{"id":401709,"date":"2018-03-01T08:29:36","date_gmt":"2018-03-01T07:29:36","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401709"},"modified":"2018-02-22T10:30:59","modified_gmt":"2018-02-22T09:30:59","slug":"doctrina-vicenciana-la-virtud-iii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/doctrina-vicenciana-la-virtud-iii\/","title":{"rendered":"DOCTRINA VICENCIANA DE LA VIRTUD (III)"},"content":{"rendered":"<ol start=\"2\">\n<li>EL RASGO CRISTOL\u00d3GICO DE LA VIRTUD VICENCIANA<\/li>\n<\/ol>\n<p>Mons. Luis Abelly, el primer bi\u00f3grafo de san Vicente, escribe en 1664 que la principal virtud de nuestro santo hab\u00eda sido la imitaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or. Esta es una buena manera de se\u00f1a\u00adlar que para Vicente de Pa\u00fal la \u00e9tica de la virtud gira en derredor de la persona de Cristo. De hecho, san Vicente invita que a la luz de la vida, de las obras y de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, el cristiano descubra que \u00c9l es ese valor verdadero, fundamental, absoluto, capaz de comprometerlo enteramente. Cristo y su reino es la perla preciosa, el tesoro escondido al que se debe subordinar todas las otras cosas. Todo debe ser puesto al servicio del valor supremo que es Jesucristo. Esta centralidad de Cristo en la pro\u00adpia vida debe ser la aspiraci\u00f3n m\u00e1s honda del hombre. Vicente de Pa\u00fal encuentra en Jesucristo, el centro y el principio din\u00e1mico de su vida. Hace suya la ense\u00f1anza de la Regla de san Benito: \u00abEs necesario no anteponer nada al amor de Cristo\u00bb (Cap. IV).<\/p>\n<p>Es por eso que en la moral vicenciana las virtudes son neta\u00admente cristol\u00f3gicas. El modelo de virtud es Cristo, no el hombre ideal griego, ni alg\u00fan estoico latino, ni siquiera Dios en su gene\u00adralidad. Cuando analiza la virtud su paradigma es Cristo.<\/p>\n<p>El fundamento para practicar las virtudes es que Cristo las practic\u00f3, ya que \u00c9l vino \u00aba practicar todas las virtudes; y como sus acciones y no acciones eran otras tantas virtudes, nosotros hemos de conformarnos con ellas procurando ser hombres de virtud\u00bb. Ser virtuoso es seguir a Cristo, modelo supremo en la pr\u00e1ctica de todas las virtudes. Jesucristo vino a salvar a la huma\u00adnidad, y para tan magna tarea utiliz\u00f3 las virtudes: \u00abNuestro Se\u00f1or, al venir a este mundo para salvar a los hombres, empez\u00f3 por obrar y luego se puso a ense\u00f1ar. Lo primero lo hizo practicando todas las virtudes; todas las acciones que llev\u00f3 a cabo eran otras tantas virtudes dignas de un Dios que se hab\u00eda hecho hombre para ser el ejemplo de los dem\u00e1s hombres; y practic\u00f3 lo segundo instruyendo al pobre pueblo en las verdades divinas y d\u00e1n\u00addoles a los ap\u00f3stoles la ciencia necesaria para la salvaci\u00f3n del mundo, para dirigir a los pueblos y hacerlos felices\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente acepta que algunos sabios paganos practicaron la virtud, pero esta informaci\u00f3n cuenta poco, ya que para \u00e9l la vir\u00adtud cobra toda su plenitud en el ejemplo y la ense\u00f1anza dada por Cristo. Tiende a reducir el tema de la virtud a lo que ense\u00f1\u00f3 y obr\u00f3 Jesucristo. Fundamenta las virtudes en la Palabra de Dios, especialmente en los Evangelios y en los consejos que de ellos se derivan&#8217;. As\u00ed, por la pr\u00e1ctica de las virtudes la persona huma\u00adna se une al actuar de Cristo, lo cual conlleva estar unidos al ser de Cristo. Revestirse de Cristo implica asumir el dinamismo moral de Cristo, que pasa por la pr\u00e1ctica de las virtudes. Se\u00f1ala: \u00abNuestro Se\u00f1or nos haga participar de su humildad, de su paciencia y de su caridad\u00bb. Y as\u00ed como el esfuerzo humano para adquirir las virtudes es necesario; nunca se debe olvidar que ellas proceden de Dios, que las regala por la gracia de Cristo.<\/p>\n<p>El esp\u00edritu de Cristo es fundamentalmente un esp\u00edritu virtuo\u00adso; opuesto al esp\u00edritu del mundo, que propone el vicio: \u00abPido a nuestro Se\u00f1or Jesucristo,&#8230; que os llene de su esp\u00edritu divino, que es un gran esp\u00edritu de caridad, de pobreza y de humildad, opues\u00adta al esp\u00edritu de soberbia, de ambici\u00f3n y de avaricia\u00bb. Esp\u00edritu de Cristo que se expresa como m\u00e1ximas evang\u00e9licas (ya sea como axiomas o como conclusiones), y que fundamentalmente las encuentra en los cap\u00edtulos 5, 6, y 7 del Evangelio seg\u00fan san Mateo. Estas m\u00e1ximas \u00abtienden, directa o indirectamente, a la pr\u00e1ctica de alguna virtud o a la hu\u00edda de alg\u00fan vicio\u00bb.<\/p>\n<p>Para san Vicente, Jesucristo es la fuente de todas las virtudes, que derrama en abundancia en los que conf\u00edan en \u00e9l. A trav\u00e9s de este actuar virtuoso Cristo instaura su Reino a trav\u00e9s nuestro. Cristo es la fuente de todas las virtudes en dos sentidos:<\/p>\n<p>Es ejemplo de todas ellas. Todas las virtudes que aparecen en los ilustres personajes de la Sagrada Escritura, alcanzan su per\u00adfecci\u00f3n en Jesucristo, quien se vuelve el modelo m\u00e1s pleno. La vida del cristiano es observar a Cristo en la Escritura, para luego amar e imitar sus virtudes.<\/p>\n<p>Las comunica a quienes conf\u00edan en \u00c9l. Le aconseja a una superiora que trate a su comunidad \u00abcon respeto, mansedumbre y cari\u00f1o; d\u00e1ndoles finalmente el ejemplo de las virtudes que le gus\u00adtar\u00eda a usted que practicasen. Le pido a Nuestro Se\u00f1or, que es la fuente de todas ellas y que las practic\u00f3 primero para nuestra ins\u00adtrucci\u00f3n, que se las d\u00e9 a usted y a ellas\u00bb.<\/p>\n<p>Entiende que los sacramentos son otra ayuda que Cristo rega\u00adla para poder actuar virtuosamente. Con el Bautismo, el cristia\u00adno fue revestido del esp\u00edritu de Cristo, y con ello se le conceden las virtudes que proceden del mismo Cristo: \u00abSan Pablo dice que por el Bautismo nos revestimos de Jesucristo: &#8216;Los que hab\u00e9is sido bautizados en Jesucristo os hab\u00e9is revestido de Jesucristo\u201d (Gal 3, 27). \u00bfQu\u00e9 hacemos cuando nos situamos en la mortifica\u00adci\u00f3n, en la paciencia, en la humildad, etc.? Situamos en nosotros a Jesucristo; y los que se esfuerzan en todas las virtudes cristia\u00adnas pueden decir, como san Pablo: &#8216;No soy yo el que vivo, sino que es Jesucristo el que vive en m\u00ed\u00bb (Gal 2, 27). La Eucarist\u00eda es el otro sacramento que permite revestirse del esp\u00edritu de Cristo en una concepci\u00f3n din\u00e1mica de la vida cristiana. El que comulga bien har\u00e1 acciones virtuosas porque ser\u00e1n acciones de Cristo:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 no har\u00e1 una persona que tiene a Dios en s\u00ed, que est\u00e1 llena de Dios? No har\u00e1 ya ciertamente sus acciones, sino que har\u00e1 las accio\u00adnes de Jesucristo<em>; <\/em>servir\u00e1 a los enfermos con la cari\u00addad de Jesucristo; tendr\u00e1 en su conversaci\u00f3n la mansedumbre de Jesucristo; tendr\u00e1 en sus contradicciones la paciencia de Jesucristo; tendr\u00e1 la obediencia de Jesucristo. En una palabra, hijas m\u00edas, todas sus acciones no ser\u00e1n ya acciones de una mera criatura; ser\u00e1n accio\u00adnes de Jesucristo&#8230; As\u00ed pues, cuando vean a una hermana de la Cari\u00addad servir a los enfermos con amor, con mansedumbre, con gran desvelo, pueden decir sin reparo alguno: \u00abEsta hermana ha comul\u00adgado bien\u00bb. Cuando vean a una hermana paciente en sus incomodi\u00addades, que sufre con alegr\u00eda todas las cosas penosas con que puede encontrarse, est\u00e9n seguras de que esa hermana ha hecho una buena comuni\u00f3n y de que esas virtudes no son virtudes comunes, sino vir\u00adtudes de Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>Se\u00f1ala que el principal efecto de comulgar bien no es la paz interior; que si bien es valiosa, en muchos casos puede ser un ele\u00admento ambiguo o puramente subjetivo. El efecto principal de comulgar bien es el deseo de acrecentar la uni\u00f3n con Dios y el cre\u00adcer en la virtud<sup>55<\/sup>. Se debe recordar en cada Eucarist\u00eda el gran amor que Jes\u00fas muestra a la humanidad. A los que van a comulgar, les ense\u00f1a que pidan a Dios la gracia de comulgar bien. Como en la \u00e9poca de san Vicente no se sol\u00eda comulgar todos los d\u00edas, se\u00f1ala a las hermanas que entre comuni\u00f3n y comuni\u00f3n progresen \u00absiempre algunos grados en virtud y en amor de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>El sacramento de la penitencia permite volver al camino de la virtud. Para ello es importante prepararse bien a este sacramen\u00adto. Evitando su pr\u00e1ctica rutinaria, mon\u00f3tona o escrupulosa, ya que de esta forma, dicho sacramento no revitaliza \u00e9ticamente a la persona. Bien vivida, la Confesi\u00f3n produce abundantes fru\u00adtos de virtud; por el contrario, abandonar este sacramento aparta de la virtud: \u00abLa que deja de confesarse bien cae en grandes fal\u00adtas en privado y en p\u00fablico. Pero, por el contrario, cuando hace\u00admos una buena confesi\u00f3n, enseguida se nos devuelve la gracia de Dios, reviven todas las buenas obras que hab\u00edamos hecho, y aumenta nuestra fe, nuestra esperanza, nuestra caridad y amor a Dios, nuestra templanza, nuestra humildad, en fin, todo lo dem\u00e1s\u00bb. Especialmente cree en la eficacia de la confesi\u00f3n general. Para Vicente de Pa\u00fal las confesiones generales han vuelto a la virtud a gran n\u00famero de personas\u00bb. La pr\u00e1ctica fre\u00adcuente del sacramento de la reconciliaci\u00f3n permite crecer espe\u00adcialmente en la caridad, en cuanto que la persona puede subsanar todos los pecados cometidos contra el amor a Dios y al pr\u00f3jimo. El Esp\u00edritu Santo crea en el cristiano la gracia con la que se puede ejercer la caridad.<\/p>\n<p>La liturgia es otro poderoso medio para crecer en las virtudes. La liturgia recorre la vida de Cristo, por tanto, cada etapa de la vida del Se\u00f1or brinda la oportunidad de contemplar, recibir y practicar las virtudes. Subraya con respecto a la Navidad: \u00abLe pido a Nuestro Se\u00f1or que le conceda la gracia de sumergirse muy adentro en la pr\u00e1ctica de las virtudes que brillaron en su santo nacimiento, que \u00e9l sea m\u00e1s que nunca la vida de su vida y el v\u00edn\u00adculo de uni\u00f3n de su peque\u00f1a familia&#8217;. Incluso, cuando una obra se retrasa, o se debe esperar un tiempo para realizar una misi\u00f3n encomendada, es una buena oportunidad para practicar las virtu\u00addes que practic\u00f3 Jesucristo en su vida oculta\u00bb. Ante quien inju\u00adria y mortifica, se debe practicar la mansedumbre y dem\u00e1s virtu\u00addes que Jesucristo ejercit\u00f3 durante su pasi\u00f3n. Asimismo, busc\u00f3 que la vida comunitaria fuera de acuerdo al Evangelio. Ideal muy elevado que s\u00f3lo puede realizarse si la comunidad est\u00e1 unida por la caridad derramada por Jesucristo: \u00abEst\u00e9n siempre unidos y Dios los bendecir\u00e1; pero que esta uni\u00f3n sea por la caridad de Jesucristo, ya que toda otra uni\u00f3n que no est\u00e9 cimentada con la sangre de este divino Salvador no puede subsistir. Por tanto, tienen que estar unidos entre ustedes en Jesucristo, por Jesucristo y para Jesucristo. El Esp\u00edritu de Cristo es un esp\u00edritu de uni\u00f3n y de paz; \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1n atraer a las almas a Jesucristo si no estuvieran unidos entre ustedes y con \u00e9l mismo?\u00bb.<\/p>\n<p>A la hora de estructurar la comunidad, ve central a la figura del superior. \u00c9ste debe apacentar su comunidad siguiendo las virtudes de Cristo. Las cosas marchan bien con los superiores que: \u00abAceptan la contradicci\u00f3n y el desprecio, con los que se juz\u00adgan servidores de los dem\u00e1s, con los que gobiernan pensando en el gobierno de Nuestro Se\u00f1or, que toleraba en su compa\u00f1\u00eda la rusticidad, la envidia, la poca fe, etc., y que dec\u00eda que no hab\u00eda venido a ser servido, sino a servir\u00bb. Le desea a otro superior: \u00abLe pido a Nuestro Se\u00f1or que sea tambi\u00e9n \u00e9l el superior en usted y por usted, que llene sus corazones de fe, de esperanza y de amor\u00bb. Los superiores deben reproducir las virtudes que los evangelios muestran que practicaba Jesucristo a la hora de apa\u00adcentar a la comunidad. En los momentos conflictivos, es cuando el superior debe imitar m\u00e1s intensamente la paciencia, la toleran\u00adcia, la cordialidad, la caridad e incluso la resignaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p>La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n promete imitar a Cristo en sus virtudes y en sus trabajos. Uno de los motivos por el cual san Vicente se demor\u00f3 en escribir las Reglas Comunes es por tomar ejemplo de Jesucristo, ya que: \u00ab\u00c9l practic\u00f3 las virtudes durante los treinta primeros a\u00f1os de su vida y ocup\u00f3 solamente los tres \u00faltimos en predicar y ense\u00f1ar\u00bb. Comentando las Reglas Comu\u00adnes, Cap. I, Art. 3, se\u00f1ala que los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n han de revestirse del esp\u00edritu de Cristo, practicando las virtudes que \u00c9l practic\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abHemos de imitar a Jesucristo para revestirnos de su esp\u00edritu, lo cual no podr\u00e1 mostrarse mejor en cada uno de nosotros que por medio de la pr\u00e1ctica de las virtudes que m\u00e1s brillaron en nuestro Se\u00f1or cuando vivi\u00f3 sobre la tierra&#8230; \u00a1Quiera Dios concedernos la gracia de conformar toda nuestra conducta a su conducta y nuestros senti\u00admientos con los suyos, que \u00e9l mantenga nuestras l\u00e1mparas encendi\u00addas en su presencia y nuestros corazones atentos siempre a su amor y dedicados a revestirse cada vez m\u00e1s de Jesucristo&#8230; !\u00bb.<\/p>\n<p>En definitiva, el signo de ser un verdadero disc\u00edpulo de Cris\u00adto es, por tanto, practicar las virtudes. Esto implica llevar a cabo las obras que \u00c9l hizo, especialmente evangelizar a los pobres. Ese es el verdadero discipulado, que se puede vivir en todas las \u00e9pocas y continentes\u00bb&#8217;.<\/p>\n<p>Ap\u00e9ndice: Otros modelos de virtud<\/p>\n<p>Ya se\u00f1alamos que para san Vicente el primer ejemplo de vir\u00adtud es Jesucristo. Pero tambi\u00e9n gusta de destacar las virtudes de los personajes b\u00edblicos, y de aquellos cristianos que lograron reproducir en ellos las virtudes de su Se\u00f1or. Ve que ello estimu\u00adla en el camino a la santidad. Sabe que los hombres necesitan referentes, por tanto el conocimiento y elogio de los hechos vir\u00adtuosos es una buena pedagog\u00eda. Aprovechando el gusto del barroco por la pintura, presenta la siguiente comparaci\u00f3n: \u00abNuestro Se\u00f1or Jesucristo es el modelo verdadero y el gran cua\u00addro invisible con el que hemos de conformar todas nuestras acciones; y los hombres m\u00e1s perfectos que est\u00e1n aqu\u00ed abajo, vi\u00adviendo en la tierra, son los cuadros visibles y sensibles que nos sirven de modelo para regular todas nuestras acciones y hacerlas agradables a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>De este modo, propone como modelo de virtud figuras b\u00edblicas, santos, y tambi\u00e9n a hombres y mujeres contempor\u00e1ne\u00ados. Al hacer un elogio de la virtud no se cierra al mundo de los consagrados, sino que con frecuencia encomia la virtud de los laicos, ya sean nobles, burgueses o pobres. Con respecto a las figuras b\u00edblicas, alaba del Antiguo Testamento a Job como el hombre que supo practicar la virtud a pesar de las pruebas, difi\u00adcultades e incomprensiones. Incluso, para san Vicente, el llevar una vida virtuosa habilitaba a Job el poder lamentarse frente a Dios. Mois\u00e9s es la figura que debe inspirar a todo superior virtuoso. De este modo, le se\u00f1ala a un sacerdote nombrado recientemente superior, que act\u00fae \u00ab&#8230; despu\u00e9s de consultar con Dios, como un nuevo Mois\u00e9s, y de recibir de \u00c9l la ley para d\u00e1r\u00adsela a los que va a gobernar. Acu\u00e9rdese de que la forma de go\u00adbernar de aquel santo patriarca fue paciente, mansa, tolerante, humilde y caritativa\u00bb.<\/p>\n<p>Con respecto a las figuras del Nuevo Testamento, elogia a la Sant\u00edsima Virgen. Ella es modelo de virtud en la vida ordinaria; especialmente de paciencia, humildad y servicio. Tambi\u00e9n, al admitir ser compa\u00f1era de Magdalena, deja la ense\u00f1anza de que no se debe despreciar a nadie por su pasado. Le dir\u00e1 a Santa Luisa: \u00abNo importa que esa persona tenga una fama poco buena; quiz\u00e1s sea falsa, o quiz\u00e1s se ha corregido ya. La Magdalena, desde el momento de su conversi\u00f3n, se vio convertida en compa\u00ad\u00f1era de la Virgen y en seguidora de Nuestro Se\u00f1or. Como yo soy un gran pecador, no puedo rechazar a los que lo han sido, con tal que tengan buena voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>Ve en muchos laicos modelos de virtud\u00bb. A ellos, igual que a los consagrados les invitar\u00e1 a vivir las virtudes propias de los bautizados. Adem\u00e1s, les invitar\u00e1 a vivir las virtudes propias de su condici\u00f3n, oficio, o profesi\u00f3n, por ejemplo, al Sr. Loges, procu\u00adrador del Parlamento, le invita a practicar a fondo la virtud de la justicia. Justicia, que como cristiano, debe enriquecer con la cari\u00addad, abierto a la misericordia y al servicio<sup>78<\/sup>. Vicente de Pa\u00fal, en una sociedad donde no se sol\u00eda alabar a los campesinos, confie\u00adsa abiertamente sus muchas virtudes. Explica que conoce a fundo el mundo de los aldeanos y labradores porque \u00e9l proviene de ese \u00e1mbito. Eso le lleva a afirmar: \u00abNo hay nada que valga tanto como las personas que verdaderamente tienen el esp\u00edritu de los aldeanos; en ning\u00fan sitio se encuentra tanta fe, tanto acudir a Dios en las necesidades, tanta gratitud para con Dios en medio de la prosperidad\u00bb. Pondera de las buenas aldeanas su confian\u00adza en Dios, as\u00ed como su gran fe y docilidad. La campesina se des\u00adtaca por la sencillez, la gran humildad (contraponi\u00e9ndola inclu\u00adso con la actitud presumida de muchas j\u00f3venes de la ciudad), el ser desprendidas y sobrias; adem\u00e1s son modestas, austeras, y caritativas con el necesitado. Quiz\u00e1s idealiza un poco la virtud de la gente del campo, pero, por otra parte, se\u00f1ala que no todo el que vive en el campo es un verdadero aldeano\u00bb.<\/p>\n<p>Har\u00e1 referencia a la virtud de los buenos nobles y altos bur\u00adgueses. Entre ellos citamos, la ponderaci\u00f3n que san Vicente hace de la virtud de la Se\u00f1ora de Forest, que fue su dirigida y con quien mantuvo una fluida correspondencia. Valora la generosi\u00addad, entrega, amor a los enfermos y piedad de la duquesa de Ventadour, Mar\u00eda de la Guiche de Saint-G\u00e9rand, dama de la Caridad. Estima la generosidad, desprendimiento y responsabilidad de la duquesa de Aiguillon, gran colaboradora caritativa del santo. Relata con gusto la historia del Conde de Rougemont, un duelista fr\u00edvolo que se convirti\u00f3 dando ejemplo de amor a Dios, a la Iglesia, y a los pobres, llegando incluso a romper su espada. San Vicente admira su caridad y desapego.<\/p>\n<p>Valora las virtudes de los buenos monarcas. Entre ellos, se refiere a la Reina de Polonia, Luisa Mar\u00eda de Gonzaga, a quien conoc\u00eda por ser francesa y dama de la Caridad. Se hab\u00eda casado con el rey Casimiro de Polonia. En Polonia le toc\u00f3 una \u00e9poca sumamente dif\u00edcil: guerras e inclemencias clim\u00e1ticas. En todo supo mantener una actitud ejemplar: firme, justa, caritativa, y valiente. En ella ve un ejemplo de lo que deben hacer quienes detentan el poder. De hecho, san Vicente tiene la pedagog\u00eda de elogiar las virtudes ciertas de los gobernantes, m\u00e1s que criticar sus defectos. Por su actividad, sab\u00eda acerca de los frecuentes errores cometidos por parte de quienes ten\u00edan la misi\u00f3n de diri\u00adgir. Pero prefiere elogiar los actos buenos que hab\u00eda conocido, de modo que sus silencios eran harto elocuentes. Entiende que este camino es m\u00e1s evang\u00e9lico y fecundo: \u00abMe dice que esta piadosa princesa est\u00e1 decidida a hacer el mayor bien que pueda mientras Dios la conserve en este mundo. \u00a1Ay, padre, qu\u00e9 cristiana es esa resoluci\u00f3n! \u00a1Quiera Dios que esa misma decisi\u00f3n arraigue en el coraz\u00f3n de todos los grandes y que todos los cristianos compren\u00addan bien la obligaci\u00f3n que tienen de ir creciendo de virtud en vir\u00adtud! Todo se acaba, la muerte se acerca, y solamente quedan las buenas obras\u00bb.<\/p>\n<p>Alaba la santa muerte que tuvo el rey de Francia Luis XIII. San Vicente fue llamado para asistirle en sus \u00faltimos momentos. Ciertamente que Luis XIII tuvo sus luces y sus sombras; san Vicente no inventa virtudes, simplemente elogia su buena preparaci\u00f3n ante la muerte: \u00abAyer quiso Dios disponer de nuestro buen rey&#8230; Desde que estoy en la tierra, no he visto morir a nadie tan cristianamente. Hace unos quince d\u00edas que pidi\u00f3 que fuera a verlo. Y como al d\u00eda siguiente se puso mejor, tuve que volverme. Hace tres d\u00edas volvi\u00f3 a llamarme, y durante ellos nuestro Se\u00f1or me ha concedido la gracia de estar a su lado. Nunca he visto tanta elevaci\u00f3n a Dios, tanta tranquilidad, tanto horror a las m\u00e1s peque\u00f1as part\u00edculas que pudieran ser pecado, tanta bondad y tanta sensatez en una persona de esa condici\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Con respecto a la jerarqu\u00eda de la Iglesia, ensalza los hechos de virtud que conoci\u00f3. A lo largo de su dilatada vida pasaron doce Sumos Pont\u00edfices, algunos de ellos los conoci\u00f3 personal\u00admente. Siendo joven, trat\u00f3 al Papa Clemente VIII de quien siem\u00adpre mantuvo un grato recuerdo. Se\u00f1ala: \u00abYo he visto a un santo Papa, que era Clemente VIII, un hombre muy santo, tan santo que los mismos herejes dec\u00edan: \u201cEl Papa Clemente es un santo&#8217;. Se sent\u00eda tan tocado de Dios y ten\u00eda el don de l\u00e1grimas en tal abundancia que, cuando sub\u00eda por unas escaleras que se llaman la Escala Santa, se llenaba de l\u00e1grimas\u00bb. Encomia a varios car\u00addenales: Al cardenal Durazzo que tanto ayud\u00f3 a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Tambi\u00e9n, ensalz\u00f3 las virtudes del Cardenal Jer\u00f3\u00adnimo Grimaldi a quien conoci\u00f3 bien pues fue nuncio en Par\u00eds desde 1641. El 13 de julio de 1643 fue nombrado cardenal, d\u00e1n\u00addosele como primer destino la Curia Romana. Se\u00f1al\u00f3: \u00abEl se\u00f1or cardenal Grimaldi saldr\u00e1 el mes pr\u00f3ximo. Es un prelado de mucha virtud, prudencia de gobierno y firmeza\u00bb.<\/p>\n<p>La imagen de Obispo que tiene san Vicente es muy elevada. Teol\u00f3gicamente elaborada por la lectura de la Patr\u00edstica, as\u00ed como en la excelencia del estado sacerdotal de la teolog\u00eda berulliana, adem\u00e1s de las ense\u00f1anzas del concilio de Trento. De esta manera escribe a su amigo Luis Abelly, Vicario General de Bayona elogiando a su obispo: \u00ab\u00a1Cu\u00e1n admirado est\u00e1 ese pueblo, seg\u00fan creo, al ver que su prelado vive como verdadero obispo, despu\u00e9s de tantos siglos como se ha visto privado de semejante dicha!&#8230;\u00bfQu\u00e9 no se puede esperar de un prelado que ha ordena\u00addo tan bien su vida, la de sus dom\u00e9sticos, que ha hecho tantas limosnas corporales y espirituales en su di\u00f3cesis, que tiene tanto cuidado de los pobres presos, que tantos \u00e9xitos logra con la con\u00adversi\u00f3n de los herejes&#8230;\u00bb. San Vicente le escribe a un obispo reci\u00e9n elegido para una di\u00f3cesis que mucho lo necesitaba. En la felicitaci\u00f3n, va incluido todo un <em>vadem\u00e9cum <\/em>de c\u00f3mo debe ser un obispo virtuoso:<\/p>\n<p>\u00abNuestro Se\u00f1or, que responde por los pobres, ha contestado ya abundantemente a mis deseos escogiendo para el episcopado a un prelado que quiere hacerse \u00fatil, que sabe gobernar, que se distingue por su prudencia e integridad de costumbres y promete ser un digno sucesor de los santos. \u00a1Cu\u00e1nta ha sido mi dicha y mi contento al ver c\u00f3mo Dios ha dirigido el curso de los acontecimientos, haciendo que despu\u00e9s de crecer de virtud en virtud, camine usted de honor en honor!&#8230; \u00a1Quiera aquel que le ha escogido para dar la ciencia a su pueblo, mantener a sus ovejas en el bien y conservar a su iglesia sin mancha ni arruga bajo su gobierno pastoral!\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando hab\u00eda conflictos entre los Obispos y los religiosos, san Vicente apela a resolverlos desde la virtud. As\u00ed, aconseja a los Obispos obrar como lo hizo Jes\u00fas, es decir, desde la caridad evang\u00e9lica y no desde la astucia. Primero les deben dar ejemplo de c\u00f3mo obrar bien, ya que el orden sagrado es un estado m\u00e1s perfecto que la vida religiosa. Luego deben hablarles con man\u00adsedumbre y caridad; por \u00faltimo, si esto no resulta, tratarlos con firmeza, pero evitando las penas can\u00f3nicas, ya que el suave obrar virtuoso logra m\u00e1s que todas las censuras eclesi\u00e1sticas. Tam\u00adbi\u00e9n es elevada su concepci\u00f3n del presb\u00edtero. Lo ve como la con\u00addici\u00f3n m\u00e1s sublime de la tierra, pues es la misma que asumi\u00f3 el Hijo de Dios. Vocaci\u00f3n excelsa, pero tambi\u00e9n exigente. Entiende que por no tomar esta vocaci\u00f3n con la seriedad que se merece, muchos males han entrado en la Iglesia por los problemas de los eclesi\u00e1sticos. Es que, para san Vicente ser sacerdote es estar decidido a trabajar toda la vida en ser virtuoso. Esta imagen tan exigente con respecto al sacerdocio, no es tan inaccesible como para que no elogie a muchos buenos sacerdotes como Carlos de Nacquart, Brunet, Juan Ennery, Benjam\u00edn Huguier, etc.<\/p>\n<p>Por su intensa actividad hacia una reforma de la Iglesia, san Vicente conoci\u00f3 innumerables religiosas y religiosos. Gusta de comentar las virtudes que ve en ellos, especialmente cuando han fallecido. As\u00ed, elogia las virtudes de la madre Mar\u00eda Agustina Bouvard, religiosa de la Visitaci\u00f3n: \u00abEspero que la estima y el afecto que toda la casa le ten\u00eda a esa virtuosa difunta le servir\u00e1 de est\u00edmulo para abrazar sus virtudes: el candor de que siempre hizo profesi\u00f3n, la inocencia y la huida de todo mal en que siem\u00adpre vivi\u00f3, el celo por el bien, la fidelidad a la regla, la atenci\u00f3n a los movimientos interiores del Esp\u00edritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p>Elogia la virtud de los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, especialmente cuando han fallecido, con el fin de glori\u00adficar a Dios por las gracias que les ha hecho y para estimular el amor a la virtud de los dem\u00e1s miembros. Normalmente pedir\u00e1 que se tenga una conferencia acerca de las virtudes del misione\u00adro que ha muerto. Por si alguna comunidad local no lo conoc\u00eda bien, san Vicente gustaba de escribir narrando las virtudes cier\u00adtas de tal misionero. De esta manera se referir\u00e1 a que el \u00abpadre Bourel ha muerto en la misi\u00f3n de Mesnil, santamente, lo mismo que hab\u00eda vivido. Todos dicen de \u00e9l que no han observado jam\u00e1s en \u00e9l una imperfecci\u00f3n, ni siquiera el padre Boudet, su director en el seminario\u00bb. Narra la enfermedad, muerte y especialmen\u00adte las numerosas virtudes del Padre Luis Robiche, fallecido a los 35 a\u00f1os. Valora su caridad para con los galeotes enfermos, y con los otros pobres enfermos. Adem\u00e1s, se\u00f1ala c\u00f3mo se hab\u00eda mani\u00adfestado en el P. Robiche la humildad, la obediencia y la piedad. Al comunicar la muerte del Padre du Chesne se\u00f1ala en \u00e9l cu\u00e1les son las virtudes de un miembro de la congregaci\u00f3n: \u00abTodos conocen la gran abundancia que ten\u00eda de todas las virtu\u00addes propias de los misioneros, su gran celo, su mortificaci\u00f3n, su candor, su firmeza, su cordialidad, la gracia que ten\u00eda en las pre\u00addicaciones, en los catecismos, en los ejercicios de los ordenan-dos, el afecto a su vocaci\u00f3n, su fidelidad en el cumplimiento de las reglas y de las costumbres de la compa\u00f1\u00eda, y las dem\u00e1s virtu\u00addes que se requieren en un misionero\u00bb<sup>. <\/sup>Tambi\u00e9n relata las vir\u00adtudes de los seminaristas, como la del estudiante Mart\u00edn Jamain fallecido a los 25 a\u00f1os, en abril de 1645: \u00ab\u00a1Dios nos conceda la gracia de imitarlo en sus virtudes, para poder seguirle alg\u00fan d\u00eda a la gloria que posee!\u201d.<\/p>\n<p>Junto a santa Luisa fund\u00f3 a las Hijas de la Caridad, a quie\u00adnes siempre cuid\u00f3 con paternal esmero. Numerosas veces pro\u00adclama las virtudes de las hermanas. Como es su costumbre, la muerte de cada una de ellas le da motivo para publicar sus vir\u00adtudes, para gloria de Dios y emulaci\u00f3n de sus compa\u00f1eras. Entiende que esto es grato al Esp\u00edritu Santo. Dedica una larga conferencia a las virtudes de la hermana Juana Dalmagne. La cual trabaj\u00f3 un tiempo siendo laica en el Carmelo como torne\u00adra, pero luego ingres\u00f3 en las Hijas de la Caridad para servir a Dios y a los pobres. Entr\u00f3 a los 30 a\u00f1os en la compa\u00f1\u00eda. Des\u00adtaca su exquisito amor al pobre, especialmente a los enfermos, el vivir en la presencia de Dios, la obediencia, el desapego, la santa indiferencia, su sentido de la justicia, y la condescenden\u00adcia con las hermanas. Con su tendencia a exagerar, proclama: \u00abOs aseguro, hermanas m\u00edas, que he le\u00eddo muchas vidas de san\u00adtos; pocos santos superan a nuestra hermana en el amor de Dios y del pr\u00f3jimo. Al fallecer la hermana B\u00e1rbara Angiboust manda realizar una conferencia acerca de sus virtudes. Frente al ramillete de valores que se va comentando acerca de ella, san Vicente se\u00f1ala: \u00abDios ha querido presentarnos este cuadro tan bello para que tengamos confianza de que, con su gracia, llega\u00adremos a la pr\u00e1ctica de estas virtudes. El se\u00f1or Vicente por 36 a\u00f1os hab\u00eda sido director espiritual de santa Luisa de Marillac. Al morir la fundadora, se tiene una conferencia acerca de sus virtudes. Se destaca su gran prudencia, as\u00ed como su amor por los pobres y a pobreza. Se se\u00f1ala su profunda vida interior, su celo por la salvaci\u00f3n de las almas, su pureza y sobre todo su amor a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Ya hemos hecho referencia a la admiraci\u00f3n que nuestro santo tuvo por san Francisco de Sales. Elogia, por tanto, su vida volcada hacia la virtud. A su muerte, colabora con las religio\u00adsas de la Visitaci\u00f3n para el proceso de canonizaci\u00f3n. Lo hace complacido \u00abno s\u00f3lo para obedecerles sino para satisfacer a la estima y veneraci\u00f3n especial que siento por un santo tan gran\u00adde, de cuyas virtudes yo mismo pude ser testigo en varias oca\u00adsiones\u00bb\u00bb. Al escribirle a Papa Alejandro VII en relaci\u00f3n al proceso de Beatificaci\u00f3n del Obispo de Ginebra, se\u00f1ala \u00ablas extraordinarias virtudes que brillaron en \u00e9l y por los libros de (al) elevada piedad que compuso\u00bb. Ve en san Francisco de Sales un reflejo de la bondad de Dios, as\u00ed lo se\u00f1ala en la misma carta:<\/p>\n<p>\u00abLa fe, la esperanza, la caridad y las dem\u00e1s virtudes cristianas car\u00addinales y morales parec\u00edan como innatas en su persona y su conjun\u00adto formaba en \u00e9l, al menos a mi juicio, un tal c\u00famulo de bondad que, durante una enfermedad que padec\u00ed poco despu\u00e9s de haberle conocido, me aliviaba recordando su mansedumbre y su exquisita bondad, repitiendo con frecuencia estas palabras: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bueno tiene que ser Dios, cuando tan bueno es el obispo de Ginebra!\u00bb.<\/p>\n<p>Propone a Francisco de Sales como un modelo de fe, esperanza<em>, <\/em>caridad, prudencia, justicia, fortaleza, templanza, castidad, humildad, paciencia, mansedumbre, religiosidad, resignaci\u00f3n, magnanimidad y celo por la salvaci\u00f3n de las almas. En definiti\u00adva: \u00abMe muevo a creer que ha sido el hombre que mejor copi\u00f3 al Hijo de Dios mientras mor\u00f3 en esta tierra\u00bb.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s Rom\u00e1n Mar\u00eda Motto<\/p>\n<p>CEME 2010<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL RASGO CRISTOL\u00d3GICO DE LA VIRTUD VICENCIANA Mons. Luis Abelly, el primer bi\u00f3grafo de san Vicente, escribe en 1664 que la principal virtud de nuestro santo hab\u00eda sido la imitaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or. 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