{"id":401719,"date":"2018-03-07T08:25:05","date_gmt":"2018-03-07T07:25:05","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401719"},"modified":"2018-02-22T11:26:37","modified_gmt":"2018-02-22T10:26:37","slug":"doctrina-vicenciana-la-virtud-vi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/doctrina-vicenciana-la-virtud-vi\/","title":{"rendered":"DOCTRINA VICENCIANA DE LA VIRTUD (VI)"},"content":{"rendered":"<ol start=\"5\">\n<li>EL APRENDIZAJE DE LA VIRTUD<\/li>\n<\/ol>\n<p>La moral vicenciana se encamina prioritariamente al aprendi\u00adzaje de la virtud. La pr\u00e1ctica de la virtud debe ser la ocupaci\u00f3n prioritaria y habitual del cristiano: \u00abNuestro negocio es el de conquistar el cielo; lo dem\u00e1s es s\u00f3lo una distracci\u00f3n; vayamos, pues, por los caminos m\u00e1s cortos y m\u00e1s seguros, como son los de la vida retirada, la adquisici\u00f3n de las virtudes cristianas y evang\u00e9licas\u00bb<sup>. <\/sup>Para alcanzar esta disponibilidad interior a la volun\u00adtad de Dios el cristiano debe conocer las virtudes y los dones naturales y sobrenaturales con los que Dios lo ha enriquecido, quitando los vicios y afectos desordenados. Para ser buenos ins\u00adtrumentos en la mano de Dios debemos colaborar con Dios cre\u00adciendo en las virtudes, para que \u00c9l pueda unificar, simplificar, santificar la vida del seguidor de Cristo.<\/p>\n<p>En este aprendizaje, una tarea es identificar cu\u00e1les son las dificultades que cada uno encuentra en el \u00e1mbito \u00e9tico espiritual, cuales son los vicios que obstaculizan la acci\u00f3n de Dios. Luego, se debe desarrollar aquellas virtudes que enriquecen a la perso\u00adna, con ideas, principios, criterios, prop\u00f3sitos, resoluciones, jui\u00adcios de valor, afectos, emociones, actitudes centradas en la per\u00adsona de Jesucristo. Todo esto dispone a la persona para que pueda evangelizar con pericia en el mundo de los pobres.<\/p>\n<p>Se debe comenzar el camino de la virtud con disposici\u00f3n discipular, recomenzando cuando se retroceda, ya que Dios no le da al hombre todo hecho. La virtud es una realidad din\u00e1mica, por tanto, siempre se puede avanzar m\u00e1s en su adquisici\u00f3n; se puede mejorar su pr\u00e1ctica hasta hacerla r\u00e1pida, f\u00e1cil y agradable. Se debe tener una pr\u00e1ctica constante, ya que si uno no es mejor hoy que ayer, ha empeorado. Es necesario imitar al Hijo de Dios que progresaba de virtud en virtud. As\u00ed, toda la vida del cristiano consiste en trabajar continuamente en la propia perfecci\u00f3n&#8217;. Como maestro que no quiere desalentar, se\u00f1ala que para querer adquirir las virtudes no importa cuales hayan sido los comienzos de la persona, lo importante es lo que se quiera hacer a partir del momento presente:<\/p>\n<p>\u00abAcu\u00e9rdese siempre de que en la vida espiritual no se tienen muy en cuenta los comienzos; lo que importa es el progre\u00adso y el final. Judas empez\u00f3 bien, pero acab\u00f3 mal; san Pablo acab\u00f3 bien, aunque hab\u00eda comenzado mal. La perfecci\u00f3n consiste en la perseverancia invariable por adquirir las virtudes y progresar en ellas, ya que en el camino de Dios el no avanzar es retroceder, pues el hombre no puede nunca permanecer en el mismo estado\u00bb.<\/p>\n<p>Ense\u00f1a que la virtud se afianza con la repetici\u00f3n de actos bue\u00adnos. Nadie deviene humilde en un mes, ni por haber practicado alguna vez alg\u00fan acto de humildad. Ser\u00e1 la sostenida pr\u00e1ctica de actos humildes, lo que permite que Dios conceda dicha virtud. Incluso, cuanto una virtud m\u00e1s se la practica, m\u00e1s f\u00e1cil resulta de cumplir. Da un ejemplo del mundo musical: \u00abEn la m\u00fasica, el que aprende un motete, y quiere luego aprender un segundo y un tercero, encuentra m\u00e1s facilidad para aprender el segundo que el primero; y el tercer motete lo aprender\u00e1 todav\u00eda con mayor faci\u00adlidad. Del mismo modo, hoy nos cuesta hacer un acto de virtud, un acto de religi\u00f3n; la segunda vez, nos costar\u00e1 menos; la terce\u00adra, menos que la segunda; y as\u00ed llegaremos a perfeccionarnos cada vez m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>En el camino de la virtud es importante perseverar&#8217;. La experiencia y la lectura de la Patr\u00edstica le ha ense\u00f1ado que nor\u00admalmente el que comienza el camino de la virtud y luego lo deja, concluir\u00e1 peor de lo que estaba antes de comenzar el camino de la virtud: \u00abNo soy yo quien lo digo, sino San Jer\u00f3nimo: &#8216;Nosotros, los cristianos, hacemos poco caso de una persona que se entrega a Dios al principio, si luego no contin\u00faa&#8217;&#8230; Por consiguiente, nuestra hermana ha tenido raz\u00f3n al decir que hay que perseverar y que, sin eso, nada nos aprovechar\u00eda el haber comenzado\u00bb.<\/p>\n<p>Como se\u00f1alamos, para san Vicente es una exigencia para cre\u00adcer en la virtud el ser fiel a los peque\u00f1os ejercicios de piedad, especialmente en los momentos fijados de oraci\u00f3n, la presencia de Dios, los ex\u00e1menes de conciencia, y la lectura espiritual. Asi\u00admismo se deben hacer todos los d\u00edas algunos actos de caridad, de mortificaci\u00f3n, de humildad y de sencillez.<\/p>\n<p>Algunos signos que expresan que la persona est\u00e1 marchando adecuadamente por el camino de la virtud son: 1) Practicar todas las virtudes, no s\u00f3lo algunas. Incluso, unir virtudes que aparecen como m\u00e1s opuestas entre s\u00ed. Es decir, el virtuoso maneja una actitud dia\u00adl\u00e9ctica en la pr\u00e1ctica de valores que exigen ir de un extremo al otro, por ejemplo, ser humilde y al mismo tiempo activamente caritati\u00advo; tener un gran temor de Dios, unido a una grande esperanza; una profunda mortificaci\u00f3n con una sincera alegr\u00eda. 2) Tener la capacidad de vivir la virtud m\u00e1s opuesta a lo que la situaci\u00f3n actual pide a la naturaleza, por ejemplo, ser paciente en medio de grandes sufrimientos; tener fortaleza cuando el cuerpo est\u00e1 d\u00e9bil.<\/p>\n<p>Para crecer en los h\u00e1bitos virtuosos, todas las personas nece\u00adsitan ser ayudadas. San Vicente invita a que la persona se abra \u00abya que tenemos necesidad de ser ayudados para entrar en la pr\u00e1ctica de algunas virtudes\u00bb. Lo importante es que esa perso\u00adna a su vez \u00abest\u00e9 experimentada en la virtud\u00bb. Como el apren\u00addizaje de la virtud necesita de un acompa\u00f1amiento muy particu\u00adlar, Vicente de Pa\u00fal da mucha importancia a la figura de los formadores. Les dice a las hermanas refiri\u00e9ndose a quien est\u00e1 a cargo de la formaci\u00f3n: \u00ab\u00a1Es el primer cargo despu\u00e9s de la supe\u00adriora y el m\u00e1s importante! Se trata de formar a unas j\u00f3venes para que puedan servir a Dios en la compa\u00f1\u00eda, hacer que arraiguen en la virtud, ense\u00f1arles la sumisi\u00f3n, la mortificaci\u00f3n, la humildad, la pr\u00e1ctica de sus reglas y de todas las virtudes\u00bb. El formador tendr\u00e1 como una de las tareas centrales acompa\u00f1ar al formando para que \u00e9ste pueda adquirir las virtudes. No debe confundir su funci\u00f3n con la de un profesor, tarea que apunta m\u00e1s a lo intelec\u00adtual, y es m\u00e1s propio de los estudios acad\u00e9micos.<\/p>\n<p>Los seres humanos nos construimos en la palabra. Por tanto, resulta importante vigilar las propias conversaciones para que ellas sean edificantes. Vicente de Pa\u00fal, amigo de la palabra moderada y enemigo de la palabra vana, propone que las conver\u00adsaciones est\u00e9n al servicio de la verdad, la caridad, y en definiti\u00adva, al servicio de la virtud. Dir\u00e1 a las hermanas, \u00abcuando est\u00e9n pintas, entret\u00e9nganse en buenas conversaciones y hablen de cosas virtuosas\u00bb<sup>. <\/sup>Es signo de ser una persona traspasada por el amor a Dios y al pr\u00f3jimo, tener palabras que lleven al bien y a la virtud. De este modo las personas se enfervorizan mutuamente; y se conocen realmente, porque la abundancia de la palabra nos permite descubrir el interior de los dem\u00e1s. Los buenos di\u00e1logos sirven para crecer en la virtud, porque llevan al autodominio a la bondad hacia los dem\u00e1s. Es por eso que recalca que en las conversaciones no se hable mal de la gente y \u00abmucho menos depreciar la virtud de los que la practican\u00bb. Estas cr\u00edticas no se fundamentan m\u00e1s que en la envidia y en las antipat\u00edas, las cuales son un grave obst\u00e1culo para la pr\u00e1ctica de la virtud.<\/p>\n<p>Otra forma de que la palabra est\u00e9 al servicio de la virtud es tener instrucciones y conferencias. Ya sean especificadas o espont\u00e1neas, dadas por la autoridad o por un particular, se las debe tomar como una ense\u00f1anza acerca de la virtud. La convicci\u00f3n de san Vicente parte de que Dios da a cada congregaci\u00f3n una serie de virtudes precisas, siendo las conferencias un buen medio para irlas asumiendo. Las conferencias que met\u00f3dica y frecuen\u00adtemente se reciben, permiten sacar instrucciones para vivir vir\u00adtuosamente en la vida diaria. Est\u00e1 convencido que para que una comunidad marche bien es necesario \u00ablas conferencias fre\u00adcuentes y la pr\u00e1ctica de las virtudes que m\u00e1s nos convienen\u00bb<sup>.<\/sup><\/p>\n<p>Valora el recordar las virtudes de un misionero difunto. Al comienzo tuvo cierto reparo en proponer dichas conferencias, pero al considerar que en la tradici\u00f3n de la Iglesia era frecuente pensar en las virtudes de los que han muerto en el Se\u00f1or, se deci\u00addi\u00f3 a hacerlo. Estas conferencias eran participadas ya que cada uno comentaba lo m\u00e1s edificante que le hab\u00eda o\u00eddo decir y las virtudes que le hab\u00eda visto practicar al misionero difunto. En estas conferencias, por tanto, se buscaba recordar las palabras edificantes y los ejemplos destacables. Fijar la atenci\u00f3n sobre los elementos positivos de los compa\u00f1eros fallecidos da: 1) Mayor sentido de cuerpo. 2) Anima a la virtud, ya que se plante\u00adan situaciones de su pr\u00e1ctica en ocasiones m\u00e1s o menos simila\u00adres al resto. 3) Ayuda para que algunos se corrijan de sus defec\u00adtos. Estas conferencias sirven a todos los miembros de la comunidad:<\/p>\n<p>\u00abLos antiguos aprender\u00e1n a no dispensarse de la regla, los j\u00f3venes a someterse a ella, los enfermos a tener \u00e1nimos y paciencia, los sanos a trabajar sin descanso, los espirituales a perfeccionarse y los sensuales a sentir confusi\u00f3n al ver c\u00f3mo se mortificaba un hombre anciano y enfermo. Los que no est\u00e1n firmes en su vocaci\u00f3n, o los que a la primera tentaci\u00f3n o descontento se ponen a pensar en salir\u00adse, ver\u00e1n aqu\u00ed cu\u00e1nto caso hay que hacer de la gracia que Dios les ha concedido de ser misioneros. Los que murmuran diciendo que no valen para predicar, para confesar o para las dem\u00e1s funciones de la Misi\u00f3n debido a su enfermedad o a sus molestias de cuerpo o de esp\u00edritu, o porque se les deja en la casa para dedicarse a algo que no les va, aprender\u00e1n aqu\u00ed que es una gran presunci\u00f3n imaginarse que Dios tiene necesidad de su talento, como si no pudiese convertir a las almas por otro camino, y que la obediencia, la mortificaci\u00f3n, la ora\u00adci\u00f3n, la paciencia y otras virtudes semejantes conquistan mejor a las almas que la mucha ciencia y toda la industria de los hombres\u00bb<sup>.<\/sup><\/p>\n<p>Con su fino sentido de la justicia, ense\u00f1a que estas conferen\u00adcias ser\u00e1n v\u00e1lidas si los elogios son una expresi\u00f3n de la verdad, ya que de nada sirve inventar virtudes. Adem\u00e1s, en los seres humanos, con frecuencia, las virtudes suelen convivir con algu\u00adnas limitaciones. Por tanto, invita a una mirada selectiva pero no ingenua, as\u00ed, al morir Juan Jourdain, primer hermano coadjutor de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, se\u00f1ala en la conferencia: \u00abEra tan poco impulsivo y violento; pero, como se ha dicho muy bien, reparaba esta manera suya de ser pidi\u00e9ndoles perd\u00f3n a aquellos con los que se hab\u00eda portado bruscamente y hab\u00eda podido ofen\u00adder; los abrazaba, y esto lo hac\u00eda con mucho cari\u00f1o de coraz\u00f3n, pues tambi\u00e9n ocurr\u00eda que se enternec\u00eda f\u00e1cilmente\u00bb. No s\u00f3lo propone contemplar las virtudes de los difuntos, sino que invita a valorar y emular las virtudes de los compa\u00f1eros vivos, espe\u00adcialmente de los ejemplos de virtud de los mayores\u00bb.<\/p>\n<p>Recomienda la buena lectura como un instrumento adecuado para crecer en la virtud. Aconseja obras conducentes al creci\u00admiento en la virtud, por ejemplo, env\u00eda al P. Durand, superior del seminario de Adge, dos libros de meditaciones, uno de Bus\u00e9e y otro de Caignet, los cuales hacen referencia a la virtud.<\/p>\n<p>Asimismo, las exhortaciones en las misiones populares, las homil\u00edas y el catecismo deben tener un momento \u00e9tico dedicado a crecer en la virtud y a abandonar el vicio. Le se\u00f1ala al superior de Sed\u00e1n que m\u00e1s que discutir con los calvinistas, en las misio\u00adnes est\u00e9 \u00abinstruyendo al pueblo seg\u00fan nuestras costumbres, pre\u00addicando contra el vicio y las malas costumbres, convenciendo a la gente para que sea virtuosa, hablando de la necesidad, la belle\u00adza y la pr\u00e1ctica de las virtudes y de los medios para adquirirlas. Es en lo que principalmente tienen que trabajar ustedes\u00bb<sup>172<\/sup>. En las predicaciones no se debe buscar el brillo, sino sencilla y afa\u00adblemente hablarle a la gente sobre Jesucristo y las virtudes: \u00abY cuanto m\u00e1s sencillez y caridad pongamos, m\u00e1s gracia de Dios recibiremos para obtener \u00e9xito. Hay que predicar a Jesucristo y las virtudes como lo hicieron los ap\u00f3stoles&#8230;\u00bb<sup>173<\/sup>. Para que la misi\u00f3n sea integral, el predicador debe ense\u00f1ar las verdades dog\u00adm\u00e1ticas, y luego trabajar decididamente la \u00e9tica cristiana. A esta doble tarea le llama ense\u00f1ar y exhortar:<\/p>\n<p>\u00abCuando se trata de ense\u00f1ar, se toman como materia las cosas de la fe; cuando se trata de exhortar, se escoge como tema la virtud y el vicio; cuando se buscan las dos cosas, ense\u00f1ar y exhortar, se ense\u00ad\u00f1an las cosas que pertenecen a la fe y se incita a amar la virtud y aborrecer el vicio. La primera forma es para los que no saben lo que necesitan saber; la segunda, para los que saben, pero tienen necesi\u00addad de ser buenos; la tercera, para los que no est\u00e1n bien instruidos y necesitan apartarse del vicio y animarse a la virtud. La primera se llama catequizar y atiende a los ni\u00f1os y a los infieles; la segunda y la tercera se preocupa de los cat\u00f3licos que son ya mayores y tienen cierta instrucci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Vicente entiende que nadie puede avanzar en la virtud si no se deja corregir. Esto implica elementos muy concretos: 1) Querer que sean conocidas las faltas, o incluso descubrirlas uno mismo. 2) Sentirse feliz porque otros las descubran. 3) Incluso se debe aceptar de buen grado que otro compa\u00f1ero vaya al superior a contar los males notorios nuestros. El motivo es que la experiencia ense\u00f1a que es raro que una persona manifieste ella misma sus faltas, a no ser que sea muy virtuoso. El que recibe la correcci\u00f3n debe hacer de ella una oportunidad para seguir cre\u00adciendo en la virtud. Se debe \u00absacar provecho de las faltas que cometemos recibiendo las advertencias que nos hagan el supe\u00adrior o la superiora.<\/p>\n<p>Es muy dif\u00edcil que no caigamos a veces, hasta los m\u00e1s virtuo\u00adsos; pero es importante que, cuando una hermana ha cometido alguna falta, deje que se le reprenda\u00bb. \u00bfY si la correcci\u00f3n recibi\u00adda es injusta? Para evitar discusiones interminables, pero tambi\u00e9n para que la verdad reine entre los hijos de la luz, se\u00f1ala que si se ha corregido injustamente a una persona de una falta importante que no es cierta, la estrategia es la siguiente: 1) Se recibir\u00e1 la correcci\u00f3n con humildad y sin excusarse; 2) algunos d\u00edas m\u00e1s carde, se hablar\u00e1 con el superior, y as\u00ed como antes se honr\u00f3 la humildad, se honrar\u00e1 ahora la verdad, explicando que gracias a Dios, no se cay\u00f3 en la falta que se le imput\u00f3. Los avisos se deben dar porque es una manera de expresar la caridad con los dem\u00e1s. Ahora bien, para que sean efectivos se deben ofrecer y recibir ade\u00adcuadamente. Es decir, la correcci\u00f3n debe ser equilibrada:<\/p>\n<p>\u00abEl que da avisos es porque desea avanzar en la virtud&#8230; si hab\u00eda esp\u00edritus discordes, rebeldes y poco mortificados en una comuni\u00addad, eran precisamente los que nunca daban avisos, por miedo a recibirlos tambi\u00e9n ellos. Dijo tambi\u00e9n que era peligroso avisar de demasiadas cosas; para ello, dio la norma de que no se avisara nunca a una persona m\u00e1s de dos veces y que incluso no se hiciera la segunda advertencia sin haberlo madurado antes seriamente y sin haber hecho un amplio examen de la acci\u00f3n o de la cosa que se que\u00adr\u00eda avisar\u00bb.<\/p>\n<p>Est\u00e1 convencido que el apego a los bienes de la tierra provo\u00adcan muchos males entre los hombres. Erasmo de R\u00f3tterdam, hab\u00eda escrito en 1509 (publicado en 1511), el <em>Elogio de la Locura<\/em>. Se\u00f1ala mordazmente c\u00f3mo el amor a las riquezas es el des\u00adatino m\u00e1s grande de la humanidad. En este vicio tan frecuente se encuentran numerosos laicos, religiosos y cl\u00e9rigos. San Vicente, m\u00e1s recatado, coincide con este planteamiento: \u00abHemos tenido aqu\u00ed quince conferencias para ver de d\u00f3nde ven\u00eda el estado tan lamentable de la Iglesia y de los eclesi\u00e1sticos, tan apegados a las riquezas y al deseo de poseer; se ha indicado que esto se deriva de la divisi\u00f3n de los bienes eclesi\u00e1sticos, que ha dado a cada uno su parte y su porci\u00f3n; al principio, todo era com\u00fan y s\u00f3lo se le daba a cada uno seg\u00fan sus necesidades. \u00a1Cu\u00e1nto florec\u00eda entonces la Iglesia y cu\u00e1n virtuosos y perfectos eran los eclesi\u00e1sticos!\u00bb. Por tanto, otro elemento para progresar en la virtud es el des\u00adprendimiento. El progreso en la virtud exige entregarse a Dios y no apegarse a las cosas. Est\u00e1 convencido que la persona virtuosa se ocupa de los bienes espirituales y del servicio al pr\u00f3jimo, bus\u00adcando cual otro Di\u00f3genes la pobreza. La pobreza evang\u00e9lica lleva a la virtud y al mismo tiempo es garant\u00eda de seguir mante\u00adni\u00e9ndola. Para Vicente de Pa\u00fal el motivo es claro: amar el estilo de vida del amigo, lleva a amar m\u00e1s al amigo. As\u00ed como Jesucristo vivi\u00f3 en la pobreza, amar la pobreza nos llevar\u00e1 a amarlo m\u00e1s a \u00c9l. La pobreza es un serm\u00f3n \u00abduro para la naturaleza y para los que viven seg\u00fan su sensualidad, pero no para los que practi\u00adcan la virtud\u00bb.<\/p>\n<p>Para san Vicente la virtud no est\u00e1 firmemente arraigada hasta que el cristiano no obtiene una cierta maestr\u00eda sobre lo que llama las \u00abvirtudes s\u00f3lidas\u00bb. De este modo, indica a santa Luisa que antes de mandar al apostolado a las j\u00f3venes se las debe formar en dichas virtudes s\u00f3lidas. En general, Vicente de Pa\u00fal no da una explicaci\u00f3n detallada de por qu\u00e9 las llama as\u00ed y cu\u00e1les son estas \u00abvirtudes s\u00f3lidas\u00bb, pero se deja entrever que son las virtu\u00addes m\u00e1s asc\u00e9ticas, que m\u00e1s cuestan asumir a la naturaleza, que implican un mayor autodominio, y que son necesarias para sostener la pr\u00e1ctica de las dem\u00e1s virtudes. De este modo, las virtu\u00addes s\u00f3lidas dan una cierta reciedumbre, una estabilidad que per\u00admite practicar mejor las otras. S\u00f3lidas no es sin\u00f3nimo de las m\u00e1s importantes (que para san Vicente son las teologales, las cardina\u00adles y la humildad). Las virtudes s\u00f3lidas ayudan especialmente en los momentos dif\u00edciles y dan santo temor de Dios en los tiempos (le paz. Esta idea est\u00e1 bellamente expresada en una carta que le escribe al hermano que es c\u00f3nsul en Argel:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Y que usted progrese en la escuela de la virtud s\u00f3lida, que tan bien se practica en los sufrimientos y que mantiene en temor a los buenos siervos de Dios, cuando no tienen nada que sufrir! Le supli\u00adco a su divina bondad que la bonanza de que goza usted en la actua\u00adlidad le colme de paz, ya que la tempestad no ha logrado turbarle, y que dure tanto cuanto convenga para el cumplimiento perfecto de los designios de Dios sobre usted\u00bb.<\/p>\n<p>Entre las virtudes s\u00f3lidas se destaca la mortificaci\u00f3n interior y exterior, la humildad, la rectitud, la sencillez, y la santa indiferencia. Tomemos la mortificaci\u00f3n y la indiferencia, para decir brevemente c\u00f3mo ellas favorecen la adquisici\u00f3n de las vir\u00adtudes. Para crecer en la virtud es necesario un alto grado de mor\u00adtificaci\u00f3n. Virtud siempre necesaria ya que muchas veces ellas se adquieren venciendo los sentimientos de repugnancia que produce la naturaleza. La mortificaci\u00f3n se ha de practicar no abusando de las cosas sensibles. Una forma es no excederse en el consumo de alcohol. Recomienda ser sumamente comedido en el consumo de bebidas alcoh\u00f3licas. Debemos \u00abacostumbrar\u00adnos a aguar el vino, de forma que el agua no sea m\u00e1s que colo\u00adreada. Para ello, les ruego a nuestros hermanos despenseros que, para el almuerzo le den a cada uno solamente dos o tres dedos de vino, como m\u00e1ximo&#8230; Yo he podido observarlo: los que veo que m\u00e1s aguan el vino, son los que mejor avanzan de virtud en virtud\u00bb<sup>. <\/sup>Otra forma de mortificaci\u00f3n que es de gran ayuda para crecer en virtud consiste en levantarse temprano. Tam\u00adbi\u00e9n, la santa indiferencia es otro elemento indispensable para llegar a ser virtuosos. La indiferencia lleva al hombre a querer hacer s\u00f3lo la voluntad de Dios, a tender a la perfecci\u00f3n para agradar a Dios. En esta pr\u00e1ctica, las dem\u00e1s cosas se relativizan y nunca son un obst\u00e1culo para crecer en las cosas del Se\u00f1or. Por tanto, afirma claramente: \u00abLa indiferencia es el origen de todas las virtudes y la muerte de todos los vicios\u00bb.<\/p>\n<p>Devenir virtuosos es una actividad de toda la vida. De maner\u00ada tal que si se quiere ser virtuoso y ayudar a los otros a serlo, se deber\u00e1 ser enormemente paciente. Hemos visto que la virtud sucre costar al principio, pero al tener conciencia la persona que lo hace para agradar a Dios y ser \u00fatil al pr\u00f3jimo, con un poco de paciente esfuerzo, se ver\u00e1 que se ir\u00e1 perdiendo la dificultad. De manera que ser\u00e1 dif\u00edcil dejar de ejercerla cuando ya se ha hecho un h\u00e1bito.<\/p>\n<p>Para crecer en virtud tambi\u00e9n es necesario ser paciente con el pr\u00f3jimo para no comentar sus faltas, ni exagerarlas, ni ser extre\u00admadamente sensible en el trato con los dem\u00e1s. Incluso, bien visto, un compa\u00f1ero conflictivo es una ocasi\u00f3n favorable para practicar la paciencia, y practicando dicha virtud se suelen practicar muchas otras. De acuerdo a esta ense\u00f1anza, le se\u00f1ala a un superior que tiene un misionero dif\u00edcil: \u00abSi la persona que usted except\u00faa prueba la paciencia de las dem\u00e1s, no es sin embargo la m\u00e1s in\u00fatil, ya que le da ocasi\u00f3n de practicar la humildad, la paciencia, la mansedumbre y la caridad para con ella, junto con la manera de progresar en esas virtudes\u00bb. Tambi\u00e9n invita a ser paciente con uno mismo, ya que tambi\u00e9n nosotros somos peca\u00addores, nos desanimamos, y somos cambiantes. Por tanto, uno debe soportarse pacientemente a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>En los consagrados un medio importante para crecer en la vir\u00adtud es la observancia de las Reglas. Se\u00f1ala a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n: \u00abSi, por la gracia de Dios, la compa\u00f1\u00eda ha conseguido alg\u00fan progreso en la virtud, si todos han salido del estado de pecado y avanzado en la perfecci\u00f3n, \u00bfno es la observancia de las reglas la que ha hecho todo esto?\u00bb A las Hijas de la Caridad les explica que las Reglas les permitir\u00e1n hacer buen uso de la jor\u00adnada, haciendo todas las cosas desde las virtudes de la humildad, caridad, mansedumbre, honrando la vida de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Para alentar a las hermanas a una profunda observancia de las Reglas dir\u00e1 con cierta exageraci\u00f3n: \u00abObservadas en el esp\u00ed\u00adritu de Dios, les har\u00e1 alcanzar la m\u00e1s alta piedad religiosa y la m\u00e1s s\u00f3lida virtud que pueda practicarse en el cristianismo\u00bb. Se\u00f1ala que quien cumple bien las Reglas Comunes \u00abllegar\u00e1 a una elevada virtud y uni\u00f3n con Dios\u00bb. Como las Reglas se inspi\u00adran en la vida de Jesucristo, ellas permiten a quien las observa: 1) Crecer en las virtudes espec\u00edficas de cada congregaci\u00f3n; 2) Adquirir las m\u00e1ximas evang\u00e9licas. 3) Un clima general de amor a la virtud en cada una de las comunidades locales, pues ellas indican lo que se debe hacer: amar a Dios y al pr\u00f3jimo. 4) Huir del vicio. Si la persona las guarda, ella lo guardar\u00e1 a \u00e9l y lo enca\u00adminar\u00e1 a la celestial bienaventuranza.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 pasa cuando una persona se estanca o deja de practicar las virtudes? Es decir, cuando pareciera que todos los a\u00f1os invertidos en asumir pacientemente la virtud no hubiera valido de nada. Ante todo, nuestro santo nos dir\u00e1 que esta es una situaci\u00f3n grave, ya que por la propia din\u00e1mica del ser humano, se suele terminar peor que antes de haber comenzado el camino de la virtud: \u00abLos vicios llegan a veces a tal extremo que una per\u00adsona es peor despu\u00e9s de haber dejado la virtud que lo que era antes de emprender el buen camino; de modo que una hermana que era antes humilde se vuelve totalmente orgullosa, mucho m\u00e1s de lo que hab\u00eda sido; y as\u00ed con los dem\u00e1s vicios\u00bb. Cuando el que practica la virtud abandona este camino \u00e9tico, lo \u00fanico que queda son ruinas. Compara esta triste realidad con la ciudad de Cartago, ya que antes del ataque de los romanos era una ciudad pujante, pero luego de \u00e9ste, s\u00f3lo quedaron piedras derrumbadas.<\/p>\n<p>San Vicente estudia los varios motivos por los cuales se puede perder la virtud. Est\u00e1 convencido que para curar un mal antes hay que conocerlo. Adem\u00e1s, la persona siempre encuentra alg\u00fan moti\u00advo para justificar su abandono, el cual suele ser lento y progresivo:<\/p>\n<p>El des\u00e1nimo de los nuevos se da por ver el mal ejemplo de los mayores. Incluso, para evitar que los mayores se molesten, se les permite a ellos actitudes contrarias a la virtud. Otras veces, los mayores exigen a los j\u00f3venes lo que ellos no hacen. De este modo, le escribe a un superior: \u00abLo que m\u00e1s desanima a los nue\u00advos que tienen ganas de trabajar en la virtud es ver a los mayo\u00adres que no les dan buen ejemplo\u00bb. Sab\u00eda que los primeros a\u00f1os marcan de un modo particular el camino \u00e9tico, y que en los comienzos la persona busca referentes y trata de acomodarse al ritmo que llevan los otros.<\/p>\n<p>El quedarse en la pura especulaci\u00f3n acerca de las virtudes y no encarnarlas en la vida. Quedarse en el mundo de los concep\u00adtos y no llevarla a la ejercitaci\u00f3n. Como si alguien leyera sobre lo bueno que es la salud y sin embargo no hiciera nada por cuidarla. Se\u00f1ala: \u00abNos le\u00edan hoy en el comedor que las virtudes meditadas y no practicadas son m\u00e1s perjudiciales que provechosas\u00bb.<\/p>\n<p>El criticar las virtudes de los compa\u00f1eros tach\u00e1ndolos de excesivas. Es muy negativo criticar, lo que en realidad se tendr\u00eda que elogiar: \u00abEncuentran criticable su manera de obrar, porque no tienen el valor de imitarles. \u00a1Dios nos conceda a todos la gracia de encontrar en Nuestro Se\u00f1or todo lo bueno que hay en lo que no es malo!\u00bb.<\/p>\n<p>4) La cobard\u00eda de la voluntad que no se decide a contrariar la naturaleza, surgiendo la inquietud espiritual de amar cosas opuestas. Es decir, por un lado se ama a Dios y por el otro se ama lo que no es de Dios. El huir de toda mortificaci\u00f3n, hace a la per\u00adsona muy condescendiente con las demandas del cuerpo, esto a su vez lleva a la pereza, la cual se opone directamente a la pr\u00e1c\u00adtica de las virtudes\u00bb&#8217;.<\/p>\n<p>Diagnosticadas las posibles causas, invita a no abandonar al que ha perdido la virtud. Imitando al Buen Pastor, se debe hacer una serie de actos para que el otro vuelva. El di\u00e1logo paternal, los buenos ejemplos, pero especialmente la oraci\u00f3n por \u00e9l, pue\u00adden ser muy eficaces. Le dir\u00e1 a un superior que tiene un s\u00fabdito joven y conflictivo:<\/p>\n<p>\u00abComo esto es m\u00e1s asunto del Esp\u00edritu Santo que de los hombres, que pueden hablar, pero no mover, rezaremos a Dios por ello; as\u00ed le ruego que lo haga usted, para que \u00e9l lo atraiga fuertemente a la pr\u00e1c\u00adtica de las virtudes, sobre todo de la humildad y de la condescen\u00addencia, a lo que tambi\u00e9n contribuir\u00e1n los buenos ejemplos de usted. Su correcci\u00f3n quiz\u00e1 vaya para largo, debido a su edad todav\u00eda bulli\u00adciosa y a la vivacidad de su esp\u00edritu; pero \u00a1paciencia!; esto mismo nos obliga a mayor mansedumbre, con la esperanza de que los a\u00f1os ir\u00e1n apagando los humos de su presunci\u00f3n y el vigor de esas pasio\u00adnes, tan caracter\u00edsticas de los j\u00f3venes\u00bb.<\/p>\n<p>Otro posible remedio es el traslado de la persona a otro lugar. Su experiencia le ha demostrado que \u00abhay algunos que se relajan en algunas ocasiones, pero no en otras, e incluso que se portan mal en un lugar, mientras que en otro lo hacen mejor\u00bb. Tam\u00adbi\u00e9n, ve muy eficaz la realizaci\u00f3n de Ejercicios Espirituales, no s\u00f3lo para adquirir la virtud, sino para recuperarla. A trav\u00e9s del silencio que invita al di\u00e1logo con Dios, as\u00ed como con el buen ejemplo y las pl\u00e1ticas de quienes lo dirigen; la gracia puede obrar maravillas.<\/p>\n<p>San Vicente ve en los A\u00f1os Santos una oportunidad extraor\u00addinaria que Dios y la Iglesia brindan para purificamos y volver a codo lo bueno. Minimiza el valor del a\u00f1o jubilar del Antiguo Testamento, al que lo ve s\u00f3lo como jubileo temporal, y alaba el jubi\u00adleo cristiano que es una oportunidad para volver a la virtud. Entiende que el a\u00f1o jubilar es una ocasi\u00f3n favorable para recon\u00adquistar, por la gracia de Dios, los bienes que se hab\u00edan llevado el diablo, el mundo y la carne. El tesoro m\u00e1s grande que un cristia\u00adno puede perder es la gracia y la pr\u00e1ctica de las virtudes. Todo esto se puede restaurar viviendo con unci\u00f3n el A\u00f1o Santo.<\/p>\n<p>A veces no quedar\u00e1 otra soluci\u00f3n que el castigar a quien repe\u00adlidas veces ha actuado contra la virtud. Especialmente si la per\u00adsona empeora sus faltas obrando con orgullo, o si es el superior de la comunidad, ya que sus desv\u00edos tendr\u00e1n mayores conse\u00adcuencias. Pero esto debe hacerse solamente buscando el bien del sujeto y para que no se desvirt\u00fae la comunidad.<\/p>\n<p>Hay \u00e9pocas donde la pr\u00e1ctica misma de la virtud se puede volver dif\u00edcil y agotadora. Vicente de Pa\u00fal ense\u00f1a a no inquietar\u00adse por las molestias que se pueda sentir en la pr\u00e1ctica de la vir\u00adtud y en los ejercicios de religi\u00f3n. Simplemente se debe perseve\u00adrar con fortaleza: \u00abLo importante es recordar que la virtud no es virtud m\u00e1s que en la medida en que uno se hace fuerza para practicarla. &#8216;La vida del hombre no es m\u00e1s que un combate&#8217;, seg\u00fan dec\u00eda Job (7,1). Por consiguiente, hay que combatir si no quiere uno ser vencido\u00bb. Entiende que quien se decida por el camino de la santidad, deber\u00e1 pasar por las tentaciones y el sufri\u00admiento. Ese fue el camino que utiliz\u00f3 Jesucristo. Bien emplea\u00addas, las tentaciones son una gran ocasi\u00f3n para merecer. Incluso, se debe estar convencidos que \u00abhay que aceptar verse tanto m\u00e1s tentado cuanto m\u00e1s se avanza en la virtud\u00bb&#8217;. Adem\u00e1s, Dios prueba a quienes prepara para ayudar a los dem\u00e1s; ya que, el que mejor suele entender las crisis ajenas, es quien las ha padecido. Las tentaciones vencidas dan una maestr\u00eda que habilita trabajar por el perfeccionamiento de los dem\u00e1s. Una ventaja adicional: las tentaciones combaten el orgullo oculto y fomentan la humil\u00addad. Estas dos actitudes son necesarias para que no se derrumbe todo el edificio \u00e9tico de las virtudes. Es decir, Dios al princi\u00adpio trata al novato con satisfacciones, luego lo lleva a la indife\u00adrencia, a continuaci\u00f3n le presenta alg\u00fan peque\u00f1o disgusto, de all\u00ed al descontento, hasta llegar a tentaciones y pruebas. Si en todo esto persevera, se va templando y crece en la virtud. De forma que al final vuelve a tener una gran paz, pero ahora en medio de las aflicciones y problemas que la vida apost\u00f3lica genera. El vir\u00adtuoso es como el agua de los arroyos y fuentes que corre entre duras piedras, manteni\u00e9ndose siempre clara y bebible. Ya que es en medio de las complicaciones como la virtud se robustece.<\/p>\n<p>Quien supera las pruebas, finalmente adquiere una virtud que Ie lleva a despreciar todas las vanidades del mundo, y a no temer t\u00fa la muerte, cuando la gloria de Dios y el amor al pr\u00f3jimo lo invocan.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal se\u00f1ala que la pr\u00e1ctica de la virtud es ella misma una forma de martirio. Hay tres formas de martirio: 1) Derramar la sangre por Cristo. 2) Cumplir las Reglas y perseverar <em>e<\/em>n la propia vocaci\u00f3n. 3) Mortificar incesantemente las pasio\u00adnes y consumirse por la virtud. Todas estas son formas de conformar la propia vida con la vida de Jesucristo, dando testimonio de su verdad ante fieles e infieles.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s Rom\u00e1n Mar\u00eda Motto<\/p>\n<p>CEME 2010<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL APRENDIZAJE DE LA VIRTUD La moral vicenciana se encamina prioritariamente al aprendi\u00adzaje de la virtud. 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