{"id":402348,"date":"2019-06-18T08:34:24","date_gmt":"2019-06-18T06:34:24","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=402348"},"modified":"2019-06-04T12:35:24","modified_gmt":"2019-06-04T10:35:24","slug":"luisa-de-marillac-7-daydi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-7-daydi\/","title":{"rendered":"Luisa de Marillac (7) (Daydi)"},"content":{"rendered":"<p>Marta y Mar\u00eda<\/p>\n<p>UNI\u00d3N DE LA VIDA INTERIOR Y DE LAS OBRAS EXTERIORES.-ORA<sup>\u00ad<\/sup>CI\u00d3N Y PR\u00c1TICAS DE PIEDAD. &#8211; EL ESP\u00cdRITU DE ORACI\u00d3N Y LA VOCACI\u00d3N. &#8211; SOBRE LA BASE DE LA ABNEGACI\u00d3N. &#8211; INQUIETUDES MAZERNALES. &#8211; AL AMOR POR EL DOLOR. &#8211; DESGRACIAS DE FAMILIA. &#8211; LA ODIOSA CALUMNIA.<\/p>\n<p>La caridad es el don de nosotros mismos a la humanidad es como una emanaci\u00f3n del amor divino, de ese amor que se na dado a s\u00ed mismo completamente y sin reservas. Pero la caridad s\u00f3lo ser\u00e1 virtud cristiana cuando proceda de un principio sobrenatural, de esa vida de uni\u00f3n y de amor a Dios, que es la ra\u00edz de donde arranca el \u00e1rbol frondoso y fecundo de todas las virtudes.<\/p>\n<p>Esto es lo que san Vicente de Pa\u00fal recomendaba siempre. Unir, dec\u00eda, la vida de Mar\u00eda a la vida de Marta, es decir, traba\u00adjar siempre en las obras exteriores de la caridad con el coraz\u00f3n y el esp\u00edritu unido a Dios, enlazando en perfecta armon\u00eda los ejercicios de la vida contemplativa con los de la vida activa; la piedad de la vida interior con la acci\u00f3n de la vida de trabajo.<\/p>\n<p>Esta m\u00e1xima fue siempre la regla de conducta de la B. Luisa de Marillac, la ocupaci\u00f3n no interrumpida de toda su vida. Su amor a la vida interior la apartaba de las criaturas para unirse a Dios en la oraci\u00f3n, el retiro y las pr\u00e1cticas pia\u00addosas; las obligaciones de la caridad la hicieron aceptar cuantas obras y ocasiones se le presentaron para alivio y consuelo del pr\u00f3jimo en sus necesidades.<\/p>\n<p>Como el principal alimento de la piedad es la oraci\u00f3n, a ella dio la piadosa Fundadora con ejemplar fidelidad, a cuyo ejercicio ten\u00eda gran afici\u00f3n, seg\u00fan el testimonio de su antiguo director, Monse\u00f1or el Obispo de Belley.<\/p>\n<p>Dotada de coraz\u00f3n tierno, de alma sensible, s\u00f3lidamente orinada por el estudio y la lectura, su esp\u00edritu se elevaba con facilidad y se un\u00eda a Dios sin esfuerzos en una oraci\u00f3n afec\u00adtuosa, como lo vemos en algunas de sus meditaciones que nos ha dejado escritas.<\/p>\n<p>Por muchas que fueran sus ocupaciones, jam\u00e1s dejaba su oraci\u00f3n diaria, la que redoblaba en ciertas ocasiones, como cuando a ello la invitaba la solemnidad del d\u00eda, o cuando lle\u00advaba entre manos alg\u00fan asunto grave y delicado, por el cual ped\u00eda especiales luces al cielo.<\/p>\n<p>A esta pr\u00e1ctica ordinaria de la oraci\u00f3n a\u00f1ad\u00eda algo m\u00e1s. Recog\u00edase a tratar con Dios los asuntos de su alma y de los pobres por medio del retiro mensual y del gran retiro anual, al que se entregaba ordinariamente en los diez d\u00edas que me\u00addian entre la fiesta de la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or y la de Pente\u00adcost\u00e9s, en uni\u00f3n con la Sant\u00edsima Virgen y los Ap\u00f3stoles, que, retirados en el Cen\u00e1culo, se prepararon para recibir al Esp\u00ed\u00adritu Santo por medio de la oraci\u00f3n y el recogimiento.<\/p>\n<p>La B. Luisa de Marillac ten\u00eda especial devoci\u00f3n a esta fiesta de Pentecost\u00e9s, por haberla Dios librado, como llevamos dicho, estando en el oficio solemne de este d\u00eda, a\u00f1o 1623, de los escr\u00fapulos y penosas tentaciones que la atormentaban.<\/p>\n<p>\u00abTengo, dice, particular afici\u00f3n a esta gran fiesta, cuya celebridad me es sumamente grata y amada. Hace alg\u00fan tiempo que experiment\u00e9 inmenso consuelo oyendo decir a un predi\u00adcador que en este d\u00eda dio Dios la ley escrita a Mois\u00e9s, y que en la ley de gracia hab\u00eda dado en este mismo d\u00eda a su Iglesia la ley de su amor; y tambi\u00e9n porque en este d\u00eda se sirvi\u00f3 esta\u00adblecer en mi coraz\u00f3n una ley que jam\u00e1s se ha separado de \u00e9l. A\u00f1adir\u00e9 con mucho gusto, si me es permitido decirlo, que en este mismo d\u00eda su bondad me dio a conocer los medios de observar esta ley, seg\u00fan su santa palabra.\u00bb<\/p>\n<p>Con esta fidelidad a las pr\u00e1cticas de piedad adquiri\u00f3 la B. Luisa de Marillac el verdadero esp\u00edritu de oraci\u00f3n, el cual se manifest\u00f3 en todas sus acciones; pues, no obstante la mul\u00adtitud y diversidad de sus ocupaciones, su esp\u00edritu se manten\u00eda siempre unido a Dios<\/p>\n<p>Su tierna devoci\u00f3n en todos sus ejercicios de piedad la hac\u00edan corno sensible la presencia de Dios, hasta el punto de quedarse como inm\u00f3vil y ext\u00e1tica cuando se hallaba en la ca\u00adpilla o en la iglesia. En la santa comuni\u00f3n, sobre todo, era tal su ternura y fervor, que no pod\u00eda acercarse a la Santa Mesa, sin derramar abundantes l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>Este esp\u00edritu de oraci\u00f3n se trasluc\u00eda en las exhortaciones que hac\u00eda a sus Hijas y a las se\u00f1oras que iban a hacer el retiro a su casa, hablando con tanta unci\u00f3n y afecto, con tanta pene\u00adtraci\u00f3n, que dejaba encantadas a cuantas la escuchaban.<\/p>\n<p>De este esp\u00edritu de oraci\u00f3n nac\u00edan sus sentimientos de humildad, su conformidad a la voluntad de Dios en todos los sucesos, tanto adversos como favorables, aquella paz y tran\u00adquilidad que jam\u00e1s experimentaba la m\u00e1s peque\u00f1a turbaci\u00f3n; en fin, aquella pureza angelical que la hizo tan due\u00f1a de sus sentidos interiores y exteriores, que hac\u00eda decir a san Vicente de Pa\u00fal que pocas almas hab\u00eda conocido tan puras como la suya.<\/p>\n<p>Tan penetrada estaba de la necesidad del esp\u00edritu de ora\u00adci\u00f3n, para poder dedicarse dignamente a las obras de caridad, que puso prolijo y especial cuidado en formar a sus Hijas en este esp\u00edritu de oraci\u00f3n, recomend\u00e1ndoles mucha fidelidad a este santo ejercicio, como medio absolutamente necesario para perseverar en su vocaci\u00f3n. \u00abNo es posible, les dec\u00eda, que v\u00edr\u00adgenes esparcidas por&#8217; todas las parroquias de la ciudad y del campo, lejos de la direcci\u00f3n de sus superiores, separadas de la Comunidad, entregadas en muchas cosas a su propia direcci\u00f3n, obligadas a vivir en roce constante con el mundo, rodeadas de distracciones por la naturaleza misma de sus empleos, aplicadas continuamente a obras exteriores y penosas, puedan sostenerse sin estar muy unidas a Dios y sin fortalecerse incesantemente por el esp\u00edritu de oraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La primera condici\u00f3n para toda alma que aspira a la per\u00adfecci\u00f3n cristiana, es la muerte de s\u00ed misma, la muerte a nues\u00adtro <em>yo, <\/em>para seguir a Jesucristo con sumisi\u00f3n completa a la voluntad de Dios, sin rebelarnos contra la Providencia divina, aun cuando nos exija los mayores sacrificios. Esta viene a ser como la piedra de toque que da a conocer el grado de perfec\u00adci\u00f3n a que han llegado las almas, y en esto la B. Luisa de Marillac fue tan lejos, que dif\u00edcilmente puede una pobre criatura ir m\u00e1s all\u00e1. A esta muerte de s\u00ed misma no lleg\u00f3, sin embargo, sino despu\u00e9s de largas y penosas luchas, como lo vamos a ver.<\/p>\n<p>Ya hemos hablado del temple de su alma, el que se mani\u00adfest\u00f3 en la muerte de su esposo, al que amaba tiernamente. La misma noche en que muri\u00f3 en sus brazos, lo visti\u00f3 y amor\u00adtaj\u00f3 por s\u00ed misma, sin permitir que nadie, sino ella sola, le prestara este \u00faltimo servicio. La vimos, apenas amaneci\u00f3 el nuevo d\u00eda, dirigirse presurosa a la iglesia para confesar y co\u00admulgar por el descanso de la querida alma de su esposo, el se\u00f1or Legr\u00e1s.<\/p>\n<p>Le qued\u00f3 un hijo, su querido Miguel, al que amaba entra\u00ad\u00f1ablemente con amor tan tierno, que su director, san Vicente de Pa\u00fal, ten\u00eda que irle a la mano con aquella bondad paternal que le era caracter\u00edstica: \u00abVamos, se\u00f1ora, vamos, que ten\u00e9is m\u00e1s<sup>&#8211;<\/sup> ternura, cual jam\u00e1s madre alguna ha tenido ; en nombre de Dios, dejad a vuestro hijo al cuidado de su Padre celestial, que lo ama m\u00e1s que vos misma, que sois su madre\u00bb.<\/p>\n<p>No obstante su ternura maternal, guiada, sostenida y ayu\u00addada por san Vicente de Pa\u00fal, la B. Luisa de Marillac no de\u00adjar\u00e1 de consagrarse por completo a las grandes obras de caridad que han inmortalizado su nombre; pero en medio de sus obras de caridad no dejar\u00e1 de atender a la formaci\u00f3n de su hijo; pues, siendo esto para un madre un deber de justicia, no pod\u00eda prescindir de \u00e9l. El nombre de su querido Miguel se encuentra en casi todas sus cartas a san Vicente de Pa\u00fal, quien, aun cuando algunas veces le reprochaba la exageraci\u00f3n, la inquietud por su hijo, la ayudaba con sus consejos y de todos modos en la tarea siempre dif\u00edcil, para una madre viuda, de dirigir los pasos inexpertos de su hijo, a fin de dejarlo bien establecido en el mundo.<\/p>\n<p>El deseo de aquella buena madre era que su hijo abrazara el estado eclesi\u00e1stico; con este fin lo puso al principio en el Seminario de San Nicol\u00e1s, especie de colegio clerical, fundado y dirigido por un sabio y piadoso sacerdote, el se\u00f1or Bourdoise, para educar e instruir a los j\u00f3venes, al mismo tiempo que se les dirig\u00eda y ayudaba a conocer su vocaci\u00f3n. De all\u00ed pas\u00f3 al colegio de los Padres Jesuitas ; pero el esp\u00edritu de Miguel era algo inquieto, no llegaba a fijarse definitivamente, ni si\u00adquiera a orientarse hacia un fin determinado, lo que atormen\u00adtaba a su buena madre. Entonces san Vicente de Pa\u00fal lo tom\u00f3 consigo para hacerle seguir los estudios bajo su vigilancia. Por fin, despu\u00e9s de muchos ensayos, dudas y perplejidades, no viendo en \u00e9l manifestarse las se\u00f1ales de una vocaci\u00f3n di\u00advina, le aconsej\u00f3 que renunciara a aspirar al estado eclesi\u00e1stico.<\/p>\n<p>Esta determinaci\u00f3n afligi\u00f3 mucho a la piadosa madre, cuya ilusi\u00f3n m\u00e1s grata era la de ver a su querido Miguel honrado con la dignidad sacerdotal. Con su habitual bondad la consol\u00f3 san Vicente de Pa\u00fal, dici\u00e9ndola que dejara a Dios el cuidado de dirigir a su hijo por la senda que m\u00e1s le conviniera; pues, al fin, Dios era m\u00e1s padre de su hijo que ella madre, invit\u00e1n\u00addola a meditar sobre aquel pasaje del santo Evangelio, en el que la mujer del Zebedeo ped\u00eda a Nuestro Se\u00f1or lugar prefe\u00adrente para sus hijos, Santiago y Juan, a cuya pretensi\u00f3n con\u00adtest\u00f3 el Divino Maestro diciendo que no sab\u00edan lo que ped\u00edan.<\/p>\n<p>En una carta que la B. Luisa de Marillac dirigi\u00f3 a san Vicente, que se public\u00f3 por vez primera por el abate Couture en la <em>Revue de Gascogne, <\/em>mayo de 1887, le habla de su hijo Miguel, recomend\u00e1ndole un asunto importante, tal vez el de procurarle un empleo en la administraci\u00f3n, y termina con estas palabras : \u00abTodas estas dificultades no vienen m\u00e1s que de la poca experiencia de mi hijo: para trabajar convenientemente, necesita tener alg\u00fan medio que le obligue a ocuparse por s\u00ed mismo. El es como yo, de esp\u00edritu perezoso y, para obrar, es necesario que seamos forzados a ello por asuntos precisos o bien por nuestras propias inclinaciones, que nos empujan y hacen emprender y realizar cosas, aun algo dif\u00edciles\u00bb.<\/p>\n<p>He ah\u00ed como su santo director calmaba sus maternales inquietudes: \u00abSois en realidad una excelente mujer; ya esta\u00adr\u00e9is pagada de vuestros entretenimientos y ternuras maternales. Jam\u00e1s he visto una madre, m\u00e1s madre que vos: casi no sois mujer en otra cosa m\u00e1s que en esto. Ya s\u00e9 que soport\u00e1is con paciencia el estado de esp\u00edritu de vuestro hijo, mientras Dios sea servido hacerle entrar en el g\u00e9nero de vida con\u00adveniente al que \u00e9l se propone. \u00bfQui\u00e9n soportar\u00e1 al hijo, sino la madre? Y \u00bfa qui\u00e9n pertenece poner a cada uno en su des\u00adtino, sino a Dios?\u00bb<\/p>\n<p>En fin, despu\u00e9s de algunos a\u00f1os de indecisiones de parte de Miguel, cesaron los tormentos y las ansiedades maternales al verlo fijar su situaci\u00f3n corno miembro del Comit\u00e9 de Admi\u00adnistraci\u00f3n de la Casa de Moneda y contraer matrimonio el 18 de enero de 165o con la se\u00f1orita Gabriela Le Clerc, hija de Nicol\u00e1s Le Clerc, se\u00f1or de Chennevieres y de Genoveva Musset de la Rochemaillet.<\/p>\n<p>No fue la preocupaci\u00f3n maternal el \u00fanico sufrimiento de la B. Luisa de Marillac. Para llegar a ese g\u00e9nero de desasi\u00admiento de s\u00ed misma, a esa muerte de donde nace la vida sobre\u00adnatural, Dios no le economiz\u00f3 las penas y sacrificios, haci\u00e9ndola marchar por el camino real de la cruz, por esa senda de dolor, regada con nuestras propias l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>Ya insinuamos al principio que la ilustre familia de los Marillac sufri\u00f3 grandes desgracias ocasionadas por la pol\u00edtica. Hit efecto, adictos los Marillac a la reina madre Mar\u00eda de M\u00e9dicis, se vieron complicados en las luchas entre esta reina y el Cardenal Richelieu, Ministro de Luis XIII.<\/p>\n<p>Regresando el rey de la campa\u00f1a de Saboya, cay\u00f3 enfermo en Ly\u00f3n, donde fue asistido con esmerada solicitud por su esposa Ana de Austria y la reina madre. Aprovechando la ocasi\u00f3n, las dos reinas arrancaron al monarca la promesa de destituir al omnipotente ministro.<\/p>\n<p>En la ma\u00f1ana del 11 de noviembre de 1630, Mar\u00eda de M\u00e9dicis, su hijo Luis XIII y el Cardenal Richelieu tuvieron una acalorada discusi\u00f3n, cuyo resultado fue la orden dada al mi\u00adnistro de abandonar la corte, substituy\u00e9ndole en la canciller\u00eda Miguel de Marillac, despu\u00e9s de lo cual, el rey sali\u00f3 de Par\u00eds y fue a Versalles. El asunto parec\u00eda completamente terminado y la desgracia de Richelieu se ten\u00eda como un hecho consumado; pero sucedi\u00f3 que el Cardenal La Valette aconsej\u00f3 al ministro que fuera a hablar al rey con pretexto de despedirse de \u00e9l. H\u00edzolo as\u00ed Richelieu, se encamin\u00f3 a Versalles y logr\u00f3 hablar a solas largo rato con el monarca, recobrando sobre \u00e9l su antiguo prestigio y\u00a0 ascendiente de tal modo, que regres\u00f3 a Par\u00eds, no s\u00f3lo inves\u00adtido de su antigua dignidad, sino con tal autoridad que le per\u00admiti\u00f3 ejercer terrible venganza contra sus enemigos. Fueron encarcelados Bessompierre, Miguel de Marillac, el Mariscal Luis de Marillac y aun la misma reina Mar\u00eda de M\u00e9dicis recibi\u00f3 la invitaci\u00f3n de dejar la corte y retirarse a Moulins. Esta intriga es conocida en la historia con el nombre de la <em>Jornada de las Dupas. <\/em>Miguel de Marillac encarcelado y lle\u00advado de castillo en castillo, primero a Evreux, de all\u00ed a Sizieux, a Caen, y, por fin, a Chateaudun, donde muri\u00f3 piadosamente y resignado el d\u00eda 7 de agosto de 1632.<\/p>\n<p>El otro t\u00edo de la B. Luisa de Marillac, el Mariscal de Marillac, separado violentamente del mando del ej\u00e9rcito de Italia y conducido muy bien custodiado al castillo de Vincennes, fue juzgado por peculado ante dos comisiones distintas, nombra\u00addas al efecto, sin que se diera curso a su apelaci\u00f3n al Parla\u00admento, como le correspond\u00eda por su dignidad de Mariscal de Francia, y condenado a la pena capital en Rueil, en el mismo castillo del Cardenal Richelieu. Quiso su esposa presentarse al ministro y aun al rey para pedir gracia, pero no lo pudo lograr; lo que le hizo tal impresi\u00f3n, que muri\u00f3 de un ataque al coraz\u00f3n aun antes de la ejecuci\u00f3n del Mariscal, que sigui\u00f3 inmediatamente a la sentencia.<\/p>\n<p>La Mariscala era Catalina de M\u00e9dicis, t\u00eda de la reina madre. Con fecha 17 de septiembre de 1631, san Vicente de Pa\u00fal comunic\u00f3 a la B. Luisa la triste nueva en estos t\u00e9rminos: \u00abLa se\u00f1ora Mariscala de Marillac ha ido a recibir en el cielo la recompensa de sus tribulaciones. Sin duda que esto os causar\u00e1 grand\u00edsima pena; pero \u00bf qu\u00e9 hacer ? puesto que Nuestro Se\u00f1or lo ha querido as\u00ed, debemos adorar su Providencia y procurar conformar nuestra voluntad a la suya en todo. Estoy persua\u00addido de que vuestro coraz\u00f3n no desea otra cosa y que si la parte inferior se conmueve, no tardar\u00e1 en calmarse. El Hijo de Dios llor\u00f3 en la muerte de L\u00e1zaro \u00bfpor qu\u00e9 no hab\u00edais de llorar vos por aquella buena se\u00f1ora? Nada malo hay en esto con tal que vuestra voluntad, como la del Hijo de Dios, se someta a la del divino Padre y seguro estoy de que as\u00ed lo har\u00e9is perfectamente.\u00bb<\/p>\n<p>Ya puede calcularse la impresi\u00f3n profunda que estos acon\u00adtecimientos y desgracias de familia causar\u00edan en el coraz\u00f3n de la B. Luisa de Marillac, tan tierno y amante de los suyos. San Vicente de Pa\u00fal la sostuvo y consol\u00f3 en este amargo trance y hasta le orden\u00f3 fuera al castillo de los Marqueses de Attichy, donde se hallaba su familia sumergida en el m\u00e1s profundo dolor, a fin de que su presencia les sirviera de alg\u00fan consuelo.<\/p>\n<p>No fueron estos los solos sufrimientos por los cuales Nues\u00adtro Se\u00f1or preparaba el alma de la B. Luisa de Marillac para la grande obra a que la ten\u00eda destinada ; pues en 1633, una cruz de otro g\u00e9nero atorment\u00f3 su alma caus\u00e1ndola hond\u00edsima pena. Sucedi\u00f3, en efecto, que un caballero, cuyo nombre no nos ha sido posible averiguar, lanz\u00f3 la especie de que la joven viuda le hab\u00eda prometido su mano. No es f\u00e1cil decir la amarga pena que tan vil calumnia produjo en un coraz\u00f3n tan sensible y puro como el de la B. Luisa.<\/p>\n<p>Verdad es que las personas que la trataban de cerca, que conoc\u00edan su esp\u00edritu de sacrificio y abnegaci\u00f3n, su desprendi\u00admiento del mundo y su angelical pureza, lejos de dar cr\u00e9dito a tan burda especie, estigmatizaban al vil calumniador que se permit\u00eda ofender la reputaci\u00f3n de una se\u00f1ora de tan alta virtud. Pero la B. Luisa de Marillac de tal manera y tan vivamente sinti\u00f3 esta odiosa imputaci\u00f3n que casi sucumbi\u00f3 al desaliento causado por su pena, mirando este acontecimiento como un castigo de Dios por sus pecados, ingratitudes e infidelidades.<\/p>\n<p>Mucho tuvo que trabajar san Vicente de Pa\u00fal en esta ocasi\u00f3n para levantar su \u00e1nimo deca\u00eddo, consol\u00e1ndola y ani\u00adm\u00e1ndola a soportar la prueba a que Dios la hab\u00eda sometido. He aqu\u00ed un fragmento de la carta que en esta circunstancia le escribi\u00f3.<\/p>\n<p>\u00abMucha pena me causa vuestro sufrimiento; pero as\u00ed lo ha dispuesto la Providencia divina. \u00bfQu\u00e9 mal os puede sobreve\u00adnir? Un hombre se ha permitido decir falsamente que le ha\u00adb\u00edais prometido vuestra mano y se queja, sin raz\u00f3n, de que no le hay\u00e1is cumplido la promesa. Esto os aflige sobremanera te\u00admiendo que se hable de vos. Si as\u00ed fuera, tened por cierto que este ser\u00eda un gran medio de asemejaros al Hijo de Dios y estad segura de que nunca tendr\u00e9is mejor ocasi\u00f3n de obtener una completa victoria sobre vos misma.<\/p>\n<p>Tened, buen amigo, combatid los movimientos interiores de la naturaleza y vendr\u00e1 d\u00eda en que bendicir\u00e9is al Se\u00f1or por baberos ejercitado de esta manera.\u00bb<\/p>\n<p>Sobre esta base del sacrificio se form\u00f3 la vida sobrenatural de la B. Luisa de Marillac, elev\u00e1ndose a tan alta y perfecta virtud que su misma elevaci\u00f3n nos impide entrar en detalles de las virtudes que se manifiestan, tanto en su vida activa, ge\u00adnerosa y fecunda, toda ella llena de buenas obras, como en sus piadosas instrucciones, tan sencillas como pr\u00e1cticas y ele\u00advadas, con que form\u00f3 a las primeras Hijas de la Caridad, confiadas a su cuidado maternal.<\/p>\n<p>Sin duda alguna, con todos estos dolorosos acontecimientos, la Providencia divina dispuso el alma de la B. Luisa de Marillac, para hacerla cada vez m\u00e1s id\u00f3nea, para las altas obras a que la destinaba.<\/p>\n<p>Su alma consagrada totalmente a Dios sali\u00f3 fortificada y consolada viendo ya los primeros resplandores de la grande obra de las Hijas de la Caridad, a la manera que, despu\u00e9s de una tormenta, se rasgan las nubes y aparecen en el cielo m\u00e1s esplendorosos los rayos del sol.<\/p>\n<p>Con raz\u00f3n dec\u00eda la piadosa Fundadora: \u00abDios me ha dado a conocer ser su voluntad que yo vaya a \u00e9l por medio de la cruz. Desde mi nacimiento, en todo el transcurso de mi vida, casi nunca me ha dejado sin ofrecerme alg\u00fan motivo de su\u00adfrimiento.\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marta y Mar\u00eda UNI\u00d3N DE LA VIDA INTERIOR Y DE LAS OBRAS EXTERIORES.-ORA\u00adCI\u00d3N Y PR\u00c1TICAS DE PIEDAD. &#8211; EL ESP\u00cdRITU DE ORACI\u00d3N Y LA VOCACI\u00d3N. &#8211; SOBRE LA BASE DE LA ABNEGACI\u00d3N. &#8211; INQUIETUDES MAZERNALES. &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-7-daydi\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":401146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-402348","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luisa-de-marillac"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Luisa de Marillac (7) (Daydi) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-7-daydi\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Luisa de Marillac (7) (Daydi) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Marta y Mar\u00eda UNI\u00d3N DE LA VIDA INTERIOR Y DE LAS OBRAS EXTERIORES.-ORA\u00adCI\u00d3N Y PR\u00c1TICAS DE PIEDAD. &#8211; EL ESP\u00cdRITU DE ORACI\u00d3N Y LA VOCACI\u00d3N. &#8211; SOBRE LA BASE DE LA ABNEGACI\u00d3N. &#8211; INQUIETUDES MAZERNALES. ... 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DURANTE el ejercicio de su curato en Chatillon-les-Dombes San Vicente de Pa\u00fal, celoso del bien de sus feligreses, tuvo noticia de la miseria en que se hallaba una familia\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"OLYMPUS DIGITAL CAMERA","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/04\/louise-marillac-300x248.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":130259,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/un-perfil-heroico-santa-luisa-de-marillac-06\/","url_meta":{"origin":402348,"position":5},"title":"Un perfil heroico: santa Luisa de Marillac (06)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"28\/02\/2015","format":false,"excerpt":"ESOS que est\u00e1n cubiertos de blancas vestiduras, \u00bfqui\u00e9nes son y de d\u00f3nde han venido? (Apocalipsis, VII.) VICENTE de Pa\u00fal ha sido uno de los mayores dones que la ca\u00adridad y la misericordiosa de Dios han concedido al mundo. Su santidad personal es tan atrayente, tan humana, tan digna de imitaci\u00f3n\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"OLYMPUS DIGITAL CAMERA","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/04\/louise-marillac-300x248.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/402348","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=402348"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/402348\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":402349,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/402348\/revisions\/402349"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/401146"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=402348"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=402348"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=402348"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}