{"id":401722,"date":"2018-03-09T08:26:44","date_gmt":"2018-03-09T07:26:44","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401722"},"modified":"2018-02-22T11:28:02","modified_gmt":"2018-02-22T10:28:02","slug":"doctrina-vicenciana-la-virtud-vii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/doctrina-vicenciana-la-virtud-vii\/","title":{"rendered":"DOCTRINA VICENCIANA DE LA VIRTUD (VII)"},"content":{"rendered":"<p>LA VIRTUD AL SERVICIO DE LA IMPLANTACI\u00d3N DEL REINO DE LOS CIELOS<\/p>\n<p>En el vicencianismo, la \u00e9tica de la virtud no queda en el campo intimista, sino que desborda hacia el plano comunitario y social, repercutiendo positivamente en el mundo de los pobres. La correcta adquisici\u00f3n de la virtud conduce al cristiano a abrir\u00adse al servicio. Es decir, trabajar en la propia perfecci\u00f3n es hacer\u00adse apto para producir frutos en la vida del pr\u00f3jimo. Esta ense\u00f1anza la encuentra al contemplar la vida de Cristo. La uni\u00f3n \u00edntima y personal con Cristo, lleva al disc\u00edpulo a convertirse en instru\u00admento v\u00e1lido en las manos de Dios. La virtud es un puerto segu\u00adro en los momentos dif\u00edciles, y tambi\u00e9n ayuda a mantenerse equilibrado y agradecido en Dios en los momentos gratos. Desde esta postura, la virtud permite la efectividad del servicio. \u00bfQu\u00e9 virtudes son necesarias en el servicio? Todas&#8230; pero especial\u00ad&#8217; tiente recalca la caridad. Aunque luego las estudiemos cada una en particular, adelantemos que la caridad abre a la afabilidad, ya que el amor a los servidos hace que \u00e9stos acepten a los ser\u00advidores. La caridad afable har\u00e1 que se acerquen a la Palabra y que reciban los sacramentos, acerc\u00e1ndose a Dios. Una sola palabra dicha con amor mueve m\u00e1s que \u00abmonta\u00f1as\u00bb de repro\u00adches y amenazas. San Vicente, adem\u00e1s de la caridad, invita a practicar las virtudes directamente relacionadas con ella. Toda la vida comunitaria como la vida apost\u00f3lica deben estar traspa\u00adsadas por la afabilidad, la amabilidad, la alegr\u00eda, la compasi\u00f3n, la cordialidad y la dulzura. Tambi\u00e9n recalca la necesidad de la humildad en el servicio, para ponerse a la altura del que sufre, del pobre, del marginado. La mortificaci\u00f3n permite servir en condiciones que son molestas a la naturaleza, haciendo efectivo el servicio. Cercanas a la mortificaci\u00f3n, propone ir al pr\u00f3jimo con paciencia y mansedumbre. Como el Reino de los Cielos se debe preparar en la comunidad y en el apostolado, veamos que dice nuestro autor acerca del comportamiento virtuoso en cada uno de estas \u00e1reas.<\/p>\n<p>6.1. <em>La virtud en la vida comunitaria<\/em><\/p>\n<p>San Vicente contempla a Jesucristo acompa\u00f1ado de sus disc\u00ed\u00adpulos; por tanto, entiende que la vida del cristiano debe ser comu\u00adnitaria. En las asociaciones que crea, pero sobre todo en las con\u00adgregaciones que funda, la vida comunitaria es un rasgo esencial. Ella no es un fin en s\u00ed mismo, ya que propone, como el Evange\u00adlio, comunidades para la misi\u00f3n. Pero esto no resta nada a la cali\u00addad de la vida comunitaria. La cual viene, no por estar siempre juntos, sino porque es una vida regida por la virtud. Adem\u00e1s, propone una vida comunitaria vivida en la cercan\u00eda y sencillez, llevando un trato cercano como el que se lleva en la vida dom\u00e9stica. Incluso suele llamar a las comunidades locales \u00abfamilias\u00bb.<\/p>\n<p>Jesucristo instaur\u00f3 su Iglesia, nombrando autoridades. Asi\u00admismo, el se\u00f1or Vicente no concibe la vida civil, eclesial y congregacional, sin gente que la gobierne. Sabe que los aciertos y desaciertos de la vida cristiana en buena medida se dan por quienes la conducen. Nuestro Santo, fino observador de la psicolog\u00eda humana, se convierte en un verdadero maestro del mando virtuoso. La autoridad, tan necesaria, es al mismo tiem\u00adpo un peligroso veneno: el ser autoridad puede hacer crecer el orgullo; generar deseos de perpetuarse en el ejercicio del poder; hacer olvidar que la autoridad est\u00e1 para servir; buscar privilegios y prerrogativas, etc. Por tanto, propone una figura virtuosa de autoridad para que se pueda establecer el Reino de los cielos. El que sea superior debe saber que \u00abcuanto m\u00e1s elevada de condici\u00f3n es una persona&#8230; tanto m\u00e1s obligada est\u00e1 a entregarse a la virtud\u00bb. La lectura b\u00edblica le ense\u00f1a que Jesucristo se present\u00f3 cercano y amigable, por tanto, si el Maestro dej\u00f3 ese ejemplo, cuanto m\u00e1s un hombre pecador que ocupe un puesto de mando debe ser cercano a todos: \u00abLos que dirigen las casas de la compa\u00f1\u00eda no tienen que mirar a nadie como a inferior, sino siempre como a hermano<em>. <\/em>Nuestro Se\u00f1or les dec\u00eda a sus disc\u00edpulos: \u201cYa no os llamo mis servidores, sino que os llamo amigos. Por consiguiente, hay que tratarlos con humildad, con mansedumbre, con paciencia, con amor y cordialidad\u00bb.<\/p>\n<p>Reconoce la importancia y la necesidad de la autoridad. Para mostrar la necesidad del superior y los encargados de los oficios se sirve de algunas im\u00e1genes: 1) El timonel. La congregaci\u00f3n es un barco y los superiores son los pilotos. Si quienes conducen lo hacen adecuadamente, el \u00abbarco\u00bb de la comunidad podr\u00e1 atrave\u00adsar dif\u00edciles mares y llegar a buen puerto. 2) Los padres. Toma esta comparaci\u00f3n del mundo familiar y dom\u00e9stico. Esta imagen le ayuda a resaltar c\u00f3mo el mando repercute en los dem\u00e1s: \u00abSeg\u00fan son el padre y la madre, as\u00ed son los hijos; y por consi\u00adguiente seg\u00fan sean las oficialas de la Caridad, as\u00ed ser\u00e1n tambi\u00e9n las otras\u00bb. Entre las diversas tareas del superior una fundamen\u00adtal es atender sol\u00edcitamente a sus compa\u00f1eros, y a trav\u00e9s del bien que haga a ellos, llegar\u00e1 a mucha gente. La virtud del superior alimenta directamente a la comunidad, y ella lleva el ramillete de las virtudes a los pobres. El superior debe ser una persona cer\u00adcana: con su comunidad, con los pobres, con los familiares de los hermanos\/as, con los benefactores de la obra. Le se\u00f1ala a una superiora: \u00abLe pido a Nuestro Se\u00f1or que le d\u00e9 mucha humildad y cordialidad para con las dos hermanas que est\u00e1n con usted, mucha caridad para con los pobres y una total sumisi\u00f3n al se\u00f1or Eudo, fundador y director del hospital\u00bb.<\/p>\n<p>El superior debe animar a la comunidad a practicar la virtud. Para desempe\u00f1ar bien esta funci\u00f3n, da una serie de conse\u00adjos: 1) Rezar con frecuencia y meditar acerca de lo importante que es que el superior vaya delante de la comunidad en la pr\u00e1ctica de la virtud. 2) En la medida que las diversas actividades se lo permitan, debe ser siempre el primero en los actos de comunidad. 3) Escuchar el parecer de los asistentes. 4) Una vez por mes, dialogar con cada miembro de la comunidad. 5) Combinar la manse\u00addumbre y la humildad con la necesaria firmeza. El manejo de esta virtuosa dial\u00e9ctica har\u00e1 que la comunidad se conserve en su misi\u00f3n, y que viva una intensa caridad. Esto incluye que uno debe lamentarse de las faltas de sus hermanos, y acto seguido, debe procurar ayudarles a corregirse.<\/p>\n<p>La autoridad debe dar ejemplo de ser capaz de morir a todo tipo de ambici\u00f3n, y de no buscar singularizarse. Es, sin duda, un puesto dif\u00edcil, en el que hay mucho que sufrir; pero tambi\u00e9n, por ludo lo que demanda del propio sujeto, es una ocasi\u00f3n para cre\u00adcer en virtud. Es decir, el superior debe ponerse en disposici\u00f3n de crecer cada d\u00eda m\u00e1s en la pr\u00e1ctica de la virtud.<\/p>\n<p>En cuanto a la manera de gobernar, seguir\u00e1 la ense\u00f1anza salesiana de ser firme en los fines y suave en los medios. Firmeza en los objetivos que no va re\u00f1ida con la humildad y mansedumbre que se ha de tener a la hora de elegir los medios, que siempre es un campo m\u00e1s opinable y circunstancial. El mando evang\u00e9li\u00adco implica el ejercicio de varias virtudes, resaltando la humildad y la caridad. Le se\u00f1ala a un superior, que todo ir\u00e1 bien \u00abbajo su sabia direcci\u00f3n, que parece humilde, caritativa, sencilla y llena de juicio. Dios se encuentra siempre en la pr\u00e1ctica de esas virtu\u00addes, especialmente en la de las dos primeras y en la medida en que procure ponerlas por obra, no dude de que Dios act\u00faa en usted y por usted, y que todo tendr\u00e1 que salir bien\u00bb. En lo posible, el superior deber ser el m\u00e1s humilde de todos, y una forma de manifestarlo es sabiendo pedir consejo a la comunidad. Es conveniente que el superior sea una persona de fe profunda, y que viva en la presencia de Dios. Adem\u00e1s, es necesario que tenga dotes humanas que lo califiquen para el mando. De este modo, es capital que tengan sentido com\u00fan y buen juicio, \u00abprudentes y que tengan dotes de gobierno; porque hay mucha diferencia entre la devoci\u00f3n y la econom\u00eda; podr\u00edan tener un esp\u00edritu muy devoto, pero no ser buenas para ello\u00bb. Agrega que, en lo posi\u00adble, tenga buena salud. Ciertamente que Vicente de Pa\u00fal pro\u00adpone para el superior una cantidad de virtudes, aptitudes y con\u00addiciones humanas que dif\u00edcilmente se encuentren en una persona concreta. Esto sirve para dos cosas: 1) Que el superior sea humil\u00adde, al considerar cuanto le falta para cumplir su cometido. 2) Que el superior comprenda que \u00e9l no es el referente; el modelo per\u00adfecto es el mismo Jesucristo, al cual el superior debe tratar de imitar.<\/p>\n<p>Para quien sea Visitador de religiosas se\u00f1ala las siguientes virtudes: amable, prudente, respetuoso de la autoridad episcopal, que posea ciencia, probidad, piedad, y experimentado en el gobierno de las religiosas. Asimismo, san Vicente toma de la disciplina ordinaria de la vida eclesi\u00e1stica la visita a las comuni\u00addades locales. Esta es una actividad que sirve para animar la buena marcha de las comunidades, la cual puede ser hecha por la autoridad o por alg\u00fan delegado. La tarea requiere de mucha virtud para que sea efectiva. \u00bfQu\u00e9 virtudes aconseja a quien va a realizar la visita? El enviado debe ser ante todo sencillo y humil\u00adde, ya que el que hace la visita puede sentir la tentaci\u00f3n de creerse m\u00e1s que los visitados. Por eso, les recuerda a los enviados que no se crean m\u00e1s importantes, sino que m\u00e1s bien piensen que no se los conoce bien. Otras de las virtudes que recalca a los que van a hacer las visitas can\u00f3nicas es una gran prudencia y dis\u00adcreci\u00f3n. Esto es as\u00ed, porque la experiencia le demuestra que el enviado puede alardear de estar informado de todo lo que pasa en tal o cual casa, cayendo en la indiscreci\u00f3n. Con un poco de humor el santo se\u00f1ala \u00ablleven sobre todo ojos y o\u00eddos, pero dejen la lengua en casa\u00bb. Quien haga las visitas can\u00f3nicas debe tener una profunda caridad, y un intenso amor a los compa\u00f1eros. Fren\u00adte a las miserias humanas que se puedan descubrir, siempre se debe tener una postura misericordiosa. Al mismo tiempo, el enviado debe ser una persona que conozca y viva las Reglas, para poder compartir su conocimiento a otros; ya que la visita impli\u00adca una cierta docencia con la comunidad. En definitiva, el mode\u00adlo b\u00edblico que san Vicente propone para las visitas a las casas es tener la misma actitud que tuvo santa Mar\u00eda cuando fue a visitar su parienta Isabel.<\/p>\n<p>La vida comunitaria tiene momentos de reposo y solaz. Por tanto, despu\u00e9s de las duras misiones o de la agotadora docencia, invita a los misioneros a un virtuoso descanso:<\/p>\n<p>\u00abDescanse, pues, y haga que descansen esos padres que han traba\u00adjado tanto. Es muy justo, en este intervalo, reparar las fuerzas per\u00addidas y renovarse en Nuestro Se\u00f1or, que es el principio de la vida y de la virtud de los sacerdotes por el ejercicio de la oraci\u00f3n y la gra\u00adcia del recogimiento, para continuar luego la conquista de las almas con armas nuevas que, habiendo sido recogidas en el arsenal de las Santas Escrituras, habr\u00e1n de ser siempre victoriosas, si son maneja\u00addas con el esp\u00edritu de Nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>La vida comunitaria masculina dise\u00f1ada por el se\u00f1or Vicente tiene tiempos dedicados al estudio y la formaci\u00f3n. Con respec\u00adto a este punto, valora el conocimiento, pero m\u00e1s la virtud. Inclu\u00adso, en algunas reflexiones aparece con una postura un tanto anti-intelectualista. Sabemos que en algunas \u00e9pocas, donde incluimos al siglo XVII, la vida \u00e9tico espiritual cristiana no siem\u00adpre valor\u00f3 en todo su alcance la capacidad intelectual. A veces se la presentaba como un peligro respecto de la fe. El deseo de conocer parec\u00eda favorecer la soberbia, la vanidad. Se hablaba de la ciencia vana, del deseo de saber por saber. Vicente de Pa\u00fal no escapa a este influjo. Ahora bien, es bueno calibrar los argumen\u00adtos que enumera para marcar un l\u00edmite al estudio:<\/p>\n<p>1) Es contrario a la erudici\u00f3n en cuanto que en un mundo con tantas urgencias, con miles de pobres que desconocen lo m\u00e1s esencial, entiende que la persona no puede perder valiosos a\u00f1os de vida apost\u00f3lica en sutilezas, curiosidades, exquisiteces o pele\u00adas de escuelas. El pueblo necesita para su salvaci\u00f3n m\u00e1s a hom\u00adbres virtuosos que a grandes intelectuales.<\/p>\n<p>2) Su propia conversi\u00f3n a Jesucristo y a los pobres se dio m\u00e1s por los acontecimientos, que por los muchos libros que ley\u00f3.<\/p>\n<p>3) En su \u00e9poca exist\u00eda un gran porcentaje de clero escasamen\u00adte formado, al que hab\u00eda que dar una formaci\u00f3n digna pero b\u00e1si\u00adca. Adem\u00e1s, en los seminarios no tanto hab\u00eda que dar las mate\u00adrias curriculares, sino trabajar una serie de actitudes que deb\u00edan marcar la posterior vida sacerdotal.<\/p>\n<p>4) Hab\u00eda un sector, m\u00e1s reducido, de eclesi\u00e1sticos extremada\u00admente formados. Pero muchos de ellos estaban lejanos a los requerimientos del pueblo.<\/p>\n<p>5) En numerosos nombramientos eclesi\u00e1sticos se daba prefe\u00adrencia, como criterio de selecci\u00f3n, a los t\u00edtulos acad\u00e9micos m\u00e1s que a otras condiciones de la persona. Y de hecho, no siempre el m\u00e1s titulado era el m\u00e1s apto para la acci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>6) Hab\u00eda conocido a muchos eclesi\u00e1sticos envanecidos por la ciencia, que daban poco fruto. Los muchos conocimientos pueden hacer perder la humildad y la sencillez a la persona. Haciendo, que se vuelva distante, complicada para hablar, despectiva tal quien no est\u00e1 a su nivel. Adem\u00e1s, es propio de quien est\u00e1 envanecido ser incapaz de escuchar a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>7) La experiencia le hab\u00eda demostrado que sin una particular atenci\u00f3n, era frecuente que muchas personas al estudiar dejaran al lado o disminuyeran su vida de oraci\u00f3n y de devoci\u00f3n; cayen\u00addo en un amor a Dios m\u00e1s intelectual que volitivo-afectivo. Por estos motivos, busca para su comunidad una formaci\u00f3n Inicua, pero no exquisita. Le responde a un sacerdote que le &#8216;lenta su pena de no poder seguir estudiando:<\/p>\n<p>\u00abMe dice usted que se ejercita en la paciencia y en el buen ejemplo, pero que siente mucho no poder estudiar<em>; <\/em>es que no pien\u00adsa usted, padre, que el esforzarse en la virtud es un estudio de exce\u00adlente calidad. \u00bfPuede usted hacer en el mundo un estudio mejor, que sea igualmente \u00fatil para usted y para los dem\u00e1s? No se preocupe; mientras progrese usted en la escuela de Nuestro Se\u00f1or, \u00c9l le dar\u00e1 conocimientos m\u00e1s hermosos que los de los libros; le dar\u00e1 su esp\u00ed\u00adritu y por medio de sus luces podr\u00e1 usted iluminar a las almas a las que el vicio y la ignorancia mantienen en tinieblas. Le hablo de esta forma, padre, porque s\u00e9 muy bien que tiene usted por otra parte suficiente ciencia y que los m\u00e1s sabios no son de ordinario los que dan m\u00e1s fruto; lo vemos demasiadas veces\u00bb.<\/p>\n<p>Para ser un buen misionero no cuenta tanto la mucha ciencia, ni la buena presencia sino las virtudes necesarias a la vida apost\u00f3lica. Lo m\u00e1s importante es que el Reino de Dios crezca en uno y en los dem\u00e1s. Para que esto se d\u00e9 no se excluye el estudio, pero la mayor fuerza debe volcarse en la adquisici\u00f3n de las cosas espirituales, sobre todo de la virtud. Pone como ejemplo de quienes buscaron ante todo las cosas de Dios a Abraham y a los hijos de Recab, aunque no tuvieron mucha formaci\u00f3n. El ideal es que el estudio sea un instrumento para amar cada vez m\u00e1s a Dios, al pr\u00f3jimo y a las virtudes. San Vicente apunta a una for\u00admaci\u00f3n integral del clero: que sepan la ciencia eclesi\u00e1stica y que lleven una vida virtuosa. Se da cuenta que educar s\u00f3lo en lo inte\u00adlectual es una tarea incompleta. Es m\u00e1s, la ciencia sin virtud resulta peligrosa.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hace falta virtud para aceptar los env\u00edos y los cam\u00adbios de destino. A veces, puede ser que no cueste cambiar de comunidad, pero otras veces puede implicar un desgarro interior. En todos los casos, san Vicente invita a asumir algunas virtudes al aceptar un nuevo destino: 1) Una profunda humildad para esti\u00admarse siempre el \u00faltimo. Esta convicci\u00f3n har\u00e1 que la gente lo acepte. Asimismo, humildad requerida para consultar, y para continuar lo que otros han iniciado. Tambi\u00e9n, humildad de parte del que deja el puesto, para predisponer favorablemente a la comunidad, con respecto al reemplazante\u00bb&#8217;. 2) Una gran caridad para no sentirse due\u00f1o de los cargos y lugares. Caridad para que\u00adrer a las nuevas personas que Dios asigna en el reciente destino. 3) Paciencia para poder iniciarse en nuevas actividades.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s Rom\u00e1n Mar\u00eda Motto<\/p>\n<p>CEME 2010<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA VIRTUD AL SERVICIO DE LA IMPLANTACI\u00d3N DEL REINO DE LOS CIELOS En el vicencianismo, la \u00e9tica de la virtud no queda en el campo intimista, sino que desborda hacia el plano comunitario y social, &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/doctrina-vicenciana-la-virtud-vii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400152,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[226],"tags":[],"class_list":["post-401722","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>DOCTRINA VICENCIANA DE LA VIRTUD (VII) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/doctrina-vicenciana-la-virtud-vii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"DOCTRINA VICENCIANA DE LA VIRTUD (VII) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LA VIRTUD AL SERVICIO DE LA IMPLANTACI\u00d3N DEL REINO DE LOS CIELOS En el vicencianismo, la \u00e9tica de la virtud no queda en el campo intimista, sino que desborda hacia el plano comunitario y social, ... 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