{"id":403165,"date":"2020-11-25T08:26:42","date_gmt":"2020-11-25T07:26:42","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403165"},"modified":"2020-11-08T21:27:53","modified_gmt":"2020-11-08T20:27:53","slug":"doctrina-social-de-la-iglesia-ix","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/doctrina-social-de-la-iglesia-ix\/","title":{"rendered":"Doctrina Social de la Iglesia (IX)"},"content":{"rendered":"<p><strong>PRINCIPIO DE PARTICIPACION<\/strong><\/p>\n<p>La persona humana es sociable y comunicativa por eso debe tomar parte eficiente en todos los aspectos de la vida social. El bien com\u00fan que busca la sociedad debe llegar a todos los individuos y todos deben participar en su consecu\u00adci\u00f3n; nadie puede ser considerado como un elemento pasivo o un mero ejecutor de \u00f3rdenes. El deber de participar en la vida social, como compromiso voluntario en los intercambios sociales, es inherente a la dignidad de la persona humana y es camino seguro para conseguir la convivencia (Cfr, Catecismo, nn.1913-1917).<\/p>\n<p>La tendencia socio-econ\u00f3mica que solo busca el m\u00e1ximo beneficio mediante la productividad y la competencia tiende a olvidar los aspectos humanos y cualitativos del progreso social. Pero tambi\u00e9n hay una tendencia generalizada a impo\u00adner una serie de normas de conducta que suponen una mani\u00adpulaci\u00f3n de la persona para que acepte, sin posibilidad de juz\u00adgar, una serie de comportamientos contrarios a su fobia de pensar. Y esta manipulaci\u00f3n supone un alto grado de negaci\u00f3n del derecho a participar activamente en la construcci\u00f3n de la propia vida.<\/p>\n<p>La forma y la verdad de las relaciones humanas, el grado de protagonismo activo y de responsabilidad personal son aspectos significativos e importantes muy superiores a la sim\u00adple producci\u00f3n de bienes materiales (Cfr. 0A.41). Es de suma importancia en todo sistema social partir de un verdadero con\u00adcepto de la dignidad de la persona humana.<\/p>\n<p>Pablo VI record\u00f3 que una exigencia actual del hombre es la mayor participaci\u00f3n en las responsabilidades y en las deci\u00adsiones como exigencia fundamental de la naturaleza del hom\u00adbre, ejercicio concreto de su libertad y camino para su des\u00adarrollo (Cfr. 0A.47). Estos aspectos de la igualdad y la parti\u00adcipaci\u00f3n son expresi\u00f3n de la dignidad del hombre y de su libertad (GS.22).<\/p>\n<p>Por todo esto advirti\u00f3 Juan XXIII que <em>la dignidad de la persona humana requiere que el hombre, en sus actividades, proceda por propia iniciativa y libremente <\/em>(PT.34).<\/p>\n<p>Acerca de la participaci\u00f3n hay algunos aspectos de espe\u00adcial importancia.<\/p>\n<ol>\n<li><strong><em> Participaci\u00f3n en la actividad de la empresa<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>P\u00edo XI, al tratar de la cuesti\u00f3n del salario, critica a quie\u00adnes afirman que el contrato de arriendo y el alquiler del tra\u00adbajo es de por s\u00ed injusto (QA.64). Y es que el contrato laboral no es arriendo ni alquiler; la fuerza del trabajo no es una mer\u00adcanc\u00eda sometida a la ley de la oferta y la demanda que el obre\u00adro vende al empresario (LE.7). Ese concepto marxista no es exacto. El trabajo es la acci\u00f3n del hombre sobre la materia para convertirla en un bien \u00fatil que sea capaz de satisfacer las necesidades humanas; el trabajo, m\u00e1s que el capital, es el ver\u00addadero creador de riqueza. Y el salario es la participaci\u00f3n del trabajador en los beneficios que genera el bien producido. El trabajo no aliena al trabajador sino que lo perfecciona como persona y lo hace merecedor, no solo de un salario adecuado, sino tambi\u00e9n de la gratitud de todos los que se benefician de su labor. Y en este sentido, a\u00f1adi\u00f3 P\u00edo XI que <em>en la medida de lo posible el contrato de trabajo se suavice mediante el con\u00adtrato de sociedad <\/em>(QA.65).<\/p>\n<p>P\u00edo XII trat\u00f3 de esta cuesti\u00f3n de manera m\u00e1s directa, pero le dio una importancia muy relativa; trat\u00f3 de prevenir alg\u00fan error o desviaci\u00f3n si esta doctrina no se entend\u00eda de manera correcta. Y as\u00ed, afirma que <em>la Iglesia ve con buenos ojos y a\u00fan fomenta aquello que, dentro de lo que permiten las circuns\u00adtancias, tienda a introducir elementos del contrato de socie\u00addad en el contrato de trabajo para mejorar las condiciones generales del trabajador<u><sup>41<\/sup><\/u>. <\/em>Pero puntualiz\u00f3 con claridad que <em>se presenta un peligro cuando se exige que los asalariados pertenecientes a una empresa tengan en ella el derecho de cogesti\u00f3n econ\u00f3mica&#8230;; ni la naturaleza del contrato de tra\u00adbajo, ni la naturaleza de la empresa implican necesariamen\u00adte y por s\u00ed mismas un derecho de esta clase<u><sup>42<\/sup><\/u>. <\/em>Para P\u00edo XII est\u00e1 claro que no se deben confundir el contrato de sociedad y el contrato de cogesti\u00f3n; admite el primero cuando se trata de mejorar las condiciones de los trabajadores.<\/p>\n<p>Al referirse a la reforma de las estructuras de la empresa, dice que muchos piensan en modificaciones de tipo jur\u00eddico, cuando lo realmente importante es modificar las relaciones personales con sentimientos de fraternidad cristiana ; es decir, la relaci\u00f3n social es lo que puede favorecer cualquier otra reforma de tipo estrictamente t\u00e9cnico o burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>El Papa Juan XXIII estudi\u00f3 este mismo tema. Y se refie\u00adre concretamente a aclarar el concepto de contrato de socie\u00addad (MM.91-96).<\/p>\n<p>Admite la raz\u00f3n que tienen los obreros cuando aspiran a participar activamente en la empresa. La participaci\u00f3n mediante su trabajo es evidente; pero es necesario que este trabajo sea reconocido en todo su valor humano y t\u00e9cnico por los empresarios y que los obreros reciban el trato que merece su aportaci\u00f3n a la empresa (MM.91).<\/p>\n<p>En cuanto a la participaci\u00f3n activa en otros aspectos de la empresa, aunque sea una aspiraci\u00f3n loable, no es posible fijar con normas ciertas y definidas las caracter\u00edsticas de esta par\u00adticipaci\u00f3n (MM.91).<\/p>\n<p>Pero toda empresa, tanto privada como p\u00fablica, debe revestir el car\u00e1cter de <em>agrupaci\u00f3n humana; <\/em>es decir, la empresa no debe considerarse como la uni\u00f3n del capital y el trabajo para producir beneficios, sino corno una agrupaci\u00f3n de personas que unen sus esfuerzos y cualidades espec\u00edficas y diversas con el fin de producir bienes para la sociedad ; y en este sentido, las relaciones entre los obreros, empresarios y dem\u00e1s personas implicadas en la empresa, deben llevar el sello del respeto mutuo, de la estima, de la comprensi\u00f3n y de la leal y activa colaboraci\u00f3n e inter\u00e9s de todos en la obra com\u00fan (MM.91-92).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los obreros deben considerar que su trabajo no es solo fuente de ingresos, sino tambi\u00e9n el cumplimiento de un deber y la prestaci\u00f3n de un servicio a la sociedad para el bien\u00adestar general (MM.92).<\/p>\n<p>La unidad de direcci\u00f3n en la empresa es necesaria para su buen funcionamiento. Pero esto no supone que los obreros no puedan intervenir en las decisiones que regulan los contratos de trabajo, la organizaci\u00f3n de las actividades y la justa retri\u00adbuci\u00f3n por el trabajo (MM.92).<\/p>\n<p>La empresa como agrupaci\u00f3n humana tiene que dar espe\u00adcial importancia a los valores e intereses humanos de todas las personas, para superar y resolver las divergencias y conflictos de los intereses particulares (MM.92).<\/p>\n<p>Esta serie de transformaciones no solo responde a las leg\u00ed\u00adtimas aspiraciones de los trabajadores en cuanto personas humanas, sino que est\u00e1 de acuerdo con la evoluci\u00f3n social y pol\u00edtica actual (MM.93).<\/p>\n<p>Ciertamente, la empresa como estructura econ\u00f3mica y social ha experimentado cambios profundos y la adaptaci\u00f3n de los trabajadores no ha sido siempre adecuada mediante una preparaci\u00f3n t\u00e9cnica y humana conveniente. Pero esta adapta\u00adci\u00f3n tampoco ha sido facilitada siempre por las empresas (MM.94).<\/p>\n<p>Sin embargo, todav\u00eda hay grandes desequilibrios econ\u00f3\u00admicos y sociales en muchas empresas, que van contra la jus\u00adticia y la humanidad; y en este sentido, la participaci\u00f3n de los trabajadores para solucionar estas situaciones es de una importancia fundamental (MM.94); pero debe hacerse desde el di\u00e1logo y no desde la confrontaci\u00f3n. El instrumento funda\u00admental para este di\u00e1logo debe ser el sindicato.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><em> Participaci\u00f3n en la cultura.<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Para la Iglesia, <em>el hombre llega a un nivel verdadera y ple\u00adnamente humano por la cultura, es decir, cultivando los bienes y valores naturales <\/em>(GS.53); esto supone un concep\u00adto de la persona como ser transcendente, no limitado solo a su ser material pues en la estructura de la naturaleza humana deben destacarse los valores de la inteligencia, la voluntad, la conciencia, la religiosidad y la fraternidad, todo lo cual se basa en Dios Creador (GS.61). <em>Si no se reconoce el valor de la transcendencia, triunfa la fuerza del poder <\/em>(CA.44).<\/p>\n<p>La inteligencia no se reduce a la percepci\u00f3n de los fen\u00f3\u00admenos, tiene capacidad para alcanzar las realidades inteligi\u00adbles con verdadera certeza y debe perfeccionarse por medio de la sabidur\u00eda que abre la mente humana a la b\u00fasqueda y amor de la verdad y del bien (GS.15).<\/p>\n<p>El sistema de valores que configuran un sistema cultural es un contenido b\u00e1sico sobre el que se sustentan las actitudes y comportamientos, as\u00ed como las diversas instituciones que orientan y regulan la vida social. Y es necesario que los valo\u00adres elegidos sean verdaderos, pues son los \u00fanicos capaces de perfeccionar a la persona y realizar su naturaleza (FR.25).<\/p>\n<p>Cuando la cultura se encierra en s\u00ed misma y trata de per\u00adpetuar formas de vida anticuadas, rechaza cualquier cambio o confrontaci\u00f3n sobre la verdad del hombre, entonces se vuelve est\u00e9ril y lleva a su decadencia (CA.50).<\/p>\n<p>Es cierto que los valores recibidos por la tradici\u00f3n cultu\u00adral siempre son objeto de cr\u00edtica o contestaci\u00f3n por parte de muchos ; pero esa actitud no es necesariamente de rechazo <em>a priori <\/em>o simple af\u00e1n de destruir, es someter a juicio esos valo\u00adres a fin de hacerlos m\u00e1s vitales y actuales (CA.50).<\/p>\n<p>Sin embargo, la actual mentalidad materialista no enjuicia los valores sobrenaturales y morales, simplemente trata de eli\u00adminar toda dimensi\u00f3n religiosa de la cultura y de la vida del hombre, pretende eliminar a Dios; y, en consecuencia, des\u00adpersonaliza al hombre y lo reduce a una dimensi\u00f3n puramente biol\u00f3gica sometida solo a las leyes naturales de la materia. Es la m\u00e1xima degradaci\u00f3n de la persona humana. Y en este caso el hombre puede convertirse, como advirti\u00f3 Pablo VI, <em>en objeto de manipulaci\u00f3n que se orienta en sus deseos y necesidades y modifica sus comportamientos y hasta su siste\u00adma de valores <\/em>(OA.39).<\/p>\n<p>Toda persona debe tener una actitud participativa respec\u00adto a la cultura tanto en lo referente a la adquisici\u00f3n de cono\u00adcimientos sobre las cosas (es el deber de instruirse y estudiar), como en cuanto a la aceptaci\u00f3n y vivencia de los valores humanos, incluidos los religiosos y morales que son necesa\u00adrios para el desarrollo de un verdadero sentido humanista (es el deber de educarse con sentido c\u00edvico y religioso). Claramente ense\u00f1\u00f3 el Papa Pablo VI que <em>para construir una sociedad nueva al servicio del hombre es necesario saber antes qu\u00e9 concepto se tiene del hombre <\/em>(OA.39), pues, en realidad, no se puede partir de una visi\u00f3n unidimensional del ser humano (FR.89).<\/p>\n<p>El hombre tiene una doble dimensi\u00f3n: una, humana y natural, otra religiosa y sobrenatural, porque el hombre pro\u00adcede de Dios y hacia Dios tiende.<\/p>\n<p>Cada d\u00eda es mayor el n\u00famero de hombres y mujeres que se sienten verdaderos autores y promotores de la cultura en su comunidad (GS.55).<\/p>\n<p>Una participaci\u00f3n activa en la cultura supone la transmi\u00adsi\u00f3n de los valores fundamentales de la persona. Este deber incumbe de modo especial a la familia y es de tal importancia que, cuando falta, dif\u00edcilmente puede suplirse; por eso la familia es la primera escuela de las virtudes sociales, necesa\u00adria a todas las sociedades (GEM.3).<\/p>\n<p>Una participaci\u00f3n efectiva exige tambi\u00e9n el rechazo a for\u00admas de vida que propugnan una concepci\u00f3n materialista de la vida y de la persona y que se basan en verdaderos contravalores, es decir, en creencias que niegan la transcendencia de la persona, atentan contra los derechos fundamentales y redu\u00adcen la persona humana a un ser puramente animal, sin senti\u00addo y sin proyecto de futuro (Cfr. GS.27.35.43.61) y llevan la vida hasta el l\u00edmite de la ruina, sin saber bien lo que les espe\u00adra (FR.6).<\/p>\n<p>Se puede pensar con toda raz\u00f3n que el porvenir de la humanidad est\u00e1 en manos de quienes sepan dar a las genera\u00adciones venideras razones para vivir y razones para esperar (GS.31).<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong><em> Participaci\u00f3n en la vida pol\u00edtica<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Afirma el Concilio Vaticano II que <em>se equivocan los cris\u00adtianos que, con el pretexto de que no tenemos aqu\u00ed ciudad permanente, sino que buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta de que la propia fe es un motivo que les obliga a un m\u00e1s perfec\u00adto cumplimiento de todas ellas <\/em>(GS.43). Y este principio se aplica tambi\u00e9n a lo referente a las estructuras jur\u00eddicas y pol\u00ed\u00adticas de la sociedad (GS.75); por eso es necesario participar m\u00e1s plenamente en la ordenaci\u00f3n de la comunidad pol\u00edtica (GS.73).<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n pol\u00edtica nace de la oposici\u00f3n de los pue\u00adblos al monopolio de un poder dictatorial absoluto, incontro\u00adlable e intangible y esto requiere que se ofrezcan a todos los ciudadanos las condiciones adecuadas para que formen sus opiniones y las puedan manifestar, pues los ciudadanos tie\u00adnen derecho a expresarse con libertad y a ser escuchados por el gobierno.<\/p>\n<p>P\u00edo XII advierte que no se confunda el pueblo con la masa. El pueblo vive y se mueve por sus propias ideas, tiene conciencia pol\u00edtica y es un presupuesto necesario para una verdadera democracia; la masa, en cambio, es un conglome\u00adrado informe, sin ideas propias, que se mueve por impulsos exteriores, que se excita f\u00e1cilmente con discursos demag\u00f3gi\u00adcos y que resulta f\u00e1cilmente manipulable.<\/p>\n<p>Una representaci\u00f3n pol\u00edtica bien organizada requiere ele\u00advaci\u00f3n moral y capacidad intelectual y t\u00e9cnica de los diputa\u00addos al parlamento y esto es cuesti\u00f3n de vida o muerte, de pros\u00adperidad o decadencia para los pueblos.<\/p>\n<p>Por otra parte, <em>la renovaci\u00f3n peri\u00f3dica de las personas en los puestos p\u00fablicos, no solo impide el envejecimiento de la autoridad, sino que adem\u00e1s le da la posibilidad de rejuvene\u00adcerse <\/em>(PT.74).<\/p>\n<p>De estos principios, se deducen las siguientes consecuen\u00adcias fundamentales:<\/p>\n<ol>\n<li>La actividad pol\u00edtica nace, se justifica y se legitima por su fin, que es trabajar por el bien com\u00fan de la sociedad. Y la Iglesia alaba y estima la labor de quienes, al servicio de los hombres, dedican su vida y actividad al bien p\u00fablico y acep\u00adtan las cargas de este oficio. Por eso, no debe despreciarse este trabajo, ni a quienes lo realizan, ni rechazar cualquier forma de cooperaci\u00f3n (GS.74.75)<\/li>\n<li>Hay que prestar gran atenci\u00f3n a la educaci\u00f3n c\u00edvica y pol\u00edtica, que hoy d\u00eda es particularmente necesaria a fin de que todos los ciudadanos puedan cumplir con su misi\u00f3n en la vida de la comunidad pol\u00edtica (GS.75).<\/li>\n<li>El cristiano debe reconocer la leg\u00edtima pluralidad de opiniones temporales discrepantes y debe respetar a los ciu\u00addadanos que, a\u00fan agrupados, defienden lealmente su manera de ver (GS.75). Recuerden todos los ciudadanos el derecho y el deber que tienen de <em>votar con libertad <\/em>para promover el bien com\u00fan (GS.75)<\/li>\n<\/ol>\n<p>Anselmo Salamero<\/p>\n<p>La MIlagrosa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PRINCIPIO DE PARTICIPACION La persona humana es sociable y comunicativa por eso debe tomar parte eficiente en todos los aspectos de la vida social. 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