{"id":401423,"date":"2017-12-08T08:11:58","date_gmt":"2017-12-08T07:11:58","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401423"},"modified":"2017-11-13T20:14:06","modified_gmt":"2017-11-13T19:14:06","slug":"la-santidad-san-vicente-paul-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-santidad-san-vicente-paul-i\/","title":{"rendered":"La santidad de san Vicente de Pa\u00fal (I)"},"content":{"rendered":"<p>Acepto con gusto el t\u00edtulo de la charla: \u00abLa santidad en san Vicente de Pa\u00fal\u00bb, primero, porque al poner <em>en <\/em>san Vicente me da libertad para hablar, bien de su santidad personal bien de las ideas que ten\u00eda sobre la santidad, soslayando el peligro de separar persona, vida y pensamiento; y segundo, porque prefiero la pala\u00adbra santidad a la palabra <em>perfecci\u00f3n <\/em>o a la frase <em>plenitud de vida. No me gusta la palabra perfecci\u00f3n porque, ya por definici\u00f3n, nunca la alcanzaremos, <\/em>pues \u00abperfecto es aquello a lo que nada le falta, ni cuantitativa <em>(perfecto, <\/em>en este sentido, significa acabado) ni cualitativamente (es perfecto, en este sentido, lo que no puede ser mejorado ni rebasado)\u00bb. Y el hombre siempre es perfeccionable. Llegar a la perfecci\u00f3n es imposible para un ser humano crea\u00addo. As\u00ed lo afirmaba tambi\u00e9n san Vicente. Por su parte, la expre\u00adsi\u00f3n <em>plenitud de vida cristiana <\/em>tiene id\u00e9ntico significado, pues \u00bfqu\u00e9 hombre o mujer puede alcanzar la plenitud de vida? Plenitud es sin\u00f3nimo de perfecci\u00f3n cualitativa o de totalidad cuantitativa y el ser humano es incapaz de alcanzarlas. Plenitud y perfecci\u00f3n son atributos exclusivos de Dios y nunca, aunque quiera, se los podr\u00e1 conceder a un ser humano, que por ser creado es ya imperfecto y limitado. Me dir\u00e9is que la santidad es exclusiva igualmente de Dios, y es cierto, pero hay varios matices esenciales que las dife\u00adrencian: uno, que la perfecci\u00f3n y la plenitud no tienen grados, son el no hay m\u00e1s, y a este <em>summum <\/em>el hombre no puede llegar ni con la ayuda divina, mientras que la santidad tiene grados, m\u00e1s o menos, y algunos de esos grados est\u00e1n al alcance de los seres humanos, con la ayuda de Dios; dos, que ya s\u00f3lo el esfuerzo de santificamos, nos hace santos, pero no perfectos; y tres, que por el bautismo somos entregados al Padre y, por ello, somos santos e hijos de Dios, mas no perfectos. Se puede achacar que perfecci\u00f3n, seg\u00fan la Biblia, en su acepci\u00f3n moral significa <em>bueno, fidelidad a la voluntad divina<u><sup>4<\/sup><\/u>. <\/em>Lo que pasa es que estamos hablando en cas\u00adtellano, y en castellano \u2014y en la mayor\u00eda de las lenguas actuales\u2014tiene el sentido que le he dado. Es cierto que santidad es una expresi\u00f3n que, para algunos, suena a algo pasado, arcaico, mien\u00adtras que perfecci\u00f3n y plenitud de vida parecen expresiones m\u00e1s modernas y est\u00e1n m\u00e1s de moda&#8217;.<\/p>\n<p>Los IDEALES TERRENOS Y LA SANTIDAD<\/p>\n<p>Algunos bi\u00f3grafos modernos se han escandalizado porque autores anteriores presentaran a Vicente de Pa\u00fal santo ya desde ni\u00f1o y han intentado retratar a un adolescente o a un joven alejado del ideal cristiano de santidad y que necesit\u00f3 una conversi\u00f3n para encaminarse a la santidad. Nos los han pintado a \u00e9l y a la familia como unos campesinos pobres que escogen por ego\u00edsmo a uno de sus miembros, sin preocuparse si el chaval tiene vocaci\u00f3n, para que los saque de la pobreza a trav\u00e9s del entramado clerical y sacer\u00addotal, considerado como un empleo terreno m\u00e1s que como un ministerio eclesial. No estoy de acuerdo con el fondo de la tesis, y me parece oportuno indicar ya desde ahora que la santidad de Vicente de Pa\u00fal no fue fruto de una conversi\u00f3n en sentido de ruptura, sino la evoluci\u00f3n natural de su piedad juvenil. Veamos.<\/p>\n<p>Primero, la vocaci\u00f3n no era considerada por los contempo\u00adr\u00e1neos del joven Vicente de la misma manera que hoy d\u00eda. En la primera mitad del siglo XVII se pensaba que para tener vocaci\u00f3n bastaba desear ser sacerdote, ya que el sacerdocio es el m\u00e1s gran\u00adde de los ministerios que puede ejercer un hombre y, por ello, quererlo es lo mejor que se puede desear. Es la idea que propa\u00adgar\u00e1 san Francisco de Sales, y es la idea que defend\u00eda san Vicen\u00adte hasta 1636, cuando le convence m\u00e1s la idea del Oratorio de B\u00e9rulle de que la vocaci\u00f3n personal es una llamada de Dios. Cuando el hijo de Luisa de Marillac, Miguel, duda de su voca\u00adci\u00f3n, san Vicente consuela a la madre, dici\u00e9ndole: \u00abAyer vino ac\u00e1 su doble primo el se\u00f1or de Rebours. Quedamos de acuerdo en que lo mejor para su hijo es el estado eclesi\u00e1stico\u00bb. Sin m\u00e1s, como si fuera una de las profesiones del mundo, aunque, cierto, a\u00f1ade: \u00abSu temperamento parece tender m\u00e1s bien a \u00e9l que al mundo\u00bb. Y ya est\u00e1. As\u00ed se conceb\u00eda la vocaci\u00f3n entonces; y si ahora no siente atracci\u00f3n, es decir, no tiene vocaci\u00f3n, es \u00abque quiz\u00e1s ha sido ese joven el que ha embarullado su fantas\u00eda en esto&#8230; pero que, si las cosas se le representan debidamente, la raz\u00f3n volver\u00e1 a ocupar su puesto\u00bb. La raz\u00f3n, no la llamada.<\/p>\n<p>Esto pensaba san Vicente de Pa\u00fal hacia 1635, cuando nadie niega que ya fuera un santo.<\/p>\n<p>\u2014Pero, en cierto modo, tampoco parece un disparate en la actualidad, pues no se puede admitir que la respuesta a la llama\u00adda divina tenga que ser una respuesta desencarnada; al contrario, la respuesta vocacional encierra una motivaci\u00f3n personal y social convertida en mediaci\u00f3n divina. No cabe duda que hay \u00abvocaciones\u00bb que son llamadas expl\u00edcitas de Dios a determina\u00addas personas, tal como lo hizo a Mois\u00e9s, a los Ap\u00f3stoles o a san Pablo y Mat\u00edas. Igualmente hay llamadas a una persona concre\u00adta para entrar en una determinada Instituci\u00f3n Religiosa, como aparece en la vida de algunos santos. Pero no se olvide que lo m\u00e1s natural es que Dios manifieste su voluntad a trav\u00e9s de la naturaleza creada por \u00c9l para que cada hombre extienda el Reino de Dios, le d\u00e9 gloria y encuentre su felicidad. La manifestaci\u00f3n del llamamiento divino no est\u00e1 expresada claramente y al hom\u00adbre puede quedarle alguna duda de cual sea en concreto la volun\u00adtad de Dios. De ah\u00ed que esta llamada divina admita diversas respuestas humanas. Dios respeta la capacidad de iniciativa racional de la libertad del hombre. Vicente dio una respuesta desde su situaci\u00f3n y desde la situaci\u00f3n del mundo. Era una res\u00adpuesta racional, de acuerdo con el modo de pensar entonces, sabiendo a qu\u00e9 se compromet\u00eda y con la decisi\u00f3n de cumplir las obligaciones que entra\u00f1aba la vocaci\u00f3n elegida de ser sacerdote. Y Dios admiti\u00f3 como buena esta respuesta positiva, porque en ese g\u00e9nero de vida, de acuerdo con las situaciones personales, familiares y sociales, podr\u00eda darse el encuentro entre el hombre terreno y el Dios santo, podr\u00eda encontrar la santidad.<\/p>\n<p>Segundo, no se puede aplicar al campesino del suroeste fran\u00adc\u00e9s la situaci\u00f3n social y econ\u00f3mica que los historiadores aplican a los campesinos del resto de Francia. El Pa\u00eds Vasco, el Bearn\u00e9s, Guyena y Gascu\u00f1a eran Pa\u00edses de Estado con Parlamento, admi\u00adnistraci\u00f3n y tributaci\u00f3n aut\u00f3nomos que hab\u00edan creado un campesinado propietario de sus tierras sin que apenas hubiera arrenda\u00adtarios. La familia de Pa\u00fal no era pobre, aunque s\u00ed pauperable, como todo campesino, en tiempos de guerra o malas cosechas.<\/p>\n<p>Por parte de su madre, parece que los Moras eran burgueses y Se\u00f1ores de Peyroux, a 20 <a href=\"http:\/\/kms.al\">kms. al<\/a> sur de Dax, con una serie de derechos sobre los habitantes y tierras del pueblo, como la justi\u00adcia, el orden, la imposici\u00f3n de su horno, molino, lagar, etc., por los que recib\u00edan tributos y rentas, al tiempo que se liberaban de muchos impuestos. Parece tambi\u00e9n que varios hermanos de su madre eran abogados y funcionarios y que alguien de la familia Moras, acaso los abuelos de Vicente de Pa\u00fal, ten\u00eda casa en el pueblo de Puy, como residencia permanente o para pasar algunas emporadas.<\/p>\n<p>Por parte de su padre, los Pa\u00fal eran campesinos fuertes, con tierras, bosque y ganado en Puy y en otras partes cercanas a Dax, como en el pueblo de Saint-Paul. Al ser una familia de funcio\u00adnarios, burgueses y campesinos pudientes, se supone que ten\u00eda influencias en el entramado social. Por eso se puede decir que Vicente de Pa\u00fal pertenec\u00eda a una familia capacitada y autorizada por la costumbre y la mentalidad social de la \u00e9poca para aspirar a m\u00e1s, para medrar en la escala social y eclesial sin contradecir a la santidad. As\u00ed lo vemos igualmente en las familias de Saint-Cyran, B\u00e9rulle, Francisco de Sales, Arnauld, Marillac, Attichy, etc. Y as\u00ed lo pretendieron san Vicente y santa Luisa para el hijo de \u00e9sta, Miguel Le Gras. Esta costumbre \u00fanicamente era realiza\u00adble para las familias que pod\u00edan tener influencia en la colaci\u00f3n de beneficios clericales que pertenec\u00edan al rey, a los nobles, a la alta burgues\u00eda o al alto clero. Y si era realizable, quiere decir que se consideraba normal. A\u00f1adamos que lo corriente en aquel siglo era que los segundones de estas familias entraran en la adminis\u00adtraci\u00f3n p\u00fablica, en los conventos o en el estado clerical. Ningu\u00adna de estas aspiraciones se opon\u00eda directamente a la b\u00fasqueda de la santidad, porque entonces era impensable la separaci\u00f3n de mundo y trascendencia. La sociedad francesa era de tipo sacral; lo sagrado lo impregnaba todo y no hab\u00eda distinci\u00f3n entre social, pol\u00edtico y religioso, como puede verse en las llamadas Guerras de Religi\u00f3n y en las personas que llegaron a santas y que, desde ni\u00f1os, hab\u00edan sido entregadas a los conventos o a la Iglesia como abades, abadesas, obispos o sencillos frailes, monjas y sacerdotes. A finales del siglo XVI, tener o no tener vocaci\u00f3n depend\u00eda gene\u00adralmente del beneficio familiar y de las necesidades de la Iglesia. Santo Tom\u00e1s y el Concilio de Trento tan s\u00f3lo le piden al sacerdo\u00adte moralidad de vida y ciencia para desempe\u00f1ar su ministerio&#8217; <sup>1<\/sup>. La noci\u00f3n de una vocaci\u00f3n personal fue una novedad en la Francia del siglo xvii introducida por B\u00e9rulle, Olier, Bourdoise y los oratorianos, sulpicianos y sacerdotes de San Nicol\u00e1s de Chardonnet.<\/p>\n<p>La familia Pa\u00fal-Moras, a iniciativa del se\u00f1or Comet, \u2014empa\u00adrentado colateralmente con los Moras\u2014 escogi\u00f3, con el asenti\u00admiento de Vicente, el estado clerical. \u00bfPor qu\u00e9? Pienso que, por un lado, le consideraron con capacidad suficiente para llevar los estudios eclesi\u00e1sticos y llegar alto en la Iglesia. Cuando, a los quince a\u00f1os, fue a estudiar al colegio de Dax, pas\u00f3 de golpe tres cursos y en s\u00f3lo dos a\u00f1os se prepar\u00f3 para estudiar teolog\u00eda, ade\u00adm\u00e1s de consider\u00e1rsele con aptitud para ser preceptor de los hijos del juez Comet. Lo cual supone que de ni\u00f1o, aunque guardara el ganado, tuvo profesor particular, bien en su casa, bien, y es lo un\u00eds probable, en las temporadas que pasaba en casa de sus abue\u00adlos maternos. Y por otro lado, porque vieron en \u00e9l cualidades pia\u00addosas. A pesar de aparecer en el futuro con un car\u00e1cter sombr\u00edo, duro y brusco, ten\u00eda un temperamento afectivo y compasivo: devoci\u00f3n infantil a la Virgen, limosnas de pu\u00f1ados de harina o de 10 sueldos a los pobres, l\u00e1grimas cuando a sus veinte a\u00f1os y reci\u00e9n ordenado sacerdote va a Roma y ve la tumba de los ap\u00f3s\u00adtoles, llanto cuando visita a sus parientes y renuncia a ayudarlos econ\u00f3micamente. A\u00f1os m\u00e1s tarde exclamar\u00e1: \u00ab\u00bfPiensa usted que no quiero a mis parientes? Les tengo todos los sentimientos de ternura y de cari\u00f1o que otro cualquiera puede tener por los suyos, y este amor natural me apremia bastante para que les ayude\u00bb. Era\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 un joven bueno que pensaba cumplir con las obligaciones<br \/>\nsacerdotales y tambi\u00e9n, sin duda, buscar el bienestar material que, para la gente de entonces, no se opon\u00eda a una vida sincera de sacerdote, como tampoco hoy d\u00eda se opone a la santidad el deseo de familias buenas de que sus hijos estudien, se grad\u00faen y aspiren a puestos de relieve en la sociedad y en la Iglesia.<\/p>\n<p>Tampoco se opon\u00edan para Vicente de Pa\u00fal, cuando ya era santo, en 1638, y escrib\u00eda a santa Luisa sobre el futuro de su hijo Miguel: \u00abHe hablado con el se\u00f1or Pavillon de su hijo; creo que es conveniente que acabe la teolog\u00eda, que se haga sacerdote, que se ejercite alg\u00fan tiempo en los ejercicios de piedad convenientes a los eclesi\u00e1sticos y, una vez hecho esto, no pongo ninguna difi\u00adcultad en que el se\u00f1or Pavillon lo reciba. Aparte de esto, el joven ser\u00eda in\u00fatil a dicho se\u00f1or Pavillon y tendr\u00eda una pena insoporta\u00adble vi\u00e9ndose en unas monta\u00f1as en la extremidad del reino, sin hacer nada, e in\u00fatil para todo cargo. En nombre de Dios, se\u00f1ori\u00adta, cr\u00e9amelo: yo s\u00e9 lo que es esto. Espero que, si su hijo hace lo que acabo de decir, no le faltar\u00e1n buenos empleos; si Dios quie\u00adre mantenerme en vida, le prometo cuidar de \u00e9l como si fuera de mi sangre\u00bb. Parece que san Vicente no opon\u00eda la santidad al deseo de medrar en la sociedad y en la Iglesia. M\u00e1s, me da la sensaci\u00f3n de que san Vicente consideraba este anhelo humano como el resultado de una programaci\u00f3n que hubiese hecho Dios al crear el universo y, de acuerdo con la naturaleza, quedase pro\u00adgramado en el hombre el amor propio, la responsabilidad y la lucha por la felicidad personal, como si la santidad no fuera nada m\u00e1s que vivir seg\u00fan la naturaleza humana programada por Dios, cumpliendo, as\u00ed, su voluntad.<\/p>\n<p>SANTIDAD Y LA VOLUNTAD DE DIOS<\/p>\n<p>Porque cumplir la voluntad de Dios entraba de lleno en el concepto de santidad que ten\u00eda Vicente de Pa\u00fal, y que en el fondo es admitido tambi\u00e9n en la actualidad. Un d\u00eda le escribi\u00f3 a santa Luisa: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 poco se necesita para ser santa: hacer en todo la voluntad de Dios!\u00bb<sup>15<\/sup>. Cuando el santo comenz\u00f3 a dirigirla, la machaca con la idea de cumplir la voluntad de Dios, para que <em>\u00e9l y ella tengan siempre un mismo querer y no-querer con Dios, <\/em>pues <em>es el fin al que han tendido los santos y sin ello nadie puede ser feliz, <\/em>hasta declararle ella que hab\u00eda sido \u00e9l quien <em>le hab\u00eda ense\u00f1ado a amar la voluntad de Dios tan justa y misericordiosa. <\/em>Es cosa natural, por lo tanto, que ella, su mejor disc\u00edpula, la se\u00f1o\u00adrita Le Gras, dijera a una se\u00f1ora que la santidad consist\u00eda en la <em>uni\u00f3n de la voluntad del hombre con la de nuestro buen Dios, <\/em>por\u00adque tambi\u00e9n san Vicente declaraba rotundamente que la santidad consist\u00eda <em>en hacer siempre y en todo la voluntad de Dios, hasta tal punto que su voluntad <\/em>y <em>la nuestra no sean nada m\u00e1s que una.<\/em><\/p>\n<p>Y \u00e9sta era tambi\u00e9n la idea de todos los espirituales de entonces. Ante tantas calamidades, guerras y enfermedades de origen des\u00adconocido contra las cuales los hombres y la ciencia se sent\u00edan impotentes, aquella gente religiosa se lo atribu\u00eda al querer de Dios; la gente consideraba el mundo dirigido por la Voluntad divina que por medio de su Providencia actuaba castigando con guerras y cat\u00e1strofes naturales o premiando con la paz y las buenas cose\u00adchas. Al hombre, arrepentido o agradecido, s\u00f3lo le tocaba aceptar el benepl\u00e1cito divino\u00bb sin <em>adelantarse a su providencia. <\/em>Algunas veces san Vicente a\u00f1ade expresiones espirituales m\u00e1s m\u00edsticas, identificando el querer de Dios con su amor benevolente al inundo, pero en el fondo nunca abandon\u00f3 la interpretaci\u00f3n asc\u00e9ti\u00adca de permanecer ante el querer de Dios como <em>los soldados a las \u00f3rdenes de los mandos o como los mulos ante su amo.<\/em><\/p>\n<p>Se podr\u00e1 objetar que eso no es santidad, que cumplir la volun\u00adtad de Dios de este modo es un determinismo que lleva a consi\u00adderar a Dios un d\u00e9spota que exige a los hombres una obediencia ciega, anula la libertad humana y convierte al hombre en un aut\u00f3mata y a la divinidad en <em>Deus ex machina&#8217;. <\/em>Pero guste o no guste, hay que admitir que aquellos espirituales, incluido san Vicente, intentaban ser santos movidos por esta mentalidad. Aunque ciertamente Vicente de Pa\u00fal, hombre pr\u00e1ctico m\u00e1s que te\u00f3rico, que se guiaba m\u00e1s por la experiencia espiritual que por una ideolog\u00eda, en la vida ordinaria humanizaba la doctrina. Para \u00e9l el problema no est\u00e1 en cumplir la voluntad de Dios, que hay que cumplirla siempre, sino en saber cu\u00e1l es la voluntad de Dios y d\u00f3nde est\u00e1. Y as\u00ed divide la voluntad humana en pasiva y activa. Ante lo mandado o prohibido, es decir, ante el pecado o la bondad, la voluntad de Dios est\u00e1 clara, como igualmente est\u00e1 clara su voluntad ante los sucesos naturales que se presentan como inevitables o ineludibles: aunque haya que luchar por evi\u00adtarlos, cuando no se los pueda eludir, hay que acatar pasivamen\u00adte el querer de Dios, considerado como el gran Programador de este PC que es el universo. Vi\u00e9ndolo bajo este aspecto, podemos decir que no est\u00e1 lejos de lo que modernamente algunos llaman el <em>designio inteligente.<\/em><\/p>\n<p>En los dem\u00e1s acontecimientos de la vida la voluntad de Dios no se presenta con toda claridad y le toca a la inteligencia huma\u00adna descubrirla y a la libertad del hombre, cumplirla activamente, siguiendo a Jes\u00fas y guiadas por el Esp\u00edritu Santo, de acuerdo con el objetivo que Dios ha dado a los hombres de amarse mutuamente y que Vicente de Pa\u00fal concreta personalmente como <em>el de hacer felices a los excluidos. <\/em>De ah\u00ed sacar\u00e1 una serie de conse\u00adcuencias sobre la voluntad de Dios: Dios ha creado el universo que evoluciona y se rige \u2014expresi\u00f3n de su voluntad\u2014 de una manera racional. Su voluntad es que todo ser creado, especial\u00admente el hombre, act\u00fae y se gobierne por la raz\u00f3n. Deduciendo el santo que todo lo que es racional es voluntad de Dios, pues Dios no puede contradecirse. Pero Dios ha puesto en la creaci\u00f3n un programa de amor siempre en bien de los pobres, y esta voluntad de Dios se antepone a cualquier otra, aun a la manifestada en las Reglas. Al servirlos y evangelizarlos, lo racional es buscar la voluntad divina en los evangelios, en las Reglas, obedeciendo a los superiores, orando, consultando a los entendidos, analizando las causas y los sucesos de la vida, pues Dios habla a trav\u00e9s de \u00e9l los siempre en bien de los pobres. Pero en \u00faltima instancia es el hombre libre el que decide guiado por la raz\u00f3n y la prudencia.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como san Vicente hace de cada suceso una experiencia espiritual, y concluye que es la raz\u00f3n del hombre la que descubre la voluntad divina que, a su vez, atrae a la voluntad humana a su cumplimiento, implicando de este modo, para alcanzar la santidad, a la libertad humana, hasta tal punto que, al ser el hombre de buena voluntad quien discierne lo que es voluntad de Dios, es \u00e9l el que decide y ejerce su voluntad, convencido, eso s\u00ed, de caminar de acuerdo con la voluntad divina. \u00bfQu\u00e9 es si no lo que dice a santa Luisa?: \u00abEstoy seguro de que usted quiere y no quiere lo mismo que Dios quiere o no quiere, y que no est\u00e1 jam\u00e1s en disposici\u00f3n de querer y no querer m\u00e1s que lo que nosotros le digamos que nos parece que Dios quiere o no quiere&#8230; Si su divina Majestad no le hace conocer, de una forma inequ\u00edvoca que \u00c9l quiere otra cosa de usted, no piense ni ocupe su esp\u00edritu en esa otra cosa. D\u00e9jelo a mi cuenta; yo pensar\u00e9 en ella por los dos\u00bb. Y as\u00ed, hay frases dichas a santa Luisa que nos aturden: \u00abS\u00ed, se\u00f1orita, ciertamente le ayu\u00addar\u00e9 a cumplir la voluntad de Dios, mediante su gracia y el buen uso que \u00c9l la har\u00e1 hacer de ella; y creo, efectivamente, que con\u00advendr\u00e1 que vaya a los pueblos, cuando est\u00e9 usted un poco m\u00e1s fuerte, para acabar de robustecerse\u00bb. \u00abY si no tiene la posibili\u00addad de suplir su falta (sustituir a una Hermana), parece ser que la voluntad de Dios es que ella espere, pase lo que pase\u00bb&#8217;. \u00abYa que la voluntad de Dios es que nos acomodemos a las circunstancias de las personas, de los lugares y de los tiempos\u00bb&#8217;. O la que escribi\u00f3 al se\u00f1or de Comet sobre la muerte de su hermano: \u00abEl no muri\u00f3 cuando muri\u00f3 porque Dios lo hubiese previsto as\u00ed o decidido que el n\u00famero de sus d\u00edas fuese tal, sino que Dios lo previ\u00f3 as\u00ed y el n\u00famero de sus d\u00edas fue conocido que era el que era, por haber muerto cuando muri\u00f3\u00bb. Todo esto lo escrib\u00eda un santo. Y me pregunto, \u00bfpara \u00e9l, qui\u00e9n cumple la voluntad de quien? La respuesta puede ser discutida, pero no se olvide que algunos historiadores, al considerar la fundaci\u00f3n de las Carida\u00addes, la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, las Hijas de la Caridad, los ejercicios a ordenandos o las Conferencias de los martes como el resultado inmediato de un acontecimiento, han concluido que para san Vicente la Voluntad de Dios se confunde con la <em>expe\u00adriencia vivida en los sucesos.<\/em><\/p>\n<p>Benito Mart\u00ednez. 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