{"id":405199,"date":"2024-05-12T08:19:54","date_gmt":"2024-05-12T06:19:54","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405199"},"modified":"2023-08-13T22:21:11","modified_gmt":"2023-08-13T20:21:11","slug":"la-misericordia-en-santa-luisa-de-marillac-vi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-misericordia-en-santa-luisa-de-marillac-vi\/","title":{"rendered":"LA MISERICORDIA EN SANTA LUISA DE MARILLAC (VI)"},"content":{"rendered":"<ol start=\"6\">\n<li>EL PERD\u00d3N<\/li>\n<\/ol>\n<p>La manera de manifestar un afecto sincero comienza por el perd\u00f3n. Jes\u00fas lo ense\u00f1a, al menos dos veces, como condici\u00f3n para la convivencia: en el serm\u00f3n llamado de la monta\u00f1a y en el discurso del c. 18 de Mateo. San Pablo lo tuvo presente cuando quiso corregir las divisiones en la iglesia de Corinto y les escribi\u00f3 la segunda carta. Tambi\u00e9n es uno de los consejos que escribe santa Luisa en un reglamento: \u00abVivir\u00e1n en buena uni\u00f3n y se tolerar\u00e1n mutuamente, se pedir\u00e1n perd\u00f3n inmediatamente por los menores motivos de disgusto que se den\u00bb\u00bb. Y se lo aconseja a las Hermanas que van destinada a Arras, ciudad lejana y peligrosa a causa de las guerras: <em>\u00abVivir\u00e1n en buena uni\u00f3n y se tolerar\u00e1n mutuamente, se pedir\u00e1n perd\u00f3n inmediatamente por los menores motivos de disgusto que se den\u00bb. <\/em>San Vicente, por su parte, escribe a una comunidad de Hijas de la Caridad que estaba dividida: \u00abEl tercero [medio] es que os deis todas un abrazo despu\u00e9s de la comuni\u00f3n y os pid\u00e1is mutuamente perd\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En las cartas que la fundadora env\u00eda a las comunidades insiste en el perd\u00f3n como sost\u00e9n de la uni\u00f3n o como b\u00e1lsamo para aliviar las heridas de los roces diarios. Unas veces el perd\u00f3n va solo. otras. unido a la tolerancia y a la cordialidad y otras, acompa\u00f1ado de su amiga, la mansedumbre&#8217;. Todav\u00eda es actual un p\u00e1rrafo de la carta que escribi\u00f3 a las Hermanas de Bernay:<\/p>\n<p><em>\u00abTengo que deciros otra pr\u00e1ctica que nuestro muy Honorable Padre nos ha recomendado en la \u00faltima conferencia, y es la de que tan pronto como nos demos cuenta de que hemos disgustado o estamos disgustando a una o a varias de nuestras Hermanas, nos pongamos inmediatamente de rodillas para pedirles perd\u00f3n&#8230; \u00a1Ah! \u00a1Qu\u00e9 pr\u00e1ctica! Os la recomiendo, por amor a Nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica a la que se refiere santa Luisa, parece que la ense\u00ad\u00f1aba frecuentemente san Vicente, pues trece a\u00f1os antes ya se la hab\u00eda explicado en una conferencia:<\/p>\n<p><em>\u00bb \u00a1Bendito sea Dios, hermanas m\u00edas! As\u00ed es como hay que portarse para conservar una perfecta uni\u00f3n. Un d\u00eda hablaba con una superiora de las Ursulinas de Gisors; y me habl\u00f3 de la uni\u00f3n y del acuerdo que hab\u00eda entre sus religiosas. Yo le pregunt\u00e9 con extra\u00f1eza: Madre, \u00bfqu\u00e9 hac\u00e9is para tener esa unidad en vuestra comunidad, y que no haya nunca diferen\u00adcias entre ellas? Ella me respondi\u00f3: Tan pronto como apare\u00adce alg\u00fan motivo, nuestras hermanas tienen la costumbre de <\/em><em>ponerse de rodillas y pedirse perd\u00f3n entre s\u00ed, de forma que no puede entrar la desuni\u00f3n. \u00a1Oh, qu\u00e9 medio m\u00e1s excelente! Apreciad mucho esta pr\u00e1ctica, y hacedlo lo antes posible, apenas os deis cuenta de que alguna hermana se ha enfadado o tiene motivos para enfadarse con vosotras\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 es el perd\u00f3n? El perd\u00f3n no supone que se considere la falta como no cometida ni existente, pues lo que se ha hecha hecho est\u00e1. Igual de claro lo ten\u00eda santa Luisa cuando meditaba que \u00abtan pronto corno nuestro primer padre hubo pecado, la bondad d Dios, apiad\u00e1ndose de la naturaleza humana, prometi\u00f3 reparar si falta por la Encarnaci\u00f3n de su Verbo\u00bb.<\/p>\n<p>Perdonar tampoco es olvidar sin m\u00e1s. Algunas veces es f\u00e1cil olvidar, dec\u00eda santa Luisa, pues <em>\u00absi pasa alguna peque\u00f1a cosa ente ellas, despu\u00e9s de pedirse perd\u00f3n, se olvida todo\u00bb <\/em>(c. 545). Pero otras veces ser\u00e1 imposible borrar de la memoria el pasado, y habr\u00e1 ocasiones en que conviene no olvidar para aprender de la vida y no cometer los mismos errores. Santa Luisa puede ser un ejemplo de perd\u00f3n sincero que no puede olvidar las ofensas que le caus\u00f3 la sociedad, su familia, indirectamente su hijo y hasta las Hermanas pero siempre perdon\u00f3.<\/p>\n<p>Ni el castigo est\u00e1 re\u00f1ido con el perd\u00f3n. El castigo puede justificarse como correcci\u00f3n o educaci\u00f3n, como utilidad p\u00fablica o privada, es el rencor lo que nunca puede justificarse. As\u00ed aparece en la escena del profeta Nat\u00e1n anunciando a David, perdonado, el castigo por su pecado: \u00abDavid dijo a Nat\u00e1n: He pecado contra Yahve. Respondi\u00f3 Nat\u00e1n a David: Tambi\u00e9n Yahveh perdona tu pecado: no morir\u00e1s. Pero por haber ultrajado a Yahveh con ese hecho, el hijo que te ha nacido morir\u00e1 sin remedio\u00bb (2 Sam 12, 13s), y en el \u00c9xodo se describe a cada paso el pecado del pueblo, el perd\u00f3n y el castigo a veces hasta la muerte. Igualmente conviene recordar que, estando Luisa de Marillac ausente de Paris. una Hermana joven sal\u00eda de casa a escondidas para hablar con su confesor. con esc\u00e1ndalo de la gente y de otras Hermanas que la ve\u00eda salir a ocultas. Enterada la Santa escribi\u00f3, para poner remedio y se la perdonara. pero tambi\u00e9n se la castigara con misericordia:<\/p>\n<p><em>\u00abNo veo otra soluci\u00f3n que la de enviarla a Santa Mar\u00eda, [pero] como si fuera a hacer ejercicios espirituales&#8230; No s\u00e9 si le ha quitado usted las llave; hay que hacerlo, pero sin que sospeche que es por desconfianza<sup>&#8211;<\/sup>. Y busca la disculpa: \u00abTodo el mal no tiene otra causa que el apego a los confeso\u00adres\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>Perdonar es quitar del coraz\u00f3n el odio, el rencor, el resenti\u00admiento, la venganza o el ansia de castigar. <\/em>Santa Luisa con la agu\u00addeza que la caracteriza, analiza finamente el perd\u00f3n de Cristo en la cruz: \u00abLas burlas son propias de los que no creen ni quieren obrar el bien si no ven milagros. Jes\u00fas, al perdonar, al pedir perd\u00f3n discul\u00adp\u00e1ndoselos, demuestra que no hay en El ning\u00fan resentimiento ni deseo de venganza por los desprecios\u00bb.<\/p>\n<p>6.1 <em>La comprensi\u00f3n facilita el perd\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Perdonar es aceptar al otro tal como es, sin odiarlo, aunque ten\u00adgamos que luchar contra \u00e9l y contra la maldad. Para perdonar es necesaria la <em>comprensi\u00f3n. <\/em>Si se comprende ya se perdona. Casi no se necesita el perd\u00f3n, pues comprender es no juzgar y cuando no se juzga, quiere decir que no se le considera culpable, se le perdona.<\/p>\n<p>Este es uno de los motivos que alega santa Luisa para perdonar continuamente y que con frecuencia suena a <em>complejo de culpabilidad <\/em>Postura que impact\u00f3 en una Hermana que vivi\u00f3 a su lado muchos a\u00f1os y la record\u00f3 en la conferencia que dio san Vicente, despu\u00e9s de muerta santa Luisa, sobre sus virtudes: \u00abSiempre sab\u00eda excusar a las que molestaban y por eso, cuando le hablaban de las faltas que algunas comet\u00edan, siempre buscaba alguna excusa\u00bb. Un ejemplo lleno de compasi\u00f3n y de perd\u00f3n lo leemos en las cartas que le envi\u00f3 san Vicente a santa Luisa con motivo de la desgracia de sus t\u00edos los Marillac ante el poderoso Richelieu.<\/p>\n<p>Y es que muchas veces las cosas no son como nosotros las vemos, pues <em>\u00abno todo lo que tiene apariencia de mal es siempre malo sino que muchas veces lo es tan s\u00f3lo en nuestros sentimiento. y opiniones&#8230; A este respecto recordar\u00e1n la ense\u00f1anza ejemplo de nuestro muy Honorable Padre,&#8230; pedir perd\u00f3n c las que vieran enfadadas, aunque no les hubieran dado ning\u00fan motivo por su parte. Y si se les metiera en la cabeza alguna de esas mujeres y muchachas que ellas no han ido sino para hacerlas saltar y salir del hospital, \u00a1en nombre de Dios, Hermanas!, sufran esas peque\u00f1as sospechas, pero al mismo tiempo, traten en cuanto puedan de evitarlas con sumisi\u00f3n y cordialidad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La misericordia, para ser virtud sobrenatural y no solamente un sentimiento humano, debe fundamentarse en la humildad. La humildad de reconocer que tambi\u00e9n nosotros ofendemos.<\/p>\n<p><em>Reconocer nuestras limitaciones y fallos, <\/em>favorece las entra\u00f1as de misericordia y de perd\u00f3n, corno lo expuso Jes\u00fas para perdonar a la mujer sorprendida en adulterio. Es maravillosa la escena que cuenta santa Luisa en una de sus cartas:<\/p>\n<p><em>\u00abNecesito para confusi\u00f3n m\u00eda deciros que una Hermana, al pedirle perd\u00f3n a la compa\u00f1era por una falta notable, su res\u00adpuesta fue tan dulce y tan humilde que al recordarlo me saca las l\u00e1grimas: \u00a1Qu\u00e9, Hermana m\u00eda, usted me soporta tanto! \u00bfPor qu\u00e9 no soportarla yo <\/em>a usted?<\/p>\n<p>Porque generalmente las ofensas. en un grupo de amigas que diariamente se encuentras y conversan, brotan de la diversidad de caracteres. Y hay que ser comprensivas. Suceden cosas que para unas son llevaderas. pero para otras son inaguantables. Tambi\u00e9n hay que comprenderlo. Se ha hecho cl\u00e1sico el ejemplo de santa Luisa. porque refleja la realidad humana de siempre:<\/p>\n<p><em>\u00abY de la misma manera, cuando vean alg\u00fan defecto en los otros, ustedes los excusar\u00e1n. \u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 razonable es esto, puesto que nosotros cometemos las mismas faltas y necesitamos que se nos excuse tambi\u00e9n! Si alguien est\u00e1 triste si tiene un car\u00e1cter melanc\u00f3lico o demasiado vivo o demasia\u00addo lento, \u00bfqu\u00e9 quiere que haga, si ese es su natural? Y aun\u00adque a menudo se esfuerce por vencerse, sin embargo, no puede impedir que sus inclinaciones aparezcan frecuente\u00admente. Y t\u00fa que debes amarla como a ti misma, \u00bfpodr\u00e1s enfa\u00addarte por ello, hablarle de mala manera, ponerle mala cara?<\/em><\/p>\n<p>El perd\u00f3n no anula la voluntad del malvado, que puede seguir \u00adsiendo mala, aunque tampoco renuncia a combatirla. Lo que caracteriza al que perdona es la negativa a compartirla. No quiere\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 a\u00f1adir odio al odio ni c\u00f3lera a la violencia. As\u00ed aparece Yahv\u00e9 en el Antiguo Testamento, Jesucristo ante los escribas, fariseos y saduceos y santa Luisa manifestando a san Vicente un pensamiento que debi\u00e9ramos tener presente en estos tiempos:<\/p>\n<p><em>\u00abLa Hermana de los Galeotes vino ayer a verme deshecha en l\u00e1grimas por no poder ya conseguir pan para sus pobres hombres, por lo mucho que se debe al panadero, por un lado, y por la carest\u00eda del pan, por otro. Pide prestado y mendiga por todas partes para ello, con mucho trabajo. y para colmo de sus penas, la se\u00f1ora Duquesa de Aiguillon quiere que le haga un escrito de los [galeotes] que ella cree que pueden salir [en libertad]. Yo le encuentro a esto tres graves dificultades: una es que no puede conocerlos m\u00e1s que por el trato que ellos le dan, unos la injurian. otros la alaban, y siendo as\u00ed, puede cometer injusticia; otra dificultad es que algunos ofrecen dinero a su capit\u00e1n v al conserje, los cuales ya han empezado a re\u00f1irla y acusarla de ser la causa de su desorden; y la tercera dificultad es que los que contin\u00faen encarcelados, en la \u00abcadena\u00bb, cree\u00adr\u00e1n que ella tiene la culpa. Y ya sabe usted, mi muy Honorable Padre, lo que esos hombres podr\u00e1n decir y hacer. He dicho a nuestra Hermana que difiera hacer esa memoria hasta que yo tenga orden de su caridad de lo que ella debe hacer\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>San Vicente sab\u00eda muy bien lo que eran capaces de hacer aque\u00adllos criminales, pero \u00e9l prefer\u00eda dar siempre la vuelta a la medalla:<\/p>\n<p><em>\u00ab\u00bfQui\u00e9n tiene compasi\u00f3n de esos pobres criminales, abando\u00adnados de todos? Las pobres Hijas de la Caridad. \u00bfNo es esto hacer lo que hemos dicho, honrar la gran caridad de Nuestro Se\u00f1or que asist\u00eda a todos los pecadores, incluso a los m\u00e1s miserables, sin tener en cuenta sus delitos?&#8230; Hermanas m\u00edas, \u00a1qu\u00e9 dicha servir a esos pobres presos. abandonados en manos de personas que no ten\u00edan piedad de ellos. Yo he visto a esas pobres gentes tratados como bestias: esto fue lo que hizo que Dios se llenara de compasi\u00f3n. Le dieron l\u00e1stima y su bondad hizo dos cosas en su favor: primero hizo que compraran una casa para ellos: segundo, quiso disponer las cosas de tal modo que fueran servidos por sus propias hijas, pues decir hija de la Caridad es decir hija de Dios<\/em><\/p>\n<p>Y no solo a las Hermanas, tambi\u00e9n a un misionero le impone con firmeza la misericordia con los criminales:<\/p>\n<p><em>\u00abEs propio de los sacerdotes procurar y tener misericordia de los criminales; por eso, no debe usted negar nunca su asistencia a los que piden su intervenci\u00f3n, sobre todo cuando en su crimen ha habido m\u00e1s desgracia que malicia. Hay una carta de san Agust\u00edn sobre esta materia (no me acuerdo cu\u00e1l es), en la que demuestra que no es fomentar el vicio, ni auto\u00adrizarlo el procurar librar a los pecadores y a los encarcela\u00addos por el camino de la intercesi\u00f3n y de la indulgencia, y que pertenece a la caridad y al decoro de los eclesi\u00e1sticos inter\u00adceder por ellos. Por tanto, puede usted hacerlo cuando vea que el caso lo merece, y podr\u00e1 usted prevenir el esp\u00edritu de los jueces dici\u00e9ndoles que no es su intenci\u00f3n proteger el cri\u00admen, sino ejercer misericordia, pidi\u00e9ndola para los culpables y <\/em><em>exigi\u00e9ndola para los inocentes, seg\u00fan la obligaci\u00f3n de su estado\u00bb&#8217;.<\/em><\/p>\n<p>6.2 <em>El perd\u00f3n, el arrepentimiento y el amor<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas comienza su misi\u00f3n con la invitaci\u00f3n \u00abse ha cumplido el plazo, est\u00e1 cerca el Reino de Dios; convert\u00edos y creed la Buena Noticia\u00bb, es decir; arrepent\u00edos y cambiad a una vida diferente (Le 1, 15), pero se dirige a los pecadores, no condi\u00adciona a quienes perdonan. Santa Luisa, en cuanto pecadora, lo lleva a la pr\u00e1ctica y se arrepiente: \u00abHe sentido gran con\u00adfusi\u00f3n al reconocer que a menudo he faltado a todas estas pr\u00e1cticas por mi soberbia y obstinaci\u00f3n, de lo que me arre\u00adpiento y pido perd\u00f3n a Dios <\/em>y <em>a todas las Hermanas que han podido notario<\/em>\u00bb .<\/p>\n<p>Y arrodillada delante de un crucifico, le reza a Jes\u00fas:<\/p>\n<p><em>\u00abel conocimiento de nuestra flaqueza que se manifiesta en nuestras infidelidades pasadas, nos hace temer que nos rechaces. No obstante, el recordar que no has limitado el n\u00famero de veces en que hemos de perdonar a nuestros ene\u00admigos, nos hace creer que eso ser\u00e1 lo que har\u00e1s con noso\u00adtras<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando ella sent\u00eda la obligaci\u00f3n de perdonar, no exig\u00eda, como condici\u00f3n, el arrepentimiento de quien la hab\u00eda ofen\u00addido, a imitaci\u00f3n de Jes\u00fas en la cruz. Porque el perd\u00f3n no hay que considerarlo \u00fanicamente en relaci\u00f3n al que ofende sino tambi\u00e9n con relaci\u00f3n al que perdona. El perd\u00f3n es un don que se ofrece gratuita\u00admente al ofensor por misericordia, no un intercambio de perd\u00f3n por arrepentimiento; el perd\u00f3n es incondicional, sin provecho alguno propio, de lo contrario no es perd\u00f3n: por eso se considera una vic\u00adtoria sobre el odio. una victoria que no olvida. pero comprende, que no cancela, pero acepta. que no renuncia al combate para lograr la paz de s\u00ed mismo y<sup>&#8211;<\/sup> del otro. El odio es tristeza interior que da\u00f1a al que la padece. Y la tristeza siempre es un mal. Hay que combatir a los malvados sin odiarlos ni olvidar el pasado, no para se\u00f1alar al ofensor, sino para aprender y evangelizar.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 diferente era la postura de las dos primas, Luisa de Marillac y Ana d`Attichy, en relaci\u00f3n con la ejecuci\u00f3n de su t\u00edo el mariscal Luis de Marillac, ordenada injustamente por Richelieu! Luisa sigui\u00f3 relacion\u00e1ndose amigablemente con la sobrina del car\u00addenal, la Duquesa de Aiguillon que era Dama de la Caridad. Por el contrario, Ana clamaba que no quer\u00eda \u00abver a la sobrina del asesino de su t\u00edo\u00bb, y se hizo famosa por \u00abel odio tenaz que confesaba contra los que estaban mezclados en la muerte de su t\u00edo\u00bb.<\/p>\n<p>Hay que combatir y suprimir el odio en lo posible con la alegr\u00eda del coraz\u00f3n o con la misericordia del perd\u00f3n, cuando la alegr\u00eda es imposible. M\u00e1s a\u00fan, hay que combatir el odio y el rencor con el amor, porque el perd\u00f3n incondicional es sublime y se llama amor. El amor cristiano siempre est\u00e1 en relaci\u00f3n con el perd\u00f3n: cuanto m\u00e1s se ama, m\u00e1s se perdona, y cuanto m\u00e1s uno se siente perdonado, ama m\u00e1s (Lc 7,47). Hay que amar a\u00fan a los enemigos, porque los tenemos, por eso hay que amarlos, porque existen. Es una de las recomendaciones de Jesucristo en el Monte para ser cristiano, o mejor a\u00fan para ser hijos del Padre, y que tanto ha escandalizado a los vengativos, como admirado a los santos. (Mt 5,43-48). El amor es alegr\u00eda, no impotencia o rencor. Quien ama nunca tiene rencor ni odia en absoluto. Por eso la madre no necesita perdonar a sus hijos. El amor es misericordioso por su misma naturaleza. Nunca pode\u00admos olvidar que solo el amor divino es infinito, pero el humano tiene que ser incondicional y superior a cualquier ofensa posible. por eso hay que perdonar \u00absetenta veces siempre\u00bb a todos los que nos han ofendido (Mt 18, 21-22).<\/p>\n<p>El perd\u00f3n humano puede hacer las veces del amor cuando \u00e9ste nos parece imposible, al tiempo que nos prepara para amar, olvidan\u00addo las ofensas. En comunidad continuamente hemos de tener pre\u00adsente que el perd\u00f3n es de segundo orden comparado con el amor. pero de primera necesidad para una convivencia. A la compa\u00f1era a la que te es dif\u00edcil amar, al menos comienza por perdonarla. As\u00ed lo declaraba santa Luisa a Sor B\u00e1rbara:<\/p>\n<p><em>\u00abExcite en su coraz\u00f3n un gran amor por nuestra querida Sor Luisa, y mirando a la misericordiosa justicia de nuestro buen Dios, \u00e9chese a sus pies <\/em>y <em>p\u00eddale perd\u00f3n por sus sequedades hacia ella y por todas las penas que le ha causado, prometi\u00e9n\u00addole, con la gracia de Dios amarla como Jesucristo mismo quiere y mostr\u00e1ndole los cuidados que debe tener de ella y abr\u00e1cela con ese sentimiento verdadero en el coraz\u00f3n<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Benito Mart\u00ednez Betanzos, C.M.<\/p>\n<p>CEME, 2015<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL PERD\u00d3N La manera de manifestar un afecto sincero comienza por el perd\u00f3n. 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