieron para que se dispusiera a morir como cristiano. En este estado le conoci\u00f3 la se\u00f1ora de N&#8230;, que no ten\u00eda m\u00e1s que dos d\u00edas para visitarle, porque al terce\u00adro le era forzoso emprender un largo viaje. En estos dos d\u00edas le hizo cinco largas visitas; en las cuatro primeras no le habl\u00f3 m\u00e1s que de su enfermedad, de los medios de curaci\u00f3n, de los alimentos que m\u00e1s le agradar\u00edan, porque estaba muy desga\u00adnado, alimentos que ella misma le llevaba. Trat\u00f3se de unas peras de invierno, que tal vez le agradar\u00edan en compota, y se las ofreci\u00f3 para cenar. Pero llegada la noche, empez\u00f3 a soplar un viento fr\u00edo y recio, con abundante lluvia, y el enfermo, teniendo por cierto que su protectora no ir\u00eda, mand\u00f3 que le hiciesen una sopa. Luchaba en vano con la repugnancia que le causaba, cuando entr\u00f3 la se\u00f1ora de N&#8230;, bastante mojada y con las peras en la mano. Su aparici\u00f3n impresion\u00f3 pro\u00adfundamente al enfermo, que olvid\u00f3 su cena y su enfermedad, para no ocuparse m\u00e1s que de la noche tempestuosa y del agua, que pod\u00eda hacer da\u00f1o a la se\u00f1ora de N&#8230; Esta le dijo alegremente que el viento no era m\u00e1s que ruido, que el agua era muy poca cosa, y que todo reunido produc\u00eda una molestia bien peque\u00f1a, comparada con el gusto de hacerle un rato de compa\u00f1\u00eda y ver que cenaba sin repugnancia. Y el pobre cen\u00f3, en efecto, con placer, despu\u00e9s de pasado alg\u00fan tiempo que necesit\u00f3 para reponerse de su emoci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 en aquella pobre alma? S\u00f3lo Dios lo sabe; pero su mujer dec\u00eda que era como un milagro, que la trataba con cari\u00f1o, que era otro hombre; y cuando en su \u00faltima visita la se\u00f1ora de N&#8230;, le habl\u00f3 de Dios, la escuch\u00f3 piadosamente, ofreci\u00f3 reconci\u00adliarse con \u00c9l y cumpli\u00f3 su palabra, con\u00adfesando a los pocos d\u00edas y muriendo como cristiano.<\/p>\n<p>Este ejemplo manifiesta cu\u00e1nto importa en ciertos casos impresionar a los que queremos corregir, no s\u00f3lo por el fondo, sino por la forma de nuestros beneficios. La se\u00f1ora de N&#8230; hubiera podido ir en un rato en que no se hubiese mojado; pero entonces no habr\u00eda producido el mismo efecto su visita, que en el fondo ten\u00eda igual m\u00e9rito, porque el agua no pas\u00f3 de su abrigo. De otro modo no cita\u00adr\u00edamos el hecho en este lugar, porque los ejemplos de los grandes sacrificios se presentan m\u00e1s bien para que se admi\u00adren, que para que sean imitados.<\/p>\n<p>No se pide al visitador del pobre el sacrificio de su salud, sino en algunos casos el de su comodidad, haci\u00e9ndolo de tal modo, que el mundo no le vea, que \u00e9l no parezca notarlo y que penetre en el coraz\u00f3n del pobre para salir en forma de gratitud y arrepentimiento.<\/p>\n<p>Podr\u00e1 suceder que nuestro enfermo sea conducido al hospital, circunstancia por lo com\u00fan poco favorable, y que procuraremos evitar. Pero si no nos fue dado, o no lo cre\u00ed\u00admos conveniente por la situaci\u00f3n en que el enfermo se halla\u00adba, debemos dispensarle la misma protecci\u00f3n y ejercer la misma vigilancia que cuando estaba en su casa, sin m\u00e1s dife\u00adrencias que las exigidas por las reglas del establecimiento. Que sean buenas o malas, respet\u00e9moslas, teniendo presente en este caso, como en todos, que el visitador del pobre no es legislador. Si podemos conseguir permiso para ver a nuestro enfermo cuando nos parezca oportuno, convendr\u00e1 mucho; si no, resign\u00e9monos a ir los d\u00edas y a las horas en que van todos. Procuremos inclinar en favor de nuestro pobre a los que le rodean, hablando a su coraz\u00f3n, o a su inter\u00e9s si es necesario, de tal modo que nos ayuden a consolarle y en algunos casos a corregirle. All\u00ed tambi\u00e9n podr\u00e1 haber personas caritativas a quienes podamos confiar el secreto de sus faltas, y que nos ayudar\u00e1n a corregirlas, o las corregir\u00e1n mejor que lo hubi\u00e9ramos hecho nosotros. Seamos muy circunspectos al buscar auxiliares para nuestra obra; d\u00e9mosles datos y no consejos, evitando el aire de maestros aun con los que pudieran aprender algo de nosotros, porque el amor propio halla medio de alojarse en todas partes y la virtud m\u00e1s austera no pone a cubierto de sus veleidosos extrav\u00edos.<\/p>\n<p>No le es menos necesaria al pobre nuestra solicitud cuando convaleciente sale del hospital. Sin fuerzas para tra\u00adbajar, sin recursos para vivir, vendido o empe\u00f1ado su mise\u00adrable ajuar, no halla en el seno de la familia m\u00e1s que priva\u00adciones y la poca armon\u00eda que suele ser su consecuencia. La necesidad de reparar sus p\u00e9rdidas exige m\u00e1s alimento y los recientes dolores producen por reacci\u00f3n un vehemente deseo de goces. Todas estas circunstancias ponen al pobre convaleciente en grave riesgo de buscar, por medios il\u00edcitos, recursos que desea con ansia y no puede conseguir con su trabajo, o, cuando menos, de buscar en la embriaguez el olvido de su dolorosa situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El pobre convaleciente exige nuestro particular cuidado, para que no recaiga con alg\u00fan exceso; para que la convale\u00adcencia, prolongada por la miseria, no produzca una nueva enfermedad, y, en fin, si necesitaba correcci\u00f3n y hemos logrado corregirle, para que persevere en el bien; porque dif\u00edcil ser\u00e1 que se salve su naciente virtud, si la amenazan al mismo tiempo el h\u00e1bito de los antiguos extrav\u00edos y una situaci\u00f3n angustiosa.<\/p>\n<p>De todo lo dicho se infiere cu\u00e1n necesario es que redo\u00adblemos nuestro celo con el pobre que ha perdido la salud: la enfermedad puede ser un escollo para su virtud o un \u00e1ncora salvadora.<\/p>\n<p>Concepci\u00f3n Arenal<\/p>\n<p>Bilbao 2009<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De los enfermos Todos hemos o\u00eddo alguna vez esta frase: \u00abLos pobres nunca deb\u00edan estar enfermos\u00bb. Es doloroso, en efecto, ver c\u00f3mo en casa del pobre suelen entrar con la enfermedad la miseria, el abandono &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":405207,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-405230","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Manual del Visitador del Pobre (X) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Manual del Visitador del Pobre (X) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"De los enfermos Todos hemos o\u00eddo alguna vez esta frase: \u00abLos pobres nunca deb\u00edan estar enfermos\u00bb. Es doloroso, en efecto, ver c\u00f3mo en casa del pobre suelen entrar con la enfermedad la miseria, el abandono ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2024-06-10T06:52:04+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaj.jpeg?fit=537%2C302&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"537\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"302\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"11 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/\"},\"author\":{\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\"},\"headline\":\"Manual del Visitador del Pobre (X)\",\"datePublished\":\"2024-06-10T06:52:04+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/\"},\"wordCount\":2509,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaj.jpeg?fit=537%2C302\",\"articleSection\":[\"Formaci\u00f3n Vicenciana\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/\",\"name\":\"Manual del Visitador del Pobre (X) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaj.jpeg?fit=537%2C302\",\"datePublished\":\"2024-06-10T06:52:04+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaj.jpeg?fit=537%2C302\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaj.jpeg?fit=537%2C302\",\"width\":537,\"height\":302},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Manual del Visitador del Pobre (X)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\",\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\"},\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Manual del Visitador del Pobre (X) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Manual del Visitador del Pobre (X) - Somos Vicencianos","og_description":"De los enfermos Todos hemos o\u00eddo alguna vez esta frase: \u00abLos pobres nunca deb\u00edan estar enfermos\u00bb. Es doloroso, en efecto, ver c\u00f3mo en casa del pobre suelen entrar con la enfermedad la miseria, el abandono ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_published_time":"2024-06-10T06:52:04+00:00","og_image":[{"width":537,"height":302,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaj.jpeg?fit=537%2C302&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@WeVincentians","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Mitxel Olabu\u00e9naga","Tiempo de lectura":"11 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/"},"author":{"name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859"},"headline":"Manual del Visitador del Pobre (X)","datePublished":"2024-06-10T06:52:04+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/"},"wordCount":2509,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaj.jpeg?fit=537%2C302","articleSection":["Formaci\u00f3n Vicenciana"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/","name":"Manual del Visitador del Pobre (X) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaj.jpeg?fit=537%2C302","datePublished":"2024-06-10T06:52:04+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaj.jpeg?fit=537%2C302","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaj.jpeg?fit=537%2C302","width":537,"height":302},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manual-del-visitador-del-pobre-x\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Manual del Visitador del Pobre (X)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859","name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mitxel Olabu\u00e9naga"},"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaj.jpeg?fit=537%2C302","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-1HpY","jetpack-related-posts":[{"id":101783,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/servir-como-hija-de-la-caridad\/","url_meta":{"origin":405230,"position":0},"title":"Servir como Hija de la Caridad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"12\/10\/2018","format":false,"excerpt":"\"El fin principal para el que Dios ha llamado y reunido a las Hijas de la Caridad es para honrar a Nuestro Se\u00ad\u00f1or Jesucristo como Manantial y Modelo de toda Ca\u00adridad, sirvi\u00e9ndole corporal y espiritualmente en la per\u00adsona de los pobres...\" San Vicente coment\u00f3 con frecuencia este texto de las\u2026","rel":"","context":"En \u00abHijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Hijas de la Caridad","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/ramas\/hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&resize=700%2C400 2x"},"classes":[]},{"id":127447,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-afliccion-de-los-locos-ii\/","url_meta":{"origin":405230,"position":1},"title":"La aflicci\u00f3n de los locos (II)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"19\/06\/2024","format":false,"excerpt":"Las hermanas en los manicomios Animadas por el impulso de la fe, las primeras hermanas se entregan a su nuevo campo de acci\u00f3n. Como siempre les esperaban trabajos muy humildes: roper\u00eda, cocina, enferme\u00adr\u00eda. Pero todas sus acciones est\u00e1n impregnadas de esp\u00ed\u00adritu sobrenatural: amor a Dios y al pr\u00f3jimo. He aqu\u00ed\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/n-1.jpg?fit=823%2C564&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/n-1.jpg?fit=823%2C564&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/n-1.jpg?fit=823%2C564&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/n-1.jpg?fit=823%2C564&resize=700%2C400 2x"},"classes":[]},{"id":143274,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-hija-de-la-caridad-docente-segun-san-vicente\/","url_meta":{"origin":405230,"position":2},"title":"La Hija de la Caridad docente, seg\u00fan san Vicente","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"17\/04\/2015","format":false,"excerpt":"Antes de reflexionar sobre el tema \u201cLa Hija de la Caridad docente\u201d, convendr\u00eda evocar la experiencia de estudiante y de docente de san Vicente, al menos por dos razones: Vicente de Pa\u00fal siempre dio una importancia capital a la experiencia; y todo lo que vivi\u00f3 como estudiante, luego como docente,\u2026","rel":"","context":"En \u00abHijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Hijas de la Caridad","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/ramas\/hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"cochoapa+practica+prof+108","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/04\/cochoapa-practica-prof-108-300x225.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":114849,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-carta-1015-juan-barreau-consul-en-argel-a-san-vicente\/","url_meta":{"origin":405230,"position":3},"title":"Vicente de Pa\u00fal, Carta 1015: Juan Barreau, C\u00f3nsul En Argel, A San Vicente","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"26\/02\/2019","format":false,"excerpt":"Argel, 27 julio 1647. Padre: Por la \u00faltima que le escribi\u00f3 el buen padre Nouelly, por la v\u00eda de G\u00e9nova y Livorno, pudo usted saber c\u00f3mo el 26 de junio pasado el bach\u00e1 reci\u00e9n llegado me mand\u00f3 encarcelar a causa del aval que me hab\u00eda visto obligado a presentar por\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Vicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":116230,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-pobre-segun-san-vicente-2\/","url_meta":{"origin":405230,"position":4},"title":"El pobre seg\u00fan san Vicente","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"23\/05\/2015","format":false,"excerpt":"Podernos encontrar en San Vicente tres maneras de ver al pobre que a menudo se han confundido o m\u00e1s exactamente, uni\u00adficado. Una visi\u00f3n que es m\u00e1s bien de orden social. Una visi\u00f3n que es m\u00e1s bien de orden pastoral. Una visi\u00f3n que es m\u00e1s bien de miden m\u00edstico. 1. En\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"vicente_pobre","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/09\/vicente_pobre-241x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":398640,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/aportacion-del-carisma-vicenciano-la-mision-la-iglesia-5\/","url_meta":{"origin":405230,"position":5},"title":"Aportaci\u00f3n del carisma vicenciano a la Misi\u00f3n de la Iglesia (5)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/08\/2016","format":false,"excerpt":"5.- El mundo, tal como Dios lo ve y quiere, \u00e1mbito de la Misi\u00f3n de la Iglesia. Para describir la visi\u00f3n vicenciana del mundo y de la historia,\u00a0 el P. Morin ha utilizado el s\u00edmil de la mirada, describiendo la trayectoria espiritual de Vicente de Pa\u00fal como la historia de\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405230","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=405230"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405230\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":405231,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405230\/revisions\/405231"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/405207"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=405230"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=405230"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=405230"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}