{"id":403168,"date":"2020-11-27T08:20:15","date_gmt":"2020-11-27T07:20:15","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403168"},"modified":"2020-11-11T12:21:42","modified_gmt":"2020-11-11T11:21:42","slug":"doctrina-social-de-la-iglesia-x","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/doctrina-social-de-la-iglesia-x\/","title":{"rendered":"Doctrina Social de la Iglesia (X)"},"content":{"rendered":"<p>SOLIDARIDAD E INJERENCIA<\/p>\n<p><em>Conceptos<\/em><\/p>\n<p>Se entiende por solidaridad la uni\u00f3n de esfuerzos huma\u00adnos que concurren a un fin com\u00fan. Representa una idea de uni\u00f3n, concordia, conformidad de personas y esfuerzos para conseguir un fin determinado.<\/p>\n<p>El fundamento \u00faltimo de la solidaridad es, como recuerda Juan XXIII, que <em>al ser los hombres sociables por naturaleza, deben convivir unos con otros y procurar cada uno el bien de los dem\u00e1s <\/em>(PT.31). Y como afirma Juan Pablo II, <em>la solidari\u00addad dentro de la sociedad es v\u00e1lida cuando sus miembros se reconocen unos a otros como personas <\/em>(SRS.39,1).<\/p>\n<p>Desde el punto de vista estrictamente cristiano y teol\u00f3gi\u00adco, la solidaridad es una consecuencia natural de la caridad ya que todos formamos un solo cuerpo en Cristo (Cfr. Rom.12,4-5; 1 Cor.12,14-21).<\/p>\n<p>La solidaridad social, como fen\u00f3meno real, tom\u00f3 fuerza especial entre los obreros a partir de los problemas creados por la revoluci\u00f3n industrial, y \u00e9ste fue el principio de cambios profundos en la sociedad (Cfr. LE. 8,2 y 4). <em>La solidaridad de los hombres del trabajo se hizo tambi\u00e9n solidaridad con los hombres del trabajo <\/em>(LE.8,6).<\/p>\n<p>La solidaridad es el camino para cambiar las estructuras sociales y \u00e9ticas que se oponen al desarrollo y bienestar de la persona y que son la ra\u00edz de las injusticias.<\/p>\n<p>Dichas estructuras, como se indic\u00f3 anteriormente, son el af\u00e1n de obtener la m\u00e1xima ganancia y el ansia de poder.<\/p>\n<p>El camino de la solidaridad es largo y complejo. Ante todo hay que tener conciencia de que es necesario cambiar las acti\u00adtudes morales ego\u00edstas en funci\u00f3n de los verdaderos valores sociales, como la dignidad de la persona o el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>La creciente interdependencia de los hombres entre s\u00ed y de las mismas naciones entre s\u00ed, en cuanto a los aspectos econ\u00f3\u00admicos, culturales, pol\u00edticos y religiosos debe asumirse como una categor\u00eda moral.<\/p>\n<p>La respuesta a esta conciencia es la solidaridad que <em>no es un sentimiento superficial por los males, sino <strong>una determi\u00adnaci\u00f3n firme y perseverante de empe\u00f1arse en el bien com\u00fan, en el bien de todos y de cada uno <\/strong><\/em>(Cfr. SRS.38).<\/p>\n<p>La solidaridad no debe reducirse a su nivel m\u00e1s bajo, como si fuese un asunto de conveniencia econ\u00f3mica o pura\u00admente social; <em>la solidaridad es un par\u00e1metro \u00e9tico y espiritual <\/em>(SRS.38). Esta actividad debe brotar ante la constataci\u00f3n evi\u00addente de que el af\u00e1n egoista de ganancia y la ambici\u00f3n des\u00admedida de poder son las verdaderas y profundas causas del subdesarrollo. Incluso, como afirma Pablo VI, <em>la avaricia es la forma m\u00e1s evidente de un subdesarrollo moral <\/em>(PP. 19).<\/p>\n<p><strong><em>Sujeto.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Para la Iglesia, el deber de solidaridad afecta a todos los hombres.<\/p>\n<ol>\n<li>En primer lugar a los poderosos, pues los <em>que cuentan m\u00e1s, al disponer de una mayor porci\u00f3n de bienes y servicios comunes, han de sentirse responsables de los m\u00e1s d\u00e9biles <\/em>y <em>dispuestos a compartir con ellos lo que poseen <\/em>(SRS.39).<\/li>\n<\/ol>\n<p>Pero tambi\u00e9n deben ser solidarios los que tienen menos, <em>y estos, por su parte, en la misma l\u00ednea de solidaridad, no deben adoptar una actitud meramente pasiva o destructiva del tejido social y, aunque reivindicando sus leg\u00edtimos dere\u00adchos, han de realizar lo que corresponde para el bien com\u00fan. <\/em>(SRS 39).<\/p>\n<p>Lo mismo, respecto a los grupos intermedios <em>que no han de insistir con ego\u00edsmo en sus intereses particulares, sino que deben respetar los intereses de los dem\u00e1s <\/em>(SRS.39).<\/p>\n<p>Pero el deber solidario debe manifestarse tambi\u00e9n en las relaciones de unos pa\u00edses con otros. Recordaba Pablo VI que <em>el deber de solidaridad de las personas es tambi\u00e9n el de los pueblos; los pueblos ya desarrollados tienen la obligaci\u00f3n grav\u00edsima de ayudar a los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo <\/em>(PP. 48; cfr. GS.86).<\/p>\n<p>Y es necesario aceptar los sacrificios que exija esta soli\u00addaridad; como record\u00f3 el Papa Juan Pablo II <em>la solidaridad universal requiere como condici\u00f3n indispensable la autono\u00adm\u00eda y libre disponibilidad y el aceptar los sacrificios que sean necesarios <\/em>(SRS.39).<\/p>\n<p><strong><em>Efectos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Dos son los efectos de orden social y pol\u00edtico que indica el Papa como derivados del esp\u00edritu de solidaridad: <em>Nos ayuda a ver a los otros -personas, pueblos o naciones- no como ins\u00adtrumentos para explotar. sino como semejantes nuestros&#8230; para hacerlos part\u00edcipes del banquete de la vida al que todos los hombres son invitados igualmente por Dios <\/em>(SRS.39). Adem\u00e1s, <em>as\u00ed se excluyen la explotaci\u00f3n, la opresi\u00f3n y la anu\u00adlaci\u00f3n de los dem\u00e1s <\/em>(SRS.39).<\/p>\n<p>La solidaridad se convierte entonces en el camino hacia la paz y el desarrollo de los pueblos (SRS.39).<\/p>\n<p>Afirma el Catecismo que la solidaridad es una exigencia de la fraternidad humana y cristiana y debe manifestarse en:<\/p>\n<ul>\n<li>la distribuci\u00f3n de los bienes<\/li>\n<li>la remuneraci\u00f3n justa del trabajo<\/li>\n<li>el esfuerzo a favor de un orden social justo<\/li>\n<li>la soluci\u00f3n de los conflictos de manera pac\u00edfica (n.1940).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Adem\u00e1s, la solidaridad es un deber de todos hacia todos (n.1941).<\/p>\n<p>El principio de <em>la solidaridad entre los hombres y entre las naciones <\/em>no ofrece ninguna dificultad y, al menos <em>de iure, <\/em>todos lo aceptan como v\u00e1lido aunque no siempre se obre des\u00adpu\u00e9s en consecuencia.<\/p>\n<p><strong><em>El principio de injerencia.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pero el Papa Juan Pablo II ha ido m\u00e1s lejos. En un dis\u00adcurso a la Conferencia Internacional sobre la Alimentaci\u00f3n, celebrado en Roma en diciembre de 1992, propuso el <em>Principio de injerencia hunzanitarici.<\/em><\/p>\n<p>El concepto de \u00abinjerencia\u00bb, o intervenci\u00f3n de un Estado o una organizaci\u00f3n Internacional en el territorio de otro Estado, sin el consentimiento de \u00e9ste, crea un problema de orden jur\u00eddico en el actual ordenamiento del derecho interna\u00adcional.<\/p>\n<p>El Papa es consciente de esto y, por eso, dice que <em>es de esperar de esta Conferencia que las llamadas \u00e9ticas necesarias <strong>conduzcan a resoluciones con fuerza jur\u00eddica de acuer\u00addo con el derecho internacional.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Juan Pablo II fundamenta esta actitud y deseo en la situa\u00adci\u00f3n actual de extrema necesidad en que se encuentran pue\u00adblos enteros. Pues <em>con mucha frecuencia, situaciones en que la paz est\u00e1 ausente, donde la justicia es escarnecida y donde el medio natural es destruido, ponen a poblaciones enteras en gran peligro de no poder satisfacer sus necesidades alimen\u00adtarias primarias. Las guerras entre naciones y los conflictos internos no deben condenar a civiles indefensos a morir de hambre por motivos ego\u00edstas o partidistas. En estos casos se deben, de todas formas, garantizar las ayudas alimentarias y sanitarias y suprimir todos los obst\u00e1culos, <strong>comprendidos los que proceden de recursos arbitrarios al principio de la no-intervenci\u00f3n en los asuntos internos de un pa\u00eds.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>El dominico Francisco de Vitoria, Catedr\u00e1tico de la Universidad de Salamanca, fue el creador del moderno dere\u00adcho internacional. Ya en el siglo XVI defend\u00eda que cualquier pa\u00eds pod\u00eda intervenir en otro <em>pues se deb\u00eda defender a los ino\u00adcentes de una muerte injusta<sup>52<\/sup>.<\/em><\/p>\n<p>Y daba como razones, la solidaridad natural entre los hombres, la interdependencia de los pueblos y la necesaria cooperaci\u00f3n de todos los seres humanos como hijos del mismo Dios.<\/p>\n<p>La posterior creaci\u00f3n y evoluci\u00f3n de los Estados Nacionales y su necesaria independencia respecto a los dem\u00e1s, llev\u00f3 a imponer como principio indiscutible la <em>sobe<\/em><em>ran\u00eda del Estado <\/em>en las relaciones internacionales. Y est\u00e1 tan arraigado este principio que hay una resoluci\u00f3n de la ONU, seg\u00fan la cual <em>ning\u00fan Estado tiene derecho a intervenir direc\u00adta o indirectamente y sea cualquiera el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro. Por lo tanto, no sola\u00admente la intervenci\u00f3n armada, sino tambi\u00e9n cualquier otra forma de injerencia o de amenaza atentativa a la personali\u00addad del Estado, o de los elementos pol\u00edticos, econ\u00f3micos o culturales que lo constituyen, est\u00e1n condenados.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Crisis.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La situaci\u00f3n creada especialmente a partir de la segunda guerra mundial, y los abusos de la \u00abautoridad constituida\u00bb, que escapa a toda jurisdicci\u00f3n penal, hace que sea necesario volver a la teor\u00eda del P.Vitoria y que se someta a revisi\u00f3n la total soberan\u00eda del Estado.<\/p>\n<p>La importancia de la defensa de los Derechos Humanos y la efectiva tutela de las minor\u00edas de cualquier tipo, hace que se ponga en tela de juicio el poder absoluto del Estado y de sus gobernantes y de su total impunidad.<\/p>\n<p>Los derechos humanos tambi\u00e9n deben considerarse como \u00abfuente de derecho\u00bb a\u00fan internacional, y estos derechos exi\u00adgen su propio estatuto jur\u00eddico. Esta realidad contribuye a relativizar y modificar el contenido y alcance de la soberan\u00eda del Estado como norma suprema del derecho internacional.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n dial\u00e9ctica <em>soberan\u00eda del Estado-Derechos Humanos <\/em>se refleja de modo especial en torno a la frontera que tienen esos derechos humanos, es decir, hay que convenir en que esos derechos <em>no son exclusivamente asuntos internos competencia del Estado, <\/em>sino que proceden de la naturaleza esencial de la persona y deben ser respetados por todos, inclu\u00adso por el Estado y por sus gobernantes. Y es tal la importan\u00adcia de estos derechos que su defensa exige que la comunidad internacional suprima las fronteras territoriales y establezca un tribunal internacional capacitado para juzgar los cr\u00edmenes que se cometen contra los derechos naturales de las personas, quienquiera que sea el que los ha cometido.<\/p>\n<p>Y lo mismo, el derecho de injerencia debe aplicarse cuan\u00addo un gobierno, a causa de guerras o conflictos internos, deja que la poblaci\u00f3n civil sea asesinada, mutilada o muera de hambre. Y ya empieza a haber muchos ejemplos de actitudes sociales a favor de esta teor\u00eda que se podr\u00eda llamar <em>el final de la pol\u00edtica de los asuntos internos, <\/em>tal como se ha entendido hasta ahora.<\/p>\n<p>Esto supone una important\u00edsima modificaci\u00f3n en el dere\u00adcho internacional, pero la sociedad camina en ese sentido y no es prudente negarse a la evoluci\u00f3n del Derecho, a\u00fan interna\u00adcional, cuando las circunstancias lo exigen.<\/p>\n<p>La actual globalizaci\u00f3n de las relaciones internacionales est\u00e1 caminando hacia la ruptura de los l\u00edmites geogr\u00e1fico-pol\u00edticos cuando se trata de la defensa del bien com\u00fan univer\u00adsal. Actualmente, el Secretario General de Naciones Unidas est\u00e1 tratando de crear otro Tribunal Penal Internacional para someter a juicio a los responsables de las mutilaciones y matanzas cometidas en Sierra Leona (\u00c1frica) en estos \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>La persona humana tiene derechos que <em>no son una benig\u00adna concesi\u00f3n del Estado, <\/em>sino que brotan de su misma natu\u00adraleza inteligente y libre.<\/p>\n<p>Por esto afirma Juan Pablo II, que ante la situaci\u00f3n de muchos pueblos sumidos en la miseria m\u00e1s absoluta <em>\u00abning\u00fan criterio pol\u00edtico ni ninguna ley econ\u00f3mica pueden permitir atentar contra el hombre, contra la vida, contra su dignidad, ni contra su libertad. Todos los pueblos deben aprender a compartir la vida de los dem\u00e1s pueblos, a poner en com\u00fan los recursos de la tierra que el Creador ha confiado a toda la humanidad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Anselmo Salamero<\/p>\n<p>La MIlagrosa<\/p>\n<p>CAP\u00cdTULO XI<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>OPCI\u00d3N PREFERENCIAL POR LOS POBRES<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup>54<\/sup> Juan Pablo II., Discurso a la Conferencia Internacional sobre la Alimentaci\u00f3n, cfr.<br \/>\nEcclesia, 53,1992,27<\/p>\n<p>150<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>OPCI\u00d3N PREFERENCIAL POR LOS POBRES <em>El fen\u00f3meno de la pobreza<\/em><\/p>\n<p>La pobreza, en su concepto abstracto, es la carencia de lo necesario para llevar una vida digna, tal como corresponde a la persona humana. Pero la idea de pobreza resulta muy rela\u00adtiva, porque son muy desiguales las necesidades sentidas por las diferentes personas, seg\u00fan su cultura y el medio ambiente en que viven. La pobreza no tiene, adem\u00e1s, un sentido sola\u00admente material o econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Pero dejando de lado las consideraciones abstractas, con\u00adviene fijarse en la realidad de los pobres, personas que care\u00adcen de lo m\u00e1s indispensable para vivir y para el normal des\u00adarrollo de su personalidad.<\/p>\n<p>Y lo primero que llama la atenci\u00f3n es que se trata de una pobreza impuesta. El esp\u00edritu de lucro y la avaricia hace que algunos pocos abusen de su poder econ\u00f3mico y social para imponer condiciones de trabajo y salarios excesivamen\u00adte bajos e injustos con el fin de aumentar su propia riqueza a\u00fan saltando por encima de los derechos leg\u00edtimos y justos de los trabajadores.<\/p>\n<p>Por otra parte, esta injusta situaci\u00f3n no es tenida en cuen\u00adta por los gobiernos, que no se preocupan en buscar un reme\u00addio eficaz para imponer la justicia. Ni siquiera los gobiernos que se llaman socialistas han sido capaces de hacer un traba\u00adjo serio y eficaz en este sentido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y, por fin, todo esto responde a una mentalidad social generalizada de que las cosas son as\u00ed y no tienen arreglo.<\/p>\n<p>Pero analizando las causas profundas de esta actitud, apa\u00adrece claramente como causa, la total falta de una verdadera \u00e9tica social. El desmedido af\u00e1n de lucro, la competencia des\u00adpiadada y el ansia de poder, constituyen una triple estructura de pecado que afecta directamente a las personas, incluso a las que forman el gobierno. Es decir, todos los problemas de la pobreza en el mundo son consecuencia de estructuras, no econ\u00f3micas, sino \u00e9ticas y personales.<\/p>\n<p><em>La opci\u00f3n por los pobres<\/em><\/p>\n<p>El aumento de la pobreza y el fracaso de los intentos de desarrollo, especialmente desde 1960 en adelante, provoc\u00f3 la aparici\u00f3n de un movimiento universal llamado <em>liberacionis-1110. <\/em>Era un desesperado esfuerzo por hacer desaparecer defi\u00adnitivamente la pobreza y la injusticia del mundo. Pero todos estos movimientos se concretaron en acciones de tipo revolu\u00adcionario violento y marxista, aunque en muchos lugares se presentaron como movimientos cristianos y trataron de justi\u00adficar el recurso a la violencia<u><sup>55<\/sup><\/u>.<\/p>\n<p>Con ocasi\u00f3n de la opci\u00f3n por los pobres, el deseo de su liberaci\u00f3n y el fracaso de los intentos realizados, quiz\u00e1 m\u00e1s aparentes que reales y sinceros, aparecieron dos corrientes que pretend\u00edan fundamentar y orientar el trabajo<\/p>\n<p><sup>55<\/sup> Gustavo Guti\u00e9rrez lleg\u00f3 a escribir que \u00abson muchos lo que piensan, con Sartre, que el marxismo como marco formal de todo pensamiento filos\u00f3fico de hoy no es superable. Sea como fuere, de hecho, la teolog\u00eda contempor\u00e1nea se halla en insoslayable y fecunda con\u00adfrontaci\u00f3n con el marxismo y es, en gran parte, estimulada por \u00e9l que, apelando a sus pro\u00adpias fuentes, el pensamiento teol\u00f3gico se orienta hacia una reflexi\u00f3n sobre el sentido de la transformaci\u00f3n de este mundo y sobre la acci\u00f3n del hombre en la historia\u00bb. Cfr.Teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n (Ed. S\u00edgueme Salamanca 1972) p\u00e1g.32<\/p>\n<p>154<\/p>\n<p>por el desarrollo a favor de los pobres: la Teolog\u00eda de la libe\u00adraci\u00f3n y Cristianos por el socialismo.<\/p>\n<ol>\n<li>La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n fue un intento de construir una teolog\u00eda de nuevo cu\u00f1o con base en el libro del Exodo, a partir de la cr\u00edtica de la teolog\u00eda europea y de la situaci\u00f3n social de los pa\u00edses pobres. Pero insistieron demasiado en la utilizaci\u00f3n del an\u00e1lisis marxista para entrar en el ambiente concreto de su propia historia. Esa teolog\u00eda, que por otra parte ten\u00eda muchos aspectos perfectamente v\u00e1lidos, termin\u00f3 en un simple sociologismo, mitad marxista y mitad teol\u00f3gico, pero con excesiva dependencia de los fil\u00f3sofos y te\u00f3logos europe\u00ados. Dieron tanta importancia a los aspectos socioecon\u00f3micos y pol\u00edticos que perdieron de vista el sentido religioso de la persona y de la vida.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El Papa Pablo VI entiende que <em>entre evangelizaci\u00f3n y pro\u00admoci\u00f3n humana existen lazos muy fuertes. V\u00ednculos de orden antropol\u00f3gico&#8230; teol\u00f3gico&#8230; y evang\u00e9lico <\/em>(EN.31), pero muchos <em>han sentido la tentaci\u00f3n de reducir su misi\u00f3n a las dimensiones de un proyecto temporal&#8230; y si esto fuera as\u00ed, la Iglesia perder\u00eda su significado m\u00e1s profundo <\/em>(EN.32). Tambi\u00e9n afinna que <em>la Iglesia no puede aceptar la violencia, sobre todo la fuerza de las armas -incontrolable cuando se desata- ni la muerte de quienquiera que sea, como camino de liberaci\u00f3n&#8230; porque la violencia no es cristiana ni evang\u00e9lica <\/em>(EN.37).<\/p>\n<p>Juan Pablo II, en el discurso que dio comienzo a la III Conferencia general del episcopado latinoamericano en Puebla, explic\u00f3 que <em>hay que alentar los compromisos pasto\u00adrales con una recta concepci\u00f3n cristiana de la liberaci\u00f3n&#8230;la Iglesia siente en deber de proclamar la liberaci\u00f3n en su sen\u00adtido integral&#8230; liberaci\u00f3n que dentro de la misi\u00f3n propia de la Iglesia no se reduzca a la simple y estrecha dimensi\u00f3n econ\u00f3\u2011<\/em><\/p>\n<p>155<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>mica, pol\u00edtica, social o cultural, que no se sacrifique a las exi\u00adgencias de una estrategia cualquiera, de una praxis o de un \u00e9xito a corto plazo<u><sup>56<\/sup><\/u><\/em><\/p>\n<p>La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n ten\u00eda muchos aspectos v\u00e1lidos y la Iglesia ha escrito dos documentos sobre este tema. En 1984 public\u00f3 una Instrucci\u00f3n sobre el anuncio de la libertad y dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, otra Instrucci\u00f3n sobre la libertad cristiana y la liberaci\u00f3n. En ambos se trata de una s\u00edntesis de la teolo\u00adg\u00eda de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>El movimiento de Cristianos por el Socialismo naci\u00f3 en Chile el 16 de abril de 1971. Un grupo de sacerdotes anunci\u00f3 en una conferencia de prensa su compromiso con la clase tra\u00adbajadora, su apoyo al gobierno de la Unidad Popular y su compromiso en la construcci\u00f3n del socialismo en Chile<u><sup>57<\/sup><\/u>. En 1972 publicaron un documento en el que expon\u00edan su postura radical marxista. Este movimiento concluy\u00f3 con la ca\u00edda de Allende.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Pero el resultado real obtenido por las revoluciones ha sido negativo. Donde no han logrado triunfar s\u00f3lo han conse\u00adguido aumentar la pobreza y crear un clima social de odio y violencia que ha degenerado en un c\u00e1ncer social de muy difi\u00adcil soluci\u00f3n. Donde la guerrilla ha logrado triunfar, la situa\u00adci\u00f3n ha quedado peor que antes, porque los que han llegado al poder se han constitu\u00eddo en los nuevos ricos, con olvido total de las promesas anteriores y han tenido que gastar grandes cantidades de dinero para poder mantener su situaci\u00f3n. Y el r\u00e9gimen marxista que han impuesto ha degenerado en una cruel dictadura. Para entender esto, es suficiente observar la evoluci\u00f3n de los pueblos en los que han triunfado dichos movimientos.<\/p>\n<p>56 Ecclesia, 39(1979)169<\/p>\n<p><sup>57<\/sup> El partido socialista de Unidad Popular, liderado por SalvadorAllende gan\u00f3 las elec\u00adciones en 1970 y fue derrocado por un golpe militar en septiembre de 1973<\/p>\n<p>156<\/p>\n<p>La opci\u00f3n por los pobres no es una cuesti\u00f3n sentimental o de moda, ni mucho menos, simple demagogia; es una opci\u00f3n por la justicia para que florezca la paz. Como advirti\u00f3 Pablo VI <em>la paz se construye d\u00eda a d\u00eda en la instauraci\u00f3n de un orden querido por Dios, que comporta una justicia m\u00e1s per\u00adfecta entre los hombres <\/em>(PP.76).<\/p>\n<p>La Iglesia siempre ha mostrado un especial inter\u00e9s por los pobres (Cfr. Sant. 2,1-17; Act. 4,32-35) y ha tratado de acudir en su ayuda, no solo espiritual sino tambi\u00e9n material y eco\u00adn\u00f3micamente. Son muchos los santos e instituciones que han surgido en la Iglesia a trav\u00e9s del tiempo para ayudar a los necesitados.<\/p>\n<p>Como recuerda Juan Pablo II, <em>el contenido del texto de la Rerum novarum es un testimonio elocuente de la continuidad, en la Iglesia de lo que ahora se llama opci\u00f3n preferencial por los pobres <\/em>(CA.11).<\/p>\n<p>En las reuniones del CELAM, en Medellin y en Puebla especialmente, la Iglesia advirti\u00f3 dos cosas: la necesidad de las reformas sociales y econ\u00f3micas para remediar la situaci\u00f3n de extrema pobreza de millones de personas y el peligro de buscar como \u00fanico remedio el recurso a la violencia revolu\u00adcionaria.<\/p>\n<p>Juan Pablo II ha dicho claramente que <em>la Iglesia quiere mantener su opci\u00f3n preferencial por los pobres, pero sin hipotecar el evangelio a ideolog\u00edas extra\u00f1as a la fe cristiana <\/em>(Juan Pablo II a los Obispos de Per\u00fa).<\/p>\n<p><em>Verdadero sentido de la opci\u00f3n por los pobres .<\/em><\/p>\n<p>La opci\u00f3n por los pobres que propone la Iglesia, supone que dicha opci\u00f3n y sus manifestaciones se mantengan siem\u00adpre dentro de estos l\u00edmites:<\/p>\n<p>157<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"347\">Es una <em>opci\u00f3n preferente, pero no exclusiva ni exclu\u00adyente. <\/em>Juan Pablo II dice que <em>la opci\u00f3n preferencial por el pobre nunca es exclusiva ni discriminatoria de otros grupos. Se trata, en efecto, de una opci\u00f3n que no vale solamente para la pobreza material, pues es sabido que, &#8211; especialmente en la sociedad moderna, se hallan muchas formas de pobreza, no solo econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n cultural y religiosa <\/em>(CA.57).<\/p>\n<p>Se entiende por pobres <em>todo grupo humano necesitado de ayuda, <\/em>pero no en el sentido de <em>clase social en lucha, <\/em>ni mucho menos como Iglesia paralela.<\/p>\n<p>Esta opci\u00f3n debe dirigirse a que todos puedan realizar su vocaci\u00f3n humana y religiosa dentro de los l\u00edmites de la posibilidad real y de la justicia, y entender el sentido de libe\u00adraci\u00f3n no solo en el sentido material y econ\u00f3mico, sino en el sentido de plenitud humana y religiosa.<\/p>\n<p>Carece de validez la opci\u00f3n que se fundamenta, no en el amor al pr\u00f3jimo, sino en el odio clasista que propugna los medios violentos.<\/p>\n<p>La verdadera opci\u00f3n por los pobres debe concretarse en la promoci\u00f3n de la justicia y de la paz (Cfr. CA.59).<\/td>\n<td width=\"361\">CAP\u00cdTULO XII<\/p>\n<p>PRINCIPIO DE ADMINISTRACI\u00d3N<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PRINCIPIO DE ADMINISTRACION<\/p>\n<p>Entre los derechos jur\u00eddico-institucionales que condicio\u00adnan las relaciones entre las personas es de gran importancia el que se refiere al derecho de propiedad y a la recta administra\u00adci\u00f3n de dicha propiedad.<\/p>\n<p>A finales del siglo XIX y principios del XX, los socialis\u00adtas y anarquistas reclamaron la abolici\u00f3n del derecho de pro\u00adpiedad por considerar que era un robo.<\/p>\n<p>Carlos Marx califica la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n corno un modo de explotaci\u00f3n de los trabaja\u00addores y causa de su alienaci\u00f3n. Por eso, la revoluci\u00f3n exige la violaci\u00f3n desp\u00f3tica del derecho de propiedad y de las rela\u00adciones burguesas de producci\u00f3n<u><sup>58<\/sup><\/u>.<\/p>\n<p>La doctrina de la Iglesia no niega el derecho de propie\u00addad ; pero afirma que Dios ha destinado la tierra y su riqueza para uso y beneficio de todos los hombres y a todos debe lle\u00adgar de manera equitativa. El derecho de propiedad no es un derecho absoluto, sino que tiene una funci\u00f3n social, es decir, est\u00e1 limitado por el bien com\u00fan y la solidaridad. Por eso se afirma que todas las cosas son comunes, en el sentido de que no aprovechen solo a unos pocos sino que sirvan para todos (GS.69).<\/p>\n<p>58 Cfr. Carlos Marx., Manifiesto del Partido comunista, en Obras escogidas, Mosc\u00fa 1966, tomo I, p\u00e1g.38.<\/p>\n<p>161<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza de la Iglesia acerca de todo este asunto ha sido resumida en el Catecismo (nn.2401 en adelante).<\/p>\n<p>La propiedad se extiende a dos tipos de bienes: los bienes de producci\u00f3n incluida la posesi\u00f3n de la tierra y el beneficio monetario o renta que producen.<\/p>\n<p>El modo concreto de administrar los bienes propios para que cumplan con el deber de justicia social tiene varios cau\u00adces que deben cumplirse al mismo tiempo: dar el salario justo a los trabajadores, pagar fielmente los impuestos del Estado sobre la renta; es necesario tambi\u00e9n aceptar que, a veces, el Estado puede expropiar algunos bienes por necesidades del bien com\u00fan; y, por fin. ayudar con donaciones libres y gene\u00adrosas a las obras sociales y de caridad en beneficio de los necesitados; esta ayuda tiene un car\u00e1cter local, nacional e internacional, ya que la pobreza se da en todos esos \u00e1mbitos.<\/p>\n<ol>\n<li><em> El salario<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>El Papa Le\u00f3n XIII afirma que la tierra es para usufructo y disfrute de todos, pero que esto no se opone a la propiedad privada, puesto que los no propietarios se benefician del pro\u00adducto de la tierra por medio de su trabajo que les proporciona el derecho a obtener un salario justo (RN.6.9.10) y, en este sentido, el trabajo viene a ser un t\u00edtulo de propiedad sobre una parte de los beneficios producidos (RN.7).<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><em> Derecho al salario<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Ante todo, el salario justo es un verdadero y perfecto derecho de los trabajadores (RN.3) y quien lo quebranta comete un gran crimen (RN.14).<\/p>\n<p>Una justa remuneraci\u00f3n del trabajo es el problema clave de la \u00e9tica social (LE.19,1) y el medio para valorar la justicia de un sistema econ\u00f3mico-social y su funcionamiento (LE.19,2).<\/p>\n<p>Porque la justa remuneraci\u00f3n del trabajo es la v\u00eda concre\u00adta a trav\u00e9s de la cual la gran mayor\u00eda de los hombres pueden acceder a los bienes que est\u00e1n destinados al uso com\u00fan (LE.19,2).<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><em> Salario justo<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Un salario, para ser justo, debe cumplir las siguientes con\u00addiciones :<\/p>\n<p>El salario debe tener un sentido familiar, es decir, debe ser suficiente para que el trabajador y su familia puedan lle\u00advar una vida digna y satisfacer todas las necesidades norma\u00adles (RN.9; QA.71; MM.21; LE.19,3).<\/p>\n<p>El salario deber ser tal, que deje un margen para el aho\u00adrro, despu\u00e9s que se hayan satisfecho todas las necesidades familiares (RN.33 ; QA.74).<\/p>\n<p>El salario debe estar proporcionado a los precios (QA.75) y modificarse al subir los precios al consumo. En caso contrario es evidente que el salario, a\u00fan siendo el mismo, pierde parte de su valor adquisitivo y deja de cumplir la fun\u00adci\u00f3n social que le es esencial. El salario debe ser justo <em>y <\/em>equi-tativo<u><sup>59<\/sup><\/u> para permitir que los trabajadores tengan siempre un nivel de verdaderamente humano (MM.71).<\/p>\n<p>Es contra la justicia dar unos salarios bajos por la ambi\u00adci\u00f3n de obtener mayores ganacias (QA.74) y dejar a los obre\u2011<\/p>\n<p><sup>59<\/sup> La doctrina social de la Iglesia suele unir los conceptos de justicia y equidad como complementarios.Lo justo es lo que se atiene a lo legal; pero las normas, que a veces resul\u00adtan r\u00edgidas o inadaptadas, deben entenderse teniendo en cuenta las circunstancias que pue\u00adden modificar el sentido o alcance de la ley. Es cierto, como se dice,que \u00absummum ius, summa injuria\u00bb, es decir, una interpretaci\u00f3n r\u00edgida de la norma jur\u00eddica puede incurrir en una verdadera injusticia; por eso, la justicia debe tener en cuenta la equidad que es seguir el sen\u00adtimiento del deber y de la conciencia m\u00e1s que el texto literal de la ley, y en este sentido, es una manifestaci\u00f3n de la justicia natural por oposici\u00f3n a la justicia legal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ros y sus familias en condiciones verdaderamente infrahuma\u00adnas (MM.68). La abundancia y el lujo desenfrenado de unos pocos contrasta de manera abierta e insolente con la extrema pobreza de la mayor\u00eda (MM.69).<\/p>\n<p>La raz\u00f3n fundamental de esta doctrina sobre el salario es que <em>es verdad incuestionable que la riqueza nacional provie\u00adne del trabajo de los obreros. \u00bfNo vemos, acaso, con nuestros propios ojos c\u00f3mo los incalculables bienes que constituyen la riqueza de los hombres son producidos y brotan de las manos de los trabajadores? <\/em>(QA.53).<\/p>\n<p>Por otra parte, es necesario admitir el principio de la prio\u00adridad del trabajo sobre el capital, porque el trabajo es la causa eficiente primaria en la producci\u00f3n de los bienes, mientras que el capital es solo un instrumento (GS.67: LE.12,1).<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><em> Equidad y proporci\u00f3n entre los salarios<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Aunque es normal que unos trabajos reciban mayor remu\u00adneraci\u00f3n que otros por diversas razones objetivas y justas, ocurre muchas veces que <em>se fijan retribuciones altas e inclu\u00adso alt\u00edsimas por prestaciones de poca importancia, mientras que a otros trabajadores se les retribuye con salarios bajos e insuficientes para las necesidades de la vida <\/em>(MM.70).<\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os, el 20% de la poblaci\u00f3n del planeta (los m\u00e1s ricos) ten\u00edan una renta 30 veces m\u00e1s elevada que el 20% m\u00e1s pobre. Actualmente, la renta de los m\u00e1s ricos es 82 veces m\u00e1s elevada. Sobre unos 6.000 millones de habitantes del planeta, apenas 500 millones viven holgadamente, mien\u00adtras que 5.500 millones permanecen sumidos en la necesi-dad<u><sup>60<\/sup><\/u>.<\/p>\n<p>60 Ignacio Ramonet., El 2000., en Le Monde diplomatique (Ed. Espa\u00f1ola) a\u00f1o V, n.50 diciembre 1999, p\u00e1g. I<\/p>\n<p>164<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n injusta hace que <em>una multitud ingente de hombres y mujeres sufran el peso intolerable de la miseria. Y muchos millones de personas carecen de esperanza, porque la pobreza se agrava m\u00e1s cada d\u00eda <\/em>(SRS.13).<\/p>\n<p>El af\u00e1n de ganancia por encima de la justicia es una de las estructuras fundamentales del pecado social, pues es la abso-lutizaci\u00f3n de una actitud humana (SRS.37) y un freno impor\u00adtante al desarrollo (SRS.38,6)<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><em> Las rentas libres<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Afirma Le\u00f3n XIII que <em>sobre el uso de la riqueza hay una doctrina importante. El fundamento de dicha doctrina consis\u00adte en distinguir entre la recta posesi\u00f3n del dinero y el uso correcto del mismo. <\/em>Y <em>si se pregunta cu\u00e1l es necesario que sea el uso de los bienes, la Iglesia responder\u00e1 sin vacilaci\u00f3n que el hombre no debe considerar las cosas como propias, sino como comunes, de modo que las comparta f\u00e1cilmente con los otros en sus necesidades <\/em>(RN.16).<\/p>\n<p>La doctrina de la Iglesia entiende por rentas libres el volu\u00admen de renta que sobra despu\u00e9s de emplear lo necesario para el sostenimiento decoroso y conveniente de la propia familia dentro de un nivel de vida adecuado al estado social de cada uno (Cfr. QA.50).<\/p>\n<p>El Papa P\u00edo XI, comentando cierta evoluci\u00f3n en el socia\u00adlismo dice que <em>la misma guerra contra la propiedad privada se restringe hasta el punto de que algunas veces ya no se ataca la posesi\u00f3n en s\u00ed de los medios de producci\u00f3n, sino cierto imperio social que, contra todo derecho, se ha tomado y arrogado la propiedad; por eso se pretende, con raz\u00f3n, que se reserve a la propiedad p\u00fablica algunos g\u00e9neros de bienes que comportan consigo una tal preponderancia que no puede dejarse en manos de particulares <\/em>(QA.114).<\/p>\n<p>165<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No obstante, tanto Le\u00f3n XIII como P\u00edo XI no profundizan en el uso de las rentas privadas desde el punto de vista de la estricta justicia y se mantienen dentro de la teor\u00eda general de los te\u00f3logos de la \u00e9poca que solo hablaban de la caridad.<\/p>\n<p>Sin embargo, dadas las exorbitantes diferencias en las ganancias de unos y otros, que claman al cielo por la extrema miseria a que se ven reducidas much\u00edsimas familias, es nece\u00adsario, a\u00fan manteniendo en pie el ejercicio de la caridad, tratar estas diferencias desde el punto de vista de la justicia.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li><em> Redistribuci\u00f3n de las rentas libres: leyes fiscales<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Una de las bases del capitalismo liberal es la obtenci\u00f3n, como sea, del m\u00e1ximo beneficio personal, sin tener en cuenta la justicia social y evitando la intervenci\u00f3n del Estado.<\/p>\n<p>La doctrina social de la Iglesia, por el contrario, entiende que la finalidad principal de todo el proceso econ\u00f3mico es el servicio del hombre, de todos los hombres sin ninguna distin\u00adci\u00f3n (GS.64).<\/p>\n<p>Y el Estado, como primer gestor y garante del bien com\u00fan, debe intervenir positivamente en la redistribuci\u00f3n de las rentas libres; a la autoridad p\u00fablica le corresponde impe\u00addir que se abuse de la propiedad privada con detrimento gra\u00adv\u00edsimo de la utilidad com\u00fan (GS.71).<\/p>\n<p>El Papa P\u00edo XII trat\u00f3 expl\u00edcitamente del problema fiscal. En un discurso de 1948<u><sup>61<\/sup><\/u> afront\u00f3 la cuesti\u00f3n del impuesto sobre la renta y aludi\u00f3 a la necesaria preparaci\u00f3n t\u00e9cnica para tratar estos asuntos, pues muchas veces ocurre que hablan de estos temas individuos con m\u00e1s audacia que competencia ; por otra parte, el Estado debe exponer con toda claridad los principios s\u00f3lidos en que se basa el impuesto como medio de conseguir el bien com\u00fan.<\/p>\n<p><sup>61<\/sup> P\u00edo X11.,Alocuci\u00f3n a los participantes en el Congreso del Instituto Internacional de finanzas p\u00fablicas, del 20.10.40.,DJ. P\u00e1gs.275-277.<\/p>\n<p>166<\/p>\n<p>El mismo Papa en otro discurso, aunque critica ciertas formas fiscales abusivas, admite la legitimidad del impuesto fiscal siempre que se adapte a las posibilidades reales de los ciudadanos, que se expongan claramente los principios mora\u00adles justificativos del impuesto y que se ofrezca una garant\u00eda jur\u00eddica a los contribuyentes sobre el cumplimiento, por todos, de la ley para no desmoralizar a los sujetos y empujar\u00adlos as\u00ed a la evasi\u00f3n o al fraude fiscal<sup>62<\/sup>.<\/p>\n<p>Juan XXIII se ha limitado a decir que <em>por lo que se refie\u00adre a los impuestos, la exigencia fundamental de todo sistema tributario justo <\/em>y <em>equitativo es que las cargas se adapten a la capacidad econ\u00f3mica de los ciudadanos <\/em>(MM.132). Por esto resulta justo el llamado impuesto progresivo, es decir, debe pagar un porcentaje mayor de impuesto sobre la renta libre, quien gana m\u00e1s.<\/p>\n<p>Pablo VI enuncia, corno principio fundamental. Que <em>la propiedad privada no debe jam\u00e1s ejercitarse con detrimento de la utilidad com\u00fan <\/em>(PP.23), porque las rentas libres no que\u00addan al capricho de los hombres y las especulaciones egoistas deben ser eliminadas (PP.24).<\/p>\n<p>Las conclusiones que se deben deducir son las siguientes:<\/p>\n<p>No es seg\u00fan justicia, con diversos subterfugios y frau\u00addes, eludir los impuestos justos (GS.30).<\/p>\n<p>No se puede admitir que ciudadanos provistos de ren\u00adtas abundantes, por justas que sean, las transfieran en parte considerable al extranjero por puro provecho personal, sin preocuparse del da\u00f1o evidente que con ello producen a su propio pa\u00eds (PP.24). Es una clara condenaci\u00f3n, por injusticia, de la llamada fuga de capitales.<\/p>\n<p>62 P\u00edo XII., Discurso al X Congreso de la Asociaci\u00f3n Fiscal Internacional, el 22.10.56, DJ. p\u00e1gs.566-569<\/p>\n<p>167<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ocurre, por desgracia, que los gobiernos no persiguen con verdadera eficacia los delitos de la evasi\u00f3n fiscal fraudulenta y de la fuga de capitales de las grandes empresas o de algunas personas particulares, de donde resulta que la mayor parte de las veces el peso del impuesto recae sobre las personas que tienen rentas bajas.<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li><em> La expropiaci\u00f3n.<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>El Papa Pablo VI, en la enc\u00edclica Populorum progresio estudia a fondo todo lo referente al desarrollo de los pueblos. En ese contexto, hace una referencia expl\u00edcita a la posesi\u00f3n de la tierra.<\/p>\n<p>Partiendo del hecho de que <em>la tierra est\u00e1 hecha para pro\u00adcurar a cada uno los medios de subsistencia y los instrumen\u00adtos de su progreso <\/em>(PP.22), y que <em>todo hombre tiene derecho a encontrar en la tierra lo que necesita <\/em>(PP.22) y, por tanto,todos <em>los dem\u00e1s derechos, sean los que sean, compren\u00addidos en ellos la propiedad y el comercio libre, a ello est\u00e1n subordinados <\/em>(PP.23) deduce tres principios pr\u00e1cticos:<\/p>\n<p>La propiedad privada no constituye para nadie un dere\u00adcho incondicional y absoluto (PP.23).<\/p>\n<p>El derecho de propiedad jam\u00e1s debe ejercerse en detri\u00admento de la utilidad com\u00fan (PP.23).<\/p>\n<p>El bien com\u00fan exige, a veces, la expropiaci\u00f3n (PP.24).<\/p>\n<p>Esta \u00faltima conclusi\u00f3n suscit\u00f3 la ira y las m\u00e1s acerbas cr\u00ed\u00adticas por parte de muchos. Pero es una consecuencia l\u00f3gica de todo lo anterior.<\/p>\n<p>Resulta evidente que la expropiaci\u00f3n de tierras para ser leg\u00edtima depende de varias condiciones;<\/p>\n<ol>\n<li>El hecho de la excesiva extensi\u00f3n de muchas tierras<\/li>\n<\/ol>\n<p>La explotaci\u00f3n deficiente o nula de dichas tierras<\/p>\n<p>La miseria que de esto resulta para muchas personas<\/p>\n<p>El hecho de que los obreros agr\u00edcolas de esas fincas gigantescas recibe un salario injustamente bajo, lo que no les permite salir de un estado cr\u00f3nico de pobreza.<\/p>\n<p>El profundo da\u00f1o que de esta situaci\u00f3n se sigue para los intereses del propio pa\u00eds y de la paz interna.<\/p>\n<p>Estas condiciones, por otra parte, no deben entenderse acumulativamente, es decir, basta con que se de alguna de ellas para que se justifique la expropiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero en la doctrina de la Iglesia se reconoce tambi\u00e9n que toda expropiaci\u00f3n debe compensarse con una indemnizaci\u00f3n justa (GS.71)<u><sup>63<\/sup><\/u>.<\/p>\n<ol start=\"8\">\n<li><em> La limosna.<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>La funci\u00f3n social de la propiedad tiene un l\u00edmite m\u00e1s amplio que el se\u00f1alado por la estricta justicia. Afirma P\u00edo XI : <em>\u00a1Cu\u00e1nto se enga\u00f1an esos incautos que, se atienen s\u00f3lo al cumplimiento de la justicia, y de la conmutativa nada m\u00e1s, y rechazan soberbiamente la ayuda de la caridad ! . Pero, a\u00fan dado por supuesto que cada cual obtuviera todo aquello a lo que tiene derecho, el campo de la caridad es mucho m\u00e1s amplio <\/em>(QA.137).<\/p>\n<p>Es evidente que, a pesar de la intervenci\u00f3n del Estado y de otras asociaciones, son much\u00edsimas m\u00e1s las situaciones de pobreza, incluso extrema, que quedan sin recibir ninguna<\/p>\n<p><sup>63<\/sup> Acerca del problema de la reforma agraria, el Pontificio Consejo Justicia y Paz ha publicado un importante documento cuyo t\u00edtulo es \u00abPara una mejor distribuci\u00f3n de la tie\u00adrra: el reto de la reforma agraria\u00bb; el texto \u00edntegro se puede ver en Ecclesia 58,1998, p\u00e1gs. 114-130<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>168\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 169<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>r<sup>r<\/sup><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ayuda. Adem\u00e1s hay urgentes necesidades originadas acciden\u00adtalmente por cat\u00e1strofes naturales de relativa frecuencia (ciclones, inundaciones, terremotos, etc.) que suelen ocurrir casi siempre en pa\u00edses ya sumidos en la pobreza.<\/p>\n<p>Como recuerda Juan XXIII, <em>siempre hay una amplia gama de situaciones angustiosas, de necesidades ocultas y al mismo tiempo graves, a las cuales no llegan las m\u00faltiples for\u00admas de acci\u00f3n del Estado&#8230;Por lo cual siempre quedar\u00e1 abierto un vasto campo para el ejercicio de la caridad cris\u00adtiana por parte de los particulares (MM.120).<\/em><\/p>\n<p>Para encauzar debidamente esta ayuda caritativa y huma\u00adnitaria en beneficio de los necesitados existen varias institu\u00adciones cuya labor es incalculable, pero cuyo esfuerzo se ve limitado muchas veces por la falta de recursos econ\u00f3micos. Se pueden citar como ejemplo, C\u00e1ritas, Cruz Roja, Campa\u00f1a contra el hambre, Manos Unidas, Medicus Mundi y otras organizaciones de car\u00e1cter m\u00e1s o menos privado para la aten\u00adci\u00f3n a determinadas necesidades o regiones.<\/p>\n<p>Estas asociaciones suelen hacer una colecta anual a nivel nacional. Pero, a pesar de la cuantiosa ayuda que reciben, siempre son mucho mayores las necesidades a las que deben hacer frente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>170<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PRINCIPIO DE SUBSIDIARIDAD<\/p>\n<p>Este principio trata de establecer el conveniente equilibrio entre las competencias y actividades de los individuos y agru\u00adpaciones y las competencias del Estado.<\/p>\n<p>El liberalismo y el socialismo tienen posturas extremas, a favor del individuo y de las asociaciones privadas, o a favor exclusivamente del Estado. Y de ah\u00ed han nacido multitud de problemas y conflictos sociales.<\/p>\n<p>El Papa Le\u00f3n XIII ya advirti\u00f3 que <em>no es justo que el indi\u00adviduo o la familia sean absorbidos por el Estado. Lo justo es dejar a cada uno su facultad de obrar con libertad hasta donde sea posible sin da\u00f1o del bien com\u00fan y sin injuria a nadie <\/em>(RN.26).<\/p>\n<p>La doctrina socialista, convertida en comunismo, llev\u00f3 a un sistema extremo en que el individuo es totalmente absor\u00adbido por el Estado. Y P\u00edo XI volvi\u00f3 sobre el principio de sub-sidiaridad con estas palabras: <em>Sigue en pie y firme en la filo\u00adsof\u00eda social aquel grav\u00edsimo principio inamovible e inmuta\u00adble, que afirma que como no se puede quitar a los individuos y darlo a la comunidad lo que pueden realizar ellos con su priopio esfuerzo e industria, tampoco es justo quitar a las comunidades menores o inferiores lo que ellas pueden hacer y d\u00e1rselo a una comunidad mayor <\/em>(QA.79).<\/p>\n<p>Juan XXIII analiza con m\u00e1s detalle este principio y se fija en aspectos m\u00e1s positivos. Porque P\u00edo XI se refer\u00eda a la acci\u00f3n del Estado diciendo que <em>conviene que el Estado permita<\/em><\/p>\n<p>173<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>resolver a las asociaciones inferiores aquellos asuntos de menor importancia&#8230; con lo cual se lograr\u00eda realizar todo aquello que es de su exclusiva competencia, en cuanto que el Estado solo puede realizar, dirigiendo, vigilando, urgiendo y castigando, seg\u00fan el caso requiera y la necesidad exija <\/em>(QA.80).<\/p>\n<p>Juan XXIII acepta el principio general y dice que <em>como tesis inicial hay que establecer que la econom\u00eda debe ser obra, ante todo, de la iniciativa privada de los individuos, ya act\u00faen ellos solos ya se asocien entre s\u00ed para procurar sus intereses comunes <\/em>(MM.51).<\/p>\n<p>Pero esto no es obst\u00e1culo para que <em>por las razones que ya adujeron nuestros predecesores es necesaria tambi\u00e9n la pre\u00adsencia activa del poder civil en esta materia para garantizar como es debido una producci\u00f3n creciente que promueva el progreso social que redunde en beneficio de todos <\/em>(MM.52). Y de forma m\u00e1s concreta dice que el Estado tiene como fun\u00adci\u00f3n el fomentar, ordenar, suplir y complementar la iniciativa privada (MM.53).<\/p>\n<p>El principio de subsidiaridad permite dos perspectivas: hasta donde puede llegar el Estado sin invadir el terreno de lo privado (que es el aspecto restrictivo) y d\u00f3nde debe comenzar la acci\u00f3n del Estado (que es el aspecto positivo) o sea, hasta d\u00f3nde pueden llegar los particulares.<\/p>\n<p>Juan XXIII apoya su criterio en la realidad social. Y constata c\u00f3mo el progreso cient\u00edfico de la ciencia econ\u00f3mica permite al Estado actuar en la reducci\u00f3n de los desniveles regionales y sectoriales, en el control de las fluctuaciones econ\u00f3micas y en la actuaci\u00f3n contra el desempleo masivo (MM.54-55).<\/p>\n<p>Pero los t\u00e9rminos del equilibrio entre iniciativa privada e intervenci\u00f3n del Estado no pueden quedar fijados de una vez<\/p>\n<p>174<\/p>\n<p>para siempre, sino que han de ajustarse a los cambios que el tiempo y las costumbres impongan (MM.56).<\/p>\n<p>Una cosa es clara: es necesario huir de los extremos. La falta total de iniciativa conduce a la tiran\u00eda pol\u00edtica (MM.57), mientras que la ausencia total de la intervenci\u00f3n del Estado desemboca en abuso de los poderosos contra los m\u00e1s debiles (MM.58). Esta doble referencia a los sistemas econ\u00f3micos capitalista y socialista extra\u00f1\u00f3 a muchos que esperaban una condenaci\u00f3n de uno u otro sistema. Pero la actitud de Juan XXIII era l\u00f3gica dada su preocupaci\u00f3n de no perderse en dis\u00adcusiones que no iban a conducir a nada pr\u00e1ctico. Lo m\u00e1s importante es saber qu\u00e9 se debe hacer; si esto queda claro, las posturas extremas o inaceptables se ir\u00e1n excluyendo autom\u00e1\u00adticamente.<\/p>\n<p>Juan Pablo II afirma que cuando la intervenci\u00f3n del Estado sea necesaria, debe respetar la subjetividad de la per\u00adsona y no privarla de la iniciativa que corresponde a su dig\u00adnidad. En t\u00e9rminos generales, advierte el Papa que <em>es deber del Estado proveer a la defensa y tutela de los bienes colec\u00adtivos, como son el ambiente natural y el ambiente humano <\/em>(CA.40).<\/p>\n<p>Cuando habla m\u00e1s en concreto acerca del papel del Estado en la econom\u00eda, considera cuatro aspectos:<\/p>\n<p>Aspecto jur\u00eddico institucional. <em>La actividad econ\u00f3mica no puede desenvolverse en medio de un vac\u00edo institucional, jur\u00eddico y pol\u00edtico <\/em>(CA.48).<\/p>\n<p>Es claro que la legislaci\u00f3n constitucional y ordinaria deben marcar las pautas generales y particulares del ordena\u00admiento econ\u00f3mico, de los convenios colectivos, de la organi\u00adzaci\u00f3n sindical, del derecho de huelga, etc. Pues el vac\u00edo legislativo es una fuente de conflictos.<\/p>\n<p>175<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aspecto social. <em>La primera incumbencia del Estado es la de garantizar la seguridad, de manera que quien trabaja y produce pueda gozar de los frutos de su trabajo <\/em>(CA.48).<\/p>\n<p>Toda la legislaci\u00f3n social, a\u00fan procediendo del Estado, debe tener como base fundamental unos acuerdos previos con los agentes sociales y econ\u00f3micos de tal manera que las leyes se ajusten al equilibrio entre los elementos interesados direc\u00adtamente.<\/p>\n<p>Aspecto \u00e9tico. <em>La falta de seguridad, junto con la corrupci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos y la proliferaci\u00f3n de fuentes il\u00edcitas de aumento del patrimonio familiar y de los beneficios f\u00e1ciles basados en actividades ilegales o pura\u00admente especulativas, es uno de los obst\u00e1culos principales para el desarrollo y para el orden econ\u00f3mico <\/em>(CA.48).<\/p>\n<p>El Estado tiene el deber de vigilancia sobre las activida\u00addes de los ciudadanos y las empresas en lo referente a las acti\u00advidades econ\u00f3micas y cumplimiento de las leyes, y tambi\u00e9n sobre sus propios \u00f3rganos de gobierno en lo que se refiere a la administraci\u00f3n de los bienes y de la econom\u00eda general. Es deber del poder p\u00fablico evitar la apropiaci\u00f3n indebida o, como se dec\u00eda antes y es m\u00e1s claro, el robo, tanto en las empresas como en la administraci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Aspecto econ\u00f3mico. <em>El Estado tiene el deber de secundar la actividad de las empresas, creando condiciones que asegu\u00adren oportunidades de trabajo, estimul\u00e1ndolas donde sean insuficientes o sosteni\u00e9ndolas en los momentos de crisis <\/em>(CA.48).<\/p>\n<p>Estos modos de intervenci\u00f3n significan que el Estado tiene, sobre todo, una funci\u00f3n de suplencia y que, por eso mismo, implica un sentido de temporalidad que solo debe hacerse cuando lo exige el bien com\u00fan (CA.48).<\/p>\n<p>176<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>OZANAM,<\/p>\n<p>UN PRECURSOR DE LA DOCTRINA<\/p>\n<p>SOCIAL DE LA IGLESIA<\/p>\n<p>El Papa Juan Pablo II ha afirmado que <em>se puede ver en Federico Ozanam un precursor de la doctrina social de la Iglesia, que el Papa Le\u00f3n XIII desarrollar\u00eda algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde en la enc\u00edclica Rerum novarum<u><sup>64<\/sup><\/u>.<\/em><\/p>\n<p>La doctrina social de la Iglesia es el resultado de una larga evoluci\u00f3n como respuesta concreta a los graves problemas sociales, agudizados de forma especial a partir de la revolu\u00adci\u00f3n industrial. Entre los iniciadores de la doctrina social cris\u00adtiana debe figurar Federico Ozanam, intelectual franc\u00e9s, de notable influencia en la sociedad francesa de su tiempo.<\/p>\n<p><em>Situaci\u00f3n social en el siglo XIX<\/em><\/p>\n<p>El principio liberal de la propiedad privada defendido por Locke reforz\u00f3 el componente liberal del iusnaturalismo, pero al acentuar el elemento individualista puso las bases para una reacci\u00f3n igualitaria de tipo socialista. La escuela fisiocr\u00e1tica francesa contribuy\u00f3 al triunfo del liberalismo econ\u00f3mico; \u00e9ste cobr\u00f3 gran impulso con Adam Smith que abog\u00f3 por la liber\u00adtad del comercio y rechaz\u00f3 toda intervenci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Esta ideolog\u00eda, el progreso del maquinismo y el paro que provoc\u00f3, el aumento de la producci\u00f3n y la desmedida ambi\u2011<\/p>\n<p><sup>64<\/sup> Homil\u00eda en la beatificaci\u00f3n de Federico Ozanam,cfr. Ecclesia 57,1997,1301<\/p>\n<p>179<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ci\u00f3n de los poderosos econ\u00f3micamente fueron los causas que hicieron posible la explotaci\u00f3n de los obreros, las condiciones injustas del trabajo, los bajos salarios y la miseria generaliza\u00adda entre los obreros. Por otra parte, la ley Chapelier prohib\u00eda las organizaciones obreras.<\/p>\n<p>El malestar social era profundo y se manifest\u00f3 en revuel\u00adtas y sabotajes<u><sup>65<\/sup><\/u> que siempre fueron reprimidos con dureza. La revoluci\u00f3n de 1830 y m\u00e1s a\u00fan la de 1848 a\u00f1adieron m\u00e1s crispaci\u00f3n al estado de descontento que se viv\u00eda.<\/p>\n<p>Como b\u00fasqueda de soluciones para todos estos problemas aparecieron las doctrinas socialistas. Saint-Simon, Owen, Fourier, Proudhon, Le Blanc y otros propusieron varios siste\u00admas para mejorar la situaci\u00f3n de los obreros. Pero realmente no consiguieron nada y Le Blanc, que fue ministro despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de 1848, estableci\u00f3 los Talleres Nacionales que terminaron al poco tiempo con un fracaso total. Por esos a\u00f1os apareci\u00f3 Carlos Marx y propuso un nuevo socialismo \u00abcient\u00ed\u00adfico\u00bb en oposici\u00f3n a todos los anteriores que calific\u00f3 de \u00abut\u00f3\u00adpicos\u00bb.<\/p>\n<p>Se suele decir que los cat\u00f3licos tardaron en darse cuenta de la gravedad de la situaci\u00f3n. Pero esto no es cierto del todo. A partir de 1837 los obispos De CroY, Belm\u00e1s, Rendu, Giraud y otros levantaron sus voces para denunciar las injusticias y salir en defensa de los trabajadores.<\/p>\n<p><sup>65<\/sup> Fue famosa la actividad de los ludditas, especie de asociaci\u00f3n secreta que se dedi\u00adcaba a la destrucci\u00f3n de las m\u00e1quinas en las f\u00e1bricas y talleres. Comenz\u00f3 en Inglaterra y se extendi\u00f3 por el resto de Europa pero fue perseguida y acab\u00f3 pronto.<\/p>\n<p><em>Personalidad de Federico Ozanam<\/em><\/p>\n<p>Federico Ozanam naci\u00f3 en Mil\u00e1n el 23 de abril de 1813 y muri\u00f3 en Marsella el 8 de septiembre de 1853. A los dos a\u00f1os de edad fue a vivir a Ly\u00f3n. Obtuvo el grado de doctor en Derecho y en Letras en la Universidad de la Sorbona, en Par\u00eds. Fue profesor de Derecho Mercantil en la Universidad de Ly\u00f3n (1839-1841) y de Literatura en la Sorbona (1841\u00ad1852). Se vi\u00f3 obligado a dejar la docencia a causa de una grave enfermedad.<\/p>\n<p>El Papa Juan Pablo II nos ha recordado que Ozanam <em>desde su juventud tom\u00f3 conciencia de que no era suficiente hablar de la caridad y de la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo : esto deb\u00eda traducirse en un compromiso efectivo de los cris\u00adtianos al servicio de los pobres&#8230; y con un grupo de amigos cre\u00f3 las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal cuyo objetivo era ayudar a los m\u00e1s pobres<sup>66<\/sup>.<\/em><\/p>\n<p><em>El beato Federico Ozanam <\/em>-contin\u00faa el Papa- <em>ap\u00f3stol de la caridad, esposo y padre de familia ejemplar, gran figura del laicado cat\u00f3lico del siglo XIX, fue un universitario que tuvo una gran infuencia en el movimiento de ideas de su tiem\u00adpo&#8230; con el coraje del creyente, denunciando todos los ego\u00eds\u00admos, participa activamente en la renovaci\u00f3n de la presencia y de la acci\u00f3n de la Iglesia en la sociedad de su \u00e9poca<sup>67<\/sup>.<\/em><\/p>\n<p>Federico Ozanam, cuando era estudiante universitario en Par\u00eds, supo dar p\u00fablicamente testimonio de su fe. \u00c9l mismo cuenta que <em>cada vez que un catedr\u00e1tico levanta la voz contra la Revelaci\u00f3n, voces cat\u00f3licas se levantan tambi\u00e9n para res\u00adponder. Algunos estamos unidos para este fin. Dos veces he participado en esta noble tarea&#8230; nuestras respuestas le\u00eddas<\/em><\/p>\n<p><sup>66<\/sup> Homil\u00eda en la beatificaci\u00f3n de F. Ozanam, cfr. Ecclesia 57,1997,1301<\/p>\n<p><sup>67<\/sup> &#8216;bid.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>180\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 181<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>p\u00fablicamente en clase han producido efecto en el catedr\u00e1ti\u00adco que casi se ha retractado y en los oyentes que han aplau-dido<u><sup>68<\/sup><\/u>.<\/em><\/p>\n<p><em>La acci\u00f3n social de Federico Ozanam.<\/em><\/p>\n<p>Los principales campos de la acci\u00f3n social de Federico Ozanam fueron tres:<\/p>\n<p>Las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal, sus clases en la<\/p>\n<p>Universidad y sus escritos.<\/p>\n<ol>\n<li>Las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Asist\u00eda Federico Ozanam a una conferencia sobre historia y un j\u00f3ven partidario de las teor\u00edas de Saint-Simon atac\u00f3 a la Iglesia cat\u00f3lica por su falta de inter\u00e9s en la situaci\u00f3n de los obreros y de los pobres en general. Ozanam, que a\u00f1os antes hab\u00eda publicado un escrito sobre las teor\u00edas socialistas de Saint-Simon, le dio cumplida y perfecta respuesta. Pero al comentar lo sucedido con otros j\u00f3venes cat\u00f3licos, presentes en la discusi\u00f3n, estudiaron el modo de dar una respuesta pr\u00e1c\u00adtica y concreta a las teor\u00edas del j\u00f3ven saintsimoniano. Y deci\u00addieron reunirse otro d\u00eda en la casa del Sr. Bailly. En esta reu\u00adni\u00f3n, celebrada el 23 de abril de 1833, nacieron las Conferencias de san Vicente de Pa\u00fal. Ofrecieron la presiden\u00adcia al Sr. Bailly, profesor de filosof\u00eda, Director de un peri\u00f3di\u00adco y fundador de las Conferencias de Historia<u><sup>69<\/sup><\/u>.<\/p>\n<p>Las Conferencias nacieron bajo el impulso de un grupo de j\u00f3venes, pero admitieron tambi\u00e9n personas mayores y como explic\u00f3 el Sr. Bailly <em>el esp\u00edritu de conservaci\u00f3n y de<\/em><\/p>\n<p><sup>68<\/sup> Ozanam., Lettres, tl, p\u00e1g.73<\/p>\n<p><sup>69<\/sup> Cfr. Madeleine des Rivieres, Ozanam, un sabio entre los pobres, (Ed. CEME Salamanca 1977) p\u00e1gs.38.47-59; cfr. Mar\u00eda T. Candelas, Federico Ozanam, un seglar compro\u00admetido (Ed. La Milagrosa Madrid <sup>2<\/sup>1977) p\u00e1gs.62-65<\/p>\n<p>182<\/p>\n<p><em>permanencia es el que caracteriza a las sociedades cristianas y caritativas. Parece muy aplicable al caso aquel axioma vul\u00adgar: no cortes \u00e1rboles viejos para plantar \u00e1rboles nuevos, porque eso ser\u00eda sacrificar lo cierto por lo dudoso ; d\u00e9jese, pues, crecer los unos sin arrancar los otros. Verdad es que los nuevos, llenos de savia, son garant\u00eda del porvenir ; pero los antiguos protegen a los nuevos y dan generalmente m\u00e1s som\u00adbra y m\u00e1s frutos<sup>70<\/sup>.<\/em><\/p>\n<p>El Sr. Bailly puso a los j\u00f3venes en contacto con una Hija de la Caridad, sor Rosal\u00eda Rendu. \u00c9sta les orient\u00f3 y les pro\u00adporcion\u00f3 direcciones de familias necesitadas as\u00ed como un amplio cr\u00e9dito con el que pudieron afrontar el comienzo y ditribuir abundantes limosnas<sup>71<\/sup>.<\/p>\n<p>La finalidad de estas Conferencias fue expuesta clara\u00admente por el propio Ozanam: <em>El fin principal de la Sociedad es formar una agrupaci\u00f3n o asociaci\u00f3n de mutuo aliento para los j\u00f3venes cat\u00f3licos, donde se encuentre amistad, apoyo, ejemplo, un sustitutivo de la familia cristiana en la cual se ha crecido&#8230; Luego, el lazo m\u00e1s fuerte es el principio de una ver\u00addadera amistad, es la caridad y la caridad no puede existir sin expandirse hacia el exterior<sup>72<\/sup> ; el objetivo de la Sociedad es, sobre todo, caldear y extender entre la juventud el esp\u00edri\u00adtu del catolicismo. A tal fin, la asiduidad a las reuniones, la uni\u00f3n de intenciones y de oraciones son indispensables. La visita a los pobres debe ser el medio y no el fin de nuestra Sociedad<sup>73<\/sup>.<\/em><\/p>\n<p>Ozanam dijo claramente que <em>jam\u00e1s la Sociedad de san. Vicente de Pa\u00fal se ha mezclado en pol\u00edtica&#8230; tiene un solo<\/em><\/p>\n<p><sup>70<\/sup> Citado por Mar\u00eda T. Candelas., op. cit. p\u00e1g.61<\/p>\n<p><sup>71<\/sup> Cfr., Mar\u00eda T. Candelas, op.cit. p\u00e1g.66<\/p>\n<p><sup>72<\/sup> E Ozanam, Lettres, tomo 1, p\u00e1g.154<\/p>\n<p><sup>73<\/sup> F. Ozanam, Lettres, tomo 1, p\u00e1g.321<\/p>\n<p>183<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>fin, que es santificar a sus miembros en el ejercicio de la cari\u00addad y socorrer a los pobres en sus necesidades corporales y espirituales<u><sup>74<\/sup><\/u>.<\/em><\/p>\n<p>En 1835, con la redacci\u00f3n del primer reglamento, se adop\u00adt\u00f3 el nombre de Sociedad de san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>El motivo por el que se adopt\u00f3 a san Vicente de Pa\u00fal, lo expuso as\u00ed el mismo Ozanam : <em>Un santo patrono es un mode\u00adlo. Es menester esforzarse por actuar y realizar las obras como \u00e9l mismo las realiz\u00f3. Tomar como modelo a Jesucristo como \u00e9l lo hizo&#8230; San Vicente de Pa\u00e9l tiene una inmensa ven\u00adtaja por la variedad infinita de los beneficios que esparci\u00f3 y por su universalidad<u><sup>75<\/sup><\/u>.<\/em><\/p>\n<p>Sin embargo Ozanam pens\u00f3 que esta Asociaci\u00f3n deb\u00eda ser <em>profundamente cristiana, pero a la vez ser\u00e1 absolutamen\u00adte laical;<u><sup>76<\/sup><\/u><\/em> y, en este sentido, la Asamblea general de la Asociaci\u00f3n en 1838 aprob\u00f3 que <em>a partir de la pr\u00f3xima Asamblea general, la presidencia efectiva de la reuni\u00f3n debe\u00adr\u00e1 ser ejercida, no por el Sr. Cura de san Pedro, sino por el presidente de la Sociedad. El Sr Cura solo honrar\u00e1 la reu\u00adni\u00f3n con su presencia<u><sup>77<\/sup><\/u>.<\/em><\/p>\n<p>A finales de enero de 1853, Federico Ozanam inform\u00f3 a la Sociedad de Florencia que s\u00f3lo en Par\u00eds ten\u00edan dos mil miembros, que en Francia hab\u00eda m\u00e1s de quinientas Conferencias locales y que ya estaban extendidas por quince pa\u00edses. Actualmente las Conferencias est\u00e1n organizadas en 132 pa\u00edses y cuentan con un mill\u00f3n de asociados aproximada-mente<u><sup>78<\/sup><\/u>.<\/p>\n<p><sup>74<\/sup> F. Ozanam., Oeuvres completes, t.Vlll, p\u00e1g.65<\/p>\n<p><sup>75<\/sup> F. Ozanam, Lettres, tomo I, p\u00e1g.307<\/p>\n<p><sup>76<\/sup> E Ozanam, Lettres, tomo I, p\u00e1g. I 54<\/p>\n<p><sup>77<\/sup> Texto citado en Mar\u00eda T. Candelas, op. Cit. P\u00e1g78<\/p>\n<p><sup>78<\/sup> Cfr. Mar\u00eda T. Candelas, op.cit. p\u00e1g.282<\/p>\n<p>184<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Profesor de la Universidad de Lyon.<\/li>\n<\/ol>\n<p>En diciembre de 1839, Federico Ozanam fue nombrado profesor de Derecho Mercantil en la Universidad de Lyon<sup>79<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00c9l mismo escribi\u00f3 a un amigo que <em>me he permitido todas las digresiones filos\u00f3ficas e hist\u00f3ricas que las materias pod\u00ed\u00adan comportar. No he retrocedido incluso en las verdades severas, pero no rechazo tampoco la ocasi\u00f3n de hacer sonreir al auditorio<sup>80<\/sup>. Y <\/em>m\u00e1s tarde escribi\u00f3 que <em>me esfuerzo por vivi\u00adficar la ense\u00f1anza de la letra de los c\u00f3digos, por su esp\u00edritu, por consideraciones hist\u00f3ricas y econ\u00f3micas; invado incluso el terreno de la Econom\u00eda social&#8230; les digo verdades severas y su benevolencia me da, de buena gana, derecho a ello. Muchos toman notas, me dirigen cartas y tienen celo por el trabajo que implica la asignatura<sup>81<\/sup>.<\/em><\/p>\n<p>Federico Ozanam, adem\u00e1s del conocimiento que ten\u00eda del pensamiento socialista de Saint Simon, hizo un curso de Econom\u00eda pol\u00edtica en la Sorbona bajo la direcci\u00f3n de Carlos de Coux ; de las lecciones recibidas dijo que <em>en ellas hay ver\u00addad y vida, un gran conocimiento de la plaga que da\u00f1a a la sociedad y el \u00fanico remedio para curarla<sup>82<\/sup>. <\/em>Tambi\u00e9n conoci\u00f3 las obras de Villeneuve Bargemont, especialmente el Libro de los afligidos y la Econom\u00eda Pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Ozanam utiliz\u00f3 frecuentemente la expresi\u00f3n <em>justicia social , <\/em>que era muy poco usado en aquel tiempo. Tambi\u00e9n trat\u00f3 de las relaciones entre los patronos y los obreros, y pro\u00adpuso una organizaci\u00f3n del trabajo mediante leyes que impi\u2011<\/p>\n<p><sup>79<\/sup> Acerca de los aspectos sociales y econ\u00f3micos desarrollados desde su c\u00e1tedra, cfr. Mar\u00eda T. Candelas,. Op.cit., p\u00e1gs. 1 33-148<\/p>\n<p><sup>80<\/sup> F.Ozanam.,Lettres, tomo 1, p\u00e1g.378<\/p>\n<p><sup>81<\/sup> F.Ozanam., Lettres., tomo I, p\u00e1g.384<\/p>\n<p><sup>82<\/sup> F.Ozanam., Lettres., tomo I, p\u00e1g.76<\/p>\n<p>185<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>dieran los abusos. Pero siempre rechaz\u00f3 la violencia pues no aceptaba suprimir una opresi\u00f3n por medio de otra.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n dedic\u00f3 algunas clases a exponer su teor\u00eda sobre el trabajo. Y discrepa totalmente de los socialistas al decir que el trabajo no es solamente la fuerza f\u00edsica que el obrero vende al patrono, sino que se deben tener en cuenta la voluntad y la educaci\u00f3n del trabajador; es decir, el concepto del trabajo debe implicar aspectos espirituales y humanos.<\/p>\n<p>Acerca del salario considera que debe comprender <em>la tasa natural del trabajo, y \u00e9sta depende de condiciones absolutas y relativas. <\/em>Las condiciones absolutas son la fuerza, el traba\u00adjo en s\u00ed, la voluntad y la educaci\u00f3n; las condiciones relativas son la especial dificultad o peligrosidad del trabajo, la destre\u00adza t\u00e9cnica que exige y otras circunstancias aleatorias como accidentes o enfermedades. Estas condiciones relativas hacen que el salario deba aumentarse proporcionalmente a dichos caracteres. Otro aspecto adicional es que el trabajo debe pro\u00adcurar al obrero lo necesario para la educaci\u00f3n de los hijos y para el mantenimiento de la familia.<\/p>\n<p>Reconoce Ozanam que muchas veces puede ocurrir que las ganancias obtenidas por la venta del producto no sean sufi\u00adcientes para pagar un salario justo. Pero analiza el fen\u00f3meno y explica que esto se debe a que no se han estudiado bien las demandas del mercado, o porque se han empleado m\u00e1s servi\u00adcios de los necesarios, o porque la renta obtenida no se ha repartido equitativamente entre los factores de la producci\u00f3n. Esta situaci\u00f3n genera conflictos peligrosos de car\u00e1cter social, pues el obrero no debe ser explotado.<\/p>\n<p>Para resolver el problema propone varias soluciones : la caridad p\u00fablica que remedie los males concretos que sufren las familias, que las empresas estudien con m\u00e1s cuidado y competencia las situaciones concretas y las demandas del mercado y, por fin, que se tenga m\u00e1s sentido de la moral.<\/p>\n<p>186<\/p>\n<p>En cuanto a la justicia social se aparta por igual de los socialistas y de los liberales y propone una v\u00eda intermedia, es decir, que el Estado intervenga como \u00e1rbitro regulador en los casos de conflicto.<\/p>\n<p>Un tema especialmente delicado era el relativo a las Asociaciones de obreros que desde 1791 estaban rigurosamen\u00adte prohibidas por la ley. Ozanam era profesor en una Universidad del Estado pagada por el municipio. Su situaci\u00f3n era, pues, muy dificil. Sin embargo, como \u00e9l mismo dijo <em>hay que hacer algunos ensayos arriesgados y llamar la atenci\u00f3n sobre un rinc\u00f3n que ha quedado <u><a href=\"http:\/\/en.la\/\">en. la<\/a><\/u> sombra, para sugerir una b\u00fasqueda y se\u00f1alar el camino a los que logren poner la mano sobre el tesoro de la verdad social y adopten soluciones que la humanidad espera.<\/em><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n dedic\u00f3 varias clases a tratar de las relaciones y aberraciones entre los patronos y los obreros. Y emiti\u00f3 juicios muy severos sobre la explotaci\u00f3n de los trabajadores y sobre el trabajo de las mujeres y de los ni\u00f1os. Hizo tambi\u00e9n algunas reflexiones sobre los problemas de la jubilaci\u00f3n, la enferme\u00addad y el paro de los obreros. Realiz\u00f3 un profundo an\u00e1lisis sobre una doctrina legal, cristiana y humana, para mejorar la situaci\u00f3n de los obreros.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Ozanam escritor y periodista.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Federico Ozanam comprendi\u00f3 que la doctrina social cris\u00adtiana no se agota con el estudio de los problemas laborales y la defensa de los obreros, sino que tambi\u00e9n comprende toda la compleja ideolog\u00eda que configura el ambiente de la sociedad. Y en la sociedad del siglo XIX, adem\u00e1s del problema obrero, exist\u00edan los problemas de la descristianizaci\u00f3n de la sociedad, de la lucha contra la Iglesia y del olvido de las doctrinas cris\u00adtianas.<\/p>\n<p>187<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y esta situaci\u00f3n tambi\u00e9n fue objeto de su estudio y de su actividad; y no s\u00f3lo en las clases en la Universidad de La Sorbona (1841-1852), sino tambi\u00e9n desde sus escritos, tanto en peri\u00f3dicos y revistas como en los libros.<\/p>\n<p>En 1829 public\u00f3 su primer art\u00edculo, <em>La trata de negros, <\/em>en un peri\u00f3dico de Lyon (L&#8217;Abeille frainaise). Al a\u00f1o siguiente public\u00f3 un libro titulado <em>La verdad de la religi\u00f3n cristiana probada por la conformidad de sus creencias. <\/em>Y en 1831 escribi\u00f3 dos art\u00edculos sobre las <em>Teor\u00edas socialistas de Saint Siinon, <\/em>en el peri\u00f3dico Le Precurseur. Estos art\u00edculos fueron publicados despu\u00e9s en forma de folleto que tuvo una amplia difusi\u00f3n. Sobre el \u00e9xito de este folleto, \u00e9l mismo escribi\u00f3 a un primo suyo: <em>He recibido del se\u00f1or Lamartine una carta muy aduladora y de L&#8217;Avenir una referencia muy favorable sobre mi trabajo<u><sup>83<\/sup><\/u>.<\/em><\/p>\n<p>A partir de 1833 colabora asiduamente en el diario cat\u00f3li\u00adco L&#8217;Europeen, dirigido por Buchez que con Armando de Melun y Ozanam echaron las primeras bases de la doctrina social de la Iglesia.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de obtener el doctorado en Derecho en 1836 y para descansar unos d\u00edas, Ozanam se retira al Colegio de Juilli donde acaba de fundarse la revista L&#8217;Universit\u00e9 catholique, en la cual colaborar\u00e1 hasta 1845.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1839 publica su tesis para el doctorado en Letras que trata de <em>Dante y la filosof\u00eda cristiana. <\/em>De este inte\u00adresante libro public\u00f3 la segunda edici\u00f3n en 1845. Del mismo se hizo una traducci\u00f3n al alem\u00e1n y otra al italiano; \u00e9sta alcan\u00adz\u00f3 cuatro ediciones.<\/p>\n<p>A partir de 1840 y a petici\u00f3n de Montalembert y Veuillot colabora de manera ordinaria en el peri\u00f3dico L&#8217;Universe. En<\/p>\n<p><sup>83<\/sup> Citado por Madeleine des Rivieres., op., cit., p\u00e1g32<br \/>\n188<\/p>\n<p>este peri\u00f3dico tuvo varios conflictos con Veuillot acerca de la pol\u00edtica de ense\u00f1anza del gobierno.<\/p>\n<p>El peri\u00f3dico Le Correspondant, que hab\u00eda desaparecido despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de 1830, volvi\u00f3 a publicarse en 1843 gracias al entusiasmo de Ozanam y de otros amigos suyos. Ten\u00eda por finalidad servir a la religi\u00f3n mediante la b\u00fasqueda de la verdad, pero sin atacar directamente al error ni buscar pol\u00e9micas, m\u00e1s bien est\u00e9riles. Ozanam colabora con inter\u00e9s. Pero a los pocos meses qued\u00f3 contrariado por el cariz agresi\u00advo que comenz\u00f3 a tomar el peri\u00f3dico. En una ocasi\u00f3n lleg\u00f3 a fustigar a las Universidades y sus profesores. Y Ozanam con\u00adtest\u00f3 para clarificar la cuesti\u00f3n, pues no era lo mismo la acti\u00adtud de un gobierno que las ideas de los profesores, entre los que hab\u00eda sinceros cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>Ya una vez hab\u00eda escrito: <em>Soy de la Iglesia y de la Universidad, todo junto. Y les he consagrado con gusto una vida que ser\u00e1 bien cumplida si honra a Dios y sirve al Estado. Voy a conciliar estos dos deberes, sean cuales fueren sus difi-cultades<sup>84<\/sup>.<\/em><\/p>\n<p>El peri\u00f3dico Le Correspondant public\u00f3 un estudio de Ozanam titulado <em>Los peligros de Roma y sus esperanzas; <\/em>en \u00e9l se alud\u00eda a una suscripci\u00f3n abierta en Francia para ayudar al Papa P\u00edo IX a defender sus posiciones contra los liberales. En este art\u00edculo es donde apareci\u00f3 la famosa frase <em>pas\u00e9monos a los b\u00e1rbaros, <\/em>que fue mal interpretada y peor juzgada y cri\u00adticada. L&#8217;Universe hizo una dur\u00edsima cr\u00edtica a la que respon\u00addi\u00f3 el mismo Ozanam y explic\u00f3: <em>Pido que hagamos como el Papa, que en lugar de abrazar los intereses de un ministerio doctrinario o de una burgues\u00eda ego\u00edsta, nos ocupemos del pueblo que tiene demasiadas necesidades y no suficientes<\/em><\/p>\n<p><sup>84<\/sup> Ozanam, Lettres., t.11, p\u00e1g.432<\/p>\n<p>189<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>derechos, que reclama con raz\u00f3n una parte m\u00e1s decisiva en los asuntos p\u00fablicos y garant\u00edas en el trabajo y contra la miseria&#8230; Sacrifiquemos nuestras repugnancias y nuestros prejuicios y volvamos hacia la democracia, hacia el pueblo que no nos conoce<u><sup>85<\/sup><\/u>.<\/em><\/p>\n<p>En 1844 publica el libro <em>La historia literaria de Alemania <\/em>y, al a\u00f1o siguiente. <em>Los germanos antes del cristianismo. <\/em>Finalmente, saca a la luz el libro <em>La civilizaci\u00f3n cristiana entre los francos. <\/em>Este libro obtuvo el premio Gobert que la Academia de Inscripciones y Bellas Artes conced\u00eda al mejor trabajo de car\u00e1cter hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>En 1848 fund\u00f3 el peri\u00f3dico cat\u00f3lico L&#8217;Ere nouvelle. No era un peri\u00f3dico de partido pol\u00edtico y se distingu\u00eda por su imparcialidad, equilibrio y caridad. Pero insinuaba la conve\u00adniencia de crear un partido pol\u00edtico cristiano que apoyase a la Rep\u00fablica francesa. Este peri\u00f3dico lleg\u00f3 a tener m\u00e1s de tres mil suscriptores. En este periodo publica Ozanam dos impor\u00adtantes art\u00edculo: <em>Ala gente de bien <\/em>y <em>Las causas de la miseria.<\/em><\/p>\n<p>Este peri\u00f3dico tambi\u00e9n se vend\u00eda por las calles -lo cual result\u00f3 una verdadera novedad- y as\u00ed se consigui\u00f3 que llegase a m\u00e1s lectores.<\/p>\n<p>Por entonces consigui\u00f3 Ozanam que el alcalde de un dis\u00adtrito de Par\u00eds encargase a las Conferencias de san Vicente de Pa\u00fal diversas ayudas para unas dos mil quinientas familias durante cuatro meses; tambi\u00e9n se hizo una escuela para los ni\u00f1os sin escolarizar. Pero algunos acusaron al per\u00f3dico de adoptar ideas y actitudes propias del socialismo. A causa del enrarecimiento pol\u00edtico, este peri\u00f3dico dejo pronto de salir a la luz p\u00fablica.<\/p>\n<p><sup>85<\/sup> Ozanam.m, Lettres, tomo III, p\u00e1g. 379<br \/>\n190<\/p>\n<p><em>Juicio de la obra de Ozanam.<\/em><\/p>\n<p>El mismo Ozanam, en carta a un amigo italiano, le escri\u00adbe: <em>Hay que concluir que \u00e9ramos siervos in\u00fatiles, que la Providencia quiere realizar sin nosotros el cumplimiento de sus designios. Todo nos da pie a creer que los principios pro\u00adpagados por L&#8217;Ere nouvelle germinar\u00e1n en silencio y que nuestro esfuerzo encontrar\u00e1 continuadores mejores que nos-otros<sup>86<\/sup>.<\/em><\/p>\n<p><sup>86<\/sup> Citado por Madeleine des Rivieres.m op., cit. P\u00e1g. 181<\/p>\n<p>191<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LA DEUDA INTERNACIONAL<\/p>\n<p>En la \u00e9poca del inter\u00e9s por el desarrollo, los pa\u00edses pobres comenzaron a solicitar de los organismos financieros interna\u00adcionales grandes pr\u00e9stamos para el trabajo del desarrollo social y econ\u00f3mico. Pero los ingentes recursos recibidos, no se emplearon correctamente; o se desviaron por otros cauces o se emplearon en la compra de armas.<\/p>\n<p>La consecuencia fue que no se obtuvieron los beneficios esperados y se ha llegado a una situaci\u00f3n en que no es posible saldar la deuda conta\u00edda por el pr\u00e9stamo m\u00e1s los intereses. Y con el paso del tiempo la deuda se ha incrementado de tal forma, que ya no es posible pagar ni siquiera los intereses.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n, que se agrava con el tiempo, ha dejado a los pa\u00edses ya pobres sumidos en la miseria total.<\/p>\n<p>Ante la gravedad del problema de la deuda internacional, Juan Pablo II llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los responsables interna\u00adcionales en su mensaje a la Asamblea General de Naciones Unidas, en octubre de 1985.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, el mismo Papa solicit\u00f3 a la Pontificia Comisi\u00f3n Justicia y Paz que elaborase un documento sobre el asunto de la deuda internacional. Un grupo de expertos tra\u00adbaj\u00f3 durante un a\u00f1o y el documento, fechado el 27 de diciembre de 1986, se hizo p\u00fablico un mes m\u00e1s tarde, el 27 de enero de 1987.<\/p>\n<p>Presentamos, a continuaci\u00f3n, un resumen de dicho docu\u00admento.<\/p>\n<p>195<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la INTRODUCCION se dice que \u00abestos graves pro\u00adblemas deben ser tratados con una perspectiva global que sea, al mismo tiempo, una consideraci\u00f3n \u00e9tica\u00bb. Un problema tan complejo y de tantas repercusiones sociales, pol\u00edticas y eco\u00adn\u00f3micas exige un an\u00e1lisis que tenga en cuenta todas las varia\u00adbles que inciden en la situaci\u00f3n y que no se limite a un an\u00e1li\u00adsis de aspectos de simple t\u00e9cnica financiera. Este problema toca directamente a la sociedad, a personas humanas concre\u00adtas que, en definitiva, son las que sufren las consecuencias de esta compleja crisis.<\/p>\n<p>LA PRIMERA PARTE del documento presenta varios principios \u00e9ticos que deben tenerse en cuenta para buscar una soluci\u00f3n v\u00e1lida.<\/p>\n<p>Crear entre los diversos pa\u00edses un nuevo tipo de solidari\u00addad. La interdependencia econ\u00f3mica es un hecho evidente, pero no debe apoyarse en la fuerza, el egoismo de las nacio\u00adnes o la injusticia. Es necescrio respetar la dignidad de todos los pueblos.<\/p>\n<p>Aceptar la corresponsabilidad. Las causas de la actual cri\u00adsis no han sido \u00fanicamente internas; la evoluci\u00f3n de la coyun\u00adtura econ\u00f3mica mundial ha influido de forma decisiva y nega\u00adtiva en la creaci\u00f3n de esta situaci\u00f3n. Y todos los pa\u00edses deben aceptar la parte de responsabilidad que les toca para hacer posible el di\u00e1logo que trate de buscar una soluci\u00f3n razonable.<\/p>\n<p>Relaciones de confianza. Como en toda relaci\u00f3n interna\u00adcional, si no existe una \u00abbona fides\u00bb (buena fe), todo conato de soluci\u00f3n est\u00e1 llamado al fracaso. Tanto las naciones, acre\u00adedoras o deudoras, como los poderes p\u00fablicos y las institu\u00adciones financieras debe adoptar una actitud de confianza en la b\u00fasqueda de las soluciones.<\/p>\n<p>196<\/p>\n<p>Compartir los esfuerzos y sacrificios. Las diversas partes implicadas en el problema deben compartir, de modo equita\u00adtivo, el esfuerzo y el sacrificio necesarios para hacer los rea\u00adjustes convenientes, seg\u00fan la prioridad de las necesidades, pero los pa\u00edses ricos deben aceptar mayor responsabilidad.<\/p>\n<p>Suscitar la participaci\u00f3n de todos. Tanto los actores finan\u00adcieros, como los pol\u00edticos y econ\u00f3micos, as\u00ed como las diver\u00adsas categor\u00edas sociales deben comprender la complejidad de la situaci\u00f3n y cooperar activamente en su soluci\u00f3n. La Iglesia tiene que concretar en cada pa\u00eds las exigencias de la justicia social seg\u00fan los principios \u00e9ticos.<\/p>\n<p>Articular medidas concretas. En vista de la gravedad de la situaci\u00f3n hay varios tipos de soluciones:<\/p>\n<p>a corto plazo, imponer soluciones inmediatas en el marco de una \u00e9tica de supervivencia<\/p>\n<p>a largo plazo, reactivar el crecimiento econ\u00f3mico, las inversiones productivas, la creaci\u00f3n de bienes y su mejor dis\u00adtribuci\u00f3n<\/p>\n<p>a nivel institucional, promover una reforma de las ins\u00adtituciones monetarias y financieras.<\/p>\n<p>LA SEGUNDA PARTE del documento trata de atender a las urgencias y expone los siguientes pasos.<\/p>\n<p>Para ciertos pa\u00edses el volumen de la deuda es de tal mag\u00adnitud que no se pueden pagar ni siquiera los intereses sin incu\u00adrrir en grav\u00edsimos da\u00f1os para la propia econom\u00eda y los ciuda\u00addanos, especialmente los pobres.<\/p>\n<p>&#8211; Esta situaci\u00f3n se agrava por varios factores:<\/p>\n<p>el bajo precio de las materias primas<\/p>\n<p>el proteccionismo de los pa\u00edses ricos<\/p>\n<p>197<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LA TERCERA PARTE del documento trata del deber de asumir solidariamente las responsabilidades del futuro.<\/p>\n<p>Principio general: Las relaciones financieras y moneta\u00adrias son complejas y cambiantes. cada pa\u00eds es fuerte o d\u00e9bil seg\u00fan el valor de su propia moneda, su comercio internacio\u00adnal, los recursos naturales y su capacidad para explotarlos, y la confianza que inspira su capacidad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Actores<\/p>\n<p><em>Pa\u00edses industrializados o ricos<\/em><\/p>\n<p>Principios:<\/p>\n<p>La interdependencia entre las naciones exige una \u00e9tica de solidaridad para transformar las realidades econ\u00f3micas seg\u00fan la justicia y no la fuerza o el inter\u00e9s econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses ricos tienen mayor responsabilidad, a\u00fan a pesar de sus propias crisis (paro, reconversi\u00f3n&#8230; ).<\/p>\n<p>Los actos econ\u00f3micos tienen una repercusi\u00f3n internacio\u00adnal y hay que analizar los posibles efectos, positivos o nega\u00adtivos, de las diversas opciones.<\/p>\n<p>Es necesario educar la opini\u00f3n de todos con sentido de la responsabilidad.<\/p>\n<p>Criterios de acci\u00f3n:<\/p>\n<p>Hay que poner por obra pol\u00edticas econ\u00f3micas que den un impulso nuevo al crecimiento econ\u00f3mico en beneficio de todos y controlar la inflaci\u00f3n, fuente de desigualdades. Esto exige de los responsables pol\u00edticos, econ\u00f3micos y sociales competencia y decisi\u00f3n, imaginaci\u00f3n y apertura hacia los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Renunciar al proteccionismo que dificulta el comercio de los pa\u00edses en desarrollo. Los pa\u00edses ricos deben prever una recon\u00adversi\u00f3n de sus econom\u00edas y buscar las v\u00edas para un mejor repar\u00adto internacional de las actividades econ\u00f3micas y del trabajo.<\/p>\n<p>199<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una coordinaci\u00f3n de las pol\u00edticas financieras y moneta\u00adrias permitir\u00eda rebajar las tasas de inter\u00e9s a un nivel razonable y evitar las fluctuaciones err\u00e1ticas de las tasas de cambio; \u00e9stas favorecen la especulaci\u00f3n il\u00edcita y la evasi\u00f3n de capita\u00adles.<\/p>\n<p>Debe hacerse un examen de las condiciones del comercio internacional (inestabilidad de los precios de las materias pri\u00admas) a fin de hacer prevalecer la justicia y la solidaridad entre las naciones.<\/p>\n<p><em>Pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo<br \/>\n<\/em>a) Principios<\/p>\n<p>Proceder a un examen de las causas internas que han con\u00adtribuido a aumentar la deuda, y buscar pol\u00edticas de sanea\u00admiento.<\/p>\n<p>Cada pa\u00eds tiene sus peculiaridades respecto a las causas internas y a las soluciones posibles, seg\u00fan sus recursos natu\u00adrales y humanos y su propia econom\u00eda.<\/p>\n<p>Todos los responsables de un pa\u00eds deben participar en este examen; deben tener coraje c\u00edvico y moral para informar con claridad y adoptar los reajustes necesarios. La denuncia de las injusticias de otros deben acompa\u00f1arse con una clarificaci\u00f3n sobre la propia conducta. Las diferencias entre pobres y ricos se da entre personas, regiones y sectores dentro del mismo pa\u00eds.<\/p>\n<p>Los que tienen el poder deben aceptar que sus comporta\u00admientos y eventuales responsabilidades sean aclaradas: negli\u00adgencia en la instalaci\u00f3n de estructuras, fraudes fiscales, corrupci\u00f3n, fuga de capitales&#8230; La rectitud de costumbres es condici\u00f3n para la salud de la sociedad.<\/p>\n<p>200<\/p>\n<p>El saneamiento de las pr\u00e1cticas individuales y colectivas de cara al dinero y la reforma de las instituciones favorecer\u00e1n la confianza de los ciudadanos: Los dirigentes pol\u00edticos, eco\u00adn\u00f3micos y sociales tienen la obligaci\u00f3n de ponerse efectiva\u00admente al servicio del bien com\u00fan, sin buscar ventajas perso\u00adnales.<\/p>\n<ol>\n<li>b) Criterios de acci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Movilizar todos los recursos disponibles (materiales y humanos) para promover el crecimiento y asegurar una m\u00e1s amplia y justa distribuci\u00f3n. Los factores del crecimiento son: la elecci\u00f3n de criterios de prioridad, la selecci\u00f3n rigurosa de las inversiones, reducci\u00f3n de los gastos del Estado en \u00abobras de prestigio\u00bb y compra de armas, la gesti\u00f3n vigilada de las empresas p\u00fablicas, el control de la inflaci\u00f3n y el sostenimien\u00adto de la moneda, la reforma fiscal, una sana reforma agraria y los incentivos a la empresa privada para crear puestos de tra\u00adbajo.<\/p>\n<p><em>Responsabilidad de los acreedores respecto a los deu\u00addores.<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>a) Principios:<\/li>\n<\/ol>\n<p>Ante las situaciones de urgencia (hay pa\u00edses que ni siquie\u00adra pueden pagar los intereses) la responsabilidad de los acre\u00adedores debe situarse en el marco de la solidaridad de supervi\u00advencia, pero esto no suprime los derechos y deberes respecti\u00advos.<\/p>\n<p>El examen de las causas de la deuda, de su aumento y de los reembolsos exigibles cada a\u00f1o para un pa\u00eds requiere un di\u00e1logo para buscar soluciones de equidad.<\/p>\n<p>201<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los acreedores tienen derecho al pago del pr\u00e9stamo y de los intereses, excepto cuando se ha abusado o se ha puesto una tasa excesiva de inter\u00e9s. En estos casos se puede revisar el contrato.<\/p>\n<ol>\n<li>b) Criterios de acci\u00f3n:<\/li>\n<\/ol>\n<p>Los Estados acreedores examinar\u00e1n las condiciones de reembolso compatibles con la cobertura de las necesidades de cada pa\u00eds deudor y con la financiaci\u00f3n del desarrollo.<\/p>\n<p>Algunas disposiciones a negociar pueden ser: la disminu\u00adci\u00f3n de las tasas de inter\u00e9s, la reestructuraci\u00f3n de la deuda a plazo m\u00e1s largo y la financiaci\u00f3n de la deuda en moneda nacional.<\/p>\n<p>En caso de no llegar a un acuerdo, ambas partes pueden solicitar un arbitraje.<\/p>\n<p>Los Estados acreedores dedicar\u00e1n una atenci\u00f3n especial a los pa\u00edses m\u00e1s pobres y, en alg\u00fan caso, podr\u00e1n convertir el pr\u00e9stamo en donaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los Bancos comerciales deber\u00e1n participar en los esfuer\u00adzo de los Estados acreedores y de las Organizaciones interna\u00adcionales en la soluci\u00f3n de estos problemas. Debe promoverse el desarrollo solidario de los pueblos.<\/p>\n<p>Las empresas multinacionales influyen sobre la Balanza de Pagos, positiva o negativamente, con su pol\u00edtica de inver\u00adsiones o de repatriaci\u00f3n de beneficios, capitales y rentas. Tambi\u00e9n deben participar en la soluci\u00f3n de estos problemas.<\/p>\n<p>202<\/p>\n<p><em>Organizaciones financieras internacionales.<\/em><\/p>\n<p>Principios:<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, las naciones se asociaron para promover la paz y el desarrollo con sentido de cooperaci\u00f3n internacional por medio de instituciones especia\u00adlizadas.<\/p>\n<p>Actualmente, estas organizaciones se enfrentan a la crisis y, en consecuencia, tambi\u00e9n deben contribuir a la soluci\u00f3n de la misma, evitar el derrumbamiento del sistema monetario y financiero, ayudar al desarrollo y evitar la pobreza; por eso:<\/p>\n<p>I-Deben estar animadas por esp\u00edritu de justicia y solidari\u00addad y respetar la dignidad y la soberan\u00eda de cada pa\u00eds.<\/p>\n<p>II-Cada una de las organizaciones (FMI, Banco Mundial, Bancos regionales) tienen funciones y responsabilidades pro\u00adpias. Deben coordinar esfuerzos y pol\u00edticas para responder a las necesidades m\u00e1s urgentes.<\/p>\n<p>Criterios de acci\u00f3n:<\/p>\n<p>Examinar las condiciones puestas a los pr\u00e9stamos y aumentar la vigilancia sobre la ejecuci\u00f3n de las medidas de ajuste y los resultados.<\/p>\n<p>Estimular nuevos capitales para obras de desarrollo y favorecer el di\u00e1logo entre acreedores y deudores.<\/p>\n<p>Prever disposiciones especiales para remediar dificulta\u00addes provenientes de cat\u00e1strofes naturales, de variaciones excesivas de los precios y de las fluctuaciones de las tasas de cambio.<\/p>\n<p>Coordinar mejor las pol\u00edticas econ\u00f3micas y monetarias de los pa\u00edses desarrollados.<\/p>\n<p>203<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Prever y explorar los nuevos problemas, ya que el mundo est\u00e1 cambiando con rapidez.<\/p>\n<p>Elegir y formar bien a los que trabajan en organizaciones internacionales y multilaterales en el an\u00e1lisis de las situacio\u00adnes, en las decisiones y en la ejecuci\u00f3n de los programas.<\/p>\n<p>Como propuesta final el documento alude a la concesi\u00f3n de una especie de plan Marshall para los pa\u00edses subdesarro\u00adllados.<\/p>\n<p>Este importante documento no ha tenido la resonancia que se merec\u00eda. Y los problemas siguen sin resolverse, aumentados, muchas veces, por cat\u00e1strofes naturales. De ah\u00ed que la pobreza de los pueblos sigue aumentando, ante el des\u00adinter\u00e9s de los pa\u00edses ricos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>204<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LOS ACUERDOS DE MAASTRICH<\/p>\n<p>Con ocasi\u00f3n de la firma por parte de Espa\u00f1a de los Acuerdos de Maastrich, la Conferencia episcopal public\u00f3 un importante documento sobre la <em>Valoraci\u00f3n \u00e9tica de la dimen\u00adsi\u00f3n socioecon\u00f3mica de la Uni\u00f3n europea. <\/em>Se public\u00f3 el 8 de julio de 1993. Pero este documento, como otros muchos de la Conferencia episcopal, tuvo una resonancia m\u00edmina, si es que tuvo alguna.<\/p>\n<p>Dada la importancia de conocer el texto, copiamos a continuaci\u00f3n el texto de los p\u00e1rrafos m\u00e1s importantes del documento<u><sup>87<\/sup><\/u><\/p>\n<p>Inquietudes que suscita este proceso<\/p>\n<p>Las instituciones europeas han establecido un dise\u00f1o de vida en com\u00fan y han trazado un itinerario para realizarlo. Si ya en su momento hubo tensiones -hecho nada novedoso en un proyecto de tal naturaleza-, \u00e9stas, con el agravamiento de la coyuntura econ\u00f3mica europea e internacional, se han agrandado hasta crear, en extendidos sectores de la opini\u00f3n p\u00fablica, una atm\u00f3sfera que va desde la preocupaci\u00f3n hasta la desesperanza.<\/p>\n<p>En lo que ata\u00f1e al modelo elegido, la Europa en construc\u00adci\u00f3n, \u00bfes realmente una Europa social o m\u00e1s bien una Europa<\/p>\n<p><sup>87<\/sup> La dimensi\u00f3n socio-econ\u00f3mica de la Uni\u00f3n Europea.Valoraci\u00f3n \u00e9tica. En Ecclesia, 53,1993, p\u00e1gs.1169-1172<\/p>\n<p>207<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>monetarista cuyo objetivo ser\u00eda un tipo de mercado libre que asegurara el ulterior enriquecimiento de los ya ricos?. \u00bfSer\u00e1 cierto que los plazos y objetivos arbitrados para lo monetario y econ\u00f3mico no encuentran la debida correspondencia en los \u00e1mbitos de la cohesi\u00f3n y del desarrollo del espacio social europeo?. \u00bfNo se quedar\u00e1 todo en un mercado abierto a la preponderancia de los m\u00e1s fuertes e incapaces de satisfacer las necesidades y derechos fundamentales de todos los ciuda\u00addanos?.<\/p>\n<p>Aplicando los criterios de la ense\u00f1anza social de la Iglesia, creemos que la estructura pol\u00edtico-social que emerja deber\u00eda esforzarse en consolidar y acrecentar los valores pro\u00adpios del Estado social de derecho, evitando el peligro de un excesivo intervencionismo asistencial que puede ser germen de una creciente pasividad en los destinatarios. Por el contra\u00adrio, deber\u00eda potenciarse la participaci\u00f3n responsable de los ciudadanos y de los grupos sociales.<\/p>\n<p>En cuanto al proceso econ\u00f3mico-pol\u00edtico de integraci\u00f3n, ha surgido el interrogante de si goza de suficiente base popu\u00adlar. M\u00e1s en concreto, los ciudadanos se preguntan si poseen informaci\u00f3n suficiente para corresponsabilizarse en el pro\u00adyecto ; si han sido escuchados y predomina o no la voluntad popular en la direcci\u00f3n de los procedimientos de integraci\u00f3n europea; si predominan las demandas e intereses de los gran\u00addes grupos econ\u00f3micos sobre las finalidades colectivas y el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>A este prop\u00f3sito hemos de recordar que la deseada base popular de la construcci\u00f3n europea requiere una consciente y eficaz apertura a los valores de la libertad, de la igualdad y de la participaci\u00f3n. Tal apertura debe traducirse en estructuras que favorezcan tanto la justicia social como la libre iniciativa voluntariamente asumida.<\/p>\n<p>208<\/p>\n<p>Respecto al ritmo de la integraci\u00f3n hemos de preguntar\u00adnos si debe existir una sola y \u00fanica pol\u00edtica econ\u00f3mica impuesta a los pa\u00edses protagonistas. Lo que s\u00ed nos parece necesaria es una pol\u00edtica de ajuste orientada a la consecuci\u00f3n de un mayor bienestar social.<\/p>\n<p>El ritmo y el ajuste programados a fin de lograr la uni\u00f3n econ\u00f3mica y monetaria europea pactada entra\u00f1an, en la pre\u00adsente coyuntura de recesi\u00f3n econ\u00f3mica, especiales dificulta\u00addes para algunos Estados. Ante este hecho, unos pretenden la construcci\u00f3n de una Europa de dos o m\u00e1s velocidades. Otros, para obviarlo, proponen acelerar el camino hacia la uni\u00f3n proyectada. Lo que est\u00e1 en juego es una mayor flexibilidad en el momento de aplicar los criterios de convergencia pac\u00adtados.<\/p>\n<p>En todo caso, cualquier eventual reforma debe basarse no en el abandono de los postulados sociales b\u00e1sicos del Tratado, sino en una soluci\u00f3n que logre por caminos distintos, y del mejor modo, los irrenunciables objetivos de justicia y solida\u00adridad ya prefijados. No nos cansaremos de repetir que tanto el ritmo de este proceso, como el proceso en s\u00ed mismo, han de conjugar de modo verdaderamente humano lo \u00e9tico con lo t\u00e9cnico; y deben manifestar la prioridad de la \u00e9tica sobre la t\u00e9cnica, de la persona sobre las cosas, del trabajo sobre el capital, del ser sobre el tener.<\/p>\n<p>Para calibrar los costos que el citado desarrollo compor\u00adta hay que tener en cuenta tanto el proceso europeo en gene\u00adral como la situaci\u00f3n de nuestro pa\u00eds en particular. Nuestra peculiar historia econ\u00f3mica, unida al esfuerzo por integrar\u00adnos en Europa en la actual coyuntura recesiva, generan con\u00adsecuencias onerosas para los grupos sociales y los sectores productivos.<\/p>\n<p>209<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los tres millones de parados ya existentes recuerdan que tales repercusiones negativas se concentran particularmente en el \u00e1mbito laboral, ya que el desempleo afecta especial\u00admente a los grupos sociales m\u00e1s desfavorecidos. A ellos per\u00adtenecen un n\u00famero considerable de j\u00f3venes que dejan la escuela y de trabajadores con bajo nivel de cualificaci\u00f3n o de mayor edad. Lo dicho afecta tambi\u00e9n al crecimiento de la contrataci\u00f3n temporal.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el sector agr\u00edcola se ve perjudicado por la dismi\u00adnuci\u00f3n de la renta agraria y el abandono obligado del campo sin que por el momento se hayan dise\u00f1ado alternativas. D\u00edgase lo mismo del \u00e1rea sectorial pesquera, y otro tanto de la peque\u00f1a y mediana empresa, agobiadas por las exigencias del sistema fiscal.<\/p>\n<p>A\u00fan cabe a\u00f1adir los problemas de aquellas regiones que, afectadas por las estructuras productivas y lastradas con importantes d\u00e9ficits de v\u00edas de comunicaci\u00f3n, corren el riesgo de convertirse en territorios de mayor desempleo y margina\u00adci\u00f3n. Y, \u00bfc\u00f3mo no tener en cuenta las repercusiones tan nega\u00adtivas en las zonas trabajadoras urbanas?.<\/p>\n<p>Llegados a este punto hay que recordar que el sacrificio exigido por la edificaci\u00f3n de la uni\u00f3n econ\u00f3mica y moneta\u00adria europea ha de ser proporcionalmente distribuido, sin que sea negociable la satisfacci\u00f3n de las necesidades b\u00e1sicas, principalmente las de los m\u00e1s pobres y d\u00e9biles. Se tiene, a veces, la impresi\u00f3n de que Europa est\u00e1 olvidando dos dimen\u00adsiones de la cohesi\u00f3n : en primer lugar, la solidaridad con los peor situados ; en segundo lugar, la comprensi\u00f3n por los cos\u00adtes del mercado \u00fanico para las regiones y grupos menos pre\u00adparados. Atender a estas dos dimensiones exige una apertura a los valores de la comuni\u00f3n y de la austeridad.<\/p>\n<p>210<\/p>\n<p>Una pregunta que nos ata\u00f1e muy de cerca es si la actitud del ciudadano espa\u00f1ol en la construcci\u00f3n de Europa es sufi\u00adcientemente activa. Existe una opini\u00f3n ampliamente extendi\u00adda acerca de la inferioridad de la econom\u00eda espa\u00f1ola respec\u00adto a las m\u00e1s avanzadas del resto de Europa en parcelas clave como son la productividad, los costos financieros, la baja tasa de poblaci\u00f3n activa, el excesivo porcentaje de personas des\u00adempleadas, las dificultades existentes para lograr acuerdos entre los agentes econ\u00f3micos y sociales, y de modo particular la insuficiente capacidad para el trabajo bien hecho. A este prop\u00f3sito hay que ponderar la virtud de la laboriosidad que tambi\u00e9n debe resplandecer en la construcci\u00f3n de la nueva Europa. Dentro de la concepci\u00f3n cristiana el trabajo es un bien del hombre, a la vez \u00e1rduo, \u00fatil y digno. Mediante el tra\u00adbajo, el ser humano no solamente transforma la naturaleza, adapt\u00e1ndola a sus necesidades, sino que se realiza a s\u00ed mismo como persona.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la solidaridad con los dem\u00e1s pueblos de Europa y del mundo entero, cabe preguntarse si caminamos hacia una Europa Central y Oriental e indiferente ante el Tercer Mundo o si, por el contrario, estamos sentando las bases de construcci\u00f3n de una Europa decidida a abrirse a una m\u00e1s amplia comunidad de intereses y responsabilidades.<\/p>\n<p>Est\u00e1 a la vista que Europa es mucho mayor que su \u00e1rea occidental democr\u00e1tica y desarrollada y, a la vez, mucho menor que el resto del mundo. Conscientes de ello, los pue\u00adblos que actualmente formamos la Europa Occidental hemos de abrirnos a la doble exigencia de un bien com\u00fan integral\u00admente europeo y planetario.<\/p>\n<p>Si abordamos la cuesti\u00f3n del sentido nos veremos obliga\u00addos a preguntarnos sobre el tipo de hombre y civilizaci\u00f3n que<\/p>\n<p>211<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>predominar\u00e1 en Europa : \u00bfUn hombre utilitarista y hedonista en el seno de una civilizaci\u00f3n sin m\u00e1s norte que la eficacia y el consumo, o bien una cultura de la solidaridad al servicio de todo el hombre y de todos los hombres?. Contemplada desde la totalidad del ser humano, la econom\u00eda plantea inevitable\u00admente la cuesti\u00f3n de su \u00faltimo sentido. Aqu\u00ed el Cristianismo tiene tambi\u00e9n una palabra que decir.<\/p>\n<p>Abierta al sentido \u00e9tico, la Europa econ\u00f3mica y moneta\u00adria en construcci\u00f3n, lejos de reforzar un modelo de hombre al servicio de la econom\u00eda, debe imaginar, modelar y constante\u00admente renovar una econom\u00eda puesta al servicio del hombre.<\/p>\n<p><strong>Orientaciones para la acci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Ofrecemos a continuaci\u00f3n unas orientaciones que inspi\u00adren nuestro compromiso en la construcci\u00f3n de la nueva Europa. Quisi\u00e9ramos que se entendieran como llamada a una esperanza de libertad y solidaridad, ya que los procesos hist\u00f3\u00adricos no est\u00e1n fatalmente predeterminados.<\/p>\n<p>Tanto en la hip\u00f3tesis de un futuro socio-econ\u00f3mico pr\u00f3s\u00adpero, como en la presente situaci\u00f3n recesiva, los Poderes P\u00fablicos y las Administraciones deben procurar que el repar\u00adto de las cargas sociales, la distribuci\u00f3n de los bienes logrados y su regulaci\u00f3n jur\u00eddica, se realicen en funci\u00f3n no de la mera eficacia del sistema econ\u00f3mico, sino desde las necesidades objetivas y de las prestaciones sociales.<\/p>\n<p>Ante el m\u00e1s importante problema de nuestro pa\u00eds, el des\u00adempleo, es necesario y urgente adoptar medidas extraordina\u00adrias. Son insuficientes tanto la espera de una previsible recu\u00adperaci\u00f3n econ\u00f3mica como la confianza unilateral en las pol\u00ed\u00adticas monetarias. Hay que animar a la inversi\u00f3n en sectores<\/p>\n<p>212<\/p>\n<p>productivos favorecer las condiciones que tiendan al reparto del trabajo, cuidar la formaci\u00f3n profesional. Hemos de ser conscientes del costo humano y econ\u00f3mico que supone el tener tres millones de parados. Se hace patente la necesidad de una austeridad privada y p\u00fablica complementada con la solidaridad hacia los m\u00e1s empobrecidos.<\/p>\n<p>La actual situaci\u00f3n reclama un di\u00e1logo honesto y leal para lograr un acuerdo econ\u00f3mico y social. Tal acuerdo debe favo\u00adrecer la definitva superaci\u00f3n de enfrentamiento clasista, del dirigismo cultural y de la pasividad c\u00edvica. Debe ser edifica\u00addo sobre el di\u00e1logo, la cesi\u00f3n, la aceptaci\u00f3n y la colaboraci\u00f3n en pro de una primac\u00eda de la creatividad de la sociedad. Ha de estar basado sobre un inteligente y perseverante ejercicio del principio de subsidiaridad por parte de los poderes p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Todav\u00eda resuenan las palabras pronunciadas por el Papa en su visita a Espa\u00f1a y que nos complacemos en reproducir:<\/p>\n<p>A <em>los trabajadores y empresarios -desde sus respectivas responsabilidades en la sociedad- no puedo por menos de exhortarles a la solidaridad efectiva: haced todo lo que est\u00e9 en vuestras manos para luchar contra la pobreza y el paro, humanizando las relaciones laborales y poniendo siempre a la persona humana, en su dignidad y derechos, por encima de los ego\u00edsmos e intereses de grupo.<\/em><\/p>\n<p>Los ciudadanos espa\u00f1oles, si realmente queremos un pro\u00adceso de construcci\u00f3n europea sobre base popular debemos tener conciencia de la dimensi\u00f3n socio-econ\u00f3mica europea con sus valores e interrogantes; ser responsablemente exigen\u00adtes ante los poderes econ\u00f3micos y pol\u00edticos en el \u00e1mbito de las Comunidades Aut\u00f3nomas y del Estado; informarnos al res\u00adpecto con amplitud y discernimiento crecientes; y profundizar en los aspectos econ\u00f3micos y sociales propios, al par que corregir los intereses particularistas en el \u00e1mbito de los comu\u00adnitarios.<\/p>\n<p>213<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La inferioridad econ\u00f3mica de nuestro pa\u00eds con respecto a los m\u00e1s avanzados de la Comunidad Europea no debe hacer\u00adnos olvidar las amplias potencialidades creadoras de todo signo -tecnol\u00f3gicas, asociativas, laborales, formativas- que laten en gran parte de nuestros ciudadanos e instituciones y en las diversas nacionalidades y regiones de Espa\u00f1a. La ayuda comunitaria, bien recibida y mejor administrada, debe contri\u00adbuir a desarrollar dichas potencialidades y hacernos depender cada vez m\u00e1s de nosotros mismos y menos de los exteriores.<\/p>\n<p>El sistema de econom\u00eda de mercado desarrollado en Europa en la segunda mitad del siglo XX ha superado en buena medida los condicionamientos de un capitalismo salva\u00adje propio de per\u00edodos anteriores. As\u00ed lo testifican las ricas legislaciones sociales de los diversos pa\u00edses, conseguidas tras largos a\u00f1os de lucha y de di\u00e1logo de las fuerzas \u00e9ticas, pol\u00edti\u00adcas y sociales que se identifican con el mundo del trabajo. Este proceso puede y debe ser ampliado e intensificado con clara conciencia de que hay que luchar contra el individualis\u00admo y el economicismo, ambos en resurgimiento. Sin ingenui\u00addad que encubra los hechos, hemos de negarnos a toda dege\u00adneraci\u00f3n de la uni\u00f3n social y econ\u00f3mica europea en un mero contractualismo economicista y monetarista con riesgo de favorecer a los m\u00e1s fuertes y despiadados.<\/p>\n<p>El proyecto econ\u00f3mico-social europeo ha de instaurar un modelo de sociedad que extienda solidariamente su bienestar hacia el resto de Europa y del mundo. Europa debe ser un pro\u00adyecto que enriquezca nuestra convivencia como sociedad humana. Si alguien tuviera que pagar nuestro progreso, no podr\u00edamos menos de preguntarnos por qu\u00e9 es as\u00ed y de qu\u00e9 tipo de progreso de trata. Se impone un mayor esfuerzo de justicia y de caridad, concretado en personas, capitales y decisiones pol\u00edticas, que se traduzca en riesgo nacional frente a la segu\u00adridad est\u00e9ril, en creatividad frente al conservadurismo.<\/p>\n<p>214<\/p>\n<p>Hay que volver a hablar de aquel proyectado 0&#8217;7% del producto bruto europeo en favor de los pa\u00edses subdesarrolla\u00addos que constituir\u00eda el g\u00e9rmen de una mayor cosecha de soli\u00addaridad mundial.<\/p>\n<p>La por todos auspiciada uni\u00f3n de Europa no ser\u00e1 jam\u00e1s fruto del azar, de la generaci\u00f3n espont\u00e1nea, de la marcha de la historia, de la simple convergencia de intereses econ\u00f3micos. Ha de ser, en cambio, la resultante del di\u00e1logo honesto, de la negociaci\u00f3n y del consenso inteligente y generoso y del deseo expl\u00edcito de vivir esta uni\u00f3n de manera responsable.<\/p>\n<p>Esta uni\u00f3n solo ser\u00e1 duradera y eficaz si se construye sobre la madurez moral. En esta nueva tarea formativa cree\u00admos que la Iglesia tiene un papel importante que jugar.<\/p>\n<p>Por ello, consciente del lugar que le corresponde en la renovaci\u00f3n espiritual y humana en Europa&#8230; se pone al servi\u00adcio (de este proyecto)&#8230; para contribuir a la consecuci\u00f3n de aquellos fines que procuren un aut\u00e9ntico bienestar material, cultural y espiritual de las naciones.<\/p>\n<p>Madrid, 8 de julio de 1993<\/p>\n<p>215<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLIDARIDAD E INJERENCIA Conceptos Se entiende por solidaridad la uni\u00f3n de esfuerzos huma\u00adnos que concurren a un fin com\u00fan. 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