{"id":405169,"date":"2024-04-12T08:57:50","date_gmt":"2024-04-12T06:57:50","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405169"},"modified":"2023-08-13T21:59:17","modified_gmt":"2023-08-13T19:59:17","slug":"ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-viii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-viii\/","title":{"rendered":"OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (VIII)"},"content":{"rendered":"<p>VIII.- EL DOBLE DESAF\u00cdO<\/p>\n<p>Cinco a\u00f1os han transcurrido desde la llegada de Fede\u00adrico a Par\u00eds. \u00bfEn qu\u00e9 se ha convertido el joven que se pre\u00adsentaba con timidez en casa del gran Ampere, en noviembre de 1831\u00bb<\/p>\n<p>Federico tiene ahora veintitr\u00e9s a\u00f1os, mide, \u00bfun metro setenta? Los rasgos de la cara se han endurecido, la gran fren\u00adte domina, la curva de la boca se ha suavizado. Ozanam lleva ahora mostacho y barba en collar. La mala vista da un toque misterioso a la mirada gris. El cabello muy negro presenta un aspecto salvaje, casi de abandono; Federico es casi elegante. Toda su personalidad sigue atrayendo&#8230; y reprimiendo.<\/p>\n<p>Bajo el punto de vista intelectual, Ozanam se muestra siempre tan sediento de saber. Se le ve en todas partes con un libro en la mano, en su habitaci\u00f3n, en los pasillos, inclu\u00adso en la calle. Va de biblioteca en biblioteca, de un librero a una biblioteca callejera, escribe, anota, toma apuntes. Cuan\u00addo se trata de pedir consejo, un parecer, sus amigos le encuentran siempre. Demasiado bueno para negarse, Federi\u00adco ve su tiempo mermado por las entrevistas, las consultas. cuando no son las visitas sorpresa de Chaurand, de Lallier o de Serre.<\/p>\n<p>Los estudios de doctorado son exigentes; Federico se levanta a las seis y media, asiste a una lecci\u00f3n y dedica al menos ocho horas a descifrar cuarenta o cincuenta art\u00edculos del c\u00f3digo. Antes del examen tendr\u00e1 que repasar unos veinte vol\u00famenes de quinientas a seiscientas p\u00e1ginas cada uno. Las noches son cortas. Ozanam no es el \u00fanico que trabaja as\u00ed; Lallier, Serre y Chaurand preparan tambi\u00e9n el doctorado en derecho. La Perriere, Falconnet y Accarias, la licenciatura.<\/p>\n<p>A pesar de estas obligaciones, Federico sigue siendo fiel a la Conferencia de caridad y visita con regularidad a los pobres. Pero no encuentra en ellos los consuelos que desear\u00eda.<\/p>\n<p>\u00abLos pobres, escribe Ozanam a su amigo Curnier, siguen siendo de una frialdad e indiferencia desesperantes. Nos reciben siempre con la misma reserva al cabo de un a\u00f1o que el primer d\u00eda, se guardar\u00e1n bien de contradecir una sola palabra que les digamos, pero no por eso cambiar\u00e1n de conducta\u00bb. Algunos d\u00edas Federico y sus compa\u00f1eros preferir\u00ed\u00adan ser recibidos a bastonazos, con tal de que algunos se mos\u00adtraran m\u00e1s receptivos. \u00abSomos todav\u00eda aprendices en el arte de la caridad, a\u00f1ade, deseando llegar con el tiempo a ser operarios h\u00e1biles y laboriosos\u00bb.<\/p>\n<p>En el plan religioso, Federico contin\u00faa su apostolado y reza mucho. No deja pasar un solo d\u00eda sin que se detenga, para una corta visita al menos, en alguna antigua iglesia, sea en Saint-Merry o Saint-S\u00e9verin. Las consignas del gobierno siguen siendo severas en cuanto al culto. Las reuniones p\u00edas y las procesiones s\u00f3lo se toleran fuera de Par\u00eds. Por eso Federico se molesta en escribir unas l\u00edneas a alg\u00fan consocio para convocarle a la procesi\u00f3n del Corpus en Nanterre o en Les Batignolles. Les pide que aprovechen para invitar a sus amigos. \u00abUna carta que cuesta tres c\u00e9ntimos deja m\u00e1s impre\u00adsi\u00f3n en la memoria que unas palabras que no cuestan nada, dice a Pessonneaux. Procura que se\u00e1is numerosos. Les Batignolles est\u00e1n a dos pasos de vosotros y para la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal ser\u00e1 una gran alegr\u00eda estar al com\u00adpleto ese d\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>El examen de derecho que precede a la tesis est\u00e1 pre\u00advisto para el 31 de mayo. Ozanam ve que llega con aprehen\u00adsi\u00f3n. Por solidaridad y para sostener el \u00e1nimo de su amigo, Lallier, Balloffet, Serre y Chaurand deciden asistir. Federico debe responder al interrogatorio de seis profesores. Comien\u00adza con dificultad, pero pronto se asegura y defiende bien. Se le conceden tres bolas blancas y tres rojas&#8217;. \u00abEs buena nota sin ser gloriosa, escribir\u00e1 a sus padres, al d\u00eda siguiente de la prueba&#8230; vuestro hijo se siente feliz\u00bb&#8217;. Para recuperarse del cansancio acumulado, Ozanam pasa unos d\u00edas en el Colegio de Juilly donde acaba de fundarse una nueva revista: <em>L\u2019Universit\u00e9 catholique, <\/em>en la que colaborar\u00e1 hasta 1845.<\/p>\n<p>En la festividad de san Vicente de Pa\u00fal, el 19 de julio, asiste con sus consocios a una misa en la capilla de los Pa\u00fales donde descansa el cuerpo del servidor de los pobres, y por la tarde se juntan en casa de Bailly. Las conferencias cuentan ya con doscientos miembros que visitan a trescien\u00adtas familias. La Sociedad aloja, alimenta e instruye a diez ni\u00f1os pobres, hu\u00e9rfanos por lo general; son \u00ablos peque\u00f1os aprendices\u00bb. Personas caritativas prestan su ayuda con sus escudos a esta obra naciente cuyo fin es iniciarlos en el ofi\u00adcio de impresor en los bonitos talleres del Sr. Bailly. Bajo la \u00e9gida de Le Pr\u00e9vost, algunos miembros de las Conferencias de caridad dan a los ni\u00f1os lecciones de escritura, de c\u00e1lculo, de catecismo y les ense\u00f1an incluso lat\u00edn ya que algo de lat\u00edn parec\u00eda necesario para ser admitido como corrector o com\u00adpositor en las buenas imprentas de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Las autoridades eclesi\u00e1sticas y el gobierno est\u00e1n al corriente de las actividades de la peque\u00f1a Sociedad y se muestran satisfechos. Ozanam con todo da importancia, sino al anonimato, al menos a los papeles m\u00e1s humildes para su obra predilecta. \u00abNo trates de que te vean sino d\u00e9jate ver\u00bb, escribir\u00e1 claramente a Lallier insistiendo en la necesidad que tiene la organizaci\u00f3n de permanecer en la oscuridad.<\/p>\n<p>Las conferencias agrupan a miembros de profesiones y oficios m\u00e1s diversos. En ellas se encuentran abogados, m\u00e9di\u00adcos, estudiantes, naturalmente, dependientes de comercios, empleados de los ministerios, artistas, peque\u00f1os comercian\u00adtes y hasta un par de Francia. \u00abTienen dos cosas en com\u00fan, precisa Federico, la juventud y la rectitud de intenci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Una vez concluida la prueba de un primer examen, Ozanam tiene que redactar la tesis que se propone presen\u00adtar en el mes de agosto de este a\u00f1o 1836. El joven lleva a la vez los estudios de los dos doctorados, el de derecho y el de letras.<\/p>\n<p>Como tiene previsto regresar a Lyon de manera defini\u00adtiva despu\u00e9s de la presentaci\u00f3n de su tesis de derecho, se apresura a reunir durante un mes todos los apuntes necesa\u00adrios para su tesis de literatura sobre Dame, que piensa defen\u00adder en Par\u00eds al a\u00f1o siguiente. Esta preparaci\u00f3n a largo plazo le parece l\u00f3gica y as\u00ed se lo comunica con ingenuidad a sus padres y tambi\u00e9n les dice que la fecha de su regreso a Lyon se retrasar\u00e1 bastante.<\/p>\n<p>Este arreglo no parece agradar a su padre. Juan Anto\u00adnio, en carta severa, llama a su hijo al orden y le hace com\u00adprender que es mala cosa perseguir dos liebres a la vez. \u00bfNo hab\u00eda quedado bien claro que Federico realizar\u00eda estudios de derecho y que a ellos dedicar\u00eda todo su talento y lo mejor de s\u00ed? Ozanam se siente profundamente humillado por esta reprimenda; y entristecido se sincera con su madre:<\/p>\n<p>Trasnocho hasta muy tarde, no duermo a gusto. no voy a nin\u00adguna parte donde me invitan, me privo de muchas cosas. En medio de eso y cuando necesitar\u00eda \u00e1nimos, me ha dolido en el alma recibir muestras de descontento de mi padre. Esas pala\u00adbras pesan mucho en el coraz\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Federico siente la necesidad de expansionarse y de confiar a su madre c\u00f3mo desear\u00eda disipar esta desconfianza de su padre hacia \u00e9l. Al final de la carta, sin embargo, van unas palabras de agradecimiento, va que Juan Antonio, a pesar de la reprimenda, no ha se\u00f1alado a su hijo fecha pre\u00adcisa de regreso.<\/p>\n<p>El 30 de agosto de 1836, Ozanam sostendr\u00e1, con \u00e9xito notable, sus dos tesis de doctorado en derecho: <em>De interdictis, <\/em>en derecho romano. <em>De la prescripci\u00f3n con objeto de adquirir <\/em>en el de franc\u00e9s\u00bb&#8217;.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil imaginarse los sentimientos de Federico des\u00adpu\u00e9s de cinco a\u00f1os de esfuerzos y contradicciones interiores.<\/p>\n<p>El consuelo, la impresi\u00f3n de una misi\u00f3n cumplida est\u00e1n por encima de la propia satisfacci\u00f3n. Sus padres no caben en s\u00ed de gozo por el acontecimiento, sobre todo Juan Antonio quien ve para Federico el comienzo de una carrera envidia\u00adble y brillante. El nuevo doctor vuelve pues a Lyon a media\u00addos de setiembre y emprende con Alfonso un viaje a pie por Suiza. Visitar\u00e1 tambi\u00e9n la regi\u00f3n de Beaujolais y de Macon donde tendr\u00e1 el gusto de ser recibido por segunda vez en casa del Sr. Lamartine. El proyecto tocante a la c\u00e1tedra de derecho comercial va por buen camino, las autoridades tie\u00adnen en mano los papeles que justifican su candidatura, pero la burocracia del siglo XIX, como la de hoy, es pesada y lenta. Hay que armarse de paciencia.<\/p>\n<p>Desde su llegada a Lyon, Federico se dedica con algu\u00adnos consocios a dar impulso al embri\u00f3n de Conferencia de caridad que existe hace seis meses. No es cosa f\u00e1cil. Por la ciudad corre el rumor de que j\u00f3venes \u00ablamenesianos\u00bb, entre los cuales los hay no cristianos, tratan de establecer un monopolio de la caridad. Ozanam y su hermano emplean toda su diplomacia en tranquilizar e informar a la gente sobre el objetivo real de la Sociedad. Con ayuda del p\u00e1rroco de Saint-Pierre, establecen en esta parroquia una primera Conferencia de caridad, y Federico asumir\u00e1 la presidencia.<\/p>\n<p>Las reuniones se celebran en casa del buen Chaurand, todos los martes. All\u00ed est\u00e1n, como en Par\u00eds, la mesa, el tape\u00adte verde, las dos velas, los bonos, los viejos h\u00e1bitos. As\u00ed se lo cuenta a su amigo Curnier:<\/p>\n<p>Hay muy buena voluntad, hay celo, hay familias socorridas. hay muchos que socorrer, hay lugar para todas las obras de caridad posibles sin que se estorben entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Tristes sucesos literarios vienen, sin embargo, a ensom\u00adbrecer los primeros d\u00edas de este oto\u00f1o de 1836. <em>Jocelyn, <\/em>el libro m\u00e1s reciente del Sr. Lamartine, es llevado al \u00cdndice, y la nueva obra de Felicit\u00e9 de Lamennais, <em>Les Affaires\u00a0 de Rome, <\/em>confirma la ruptura definitiva del joven abate con la Iglesia. Ozanam siente una pena profunda. Se sabe de la admiraci\u00f3n que profesa al primero y las esperanzas cifradas en el segundo en el momento de la fundaci\u00f3n de <em>L&#8217;Avenir <\/em>Estas defecciones le hacen pensar&#8230; Y exclamar\u00e1:<\/p>\n<p>Necesit\u00e1bamos a veces tener ante nosotros a hombres m\u00e1s grandes y mejores, cuyo pie nos abriera camino, cuyo ejem\u00adplo animara y enorgulleciera nuestra debilidad. Nosotros no podemos, j\u00f3venes cristianos, pensar en reemplazar a estos hombres; pero \u00bfno podr\u00edamos compensar esa falta, llenando con el n\u00famero y el trabajo la laguna que han dejado en nuestras filas.<\/p>\n<p>En los meses siguientes, Ozanam comienza a poner en pr\u00e1ctica su profesi\u00f3n de abogado. Le vemos pleitear a veces en lo civil, otras en lo criminal. Pone en juego, naturalmen\u00adte, todo su talento&#8230;, pero el coraz\u00f3n est\u00e1 ausente.<\/p>\n<p>Federico. no sin humor, se r\u00ede con ganas de s\u00ed mismo y de sus laudables ensayos. As\u00ed se lo cuenta a La Perriere:<\/p>\n<p>Tendr\u00edais que haber o\u00eddo a un hombre de Estado de veinti\u00adcuatro a\u00f1os pronunciarse con audacia imperturbable sobre las m\u00e1s altas cuestiones del derecho constitucional.<\/p>\n<p>Y en otra parte:<\/p>\n<p>&#8230; Me han cumplimentado de veras por mi discurso pero, como bien sab\u00e9is, mis pobres palabras tienen esa suerte de<\/p>\n<p>obtener felicitaciones a veces, convicciones, casi nunca.<\/p>\n<p>En el mes de marzo de 1837. Federico escribe a Baiilv solicitando el privilegio de colaborar regularmente en L\u2019Univers. Ozanam tiene la intenci\u00f3n de sostener su tesis de doc\u00adtorado en letras en Par\u00eds donde tiene previsto pasar tres meses. No querr\u00eda cargar a su padre los costos de su estan\u00adcia; Carlos cumplir\u00e1 pronto trece a\u00f1os, le toca ahora a \u00e9l aprovecharse de la generosidad de Juan Antonio. Ozanam no quiere que por ninguna raz\u00f3n la prolongaci\u00f3n de sus propios estudios pese en el porvenir de su hermano menor; desea ganarse la vida lo antes posible.<\/p>\n<p>As\u00ed, una vez en la capital, comienza la campa\u00f1a de los \u00abbuenos oficios\u00bb para hacer valer su candidatura y promover la conveniencia de una c\u00e1tedra de derecho comercial en Lyon. Federico llama a unas veinte puertas, visita a los dipu\u00adtados, se busca la ayuda de sus amigos m\u00e1s influyentes. El nombramiento para este puesto depende del Consejo real de Instrucci\u00f3n P\u00fablica, y al parecer es necesario persuadir al ministro de la conveniencia de esta c\u00e1tedra. Uno se imagina lo que representa para Federico, t\u00edmido y humilde, esta can\u00adtidad de pasos que tienen un parecido extra\u00f1o a lo que lla\u00admar\u00edamos hoy \u00ablobbying\u00bb.<\/p>\n<p>Ya ha transcurrido un mes desde su llegada a Par\u00eds y bien corto es el tiempo que ha dedicado a la preparaci\u00f3n de su tesis. Su padre le escribe a menudo y le apremia para que vuelva. Da como raz\u00f3n la salud precaria de Mar\u00eda, pero no pierde ocasi\u00f3n de recordarle que la pr\u00e1ctica del derecho es mucho m\u00e1s importante que los estudios literarios.<\/p>\n<p>Federico se siente una vez m\u00e1s dividido entre los debe\u00adres de hijo y el objetivo que se ha propuesto. Los tormentos interiores, que se hab\u00edan apaciguado un poco durante el verano, vuelven m\u00e1s obsesivos que nunca. Ozanam no sabe verdaderamente qu\u00e9 decisi\u00f3n tomar.<\/p>\n<p>Una noticia espantosa le llega de Lyon el 14 de mayo. La antev\u00edspera. despu\u00e9s de una visita tard\u00eda a los pobres enfermos. el doctor creyendo subir al <a href=\"http:\/\/piso.se\/\">piso, se<\/a> precipita por una escalera de s\u00f3tano. Todo hace creer que la ca\u00edda puede tener consecuencias graves.<\/p>\n<p>Federico est\u00e1 aterrado. Sin pens\u00e1rselo dos veces. sale para Lyon. \u00a1Nunca un viaje le pareci\u00f3 tan largo! Dos o tres etapas con esperas interminables. La falta de detalles sobre el accidente le hace imaginarse lo peor. Federico atraviesa angustias indescriptibles. \u00bfLlegara a tiempo? \u00bfY si su padre se fuera a morir?<\/p>\n<p>Van seis en la diligencia, amontonados e inc\u00f3modos. Federico no tiene ganas de conversar, pero s\u00ed unas ganas locas de llorar como un ni\u00f1o, que debe reprimir. Su padre es el hombre a quien m\u00e1s admira en el mundo y quien le ha dado todo. Ruega, suplica al Se\u00f1or que le conceda la gracia de la curaci\u00f3n, de un plazo. Los caballos para \u00e9l no van bas\u00adtante r\u00e1pidos y, sin embargo, en la ventana una nube de polvo le oculta todo el esplendor del verano naciente. El dolor como una marea negra le invade el coraz\u00f3n. \u00bfLe ha querido lo suficiente? \u00bfDeber\u00eda haberle sacrificado sus pro\u00adpias ambiciones, sus estudios literarios? \u00a1Ah! \u00bfPor qu\u00e9 ha retrasado su regreso deliberadamente! \u00bfY su madre? \u00a1Qu\u00e9 triste y desamparada debe encontrarse!<\/p>\n<p>\u00a1Por fin Lyon! Federico, p\u00e1lido y deshecho, franquea el apeadero. Alfonso est\u00e1 all\u00ed. Los dos hermanos se abrazan y Federico adivina al momento por la mirada de su herma\u00adno mayor que llega demasiado tarde, que todo se ha con\u00adsumado. En efecto, Juan Antonio no ha sobrevivido m\u00e1s que unas horas a su terrible ca\u00edda, el tiempo de ponerse en paz con el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Federico encuentra a su madre llorando y la estrecha largamente entre sus brazos. Carlos, que ha salido de la pensi\u00f3n por este motivo, se da cuenta, a pesar de su tierna edad. de lo triste de la situaci\u00f3n. \u00bfNo se ha quedado sin padre, sin protector y sin la alegr\u00eda de su juventud? La pobre Guigui no puede ocultar su dolor; al llegar Federico, rompe a llorar. \u00bfC\u00f3mo llenar este vac\u00edo? \u00bfC\u00f3mo olvidar a este hombre ale\u00adgre, jovial, lleno de br\u00edo, siempre atento a los dem\u00e1s?<\/p>\n<p>Federico se siente de pronto responsable de la familia. Alfonso debe volver a sus predicaciones, y Carlos a sus estu\u00addios. Se adivina el abatimiento del joven ante el dolor de su madre, que ha perdido para siempre a su querido y tierno \u00abOza\u00bb, y ante la pesada carga de los tr\u00e1mites de la sucesi\u00f3n. Juan Antonio ha llevado siempre personalmente los nego\u00adcios, sin informar a nadie de los mecanismos de \u00e9stos. Fede\u00adrico debe enfrentarse pues a todos los problemas. Siente que el vac\u00edo le penetra hasta el alma y solamente en la oraci\u00f3n vuelve a encontrar valor y consuelo. Escribe a su primo:<\/p>\n<p>La vida positiva, responsable, ser\u00eda que yo no conoc\u00eda comienza en m\u00ed desde ahora; me agobian los negocios. El tiempo vuela, y con frecuencia faltan las fuerzas\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de todo, Federico, tan vulnerable, tan inexper\u00adto, asume sus responsabilidades. Cuida de su madre, sujeta a frecuentes dolores de cabeza, env\u00eda con regularidad art\u00edculos a <em>l&#8217;Univers y <\/em>contin\u00faa por correspondencia las diligencias emprendidas en Par\u00eds para la obtenci\u00f3n de la c\u00e1tedra en derecho comercial. Parece que en este punto se ve alguna esperanza. Seg\u00fan se dice, los seis organismos que deb\u00edan aprobarla se han puesto de acuerdo; queda un paso que dar: la decisi\u00f3n del ministro. Ozanam siente cada vez m\u00e1s el imperativo de estrenar el puesto, por eso va a Par\u00eds con reno\u00advado \u00e1nimo en enero de 1838, y realiza de nuevo una serie de visitas para reunir refuerzos a su favor, ya que hay otros dos candidatos en lista.<\/p>\n<p>A su regreso, para redondear el presupuesto, Federico da clases de derecho por semana, dej\u00e1ndole la clientela, seg\u00fan su expresi\u00f3n, mucho tiempo libre. Dos casos en la audiencia. cierto n\u00famero de consultas gratuitas, un informe de impug\u00adnaci\u00f3n, \u00abeso es todo cuanto me ha ofrecido en cinco meses esta digna profesi\u00f3n de abogado, una de aquellas en que uno acaba haciendo mejor fortuna, conf\u00eda con humor a Lalliers, si no se ha muerto de hambre al principio\u00bb.<\/p>\n<p>Una doble prueba deb\u00eda sufrir Federico en esta prima\u00advera de 1838; se entera de la muerte de dos amigos queridos, consocios de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, Serre y de la Noue. Una breve enfermedad se los ha llevado con unas semanas de intervalo. Ozanam se siente trastornado.<\/p>\n<p>\u00a1Bien dif\u00edcil nos resulta hoy imaginar,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 a la luz de los progresos de la ciencia, la amplitud de los estragos producidos por la enfermedad, en el siglo pasado! La mortalidad infantil alcanzaba proporciones espantosas (basta con recor\u00addar el n\u00famero de ni\u00f1os muertos a corta edad en la propia familia de Federico), las enfermedades contagiosas eran con frecuencia fatales, la tuberculosis multiplicaba las v\u00edctimas; incluso los embarazos llevaban consigo un fuerte porcentaje de riesgo.<\/p>\n<p>A medida que transcurren los d\u00edas, el estado de salud de Mar\u00eda Ozanam se hace m\u00e1s preocupante. Arthaud, el con\u00adsocio m\u00e9dico de Federico, la cree amenazada por una enfer\u00admedad cerebral y dice que se le debe evitar toda clase de emociones. Por eso Federico alquila una villa modesta en l&#8217;lle-Barbe. cerca de Lyon, para que pueda beneficiarse dei aire puro y de los sencillos placeres del campo.<\/p>\n<p>En noviembre, despu\u00e9s de dejar a Mar\u00eda al cuidado de Alfonso y de la criada Guigui, Federico va a Par\u00eds para defender su tesis de literatura. Su tesis latina sobre \u00abla fre\u00adcuente ficci\u00f3n de la bajada de los h\u00e9roes a los infiernos entre los poetas de la antig\u00fcedad\u00bb est\u00e1 dedicada a su padre. La tesis francesa que se titula: \u00abDe la divina Comedia y de la filosof\u00eda del Dante\u00bb, est\u00e1 dedicada al Sr. de Lamartine, a Jean-Jacques Amp\u00e9re y al abate Noirot.<\/p>\n<p>La prueba tiene lugar ante nueve profesores, el 7 de enero de 1839, con \u00e9xito total. Incluso Victor Cousin, futuro ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica, exclama con admiraci\u00f3n: <em>\u00abSe\u00f1or Ozatuun, \u00a1es imposible ser m\u00e1s elocuente que vos!\u00bb <\/em>Ya es Federico doctor en derecho y en letras; el doble desa\u00adf\u00edo se ha logrado con elegancia.<\/p>\n<p>Cuando m\u00e1s claramente se dibujan las oportunidades de lograr una c\u00e1tedra de derecho comercial en Lyon (no falta m\u00e1s que el asentimiento del ministro), un suceso por dem\u00e1s inesperado llega a perturbar y dividir su pobre coraz\u00f3n. Le ofrecen la c\u00e1tedra de filosof\u00eda del Colegio de Orl\u00e9ans, cerca de Par\u00eds. \u00bfQu\u00e9 hacer? Por un lado, se siente atra\u00eddo por la esencia misma de la c\u00e1tedra que responde a todas sus aspi\u00adraciones y, por otro, la c\u00e1tedra de derecho comercial est\u00e1 a punto de serle entregada al cabo de dos largos a\u00f1os de esfuerzo, de tergiversaciones y contratiempos. Y en medio del dilema, Mar\u00eda, su madre, flor fr\u00e1gil, dif\u00edcil de trasplantar.<\/p>\n<p>Ozanam pide alg\u00fan tiempo para reflexionar. Esta inde\u00adcisi\u00f3n le produce toda clase de insomnios. Por fin, acepta la c\u00e1tedra de Orl\u00e9ans, pero, desgraciadamente, Mar\u00eda, que hab\u00eda consentido en seguirle, se vuelve atr\u00e1s, y Ozanam se ve obligado a escribir a Par\u00eds para declinar la oferta.<\/p>\n<p>Al fin, el 11 de julio, se entera de su nombramiento definitivo, firmado por el ministro, al puesto de profesor de derecho comercial en Lyon. Se adivina su j\u00fabilo y sobre todo su alivio despu\u00e9s de tantas inquietudes y esfuerzos renova\u00addos. La primera lecci\u00f3n est\u00e1 prevista para el mes de diciem\u00adbre siguiente. Federico tendr\u00e1 tiempo de prepararse bien.<\/p>\n<p>Durante el verano de 1839, Ozanam pasar\u00e1 unas sema\u00adnas en Par\u00eds. Vuelve a ver a Bailly, donde se hospeda, a Pessonneaux y a Lallier que siguen todav\u00eda en la capital. Lallier le informa que se casar\u00e1 pronto, Arthaud acaba de hacerlo en Lyon; Chaurand se casar\u00e1 en unos meses con la hermana de Serre, su consocio fallecido. Es dif\u00edcil analizar los senti\u00admientos de Federico ante el anuncio de estos felices sucesos. Se congratula. naturalmente, porque quiere a sus amigos y desea su felicidad, pero, ajeno a cuanto concierne al amor, no los comprende. Para \u00e9l, intelectual nato, no deber\u00eda entrar en los planes casarse antes de los treinta o cuarenta a\u00f1os. El hombre <em>debe <\/em>primero florecer, crear, dar lo mejor de s\u00ed mismo antes de \u00abencadenarse\u00bb al brazo de una mujer <em>y de <\/em>fundar una familia. Al enterarse de la boda de Lallier, que acaba de establecerse en una ciudad de provincia, llega a escribir&#8217;: \u00ab\u00bfNo es un suicidio, cuando siendo lo que sois vais a Seas a plantar coles?\u00bb. El car\u00e1cter \u00edntegro de Ozanam joven se revela en estos juicios sin rodeos. Esperemos un poco para ver que este caparaz\u00f3n no est\u00e1 libre de fallos&#8230; A decir verdad. Ozanam tiene una concepci\u00f3n mezquina de la mujer, encuentra sus conversaciones pueriles y vac\u00edas. \u00abSu sensibilidad es a la vez admirable pero su inteligencia es de una ligereza y de una inconsecuencia desesperante&#8230;\u00bb. sigue diciendo. Y sin embargo Ozanam. el erudito que hab\u00eda escri\u00adto a los diecinueve a\u00f1os un largo poema sobre Juana de Arcos, no puede ignorar, creemos, a mujeres excepcionales como Madame de Stael, George Sand, y menos a\u00fan a Mada-me Swetchine, la amiga de Lacordaire.<\/p>\n<p>Por otra parte, veremos enseguida c\u00f3mo el futuro se encargar\u00e1 de fundir estas misteriosas reticencias. En el momento <em>de <\/em>regresar a Lyon, a mediados de agosto, el esta\u00addo de Mar\u00eda se altera de suerte que sus hijos llegan a inquie\u00adtarse vivamente. En las semanas siguientes, la fase aguda se suaviza, para dejar paso a una triste realidad: Mar\u00eda est\u00e1 ahora casi ciega, pierde la memoria y atraviesa periodos de delirio y de alucinaciones penosas en extremo. Recibe los \u00faltimos sacramentos.<\/p>\n<p>Federico se siente desamparado. Su madre, a quien rodea de un verdadero culto, \u00a1su madre va a morir! No logra imaginarse su vida futura sin la que le inici\u00f3 desde peque\u00f1o en las cosas de Dios, que le ha mecido, le ha educado, que ha sido su apoyo y su ejemplo.<\/p>\n<p>El catorce de octubre de este a\u00f1o de 1839, Mar\u00eda Ozanam se extingue en paz, sin agon\u00eda, rodeada de sus tres hijos.<\/p>\n<p>Federico experimenta un dolor inmenso, desmedido; la Providencia no obstante le prepara grandes consuelos. El d\u00eda de los funerales, los pobres que Mar\u00eda ha visitado y mimado con tanto cuidado y amor, se dan cita all\u00ed. \u00a1All\u00ed est\u00e1n, diez, veinte, cuarenta! Los amigos de Federico, los de Lyon, algunos de Par\u00eds, los consocios de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal llegan tambi\u00e9n a mostrarle su simpat\u00eda, su amistad. Entonces se hace en \u00e9l una profunda calma, una especie de paz.<\/p>\n<p>Alfonso se despide de \u00e9l pronto para volver a su minis\u00adterio, y Carlos regresa a la pensi\u00f3n en el Colegio de los M\u00ednimos. Federico se queda solo con Guigui, que no puede ocultar su pena. Habituada a las tareas sencillas que ocupan la vida de una criada y a los cuidados asiduos y amorosos que prodigaba a su se\u00f1ora hac\u00eda meses, pasa largos momen\u00adtos en esa misma ventana desde la que hab\u00eda seguido con la vista tiempo atr\u00e1s a \u00absu\u00bb Federico. El pasado se le presenta a la vez cercano y lejos, cercano por los desgarros recientes que han torturado su pobre coraz\u00f3n, y lejano, ya que, al ver a Federico preparar sus lecciones de derecho en la gran mesa de familia, le parece que el joven ha crecido en un d\u00eda.<\/p>\n<p>Ozanam, en el curso de estos d\u00edas de duelo, redobla sus atenciones hacia quien con sus manos ha vendado tantos desgarrones, y ha secado con el delantal tantas veces sus l\u00e1grimas de ni\u00f1o.<\/p>\n<p>El 16 de diciembre Ozanam inaugura por fin en Lyon la c\u00e1tedra de derecho comercial. Escribe a su primo Pessonneaux:<\/p>\n<p>Una multitud inmensa asist\u00eda al discurso de apertura, se han roto puestos y cristales\u2026 Desde entonces, la sala ha estado llena, y caben en ella m\u00e1s de doscientas cincuenta personas.<\/p>\n<p>El rector de la Academia, se\u00f1or Soulacroix, encantado por el \u00e9xito de Federico, desea tambi\u00e9n ver al joven y bri\u00adllante profesor acumular dos c\u00e1tedras: la de derecho comer\u00adcial y la de literatura extranjera que debe dejar Edgar Quinet pronto para ense\u00f1ar en Par\u00eds.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1839 va a finalizar. Para el futuro de Federico y el de la peque\u00f1a Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal de Lyon las esperanzas son halag\u00fce\u00f1as. En efecto, en cuanto a la segunda, el clima tempestuoso de los primeros momentos se ha disipado para dejar paso a toda clase de iniciativas nue\u00advas. Se hacen planes para crear una tercera conferencia: Ozanam y Arthaud organizan clases y una biblioteca para los soldados de la guarnici\u00f3n; La Perriere habla de fundar inclu\u00adso un patronato.<\/p>\n<p>Cuando se aprestan para celebrar con j\u00fabilo la boda de Chaurand, el 2 de enero, Federico recibe carta de Sens; Lallier le anuncia el nacimiento de su primer hijo. Ozanam comparte la felicidad de uno y otro. Estos sucesos le inci\u00adtan a la reflexi\u00f3n&#8230; pronto cumplir\u00e1 veintisiete a\u00f1os, \u00a1y parece mentira!<\/p>\n<p>La mayor parte de sus amigos se han instalado ya en la vida; \u00bfno le ha llegado el momento de pararse a pensar en otra cosa que no sean sus lecciones y sus fr\u00edos ensayos filos\u00f3ficos?<\/p>\n<p>Madeleine Des Rivi\u00e9res<\/p>\n<p>EDITORIAL CEME<\/p>\n<p>SALAMANCA 1997<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIII.- EL DOBLE DESAF\u00cdO Cinco a\u00f1os han transcurrido desde la llegada de Fede\u00adrico a Par\u00eds. \u00bfEn qu\u00e9 se ha convertido el joven que se pre\u00adsentaba con timidez en casa del gran Ampere, en noviembre de &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-viii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":405155,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[11,87],"tags":[],"class_list":["post-405169","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam","category-fundadores"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (VIII) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-viii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (VIII) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"VIII.- EL DOBLE DESAF\u00cdO Cinco a\u00f1os han transcurrido desde la llegada de Fede\u00adrico a Par\u00eds. \u00bfEn qu\u00e9 se ha convertido el joven que se pre\u00adsentaba con timidez en casa del gran Ampere, en noviembre de ... 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