{"id":403425,"date":"2021-05-07T08:37:19","date_gmt":"2021-05-07T06:37:19","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403425"},"modified":"2020-12-13T18:38:38","modified_gmt":"2020-12-13T17:38:38","slug":"juan-bautista-etienne-xxxv","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/juan-bautista-etienne-xxxv\/","title":{"rendered":"Juan-Bautista Etienne (XXXV)"},"content":{"rendered":"<p>El legado de Juan-Bautista \u00c9tienne: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 poder\u00edo y qu\u00e9 autoridad&#8230; tan cat\u00f3lica y tan francesa!\u00bb<\/p>\n<p>Seg\u00fan se acercaba al fin la <em>Notice, <\/em>\u00c9tienne aprovech\u00f3 una \u00faltima oportunidad para, \u00abcomo ense\u00f1anza a la posteridad\u00bb, resumir las \u00abpre\u00adciosas lecciones\u00bb encerradas \u00aben el providencial conjunto de circuns\u00adtancias que ha se\u00f1alado la restauraci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo que ata\u00f1e a la Revoluci\u00f3n Francesa, asegura que en aque\u00adlla \u00e9poca la Congregaci\u00f3n semejaba un \u00e1rbol \u00abnecesitado de cercena\u00admiento y de poda\u00bb, para que llegara a ser todo lo f\u00e9rtil que \u00abel divino jardinero\u00bb deseaba. Este pre-requisito de la divina horticultura expli\u00adcaba asimismo las \u00abdesdichas y dificultades que asediaron su restau\u00adraci\u00f3n\u00bb. Dios plane\u00f3 aquella poda \u00abcon objeto de cercenar todo ele\u00admento que fuese extra\u00f1o a la primitiva pureza\u00bb [de la Compa\u00f1\u00eda]. Tras ser sometida a este tratamiento, la Congregaci\u00f3n retornar\u00eda a su esp\u00edritu primitivo, y existir\u00eda exactamente como existi\u00f3 \u00abcuando la formaron las manos de san Vicente\u00bb. \u00abLos venerables ancianos\u00bb \u2014comentaba \u00c9tienne\u2014 que guiaron a la Congregaci\u00f3n en la primera fase, no entendieron esta exigencia divina&#8217;. Aquellos hombres \u00abso\u00f1aban s\u00f3lo con restaurar la Congregaci\u00f3n tal cual hab\u00eda sido antes de barrerla la Revoluci\u00f3n\u00bb. Este enga\u00f1oso sue\u00f1o explicaba \u00abla esterilidad de los esfuerzos hechos durante a\u00f1os para devolver la vida y la fecundidad\u00bb a la Compa\u00f1\u00eda. Los vicencianos que dice Etienne evocar\u00edan o no el pasado con la nostalgia que \u00e9l presume. S\u00ed eran, en cambio, demasiado viejos y estaban demasiado cansados, para regir la Congregaci\u00f3n seg\u00fan entraba en su segundo cuarto el siglo XIX.<\/p>\n<p>Le era a \u00c9tienne \u00abf\u00e1cil ver\u00bb la funci\u00f3n providencial de aquellos antiguos misioneros. Sirvieron de \u00abeslab\u00f3n uniendo las antiguas tradi\u00adciones de la Congregaci\u00f3n con la nueva existencia a que el cielo la des\u00adtinaba\u00bb. Pero \u00c9tienne conclu\u00eda adem\u00e1s que la Providencia ten\u00eda reser\u00advada \u00aba la generaci\u00f3n siguiente\u00bb [la de \u00e9l mismo] la tarea de introducir a la Congregaci\u00f3n \u00aben la realizaci\u00f3n de sus hermosos destinos\u00bb.<\/p>\n<p>Como era de esperar, exist\u00eda un hiato generacional entre quienes llegaron a adultos antes de la Revoluci\u00f3n Francesa y quienes lo fueron despu\u00e9s. En su estudio de la era de la Restauraci\u00f3n, G. de Bertier de Sauvigny se\u00f1al\u00f3 una actitud com\u00fan entre los ambiciosos j\u00f3venes de la generaci\u00f3n de \u00c9tienne. Seg\u00fan conclu\u00eda la d\u00e9cada de 1820, aquellos j\u00f3venes estaban ansiosos por arrebatar \u00aba los l\u00edderes de la generaci\u00f3n precedente\u00bb&#8216; las riendas del poder econ\u00f3mico, pol\u00edtico, social, y religioso. Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s recordaba \u00c9tienne c\u00f3mo, en contraste con los \u00abvenerables ancianos\u00bb, su generaci\u00f3n \u00abentendi\u00f3 el futuro&#8217;. Lo que su generaci\u00f3n hab\u00eda buscado era: \u00abprosperidad para los intereses de la Iglesia, y la salvaci\u00f3n de las almas\u00bb. Lo que aquella generaci\u00f3n hab\u00eda entendido era: que tal b\u00fasqueda s\u00f3lo pod\u00eda realizarse mediante \u00abuna vuelta al esp\u00edritu primitivo\u00bb. Y esa vuelta al esp\u00edritu primitivo s\u00f3lo pod\u00eda efectuarse \u00abmediante la fidelidad a las ense\u00f1anzas inspiradas por nuestro santo fundador\u201d.<\/p>\n<p>Ahora bien, la importancia del esp\u00edritu primitivo no preocupaba \u00fanicamente a \u00c9tienne y a su generaci\u00f3n. Sobre el tema escribi\u00f3 en 1832 D. Salhorgne. \u00ab\u00bfC\u00f3mo ha sobrevivido hasta hoy la Congrega\u00adci\u00f3n?\u00bb \u2014comentaba \u00e9ste\u2014. \u00abSer\u00edamos ingratos, si no reconoci\u00e9semos que nuestro santo fundador ha intercedido poderosamente por las dos familias. Creo firmemente que seguir\u00e1 protegi\u00e9ndonos como a sus hijos. Lo har\u00e1 si ve que imitamos sus virtudes y compartimos su esp\u00ed\u00adritu. Este esp\u00edritu es el mismo que anim\u00f3 a sus primeros colaborado\u00adres. S\u00e9 que \u00e9se es el esp\u00edritu primitivo de nuestra vocaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Mas adelante prosegu\u00eda Salhorgne:<\/p>\n<p>Nuestras santas reglas nos ense\u00f1an a conocer el esp\u00edritu propio y distin\u00adtivo de nuestro estado; por la exactitud en su observancia es c\u00f3mo llega\u00adremos a conservar y adquirir este esp\u00edritu&#8230; No se puede ignorar que son obra de una elevada sabidur\u00eda y fruto de una larga experiencia. Su con\u00adformidad con los consejos de perfecci\u00f3n que nos da el Evangelio a\u00f1ade una autoridad de origen que nos debe motivar a estimarlas y respetarlas. Tengo todav\u00eda presentes en mi esp\u00edritu las palabras que me dirigi\u00f3 el asistente de la casa de San L\u00e1zaro, despu\u00e9s de la emisi\u00f3n de mis votos, al ponerme en la mano el libro de nuestras reglas: T\u00f3malas, me dice, he aqu\u00ed el c\u00f3digo seg\u00fan el cual ser\u00e9is juzgado\u00bb.<\/p>\n<p>Salhorgne pasaba despu\u00e9s a observar: \u00abDicen algunos que las reglas no nos obligan bajo pena de pecado\u00bb. Y en su ataque a seme\u00adjante suposici\u00f3n, preguntaba:<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n lo dice? No son las almas fervorosas: estas no descuidan ning\u00fan punto de la regla. No son aquellos que desean progresar cada d\u00eda en la virtud, pues saben que la fidelidad en las cosas peque\u00f1as es el medio m\u00e1s eficaz para no ser infiel en las grandes. No son aquellos que aman verda\u00adderamente su estado y se interesan en su vocaci\u00f3n, ya que la transgresi\u00f3n frecuente de los menores art\u00edculos, si llega a ser com\u00fan, introducir\u00e1 el rela\u00adjamiento y preparar\u00e1 su ruina&#8230; \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de nuestra sociedad, si cada par\u00adticular, lleno de confianza en su propio juicio, se arrogase el derecho de descuidar las pr\u00e1cticas que estimase de poca importancia? Tendr\u00eda bastan\u00adtes imitadores. Los comportamientos que conducen a la relajaci\u00f3n son con\u00adtagiosos. Los ejercicios establecidos para alimentar las virtudes caer\u00edan pronto en desuso; las reglas m\u00e1s importantes dejar\u00edan de ser observadas por largo tiempo; la sociedad fallar\u00eda en la finalidad de su instituci\u00f3n. He ah\u00ed como puede llegar a ser muy culpable, cuando se transgrede habitual y deli\u00adberadamente reglas que no obligan por s\u00ed mismas bajo pena de pecado\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9tienne pensaba que la actitud combatida por Salhorgne era lo que diferenciaba a su generaci\u00f3n de generaciones vicencianas m\u00e1s anti\u00adguas. Alegaba que aquella generaci\u00f3n suya no necesitaba ser urgida a creer en la importancia de la fidelidad descrita. \u00abLa nueva generaci\u00f3n, argumentaba, no tuvo necesidad de ser estimulada: se indujo a s\u00ed mis\u00adma, como por instinto, a ponerlas en vigor y llevarlas a la pr\u00e1ctica\u00bb&#8217;. \u00c9tienne lo recalcaba y dec\u00eda: \u00abAh\u00ed est\u00e1 el secreto de todas las grandes cosas que hemos visto realizarse y ser\u00e1 este mismo movimiento de esp\u00edritus que realizar\u00e1 todav\u00eda cosas mayores, si se mantiene en su fer\u00advor y si se comunica a las generaciones futuras\u00bb.<\/p>\n<p>La segunda lecci\u00f3n, en el resumen final de \u00c9tienne, examinaba la naturaleza de la relaci\u00f3n entre la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. \u00abS\u00f3lo en nuestra era\u00bb \u2014alegaba \u00c9tienne\u2014\u00bbse ha patentizado<sup>2<\/sup>\u00b0 la uni\u00f3n \u00edntima que debe existir entre nuestra Compa\u00f1\u00eda y la de las Hijas de la Caridad\u00bb. Seg\u00fan \u00e9l, antes \u00abno se hab\u00eda entendido la raz\u00f3n de que san Vicente pusiera ambas instituciones bajo una misma cabeza\u00bb. En una circular del 26 de mayo de 1844 a los misioneros comentaba \u00c9tienne: \u00abDesde el momento en que he estado en situaci\u00f3n de conocer esta interesante Instituci\u00f3n, he podido captar la conexi\u00f3n \u00edntima y necesaria que hay entre sus funciones y las nuestras, de las que no son m\u00e1s que el complemento, y he com\u00adprendido la identidad de su esp\u00edritu con el de nuestra Compa\u00f1\u00eda que hace que en realidad las dos familias de san Vicente no formen m\u00e1s que una sola, bajo una misma autoridad y con un mismo fin, que es la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>En la carta circular del 26 de enero de 1870 a las Hijas de la Cari\u00addad dec\u00eda \u00c9tienne:<\/p>\n<p>El primer medio para aseguraros un glorioso futuro es mantener una fuerte uni\u00f3n con la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. La Congregaci\u00f3n es vuestra madre, puesto que ella dio vida a vuestra Compa\u00f1\u00eda. Ella la ha alimentado con sus ense\u00f1anzas, y la ha dirigido por la senda abierta ante ella. Ella os hizo capaces de obtener los m\u00e1s felices \u00e9xitos. Mediante los retiros peri\u00f3dicos, las visitas, las conferencias y otras maneras de servi\u00adcio, renov\u00e1is vuestro primitivo esp\u00edritu. Esp\u00edritu que vosotras difund\u00eds y manten\u00e9is en todas vuestras casas. De ah\u00ed la admirable prosperidad que acompa\u00f1a a todas vuestras obras. La prosperidad os acompa\u00f1a a todas las partes del mundo. De este modo os conserv\u00e1is en un estado que os capacita para realizar los designios de Dios. Es as\u00ed, en una palabra, como la savia vital de la gracia de vuestra vocaci\u00f3n circula por todas las ramas de ese \u00e1rbol de caridad. Ramas que se extienden por varias partes del globo. En todos los climas producen los mismos frutos de bendici\u00f3n y salvaci\u00f3n. Si priv\u00e1is a esas ramas de esta savia vital, pronto ver\u00e9is que se secan y mueren. Si alguna vez se separase de la Congregaci\u00f3n vues\u00adtra Compa\u00f1\u00eda, pronto se extinguir\u00eda la vida. En vez de dar un espect\u00e1cu\u00adlo de edificaci\u00f3n, el espect\u00e1culo ser\u00eda de contiendas, divisiones, y esc\u00e1n\u00addalos. La experiencia ha probado esta verdad de manera demasiado convincente como para admitir duda alguna.<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed lo que dec\u00eda \u00c9tienne en la <em>Notice:<\/em><\/p>\n<p>Son dos r\u00edos de caridad partiendo de la misma fuente, fluyendo de mane\u00adra paralela, cada uno en su lecho propio, trazado por el Fundador, y reu\u00adniendo, sin confundir sus aguas, los elementos de fertilidad que se con\u00adtienen en su seno, para producir conjuntamente la abundancia de frutos de salvaci\u00f3n en las regiones por donde se deslizan. La Compa\u00f1\u00eda de la Misi\u00f3n, sin la de las Hijas de la Caridad, ser\u00eda una obra esencialmente incompleta. Los misioneros establecidos en cualquier parte del mundo experimentan enseguida la necesidad de solicitar la ayuda de las Hijas de la Caridad, al comprender que sin su concurso son incapaces de obtener \u00e9xito en sus empresas. De su parte, la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Cari\u00addad extraen su fecundidad de la fertilidad de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00c9tienne conclu\u00eda: \u00abCuando se considera toda la sabidur\u00eda de esta coordinaci\u00f3n, por la cual estas dos familias forman una sola, y los medios ingeniosos por los cuales est\u00e1n unidas, se puede reconocer el esfuerzo admirable del genio de san Vicente de Pa\u00fal\u00bb.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n de este \u00e9xito consist\u00eda en que, \u00absiendo distinta la adminis\u00adtraci\u00f3n de cada familia, ambas reciben su direcci\u00f3n de una autoridad com\u00fan, que reside en el sucesor de san Vicente\u00bb. El respeto a \u00ablos dis\u00adtintos derechos y obligaciones respectivas\u00bb, preven\u00eda cualquier con\u00adflicto, y aseguraba \u00abuna sincera uni\u00f3n y mutua confianza\u00bb entre las dos ramas de la \u00fanica familia de san Vicente. \u00c9tienne observaba que \u00abnada se deja a la arbitrariedad, ni a la interpretaci\u00f3n individual, ni a la volun\u00adtad de cada uno. Todo est\u00e1 sometido al imperio de la Regla\u00bb.<\/p>\n<p>Esta \u00absabia y fuerte organizaci\u00f3n sostenida durante m\u00e1s doscien\u00adtos a\u00f1os\u00bb hab\u00eda merecido a la doble familia \u00abla admiraci\u00f3n del mun\u00addo y de la Iglesia\u00bb. Seg\u00fan \u00c9tienne, hab\u00eda movido al papa P\u00edo IX a lla\u00admarla \u00abpermanente milagro de san Vicente\u00bb. Era preciso atribuir \u00abla actual prosperidad de la doble familia\u00bb al restablecimiento de la orga\u00adnizaci\u00f3n dada a ella por san Vicente. El haber efectuado ese restable\u00adcimiento garantizaba a la doble familia \u00abla promesa de gracia y pro\u00adtecci\u00f3n del cielo\u00bb. \u00c9tienne proced\u00eda a comentar: \u00abNos vemos as\u00ed hoy como un ej\u00e9rcito bien disciplinado, en marcha hacia el combate con\u00adtra los poderes de los hombres y del infierno, seguros del triunfo\u201d.<\/p>\n<p>Ning\u00fan miedo, ninguna inquietud, ninguna aprensi\u00f3n nos detiene. Obedientes a la autoridad que viene de Dios, entendemos la verdad de estas palabras de san Vicente, <em>miremos nosotros mucho por los inte\u00adreses de Dios, y \u00e9l mirar\u00e1 por los nuestros\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En sentir de \u00c9tienne, lo \u00abverdaderamente maravilloso\u00bb en la orga\u00adnizaci\u00f3n de la doble familia \u00abera su poder de asimilaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La doble familia forma hoy una extensa red que une a todas las naciona\u00adlidades y constituye una \u00fanica familia. Se dejan los usos y costumbres particulares. Todos adoptan un mismo lenguaje, aunque cada cu\u00e1l se expresa en el propio idioma. La uniformidad hace que lleven la misma vida de comunidad, aun ejerciendo sus funciones en las m\u00e1s diversas regiones y climas. Obtienen el mismo \u00e9xito en las condiciones m\u00e1s dis\u00adtintas de existencia. Todo ello ocurre sin repugnancia aun m\u00ednima, al contrario, felizmente. De un polo al otro, los Misioneros y las Hijas de la Caridad vuelven sin cesar ojos y corazones a sus casas-madre. De aqu\u00ed reciben la direcci\u00f3n y el ejemplo que siguen&#8230; Por todo el mundo, la uni\u00adformidad de medios les asegura id\u00e9ntico \u00e9xito en la realizaci\u00f3n de id\u00e9n\u00adticos destinos. Lo \u00fanico que podr\u00eda paralizar esta acci\u00f3n y fecundidad ser\u00edan los prejuicios nacionalistas, la atenci\u00f3n a cosas del mundo, y con\u00adsideraciones meramente humanas. De todo ello nos ha desembarazado la uniformidad.<\/p>\n<p>Al t\u00e9rmino de todo lo cual, s\u00f3lo pod\u00eda \u00c9tienne hacerse la pregun\u00adta ret\u00f3rica: \u00ab\u00bfHay en toda la historia de la Iglesia instituto alguno que haya cuajado en semejante maravilla?\u00bb<\/p>\n<p>El \u00abfin de nuestro instituto, cuyo celo abarca al clero y a los pueblos del mundo\u00bb \u2014se\u00f1alaba \u00c9tienne\u2014 responde exactamente a las necesidades de la Iglesia contempor\u00e1nea. Ya hab\u00eda abierto la Pro\u00advidencia una \u00abancha puerta a la gran obra\u00bb de la doble familia en \u00abla transformaci\u00f3n de la sociedad y su vuelta a la fe\u00bb. Obispos y gobiernos por doquier se dieron cuenta \u00abdel bien efectuado\u00bb por la doble familia. Todo indicaba que esta obra \u00abde regeneraci\u00f3n\u00bb iba a proseguir y aumentar. No menos evidente es para \u00c9tienne que \u00abel medio por el cual se logra todo esto es el esp\u00edritu de san Vicente, pues el esp\u00edritu de san Vicente es el esp\u00edritu del evangelio\u00bb.<\/p>\n<p>La gran \u00abmisi\u00f3n de salvaci\u00f3n\u00bb exig\u00eda de los miembros de la doble familia \u00abno tener otra regla de conducta que la que se funda en las ense\u00f1anzas de san Vicente&#8217;. La primera ense\u00f1anza de san Vicente era, seg\u00fan \u00c9tienne, \u00abjam\u00e1s tomar la iniciativa en empresa u obra algu\u00adna, sino estar uno presto para seguir el camino mostrado por la volun\u00adtad providente de Dios\u00bb. En toda actividad, los Misioneros y las Her\u00admanas deb\u00edan confiarse a aquel que dijo, <em>buscad primero el reino de Dios y su justicia\u00bb. <\/em>Era cosa del \u00abamo de la vi\u00f1a\u00bb escoger los traba\u00adjadores que deseaba emplear. \u00c9l asignar\u00eda luego a cada cu\u00e1l las tareas que deb\u00eda realizar<sup>36<\/sup>. Tal era \u00abla condici\u00f3n esencial para el \u00e9xito de unos y otras\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan \u00c9tienne, san Vicente ense\u00f1\u00f3 la necesidad de dejarle a Dios solo \u00abla iniciativa en sus obras;\u00bb ense\u00f1\u00f3 asimismo la necesidad de evi\u00adtar la \u00abprisa\u00bb en la ejecuci\u00f3n de aquellas. La Providencia, no s\u00f3lo fija sus metas con claridad; provee adem\u00e1s de medios para alcanzarlas <em>con suavidad. <\/em>Los actos de la Providencia \u00abson siempre misteriosos\u00bb. Contrariamente a \u00abnuestra natural impaciencia\u00bb, requieren de noso\u00adtros fe y confianza. Cuando uno aprende por fin a esperar por la Providencia, \u00abcrece nuestra admiraci\u00f3n al ver el r\u00e1pido progreso\u00bb. Es responsabilidad nuestra \u00abplantar y regar\u00bb. Queda reservado a la Pro\u00advidencia de Dios determinar el rendimiento, \u00aben inter\u00e9s de la gloria de Dios y del bien de las almas\u00bb. No nos pide Dios \u00e9xito en nuestra acci\u00f3n, sino s\u00f3lo que pongamos trabajo y entrega.<\/p>\n<p>Ret\u00f3ricamente, se preguntaba aqu\u00ed \u00c9tienne una vez m\u00e1s: \u00ab\u00bfNo hemos visto, en los veinte \u00faltimos a\u00f1os, a la aparente lentitud de la Providencia revelarse magn\u00edficamente fruct\u00edfera?\u00bb Y de nuevo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 inesperados sucesos brindaron a nuestras dos familias la oportunidad de realizar prodigios de entrega, como no se los recordaba o conoc\u00eda desde su fundaci\u00f3n?\u00bb Vena ret\u00f3rica \u00e9sta, en la cual prosegu\u00eda,<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 hermoso espect\u00e1culo han ofrecido al mundo durante las guerras de Crimea, de Italia, de M\u00e9xico y de los Estados Unidos!&#8217; \u00a1Qu\u00e9 afluencia de vocaciones ha venido a engrosar sus filas que ha permitido enviar numerosas colonias a los lugares m\u00e1s lejanos! \u00a1Qu\u00e9 expansi\u00f3n en todo el universo con gran asombro y admiraci\u00f3n de todos! \u00a1Qu\u00e9 bellos resulta\u00addos obtenidos por los Misioneros, en los seminarios y en las Misiones, sea en los campos, sea entre los infieles y los herejes; y por las Hijas de la Caridad, en los hospitales, civiles o militares, en medio del contagio y en los campos de batalla; en las escuelas y en los obradores; en los patronazgos y en las asociaciones de Hijas de Mar\u00eda o de Madres Cristianas! Ahora bien, esta hermosa mies de frutos de salvaci\u00f3n, que recolectamos en el d\u00eda de hoy, ha sido preparada durante treinta a\u00f1os de espera, de tra\u00adbajos, de sufrimientos y de pruebas de todo g\u00e9nero'\u00bb<\/p>\n<p>Y \u00c9tienne lo compendiaba todo as\u00ed: \u00abLa Providencia tiene sus momentos como sus planes para llegar al cumplimiento de sus desig\u00adnios. Nuestro deber es alcanzar los unos y secundar los otros: y si no nos atenemos a este camino el \u00e9xito no est\u00e1 asegurado\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan \u00c9tienne, san Vicente recomendaba que \u00aben el cumplimiento de la misi\u00f3n que se nos ha confiado, utilicemos los mismos medios de los que se sirvi\u00f3 Nuestro Se\u00f1or, es decir, la humildad, la modestia y el bus\u00adcar siempre la gloria de Dios, haciendo abstracci\u00f3n de nuestro propio inter\u00e9s y de la consideraci\u00f3n de los hombres\u00bb. \u00abSeg\u00fan el pensamiento de nuestro Fundador, si debemos buscar para nuestra Compa\u00f1\u00eda la esti\u00adma y la consideraci\u00f3n, que sea por el buen olor de las virtudes, por la edificaci\u00f3n que brota de nuestras obras, y no por el empleo de medios humanos\u00bb. \u00ab\u00c9l no aprobaba el uso de la publicidad para extender la fama de la Congregaci\u00f3n y los \u00e9xitos de sus funciones. Si entrase en los designios de la Providencia que el gran p\u00fablico los llegase a conocer, ella misma encontrar\u00eda los medios para informarle\u00bb. De nuevo, seg\u00fan Etienne, la verdad de esta ense\u00f1anza hab\u00eda sido demostrada por la experiencia. \u00abNo hemos publicado nada acerca del \u00e9xito de nuestras obras hasta el presente, y, sin embargo, el ruido de todo ello se ha extendido hasta las extremidades del mundo, ya que de todas partes se reclama a nuestros misioneros y a las Hijas de la Caridad. Si queremos que el \u00e1rbol de nuestra doble Famlia crezca y que extienda muy lejos sus ramas plet\u00f3ricas de fertilidad, ser\u00e1 necesario que sus ra\u00edces est\u00e9n ocul\u00adtas y se hundan profundamente en la tierra de la humildad\u00bb.<\/p>\n<p>Otro corolario de este principio, en la mente de \u00c9tienne, \u00abque debe\u00admos mostrarnos por todas partes sencillos y modestos, enemigos de toda controversia, as\u00ed como de toda pretensi\u00f3n, ajenos a todas las opi\u00adniones que dividen a los hombres. Por esta manera de comportarnos obtendremos la simpat\u00eda de todos los pueblos, y los partidos pol\u00edticos nos considerar\u00e1n como inofensivos, no proyectando sombras sobre ninguna forma de gobierno. Esta actitud nos facilita hacer el bien y nos preserva de toda oposici\u00f3n por parte del mundo\u00bb. \u00abEsta sencillez atrae los corazones y la benevolencia de los hombres y, en consecuen\u00adcia, un poder de persuasi\u00f3n que produce los m\u00e1s gozosos frutos\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed fue como, seg\u00fan \u00c9tienne, el Se\u00f1or \u00abatrajo a gente \u00e1vida de o\u00edr sus palabras y de asimilar sus ense\u00f1anzas\u00bb. \u00danicamente en los fari\u00adseos y sumos sacerdotes tuvo enemigos el Se\u00f1or, cuya vida y ense\u00f1an\u00adzas \u00aberan la condena de su orgullo y ambici\u00f3n\u00bb. Sin duda, observaba \u00c9tienne, \u00abcomo estaba predicho por el Se\u00f1or, seremos al igual que \u00c9l objeto de calumnias\u00bb. Si otros echan a mala parte \u00abnuestra actitud y manera de juzgar\u00bb, experimentaremos oposici\u00f3n por parte de quienes debieran sostenemos y defendernos. Como el Se\u00f1or, la Congregaci\u00f3n \u00abdeber\u00e1 sufrir esas tribulaciones en silencio, y sobrellevar con pacien\u00adcia todos los ataques dirigidos contra nosotros\u00bb. \u00c9tienne volv\u00eda aqu\u00ed sobre una cita de san Vicente que le era muy cara: \u00abLa calumnia siem\u00adpre redunda en bien de quien la acepta en silencio, y la hostilidad humana es una indicaci\u00f3n de las bendiciones y del \u00e9xito que Dios nos tiene reservados\u00bb. Por esta raz\u00f3n deb\u00eda la doble familia atribuir \u00abescasa importancia\u00bb a lo que el mundo pensara o dijera sobre ella.<\/p>\n<p>Ella debe pensar s\u00f3lo en edificar al mundo por su conducta sensata, reservada y modesta, \u00abno teniendo otra ambici\u00f3n que la de hacer el bien por todo el mundo\u00bb. En medio de las \u00abvicisitudes de la huma\u00adnidad\u00bb, \u00c9tienne recordaba a sus lectores la certidumbre que Cristo inspira: <em>Tened valor. Yo he vencido al mundo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>\u00c9tienne aduc\u00eda la experiencia contempor\u00e1nea de la doble familia en la Italia unificada, para demostrar \u00abla fuerza de este principio\u00bb. \u00abEn Italia en donde todas las instituciones religiosas han sido suprimidas por la revoluci\u00f3n, vemos a las Hijas de la Caridad multiplicarse y establecerse por todas partes sobre las ruinas; por otra parte, los misioneros, despojados de sus bienes y expulsados de sus casas, se entregan tranquilamente a la obra de las misiones en el campo, traba\u00adjan en la regeneraci\u00f3n del clero, y todos conjuntamente, gozando del afecto de los pueblos y de la consideraci\u00f3n de las autoridades, cum\u00adplen su doble misi\u00f3n, en la calma y en la paz, esperando con pacien\u00adcia tiempos mejores\u00bb.<\/p>\n<p>Del mismo modo suceder\u00e1 en todos los lugares del mundo, si sabemos, en nuestro comportamiento, inspirarnos en las m\u00e1ximas evang\u00e9licas de San Vicente. Su esp\u00edritu, que es el mismo del Evange\u00adlio, atravesar\u00e1 como \u00e9ste los siglos, y las revoluciones no podr\u00e1n jam\u00e1s vencerle ni alterar su poder en obras y en palabras.<\/p>\n<p>E. UDOVIC<\/p>\n<p>CEME<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El legado de Juan-Bautista \u00c9tienne: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 poder\u00edo y qu\u00e9 autoridad&#8230; tan cat\u00f3lica y tan francesa!\u00bb Seg\u00fan se acercaba al fin la Notice, \u00c9tienne aprovech\u00f3 una \u00faltima oportunidad para, \u00abcomo ense\u00f1anza a la posteridad\u00bb, resumir las &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/juan-bautista-etienne-xxxv\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":399894,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-403425","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Juan-Bautista Etienne (XXXV) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-bautista-etienne-xxxv\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Juan-Bautista Etienne (XXXV) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El legado de Juan-Bautista \u00c9tienne: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 poder\u00edo y qu\u00e9 autoridad&#8230; tan cat\u00f3lica y tan francesa!\u00bb Seg\u00fan se acercaba al fin la Notice, \u00c9tienne aprovech\u00f3 una \u00faltima oportunidad para, \u00abcomo ense\u00f1anza a la posteridad\u00bb, resumir las ... 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