{"id":403614,"date":"2021-08-02T07:47:26","date_gmt":"2021-08-02T05:47:26","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403614"},"modified":"2021-05-19T09:48:27","modified_gmt":"2021-05-19T07:48:27","slug":"san-vicente-de-paul-y-berulle-v","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-berulle-v\/","title":{"rendered":"SAN VICENTE DE PA\u00daL y BERULLE (V)"},"content":{"rendered":"<p>Los CIMIENTOS DE LA ESPIRITUALIDAD DE SAN VICENTE DE PA\u00daL<\/p>\n<p>Aunque Dodin y otros autores insisten en la influencia que Vicente de Pa\u00fal recibi\u00f3 de san Francisco de Sales, pienso que hay unos rasgos en la espiritualidad vicenciana que suenan a influencia beruliana, pero solamente como cimientos de su feno\u00admenal edificio espiritual. Krumenacker que ha trabajado con los textos elaborados por el <em>Grupo de investigaci\u00f3n sobre B\u00e9rulle, <\/em>creado en 1990, los resume as\u00ed: \u00abla Trinidad, relaci\u00f3n de amor, como fuente de toda la vida; Jes\u00fas, enviado del Padre, para honrarle por la ofrenda de s\u00ed, y para asociar a todos los hombres a su divinidad; Jes\u00fas, prototipo de todas las condiciones huma\u00adnas y quien las santifica; el Hijo de Dios, se rebaja y se anonada, a fin de que todo bautizado pueda someterse enteramente a Dios; la inhabitaci\u00f3n del Esp\u00edritu en el hombre, que desde entonces puede dejar obrar a la Providencia.<\/p>\n<p><em>Revestirse del Esp\u00edritu de Cristo<\/em><\/p>\n<p>En las conferencias que dio a los misioneros sobre las Reglas comunes llama la atenci\u00f3n el cristocentrismo beruliano. Cuando su amigo san Francisco de Sales apenas nombra a Jesucristo en sus libros, la mayor\u00eda de los n\u00fameros de las Reglas comienzan por una frase referida a Jes\u00fas que nos pide, nos ense\u00f1a o nos anima, de tal manera que Cristo es <em>el original y el prototipo de todos los estados y condiciones de los hombres y de los misione\u00adros <\/em>(XI, 717), tal como lo expone B\u00e9rulle en los <em>Discursos de las Grandezas <\/em>(II, 2ss; IV y X). Parecer\u00eda un cristocentrismo exte\u00adrior, de copia, simbolizado en la frase que le dijo san Vicente al P. Durand: \u00abCuando trate de hacer alguna buena obra, d\u00edgale al Hijo de Dios: Se\u00f1or, si t\u00fa estuvieras en mi lugar, \u00bfqu\u00e9 har\u00edas ahora?\u00bb (XI, 240), pero B\u00e9rulle va m\u00e1s adelante con la idea de <em>adherencia a los estados <\/em>de Jes\u00fas<sup>23<\/sup>, que san Vicente asume con las mismas o parecidas palabras. Al igual que B\u00e9rulle, no toma estos estados, misterios o situaciones, que produjeron una deter\u00adminada actitud interior en Jes\u00fas, como algo hist\u00f3rico ya pasado que sucedi\u00f3 en su vida terrena, y ahora el cristiano lo copia de una manera irrisoria, sino como una fuente actual de gracia que sigue influyendo en la vida de los hombres. El cristiano se adhie\u00adre a cada uno de los estados y a cada momento y situaci\u00f3n de la vida de Cristo y conforma su vida interior a la de Cristo en cada instante de su vida. Aunque san Vicente, para indicar esta trans\u00adformaci\u00f3n de la vida del cristiano en la de Cristo, prefiere las palabras <em>seguimiento y <\/em>m\u00e1s frecuentemente <em>imitaci\u00f3n <\/em>o <em>revestir\u00adse, <\/em>usa tambi\u00e9n la palabra <em>adherencia&#8217;.<\/em><\/p>\n<p>La experiencia de la transfusi\u00f3n de vida desde Jes\u00fas al misio\u00adnero y la adhesi\u00f3n de \u00e9ste a la vida de Jes\u00fas la expres\u00f3 san Vicente a un misionero en una carta sin fecha ni direcci\u00f3n: \u00abEl Esp\u00edritu Santo mora y obra en usted mismo, no s\u00f3lo para hacer\u00adle vivir de su vida divina, sino tambi\u00e9n para restablecer su misma vida y sus operaciones en esos se\u00f1ores, llamados al ministerio m\u00e1s alto que existe en la tierra, por el que tienen que ejercer las dos grandes virtudes de Jesucristo, a saber, la religi\u00f3n para con su Padre y la caridad para con los hombres\u00bb (VI, 370). Las dos piedras angulares en el cristocentrismo de B\u00e9rulle \u2014religi\u00f3n y caridad\u2014 las pone san Vicente en su edificio espiritual y pastoral.<\/p>\n<p>Las Reglas de los misioneros comienzan exponiendo la misi\u00f3n que Dios les ha dado: santificarse, evangelizar a los pobres y ayudar a los eclesi\u00e1sticos en la ciencia y en la virtud. Y pasan de inmediato a indicar la fuerza que los dirija: <em>\u00abPara que esta congregaci\u00f3n consiga, mediante la gracia de Dios, el fin que se ha propuesto, es necesario que trate con todas sus fuerza por revestirse del esp\u00edritu de Cristo\u00bb <\/em>(RC, cp. I, art. 3). En la Conferencia que dio a los misioneros el 13 de diciembre de 1658 explica en qu\u00e9 consiste revestirse del esp\u00edritu de Jesucristo: El esp\u00edritu del misionero es el mismo Esp\u00edritu Santo que \u00able da las mismas inclinaciones y disposiciones que ten\u00eda Jesucristo en la tierra, y \u00e9stas le hacen obrar, no digo que con la misma perfec\u00adci\u00f3n, pero s\u00ed seg\u00fan la medida de los dones de este divino Esp\u00edri\u00adtu. Pero \u00bfqu\u00e9 es el esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or? Es un esp\u00edritu de perfecta caridad, lleno de una estima maravillosa a la divinidad y de un deseo infinito de honrarla dignamente, un conocimiento de las grandezas de su Padre, para admirarlas y ensalzarlas ince\u00adsantemente&#8230; \u00bfHay una estima tan elevada como la del Hijo, que es igual al Padre, pero que reconoce al Padre como \u00fanico autor y principio de todo el bien que hay en \u00e9l? Y su amor, \u00bfc\u00f3mo era?&#8230; \u00bfPod\u00eda acaso tener un amor m\u00e1s grande que anonadarse por \u00e9l? Pues san Pablo, al hablar del nacimiento del Hijo de Dios en la tierra, dice que se anonad\u00f3&#8230; Sus humillaciones no eran m\u00e1s que amor; su trabajo era amor, sus sufrimientos amor, sus oraciones amor, y todas sus operaciones exteriores e interiores no eran m\u00e1s que actos repetidos de su amor. Su amor le dio un gran desprecio del mundo&#8230; He aqu\u00ed una descripci\u00f3n del esp\u00edri\u00adtu de nuestro Se\u00f1or, del que hemos de revestirnos, que consiste, en una palabra, en tener siempre una gran estima y un gran amor de Dios\u00bb (XI, 410s).<\/p>\n<p>La idea beruliana de que <em>Jesucristo, adem\u00e1s de ser el centro del mundo, es el adorador perfecto del Padre a quien da todo su amor, <\/em>es asumida por Vicente de Pa\u00fal. En la carta al misionero la caridad de Jes\u00fas es a los hombres, en la conferencia es al Padre.<\/p>\n<p>Aunque no nombra a los pobres, en el fondo ellos ocupan el centro, pues todo va dirigido a formar a los misioneros que fund\u00f3 para ellos. Y as\u00ed, del principio de B\u00e9rulle presentando a Jes\u00fas como ado\u00adrador perfecto del Padre al que da todo su amor, saca san Vicente la conclusi\u00f3n de que los colaboradores que se le han asociado, si quie\u00adren evangelizar y servir bien a los pobres, tienen que vivir de Cris\u00adto, como la energ\u00eda que desde su interior vigoriza su vida espiritual; por eso, tienen que anonadarse, someterse al Padre y al Hijo, poner\u00adse en sus manos y cumplir su voluntad, que se manifiesta a trav\u00e9s del amor entre hermanos y en la obediencia de los s\u00fabditos a los superiores, pues debe haber superiores y s\u00fabditos, aunque todos deben exponer sus ideas, sabiendo ceder para que haya uniformidad entre ellos. Son ideas berulianas llevadas a la vida pr\u00e1ctica en bien de los pobres. Esta es la diferencia entre B\u00e9rulle y Vicente.<\/p>\n<p>Este revestirse del esp\u00edritu de Jesucristo, esta transfusi\u00f3n de la vida de Cristo a la de los hombres es obra del Esp\u00edritu Santo que mora en ellos, como lo hab\u00eda explicado B\u00e9rulle en las <em>Grandezas <\/em>(IV, 2 y 3), y reviste a los vicencianos de determinadas cualida\u00addes o virtudes de Cristo para hacerles vivir de su vida divina. San Vicente escogi\u00f3 preferentemente las virtudes que consider\u00f3 insustituibles para servir y evangelizar a los pobres y se las impu\u00adso a sus colaboradores. Son las famosas virtudes que expresan el esp\u00edritu vicenciano. En esto consiste la adherencia para san Vicente, en revestirse de las cualidades de Cristo: humildad, sen\u00adcillez, mortificaci\u00f3n, mansedumbre y caridad o celo. Y si admiti\u00admos que el <em>esp\u00edritu <\/em>constituye la columna vertebral de la identi\u00addad vicenciana y es lo que distingue a los vicencianos de otras personas consagradas a Dios en el servicio de los pobres, hay\u00a0 que admitir igualmente que la influencia beruliana en la espiritua\u00adlidad de Vicente de Pa\u00fal y de sus continuadores es important\u00edsima.<\/p>\n<p><em>Encarnaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Si, para alcanzar la felicidad, el Esp\u00edritu Santo nos incorpora en el bautismo a la Humanidad de Cristo y nos reviste de sus mismos sentimientos y actitudes, no es extra\u00f1o que el hecho de la Encarnaci\u00f3n, como la Trinidad, sea para san Vicente centro de la fe salv\u00edfica. Sin embargo, aunque parezca mentira, el momen\u00adto de la encarnaci\u00f3n no es el centro de su espiritualidad, como lo es para B\u00e9rulle y santa Luisa de Marillac, m\u00e1s beruliana que san Vicente. El centro de su espiritualidad es Jesucristo hecho ya hombre, o mejor, evangelizando ya, a quien debemos seguir e imitar. De ah\u00ed que no se plantee el motivo del por qu\u00e9 de la encarnaci\u00f3n y, si se lo plante\u00f3, se separa totalmente de san Fran\u00adcisco de Sales, de santa Luisa y del B\u00e9rulle de ciertas \u00e9pocas. San Vicente, no dado a la metaf\u00edsica, sino a la realidad presente, no considera el hecho de la encarnaci\u00f3n en la hip\u00f3tesis de que, aunque Ad\u00e1n no hubiera pecado, el Verbo tambi\u00e9n se hubiera encarnado para elevar la naturaleza humana, sin pecado, cierto, pero incapaz, por ser creada, de alcanzar la felicidad divina. Vicente de Pa\u00fal considera la encarnaci\u00f3n en la realidad de que Ad\u00e1n pec\u00f3, y por ello, siguiendo el tomismo de su amigo Duval, Cristo vino a redimirnos del pecado, al tiempo que se convierte en el modelo que debemos seguir e imitar en la vida y en la misi\u00f3n. Abelly ya hab\u00eda visto esta idea de seguimiento, de tal manera que en la primera edici\u00f3n de la Vida del santo, pone <em>la imitaci\u00f3n de Cristo <\/em>como la llave de su espiritualidad.<\/p>\n<p>Este era el pensamiento com\u00fan de la \u00e9poca. Por eso san Vicente habla a los misioneros, Hermanas y Se\u00f1oras de imitar la entrega de Jes\u00fas a los pobres, y de su amor y ternura para con ellos; frecuentemente presenta a Jes\u00fas asumiendo el lugar de los pobres e identific\u00e1ndose con ellos, llam\u00e1ndolos <em>sus miembros doloridos; <\/em>y sobre todo, prefiere hablarles de encontrar a Dios en ellos, convirtiendo a los pobres \u2014de acuerdo con la teolog\u00eda moderna\u2014 en un \u00ablugar teol\u00f3gico\u00bb, parecido a las Escrituras y a la Tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Al convertir a los pobres en un lugar teol\u00f3gico, donde encon\u00adtramos a Dios, tiene raz\u00f3n de ser que los pobres sean <em>nuestros amos y se\u00f1ores. <\/em>Esta f\u00f3rmula con un sentido humano y social que hab\u00eda le\u00eddo en Roma en las Reglas de San Camilo de Lellis y que tanto le impresion\u00f3, ahora en Paris, despu\u00e9s de tratar a B\u00e9rulle, la va a convertir en una experiencia m\u00edstica de espiritualidad. Y como experiencia espiritual la inculcar\u00e1 a todos los vicencianos<sup>32<\/sup>.<\/p>\n<p>Admitidas estas ideas, es l\u00f3gico que Vicente de Pa\u00fal se deten\u00adga en otro aspecto tomado tambi\u00e9n de B\u00e9rulle, el <em>anonadamien-to<sup>33<\/sup>. <\/em>Como \u00e9l, admite el anonadamiento del Verbo al encarnarse y presenta su nacimiento como modelo de la humildad. Es una humildad de ofrenda beruliana tan profunda que <em>por ella nos convertimos en un holocausto para Dios a quien debemos todo honor y en cuya presencia hemos de anonadarnos y hacer que \u00e9l tome posesi\u00f3n de nosotros <\/em>(XI, 589-590). Y al igual que B\u00e9rulle presenta el anonadamiento como la capacidad de ser modelado por el Esp\u00edritu Santo: \u00abAs\u00ed pues, padre, anon\u00e1dese delante de Dios, reconociendo que no es usted m\u00e1s que un instrumento in\u00fatil y capaz de estropearlo todo. Pero, tal como es, p\u00f3ngase en manos de la divina voluntad, lleno de confianza en que ser\u00e1 Dios mismo el director de sus dirigidos, la fuerza de su esp\u00edritu y de su cuerpo y el alma de toda su familia\u00bb (VII, 468).<\/p>\n<p>Teniendo presente que el fin de todas sus fundaciones y empre\u00adsas son los pobres, pero recordando tambi\u00e9n que, como objetivo inmediato, san Vicente va directamente a formar a sus colabora\u00addores, vemos que se apoya en la idea tan querida por B\u00e9rulle de que el Hijo est\u00e1 siempre en <em>relaci\u00f3n al Padre, <\/em>la fuente de su misi\u00f3n temporal en la tierra (VI, 370), para animar a las Carida\u00addes, a las Hijas de la Caridad y a los misioneros a ser <em>instrumen\u00adtos por los que Jes\u00fas contin\u00faa a hacer en el cielo lo que hizo en la tierra, <\/em>record\u00e1ndoles que <em>han sido elegidos y est\u00e1n destinados a representar la bondad de Dios entre los pobres enfermos, pues est\u00e1n consagrados para continuar la misi\u00f3n de Jesucristo y lo ap\u00f3stoles<sup>34<\/sup>. <\/em>De nuevo la religi\u00f3n y la caridad de B\u00e9rulle, de nuevo el honor a la divinidad, pero vividas en los pobres, como aparece en el famoso texto <em>dad la vuelta a la medalla <\/em>y <em>descubrir\u00e9is a los miembros dolientes de Jesucristo <\/em>(XI, 725).<\/p>\n<p><em>La Trinidad<\/em><\/p>\n<p>Y si el Esp\u00edritu Santo es el <em>esp\u00edritu de los vicencianos <\/em>que les inculca \u00ablos mismos sentimientos y afectos de Cristo mismo\u00bb concretados en la humildad, sencillez, mortificaci\u00f3n, manse\u00addumbre y caridad o celo, san Vicente no tiene m\u00e1s remedio que penetrar en el misterio de la Trinidad. Y al analizar el misterio va recordando todo lo que hab\u00eda escuchado a B\u00e9rulle y le\u00eddo en sus libros sobre la Trinidad.<\/p>\n<p>La necesidad de creer en el misterio de la Trinidad para sal\u00advarse, era una teor\u00eda com\u00fan a casi toda la teolog\u00eda de entonces, siguiendo a san Agust\u00edn, san Atanasio y a santo Tom\u00e1s&#8217;. Vicen\u00adte de Pa\u00fal acepta esta doctrina (I, 181-2). Ya en el Reglamento de la Caridad de Ch\u00e1tillon inculca a las se\u00f1oras la devoci\u00f3n a la Trinidad y mandar\u00e1 a los misioneros y a las Hermanas que ense\u00ad\u00f1en al pueblo este misterio. No extra\u00f1a, por tanto, que en los documentos de la aprobaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y en sus Reglas, pusiera como un objetivo <em>promover el culto a la Trinidad <\/em>y <em>a la Encarnaci\u00f3n <\/em>(X, 308, 321, RC. cp. X, 2).<\/p>\n<p>Me impresiona m\u00e1s c\u00f3mo se adentra a explicar el misterio, considerando la Trinidad, al igual que B\u00e9rulle, como un misterio de relaciones entre las tres Personas: el Padre es la fuente y el origen de toda espiritualidad, que consiste en incorporarnos a la Humanidad de Jesucristo, y es el Esp\u00edritu Santo quien nos incor\u00adpora a ella: \u00ab[El Padre] trabaja desde toda la eternidad dentro de s\u00ed mismo por la generaci\u00f3n eterna de su Hijo, que jam\u00e1s dejar\u00e1 de engendrar. El Padre y el Hijo no han dejado nunca de dialo\u00adgar, y ese amor mutuo ha producido eternamente al Esp\u00edritu Santo, por el que han sido, son y ser\u00e1n distribuidas todas las gra\u00adcias a los hombres\u00bb (IX, 444). Y hasta penetra tanto o m\u00e1s que B\u00e9rulle en la inhabitaci\u00f3n de la Trinidad en el hombre, dentro del cual incesante y eternamente se est\u00e1 realizando \u2014por decirlo de una manera material\u2014 el origen de las tres divinas Personas: \u00abEl alma que ama a nuestro Se\u00f1or es la morada del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, donde el Padre engendra perpetuamente a su Hijo y donde el Esp\u00edritu Santo es producido incesantemente por el Padre y el Hijo\u00bb (XI, 737). Y si la Compa\u00f1\u00eda ha sido fundada por la Trinidad, sus miembros han de vivir unidos seg\u00fan el modelo de la uni\u00f3n trinitaria: \u00abVuestra Compa\u00f1\u00eda representa la uni\u00f3n de la Sant\u00edsima Trinidad&#8230; Lo que el Padre quiere, lo quie\u00adre tambi\u00e9n el Hijo; y son tan conformes que jam\u00e1s el Hijo quiere lo que no quiere el Padre; esto une perfectamente a estas dos divinas personas, que producen la tercera, que es el Esp\u00edritu Santo\u00bb (IX, 956). Dejando de lado la teor\u00eda, ha pasado de las relaciones trinitarias a la vida real de las comunidades: el traba\u00adjo y la uni\u00f3n de sus miembros que san Vicente considera insus\u00adtituible para la supervivencia y su felicidad, as\u00ed como para un servicio digno a los pobres: \u00abLas operaciones, aunque sean diversas y se atribuyan a cada una en particular, tienen relaci\u00f3n una con la otra, sin que por atribuir la sabidur\u00eda al Hijo y la bon\u00addad al Esp\u00edritu Santo se pretenda que el Padre est\u00e1 privado de estos dos atributos, ni que la tercera persona carezca del poder del Padre o de la sabidur\u00eda del Hijo\u00bb (X, 766). B\u00e9rulle no dec\u00eda otra cosa en el <em>Memorial de direcci\u00f3n, <\/em>seg\u00fan Krumenacker.<\/p>\n<p>Aunque san Vicente, al explicar las relaciones entre las Per\u00adsonas de la Trinidad, parece que sigue \u2014seg\u00fan \u00e9l\u2014 a san Francis\u00adco de Sales&#8217;, es s\u00f3lo en la uni\u00f3n de amor que hace amable y ape\u00adtecible la bondad divina que nos hace felices en el para\u00edso. En todo lo dem\u00e1s sigue a B\u00e9rulle. Hasta parece tener presente la imagen beruliana de Dios Padre, encerrado en su gabinete o des\u00adpacho, programando la Encarnaci\u00f3n del Hijo, cuando dice a las Hermanas que \u00abel Padre eterno cuando quiso enviar a su Hijo al mundo, le propuso todas las cosas que ten\u00eda que hacer y pade\u00adcer&#8230; Su Padre le dijo: \u00abPermitir\u00e9 que seas despreciado y recha\u00adzado por todos, que Herodes te haga huir desde tus primeros a\u00f1os, que seas tenido por un idiota, que recibas maldiciones por tus obras milagrosas; en una palabra, permitir\u00e9 que todas las criaturas se pongan contra ti\u00bb. Y el Hijo le respondi\u00f3: \u00abPadre, har\u00e9 todo lo que me mandes\u00bb (IX, 717-8). Es decir, a san Vicen\u00adte le sobrecoge el anonadamiento humilde y obediente de Cristo, y se lo pone como modelo a misioneros y Hermanas.<\/p>\n<p>Aparece nuevamente la personalidad de Vicente de Pa\u00fal. No se ata a la metaf\u00edsica de B\u00e9rulle ni a la psicolog\u00eda de san Fran\u00adcisco, \u00e9l, de nuevo pragm\u00e1tico, saca conclusiones pr\u00e1cticas para que sus colaboradores instituidos en comunidad puedan ayudar a los pobres lo mejor posible: uni\u00f3n y amor en comunidad, parti\u00adcipaci\u00f3n en los bienes y trabajos, igualdad entre todos los miem\u00adbros, renunciar a su propio juicio, etc.<\/p>\n<p><em>La voluntad de Dios<\/em><\/p>\n<p>Si en la primera edici\u00f3n de la Vida de san Vicente, Abelly pone <em>la imitaci\u00f3n de Cristo <\/em>como el monocarril por donde circula el tren de la espiritualidad de san Vicente, en la siguiente edici\u00f3n, tres a\u00f1os despu\u00e9s, seguramente siguiendo las indicaciones de los misioneros que hab\u00edan conocido a Vicente de Pa\u00fal, a\u00f1ade acer\u00adtadamente un segundo carril: <em>cumplir en todo la voluntad del Padre&#8217;. <\/em>La lectura de las dos frases le da motivo a J. Kapusciak \u2014con el que estoy totalmente de acuerdo\u2014 de poner como princi\u00adpio unificador de la espiritualidad y de la acci\u00f3n de san Vicente, <em>cumplir la voluntad de Dios a imitaci\u00f3n de Jesucristo.<\/em><\/p>\n<p>El P. Dodin en un resumen a la conferencia que dio san Vicente a los misioneros explicando las Reglas comunes, dice que se inspir\u00f3 para esta conferencia en el libro <em>La Regla de per\u00adfecci\u00f3n <\/em>del capuchino Benito de Canfield. El P. McCullen se\u00f1ala tres influencias en la mentalidad de san Vicente sobre la voluntad de Dios: Canfield, San Francisco de Sales y B\u00e9rulle. San Vicente rechaza a san Francisco y a B\u00e9rulle, qued\u00e1ndose con Canfield. Sin embargo d\u00edas despu\u00e9s hablar\u00e1 de la indiferencia siguiendo a san Francisco de Sales, aunque dando a la indiferen\u00adcia el sentido activo de disponibilidad. La idea beruliana de la <em>pureza de intenci\u00f3n <\/em>la rechaza san Vicente por ser muy sutil, pero en el fondo la influencia de B\u00e9rulle es fuerte, pues de \u00e9l toma el influjo de la persona viva de Jesucristo que vino al mundo a cumplir la voluntad de su Padre, siendo est\u00edmulo y modelo de nuestro anonadamiento, humildad y obediencia ante el querer de Dios, repite continuamente san Vicente.<\/p>\n<p>San Vicente, aunque en algunos momentos d\u00e9 un sentido m\u00eds\u00adtico al cumplimiento de la voluntad de Dios, siempre tiene pre\u00adsente un sentido asc\u00e9tico de santidad, como expuse el a\u00f1o pasa\u00addo aqu\u00ed mismo, en Salamanca. Me lo confirmaba el hecho de que san Vicente en las Reglas (c. II, art. 3) y en la conferencia que analiza el art\u00edculo sobre la Voluntad de Dios, solamente se detie\u00adne en las dos primeras partes de la <em>Regla de Perfecci\u00f3n, <\/em>y de \u00e9stas, en su parte asc\u00e9tica, aunque maneja una edici\u00f3n que inclu\u00adye tambi\u00e9n la tercera parte sobre la uni\u00f3n supereminente.<\/p>\n<p>Sin embargo, pienso que el influjo m\u00e1s fuerte lo recibi\u00f3 del ambiente social, popular y, sobre todo, religioso, que respiraban todos los espirituales de entonces. Ante tantas calamidades, gue\u00adrras y enfermedades de origen desconocido contra las cuales los hombres y la ciencia se sent\u00edan impotentes, aquella gente religio\u00adsa se lo atribu\u00eda al querer de Dios; la gente consideraba el mundo dirigido por la Voluntad divina que por medio de su Providencia actuaba castigando con guerras y cat\u00e1strofes naturales o pre\u00admiando con la paz y buenas cosechas. Al hombre, arrepentido o agradecido, s\u00f3lo le tocaba aceptar el benepl\u00e1cito divino sin <em>ade\u00adlantarse a su providencia (1, <\/em>131s). Algunas veces san Vicente a\u00f1ade expresiones m\u00edsticas, tomadas de B\u00e9rulle, Canfield y de san Francisco de Sales, identificando el querer de Dios con su amor benevolente al mundo, pero en el fondo nunca abandon\u00f3 la interpretaci\u00f3n asc\u00e9tica de permanecer ante el querer de Dios como <em>los soldados a las \u00f3rdenes de los mandos o como los mulos ante su amo.<\/em><\/p>\n<p><em>La naturaleza humana<\/em><\/p>\n<p>Al considerar la naturaleza humana se coloca en las ant\u00edpodas del optimismo humanista salesiano, y pone en el cimiento de su espiritualidad la piedra de B\u00e9rulle renanoflamenco: La naturale\u00adza humana ante Dios es la nada y est\u00e1 inclinada al mal.<\/p>\n<p>En la concepci\u00f3n pesimista de la naturaleza humana que con\u00adtagian los escritos de san Agust\u00edn y el Pseudo-Dionisio muy le\u00ed\u00addos en la primera mitad del siglo XVII, y que asume B\u00e9rulle y toda la Escuela Francesa, le hace exclamar a Vicente de Pa\u00fal fra\u00adses duras, alejadas de la concepci\u00f3n moderna que tenemos del hombre: \u00abLa miseria del hombre es tan grande que, si no hay alg\u00fan ant\u00eddoto para su alma, f\u00e1cilmente se deja arrastrar por sus malas inclinaciones y sus sentimientos corrompidos y deprava\u00addos&#8230; \u00a1No somos m\u00e1s que gusanillos de la tierra, vapor de humo, saco lleno de suciedad y antros de mil malos pensamientos\u00bb (X, 41-44). Seguir la naturaleza es ir hacia abajo. Por eso no cues\u00adta ning\u00fan esfuerzo, dado que es como la corriente de agua que nos inclina a esas cosas. La religi\u00f3n cat\u00f3lica quiere cosas total\u00admente contrarias a la naturaleza; inclina a las cosas del cielo, a la pr\u00e1ctica de la virtud. La naturaleza me dice que mire las cosas de la tierra, que siga mis pasiones, que busque mis placeres; pero la raz\u00f3n me dice todo lo contrario&#8230; O sea, que si no seguimos mortific\u00e1ndonos continuamente y yendo contra nuestras inclina\u00adciones,&#8230; inmediatamente nos disipamos y vamos hacia abajo.<\/p>\n<p>S\u00ed, mis queridas hermanas, si no nos esforzamos incesantemen\u00adte en mortificar y en resistir a nuestras pasiones, ellas se apode\u00adrar\u00e1n de nosotros; y luego, siguiendo su impulso, viviremos seg\u00fan la naturaleza\u00bb (IX, 845). No se olvide que la gente hab\u00eda sido contagiada en cierto modo por el pesimismo natural del cal\u00advinismo y jansenismo.<\/p>\n<p><em>El sacerdocio<\/em><\/p>\n<p>Uno de los temas que m\u00e1s se ha resaltado en B\u00e9rulle y en su influencia sobre san Vicente de Pa\u00fal es el sacerdocio, que B\u00e9rulle llama presbiterado. No dudo que Vicente de Pa\u00fal, cuando se encontr\u00f3 con B\u00e9rulle, le escuchar\u00eda hablar de la grandeza del presbiterado, de que \u00e9l nunca quiso ser religioso sino sacerdote secular. Le impresionar\u00eda o\u00edrle decir que la Iglesia estaba en decadencia por los malos sacerdotes y que, para renovar la Igle\u00adsia, hab\u00eda que empezar por reformar al clero, lo cual le llevar\u00eda a fundar el Oratorio, una asociaci\u00f3n de sacerdotes seculares sin votos, que proporcion\u00f3 much\u00edsimos profesores a los seminarios que se fundaron por entonces. Pero toda esta mentalidad era <em>lugar com\u00fan <\/em>en la sociedad y entre los sacerdotes. Desde el siglo xiv era el grito continuamente repetido de toda la cristiandad, <em>reformar la Iglesia en la cabeza <\/em>y <em>en los miembros, <\/em>como se manifest\u00f3 en el Concilio de Constanza. A esta reforma se entre\u00adg\u00f3 B\u00e9rulle, pero tambi\u00e9n La Rochefoucauld, Bourdoise, Condren, Bourgoing, Olier y san Vicente de Pa\u00fal. Bien sab\u00edan que en ese grito se apoy\u00f3 Lutero para justificar su reforma.<\/p>\n<p>Pienso que B\u00e9rulle no aport\u00f3 ideas nuevas a la teolog\u00eda del sacerdocio, a no ser la idea de la gran dignidad del sacerdote en s\u00ed mismo, por participar del sacerdocio de Cristo y no por el ministerio sacerdotal ni por pertenecer a la jerarqu\u00eda eclesial, considerando, por ello, al sacerdocio superior al estado religioso. Es decir, la gran intuici\u00f3n de B\u00e9rulle fue dar unidad a la natura\u00adleza y a la funci\u00f3n ministerial de los sacerdotes como participa\u00adci\u00f3n del sacerdocio \u00fanico y eterno de Cristo que los elige como instrumentos suyos para la santificaci\u00f3n de los hombres. Acaso su siglo pudo considerar moderna la visi\u00f3n jer\u00e1rquica del univer\u00adso, colocando a los sacerdotes en el orden superior de los que \u00abcomunican a los fieles el esp\u00edritu, la luz y la gracia de Jes\u00fas\u00bb, resaltando la misi\u00f3n de mediaci\u00f3n del sacerdote, como participa\u00adci\u00f3n de la mediaci\u00f3n sacerdotal de Cristo. Pero esta idea, toma\u00adda del tratado del Pseudo Dionisio, <em>Sobre la Jerarqu\u00eda eclesi\u00e1s\u00adtica, <\/em>era asumida tambi\u00e9n por muchos otros te\u00f3logos.<\/p>\n<p>No cabe duda que san Vicente coincide o tiene ideas parecidas, pero creo que no fueron influenciadas por B\u00e9rulle, sino respiradas en todos los ambientes espirituales de la Iglesia y de la sociedad. Desde el Concilio de Trento era la doctrina tradicional. Sin embar\u00adgo, a san Vicente le qued\u00f3 en el fondo cierto poso beruliano que desarrollar\u00e1, sin pretenderlo, en una teolog\u00eda sacerdotal esparcida en sus cartas y conferencias y que de vez en cuando le brota al exterior en frases netamente berulianas, como la carta ya citada: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 feliz es usted, padre, por servir de instrumento en manos de Nuestro Se\u00f1or para formar buenos sacerdotes&#8230; ! Con eso desem\u00adpe\u00f1a usted el oficio del Esp\u00edritu Santo, que es el \u00fanico al que per\u00adtenece iluminar y encender los corazones; o mejor dicho, es ese Esp\u00edritu santo y santificador el que act\u00faa por medio de usted, ya que mora y obra en usted mismo, no s\u00f3lo para hacerle vivir de su vida divina, sino tambi\u00e9n para restablecer su misma vida y sus operaciones en esos se\u00f1ores, llamados al ministerio m\u00e1s alto que existe en la tierra, por el que tienen que ejercer las dos grandes vir\u00adtudes de Jesucristo, a saber, la religi\u00f3n para con su Padre y la cari\u00addad para con los hombres. As\u00ed pues, padre, mire a ver si hay en el mundo alguna tarea m\u00e1s necesaria y m\u00e1s apetecible que la suya\u00bb (VI, 370). 0 la conferencia a los misioneros sobre los miembros de la Congregaci\u00f3n. En esta conferencia se ve, por un lado, el esfuerzo de aplicar a los Hermanos laicos la doctrina salesiana de santificarse cada uno en su estado de vida, seg\u00fan la <em>Introducci\u00f3n a la Vida Devota, <\/em>y por otro, la teor\u00eda beruliana de la supremac\u00eda y dignidad del sacerdote, <em>cuyo car\u00e1cter es una participaci\u00f3n del sacerdocio eterno del Hijo de Dios, <\/em>uni\u00e9ndola a la teor\u00eda tradicio\u00adnal de la grandeza sacerdotal por su ministerio de <em>sacrificar el cuerpo de Cristo y la facultad de perdonar los pecados a los hom\u00adbres. Por tanto, hermanos m\u00edos, tened mucho cuidado en no que\u00adrer igualaron a los sacerdotes; no os mid\u00e1is nunca con ellos, y mucho menos vuestra condici\u00f3n con la suya.<\/em><\/p>\n<p>La secularidad de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n no fue copia\u00adda de B\u00e9rulle. Fue sencillamente resultado, por un lado, de las situaciones sociales y eclesiales que ya hab\u00edan visto otros funda\u00addores antes que B\u00e9rulle y san Vicente, como san Felipe Neri, C\u00e9sar Bus, Romillon, los Padres de la Doctrina cristiana, los Padres de Betarr\u00e1n<sup>54<\/sup>, y por otro, de circunstancias locales y per\u00adsonales, como el hecho de que la se\u00f1ora de Gondi no encontrara congregaciones que aceptaran misionar sus tierras. M\u00e1s a\u00fan, Vicente de Pa\u00fal se acerca m\u00e1s a Condren que a B\u00e9rulle al impo\u00adner los votos en la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los grandes temas berulianos que aparecen en los escritos de san Vicente como cimientos del edificio espiritual que levant\u00f3, hay otras ideas que nos recuerdan tambi\u00e9n a B\u00e9rulle. Por ejemplo, llamar a Jes\u00fas nuestro Padre, al igual que santa Luisa de Marillac; o la diversidad de carismas en las institucio\u00adnes religiosas: capuchinos, cartujos, jesuitas, Hijas de la Caridad, pa\u00fales, etc., expresada con palabras parecidas a las que emplea B\u00e9rulle; igualmente algunos puntos de la doctrina eucar\u00edstica o el bautismo como fundamento de la vida en Cristo. No se olvide que san Vicente cita tambi\u00e9n la famosa frase: \u00abVivo yo, pero no soy yo quien vive, sino que es Cristo el que vive en m\u00ed\u00bb (Ga 2, 20), que continuamente aparece en los escritos de B\u00e9rulle.<\/p>\n<p>Benito Mart\u00ednez. CEME 2008<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los CIMIENTOS DE LA ESPIRITUALIDAD DE SAN VICENTE DE PA\u00daL Aunque Dodin y otros autores insisten en la influencia que Vicente de Pa\u00fal recibi\u00f3 de san Francisco de Sales, pienso que hay unos rasgos en &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-berulle-v\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400778,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226],"tags":[],"class_list":["post-403614","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>SAN VICENTE DE PA\u00daL y BERULLE (V) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-berulle-v\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"SAN VICENTE DE PA\u00daL y BERULLE (V) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Los CIMIENTOS DE LA ESPIRITUALIDAD DE SAN VICENTE DE PA\u00daL Aunque Dodin y otros autores insisten en la influencia que Vicente de Pa\u00fal recibi\u00f3 de san Francisco de Sales, pienso que hay unos rasgos en ... 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