{"id":402200,"date":"2019-03-23T08:28:05","date_gmt":"2019-03-23T07:28:05","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=402200"},"modified":"2019-03-16T17:29:25","modified_gmt":"2019-03-16T16:29:25","slug":"san-vicente-collet-4","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-collet-4\/","title":{"rendered":"San Vicente (Collet) 4"},"content":{"rendered":"<p><em>Libro Primero<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong>Sumario <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><em>&#8211; Estado de Francia a finales del siglo diecis\u00e9is. Ignorancia y corrupci\u00f3n del Clero.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Nacimiento de S. Vicente de Pa\u00fal, su educaci\u00f3n, sus estudios y sus progresos.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Recibe la tonsura y las \u00f3rdenes menores. Va a Toulouse y toma el grado de Bachiller;<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Explica al Maestro de las Sentencias: notas sobre esto.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Injusticia de un Escritor. El santo recibe las \u00d3rdenes sagradas.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Le hacen esclavo, vendido a tres Amos. El \u00faltimo es un Renegado; Vicente le convierte, se embarca con \u00e9l y regresa a Europa; va a Roma; sus ocupaciones en esta Ciudad .<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Un Ministro del Rey le encarga de un asunto importante. Regresa a Francia.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Sus relaciones con el sr. de B\u00e9rulle. Calumnia atroz contra S. Vicente.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Su inocencia es reconocida. Le presentan a la Reina Margarita.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Entra en casa de esta Princesa en calidad de Capell\u00e1n. <\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Su caridad para con un Doctor fatigado con una enorme tentaci\u00f3n. Se retira a casa del sr\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 de B\u00e9rulle. Le encargan de la Parroquia de Clichy. Su trabajo en esta Parroquia.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Sale de ella para entrar en la Casa de Gondi. Su conducta en esta Casa.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Impide que el sr. de Gondi se bata en duelo. Estima universal que hacen de \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Confesi\u00f3n de un campesino de Gannes, y sus consecuencias.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Primera Misi\u00f3n en Folleville. Vicente sale de la Casa de Gondi.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Es provisto de la Parroquia de Chatillon. Aflicci\u00f3n de la Casa de Gondi.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Carta del general de las Galeras, sentimientos de su esposa. Se esfuerza en llamar a\u00a0 Vicente a su casa. \u00c9l se niega. Sus trabajos en Chatillon. Reforma su Clero.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Sus otros \u00e9xitos en esta Ciudad. Cambio de dos mujeres de nobleza.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Conversi\u00f3n resonante del Conde de Rougemont. Virtudes de este Se\u00f1or.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Su desprendimiento de las criaturas. Su santa Muerte.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Conversi\u00f3n de varios Herejes: abjuraci\u00f3n de los Se\u00f1ores Beynier y Garron. <\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Ocasi\u00f3n y establecimiento de la Cofrad\u00eda de la Caridad. Reglamento de esta cofrad\u00eda.. se extiende por la mayor parte de las Provincias del Reino.<\/em><\/p>\n<p><em><u>\u00a0<\/u><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Francia se hallaba en un estado deplorable, cuando vio nacer al Santo cuya Historia emprendo. Este Reino que hab\u00eda animado por tanto tiempo la envidia de sus vecinos, estaba bajo Enrique III, muy preparado a darle compasi\u00f3n, si hubieran sido susceptible de ella: desolado por la facci\u00f3n de los Grandes, devastado por seis o siete Ej\u00e9rcitos diferentes, entregado a indignos Favoritos, parec\u00eda estar en v\u00edsperas de una ruina total. Si la herej\u00eda, fuente funesta de la mayor parte de de estos espantosos des\u00f3rdenes, ped\u00eda alguna vez la paz,\u00a0 [Meceray. Daniel. i. 9. in 4.] la ped\u00eda con las armas en la mano; ella misma regulaba las condiciones y ella se gloriaba de adular a toda Europa, que era por amor y por respeto hacia su Soberano, la raz\u00f3n de darle la Ley, y prescribirle reglas de conducta. Hubiera sido preciso, para equivocarse en ello, conocer muy poco el genio de los Novadores. En el momento mismo que entablaban negociaciones, libraban combates, formaban asedios, tomaban lugares, y asolaban sucesivamente la Capital y las Provincias. En pocos a\u00f1os el Reino no fue m\u00e1s que un teatro de horrores. La Ley del m\u00e1s fuerte fue la \u00fanica observada; o m\u00e1s bien, no se conoci\u00f3 casi otra que la de la violencia, del libertinaje y de la impiedad. Los templos eran derribados de arriba abajo, los altares abatidos, las cosas santas profanadas, los Pastores o masacrados o reducidos a abandonar su reba\u00f1o para buscar un asilo en las plazas fortificadas. [En 1577. Daniel, p.63] La Liga formada contra los Edictos de pacificaci\u00f3n, lejos de poner remedio al mal, s\u00f3lo sirvi\u00f3 para aumentarlo. Arm\u00f3 a los padres contra los hijos; inund\u00f3 con la sangre de los ciudadanos las ciudades y los campos; acab\u00f3 por agotar a un Pueblo al que la profusi\u00f3n del Pr\u00edncipe y los furores de la herej\u00eda hab\u00edan ya reducido al extremo y, para colmo de males, se atrevi\u00f3 a concebir y ejecutar el atentado execrable que hizo perecer al propio Soberano [2 de agosto de 1589].<\/p>\n<p>Como la estrecha relaci\u00f3n que existe entre el Sacerdocio y el Imperio hace que los golpes que caen sobre uno un pueden ser sino funestos para el otro, se puede juzgar del estado en que se encontraban los pueblos respecto de la Religi\u00f3n y de la salvaci\u00f3n., a unos se les predicaba la sedici\u00f3n, en lugar de predicarles el Evangelio; los ostros no ten\u00edan ni iglesias ni Pastores: la mayor parte de los que quedaban eran tan corruptos o de tan escasas luces que no pod\u00edan sino hacer caer en la fosa a los que caminaban por sus pasos. Es verdad que los grandes movimientos del Estado apaciguados ya en el reinado de Enrique el Grande, los Obispos apoyados en su autoridad tomaron las medidas m\u00e1s propias para detener el mal y devolver a la Iglesia su antiguo esplendor. Se reunieron Concilios Provinciales; se tuvieron S\u00ednodos; se formaron estatutos y reglamentos llenos de sabidur\u00eda y de luz. Pero estos remedios con tanta frecuencia empleados con \u00e9xito, no produjeron entonces m\u00e1s que escasos efectos, ya porque el mal hab\u00eda echado ra\u00edces demasiado profundas, ya porque aquellos a quienes se quer\u00eda sanar predicaban por principios, y que hombres sin pruebas y sin examen de su vocaci\u00f3n pasaban en el espacio de pocos meses, del tumulto y de la licencia de los Colegios, al eminente grado del Sacerdocio; apenas eran capaces de reflexionar en serio sobre la grandeza de su estado, y convencerse de que lo que tan s\u00f3lo es una falta ligera en un Seglar, es algo de gran consideraci\u00f3n en un Eclesi\u00e1stico [Abelly, in 4. p. 3]. As\u00ed a pesar de las tentativas y de los esfuerzos de un gran n\u00famero de Prelados, el Sacerdocio de JC estaba sin honor; los sacerdotes eran despreciables y despreciados; y este Ministerio glorioso, que es la obra maestra del amor y del poder de un Dios, hab\u00eda ca\u00eddo en un descr\u00e9dito tan general que tratar de Sacerdote a un hombre de clase era hacerle un insulto: este nombre tan grande, tan respetable, llevaba consigo una especie de mancha, <em>y no se empleaba casi ya en el mundo, sino para expresar a un ignorante y a un vicioso<\/em>. [Vie du P. de Condren, I.2.c.8. Edic. de 1657].<\/p>\n<p>Pero como el hambre que azota a las Provincias siempre se hace sentir m\u00e1s en los pobres y en los habitantes de los campos, fueron tambi\u00e9n ellos lo que tuvieron m\u00e1s parte en la humillante esterilidad que aflig\u00eda a la Iglesia de Francia en los desgraciados tiempos de que hablamos. Sus necesidades eran extremas, y nadie pensaba en aliviarlas. Las Predicaciones y los Catecismos tan \u00fatiles, cuando se hacen bien, no estaban apenas en uso. Los P\u00e1rrocos de los burgos y de los pueblos, atentos a la paga del diezmo, parec\u00edan en general haberse olvidado de los que les proporcionan el alimento del cuerpo tienen derecho a esperar de ellos el alimento espiritual. La ignorancia de las cosas de la salvaci\u00f3n era tan profunda que un gran n\u00famero de Cristianos [Abelly, ibid. P.4], apenas conoc\u00edan que hab\u00eda un solo Dios. En cuanto a los Misterios de la Sant\u00edsima Trinidad y de la Encarnaci\u00f3n, cuy fe expl\u00edcita es absolutamente necesaria para todos los Fieles, no se les explicaba casi nunca: y no andaban mejor instruidos en lo que se refiere a los Sacramentos ni a las disposiciones con las que se debe acercar a ellos. As\u00ed el Cristianismo no era para la mayor parte de los que hac\u00edan profesi\u00f3n de \u00e9l, nada m\u00e1s que un t\u00edtulo sin realidad. La Fe se apagaba d\u00eda a d\u00eda, y aunque estuviera m\u00e1s iluminada en las Ciudades, que de ordinario encuentran en la multitud y las luces de los Ministros del Evangelio, recursos m\u00e1s abundantes, era tan est\u00e9ril que no se ve\u00edas en ella casi ninguna se\u00f1al de esta caridad tierna y generosa que se da a conocer por las obras. Los deberes de los ricos con relaci\u00f3n a los pobres eran ignorados en la pr\u00e1ctica. La limosna de la viuda del Evangelio ocupaba el lugar de toda limosna en aquellos seglares incluso cuya fortuna era la m\u00e1s c\u00f3moda. [ib\u00eddem]. Si de vez en cuando alguien iba m\u00e1s all\u00e1, su acci\u00f3n pasaba por extraordinaria.<\/p>\n<p>Tal y m\u00e1s dolorosa era la situaci\u00f3n de las cosas, cuando Dios que en su c\u00f3lera trae el recuerdo de sus misericordias, hizo que naciera en un rinc\u00f3n de las Landas de Burdeos un hombre que, a pesar de la bajeza de su condici\u00f3n deb\u00eda un d\u00eda dar a la Iglesia y al Estado, servicios se\u00f1alados, reparar las ruinas del Santuario, poblar la Casa del Se\u00f1or de Ministros fieles, apartar de las dignidades Eclesi\u00e1sticas a aquellos para quienes la ambici\u00f3n y el nacimiento ocupaban el lugar de los m\u00e9ritos; formar santas Academias, donde con un plan m\u00e1s hermoso que el de los guerreros, a los que el celo de la gloria de Dios los consume, aprendieran el dif\u00edcil oficio de salvar a los pueblos salv\u00e1ndose a s\u00ed mismos; establecer una nueva Compa\u00f1\u00eda de hombres celosos e infatigables, que consagrados principalmente al servicio de los pobres y de los miserables, no tuvieran en com\u00fan m\u00e1s que las funciones m\u00e1s duras y m\u00e1s ingratas del Ministerio; inflamar a aquellos dignos Obreros con el fuego del que \u00e9l mismo se sent\u00eda devorado, y ense\u00f1arles a correr con gozo, como lo hicieron a sus \u00f3rdenes, no s\u00f3lo en los extremos del Reino, sino tambi\u00e9n en Irlanda, Escocia, Islas H\u00e9bridas, Italia, Polonia, Berber\u00eda, y hasta bajo la Zona T\u00f3rrida en la Isla de Madagascar,\u00a0 donde la mayor parte de estos hombres Apost\u00f3licos, M\u00e1rtires de la caridad debida a Dios y al pr\u00f3jimo, han acabado su carrera bajo el peso del trabajo y de las perfecciones.<\/p>\n<p>Estas grandes acciones que vamos a detallar en la Historia de Vicente de Pa\u00fal, ser\u00edan m\u00e1s que suficientes para inmortalizar su memoria y hacer precioso su nombre a todos aquellos que sienten alg\u00fan amor por la Iglesia de JC pero no se detuvo ah\u00ed. Si las necesidades espirituales de los pobres fueron el primer objeto de su celo y de su caridad, \u00e9l no descuid\u00f3 sus necesidades temporales: y el Lector Cristiano ver\u00e1 con un placer mezclado de sorpresa y admiraci\u00f3n, la Lorena, la Picard\u00eda, la Champa\u00f1a, o m\u00e1s bien Francia entera, encontrar en los cuidados y actividad de un hombre pobre por estado y por elecci\u00f3n, recursos que no hab\u00edan hallado ni en la abundancia de los ricos, ni en los tesoros de los Reyes. Reconocer\u00e1 el dedo de Dios en los auxilios que un sencillo Sacerdote ha procurado a los hu\u00e9rfanos, a los forzados, a los enfermos, a los ancianos, y a un mundo de pobres de toda edad, sexo, naci\u00f3n y condici\u00f3n, y hasta de toda Religi\u00f3n. Admirar\u00e1 la bendici\u00f3n singular que el padre de familia ha repartido sobre las grandes empresas de un siervo fiel; no s\u00f3lo d\u00e1ndoles durante su vida un \u00e9xito m\u00e1s all\u00e1 de sus esperanzas, sino tambi\u00e9n continu\u00e1ndolas despu\u00e9s de su muerte, bien por intermedio de una Asamblea de Damas ilustres, que se transmiten de edad en edad el esp\u00edritu de misericordia y de compasi\u00f3n que Vicente les ha comunicado o or medio de esta nueva y numerosa Compa\u00f1\u00eda de V\u00edrgenes que ha alumbrado en JC y que prefieren el humilde nombre de siervas de los pobres a todos esos t\u00edtulos gloriosos fomentan la ambici\u00f3n y que adora la vanidad. Pero es hora de entrar en ese detalle tan glorioso para nuestro Santo, tan consolador para la Iglesia y tan capaz de edificar a los que lo lean con la rectitud y sencillez de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Vicente naci\u00f3 el martes despu\u00e9s de Pascua el d\u00eda veinticuatro de abril del a\u00f1o de 1576, en una peque\u00f1a aldea de la Parroquia de Pouy, en la Di\u00f3cesis de Acqs, hacia los Pirineos. Su padre se llamaba Guillaume de Paul y su madre Bertrande de Moras. Su fortuna se hallaba en ese estado medio, que no es una extrema necesidad ni una mediocridad c\u00f3moda. [a\u00f1o 1576, y ss. Nacimiento de S. Vic. de Pa\u00fal y su educaci\u00f3n. Proces. can. 1713. p. I]. Ten\u00edan por todo bien una casa y algunos trozos de tierra que hac\u00edan fructificar con sus manos. La piedad, el candor y la inocencia de las costumbres reemplazaban ante Dios lo que faltaba de la fortuna ante los hombres. Un trabajo asiduo unido a una vida muy frugal ocupaba el lugar de un patrimonio m\u00e1s abundante, y los colocaba en estado de no servir de carga a nadie, y hasta de auxiliar a quienes eran m\u00e1s pobres que ellos mismos.<\/p>\n<p>Dios bendijo su matrimonio y les dio seis hijos, dos ni\u00f1as y cuatro ni\u00f1os. Vicente era el tercero y en una familia en la que se sacaba partido de todo, fue como sus hermanos empleado en los trabajos de la vida campestre. Su ocupaci\u00f3n principal fue la del joven David. Como \u00e9l, fue destinado a cuidar del reba\u00f1o de su padre; y como las cosas m\u00e1s indiferentes se cambian en bien para los elegidos, Vicente, a ejemplo del Rey Profeta, obtuvo de su primera condici\u00f3n dos ventajas, la vigilancia y la humildad. Los cuidados que hab\u00eda tenido de un peque\u00f1o n\u00famero de animales sin raz\u00f3n, le ense\u00f1aron a una edad m\u00e1s avanzada el celo, los miramientos y la ternura de la que deb\u00eda usar para con este otro g\u00e9nero de reba\u00f1o, que el hijo de Dios se hab\u00eda conquistado con su Sangre. La bajeza de este primer estado que \u00e9l no olvid\u00f3 nunca fue el principio y la fuente de esta humildad profunda que ha sido su virtud favorita, y que las distinciones m\u00e1s se\u00f1aladas ni los aplausos m\u00e1s capaces de conmover no alteraron nunca<\/p>\n<p>Una vez que el joven Vicente fue capaz de mostrar sus inclinaciones, dio a entender que la mano de Dios le volv\u00eda hacia el bien. La que se mostr\u00f3 la primera fue un gran amor por los pobres y una extrema facilidad para enternecerse con las miserias del pr\u00f3jimo. Hac\u00eda a los que sufr\u00edan todos los peque\u00f1os servicios que pod\u00eda prestarles. Se hubiera dicho que la misericordia hab\u00eda nacido con \u00e9l. \u00c9l daba muy poco porque no ten\u00eda casi nada: pero lo daba todo, y es mucho. Cuando volv\u00eda del molino con la harina destinada a la subsistencia de la peque\u00f1a familia, si se encontraba con pobres por el camino, abr\u00eda el saco y les daba unos pu\u00f1ados, cuando no ten\u00eda ning\u00fan otro medio de socorrerlos. Su pan, sus ropas incluso ya no eran suyas cuando alg\u00fan desdichado las necesitaba; las repart\u00ed o daba sin deliberar. Se advierte ante todo que, habiendo reunido en una ocasi\u00f3n poco a poco hasta treinta sueldos, suma bien considerable en su caso, sobre todo en un tiempo y en un Pa\u00eds donde el dinero era muy raro, se lo dio todo a un pobre que le pareci\u00f3 m\u00e1s abandonado y m\u00e1s indigente. Una acci\u00f3n tan generosa, a una edad que es por naturaleza tenaz, y en la que se prefiere mucho m\u00e1s recibir que dar, impresion\u00f3 a cuantos la conocieron. No hay duda de que fue nuy agradable a quien recompensa un vaso de agua fr\u00eda dado en su nombre; y se puede creer que la elecci\u00f3n que Dios hizo de \u00e9l despu\u00e9s para aliviar a un n\u00famero casi infinito de necesitados, fue su recompensa.<\/p>\n<p>El buen coraz\u00f3n no fue solamente la cualidad que se vio en Vicente durante sus primeros a\u00f1os. La penetraci\u00f3n y vivacidad de su esp\u00edritu, atravesaron bien pronto las tinieblas de su educaci\u00f3n. Guillermo de Pa\u00fal reconoci\u00f3 que con disposiciones tan favorables su hijo pod\u00eda hacer algo mejor que apacentar los animales. Tom\u00f3 una decisi\u00f3n, y resolvi\u00f3 mandarle a estudiar. La idea del gasto le desanimaba un poco; pero la esperanza de verse un d\u00eda recompensado le tranquiliz\u00f3. Ve\u00eda en su puerta a un hombre de una condici\u00f3n bastante parecida a la suya, que llegado a Sacerdote, y luego a Prior, hab\u00eda mejorado a sus hermanos con las rentas de su Beneficio. Crey\u00f3 buena y sencillamente que su hijo tendr\u00eda la misma conducta, y no dud\u00f3 un momento que aquel joven ya tan celoso para el socorro de los necesitados, no comenzara por su familia. Se equivocaba mucho. Vicente no puso nunca l\u00edmites a su caridad. La historia de su vida es una prueba continua de ello; pero siempre estuvo persuadido de que hay sacrilegio en servirse de los bienes Eclesi\u00e1sticos para alimentar a sus parientes y hacerles salir de un estado en el que Dios los quiere, y fuera del cual no tiene costumbre de santificarlos. Por este principio del que nunca se apart\u00f3, un P\u00e1rroco de su Pa\u00eds llegado a verle mucho tiempo despu\u00e9s en Par\u00eds, y habi\u00e9ndole rogado que hiciera algo por sus parientes, cuya fortuna segu\u00eda siendo mediocre, Vicente le pregunt\u00f3 si eran m\u00e1s pobres que antes y si el trabajo de sus manos no bastaba ya para llegar a subsistir de una manera conforme a su condici\u00f3n. El P\u00e1rroco de acuerdo con que continuaban viviendo como siempre hab\u00edan vivido, nuestro Santo le agradeci\u00f3 por la bondad que ten\u00eda por ellos: y le hizo al mismo tiempo\u00a0 comprende el g\u00e9nero de caridad que le propon\u00eda no pod\u00eda atraer la bendici\u00f3n de Dios ni sobre \u00e9l ni sobre su familia. Le demostr\u00f3 por el ejemplo de aquel Prior mismo del que acabamos de hablar, que se hab\u00eda agotado en enriquecer\u00a0 a sus parientes con los bienes del Santuario, y le cont\u00f3 que aquella gente tras disiparlo todo durante la vida y despu\u00e9s de la muerte de su bienhechor, hab\u00edan ca\u00eddo en un estado m\u00e1s lastimoso que aquel del cual se hab\u00eda esforzado en sacarlos. Y siempre ser\u00e1 as\u00ed, a\u00f1adi\u00f3, porque el trabajo de los que quieren construir la casa, resulta in\u00fatil cuando Dios no la construye con ellos. As\u00ed el objeto que el padre de Vicente ten\u00eda ante sus ojos, cuando destin\u00f3 a su hijo a los estudios, fue precisamente aquel del que este santo hombre estuvo siempre m\u00e1s alejado. Tan cierto es que Dios se sirve de todo para llegar a su fin, y que sus pensamientos son, como nos lo dice \u00e9l mismo, muy diferentes de los de los hombres.<\/p>\n<p>El joven Vicente de Pa\u00fal ten\u00eda doce a\u00f1os cuando su padre se resolvi\u00f3 a mandarle a estudiar. Le pusieron de pensi\u00f3n en los PP. Franciscanos de Acqs, que se hab\u00edan encargado de la educaci\u00f3n de un n\u00famero de j\u00f3venes, a quienes formaban en la ciencia y en la piedad. Sus maestros se sorprendieron tanto del ardor con que devor\u00f3 las primeras dificultades de la gram\u00e1tica, como del \u00e9xito que Dios concedi\u00f3 a su trabajo. Pero admiraron todav\u00eda m\u00e1s su piedad, su prudencia, la pureza de sus costumbres. Le propon\u00edan como modelo a todos sus condisc\u00edpulos, y en todas las ocasiones hablaban de \u00e9l con esa complacencia tan natural en los maestros cuando ven fructificar las penas que se toman para ve avanzar a sus alumnos. En cuatro a\u00f1os el santo joven se hizo capaz de instruir a los otros. El sr de Comet, c\u00e9lebre Abogado de la ciudad de Acqs, y juez de Pouy, qued\u00f3 tan impresionado por el informe ventajoso que el Guardi\u00e1n de los Franciscanos le dio que le rog\u00f3 fuera a su casa para ser Preceptor de sus dos hijos. Vicente no se perdi\u00f3 la ocasi\u00f3n de aceptar este peque\u00f1o puesto. Entraba en una casa de piedad, aliviaba a sus padres, no cost\u00e1ndoles ya nada, y pod\u00eda as\u00ed continuar sus estudios en Acqs. All\u00ed los continu\u00f3 en efecto durante cinco a\u00f1os. Su modestia, su prudencia, su madurez muy por encima de su edad, hicieron pensar a los se hallaban m\u00e1s al alcance de examinar su conducta, que una l\u00e1mpara cuya luz estaba ya tan viva no deb\u00eda permanecer por m\u00e1s tiempo oculta debajo del celem\u00edn y que podr\u00eda muy \u00fatilmente servir en la Casa del Se\u00f1or hombre. Se decidi\u00f3 pues a Vicente a consagrarse m\u00e1s particularmente a Dios, abrazando estado Eclesi\u00e1stico. \u00c9l consinti\u00f3 al fin, y recibi\u00f3 el 20 de diciembre de 1596 la Tonsura y las \u00d3rdenes menores, de manos del sr Obispo de Tarbes, en la iglesia Colegial de Bidache, en la di\u00f3cesis de Acqs, teniendo la edad de casi veinti\u00fan a\u00f1os.<\/p>\n<p>El compromiso que hizo entonces con Dios, oblig\u00e1ndose a considerarle en adelante como su \u00fanica herencia, no fue en \u00e9l, como en tantos otros, una vana ceremonia donde las expresiones de la boca son desmentidas por el leguaje del coraz\u00f3n. No consider\u00f3 el progreso alcanzado hasta entonces en la ciencia y en la virtud m\u00e1s que como un ensayo de los que deb\u00eda hacer en el futuro. Para lograrlo, comenz\u00f3 por salir de su Pa\u00eds, y con el consentimiento de su padre, que realiz\u00f3 un segundo esfuerzo para secundar las intenciones de un hijo que le era tan querido, se fue a Toulouse, para hacer all\u00ed su carrera de Teolog\u00eda. No podemos decidir si el viaje que hizo a Arag\u00f3n precedi\u00f3 al comienzo de sus estudios en Toulouse. Lo que es seguro es que estudi\u00f3 por alg\u00fan tiempo en Zaragoza; pero no permaneci\u00f3 all\u00ed por mucho tiempo. La divisi\u00f3n que exist\u00eda entre los Profesores de esta famosa Universidad en el asunto de la ciencia media y los decretos predeterminantes, despu\u00e9s de dividir las mentes, agriaba los corazones, como sucede con tanta frecuencia. Vicente que sent\u00eda un horror hacia esta clase de disputas, en las que la caridad pierde mucho m\u00e1s de lo gana la verdad, se volvi\u00f3 a Francia y comenz\u00f3 o continu\u00f3 sus estudios Teol\u00f3gicos en Toulouse. No descuid\u00f3 nada para lograrlo, pero si tuvo grandes \u00e9xitos, hemos de confesar que no fue sin gran trabajo. Como no era rico, se vio obligado, en lugar de descansar un poco durante las vacaciones, a retirarse a la Ciudad de Buset, y a encargarse all\u00ed a la educaci\u00f3n de un gran n\u00famero de ni\u00f1os de clase. Los padres se los confiaban de buena gana a un hombre cuta virtud y capacidad eran reconocidas p\u00fablicamente. Se los enviaban hasta de Toulouse; y la nueva pensi\u00f3n fue tan floreciente que en poco tiempo estaba compuesta de todo\u00a0 lo mejor y m\u00e1s distinguido de la Provincia. Vicente tuvo entre otros como alumnos a dos resobrinos de aquel famoso Jean de la Valette, Gran Maestre de la Orden de S. Juan de Jerusal\u00e9n, que unos 40 a\u00f1os antes se hab\u00eda convertido en el terror del Imperio Otomano, y quien hab\u00eda llegado a la cumbre de su gloria defendiendo con quince mil hombres la Isla y la ciudad de Malta contra un ej\u00e9rcito de ciento cincuenta mil combatientes. El Duque de Epernon pariente pr\u00f3ximo de estos dos j\u00f3venes Se\u00f1ores, vio algo tan sabio y tan grande en el modo como Vicente los hab\u00eda educado que concibi\u00f3 hacia \u00e9l una estima muy particular. Eso no fue todo, como era todo-poderoso en la Corte, quiso algunos a\u00f1os despu\u00e9s procurar un Obispado al S. Sacerdote, cuya reputaci\u00f3n aumentaba cada d\u00eda. Es lo que el sr de S. Martin, Can\u00f3nigo de la Iglesia de Acqs, antiguo e \u00edntimo amigo de Vicente, y quien le ha sobrevivido, ha declarado despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>Vicente no perd\u00eda de vista su principal intenci\u00f3n; quer\u00eda, a toda costa, terminar su carrera, y hacer un estudio s\u00f3lido de Teolog\u00eda. Con esta intenci\u00f3n regreso a Toulouse con sus Pensionistas. Maestro y disc\u00edpulo a la vez, no deb\u00eda de disponer de tiempo para s\u00ed despu\u00e9s del que empleaba en la educaci\u00f3n de sus alumnos. Pero se encuentra siempre, cuando se quiere en serio. Vicente se acostaba tarde, se levantaba temprano, no conoc\u00eda ni la ociosidad ni las diversiones que la indolencia tiene como un alivio necesario: con esta sabia disposici\u00f3n hizo cara a todo, e instruy\u00f3 a los dem\u00e1s, sin cesar de instruirse a s\u00ed mismo. Hizo siete a\u00f1os de Teolog\u00eda despu\u00e9s de los cuales siendo recibido Bachiller, tuvo poco tiempo despu\u00e9s el poder de explicarlo y explic\u00f3 en efecto el segundo Libro del Maestro de las Sentencias. Es tal vez por esta raz\u00f3n por la que los Se\u00f1ores de Santa Marta en el Cat\u00e1logo de los Abates de S. Leonard de Chaume le otorgaron la calidad de Doctor en Teolog\u00eda. Al menos no hemos podido recobrar hasta ahora los Certificados de Doctor.<\/p>\n<p>Como los que no est\u00e1n al tanto de la antigua pr\u00e1ctica de las Universidades podr\u00edan sorprenderse por que atribuimos a un simple Bachiller una funci\u00f3n que est\u00e1 hoy reservada a los Doctores, es justo hacerles ver que el modo de ense\u00f1ar las escrituras y la Teolog\u00eda ha sido hasta los comienzos del \u00faltimo siglo muy diferente del que practica en nuestros d\u00edas. Se otorgaba el t\u00edtulo de Doctor solamente a los que hab\u00edan explicado o las santas Escrituras o al maestro de las Sentencias. Eran Bachilleres de una capacidad reconocida los que estaban encargados de lo uno y de lo otro. Los primeros se llamaban <em>Baccalarii Biblici, <\/em>y los segundos, <em>Baccalarii Sententiarii. <\/em>En los primeros tiempos no se dictaban Cuadernos y se pronunciaban las Explicaciones, despu\u00e9s de aprenderlas de memoria. Este m\u00e9todo cambi\u00f3 al menos en Par\u00eds hacia mediados del siglo quince y sobre las representaciones del cardenal de Estouteville, se permiti\u00f3 a los Bachilleres tener un Cuaderno delante cuando explicaban. Como los escolares no escrib\u00edan entonces m\u00e1s que lo que pod\u00edan atrapar, lo que se llamaba <em>Reportata, <\/em>o <em>Reportationes, <\/em>se pens\u00f3 en adelante que era m\u00e1s conveniente dictar y explicar. Los dictados se llamaban <em>Postilla, <\/em>porque iban a continuaci\u00f3n de un Texto o de la Escritura, o del Libro de las Sentencias, y se daban lo mismo que las Explicaciones por Bachilleres. Hace m\u00e1s de un siglo que este m\u00e9todo no est\u00e1 ya en uso entre nosotros; por lo com\u00fan hoy ya no hay m\u00e1s que Doctores que ense\u00f1en en las Universidades.<\/p>\n<p>A esta digresi\u00f3n que nos ha parecido conveniente, uniremos una reflexi\u00f3n que sigue naturalmente del hecho que acabamos de referir y que ser\u00e1 confirmada por un gran n\u00famero de otras que nosotros expondremos a continuaci\u00f3n: es pues muy falso que Vicente de Pa\u00fal sea un hombre sin estudio, sin ciencia y sin capacidad, como lo ha publicado un Escritor, que casi hasta su muerte ha desgarrado por igual no s\u00f3lo la majestad del Trono y la dignidad de la Tiara. Este juicio injusto no sorprender\u00e1 a los que conocen el esp\u00edritu de los partidarios del error. Pretendidos \u00e1rbitros del m\u00e9rito y de los talentos, los distribuyen a su gusto. Si se piensa como ellos, se est\u00e1 siempre seguro de un lugar distinguido, y se llega a veces por un momento o un hombre lleno de luces, o un Santo de primer orden. Si se piensa distinto, no se sirve para nada; apenas se dispone del sentido com\u00fan, se ignoran las grandes m\u00e1ximas de la Religi\u00f3n; y si se conoce la gracia de JC es s\u00f3lo para perseguirla. Sobre este principio verificado por la experiencia, Vicente de Pa\u00fal deb\u00eda ser muy maltratado. Lo fue en efecto; y se puede leer sin indignaci\u00f3n el relato de los excesos en los que se han dirigido contra uno de los mayores\u00a0 hombres que Dios haya concedido a su Iglesia en los \u00faltimos tiempos. Pero el juicio del sr de B\u00e9rulle, del Obispo de Belley, de S. Francisco de Sales, del gran Cond\u00e9, de los Se\u00f1ores de Lamoignon, o m\u00e1s bien de todo lo que su siglo ha tenido de m\u00e1s ilustre y m\u00e1s esclarecido, le resarce de una estima fr\u00edvola que no hubiera podido merecer sin crimen. Es en efecto, por poca buena fe que se tenga, se estar\u00e1 de acuerdo en que ser\u00eda sorprendente que nuestro Santo no hubiera podido adquirir sobre las disputas del tiempo el concepto tan vivo, el trabajo tan continuo y tan constante, y que en cualquier otro g\u00e9nero ha sabido\u00a0 ejecutar tantos proyectos, que los m\u00e1s grandes genios no se hab\u00edan tan siquiera atrevido a formular. Pero renunciemos para siempre a estas discusiones que no son nunca m\u00e1s desagradables que cuando la injusticia las hace necesarias. Dejemos a los Griegos, dec\u00eda el Orador Romano, la costumbre indecorosa de cargar de injurias a aquellos contra quienes disputan, y de pasar de la censura de los sentimientos a la cr\u00edtica de los que los sostienen. <em>Sit ista Graecorum\u2026 perversitas, qui maledictis infestantur eos a quibus de veritate disentiunt (<\/em>Sea esta la perversi\u00f3n de los Griegos, quienes persiguen con maldiciones a los que disienten en la verdad. -N de la trad.-).<\/p>\n<p>Por mucho ardor que pusiera Vicente por el estudio de la Teolog\u00eda durante los siete a\u00f1os de que acabamos de hablar, no se hab\u00eda entregado a \u00e9l hasta el punto de contraer ese esp\u00edritu de languidez, que causa brechas a la piedad que la ciencia m\u00e1s extensa no puede reparar. El deseo que ten\u00eda de aprender estuvo siempre subordinado al deseo que ten\u00eda de santificarse. As\u00ed para unirse m\u00e1s estrechamente a Dios, recibi\u00f3 en la Iglesia Catedral de Tarbes las dos primeras \u00d3rdenes sagradas. Tom\u00f3 el Subdiaconado el 19 de septiembre del a\u00f1o 1598 y el Diaconado tres meses despu\u00e9s. El Sacerdocio, despu\u00e9s del cual tantos otros corren con una especie de furor, le espantaba; y aunque el sr Jean Jacques du Sault su obispo, le hubiera otorgado una Dimisoria para el sacerdocio, el 13 de septiembre del a\u00f1o siguiente, no lo recibi\u00f3 sino una a\u00f1o despu\u00e9s, es decir el 23 de septiembre de 1600, y fue el sr Fran\u00e7ois de Bordeils, Obispo de P\u00e9rigueux, quien se lo confiri\u00f3 en la Capilla de su Castillo de San Juli\u00e1n. Guillermo de Pa\u00fal que fundaba en \u00e9l tan grandes esperanzas, no tuvo siquiera el consuelo de verle Sacerdote. Dios dispuso del padre m\u00e1s de un a\u00f1o antes de la Ordenaci\u00f3n de su hijo. Pero este buen anciano dio, antes de morir, nuevas pruebas de su ternura para Vicente y orden\u00f3 en su Testamento \u2013el 7 de febrero de 1598- que no se ahorrara nada para hacerle continuar sus estudios; y le reparti\u00f3, en cuanto la justicia pudo permit\u00edrselo, como a hijo bien querido. La muerte de un padre tan querido, no pudo dejar de ser sensible a un hijo de quien la gratitud fue siempre el car\u00e1cter; y s\u00f3lo le consol\u00f3 la esperanza de poder ofrecer pronto para el descanso de su alma la V\u00edctima adorable que borra los pecados del mundo. No se ha podido hasta el presente saber con toda seguridad ni el d\u00eda ni el lugar en que ofreci\u00f3 por primera vez este augusto Sacrificio. Una antigua tradici\u00f3n de la ciudad de Buset dice que celebr\u00f3 su primera Misa en una Capilla de la sant\u00edsima Virgen, que est\u00e1 al otro lado del Tarn, en lo alto de un monte, entre los bosques. Este lugar aislado y solitario deb\u00eda al menos ser muy del gusto de nuestro joven Sacerdote: pues se le ha o\u00eddo decir alguna vez que se sinti\u00f3 tan asustado por la grandeza y la majestad de esta acci\u00f3n muy divina, que no teniendo el valor de celebrar en p\u00fablico, escogi\u00f3, para hacerlo con menos turbaci\u00f3n, una Capilla apartada, donde se encontr\u00f3 solo, con un sacerdote para asistirle seg\u00fan la costumbre, y un Cl\u00e9rigo para servirle. Qu\u00e9 lecci\u00f3n para tantos nuevos sacerdotes, que menos virtuosos de lo que era Vicente de Pa\u00fal, nunca parecen m\u00e1s disipados que ese d\u00eda precioso en que deber\u00edan entregarse por completo al amor, al pavor y al m\u00e1s profundo recogimiento.<\/p>\n<p>Apenas era Sacerdote cuando las personas m\u00e1s esclarecidas le creyeron capaz de ser Pastor; y aunque ausente, fue nombrado para la Parroquia de Tilh que era una de las mejores de Acqs. El sr de Comet su ilustre amigo la solicit\u00f3 para \u00e9l, pero sus m\u00e9ritos la solicitaron m\u00e1s todav\u00eda; y los Se\u00f1ores Vicarios Generales que estaban mejor que nadie informados de su celo,\u00a0 de su piedad y de sus talentos, tuvieron a bien procur\u00e1rsela [1600 o 1601]. Pero se la discutieron por un Competidor [se llamaba S. Souv\u00e9], quien la hab\u00eda conseguido en la Corte de Roma. Vicente que sab\u00eda ya que un siervo de Dios no debe amar los Procesos, sacrific\u00f3 de buena gana su derecho y sus pretensiones. No hubiera abandonado los estudios\u00a0 sin mucha pena; su abandono le dej\u00f3 la libertad de continuarlos: los continu\u00f3 en efecto con todos los \u00e9xitos que ya hemos dicho.<\/p>\n<p>Unos meses despu\u00e9s de terminar su carrera de Teolog\u00eda, parti\u00f3 para Burdeos. El motivo de este viaje fue, como escribi\u00f3 m\u00e1s tarde, un asunto que ped\u00eda grandes reservas, <em>y que no pod\u00eda declarar sin temeridad.<\/em> Es todo cuanto hemos podido saber de cierto. Con todo se puede creer con el Autor del Compendio Italiano de su Vida, que tuvo una entrevista con el Duque de Espernon, quien, como muchos otros,\u00a0 le juzgaba capaz de los primeros empleos, y que para procur\u00e1rselos, s\u00f3lo necesitaba de su consentimiento. Sea como fuere, ya que no tenemos aqu\u00ed sino conjeturas que presentar, apenas estuvo Vicente de regreso a Toulouse, cuando se vio obligado a hacer un nuevo viaje que dur\u00f3 con toda seguridad mucho m\u00e1s tiempo de lo que hab\u00eda cre\u00eddo; y que fue para \u00e9l el colmo de la desgracia, si los Servos de Dios no supieran mostrarse superiores a las m\u00e1s inoportunas revoluciones, y encontrar su gozo y su consuelo en cumplimiento de las \u00f3rdenes m\u00e1s rigurosas de la Providencia. As\u00ed es c\u00f3mo sucedi\u00f3 la cosa.<\/p>\n<p>Una persona de piedad y de condici\u00f3n, que sab\u00eda estimar los dones de Dios y que admiraba desde hac\u00eda tiempo la virtud de Vicente de Pa\u00fal, le instituy\u00f3 su heredero. Es la primera noticia que tuvo al llegar a Toulouse; y en el estado en que se hallaba, no le debi\u00f3 resultar indiferente. Al darse cuenta que como consecuencia de esta sucesi\u00f3n mil doscientas o mil quinientas libras, de un hombre que para no pagarlas se hab\u00eda retirado a Marsella; se traslad\u00f3 all\u00e1, y como no era de esos corazones inflexibles que no conocen la misericordia, se content\u00f3 con trescientos escudos. Hay lugar a pensar que nunca se hab\u00eda visto tan rico. Su buena fortuna no dur\u00f3 mucho tiempo, y pronto supo lo que la experiencia de un mill\u00f3n de otros no nos ense\u00f1a lo suficiente, que no hay a menudo m\u00e1s que un paso entre el estado m\u00e1s feliz y la desgracia m\u00e1s abrumadora.<\/p>\n<p>Como estaba para partir y listo para volver por tierra a Toulouse, un gentil hombre de Languedoc con quien se hab\u00eda alojado, le invit\u00f3 a emprender con \u00e9l la v\u00eda del mar hasta Narbona. Era el mes de julio, la estaci\u00f3n no pod\u00eda ser m\u00e1s hermosa; el tiempo era lo m\u00e1s propio para la navegaci\u00f3n, y el mismo d\u00eda se contaba con llegar al t\u00e9rmino. Vicente se rindi\u00f3 a sus razones; en parte por complacencia, parte para abreviar su viaje y disminuir los gastos, se embarc\u00f3. Un viento fresco hizo desaparecer pronto las costas de Marsella, y continu\u00f3 siendo tan favorable que toda la tripulaci\u00f3n se crey\u00f3 cada vez m\u00e1s el trayecto no iba a durar m\u00e1s de un d\u00eda, que es de cincuenta leguas y que llegar\u00edan temprano a Narbona. Dios hab\u00eda arreglado las cosas de una manera diferente, y no hay ni consejo ni prudencia que pueda resistir contra sus designios. El mal vino por el lado que menos se esperaban. La Feria Beaucaire, que es una de las m\u00e1s hermosas del mundo, no hac\u00eda m\u00e1s que comenzar (el 22 de julio). Las riquezas de Oriente que los Comerciantes de \u00c1frica y de Asia llegan a intercambiar por las de Europa constituyen un cebo para los Corsarios, y ellos cruzan, en este tiempo m\u00e1s que en otro, el Golfo de Lyon, para apoderarse de todo lo que pueda servirles de utilidad. Por medio de ellos quiso Dios probar la fidelidad de su servidor. Tres Bergantines Turcos atacaron la peque\u00f1a Embarcaci\u00f3n que \u00e9l hab\u00eda abordado. Aunque la partida fuera desigual, los franceses no pensaron\u00a0 oportuno rendirse, hicieron fuego sobre estos indignos Piratas, mataron a cinco o seis forzados, y a uno de los que estaban a la cabeza. Pero al fin la justicia y el valor sucumbieron bajo la multitud, y los turcos despu\u00e9s de matar a algunos de los nuestros y herir a todos los dem\u00e1s, se hicieron due\u00f1os de la barca que los llevaba. Vicente que hab\u00eda recibido un flechazo del que se resent\u00eda a\u00fan al cabo de los a\u00f1os, tuvo el dolor de ver hacer pedazos a su piloto. Fue el primer acto de justicia que ejercieron estos nuevos due\u00f1os. Encadenaron luego a sus prisioneros, y despu\u00e9s de vendarles muy ligeramente sus heridas, <em>prosiguieron su ruta, <\/em>y continuaron su bandidaje durante siete u ocho d\u00edas, content\u00e1ndose con despojar de sus bienes a los que se entregaban a ellos sin presentar combate, pero privando de los bienes y de la libertad a los que se esforzaban en resistirles. Finalmente cargados de bot\u00edn y de mercanc\u00edas, emprendieron la ruta de T\u00fanez, ciudad construida de los restos de la antigua Cartago, famosa por la muerte de S. Luis. All\u00ed es adonde transportaron su captura. Para impedir que fuera reivindicada por el C\u00f3nsul que el Rey de Francia tiene costumbre de mantener en ese Pa\u00eds b\u00e1rbaro, presentaron un Proceso Verbal <em>de su captura <\/em>en el que se dec\u00eda que la hab\u00edan hecho sobre un Nav\u00edo Espa\u00f1ol. Una mentira no les sale muy cara a Corsarios; y no les importa mucho en T\u00fanez exagerarla cuando s\u00f3lo perjudica a cristianos: de esta forma nuestros piratas fueron cre\u00eddos por su palabra y no pensaron m\u00e1s que en deshacerse de su mercanc\u00eda: con este nombre los hombres son tratados como animales. La manera como proceden a la venta de los esclavos tiene algo que anuncia a \u00e9stos el rigor de su condici\u00f3n. <em>Comenzaron, <\/em>son las propias palabras de nuestro Santo las que voy a copiar, porque son de una sencillez encantadora; <em>comenzaron por despojarnos de nuestras ropas. Dieron luego a cada uno un par de calzones, un sobretodo de lino con un gorro y nos pasearon por la ciudad de T\u00fanez, a donde hab\u00edan venido expresamente para vendernos. Habi\u00e9ndonos hecho dar\u00a0 cinco o seis vueltas a la ciudad, con la cadena al cuello, nos volvieron a llevar al barco, con\u00a0 el fin de que los compradores vinieran a ver qui\u00e9n pod\u00eda comer bien, y qui\u00e9n no, y para ense\u00f1ar que nuestras heridas no eran mortales. Hecho esto, nos volvieron a llevar a la Plaza, donde los compradores vinieron a visitarnos, lo mismo que se hace en la compra de un caballo o de un buey, haci\u00e9ndonos abrir la boca para vernos los dientes, palp\u00e1ndonos los costados, sondeando nuestras heridas, y haci\u00e9ndonos andar al paso, trotar y correr, luego levantar pesos, y despu\u00e9s luchar para ver las fuerzas de cada uno, y mil otra clase de brutalidades.<\/em><\/p>\n<p>Vicente fue comprado en primer lugar por un pescador: pero al darse cuenta \u00e9ste en seguida de que el aire del mar era muy contrario a su esclavo, se vio obligado a deshacerse de \u00e9l, y se lo revendi\u00f3 un mes despu\u00e9s a un viejo M\u00e9dico Alquimista. El Santo pas\u00f3 de un extremo al otro con este nuevo amo; y en lugar de pasarse todos los d\u00edas en el mar con su pescador, se encontr\u00f3 en casa de su M\u00e9dico obligado a mantener <em>el fuego de diez o doce hornos. <\/em>Hac\u00eda cincuenta a\u00f1os que este anciano trabajaba en la Piedra Filosofal; y seg\u00fan el m\u00e9todo de los que est\u00e1n muy ocupados de un objeto, la Qu\u00edmica, y la conversi\u00f3n de loo metales, ocurr\u00edan en todas sus conversaciones. Vicente habla de \u00e9l como de un hombre que sab\u00eda cosas sorprendentes en todo g\u00e9nero. Hac\u00eda a fuerza de resortes hablar a una cabeza de muerto; lo que en un Pa\u00eds r\u00fastico le daba el relieve de un hombre que ten\u00eda \u00edntimas comunicaciones con Mahoma. Pero sab\u00eda algo mejor y m\u00e1s ventajoso el importante secreto de curar afondo a los que estaban atacados de la piedra y otras enfermedades parecidas. \u00c9l trat\u00f3 siempre a su cautivo con mucha humanidad. Le ofreci\u00f3 cien veces compartir con \u00e9l sus bienes y sus m\u00e1s hermosos conocimientos, con esta sola condici\u00f3n, que renunciara al Evangelio para abrazar la Ley del Profeta de los Musulmanes. Pero este digno sacerdote de JC prefiri\u00f3 llevar sus cadenas que verse libre de ellas a este precio; y \u00e9l no habr\u00eda tenido por nada la conquista del mundo entero, si para lograrla, hubiera tenido que sacrificar su alma. Puso en Dios su confianza, redobl\u00f3 sus oraciones, se esforz\u00f3 en animar la tierna devoci\u00f3n que hab\u00eda tenido en su infancia\u00a0 por la sant\u00edsima Virgen; y lleno de esperanza en quien retira, cuando le place, de las puertas de la muerte a los que ha dirigido, no se crey\u00f3 destinado a morir en una tierra extranjera.<\/p>\n<ol start=\"1606\">\n<li>Hac\u00eda ya casi un a\u00f1o que este segundo amo hab\u00eda comprado a Vicente de Pa\u00fal, cuando Achmet I, informado de sus talentos, le mand\u00f3 \u00f3rdenes de dirigirse a Constantinopla, para <em>trabajar all\u00ed para \u00e9l. <\/em>Nuestro Santo debi\u00f3 sentirse sensiblemente afligido. Un esclavo que no est\u00e1 absolutamente mal, no puede ganar por lo com\u00fan al cambiar de amo. Se perd\u00eda uno que era por naturaleza dulce, moderado y que <em>le quer\u00eda mucho. <\/em>El infortunado M\u00e9dico abrumado bajo el peso de su propia reputaci\u00f3n que le obligaba a abandonar su patria a una edad avanzada, se muri\u00f3 de pena en el viaje. Dejaba un sobrino en T\u00fanez; y como los esclavos forman parte de los bienes de quien los posee, Vicente le tuvo por su tercer amo. Pero no siguieron juntos por mucho tiempo. Corri\u00f3 la noticia de que el sr de Breves, Embajador del Rey Cristian\u00edsimo, hab\u00eda pedido en nombre de este Pr\u00edncipe y obtenido del Gran Se\u00f1or la libertad de todos los esclavos Franceses. Esta noticia que, como nos lo recuerda un historiador de aquel tiempo estaba bien fundada, puso la alarma entre los Tunecinos. Vicente cambi\u00f3 pues una vez m\u00e1s de patr\u00f3n; y la Providencia pareci\u00f3 tratarle con m\u00e1s rigor que hasta entonces. Cay\u00f3 en las manos de un renegado originario de Niza en Saboya: es explicar en dos palabras el colmo de la desdicha. En general los turcos no quieren a los cristianos: pero los ap\u00f3statas los detestan; son sus enemigos m\u00e1s crueles porque encuentran en su fidelidad hacia Dios una censura perpetua de su infame deserci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Este nuevo amo, <em>enemigo de naturaleza, <\/em>como le llama nuestro Santo, se lo llev\u00f3 a su Temat; as\u00ed se llama la propiedad que tiene el valor como Granjero del Pr\u00edncipe. Este Temat estaba situado en la monta\u00f1a, en un lugar <em>extremadamente c\u00e1lido y desierto. <\/em>Vicente trabajaba all\u00ed la tierra y deb\u00eda naturalmente\u00a0 creerse m\u00e1s que nunca alejado de su libertad. Estaba sin embargo m\u00e1s cerca de lo que pensaba; y la ruta que parec\u00eda apartarle de ella para siempre, fue la misma de que Dios se sirvi\u00f3 para llevarle a ella poco a poco. El Renegado ten\u00eda tres mujeres: una de ellas era Griega Cristiana, pero Cism\u00e1tica; la otra era Turca de nacimiento y Religi\u00f3n: Vicente no califica a la tercera. Fue la segunda la que sirvi\u00f3 de instrumento a la misericordia de Dios. Ella vio en la modestia y la paciencia de su esclavo algo grande a los que no estaba acostumbrada. Iba a verle a menudo en el campo donde \u00e9l trabajaba; y como era al menos tan curiosa como otra cualquiera, le hac\u00eda mil preguntas sobre la Ley de los Cristianos, sobre sus costumbres y sus ceremonias. Un d\u00eda le encarg\u00f3 que cantara las alabanzas del Dios a quien adoraba. Un hombre lleno del esp\u00edritu de los Salmos, y a quien las m\u00e1s bellas aplicaciones se presentaban en primer lugar, se acord\u00f3 sin esfuerzo de aquellas emotivas palabras\u00a0 que dictaba el dolor a loa Hijos de Israel cuando estaban cautivos en Babilonia, como \u00e9l mismo lo estaba en Berber\u00eda. \u00bfC\u00f3mo en el abatimiento en que nos hallamos podr\u00edamos nosotros repetir aqu\u00ed los C\u00e1nticos que nosotros cant\u00e1bamos a Jesusal\u00e9n \u00bfC\u00f3mo cantar\u00edamos las alabanzas del Se\u00f1or en una regi\u00f3n extranjera y b\u00e1rbara? <em>Quomodo cantabimus Canticum Domini in terra aliena? <\/em>Este pensamiento hizo correr las l\u00e1grimas de los ojos de nuestro Santo: comenz\u00f3 no obstante a cantar el Salmo: <em>Super flumina Babylonis. <\/em>Y continu\u00f3 con la <em>Salve Regina; <\/em>\u00a0y despu\u00e9s de algunos otros cantos parecidos que impresionaron en extremo a la mahometana, \u00e9l le habl\u00f3 de la grandeza y de la excelencia de la Religi\u00f3n Cristiana.<\/p>\n<p>Esta mujer se volvi\u00f3 a su casa encantada y sorprendida por lo que acababa de o\u00edr. Descarg\u00f3 su coraz\u00f3n a su marido; le dijo sin rodeos que estaba muy equivocado por haber dejado su Religi\u00f3n, que a juzgar por el relato que Vicente le hab\u00eda hecho, le parec\u00eda <em>extremadamente buena<\/em>, y que el Dios de los Cristianos no merec\u00eda ser abandonado. Vuestro esclavo, a\u00f1adi\u00f3, me ha cantado hoy las alabanzas de este Dios, y me ha agradado tanto escucharle, que no creo que el para\u00edso de nuestros padres les ofrezca una alegr\u00eda m\u00e1s sensible que la que he sentido yo\u00a0 al escucharle. Este discurso no ten\u00eda nada de adulador para un Ap\u00f3stata, y una declaraci\u00f3n de esta naturaleza s\u00f3lo pod\u00eda amargarle. Pero si uno es libre de abandonar su primera vocaci\u00f3n, no es due\u00f1o de ahogar los gritos de su conciencia: y el pecador m\u00e1s corrompido entiende, a pesar de que tenga, en lo m\u00e1s \u00edntimo de s\u00ed una voz importuna que habla m\u00e1s alto que la que golpea los o\u00eddos. El Saboyano confuso no dijo palabra. Pero a partir del d\u00eda siguiente se abri\u00f3 a Vicente, le asegur\u00f3 que estaba preparado para escaparse con \u00e9l, que aprovechar\u00eda sin tardar la primera ocasi\u00f3n de embarcarse y que lo preparar\u00eda tan bien que esperaba encontrarle en pocos d\u00edas. <em>Ese pocos d\u00edas dur\u00f3 seis meses <\/em>enteros: pero al fin llegaron los momentos de la Providencia. El amo y el esclavo subieron los dos a un peque\u00f1o esquife. La empresa era de las m\u00e1s aventuradas hab\u00eda que pasar una parte grade del Mediterr\u00e1neo. Todo era de temer en una barquita as\u00ed, incapaz por igual de resistir los movimientos del mar o de defenderse contra los Corsarios. A nada que fueran perseguidos o descubiertos, no pod\u00edan evitar la muerte. El proceso de dos hombres uno hace abjurar del Mahometismo al otro, se cumple pronto, o m\u00e1s bien comienza a unirlos a los dos sin otra forma de proceso. Todos esos peligros no detuvieron a nuestros viajeros. Pusieron sus fuerzas en las manos de Dios, invocaron a aquella a quien la Iglesia da el nombre de Estrella del mar, contaron con su protecci\u00f3n, y su esperanza no qued\u00f3 defraudada, todo les result\u00f3 bien;\u00a0 y el 28 de junio, llegaron a Aguas Muertas, desde donde se dirigieron a Avi\u00f1\u00f3n.<\/p>\n<p>Trad. M\u00e1ximo Agust\u00edn<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libro Primero \u00a0Sumario \u00a0&#8211; Estado de Francia a finales del siglo diecis\u00e9is. Ignorancia y corrupci\u00f3n del Clero. &#8211; Nacimiento de S. 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Art\u00edculo primero: Estado de la cuesti\u00f3n Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de San Vicente de Pa\u00fal, su \u00edntimo amigo y colaborador en muchas empresas se\u00f1or Luis Abelly, Obispo de Rodez, en el cap\u00edtulo II, p\u00e1gina 12, estampaba estas l\u00edneas: \"Despu\u00e9s\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"SANV","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/SANV.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":121437,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-nacio-en-francia-ix-la-prensa-periodica\/","url_meta":{"origin":402200,"position":2},"title":"San Vicente de Pa\u00fal naci\u00f3 en Francia. IX. La prensa peri\u00f3dica","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/05\/2015","format":false,"excerpt":"La prensa peri\u00f3dica El traductor de Arturo Loth, nos ha dicho contar con el concurso de la prensa peri\u00f3dica, y nosotros hemos ofrecido examinar el apoyo que prestan al Sr Feli\u00fa, los peri\u00f3dicos El Correo Catal\u00e1n de Barcelona, La Controversia de Ma\u00addrid, y El Pilar de Zaragoza. Tenemos tres n\u00fameros\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":120461,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-su-entronque-hispanico-y-x\/","url_meta":{"origin":402200,"position":3},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y su entronque hisp\u00e1nico (y X)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/09\/2022","format":false,"excerpt":"Conclusiones De los estudios precedentes podemos llegar a las siguien\u00adtes conclusiones acerca del \"entronque\" de San Vicente de Pa\u00fal con Espa\u00f1a. Existen argumentos que evidencian con certeza que los padres de San Vicente de Pa\u00fal son aragoneses, proceden\u00adtes de Tamarite de Litera. Que el mismo Santo naciera en Tamarite o\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&resize=525%2C300 1.5x"},"classes":[]},{"id":121434,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-nacio-en-francia-v-segunda-dificultad\/","url_meta":{"origin":402200,"position":4},"title":"San Vicente de Pa\u00fal naci\u00f3 en Francia. V. Segunda dificultad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"30\/04\/2015","format":false,"excerpt":"Segunda dificultad En el cap\u00edtulo titulado la vocaci\u00f3n, contin\u00faa el traduc\u00adtor: Arturo Loth afirma que el Santo naci\u00f3 en Pouy, el 24 de Abril de 1576. Afirmaci\u00f3n tan categ\u00f3rica parece que ha de tener por base el \u00fanico documento irrefragable: la partida de bautismo; pero \u00e9sta no existe en los\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":121433,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-nacio-en-francia-vi-tercera-dificultad\/","url_meta":{"origin":402200,"position":5},"title":"San Vicente de Pa\u00fal naci\u00f3 en Francia. VI. Tercera dificultad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"01\/05\/2015","format":false,"excerpt":"Tercera dificultad Es Tamarite de Litera, en la provincia de Huesca, un pa\u00eds seco, y s\u00f3lo f\u00e9rtil cuando, por excepci\u00f3n, vienen a\u00f1os lluviosos. All\u00ed naci\u00f3 el \u00ednclito S. Vicente de Pa\u00fal por los a\u00f1os de 1576, de padres humildes y cristianos. Los habi\u00adtantes de Tamarite, en su mayor parte sencillos\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/402200","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=402200"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/402200\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":402202,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/402200\/revisions\/402202"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/401146"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=402200"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=402200"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=402200"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}