{"id":402350,"date":"2019-06-20T08:35:32","date_gmt":"2019-06-20T06:35:32","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=402350"},"modified":"2019-06-04T12:36:48","modified_gmt":"2019-06-04T10:36:48","slug":"luisa-de-marillac-8-daydi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/","title":{"rendered":"Luisa de Marillac (8) (Daydi)"},"content":{"rendered":"<p>El contagio de la caridad<\/p>\n<p>LA SOCIEDAD DE LAS DAMAS DE LA CARIDAD SE EXTIENDE.\u2014LAS HIJAS DE LA CARIDAD Y LA VISITA DOMICILIARIA. \u2014 DOCTRINA DE LA B\u00aa LUISA DE MARILLAC. \u2014 TRASLADO DE LA CASA DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD A LA CHAPELLE.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 LOS NI\u00d1OS EXP\u00d3SITOS. \u2014 LA CASA CUNA DE SAN LANDRI Y SUS HORRORES. \u2014 LA B. LUISA DE MARILLAC Y SAN VICENTE DE PA\u00daL INTERESAN A LAS DAMAS DE LA CARIDAD EN FAVOR DE ESTA OBRA. \u2014 PRIME\u00adROS ENSAYOS. \u2014 PERIPECIAS. \u2014 EL DESALIENTO. \u2014 LA CARIDAD TRIUNFANTE.<\/p>\n<p>La caridad, dice el ap\u00f3stol san Pablo, es fecunda, Dios la multiplica como la semilla, la hace crecer y producir grandes frutos <em>\u2014 II ad Cor. \u2014 <\/em>As\u00ed sucedi\u00f3 con la Sociedad de Damas de la Caridad. Aunque en un principio no hab\u00eda sido instituida m\u00e1s que para mejorar la situaci\u00f3n de los pobres enfermos del Hospital General, extendi\u00f3 pronto su ben\u00e9fica acci\u00f3n a otras obras de caridad. Mientras las Damas de la Asociaci\u00f3n se apli\u00adcaban con admirable \u00e9xito, como hemos visto, a las obras de piedad en el Hospital, se suscitaba con su ejemplo un movi\u00admiento intenso de caridad, recibiendo impulso vigoroso la aso\u00adciaci\u00f3n libre y la acci\u00f3n privada en beneficio de los pobres. Era un verdadero contagio de caridad, as\u00ed es que muy pronto, de aquella primera Sociedad de Damas de la Caridad nacieron otras muchas para atender a los enfermos, no ya del Hospital, sino en sus propias casas.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Lestocq, p\u00e1rroco de san Lorenzo, fue tal vez el primero que, con ayuda de su amigo san Vicente de Pa\u00fal, esta\u00adbleci\u00f3 en su parroquia una Asociaci\u00f3n de Damas de la Caridad, extendi\u00e9ndose tan \u00fatil y provechosa instituci\u00f3n a las otras pa\u00adrroquias de Par\u00eds y de all\u00ed a todas las ciudades de Francia.<\/p>\n<p>En este tiempo fue cuando san Vicente de Pa\u00fal, poderosa\u00admente ayudado por la B. Luisa de Marillac, dio la \u00faltima mano a sus primitivas cofrad\u00edas, que convirti\u00f3 en asociaciones com\u00adpuestas de Damas de las parroquias gobernadas por el p\u00e1rroco y tres dignatarias que de entre ellas se eleg\u00edan; una Tesorera, que ten\u00eda el dep\u00f3sito de las limosnas y cuidaba de los gastos, y una Guardamuebles, que se ocupaba de lo material, como s\u00e1\u00adbanas, mantas, camas, lienzos y dem\u00e1s \u00fatiles necesarios para la asistencia de los enfermos.<\/p>\n<p>El fin de estas piadosas asociaciones era proporcionar a los pobres de cada parroquia toda clase de auxilios en sus enferme\u00addades ; mas como la mayor parte de aquellas se\u00f1oras, no po\u00add\u00edan, por sus atenciones dom\u00e9sticas, servir personalmente a los pobres con aquella asiduidad que requer\u00eda su estado, las Hijas de la Caridad llenaban este ministerio, ya en representaci\u00f3n de las Damas de la Caridad, ya en algunas ocasiones acompa\u00f1adas de ellas, en particular de las j\u00f3venes se\u00f1oritas reci\u00e9n entradas en la asociaci\u00f3n, para irlas acostumbrando a las obras de cari\u00addad. As\u00ed es que la visita de los pobres a domicilio, fue una de las primeras obras de las Hermanas, obra que siempre hasta nuestros d\u00edas la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad ha con\u00adservado con toda fidelidad.<\/p>\n<p>En esta obra form\u00f3 a sus hijas la piadosa Fundadora. He aqu\u00ed c\u00f3mo les hablaba en una de las frecuentes instrucciones que les dirig\u00eda: \u00abHe le\u00eddo en un libro que Jesucristo nos hab\u00eda ense\u00f1ado la caridad para suplir a la imposibilidad en que esta\u00adrnos de hacer alg\u00fan digno servicio a su persona, y que el pr\u00f3jimo nos est\u00e1 subrogado en su lugar, lo que me ha hecho concebir el deseo de honrarle cuanto pueda en la persona de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Casi todas sus exhortaciones iban dirigidas a que las Hijas de la Caridad desempe\u00f1aran estos oficios animadas de gran esp\u00edritu de fe. \u00abEs poca cosa, les dec\u00eda, llevar las marmitas por las calles y hacer todo otro servicio que mira al cuerpo, si no nos proponemos al Hijo de Dios como objeto de nuestro ministerio. Si nos apartamos, por poco que sea, del pensamiento de que los pobres son miembros de Jesucristo, infaliblemente ser\u00e1 esto un motivo de disminuir el amor, la dulzura y las otras disposiciones que debernos tener para esos amados her\u00admanos; mientras que, al contrario, este pensamiento har\u00e1 que no tengamos repugnancia alguna en servirles y respetarlos, asisti\u00e9ndolos con solicitud en sus necesidades sin cansarnos jam\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p>El bien que por caridad cristiana se hace al pr\u00f3jimo, com\u00adprende todo el hombre, esto es, el cuerpo y el alma, la limosna material va acompa\u00f1ada de la limosna moral. En esto se dife\u00adrencia de la filantrop\u00eda, la que, adem\u00e1s de hacer el bien por un principio puramente natural, sin relaci\u00f3n alguna a Dios, sin un ideal sobrenatural, se limita al socorro de las necesidades ma\u00adteriales del cuerpo. La humanidad ha podido concebir la filan\u00adtrop\u00eda; pero s\u00f3lo el cristianismo ha producido la caridad.<\/p>\n<p>Para no repetir a cada momento las instrucciones que sobre este punto daba a sus Hijas, veamos cu\u00e1les eran sus senti\u00admientos y convicciones, copiando una de sus meditaciones, tal como la encontramos en sus escritos.<\/p>\n<p>\u00abMe he representado que, para visitarlos con fruto, bastaba que les diera a conocer que, para hacer buen uso de su enfermedad, deben sufrirla como venida de la mano paternal de nuestro buen Dios, que no hace cosa que no sea para nuestro aprovechamiento. Y, a fin de que lo que nosotros padecemos le sea agradable, debemos ofrecerle todos nuestros dolores, uni\u00e9n\u00addolos a los de su Divino Hijo, represent\u00e1ndole su misma pa\u00adciencia y sufrimientos como si fueran propios nuestros por su amor. Que ser\u00eda cosa agradable a Dios decirle con frecuencia y de coraz\u00f3n, as\u00ed como dec\u00eda Jesucristo en el huerto de los Olivos, que se haga su santa voluntad. Que deben disponerse para recibir la gracia de Dios por medio de los Santos Sacra\u00admentos para aplacar su enojo que ellos mismos se han acarreado con sus pecados y para asegurar su salvaci\u00f3n en la contingencia en que est\u00e1n de morir.<\/p>\n<p>\u00abSi hay en ellos alguna apariencia de que su enfermedad sea mortal, he pensado que deb\u00eda excitarles a hacer actos de esperanza, d\u00e1ndoles el posible conocimiento de la misericordia de Dios, procurando hallar en ellos mismos motivos de haberla felizmente experimentado, por ejemplo, los peligros de muerte de que Dios les ha preservado, cuando tal vez estaban en pecado mortal. Que despu\u00e9s de haber recibido tantas gracias en su vida, deben esperar de Dios use con ellos de grande misericordia para la hora de su muerte; pero que es preciso disponerse antes con un verdadero arrepentimiento de haberle ofendido. Yo qui\u00adsiera tambi\u00e9n poder darles alguna idea de la grandeza de la santidad y de la caridad de Dios, de la dicha de poseerle eter\u00adnamente y de la gloria de las almas bienaventuradas. Que desde el instante mismo que nuestra alma sale de este mundo en gracia y en amor de Dios, estamos seguros de gozar de toda esta gloria; que todos los momentos de su vida en que han estado sobre la tierra en gracia de Dios y todos los de la presente enfermedad les servir\u00e1n para aquel fin, por los m\u00e9ritos de Jesucristo.<\/p>\n<p>\u00abSi se restablecen en convalecencia, he pensado que deb\u00eda advertirles que deb\u00edan dar gracias a Dios por la salud que les concede, haci\u00e9ndoles presente que es por motivo de alg\u00fan bien el que les haya dejado en el mundo y no haberles llamado a juicio. Que deben creer que el principal designio de Dios es darles a\u00edm tiempo pasa pensar en su salvaci\u00f3n y no para vivir, como si nosotros no fu\u00e9ramos criados sino para estar cierto tiempo sobre la tierra y que, supuesto que la vida del alma dura eternamente, conviene que nos sirvamos de todos los medios que Dios nos da para hacerla feliz ; que es preciso formar una seria resoluci\u00f3n de amar a Dios sobre todas las cosas y de no ofenderle jam\u00e1s con el pecado ; que uno de los m\u00e1s eficaces medios que tenemos para mantenernos en su gracia, es la fre\u00adcuencia de sacramentos y que no debe cederse ante las dificul\u00adtades que se presenten para apartarnos de ella.<\/p>\n<p>Bien quisiera que mi coraz\u00f3n produjese en m\u00ed los mismos sentimientos, a fin de que yo hable con amor y no en tono de increpaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Tales eran los sentimientos que el esp\u00edritu de Dios inspiraba a la B. Luisa de Marillac en sus meditaciones; con ellos for\u00admaba a sus hijas en el esp\u00edritu con que deb\u00edan practicar la visita a los pobres. Siguiendo esta norma de su bienaventurada madre \u00a1a cu\u00e1ntas almas, las Hijas de la Caridad han abierto las puertas del cielo!<\/p>\n<p>Era a principios del a\u00f1o 1636, las vocaciones para la nueva comunidad de las Hijas de la Caridad aflu\u00edan de todas partes en tan gran n\u00famero, que la casa que habitaban era ya insufi\u00adciente, siendo ya necesario buscar otra que fuera m\u00e1s capaz y m\u00e1s a prop\u00f3sito para el objeto a que se quer\u00eda destinarla. Des\u00adpu\u00e9s de haber visto varias casas, se determin\u00f3 que se tomar\u00eda en alquiler una modesta casa de campo no lejos de san L\u00e1zaro, donde resid\u00eda san Vicente de Pa\u00fal, en un suburbio denominado La Chapelle, situado en el camino de san Dionisio. La se\u00f1ora Presidente Goussault celebr\u00f3 el contrato de arrendamiento y en el mes de mayo de aquel a\u00f1o la B. Luisa y sus Hijas se tras\u00adladaron a su nuevo domicilio, dejando en la casa de la calle de Versalles una peque\u00f1a comunidad de Hermanas para atender a las obras de la Asociaci\u00f3n de Caridad de la parroquia de san Nicol\u00e1s.<\/p>\n<p>La Chapelle era entonces un lugar solitario y tranquilo en medio del campo; hoy se halla dentro de la ciudad de Par\u00eds cerca de la estaci\u00f3n del Norte. Aquella soledad inspir\u00f3 a la B. Luisa de Marillac la idea de establecer para las se\u00f1oras lo que san Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda establecido en san L\u00e1zaro para los hombres, los retiros o ejercicios espirituales, de los que ya se hab\u00edan hecho algunos ensayos en la casa de la calle de Ver-salles, uno de los mejores medios para sostener el alma en la pr\u00e1ctica de las virtudes cristianas, limosna espiritual, de la que tienen necesidad los ricos, lo mismo que los pobres ; pues la indigencia del alma es aun m\u00e1s digna de compasi\u00f3n que la del cuerpo. As\u00ed es que dispuso todo lo necesario para recibir en su casa de La Chapelle a todas las personas de su sexo que se presentaran con este objeto, ya fuese para recuperar la gracia perdida por el pecado, ya para consolidarse m\u00e1s en la virtud.<\/p>\n<p>Dios bendijo el celo de la piadosa fundadora; muchas da\u00admas, empezando por sus amigas y cooperadoras de la Sociedad de Caridad, otras de la m\u00e1s alta jerarqu\u00eda social, atra\u00eddas por el suave ejemplo de sus virtudes se alejaban por unos d\u00edas de la Corte e iban a la casa de las Hijas de la Caridad para tratar all\u00ed s\u00f3lo con Dios de los graves asuntos del alma y de la eter\u00adnidad.<\/p>\n<p>Ten\u00eda la B. Luisa de Marillac gracia especial para dirigir a esas se\u00f1oras en sus retiros, siguiendo las instrucciones que le ciaba san Vicente de Pa\u00fal, habl\u00e1ndoles con tal suavidad y dis\u00adcreci\u00f3n, con unci\u00f3n tan celestial, que ganaba el coraz\u00f3n de todas para dirigirlas a Dios por&#8217; medio de la pr\u00e1ctica de la piedad y de la caridad.<\/p>\n<p>En aquella saz\u00f3n, cuando la obra de las Damas de la Caridad tomaba grande incremento en Par\u00eds y la Comunidad de las Hijas de la Caridad crec\u00eda r\u00e1pidamente, naci\u00f3 otra obra de las m\u00e1s urgentes y dignas de la piedad cristiana, la obra de los <em>Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos.<\/em><\/p>\n<p>El n\u00famero de ni\u00f1os exp\u00f3sitos que se recog\u00edan en Par\u00eds y sus contornos, sub\u00eda de tres a cuatrocientos anualmente. La autoridad hab\u00eda tomado algunas providencias en favor de esas desgraciadas criaturas, pero de todo punto insuficientes e inefi\u00adcaces. Ya desde cien a\u00f1os atr\u00e1s el Cabildo Catedral de Par\u00eds se hab\u00eda encargado de recoger y alimentar a los ni\u00f1os abando\u00adnados. En 1552 el Parlamento hab\u00eda encargado a los adminis\u00adtradores de los Hospitales, el Hotel Dieu y la Trinidad, que se ocuparan de esas infelices criaturas. Al efecto, los admi\u00adnistradores de dichos Hospitales hab\u00edan establecido una casa cuna en el puerto de san Landri (san Land\u00e9rico confesor, Obis\u00adpo de Par\u00eds), peque\u00f1o recodo a orillas del r\u00edo Sena, cuyas aguas formaban all\u00ed una isla llamada de Nuestra Se\u00f1ora, en la que se hallaba la iglesia parroquial de san Landri.<\/p>\n<p>Aquella casa carec\u00eda de los fondos necesarios para asistir al gran n\u00famero de ni\u00f1os exp\u00f3sitos que all\u00ed se recog\u00edan. No hab\u00eda recursos para sostener el suficiente n\u00famero de amas, de modo que no hab\u00eda m\u00e1s que una nodriza para cada cuatro o cinco criaturas. Una viuda, con una o dos criadas, administraba aquella triste instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aquel personal mercenario llenaba sus funciones p\u00e9sima\u00admente, a tal punto que, para que aquellas pobres criaturas no las molestaran durante la noche, las hac\u00edan dormir propin\u00e1n\u00addoles pociones de l\u00e1udano con lo que arruinaban la salud de aquellos infelices exp\u00f3sitos. As\u00ed san Vicente de Pa\u00fal pod\u00eda afir\u00admar con toda certeza en la Junta de las Damas de la Caridad: <em>\u00abHace cincuenta a\u00f1os que todas estas criaturas mueren en tem\u00adprana edad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Para disminuir el n\u00famero de exp\u00f3sitos, eran \u00e9stos vendidos a cualquier precio, a quien los ped\u00eda, d\u00e1ndose el caso, no raro, de utilizarlos para usos criminales, hasta haberse encontrado algunos, a los que, ciertos mendigos profesionales, deformaban sus tiernos miembros para excitar con este espect\u00e1culo de horror la compasi\u00f3n del p\u00fablico y obtener m\u00e1s abundantes li\u00admosnas.<\/p>\n<p>La B. Luisa de Marillac sinti\u00f3 el m\u00e1s vivo dolor al tener conocimiento de esos horrores, sabiendo adem\u00e1s que la mayor parte, si no la totalidad de los exp\u00f3sitos, mor\u00eda sin haber reci\u00adbido la gracia del bautismo ; pues, seg\u00fan declaraci\u00f3n de la misma mujer encargada de la casa, nunca hab\u00eda bautizado ni hecho bautizar a ninguna de aquellas infelices criaturas.<\/p>\n<p>Siguiendo su costumbre, la B. Luisa de Marillac habl\u00f3 a san Vicente de Pa\u00fal sobre este asunto, insistiendo en la nece\u00adsidad urgente de poner alg\u00fan remedio a este mal.<\/p>\n<p>Habl\u00f3, en efecto, a las Damas de la Caridad, las que, aunque bien ejercitadas en las obras de caridad y bien aleccionadas por su santo director, se espantaron ante la magnitud de seme\u00adjante empresa.<\/p>\n<p>Los que m\u00e1s instaban a san Vicente de Pa\u00fal para que con sus Hijas de la Caridad y la Sociedad de las Damas se encar\u00adgara de aquellos pobres hu\u00e9rfanos, eran los se\u00f1ores del Cap\u00edtulo Catedral. Se ve en todo este asunto de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos cierto temor y bastante vacilaci\u00f3n por parte de san Vicente, antes de lanzar a sus Damas y a sus Hijas de la Caridad al socorro de aquellas pobres criaturas. De las disposiciones de la B. Luisa de Marillac y de sus Hijas no pod\u00eda dudar el Santo; los temores de las Damas de su Asociaci\u00f3n, pod\u00eda tambi\u00e9n hacerlos des\u00adaparecer, los recursos materiales no era cosa que pudiera dete\u00adner a san Vicente de Pa\u00fal, \u00bfqu\u00e9 es lo que le deten\u00eda? Los se\u00ad\u00f1ores del Cap\u00edtulo quer\u00edan que las Damas y las Hijas de la Caridad visitasen y ayudasen a la casa de exp\u00f3sitos de san Landr\u00ed, pero dejando el r\u00e9gimen interior y la administraci\u00f3n en el mismo estado en que se hallaba; mientras que san Vicente no quer\u00eda esto, por juzgarlo completamente in\u00fatil; quer\u00eda un establecimiento nuevo, con r\u00e9gimen, gobierno y administraci\u00f3n del todo diferentes.<\/p>\n<p>Se resolvi\u00f3, pues, que se har\u00eda un ensayo encarg\u00e1ndose de doce hu\u00e9rfanos que fueron trasladados a La Chapelle, a los que procuraron buenas nodrizas y todo lo necesario a su sosteni\u00admiento, proponi\u00e9ndose ampliar la obra a medida que los re\u00adcursos lo permitieran. Las Hijas de la Caridad cuidaban de esas tiernas criaturas, las Damas de la Caridad buscaban los recursos y se ocupaban en los tr\u00e1mites administrativos, nom\u00adbrando para este cargo, como Delegada de la Asociaci\u00f3n, a la se\u00f1ora de Traversay, excelente Dama de la Caridad.<\/p>\n<p>En 1638 ya vernos que las Damas de la Caridad, m\u00e1s ani\u00admadas que al principio, hab\u00edan alquilado una casa grande en el arrabal de san V\u00edctor para alojar all\u00ed a sus ni\u00f1os exp\u00f3sitos en donde la B. Luisa de Marillac puso una peque\u00f1a comunidad de Hijas de la Caridad, a la que san Vicente entreg\u00f3 aquellas infe\u00adlices criaturas, para que hallasen en la caridad las entra\u00f1as de madre que no hab\u00edan hallado en la naturaleza.<\/p>\n<p>A medida que se consegu\u00edan m\u00e1s recursos, se iban adoptando otras nuevas criaturas, hasta que, por fin, haciendo un esfuerzo supremo, a mediados de enero de 1640, la Sociedad de Damas de la Caridad resolvi\u00f3 hacerse cargo de todos los hu\u00e9rfanos, redoblando el celo de la B. Luisa de Marillac, de san Vicente de Pa\u00fal y de las Damas de la Caridad para proporcionarse re\u00adcursos,, a fin de atender a obra tan interesante, consiguiendo del Rey Luis XIII una subvenci\u00f3n anual de doce mil libras, cuatro mil que daba el rey y ocho mil la reina Ana de Austria ; pero, corno el costo de la obra de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos sub\u00eda a cuarenta mil libras anuales, las Damas de la Caridad ten\u00edan que reunir lo que faltaba para el sostenimiento de esta obra importante.<\/p>\n<p>La casa del arrabal de san V\u00edctor era ya insuficiente para tantas criaturas y era necesario pensar en adquirir un inmueble bastante espacioso. Hab\u00eda el castillo de Bicetre, antigua man\u00adsi\u00f3n feudal que databa de Carlos V, que hab\u00eda sido restaurada por Luis XIII y destinada a los soldados inv\u00e1lidos. En aquel momento, 1643, se hallaba el castillo de Bicetre desocupado las Damas de la Caridad resolvieron pedirlo a la reina para los hu\u00e9rfanos y aun cuando el edificio no era del agrado de la B. Luisa de Marillac, pues no lo juzgaba a prop\u00f3sito para la obra de los exp\u00f3sitos, las Damas, seducidas por la grandiosidad del castillo y de las tierras adyacentes, lo llegaron a conseguir y all\u00ed se instalaron los hu\u00e9rfanos y las Hermanas que los cui\u00addaban.<\/p>\n<p>Vinieron despu\u00e9s los horrores de la guerra, los des\u00f3rdenes de la <em>Fronda, <\/em>con su ordinario cortejo de miserias y calamida\u00addes. Indecible es todo cuanto se tuviera que sufrir durante este tiempo para sostener esta obra. Se lleg\u00f3 a tal estado de miseria que no hab\u00eda materialmente como mantener a esas pobres cria\u00adturas. La miseria era general, ya no hab\u00eda medio de conseguir recursos de ninguna parte, el desaliento se apoder\u00f3 de las Damas de la Caridad y pens\u00f3se en abandonar para siempre una obra con tanta penuria y trabajos sostenida hasta aquel mo\u00admento.<\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n, san Vicente de Pa\u00fal reuni\u00f3 a las Damas en una junta general, a fin de resolver si era llegado el caso de abandonar esa magna empresa de caridad o de seguir sacri\u00adfic\u00e1ndose por ella. Esta reuni\u00f3n c\u00e9lebre, en la que deb\u00eda deci\u00addirse la suerte de los pobres hu\u00e9rfanos, se celebr\u00f3 en el mes de diciembre de 1649. San Vicente de Pa\u00fal, profundamente emo\u00adcionado, habl\u00f3 a las se\u00f1oras en los siguientes t\u00e9rminos :<\/p>\n<p>\u00abSois libres, se\u00f1oras, para tomar una u otra resoluci\u00f3n; mas antes de tomarla dign\u00e1os reflexionar en lo que hab\u00e9is hecho y en lo que vais a hacer. Con vuestros caritativos cuidados hab\u00e9is arrancado a la muerte quinientas o seiscientas criaturas que se educan cristianamente; los m\u00e1s grandecitos empiezan ya a tra\u00adbajar para ponerse pronto en estado de ganarse la vida. Si tales son los principios de esta obra qu\u00e9 no debemos esperar para el porvenir!\u00bb<\/p>\n<p>Las Damas vacilaban a\u00fan, no se decid\u00edan, la magnitud de la obra las abrumaba, ten\u00edan miedo&#8230; Entonces el Santo arranca de su coraz\u00f3n el \u00faltimo argumento y levantando la voz, termina con estas pat\u00e9ticas palabras:<\/p>\n<p>\u00abAhora bien, se\u00f1oras, la compasi\u00f3n y la caridad os han hecho adoptar estas peque\u00f1as criaturas por hijos vuestros, hab\u00e9is sido sus madres, seg\u00fan la gracia, ya que sus madres, seg\u00fan la naturaleza, los han abandonado. Ved ahora si quer\u00e9is abandonarlas vosotras tambi\u00e9n&#8230; Cesad de ser sus madres para ser sus jueces, su vida o su muerte est\u00e1n en vuestras manos&#8230; Voy a recoger los votos, pues es tiempo ya de pronunciar su sentencia y ver si no quer\u00e9is usar ya m\u00e1s con ellos de misericordia. Vivir\u00e1n, si continu\u00e1is cuidando de ellos con caridad&#8230; Al contrario, perecer\u00e1n infaliblemente, si los abandon\u00e1is. La experiencia no nos permite dudar sobre este punto.\u00bb<\/p>\n<p>Toda la asamblea prorrumpi\u00f3 en llanto&#8230; \u00a1la caridad hab\u00eda triunfado! Por unanimidad se resolvi\u00f3 continuar la obra. Las Damas reunieron una suma de m\u00e1s de cuarenta mil libras, del valor de sus joyas, quit\u00e1ndose algunas hasta las sortijas de sus dedos.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os exp\u00f3sitos fueron inmediatamente trasladados a una casa m\u00e1s higi\u00e9nica, en el barrio de san L\u00e1zaro, encarg\u00e1n\u00addose de ellos doce Hijas de la Caridad. Durante la lactancia eran entregados a nodrizas del campo, volviendo despu\u00e9s al Asilo para empezar su educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tal fue el primer orfanatorio establecido por san Vicente de Pa\u00fal y la B. Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El contagio de la caridad LA SOCIEDAD DE LAS DAMAS DE LA CARIDAD SE EXTIENDE.\u2014LAS HIJAS DE LA CARIDAD Y LA VISITA DOMICILIARIA. \u2014 DOCTRINA DE LA B\u00aa LUISA DE MARILLAC. \u2014 TRASLADO DE LA &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":401146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-402350","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luisa-de-marillac"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Luisa de Marillac (8) (Daydi) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Luisa de Marillac (8) (Daydi) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El contagio de la caridad LA SOCIEDAD DE LAS DAMAS DE LA CARIDAD SE EXTIENDE.\u2014LAS HIJAS DE LA CARIDAD Y LA VISITA DOMICILIARIA. \u2014 DOCTRINA DE LA B\u00aa LUISA DE MARILLAC. \u2014 TRASLADO DE LA ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2019-06-20T06:35:32+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/07\/San-Vicente-7.jpg?fit=600%2C416&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"600\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"416\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"19 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/luisa-de-marillac-8-daydi\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/luisa-de-marillac-8-daydi\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\"},\"headline\":\"Luisa de Marillac (8) (Daydi)\",\"datePublished\":\"2019-06-20T06:35:32+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/luisa-de-marillac-8-daydi\\\/\"},\"wordCount\":3817,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/luisa-de-marillac-8-daydi\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2017\\\/07\\\/San-Vicente-7.jpg?fit=600%2C416\",\"articleSection\":[\"Luisa de Marillac\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/luisa-de-marillac-8-daydi\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/luisa-de-marillac-8-daydi\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/luisa-de-marillac-8-daydi\\\/\",\"name\":\"Luisa de Marillac (8) (Daydi) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/luisa-de-marillac-8-daydi\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/luisa-de-marillac-8-daydi\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2017\\\/07\\\/San-Vicente-7.jpg?fit=600%2C416\",\"datePublished\":\"2019-06-20T06:35:32+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/luisa-de-marillac-8-daydi\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/luisa-de-marillac-8-daydi\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/luisa-de-marillac-8-daydi\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2017\\\/07\\\/San-Vicente-7.jpg?fit=600%2C416\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2017\\\/07\\\/San-Vicente-7.jpg?fit=600%2C416\",\"width\":600,\"height\":416},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/luisa-de-marillac-8-daydi\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Luisa de Marillac (8) (Daydi)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/WeAreVincentians\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\",\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\"},\"url\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/author\\\/mitxel\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Luisa de Marillac (8) (Daydi) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Luisa de Marillac (8) (Daydi) - Somos Vicencianos","og_description":"El contagio de la caridad LA SOCIEDAD DE LAS DAMAS DE LA CARIDAD SE EXTIENDE.\u2014LAS HIJAS DE LA CARIDAD Y LA VISITA DOMICILIARIA. \u2014 DOCTRINA DE LA B\u00aa LUISA DE MARILLAC. \u2014 TRASLADO DE LA ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_published_time":"2019-06-20T06:35:32+00:00","og_image":[{"width":600,"height":416,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/07\/San-Vicente-7.jpg?fit=600%2C416&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@WeVincentians","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Mitxel Olabu\u00e9naga","Tiempo de lectura":"19 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/"},"author":{"name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859"},"headline":"Luisa de Marillac (8) (Daydi)","datePublished":"2019-06-20T06:35:32+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/"},"wordCount":3817,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/07\/San-Vicente-7.jpg?fit=600%2C416","articleSection":["Luisa de Marillac"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/","name":"Luisa de Marillac (8) (Daydi) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/07\/San-Vicente-7.jpg?fit=600%2C416","datePublished":"2019-06-20T06:35:32+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/07\/San-Vicente-7.jpg?fit=600%2C416","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/07\/San-Vicente-7.jpg?fit=600%2C416","width":600,"height":416},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-8-daydi\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Luisa de Marillac (8) (Daydi)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859","name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mitxel Olabu\u00e9naga"},"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/07\/San-Vicente-7.jpg?fit=600%2C416","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-1GFw","jetpack-related-posts":[{"id":130366,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/un-perfil-heroico-santa-luisa-de-marillac-14\/","url_meta":{"origin":402350,"position":0},"title":"Un perfil heroico: santa Luisa de Marillac (14)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/03\/2015","format":false,"excerpt":"No es Efra\u00edm para Mi el hijo querido, el ni\u00f1o que yo he criado con ternura? Por eso tendr\u00e9 con \u00e9l entra\u00f1as de misericordia, dice el Se\u00f1or. (Jerem\u00edas, XXXI.) Otra de las obras emprendidas por el ben\u00e9fico celo de la se\u00f1orita Legras fue la de los ni\u00f1os abandonados, llamados m\u00e1s\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"OLYMPUS DIGITAL CAMERA","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/04\/louise-marillac-300x248.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":130267,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/un-perfil-heroico-santa-luisa-de-marillac-10\/","url_meta":{"origin":402350,"position":1},"title":"Un perfil heroico: santa Luisa de Marillac (10)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/03\/2015","format":false,"excerpt":"A los ricos de este siglo, exh\u00f3rtalos: a obrar bien, a repartir liberalmente, a comunicar sus bienes, a atesorar un buen fondo para lo venidero, a fin de alcanzar la vida eterna. (San Pablo a Timoteo.) VICENTE de Pa\u00fal hab\u00eda querido fundar tambi\u00e9n las Cofrad\u00edas de la Caridad en Par\u00eds.\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"OLYMPUS DIGITAL CAMERA","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/04\/louise-marillac-300x248.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":130444,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/un-perfil-heroico-santa-luisa-de-marillac-19\/","url_meta":{"origin":402350,"position":2},"title":"Un perfil heroico: santa Luisa de Marillac (19)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"13\/03\/2015","format":false,"excerpt":"Y pondr\u00e9 mi esp\u00edritu en vosotros, y har\u00e9 que guard\u00e9is mis preceptos. Y vosotros ser\u00e9is el pueblo m\u00edo, y yo ser\u00e9 vuestro Dios. (Ezequiel, XXXVI.) VICENTE de Pa\u00fal, cuyo coraz\u00f3n se regocijaba santamente al contemplar las bellas disposiciones de esp\u00edritu de las Hijas de la Caridad, y los frutos copiosos\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"OLYMPUS DIGITAL CAMERA","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/04\/louise-marillac-300x248.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":128927,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-de-marillac-una-mujer-para-nuestro-tiempo\/","url_meta":{"origin":402350,"position":3},"title":"Santa Luisa de Marillac, una mujer para nuestro tiempo","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/05\/2025","format":false,"excerpt":"\"Hoy m\u00e1s que nunca , necesitamos, para vivir en esperanza, mirar las estrellas\" E. Tarac\u00f2n. Luisa de Marillac ha sido, es y sigue siendo en la Iglesia una estrella de primera magnitud por la luminosidad de su vida espiritual, por el brillo de su caridad y por el equilibrio y\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/10\/hijas-caridad1.jpg?fit=846%2C446&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/10\/hijas-caridad1.jpg?fit=846%2C446&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/10\/hijas-caridad1.jpg?fit=846%2C446&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/10\/hijas-caridad1.jpg?fit=846%2C446&resize=700%2C400 2x"},"classes":[]},{"id":114809,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-carta-0994-luisa-de-marillac-a-san-vicente\/","url_meta":{"origin":402350,"position":4},"title":"Vicente de Pa\u00fal, Carta 0994: Luisa De Marillac A San Vicente","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/11\/2012","format":false,"excerpt":"[Junio 1647] Padre: Si quisiera su caridad proponerle al due\u00f1o de la casa pr\u00f3xima a San Lorenzo que se alojase en los locales que tiene arrendados al cervecero, con la debida indemnizaci\u00f3n que la har\u00edan las damas, podr\u00edamos acomodar bien las cosas para los ni\u00f1os. No tengo m\u00e1s remedio que\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Vicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":136100,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/actualidad-del-carisma-vicenciano-en-nuestro-tiempo\/","url_meta":{"origin":402350,"position":5},"title":"Actualidad del carisma vicenciano en nuestro tiempo","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"17\/01\/2015","format":false,"excerpt":"Introducci\u00f3n Pr\u00f3ximos a la fiesta de la Fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n o Misioneros Pa\u00fales, que tuvo lugar el d\u00eda 25 de Enero de 1617, d\u00eda de la Conversi\u00f3n de San Pablo; teniendo en cuenta que estamos celebrando en la Iglesia el a\u00f1o dedicado a la vida consagrada,\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"sataluisaysanvicente","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/01\/sataluisaysanvicente-300x169.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/402350","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=402350"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/402350\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":402351,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/402350\/revisions\/402351"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/401146"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=402350"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=402350"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=402350"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}