{"id":405150,"date":"2024-03-24T08:13:48","date_gmt":"2024-03-24T07:13:48","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405150"},"modified":"2023-08-13T21:15:02","modified_gmt":"2023-08-13T19:15:02","slug":"la-misericordia-y-la-ternura-como-praxis-de-la-hija-de-la-caridad-iii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-misericordia-y-la-ternura-como-praxis-de-la-hija-de-la-caridad-iii\/","title":{"rendered":"LA MISERICORDIA Y LA TERNURA COMO PRAXIS DE LA HIJA DE LA CARIDAD (III)"},"content":{"rendered":"<ol start=\"3\">\n<li>LA MISERICORDIA Y LA TERNURA, CORAZ\u00d3N DE LA HIJA DE LA CARIDAD<\/li>\n<\/ol>\n<p>La misericordia, coraz\u00f3n de la Hija de la Caridad, es el n\u00facleo esencial que confiere unidad a nuestra vocaci\u00f3n. Sin misericordia no es posible vivir la pasi\u00f3n por los pobres, sufrir con ellos \u00a0y por ellos. Sin comprensi\u00f3n, tolerancia y misericordia, la vida fraterna <em>se <\/em>tambalea y la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s encuentra ciertos escollos. Las obras exteriores son expresi\u00f3n visible de la misericordia entra\u00f1able que configura nuestro ser.<\/p>\n<p>En esta segunda parte intentar\u00e9 describir lo que caracteriza al coraz\u00f3n misericordioso de la Hija de la Caridad: sus latidos m\u00e1s profundos, sus manifestaciones m\u00e1s claras, los puntos de anclaje necesarios que sostienen su vocaci\u00f3n y la impulsan a vivir y trans\u00admitir el mensaje de la misericordia.<\/p>\n<p>3.1 <em>Acoger e implorar el don de la misericordia<\/em><\/p>\n<p>Cimentados en una s\u00f3lida vida de fe, nuestros Fundadores vivieron profundamente la experiencia de la misericordia de Dios y alentaron en las Hermanas el deseo de acogerla como pura gratui\u00addad. La misericordia del Se\u00f1or nunca va a fallar. <em>\u00a1Qu\u00e9 grande es saber emplear bien las misericordias que Dios tiene con la Compa\u00f1\u00eda, <\/em>escribir\u00e1 santa Luisa!<\/p>\n<p>Como toda vocaci\u00f3n, la nuestra tiene su origen en la mirada misericordiosa del Se\u00f1or que nos ha amado primero y por pura gracia nos ha llamado a la Compa\u00f1\u00eda. Somos conscientes de recibir constantemente la misericordia del Se\u00f1or; vivimos la experiencia <em>de <\/em>su amor misericordioso que sale a nuestro encuentro, con su abrazo de perd\u00f3n y de paz, mas all\u00e1 de nuestras faltas y pecados.<\/p>\n<p>Somos conscientes de que para ser misericordiosas, necesita\u00admos acoger el don del amor misericordioso de Dios. Esto ocurre cuando escuchamos su Palabra, cuando permanecemos en oraci\u00f3n silenciosa en su presencia, cuando nos encontramos con \u00c9l en la Eucarist\u00eda o en el sacramento del perd\u00f3n. La gracia recibida nos impulsa a actuar con los dem\u00e1s con la misma misericordia que hemos recibido. Sabemos que, sin el amor de Dios, no podemos amar a las personas ni entregarnos al servicio de los pobres.<\/p>\n<p>Un coraz\u00f3n misericordioso no puede soportar que aumente la brecha escandalosa entre los que tienen mucho y los que carecen de casi todo. En nuestros servicios cotidianos, nos sentimos abrumadas ante sufrimientos inauditos que abruman a muchas personas o ante problemas de dif\u00edcil soluci\u00f3n; en esos momentos y en tantos otros, nos cuestionamos si podemos algo m\u00e1s, si debemos actuar de otra manera. Y, desde nuestra debilidad e impotencia, sentimos la nece\u00adsidad de orar, de pedir al Se\u00f1or que renueve nuestras fuerzas y nos conceda <em>entra\u00f1as de misericordia ante toda miseria humana; que nos inspire el gesto y la palabra oportuna, frente al hermano solo y desamparado, que nos ayude a permanecer disponibles.<\/em><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en nuestro servicio, con frecuencia nos encontramos amenazadas por el activismo, las prisas que llevan a tratar a las per\u00adsonas en serie, la mundanidad que se busca a s\u00ed, dejando de lado los sentimientos de ternura y misericordia, la costumbre que aletar\u00adga la sensibilidad. As\u00ed, para que nuestro coraz\u00f3n no se acostumbre al dolor y nuestra alma no se adormezca, anestesiada ante el c\u00edrculo repetitivo de calamidades y miserias que afligen la vida de nuestros hermanos, necesitamos implorar constantemente la gracia de la misericordia. <em>\u00abPedidle el esp\u00edritu de su Hijo, <\/em>aconsejaban los Fundadores a las Hermanas, <em>para que pod\u00e1is ejecutar vuestras acciones, lo mismo que El ejecut\u00f3 las suyas<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>3.2 <em>Aprender de Jesucristo a ser misericordiosas<\/em><\/p>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad ha sido instituida <em>para honrar la gran caridad de Nuestro Se\u00f1or, <\/em>dir\u00e1 san Vicente a las Hermanas; <em>tenedlo a \u00c9l por modelo y ejemplo junto con la Virgen Mar\u00eda en todo lo que hac\u00e9is. <\/em>A su vez, a la luz del Evangelio, santa Luisa hab\u00eda llegado a comprender que todas las acciones del Hijo de Dios no son m\u00e1s que para nuestro ejemplo e instrucci\u00f3n y en ellas descubr\u00eda la voluntad de Dios: <em>\u00abEn esta tierra, para unirnos a Dios, hay que ir por el camino de su Hijo<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Para tener un coraz\u00f3n misericordioso y actuar en consecuencia es esencial aprender de Jesucristo que revela y encarna la misericor\u00addia de Dios y nos pide ser misericordiosos como el Padre. Jes\u00fas no solo habla de misericordia, sino <em>que es la misericordia. <\/em>Lo que mov\u00eda a Jes\u00fas en todas las circunstancias era la misericordia con la cual le\u00eda el coraz\u00f3n de los interlocutores y respond\u00eda a sus necesida\u00addes m\u00e1s reales.<\/p>\n<p>La persona de Jesucristo y su mensaje fueron para nuestros Fundadores fuente de inspiraci\u00f3n. Asimismo, nuestras Constituciones nos recuerdan que debemos aprender <em>de Jesucristo que no hay miseria alguna que podamos considerar como extra\u00f1a&#8230;<sup>42<\/sup>. <\/em>Los gestos <em>y <\/em>palabras de Nuestro Se\u00f1or son una constante interpelaci\u00f3n para la Hija de la Caridad llamada a continuar su misi\u00f3n. Las multitudes hambrientas y desorientadas encontraban en \u00c9l acogida, comprensi\u00f3n. consuelo, esperanza&#8230; Su coraz\u00f3n misericordioso se inclinaba. lleno de compa\u00adsi\u00f3n, hacia las personas m\u00e1s fr\u00e1giles, olvidadas o excluidas de la socie\u00addad. Su ternura y misericordia se desbordaban cuando se encontraba con los pecadores o se acercaba a los marginados.<\/p>\n<p>En la par\u00e1bola del buen samaritano encontramos el prototipo de relaci\u00f3n misericordiosa con el pr\u00f3jimo que sufre. Son significativos cada uno de los movimientos y detalles del samaritano: antes de actuar, se conmueven sus entra\u00f1as ante el herido ca\u00eddo en el camino, despu\u00e9s se detiene, limpia la herida, la cura con vinagre, monta al hombre maltrecho en su cabalgadura y lo lleva a la posada. Finalmente se asegura de que en su ausencia va a estar bien atendi\u00addo; para ello, sabe contar con el posadero: donde \u00e9l no llega, solicita colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La praxis de la misericordia es el estilo propio de la Hija de la Caridad; ella ha aprendido que toda miseria cabe en el coraz\u00f3n de la Hija de la Caridad enviada a asistir a los pobres, cualquiera que sea su pobreza y en cualquier lugar. <em>\u00abOs hab\u00e9is entregado a asistir a los pobres, no en una casa, sino en todas partes, corno Nuestro Se\u00f1or que no hac\u00eda distinci\u00f3n alguna para asistir a todos los que necesi\u00adtaban de <\/em>\u00c9l.<\/p>\n<p>La Eucarist\u00eda, <em>centro y cumbre de nuestra vocaci\u00f3n y misi\u00f3n, <\/em>nos configura con Jes\u00fas misericordioso y nos impulsa a avanzar en el camino de la compasi\u00f3n misericordiosa. En ella. Jes\u00fas nos hace testigos de la compasi\u00f3n de Dios para cada hermano y hermana. La Palabra de Dios ilumina nuestra vida cotidiana y nos pone en contacto con las fuentes de la misericordia. As\u00ed, en los Evangelios descubrimos a Jes\u00fas que, en plena actividad misionera, cuando las multitudes acud\u00edan a \u00c9l, se retiraba a orar; actuaba siempre unido al Padre para llevar a cabo su obra. De Jes\u00fas aprendemos que una acti\u00advidad desligada de \u00abese mirar al cielo\u00bb, es decir, de ese buscar la gloria de Dios y su Reino, se queda en pura actividad humana, en obra de nuestras manos.<\/p>\n<p>3.3 <em>Revestirse de entra\u00f1as de misericordia<\/em><\/p>\n<p>El alma de las obras de misericordia son las entra\u00f1as de mise\u00adricordia, el hacer bien es consecuencia del querer bien. Cuando se tienen entra\u00f1as de misericordia todo en la Hija de la Caridad refleja esa misericordia que la habita: el inter\u00e9s y la atenci\u00f3n en la mirada. el modo de escuchar y de hablar, la bondad de sentimientos, la deli\u00adcadeza en gestos y palabras.<\/p>\n<p>Somos conscientes de que la praxis de la misericordia demanda no solo ofrecer ayudas materiales sino actuar de una deter\u00adminada manera, viviendo unas relaciones impregnadas de ternura y comprensi\u00f3n. <em>\u00abTen\u00e9is que servir a esos pobres enfermos con gran caridad <\/em>y <em>dulzura, &#8211; <\/em>dec\u00eda san Vicente a las Hermanas-, <em>de forma que vean que vais a asistirles con un coraz\u00f3n lleno de compasi\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Ciertamente las obras de misericordia exterior pueden ser ficti\u00adcias, si no proceden de la misericordia interior, necesitan estar bien cimentadas en la caridad de Cristo, frente a las argucias del ego\u00eds\u00admo. Para ello, es esencial cultivar la misericordia del <a href=\"http:\/\/coraz\u00f3n.es\/\">coraz\u00f3n, es<\/a> decir los sentimientos que deben acompa\u00f1ar la pr\u00e1ctica de miseri\u00adcordia. San Pablo exhortaba a los colosenses a <em>\u00abrevestirse de com\u00adpasi\u00f3n entra\u00f1able, de humildad, de mansedumbre, de paciencia: a sobrellevarse y perdonarse mutuamente cuando uno tiene quejas contra otro\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Como Hijas de la Caridad es esencial que tengamos entra\u00f1as de misericordia para captar con claridad el gemido suplicante de las personas que viven en la angustia, rechazo, incomprensi\u00f3n, para no ser indiferentes a sus penas, para comprender y excusar sus debili\u00addades, para despertar las energ\u00edas m\u00e1s bellas ocultas en el fondo de su ser.<\/p>\n<p>Necesitamos tambi\u00e9n entra\u00f1as de ternura y misericordia para mirar positivamente a las personas sin desconfiar ni juzgar seg\u00fan las apariencias, para tener palabras de est\u00edmulo y consuelo que lleven a los pobres a vivir con esperanza. Me parece oportuno evocar el ejemplo de la beata Sor Rosal\u00eda que sab\u00eda excusar siempre a los pobres. <em>\u00abDicen que son perezosos y est\u00e1n llenos de vicios. Si nos\u00adotros hubi\u00e9ramos pasado lo que ellos, quiz\u00e1 ser\u00edamos peores. \u00bfSon violentos, a veces? \u00a1Es que tienen hambre!\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, es bueno evocar la ense\u00f1anza de nuestros Fundadores cuando nos exhortaban a servir a los pobres con dulzura y cordialidad, con ternura, corno sus madres&#8217;<sup>)<\/sup> y a evitar la dureza y la impaciencia, ya que una mirada, un gesto, una palabra, pueden levantar o hundir. <em>\u00abUna buena palabra que salga del coraz\u00f3n con el debido esp\u00edritu ser\u00e1 suficiente para llevarlos a Dios\u00bb. <\/em>S\u00ed, nece\u00adsitamos revestirnos de entra\u00f1as de ternura y de misericordia para realizar un acompa\u00f1amiento compasivo de los pobres que les haga comprender que Dios Padre los ama, est\u00e1 a su lado y los mira con amor.<\/p>\n<p>3.4 <em>Armonizar la misericordia del coraz\u00f3n <\/em>y <em>la misericordia de las manos<\/em><\/p>\n<p>La misericordia no es una idea abstracta, ni un vago sentimien\u00adto que se diluye sin ninguno tipo de aterrizaje en la realidad. La misericordia del coraz\u00f3n y la misericordia de las manos deben estar bien armonizadas. La misericordia comporta una praxis, va m\u00e1s all\u00e1 de los buenos sentimientos. <em>\u00abLa caridad es un acto de amor que hace entrar a los corazones unos en otros para que sientan lo mismo, lejos de aquellos que no sienten ninguna pena por el dolor de los afligidos ni por el sufrimiento de los pobres<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>La misericordia es activa, lleva a hacernos cargo del sufrimien\u00adto del pr\u00f3jimo, a compadecer sus penas, a compartir lo que tenemos, a dedicar nuestro tiempo y nuestras fuerzas en socorrerlos. La mise\u00adricordia del coraz\u00f3n y la misericordia de las manos tienen que ir a la par. Las actuaciones externas, sin caridad interior, pueden ocultar orgullo, b\u00fasqueda de gratificaciones personales. <em>Dios pide primero el coraz\u00f3n y despu\u00e9s la obras, <\/em>dec\u00eda san Vicente. Santa Luisa esta\u00adba convencida de que lo \u00fanico que Dios quiere de nosotras es nues\u00adtro coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Del interior brota todo; pero no basta que nuestras intenciones sean buenas, los grandes sentimientos pueden quedarse en pura ilu\u00adsi\u00f3n, en fantas\u00eda. No basta tener caridad en el coraz\u00f3n y en las pala\u00adbras, tiene que pasar a las obras\u00bb. Sabemos que la praxis de la misericordia no consiste solo en servir un plato de comida o en ofre\u00adcer un vaso de agua, el modo de darlo, debe ser expresi\u00f3n de un coraz\u00f3n lleno del amor de Dios. <em>\u00abQue vuestro amor no sea una farsa\u00bb, <\/em>alerta san Pablo.<\/p>\n<p>Todo lo que hace la Hija de la Caridad debe llevar el sello de la misericordia de Dios que la ha transformado. El mayor acto de mise\u00adricordia exterior, no tiene ning\u00fan valor, si se hace buscando reputaci\u00f3n o recompensa. Podernos ser misericordiosas sin tener nada que dar. La ternura y misericordia, corno la caridad, no pueden delegarse.<\/p>\n<p>La inolvidable Sor Susana Guillemin afirm\u00f3 que \u00abnuestra ver\u00addadera misi\u00f3n no es la de dirigir la caridad, sino la de ser caridad y ejercerla&#8230; Lo importante es que en lo que hacernos y vivirnos sea\u00admos Cristo y Evangelio. que lo seamos en la profundidad de nuestro ser y de nuestros gestos. As\u00ed es corno nos transformamos en el Se\u00f1or y le dejamos pasar a trav\u00e9s de nosotras.<\/p>\n<p>El servicio de las Hijas de la Caridad. las obras de misericordia que realizan son expresi\u00f3n de fe y amor\u00bb&#8217;. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro pr\u00f3jimo en el cuerpo y en el esp\u00edritu: nutrirlo, visi\u00adtarlo, consolarlo, educarlo, y sobre los que seremos juzgadas\u00bb.<\/p>\n<p>Sor Rosa Mar\u00eda Mir\u00f3, H.C.<\/p>\n<p>CEME 2015<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA MISERICORDIA Y LA TERNURA, CORAZ\u00d3N DE LA HIJA DE LA CARIDAD La misericordia, coraz\u00f3n de la Hija de la Caridad, es el n\u00facleo esencial que confiere unidad a nuestra vocaci\u00f3n. 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