{"id":401945,"date":"2018-10-28T08:32:00","date_gmt":"2018-10-28T07:32:00","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401945"},"modified":"2018-10-05T11:33:59","modified_gmt":"2018-10-05T09:33:59","slug":"santa-luisa-la-madurez-en-cristo-jesus-1633-1660-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-la-madurez-en-cristo-jesus-1633-1660-ii\/","title":{"rendered":"SANTA LUISA LA MADUREZ EN CRISTO JES\u00daS (1633-1660) (II)"},"content":{"rendered":"<ol start=\"2\">\n<li><strong> En la cumbre de la escalada espiritual (1642-1657)<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El nuevo per\u00edodo es el m\u00e1s rico en documentaci\u00f3n y en compromisos. Se abre con la emisi\u00f3n de votos de cinco Hermanas y la ca\u00edda del piso de la casa principal (1642). Los a\u00f1os siguientes corren sobre alturas abrasadoras, donde el aire puro curte la piel de la santidad. La gracia acumulada de Cristo, si no ha cambiado la psicolog\u00eda de Luisa de Marillac, la ha transformado. Ya no obra por temor; el amor es su divisa. Vive casi toda la etapa de milagro, minada por la enfermedad. Previendo una muer\u00adte cercana, hace testamento en 1645. Como la vida se prolonga, a\u00f1ade m\u00e1s tarde dos codicilos al testamento. La multiplicaci\u00f3n de compromisos no la separan del \u00abpuro amor de Dios\u00bb. Su configuraci\u00f3n con Jes\u00fas evangeliza\u00addor de los pobres, abrasado de caridad para con su Padre y con los hombres, se hace patente (1646-1657).<\/p>\n<p><em>Entregadas por completo a todas las tareas de esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda\u00bb<\/em><\/p>\n<p>1642 destaca como un a\u00f1o estelar en la peregrinaci\u00f3n de la fe de Luisa, se\u00f1ala una cumbre m\u00e1s en la escalada espiritual. Dos acontecimientos extraordinarios fijan su memoria. El primero tiene lugar el 25 de marzo, fiesta de la anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or. Cinco Hermanas, presididas por la Se\u00f1orita, hacen por primera vez en la Compa\u00f1\u00eda los votos de pobreza, castidad, obediencia y servicio de los pobres. Se cumpl\u00eda el d\u00eda so\u00f1ado desde antiguo para entregarse a Dios en una comunidad donde habr\u00eda \u00abidas y venidas\u00bb. Desde aquel pentecost\u00e9s de 1623, el designio de Dios se fue cumpliendo al pie de la letra. Los votos la sumergen en el misterio de Cristo. En \u00e9l y con \u00e9l aspira a vivir el anonadamiento, la muerte total y la resurrecci\u00f3n a la vida nueva seg\u00fan el Esp\u00edritu. Ya el 25 de marzo de 1634 se hab\u00eda comprometido con un voto irrevocable para permanecer en el estado de Caridad. Pero en la misma fiesta de la anunciaci\u00f3n de 1642 inau\u00adgura en la Iglesia una forma nueva de vivir la donaci\u00f3n al Se\u00f1or, en comunidad, con un esp\u00edritu propio, para servir a los pobres. En 1655 recuerda al Sr. Vicente la gran fiesta de la Compa\u00f1\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abMa\u00f1ana es nuestra gran fiesta, en la que debemos mostramos agradecidas por la merced que Dios hizo en tal d\u00eda a las cinco primeras Hermanas que su Bondad quiso le estuvieran del todo entregadas en el empleo de la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda, una de las cuales est\u00e1 en el cielo si nuestro Se\u00f1or le ha hecho misericordia\u00bb.<\/p>\n<p>Como Mar\u00eda, tambi\u00e9n Luisa desea ser \u00abla esclava del Se\u00f1or\u00bb, cumplir su santa voluntad. El misterio de la encarnaci\u00f3n del Verbo suscita un movimiento incesante de caridad culminado en la crucifixi\u00f3n. Luisa se abisma en el misterio nupcial del amor divino. La vivencia de los votos la orienta hacia las exigencias plenas del bau\u00adtismo y al compromiso con los pobres.<\/p>\n<p>Las tareas de la compa\u00f1\u00eda son muchas y variadas. Toda miseria humana tiene cabida en la Caridad. Ning\u00fan pobre marcha de la presencia de la Se\u00f1orita sin el alivio y ayuda necesarios. Para esto se consagran a Dios ella y sus compa\u00f1eras. Los votos no hacen religiosas a las Hijas de la Caridad; tienen un valor y dimensi\u00f3n eminente\u00admente apost\u00f3licos. Se lo hab\u00edan o\u00eddo muchas veces al Sr. Vicente: \u00abSi os llevan a ver al obispo de la di\u00f3cesis, le pedir\u00e9is su bendici\u00f3n; le dir\u00e9is que quer\u00e9is vivir total\u00admente bajo su obediencia y que os entreg\u00e1is totalmente a \u00e9l para el servicio de los pobres, ya que para esto hab\u00e9is sido enviadas. Si os pregunta qu\u00e9 sois, si sois religiosas, le dir\u00e9is que no, por la gracia de Dios, y que no se trata de que no estim\u00e9is a las religiosas, pero que si lo fueseis, tendr\u00edais que estar encerradas y que por consiguiente tendr\u00edais que decir: adi\u00f3s al servicio de los pobres. Decidle que sois unas pobres Hijas de la Caridad, que os hab\u00e9is entregado a Dios para el servicio de los pobres, y que se os permite dejarlo y que tambi\u00e9n se os puede despedir. Si os pregunta adem\u00e1s: \u00bfHac\u00e9is votos religiosos?, decidle: No, se\u00f1or, nos entregamos a Dios para vivir en la pobreza, castidad y obediencia, unas para siempre, otras por un a\u00f1o\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed era al principio: no hab\u00eda una pr\u00e1ctica uniforme acerca de la duraci\u00f3n de los votos. Unas los hac\u00edan per\u00adpetuos; otras, temporales por un a\u00f1o, por dos&#8230; o por cinco. Con votos o sin ellos, las Hermanas procuraban que la caridad de Jesucristo modelara su coraz\u00f3n de sir\u00advientas de los pobres.<\/p>\n<p><em>\u00abEste accidente no ha ocurrido ni por sus pecados ni por los de nuestras hermanas\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El segundo acontecimiento sucedi\u00f3 el 5 de junio del mismo a\u00f1o 1642, v\u00edspera de pentecost\u00e9s. La fecha no pod\u00eda ser m\u00e1s significativa para una enamorada del Es\u00adp\u00edritu Santo. Aunque el suceso parezca casual, tiene, sin embargo, hondas repercusiones en la vida personal de la Se\u00f1orita y en la marcha de la Compa\u00f1\u00eda. A las Hermanas de san Juan, de Angers, les comunica la noticia:<\/p>\n<p>\u00abTodas ustedes, queridas hermanas, den gracias a Dios por nosotras por la merced que nos ha concedido de preservarnos en la v\u00edspera de pentecost\u00e9s, cuando el piso de nuestra habitaci\u00f3n se hundi\u00f3 y tuvimos justo el tiem\u00adpo de alejarnos a unos cuatro pasos\u00bb.<\/p>\n<p>Existen lecturas distintas del suceso, pero lo cierto es que la fundadora, a ra\u00edz de lo ocurrido, reafirma su de\u00advoci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo y embarca a la Compa\u00f1\u00eda por derroteros espirituales y jur\u00eddicos estables. Ella confiesa que el hecho es providencial y que sus pecados no han sido la causa del hundimiento del piso, aunque alguna duda debi\u00f3 atormentarla, ya que el Sr. Vicente se ve obligado a escribir:<\/p>\n<p>\u00abA usted le digo exactamente lo mismo, se\u00f1orita: que este accidente no ha ocurrido ni por sus pecados ni por los de nuestras hermanas, sino para advertirnos a todos los que lo hemos conocido que hemos de vivir de forma que nunca nos sorprenda la muerte, y para que usted vea en estas circunstancias un nuevo motivo para amar a Dios m\u00e1s que nunca, ya que \u00c9l le ha preservado como a la ni\u00f1a de sus ojos de un accidente en el que deber\u00eda haber muerto bajo las ruinas, si Dios no hubiese deteni\u00addo ese golpe con su divina Providencia\u00bb.<\/p>\n<p>La ca\u00edda del piso ha convulsionado el sentimiento de culpabilidad de Luisa; pero, \u00a1de qu\u00e9 distinta manera reac\u00adciona ahora! Antes, dicho sentimiento lo traduc\u00eda en mul\u00adtiplicidad de actos que aplacaran la ira de Dios. El temor originaba nerviosismo, inseguridad y desconfianza en su vida espiritual. Ahora, por el contrario, el mismo senti\u00admiento se trastrueca en responsabilidad que genera amor, entrega gratuita y confianza en la Providencia. El cambio ha sido prodigioso. Siempre creer\u00e1 que es responsable del bien o del mal que se produzca en la Iglesia o en su co\u00admunidad, pero ya no perder\u00e1 la paz ante ninguna situa\u00adci\u00f3n. Su camino es el amor confiado y sin l\u00edmites.<\/p>\n<p>El mismo Sr. Vicente comenta el acontecimiento bajo la perspectiva de la responsabilidad moral: \u00abLa mayor parte hab\u00e9is confesado, dice a las Hermanas, que vues\u00adtros pecados eran la causa de la ca\u00edda de vuestro piso, y yo con vosotras, el m\u00e1s miserable pecador de todos; y hab\u00e9is reconocido todas en particular que la mayor falta que hab\u00eda entre vosotras era la desuni\u00f3n. Un cuerpo no puede ser perfecto si la uni\u00f3n no es entera\u00bb. El 3 de junio de 1645, s\u00e1bado vigilia de pentecost\u00e9s, vuelve Luisa a recordar a su director:<\/p>\n<p>\u00abHoy es el aniversario de la ca\u00edda del piso; ma\u00f1ana ser\u00e1 el del d\u00eda en que nuestro buen Dios me dio a co\u00adnocer su voluntad y en el que desear\u00eda que su santo amor se diese a mi coraz\u00f3n por la ley suprema\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed compendia la Se\u00f1orita su actitud pol\u00edtica y moral desde pentecost\u00e9s de 1642. Desea s\u00f3lo dejarse gobernar por la ley de la libertad de los hijos de Dios. El amor personal del Padre y del Hijo, el Esp\u00edritu Santo, es la ley suprema que regula sus pensamientos, palabras y accio\u00adnes seg\u00fan el modelo Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p><em>Las disposiciones de la divina Providencia<\/em><\/p>\n<p>Luisa atraviesa, en 1642, por \u00abgrandes inquietudes y dificultades\u00bb. No consisten \u00e9stas en decaimientos de es\u00adp\u00edritu, como anta\u00f1o, sino en preocupaciones sobre la organizaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda. Para la Fundadora, la uni\u00f3n y dependencia de las Hijas de la Caridad con el Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n son de inter\u00e9s com\u00fan. Pentecost\u00e9s de 1642 le arroja \u00abluz y esclareci\u00admiento\u00bb sobre el asunto. Queda tambi\u00e9n iluminada acer\u00adca de su conducta personal como formadora. El texto que<\/p>\n<p>escribe es claro y definitivo:<\/p>\n<p>\u00abHe pensado enseguida que toda nuestra familia deb\u00eda tener gran devoci\u00f3n a la fiesta de Pentecost\u00e9s y una dependencia total de la divina Providencia, pero todo ello de una manera muy especial, pareci\u00e9ndome que al mismo tiempo se operaba interiormente en nues\u00adtro muy Honorable Padre y en el alma de algunas de nuestras Hermanas algo grande para el establecimiento s\u00f3lido de esta peque\u00f1a familia; y que en esta gracia de Dios, m\u00e1s que un accidente, deb\u00edamos ver una adverten\u00adcia a su caridad para que implante una estrecha uni\u00f3n entre la manera de vida que Dios quiere que lleve esta Comunidad y la de su Instituto, ya que los intereses son comunes&#8230;<\/p>\n<p>Me ha parecido que para ser fieles a Dios, deb\u00eda\u00admos vivir en gran uni\u00f3n unas con otras, y que as\u00ed como el Esp\u00edritu Santo es la uni\u00f3n del Padre y del Hijo, as\u00ed tambi\u00e9n la vida que voluntariamente hemos emprendido debe transcurrir en esa uni\u00f3n de los corazones que nos impedir\u00e1 indignarnos contra las acciones de las dem\u00e1s y nos comunicar\u00e1 una tolerancia y paciencia cordial hacia nuestro pr\u00f3jimo&#8230;<\/p>\n<p>Esta voz de Dios debe ense\u00f1arnos tambi\u00e9n a que nos acostumbremos por amor a pensar frecuentemente en \u00c9l para estar preparadas a morir en el momento en que le plazca&#8230;<\/p>\n<p>En cuanto a m\u00ed, he pensado ten\u00eda que ser m\u00e1s fiel que nunca a Dios, tanto en mi vida interior como en el servicio que debo a los pobres, y m\u00e1s especialmente en la instrucci\u00f3n y ayuda a nuestras Hermanas&#8230; Me pare\u00adci\u00f3 que Dios me daba a entender que las gracias que \u00c9l me otorgaba no eran para m\u00ed, sino por pertenecerle en la manera en que le pertenezco&#8230;<\/p>\n<p>Que todas nuestras hermanas practiquen todos los a\u00f1os alg\u00fan ejercicio interior desde la Ascensi\u00f3n a Pen\u00adtecost\u00e9s, honrando los designios que tuvo el Hijo de Dios cuando orden\u00f3 a sus Ap\u00f3stoles que permanecieran pasivamente en espera de la venida del Esp\u00edritu Santo, y procurar acompa\u00f1ar el estado de la vida de la Sant\u00ed\u00adsima Virgen y de los mismos Ap\u00f3stoles en la privaci\u00f3n de la presencia visible de Jes\u00fas&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>El servicio de los pobres, la uni\u00f3n fraterna y la dependencia del Esp\u00edritu son los temas m\u00e1s comentados por la Se\u00f1orita hasta su muerte. El Esp\u00edritu Santo, inspi\u00adrador de la oraci\u00f3n e impulsor de la actividad apost\u00f3lica, la atrae hacia Jes\u00fas, centro de unidad y de amor. La Sant\u00edsima Trinidad es propuesta tambi\u00e9n como modelo de unidad a todas las comunidades.<\/p>\n<p>La doctrina impartida no pod\u00eda ser m\u00e1s expl\u00edcita. Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda ya ense\u00f1ado a las Hermanas: \u00abLo mismo que Dios no es m\u00e1s que uno en s\u00ed, y hay en Dios tres Personas, sin que el Padre sea mayor que el Hijo, ni el Hijo superior al Esp\u00edritu Santo, tambi\u00e9n es preciso que las Hijas de la Caridad, que tienen que ser la imagen de la Sant\u00edsima Trinidad, aun cuando sean muchas, sin embargo no tienen que ser m\u00e1s que un solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb\u00bb. Luisa, por su parte, insiste en la misma recomendaci\u00f3n. A las tres hermanas que hab\u00edan llegado a Varsovia el 7 de septiembre de 1652 les dice con motivo del env\u00edo de otras tres compa\u00f1eras:<\/p>\n<p>\u00abMis queridas hermanas, siempre me han dicho uste\u00addes que no formaban m\u00e1s que un coraz\u00f3n entre las tres; en nombre de la Sant\u00edsima Trinidad, a quien han honra\u00addo y deben honrar, les ruego que lo ensanchen y que nuestras tres hermanas puedan entrar en esa uni\u00f3n cor\u00addial, de tal suerte que no se distinga cu\u00e1les son las tres primeras y cu\u00e1les las tres \u00faltimas\u00bb.<\/p>\n<p><em>\u00abLa caridad de Jesucristo crucificado nos apremia\u00bb<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed reza la leyenda que circunda el escudo de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad y que representa un coraz\u00f3n abrasado en llamas, sobre el que descansa un crucifijo. El texto est\u00e1 tomado de san Pablo, 2Cor 5,14, con el matiz de <em>Jesucristo Crucificado. <\/em>A partir de 1643, las alusiones de Luisa al amor del Crucificado son cons\u00adtantes en las despedidas epistolares. La representaci\u00f3n her\u00e1ldica compendia la espiritualidad luisiana y explica las razones del celo apost\u00f3lico de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Pero \u00bfen qui\u00e9n se inspir\u00f3 la Se\u00f1orita para dise\u00f1ar el blas\u00f3n? \u00bfen el escudo de las Visitandinas, dictado por Francisco de Sales? \u00bfen las Armas de las Capuchinas impresionadas por la pasi\u00f3n de Cristo? \u00bfen las consignas de Vicente de Pa\u00fal? Al no disponer de una fuente directa de informaci\u00f3n, caben distintas c\u00e1balas. Yo me inclino por la \u00faltima, bien que conjugada con la inspiraci\u00f3n salesiana, que en el <em>Tratado del amor de Dios, <\/em>L. XII, c. XII-XIII, canta las grandezas del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en su pasi\u00f3n y muerte, y enaltece las maravillas del amor crucificado.<\/p>\n<p><em>\u00abLa Sant\u00edsima Virgen, Madre y Guardiana de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Corre el a\u00f1o 1644. Luisa se da prisa a peregrinar a Chartres para \u00abglorificar a Dios por las gracias que con\u00adcedi\u00f3 a toda la Compa\u00f1\u00eda con motivo de la ca\u00edda del piso\u00bb. La Virgen Mar\u00eda, elegida ya como protectora y modelo suyo, es reconocida como madre \u00fanica de las Hijas de la Caridad. La comunidad debe mucho a la Madre de Dios desde su mismo origen. En los \u00faltimos a\u00f1os ha habido alguna desbandada del nido comunitario. Cada salida preocupa a la Se\u00f1orita, que piensa en las faltas de caridad como causa principal del descontento en la vocaci\u00f3n. Estima que es conveniente ir a Chartres para implorar de Mar\u00eda la fidelidad y la uni\u00f3n de todas las Hermanas. Otros fundadores hab\u00edan dedicado tambi\u00e9n su obra a Mar\u00eda. Luisa siente el impulso de peregrinar a la Virgen de la Soterra\u00f1a, oculta en la cripta de la bella catedral g\u00f3tica, para:<\/p>\n<p>\u00abOfrecer a Dios los designios de su Providencia sobre la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, ofreci\u00e9ndole enteramente dicha Compa\u00f1\u00eda y pidi\u00e9ndole su destruc\u00adci\u00f3n antes de que pudiera establecerse en contra de su santa voluntad; pidiendo para ella por las s\u00faplicas de la Sant\u00edsima Virgen, Madre y guardiana de dicha Compa\u00ad\u00f1\u00eda, la pureza de que tiene necesidad. Y viendo cumpli\u00addas en la Sant\u00edsima Virgen las promesas de Dios a los hombres, y en la realizaci\u00f3n del misterio de la Encarna\u00adci\u00f3n cumplido el voto de la Sant\u00edsima Virgen, ped\u00ed para la Compa\u00f1\u00eda esa fidelidad por los m\u00e9ritos de la Sangre del Hijo de Dios y de Mar\u00eda y que \u00c9l mismo fuese el lazo fuerte y suave de los corazones de todas las Herma\u00adnas, para honrar la uni\u00f3n de las tres divinas Personas. Y por lo que a m\u00ed personalmente se refiere, puse entre las manos de la Sant\u00edsima Virgen la resoluci\u00f3n que haya de tomar, seg\u00fan las notas que he entregado a mi muy Honorable Padre espiritual&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Entre las notas \u2014no mencionadas\u2014 figura el Regla\u00admento, que debe entregarse al arzobispo de Par\u00eds para su aprobaci\u00f3n. Los deseos de la fundadora se van cumplien\u00addo lentamente. En 1646, Juan Francisco Pablo de Gondi, obispo coadjutor de Par\u00eds, da su asentimiento a la Cofra\u00add\u00eda de las Hijas de la Caridad, aunque bajo la dependen\u00adcia de los obispos. A los diez a\u00f1os escasos, en 1655, el cardenal de Retz, arzobispo de Par\u00eds, aprueba la Compa\u00ad\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad y reconoce al Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n como Superior de las Hijas de la Caridad. Fue \u00e9sta una baza ganada por la habilidad e inteligencia de la Se\u00f1orita Le Gras, a quien s\u00f3lo le falt\u00f3 conocer la aprobaci\u00f3n pontificia de la Compa\u00f1\u00eda, aprobaci\u00f3n que lleg\u00f3 el 8 de junio de 1668, a los ocho a\u00f1os de fallecimiento.<\/p>\n<p>Figura tambi\u00e9n entre las notas el deseo de ser aten\u00addida personalmente por su director. Los logros consegui\u00addos para la Compa\u00f1\u00eda no la dejan satisfecha. En el campo espiritual advierte que se est\u00e1 obrando una transforma\u00adci\u00f3n que no llegar\u00e1 a cuajar sin la ayuda del Sr. Vicente, pues le dice: \u00abDe nadie en el mundo puedo tener ayuda, ni la he tenido nunca m\u00e1s que de su caridad\u00bb<sup>23<\/sup>. En la misma carta en que solicit\u00f3 permiso para peregrinar a Chartres, declara: \u00abYa es tiempo de pensar en m\u00ed, y delante de Dios le aseguro que creo va en ello el inter\u00e9s de nuestra peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda\u00bb <sup>24<\/sup>. La Se\u00f1orita vincula la suerte de la comunidad a su propio progreso espiritual. El apoyo que busca redunda en provecho de la Compa\u00ad\u00f1\u00eda, sobre la que tiene temores de ser destruida. \u00bfNo habr\u00e1 que buscar la causa de esa ruina en los pecados e infidelidades personales? \u00bfNo ser\u00e1 m\u00e1s aconsejable el cambio por otra Hermana que dirija la Compa\u00f1\u00eda? Estos pensamientos torturaban a Luisa, que, a diferencia de etapas anteriores, no espera consuelo humano al descu\u00adbrir su interior, sino orientaci\u00f3n para asumir el designio de Dios manifestado en los \u00faltimos acontecimientos. Esta es la s\u00faplica ardiente que dirige al Sr. Vicente en 1654:<\/p>\n<p>\u00abNuestro buen Dios sabe lo que quiere hacer y lo que har\u00e1 con la Compa\u00f1\u00eda. Tengo gran confianza en su bon\u00addad a este respecto, si su caridad cuida de derribar en m\u00ed las oposiciones que mi miseria puede levantar; lo que me hace suplicarle, por el amor de nuestro Se\u00f1or, se digne tomarse el tiempo para conocerlas bien; yo no me reservar\u00e9 nada que lo pueda impedir, seg\u00fan la gracia que Dios me ha concedido siempre de desear que pudiera usted ver todos mis pensamientos, acciones e intenciones tan inteligentemente como su Bondad los ve, para mayor gloria suya; estando dispuesta a renunciar a la satisfacci\u00f3n que esto me proporcionar\u00eda y tambi\u00e9n a aceptar las humillaciones que quiz\u00e1 trajera&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p><em>La uni\u00f3n \u00edntima con Dios<\/em><\/p>\n<p>Cada vez que Luisa entra en ejercicios espirituales expe\u00adrimenta fuertes sacudidas de la gracia. Su m\u00e1xima aspi\u00adraci\u00f3n es renovarse en el amor provocado por el Esp\u00edritu. Ella no sabe c\u00f3mo reforzar m\u00e1s la uni\u00f3n con Dios. Si es cierto que ha experimentado los \u00abdesposorios m\u00edsticos\u00bb, tal vez lo que Dios le pide es que tienda a la \u00abuni\u00f3n transformante\u00bb. Parece que est\u00e1 desasida de s\u00ed misma, pero alg\u00fan lazo le impide volar m\u00e1s alto. \u00bfQu\u00e9 es lo que la retiene? \u00bfLa preocupaci\u00f3n econ\u00f3mica y social de su hijo Miguel? Casi en v\u00edsperas de pentecost\u00e9s de 1645 escribe al Sr. Vicente:<\/p>\n<p>\u00abSuplico a nuestro buen Dios me haga la merced de que mis importunidades no sean demasiada sobrecarga para su caridad, y le pido a usted perd\u00f3n por todas las molestias que le ocasiono en mis necesidades&#8230; La gran fiesta que se aproxima me infunde mucha devoci\u00f3n por todas las gracias se\u00f1aladas que Dios otorg\u00f3 en ella a su Iglesia, y en cuanto a m\u00ed, por las que su bondad me comunic\u00f3 hace veintid\u00f3s a\u00f1os y que me trajeron la dicha de ser suya en la forma que su caridad sabe. Siento en mi interior no s\u00e9 qu\u00e9 inclinaci\u00f3n, que me parece quiere unirme m\u00e1s fuertemente a Dios; pero no s\u00e9 c\u00f3mo\u00bb.<\/p>\n<p>La fiesta de pentecost\u00e9s de cada a\u00f1o le hace revivir el c\u00famulo de gracias recibidas. Sus aspiraciones de uni\u00f3n con Dios crecen en la oraci\u00f3n y en el servicio. Pentecos\u00adt\u00e9s le trae a la memoria la actitud de Mar\u00eda y de los ap\u00f3stoles en oraci\u00f3n, esperando la venida del Esp\u00edritu Santo. Su ejemplo es la mejor disposici\u00f3n para recibir los dones del Esp\u00edritu Santo y al mismo Esp\u00edritu Santo, que estrecha la uni\u00f3n con el Padre y el Hijo:<\/p>\n<p>\u00abEs preciso establecerse en obediencia, como los ap\u00f3s\u00adtoles, y en el reconocimiento sincero de nuestra impo\u00adtencia, desprendi\u00e9ndonos por completo de todas las cria\u00adturas y hasta de Dios mismo en cuanto a los sentidos, puesto que vemos c\u00f3mo el Hijo de Dios, que fue quien prepar\u00f3 a los ap\u00f3stoles para recibir el Esp\u00edritu Santo, los coloc\u00f3 en ese estado priv\u00e1ndolos de su santa y divina presencia con su ascensi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Qui\u00e9n lo iba a pensar! Su aspiraci\u00f3n a vivir unida a Dios trasciende el gusto de los sentidos: algo incompren\u00adsible antes de la \u00faltima experiencia de pentecost\u00e9s. La humildad de la Se\u00f1orita consolida la edificaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda y de su propia vida cristiana.<\/p>\n<p><em>\u00abLlegar a ser verdaderamente cristiana\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Luisa vive y ense\u00f1a que nada hay comparable a la con\u00addici\u00f3n de cristianos, de hijo de Dios por el bautismo. Cuanto m\u00e1s asciende al v\u00e9rtice de la perfecci\u00f3n, tanto m\u00e1s ahonda en las ra\u00edces de su vocaci\u00f3n cristiana. Con\u00adtempla la encarnaci\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, misterios que esclarecen su estado de Hija de la Caridad. La meditaci\u00f3n sobre la humanidad santa de Jes\u00fas le urge la pr\u00e1ctica de sus virtudes, \u00abespecialmente la mansedum\u00adbre y la humildad, la tolerancia y el amor al pr\u00f3jimo\u00bb. El seguimiento de Jes\u00fas suscita en ella el deseo de cono\u00adcerle mejor a \u00e9l y a s\u00ed misma. Hacia 1650 resume estos pensamientos:<\/p>\n<p>\u00abHe tomado la resoluci\u00f3n de fijarme cuidadosamente en su santa vida, para poder imitarla. Me he detenido con insistencia en el nombre de cristiano que llevamos, pen\u00adsando que requiere conformidad (con Cristo), y he pen\u00adsado que deb\u00ed informarme de qu\u00e9 manera hab\u00eda adquiri\u00addo yo ese santo nombre y de qu\u00e9 palabras se sirve la Iglesia para d\u00e1rnoslo, y c\u00f3mo he recibido ese santo nom\u00adbre, a fin de llegar a ser verdaderamente cristiana\u00bb.<sup>.<\/sup><\/p>\n<p>Sentado el fundamento de la vida cristiana, su ilusi\u00f3n es crecer como miembro del cuerpo de Cristo. No desea otra cosa que ser testigo de la caridad en el mundo. Su compromiso caritativo-social dimana de la fe. As\u00ed lo demuestra la vida de entrega que lleva. Este enfoque verdadero desmiente muchas afirmaciones sobre el inti-mismo, desfiguraci\u00f3n de su experiencia de Dios y de la vida. Ni las angustias juveniles, ni el miedo aterrador a perderse, sofocaron sus ansias de santidad, expresada siempre en obras de amor a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>No pod\u00eda faltar, al t\u00e9rmino de la carrera, la invoca\u00adci\u00f3n a Mar\u00eda, Madre de la Ley de Gracia. La Virgen y Madre de Dios es la primera cristiana y la seguidora m\u00e1s distinguida en el seguimiento de su Hijo. El t\u00edtulo con que ahora Luisa invoca a Mar\u00eda trasluce su deseo de asemejarse a la Virgen Inmaculada, abierta de par en par a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu:<\/p>\n<p>\u00abTe veo hoy, pur\u00edsima Virgen, Madre de gracia, por\u00adque no s\u00f3lo has dado la materia para formar el sagrado Cuerpo de tu Hijo \u2014pues por entonces a\u00fan no eras<\/p>\n<p>madre , sino que al introducirlo en el mundo, eres, juntamente, Madre de Dios y Madre de un hombre que al nacer trae al mundo una ley nueva, la \u00fanica ley que lleva en s\u00ed Vida Eterna. \u00a1Oh Madre de la Ley de Gracia, pues eres Madre de la Gracia misma! Me parece que nunca te hab\u00eda reconocido como tal\u00bb \u00ab.<\/p>\n<p>Luisa contempla en Jes\u00fas la ley nueva, la \u00fanica vida verdadera. Si Jes\u00fas es la gracia salvadora, y el Esp\u00edritu Santo el amor, Mar\u00eda es la Madre de la Gracia y la esposa del Esp\u00edritu de amor. Hacia la Reina de los Ap\u00f3s\u00adtoles vuelve sus ojos para alcanzar, por su mediaci\u00f3n, la Ley nueva de Cristo.<\/p>\n<p>ORCAJO, A.: \u00abLa Pasi\u00f3n por el Esp\u00edritu de Jes\u00fas\u00bb. Ed. Paulinas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la cumbre de la escalada espiritual (1642-1657) El nuevo per\u00edodo es el m\u00e1s rico en documentaci\u00f3n y en compromisos. 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