{"id":401933,"date":"2018-10-19T08:16:49","date_gmt":"2018-10-19T06:16:49","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401933"},"modified":"2018-10-03T17:18:25","modified_gmt":"2018-10-03T15:18:25","slug":"401933-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/401933-2\/","title":{"rendered":"SANTA LUISA UNA LUZ BRILLA EN LAS TINIEBLAS (1613-1633) (3)"},"content":{"rendered":"<ol start=\"3\">\n<li><strong> Visitadora de las Cofrad\u00edas de la Caridad (1629-1633)<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Nada detiene ya los pasos de esta mujer inteligente, sa\u00adcrificada y llena de celo por la gloria de Dios y el amor a los pobres. Ni los malos caminos, ni las inc\u00f3modas hospeder\u00edas, ni las enfermedades ordinarias, ni los duros trabajos asustan su intrepidez. Los viajes no la impiden mantenerse en la presencia de Dios ni experimentar el don de la oraci\u00f3n. Con un poco m\u00e1s de paciencia ver\u00e1 corona\u00adda su ilusi\u00f3n de vivir en una comunidad donde haya \u201cidas y venidas\u201d para servir a los pobres (1626-1633).<\/p>\n<p><em>Reglamento de vida en el mundo<\/em><\/p>\n<p>Lo mismo que el <em>Acto de protestaci\u00f3n, <\/em>el <em>Reglamento de vida en el mundo <\/em>fue escrito por la Se\u00f1orita en los pri\u00admeros a\u00f1os de viudez. Su lectura trasluce un esp\u00edritu detallista. Todos los actos del d\u00eda y los ejercicios de piedad del a\u00f1o est\u00e1n escrupulosamente previstos. Ni los reglamentos m\u00e1s minuciosos de la <em>Devoci\u00f3n Moderna <\/em>bajan a tantos detalles. Y todo porque le anima el deseo de permanecer atada a la voluntad divina:<\/p>\n<p>\u00abPedir\u00e9 la gracia del Esp\u00edritu Santo, en la que he de tener una gran confianza, para que se cumpla en m\u00ed su sant\u00edsima voluntad, que ser\u00e1 el \u00fanico deseo de mi co\u00adraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa se propone seguir fielmente las huellas de Je\u00ads\u00fas, llenarse de su Santo Esp\u00edritu. La carga de actos de oraci\u00f3n, de mortificaci\u00f3n, de visitas a los enfermos, de lecturas, que a nosotros nos parece excesiva, ella la con\u00adsidera efecto de la animaci\u00f3n del Esp\u00edritu, que la quiere esclava de su amor:<\/p>\n<p>\u00abPor el amor que te debo, Padre, me abandono ente\u00adramente a las disposiciones de tu santa voluntad&#8230; y te suplico, por el amor que tienes a tus criaturas, la asis\u00adtencia de tu Esp\u00edritu Santo, para el total cumplimiento del designio que, desde toda la eternidad, ha tenido su santa voluntad sobre mi alma y sobre todas las que han sido redimidas por la sangre de Jesucristo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>No puede razonar m\u00e1s l\u00f3gicamente para exigirse actos que no constituyen la Ley del Amor, pero que responden a una actitud de fidelidad. Aunque parezca una paradoja, as\u00ed piensa y as\u00ed obra. No extra\u00f1a nada que el Sr. Vicente le recomiende prudencia y moderaci\u00f3n, para no ser \u00abverdugo de s\u00ed misma\u00bb. No es masoquista castigando su cuerpo, pero lo tiene sujeto a disciplina. No tolera un movimiento de la carne. Aspira a que todo su ser, cuerpo y esp\u00edritu, sea una ofrenda agradable a Dios, como acon\u00adseja el ap\u00f3stol Pablo en Rom 12,1-2. Con esa mentalidad ser\u00e1 capaz de distinguir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, conveniente y acabado.<\/p>\n<p>La Virgen y Madre de Dios queda constituida en modelo de entrega y pertenencia a Dios. En ella fijar\u00e1 sus ojos para no vivir como due\u00f1a de s\u00ed misma, sino para los dem\u00e1s, y se compromete a renovar todos los primeros s\u00e1bados de mes sus votos y buenas resoluciones:<\/p>\n<p>\u00abprecisamente en s\u00e1bado, como testimonio de haber to\u00admado a la Sant\u00edsima Virgen por mi protectora, a causa de mi debilidad e inconstancia&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>El <em>Reglamento de vida en el mundo <\/em>da cuenta, ade\u00adm\u00e1s, de otras pr\u00e1cticas piadosas y de los ejercicios espi\u00adrituales que todos los a\u00f1os har\u00e1, de ocho a diez d\u00edas, durante el tiempo que media entre la ascensi\u00f3n y pente\u00adcost\u00e9s, y en adviento. Son los dos tiempos lit\u00fargicos elegidos, porque se\u00f1alan sus dos grandes e inseparables devociones: al Esp\u00edritu Santo y a la humanidad de Jesu\u00adcristo.<\/p>\n<p><em>Los himnos lit\u00fargicos preferidos<\/em><\/p>\n<p>Si no fuera porque los dos himnos que vamos a rese\u00f1ar son fuente de inspiraci\u00f3n doctrinal para la Se\u00f1orita, no merecer\u00eda la pena detenerse en ellos. Pero, casualmente, ayudan a descifrar los sentimientos y ense\u00f1anzas de la Santa. Cuando menos ella lo sospecha, se ve envuelta por el esp\u00edritu que rezuman las dos composiciones po\u00e9tico-teol\u00f3gicas. La piedad de Luisa est\u00e1 marcada por la litur\u00adgia. De ah\u00ed su belleza de pensamiento y su profundidad de doctrina, que a muchos se les escapa, acus\u00e1ndola de subjetiva e intimista. Por el contrario, hunde sus viven\u00adcias cristianas en la actualizaci\u00f3n de los sacramentos y acciones lit\u00fargicas. No es un caso ins\u00f3lito en este terre\u00adno. Otros muchos cristianos, anteriores, contempor\u00e1neos o posteriores a Luisa, maduran su fe en la lectura y meditaci\u00f3n de los textos sagrados. La himnolog\u00eda y los comentarios b\u00edblicos constituyen el mejor alimento para la oraci\u00f3n cristiana. Si no rebasara los l\u00edmites de esta obrita, los himnos lit\u00fargicos preferidos por la Se\u00f1orita podr\u00edan ser objeto de un estudio detenido a trav\u00e9s de sus escritos aut\u00e9nticos y de la correspondencia. En el <em>Regla\u00admento de vida <\/em>puntualiza:<\/p>\n<p>\u00abDurante todo el a\u00f1o, el d\u00eda (de la semana) en que cayere la fiesta de Navidad, rezar\u00e9 el himno <em>Iesu Re-demptor omnium, <\/em>y el d\u00eda (del mes) en que cayere la de Pentecost\u00e9s, la secuencia <em>Veni Sancte Spiritus\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Tanto el himno como la secuencia resuenan en los o\u00eddos de Luisa ya desde ni\u00f1a. Los escuch\u00f3 por primera vez en Poissy y, probablemente, los cant\u00f3. Volvi\u00f3 a es\u00adcucharlos y cantarlos en el convento de las capuchinas, de Par\u00eds, a donde acud\u00eda para hacer oraci\u00f3n antes de que cambiara de domicilio, de Courteau-Villain a la calle Saint Victor, en 1626. Se los sab\u00eda de memoria y los saboreaba en la lengua original.<\/p>\n<p><em>El himno Iesu Redemptor omnium<\/em><\/p>\n<p>Iesu Redemptor omnium,<\/p>\n<p>Quem lucis ante originem<\/p>\n<p>parem paternae gloriae<\/p>\n<p>Pater supremus edidit.<\/p>\n<p>Tu lumen et splendor Patris,<\/p>\n<p>Tu spes perennis omnium,<\/p>\n<p>Intende quas fundunt preces<\/p>\n<p>Tui per orbem servuli.<\/p>\n<p>Memento, rerum Conditor,<\/p>\n<p>Nostri quod olim corporis,<\/p>\n<p>Sacrata ab alvo Virginis<\/p>\n<p>Nascendo, formam sumpseris.<\/p>\n<p>Testatur hoc praesens dies,<\/p>\n<p>Currens per anni circulum,<\/p>\n<p>Quod solus e sinu Patris<\/p>\n<p>Mundi salus adveneris.<\/p>\n<p>Hunc astra, tellus, aequora,<\/p>\n<p>Hunc omne, quod caelo subset<\/p>\n<p>Salutis auctorem novae<\/p>\n<p>Novo salutat cantico.<\/p>\n<p>Et nos, beata quos sacri<\/p>\n<p>Rigavit unda sanguinis<\/p>\n<p>Natalis ob diem tui,<\/p>\n<p>Hymni tributum solvimus.<\/p>\n<p>Iesu, tibi sit gloria,<\/p>\n<p>Qui natus es de Virgine,<\/p>\n<p>Cum Patre et almo Spiritu<\/p>\n<p>In sempiterna saecula.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Redentor nuestro,<\/p>\n<p>a quien el Padre engendr\u00f3 eterno<\/p>\n<p>igual a su paternal gloria,<\/p>\n<p>antes de la creaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>T\u00fa, luz y esplendor del Padre,<\/p>\n<p>eterna esperanza de todos,<\/p>\n<p>escucha las plegarias<\/p>\n<p>que por el mundo te dirigen tus siervos.<\/p>\n<p>Acu\u00e9rdate, creador de las cosas,<\/p>\n<p>que un d\u00eda, al nacer<\/p>\n<p>del seno pur\u00edsimo de la Virgen,<\/p>\n<p>tomaste un cuerpo como el nuestro.<\/p>\n<p>Este d\u00eda que los a\u00f1os nos traen,<\/p>\n<p>nos recuerda que t\u00fa viniste<\/p>\n<p>del seno del Padre s\u00f3lo<\/p>\n<p>para la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>El cielo, la tierra, los mares<\/p>\n<p>y todo cuanto existe bajo el cielo<\/p>\n<p>saludan con c\u00e1ntico nuevo<\/p>\n<p>al autor de la nueva creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n nosotros, que hemos sido lavados<\/p>\n<p>en el r\u00edo de tu sangre divina,<\/p>\n<p>te ofrecemos el tributo de este himno<\/p>\n<p>por la gracia de tu nacimiento.<\/p>\n<p>Oh Jes\u00fas, que naciste de la Virgen, gloria a ti sea dada<\/p>\n<p>en uni\u00f3n con el Padre y el Esp\u00edritu<\/p>\n<p>por los siglos sempiternos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Salvo peque\u00f1as variantes de texto, es el mismo him\u00adno que recit\u00f3 Luisa de Marillac. Su composici\u00f3n perte\u00adnece al siglo IV y es uno de los m\u00e1s antiguos de la himnolog\u00eda cristiana. De autor desconocido. Cada estrofa consta de cuatro versos, y cada uno de \u00e9stos, de cuatro pies y\u00e1mbicos o d\u00edmetros y\u00e1mbicos. El tema est\u00e1 centra\u00addo en la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios. \u00c9l es el autor de la nueva creaci\u00f3n. La doxolog\u00eda final confiesa la fe en la Trinidad santa de Dios.<\/p>\n<p>No encontramos en los documentos de Luisa una sola alusi\u00f3n a los aspectos literarios del himno; abundan, en cambio, los comentarios a los contenidos doctrinales, repartidos a lo largo de sus escritos de forma espont\u00e1nea. No desliga la meditaci\u00f3n sobre la encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios de la consideraci\u00f3n sobre la redenci\u00f3n, misterios que explican su vocaci\u00f3n de hija de Dios.<\/p>\n<p>Adviento es fecha aguardada, precisamente por las notas que caracterizan este tiempo lit\u00fargico: la vigilan\u00adcia, la esperanza en el Salvador, la conversi\u00f3n y la ala\u00adbanza divina. La meditaci\u00f3n sobre el Mes\u00edas prometido la sume en la contemplaci\u00f3n del decreto de Dios, que envi\u00f3 a su Hijo a la tierra para salvar a los hombres, y vincula su existencia al amor trinitario:<\/p>\n<p>\u00abLa Sant\u00edsima Trinidad, en la unidad de su esencia, me ha creado s\u00f3lo para S\u00ed, y habi\u00e9ndome amado por toda la eternidad, ha visto que no pod\u00eda ser ni subsistir fuera de \u00c9l, que siendo mi principio y mi \u00fanico origen, quiere y debe ser tambi\u00e9n mi \u00fanico fin, habiendo creado a todas las criaturas para que me sirvan como medios para llegar a \u00c9l, de la misma manera que los hitos del camino conducen al manantial de una corriente\u00bb.<\/p>\n<p>El salto de la humanidad a la divinidad de Jes\u00fas lo da Luisa con fe y alborozo; por eso adviento es el tiempo propicio para avivar la confianza en el pr\u00edncipe de la paz y en el juez de vivos y muertos al final de los tiempos.<\/p>\n<p><em>La secuencia Veni Sancte Spiritus<\/em><\/p>\n<p>Veni, Sancte Spiritus,<\/p>\n<p>et emitte caelitus<\/p>\n<p>lucis tuae radium.<\/p>\n<p>Consolator optime,<\/p>\n<p>dulcis hospes animae,<\/p>\n<p>dulce refrigerium.<\/p>\n<p>Veni, pater pauperum,<\/p>\n<p>veni, dator munerum,<\/p>\n<p>veni, lumen cordium.<\/p>\n<p>In labore requies,<\/p>\n<p>in aestu temperies,<\/p>\n<p>in fletu solatium.<\/p>\n<p>O lux beatissima<\/p>\n<p>reple cordis intima<\/p>\n<p>tuorum fidelium.<\/p>\n<p>Sine tuo numine<\/p>\n<p>nihil est in lumine<\/p>\n<p>nihil est innoxium.<\/p>\n<p>Lava quod est sordidum,<\/p>\n<p>riga quod est aridum,<\/p>\n<p>sana quod est saucium.<\/p>\n<p>Flecte quod est rigidum,<\/p>\n<p>fove quod est frigidum,<\/p>\n<p>rege quod est devium.<\/p>\n<p>Da tisis fidelibus<\/p>\n<p>in te confidentibus<\/p>\n<p>sacrum septenarium.<\/p>\n<p>Da virtutis meritum,<\/p>\n<p>da salutis exitum,<\/p>\n<p>da perenne gaudium. Amen.<\/p>\n<p>Ven, Esp\u00edritu Santo,<\/p>\n<p>y env\u00eda desde el cielo el rayo de tu luz.<\/p>\n<p>Consolador admirable,<\/p>\n<p>dulce hu\u00e9sped del alma,<\/p>\n<p>dulce refrigerio.<\/p>\n<p>Ven, padre de los pobres,<\/p>\n<p>ven, dador de dones,<\/p>\n<p>ven, lumbre de los corazones.<\/p>\n<p>Descanso en el trabajo,<\/p>\n<p>frescor en el calor,<\/p>\n<p>solaz en el llanto.<\/p>\n<p>Oh luz beat\u00edsima,<\/p>\n<p>llena lo \u00edntimo del coraz\u00f3n<\/p>\n<p>de tus fieles.<\/p>\n<p>Sin tu inspiraci\u00f3n<\/p>\n<p>nada hay en la luz<\/p>\n<p>nada hay innocuo.<\/p>\n<p>Lava lo que est\u00e1 sucio,<\/p>\n<p>riega lo que est\u00e1 seco,<\/p>\n<p>sana lo que est\u00e1 enfermo.<\/p>\n<p>Doblega lo que est\u00e1 r\u00edgido,<\/p>\n<p>calienta lo que est\u00e1 fr\u00edo,<\/p>\n<p>endereza lo que est\u00e1 torcido.<\/p>\n<p>Concede a tus fieles<\/p>\n<p>que en ti conf\u00edan<\/p>\n<p>tus sagrados siete dones.<\/p>\n<p>Otorga el m\u00e9rito de la virtud,<\/p>\n<p>concede el \u00e9xito de la salvaci\u00f3n,<\/p>\n<p>comunica el gozo eterno. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Por tratarse de una secuencia, los versos no se miden por pies m\u00e9tricos, sino por rima. La \u00absecuencia dorada\u00bb, como com\u00fanmente se la conoce, merece la fama que se le ha otorgado en la literatura cristiana. Su composici\u00f3n, del siglo XII, tiene como autor al papa Inocencio III o al arzobispo Stephen. Las ideas vertidas en los versos recogen las funciones del Esp\u00edritu Santo en los fieles. Luisa encuentra en la lectura de la secuencia una vena inagotable de inspiraci\u00f3n doctrinal y de oraci\u00f3n. Los t\u00ed\u00adtulos de luz, consolador, hu\u00e9sped del alma, padre de los pobres, etc., tributados al Esp\u00edritu Santo, dan frescura a la palabra y vida de Luisa de Marillac, fortalecida con la gracia del divino Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>A la secuencia habr\u00eda que a\u00f1adir el himno <em>Veni Creator Spiritus <\/em>y la invocaci\u00f3n <em>Veni Sancte Spiritus, <\/em>seguida de la oraci\u00f3n <em>Deus qui corda fidelium, <\/em>que manten\u00edan a la Se\u00f1orita bajo la influencia del Esp\u00edritu, autor del \u00abdon sagrado de la oraci\u00f3n\u00bb e inspirador del amor a la huma\u00adnidad de Cristo. El mismo Esp\u00edritu Santo, amor del Padre y del hijo, crea y recrea el amor indivisible con que la \u00absierva de los pobres\u00bb se dirige a Dios y a los hombres.<\/p>\n<p><em>\u00abUna forma de desposorios\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La Visitadora de Caridades emprende sus giras apost\u00f3li\u00adcas con la ilusi\u00f3n de \u00abllevar al pr\u00f3jimo al conocimiento de Dios\u00bb <sup>36<\/sup>. Despu\u00e9s de Montmirail, primera Caridad vi\u00adsitada, pasa a Asni\u00e9res, luego a Saint-Cloud, Sannois, Francoville, Herblay, etc. Aprovecha su estancia en los pueblos para instruir a los ni\u00f1os y a los adultos, y para animar a las Asociadas de la Caridad. Revisa los Regla\u00admentos e incluso, si es necesario o conveniente, redacta uno nuevo. Concluida la visita, escribe el resumen de la misma, que comenta posteriormente con el Sr. Vicente.<\/p>\n<p>Son interesantes, en particular, los res\u00famenes de las visitas a Asni\u00e9res y a Saint-Cloud. El \u00faltimo, del 5 de febrero de 1630, recuerda el aniversario de su boda, celebrada en 1613, en la iglesia de San Gervasio, de Par\u00eds. Pero la boda que ahora entusiasma a la Se\u00f1orita es \u00abuna forma de desposorios\u00bb que le ha parecido vivir con Cristo:<\/p>\n<p>\u00abSal\u00ed el d\u00eda de santa \u00c1gueda, 5 de febrero, para ir a Saint-Cloud. En la sagrada comuni\u00f3n me pareci\u00f3 que Nuestro Se\u00f1or me daba el pensamiento de recibirle como el esposo de mi alma, y aun, que esto me era ya una forma de desposorios, y me sent\u00ed tan fuertemente unida a Dios en esta consideraci\u00f3n que para m\u00ed fue extraordi\u00adnaria, y tuve el pensamiento de dejarlo todo para seguir a mi Esposo y de mirarlo de aqu\u00ed en adelante como a tal, y de soportar las dificultades que encontrar\u00eda como re\u00adcibi\u00e9ndolas en comunidad de sus bienes\u00bb.<\/p>\n<p>El desarrollo de vida cristiana que experimenta la Se\u00f1orita llega al grado eminente de oraci\u00f3n conocido con el nombre de \u00abdesposorios m\u00edsticos\u00bb. As\u00ed lo reconocen algunos bi\u00f3grafos de la Santa\u00bb. Sin embargo, de la sim\u00adple lectura del documento no cabe concluir necesaria\u00admente que lo alcanzara. De lo que no hay duda es que escal\u00f3 un alto nivel de vida espiritual. La oraci\u00f3n de uni\u00f3n est\u00e1tica o de \u00abdesposorios\u00bb, anterior a la uni\u00f3n transformante o de \u00abmatrimonio\u00bb, indica sobre todo una cumbre elevada de experiencia de Dios. Como norma, esta altura supone las \u00faltimas purificaciones pasivas, que pueden presentarse bajo formas muy distintas: contradic\u00adciones, enfermedades, dudas angustiosas, sentimientos de abandono de Dios, etc.<\/p>\n<p>Algunas de estas pruebas visitaron ya a Luisa; de todas sali\u00f3 vencedora por la fuerza del Esp\u00edritu. Ahora se mueve en un nivel extraordinario, si lo comparamos con el rasero de los cristianos insensibles a la gracia. Ahora aparece la categor\u00eda de la santa mujer, de la m\u00edstica enraizada en el bautismo, de la urgida por la caridad de Cristo. El momento de la experiencia es solemne: acaba de recibir sacramentalmente a Jes\u00fas y se dispone a visitar a los pobres. A los que tantas veces ha socorrido, ahora los descubre en el Se\u00f1or que ha comulgado. \u00a1Con qu\u00e9 asombrosa facilidad entra en la presencia de Dios, dej\u00e1n\u00addose invadir por el amor, y corre luego en ayuda de los necesitados! Liberada de la tiran\u00eda de los sentidos, no encuentra trabas para conjugar la oraci\u00f3n extraordinaria con el servicio humilde.<\/p>\n<p><em>\u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or ser\u00e1 su regla y su gu\u00eda\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El Sr. Vicente prosigue la misma l\u00ednea de orientaci\u00f3n espiritual y apost\u00f3lica de hace un quinquenio. Se mantiene en los mismos consejos sobre el desprendimiento del<\/p>\n<p>hijo, el rechazo de los sentimientos de culpabilidad y el mantenimiento de la devoci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo. Escribea Luisa: \u00abEl reino de Dios es la paz en el Esp\u00edritu Santo. \u00c9l reinar\u00e1 en usted si su coraz\u00f3n est\u00e1 en paz\u00bb. \u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or ser\u00e1 su regla y su gu\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Aconsejar en este tono era sensibilizar el ser entero de la dirigida. Ella camina hacia una paz estable, aunque se advierten todav\u00eda recesos desconcertantes, pruebas evidentes de su psiquismo. La nounativa disciplinar que se hab\u00eda dado a s\u00ed misma no tiene por qu\u00e9 sofocar la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu, que en cada momento sugiere lo que m\u00e1s conviene. Tampoco debe angustiarse cuando deja alguna de sus otras pr\u00e1cticas piadosas, pues es m\u00e1s urgente la caridad que la ley impositiva de otras obliga\u00adciones o gustos personales.<\/p>\n<p>La Se\u00f1orita pasa la semana anterior a pentecost\u00e9s de 1633 en ejercicios espirituales; ora y pide luz ante la obra que contempla en lontananza; sin duda es de cu\u00f1o nuevo en la Iglesia y requiere maduraci\u00f3n y consejo. Est\u00e1 con\u00advencida de la urgencia y necesidad de una nueva comu\u00adnidad que se entregue por completo a Dios para servir a los pobres. Las Se\u00f1oras de la Caridad, en efecto, no responden satisfactoriamente a todas las necesidades y demandas de los pobres. La Se\u00f1orita se lo hace notar al Sr. Vicente, que contesta: \u00abLe pido que le encomiende (al Se\u00f1or) este asunto durante estos d\u00edas (anteriores a pentecost\u00e9s), en que \u00e9l comunica con mayor abundancia las gracias del Esp\u00edritu Santo, as\u00ed como al propio Esp\u00edritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque la ejercitante de 1633 disfruta de equilibrio y ecuanimidad interiores, necesita recuperarse del dolor provocado por la muerte de dos familiares muy queridos, v\u00edctimas ambos de represalias pol\u00edticas: Luis de Marillac, Mariscal de Francia, decapitado en la plaza de Greve, de Par\u00eds, el 10 de mayo de 1632, y Miguel de Marillac, muerto en la prisi\u00f3n de Ch\u00e1teaudun el 7 de agosto de 1632.<\/p>\n<p><em>\u00abHe pensado seriamente en esa buena obra\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La futura fundadora de las Hijas de la Caridad viene ensayando, desde hace unos meses, cierta forma de vida comunitaria con j\u00f3venes deseosas de servir a los pobres. Las visitas a las Cofrad\u00edas de la Caridad y el trato con las gentes han proporcionado a la Se\u00f1orita harta expe\u00adriencia apost\u00f3lica, muy valiosa para lo que ella pretende seg\u00fan el designio de Dios. Acuciada por la caridad, in\u00adsiste ante el Sr. Vicente en la urgencia de dar comienzo oficial a la obra. Cuando \u00e9l diga, la comunidad quedar\u00e1 establecida como tal y empezar\u00e1 su andadura hist\u00f3rica a partir de la fecha fijada. En agosto de 1633 responde el Sr. Vicente: \u00abHace cuatro o cinco d\u00edas que su \u00e1ngel bueno ha comunicado con el m\u00edo a prop\u00f3sito de la Ca\u00adridad de sus hijas, pues es cierto que me ha sugerido con frecuencia el recuerdo y que he pensado seriamente en esa buena obra\u00bb.<\/p>\n<p>Pasaron todav\u00eda tres meses m\u00e1s hasta ultimar detalles de la fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. El ejemplo de Margarita Naseau pesaba mucho en la estima de Vicente de Pa\u00fal, que ve\u00eda en esa joven de Suresnes la primera Hija de la Caridad, \u00aba la que todo el mundo quer\u00eda, porque no hab\u00eda nada en ella que no fuese digno de amor\u00bb. Por fin lleg\u00f3 la hora de la Providencia para dar nacimiento a la comunidad: era el 29 de no\u00adviembre de 1633, v\u00edspera de san Andr\u00e9s. Pero este acontecimiento abre nuevo cap\u00edtulo en la vida y obra de la Se\u00f1orita Le Gras.<\/p>\n<p>ORCAJO, A.: \u00abLa Pasi\u00f3n por el Esp\u00edritu de Jes\u00fas. Luisa de Marillac\u00bb. Ed.Paulinas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Visitadora de las Cofrad\u00edas de la Caridad (1629-1633) Nada detiene ya los pasos de esta mujer inteligente, sa\u00adcrificada y llena de celo por la gloria de Dios y el amor a los pobres. 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