{"id":403302,"date":"2021-02-19T08:08:24","date_gmt":"2021-02-19T07:08:24","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403302"},"modified":"2020-11-29T11:21:46","modified_gmt":"2020-11-29T10:21:46","slug":"luisa-de-marillac-x-los-anos-dificiles-para-los-dos-fundadores","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-x-los-anos-dificiles-para-los-dos-fundadores\/","title":{"rendered":"LUISA de MARILLAC (X): los a\u00f1os dif\u00edciles para los dos fundadores"},"content":{"rendered":"<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La publicaci\u00f3n mensual de informaci\u00f3n de las Hijas de la Ca\u00adridad, Ecos de la Compa\u00f1\u00eda, menciona en el n\u00famero 8 de 1987 un cambio que tuvo lugar en la relaci\u00f3n entre Vicente y Luisa. Ten\u00edan, en efecto temperamentos muy diferentes y atravesaban, seg\u00fan los autores del art\u00edculo, verdaderas \u00abcrisis\u00bb. Eso ha sor\u00adprendido a m\u00e1s de un lector. Desde hace varios a\u00f1os hay una tra\u00adducci\u00f3n al alem\u00e1n de la correspondencia entre los dos fundado\u00adres. Sin embargo, ninguna traducci\u00f3n puede dar cuenta exacta de los matices de otra lengua, sobre todo si se tiene en cuenta que en este caso se trata de una lengua del siglo XVII, y por eso no es f\u00e1cil notar todos los cambios de tono \u2014y no hemos intentado hacerlo aqu\u00ed- que corresponder\u00edan a una situaci\u00f3n de crisis entre los dos fundadores. Sin embargo, la evocaci\u00f3n de esas dos figuras extraordinarias de santos podr\u00eda dejar adivinar f\u00e1cilmente que su santidad no se manifest\u00f3 solamente en la pr\u00e1ctica heroica de la virtud, en las dificultades y en el sufrimiento, sino tambi\u00e9n en su constancia, en su valent\u00eda heroica, requerida esta todos los d\u00edas, pues es eso exactamente lo que define el hero\u00edsmo.<\/p>\n<p>Era pues inevitable que esas dos figuras de santos conociesen momentos de tormenta en su camino hacia la madurez. Y solo los estudios detallados emprendidos estos \u00faltimos a\u00f1os han conse\u00adguido reunir algunos hechos en un delicado mosaico, y presentar relaciones de causa y efecto de manera m\u00e1s expl\u00edcita. Eso nos da una idea m\u00e1s definida de la personalidad de Luisa y nos permite comprender mejor a aquella mujer admirable.<\/p>\n<p>Examinemos pues de m\u00e1s cerca la relaci\u00f3n entre los dos per\u00adsonajes.<\/p>\n<p><strong>Una vivienda demasiado peque\u00f1a<\/strong><\/p>\n<p>Volvamos brevemente a la \u00e9poca del comienzo de la Compa\u00ad\u00f1\u00eda. El 29 de noviembre de 1633 Luisa de Marillac hab\u00eda acogido a cinco o seis j\u00f3venes en su casa, en la actual calle Monge, que se encontraba en la parroquia de Saint-Nicolas du Chardonnet. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde las j\u00f3venes eran veinte, y por supuesto comenzaba a faltar espacio. Luisa hab\u00eda alquilado aquella vivienda a la muer\u00adte de su marido, en 1625, y se hab\u00eda trasladado a ella para estar m\u00e1s cerca del se\u00f1or Vicente. Pues por aquel tiempo hab\u00eda comen\u00adzado a participar en las obras caritativas del se\u00f1or Vicente (quien por aquellas fechas habitaba con sus sacerdotes en el colegio de \u00abBons Enfants\u00bb, en una calle muy cercana). As\u00ed que la vivienda de Luisa se hab\u00eda hecho muy peque\u00f1a.<\/p>\n<p>El n\u00famero de las j\u00f3venes que Luisa preparaba para el trabajo en las Cofrad\u00edas de Caridad aumentaba sin cesar. Ese crecimiento r\u00e1pido le daba la raz\u00f3n a Luisa: hab\u00eda llegado a comprender el suceso de Pentecost\u00e9s de 1623: \u00abEntend\u00ed que estaba en un lugar para servir al pr\u00f3jimo [&#8230;], donde habr\u00eda idas y venidas\u00bb, no tendr\u00eda pues que encerrarse dentro de los muros de un convento. Y en 1636, dos a\u00f1os y medio despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n, todo el mundo estaba de acuerdo en decir que hab\u00eda falta buscar un nuevo alojamiento.<\/p>\n<p><strong>La pregunta y la respuesta<\/strong><\/p>\n<p>En este momento de la evoluci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda se suscita\u00adban varias preguntas: \u00bfen qu\u00e9 zona de la ciudad buscar el nuevo alojamiento? \u00bfA nombre de qui\u00e9n se alquilar\u00eda o comprar\u00eda?, es decir, \u00bfqui\u00e9n filmar\u00eda el contrato de compra o de alquiler? \u00bfQui\u00e9n pagar\u00eda la compra o el alquiler?<\/p>\n<p><strong>Respuesta a la primera pregunta<\/strong><\/p>\n<p>Desde hac\u00eda algunos a\u00f1os el se\u00f1or Vicente no viv\u00eda ya en el colegio \u00abBons Enfants\u00bb, sino en San L\u00e1zaro. La distancia entre los dos domicilios se hab\u00eda convertido desde hac\u00eda tiempo en un obst\u00e1culo para la comunicaci\u00f3n r\u00e1pida. Hab\u00eda pues que tener en cuenta este aspecto en la b\u00fasqueda de un nuevo alojamiento. La cercan\u00eda permit\u00eda tratar los problemas m\u00e1s r\u00e1pidamente, ahorrar\u00adse muchos desplazamientos y evitar el enviar mensajes. Pero no se hizo ning\u00fan caso a la reacci\u00f3n del se\u00f1or Vicente: no era con\u00adveniente acercar la Casa Madre de las Hijas de la Caridad a San L\u00e1zaro. \u00bfPor qu\u00e9? La fundaci\u00f3n era reciente y a\u00fan poco conocida. Podr\u00edan desatarse las malas lenguas, y era de temer que las rela\u00adciones constantes y numerosas entre los sacerdotes de la Misi\u00f3n y las Hijas de la Caridad, o entre Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac, fueran mal interpretadas. \u00abEstamos rodeados de personas que todo lo ven y lo juzgan&#8230;\u00bb Pero esta carta reforz\u00f3 la idea de Luisa de que era necesaria una cercan\u00eda mayor entre los dos luga\u00adres de alojamiento, pues sol\u00eda escribir Vicente: \u00abNo puedo ir&#8230;, no tengo tiempo&#8230;, no puedo ir a verle&#8230;\u00bb Los medios de comu\u00adnicaci\u00f3n insuficientes y la distancia grande causaban numerosos problemas, tanto m\u00e1s cuanto que Luisa no era tan robusta como para recorrer el largo trayecto a pie hasta San L\u00e1zaro cuando el se\u00f1or Vicente no pod\u00eda ir a verla. Vicente expuso su rechazo a la idea y Luisa acept\u00f3 sin decir nada. Pero a\u00fan no se hab\u00eda encon\u00adtrado casa.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Vicente hab\u00eda pedido a madame Goussault que ayu\u00addara a Luisa en sus b\u00fasquedas. Madame Goussault estaba relacio\u00adnada con Luisa, y Luisa sab\u00eda lo que necesitaba. Por fin se alquil\u00f3 una casa en La Chapelle, que fue en otro tiempo una aldea al norte de Par\u00eds. Luisa y sus j\u00f3venes fueron pues al campo. El aire era ciertamente m\u00e1s puro, y all\u00ed hab\u00eda m\u00e1s espacio, pero la distancia hac\u00eda el asunto bastante complicado.<\/p>\n<p><strong>La segunda pregunta<\/strong> se refer\u00eda al alquiler de la casa. \u00bfA nombre de qui\u00e9n se iba a alquilar, y qui\u00e9n firmar\u00eda? Madame Goussault hizo lo que hac\u00eda falta. Arregl\u00f3 los problemas jur\u00eddicos y firm\u00f3 el contrato de alquiler a nombre de la Cofrad\u00eda de Cari\u00addad, que se hab\u00eda convertido entretanto en una asociaci\u00f3n oficial. Parece aqu\u00ed con toda claridad que Luisa hab\u00eda renunciado a su independencia y a su libre albedr\u00edo. Dej\u00f3 la vivienda a la que se hab\u00eda mudado despu\u00e9s de la muerte de su marido, en la que se sent\u00eda como en su casa, y dej\u00f3 que otros dispusieran de ella. La comunidad de sus veinte j\u00f3venes no exist\u00eda ante la ley. Intervino entonces madame Goussault. La Cofrad\u00eda de Caridad alquil\u00f3 la casa y pag\u00f3 el alquiler.<\/p>\n<p><strong>Y as\u00ed llegamos a la tercera pregunta<\/strong>. \u00bfFormar\u00edan las j\u00f3ve\u00adnes de la Caridad parte de la Cofrad\u00eda si esta pagaba el alquiler? Hasta entonces nadie se hab\u00eda planteado la cuesti\u00f3n en serio.<\/p>\n<p>Pero la necesidad de poner una firma en aquel contrato les forz\u00f3 a tomar una decisi\u00f3n: las j\u00f3venes de la Caridad fueron integradas legalmente en la Cofrad\u00eda. Eso cambi\u00f3 posteriormente cuando la Compa\u00f1\u00eda fue reconocida como tal. Pero por el momento las Damas de la Caridad pagaban el alquiler, mientras que madame Goussault firmaba el contrato. Todo ello sumergi\u00f3 a Luisa en un oc\u00e9ano de dudas e incluso provoc\u00f3 en ella un sentimiento de in\u00adseguridad y la impresi\u00f3n de sentirse abandonada. Esos estados de alma le eran bien conocidos y le hab\u00edan causado ya muchos sufrimientos. Se sent\u00eda indecisa y a medio camino entre un \u00abno m\u00e1s\u00bb y un \u00aba\u00fan no\u00bb. Pero Luisa no se escuchaba a s\u00ed misma y no se complac\u00eda en ese estado. Las cartas redactadas en la \u00e9poca del cambio de alojamiento testimonian que la fuerza de su fe y de su convicci\u00f3n segu\u00edan siendo profundas a pesar de las vicisitudes de cada d\u00eda. V\u00e9ase lo que escrib\u00eda por aquel tiempo: \u00abIr al nuevo alojamiento con la intenci\u00f3n de honrar a la divina Providencia que me conduce a \u00e9l, y ponerme en la actitud de hacer en \u00e9l lo que la misma Providencia permita que haga. Por este cambio de vi\u00advienda honrar el de Jes\u00fas y de la Virgen santa de Bel\u00e9n a Egipto, y luego a otros lugares, y no querer, no m\u00e1s que ellos, tener morada propia en la tierra\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Maduraci\u00f3n lenta<\/strong><\/p>\n<p>Lo que vivi\u00f3 Luisa aquel famoso d\u00eda de Pentecost\u00e9s reaviva\u00adba sin cesar su fe, que ella expresaba con una certeza total en el servicio del pr\u00f3jimo, \u00fanico fin y meta de su vida. En mi opini\u00f3n podr\u00edamos tal vez revisar, gracias a algunos episodios de su vida, la imagen que ten\u00edamos de Luisa. En efecto, ten\u00edamos hasta hace poco la impresi\u00f3n de que era una mujer poco segura de s\u00ed misma, dubitante, sometida a la autoridad de su director de conciencia. Pod\u00edamos pensar que ella cre\u00eda de forma incondicional en el valor indudable de los consejos de \u00e9l, que ten\u00eda en consecuencia poco car\u00e1cter y una voluntad d\u00e9bil, pero que segu\u00eda con obediencia ab\u00adsoluta el camino que le indicaba el director. Todo eso ser\u00eda ciertamente muy virtuoso y muy heroico. Pero las cosas no pasaron del todo de ese modo, y los hechos lo atestiguan. Esos hechos fueron el fundamento de lo que calificamos como \u00abcrisis\u00bb entre Luisa y Vicente. Guard\u00e9monos sin embargo del peligro de interpretar negativamente esa palabra, pues se trataba m\u00e1s bien de una crisis de crecimiento que precede a la madurez plena de una sensibili\u00addad que ya estaba marcada por la santidad. Luisa hab\u00eda tenido la visi\u00f3n de un director de conciencia encarnado en la persona de Vicente de Pa\u00fal. Ella lo ve\u00eda como un enviado de Dios. \u00c9l le ense\u00ad\u00f1\u00f3 a tomar decisiones de una manera aut\u00f3noma, orient\u00f3 y modul\u00f3 su deseo de perfecci\u00f3n y de santidad.<\/p>\n<p>Pero, por una parte, Luisa era conducida y animada por la fe, lo que le daba una voluntad firme y tranquila, que le permiti\u00f3 dotar a las Hijas de la Caridad de un estatuto reconocido por la Iglesia. Conocemos las dudas de san Vicente y las buenas razones a las que apelaba. Luisa sab\u00eda tambi\u00e9n todo eso, y compart\u00eda sus temores. Pero, a pesar de todo, parece que ella ten\u00eda dificultad en dominar su impaciencia cuando Vicente reclamaba un poco m\u00e1s tiempo. Por otra parte, la experiencia vivida en La Chapelle y las dificultades encontradas con ocasi\u00f3n de la fuina del contrato de alquiler no fueron, por desgracia, una excepci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo super\u00f3 Luisa la carencia de bases jur\u00eddicas<\/strong><\/p>\n<p>En el oto\u00f1o de 1638 la joven Compa\u00f1\u00eda empez\u00f3 a alejarse de la periferia de la capital. Dos hermanas fueron enviadas a Richelieu, ciudad situada a trescientos kil\u00f3metros de Par\u00eds. All\u00ed la duquesa de Aiguillon, sobrina del cardenal Richelieu, garantizaba la existencia de la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda, dependiente a\u00fan de una Cofrad\u00eda. Por otro lado, el env\u00edo de hermanas a provincias nunca era decidido por una Cofrad\u00eda, sino por Vicente y Luisa, o m\u00e1s exactamente por orden del Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y director de las Cofrad\u00edas, quien ejerc\u00eda plenos po\u00adderes. Todo hab\u00eda funcionado bien hasta entonces y sigui\u00f3 as\u00ed un a\u00f1o m\u00e1s. Despu\u00e9s, durante el invierno de 1639-1640, Luisa tuvo que enfrentarse con el problema del reconocimiento oficial de la Compa\u00f1\u00eda cuando quiso fundar una comunidad en Angers. Los administradores del hospital de Angers exig\u00edan un contrato en buena y debida forma antes de admitir a las hermanas. Eso no ha\u00adb\u00eda sido previsto. Vicente cre\u00eda que hubiera bastado, como de cos\u00adtumbre, un acuerdo oral. Luisa se dirigi\u00f3 a \u00e9l, y \u00e9l le respondi\u00f3: \u00abVisto que esos se\u00f1ores quieren todo por escrito, h\u00e1galo usted, <em>in nomine Domini, <\/em>y haga el contrato a su nombre como directora de las Hijas de la Caridad, sirvientes de los pobres enfermos de los hospitales y de las parroquias, con la aprobaci\u00f3n del Superior Ge\u00adneral de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, Director de las dichas Hijas de la Caridad\u00bb. Vicente era muy consciente de que las Hijas de la Caridad no ten\u00edan ning\u00fan estatuto jur\u00eddico. Por eso a\u00f1adi\u00f3: \u00abSi le piden el documento de erecci\u00f3n de ese cuerpo, diga que no tiene otro que el poder que ha sido concedido a dicho superior, director de las Cofrad\u00edas de Caridad, como se hace en todas partes, en par\u00adticular en esa di\u00f3cesis [&#8230;] en las tierras de madame Goussault, [&#8230;] en Richelieu, en la di\u00f3cesis de Poitiers<sup>2<\/sup>o<sup>2<\/sup>\u00bb.<\/p>\n<p>Esta respuesta no debi\u00f3 de satisfacer a Luisa. No pod\u00eda so\u00adportar la carencia de bases jur\u00eddicas de la Compa\u00f1\u00eda. Podemos concluir de ello que ella fue en verdad directora de la Compa\u00f1\u00eda y no simplemente una Dama de la Caridad. Depend\u00eda ciertamente del Superior General, el se\u00f1or Vicente, pero no por ello era menos responsable de las comunidades de la Compa\u00f1\u00eda. En cualquier caso comenz\u00f3 por firmar en su propio nombre. En Angers Luisa se sinti\u00f3 por primera vez oficialmente responsable de la Compa\u00ad\u00f1\u00eda de las j\u00f3venes. Angers representa una etapa importante en la obra de Luisa.<\/p>\n<p><strong>Hay que responder a los desaf\u00edos, pues las exigencias aumentan<\/strong><\/p>\n<p>Durante ese tiempo Vicente esperaba con impaciencia la vuel\u00adta de la se\u00f1orita Le Gras porque el ocuparse de las Hijas de la Caridad presentaba un gran n\u00famero de asuntos, y Luisa, en cuan\u00adto volvi\u00f3 a Par\u00eds, se vio sumergida por mil tareas: formaci\u00f3n de las hermanas, acogida de las nuevas, distribuci\u00f3n del trabajo en las Cofrad\u00edas, acogida en la Chapelle de los ni\u00f1os abandonados, sin contar la atenci\u00f3n a los galeotes. Ante esa lista de tareas po\u00addemos abrigar dudas sobre la posibilidad de arreglar todos esos problemas y de responder satisfactoriamente en todas partes. Por ello no sorprender\u00e1 el leer con frecuencia palabras como estas bajo la pluma de Vicente: \u00abHe estado impedido\u00bb. M\u00e1s all\u00e1 de las actividades de cada d\u00eda tuvo lugar un cambio imperceptible en las relaciones entre Luisa y Vicente. Esta era la situaci\u00f3n entre los dos en la primavera de 1640: el se\u00f1or Vicente estaba satisfe\u00adcho de las negociaciones en Angers. La se\u00f1orita Le Gras hab\u00eda actuado con inteligencia y con circunspecci\u00f3n. Los ni\u00f1os aban\u00addonados estaban a partir de ahora bajo la entera responsabilidad de las Damas de la Caridad. En otras palabras, las Hijas de la Caridad se ocupaban de todos los hu\u00e9rfanos que hab\u00edan recogido, mientas que las Damas se ocupaban del aspecto econ\u00f3mico. Lui\u00adsa de Marillac se hab\u00eda convertido para el se\u00f1or Vicente en una verdadera colaboradora, no era ya meramente la que le ped\u00eda sus consejos y le confiaba la direcci\u00f3n de su alma. Era la directora inteligente, digna de toda confianza, altruista y entregada en las actividades m\u00e1s importantes. Vicente conoc\u00eda bien la sicolog\u00eda de Luisa, sab\u00eda de qu\u00e9 era capaz, pero no desconoc\u00eda ni su necesi\u00addad de ayuda, de apoyo, de consejos, ni las dudas \u2014hoy dir\u00edamos los complejos- que ella ten\u00eda en relaci\u00f3n a s\u00ed misma, cuando se sent\u00eda responsable de un problema. Pero \u00e9l tambi\u00e9n sab\u00eda que en ella habitaba una fe profunda, que su resistencia era inmensa, as\u00ed como su deseo de obedecer. Y as\u00ed suced\u00eda que cuando \u00e9l estaba desbordado por el trabajo, esperaba siempre y contaba con la es\u00adperanza de que Luisa de Marillac har\u00eda lo que hac\u00eda falta, que lo har\u00eda bien, mejor que nadie. Y ella lo hac\u00eda.<\/p>\n<p>Por todo ello el se\u00f1or Vicente sent\u00eda una satisfacci\u00f3n plena y la ayudaba. Sin embargo sus diferencias de temperamento se hicie\u00adron con el correr del tiempo m\u00e1s claras. Pudo parecer, al principio, que se complementaban; sin embargo, con el correr del tiempo y de su colaboraci\u00f3n tan cercana, esa armon\u00eda se hizo menos evi\u00addente y la situaci\u00f3n termin\u00f3 por sufrir deterioro. Reflexionemos sobre esas relaciones ahora m\u00e1s dif\u00edciles: hasta ese momento la sabia prudencia del se\u00f1or Vicente se hab\u00eda visto compensada por la vivacidad de Luisa. La severidad de Luisa era a veces suaviza\u00adda por la gran bondad y la indulgencia de Vicente. Pero de 1640 a 1642 tuvieron ambos, por un lado y por otro, que hacer esfuerzos para comprender mejor sus diferencias, y de madurar gracias a ellas. Las relaciones respetuosas y amigables de esas dos figuras de santos no escapaban a la ley de todo crecimiento: no se alcanza la madurez sin cambiarse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p><strong>Buscando una casa m\u00e1s grande<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfCon ocasi\u00f3n de qu\u00e9 asunto tuvieron los primeros desacuer\u00addos? Hemos mencionado arriba el traslado a La Chapelle. Cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde la casa era ya demasiado peque\u00f1a y se hizo necesario buscar otra. Estarnos en el verano de 1640, y la b\u00fas\u00adqueda dur\u00f3 un a\u00f1o. El se\u00f1or Vicente segu\u00eda insistiendo en que las Hijas de la Caridad se instalaran a una distancia conveniente de San L\u00e1zaro. Sugiri\u00f3 La Villette, una aldea parecida a la de La Chapelle. Pero esta vez Luisa se opuso y hubo que buscar otra en otra parte. Finalmente, despu\u00e9s de varios meses de b\u00fasquedas infructuosas y de respuestas negativas a las propuestas de Vicen\u00adte, \u00e9ste cedi\u00f3 y Luisa se pudo instalar cerca de San L\u00e1zaro, en la parroquia de Saint-Laurent. Luisa se impacientaba, ella hubiera querido comprar una casa, pero no se encontraba ninguna con la capacidad requerida. Ante ese hecho, el se\u00f1or Vicente sugiri\u00f3 la idea de alquilar una, pero Luisa se mantuvo firme. Llegamos as\u00ed a la primavera de 1641. El se\u00f1or Vicente escribe a Luisa de Marillac y le env\u00eda una observaci\u00f3n desabrida: \u00abHay que seguir rezando por lo de la casa, por la que no me preocupo tanto como de que se establezca usted aqu\u00ed en una casa alquilada. \u00a1Ay, Jes\u00fas! su problema verdadero no depende de una casa, sino de que Dios siga bendiciendo esta obra\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfSentir\u00eda Luisa que se le comprend\u00eda mal o que ni siquiera se le tomaba en serio? En la primavera de 1641 el se\u00f1or Vicente cay\u00f3 enfermo, y Luisa le escribi\u00f3 para expresarle su preocupa\u00adci\u00f3n. \u00c9l contest\u00f3 a su vez y se expres\u00f3 as\u00ed en un tono seco: \u00abLe sigo viendo a usted manteniendo sentimientos un poco humanos desde que me ve enfermo, pensando que todo est\u00e1 perdido por no tener una casa. \u00a1Oh, mujer de poca fe y poco aficionada al modo de obrar y al ejemplo de Jesucristo! Este salvador del mundo, al pensar en la Iglesia entera, se conf\u00eda a su Padre en cuanto a las reglas y a la direcci\u00f3n; y por un pu\u00f1ado de j\u00f3venes que su pro\u00advidencia ha suscitado y reunido tan claramente, piensa usted que nos fallar\u00e1. Vamos, se\u00f1orita, hum\u00edllese profundamente delante de Dios, en el amor del cual soy s. s.\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa se call\u00f3, sab\u00eda muy bien que el se\u00f1or Vicente hab\u00eda crea\u00addo una obra inmensa al recoger a los ni\u00f1os abandonados. \u00c9l ha dotado a la humanidad de otro rostro por medio de esos ni\u00f1os rechazados y llorosos. Luisa y sus j\u00f3venes cuidaban un gran n\u00fa\u00admero de aquellos ni\u00f1os en la Casa Madre de La Chapelle. Pero \u00bfel se\u00f1or Vicente pod\u00eda darse cuenta de lo que supon\u00eda aquello? Ocuparse d\u00eda y noche de ni\u00f1os de pecho que gritan y lloran en la casa no era un asunto banal. Y no hay que olvidar que las j\u00f3venes ten\u00edan otros trabajos y que la casa era demasiado peque\u00f1a.<\/p>\n<p>Por fin se encontraron cerca de San L\u00e1zaro dos casas igua\u00adles. Al principio se alquilaron, pero muy pronto se compraron. Durante el verano de 1641 se cerr\u00f3 el contrato de compra y tuvo lugar el traslado. Pero entonces surgieron dificultades por causa de la firma. En el plano jur\u00eddico Luisa no ten\u00eda autoridad para actuar en nombre propio. El se\u00f1or Vicente lo sab\u00eda muy bien; en consecuencia la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n compr\u00f3 la casa y el se\u00f1or Vicente puso su firma. M\u00e1s tarde, cuando la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad fue reconocida, compr\u00f3 la casa a la Con\u00adgregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n con la ayuda econ\u00f3mica de las Damas.<\/p>\n<p><strong>Ideas diferentes sobre la formaci\u00f3n de las hermanas, opinio\u00adnes diferentes sobre los destinos<\/strong><\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n aparecieron tambi\u00e9n ligeras diferencias: a Luisa le hubiera gustado que sus j\u00f3venes no solo estuviesen bien preparadas, sino que tuvieran tambi\u00e9n el esp\u00edritu despierto para utilizar bien el tiempo de su formaci\u00f3n en el seminario, y fueran capaces de responder con rapidez y bien a todas las peticiones de ayuda. Luisa se preocupaba por la hermana Vincentia Auchy, una viuda joven originaria de Richelieu, a la que el se\u00f1or Vicente conoc\u00eda bien. Vicente estaba sorprendido por la severidad de Lui\u00adsa. Defendi\u00f3 a Vincentia y alab\u00f3 su buen comportamiento en la casa de una Dama de Richelieu, a la que Vincentia hab\u00eda servido fielmente durante varios a\u00f1os. Esto es un extracto de la carta de Vicente a Luisa: \u00abHay esp\u00edritus que no se ajustan al principio a todas las regularidades m\u00e1s peque\u00f1as. El tiempo lo consigue todo. Veo eso entre nosotros todos los d\u00edas<u><sup>2<\/sup><\/u>N. Exhort\u00f3 de nue\u00advo a Luisa a ser m\u00e1s paciente en el caso de Juana Lepintre, que quer\u00eda llevar un pa\u00f1uelo encima de su cofia: \u00abCreo que hay que soportarle ese capricho. Lo dejar\u00e1 con el paso del tiempo\u00bb. Vino despu\u00e9s el problema con Mar\u00eda Joly, a quien hab\u00eda que destinar lejos de Par\u00eds, a Sed\u00e1n. Mar\u00eda era una hermana joven de primera hora, hab\u00eda mostrado virtudes s\u00f3lidas y conoc\u00eda perfectamente el trabajo entre los enfermos y los pobres. Su marcha causar\u00eda mu\u00adchos problemas. Las Damas quer\u00edan que sustituyera a Mar\u00eda una joven de parecida calidad, pero hab\u00eda que buscarla y se lo urg\u00edan a Vicente. El quer\u00eda responder a la petici\u00f3n del duque de Bouillon, que hab\u00eda vuelto al catolicismo, igual que, por supuesto, todo el ducado. Se trataba, pues, de un verdadero apostolado.<\/p>\n<p>A pesar de todas las dificultades, Vicente pensaba en enviar solo a Mar\u00eda, mientras que Luisa se opon\u00eda. Y en este caso ella utiliz\u00f3, en tono tan delicado como directo, los argumentos mis\u00admos de Vicente: \u00abLa resoluci\u00f3n que me parece tom\u00f3 usted de no enviar a ninguna hermana sola se me grab\u00f3 de tal manera en el esp\u00edritu que me parece necesario que hay que enviar a alguna otra con ella. Podr\u00eda caer enferma en el viaje, [&#8230;] podr\u00eda sentirse triste, y al no poderse desahogar con nadie, habr\u00eda riesgo de que se desanimara, y creo adem\u00e1s que eso har\u00eda da\u00f1o a las dem\u00e1s, pues se dir\u00eda que no se cuida bien a las j\u00f3venes, pues se les deja ir solas\u00bb.<\/p>\n<p>Sigue Luisa dici\u00e9ndole c\u00f3mo podr\u00edan esas dos hermanas ga\u00adnar dinero por medio de su trabajo y subvenir de ese modo a sus necesidades, sin depender de otras personas. Pasa luego a pedir humildemente a Vicente que d\u00e9 su aprobaci\u00f3n, pero \u00e9l crey\u00f3 que se hab\u00eda expresado mal. Repiti\u00f3 la petici\u00f3n de las Damas, que quer\u00edan que se les enviase una hermana concreta para sustituir a Mar\u00eda; por desgracia, se trataba de la misma hermana que deb\u00eda acompa\u00f1ar a Mar\u00eda a Sed\u00e1n. Se retrasaba, pues, el viaje, y Vicen\u00adte se mostraba m\u00e1s impaciente que nunca. Escribe brevemente a Luisa: \u00abLe toca a usted, se\u00f1orita, arreglar el problema\u00bb. Luisa lo arregl\u00f3, pero seg\u00fan su pensar. El se\u00f1or Vicente se mostr\u00f3 de acuerdo, pero mostr\u00f3 dudas sobre las cualidades de la segunda hermana. Intent\u00f3 presentar otra propuesta, pero Luisa no cambi\u00f3 de opini\u00f3n y Vicente le escribi\u00f3: \u00abHe reservado y pagado dos plazas para el coche de Sed\u00e1n, que sale ma\u00f1ana a las diez. Tenga a las hermanas a las nueve preparadas para partir, por favor. [&#8230;] Aseg\u00fareles que les ver\u00e9 con los ojos del esp\u00edritu, y que ma\u00f1ana, si Dios quiere, espero decir la misa a su intenci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Hubo, pues, que sustituir a las dos hermanas en las Cofrad\u00edas. Las Damas se mostraban exigentes en la elecci\u00f3n de las j\u00f3venes: aun cuando pareciesen buenas deb\u00edan adem\u00e1s estar bien prepa\u00adradas para servir. Luisa se tomaba todas las molestias del mundo para ello, pues si bien era necesaria una buena formaci\u00f3n religio\u00adsa y espiritual, las hermanas necesitaban igualmente competen\u00adcias espec\u00edficas para el servicio de los enfermos. Luisa era muy habilidosa y estaba muy bien dotada para la preparaci\u00f3n de me\u00addicamentos. Por eso pudo tomar como reproche las palabras que us\u00f3 Vicente en una carta escrita en la \u00e9poca de la fundaci\u00f3n de la Caridad de Sed\u00e1n: \u00abY qu\u00e9 otra hermana podr\u00e1 usted poner en su lugar, o c\u00f3mo podr\u00e1 darles otra que sepa componer los medica\u00admentos y que tenga experiencia. Eso nos hace ver qu\u00e9 necesario es que venga usted a esta parroquia y que todas sus j\u00f3venes est\u00e9n bien preparada0<sup>9<\/sup>\u00bb. \u00bfNo hab\u00eda insistido Luisa en que las j\u00f3venes estuvieran bien formadas, mientras que Vicente pensaba que ella era demasiado estricta? Tenemos la impresi\u00f3n de que desde hac\u00eda mucho tiempo la atm\u00f3sfera estaba cargada de electricidad. Los dos fundadores estaban a\u00fan en ruta hacia la santidad. Y el camino que han recorrido nos los hace tan simp\u00e1ticos como el fin que persegu\u00edan y que alcanzaron finalmente. En cualquier caso, todo ello no puede menos que servirnos de est\u00edmulo.<\/p>\n<p><strong>B\u00fasqueda de la voluntad de Dios en las decisiones del se\u00f1or Vicente<\/strong><\/p>\n<p>Su caminar estaba lejos de ser derecho del todo, a\u00fan les que\u00addaban algunos obst\u00e1culos que superar. El se\u00f1or Vicente ten\u00eda en\u00adtonces sesenta a\u00f1os y Luisa diez menos. \u00c9l siempre hab\u00eda intentado animar y apoyar las iniciativas de Luisa. La inteligencia viva de \u00e9sta la llevaba a tomar decisiones que Vicente no pod\u00eda menos de alabar. Ella estaba dotada adem\u00e1s de una gran sensibilidad y animada por un deseo constante de perfecci\u00f3n. Todas esas cuali\u00addades hicieron de ella una educadora sin par. Vicente lo sab\u00eda muy bien. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda hacer sin ella? Sin embargo no estaba comple\u00adtamente seguro acerca del total desinter\u00e9s de Luisa, \u00bfno buscar\u00eda ella el \u00e9xito en lo hondo de s\u00ed misma? Hab\u00eda ella aceptado la de\u00adpendencia en relaci\u00f3n a Vicente, pues la consideraba como que\u00adrida por Dios. Pero tend\u00eda a tomar ciertas decisiones importantes, sin descuidar el someter con respeto sus propuestas a Vicente. Luisa no compart\u00eda siempre la opini\u00f3n de Vicente, pero aun en los desacuerdos ella buscaba con ardor la voluntad de Dios. Cuando hab\u00eda alg\u00fan problema, no aceptaba siempre la primera soluci\u00f3n que se le presentara. Su deseo absoluto de cumplir la voluntad de Dios no imped\u00eda que ejerciera el uso libre de pensamiento y de juicio. En cuanto a los temas fundamentales que se refer\u00edan a la formaci\u00f3n de sus hijas espirituales, se sent\u00eda dependiente del se\u00f1or Vicente. El n\u00famero de hermanas aumentaba. Luisa no po\u00add\u00eda inspirarse en ninguna otra congregaci\u00f3n para la formaci\u00f3n de aquellas j\u00f3venes. El terreno estaba virgen. Hoy sabemos qu\u00e9 ha significado eso para la Iglesia de Dios.<\/p>\n<p><strong>Las bases espirituales de la Compa\u00f1\u00eda: dificultades de orga\u00adnizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Nuestros dos fundadores ten\u00edan una vida muy atareada y te\u00adn\u00edan que responder a mil demandas. El a\u00f1o de la fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda el se\u00f1or Vicente comenz\u00f3 a tener sus bien conocidas conferencias a las hermanas. En ellas les explicaba el sentido y los diferentes puntos de la regla, pero tambi\u00e9n trataba otros te\u00admas que le parec\u00edan importantes. Esas conferencias fueron el eje fundamental de la orientaci\u00f3n espiritual de la joven Compa\u00f1\u00eda. Siguen siendo para nosotras a\u00fan hoy una fuente importante y nos ayudan a comprender el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Luisa comenz\u00f3 muy pronto a tomar durante las conferencias notas lo m\u00e1s precisas posible. Le debemos muchos de los tex\u00adtos, que constituyen para nosotras un bien precioso. Para Luisa el fundamento espiritual de la nueva fundaci\u00f3n descansaba sobre las conferencias del se\u00f1or Vicente. No pensaba que su propia en\u00adse\u00f1anza fuera suficiente para las hermanas. Luisa era consciente de la profundidad de las palabras de Vicente y de su impacto. Sin embargo nos enteramos por sus cartas o por sus mensajes que \u00e9l pospon\u00eda con frecuencia sus conferencias, que las anulaba o que se excusaba, con gran desesperaci\u00f3n de Luisa: \u00abMe es imposible dedicarme a sus j\u00f3venes antes del fin de la semana pr\u00f3xima. Te\u00adnemos reuniones todos los d\u00edas desde hoy hasta el mi\u00e9rcoles<u><sup>2<\/sup><\/u>m\u00bb. Otro ejemplo: \u00abS\u00e9 bien que habr\u00e1 que ver a sus j\u00f3venes el jueves en la casa de los ni\u00f1os; pero no s\u00e9 si quedar\u00e1 alg\u00fan tiempo para la regla. Veremos. Puede pues usted informarles para ese d\u00eda, si le parece bien, o para el viernes, que me resultar\u00eda menos compli\u00adcado\u00bb. Para el se\u00f1or Vicente el poder organizar las veinticuatro horas que tiene el d\u00eda era cosa de milagro. No ten\u00eda por tanto mu\u00adcho tiempo disponible para dedicarse a las hermanas o para dar conferencias. Pero esta fundaci\u00f3n constitu\u00eda una parte importante de su obra. Luisa no estaba dispuesta a renunciar a las conferen\u00adcias, y por eso se sent\u00eda tanto m\u00e1s decepcionada cuando surg\u00eda alg\u00fan contratiempo. Solo en el per\u00edodo de marzo de 1640 a junio de 1642 recibi\u00f3 veintiocho cartas en las que Vicente expresaba sus excusas por no poder ir, o anunciaba que iba a ir para excu\u00adsarse enseguida de no poder hacerlo, y que se informara de ello a las hermanas. Alguna vez se excusaba sencillamente porque se le hab\u00eda olvidado la fecha. Hac\u00eda falta una gran agilidad para luchar contra todas esas complicaciones, pues hab\u00eda que recorrer todo Par\u00eds para informar a las hermanas, y luego volver corriendo a informarles de la anulaci\u00f3n de la conferencia. \u00a1Cu\u00e1ntas dificultades y qu\u00e9 p\u00e9rdida de tiempo a costa del servicio de los pobres!<\/p>\n<p>El 16 de agosto de 1640, d\u00eda de San Roque, el se\u00f1or Vicente introdujo su conferencia con la siguiente observaci\u00f3n: \u00abHa falta\u00addo poco para que dejara de venir hoy, pues he estado en la ciudad y he tenido que ir lejos; tendr\u00e9 pues poco tiempo para hablaros\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un silencio de seis a\u00f1os, hubo en 1640 cuatro con\u00adferencias, y luego ninguna m\u00e1s hasta el mes de agosto del a\u00f1o siguiente. Y en 1641 Vicente no encontr\u00f3 m\u00e1s que dos ocasiones para ir a hablar a las hermanas que esperaban su palabra.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac escrib\u00eda sin reparo alguno las observaciones que hac\u00eda Vicente al comienzo de sus conferencias para excusarse por alg\u00fan impedimento o por falta de tiempo. Por ejemplo, el 9 de marzo de 1642: \u00abEl se\u00f1or Vicente no pudo estar al comienzo de la conferencia por alg\u00fan asunto urgente [&#8230;] El se\u00f1or Vicente lleg\u00f3 hacia las cinco\u00bb. El 16 de marzo anotaba una vez m\u00e1s: \u00abEl se\u00f1or Vicente nos hizo el honor de estar presente desde el comienzo\u00bb.<\/p>\n<p>No se encuentran observaciones similares m\u00e1s que entre 1640 y 1642.<\/p>\n<p><strong>En la fe y en la obediencia, Luisa sigue su camino personal y pronuncia sus votos<\/strong><\/p>\n<p>Por aquel tiempo Luisa sufr\u00eda \u00abgrandes inquietudes y dificultades, como lo anot\u00f3 m\u00e1s tarde en sus escritos. Pero la vida de la joven Compa\u00f1\u00eda segu\u00eda su curso. Y tenemos la impresi\u00f3n de que Luisa aceptaba con toda lucidez sus dificultades interio\u00adres y las un\u00eda a su voluntad firme de mantenerse fiel a Dios y de obedecer los decretos divinos. El suceso de Pentecost\u00e9s jam\u00e1s desapareci\u00f3 de su horizonte, y le gui\u00f3 durante toda su vida. El 25 de marzo de 1642, d\u00eda de la Anunciaci\u00f3n, junto con otras cuatro j\u00f3venes, hizo los votos de pobreza, castidad y obediencia, sin ol\u00advidar la promesa de servir a los pobres. Vicente recelaba que la Compa\u00f1\u00eda llegase a ser de clausura, pero, a pesar de sus reservas, hab\u00eda dado permiso para la emisi\u00f3n de los votos. Luisa se sen\u00adt\u00eda tranquila, segura de encontrarse en el camino de cumplirse la promesa de Pentecost\u00e9s. Vicente sab\u00eda con cu\u00e1nto ardor Luisa aspiraba a la perfecci\u00f3n, conoc\u00eda sus grandes cualidades, y pod\u00eda comprobar su \u00e9xito en la formaci\u00f3n de las hermanas. Pero \u00bfno le hab\u00eda dejado tal vez con exceso entregada a sus propias fuerzas? La idea de la fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda no hab\u00eda tenido el origen en \u00e9l. Cuando hablaba a Luisa de \u00absus j\u00f3venes\u00bb ella le replicaba: \u00abSe\u00f1or, \u00a1esas j\u00f3venes son tambi\u00e9n de usted!\u00bb<\/p>\n<p>Luisa pensaba y obraba sin sentir ni una onza de satisfacci\u00f3n o de orgullo por haber fundado aquella Compa\u00f1\u00eda. Ciertamente, no era corta de inteligencia y ten\u00eda una visi\u00f3n clara de los acontecimientos, pero quer\u00eda permanecer a toda costa bajo la direcci\u00f3n de Vicente.<\/p>\n<p>Reconoc\u00eda ante Vicente \u00abla necesidad que tengo de ser ayuda\u00adda para hacer la voluntad santa de Dios: de m\u00ed misma no hay que esperar nada m\u00e1s que lo que tenga usted el honor de mandarme, porque de eso Dios me hace la gracia de acordarme\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Luisa expresa sus sugerencias con toda cortes\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>En septiembre de 1641 Vicente una vez m\u00e1s no pudo asistir a una conferencia. Luisa no oculta su insatisfacci\u00f3n. El se\u00f1or Vi\u00adcente no deber\u00eda olvidar que \u00e9l ten\u00eda su parte en la edificaci\u00f3n del fundamento espiritual de la Compa\u00f1\u00eda, as\u00ed como las hermanas ten\u00edan que tener presente en su esp\u00edritu que ellas ten\u00edan que conti\u00adnuar la obra caritativa del se\u00f1or Vicente. Si en la pr\u00e1ctica Luisa se dedicaba a la educaci\u00f3n de las j\u00f3venes, no hay por eso que olvidar el papel importante que jug\u00f3 el se\u00f1or Vicente. Luisa comprobaba que iba a hablar a las hermanas cuando no ten\u00eda nada que se lo impidiera. \u00bfPor qu\u00e9 no dejaba de aceptar alguna invitaci\u00f3n para atender con preferencia a las hermanas? A Luisa no le gustaba que sus j\u00f3venes pasaran a segundo plano.<\/p>\n<p>En realidad Vicente daba el primer lugar a las Damas de Ca\u00adridad, al arzobispo de Par\u00eds, a los ordenandos y a la reina. \u00bfEra su educaci\u00f3n la que le hac\u00eda poner a las Damas por delante de las j\u00f3venes? Luisa ten\u00eda mucha dificultad en aceptar esa situaci\u00f3n de hecho. Y con la libertad que le daba su propia educaci\u00f3n le escri\u00adbi\u00f3: \u00abLe ruego con toda humildad en vista de esto que nos haga la caridad que su bondad nos ha hecho esperar, pues tenernos gran necesidad [de o\u00edr una conferencia]. Las ocasiones que le impidan hacerlo no faltar\u00e1n nunca, a no ser que nos haga usted el honor de no esperarlas. Perd\u00f3neme esta libertad, pero me mueve el temor que tengo con frecuencia de que tal vez sea por permiso de la divi\u00adna providencia el que seamos privadas de ese bien. Ruego a Dios de todo coraz\u00f3n que nos conserve lo que nos ha dado en usted\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Dos accidentes y sus consecuencias positivas<\/strong><\/p>\n<p>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde se produjo la v\u00edspera de Pentecost\u00e9s de 1642, un accidente que estremeci\u00f3 tanto a Luisa de Marillac como al se\u00f1or Vicente, y que sobre todo marc\u00f3 duraderamente el pensar, el obrar y la voluntad de Luisa. Aquella tarde de s\u00e1bado iba a haber una conferencia en la Casa Madre (la casa de Saint-Laurent reci\u00e9n adquirida), y se esperaba al se\u00f1or Vicente, quien a \u00faltima hora tuvo un asunto que le impidi\u00f3 asistir. Una hermana oy\u00f3 un crujido en el maderamen e inform\u00f3 de ello a Luisa. \u00c9sta, al principio, no tomo la advertencia en serio, y dej\u00f3 pasar un poco de tiempo antes de dejar la sala junto con las hermanas, a las que naturalmente dej\u00f3 salir las primeras. Apenas hab\u00edan salido todas cuando el techo se hundi\u00f3 con gran ruido. No result\u00f3 herida nin\u00adguna hermana. El se\u00f1or Vicente se sinti\u00f3 conmocionado, y pode\u00admos leer en una carta escrita el d\u00eda siguiente la palabra \u00abat\u00f3nito\u00bb, como quien se ve afectado por un trueno. Y a\u00f1adi\u00f3: \u00abTiene usted en ese suceso un nuevo motivo para amar a Dios m\u00e1s que nunca, pues les ha cuidado como a las ni\u00f1as de sus ojos en un accidente en el que pod\u00edan haber sido sepultadas bajo las ruinas, si Dios no hubiera desviado el golpe por su amable providencia. Hemos dado gracias a Dios por ello; y con la ayuda de Dios espero tener la dicha de verles ah\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Vicente y Luisa de Marillac eran conscientes de que la Providencia divina les llamaba a superar los peque\u00f1os desacuer\u00addos que hab\u00edan surgido en sus relaciones. En efecto, cada uno de ellos dos se sinti\u00f3 \u00abcomo golpeado por un trueno\u00bb y por ello lla\u00admado a considerar la existencia y la colaboraci\u00f3n del otro como un bien precioso y un regalo inestimable de Dios. A lo largo de los a\u00f1os siguientes Vicente record\u00f3 y mencion\u00f3 varias veces ese in\u00adcidente, y ve\u00eda en \u00e9l la se\u00f1al visible de la protecci\u00f3n de Dios. Por su parte, Luisa menciona el accidente en numerosas cartas dirigi\u00addas a las hermanas. Cuatro semanas m\u00e1s tarde una hermana cay\u00f3 al Sena mientras \u00ablavaba la colada del H\u00f3tel-Dieu\u00bb. Se le sac\u00f3 del agua y recuper\u00f3 el conocimiento despu\u00e9s de una p\u00e9rdida de conciencia que le dur\u00f3 tres horas. Luisa vio en ello una vez m\u00e1s una prueba del amor de Dios, e intent\u00f3 responder a ese amor de manera concreta: \u00abQuerida hermana, ah\u00ed podr\u00e1 ver la obligaci\u00f3n que tenemos de ser fieles a nuestra santa vocaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, Luisa ve\u00eda en la protecci\u00f3n que se le daba con oca\u00adsi\u00f3n de sucesos tr\u00e1gicos, una especie de confirmaci\u00f3n divina de su vocaci\u00f3n para servir a los pobres. En esos momentos sus di\u00adficultades interiores y sus dudas parec\u00edan calmarse. Pero hab\u00eda adem\u00e1s otra consecuencia: Luisa se obstinaba una vez m\u00e1s en poner la formaci\u00f3n y el servicio de las hermanas bajo la autoridad del se\u00f1or Vicente, esperando su acuerdo, y corriendo el riesgo de privar a Vicente de un tiempo precioso. El hundimiento del techo y las vidas salvadas dos veces mostraban claramente: \u00a1Dios lo quiere! Cinco o seis d\u00edas despu\u00e9s del accidente el se\u00f1or Vicente sali\u00f3 para Richelieu. Pero antes Luisa de Marillac necesitaba ins\u00adtrucciones para arreglar mil y un problemas. Hab\u00eda recuperado la confianza en s\u00ed misma y tuvo valor para comunicarse con \u00e9l de una manera nueva, sin dejar de insistir en su dependencia en relaci\u00f3n a \u00e9l. Redact\u00f3 un cuestionario de veinte puntos, dejando espacios para que respondiera el se\u00f1or Vicente. Esa carta es un modelo del g\u00e9nero, y muestra bien la capacidad de Luisa para adelantarse a los problemas, su deseo de una colaboraci\u00f3n sincera con Vicente, pero tambi\u00e9n su temor, siempre presente y muy lejos de no tener fundamento, de que pudiera suceder alg\u00fan accidente al se\u00f1or Vicente. \u00bfQu\u00e9 suceder\u00eda en ese caso? \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de su obra?<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del hundimiento del techo Vicente usaba otro tono en sus cartas, y daba muestras de una mayor atenci\u00f3n y comprensi\u00f3n hacia los problemas con los que se encontraba Luisa para servir a los pobres. Sin embargo, despu\u00e9s de recibir el cuestionario, \u00e9l no pudo evitar el disimular sus reproches con la mayor finura, y contest\u00f3, no sin cierto humor: \u00abPor la tarde intentar\u00e9 ir a su casa, y le digo mientras tanto que es usted mujer de poca fe y que yo soy su servidor\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00ab\u00a1Mant\u00e9ngase alegre!\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Pero las nubes no acababan de disiparse del todo. Luisa se en\u00adcontr\u00f3 en esta \u00e9poca con muchos problemas relativos al car\u00e1cter o al comportamiento de las j\u00f3venes. Luisa informaba de todo ello a Vicente, y cada uno por su lado esperaba que el otro arreglara las situaciones. As\u00ed le escrib\u00eda Luisa: \u00abMe siento un poco sobre\u00adcargada por una serie de dificultades, a causa de la disposici\u00f3n de esp\u00edritu de la mayor parte de todas nuestras hermanas; le aseguro, se\u00f1or, que eso me produce una gran confusi\u00f3n delante de Dios y delante del mundo, por mi incapacidad en ayudar a estas j\u00f3venes a portarse bien. Suplico a la bondad de Dios que se lo haga cono\u00adcer a usted y remediarlo\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa, que tanto aspiraba a la perfecci\u00f3n, se sent\u00eda a veces de\u00adcepcionada por sus j\u00f3venes, y con frecuencia se sent\u00eda inclinada a desanimarse. El se\u00f1or Vicente ve\u00eda todo aquello con una perspec\u00adtiva m\u00e1s amplia y con mayor serenidad, pero hay que decir que \u00e9l no estaba en contacto diario con las hermanas, a diferencia de Luisa. En cualquier caso, no parec\u00eda tomar del todo en serio las preocupaciones de Luisa, pues le escrib\u00eda: \u00abEst\u00e9 tranquila en re\u00adlaci\u00f3n a las peque\u00f1as dificultades de las que me habl\u00f3 ayer. Tengo experiencia de alrededor de veinticinco a\u00f1os de hasta qu\u00e9 punto debe ir la direcci\u00f3n de dentro y la de fuera, y de los inconvenien\u00adtes de la una y de la otra\u00bb.<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os siguientes Luisa dio pruebas en sus cartas de un alto grado de comprensi\u00f3n hacia las hermanas, y de una gran atenci\u00f3n incluso hacia sus m\u00e1s peque\u00f1os problemas. Sin embargo jam\u00e1s se desviaba de su firmeza serena y de su empe\u00f1o. El se\u00ad\u00f1or Vicente le exhortaba con frecuencia a ser m\u00e1s alegre: \u00abTenga cuidado de su salud y de mantenerse alegre\u00bb, le dec\u00eda. Vicente daba en el blanco cuando le recomendaba la alegr\u00eda como virtud de pr\u00e1ctica. Estamos en julio de 1642.<\/p>\n<p>Durante otros dieciocho a\u00f1os el se\u00f1or Vicente y Luisa de Marillac continuaron con su gran trabajo de construcci\u00f3n de las obras de caridad, y ambos adquirieron poco a poco la madurez que conduce a la santidad.<\/p>\n<p><strong>Lucha tenaz por el reconocimiento de la Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Luisa experimentaba un verdadero combate interior para lle\u00adgar a cumplir la voluntad de Dios y para conseguir la perfecci\u00f3n en el amor. No descuidaba por eso los problemas vitales y las cuestiones decisivas para el futuro. Siempre insisti\u00f3 en que la Compa\u00f1\u00eda fuera reconocida, pero no quer\u00eda que estuviera bajo la autoridad espiritual del obispo, sino bajo la del se\u00f1or Vicen\u00adte de Pa\u00fal y de sus sucesores. Pero no consigui\u00f3 de primeras lo que quer\u00eda, pues en 1646 no obtuvo la aprobaci\u00f3n de la Iglesia. Adem\u00e1s, se opon\u00eda al nombre de la Compa\u00f1\u00eda propuesto por el arzobispo de Par\u00eds. Por el acta de 1646 el arzobispo erig\u00eda como Cofrad\u00eda a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad y daba a las hermanas el nombre de \u00abSiervas de los pobres de la Caridad\u00bb. Evidentemente el arzobispo no hab\u00eda tenido en cuenta un aspecto importante y Luisa manifest\u00f3 su insatisfacci\u00f3n en cuanto al acta de aprobaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda: \u00abEsos t\u00e9rminos tan absolutos de dependencia del se\u00f1or arzobispo \u00bfno nos perjudicar\u00edan en el futu\u00adro [&#8230;]? En nombre de Dios, se\u00f1or, no permita que quede ninguna posibilidad, por peque\u00f1a que sea, de que se sustraiga la Compa\u00f1\u00eda a la direcci\u00f3n que Dios le ha dado; puede usted estar seguro de que inmediatamente dejar\u00eda de ser lo que es, y ya no se asistir\u00eda a los pobres enfermos, y as\u00ed creo que no se har\u00eda la voluntad de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa rehus\u00f3 comunicar a las hermanas el acta de aprobaci\u00f3n: \u00abNo se me ocurri\u00f3 preguntarle a usted si deber\u00eda comunicar el acta a las hermanas, y no lo he hecho\u00bb. Vicente no encontr\u00f3 una ocasi\u00f3n propicia para leer el acta de aprobaci\u00f3n hasta seis meses despu\u00e9s. Luisa guard\u00f3 silencio, pero cuando lleg\u00f3 el pasaje que trataba de la renovaci\u00f3n de la superiora, Luisa se arrodill\u00f3 y pidi\u00f3 que se procediera cuanto antes al nombramiento de otra humana superiora. Vicente reaccion\u00f3 bondadosamente, y pidi\u00f3 a Luisa que siguiera en su puesto. Un tiempo despu\u00e9s Luisa dirigi\u00f3 a Vicente una carta bien argumentada: ella quer\u00eda que las Hijas de la Caridad permaneciesen bajo la autoridad del superior general de la Misi\u00f3n. Vicente no respondi\u00f3. Pero Luisa no dej\u00f3 de lado su objetivo. Por lo dem\u00e1s, consigui\u00f3 lo que quer\u00eda diez a\u00f1os despu\u00e9s de la primera aprobaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00abDios es mi Dios\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Se puede comprobar que un nuevo estado de alma mov\u00eda a Luisa en la lucha por un objetivo que era para ella tan importante. Su deseo de cumplir la voluntad de Dios, su amor por la cruz, su capacidad para soportar el sufrimiento, todo eso concurr\u00eda a darle una madurez que sorprend\u00eda a Vicente y que le inspiraba un respeto profundo por ella. Tomando todas las precauciones ne\u00adcesarias, podemos se\u00f1alar en la vida interior de Luisa un suceso que signific\u00f3 un gran paso hacia su uni\u00f3n con Dios. Tuvo lugar el 24 de agosto de 1647 \u00f3 1648, era la v\u00edspera de San Luis, estaba orando sobre las palabras: \u00abDios es mi Dios\u00bb, y tuvo conciencia, de una manera que le conmovi\u00f3 en lo m\u00e1s profundo, del amor de Dios manifestado en el misterio de la Encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En su respuesta el se\u00f1or Vicente dio pruebas de una gran com\u00adprensi\u00f3n hacia aquella experiencia interior, que se puede calificar de m\u00edstica. Y anim\u00f3 a Luisa a aceptar interiormente otras cruces, para las que el Se\u00f1or prepara nuestra alma a la vez que le da gran\u00addes consuelos.<\/p>\n<p>Hab\u00eda ya pasado la \u00e9poca de las tormentas interiores. Los dos santos, seguros de la ayuda de la divina providencia, pod\u00edan ahora consagrarse a su gran obra, a saber, la consolidaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, y dedicarse juntos a la construcci\u00f3n de las Caridades. Durante aquellos largos a\u00f1os de maduraci\u00f3n se hab\u00eda reforzado la confianza mutua: pod\u00edan creer en la pureza de sus intenciones y de sus actos. La \u00abcrisis\u00bb estaba ya superada.<\/p>\n<p>Sor Alfonsa Richartz<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n La publicaci\u00f3n mensual de informaci\u00f3n de las Hijas de la Ca\u00adridad, Ecos de la Compa\u00f1\u00eda, menciona en el n\u00famero 8 de 1987 un cambio que tuvo lugar en la relaci\u00f3n entre Vicente y Luisa. &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-x-los-anos-dificiles-para-los-dos-fundadores\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":402666,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-403302","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luisa-de-marillac"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>LUISA de MARILLAC (X): los a\u00f1os dif\u00edciles para los dos fundadores - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-x-los-anos-dificiles-para-los-dos-fundadores\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"LUISA de MARILLAC (X): los a\u00f1os dif\u00edciles para los dos fundadores - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Introducci\u00f3n La publicaci\u00f3n mensual de informaci\u00f3n de las Hijas de la Ca\u00adridad, Ecos de la Compa\u00f1\u00eda, menciona en el n\u00famero 8 de 1987 un cambio que tuvo lugar en la relaci\u00f3n entre Vicente y Luisa. ... 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