{"id":404736,"date":"2023-07-20T08:21:10","date_gmt":"2023-07-20T06:21:10","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=404736"},"modified":"2023-01-18T12:23:06","modified_gmt":"2023-01-18T11:23:06","slug":"la-sangre-azul-de-la-caridad-las-cofradias-de-la-caridad-de-paris-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-sangre-azul-de-la-caridad-las-cofradias-de-la-caridad-de-paris-ii\/","title":{"rendered":"La sangre azul de la caridad (Las Cofrad\u00edas de la caridad de Par\u00eds) (II)"},"content":{"rendered":"<ol start=\"2\">\n<li>LA COFRAD\u00cdA DE LAS DAMAS DE LA CARIDAD<\/li>\n<\/ol>\n<p>La Asociaci\u00f3n de las Damas de la Caridad debe ciertamente su fundaci\u00f3n a la tenacidad de Madame Goussault, visitante asi\u00addua de los enfermos del H\u00f3tel-Dieu y mujer impresionada por la situaci\u00f3n cr\u00edtica en que ellos se encontraban. No fue ella, sin embargo, la primera en experimentar ese dolor y en intentar una respuesta cristiana, sino que ya a comienzos de ese mismo siglo XVII se hab\u00edan ensayado algunas formas de atenci\u00f3n caritativa en el H\u00f3tel-Dieu.<\/p>\n<p>2.1. ANTECEDENTES DE LAS DAMAS DE LA CARIDAD DEL H\u00d3TEL-DIEU<\/p>\n<p>En una interesante nota explicativa del <em>\u00abReglamento para las Damas que servir\u00e1n a los pobres del H\u00f3tel-Dieu de Par\u00eds\u00bb <\/em>de 1608<sup>42<\/sup>, el P. Guichard se\u00f1ala que, antes de la instituci\u00f3n de la cofrad\u00eda de Damas por san Vicente, ya se hab\u00edan formado grupos de personas ben\u00e9volas para servir a los pobres. El 25 de enero de 1608 uno de los gobernadores del H6tel-Dieu queda facultado para decir a las <em>\u00abhonestas damas que se han ofrecido a venir al establecimiento para dar de comer y de cenar a los pobres, que ser\u00e1n bienvenidas cuantas veces quieran, y que si desean por caridad distribuirles carne, que la env\u00eden cruda a la cocina del H\u00f3tel-Dieu para que la cuezan con el fin de que vean c\u00f3mo lo dis\u00adtribuyen en su presencia&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Pero la direcci\u00f3n topa enseguida con los inconvenientes de semejante autorizaci\u00f3n. Y a partir del 16 de julio del mismo a\u00f1o, ruega a las damas y se\u00f1oritas que se han comprometido por devoci\u00f3n a ver el trato que se da a los enfermos en la casa, que dejen hacer su trabajo a las religiosas y que se contenten con observar c\u00f3mo esas religiosas cumplen con su deber. Finalmen\u00adte en abril de 1612 la direcci\u00f3n se ve obligada a prohibir a las religiosas recibir las limosnas de pan, vino y carne a la vista de que aportan a los enfermos m\u00e1s incomodidad que provecho, y mucha confusi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La experiencia hab\u00eda durado cuatro a\u00f1os, de 1608 a 1612. Pero le servir\u00e1 de lecci\u00f3n a san Vicente, ya que cuando cree las Damas de la Caridad en 1634 tendr\u00e1 en cuenta las causas que hicieron fracasar esta primera asociaci\u00f3n y pondr\u00e1 los medios para evitarlas.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfqui\u00e9n organiz\u00f3 aquella primera compa\u00f1\u00eda? Seg\u00fan los estudios del P. Guichard, fue la dama parisina Suzan-ne Habert la promotora de la cofrad\u00eda y redactora de su Reglamento. Hija de Pierre Habert, consejero y secretario del rey entre otros cargos, qued\u00f3 viuda a la edad de veinticuatro a\u00f1os y, renunciando a un nuevo matrimonio, se entreg\u00f3 a Dios por ente\u00adro a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, las mortificaciones y las buenas obras. Destac\u00f3 en su tiempo no s\u00f3lo por su vida devota y su cultura (aprendi\u00f3 hebreo, griego, lat\u00edn, italiano y espa\u00f1ol), sino tambi\u00e9n por su gran belleza, de manera que la gente se deten\u00eda en la calle al verla pasar, por lo que obtuvo autorizaci\u00f3n de su padre para ponerse una m\u00e1scara que s\u00f3lo se quitaba de la cara a la hora de mirar al sant\u00edsimo en el momento de la elevaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Movida por su piedad, Suzanne Habert fue la primera se\u00f1ora que llev\u00f3 a las damas a servir a los pobres del H\u00f3tel-Dieu. Ten\u00eda la lista de todas y les asignaba los d\u00edas de servicio. Y no s\u00f3lo se preocupaba de sus necesidades materiales (ropa o comida) sino tambi\u00e9n de las espirituales (confesi\u00f3n, comuni\u00f3n). En este con\u00adtexto, para obligar a las Damas a asistir a los enfermos corporal y espiritualmente, compuso un reglamento. No deja de tener inter\u00e9s para la historia de san Vicente conocer los ensayos de estas visitas caritativas hechas por las Damas de Par\u00eds a los enfermos del H\u00f3tel-Dieu en estos primeros a\u00f1os del XVII. Se puede sospechar incluso que, cuando escribi\u00f3 su propio Regla\u00admento para las Damas de la Caridad en 1660, tuvo en cuenta \u00e9ste de Suzanne Habert. Pero para entonces, \u00e9sta ya hab\u00eda muerto en 1633, siendo entenada en el coro de la capilla de las Religiosas de Notre-Dame-de-Gr\u00e1ce-de-laVille-l&#8217;Ev\u00e9que.<\/p>\n<p>2.2. FUNDACI\u00d3N DE LAS DAMAS DE LA CARIDAD DEL H\u00d3TEL-DIEU<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil imaginar la situaci\u00f3n miserable de los enfermos del H\u00f3tel-Dieu en aquel tiempo. Baste con indicar que hubo que esperar hasta 1786 para que cada enfermo tuviera su propia cama. Abelly se\u00f1ala que cada d\u00eda se recib\u00edan entre 50 y 100 pobres, siendo de veinte a veinticinco mil los que pasaban anual\u00admente por el establecimiento. La autoridad espiritual estaba bajo la dependencia del cabildo de la cercana catedral, que la ejercitaba por medio de dos de sus miembros elegidos cada a\u00f1o. Hab\u00eda, adem\u00e1s, catorce capellanes en 1652, pero se dejaban lle\u00advar de la rutina y el desinter\u00e9s. La Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento enviaba desde 1632 un sacerdote y un laico cada d\u00eda para la atenci\u00f3n espiritual. La comunidad de agustinas, por su parte, se encontraba dividida en dos tendencias: una m\u00e1s con\u00adtemplativa y otra m\u00e1s activa, con lo que el cuidado de los enfer\u00admos se resent\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>En 1634, Genoveva Fayette, Madame Goussault, que hab\u00eda sido miembro activo de la Cofrad\u00eda de la Caridad de su propia parroquia y que ven\u00eda visitando el H\u00f3tel-Dieu de tiempo atr\u00e1s y lamentando su estado, se dirigi\u00f3 a san Vicente para sugerirle la fundaci\u00f3n de otro tipo de Cofrad\u00eda que hiciera presente la cari\u00addad entre aquellos pobres. Vicente, sin embargo, no quer\u00eda inter\u00adferir en lo que era responsabilidad de los can\u00f3nigos de Notre Dame. No quer\u00eda, como dice Abelly, <em>\u00abmeter la hoz en mies ajena\u00bb, <\/em>por lo que rechaz\u00f3 la propuesta. La persistente dama prosigui\u00f3 en su empe\u00f1o y se dirigi\u00f3 a Juan Francisco de Gondy, arzobispo de Paris, para exponerle su plan. <em>\u00abD\u00e9jeme hacer, <\/em>le respondi\u00f3 el prelado, <em>ver\u00e9 al se\u00f1or Vicente y, si es necesario, le ordenar\u00e9 que establezca la cofrad\u00eda de la que usted me habla\u00bb&#8217;. <\/em>Siguiendo el criterio habitual en \u00e9l, san Vicente vio en esta deci\u00adsi\u00f3n del arzobispo la expresi\u00f3n de la voluntad de Dios y se puso manos a la obra.<\/p>\n<p>Lo primero que hizo fue convocar a una reuni\u00f3n en casa de la propia se\u00f1ora Goussault a un grupo de damas que \u00e9l mismo nombra en carta a santa Luisa. Despu\u00e9s de explicarles la fina\u00adlidad de la obra y de recoger su adhesi\u00f3n, san Vicente les recomend\u00f3 que acudiesen a Dios con la oraci\u00f3n y la comuni\u00f3n para obtener su protecci\u00f3n, y que propusiesen el asunto a otras damas y se\u00f1oritas de confianza<sup>52<\/sup>. Quedaron emplazadas para otra reu\u00adni\u00f3n el lunes siguiente.<\/p>\n<p>Esta segunda reuni\u00f3n, ya constitutiva de la Asociaci\u00f3n, fue m\u00e1s numerosa que la primera, se\u00f1al de que las damas hab\u00edan hecho bien su encargo. Estuvieron presentes, entre otras, la se\u00f1o\u00adra cancillera (Isabel D&#8217;Aligre), la se\u00f1ora Fouquet (madre del famoso superintendente de Finanzas de Luis XIV) y Luisa de Marillac. San Vicente recibi\u00f3 el t\u00edtulo de Director perpetuo y la se\u00f1ora Goussault el de presidenta. Se eligi\u00f3 as\u00ed mismo una asis\u00adtenta y una tesorera&#8217;. Como advierte el P. Coste, faltaba obtener el permiso de los administradores del Hospital; pero en cuanto \u00e9stos supieron que el arzobispo de Paris hab\u00eda investido a san Vicente para esta misi\u00f3n, se comprometieron a facilitar a las Damas la visita a los enfermos.<\/p>\n<p>Esta visita la realizar\u00edan cada d\u00eda de cuatro en cuatro y vesti\u00addas con sencillez. Empezar\u00edan por invocar al Se\u00f1or por medio de la Virgen Mar\u00eda y de san Luis (patrono del hospital) y se presen\u00adtar\u00edan a continuaci\u00f3n a las religiosas encargadas de los enfermos para ofrecerse a servirles con ellas. Para no realizar la visita con las manos vac\u00edas, acompa\u00f1ar\u00edan las palabras de consuelo y edi\u00adficaci\u00f3n cristiana con algunos dulces a modo de merienda y con una gran humildad, dulzura y mansedumbre. Desde el principio, tuvieron tambi\u00e9n presente la colaboraci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, de modo que el mismo san Vicente hab\u00eda escrito a santa Luisa que <em>\u00abnecesitaremos a usted y a sus hijas\u00bb. <\/em>\u00c9stas empezaron pronto a servir en el Hospital yendo y viniendo<sup>55<\/sup>. Y ya en diciembre de 1636 se establecieron en una casa alquilada para ellas junto al H\u00f3tel-Dieu por las Damas de la Caridad: <em>\u00abDios la bendiga, se\u00f1orita, <\/em>le escrib\u00eda san Vicente a santa Luisa entonces, <em>por haber ido usted a poner sus hijas al servicio del H\u00f3tel-Dieu y por todo lo que de ello se ha seguido\u201d.<\/em><\/p>\n<p>El \u00e9xito de esta Asociaci\u00f3n de Damas fue tan grande que pronto se fueron agregando en gran n\u00famero: <em>\u00abM\u00e1s de doscien\u00adtas, <\/em>escribe Abelly, <em>y del m\u00e1s alto abolengo, como Presidentas, Condesas, Marquesas, Duquesas y Princesas, que han tenido el honor de ofrecerse a Dios para servir a los pobres, reconoci\u00e9n\u00addolos como miembros vivos de su Hijo Jesucristo\u00bb. <\/em>Aun cuan\u00addo Abelly cita a todo ese c\u00famulo de t\u00edtulos nobiliarios, la mayo\u00adr\u00eda de las dirigentes de la Asociaci\u00f3n proced\u00edan de familias de magistrados o miembros del Parlamento. Madame Goussault, sin ir m\u00e1s lejos, presidenta hasta su muerte en 1639, era la viuda del presidente de la C\u00e1mara de Cuentas.<\/p>\n<p>Es de destacar, por otro lado, que esta Asociaci\u00f3n no se halla\u00adba vinculada a ninguna parroquia de Par\u00eds, sino que era otro tipo de cofrad\u00eda cuyos miembros proced\u00edan de todas las zonas de la capital. Adem\u00e1s, aunque fundada al principio para asistir a los enfermos del H\u00f3tel-Dieu, acab\u00f3 por abrirse a un amplio abanico de compromisos caritativos; de manera que constituyeron el m\u00e1s s\u00f3lido apoyo financiero de las innumerables empresas caritativas que Vicente de Pa\u00fal iba a acometer en a\u00f1os sucesivos&#8217;. No es extra\u00f1o, por tanto, que diga el P. Coste que <em>\u00abde todas las Cari\u00addades, la m\u00e1s importante, tanto por la distinguida condici\u00f3n de sus miembros como por la amplitud de su campo de acci\u00f3n y la abundancia de recursos recogidos y distribuidos, es sin duda la Caridad del Hospital General\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>2.3. MIEMBROS DE LA ASOCIACI\u00d3N: LA SANGRE AZUL DE LAS CARIDADES<\/p>\n<p>Afirma el mismo P. Coste que <em>\u00abno tendr\u00edamos m\u00e1s que una idea muy incompleta de la Cofrad\u00eda del Hospital General si no conoci\u00e9ramos a las damas que la compon\u00edan\u00bb. <\/em>El propio t\u00edtulo del tema que nos entretiene, la sangre azul de la caridad, as\u00ed como la constataci\u00f3n mencionada por el P. Mezzadri de que lo que antes se conoc\u00eda por el objeto, cofrad\u00eda de la caridad, ahora se conoce por el sujeto, las damas de la caridad, encuentra su explicaci\u00f3n en el tipo de miembros de este grupo.<\/p>\n<p>Siguiendo la presentaci\u00f3n del P. Coste, hay que empezar diciendo que la Asociaci\u00f3n de las Damas de la Caridad cuenta con cuatro fundadoras: la se\u00f1orita Le Gras (las Hijas de la Cari\u00addad), la se\u00f1ora Pollalion (las Hijas de la Providencia), la se\u00f1ora de Villeneuve (las Hijas de la Cruz) y la se\u00f1ora de Miramion (Las Hijas de la Sagrada Familia, despu\u00e9s unidas a las Hijas de santa Genoveva y conocidas como Miramiones).<\/p>\n<p>Pero es que tuvo, adem\u00e1s, la Compa\u00f1\u00eda entre sus miembros a dos reinas, Ana de Austria, reina de Francia, y Luisa Mar\u00eda de Gonzaga, futura reina de Polonia. Todos los grados de la noble\u00adza se encuadran en el grupo: miembros de la familia real como la princesa de Cond\u00e9 (madre del gran Cond\u00e9); duquesas como la de Nemours, la de Aiguillon, la de Verneuil y la de Lude; baro\u00adnesas como las se\u00f1oras de Renty y la de Mirepoix; condesas de Brienne y de Bragelonne; marquesas de Laval, Pianne y Palaise-au. Hab\u00eda, adem\u00e1s, una mariscala (la se\u00f1ora de Schomberg) y varias presidentas (las se\u00f1oras de Nesmond, Tubeuf, Amelot y du Sault). Podr\u00eda a\u00f1adirse otro buen n\u00famero de damas de eleva\u00adda condici\u00f3n que siguen justificando el t\u00edtulo de <em>\u00absangre azul de la Caridad\u00bb. <\/em>Pero m\u00e1s que seguir engrosando la lista, merece la pena que destaquemos la figura de algunas de las Damas.<\/p>\n<p>Se impone empezar por la fundadora y primera presidenta, <strong>Madame Goussault, <\/strong>de soltera Genoveva Fayet. Hija de Nico\u00adl\u00e1s Fayet y esposa de Antonio Goussault, ambos presidentes del Tribunal de Cuentas, qued\u00f3 viuda en 1631 y en posesi\u00f3n de una gran fortuna. Destacaba, sin embargo, m\u00e1s por su piedad y sen\u00adtido caritativo que por sus riquezas. Ya como miembro de las Cofrad\u00edas, visitaba por indicaci\u00f3n de san Vicente algunas de la capital y de sus alrededores. Muy dada a las obras caritativas, es a ella a quien se debe la fundaci\u00f3n de la Asamblea de Damas del H\u00f3tel-Dieu, y a esta obra y a cuantas necesidades san Vicen\u00adte le presentaba se dedic\u00f3 con abnegaci\u00f3n hasta su muerte. La misma Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad la tuvo al principio como a su m\u00e1s firme protectora. Buscaba postulantes, propon\u00eda fundaciones, les procuraba residencia, se preocupaba por el futu\u00adro de las hermanas. San Vicente habla de ella en los t\u00e9rminos m\u00e1s elogiosos: <em>\u00abgran sierva de Dios\u00bb, \u00abgran santa\u00bb. <\/em>Enferma en 1639, san Vicente acude a su lado en la ma\u00f1ana del 20 de sep\u00adtiembre y le oye decir: <em>\u00abPadre, he visto durante toda esta noche a las Hijas de la Caridad delante de Dios. \u00a1Cu\u00e1nto se multipli\u00adcar\u00e1n y qu\u00e9 gran bien van a hacer!&#8230; \u00a1Si usted supiera cu\u00e1nto las aprecio!\u00bb. <\/em>Muri\u00f3 aquel mismo d\u00eda y fue enterrada en la igle\u00adsia de san Gervasio.<\/p>\n<p>A pesar de no pertenecer al n\u00facleo de las grandes damas, es obligado citar en segundo lugar entre los miembros de esta Cofrad\u00eda a <strong>Luisa de Marillac. <\/strong>Al fin y al cabo, era, como le dice san Vicente, <em>\u00abuna de las m\u00e1s importantes\u00bb. <\/em>Sin la ayuda que ella prest\u00f3 a las obras de esta Asociaci\u00f3n, el Hospital del H\u00f3tel\u2011Dieu, los ni\u00f1os exp\u00f3sitos o los galeotes, tanto por s\u00ed misma como por las hermanas que pon\u00eda a su disposici\u00f3n, la buena voluntad de las damas se habr\u00eda visto reducida a la impotencia. A decir de Coste, <em>\u00abninguna dama mostr\u00f3 tanto celo como la se\u00f1orita Le Gras por las obras de la Compa\u00f1\u00eda; ninguna sufri\u00f3 tanto por las dificultades; ninguna hizo m\u00e1s por sacudir la indiferencia, rea\u00advivar el entusiasmo, estimular las energ\u00edas. Acud\u00eda a todas las reuniones, tomaba parte activa en todas las obras. San Vicente pronunciaba los discursos, pero con frecuencia era ella la que suger\u00eda las ideas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Ana de Austria, infanta de Espa\u00f1a nacida en Valladolid en 1601 y reina consorte de Francia y Navarra por su matrimonio con Luis XIII, se cont\u00f3 tambi\u00e9n entre las Damas de la Caridad. Sabida es la relaci\u00f3n que mantuvo con san Vicente, quien afirma en una carta al marqu\u00e9s de Fabert que tiene la costumbre de visi\u00adtarla todos los a\u00f1os. Fueron bastantes los asuntos de variado tipo que nuestro Fundador trat\u00f3 con ella. Y fue generosa la reina en su acci\u00f3n caritativa con la nobleza pobre de Lorena o los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, as\u00ed como en su relaci\u00f3n con las Hijas de la Cari\u00addad&#8217;. Perteneci\u00f3 a la cofrad\u00eda de la parroquia de Saint Germain-L&#8217;Auxerrois (la parroquia real del Louvre) de la que fue <em>\u00abdigna superiora\u00bb, <\/em>a decir de los versos de Robinet en 1666. Incluso pens\u00f3 san Vicente en una espec\u00edfica Asamblea de Damas de la Caridad en la Corte, con la reina como presidenta, seg\u00fan vemos en el Proyecto de Reglamento escrito entre 1640 y 1649.<\/p>\n<p>Aunque no figure en Abelly ni en la correspondencia de san Vicente y santa Luisa, Collet nos dice que <strong>Luisa Mar\u00eda de Gonzaga, <\/strong>noble dama francesa nacida en Par\u00eds en 1611 y reina con\u00adsorte de Polonia, form\u00f3 parte de las Damas de la Caridad. F\u00e1cilmente se conciliaba entonces el esp\u00edritu mundano con la devoci\u00f3n y la caridad; por lo que Luisa Mar\u00eda de Gonzaga se dej\u00f3 inclinar hacia los pobres por la corriente de caridad que flu\u00eda de la inspiraci\u00f3n de san Vicente. Ya en Polonia, mantuvo bastante correspondencia con nuestro santo, a quien la reina le pide misioneros y hermanas. Manifest\u00f3, adem\u00e1s, en aquel pa\u00eds su gran caridad en relaci\u00f3n con los apestados y con los pobres.<\/p>\n<p>Pertenec\u00eda tambi\u00e9n a la familia real de Francia la dama <strong>Car\u00adlota Margarita de Montmorency, princesa de Cond\u00e9 <\/strong>por su matrimonio con Enrique <strong>II <\/strong>de Borb\u00f3n, y madre del gran Cond\u00e9. Hab\u00eda nacido en 1594 y a punto estuvo de que el rey Enrique IV la retuviera como amante, cosa que evit\u00f3 su marido llev\u00e1ndosela hasta los Pa\u00edses Bajos espa\u00f1oles. En medio de su agitada vida, fue una mujer de gran caridad. San Vicente la cita en una carta a santa Luisa de enero de 1642, indicando que ha asistido a la reuni\u00f3n de las Damas del H\u00f3tel-Dieu en la que se tom\u00f3 la decisi\u00f3n de reci\u00adbir a todos los ni\u00f1os exp\u00f3sitos. Varias veces m\u00e1s se hace men\u00adci\u00f3n de su presencia o ausencia en las Asambleas de las Damas. Y san Vicente la pone de ejemplo en una conferencia a las her\u00admanas por su esp\u00edritu de penitencia en la visita a los pobres.<\/p>\n<p>Si grande fue por su rango, su influencia y su fortuna, la <strong>Duquesa de Aiguillon <\/strong>lo fue todav\u00eda m\u00e1s por su caridad y pie\u00addad. Nacida en 1604, Mar\u00eda de Wignerod, sobrina del cardenal Richelieu, de marcada tendencia religiosa, se vio obligada a casarse en 1620 con el marqu\u00e9s de Combalet. Viuda dos a\u00f1os despu\u00e9s y sin hijos, se retir\u00f3 al Carmelo de Paris. Pero su t\u00edo el cardenal consigui\u00f3 del Papa que prohibiera la clausura de su sobrina y pas\u00f3 a dama de compa\u00f1\u00eda de la reina Mar\u00eda de M\u00e9dicis. Encargada de atender como anfitriona el palacio del carde\u00adnal, se hizo cargo de repartir su liberalidad y sus limosnas. San Vicente la menciona en carta a santa Luisa de 27 de mayo de 1636. Y la relaci\u00f3n entre ellos ser\u00e1 constante, como se puede apreciar en la gran cantidad de veces que aparece en las cartas y conferencias<sup>79<\/sup>. Como miembro de la Cofrad\u00eda del H\u00f3tel-Dieu, daba todos los a\u00f1os 200 escudos para la colaci\u00f3n de los enfer\u00admos. Fue elegida presidenta de las Damas de la Caridad en 1652 y se mantuvo en el cargo durante veintitr\u00e9s a\u00f1os hasta su muer\u00adte en 1675, a pesar de sus reiteradas instancias de que la dejaran libre. Su gran caridad se manifest\u00f3 no s\u00f3lo en su condici\u00f3n de miembro de la Compa\u00f1\u00eda, sino a la vez en su gran prodigalidad para con la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y las Hijas de la Caridad, as\u00ed como para con otras muchas necesidades. Ella fund\u00f3 una casa de misiones en La Pose, dot\u00f3 el hospital de galeotes en Marsella y patrocin\u00f3 el establecimiento de los misioneros en la misma ciudad, ofreci\u00f3 los fondos para adquirir una casa en Roma, com\u00adpr\u00f3 los consulados de T\u00fanez y Argel. Ayud\u00f3 tambi\u00e9n a la com\u00adpra de una casa central de las Hijas de la Caridad y contribuy\u00f3 a conseguir casa para las de Richelieu<sup>80<\/sup>. Sus donaciones eran constantes para los galeotes, el H\u00f3tel-Dieu, los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, las regiones devastadas y toda clase de necesidades. San Vicente encontr\u00f3 sin duda en la Duquesa de Aiguillon a la gran benefactora y patrocinadora de sus obras.<\/p>\n<p><em>\u00abMagn\u00edfica vividora\u00bb, <\/em>a decir de Saint Simon, aunque dada tambi\u00e9n a la caridad, fue Mar\u00eda de Orleans, nacida en Par\u00eds en 1625 e hija del duque de Longueville. Se cas\u00f3 en 1657 con el Duque de Nemours, antiguo arzobispo de Reims aun sin haber recibido nunca las \u00f3rdenes sagradas. Antes de renunciar a su arzobispado, hab\u00eda presidido varias veces la reuni\u00f3n de las damas<sup>83<\/sup>; por lo que quiz\u00e1 fue \u00e9l quien indujo despu\u00e9s a su espo\u00adsa a que se hiciera miembro de la Asociaci\u00f3n. En la pl\u00e1tica que dirige a la Asamblea el 11 de julio de 1657, y a prop\u00f3sito de los medios para mantener la compa\u00f1\u00eda, san Vicente le pregunta directamente a ella: <em>\u00abSe\u00f1ora, \u00bfse le ha ocurrido a usted alg\u00fan medio?\u00bb. <\/em>No consta expresamente la respuesta; pero, viuda tras s\u00f3lo dos a\u00f1os de matrimonio y heredera \u00fanica de la inmensa for\u00adtuna de su familia, apoy\u00f3 con sus bienes las obras caritativas de las Damas.<\/p>\n<p>Dentro del grupo de las Damas de la Caridad que llegaron a ser fundadoras de institutos religiosos destaca la se\u00f1orita Pollalion, nacida en Par\u00eds en 1599 con el nombre de Mar\u00eda Lumague y casada en 1617 con Francisco Pollalion, de quien tuvo una hija. Viuda al poco tiempo, la se\u00f1orita Pollalion dej\u00f3 la corte para dedicarse a su hija y a las obras de caridad. Se puso bajo la direcci\u00f3n de san Vicente y se interes\u00f3 especialmente por las j\u00f3venes perdidas o en peligro de perderse, fundando para aten\u00adderlas a las Hijas de la Providencia. Ello no imped\u00eda que, en uni\u00f3n de su amiga Luisa de Marillac o la se\u00f1ora Goussault, visi\u00adtara las caridades. Cuando se fund\u00f3 la caridad del H\u00f3tel-Dieu, la se\u00f1orita Pollalion se apunt\u00f3 entre sus miembros y se le confi\u00f3 el cargo de tesorera\u00bb. S\u00f3lo atendi\u00f3 este servicio durante tres o cuatro a\u00f1os, ya que hubo de dedicarse cada vez m\u00e1s a la comunidad que hab\u00eda fundado. Esta obra de la Providencia las Damas la consideraban como suya. Se sosten\u00eda gracias a sus limosnas. El mismo san Vicente velaba por ellas: les obtuvo las cartas patentes en julio de 1643 y la aprobaci\u00f3n episcopal en 1652, ade\u00adm\u00e1s del favor de la reina Ana de Austria. Incluso tras la muer\u00adte de la se\u00f1orita Pollalion en septiembre de 1657, san Vicente provoca una reuni\u00f3n de se\u00f1oras adineradas que ayuden a soste\u00adner el Instituto.<\/p>\n<p>Muchos m\u00e1s nombres interesantes podr\u00edamos a\u00f1adir a esta lista, ya que fue alto, aunque desigual, el n\u00famero de las damas que se iban adhiriendo a la Asamblea. Poco despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n eran 120, que en seguida pasaron a 200, bajando a 50 en 1656 y subiendo otra vez a 150 en 1657. Todas ellas pod\u00edan haber que\u00addado encerradas en el mundo de lujo y frivolidad que se iba abriendo paso ya en aquel tiempo. Pero, aun manteniendo normal\u00admente modos de vida acordes con su situaci\u00f3n social, supieron hacer de la caridad no un simple pasatiempo de mujeres desocu\u00adpadas, sino una expresi\u00f3n sincera de su fe en Jesucristo. Algunas de ellas como la se\u00f1orita Pollalion, o la Villeneuve, o la Miramion emplearon toda su fortuna en la fundaci\u00f3n y sostenimiento de unos Institutos que tanto destacaron en la entrega a los pobres. Todas las damas, sin embargo, pusieron la influencia pol\u00edtica de sus familias y buena parte de sus riquezas al servicio de fines cari\u00adtativos. M\u00e9rito de san Vicente fue tanto el dotar de una espiritua\u00adlidad comprometida a la piedad de aquellas se\u00f1oras, como el saber organizar, canalizar y fructificar los recursos que ellas pon\u00ed\u00adan en sus manos. Por eso, como dice el P. Rom\u00e1n, se acaban con\u00adfundiendo las obras llevadas a cabo por la asociaci\u00f3n de las Damas de la Caridad con las obras del propio Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>2.4. FUNCIONAMIENTO DE LA COFRAD\u00cdA<\/p>\n<p>El funcionamiento de esta Asamblea de Damas fue desen\u00advolvi\u00e9ndose paulatinamente en sus primeros a\u00f1os hasta quedar estructurado en un Reglamento por el genio organizativo de san Vicente. La Compa\u00f1\u00eda ten\u00eda a su frente un director vitalicio (el superior general de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n), una superio\u00adra, una asistenta y una tesorera. Se ten\u00eda el lunes santo de cada a\u00f1o una asamblea plenaria en la que se eleg\u00eda por mayor\u00eda de votos una oficiala de entre dos nombres propuestos por el con\u00adsejo de oficialas ocho o diez d\u00edas antes. Las damas casadas no pod\u00edan ser elegidas. La que resultaba elegida permanec\u00eda en el cargo tres a\u00f1os o m\u00e1s (si era reelegida) al cabo de los cuales daba cuenta de su gesti\u00f3n y presentaba el cuaderno de ingresos y gastos\u00bb.<\/p>\n<p>La superiora velaba por la observancia del Reglamento, ped\u00eda informes sobre las postulantes, avisaba a sus compa\u00f1eras de las cuestiones de inter\u00e9s <em>y \u00abanimaba el cuerpo de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb. <\/em>A la modestia de la Se\u00f1ora Goussault le rechinaba el t\u00edtulo de superiora, por lo que pidi\u00f3 la llamaran <em>\u00absirviente\u00bb; <\/em>cosa que se hizo con ella, pero no con sus sucesoras. Todas las superioras del siglo XVII murieron en el cargo, excepto la segunda. Inici\u00f3 la serie la presidenta Goussault (1634-1639); vino despu\u00e9s la se\u00f1o\u00adra de Souscarri\u00e9re (1639-1643), la se\u00f1ora de Lamoignon (1643\u00ad1651), la duquesa de Aiguillon (1652-1675), la presidenta Nico-lay (1675-1683) y la duquesa de Ventadour (1683-1701). La asistenta y la tesorera formaban el consejo de la superiora y la supl\u00edan en su ausencia, adem\u00e1s de que se responsabilizaban directamente de cuanto se refer\u00eda al H\u00f3tel-Dieu (primera asisten\u00adta) y a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos (la tesorera, que pronto pas\u00f3 a llamarse segunda asistenta, aunque volvi\u00f3 a recuperar el nombre de <em>\u00abtesorera de los pobres de la provincia\u00bb <\/em>en 1692).<\/p>\n<p>A partir de 1636, se instituy\u00f3 el grupo de las catorce, com\u00adpuesto exclusivamente de damas viudas o casadas. Con la misi\u00f3n de preparar a los enfermos para la confesi\u00f3n general, estas cator\u00adce eran elegidas por las oficialas el s\u00e1bado de las cuatro t\u00e9mpo\u00adras para una duraci\u00f3n de tres meses, prorrogables si las interesa\u00addas lo aceptaban<sup>96<\/sup>. Cada una de estas damas ten\u00eda que dedicar a las enfermas algunas horas un d\u00eda a la semana (entre dos y cinco de la tarde). Iban de dos en dos preparadas espiritualmente (Misa y comuni\u00f3n por la ma\u00f1ana y visita a la capilla del hospital al lle\u00adgar) y alguna de las hermanas agustinas les se\u00f1alaban cu\u00e1les eran las m\u00e1s enfermas. Tras la visita, volv\u00edan a la capilla para dar gracias. En este contexto, la propia Compa\u00f1\u00eda hubo de buscar sacerdotes que oyeran las confesiones, empresa nada f\u00e1cil seg\u00fan se deduce de la exhortaci\u00f3n que san Vicente le hace a uno de ellos para que acepte el cargo de capell\u00e1n en el H\u00f3tel-Dieu.<\/p>\n<p>Las cuatro o cinco damas encargadas cada d\u00eda de la colaci\u00f3n o reparto de alimentos a los enfermos (pan, peras o manzanas cocidas, confituras, helados) tambi\u00e9n trataban de preparar a los enfermos espiritualmente. De manera que esa colaci\u00f3n se ve\u00eda como un medio para acercarse a ellos y prestarles la ayuda espi\u00adritual, siendo \u00e9sta la raz\u00f3n que les llev\u00f3 a mantener la colaci\u00f3n aun a pesar de los altos costes que conllevaba.<\/p>\n<p>Para esta atenci\u00f3n directa a los pobres enfermos, se pens\u00f3 desde la primera reuni\u00f3n en la colaboraci\u00f3n de las Hijas de la Caridad. Consta que para finales de julio de 1634 estaban ya sirviendo en el Hospital y en diciembre de 1636 disponen de una casa contigua en la que alojarse. De la salud de estas hermanas se preocupaba con frecuencia san Vicente, as\u00ed como de la salud de las mismas Damas.<\/p>\n<p>Las reuniones se ten\u00edan en casa de la superiora, en san L\u00e1za\u00adro o en casa de las Hermanas, bajo la presidencia de nuestro santo o del misionero que \u00e9l designaba. Compart\u00edan all\u00ed las damas cuanto hab\u00edan hecho: su actividad, las dificultades encon\u00adtradas, los remedios aplicados, los frutos obtenidos, las necesida\u00addes que surg\u00edan. Todo eso se discut\u00eda con sencillez, tom\u00e1ndose despu\u00e9s resoluciones por mayor\u00eda de votos y registr\u00e1ndolas en un libro.<\/p>\n<p>San Vicente ten\u00eda costumbre de dirigir a las damas una pl\u00e1ti\u00adca, para lo cual sol\u00eda escribir un esquema. Se conservan trece de ellos que revelan la mentalidad del santo en relaci\u00f3n con esta instituci\u00f3n. Les hablaba de ordinario de las obras de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda: propon\u00eda iniciativas, explicaba el funcionamiento, se\u00f1ala\u00adba defectos (poca fidelidad a los d\u00edas de visita, servicio apresu\u00adrado de la colaci\u00f3n, reparto indiscriminado, faltar a las reuniones, brusquedad en el trato, etc.) e instaba a corregirlos. No se perd\u00eda nuestro santo en discursos te\u00f3ricos, sino que siem\u00adpre iba al tema proponiendo el ejemplo de Jesucristo y ahondan\u00addo en las motivaciones espirituales. Les hac\u00eda tomar conciencia a las damas de que eran unas privilegiadas porque Dios se hab\u00eda fijado en ellas, y les ped\u00eda, para perseverar, que se afianzaran en un verdadero esp\u00edritu de piedad.<\/p>\n<p>Tan exitoso fue el funcionamiento de la Asamblea de Damas de la Caridad que la Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento reco\u00admend\u00f3 a sus filiales en provincias que establecieran en sus ciu\u00addades asociaciones semejantes a las del H\u00f3tel-Dieu de Par\u00eds. Para ayudarles, les envi\u00f3 a partir de 1645 el Reglamento de las Damas impreso a sus expensas. Un reglamento que contiene con tanta fidelidad el esp\u00edritu de san Vicente que se dir\u00eda salido de su mano. Sabemos por la nota del P. Guichard al presentarlo en sus estudios, que al menos la ciudad de Burdeos aplic\u00f3 este regla\u00admento aun cuando dio otro nombre a la asociaci\u00f3n: Compa\u00f1\u00eda del Santo Sacramento.<\/p>\n<p>CEME<\/p>\n<p>Santiago Azc\u00e1rate Gorri<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA COFRAD\u00cdA DE LAS DAMAS DE LA CARIDAD La Asociaci\u00f3n de las Damas de la Caridad debe ciertamente su fundaci\u00f3n a la tenacidad de Madame Goussault, visitante asi\u00addua de los enfermos del H\u00f3tel-Dieu y mujer &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-sangre-azul-de-la-caridad-las-cofradias-de-la-caridad-de-paris-ii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":403949,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-404736","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La sangre azul de la caridad (Las Cofrad\u00edas de la caridad de Par\u00eds) (II) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-sangre-azul-de-la-caridad-las-cofradias-de-la-caridad-de-paris-ii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La sangre azul de la caridad (Las Cofrad\u00edas de la caridad de Par\u00eds) (II) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LA COFRAD\u00cdA DE LAS DAMAS DE LA CARIDAD La Asociaci\u00f3n de las Damas de la Caridad debe ciertamente su fundaci\u00f3n a la tenacidad de Madame Goussault, visitante asi\u00addua de los enfermos del H\u00f3tel-Dieu y mujer ... 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