{"id":402279,"date":"2019-05-06T08:30:57","date_gmt":"2019-05-06T06:30:57","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=402279"},"modified":"2019-05-03T10:34:48","modified_gmt":"2019-05-03T08:34:48","slug":"la-conversion-de-san-vicente-de-paul","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-conversion-de-san-vicente-de-paul\/","title":{"rendered":"LA CONVERSION DE SAN VICENTE DE PA\u00daL"},"content":{"rendered":"<p>Hasta principios del siglo XX, la tradici\u00f3n hagiogr\u00e1fica vicenciana excluy\u00f3 siempre con cuidado de la biograf\u00eda de San Vicente el vocablo \u00abconversi\u00f3n\u00bb. Con la imagen de las perlas que nacen en conchas mal pulidas y que destellan no menos su vivo candor aun entre el fango, Abelly opta por un concepto est\u00e1tico de la santidad: \u00e9sta no necesita de conversiones. San Vicente manifest\u00f3 en embri\u00f3n el temple del santo desde el comienzo de su vida.<\/p>\n<p>En 1909, Brenier de Montmorand \u00a0anticipaba algunas observaciones particularmente penetrantes. Seg\u00fan \u00e9l, San Vicente era, en los comienzos, un hombre de peque\u00f1a periferia, de horizontes restringidos y de ambiciones limitadas.<\/p>\n<p>Bremond, apoyado en estas intuiciones, hablaba especialmente de \u00abconversi\u00f3n\u00bb. Hasta 1610, San Vicente era un sacerdote muy ordinario. Ten\u00eda ya una fe viva y una piedad conveniente, pero na da m\u00e1s. Entre 1610 y 1620 San Vicente atraves\u00f3 aquella crisis tan decisiva que devolvi\u00f3 e los pobres a un hombre profundamente cambiado y todo para ellos.<\/p>\n<p>En 1927 comenz\u00f3 la disputa sobre el cautiverio de San Vicente: \u00e9sta modific\u00f3 la imagen de une evoluci\u00f3n coherente. Nadie dudaba de la autenticidad de las dos cartas que relataban dicho cautiverio. Mas ahora, a la cuesti\u00f3n de los limitados horizontes del joven Vicente, se a\u00f1ad\u00eda otra mucho m\u00e1s grave: la de la fiabilidad de dichas cartas. \u00bfEran veraces?<\/p>\n<p>Antoine Redier habl\u00f3 sin muchas reticencias de los dudosos comienzos del santo. Sacerdote a los diecinueve a\u00f1os, Vicente hab\u00eda querido ascender a toda costa. Era entonces un muchacho apurado, sin muchos escr\u00fapulos en materia de dinero, a quien no dol\u00eda gran cosa vender un caballo alquilado ni urg\u00eda poner fin al esc\u00e1ndalo de sus deudas. La acusaci\u00f3n de robo que recay\u00f3 sobre \u00e9l demuestra que, si se osaba sospechar de \u00e9l, era que no deb\u00eda de haber dado todav\u00eda pruebas de gran virtud.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Redier es agudo. Si no tuvo m\u00e1s suerte ni se le cit\u00f3 m\u00e1s es por raz\u00f3n del m\u00e9todo hist\u00f3rico poco refinado que emplea. Despu\u00e9s de \u00e9l, tom\u00f3 cuerpo un doble debate:<\/p>\n<ul>\n<li>En torno a la veracidad de las cartas que relatan el cautiverio.<\/li>\n<li>En torno a la conversi\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Ambos debates est\u00e1n conectados entre s\u00ed, pues las dudas sobre la veracidad de las cartas nos ocultan la juventud del santo como tras un velo. Y esos debates han inducido tambi\u00e9n a revisar los datos que se tienen sobre los primeros a\u00f1os del santo y a determinar de nuevo las fases y el mecanismo de su elevaci\u00f3n a la santidad.<\/p>\n<p>Se pueden aislar los siguientes problemas:<\/p>\n<ul>\n<li>Estado de las fuentes que poseemos.<\/li>\n<li>Calidad moral de San Vicente antes de la conversi\u00f3n.<\/li>\n<li>Circunstancias de esa conversi\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>FUENTES QUE NOS INFORMAN SOBRE LA JUVENTUD DE SAN VICENTE<\/p>\n<p>Hasta 1596 s\u00f3lo tenemos escasos testimonios sobre la infancia y adolescencia de Vicente. Abelly incurri\u00f3 en la ingenuidad de fundarse en un informe del can\u00f3nigo de Saint-Martin en el que Coste ha se\u00f1alado numerosas inexactitudes: los or\u00edgenes del santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Buglose, la data de la ordenaci\u00f3n, la vacante de la sede de Dax. Si Saint-Martin ten\u00eda poco sentido cr\u00edtico, las noticias recogidas al cabo de tantos a\u00f1os, cuando la fama de santidad se hab\u00eda superpuesto a la imagen borrosa que la gente pod\u00eda a\u00fan conservar del joven Vicente, tienen menos fundamento.<\/p>\n<p>Sobre el per\u00edodo sucesivo no estamos mejor informados. Subsisten las dos cartas a Comet: 24 de julio de 1607 y 28 de febrero de 1608, SV I 1-17. Subsiste asimismo la carta a su madre: 17 de febrero de 1610, \u00edb., 18 s. Las tres han de tomarse con gran cautela, y, si no otra cosa, revelan una condici\u00f3n moral muy otra que la id\u00edlica de los primeros bi\u00f3grafos.<\/p>\n<p>FISONOMIA MORAL DE SAN VICENTE ANTES DE LA CONVERSION<\/p>\n<p>Seg\u00fan Coste, entre 1605-1608, San Vicente era ya un sacerdote en busca de almas que devolver a Dios. Hab\u00eda convertido a un pastor hugonote y presenciado una abjuraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una lectura cr\u00edtica de las fuentes no prueba que San Vicente haya querido enmascarar un pecado de adolescente sin medios, inquieto y agitado, como lo eran muchos j\u00f3venes sacerdotes en aquel turbulento siglo (as\u00ed Grandchamp, cit. MV I 59). Aun as\u00ed, las perplejidades frente a la fisonom\u00eda espiritual de San Vicente est\u00e1n plenamente fundadas.<\/p>\n<p>De la carta del 24 de julio de 1607 resulta que San Vicente necesita dinero. Ha contra\u00eddo muchas deudas que no le ha sugerido ciertamente la voluntad de Dios, sino la temeridad (\u00bfaspiraba a un obispado?). El relato del cautiverio se abre con la persecuci\u00f3n de un mal sujeto para recuperar 300 \u00f3 400 escudos que \u00e9ste deb\u00eda a una buena anciana de Toulouse, quien le hab\u00eda de\u00adjado corno heredero. Hab\u00edase en\u00adcaminado a Marsella, aconsejado en ello por mis mejores amigos y porque necesitaba el dinero pa\u00adra satisfacer las deudas que ha\u00adb\u00eda contra\u00eddo y costear los gran\u00addes gastos que preve\u00eda en la pro\u00adsecuci\u00f3n de aquel asunto que mi temeridad me impide mencionar. Hab\u00eda vendido un caballo alqui\u00adlado en Toulouse, y que estaba se\u00adguro de que amortizar\u00eda a mi re\u00adgreso. Encontr\u00f3 a su hombre, h\u00edzolo prender y ambos se avinie\u00adron en 300 escudos que me pag\u00f3 contento (y no al contado, como corrige Coste). Despu\u00e9s del par\u00e9ntesis tunecino y de la conversi\u00f3n del renegado, hab\u00eda ido a Roma con el vicedelegado. San Vicente no ha cambiado mu\u00adcho si sigue a Montorio atra\u00eddo por alg\u00fan ping\u00fce beneficio. En\u00adtre tanto se hab\u00eda recuperado financieramente; mas en vez de pagar a los acreedores, retiene el dinero adeudado para evitar ca\u00adsos imprevistos; para s\u00ed mismo, en otras palabras. Conclu\u00eda espe\u00adrando que todo este esc\u00e1ndalo termine bien.<\/p>\n<p>En febrero escribe a su madre expresando una vez m\u00e1s la esperanza de tener una nueva ocasi\u00f3n de adelantamiento&#8230;, que los desastres le han arrebatado. Y a\u00f1ad\u00eda entonces: Mucho espero de la gracia de Dios que bendiga mi fatiga y me d\u00e9 pronto el medio de retirarme honrosamente y pasar con vos el resto de mis d\u00edas.<\/p>\n<p>Luego anima a su hermano para que d\u00e9 estudios eclesi\u00e1sticos a alg\u00fan sobrino suyo. Cierto es \u2014concede\u2014 que el ejemplo de mis infortunios y el poco provecho de que he sido para nuestra casa le quitar\u00e1n la voluntad de hacerlo; pero piense que la actual desgracia presupone dicha en el porvenir.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, hasta 1610 San Vicente era:<\/p>\n<ul>\n<li>Ambicioso: Sus miras se reduc\u00edan a las de aquel proverbio espa\u00f1ol que cita El Quijote: \u00abO iglesia, o mar, o casa real\u00bb.<\/li>\n<li>La ordenaci\u00f3n sacerdotal no hab\u00eda marcado el comienzo de una vida ofrecida en sacrificio por las almas; para \u00e9l, el sacerdocio era una rampa de lanzamiento merced a la cual se promover\u00eda humanamente a s\u00ed mismo y a sus parientes.<\/li>\n<li>No acusa muchos escr\u00fapulos en materia de justicia.<\/li>\n<li>Su vida no estaba del todo exenta de manchas, o al menos no estaba por encima de toda sospecha, como lo demuestra la inculpaci\u00f3n de robo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>CIRCUNSTANCIAS DE LA CONVERSION<\/p>\n<p>\u00abHay una primera conversi\u00f3n, del paganismo a la fe, y una segunda, de la fe a la gnosis\u00bb. \u00bfFue la de San Vicente una primera o una segunda conversi\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 factores la determinaron? \u00bfCu\u00e1ndo tuvo lugar? Los autores responden diversamente:<\/p>\n<ul>\n<li>Bremond: La conversi\u00f3n comienza en 1610 y concluye en 1620; no indica hechos ni mecanismos particulares.<\/li>\n<li>Redier data la conversi\u00f3n en 1610-1611, cuando est\u00e1 adscrito a la corte de la reina Margot. Frente a la vanidad de un ambiente vac\u00edo y en descomposici\u00f3n, Vicente es tocado del desprecio del mundo. En sustancia, la conversi\u00f3n del santo m\u00e1s bien se asemeja a la de un Jacopone o la de un Francisco de Borja.<\/li>\n<li>Defrennes es menos perentorio y m\u00e1s gradual. San Vicente era un joven de pie-dad sincera y sensible, pero ambicioso. Se acepta como verdadera la aventura tunecina del santo; en cambio, no se se\u00f1alan fases en su evoluci\u00f3n. El autor valora m\u00e1s bien la prueba contra la fe, que pone entre 1613 y 1616-17.<\/li>\n<li>Debognie: La acusaci\u00f3n de robo ser\u00e1 el gozne sobre el que vira la vida de Vicente. El episodio se data en 1609-10. Vicente obtiene una victoria sobre s\u00ed mismo: eso ocasiona la conversi\u00f3n, que se asemejar\u00eda a la de San Juan Gualberto.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Cada uno de estas hip\u00f3tesis tiene su l\u00f3gica, pero, a excepci\u00f3n de Defrennes, todos cometen el error de aislar un \u00fanico elemento y atribuir a \u00e9ste un significado que las fuentes no arrojan. La conversi\u00f3n constituye siempre una larga historia, y supone una gradual recomposici\u00f3n del mundo interior de una persona. Hay a veces un hecho que constituye una cumbre, una seguridad, un derrumbamiento de seguridades o bien una conquista que sobreviene de improviso.<\/p>\n<p>Louis Lallemant (t 1635) describe as\u00ed el fen\u00f3meno de la conversi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abOprimidos por nuestro amor propio, cegados por nuestra ignorancia, detenidos por falsos miedos, no osamos dar el paso; y por miedo a ser desgraciados, seguimos siendo desgraciados en lugar de darnos plenamente a Dios, que quiere poseernos y liberarnos de nuestras miserias. No hay m\u00e1s remedio que renunciar de una vez a todos nuestros intereses y a todas nuestras satisfacciones, a todos nuestros proyectos y a todas nuestras ansias, y abandonarnos sin reservas en sus manos\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que imped\u00eda a Vicente dar el paso era el ideal alimenticio, caracter\u00edstico del sacerdote. Al no haber tenido descarr\u00edos particu\u00adlarmente graves, que probable\u00admente su humildad habr\u00eda se\u00f1a\u00adlado, no hab\u00eda pasado por un tra\u00adbajo interior particularmente la\u00adcerante. Era un sacerdote de la tradici\u00f3n pretridentina, para el que el sacerdocio era beneficio y no oficio, preocupaci\u00f3n por los propios intereses y no por las al\u00admas. La adhesi\u00f3n a valores cadu\u00adcos era un pesado lastre del que no acertaba a liberarse, pues cons\u00adtitu\u00eda el ideal de los sacerdotes de su tiempo.<\/p>\n<p>En la conversi\u00f3n se advierte un movimiento bipolar:<\/p>\n<ul>\n<li>El encuentro con el Dios vi\u00advo, que pone en crisis la vi\u00adda precedente.<\/li>\n<li>La restauraci\u00f3n de la uni\u00addad interior, revaloriz\u00e1ndolo todo a la luz de Cristo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Hasta ahora, San Vicente se hab\u00eda propuesto el sacerdocio co\u00admo ideal en s\u00ed mismo, pero no se hab\u00eda encontrado con Cristo. Viv\u00eda, pues, en la dispersi\u00f3n. No sabemos si hubo un momento que constituyese una cumbre. De to\u00addas suertes, San Vicente <em>dio el paso <\/em>cuando hizo el descubrimien\u00adto central de su vida: la grande\u00adza del sacerdocio.<\/p>\n<p>San Vicente era un tipo dema\u00adsiado positivo y seguro de s\u00ed co\u00admo para poder ser arrollado por una irrupci\u00f3n imprevista de la gracia. La desgracia, o la provi\u00addencia, hab\u00edan arruinado sus de\u00admasiado humanos proyectos, pe\u00adro la llegada a Par\u00eds hab\u00eda reavi\u00advado muchas esperanzas: atracaba por fin en la orilla del mundo beneficial.<\/p>\n<p>Un hecho tuvo que impresionar a San Vicente de modo particular: aquel mundo, por el que tanto hab\u00eda suspirado, hab\u00eda entrado en crisis en sus mejores elementos.<\/p>\n<p>Un antiguo bi\u00f3grafo de Adrien Bourdoise, Courtin, refiere, con data de 1611, una an\u00e9cdota significativa: Al fin de un retiro, reuni\u00e9ronse B\u00e9rulle, Bourdoise y San Vicente. Todos tres se preguntaron por los medios m\u00e1s apropiados para reformar la iglesia de Francia. El primero opt\u00f3 por un valeroso anuncio de la grandeza de Jes\u00fas a cargo de una comunidad sacerdotal; San Vicente, por su parte, puso en primer plano la necesidad de que una congregaci\u00f3n misionera evangelizase los campos; por \u00faltimo, Bourdoise propuso la restauraci\u00f3n de la vida com\u00fan del clero.<\/p>\n<p>La an\u00e9cdota es todo menos segura, y est\u00e1 evidentemente influida por recuerdos y hechos superpuestos. Sin embargo tiene importancia, porque capta el sentido del giro que se produce en el ambiente parisino de aquellos a\u00f1os.<\/p>\n<p>De hecho, no fue s\u00f3lo un individuo quien descubri\u00f3 una relaci\u00f3n particular con Dios, sino que I fue todo un ambiente, un ambiente de elite, si queremos, pero que se abri\u00f3 de improviso como una flor a una luz deslumbradora.<\/p>\n<p>En 1602, Pierre de B\u00e9rulle (1575-1629) hab\u00eda comprendido, en el curso de los ejercicios de Verd\u00fan, que no era llamado a la vida religiosa, sino a la perfecci\u00f3n del solo sacerdocio. Confortado por Francisco de Sales, confirmado por la experiencia interior de 1607, B\u00e9rulle hab\u00eda abandonado la l\u00ednea de los proyectos y hab\u00eda descendido al nivel de las realizaciones concretas. Era en 1611. Otro de los oyentes de la predicaci\u00f3n parisina de Francisco de Sales hab\u00eda sido Adrien Bourdoise (1584-1655), quien en una carta al obispo de Ginebra hab\u00eda manifestado el prop\u00f3sito de trabajar por el clero. Ya antes de ser sacerdote hab\u00eda reunido en torno a s\u00ed a un grupo de cl\u00e9rigos que deseaban vivir seg\u00fan las disposiciones del Concilio de Trento. Ordenado sacerdote en 1613, se consagr\u00f3 enteramente al clero. Por una experiencia semejante a la de B\u00e9rulle hab\u00eda pasado Andr\u00e9 Duval (1564-1638), maestro de B\u00e9rulle, consejero de San Vicente y admirador de madame Acarie. Entre 1608 y 1609 se data la conversaci\u00f3n de Ang\u00e9lica Arnauld (1591\u00ac1661), que influy\u00f3 no poco en el ambiente parisino, sacudido ya por la introducci\u00f3n del Carmelo (1604).<\/p>\n<p>Este movimiento ten\u00eda la aceleraci\u00f3n de una revoluci\u00f3n, el atractivo de una ideolog\u00eda prohibida, la frescura de un hallazgo imprevisto. San Vicente, que hab\u00eda per-seguido un ideal de sacerdocio, tal vez determinado por el encuentro con B\u00e9rulle o quiz\u00e1 al impactar con el ambiente de Clichy, descubri\u00f3 que este ideal llevaba a un callej\u00f3n sin salida. Como escribi\u00f3 Redier, no fue s\u00fabitamente santo. Entre 1610 y 1617 hubo a\u00fan bastantes pruebas: la acusaci\u00f3n de robo, la tentaci\u00f3n contra la fe y, todav\u00eda en 1622, el deseo de ayudar a sus parientes. Pero entre tanto, le vemos como sacerdote y s\u00f3lo como sacerdote junto a los Gondi, en Clichy, en Folle-ville, en Ch\u00e1tillon. En 1616 predica la necesidad de la confesi\u00f3n general. En 1617 se datan los dos episodios de Gannes-Folleville y de Ch\u00e1tillon, donde pas\u00f3 por la experiencia de la pobreza espiritual y de la material. Comprendi\u00f3 entonces que el sacerdocio le llamaba a evangelizar y a humanizar. Ese a\u00f1o contiene en germen todas sus obras. Era el primer d\u00eda de la creaci\u00f3n, como en la conversi\u00f3n de Bulgakov o el beso de Vilaine.<\/p>\n<p>Ahora hab\u00eda dado el paso. Largo tiempo se hab\u00eda rehusado a Cristo y hab\u00eda sido in\u00fatil a s\u00ed mismo, a sus parientes y al mundo.<\/p>\n<p>Con la nueva experiencia de un sacerdocio reencontrado, hab\u00eda rehecho el sentido del amor de Dios y del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>El amonest\u00f3 a un mundo tentado de verticalismo: \u00bfC\u00f3mo puedo yo decir que amo a Dios si mi pr\u00f3jimo no le ama? A una civilizaci\u00f3n que parece olvidar a Dios como fuente de la apertura a los dem\u00e1s, propone \u00e9l su experiencia, su descubrimiento, su trabajosa conversi\u00f3n: tentado estuvo a rehuir la clase pobre; pero Dios, que le estaba acechando, le devolv\u00eda a los pobres cuando ten\u00eda m\u00e1s o menos treinta a\u00f1os. Y desde entonces, toda la vida de Vicente fue una b\u00fasqueda del tiempo perdido.<\/p>\n<p>L. MEZZADRI<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hasta principios del siglo XX, la tradici\u00f3n hagiogr\u00e1fica vicenciana excluy\u00f3 siempre con cuidado de la biograf\u00eda de San Vicente el vocablo \u00abconversi\u00f3n\u00bb. 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Diez tesis para una teolog\u00eda vicenciana de la liberaci\u00f3n Tesis 1\u00aa: La base personal: la opci\u00f3n (preferencial) por los pobres La dedicaci\u00f3n a la liberaci\u00f3n de los pobres exige una conversi\u00f3n: de la preocupaci\u00f3n por el bienestar personal, incluso de la preocupaci\u00f3n por la salvaci\u00f3n propia, a la preocupaci\u00f3n\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":387851,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-amigo-de-los-pobres-anos-de-conversion-1610-1612\/","url_meta":{"origin":402279,"position":4},"title":"San Vicente: Amigo de los pobres: a\u00f1os de conversi\u00f3n (1610-1612)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"11\/10\/2016","format":false,"excerpt":"Vicente de Pa\u00fal en Par\u00eds Vicente regresa de Roma. 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El trae un mensaje para el Rey\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":131340,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-vicente-evolucion-de-un-santo-i\/","url_meta":{"origin":402279,"position":5},"title":"El se\u00f1or Vicente, evoluci\u00f3n de un santo (I)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"18\/09\/2014","format":false,"excerpt":"1. INTRODUCCI\u00d3N 1-Bibliograf\u00eda; Abelly, etc \u2013 2. Publicaciones e Pierre Coste.- 3.La evoluci\u00f3n del alma de San Vicente es un problema psicol\u00f3gico.- 4. El tiempo de San Vicente de Pa\u00fal.- 5. Pol\u00edtica: historia pasada.- 6. La Fronda.- 7. Civilizaci\u00f3n; miseria durante la Fronda.- 8- Reino y nobleza.- 9. 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