{"id":401597,"date":"2018-02-13T08:22:19","date_gmt":"2018-02-13T07:22:19","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401597"},"modified":"2018-01-10T09:24:14","modified_gmt":"2018-01-10T08:24:14","slug":"las-primeras-escuelas-vicencianas-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/las-primeras-escuelas-vicencianas-i\/","title":{"rendered":"Las primeras escuelas vicencianas (I)"},"content":{"rendered":"<p>INTRODUCCI\u00d3N<\/p>\n<p>La realidad de las primeras escuelas vicencianas se ha estudiado exhaustivamente en otras Semanas Vicencianas, por eso en di\u00e1logo con el P. S\u00e1nchez Mallo, decid\u00ed, hace dos meses, cuando empec\u00e9 a preparar el tema, orientar mi reflexi\u00f3n destacando m\u00e1s la inspira\u00adci\u00f3n evangelizadora que la din\u00e1mica hist\u00f3rica, evitando as\u00ed el posi\u00adble riesgo de repetici\u00f3n.<\/p>\n<p>La escuela vicenciana tiene en sus or\u00edgenes un rico marco de inspiraci\u00f3n: Margarita Naseau, primera educadora vicenciana, deci\u00adde aprender a leer ella sola bajo la inspiraci\u00f3n del cielo entre el arm\u00f3nico canto de los p\u00e1jaros, mientras guardaba las vacas, acari\u00adciada por la suave brisa del viento de la campi\u00f1a parisina.<\/p>\n<p>Y pregunta al p\u00e1rroco, al vicario o a los viandantes del camino sobre el significado de las letras y palabras. Vicente de Pa\u00fal afir\u00admar\u00e1 de ella, que no tuvo otro maestro m\u00e1s que el mismo Dios. Y una vez que supo leer, aprende el catecismo y movida por una fuerte inspiraci\u00f3n del cielo, decide convertir su prado en escuela, al aire libre, sin riesgos de contaminaci\u00f3n, sin limitaci\u00f3n de espacios&#8230; Todo es inspiraci\u00f3n y profec\u00eda de futuro, movida por la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu, se pone en camino, de pueblo en pueblo: ense\u00f1ando a leer y el catecismo que hab\u00eda aprendido. As\u00ed surge la Escuela Vicenciana.<\/p>\n<p>En la misi\u00f3n de Villepreux se encuentra con Vicente de Pa\u00fal que la conduce hacia Luisa de Marillac. El servicio urgente de la aten\u00adci\u00f3n a los apestados en Par\u00eds la arrebata su vocaci\u00f3n educadora y \u00a1muere joven, v\u00edctima del contagio. Pero la semilla est\u00e1 echada. Y en los surcos de los pueblos de la campi\u00f1a francesa brotan escuelas parroquiales anexas a la cofrad\u00eda de la Caridad: Villepreux, Ville-nueve, Liancourt, Richelieu, Nanteuil, San Germ\u00e1n-en-Laye, Sed\u00e1n, Fontenay-aux-Roses, Serqueux, Maule, Fontainebleau, Montreuil-sur-Mer, Chars, Chantilly, Varice, Chateaudum, San Far-geau, Narbona, Cahors, Etampes. Pero no s\u00f3lo fuera de Par\u00eds surgen las escuelas, tambi\u00e9n en la capital, en el barrio de san Lorenzo, junto a la Casa Madre de las Hijas de la Caridad y en Bicare para los ni\u00f1os y ni\u00f1as abandonados. Y como la inspiraci\u00f3n no conoce fronteras, al ser enviadas las Hijas de la Caridad a Polonia, tambi\u00e9n all\u00ed fundan escuelas en Varsovia y Cracovia.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante de estas Escuelas es la misi\u00f3n que en ella se realiza: sacar a los ni\u00f1os de la ignorancia, ofreci\u00e9ndoles caminos para defenderse en la vida, la ense\u00f1anza del catecismo y con \u00e9l, el conoci\u00admiento de Dios y la experiencia de su salvaci\u00f3n. La Escuela Vicen-ciana nace bajo el signo de la Caridad, unida y vinculada a las cofra\u00add\u00edas de la Caridad y con un fin bien legible: evangelizar educando.<\/p>\n<ol>\n<li>LAS PRIMERAS ESCUELAS VICENCIANAS: DIMENSI\u00d3N EVANGELIZADORA<\/li>\n<\/ol>\n<p>La historia de la alfabetizaci\u00f3n de masas y las \u00abpeque\u00f1as escue\u00adlas\u00bb tienen su origen en el enfrentamiento rival de la Reforma pro\u00adtestante y la Contrarreforma Cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Lutero reconociendo como \u00fanica fuente de Fe la Sagrada Escri\u00adtura, dio una importancia capital a la instrucci\u00f3n y defendi\u00f3 la ins\u00adtrucci\u00f3n gratuita para todos bajo la responsabilidad del Estado. De ah\u00ed el crecimiento r\u00e1pido de las \u00abpeque\u00f1as escuelas\u00bb a partir de la segunda mitad del siglo XVI y durante todo el siglo XVII. La refor\u00adma protestante ve\u00eda la instrucci\u00f3n y la escuela como medio para ase\u00adgurar el acceso directo y personal de todos los creyentes a la Biblia y al catecismo. El esfuerzo realizado en las regiones protestantes asegur\u00f3 una instrucci\u00f3n m\u00e1s extendida que en las restantes regiones del pa\u00eds de religi\u00f3n cat\u00f3lica. Esta situaci\u00f3n afect\u00f3 a Centro Europa y de manera particular a Francia. Recordamos las \u00abguerras de Reli\u00adgi\u00f3n\u00bb que duraron mas de treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>1.1. Marco referencial de la escuela vicenciana<\/em><\/p>\n<p>La multiplicaci\u00f3n de las peque\u00f1as escuelas durante el siglo XVII fue en parte un reto a la Reforma Protestante en ambiente de rivalidad. La Iglesia vio en las escuelas un medio de educar la fe de los ni\u00f1os, de hacerlos vivir en ambiente de profunda religiosidad. Con ello, la efi\u00adcacia ser\u00eda mayor de la que se pod\u00eda esperar del solo catecismo parro\u00adquial dominical y de la acci\u00f3n cristiana de los padres. Tanto los cat\u00f3\u00adlicos como los protestantes no tuvieron como objetivo la educaci\u00f3n intelectual del ni\u00f1o, sino la formaci\u00f3n en el catecismo y buenas cos\u00adtumbres, la catequesis escolar y parroquial. La instrucci\u00f3n se conside\u00adraba m\u00e1s mera obra de caridad que derecho inalienable del hombre. El Estado hab\u00eda dejado a la Iglesia la responsabilidad de la educaci\u00f3n y esta dejaci\u00f3n p\u00fablica persisti\u00f3 hasta 1698 en que el Rey orden\u00f3 que en todas las parroquias existiese una escuela sostenida por todos los habi\u00adtantes, en la que deb\u00edan permanecer los ni\u00f1os y ni\u00f1as hasta los 14 a\u00f1os.<\/p>\n<p>La proliferaci\u00f3n y crecimiento de las \u00abpeque\u00f1as escuelas\u00bb origi\u00adn\u00f3 una corriente de hostilidad hacia la educaci\u00f3n motivada por el temor de que el auge de las escuelas trajese consigo el riesgo del abandono de las profesiones manuales y el abandono de los campos. Tambi\u00e9n se tem\u00eda una cierta desestabilizaci\u00f3n de la sociedad por la irrupci\u00f3n de la cultura en la masa del pueblo. Que cada uno perma\u00adnezca en su estado y condici\u00f3n; tal era la voz un\u00e1nime de los diri\u00adgentes y \u00e9lites de los tiempos modernos.<\/p>\n<p>Avanzado ya el siglo de las luces, aparecen pensadores a favor de la instrucci\u00f3n generalizada del pueblo. As\u00ed Diderot la concibe como instrumento de promoci\u00f3n de los mejores, Rouseau como medio de formaci\u00f3n de una conciencia c\u00edvica nacional y Bernardino de San Pedro como cauce de fraternidad entre las diferentes clases sociales.<\/p>\n<p>En los siglos XVII y XVIII la educaci\u00f3n fue muy selectiva: la formaci\u00f3n s\u00f3lo llegaba a un reducido n\u00famero de beneficiarios. La formaci\u00f3n primaria era tan limitada que no pod\u00eda llamarse cultura. En las escuelas de las Hijas de la Caridad los ni\u00f1os aprend\u00edan a leer; a veces, a escribir y muy raras veces a contar y calcular. No era obli\u00adgatoria la asistencia ni preparaci\u00f3n para estudios medios. Su desa\u00adrrollo ten\u00eda como objetivo esencial la educaci\u00f3n de la fe y el apren\u00addizaje de un comportamiento cristiano.<\/p>\n<p>El contenido del programa de una escuela vicenciana en los or\u00ed\u00adgenes, se pod\u00eda agrupar en torno a tres ejes o n\u00facleos: la formaci\u00f3n cristiana, el aprendizaje de la lectura y la preparaci\u00f3n dom\u00e9stica y profesional.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n cristiana marcaba el objetivo fundamental de las \u00abpeque\u00f1as escuelas\u00bb o escuelas de la caridad y para la caridad. Las dem\u00e1s actividades eran como un a\u00f1adido que diferenciaba la escue\u00adla de la catequesis dominical de la parroquia. En la escuela los ni\u00f1os pod\u00edan prolongar su permanencia todo el tiempo necesario, estudiar el catecismo, asistir en com\u00fan en las celebraciones y oficios parro\u00adquiales y aprender un comportamiento conforme a la moral cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Las Reglas particulares de la escuela fijaban para el catecismo dos d\u00edas a la semana, jueves por la tarde y s\u00e1bados por la ma\u00f1ana. Se trataba de ense\u00f1ar y aprender los principales misterios de la fe: la unidad y trinidad de Dios, la encarnaci\u00f3n del Verbo, los sacra\u00admentos, los mandamientos de la Ley de Dios y las oraciones del cristiano. Se hac\u00eda por el sistema de preguntas y respuestas ponien\u00addo mucho inter\u00e9s en que lo aprendiesen bien.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n cristiana de ni\u00f1os y j\u00f3venes, arrancarles de la ocio\u00adsidad, de los peligros callejeros y proporcionarles un trabajo honrado fueron objetivos de m\u00faltiples instituciones de la Iglesia nacidas para educar e instruir en el siglo XVII: Escuelas de la Caridad de Ly\u00f3n, fundadas por Carlos Den\u00eda, sacerdote y disc\u00edpulo de san Vicente en el colegio de los \u00abBuenos Hijos\u00bb, las Hermanas de la Congregaci\u00f3n de Notre Dame, fundadas por Pedro Fourier, Las Hijas de la Cruz de Madame Villeneuve, Las Ursulinas de Santa \u00c1ngela de M\u00e9ricis, las damas Inglesas de Mary Ward para ni\u00f1as, y para ni\u00f1os y j\u00f3venes: Jesuitas, Calasancios, Doctrinarios de Avignon y los Hermanos de las escuelas cristianas, fundados por san Juan Bautista de la Salle&#8230;<\/p>\n<p><em>1.2. Inspiraci\u00f3n e impulso misionero y evangelizador<\/em><\/p>\n<p>Las escuelas de las caridades o \u00abpeque\u00f1as escuelas\u00bb sembradas a lo largo y ancho de Francia por Luisa de Marillac y sus hijas, cuya primera semilla fue echada al surco por Margarita Naseau, eran escuelas parroquiales; la mayor\u00eda situadas, como hemos visto, en las aldeas de acuerdo con el lema de los fundadores: \u00abLas ciudades est\u00e1n llenas de religiosas, vosotras deb\u00e9is ir a las aldeas de los cam\u00adpos\u00bb. Algunas se encontraban en las ciudades, como Par\u00eds, Sed\u00e1n, Narbona o Cahors, y eran urbanas-parroquiales.<\/p>\n<p>Su difusi\u00f3n y permanencia a lo largo de la historia por los dis\u00adtintos pa\u00edses del mundo, ha sido posible, gracias a la inspiraci\u00f3n que impuls\u00f3 a Luisa de Marillac y Margarita Nassau, la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo del que Jes\u00fas afirma en el Evangelio de san Juan\u00bb: Cuando \u00c9l venga os lo ense\u00f1ar\u00e1 todo\u00bb (16,13). Y porque Luisa de Marillac est\u00e1 convencida de que educar evangelizando y evangeli\u00adzar educando es obra del Esp\u00edritu Santo, insiste en los Reglamentos de las Escuelas, una y otra vez, que la maestra o el maestro deben ser personas de oraci\u00f3n y deben pedir al Esp\u00edritu Santo la inspira\u00adci\u00f3n para ofrecer a cada alumno lo que necesita, para desarrollar su personalidad, dignificar su situaci\u00f3n y hacerse amigo de Dios, en cuya amistad encontrar\u00e1 la clave de la verdadera felicidad.<\/p>\n<p>El mantenimiento econ\u00f3mico de las escuelas, lo realizaba la cofrad\u00eda de la Caridad de la parroquia en que estaba ubicada la escuela o bien, si se trataba de una fundaci\u00f3n, los patronos de la misma, de forma que la educaci\u00f3n era totalmente gratuita para las ni\u00f1as. Menci\u00f3n especial, merecen las escuelas de los ni\u00f1os abando\u00adnados en Bic\u00e9tre; en este caso son las Damas de la Caridad y su aso\u00adciaci\u00f3n las que mantienen, con muchas dificultades, los gastos de estas escuelas.<\/p>\n<p>El horario escolar duraba cinco horas diarias. Sus clases comen\u00adzaban por la ma\u00f1ana a las ocho y por la tarde a las dos. En invierno se atrasaba media hora por la ma\u00f1ana. Los alumnos ten\u00edan libres las tardes cuando no hab\u00eda habido fiesta durante la semana. El ritmo semanal era muy similar en las diferentes regiones; no as\u00ed el anual que sol\u00eda variar mucho. En las escuelas de las ciudades y de parro\u00adquias suburbanas, las clases duraban todo el a\u00f1o y no se preve\u00edan vacaciones. Pero conviene recordar, al efecto, que las fiestas reli\u00adgiosas y laborales eran muy numerosas en aquella sociedad de cris\u00adtiandad. Adem\u00e1s de los domingos, el promedio de fiestas anuales oscilaba alrededor de cincuenta. El absentismo de los ni\u00f1os era muy frecuente, de ah\u00ed la importancia que se da en los Reglamentos al Registro de asistencia.<\/p>\n<p>El local de la escuela estaba junto a la Parroquia y sol\u00eda ser la vivienda de la Maestra, frecuentemente dotada de una habitaci\u00f3n grande, una cocina y el corral. En el caso de nuestras \u00abpeque\u00f1as escuelas\u00bb san Vicente y santa Luisa se preocupaban mucho de que el local de la escuela fuese amplio, bien iluminado, aislado de rui\u00addos y digno, antes de hacer la fundaci\u00f3n. Estas escuelas contaban con un material austero propio de la \u00e9poca. Sus piezas fundamen\u00adtales se reduc\u00edan a unas tablas de roble o pino colocadas sobre unos pilares que hac\u00eda de mesas dispuestas en hileras o filas. A lo largo de \u00e9stas, bancos corridos de igual longitud que aquellos. A ellos se un\u00eda la mesa y silla de la maestra, im\u00e1genes de santos, car\u00adtones alfab\u00e9ticos colgados en la pared, pizarra, pila de agua ben\u00addita, libros religiosos para la lectura, registros de asistencia y poco m\u00e1s. Un tintero y una pluma porque eran muy pocos los que aprend\u00edan a escribir.<\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s importante de la Escuela Vicenciana no es el hora\u00adrio, ni el programa, ni el local material&#8230; lo m\u00e1s importante es el clima, el ambiente, la vida de la escuela hecha de acogida, cercan\u00eda y cordialidad. La acogida cordial de los ni\u00f1os y ni\u00f1as, la cercan\u00eda a su vida, aspiraciones, dificultades y problemas y la oferta del cora\u00adz\u00f3n juntamente con el saber transmitido es el alma de la Escuela y la base de la evangelizaci\u00f3n realizada. Desde la acogida cordial y el cari\u00f1o, la maestra o el maestro, en el caso de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, pod\u00edan decir a los ni\u00f1os: \u00abDios te ama y t\u00fa est\u00e1s llamado a ser amiga o amigo de Dios. T\u00fa puedes entrar conmigo en esa corriente de amistad con Dios que nos hace felices\u00bb.<\/p>\n<p><em>1.3. Los maestros, alma y vida de la escuela<\/em><\/p>\n<p>Ser maestros en el siglo XVII era muy f\u00e1cil. Bastaba saber leer y si era posible, tambi\u00e9n escribir, pero sobre todo tener vocaci\u00f3n de ense\u00f1ar como Luisa de Marillac o Margarita Naseau. Para ejercer la profesi\u00f3n de maestro, se necesitaba una carta de acreditaci\u00f3n o aprobaci\u00f3n del Se\u00f1or cura p\u00e1rroco, del fundador de la Escuela o del Chantre de la Catedral como en las Escuelas de san Lorenzo de Par\u00eds.<\/p>\n<p>San Vicente y santa Luisa tambi\u00e9n se preocupan de que sus maestros puedan ense\u00f1ar un oficio para que los alumnos puedan insertarse en la vida laboral con dignidad. As\u00ed nos lo recuerda la carta que la se\u00f1ora marquesa de Maignelay escribe a san Vicente el 21 de agosto de 1640.<\/p>\n<p>\u00abHace alg\u00fan tiempo, escrib\u00ed a la se\u00f1orita de Polaillon para saber de la se\u00f1orita Le Gras, si pod\u00eda hacer la caridad de enviar alguna maes\u00adtra para las chicas de este lugar (Nanteuil), pero deseamos que pueda ense\u00f1arles un oficio, porque sin esto, los habitantes de este lugar pon\u00addr\u00e1n dificultad en apartarles del maestro, que no les cuesta nada y aprenden con los chicos. Esto es tan peligroso como ya sabe\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 mal se ve\u00edan las cosas de coeducaci\u00f3n en el siglo XVII!&#8230; Los tiempos han cambiado y hoy es una exigencia de la misma sociedad.<\/p>\n<p>Los maestros en aquella \u00e9poca eran muy bien considerados social\u00admente, aunque no estaban bien retribuidos&#8230;; se les equiparaba en dig\u00adnidad casi igual a los sacerdotes. Se pensaba que la maestra o el maes\u00adtro eran personas capaces de hacer todo, adem\u00e1s de ser los encargados de educar e instruir a los ni\u00f1os. Eran ayuda indispensable para la parroquia y pon\u00edan su competencia al servicio de todas las gentes del pueblo. Ten\u00edan autoridad pol\u00edtica y moral ante los habitantes, por eso san Vicente y santa Luisa se preocuparon tanto de su formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Santa Luisa organiza en la Casa Madre de las Hijas de la Cari\u00addad una peque\u00f1a \u00abescuela de Magisterio\u00bb para sus hijas. En ella recibir\u00e1n la formaci\u00f3n apropiada para ser maestras de las ni\u00f1as pobres de los pueblos. Ella, Luisa, les ofrece los m\u00e9todos que mejor se adaptan a su realidad y a la misi\u00f3n que se les va a confiar. No se trata de hacer sabias, sino de ense\u00f1arles las nociones elementales de la fe, la lectura y la escritura, con el fin de que puedan transmitirlo a sus j\u00f3venes alumnas. Su meta era formar buenas cristianas en el plano humano, moral, intelectual y sobrenatural.<\/p>\n<p>Luisa ten\u00eda muy claro que se educa evangelizando y se evange\u00adliza educando.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a san Vicente le preocupa la formaci\u00f3n de los maestros. Prueba de ello es la insistencia en las motivaciones que ofrece al P. Langlois para que acepte, a petici\u00f3n del se\u00f1or Arzobispo de Narbo\u00adna, la direcci\u00f3n de unos Ejercicios Espirituales dirigidos a un grupo de maestros.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac est\u00e1 convencida de que los maestros son el alma de la escuela. Son impulso, aliento, est\u00edmulo, motor, inspiraci\u00f3n y profec\u00eda, convertidas en cordialidad, paciencia y entusiasmo, palabras que ella repite con frecuencia al hablar de la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Meditando y estudiando con detalle todos los Reglamentos y Reglas dedicadas a la maestra de escuela, encuentro en ellos, de forma impl\u00edcita, los diez mandamientos de la maestra y el maestro vicencianos:<\/p>\n<ul>\n<li>Sentirse, cada ma\u00f1ana en la escuela, enviado por la comuni\u00addad eclesial a continuar la misi\u00f3n de Jesucristo, Maestro y Evange\u00adlizador de los pobres.<\/li>\n<li>Acoger con coraz\u00f3n abierto a cada ni\u00f1o como es, poni\u00e9ndose a la escucha de su situaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Confiar en las posibilidades de crecimiento ocultas o mani\u00adfiestas y buscar en di\u00e1logo cordial con los ni\u00f1os y j\u00f3venes la forma de desarrollarlas.<\/li>\n<li>Estimular y valorar sus realizaciones y conquistas, con cari\u00f1o y cordialidad.<\/li>\n<li>Corregir con delicada bondad.<\/li>\n<li>Personalizar lo que se ense\u00f1a siendo testigo presencial de los valores que se transmiten, especialmente de la caridad.<\/li>\n<li>Motivar siempre potenciando lo positivo y facilitando el desa\u00adrrollo de capacidades.<\/li>\n<li>Ser responsable de la tarea diaria que supone: planificar, orga\u00adnizar, explicar, instruir, educar, evaluar y controlar.<\/li>\n<li>Buscar constantemente estar al d\u00eda en formaci\u00f3n permanente.<\/li>\n<li>Comunicar abiertamente, siempre que sea posible, la fe, y la experiencia de Dios que quiere la liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n de los pobres y la felicidad de todos los hombres.<\/li>\n<\/ul>\n<p>As\u00ed los maestros de la escuela vicenciana podremos ofrecer alas para volar, cada ni\u00f1o a su ritmo, como canta la canci\u00f3n:<\/p>\n<p>T\u00fa me ense\u00f1aste a volar<\/p>\n<p>con alas de pajarillo,<\/p>\n<p>cuando no era m\u00e1s que un ni\u00f1o<\/p>\n<p>sin miedo a la libertad&#8230;<\/p>\n<p>No envejecer\u00e1s jam\u00e1s,<\/p>\n<p>amigo, hermano, maestro.<\/p>\n<p>Siempre como un Padrenuestro<\/p>\n<p>en boca de alg\u00fan chaval.<\/p>\n<p>Los diez mandamientos del Educador vicenciano son el viento inspirador que renueva y anima cada d\u00eda el alma y la vida de nues\u00adtras escuelas, son la profec\u00eda que anuncia, realiza y construye la civi\u00adlizaci\u00f3n del amor tan predicada y querida por el Papa Juan Pablo II.<\/p>\n<p>1.4. <em>Continuidad y expansi\u00f3n de la escuela vicenciana<\/em><\/p>\n<p>La semilla de la Escuela Vicenciana, echada en el surco por Luisa de Marillac y Margarita Naseau, contando con la colabora\u00adci\u00f3n de laicos comprometidos desde los or\u00edgenes, necesitaba ser cultivada para que diese su fruto.<\/p>\n<p>Los Reglamentos, las Reglas particulares para la maestra de Escuela que Luisa escribe, establecen el m\u00e9todo com\u00fan y a su vez dejan un margen de flexibilidad en funci\u00f3n de las diversidades de cada lugar y son el agua que hace crecer la semilla. En ellos se pone de manifiesto a modo de objetivo, la finalidad de la escuela: coope\u00adrar, a trav\u00e9s de la instrucci\u00f3n, a la salvaci\u00f3n de los pobres. Tambi\u00e9n se insiste en los destinatarios de la escuela: \u00abense\u00f1ar a los ni\u00f1os\u00bb, \u00abformar a los pobres ni\u00f1os de los campos\u00bb; \u00abinstruir a las ni\u00f1as en las parroquias\u00bb. Se excluye la ense\u00f1anza mixta. Solamente en el caso de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos desaparece la normativa. Estos ni\u00f1os eran educados conjuntamente por las primeras hermanas, aunque se aconsejaba que la ense\u00f1anza propiamente dicha se impartiese por separado; incluso que los chicos la recibiesen de un eclesi\u00e1stico.<\/p>\n<p>Los destinatarios de la escuela vicenciana son los pobres, pero a falta de maestras, pueden recibir a ni\u00f1as acomodadas pero s\u00f3lo si los padres insisten en que sean recibidas y a condici\u00f3n de que nunca des\u00adprecien ni marginen a las pobres. Para la admisi\u00f3n se exig\u00eda la opini\u00f3n favorable del se\u00f1or cura p\u00e1rroco. Hoy en una sociedad igualitaria debemos integrar socialmente a todos, pero el trato preferente deber\u00e1 ser para los menos dotados con incapacidades educativas especiales.<\/p>\n<p>Desde los comienzos, flexibilidad y adaptaci\u00f3n han sido dos notas caracter\u00edsticas de la escuela vicenciana. La voluntad educativa y el entusiasmo misionero de las primeras Hermanas saltaba las barreras de la escuela: b\u00fasqueda activa de los j\u00f3venes y ni\u00f1os all\u00ed donde se encontraban. Sab\u00edan que deb\u00edan instruir con mucho cuidado a los que casi nunca pod\u00edan ir a la escuela, como eran las pastoras y vaqueras, tomando a las unas y a las otras en el tiempo y lugar en que las encon\u00adtrasen, no s\u00f3lo en las aldeas, tambi\u00e9n en los campos y caminos.<\/p>\n<p>Se aconsejaba a las Hermanas regularidad en el horario de clase, pero previendo que la jornada escolar comenzaba pronto y que, a causa del trabajo, algunas muchachas no pod\u00edan asistir, les recomendaba que recibiesen a cualquier hora a todas aquellas ni\u00f1as que deseasen ir a aprender, \u00bb a las pobres chicas que iban a pedir pan o aquellas que ten\u00ed\u00adan que trabajar para ganarse la vida, a las que hab\u00eda que preferir siem\u00adpre, recibirlas cuando viniesen y despacharlas seg\u00fan su necesidad\u00bb.<\/p>\n<p>A las \u00abpeque\u00f1as escuelas\u00bb de las Hijas de la Caridad concurr\u00edan ni\u00f1as y j\u00f3venes de todas las clases. Las Hermanas ten\u00edan la discre\u00adci\u00f3n de poner en sitio aparte a las vergonzosas y t\u00edmidas, acogi\u00e9n\u00addolas con cari\u00f1o, incluso si iban a la hora de la comida o m\u00e1s tarde. Premiaban y estimulaban a las mas asiduas, valoraban los peque\u00f1os esfuerzos de cada una y teniendo presente la ense\u00f1anza de santa Luisa, se pon\u00edan en guardia para no caer en el favoritismo, peligro frecuente en la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En nuestra tradici\u00f3n est\u00e1 muy presente, desde los comienzos, lo que m\u00e1s tarde ser\u00eda la ense\u00f1anza dominical. Las Hermanas abr\u00edan sus escuelas tambi\u00e9n los domingos y d\u00edas festivos para instruir a las muchachas que no pod\u00edan asistir durante la semana, a causa de sus trabajos y obligaciones. Con mucha psicolog\u00eda Luisa de Marillac recomienda ense\u00f1ar suave y lentamente\u00bb sin avergonzarlas por su ignorancia. Sus explicaciones deb\u00edan ser familiares, huyendo de los t\u00e9rminos demasiado elevados . En 1647 preguntaba a Sor Ana Har-demont, que se encontraba en Montreuil, si asist\u00edan bastantes muchachas a la clase del catecismo los d\u00edas festivos. En febrero de 1655 insist\u00eda en los mismos t\u00e9rminos a Sor B\u00e1rbara Angiboust en I3ernay. Un a\u00f1o antes de su muerte, el 27 de febrero, hac\u00eda la misma recomendaci\u00f3n a Sor Clara de la Roche-Guyon: \u00abLes ruego tambi\u00e9n, en cuanto sus ocupaciones se lo permitan, que hagan la lectura (explicaci\u00f3n del catecismo) los domingos y fiestas a las muchachas mayores, inst\u00e1ndolas a que vayan a verlas; a veces tienen tanta nece\u00adsidad de instrucci\u00f3n como las peque\u00f1as\u00bb<sup>4<\/sup>. Unos meses despu\u00e9s, otra carta dirigida a la Hermana Carlota Roger insist\u00eda en el mismo tema.<\/p>\n<p>Los Reglamentos y Reglas establecen el objetivo fundamental, los destinatarios, el perfil del educador, la metodolog\u00eda y el estilo. Pero es necesario un seguimiento que estimula, anime, valore la misi\u00f3n y entusiasme a seguir dando la vida por la evangelizaci\u00f3n escolar. A ello dedican san Vicente y santa Luisa lo mejor de su tiempo: entrevistas, conferencias formativas y cartas de apoyo, ayuda y evaluaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A la muerte de los fundadores, Sor Marturina Guerin, tercera superiora general, sucesora de santa Luisa decide codificar lo esen\u00adcial de los Reglamentos de las Escuelas y editarlo para la posteridad bajo el t\u00edtulo: \u00abReglas particulares para la maestra de la Escuela\u00bb. Han pasado 12 a\u00f1os de la muerte de los fundadores. El 5 de agosto de 1672 ve la luz el libro de inspiraci\u00f3n de la Escuela Vicenciana. Cuenta con el visto bueno, verificaci\u00f3n y confrontaci\u00f3n del sucesor de san Vicente de aquel momento: el padre Renato Almer\u00e1s. Hab\u00eda colaborado mucho en la codificaci\u00f3n y edici\u00f3n el Padre Fournier.<\/p>\n<p>Treinta y ocho hermanas avalaron con su firma la valoraci\u00f3n de este documento, portador de la primitiva inspiraci\u00f3n. El ha sido soplo vivificante de la escuela durante m\u00e1s de tres siglos y medio.<\/p>\n<p>A lo largo del siglo XIX, despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Francesa y durante la \u00e9poca posterior a las apariciones de la Medalla Milagro\u00adsa de 1830, se multiplican las vocaciones, se expande la Compa\u00f1\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de Francia, Polonia, Espa\u00f1a e Italia y crecen masivamente las escuelas en el mundo entero. Los Superiores generales de aquel momento deciden editar un\u00bb Manual para la maestra de escuela\u00bb, m\u00e1s amplio y conforme a la cultura de aquella \u00e9poca que juntamen\u00adte con las Reglas y sus sucesivas ediciones han mantenido la inspi\u00adraci\u00f3n primitiva de nuestras escuelas hasta el Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p>Los cambios sociales, los principios de la declaraci\u00f3n \u00abGravissi-mun educationis\u00bb del Vaticano II y la legislaci\u00f3n educativa propia en cada pa\u00eds, nos impulsaron a elaborar nuestro Documento de \u00abCar\u00e1cter Propio\u00bb (1982) en el que definimos lo esencial de nuestra oferta edu\u00adcativa cat\u00f3lica y vicenciana en el marco de una sociedad pluralista.<\/p>\n<p>Posteriormente hemos elaborado nuestro Proyecto Educativo afianzando los valores de nuestra identidad y tratando de dar res\u00adpuesta a las necesidades de nuestros alumnos, a las exigencias legis\u00adlativas y nuevos modelos pedag\u00f3gicos.<\/p>\n<p>El crecimiento y la expansi\u00f3n de la Escuela Vicenciana en Espa\u00ad\u00f1a desde 1793 que comienza con el colegio de San Vicente de Pa\u00fal en Barbastro (Huesca) hasta hoy se debe, seg\u00fan los historiadores, a:<\/p>\n<ul>\n<li>El car\u00e1cter popular y el ambiente de cercan\u00eda y sencillez, marcado por la fidelidad a nuestros carisma.<\/li>\n<li>La calidad de su ense\u00f1anza y educaci\u00f3n.<\/li>\n<li>El realismo, la flexibilidad, adaptaci\u00f3n de sus m\u00e9todos.<\/li>\n<li>La capacitaci\u00f3n profesional de sus educadores.<\/li>\n<li>El reconocimiento social de las Instituciones de Beneficencia, patronatos educativos y del pueblo llano y sencillo que ha creado y sostenido muchas escuelas.<\/li>\n<li>La respuesta dada por las Hijas de la Caridad en las diversas situaciones hist\u00f3ricas.<\/li>\n<li>La gratuidad y la dimensi\u00f3n evangelizadora con un notorio compromiso temporal y social.<\/li>\n<li>Testimonio de Sor Mercedes Farr\u00e9.<\/li>\n<li>La creatividad y audacia de las Hermanas para mantener las escuelas en tiempos dif\u00edciles de guerras, desamortizaciones y per\u00adsecuciones.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sor \u00c1ngeles Infante. CEME.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>INTRODUCCI\u00d3N La realidad de las primeras escuelas vicencianas se ha estudiado exhaustivamente en otras Semanas Vicencianas, por eso en di\u00e1logo con el P. 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