{"id":403786,"date":"2021-10-02T07:55:22","date_gmt":"2021-10-02T05:55:22","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403786"},"modified":"2021-07-17T11:56:27","modified_gmt":"2021-07-17T09:56:27","slug":"san-vicente-y-la-escuela-francesa-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-y-la-escuela-francesa-ii\/","title":{"rendered":"San Vicente y la Escuela Francesa (II)"},"content":{"rendered":"<p>B\u00c9RULLE<\/p>\n<p>Pierre de B\u00e9rulle (1575-1629) estuvo primero bajo la influencia de la \u00abescuela abstracta\u00bb. La frecuentaci\u00f3n de sus maestros jesuitas y el contagio ben\u00e9fico de la espiritualidad tere\u00adsiana de Ana de Jes\u00fas tuvieron una evoluci\u00f3n decisiva en senti\u00addo <em>cristoc\u00e9ntrico, <\/em>que se combina en \u00e9l con la teolog\u00eda del pseudo-Dionisio, le\u00edda directamente en las fuentes, o bien transmitida por los autores renano-flamencos<sup>17<\/sup>. Imagen de esta teolog\u00eda es la pir\u00e1mide, que pone a diversos mediadores en suce\u00adsivos niveles: Cristo, los \u00e1ngeles, los obispos, los sacerdotes, y en la base los laicos. El sacerdote es entonces el \u00abreligioso del Padre\u00bb, porque hace que los hombres, a trav\u00e9s de sucesivas mediaciones, reciban la gracia de Dios y le transmitan su alaban\u00adza. Es el doble movimiento de la \u00abencarnaci\u00f3n\u00bb y la \u00abreligi\u00f3n\u00bb. Es la suya una espiritualidad de la <em>Encarnaci\u00f3n, <\/em>pero inserta en la visi\u00f3n jer\u00e1rquica dionisiana. El cristiano \u00abse adhiere\u00bb a Cristo, \u00abhonra\u00bb al Padre, principio de la misi\u00f3n del Hijo, \u00abhonra\u00bb al Hijo en su <em>k\u00e9nosis, <\/em>convirti\u00e9ndose en instrumento unido a \u00c9l, \u00abhonra\u00bb al Esp\u00edritu Santo, lo que es la cumbre de la acci\u00f3n pastoral y la realizaci\u00f3n del hombre \u00abespiritual\u00bb.<\/p>\n<p>Unido sacramentalmente a Cristo, el cristiano debe hallar en el Verbo su \u00absubsistencia\u00bb espiritual, debe ser \u00abpura capacidad de \u00c9l, por \u00c9l colmada, que tiende a \u00c9l\u00bb. Como la humanidad de Cristo es instrumento unido personalmente a la Divinidad, los sacerdotes son \u00f3rganos de su gracia e instrumentos vivientes de Dios en la tierra. Son como una humanidad asumida, que con\u00advierte al sacerdote en lugar de la adoraci\u00f3n del Verbo. Para \u00e9l, \u00abel estado sacerdotal es el origen de toda cuanta santidad debe haber en la Iglesia de Dios\u00bb. Los sacerdotes deben hacer \u00abprofesi\u00f3n solemne de piedad\u00bb.<\/p>\n<p>No bastaba con ser un agitador de ideas. Precisaba inventar un instrumento apto para una reforma eficaz del clero. Pens\u00f3 en una comunidad sacerdotal, y reuni\u00f3 un grupo de sacerdotes, a los que indujo a vivir juntos en una comunidad cuyo centro de gravedad estuviese constituido, no por el servicio apost\u00f3lico, sino por la exaltaci\u00f3n del sacerdocio. Para ello no eran necesarios los votos. Recogiendo un motivo que gustaba a san Carlos, que encontr\u00f3 en los Oblatos de san Ambrosio, quer\u00eda que los suyos fuesen para los obispos lo que eran los jesuitas para el Papa.<\/p>\n<p>Naci\u00f3, pues, el <em>Oratorio de Jes\u00fas <\/em>(1611), una comunidad cuyos miembros deber\u00edan santificarse, no por la emisi\u00f3n de votos, sino por la sola pertenencia al sacerdocio, en la que ya reside toda la santidad, y con ello reunir las tres gemas del sacerdocio antiguo: autoridad, santidad y doctrina. Los miembros del Oratorio deb\u00ed\u00adan permanecer incardinados en sus di\u00f3cesis de origen, e imitar a Cristo \u00abreligioso del Padre\u00bb. La actividad del sacerdote deber\u00eda estar vinculada a su ser, m\u00e1s que a su ejercicio. En la \u00abadhesi\u00f3n\u00bb el sacerdote se deja compenetrar por Cristo; ya no tiene necesi\u00addad de reglas, de autoridad, ni de otros superiores que los obis\u00adpos, ni de otra alma salvo la caridad.<\/p>\n<p>Los principales disc\u00edpulos, en su l\u00ednea dionisiana, fueron: <strong>Saint-Cyran Condren, Olier, Eudes.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jean Duvergier de Hauranne, <\/strong>abad de Saint-Cyran (1581\u00ad-1643), tras una experiencia mundana, se hizo ordenar de sacer\u00addote en 1618, entrando de inmediato en la \u00f3rbita de influencia de B\u00e9rulle, justo cuando se enfriaban las relaciones entre \u00e9ste y san Vicente<sup>23<\/sup>. Seguidor de la visi\u00f3n teoc\u00e9ntrica de su maestro, tom\u00f3 parte en sus batallas. Los enemigos de B\u00e9rulle eran enemigos suyos. As\u00ed los jesuitas, y as\u00ed tambi\u00e9n los carmelitas, contra los cuales defendi\u00f3 el voto de esclavitud.<\/p>\n<p>Poco a poco se convirti\u00f3 en persona influyente. Tras la muer\u00adte de B\u00e9rulle fue m\u00e1s y m\u00e1s un punto de referencia para una tendencia m\u00e1s radical de la reforma de la Iglesia, la vinculada a Port-Royal. Tuvo nuevos choques, mas cuando pareci\u00f3 que se le atravesaba en la ruta a Richelieu, \u00e9ste hizo que cayera en des\u00adgracia.<\/p>\n<p>En lo que ata\u00f1e a la concepci\u00f3n teol\u00f3gica de Saint-Cyran, est\u00e1 inspirada en su maestro. Por mano del sacerdote, la Trinidad produce el Verbo en la consagraci\u00f3n, \u00abcomo el Padre lo produjo por su boca en la eternidad\u00bb. El sacerdote se identifica con Cristo resucitado en el ofrecimiento al Padre de un sacrificio eterno en el cielo, y en el despliegue de las incumbencias de un sacerdote eterno en favor de los hombres. Todo sacerdote es por ello una manifestaci\u00f3n de Cristo mismo. Como la eucarist\u00eda es signo de una presencia divina. Representa, pues, a Cristo, perdo\u00adna los pecados y predica en su nombre, pero en un cierto sentido hace suyos y carga sobre sus espaldas los pecados del mundo. No son exageraciones para \u00e9l, pues el consagrar le constituye en un nuevo \u00abestado\u00bb que arraiga en lo m\u00e1s hondo del alma. Afir\u00adma por ello que el sacerdote tiene una dignidad superior a la de los \u00e1ngeles e igual a la de la Virgen Mar\u00eda, porque como ella forma y produce el cuerpo de Cristo.<\/p>\n<p>Ninguna dignidad terrena es comparable a la de los \u00abcompa\u00ad\u00f1eros\u00bb de Cristo. Tiene un rango alt\u00edsimo, que sin embargo debe adoptar con \u00e1nimo humilde, porque posee como modelo al Cris\u00adto \u00abanonadado\u00bb, y como \u00e9l debe sufrir una muerte m\u00edstica por las almas. En el centro de su vida debe estar por ello la caridad pas\u00adtoral, la cual santifica de modo superior al de la vida religiosa.<\/p>\n<p>Naturalmente tambi\u00e9n los cristianos participan con el bautis\u00admo en el sacerdocio de Cristo. Son por ello sacerdotes \u00abimper\u00adfectos, incohados\u00bb, llamados a tener parte en la solicitud por las almas y a ser hostia ofrecida a Dios.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica fue muy severo con los sacerdotes. Mejor que haya pocos, pero buenos, repet\u00eda. Si las misiones extranjeras serv\u00edan para combatir a los herejes, las populares ten\u00edan como fin combatir los defectos de los sacerdotes. Fiel a un ideal inflexi\u00adble de la Iglesia primitiva, quer\u00eda un clero iluminado, muy bien formado, maduro. Como para la penitencia, en la cual propon\u00eda a las almas por \u00e9l dirigidas la dilaci\u00f3n de la absoluci\u00f3n y abste\u00adnerse de la comuni\u00f3n por un cierto tiempo para reforzar la lucha contra el pecado venia1<sup>28<\/sup>, as\u00ed en la formaci\u00f3n sacerdotal critic\u00f3 a aquellos que, a sus ojos, promov\u00edan al ministerio con demasiada facilidad. Atac\u00f3 en esto con dureza a Vicente, porque osaba eri\u00adgirse en maestro del clero. Se le acus\u00f3 por ello de alejar las vocaciones. M\u00e1s exacto ser\u00eda decir que el ideal de Iglesia, en exceso elitista, le marginaba, en la necesidad de tener un clero con una preparaci\u00f3n tal vez no muy refinada, pero cercano a la gente. Y es justo en tal \u00e1rea, donde se ubica la protesta contra \u00e9l, por parte de los \u00abespirituales\u00bb: Condren, Olier, Vicente.<\/p>\n<p>El sucesor de B\u00e9rulle, <strong>Charles de Condren <\/strong>(1558-1641), un hombre genial, cuyo pensamiento es l\u00e1stima se haya transmi\u00adtido por v\u00eda indirecta a trav\u00e9s de sus disc\u00edpulos, quer\u00eda ante todo hacer que naciera en las almas el esp\u00edritu de religi\u00f3n, \u00abel cual no puede sufrir que haya cosa alguna sin Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Condren asent\u00f3 su ense\u00f1anza sobre el sacrificio. Pero el sacrificio de la nada s\u00f3lo puede ser nada. Hay una impotencia radical, la que s\u00f3lo el Hijo de Dios puede colmar. El Padre manda por ello al Hijo, para que ofrezca ese sacrificio perfecto, porque s\u00f3lo Dios, y un acto de Dios, es digno de Dios. Cristo se conform\u00f3 del todo a la voluntad del Padre en el sacrificio de la cruz, que as\u00ed es \u00abt\u00edtulo de la grandeza infinita del Padre\u00bb. En este sacrificio se realizan las condiciones del sacrificio de la anti\u00adgua ley. La santificaci\u00f3n tiene lugar en la Encarnaci\u00f3n, en la cual el Salvador es consagrado por la divinidad: tal la oblaci\u00f3n, que es eterna e inmutable; la muerte era necesaria, para que hubiese chivo expiatorio; la consumaci\u00f3n tiene lugar en la resurrecci\u00f3n, y la comuni\u00f3n en el acceso a la gloria. Esas mismas condiciones se realizan en la misa. El sacerdote deber\u00e1 revestirse de los sen\u00adtimientos de oblaci\u00f3n de s\u00ed; no le bastar\u00e1 imitar a Jesucristo, sino que deber\u00e1 anonadarse en \u00c9l, y morir en su \u00fanica inmolaci\u00f3n. Por ello la santidad sacerdotal es mayor que la del simple cristia\u00adno. En la comuni\u00f3n se participa de Cristo como miembros suyos, en el sacrificio consagra en su persona. Es Cristo mismo quien consagra en nosotros: el sacerdote no hace sino prestar su len\u00adgua, sus manos, su esp\u00edritu, para una acci\u00f3n tan divina. Y como hay un \u00fanico sacerdote y un \u00fanico sacrificio, todos los sacerdotes forman un solo sacerdote, y est\u00e1n asociados a su sacerdocio. Por ello el sacerdote debe ofrecer la misa como Cristo, con su mismo amor por la cruz, y en disposici\u00f3n de sacrificarse a s\u00ed mismo, y de morir por Dios.<\/p>\n<p>Una ense\u00f1anza m\u00e1s articulada y expl\u00edcita viene de <strong>Jean-Jacques Olier <\/strong>(1608-1657). Disc\u00edpulo de Condren, hombre dota\u00addo de cualidades notables, no siempre bien equilibradas, afirm\u00f3 que \u00abel sacerdote, m\u00e1s que hombre, es un Cristo viviente\u00bb&#8230; \u00abel sacerdote es el que contin\u00faa la vida de Jes\u00fas nuestra cabeza. En \u00e9l vive Cristo para distribuir la gracia y la virtud a cada cu\u00e1l seg\u00fan su estado\u00bb. Los poderes y las funciones del sacerdote son: 1\u00b0 generar a Cristo; 2\u00b0 dar el Esp\u00edritu Santo a la Iglesia y santificar a los fieles; 3\u00b0 elevar una oblaci\u00f3n al Padre Eterno mismo, ofreciendo a Jesucristo, en comuni\u00f3n con la Iglesia. En el primer punto, Olier compara la funci\u00f3n del sacerdote con Mar\u00eda, que engendra en la Encarnaci\u00f3n, y con la acci\u00f3n del Padre en la Resurrecci\u00f3n. De aqu\u00ed fluye el deber de la santidad: \u00abEl sacerdote debe vivir como hombre del todo muerto a esta vida y resucitado a la vida nueva\u00bb. En \u00e9l el Padre, que es principio de los dones, se hace don. Los sacerdotes deben expresar de este modo la vida escondida de Cristo en el cielo, y continuar aqu\u00ed abajo la que \u00c9l habr\u00eda querido llevar, si ello hubiese sido benepl\u00e1cito del Padre. En Cristo se transforma en un hombre universal; \u00abes el s\u00edmbolo de la unidad de la Iglesia y de su comu\u00adni\u00f3n: la Iglesia se a\u00fana con \u00e9l, y por medio suyo se presenta a Dios, como todos los santos se unen a Jesucristo en el cielo\u00bb. Es como si todo el peso de la Iglesia se juntara sobre \u00e9l, por ello \u00abdebe recoger en s\u00ed toda la caridad, toda la santidad y todos los dones que vislumbra en ella, para no sucumbir a tanta responsa\u00adbilidad. Debe abarcarlo y contenerlo todo en su gran coraz\u00f3n\u00bb. Es, pues, algo prodigioso, es en verdad el hombre de Dios. Bro\u00adtan de ah\u00ed como consecuencias: el deber de \u00abvivir infinitamente alejado del mundo; ha de hallarse en la imposibilidad moral de amar la criatura, porque su estado espiritual, divinizado, le hace pasar a la santidad divina y a la excelencia de su ser, opuesto al del mundo\u00bb. Como Cristo fue sacerdote y v\u00edctima, as\u00ed el minis\u00adterio del sacerdote culmina en el sacrificio y ofrecimiento de la v\u00edctima divina. Debe por ello dar forma a sus sentimientos, sus disposiciones interiores, estar en un estado de verdadera y propia consumaci\u00f3n en Dios: \u00abNo deben sentirse satisfechos m\u00e1s que cuando se sientan perdidos, abismados, consumados enteramen\u00adte con Cristo en Dios\u00bb&#8217;. Y m\u00e1s adelante a\u00f1ade: \u00abEs una voca\u00adci\u00f3n del cielo en la tierra\u00bb. Por fin concluye: \u00abDios ha hecho dos milagros en la Iglesia: el sacerdote y la Virgen Sant\u00edsima; el sacerdote que estando solo, representa a todo el mundo, porque re\u00fane en s\u00ed todo el amor y toda la devoci\u00f3n del mundo para el Se\u00f1or; y la Sant\u00edsima Virgen, que es la criatura universal, al llevar en su seno a todo el mundo y que, deseosa de salvarlo, inter\u00adcede continuamente por \u00e9l ante Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Es, pues, un ideal muy alto el que se perfila en la ense\u00f1anza de Olier. Pero ha producido tambi\u00e9n convicciones comunes en la Iglesia. Se pone de relieve la idea de \u00abvocaci\u00f3n\u00bb. A la pretensi\u00f3n de personas que ambicionaban las ventajas y los privilegios de ese estado, Olier opone algunos \u00absignos\u00bb, como la inocencia de vida y la inclinaci\u00f3n a las funciones sacerdotales. Disc\u00edpulo de san Carlos, acent\u00faa la separaci\u00f3n del mundo, si bien para fomentar la totalidad del compromiso pastoral. Al igual de san Carlos Borromeo, reuni\u00f3 a sacerdotes; no los quer\u00eda religiosos, sino que viviesen en com\u00fan, animados del solo deseo de vivir su sacerdocio. La irradiaci\u00f3n olieriana ha sido de importancia, m\u00e1s que a trav\u00e9s de escritos, por sus seminarios y sus sacerdotes. Quiso que su seminario estuviese vinculado a una parroquia de Par\u00eds, y aun a la m\u00e1s populosa, la de Saint-Sulpice. Gradualmen\u00adte, por influjo de sus disc\u00edpulos, en particular Tronson, el mode\u00adlo sacerdotal transmitido fue m\u00e1s el del \u00abreligioso del Padre\u00bb que el del hombre de acci\u00f3n; se estim\u00f3 a sus seminarios m\u00e1s como forja de obispos que de sacerdotes. Aun as\u00ed, su estilo model\u00f3 en profundidad al clero del <em>Antiguo R\u00e9gimen.<\/em><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la doctrina de san Juan Eudes (1601-1680)<sup>48<\/sup>, en l\u00ednea berullana y olierana, es fuertemente cristoc\u00e9ntrica: \u00abOs mando &#8230; para anunciar el mismo evangelio que yo he anunciado\u00bb. El sacerdote est\u00e1 revestido del sacerdocio regio de Cristo, su sacerdocio es por tanto uno con el suyo: \u00abEn el sacerdocio de Jesucristo sois vivientes que caminan por la tierra&#8230;, represen\u00adt\u00e1is su persona, hac\u00e9is sus veces\u00bb. Como Olier, el sacerdote es, despu\u00e9s de la Virgen, la conquista m\u00e1s gloriosa del Salvador, por ser part\u00edcipe del oficio de mediador, de juez y de salvador del mundo: \u00abSois los salvadores del mundo, a los que ha dejado aqu\u00ed abajo el Salvador en lugar suyo, para continuar y llevar a cabo la obra de la redenci\u00f3n del universo\u00bb. En una p\u00e1gina de efecto l\u00edrico, Eudes escribe: \u00abSois la parte m\u00e1s noble del cuerpo m\u00edsti\u00adco del Hijo de Dios. Sois los ojos, la boca, la lengua y el coraz\u00f3n de la Iglesia de Jes\u00fas o para decirlo mejor, sois los ojos, la len\u00adgua y el coraz\u00f3n del mismo Jes\u00fas. Sois su coraz\u00f3n; porque es por medio de vosotros c\u00f3mo da \u00c9l su vida, la vida de la gracia en la tierra y la vida de la gloria en el cielo, a todos los verdaderos miembros de su cuerpo\u00bb.<\/p>\n<p>Estas acentuaciones se resienten de la visi\u00f3n jer\u00e1rquica dionisiana. No deben aun as\u00ed olvidarse los pasajes donde se afirma, que tambi\u00e9n los fieles son \u00abv\u00edctimas\u00bb y \u00absacrificadores\u00bb.<\/p>\n<p>De hecho, el sacerdote existe, no para s\u00ed mismo, sino para el servicio. Para ello el sacerdote debe responder a una llamada de Dios; no basta la propia decisi\u00f3n humana. Ni tampoco basta la mera atracci\u00f3n interior. A este efecto, m\u00e1s bien subraya Eudes el papel del consejero espiritual. Toda la espiritualidad sacerdotal que de ah\u00ed deriva est\u00e1, pues, animada por la caridad pastoral, centrada en el s\u00edmbolo tan caracter\u00edstico de \u00e9l, el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb: el amor del coraz\u00f3n de Cristo ha salvado al mundo; en el coraz\u00f3n logra el sacerdote amar de manera oblativa.<\/p>\n<p>Luigi Mezzadri<\/p>\n<p>CEME 2011<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>B\u00c9RULLE Pierre de B\u00e9rulle (1575-1629) estuvo primero bajo la influencia de la \u00abescuela abstracta\u00bb. 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Al iniciar su peregrinaci\u00f3n a Roma, un a\u00f1o despu\u00e9s de su ordenaci\u00f3n, se hab\u00eda dado cuenta\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/403786","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=403786"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/403786\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":403787,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/403786\/revisions\/403787"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/399748"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=403786"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=403786"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=403786"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}