{"id":402357,"date":"2019-06-26T08:40:49","date_gmt":"2019-06-26T06:40:49","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=402357"},"modified":"2019-06-04T12:41:41","modified_gmt":"2019-06-04T10:41:41","slug":"luisa-de-marillac-11-daydi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-11-daydi\/","title":{"rendered":"Luisa de Marillac (11) (Daydi)"},"content":{"rendered":"<p>CAPITULO XI<\/p>\n<p><strong>Los hospitales<\/strong><\/p>\n<p>ORDEN CRONOL\u00d3GICO DE LAS OBRAS DE CARIDAD. \u2014 LOS GALEOTES. &#8211; MUERTE DE LA PRESIDENTA GOUSSAULT. \u2014 EL HOSPITAL DE ANGERS. \u2014 LA PESTE \u2014 TRASLADO DE LA CASA MADRE. \u2014 HOSPTAL DE SAN DIONISIO. \u2014 HOSPITAL DE MANS. \u2014 HOSPITAL DE NANTES. \u2014 HOSPITAL DEL NOMBRE DE JES\u00daS. \u2014 HOSPITAL GE\u00adNERAL O LA SALPETRIERE. &#8212; OTRAS OBRAS EMPRENDIDAS. \u2014 ALISTA SANTA REINA.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el orden cronol\u00f3gico, la primera obra en que se ocuparon las Hijas de la Caridad fue la visita de los pobres a domicilio, auxiliares poderosos de las Damas de la Caridad; la segunda obra fue la de los hu\u00e9rfanos, los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, a las que sigui\u00f3 despu\u00e9s toda una verdadera eflorescencia de empresas de caridad.<\/p>\n<p>Oigamos al mismo san Vicente de Pa\u00fal desarrollando ante sus Hijas los admirables designios de la Providencia divina: \u00bb Vosotras os hab\u00e9is dado a Dios para ser buenas cristianas y asistir a los pobres enfermos por todas partes, como lo hac\u00eda Jesucristo, y\u00e9ndolos a buscar a sus mismas casas. Viendo Dios vuestra conducta, ha dicho: estas Hermanas me agradan, han cumplido bien el empleo que les di, voy a confiarles otro, y fue el de las criaturas abandonadas que no ten\u00edan a nadie que se cuida se de ellas. Demos gracias a Dios por haberse dignado servir de vuestra Compa\u00f1\u00eda para este objeto.<\/p>\n<p>Y como Dios ha visto que hab\u00e9is abrazado este segundo empleo con tanta caridad, ha dicho: voy a confiarles todav\u00eda otro. S\u00ed, hijas m\u00edas \u00bfy cu\u00e1l es este otro empleo? Es la asistencia de los pobres presidiarios.\u00bb<\/p>\n<p>En Par\u00eds mismo se emplearon las Hermanas en la asistencia de los forzados, condenados a galeras, pobres infelices, por los que se interesaba con gran caridad san Vicente de Pa\u00fal, por haber sido en 1617 nombrado por Luis XIII, capell\u00e1n general de las galeras de Francia. No se limitaba el Santo a instruirlos, consolarlos y moralizarlos, sino que les procuraba todo el bien que estaba en su mano. El a\u00f1o 1632 hab\u00eda alcanzado para ellos del mismo Luis XIII un alojamiento c\u00f3modo e higi\u00e9nico en la torre de la puerta de san Bernardo, en lugar de tenerlos haci\u00adnados en la <em>Conserger\u00eda, <\/em>mientras aguardaban el momento de ser enviados a galeras.<\/p>\n<p>Desde aquella \u00e9poca ya se hab\u00eda ofrecido la B. Luisa de Marillac a trabajar en favor de aquellos infelices y aun contri\u00adbuir con sus propios bienes a socorrerlos en sus necesidades; pero s\u00f3lo en 1639 pudo satisfacer completamente sus deseos, organizando en su favor una asistencia regular por medio de sus Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>En efecto, un rico comerciante de Par\u00eds, el se\u00f1or Cornuel, dej\u00f3 en su testamento seis mil libras de renta anual en favor de los criminales condenados a galeras. Su hija y heredera, despu\u00e9s de haber constituido en el Tesoro p\u00fablico el capital necesario para asegurar esta renta, juzg\u00f3 que el mejor alivio que pod\u00eda proporcionarse a aquellos desgraciados era la asistencia de las Hijas de la Caridad, sobre todo, para los enfermos. Aquel mismo a\u00f1o comenzaron \u00e9stas su caritativo ministerio en la torre san Bernardo, siguiendo el reglamente especial que, para esta nueva obra, escribi\u00f3 la B. Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>El inmenso bien que hac\u00eda la B. Madre con su nueva Comu\u00adnidad, no pod\u00eda quedar circunscrito a los l\u00edmites de la capital; as\u00ed es que muy pronto se desbord\u00f3, extendi\u00e9ndose a otras pobla\u00adciones que ped\u00edan con instancia los buenos oficios de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>El 20 de septiembre de aquel mismo a\u00f1o 1639, muri\u00f3 piado\u00adsamente en Par\u00eds la Presidenta Goussault, gran amiga de la B. Luisa de Marillac y su constante cooperadora en las empre\u00adsas de caridad, principalmente en la formaci\u00f3n de la nueva Comunidad, a la que amaba tanto y se interesaba tanto por ella, que las Hermanas la llamabn su segunda madre. La muerte impidi\u00f3 a esta piadosa dama ultimar los arreglos que estaba haciendo para establecer las Hijas de la Caridad en el Hospital (le Angers, su pa\u00eds natal; pero al morir recomend\u00f3 esta funda\u00adci\u00f3n a su bienaventurada amiga, dejando en su testamento un cuantioso legado en favor de la Comunidad.<\/p>\n<p>La B. Luisa de Marillac se apresur\u00f3 a satisfacer los deseos <em>y <\/em>cumplir la \u00faltima voluntad de su buena amiga, y, en el mes (le diciembre, fue personalmente a Angers para fijar las bases (le aquella primera fundaci\u00f3n fuera de Par\u00eds.<\/p>\n<p>El hospital de Angers era uno de los tres hospitales que el rey Enrique II de Inglaterra hab\u00eda hecho edificar como expia\u00adci\u00f3n del asesinato de santo Tom\u00e1s, arzobispo de Cantorbery, que hab\u00eda ocasionado por una imprudent\u00edsima palabra, pronun\u00adciada en un momento de exasperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de penoso viaje, lleg\u00f3 la B. Luisa de Marillac a Angers, tan fatigada que cay\u00f3 enferma de alg\u00fan cuidado, siendo asistida en casa del Vicario general de la di\u00f3cesis, el se\u00f1or de Vaux. Al tener noticia de ello, le escribi\u00f3 san Vicente de Pa\u00fal en los siguientes t\u00e9rminos: \u00abS\u00e9 que est\u00e1is ah\u00ed enferma, se\u00f1ora, por disposici\u00f3n de la Providencia de Dios. \u00a1Bendito sea su santo nombre ! Espero de su bondad que se glorificar\u00e1 tambi\u00e9n en esta enfermedad, como lo ha hecho en todas las otras y esto es lo que hago que le pidan aqu\u00ed y donde quiera que yo me halle. Quisiera que Nuestro Se\u00f1or os diera a conocer el fervor con que cada cual lo hace y la ternura de las Damas de la Cari\u00addad del Hospital para lo mismo\u00bb.<\/p>\n<p>Una vez restablecida la B. Luisa de Marillac, instal\u00f3 a las Hijas de la Caridad en el hospital de Angers, dej\u00e1ndoles muy precisas y juiciosas recomendaciones, para asegurar la unifor\u00admidad y la buena marcha de aquel gran establecimiento.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s que la B. Luisa de Marillac hubo regresado a Par\u00eds, se declar\u00f3 en Angers grande y mortal epidemia, durante la cual, las buenas Hijas de la Caridad se dedicaron sin l\u00edmites ni re\u00adserva, al servicio de los pobres apestados, dando admirable ejemplo de abnegaci\u00f3n, mostr\u00e1ndose siempre prontas a sacri\u00adficar su propia vida, deseosas de ofrendarla en aras de la caridad; por cuyas buenas disposiciones se ganaron el afecto de toda la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con motivo de esta epidemia, que tantas v\u00edctimas hac\u00eda, la bienaventurada fundadora les dirigi\u00f3 la carta siguiente:<\/p>\n<p>\u00abEstas muertes repentinas son avisos para que estemos pre\u00advenidas para cuando Dios quiera llamarnos. Me dais gran con\u00adsuelo en no querer abandonar a los pobres enfermos y en que esos se\u00f1ores y las Damas sean de la misma opini\u00f3n. Me persuado de que no dejar\u00e9is de recurrir a san Roque, a fin de obtener de Dios las fuerzas necesarias para soportar la aprensi\u00f3n de ese mal y todo lo que pueda suceder, con sumisi\u00f3n a su santa vo\u00adluntad, y as\u00ed, nada os debe causar temor.\u00bb<\/p>\n<p>En la misma carta les dec\u00eda que, en Par\u00eds, hab\u00eda tambi\u00e9n aparecido un mal contagioso, y que mor\u00edan muchas personas s\u00fabitamente.<\/p>\n<p>Sus Hijas, que estaban todas animadas del mismo esp\u00edritu, expusieron all\u00ed su vida, lo mismo que en otros muchos lugares, asistiendo con admirable caridad a los pobres enfermos.<\/p>\n<p>Como las obras de caridad se multiplicaban de modo asom\u00adbroso, la presencia en Par\u00eds de la B. Luisa de Marillac se hac\u00eda necesaria, a fin de poder tratar m\u00e1s f\u00e1cil y frecuentemente con las personas que se interesaban por semejantes obras. Con tal motivo, de acuerdo con san Vicente de Pa\u00fal, traslad\u00f3 la resi\u00addencia de su Comunidad de La Chapelle al barrio de san Dionisio, a una casa que se hallaba casi frente a la residencia de san Vicente y de sus Misioneros, casa que, no sabemos por qu\u00e9 motivo acababa de pasar al dominio del Priorato de san L\u00e1zaro. La B. Luisa de Marillac la tom\u00f3, primero en alquiler, hasta que a los doce a\u00f1os de habitarla, esto es, en 1653. la Comunidad la compr\u00f3 por la cantidad de 9.000 libras, debiendo, sin em\u00adbargo, volver la propiedad a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, en el caso de que la nueva Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad llegara a desaparecer. Tal era, seg\u00fan dice el contrato, la condi\u00adci\u00f3n que hab\u00edan puesto los bienhechores que hab\u00edan dado de limosna una parte del dinero para dicha compra; la otra parte, para completar la suma necesaria, proced\u00eda del legado de la Presidenta Goussault.<\/p>\n<p>Esta fue considerada como la primera Casa madre de las Hijas de la Caridad; en ella vivi\u00f3 y muri\u00f3 la B. Luisa de Marillac, conserv\u00e1ndola la Comunidad con gran veneraci\u00f3n, como una reliquia hasta que le fue confiscada por la Revoluci\u00f3n en 1793. All\u00ed estableci\u00f3 la B. Luisa de Marillac el primer <em>semi\u00adnario <\/em>formal, verdadera escuela de piedad y de caridad, en donde instru\u00eda y formaba a sus Hijas, disponi\u00e9ndolas para el buen desempe\u00f1o ^de las obras de su vocaci\u00f3n, formando para ellas un peque\u00f1o reglamento con su horario muy circunscrito, que someti\u00f3 a la aprobaci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal, el cual sirvi\u00f3 como de base para las reglas de las Hijas de la Caridad, <em>y <\/em>que el mismo Santo les explic\u00f3, comentando todos sus puntos.<\/p>\n<p>Desde aquel momento, la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Ca\u00adridad, gracias al considerable aumento de vocaciones, empez\u00f3 a extenderse por todas partes. En Par\u00eds, las vemos prestando sus preciosos servicios en las c\u00e1rceles, en el Hotel Dieu como auxiliares de la Damas de la Caridad, en todas las parroquias asistiendo a los enfermos en sus casas, abriendo escuelas gra\u00adtuitas para ni\u00f1as en los barrios m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p>El 22 de agosto de 1645, tres Hijas de la Caridad, Sor Isabel Le Goutteux, Sor Francisca Noret y Sor Margarita Le Soin, tomaron posesi\u00f3n del hospital de san Dionisio, a dos leguas de Par\u00eds, despu\u00e9s de haberse firmado el contrato, en el que san Vicente de Pa\u00fal hizo estipular cuatro cosas 1.<sup>a<\/sup>, que las Hijas de la Caridad, en lo que toca al servicio del hospital, depende\u00adr\u00edan de los se\u00f1ores administradores; pero que personalmente continuar\u00edan siempre bajo la direcci\u00f3n ordinaria de la Compa\u00f1\u00eda y de la se\u00f1ora Legr\u00e1s, como Superiora de las mismas; 2\u00aa, que permanecer\u00edan al servicio del hospital todo el tiempo que fuese la voluntad del Abad de san Dionisio; pero que, mientras ellas permanecieran all\u00ed, no se agregar\u00edan para este servicio otras personas que no fueran de su Comunidad; 3.<sup>a<\/sup>, que la dicha se\u00f1ora Legr\u00e1s y sus sucesoras tendr\u00edan la facultad de cambiar las Hermanas y reemplazarlas por otras que tuvieran capacidad para este servicio, y 4<sup>a<\/sup>, que deb\u00edan ser tratadas como personas dedicadas al servicio de Dios y de los pobres y no como em\u00adpleadas mercenarias, gozando de completa libertad para seguir sus usos y costumbres y usando su h\u00e1bido y tocado ordinarios. A estas tres primeras Hermanas se agregaron muy pronto otras m\u00e1s, que se juzgaron necesarias para el buen servicio de aquel hospital.<\/p>\n<p>El 4 de mayo de 1646 fueron enviadas cuatro Hermanas para el hospital de Mans, del que no llegaron a tomar posesi\u00f3n; pues, habiendo en dicho hospital algunas j\u00f3venes piadosas que hab\u00edan tomado el nombre de Hermanas Hospitalarias, los admi\u00adnistradores estaban divididos : unos, quer\u00edan que el servicio de los enfermos lo tomaran las Hijas de la Caridad; otros, quer\u00edan que se conservara a las j\u00f3venes Hospitalarias, y, por fin, cre\u00adyeron que podr\u00eda arreglarse todo conservando las dos Comuni\u00addades para el servicio del hospital, lo que era absolutamente inaceptable ; as\u00ed es que, a principios de junio, dos de las Her\u00admanas destinadas al hospital de Mans fueron enviadas a Angers y las otras dos regresaron a la Casa madre de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Este peque\u00f1o contratiempo tuvo en seguida su compensaci\u00f3n; pues por aquellos mismos d\u00edas la ciudad de Nantes, teniendo conocimiento de la transformaci\u00f3n favorable que hab\u00eda experi\u00admentado el hospital de Angers, bajo la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, quiso tambi\u00e9n que las Hermanas se encargasen de su hospital y para conseguirlo con mayor seguridad, se dirigi\u00f3 a san Vicente de Pa\u00fal. El Santo envi\u00f3 all\u00e1 a la B. Luisa de Marillac con ocho Hermanas. Dejemos a la misma piadosa fundadora referirnos este viaje y la fundaci\u00f3n del Hospital de Nantes.<\/p>\n<p>\u00abNuestro muy honorable Padre, dice nos hizo la caridad de darnos una conferencia sobre el objeto de este viaje el lunes, veintitr\u00e9s de julio, al fin de la cual nombr\u00f3 las Hermanas que deb\u00edan venir. El mi\u00e9rcoles siguiente fu\u00ed a recibir sus \u00f3rdenes y habi\u00e9ndole manifestado el temor que ten\u00eda de incurrir en muchas faltas, me mand\u00f3 que escribiese con claridad y preci\u00adsi\u00f3n todos los acontecimientos de este viaje. Cumpliendo, pues, con sus instrucciones, no me he propuesto otras miras ni otra intenci\u00f3n, que la santa voluntad de Dios y la observancia de nuestras reglas.<\/p>\n<p>El jueves, d\u00eda veintis\u00e9is, entramos en la barca de Orleans y Dios nos hizo la gracia de hacer el viaje sin faltar a nuestras instituciones. Al llegar a los pueblos, alguna de nosotras nos recordaba que deb\u00edamos saludar a los \u00e1ngeles custodios, con deseos de que redoblasen su protecci\u00f3n en favor de las almas de aquellos vecinos para ayudarles a glorificar a Dios eterna\u00admente. Pasando por delante de las iglesias, hac\u00edamos un acto de adoraci\u00f3n al Sant\u00edsimo Sacramento, saludando tambi\u00e9n a los santos Patronos.<\/p>\n<p>En las posadas, antes de comer y de acostarnos, iban algu\u00adnas de las Hermanas a la iglesia a dar gracias a Dios por su asistencia y pedirle que nos la continuase juntamente con su bendici\u00f3n para hacer su santa voluntad. Si all\u00ed hab\u00eda hospital, iban las mismas Hermanas a visitarlo, o si no, a alg\u00fan enfermo del lugar y esto a nombre de la Compa\u00f1\u00eda, como continuaci\u00f3n de nuestro servicio y de nuestros deberes, los que ofrecemos a Dios en la persona de los pobres.<\/p>\n<p>En estas ocasiones les dec\u00edamos alguna palabra, ya sea de los principales puntos de la fe y de lo que es necesario saber para salvarse, ya de alguna otra cosa relativa a las buenas cos\u00adtumbres, adaptada a las circunstancias ; pero muy brevemente. Cuando pod\u00edamos, \u00edbamos tambi\u00e9n a la iglesia por la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>En Puente de C\u00e9, tuvimos el honor de ser despedidas del mes\u00f3n, a donde llegarnos muy tarde un jueves; pero, al salir de \u00e9l, encontramos a una buena se\u00f1ora que nos recogi\u00f3 benigna\u00admente en su casa.<\/p>\n<p>Llegamos a Nantes el 8 de agosto, a eso de las tres de la tarde. Fuimos luego a la iglesia de las Ursulinas, que era la m\u00e1s inmediata, para adorar en ella a Dios y ofrecernos de nuevo a su santa voluntad y ponerla en ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al poco rato, vinieron all\u00ed a encontrarnos muchas se\u00f1oras y nos condujeron al hospital, en donde, apenas entramos, nos dieron sus administradores todas las facultades; pero, por m\u00e1s facultades que nos dieran, no emprendimos cosa alguna sin comunic\u00e1rsela y sin haber obtenido su benepl\u00e1cito.<\/p>\n<p>Todas las se\u00f1oras de la ciudad se tornaron la molestia de venir a visitarnos, y aun muchas que en aquella saz\u00f3n se halla\u00adban en sus casas de campo, lo mismo que algunos Superiores de \u00d3rdenes regulares. Muchos conventos de religiosas se intere\u00adsaron con las se\u00f1oras para que nos condujeran all\u00e1, deseosas de ver a las Hermanas y su h\u00e1bito.<\/p>\n<p>Desde la ma\u00f1ana siguiente se pusieron las Hermanas a trabajar con gran celo y en pocos d\u00edas se vio aquello tan mu\u00addado, que las gentes iban con gusto a visitar el hospital, ha\u00adbiendo, en las horas de comida y cena, tal concurso, que apenas pod\u00edamos acercarnos a las camas de los enfermos para repar\u00adtir las raciones.<\/p>\n<p>A algunas se\u00f1oras de la ciudad, que de muchos meses antes hab\u00edan tenido la devoci\u00f3n de ejercitarse en visitar a los enfer\u00admos y de traerles caldo y otras cosas, les propusimos que los visitaran de otra manera, no viniendo por la ma\u00f1ana, tiem\u00adpo quiz\u00e1 inc\u00f3modo para sus familias, como tambi\u00e9n que se abstuvieran de traer caldo; que har\u00edan mejor en venir a una hora m\u00e1s c\u00f3moda por la tarde con algunas golosinas de dulce u otro postre, como lo practican las Damas de la Caridad en el hospital general de Par\u00eds, y resolvieron conformarse con nues\u00adtro modo de pensar.<\/p>\n<p>Algunos d\u00edas despu\u00e9s que se hubo formalizado la escritura de nuestro establecimiento, me dispuse para el regreso. Todas las Hermanas me manifestaron Que se quedaban con gran de\u00adsee de hacer todo el bien posible a aquellos pobres, y me reno- varan sus resoluciones antes de irme; de manera que he que\u00addado con el mayor consuelo.\u00bb<\/p>\n<p>Esta relaci\u00f3n de la B. Luisa de Marillac, impregnada toda ella del m\u00e1s acendrado esp\u00edritu de fe, nos demuestra la gran piedad de la Madre y de las Hijas y nos explica el entusiasmo con que eran recibidas en todas partes, consider\u00e1ndolas como mensajeras de paz y de consuelo, que Dios les enviaba para el socorro de los pobres.<\/p>\n<p>La vida de la B. Luisa de Marillac est\u00e1 tan enlazada con la de san Vicente de Pa\u00fal, que casi se confunden en una sola, sin que sea posible separarlas. Un mismo fuego de caridad ard\u00eda en aquellos dos corazones, con la misma actividad y tes\u00f3n trabajaban en sus obras de beneficencia, pudiendo decirse que, al contacto de aquellas dos almas, el fuego del amor de Dios y del pr\u00f3jimo tomaba tales proporciones, que no pod\u00edan vivir sin emprender nuevas obras, a medida que se presentaban nue\u00advas necesidades.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1653, cierto piadoso vecino de Par\u00eds, cuyo nom\u00adbre s\u00f3lo Dios conoce, se present\u00f3 un d\u00eda a san Vicente de Pa\u00fal y le comunic\u00f3 el designio que ten\u00eda de consagrar parte de su fortuna en alguna buena obra que dejaba a su elecci\u00f3n, con la sola condici\u00f3n de que perpetuamente se hab\u00eda de guardar el secreto sobre este asunto. San Vicente le pidi\u00f3 alg\u00fan tiempo para pensarlo delante de Dios, y, despu\u00e9s de haber reflexio\u00adnado seriamente sobre el empleo que convendr\u00eda dar al capi\u00adtal que se pon\u00eda a su disposici\u00f3n, juzg\u00f3 que lo mejor que podr\u00eda hacerse era fundar un hospital o asilo para artesanos pobres, que, por su avanzada edad, ya no se hallaban en aptitud de ganarse la vida por medio del trabajo. Agrad\u00f3 la idea al des\u00adconocido benefactor y la acept\u00f3, designando al Superior de la Misi\u00f3n como administrador \u00fanico y perpetuo de esta obra, tanto en lo espiritual como en lo temporal.<\/p>\n<p>Inmediatamente puso san Vicente de Pa\u00fal manos a la obra; compr\u00f3 dos casas cerca de San L\u00e1zaro y form\u00f3 de las dos un solo edificio, el que, a\u00f1adi\u00e9ndole un terreno colindante, adapt\u00f3 al objeto que se propon\u00eda; lo amuebl\u00f3 convenientemente y con el dinero sobrante asegur\u00f3 una renta fija para el sostenimiento de cuarenta pobres ancianos de la honrada clase jornalera. La B. Luisa de Marillac se encarg\u00f3 del r\u00e9gimen interno con sus Hijas de la Caridad. Erigido este establecimiento con el t\u00edtulo de Hospital del Nombre de Jes\u00fas, aloj\u00f3 en \u00e9l a veinte hombres ya veinte mujeres en sus respectivos departamentos, con talle\u00adres apropiados a cada sexo, para que el trabajo les sirviera de entretenimiento, ya que no era para ellos una necesidad.<\/p>\n<p>Una vez que todo estuvo dispuesto, invit\u00f3 el Santo a las Damas de la Caridad para que lo visitaran. Quedaron las Damas tan agradablemente impresionadas al ver el orden y la limpieza que reinaba en todas partes, aquel aire de satisfac\u00adci\u00f3n, de alegr\u00eda, de paz y piedad que se manifestaba en todos los semblantes, que luego concibieron un proyecto grandioso : el de la erecci\u00f3n de un asilo semejante, pero de grandes proporciones, para recoger en \u00e9l a los mendigos y vagos que pulu\u00adlaban por las calles de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Ya lo hemos dicho en otro lugar, la B. Luisa de Marillac y san Vicente de Pa\u00fal ten\u00edan el don especial, la gracia parti\u00adcular de producir en rededor suyo cierta especie de contagiosa caridad. Un peque\u00f1o hospicio de cuarenta ancianos, regen\u00adteado admirablemente por las Hijas de la Caridad, sirvi\u00f3 de plan y modelo a un gran establecimiento, destinado a la re\u00adpresi\u00f3n de la mendicidad en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Comenzaron las Damas por consultar la opini\u00f3n de la B. Luisa de Marillac, cuya contestaci\u00f3n ha llegado hasta nos\u00adotros : \u00abSi miramos esta obra, dec\u00eda, como obra de caridad y no como obra pol\u00edtica, creo que las Damas pueden empren\u00adderla ; pero con dos condiciones : primera, que tengan un con\u00adsejo compuesto del se\u00f1or Vicente de Pa\u00fal y de algunos otros hombres de reconocida piedad y prudencia, y segunda, que las Damas est\u00e9n dispuestas a preferir y seguir siempre el dicta\u00admen de esos se\u00f1ores antes que su propia opini\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Cu\u00e1n juicioso y prudente era este consejo de la B. Luisa de Marillac, lo demuestra muy claro la experiencia; pues siempre hemos visto surgir grandes dificultades e inconvenientes en los hospitales y otras instituciones ben\u00e9ficas dependientes exclu\u00adsivamente de juntas compuestas s\u00f3lo de se\u00f1oras, no obstante su gran piedad y excelente buena voluntad.<\/p>\n<p>Animadas las Damas de la Caridad con esta opini\u00f3n de la B. Luisa de Marillac, hablaron a san Vicente de Pa\u00fal acerca de su proyecto. Una de aquellas Damas ofreci\u00f3 en el acto cincuen\u00adta mil libras, otra dijo que estaba pronta a asegurar una renta anual de tres mil libras. Alab\u00f3 el Santo tan hermosos y cristia\u00adnos sentimientos; pero, seg\u00fan su costumbre, dijo que este designio exig\u00eda serio y detenido estudio y, sobre todo, que era necesario consultarlo mucho con Dios por medio de la ora\u00adci\u00f3n.<\/p>\n<p>El celo impetuoso de las Damas de la Caridad quer\u00eda ir m\u00e1s aprisa, no se acomodaban bien con las prudentes dilacio\u00adnes a que el santo sacerdote las somet\u00eda; as\u00ed es que, en la si\u00adguiente reuni\u00f3n, volvieron a la carga sobre el mismo asunto, asegurando a san Vicente de Pa\u00fal que los recursos no falta\u00adr\u00edan, proponiendo se pidiera a la reina el edificio y terrenos de la Salp\u00e9tri\u00e9re, a lo que se allan\u00f3 el Santo, encarg\u00e1ndose \u00e9l mismo de tratar este asunto con la soberana.<\/p>\n<p>No es este el lugar de seguir paso a paso todas las peri\u00adpecias de este grandioso proyecto; bastar\u00e1 decir que, vencidas al fin todas las dificultades, el rey Luis XIV public\u00f3 un edicto en el mes de abril de 1656, autorizando el <em>Hospital para men\u00addigos, <\/em>cediendo para ello el edificio y jardines de la Salp\u00e9-triere, adjudic\u00e1ndole, adem\u00e1s, la <em>Piedad <\/em>y el castillo y tierras de <em>Bie\u00e9tre. <\/em>La Duquesa de Aiguill\u00f3n don\u00f3 cincuenta mil libras para esta obra y el cardenal Mazarino, a petici\u00f3n de esta se\u00ad\u00f1ora, ciento cincuenta mil, nombrando director espiritual del nuevo establecimiento al Superior de la Misi\u00f3n y director tem\u00adporal al Presidente del Parlamento de Par\u00eds.<\/p>\n<p>\u00abVan a suprimir la mendicidad de Par\u00eds, escrib\u00eda san Vi\u00adcente de Pa\u00fal, y a congregar a todos los pobres en lugares id\u00f3\u00adneos, para mantenerlos, instruirlos y ocuparlos. Gran designio es este y muy dif\u00edcil en verdad; sin embargo, est\u00e1 ya muy ade\u00adlantado y cuenta con la aprobaci\u00f3n de todo el mundo. Muchas son las personas que hacen cuantiosos donativos. El Rey y el Parlamento lo han apoyado vigorosamente y, sin darme noti\u00adcia de ello, han designado para el servicio de los pobres a los sacerdotes de nuestra Congregaci\u00f3n y a las Hijas de la Cari\u00addad, con el benepl\u00e1cito del se\u00f1or Arzobispo de Par\u00eds.\u00bb<\/p>\n<p>Jam\u00e1s se hab\u00edan visto nacer, a la vez, tantas instituciones de beneficencia, tantas obras de caridad cristiana. San Vicente de Pa\u00fal y la B. Luisa de Marillac eran los resortes que impul\u00adsaban todo este movimiento, decidiendo a gran n\u00famero de per\u00adsonas, distinguidas por su nacimiento y m\u00e9rito personal, a em\u00adplear cristiana y dignamente sus riquezas.<\/p>\n<p>Las obras que acabamos de describir, no eran, sin embar\u00adgo, las \u00fanicas: hab\u00eda aun muchas otras que no pasaban inad\u00advertidas al ardiente celo e inflamada caridad de aquellos dos corazones generosos <em>y <\/em>magn\u00e1nimos. No hemos hablado, en efecto, del hospital de la <em>Piedad, <\/em>para la preservaci\u00f3n de las j\u00f3venes, cuyo honor corr\u00eda peligro, de la <em>Magdalena, <\/em>del\u00a0\u2014 II4 \u2014<\/p>\n<p><em>Temple, <\/em>para la rehabilitaci\u00f3n de las que hab\u00edan tenido alg\u00fan desliz; de los locos encerrados en el hospital de las Peque\u00f1as Estancias o de las Jaulas, que la piadosa fundadora acept\u00f3 en 1655 para ponerlo al cuidado de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Daremos fin a este cap\u00edtulo con la relaci\u00f3n de la fundaci\u00f3n del Hospital de Alisia Santa Reina, en Borgo\u00f1a.<\/p>\n<p>Un se\u00f1or Noyers, vecino de Par\u00eds, habiendo ido en pere\u00adgrinaci\u00f3n con su esposa al sepulcro de la Santa Virgen y M\u00e1r\u00adtir de Borgo\u00f1a, se sinti\u00f3 movido a l\u00e1stima y compasi\u00f3n al ver all\u00ed a muchas personas, que, despu\u00e9s de las fatigas del viaje, no hallaban alojamiento alguno, habiendo entre ellas muchas enfermas que, con el fin de alcanzar la salud, hab\u00edan ido en peregrinaci\u00f3n al sepulcro de la Santa. En vista de esto, aquel hombre, asociado a algunas otras personas de buena voluntad, form\u00f3 el proyecto de establecer all\u00ed un albergue para recibir a los peregrinos y un hospital para los enfermos.<\/p>\n<p>Atra\u00eddos por la fama de san Vicente de Pa\u00fal, apenas re\u00adgresaron a Par\u00eds, fueron a exponerle su piadoso proyecto y consultarle los medios de llevarlo a la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Alab\u00f3 el Santo su designio sin ocultarles lo dif\u00edcil de su realizaci\u00f3n e invit\u00f3 a aquellos se\u00f1ores a que hicieran unos d\u00edas (le retiro en San L\u00e1zaro para mejor conocer la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Al terminarse el retiro, san Vicente los reuni\u00f3 y les dijo que su designio era cosa de Dios y que, en consecuencia, era necesario emprenderlo. Pero \u00bfde d\u00f3nde sacaremos el dinero necesario para una obra de esta naturaleza? se preguntaban asustados aquellos buenos se\u00f1ores.\u00a0 Ser\u00e1 necesario empezarlo en seguida? Entonces, en medio de la deliberaci\u00f3n, levant\u00f3 san Vicente de Pa\u00fal la voz y exclam\u00f3: \u00abIncontinenti, \u00a1bendito sea Dios! S\u00ed, se\u00f1ores, \u00e9l quiere indudablemente esta obra, tened confianza en su bondad, esperadlo todo de su Providen\u00adcia, poned resueltamente manos a la obra, y echad los cimien\u00adtos de un hospital sin preocuparnos de otra cosa m\u00e1s que del bien de los pobres: Dios har\u00e1 lo dem\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p>El hospital y albergue de Alisia Santa Reina se edific\u00f3 y aun subsiste hoy. San Vicente ayud\u00f3 a aquellos se\u00f1ores con sus oraciones y limosnas, la B. Luisa de Marillac puso all\u00ed a las Hijas de la Caridad para asistir a los pobres y peregrinos, consigui\u00e9ndose la protecci\u00f3n de la reina y las rentas necesa\u00adrias para su sostenimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAPITULO XI Los hospitales ORDEN CRONOL\u00d3GICO DE LAS OBRAS DE CARIDAD. \u2014 LOS GALEOTES. &#8211; MUERTE DE LA PRESIDENTA GOUSSAULT. \u2014 EL HOSPITAL DE ANGERS. \u2014 LA PESTE \u2014 TRASLADO DE LA CASA MADRE. \u2014 &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-11-daydi\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":401146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-402357","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luisa-de-marillac"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Luisa de Marillac (11) (Daydi) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-11-daydi\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Luisa de Marillac (11) (Daydi) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"CAPITULO XI Los hospitales ORDEN CRONOL\u00d3GICO DE LAS OBRAS DE CARIDAD. \u2014 LOS GALEOTES. &#8211; MUERTE DE LA PRESIDENTA GOUSSAULT. \u2014 EL HOSPITAL DE ANGERS. \u2014 LA PESTE \u2014 TRASLADO DE LA CASA MADRE. \u2014 ... 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