{"id":403393,"date":"2021-04-05T07:55:28","date_gmt":"2021-04-05T05:55:28","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403393"},"modified":"2020-12-13T16:56:36","modified_gmt":"2020-12-13T15:56:36","slug":"juan-bautista-etienne-xix","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/juan-bautista-etienne-xix\/","title":{"rendered":"Juan-Bautista Etienne (XIX)"},"content":{"rendered":"<p>Reliquias, apariciones y la ca\u00edda de los Borbones<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s del debate en la C\u00e1mara de Diputados, y todav\u00eda en un plazo menor tras la elecci\u00f3n de Salhorgne, tuvo lugar el suceso que \u00c9tienne calific\u00f3 de: \u00abun gran consuelo vino a alegrar la Compa\u00f1\u00eda ente\u00adra, y abrirle la m\u00e1s bella carrera apost\u00f3lica que hab\u00eda de recorrer\u00bb. Este acontecimiento seminal fue la traslaci\u00f3n de las reliquias de san Vicente a la capilla de la nueva casa-madre.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfNo es admirable, se pregunta ret\u00f3ricamente \u00c9tienne, que despu\u00e9s del saqueo de la casa de San L\u00e1zaro, en 1789, \u00e9poca en que este cuerpo venerado hab\u00eda sido sustra\u00eddo a las manos sacr\u00edlegas de los revolucionarios, permaneci\u00f3 en la sombra, sin ser colocado sobre los altares, aunque despu\u00e9s de 1801 el culto p\u00fablico hab\u00eda sido restable\u00adcido en Francia?\u00bb. Y adem\u00e1s sabiendo \u00abque la comunidad de las hijas de la caridad se encontraba regularmente organizada y gozaba de todas las simpat\u00edas p\u00fablicas\u00bb. \u00c9tienne expone lo \u00abinexplicable\u00bb de esta demora, salvo que lo mire uno \u00aba la luz del misterioso designio de la Providencia, revelado por sucesos posteriores.<\/p>\n<p>En la autenticaci\u00f3n can\u00f3nica que precedi\u00f3 a la traslaci\u00f3n, \u00c9tienne actu\u00f3 como testigo. Las personas oficiales encontraron autenticaciones previas, cuando abrieron la urna. Todos los presentes examinaron los documentos, seg\u00fan eran inventariados. Entre los testimonios hab\u00eda una carta del 18 de julio de 1806, por la cual Francisco Brunet encomenda\u00adba las reliquias a las Hijas de la Caridad. Estipulaba que, a petici\u00f3n del superior o vicario general, aquellas reliquias ser\u00edan devueltas por las Hermanas. Pon\u00eda adem\u00e1s la condici\u00f3n de que \u00abnunca dichas reliquias se expongan ante el p\u00fablico\u00bb. En cuanto testigo, \u00c9tienne sabr\u00eda el porqu\u00e9 de que la Comunidad nunca expusiera p\u00fablicamente las reliquias.<\/p>\n<p>El momento escogido por la Providencia para el traslado advino, seg\u00fan \u00c9tienne, \u00abcuando Francia preparaba un ej\u00e9rcito que deb\u00eda ata\u00adcar el islamismo de \u00c1frica y conquistar las costas berberiscas, que, desde hac\u00eda siglos, eran la guarida de la pirater\u00eda, el espanto y la deso\u00adlaci\u00f3n de la Cristiandad\u00bb. El arzobispo De Qu\u00e9len, \u00abque ten\u00eda gran devoci\u00f3n a san Vicente\u00bb, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que este era el momento para el tantas veces pospuesto traslado de las reliquias. Momento que hac\u00eda sentido, pues \u00abel mismo san Vicente fue esclavo en Argelia\u00bb. Tras su evasi\u00f3n, \u00abel santo realiz\u00f3 maravillas de caridad en pro de los infortunados cautivos cristianos, v\u00edctimas de un destino que fue tambi\u00e9n el de \u00e9l\u00bb. Era la idea del arzobispo \u2014prosigue \u00c9tienne\u2014, que la traslaci\u00f3n instaurase a san Vicente como patr\u00f3n del ej\u00e9rci\u00adto franc\u00e9s. Entonces, por intercesi\u00f3n suya, Dios dar\u00eda a Francia una \u00abgloriosa victoria\u00bb. No hab\u00edan transcurrido tres meses desde la tras\u00adlaci\u00f3n, cuando el ej\u00e9rcito invasor \u00abtriunfalmente ocupaba la ciudad de Argel, donde plant\u00f3 la cruz de Jesucristo y la bandera de Fran-cia\u00bb<sup>32<\/sup>. En todo ello ve\u00eda \u00c9tienne una prueba de que \u00abse hab\u00edan reali\u00adzado las esperanzas del arzobispo\u00bb.<\/p>\n<p>Dice Rosset que la fe infundi\u00f3 valor a De Qu\u00e9len para hacer caso omiso del clima anticlerical de la capital, \u00abdel clamor de la prensa y de t\u00edmidos consejos del gobierno\u00bb, e ir adelante con la ceremonia. El arzobispo efectu\u00f3 la traslaci\u00f3n con la mayor pompa posible. No hab\u00eda menci\u00f3n, sin embargo, en el <em>Mandamiento <\/em>del arzobispo, de la inmi\u00adnente invasi\u00f3n de Argelia, ni se invocaba tampoco la protecci\u00f3n del santo sobre las armas francesas \u2014como en uno y otro caso reivindicaba \u00c9tienne-. De Qu\u00e9len daba una justificaci\u00f3n al traslado, muy distinta de la de la gloria y el triunfo de las armas francesas. Ser\u00eda para gloria de la religi\u00f3n y de la monarqu\u00eda:<\/p>\n<p>S\u00ed, es nuestra esperanza, es el deseo m\u00e1s caro de nuestro coraz\u00f3n, que por el patrocinio, protecci\u00f3n e intercesi\u00f3n de san Vicente&#8230; Dios reciba mayor gloria, y el pueblo ejercite m\u00e1s plenamente la fe. Esperamos que sea motivo y fuente de mayores y m\u00e1s abundantes limosnas, y que induz\u00adca a la multiplicaci\u00f3n de las buenas obras. Que con esta ocasi\u00f3n reine la caridad perpetuamente entre nosotros. Que pronto veamos desaparecer nuestras facciones, la amargura que nos exacerba, y las pasiones que nos enfrentan. Que cimente nuestra hermosa patria en una paz s\u00f3lida y dura\u00addera, al amparo de un cetro ben\u00e9fico y reverenciado, que todos los fran\u00adceses sean siempre celosos en mantener sin cambio o alteraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La ceremonia tuvo lugar el 25 de abril. He aqu\u00ed una sucinta rela\u00adci\u00f3n que Salhorgne hizo del acontecimiento:<\/p>\n<p>Me felicito de poder comunicaros el glorioso acontecimiento que har\u00e1 \u00e9poca en los anales de la Compa\u00f1\u00eda. La traslaci\u00f3n p\u00fablica y solemne de los preciosos restos de nuestro fundador se ha hecho con una pompa que contrasta maravillosamente con el car\u00e1cter humilde y la modestia de este servidor de Dios. En un largo espacio de m\u00e1s de media legua, un gent\u00edo inmenso llenaba las calles sin obstruirlas: las ventanas e incluso los teja\u00addos de las casas estaban repletos de espectadores. Y lo m\u00e1s admirable para los que fueron testigos, es que la multitud se paraba o avanzaba sin clamor, sin confusi\u00f3n, en un respetuoso silencio, que no se interrump\u00eda m\u00e1s que por la m\u00fasica de los divinos c\u00e1nticos. La solemnidad de esta fiesta, que recordaba la de los hermosos siglos de la Iglesia, tuvo una duraci\u00f3n de ocho d\u00edas y este tiempo no fue suficiente para satisfacer la piedad de los fieles, que, desde la aurora hasta la noche, visitaban nues\u00adtra iglesia y se apresuraban a tocar la urna que encerraba las santas reli\u00adquias, con cruces, medallas, im\u00e1genes, lienzos y otros objetos propios para alimentar y aumentar su devoci\u00f3n&#8230; Esta concurrencia religiosa, honrada un d\u00eda por la presencia del rey (Carlos X) y de las dos prince\u00adsas, esposas de sus dos hijos, enterneci\u00f3 hasta las l\u00e1grimas las almas sen\u00adsibles, que bendec\u00edan al Se\u00f1or por haber conservado el don precioso de la fe en el coraz\u00f3n de los habitantes de esta gran ciudad.<\/p>\n<p>La <em>Notice <\/em>de \u00c9tienne no baja a los detalles de la ceremonia. Uno de esos detalles, sin embargo, merec\u00eda especial menci\u00f3n: fue la asis\u00adtencia de sacerdotes y seminaristas que representaban a las misiones extrajeras de los vicencianos. Tomaron parte en los actos \u00abun armenio de Constantinopla, un griego de Esmirna, y cuatro seminaristas chinos enviados a Par\u00eds por el superior de Macao\u00bb. Fue providencial \u2014ase\u00adgura \u00c9tienne\u2014 que estuviesen en Par\u00eds estos vicencianos extranjeros. Con su asistencia presenciaron el suceso que \u00ababri\u00f3 el misterioso por\u00advenir reservado a la Compa\u00f1\u00eda\u00bb. Este porvenir misterioso era la diseminaci\u00f3n de remotos establecimientos misionales.<\/p>\n<p>Seg\u00fan \u00c9tienne y su mito de creaci\u00f3n, el a\u00f1o 1830 se\u00f1ala el viraje de la historia de la Compa\u00f1\u00eda. El estado de la Compa\u00f1\u00eda en \u00e9poca anterior a aquellos d\u00edas de abril es presentado por \u00c9tienne de este modo:<\/p>\n<p>La casa-madre hab\u00eda permanecido completamente est\u00e9ril desde hac\u00eda catorce a\u00f1os, fecha de su apertura; las vocaciones eran raras y dudosas; los intentos de establecimiento en Soisson, Sarlat, Montauban y en otros lega res hab\u00edan fracasado. Por lo dem\u00e1s la formaci\u00f3n de los nuevos misioneros era incompleta. A pesar de la virtud de los ancianos, el Esp\u00edritu de estado se hab\u00eda alterado; ciertos puntos de la Regla no eran observados; muchas tradiciones y usos hab\u00edan sido abandonados. Se sent\u00eda que era un cuerpo que esperaba un alma, para poder darle el <em>ser,\u00a0 movimiento, la vida.<\/em><\/p>\n<p>Para Etienne \u00abeste alma acompa\u00f1aba por as\u00ed decirlo al Cuerpo del Santo Fundador, en el momento en el que vino a establecerse en el seno de la Familia. En efecto, tan pronto como fue colocado sobre el altar, una dulce y poderosa influencia se expandi\u00f3 por toda la Casa-Madre; los corazones se abrieron a la esperanza. Se manifest\u00f3, en la generaci\u00f3n nueva de Misioneros, una aspiraci\u00f3n ardiente hacia el esp\u00edritu primitivo de la Compa\u00f1\u00eda, que fue creciendo a medida que las vocaciones eran m\u00e1s numerosas\u00bb.<\/p>\n<p>De nuevo para \u00c9tienne, dos pensamientos prevalec\u00edan en la nue\u00adva generaci\u00f3n de misioneros. Era el primero, \u00abestablecer la casa-madre exactamente como lo fue bajo san Vicente\u00bb. El segundo eran las misiones extranjeras, que encarnaban la gran obra apost\u00f3lica de la Congregaci\u00f3n para el porvenir. Ahora bien, con los conflictos internos que plagar\u00edan a la Congregaci\u00f3n al menos durante los 13 a\u00f1os sucesi\u00advos, francamente suena a hueca la insistencia m\u00edstica de \u00c9tienne sobre el a\u00f1o 1830, en cuanto viraje hacia la renovaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed la relaci\u00f3n que hace \u00c9tienne de la traslaci\u00f3n, as\u00ed como de lo acontecido los d\u00edas que siguieron: \u00abTodo Par\u00eds estaba en movimien\u00adto. M\u00e1s de trescientas mil personas de toda edad, rango, sexo, se apretaban, al paso de la procesi\u00f3n; y, durante la novena que sigui\u00f3, nuestra capilla desde las cuatro de la ma\u00f1ana hasta las nueve de la noche, no ces\u00f3 de estar llena de un pueblo \u00e1vido de contemplar y venerar los restos preciosos de san Vicente. Esta concurrencia de gente de todo rango social ten\u00eda algo de prodigioso. En apariencia no era m\u00e1s que una manifestaci\u00f3n religiosa, magn\u00edfica y consoladora; pero en el fon\u00addo, en los designios de Dios, hab\u00eda un trabajo oculto\u00bb. Las \u00abrazones ocultas\u00bb de Dios \u2014siempre para \u00c9tienne\u2014 consist\u00edan en dotar \u00aba la sociedad y a la religi\u00f3n de una inmunizaci\u00f3n eficaz contra los grandes males que las amenazaban\u00bb. Esos grandes males eran resultado de \u00abuna revoluci\u00f3n que derrib\u00f3 el trono y expuls\u00f3 de territorio franc\u00e9s a Tres generaciones de reyes\u00bb. \u00abNuestras dos familias estaban particular\u00admente destinadas a beneficiarse de esta situaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n de 1830 no s\u00f3lo destron\u00f3 a los Borbones, sino que lanz\u00f3 adem\u00e1s una nueva oleada de anticlericalismo. He aqu\u00ed c\u00f3mo describe Etienne los ataques: \u00abno solamente los ataques iban dirigidos contra la monarqu\u00eda, sino que tambi\u00e9n la Religi\u00f3n sufri\u00f3 sus rigores: las iglesias fueron indignamente profanadas; las cruces derribadas; las comunidades religiosas, asaltadas, devastadas y dispersadas; los sacer\u00addotes, perseguidos y maltratados; incluso el Arzobispo de Par\u00eds, objeto del furor del populacho, fue obligado a disfrazarse y ocultarse para poder escapar de los peligros que amenazaban su vida. Se cre\u00eda ver apa\u00adrecer los malos d\u00edas de 1793.<\/p>\n<p>En la casa-madre de la calle S\u00e9vres, los misioneros extrajeron de la urna de plata las reliquias de san Vicente y las sacaron de la ciudad secretamente. La comunidad devolvi\u00f3 la urna al orfebre que la hab\u00eda labrado. Los fondos reunidos por la archidi\u00f3cesis para pagar la pieza se perdieron en el saqueo de la residencia arzobispal. El superior general, los estudiantes y seminaristas, m\u00e1s el personal no indis\u00adpensable, todos dejaron Par\u00eds para ir a provincias. \u00c9tienne se qued\u00f3. El conde Laborde, el diputado liberal otrora ganado por \u00c9tienne para defender la Compa\u00f1\u00eda, era el nuevo alcalde de Par\u00eds. \u00c9tienne pidi\u00f3 una audiencia urgente y recibi\u00f3 garant\u00edas de que \u00abnuestra Congrega\u00adci\u00f3n nada ten\u00eda que temer\u00bb. Ni una ni otra casa-madre fueron inquie\u00adtadas, mientras dur\u00f3 la revoluci\u00f3n de julio y en lo sucesivo\u00bb.<\/p>\n<p>En los peores d\u00edas de julio, \u00c9tienne y otro misionero, Juan-Mar\u00eda Aladel, se vistieron de paisano y anduvieron por las calles entre el populacho. Quer\u00edan informarse sobre cualquier indicio que amenazase a los misioneros o a las Hermanas todav\u00eda en la ciudad. Etienne y Aladel visitaron las casas de las Hijas de la Caridad. \u00c9tienne lleg\u00f3 a descubrir el escondite del arzobispo. Se reuni\u00f3 con \u00e9l y le suministr\u00f3 informaci\u00f3n de primera mano sobre los hechos. Seg\u00fan \u00c9tienne, esos mismos d\u00edas de julio fueron testigo de hechos espirituales tan notables como los acontecimientos pol\u00edticos que se estaban sucediendo. En la <em>Notice, <\/em>\u00c9tienne hace menci\u00f3n de c\u00f3mo \u00ablos tres d\u00edas revolucionarios, ocasi\u00f3n de tantos desastres\u00bb, cayeron en la octava de la festividad de san Vicente. Por este tiempo, se hac\u00eda un retiro en la casa-madre de las Hijas de la Caridad de la calle del Bac. \u00c9tienne observaba que el retiro hab\u00eda discurrido \u00abtranquilamente entre el fuego del ca\u00f1\u00f3n y el clamor de un delirante populacho\u00bb<sup>52<\/sup>. Seg\u00fan era costumbre en seme\u00adjantes retiros, la comunidad expon\u00eda a la veneraci\u00f3n de las Hermanas un relicario de san Vicente. He aqu\u00ed la relaci\u00f3n que hace \u00c9tienne de los sucesos que acompa\u00f1aron a aquel retiro:<\/p>\n<p>Una joven Hermana del Seminario percibi\u00f3, con un susto religioso, un coraz\u00f3n rojo sobre el Relicario, pero de un rojo sombr\u00edo y triste. Una voz interior le hizo entender las siguientes palabras: <em>Es el coraz\u00f3n de san Vicente, que est\u00e1 profundamente afligido por las grandes desgracias que van a caer sobre Francia. <\/em>Cada vez que ella entraba en la capilla, se reproduc\u00eda la misma visi\u00f3n, y escuchaba las mismas palabras; todo esto tuvo lugar, desde el primer d\u00eda hasta el \u00faltimo de la Octava; solamente durante los \u00faltimos tres d\u00edas, not\u00f3 que el color del coraz\u00f3n pasaba a ser fucsia y que la voz interior le dec\u00eda que <em>el coraz\u00f3n de san Vicente esta\u00adba algo m\u00e1s consolado, porque hab\u00eda obtenido de Dios, por intercesi\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, que las dos familias no perecer\u00edan en medio de estas desgracias y que Dios se servir\u00eda de ellas para reanimar la fe. <\/em>La hermana se apresur\u00f3 a comunicar todo lo que ve\u00eda y o\u00eda a su confesor.<\/p>\n<p>La Hermana se llamaba Catalina Labour\u00e9; Aladel era su confesor.<\/p>\n<p>Refer\u00eda Etienne c\u00f3mo, al comienzo, el confesor de la Hermana prest\u00f3 escasa atenci\u00f3n a estas confidencias. \u00abContrastaban fuerte\u00admente con la situaci\u00f3n en Francia, que celebraba por entonces las fiestas en honor de la conquista de Argelia por el ej\u00e9rcito franc\u00e9s\u00bb. La octava de la festividad de san Vicente concluy\u00f3 el 27 de julio, \u00aby al d\u00eda siguiente estall\u00f3 la revoluci\u00f3n, difundiendo el terror por todo Par\u00eds\u00bb. \u00abNuestras dos casas-madre fueron respetadas\u00bb \u2014observaba \u00c9tienne\u2014. \u00abLa nuestra sin embargo fue visitada por los revoluciona\u00adrios, pero no produjeron desorden alguno y no dejaron huella de su paso. La joven hermana del Seminario se lo hab\u00eda predicho a su confesor\u00bb.<\/p>\n<p>Un pasaje, en la <em>Notice <\/em>de \u00c9tienne, dice que las visiones coinci\u00addieron con el estallido de la revoluci\u00f3n; en el p\u00e1rrafo siguiente se afirma que la revoluci\u00f3n estall\u00f3 con posterioridad a las visiones. La versi\u00f3n de \u00c9tienne yerra en cuanto a la cronolog\u00eda y en cuanto al objeto de las referidas visiones. Ambos, \u00c9tienne y Aladel, tomaron la \u00abfestividad\u00bb indicada por la joven Hermana, por la que se celebra en julio: el d\u00eda de san Vicente. En realidad, le festividad que la Herma na indicaba era la de abril: el traslado de los restos. A\u00f1os despu\u00e9s, en 1856, Catalina atestigu\u00f3 haber tenido tres visiones sucesivas del coraz\u00f3n de san Vicente. Dijo que hab\u00edan ocurrido entre el 26 de abril y el 1 de mayo de 1830:<\/p>\n<p>Se me apareci\u00f3 tres veces diferentes en tres d\u00edas sucesivos: blanco color de carne, que anunciaba la paz, la calma, la inocencia y la uni\u00f3n. Despu\u00e9s lo vi rojo de fuego: lo que debe alumbrar la caridad en los corazones. Me parec\u00eda que toda la comunidad deb\u00eda renovarse y extenderse hasta las extremidades del mundo. A continuaci\u00f3n lo vi rojo negro, lo que me llenaba de tristeza el coraz\u00f3n. Eran las tristezas que con sufrimiento deb\u00eda sobrellevar. No sab\u00eda por qu\u00e9, ni c\u00f3mo esta tristeza se relacionaba con el cambio de gobierno.<\/p>\n<p>En cuanto a los dos mensajes que, seg\u00fan Etienne, recibi\u00f3 interior\u00admente la joven Hermana, sa\u00f1ala Ren\u00e9 Laurentin que, \u00absi leemos con cuidado los relatos de Catalina, estos mensajes <em>expl\u00edcitos <\/em>le han sido comunicados m\u00e1s tarde, cuando se le apareci\u00f3 Nuestra Se\u00f1ora, en la noche del 18 al 19 de julio, en la fiesta del se\u00f1or Vicente\u00bb<sup>61<\/sup>. Desde el principio, uno y otro, \u00c9tienne y Aladel, confundieron ambas series de apariciones. Construyeron una \u00abs\u00edntesis estilizada\u00bb propia de ellos. La confusi\u00f3n continu\u00f3 en subsiguientes relatos semi-oficiales. Laurentin observa:<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis conduce pues normalmente a la conclusi\u00f3n que Aladel y \u00c9tienne han recordado globalmente las predicciones de la revoluci\u00f3n de julio, contenidas, de diversas formas, en tres apariciones diferentes: pri\u00admeramente la aparici\u00f3n del coraz\u00f3n del se\u00f1or Vicente (solo mencionado por ellos, pero desplazada a julio); la de Cristo en la Eucarist\u00eda; en fin, la de la Virgen en la fiesta del se\u00f1or Vicente (noche del 18 al 19 de julio): aparici\u00f3n que Aladel y \u00c9tienne silencian completamente. Su acentuada estilizaci\u00f3n est\u00e1 referida a que la protecci\u00f3n de Dios, otorgada por la doble intercesi\u00f3n de san Vicente y de la Virgen Mar\u00eda, est\u00e1 en conformi\u00addad sustancialmente con lo que Catalina dice haber recibido expl\u00edcita\u00admente de la Virgen Mar\u00eda en la aparici\u00f3n del 18-19 de julio.<\/p>\n<p>Vale la pena registrar por extenso, con las palabras de Catalina, el objeto del mensaje que Mar\u00eda le confi\u00f3 la noche del 18 al 19 de julio:<\/p>\n<p>Vienen malos tiempos. Las desgracias se abatir\u00e1n sobre Francia. El tro\u00adno ser\u00e1 derrocado. El mundo entero sufrir\u00e1 desgracias de todo tipo. Pero venid al pie del altar. Aqu\u00ed se derramar\u00e1n gracias sobre todas las personas que las pidan con confianza y fervor: grandes y peque\u00f1os&#8230; Hija m\u00eda, me complazco en derramar gracias sobre la comunidad en particular. La amo mucho&#8230; Sin embargo, estoy apenada. Hay grandes abusos en la regularidad. Algunas reglas no son observadas. Hay un gran relajamiento en las dos comunidades&#8230; Debe hacerse todo lo posible para restablecer la regla en todo su vigor. Se ha de vigilar sobre las malas lecturas, la p\u00e9rdida de tiempo y las visitas. Cuando la regla vuelva a estar en todo su vigor, una comunidad vendr\u00e1 a reunirse con la vuestra&#8230; Llegar\u00e1n gran des desdichas. El peligro es grande. Sin embargo, no tem\u00e1is. La protecci\u00f3n de Dios est\u00e1 siempre aqu\u00ed de una manera muy particular y san Vicente proteger\u00e1 la comunidad. Estar\u00e9 yo misma con vosotros. Siempre he velado por vosotros. Os conceder\u00e9 muchas gracias&#8230; Tened confian\u00adza&#8230; No os desanim\u00e9is. Estar\u00e9 con vosotros. No as\u00ed con otras comunida\u00addes. Habr\u00e1 v\u00edctimas entre el clero de Par\u00eds: morir\u00e1 el Se\u00f1or Arzobispo&#8230; Hija m\u00eda, se despreciar\u00e1 la cruz. Se la echar\u00e1 por tierra. Correr\u00e1 la san\u00adgre. Se abrir\u00e1 de nuevo el costado de Nuestro Se\u00f1or. Las calles se llena\u00adr\u00e1n de sangre. El Arzobispo ser\u00e1 despojado de sus vestidos. Hija m\u00eda, el mundo entero se sumir\u00e1 en la tristeza.<\/p>\n<p>\u00abTodo parec\u00eda perdido para la religi\u00f3n y para nosotros\u00bb hab\u00eda sido el comentario de \u00c9tienne al tiempo de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Empero, no se hab\u00eda perdido todo y, seg\u00fan \u00c9tienne, esta \u00e9poca se\u00f1al\u00f3 la apertura de la \u00abhermosa trayectoria apost\u00f3lica de nuestra Compa\u00f1\u00eda\u00bb. En 1870 reflexionaba \u00c9tienne:<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n no comprende hoy que la sucesi\u00f3n de trastornos producida en todos los pueblos por esta explosi\u00f3n de democracia, Dios vino a izar, en el mismo seno del movimiento revolucionario, la bandera de la Caridad como un signo de reuni\u00f3n y de oposici\u00f3n a estos estragos? As\u00ed como \u00c9l hizo elevar en medio del desierto la serpiente de bronce como signo de salvaci\u00f3n para todos aquellos que la miraban<sup>67<\/sup>, del mismo modo \u00c9l ha resucitado, en el seno de esta gran Capital, el Cuerpo de san Vicente, como s\u00edmbolo de influencia salvadora, que deb\u00eda al mismo tiempo curar los males causados por la democracia, y convertir sus principios en un mayor bien de los pueblos.<\/p>\n<p>\u00c9tienne alegaba que, \u00abdurante los quince a\u00f1os del Gobierno de la Restauraci\u00f3n, la voz de la caridad parec\u00eda extinguida en Francia y en todas partes\u00bb. Entonces, \u00abel nombre de san Vicente, largo tiempo olvidado, aparece en todas estas convulsiones pol\u00edticas, que deb\u00edan alumbrar un mundo nuevo, como <em>el esp\u00edritu de Dios se cern\u00eda sobre las aguas, <\/em>de donde sali\u00f3 el primero, en el origen del tiempo\u00bb. Etienne pon\u00eda como ejemplo la \u00abhermosa instituci\u00f3n\u00bb de Federico Ozanam, la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal. Este movimiento \u00abse ha extendido por todo el universo, derramando en la morada del pobre el alivio, el consuelo y la salud, semilla de Caridad, que har\u00e1 germinar enseguida por todas partes obras que curan las miserias de la humani\u00addad y regeneran los pueblos\u00bb. Para \u00c9tienne \u00abel movimiento general de la Caridad explica la protecci\u00f3n de la Providencia sobre nuestra Compa\u00f1\u00eda, en medio de estos graves acontecimientos\u00bb.<\/p>\n<p>Una explicaci\u00f3n menos m\u00edstica, de por qu\u00e9 la Compa\u00f1\u00eda perma\u00adneci\u00f3 inmune, era el no haberse entrometido en la pol\u00edtica, y que ten\u00eda como compromiso el obedecer a cualquier gobierno que detentase el poder. Salhorgne observaba en su circular de 1830,<\/p>\n<p>San Vicente de Pa\u00fal es nuestro protector en el cielo: su intercesi\u00f3n para con sus hijos no quedar\u00e1 sin efecto, con tal que, por nuestra exactitud en el cumplimiento de las reglas que nos ha dejado, y por la pr\u00e1ctica de las virtudes de las cuales es nuestro modelo, nos mostremos dignos de per\u00adtenecerle. El mismo vivi\u00f3 en tiempos turbulentos y de disensiones civi\u00adles; pero como consecuencia de su rara prudencia, nos ha prohibido toda implicaci\u00f3n en cuestiones pol\u00edticas que tienen como objeto el gobierno de los pueblos. El quiere que, fieles a Dios y sumisos a la Iglesia, pon\u00adgamos toda nuestra solicitud en orar por la felicidad y la salvaci\u00f3n de los hombres y de aquellos que los gobiernan. Esta regla ha guiado nuestra conducta hasta el presente, y nosotros no nos desviaremos de ella.<\/p>\n<p>Observaba \u00c9tienne que \u00abla peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda, pasando por el crisol de rudas tribulaciones, se deb\u00eda preparar para la gran Misi\u00f3n que le estaba reservada\u00bb. Toda la d\u00e9cada de 1830, y aun entrada la de 1840, no proven\u00eda este crisol de factores externos, tales como revoluciones o cambios de gobierno; m\u00e1s bien consistir\u00eda \u00e9ste en una \u00abfuriosa tempestad interna\u00bb. \u00abSin una manifiesta intervenci\u00f3n del cielo, esa tempestad habr\u00eda destruido la Compa\u00f1\u00eda para siempre\u00bb.<\/p>\n<p>E. UDOVIC<\/p>\n<p>CEME<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reliquias, apariciones y la ca\u00edda de los Borbones Un a\u00f1o despu\u00e9s del debate en la C\u00e1mara de Diputados, y todav\u00eda en un plazo menor tras la elecci\u00f3n de Salhorgne, tuvo lugar el suceso que \u00c9tienne &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/juan-bautista-etienne-xix\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":399894,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-403393","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Juan-Bautista Etienne (XIX) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/juan-bautista-etienne-xix\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Juan-Bautista Etienne (XIX) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Reliquias, apariciones y la ca\u00edda de los Borbones Un a\u00f1o despu\u00e9s del debate en la C\u00e1mara de Diputados, y todav\u00eda en un plazo menor tras la elecci\u00f3n de Salhorgne, tuvo lugar el suceso que \u00c9tienne ... 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