{"id":401943,"date":"2018-10-25T08:29:51","date_gmt":"2018-10-25T06:29:51","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401943"},"modified":"2018-10-05T11:31:51","modified_gmt":"2018-10-05T09:31:51","slug":"santa-luisa-la-madurez-en-cristo-jesus-1633-1660-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-la-madurez-en-cristo-jesus-1633-1660-i\/","title":{"rendered":"SANTA LUISA LA MADUREZ EN CRISTO JES\u00daS (1633-1660) (I)"},"content":{"rendered":"<p>La tercera y \u00faltima etapa del recorrido espiritual y apos\u00adt\u00f3lico de la Se\u00f1orita Le Gras comprende desde la funda\u00adci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad hasta la muerte de la fundadora (1633-1660). Es la etapa m\u00e1s fe\u00adcunda en obras y en palabras. Como las dos anteriores, la presente se divide en tres per\u00edodos. El primero estudia la tarea de educaci\u00f3n y formaci\u00f3n que se impuso la Se\u00f1orita con las j\u00f3venes llamadas al servicio de los pobres en la nueva comunidad. La experiencia de la maestra ilumina su palabra llena de sabidur\u00eda (1633-1642). El segundo testimonia el sentido pr\u00e1ctico en las fundaciones de co\u00admunidades particulares, destinadas al alivio y socorro de los necesitados. Contin\u00faa la tarea de formaci\u00f3n y direc\u00adci\u00f3n de las Hermanas, con las que trata directamente o por medio de la correspondencia (1642-1657). El tercero confirma y compendia la experiencia de la Santa, su con\u00adfiguraci\u00f3n con Cristo Jes\u00fas por arte y gracia del Esp\u00edritu Santo y con la ayuda de Vicente de Pa\u00fal (1657-1660).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Maestra y educadora de la Caridad (1633-1642)<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El fundador de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n acostumbra a hablar a la naciente comunidad, aproximadamente, una vez cada veinte d\u00edas. Las j\u00f3venes son todo o\u00eddos y ojos para seguir las ense\u00f1anzas del Sr. Vicente. Sus exhorta\u00adciones versan sobre la vocaci\u00f3n y misi\u00f3n de las Hijas de la Caridad en la Iglesia y en el mundo, sobre el regla\u00admento que ordena su vida diaria, sobre la oraci\u00f3n, la vida comunitaria y el servicio de los pobres. Con frecuencia, la Se\u00f1orita le sugiere el tema de la conferencia, que es recogida sobre la marcha, con la mayor fidelidad posible, por algunas amanuenses, aunque ninguna supera la habi\u00adlidad y precisi\u00f3n de la misma Se\u00f1orita. La exposici\u00f3n doctrinal del orador es sencilla y coloquial; se sirve del \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb para hablar, pero, en realidad, no si\u00adgue m\u00e1s orden que el impuesto por la caridad o el amor. En ocasiones, no faltan l\u00e1grimas ni en el conferenciante ni el auditorio. Es una fiesta escuchar la palabra confor\u00adtadora del superior de la Misi\u00f3n. Terminada la pl\u00e1tica, \u00e9l se retira a su priorato de san L\u00e1zaro, donde reside con un grupo de misioneros entregados a la evangelizaci\u00f3n, y a Luisa le toca entonces hacer de maestra y educadora de la Caridad con las j\u00f3venes congregadas. Estas viven muy entusiasmadas en el servicio de los pobres, pero est\u00e1n necesitadas de cultura y formaci\u00f3n. Algunas son analfa\u00adbetas. Sobre la Se\u00f1orita recae la tarea silenciosa y sacri\u00adficada de la educaci\u00f3n cristiana y apost\u00f3lica.<\/p>\n<p><em>\u00abEst\u00e1is reunidas para vivir con un ideal com\u00fan\u00bb<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed comenzaba su catequesis el Sr. Vicente, el 31 de julio de 1634, ante las doce j\u00f3venes venidas de las aldeas para adiestrarse en los trabajos propios de la comunidad. Todas juntas forman un peque\u00f1o colegio apost\u00f3lico, que espera la fuerza del Esp\u00edritu. La principal animadora del grupo es su superiora, la Se\u00f1orita Le Gras, conocida de todas por su trato delicado y por el don de su palabra. Ese d\u00eda \u00faltimo de julio, en su tercera conferencia a las Hermanas (la primera que nosotros conservamos), el orador, visiblemente emocionado, inicia su charla: \u00abMis buenas hijas, os dec\u00eda el \u00faltimo d\u00eda que os habl\u00e9 que hace alg\u00fan tiempo que est\u00e1is reunidas para vivir con un ideal com\u00fan y que, sin embargo, todav\u00eda no hab\u00e9is recibido ning\u00fan reglamento que ordene vuestra manera de vivir. La divina Providencia os ha conducido en esto como condujo a su pueblo, que, desde la creaci\u00f3n, estuvo m\u00e1s de mil a\u00f1os sin ley&#8230; La Providencia os ha reunido aqu\u00ed a vosotras doce, y, al parecer, con el designio de que honr\u00e9is su vida humana en la tierra\u00bb<\/p>\n<p>La Se\u00f1orita apoya, suscribe y remacha la ense\u00f1anza recibida del \u00abpadre espiritual\u00bb de la comunidad. El \u00abideal com\u00fan\u00bb predicado integra todos los elementos constituti\u00advos de la identidad de la Hija de la Caridad: la entrega total a Dios, la vida de comunidad, el esp\u00edritu propio sa\u00adcado del evangelio y el servicio de los pobres. Los tres primeros elementos est\u00e1n ordenados al \u00faltimo, y de \u00e9l reciben su car\u00e1cter espec\u00edfico. La entrega a Dios explicita las exigencias del bautismo, por el que todos quedamos consagrados y dedicados a Dios. La vida de comunidad est\u00e1 organizada seg\u00fan las necesidades de los pobres a los que sirven. El esp\u00edritu propio encarna el estilo o talante de Jes\u00fas evangelizador, humilde, sencillo y caritativo. El servicio especifica la misi\u00f3n para la que ha nacido la comunidad. La Se\u00f1orita inculca estos principios de dina\u00admismo espiritual y apost\u00f3lico, por activa y por pasiva, en las j\u00f3venes aspirantes a Hijas de la Caridad. \u00a1Qu\u00e9 derro\u00adche de paciencia, humildad, dulzura y tolerancia el de Luisa al lado de aquellas ignorantes campesinas! S\u00f3lo les basta mirarse en el espejo de la maestra para aprender a ser buenas \u00absiervas de los pobres\u00bb, educadas, amables y comprensivas las unas con las otras.<\/p>\n<p>Ambos a dos, el Sr. Vicente y la Se\u00f1orita Le Gras, est\u00e1n de acuerdo en que ha sido la Providencia, no ellos, la que ha dado origen a la Compa\u00f1\u00eda. S\u00f3lo la Providen\u00adcia, al llegar la plenitud de los tiempos, ha puesto en marcha esta obra tan querida. Por eso, \u00abten\u00e9is que tener tan gran confianza y tan gran amor a esta divina Provi\u00addencia que, si ella misma no os hubiese dado este hermo\u00adso nombre de Hijas de la Caridad, que jam\u00e1s hay que cambiar, deber\u00edais llevar el de Hijas de la Providencia, ya que ha sido ella la que os ha hecho nacer\u00bb.<\/p>\n<p>Lo mismo piensa y ense\u00f1a la fundadora de la comu\u00adnidad. Cuando as\u00ed habla, no es \u00abla voz de su amo\u00bb, un eco material de la palabra vicenciana, sino la constata\u00adci\u00f3n de una misma experiencia teologal, aunque fuese provocada por causas sociol\u00f3gicas. Cada vez ven m\u00e1s claro los fundadores que los pobres se multiplican por d\u00edas en la sociedad, y urge correr hasta ellos.<\/p>\n<p>La imitaci\u00f3n de Jes\u00fas, que recibi\u00f3 vida del Esp\u00edritu, es el modelo que hay que seguir fielmente. El \u00abdesignio\u00bb del Padre consiste, para todas las Hijas de la Caridad, en que se llenen de los sentimientos del Hijo de Dios, \u00abpara hacer lo que \u00e9l hizo en la tierra\u00bb: predicar la buena noticia de la salvaci\u00f3n, curar enfermos, dar comida al hambrien\u00adto, vestido al desnudo, libertad al prisionero, paz a los que sufren las consecuencias de la guerra&#8230; Las consig\u00adnas vicencianas son comentadas y ampliadas por la maes\u00adtra y gu\u00eda del \u00abpeque\u00f1o reba\u00f1o\u00bb.<\/p>\n<p><em>\u00abLa piedra de toque\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Mientras el Sr. Vicente adoctrina con su palabra y ejem\u00adplo y entusiasma a todas en el seguimiento de Jes\u00fas, la Se\u00f1orita hace de cantero y pone \u00abla piedra de toque\u00bb en la edificaci\u00f3n de la comunidad&#8217;. Ella aquilata el alcance de la doctrina o la disciplina necesaria para la buena marcha del grupo. Nadie mejor que ella conoce los pun\u00adtos flacos de las j\u00f3venes aspirantes. Cuando interviene en una charla, el conferenciante pone especial atenci\u00f3n, porque sus palabras son sillares para el edificio comuni\u00adtario.<\/p>\n<p>No encontramos en las comunicaciones luisianas una sola desautorizaci\u00f3n del Sr. Vicente. Existe entre ellos un acuerdo fundamental: entusiasmar a las j\u00f3venes en el seguimiento de Jes\u00fas. \u00abPara ser verdaderas Hijas de la Caridad hay que hacer lo que hizo el Hijo de Dios en la tierra. \u00bfY qu\u00e9 es lo que hizo principalmente? Despu\u00e9s de haber sometido su voluntad, obedeciendo a la sant\u00edsima Virgen y a san Jos\u00e9, trabaj\u00f3 continuamente por el pr\u00f3ji\u00admo, visitando y curando a los enfermos, instruyendo a los ignorantes para su salvaci\u00f3n&#8230; Humillaos mucho y velad por haceros todas perfectas y santas, puesto que no pod\u00e9is esperar que las que vengan despu\u00e9s de vosotras, para seguir vuestro ejemplo, sean mejores que vosotras, ya que de ordinario cada cosa produce algo semejante a s\u00ed misma\u00bb<sup>4<\/sup>. As\u00ed exhortaba el director y as\u00ed asent\u00eda la educadora de la Caridad.<\/p>\n<p>El tema de la santidad es el m\u00e1s tratado bajo distintos aspectos. En torno a \u00e9l quedan articulados todos los dem\u00e1s puntos referentes a la asc\u00e9tica cristiana. Sobre el servicio de los pobres se insiste a cada paso, haciendo ver que la santidad consiste en el ejercicio de la caridad: \u00abSabed, hijas m\u00edas, que cuando dej\u00e9is la oraci\u00f3n y la santa misa por el servicio de los pobres, no perder\u00e9is nada, ya que servir a los pobres es ir a Dios; y ten\u00e9is que ver a Dios en sus personas. Tened, pues, mucho cuidado en todo lo que necesitan y vigilad, particularmente, en ayudarles en todo lo que pod\u00e1is hacer por su salvaci\u00f3n: que no mueran sin los sacramentos. No est\u00e1is s\u00f3lo para su cuerpo, sino para ayudarles a salvarse\u00bb. La amanuense que recoge tan bella exhortaci\u00f3n es la misma Se\u00f1orita, que aplaude la palabra de su director y se apoya en ella para recomen\u00addar lo mismo a sus hijas.<\/p>\n<p><em>\u00abNo he visto jam\u00e1s a una mujer como usted\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El Sr. Vicente conoce y trata a muchas mujeres de la alta sociedad y del pueblo bajo, pero pocas le parecen tan desconcertantes como su dirigida, la Se\u00f1orita Le Gras. Le parece extra\u00f1o que Luisa, despu\u00e9s de las experiencias adquiridas, de la formaci\u00f3n que posee, adem\u00e1s de otras dotes para el gobierno de la comunidad, recaiga en antiguos sentimientos de culpabilidad. El esp\u00edritu de auto\u00adcr\u00edtica para imputarse los fallos de los dem\u00e1s es la espina que lleva clavada y la que humilla hasta lo inconcebible. El an\u00e1lisis que hace de s\u00ed misma es tan puntilloso que la cubre de terror como un fantasma. En 1636 recibe del Sr. Vicente esta amable pero firme amonestaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abNo he visto jam\u00e1s a una mujer como usted, ni que tome ciertas cosas tan fuerte que en cualquier cosa vea un crimen. La elecci\u00f3n de su hijo, dice usted, es un testimonio de la justicia de Dios sobre usted. Est\u00e1 cier\u00adtamente equivocada al dar lugar a estos pensamientos y m\u00e1s a\u00fan al manifestarlos. Ya le he dicho en otras oca\u00adsiones que no hable de ese modo. En nombre de Dios, se\u00f1orita, corr\u00edjase y sepa de una vez para siempre que esos pensamientos amargos son del maligno y que los de Nuestro Se\u00f1or son mansos y suaves, y acu\u00e9rdese de que los defectos de los hijos no siempre se les imputan a los padres, especialmente cuando \u00e9stos los han hecho educar y les han dado buen ejemplo, como usted ha hecho, gracias a Dios, y que Nuestro Se\u00f1or permite por su Providencia admirable que algunos padres y madres santos se vean desgarrados en sus entra\u00f1as\u00bb.<\/p>\n<p>El desgarramiento interior de Luisa no puede ser m\u00e1s hondo, a pesar de los esfuerzos que hace por curarlo. Las que conviven con ella no se aperciben del sufrimiento de su maestra, pero \u00e9sta no puede ocult\u00e1rselo al director. Mientras llega el remedio final, o al menos un alivio temporal, contin\u00faa la tarea de la formaci\u00f3n, transmitien\u00addo su rica experiencia de hija de Dios y sierva de los pobres. Siente que su pasi\u00f3n por el Esp\u00edritu de Jes\u00fas crece en la medida en que secunda el designio de la providencia sobre la obra naciente. No hay duda; ha encontrado del todo su verdadero camino, Jes\u00fas, manan\u00adtial y modelo de toda caridad.<\/p>\n<p><em>\u00abSe comprometi\u00f3 con un voto irrevocable\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Gobillon escribe de su biografiada: \u00abDespu\u00e9s de encar\u00adgarse de la direcci\u00f3n de esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda, creci\u00f3 en ella tanto el amor a la vocaci\u00f3n, que quiso sacrificarse por ella enteramente. Al a\u00f1o siguiente (de la fundaci\u00f3n), el d\u00eda de la anunciaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, se com\u00adprometi\u00f3 con un voto irrevocable, con el cual renov\u00f3 el voto de viudez. Desde entonces ofreci\u00f3 a Dios durante su vida, cada mes una de sus comuniones, para darle gracias por haberla llamado a este estado\u00bb<sup>&#8216;<\/sup>.<\/p>\n<p>El 25 de marzo de 1634 marca un hito m\u00e1s en el itinerario espiritual de la Se\u00f1orita, fecha imborrable que le trae a la memoria su vocaci\u00f3n definitiva y su misi\u00f3n concreta en la Iglesia de los pobres. A imitaci\u00f3n de Mar\u00eda, abierta al Esp\u00edritu, se propone dejarse invadir por el Esp\u00edritu de Jes\u00fas para continuar su obra de salvaci\u00f3n en la tierra. Ha encontrado la paz siendo Hija de la Caridad, hija de Dios para consolar a los que necesitan consuelo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque no lo diga, ella es la piedra viva del edificio de la Caridad. El Sr. Vicente recibe limosnas de excelentes mujeres como Genoveva Fayet o Se\u00f1ora de Goussault, Mar\u00eda de Lumage o Se\u00f1ora de Pollalion, Isabel du Fay&#8230;, pero ninguna contribuye tanto a la obra vicenciana como la Se\u00f1orita Le Gras. Menos cualificada socialmente que las anteriores, vive totalmente entregada al servicio de los pobres.<\/p>\n<p><em>Cascada de fundaciones<\/em><\/p>\n<p>La dedicaci\u00f3n a las Hermanas obliga a la formadora a cortar algunas salidas al exterior de la Casa, aunque no se cierra en banda ante las llamadas que llegan de fuera. Las calles y hospitales de Par\u00eds est\u00e1n repletos de pobres, mendigos y vagabundos, que reclaman su presencia. Seg\u00fan cunde la noticia de la fundaci\u00f3n de la Caridad, llueven peticiones de uno y otro lugar para establecerse en ellos. Las demandas son atendidas seg\u00fan las posibili\u00addades que hay de nuevas fundaciones. Se procura respon\u00adder siempre que se asegure la vocaci\u00f3n y trabajo propios de la Hija de la Caridad. El H\u00f3tel-Dieu de Par\u00eds es el primero en recibirlas (1634). En Par\u00eds nace la comuni\u00addad; de la capital se desparrama por provincias. En 1636 se establece en Liancourt. Al a\u00f1o siguiente, en san Ger\u00adm\u00e1n de Auxerre. En 1638 las Hijas de la Caridad se encargan de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, y fundan adem\u00e1s en san Germ\u00e1n-en-Laye y en Richelieu. La fundaci\u00f3n de Angers tiene lugar en 1639. Este mismo a\u00f1o se comprometen en el servicio de los galeotes de Par\u00eds y de Nanteuil-le-Haudoin. En 1641 empiezan su trabajo en Sed\u00e1n.<\/p>\n<p>Una cascada de fundaciones inunda el suelo de Fran\u00adcia; todas son pocas, sin embargo, para socorrer a tantos pobres como aparecen por los campos y ciudades. Cada establecimiento de Hermanas obliga a la Se\u00f1orita a uno o varios desplazamientos. Tanto trabajo, dentro y fuera de Casa, llega a agotarla f\u00edsicamente. En ocasiones, m\u00e1s parece un cad\u00e1ver ambulante que una persona viva. En cualquier viaje podr\u00eda haber muerto de agotamiento. Pero esta mujer enfermiza es m\u00e1s fuerte de lo que parece.<\/p>\n<p>La espiritualidad que proyecta durante los primeros a\u00f1os de vida de la comunidad tiene muy en cuenta las aptitudes de las Hermanas y sus compromisos sociales. La misi\u00f3n concreta de atender a los enfermos, a los ni\u00ad\u00f1os, a los ancianos, a los condenados a galeras, bien en los propios domicilios o en los hospitales, en las escue\u00adlas, en la capital o en las aldeas, recaba de la directora el consejo oportuno. La Se\u00f1orita goza del don de consejo para orientar a sus hijas. Especial relieve adquiere en la vida de comunidad el env\u00edo a la misi\u00f3n. El Sr. Vicente asiste al acto, dando solemnidad con su presencia y re\u00adcomendaciones. De \u00e9stas echar\u00e1n mano las enviadas cuando el obispo de la di\u00f3cesis o cualquier sacerdote les pregunten sobre su identidad: qui\u00e9nes son y para qu\u00e9 han venido.<\/p>\n<p><em>\u00ab\u00a1Cu\u00e1nto se multiplicar\u00e1n <\/em>y <em>qu\u00e9 gran bien van a hacer!\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El crecimiento de la comunidad aumenta los desvelos de la fundadora. Ya no son principalmente sus propios pro\u00adblemas, sino los de los pobres, los que reclaman la direc\u00adci\u00f3n y consejo del Sr. Vicente. La responsabilidad de gobierno no rebasa la capacidad de trabajo de la Se\u00f1o\u00adrita; pero requiere apoyo y asesoramiento en muchas cuestiones, sobre todo para imprimir en sus hijas el gozo de la vocaci\u00f3n y de la perseverancia en la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>El Sr. Vicente se recrea repitiendo muchas veces las \u00faltimas palabras que pronunci\u00f3 la se\u00f1ora Goussault antes de morir: \u00abHe visto durante esta noche a las Hijas de la Caridad delante de Dios. \u00a1Cu\u00e1nto se multiplicar\u00e1n y qu\u00e9 gran bien van a hacer! \u00a1Qu\u00e9 dichosas se sentir\u00e1n! As\u00ed ser\u00e1, si sois buenas y si trabaj\u00e1is por tener vuestro esp\u00ed\u00adritu, porque entonces Dios ser\u00e1 glorificado por medio de vosotras y le dar\u00e1n mucha gloria vuestras buenas obras\u00bb.<\/p>\n<p>La conservaci\u00f3n y el crecimiento en el esp\u00edritu pro\u00adpio de la Compa\u00f1\u00eda son garant\u00eda de nuevas y buenas vocaciones. El esp\u00edritu, siempre el esp\u00edritu, es lo \u00fanico permanente. Si falta el esp\u00edritu, la Caridad est\u00e1 muerta; pero si se mantiene, la Caridad est\u00e1 viva y atrae nuevos candidatos al seguimiento de Jes\u00fas, para servirle en la persona de los pobres.<\/p>\n<p>La expansi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda impone cambios de domicilio. En 1636, la comunidad presidida por la Se\u00f1o\u00adrita se traslada al barrio de La Chapelle. En 1642, de nuevo muda de casa, al barrio de Saint Denis. La casa principal reci\u00e9n adquirida pertenece a la parroquia de san Lorenzo, cerca de la abad\u00eda de san L\u00e1zaro, donde el Sr. Vicente tiene acuarteladas sus huestes misioneras. La proximidad de domicilio de ambos fundadores agiliza la soluci\u00f3n de problemas urgentes e imprevistos. La Se\u00f1o\u00adrita, sobre todo, aprovecha para escaparse a san L\u00e1zaro y dialogar con su director sobre asuntos pendientes, o simplemente para dar cuenta de su conciencia.<\/p>\n<p><em>Escritos espirituales y correspondencia<\/em><\/p>\n<p>Entre los escritos de Luisa de Marillac los hay de distinta \u00edndole y valor doctrinal. Abundan reglamentos, res\u00fame\u00adnes de meditaciones y charlas, informes sobre las visitas a las Cofrad\u00edas de la Caridad, avisos a las Hermanas, testamentos, pensamientos sueltos y hasta un catecismo. Al no estar fechados gran parte de ellos, no resulta f\u00e1cil seguir la evoluci\u00f3n de la persona que los escribi\u00f3. En general, los escritos propiamente espirituales delatan la intimidad del autor y expresan los rasgos de un coraz\u00f3n enamorado de Dios en la oraci\u00f3n. La extensi\u00f3n del escri\u00adto var\u00eda seg\u00fan sea su origen y su finalidad. Todos y cada uno son instrumentos valiosos para captar la profundidad de pensamiento y la sensibilidad de Luisa, incluso aque\u00adllas notas breves que resumen el di\u00e1logo mantenido con el Se\u00f1or. Sin el conocimiento de los escritos no ser\u00eda posible observar los altos vuelos de la oraci\u00f3n de nuestra m\u00edstica, la Se\u00f1orita Le Gras.<\/p>\n<p>La correspondencia copiosa que conservamos de la fundadora de las Hijas de la Caridad \u2014no toda la que ella despach\u00f3, pero s\u00ed muchas muestras\u2014 es otro instru\u00admento necesario e imprescindible para conocer su rica personalidad humana y cristiana. Prescindir de las cartas, para fijarse s\u00f3lo en los escritos, ser\u00eda cercenar enga\u00f1osa\u00admente su ser dotado para las relaciones humanas: la pru\u00addencia, el juicio pr\u00e1ctico, el trato amable y comprensivo, el conocimiento de las personas y realidades cotidianas. Por medio de las cartas conocemos a la otra Luisa que pisa en la tierra; a la mujer fuerte que sabe de cocina, de botica, de administraci\u00f3n; que lo mismo entiende de bordados, ropas y perfumes que de jardiner\u00eda y aguas medicinales.<\/p>\n<p>Escritos y correspondencia son dos r\u00edos de un mismo manantial, dos aguas con el mismo sabor para un fino paladar que saborea la gracia multiforme de Dios en las personas.<\/p>\n<p><em>Los pobres, \u00abnuestros amados amos\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Cada comunidad local tiene sus gracias y desgracias, sus virtudes y fallos. Cuando la Se\u00f1orita detecta estos \u00falti\u00admos, los diagnostica y trata con mano habilidosa. No es raro que el cansancio en el servicio genere un desconten\u00adto vocacional. Entonces es cuando la inteligencia y la ternura de la superiora de Par\u00eds recurren a todos los medios para entusiasmar a la Hermanas en la vocaci\u00f3n de siervas de los pobres. Ella misma quisiera verse en la situaci\u00f3n de poder aliviar a los miembros dolientes del cuerpo de Cristo. As\u00ed anima a las Hermanas del hospital de Angers, en agosto de 1640:<\/p>\n<p>\u00abParece que me estoy viendo en medio de todas uste\u00addes al servicio de nuestros amados amos, d\u00e1ndoles la cena. \u00a1Qu\u00e9 dicha tienen ustedes en efecto, que yo no soy digna de poseer m\u00e1s que de deseo! \u00a1\u00c1nimo, pues, que\u00adridas Hermanas! H\u00e1ganlo con gran coraz\u00f3n, lleno del puro amor de Dios que nos lleve siempre a amar las rosas en medio de las espinas&#8230; La perseverancia tiene que ser el \u00faltimo flor\u00f3n de nuestra corona, ya que tene\u00admos que adquirirla en el \u00faltimo momento de nuestra vida en la gracia y amor de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa repite de muchas maneras que el que ama a Dios lo encuentra en todas las partes, particularmente en los pobres, que son presencia privilegiada del Hijo de Dios en la tierra. Los pobres, a la vez que son servidos, mandan en la vida de la Hija de la Caridad y son maes\u00adtros que ense\u00f1an a renovar la fe y el amor con que se conquista la bienaventuranza eterna. As\u00ed proyecta Luisa sobre las Hermanas su pasi\u00f3n por \u00ablos miembros de Jesucristo\u00bb, pasi\u00f3n que se confunde con la del Esp\u00edritu, \u00abpadre de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p><em>\u00abUna verdadera humildad lo arreglar\u00e1 todo\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Algunas hermanas fueron muy favorecidas con las cartas de la Se\u00f1orita. B\u00e1rbara Angiboust es una de las m\u00e1s beneficiadas. Su enfrentamiento con Luisa Ganset arran\u00adca de la pluma de la fundadora una misiva llena de firmeza y de ternura. A Luisa no le tiembla el pulso cuando tiene que escribir la verdad, aunque escueza. Siempre redacta con delicadeza y busca la paz. Nada m\u00e1s contrario a ella que la discordia y la guerra; antes pasar\u00eda por el infierno que acarrear un disgusto inmerecido a una de sus hijas. Pero, cuando corrige faltas notorias, se humilla antes y luego, con conocimiento de causa, de\u00adnuncia los fallos y anima a seguir trabajando unidos por el amor. En el caso presente, el amor y la tolerancia le dictan estos consejos, que recibir\u00e1n las dichas Hermanas destinadas en Richelieu con esp\u00edritu de fe:<\/p>\n<p>\u00abMe he enterado que ha ocurrido lo que siempre he temido tanto, y es que su servicio, tan beneficioso para el alivio de los enfermos y la instrucci\u00f3n de las ni\u00f1as, no ha servido de nada para la perfecci\u00f3n de ustedes; al contrario, parece haberlas perjudicado, porque el buen olor que exhalaban empieza a desvirtuarse. Piensen, mis buenas Hermanas, en lo que hacen ustedes: son causa de que Dios sea ofendido en lugar de ser glorificado como antes lo era, y el pr\u00f3jimo escandalizado, y dan ustedes pie a que no se estime como antes el santo ejercicio de la Caridad&#8230;<\/p>\n<p>Usted, sor B\u00e1rbara, por su poca cordialidad con la Hermana que Dios le ha dado, por sus peque\u00f1os desai\u00adres, por la poca tolerancia hacia sus defectos; \u00bfc\u00f3mo no se ha acordado usted de que cuando se la puso con ella para hacer las veces de superiora, era para obligarla a portarse como madre&#8230;? Y al aceptar ese cargo, \u00bfno vio enseguida a qu\u00e9 humildad la obligaba, ya que tiene tan\u00adtos motivos para reconocer su incapacidad?&#8230;<\/p>\n<p>Y usted, querida sor Luisa, ha vuelto a caer en sus malas costumbres. \u00bfQu\u00e9 idea se ha formado usted de su estado? \u00bfEs una vida de libertad? Ni mucho menos. Tiene que ser una continua sujeci\u00f3n y obediencia&#8230; \u00bfQu\u00e9 saca usted cuando hace sin permiso visitas o peregrina\u00adciones y quiere vivir en todo seg\u00fan su voluntad?&#8230; Yo creo que la causa de la mayor parte de las faltas que comete es que maneja usted dinero y de que siempre le ha gustado tenerlo. Si quiere seguir mi consejo, desh\u00e1\u00adgase de esa afici\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfSaben lo que espero de su reconciliaci\u00f3n, adem\u00e1s de una renovaci\u00f3n de su afecto mutuo? Que tengan el co\u00adraz\u00f3n abierto la una para la otra&#8230; Una verdadera humil\u00addad lo arreglar\u00e1 todo\u00bb.<\/p>\n<p>La cita, aunque larga, merec\u00eda la pena, porque es mod\u00e9lica de otras respuestas a situaciones comunitarias similares. Las desavenencias entre las Hermanas sol\u00edan originarse por causas muy distintas: por diferencias tem\u00adperamentales, por intromisiones indebidas de los capella\u00adnes o administradores en asuntos comunitarios, por celos y envidias. Rara vez las hostilidades entre ellas termina\u00adban con el abandono de la vocaci\u00f3n; pero si se daba el caso, el coraz\u00f3n de Luisa se aflig\u00eda amargamente, bus\u00adcando todos los medios posibles de reconciliar a las enemistadas, o de hacerles volver a la comunidad si se hab\u00edan escapado.<\/p>\n<p><em>\u00abEstoy quejosa de que no me escriba de su pu\u00f1o y letra\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La enfermedad f\u00edsica o ps\u00edquica de las Hermanas con\u00admueve las entra\u00f1as de Luisa, que vela desde Par\u00eds por la salud de cada una de ellas. Lo que la Se\u00f1orita no puede aplicarse sin recurrir a su director, sabe recetarlo con admirable maestr\u00eda: la conformidad en las adversidades y la alegr\u00eda en el sufrimiento. Como directora de sus com\u00adpa\u00f1eras es un ejemplo evang\u00e9lico de compasi\u00f3n y de misericordia con los enfermos. A Isabel Mart\u00edn, destina\u00adda en Angers, le env\u00eda este ramillete de consuelo, inte\u00adres\u00e1ndose por su salud, de la que quisiera tener noticias frescas. Isabel reacciona contestando a los deseos de su superiora. Pero antes regusta con nueva lectura la carta empapada de simpat\u00eda y comprensi\u00f3n humana:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1C\u00f3mo la compadezco en sus dolores! Quisiera que los suavizara con la consideraci\u00f3n continua de que se halla usted en el estado en que Dios la quiere, y, ade\u00adm\u00e1s, que no se inquiete pensando que est\u00e1 sirviendo de carga y que no trabaja como usted querr\u00eda&#8230; Piense que Dios quiere que est\u00e9 alegre y tranquila en medio de sus padecimientos&#8230; Estoy quejosa de que no me ha escrito de su pu\u00f1o y letra ni siquiera una vez desde que sal\u00ed de ah\u00ed. H\u00e1galo siempre que pueda; pero d\u00edgame con toda franqueza sus sufrimientos, que yo leer\u00e9 y entender\u00e9 todo perfectamente\u00bb.<\/p>\n<p>Ejemplos como \u00e9ste se repiten en la correspondencia. Luisa comprende en su propia carne la debilidad produ\u00adcida por la enfermedad. Isabel Mart\u00edn es una peque\u00f1a muestra de la solicitud maternal de su superiora.<\/p>\n<p>Otro caso distinto lo presenta Mar\u00eda Joly, protagonis\u00adta de una escena rara que pone a prueba la paciencia y la bondad de la fundadora. Mar\u00eda Joly llevaba en Sed\u00e1n la friolera de trece a\u00f1os, desde 1641 a 1654. Los supe\u00adriores creen oportuno sacarla de aquel lugar para trasla\u00addarla a otro. Pero, estando en la casa principal esperando destino, huye de la comunidad sin decir adi\u00f3s a nadie. La noticia desconcierta a Luisa, que manda buscarla por todas las calles de Par\u00eds. Al poco tiempo vuelve arrepen\u00adtida de su fechor\u00eda. La superiora experimenta un gozo indecible porque ha recobrado la oveja perdida.<\/p>\n<p><em>Grafolog\u00eda y dicci\u00f3n luisianas<\/em><\/p>\n<p>Al final de las cartas quedaba estampada la firma incon\u00adfundible de Luisa de Marillac. Sus rasgos grafol\u00f3gicos bien ligados, limpios de todo adorno, delatan una mujer sencilla, clara, inteligente y organizada. Los lazos de la escritura confirman la l\u00f3gica de su mente. Aunque el trazo de las palabras es m\u00e1s anguloso que redondeado, predomina un esp\u00edritu abierto, en el que cabe la com\u00adprensi\u00f3n de la miseria humana. Se mantiene en una tesi\u00adtura noble y leal a sus principios de fe. La leve inclina\u00adci\u00f3n de la escritura hacia la derecha, con tendencia a caer, revela su ternura y sensibilidad, sostenidas por un esp\u00edritu de constancia en lucha contra el abatimiento, que la empuja pesadamente al suelo.<\/p>\n<p>La composici\u00f3n del pensamiento se desarrolla, nor\u00admalmente, dentro de per\u00edodos largos con muchas subor\u00addinaciones. No tiene prisa en concluir la idea, sino que la matiza d\u00e1ndole vueltas. Con frecuencia se sirve tam\u00adbi\u00e9n de abundantes oraciones coordinadas, copulativas, adversativas e ilativas, que parecen no tener fin. Pero su dicci\u00f3n no resta claridad al pensamiento, que se mani\u00adfiesta claro e inteligible. Puede parecer m\u00e1s complicado cuando desarrolla conceptos teol\u00f3gicos sobre la Trinidad o revela una vivencia profunda de dif\u00edcil trasmisi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Aut\u00f3grafo de Luisa de Marillac.<\/em><\/p>\n<p>Los consejos por carta los formula r\u00e1pidamente y los adereza con gracia literaria. Tiene especial habilidad, seg\u00fan las circunstancias, para encajar una sentencia po\u00adpular o una m\u00e1xima evang\u00e9lica. Aunque parezca extra\u00f1o, no faltan en las cartas leves \u00abiron\u00edas\u00bb, que traslucen cier\u00adto humor fino, nada hiriente, que da gracejo a la lectura. No es esto lo ordinario, pero sorprende alguna que otra vez con tales salidas inesperadas.<\/p>\n<p><em>\u00abTuve la dicha de ver a la se\u00f1ora de Chantal\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Poco antes de expirar la etapa que estamos comentando, la Se\u00f1orita tiene \u00abla dicha de ver a la Se\u00f1ora de Chantal\u00bb. La entrevista se celebra entre los meses de octubre y noviembre de 1641. La fundadora de la Visitaci\u00f3n morir\u00e1 al poco tiempo, en Moulins, el 13 de diciembre del mismo a\u00f1o. No sabemos de qu\u00e9 hablaron. Pero \u00bfc\u00f3mo no iban a recordar al santo obispo de Ginebra? La lectura de sus obras embelesa a las dos, que respiran salesianismo por los poros. \u00bfC\u00f3mo no comentar la marcha de las dos comunidades que ellas representan? El encuentro de las dos santas vigoriza su esp\u00edritu de cordialidad y de dulzura. Ambas son viudas, ambas fundadoras, ambas corren hacia Jes\u00fas manso y humilde. La historia, sin embargo, ha tratado con desigualdad a estas dos m\u00edsticas del siglo XVII franc\u00e9s. Mientras la Se\u00f1ora de Chantal ocupa un lugar destacado en los estudios sobre la m\u00edstica, la Se\u00f1orita sigue ignorada, a pesar de su magna influen\u00adcia en la pr\u00e1ctica del amor puro a Dios cuajado en tes\u00adtimonios de caridad con los pobres.<\/p>\n<p>ORCAJO, A.: \u00abLa Pasi\u00f3n por el Esp\u00edritu de Jes\u00fas\u00bb. Ed. Paulinas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tercera y \u00faltima etapa del recorrido espiritual y apos\u00adt\u00f3lico de la Se\u00f1orita Le Gras comprende desde la funda\u00adci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad hasta la muerte de la fundadora (1633-1660). &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-la-madurez-en-cristo-jesus-1633-1660-i\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[226],"tags":[],"class_list":["post-401943","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","no-post-thumbnail"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>SANTA LUISA LA MADUREZ EN CRISTO JES\u00daS (1633-1660) (I) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-la-madurez-en-cristo-jesus-1633-1660-i\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"SANTA LUISA LA MADUREZ EN CRISTO JES\u00daS (1633-1660) (I) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La tercera y \u00faltima etapa del recorrido espiritual y apos\u00adt\u00f3lico de la Se\u00f1orita Le Gras comprende desde la funda\u00adci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad hasta la muerte de la fundadora (1633-1660). ... 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