{"id":403572,"date":"2021-06-20T08:07:05","date_gmt":"2021-06-20T06:07:05","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403572"},"modified":"2021-05-15T18:08:14","modified_gmt":"2021-05-15T16:08:14","slug":"raices-campesinas-de-la-espiritualidad-vicenciana-iii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/raices-campesinas-de-la-espiritualidad-vicenciana-iii\/","title":{"rendered":"RA\u00cdCES CAMPESINAS DE LA ESPIRITUALIDAD VICENCIANA (III)"},"content":{"rendered":"<ol start=\"2\">\n<li>ITINERARIO DE VICENTE DE PA\u00daL HASTA ALCANZAR LA ILUMINACI\u00d3N DE SU VOCACI\u00d3N MISIONERA<\/li>\n<\/ol>\n<p>Pese a todo esfuerzo por seguir su camino, la evoluci\u00f3n espi\u00adritual y apost\u00f3lica del se\u00f1or Vicente s\u00f3lo puede ser rastreada, pero de ning\u00fan modo puntualizada con rigor. Tras lo dicho por Taveneaux, surgen espont\u00e1neas tres preguntas: \u00bfQu\u00e9 v\u00edas de espiritualidad nuevas abri\u00f3 el se\u00f1or Vicente al valorar la religio\u00adsidad de los sufridos campesinos? \u00bfQu\u00e9 experiencias le confir\u00admaron en su misi\u00f3n apost\u00f3lica y de qu\u00e9 medios se vali\u00f3 para dar forma a su pensamiento? Tales cuestiones obligan a retomar el camino seguido por el joven Vicente desde 1608 en que fija su residencia en Par\u00eds y comienza a tener relaciones con los princi\u00adpales promotores de la llamada \u00abescuela francesa de espirituali\u00addad\u00bb. De 1608 a 1633 en que damos por dise\u00f1ado su proyecto espiritual y apost\u00f3lico, pero de ninguna manera cerrado, pasaron 25 a\u00f1os de maduraci\u00f3n progresiva, en la que el a\u00f1o 1617 resulta clave en su decisi\u00f3n de convertirse al evangelio de la caridad misericordiosa y seguir las huellas de Jes\u00fas de Nazaret, evange\u00adlizador de los pobres.<\/p>\n<p>RUMBO HACIA UNA ESPIRITUALIDAD NUEVA<\/p>\n<p>Hacia 1608 el cl\u00e9rigo Vicente de Pa\u00fal se instala en Par\u00eds mientras atraviesa una dura crisis de fe, provocada acaso por la situaci\u00f3n de ociosidad en que se encontraba. En tal estado de prueba encamina sus pasos hacia el distinguido Pierre de B\u00e9ru-lle, a quien descubre la noche oscura en que se ve envuelto. B\u00e9rulle le orienta y le encamina a la parroquia de Clichy, en sus\u00adtituci\u00f3n de Francisco Bourgoing que ha decidido ingresar en la naciente comunidad del Oratorio. En 1612 tomaba posesi\u00f3n de la parroquia de Clichy, aldea pr\u00f3xima a Par\u00eds, donde se encontra\u00adr\u00e1 feliz en medio de campesinos parecidos a los de su tierra natal. Clichy dejar\u00e1 huella imborrable en su coraz\u00f3n, huella evocada m\u00e1s tarde con evidente emoci\u00f3n:<\/p>\n<p><em>\u00abYo he sido p\u00e1rroco de una aldea. Ten\u00eda un pueblo tan bueno y tan obediente para hacer todo lo que le mandaba que, cuando les dije que vinieran a confesarse los primeros domingos de mes, no deja\u00adron de hacerlo. Ven\u00edan y se confesaban, y cada d\u00eda iba viendo los progresos que hac\u00edan sus almas. Esto me daba tanto consuelo y me sent\u00eda tan contento, que me dec\u00eda a m\u00ed mismo: \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 feliz soy por poder tener este pueblo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La parroquia rural de Clichy le enciende en el deseo de dedi\u00adcarse, de por vida, a los aldeanos. Desde entonces le pareci\u00f3 entender que Dios le llamaba a trabajar entre la buena gente del campo cuya religiosidad carec\u00eda de formaci\u00f3n y convicciones s\u00f3lidas. Pero este primer chispazo sobre su futura misi\u00f3n necesi\u00adtaba convertirse en faro que le iluminara y confirmara en su vocaci\u00f3n misionera.<\/p>\n<p>TRES EXPERIENCIAS SIGNIFICATIVAS: GANNES-FOLLEVILLE, CH\u00c1TILLON LES DOMBES Y MONTMIRAIL-MARCHAIS<\/p>\n<p>Cinco aldeas misionadas por Vicente de Pa\u00fal constituyen otros tantos hitos de su itinerario que vendr\u00edan a encaminarle hacia su misi\u00f3n de ap\u00f3stol de los campos. Las dos primeras y las dos \u00faltimas forman parte de una misma experiencia apost\u00f3lica. Primero, obedece las indicaciones de B\u00e9rulle, en cuyas manos se hab\u00eda puesto, y se dirige a la familia Gondi: Felipe Manuel y Margarita de Silly, un matrimonio con inquietud espiritual por los habitantes de sus extensos dominios. Mientras permanece en Par\u00eds, habita en la mansi\u00f3n se\u00f1orial de los Gondi, haciendo de director de conciencia de la se\u00f1ora y preceptor de sus hijos. La verdad es que no se sent\u00eda satisfecho, aunque se viera rodeado de atenciones por parte del se\u00f1or de las galeras y de la piadosa Mar\u00adgarita, algo cargante, por cierto, y preocupada de su situaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>Era el 25 de enero de 1617 cuando acompa\u00f1ando a dicho matrimonio en una de sus correr\u00edas por tierras de Picard\u00eda, pre\u00addica un serm\u00f3n a los campesinos sobre la confesi\u00f3n general, en vista de lo sucedido con un moribundo de Gannes pocos d\u00edas antes. Dios bendijo sus palabras y aquellos buenos aldeanos corrieron en masa a confesar sus culpas. El hecho impresion\u00f3 vivamente al se\u00f1or Vicente, que pondera ante sus compa\u00f1eros la trascendencia de lo sucedido:<\/p>\n<p><em>\u00abAquel fue el primer serm\u00f3n de la Misi\u00f3n y el \u00e9xito que Dios le dio el d\u00eda de la conversi\u00f3n de san Pablo. Dios hizo esto no sin sus designios en tal d\u00eda\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de esto, comenta Jos\u00e9 M\u00aa Rom\u00e1n: \u00abFue una revelaci\u00f3n. Vicente sinti\u00f3 que aqu\u00e9lla era su misi\u00f3n, aqu\u00e9lla era para \u00e9l la obra de Dios: llevar el Evangelio al pobre pueblo cam\u00adpesino. No fund\u00f3 nada aquel d\u00eda. Acaso, ni siquiera tuvo la idea de que hiciera falta una fundaci\u00f3n\u00bb. Hay que esperar todav\u00eda unos a\u00f1os para que su carisma de fundador de la Misi\u00f3n quede manifiesto y florezca en \u00e9l la semilla plantada por el Esp\u00edritu. De hecho, el serm\u00f3n de Folleville se\u00f1ala la fecha del nacimiento de la Misi\u00f3n, que pasar\u00eda a llamarse Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en 1625 y aprobada como tal por la bula <em>Salvatoris Nostri, <\/em>del Papa Urbano VIII, en 1633.<\/p>\n<p>La experiencia obtenida en Folleville se repite en otras aldeas cercanas donde predica misiones: Villepreux, Joigny&#8230; La predi\u00adcaci\u00f3n del se\u00f1or Vicente es catequ\u00e9tica, a base de preguntas y respuestas, como lo requer\u00edan aquellas gentes ignorantes y por\u00adque lo que \u00e9l buscaba era, ni m\u00e1s ni menos, que todos quedaran instruidos y movidos a la conversi\u00f3n. As\u00ed lo demuestra el esque\u00adma de sus dos sermones m\u00e1s antiguos que nos han llegado sobre el catecismo y la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>En agosto de ese mismo a\u00f1o 1617 tomaba posesi\u00f3n de la parro\u00adquia rural de Ch\u00e1tillon, a las \u00f3rdenes tambi\u00e9n de B\u00e9rulle. Aqu\u00ed estalla el primer brote de la Caridad y su primer Reglamento en el que quedar\u00eda perge\u00f1ado el genio organizador de su autor, pero sobre todo su esp\u00edritu de caridad con los campesinos enfermos. Tal Reglamento, modelo de previsi\u00f3n y de sensibilidad servir\u00e1 de base para otros muchos que vengan sobre la marcha de los aconteci\u00admientos y encuentros con personas atra\u00eddas por la caridad. Esta vez ser\u00e1 a las Hermanas a quienes se lo desvele:<\/p>\n<p><em>\u00abEstando cerca de Lyon en una peque\u00f1a ciudad en donde la Provi\u00addencia me hab\u00eda llevado para ser p\u00e1rroco, un domingo, como me estuviese preparando para celebrar la misa, vinieron a decirme que en una casa separada de las dem\u00e1s, a un cuarto de hora de all\u00ed, estaba todo el inundo enfermo, sin que quedase ni una sola perso\u00adna para asistir a las otras, y todas en una necesidad que es impo\u00adsible expresar. Esto me toc\u00f3 sensiblemente el coraz\u00f3n; no dej\u00e9 de decirlo en el serm\u00f3n con gran sentimiento, y Dios tocando el cora\u00adz\u00f3n de los que me escuchaban, hizo que se sintieran todos movidos <\/em><em>de compasi\u00f3n por aquellos pobres afligidos&#8230; Fue aquel el primer lugar en donde se estableci\u00f3 la Caridad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La breve estancia en Ch\u00e1tillon confirmar\u00eda su \u00abcarisma de fundador\u00bb, esta vez de la Caridad. Misi\u00f3n y Caridad avanzar\u00e1n en adelante juntas; no se concibe la Misi\u00f3n sin la implantaci\u00f3n de las Cofrad\u00edas de la Caridad, por m\u00e1s que se urjan y comple\u00adten ambas en a\u00f1os sucesivos; es un mismo carisma, con dos caras complementarias, que no se entender\u00edan sin contar con el \u00abcarisma del mismo fundador\u00bb.<\/p>\n<p>Hab\u00edan pasado tres a\u00f1os de su estancia en Ch\u00e1tillon cuando el se\u00f1or Vicente se persona en Montmirail en 1620. Aqu\u00ed se encuentra con tres hugonotes, de los que dos de ellos vuelven al catolicismo. El tercero, m\u00e1s reacio a la predicaci\u00f3n, argumenta al misionero que no cree en que el Esp\u00edritu Santo gu\u00ede a su Igle\u00adsia, pues es patente el abandono de los campesinos por parte de sus pastores espirituales, que adem\u00e1s afeaban el rostro de la Igle\u00adsia con sus vicios e ignorancia. Esto era tan cierto, que le lleva\u00adr\u00eda a decir al propio se\u00f1or Vicente: <em>\u00abLa Iglesia no tiene peores enemigos que los sacerdotes\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Antes de cumplirse el a\u00f1o de la misi\u00f3n de Montmirail, Vicen\u00adte misionaba Marchais. Fue entonces cuando aquel hugonote incr\u00e9dulo sali\u00f3 al paso del misionero, revel\u00e1ndole su decisi\u00f3n de entrar en la Iglesia: <em>\u00abAhora he visto que el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a la Iglesia romana, ya que se preocupa de la instrucci\u00f3n y salva\u00adci\u00f3n de estos pobres aldeanos\u00bb. <\/em>\u00bfNecesitaba el se\u00f1or Vicente de m\u00e1s se\u00f1ales para abrazarse con su misi\u00f3n de evangelizador de los campos?<\/p>\n<p>Pero antes de avanzar m\u00e1s, dediquemos un breve recuerdo al a\u00f1o 1617, a\u00f1o del viraje espiritual y apost\u00f3lico de Vicente de Pa\u00fal: a\u00f1o de su conversi\u00f3n o vuelta al Evangelio, a\u00f1o de la ilu\u00adminaci\u00f3n de su verdadera misi\u00f3n de ap\u00f3stol de los aldeanos, a\u00f1o de la manifestaci\u00f3n del carisma de fundador. Su vuelta al Evan\u00adgelio no fue s\u00fabita ni obedeci\u00f3 a una revelaci\u00f3n extraordinaria obtenida en la oraci\u00f3n, sino progresiva y confirmada por la expe\u00adriencia de los acontecimientos misionales. La experiencia es la se\u00f1al inconfundible de la prudencia vicenciana, que no arriesga\u00adba nada sin haberlo probado antes. Fue en contacto con los pobres campesinos como descubri\u00f3 la voluntad de Dios sobre su vida. Y en conformidad con tal descubrimiento, reorienta su misi\u00f3n y conducta seg\u00fan las m\u00e1ximas evang\u00e9licas. Ciertamente, hubo de renunciar a sus antiguas ambiciones de prestigio y bien\u00adestar sociales.<\/p>\n<p>Y junto a 1617 no separemos el a\u00f1o 1633, crucial tambi\u00e9n en la vida de Vicente de Pa\u00fal, pues no s\u00f3lo obtiene, tal a\u00f1o, la apro\u00adbaci\u00f3n pontificia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, sino la fun\u00addaci\u00f3n de las Conferencias de los Martes y la de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, por cierto de origen campesino en su mayor\u00eda, fruto sazonado de aquella primera Cofrad\u00eda de la Cari\u00addad de Ch\u00e1tillon.<\/p>\n<p>Si tomamos al pie de la letra lo que dijo de s\u00ed mismo, en rela\u00adci\u00f3n con las fundaciones de la Misi\u00f3n y de la Caridad, resulta que no tuvo ni arte ni parte en el nacimiento de esas comunida\u00addes. M\u00e1s bien, fue el mismo Dios quien puso la mano en su obra, dando origen a tales congregaciones. Y esto lo repite hasta la saciedad siempre que tiene que explicar c\u00f3mo nacieron en el tiempo. Tal es as\u00ed, que llega a quedar sorprendido y no saber <em>\u00abqu\u00e9 parte ha tenido en ello y que le parece un sue\u00f1o todo lo que ve\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Su radio de acci\u00f3n \u00edbase extendiendo d\u00eda tras d\u00eda, pero no por eso dejaba de salir a los pueblos a predicar el Evangelio, porque, como dir\u00e1 de muchas maneras: <em>\u00abEl pobre pueblo del campo se muere de hambre y se condena\u00bb. <\/em>Lo lleva tan dentro de s\u00ed que, en octubre de 1654, cuando s\u00f3lo le faltaban seis a\u00f1os para expi\u00adrar, escrib\u00eda a un sacerdote de su Congregaci\u00f3n ante los buenos resultados de las misiones:<\/p>\n<p><em>\u00abCiertamente, no soy capaz de call\u00e1rmelo; es necesario que le diga con toda sencillez que esto me da nuevos y grand\u00edsimos deseos de poder, en medio de mis peque\u00f1os achaques, ir a acabar mi vida en un chaparral, trabajando en alguna aldea, pues me parece que ser\u00eda mucho m\u00e1s feliz si Dios me concediera esa gracia&#8217;.<\/em><\/p>\n<p>El trato frecuente con los campesinos le ayud\u00f3 a crecer en la simpat\u00eda hacia ellos y ayudarles de todas las formas, espirituales y materiales, porque conoc\u00eda bien sus necesidades reales. Ya en 1643, en plena actividad, pod\u00eda asegurar:<\/p>\n<p><em>\u00abNuestro trabajo durante largos a\u00f1os ha sido entre los aldeanos, hasta el punto de que nadie los conoce mejor que los sacerdotes de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>ENCUENTROS CON AUTORES Y OBRAS ESPIRITUALES<\/p>\n<p>Entre tanto se percibe una gran inquietud espiritual en el fun\u00addador de la Misi\u00f3n y de la Caridad. A la par que descubre la cari\u00addad de Jesucristo evangelizador, el \u00abpobre pueblo\u00bb sale a su encuentro habl\u00e1ndole del sufrimiento que padece ante las adver\u00adsidades de la vida. Para discernir su misi\u00f3n, Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda conversado con maestros sabios y experimentados. Por una parte, B\u00e9rulle pilotaba la Escuela del misticismo en Francia, m\u00e1xima representaci\u00f3n de la <em>M\u00edstica renano-flamenca, <\/em>de tendencia abstracta, que Benito de Canfield hab\u00eda resaltado en su obra la <em>Regla de perfecci\u00f3n <\/em>sobre la voluntad de Dios. El se\u00f1or Vicen\u00adte la leer\u00e1 con atenci\u00f3n y la tendr\u00e1 en cuenta cuando componga las <em>Reglas Comunes o Constituciones <\/em>de su Congregaci\u00f3n, aun\u00adque no incorporar\u00e1 en \u00e9stas la \u00faltima parte de la obra de Canfield <em>\u00absobre la voluntad de Dios esencial y vida supereminente\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Pese a la prestancia intelectual y moral de B\u00e9rulle, Vicente no sintoniza con las aspiraciones del gran cardenal, excelente expo\u00adsitor de los distintos estados del Hijo de Dios. Su destino era otro distinto del Oratorio y tend\u00eda a una vida espiritual m\u00e1s pr\u00e1ctica y menos abstracta. Por eso, entre otras razones, se ir\u00e1 apartando de B\u00e9rulle para entrar en relaciones con Andr\u00e9 Duval.<\/p>\n<p>B\u00e9rulle, mentor de una aristocracia espiritual, proven\u00eda de la nobleza y ten\u00eda casi en olvido la religi\u00f3n de los pobres campesi\u00adnos. Era adem\u00e1s absorbente en sus decisiones, como lo explica el hecho de querer imponer un cuarto voto, el de esclavitud, a Mme. Acarie y a las carmelitas tra\u00eddas de Espa\u00f1a. Lleg\u00f3 incluso a oponerse a la aprobaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Vicente, en cambio, guardar\u00e1 hacia \u00e9l un gran agradecimiento, pero sin desvelar las razones que le indujeron a separarse de \u00e9l y elegir a Andr\u00e9 Duval, doctor de la Sorbona, como director y confesor.<\/p>\n<p>Duval, no menos sabio que B\u00e9rulle y uno de los directores del Carmelo, sintonizaba m\u00e1s con las inquietudes de una espirituali\u00addad de la acci\u00f3n. Aunque era hijo de un abogado al Parlamento, el talante de Duval era sencillo y conoc\u00eda bien las necesidades urgentes de los aldeanos. As\u00ed que apoy\u00f3 desde el primer momen\u00adto la fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y el compromi\u00adso apost\u00f3lico de su dirigido&#8217;. Este es el hecho apuntado ya por Calvet en el art\u00edculo sobre su confesor. Con el apoyo del Dr. Duval, \u00abcuyos consejos eran \u00f3rdenes para el se\u00f1or Vicente\u00bb, \u00e9ste rompe lanzas en el campo espiritual.<\/p>\n<p>El aprecio que mostraba hacia Duval era conocido de todos, no s\u00f3lo porque hab\u00eda ordenado que un cuadro suyo figurara en el recibidor de San L\u00e1zaro, sino por su sabidur\u00eda y experiencia en asuntos de la Iglesia. As\u00ed lo confirmaba en la carta dirigida a Francisco Du Coudray, destacado en Roma para conseguir la aprobaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. M\u00e1s impresi\u00f3n le produjo al se\u00f1or Vicente, si cabe, la palabra que oyera a Duval acerca del amor a Dios demostrado por los pobres campesinos:<\/p>\n<p><em>\u00abEl buen se\u00f1or Duval me dec\u00eda un d\u00eda: Padre, los pobres nos dis\u00adputar\u00e1n alg\u00fan d\u00eda el para\u00edso y nos lo arrebatar\u00e1n, porque existe una gran diferencia entre su manera de amar a Dios y la nuestra. Su amor se realiza, como el de Nuestro Se\u00f1or, en el sufrimiento, en las humillaciones, en el trabajo y en la conformidad con la voluntad de Dios. Y el nuestro, si es que tenemos alguno, \u00bfen qu\u00e9 se da a conocer? \u00bfQu\u00e9 es lo que hacemos que lleve el sello de ese verdadero amor?\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Por otra parte, soplaban los vientos de la <em>\u00abDevoci\u00f3n moder\u00adna\u00bb <\/em>como reacci\u00f3n contra la escuela abstracta; su representante podr\u00eda ser Tom\u00e1s de Kempis, autor de la <em>Imitaci\u00f3n de Cristo. <\/em>A este movimiento se apuntar\u00e1n muchos autores de distintas nacionalidades, entre ellos el jesuita espa\u00f1ol, P. Alonso Rodr\u00ed\u00adguez, cuya obra <em>Ejercicio de perfecci\u00f3n <\/em>y <em>virtudes cristianas <\/em>conoc\u00eda bien el se\u00f1or Vicente, lo mismo que <em>Gu\u00eda de pecadores <\/em>del P. Granada.<\/p>\n<p>Una tercera corriente, sostenida por Francisco de Sales, cono\u00adcida con el nombre de \u00abhumanismo devoto\u00bb, se situaba en medio de las dos anteriores, equilibrando los extremos de la balanza.<\/p>\n<p>Sus obras, <em>Introducci\u00f3n a la vida devota y Tratado del amor de Dios, <\/em>hicieron \u00e9poca. A Vicente de Pa\u00fal le entusiasmaba su lec\u00adtura y m\u00e1s a\u00fan la persona misma del santo obispo que hac\u00eda tan atrayente la aspiraci\u00f3n a la santidad. Del <em>Tratado del amor de Dios <\/em>declarar\u00e1:<\/p>\n<p><em>\u00abYo he procurado con todo inter\u00e9s que se leyera en nuestra comu\u00adnidad como remedio universal para todos los l\u00e1nguidos, como aguij\u00f3n para los perezosos, como est\u00edmulo del amor, como escala para la perfecci\u00f3n. \u00a1Ojal\u00e1 todos lo manejasen con la dignidad que se merece! No habr\u00eda nadie que pudiera escaparse de su ardor!\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Pese a tan excelentes maestros, de los que Vicente de Pa\u00fal no tiene reparos en tomar prestados algunas palabras y pensamien\u00adtos, adapt\u00e1ndolos seg\u00fan convenga a los fines de la Misi\u00f3n y de la Caridad, porque es un ecl\u00e9ctico en materia doctrinal y muy libre para llevar a cabo su proyecto como demostraci\u00f3n de una aut\u00e9ntica vida espiritual, aparecer\u00e1, sin embargo, en la historia escrita de la espiritualidad, o se pondr\u00e1 en duda, como un depen\u00addiente de B\u00e9rulle o de Francisco de Sales. Ello es debido, en gran parte, a que no escribi\u00f3 tratado alguno estructurado de vida espiritual, limit\u00e1ndose s\u00f3lo a animar, con su abundante palabra y ejemplo, a vivir comprometido en la misi\u00f3n de Jesucristo evangelizador, a quien ve sobre todo actuando en las aldeas.<\/p>\n<p>Es bien sabido que la doctrina vicenciana se centra y desarro\u00adlla en torno al seguimiento de Jesucristo encarnado y crucifica\u00addo por amor al Padre y a los hombres. Jes\u00fas es para \u00e9l ante todo el Evangelizador de los pobres de las aldeas, el Enviado o Misio\u00adnero del Padre, lleno de amor misericordioso y compasivo hacia los afligidos. El Evangelio y la vida son su fuente de inspiraci\u00f3n continua, por encima de todas las dependencias y comentarios que pudo encontrar en los autores espirituales en boga. Dir\u00e1, por ejemplo, del amor de Cristo a la humanidad:<\/p>\n<p><em>\u00abS\u00f3lo arrastrado por el amor a las criaturas dej\u00f3 el trono de su Padre para venir a tomar un cuerpo sujeto a las debilidades. \u00bfY para qu\u00e9? Para establecer entre nosotros por su ejemplo y su pala\u00adbra la caridad con el pr\u00f3jimo. Este amor fue el que lo crucific\u00f3 y el que hizo esta obra admirable de nuestra redenci\u00f3n. Si tuvi\u00e9ramos un poco de ese amor, \u00bfnos quedar\u00edamos con los brazos cruzados? \u00bfDejar\u00edamos morir a todos esos que podr\u00edamos asistir? No, la cari\u00addad no puede permanecer ociosa\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Las dependencias de Vicente de Pa\u00fal respecto a otros maes\u00adtros no le privan de originalidad, como vamos a ver. En la obra de Juan Bautista Boudignon, <em>Vicente de Pa\u00fal, modelo de hom\u00adbres de acci\u00f3n <\/em>y <em>de obras, <\/em>de 1886, ya destacaba el disc\u00edpulo independiente, roturador de una espiritualidad centrada en la pr\u00e1ctica del \u00abevangelio de la caridad\u00bb. El que comenz\u00f3 siendo un hombre activo por naturaleza, acabar\u00eda en un santo de la acci\u00f3n caritativo-social, en un m\u00edstico del amor a los pobres.<\/p>\n<p>Fue Juan Calvet el primero en llegar, en 1903, al meollo de la originalidad vicenciana, al hacer cr\u00edtica de la opini\u00f3n de sus maestros: \u00ab&#8230;A pesar de todo su tiempo, a pesar de todos sus ami\u00adgos, a pesar de san Francisco de Sales que tambi\u00e9n le hab\u00eda\u00a0 arrastrado, a pesar de B\u00e9rulle que ha hecho de su Oratorio una escuela de ascetismo aristocr\u00e1tico, a pesar la corriente que empu\u00adjar\u00e1 pronto hacia Port-Royal, a pesar de su confesor Duval que ve la perfecci\u00f3n cristiana en el Carmelo y en Mme. Acarie. Esta idea \u00e9l la ha extra\u00eddo de su indefectible buen sentido y de su sen\u00adtimiento muy agudo de la realidad; ninguno como \u00e9l, al princi\u00adpio del siglo xvii, ha comprendido las necesidades religiosas de Francia&#8230; \u00c9l, hijo de un campesino, ha vivido la vida dura del campo, \u00e9l ha sentido confusamente en s\u00ed mismo y a su alrededor las aspiraciones del alma popular&#8230; San Vicente, mucho antes del siglo xix, hab\u00eda comprendido y desarrollado, sin decirlo, el aspecto social de la religi\u00f3n cristiana&#8230; Desde el punto de vista del sentimiento religioso un cr\u00edtico eminente \u2014se trata de Fortu-nat Strowski\u2014 juzga que san Vicente ha completado la doctrina de san Francisco de Sales&#8230;, poniendo de relieve la pr\u00e1ctica de las virtudes humildes y s\u00f3lidas, el huso y la rueca&#8230; De haber fal\u00adtado san Vicente de Pa\u00fal, se adivina lo que habr\u00eda faltado al cato\u00adlicismo a pesar de san Francisco de Sales\u00bb.<\/p>\n<p>Si esto es as\u00ed, no deja de extra\u00f1ar un tanto que Henri Bremond afirmara en 1923, veinte a\u00f1os despu\u00e9s de lo dicho por Calvet: \u00abNo es el amor a los hombres lo que le ha conducido a la santidad, es m\u00e1s bien la santidad lo que le ha convertido verda\u00addera y eficazmente en hombre caritativo; no son los pobres los que le han entregado a Dios, sino Dios, por el contrario, quien le ha devuelto a los pobres. Quien le ve m\u00e1s fil\u00e1ntropo que m\u00edsti\u00adco, quien no le ve ante todo m\u00edstico, se imagina un Vicente de Pa\u00fal que no existi\u00f3 jam\u00e1s&#8230; Si no le falta la vida interior, lo debe, despu\u00e9s de Dios, a los ejemplos y lecciones de su primer maes\u00adtro Monsieur de B\u00e9rulle. El m\u00e1s grande de nuestros hombres de acci\u00f3n nos lo ha dado el misticismo\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de lo que sabemos, no se sostiene totalmente el jui\u00adcio de Bremond, aunque contenga gran parte de verdad. Los pobres campesinos ayudaron al se\u00f1or Vicente a encontrarse con sus modestos or\u00edgenes y a descubrir a Jesucristo evangelizador de los aldeanos. El fallo de Bremond estuvo en dejarse llevar de su visi\u00f3n particular sobre el \u00absentimiento religioso\u00bb, en su con\u00adcepto restringido del \u00abmisticismo\u00bb y en hacer depender al hom\u00adbre y santo, que era el fundador de la Misi\u00f3n y de la Caridad, de las consignas de B\u00e9rulle.<\/p>\n<p>Pero ya en 1923, apenas aparecida la obra de Bremond, el jesuita Pierre Defrennes hizo esta atinada observaci\u00f3n que debe tenerse en cuenta y que servir\u00e1 de base a posteriores investiga\u00adciones sobre la espiritualidad vicenciana: \u00abNosotros vemos en particular al se\u00f1or Vicente mucho m\u00e1s fiel a su gracia que Bremond no quiere decir, no s\u00f3lo muy libre sino uno de los m\u00e1s independientes que hayan aparecido\u00bb.<\/p>\n<p>Bremond no quiso decir, por ejemplo, algo que caracteriza la misi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal: que <em>\u00abseg\u00fan el camino ordinario de la Providencia, Dios quiere salvar a los hombres por medio de otros hombres, y nuestro Se\u00f1or se hizo \u00e9l mismo hombre para compadecemos y salvarnos a todos\u00bb. <\/em>En buena medida, la expresi\u00f3n de San Ireneo, <em>\u00abgloria Dei, vivens homo\u00bb, <\/em>la gloria de Dios consiste en que el hombre viva y alcance su plenitud, encuentra respuesta adecuada en la misi\u00f3n del se\u00f1or Vicente, que supo abrir, en la pr\u00e1ctica del amor, senderos luminosos a la antropolog\u00eda teol\u00f3gica y por ende a la espiritualidad cristiana.<\/p>\n<p>La independencia y libertad del se\u00f1or Vicente y, por consi\u00adguiente, su originalidad en materia espiritual parte de la conside\u00adraci\u00f3n que hacemos del t\u00e9rmino \u00abm\u00edstica\u00bb, reservado hasta enton\u00adces para explicar los grados extraordinarios de oraci\u00f3n. Nosotros entendemos por m\u00edstica, en el sentido genuino de la palabra, la participaci\u00f3n \u00edntima del misterio divino: misterio y m\u00edstica pro\u00adceden de una misma ra\u00edz. Trasladado su sentido al cristianismo, dice experiencia de la divinidad y humanidad del Hijo de Dios encarnado en la naturaleza humana. Seg\u00fan esto, el sentido res\u00adtringido que Bremond da misticismo y atribuye a Vicente de Pa\u00fal no llega a explicar la fe y experiencia de san Vicente, pues tan m\u00edstico puede ser un monje arrobado en \u00e9xtasis, como un ap\u00f3s\u00adtol de campa\u00f1a, si bien sus experiencias son distintas. El se\u00f1or Vicente es un m\u00edstico que participa de la cruz salvadora de Cris\u00adto descubierta adem\u00e1s en el sufrimiento de los pobres aldeanos.<\/p>\n<p>Antonino Orcajo<\/p>\n<p>CEME 2008<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ITINERARIO DE VICENTE DE PA\u00daL HASTA ALCANZAR LA ILUMINACI\u00d3N DE SU VOCACI\u00d3N MISIONERA Pese a todo esfuerzo por seguir su camino, la evoluci\u00f3n espi\u00adritual y apost\u00f3lica del se\u00f1or Vicente s\u00f3lo puede ser rastreada, pero de &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/raices-campesinas-de-la-espiritualidad-vicenciana-iii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400152,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[226],"tags":[],"class_list":["post-403572","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>RA\u00cdCES CAMPESINAS DE LA ESPIRITUALIDAD VICENCIANA (III) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/raices-campesinas-de-la-espiritualidad-vicenciana-iii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"RA\u00cdCES CAMPESINAS DE LA ESPIRITUALIDAD VICENCIANA (III) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"ITINERARIO DE VICENTE DE PA\u00daL HASTA ALCANZAR LA ILUMINACI\u00d3N DE SU VOCACI\u00d3N MISIONERA Pese a todo esfuerzo por seguir su camino, la evoluci\u00f3n espi\u00adritual y apost\u00f3lica del se\u00f1or Vicente s\u00f3lo puede ser rastreada, pero de ... 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