{"id":401135,"date":"2017-09-13T08:36:18","date_gmt":"2017-09-13T06:36:18","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401135"},"modified":"2017-07-30T17:37:54","modified_gmt":"2017-07-30T15:37:54","slug":"actitudes-vicencianas-medio-mundo-no-creyente-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/actitudes-vicencianas-medio-mundo-no-creyente-ii\/","title":{"rendered":"Actitudes vicencianas en medio de un mundo no creyente (II)"},"content":{"rendered":"<p>III. <img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400011\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sencillos-como-palomas-y-prudentes-como-serpientes\/sencillos-como-palomas\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"sencillos-como-palomas\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=846%2C444\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400011 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=768%2C403 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=1024%2C538 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=846%2C444 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=1004%2C527 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?w=1200 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>COMO EVOLUCIONO LA FE EN SAN VICENTE DE PA\u00daL<\/p>\n<p>La fe del Sr. Vicente fue muy sencilla, y puede resumirse en breves principios: que Dios nos ama, que Jesucristo es nuestro Salvador, que vino a evangelizar a los pobres, que nosotros hemos sido elegidos para esta misi\u00f3n, que procuremos en todo la gloria de Dios, buscando siempre su divina voluntad y no adelantarnos nunca a la divina Providencia&#8230;<\/p>\n<p>Estas convicciones profundas constitu\u00edan el dep\u00f3sito de su fe, que luego procuraba expresar en un lenguaje directo y sencillo. Eso s\u00ed, adornado con im\u00e1genes y comparaciones un tanto pin\u00adtorescas. El no fue autor de ning\u00fan tratado o estudio, ni conoci\u00f3, que sepamos, el mundo espiritual de lo extraordinario, tales como los \u00e9xtasis, revelaciones y milagros; salvo en alguna ocasi\u00f3n. El vivi\u00f3 su fe a nivel de sencillez y humildad.<\/p>\n<p>Hemos pues, de descubrirla a trav\u00e9s de lo que vivi\u00f3, habl\u00f3 y escribi\u00f3 en su correspondencia. Mas aunque se expresa con sencillez, y no parece decir nada nuevo, de hecho ninguno de los que le escuchaban quedaba indiferente a sus palabras. Por eso escribe Bossuet: \u00ab!Qu\u00e9 dichosos son uds. los misioneros de poder ver y escuchar todos los d\u00edas a un hombre tan lleno de Dios\u00a1\u00bb. Efectivamente, todos: obispos, sacerdotes, Hijas de la Caridad, peque\u00f1os y grandes&#8230; todos encontraban y percib\u00edan en sus palabras la fe que rezumaba su alma.<\/p>\n<p>Digamos tambi\u00e9n que su fe era sobria. El desconfiaba, no tanto de la ciencia profana, cuanto de esa ciencia o erudici\u00f3n que nos acerca al mundo de la teolog\u00eda y de la fe. As\u00ed se lo indicaba a los estudiantes y a las Hermanas. Ten\u00eda miedo a racionalizar en exceso la fe: \u00abHemos de estudiar, dec\u00eda, sobriamente, seg\u00fan nuestra condici\u00f3n, y con mucha humildad, para que nadie nos tenga por sabios. Porque no son los sabios los que m\u00e1s gracias tienen de Dios, ni los que m\u00e1s fruto producen en la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>En segundo lugar, es una fe que transforma y dinamiza toda su vida, como luego veremos: \u00abEl buen Dios hace nuestros asun\u00adtos, cuando nosotros hacemos los suyos\u00bb, sol\u00eda repetir.<\/p>\n<p>Y en tercer lugar, una fe equilibrada: \u00abfirme en el fondo, y mesurada en sus expresiones\u00bb. El santo siempre procur\u00f3 evitar los extremismos. \u00abLa virtud, sol\u00eda repetir, no se encuentra en los extremos, sino en la discreci\u00f3n. Hasta la virtud tambi\u00e9n tiene sus vicios por ambos lados\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo evolucion\u00f3 la fe del Sr. Vicente?, era la pregunta que hab\u00edamos iniciado. Bien, quienes estudiamos y leemos su vida sabemos la influencia que recibi\u00f3: sus padres y el entorno social y eclesial. Es cierto que algunos bi\u00f3grafos han querido adornarle con algunas \u00abflorecillas espirituales\u00bb en su infancia: que si la imagen de la encina o la limosna a la vuelta del molino&#8230; Lo cierto es que su vocaci\u00f3n al estado eclesi\u00e1stico fue \u00abinteresada\u00bb por parte de la familia, como de \u00e9l mismo. Con el af\u00e1n de un \u00abmodesto beneficio\u00bb, corre tras la fortuna y pleitea sin escr\u00fapulo.<\/p>\n<p>Pero dejando aparte el par\u00e9ntesis del destierro en tierras de Argel, pronto vamos a encontrarnos con ciertos rasgos que ma\u00adnifiestan su espiritualidad profunda. Efectivamente, durante los a\u00f1os 1609 a 1621 vivir\u00e1 unas experiencias que le marcar\u00e1n para toda la vida.<\/p>\n<p>Al llegar a Par\u00eds se introduce en el c\u00edrculo espiritual del Cardenal Berulle. Iniciado en los umbrales de las asc\u00e9tica, va a recorrer el sendero de la purificaci\u00f3n a trav\u00e9s de sus diversas expresiones: la calumnia, la tentaci\u00f3n contra la fe, su primera actividad caritativa y pastoral&#8230;, etc., que terminar\u00e1n por puri\u00adficarle, vaciarle de s\u00ed mismo, llenarle de Dios, hacerle instru\u00admento de sus manos y dedicarle para el resto de su vida al servicio y evangelizaci\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos en esta fase crucial del futuro santo. El con\u00adtinuo fracaso de sus proyectos humanos culmina con una calum\u00adnia de robo por quien le hab\u00eda acogido en su residencia parisina. Calumnia rodeada de avisos can\u00f3nicos a la puerta de la parroquia, afrentas y aislamiento por todos. El, ante tanta verg\u00fcenza, se limita a contestar: \u00abDios sabe la verdad\u00bb. A\u00f1os m\u00e1s tarde, y hablando de tercera persona, aconsejar\u00e1 a los suyos: \u00abDejemos a Dios el cuidado de manifestar el secreto de las conciencias\u00bb (XI, 230).<\/p>\n<p>Esta primera experiencia le ayudar\u00e1 a encontrar al Cristo humillado y despreciado. A\u00f1os m\u00e1s tarde aconsejar\u00e1 a los mi\u00adsioneros: \u00abSigamos a Jesucristo, despreciado, abofeteado y per\u00adseguido&#8230; El siempre estar\u00e1 a la espera de todo lo que hagamos y digamos durante la persecuci\u00f3n\u00bb (XI, 572).<\/p>\n<p>La crisis contra la fe le sobrevino por ofrecerse voluntaria\u00admente a recibirla de aquel atormentado doctor. Esta crisis o \u00abno\u00adche oscura\u00bb va a conmocionar toda su alma y va a cambiar el rumbo de su vida sacerdotal. En efecto, sus frecuentes visitas a los enfermos del cercano Hospital de la Caridad en Par\u00eds le descubren el mundo de los pobres, y al consagrarse de por vida a su servicio, se disipar\u00e1n para siempre las tinieblas del esp\u00edritu. En esta segunda prueba purificativa se encontrar\u00e1 de nuevo con Cristo; no el Cristo humillado, sino el \u00abevangelizador de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>El P. A. Dodin afirma que en este \u00abvoto de dedicarse de por vida a la evangelizaci\u00f3n de los pobres\u00bb est\u00e1 el origen del cuarto voto que se emite en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Para el santo este voto fortaleci\u00f3 su voluntad para darse a Dios y a los pobres. Este voto dio estabilidad a su persona, tanto espiritual, como sicol\u00f3gicamente. En este voto encontr\u00f3 la roca sobre la que cons\u00adtruy\u00f3 el edificio de su vida y de su obra. Y contra esta roca se disiparon las dudas, las tentaciones, los desalientos y oscuridades de su vida. Si todo esto le hab\u00eda proporcionado a \u00e9l el \u00abvoto de dedicarse a la evangelizaci\u00f3n de los pobres\u00bb, \u00bfpor qu\u00e9 no habr\u00eda de ofrec\u00e9rselo tambi\u00e9n a todos y cada uno de sus misioneros?<\/p>\n<p>Prosigamos. Despu\u00e9s de unos a\u00f1os de fecunda pastoral en Clichy, acepta por obediencia, entrar en el mundo de los Gondi. En breve tiempo va a tener dos experiencias pastorales decisivas. Es el a\u00f1o 1617. En Gannes y Folleville descubre la pobreza espiritual de los campesinos (XI, 94; IX, 71), mientras que en Chatill\u00f3n inaugura la experiencia de la caridad frente a la miseria material (X, 578).<\/p>\n<p>Estas dos experiencias de fe le ayudar\u00e1n a hacer una lectura pr\u00e1ctica del evangelio. Me refiero al texto de Lucas: \u00abEl esp\u00edritu del Se\u00f1or sobre m\u00ed, me ha enviado a evangelizar a los pobres\u00bb (4,18), as\u00ed como el de Mateo: \u00abVenid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre, estuve enfermo&#8230;\u00bb (25,40).<\/p>\n<p>De la primera experiencia surgir\u00e1 la \u00abmisi\u00f3n\u00bb, y de la segunda la \u00abcaridad\u00bb. Las dos constituir\u00e1n sus obras maestras, y a ellas consagrar\u00e1 toda su vida: servir a los pobres en sus necesidades materiales y espirituales.<\/p>\n<p>A partir de este momento crucial de su vida, el santo se va a mover siempre en una doble vertiente. Por un lado, el hombre de oraci\u00f3n continua y a la vez el hombre volcado en la acci\u00f3n. El sacerdote que se consagra de por vida a la evangelizaci\u00f3n de los pobres, pero que no romper\u00e1 con los grandes de este mundo. El cristiano convencido de que todo depende de la gracia y pro\u00advidencia divina, pero que al mismo tiempo trabaja con todas sus fuerzas por dar una soluci\u00f3n a las necesidades que salen a su paso. El sacerdote de vocaci\u00f3n bien definida, y a la vez, preo\u00adcupado por todos los remolinos de la Iglesia de su tiempo. En definitiva, y como afirma el P. Dod\u00edn, \u00e9l ten\u00eda el arte de armonizar los extremos, quiz\u00e1s porque supo amar por igual a Dios que a los pobres. Mejor dicho, am\u00f3 a Dios en los pobres.<\/p>\n<ol>\n<li><a href=\"http:\/\/IV.LA\"> LA<\/a> VIDA TEOLOGAL DEL SANTO DE LA CARIDAD<\/li>\n<\/ol>\n<p>Este encuentro con Cristo a trav\u00e9s de los pobres, cambi\u00f3 su vida. Cristo le revelar\u00e1 el amor infinito de Dios a los hombres, y le se\u00f1alar\u00e1 el camino de amor que le llev\u00f3 a humillarse y a ocuparse de la salvaci\u00f3n de los hombres, especialmente de los pobres. Su vida se mover\u00e1 en tomo a ese Cristo, Adorador del Padre y Servidor de sus designios de amor.<\/p>\n<p>\u00abNada me agrada sino en Jesucristo\u00ab. Esta afirmaci\u00f3n fue in\u00adquebrantable a lo largo de su vida espiritual. Y aunque la teolog\u00eda que estudi\u00f3 era altamente abstracta y desencarnada, sin embargo \u00e9l procur\u00f3 no abusar de las ideas y de los conceptos, y la transmiti\u00f3 a partir de sus experiencias diarias. De ah\u00ed que su fe fuera activa y operante, su esperanza comprometida y su caridad efectiva.<\/p>\n<ol>\n<li><em>\u00abHay que verlo todo a la luz de la fe\u00bb<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>En efecto, s\u00f3lo la fe nos permite ver la realidad aut\u00e9ntica de las cosas tal como son ante Dios. Porque a veces nuestra visi\u00f3n es limitada y deformada, bien por el influjo de nuestras pasiones, bien por influencia del ambiente. En ambos casos no llegamos a ver la realidad m\u00e1s profunda. Esta visi\u00f3n de fe el Se\u00f1or se la concede a los sencillos: \u00abGracias te doy Padre, porque&#8230; se las has revelado a los pobres y humildes\u00bb (Lc 10,21). El santo lo comentar\u00e1 diciendo:<\/p>\n<p>\u00abNo ser\u00e1 con grandes discursos y raciocinios como se llega a las almas, sino cuando esas palabras van acompa\u00f1adas con cierta unci\u00f3n que se derrama secretamente en el coraz\u00f3n de los cre\u00adyentes\u00bb.<\/p>\n<p>Pero esta mirada de fe se hace muy dif\u00edcil cuando llega la hora de la tentaci\u00f3n, de la adversidad, y sobre todo, cuando nos encontramos ante la cruda realidad del pobre. Es necesario en\u00adtonces, pedir a Dios la ayuda de la gracia. Porque s\u00f3lo ella nos permitir\u00e1 ver en ellos su dignidad humana, su igualdad a los dem\u00e1s hombres y verlos tal como son ante Dios:<\/p>\n<p>\u00abNo hemos de considerar a un pobre campesino seg\u00fan su aspecto exterior, ni seg\u00fan la impresi\u00f3n de su esp\u00edritu, dado que con frecuencia no tienen ni figura, ni la delicadeza de las personas cultas, pues son vulgares y hasta groseros. Pero dadle la vuelta a la medalla y ver\u00e9is con las luces de la fe que son los que mejor representan al Hijo de Dios que tambi\u00e9n quiso ser pobre\u00bb (XI, 725).<\/p>\n<p>Es, por tanto, la virtud de la fe la que nos posibilita ver a Cristo en los pobres, \u00abya que ellos son los miembros m\u00e1s d\u00e9biles de su Cuerpo\u00bb (XI, 393), y que \u00abcuando se sirve a los pobres, se sirve a Jesucristo&#8230; Y esto es tan cierto como que estamos aqu\u00ed presentes\u00bb (XI, 240).<\/p>\n<p>Ahora bien, si la fe ofrece la verdadera visi\u00f3n de las cosas, quiere decirse que el cristiano ha de apoyarse, no en sus fuerzas, ni en sus propios criterios, sino en el criterio sobrenatural de la fe, \u00abpues cuando uno busca el apoyo de los hombres, quiere decirse que ha dejado de lado la visi\u00f3n de Dios\u00bb (VIII, 295). Y esta seguridad que da la fe es la que nos sostiene y nos conforta en los momentos dif\u00edciles.<\/p>\n<p>La fe vicenciana pues, no era s\u00f3lo un mero asentimiento de la raz\u00f3n a las verdades reveladas, sino \u00abuna entrega generosa de s\u00ed mismo a Dios\u00bb. Es decir, una fe activa y operante. Es la fe evang\u00e9lica expresada en obras, seg\u00fan la teolog\u00eda cat\u00f3lica, tan fuertemente combatida por la reforma protestante de su tiempo.<\/p>\n<p>El sab\u00eda por propia experiencia que una fe ociosa e inoperante pronto nos lleva a la tentaci\u00f3n y a la crisis de esa misma fe, tal como le sucediera a aquel doctor. Y fue la caridad activa, sus desvelos por los pobres y su consagraci\u00f3n de por vida a ellos, las que le iluminaron la senda de la fe y le sacaron de la oscuridad de la noche. Desde entonces, afirma Abelly, ver\u00eda con singular lucidez todas las grandes verdades de la fe, y percibir\u00eda con especial sensibilidad los males y las lacras de su tiempo. Del mismo modo que esta evangelizaci\u00f3n de los pobres del campo iluminar\u00e1 la senda de la conversi\u00f3n de aquel hugonote que dudaba de la autenticidad de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>2.<em>\u00abHay que seguir paso a paso a la adorable Providencia\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Esta era su manera de vivir la virtud de la esperanza. Escri\u00adbiendo al P. Codoing le dice:<\/p>\n<p>\u00abSiento una devoci\u00f3n especial en seguir paso a paso la adorable Providencia de Dios\u00bb (II, 176).<\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino: \u00abpaso a paso\u00bb, encierra y refleja toda su vida y toda su obra. Este sentimiento de \u00abseguir paso a paso a la Providencia\u00bb es el que le hace aparecer ante los dem\u00e1s como un hombre lento y a veces dubitativo. Pero una vez que conoc\u00eda la voluntad divina, era el hombre m\u00e1s activo y tenaz, sin importarle las cr\u00edticas, ni los fracasos; ya que as\u00ed lo quer\u00eda la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Esta confianza en la Providencia es la que nos lleva a ver y aceptar los caminos de Dios. Por eso \u00abhemos de aceptar la cruz, las enfermedades, las tristezas y las crisis interiores, teniendo siempre como modelo al mismo Hijo de Dios\u00bb (IX, 1057). Y en este mismo sentido escribe al P. Almer\u00e1s:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Ay Padre!, qu\u00e9 felicidad no querer m\u00e1s que lo que Dios quiere en los acontecimientos, y no hacer m\u00e1s que lo que la Providencia nos va se\u00f1alando en cada ocasi\u00f3n\u00bb&#8230; (III, 170).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, toda la doctrina y experiencia del santo se resume en estas dos palabras, aparentemente contradictorias: \u00abapres\u00fa-remonos lentamente\u00bb (V, 346).<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><em>\u00abServir a los pobres es servir a Jesucristo\u00bb<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>San Vicente, siguiendo al ap\u00f3stol, amar\u00e1 a Dios y al pr\u00f3jimo desde y a semejanza del coraz\u00f3n de Jesucristo. Y a la vez que profundiza en el amor de Dios con una fe viva y operante, al mismo tiempo va creciendo en el amor y entrega al pobre:<\/p>\n<p>\u00abMiremos al Hijo de Dios. \u00a1Qu\u00e9 coraz\u00f3n m\u00e1s caritativo! \u00a1Qu\u00e9 llama de amor! \u00a1Oh Salvador! Fuente del amor humillado hasta el suplicio infame de la cruz. \u00bfQui\u00e9n ha amado como T\u00fa? Hermanos m\u00edos, si tuvi\u00e9ramos un poco de ese amor, \u00bfnos que\u00addar\u00edamos con los brazos cruzados? \u00bfDejar\u00edamos morir a todos esos que podr\u00edamos asistir? No. La caridad no puede permanecer ociosa, sino que nos mueve a la salvaci\u00f3n y el consuelo de los dem\u00e1s\u00bb (XI, 132).<\/p>\n<p>El ha recibido de san Francisco de Sales toda la doctrina acerca del amor de Dios. Frases como estas suelen salir de sus labios: \u00abel amor infinitamente amable\u00bb&#8230; , \u00abfuente y modelo de toda caridad\u00bb&#8230;, \u00abfuego que act\u00faa sin cesar sobre aquellos que se dejan abrasar por \u00e9l\u00bb&#8230;, etc.<\/p>\n<p>En efecto, el amor a Dios por una parte es afectivo en sus sentimientos y emociones, pero se hace efectivo y pr\u00e1ctico en las obras (IX, 534). Por eso de sus labios brotaron estas mara\u00advillosas palabras: \u00abNo me basta con que yo ame a Dios, si mi pr\u00f3jimo no le ama\u00bb (XI, 553).<\/p>\n<p>Y ser\u00e1 ese amor efectivo hacia Dios el que m\u00e1s se transparenta en sus cartas, conferencias o repeticiones de oraci\u00f3n. Aportemos este texto:<\/p>\n<p>\u00abDadme un hombre que ame a Dios solamente, o un alma elevada en contemplaci\u00f3n que no piensa nunca en sus hermanos. Esa persona, sintiendo que es muy agradable esta manera de amar a Dios, que le parece lo \u00fanico digno de amor, se detiene en saborear esa fuente de dulzura infinita.<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed otra persona que ama al pr\u00f3jimo, aunque parezca rudo y vulgar, pero que lo ama por amor a Dios. \u00bfCu\u00e1l de estos dos amores cre\u00e9is que es m\u00e1s puro y desinteresado? Sin duda que el segundo, pues es la mejor manera de cumplir la ley perfecta\u00bb (XI, 552).<\/p>\n<p>Sabemos que el amor de Cristo por los hombres le llev\u00f3 a asumir la forma de siervo, y con ella, todas las miserias humanas. As\u00ed su rostro qued\u00f3 grabado en el rostro singular de cada hombre. De esta forma, el amor y el servicio al pobre se convierte en plena garant\u00eda de nuestro amor a Dios:<\/p>\n<p>\u00abAl servir a los pobres, se sirve a Jesucristo. Serv\u00eds a Jesu\u00adcristo en la persona de los pobres. \u00a1Cu\u00e1nta verdad es esto! Una Hermana ir\u00e1 diez veces cada d\u00eda a ver a los pobres en\u00adfermos, y diez veces cada d\u00eda encontrar\u00e1 en ellos a Dios\u00bb (IX, 240).<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><em>\u00abAcu\u00e9rdese de que vivimos en Jesucristo\u00bb<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>La espiritualidad vicenciana, venimos repitiendo, se centra en la Persona de Cristo. Por eso recordar\u00e1 a los misioneros:<\/p>\n<p>&#8230;quienes han sido llamados a continuar la misi\u00f3n de Cristo, deber\u00e1n llenarse de sus mismos sentimientos y afectos&#8230; para seguir fielmente sus huellas\u00bb (Reglas Comunes. Int.).<\/p>\n<p>Y para alcanzar esta configuraci\u00f3n con Cristo, el santo acude a la teolog\u00eda paulina sobre el bautismo:<\/p>\n<p>\u00abAcu\u00e9rdese, Padre, de que vivimos en Jesucristo, por la muerte de Jesucristo. Y que hemos de morir en Jesucristo por la vida de Jesucristo, y que nuestra vida tiene que estar oculta en Je\u00adsucristo y llena de Jesucristo. Y que para morir como Jesucristo, hay que vivir como Jesucristo\u00bb (I, 320).<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s este texto nos parezca un juego de conceptos o de palabras, pero es sin duda uno de los pensamientos m\u00e1s pro\u00adfundos del santo y digno de ser meditado. Nos recuerda al ap\u00f3stol cuando dice: \u00abvivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en m\u00ed\u00bb (Gal 2,20), pero que \u00e9l lo expresa con otras palabras:<\/p>\n<p>\u00abVivo como Nuestro Se\u00f1or quiere que viva, conform\u00e1ndome a El en todo lo que me es posible; de manera que el que me ve vea la imagen que representa a Jesucristo\u00bb (IX, 868).<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><em>\u00abHay que entregarse a Dios sirvi\u00e9ndole en los pobres\u00bb<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Esta configuraci\u00f3n con Cristo nos lleva infaliblemente a la uni\u00f3n con Dios mediante el servicio de los pobres, lo mismo que el servicio nos lleva a Dios. Ambas dimensiones: Dios y los pobres, estaban tambi\u00e9n unidas en san Vicente, a imitaci\u00f3n de Jesucristo que a un tiempo se nos muestra como Adorador del Padre y Salvador de los hombres. Por eso aconseja a los misio\u00adneros en una conferencia, que en su predicaci\u00f3n asuman los mismos sentimientos del coraz\u00f3n de Cristo, lleno de misericordia para con los hombres:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;es preciso que sepamos enternecer nuestros corazones, y sentir los sufrimientos y miserias del pr\u00f3jimo, pidiendo al Se\u00f1or que nos d\u00e9 ese esp\u00edritu de misericordia que El ten\u00eda. Y cuando vayamos a los pobres, hemos de entrar en sus sentimientos, para sufrir con ellos y ponernos en la misma disposici\u00f3n del ap\u00f3stol: me he hecho todo a todos\u00bb (XI, 233).<\/p>\n<p>Mas esta misericordia divina se compadec\u00eda de las miserias, tanto corporales, como espirituales. Por eso a las Hijas de la Caridad, que pod\u00edan ser m\u00e1s propensas al trabajo, les recordar\u00e1:<\/p>\n<p>\u00abPorque mirad, queridas hijas, es muy importante servir a los pobres corporalmente. Pero la verdad es que no ha sido nunca ese el plan de Nuestro Se\u00f1or al fundar vuestra Compa\u00f1\u00eda: cuidar s\u00f3lo los cuerpos, ya que no faltar\u00e1n personas para ello. La intenci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or es que asist\u00e1is tambi\u00e9n a las almas de los pobres enfermos\u00bb (IX, 917).<\/p>\n<p>Sin embargo a los misioneros, que corr\u00edan el peligro de de\u00adsentenderse de las necesidades materiales de los pobres, les re\u00adcalca:<\/p>\n<p>\u00abDe modo que, si hay algunos de entre nosotros que creen que est\u00e1n en la Misi\u00f3n para evangelizar a los pobres, y no cuidarlos; para remediar sus necesidades espirituales y no las temporales; les dir\u00e9 que tenemos que asistirles y hacer que les asistan de todas las maneras; por nosotros y los dem\u00e1s\u00bb (XI, 393).<\/p>\n<p>Este servicio y entrega a los pobres es el camino m\u00e1s seguro para llegar a la santidad, y vivir en este \u00abestado de caridad\u00bb es incluso superior al martirio:<\/p>\n<p>\u00abTodo el que se entrega a Dios para servir al pr\u00f3jimo, y sufre de buena gana todas las dificultades que all\u00ed encuentra ser\u00e1 en verdad un m\u00e1rtir; incluso superior a \u00e9l, ya que \u00e9ste lo es por un momento, mientras que aqu\u00e9l lo es constantemente. De ah\u00ed que las Hijas de la Caridad sean en verdad m\u00e1rtires por Jesucristo\u00bb (IX, 256).<\/p>\n<p>En definitiva, que la uni\u00f3n con Dios nos lleva al servicio, mientras que por el servicio llegaremos a la uni\u00f3n con Dios. Porque \u00abentregarse a Dios para servirle en la persona de los pobres\u00bb, resume toda la visi\u00f3n de su fe y espiritualidad.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li><em>\u00abSabed que el esp\u00edritu de vuestra Compa\u00f1\u00eda consiste en&#8230;\u00bb<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>El esp\u00edritu de Jesucristo es el mismo Esp\u00edritu santo, con sus dones, gracias y carismas. Es el esp\u00edritu de Cristo que el santo descubri\u00f3 en el evangelio y que dej\u00f3 impregnado en sus escritos y en sus palabras. Basta leer los diversos cap\u00edtulos de la Reglas Comunes, donde se presenta a Cristo como \u00abRegla de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda\u00bb. Y al ver la pluralidad de carismas en la Iglesia, procurar\u00e1 especificar el suyo por medio de las llamadas \u00abvirtudes espec\u00ed\u00adficas\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abDios \u2014recordar\u00e1 a las Hermanas\u2014 ha dado a los capuchinos el esp\u00edritu de pobreza, a los cartujos el de la soledad, a los jesuitas el esp\u00edritu de ciencia. El esp\u00edritu de las carmelitas, en cambio, ser\u00e1 el de la austeridad, y el de santa Mar\u00eda (la Visi\u00adtaci\u00f3n) es el de mansedumbre y humildad.<\/p>\n<p>Dios da su esp\u00edritu de forma diferente a unos y a otros&#8230; Es importante pues, que las Hijas de la Caridad sepan en qu\u00e9 con\u00adsiste su esp\u00edritu y a qu\u00e9 se dedicar\u00e1n\u00bb (IX, 524).<\/p>\n<p>En la conferencia siguiente concretar\u00e1:<\/p>\n<p>\u00abHay que saber pues, que el esp\u00edritu de vuestra Compa\u00f1\u00eda con\u00adsiste en tres cosas: amar a Nuestro Se\u00f1or, y servirle con esp\u00edritu de sencillez y humildad\u00bb (IX, 536).<\/p>\n<p>Y dirigi\u00e9ndose a los misioneros les dir\u00e1 que:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;siempre he cre\u00eddo y pensado que eran la sencillez, la hu\u00admildad, la mansedumbre, la mortificaci\u00f3n y el celo\u00bb (XI, 586).<\/p>\n<p>Prescindiendo del n\u00famero de tales virtudes, lo que importa es \u00abentrar en los sentimientos de Jesucristo, para as\u00ed obrar con su esp\u00edritu. Las m\u00e1ximas evang\u00e9licas no tendr\u00edan valor alguno si no expresaran el esp\u00edritu de Nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>En diversas ocasiones el Fundador recordar\u00e1 que tales virtudes son como \u00abel alma de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb, \u00ablas cinco piedras limp\u00ed\u00adsimas de David\u00bb&#8230;, etc. Como veremos, son virtudes ciertamente apost\u00f3licas, porque nos conducen al fin de nuestra vocaci\u00f3n que es evangelizar a los pobres. Son virtudes que nos ayudan y pre\u00adparan a servirles corporal y espiritualmente, ya que, como dir\u00e1 en otra ocasi\u00f3n, \u00abuna virtud que no act\u00faa, ya no es virtud\u00bb (XI, 532).<\/p>\n<p>\u00bfMas por qu\u00e9 la SENCILLEZ es una virtud vicenciana? Entre las pocas ocasiones en que el santo desahog\u00f3 su intimidad, dijo a las Hermanas:<\/p>\n<p>\u00abPor lo que a m\u00ed respecta, me parece que Dios me ha dado un aprecio tan grande por esta virtud de la sencillez, que la con\u00adsidero como mi evangelio. Siento una especial devoci\u00f3n y con\u00adsuelo en decir las cosas como son\u00bb (IX, 546).<\/p>\n<p>No deja de llamar la atenci\u00f3n en quien fue parco en expresar su intimidad, y a quien por otra parte, y dadas sus m\u00faltiples relaciones sociales, le obligaban a ser cauto y prudente. El mismo lo confirma:<\/p>\n<p>\u00abEl mundo est\u00e1 empapado de doblez. Es dif\u00edcil ver a un hombre que hable como piensa&#8230; Por todas partes no se ve m\u00e1s que disimulo y artificio. Esto ocurre \u2014\u00bfme atrever\u00e9 a decirlo?\u2014, incluso hasta entre las rejas de los conventos\u00bb (XI, 587).<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, lo espec\u00edfico de la sencillez es la constante refe\u00adrencia a Dios, y buscar siempre lo que a El m\u00e1s le agrada: en nuestros pensamientos, palabras y obras. La Sencillez debe abar\u00adcar a toda la persona, ya que en ella todo es comunicaci\u00f3n: palabras, gestos, y actitudes. S\u00f3lo entonces brotar\u00e1 la transpa\u00adrencia y la coherencia entre lo que piensa, lo que dice y lo que hace. \u00abLa l\u00e1mpara de tu cuerpo, dice el evangelio, es tu ojo. Si tu ojo est\u00e1 sano, todo tu cuerpo ser\u00e1 luminoso\u00bb (Lc 11,36).<\/p>\n<p>San Vicente extraer\u00e1 de la m\u00e1xima evang\u00e9lica: \u00abAprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb (Mt 11,38), otras virtudes espec\u00edficas, porque \u00absi la sencillez nos lleva hacia Dios \u2014dec\u00eda&#8211; la HUMILDAD nos refiere a nosotros mismos, y la MANSEDUMBRE nos ayuda a soportar los defectos de nuestro pr\u00f3\u00adjimo\u00bb (XI, 589). Y \u00aba semejanza de dos hermanas gemelas, est\u00e1n siempre unidas, como lo est\u00e1n la sencillez y la prudencia\u00bb (XI, 473).<\/p>\n<p>Sobre la virtud de la HUMILDAD tenemos en las Reglas Co\u00admunes un minucioso an\u00e1lisis. All\u00ed les remito. Pero s\u00ed quiero ofrecer en alta voz estas preguntas. Si la Humildad es \u00abandar en verdad\u00bb, que dir\u00eda santa Teresa, y al mismo tiempo es \u00abanona\u00addarse\u00bb, gozar incluso de que nuestros defectos sean conocidos por todos&#8230;, etc., seg\u00fan la doctrina de los grandes maestros espirituales, \u00bfc\u00f3mo compaginar estos dos extremos? \u00bfC\u00f3mo com\u00adprender a san Vicente que, al mismo tiempo se confiesa \u00abel m\u00e1s miserable de los hombres\u00bb, \u00abpeor que el mismo demonio\u00bb, \u00abigual que una bestia de carga\u00bb, \u00abel m\u00e1s ignorante de los hombres que s\u00f3lo sabe guardar cerdos\u00bb&#8230;, etc., y al mismo tiempo pone al servicio de los dem\u00e1s todas sus cualidades de organizador y animador, dejando en su entorno una influencia superior a lo normal?<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que afirmar con los grandes maestros, que la Humildad para nada anula, ni destruye, las cualidades y sentimientos de la persona. Pero s\u00ed nos ayudar\u00e1 a ponerlas al servicio de los dem\u00e1s seg\u00fan la voluntad de Dios, y no para la alabanza y la vanidad propia. S\u00f3lo el humilde \u00abhar\u00e1 las cosas de Dios \u2014dec\u00eda\u2014, y en lugar de protagonismo, ser\u00e1 d\u00f3cil instrumento en sus manos\u00bb.<\/p>\n<p>Y junto a la humildad personal, nuestro fundador quer\u00eda tam\u00adbi\u00e9n la humildad para toda la comunidad. El gustaba de llamarla \u00abpeque\u00f1a compa\u00f1\u00eda\u00bb, \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb, y afirmaba que \u00abla humildad ten\u00eda que ser nuestro sello y contrase\u00f1a\u00bb (XI, 491).<\/p>\n<p>\u00bfY por qu\u00e9 la MANSEDUMBRE vino a ser virtud espec\u00edfica? Todos sabemos que el car\u00e1cter del Sr. Vicente era \u00e1spero y melanc\u00f3lico. La misma se\u00f1ora de Gondi lleg\u00f3 a advert\u00edrselo. Mas cuando conoci\u00f3 la dulce figura de Francisco de Sales qued\u00f3 impresionado y lleg\u00f3 a exclamar:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Dios m\u00edo!, qu\u00e9 bueno eres, cuando tan bondadoso y amable es tu criatura, Francisco de Sales\u00bb (XIII, 78).<\/p>\n<p>Y desde el retiro de Soissons \u2014a\u00f1o 1621\u2014, donde comenz\u00f3 su profunda transformaci\u00f3n sacerdotal, hasta el final de sus d\u00edas, \u00e9sta ser\u00e1 la virtud de pr\u00e1ctica: la mansedumbre. De ah\u00ed que con frecuencia se disculpara de sus malos humores, o pidiera p\u00fabli\u00adcamente perd\u00f3n ante toda la comunidad por lo que \u00e9l llamaba \u00absu car\u00e1cter \u00e1spero, igual que un cardo\u00bb, y que felizmente lleg\u00f3 a dominar. Quienes le conocieron afirmaron de \u00e9l que \u00abera el hombre m\u00e1s manso de su tiempo, de no haber existido Francisco de Sales\u00bb.<\/p>\n<p>Sin duda que su psicolog\u00eda personal le llev\u00f3 a introducir la mansedumbre en el cat\u00e1logo de las virtudes espec\u00edficas. En cierta ocasi\u00f3n hace este comentario a las Hermanas:<\/p>\n<p>\u00abSi la caridad es una manzana, la cordialidad es su color. Con\u00adviene que os mostr\u00e9is cordialidad unas para con otras, gracias a esa afabilidad y alegr\u00eda que se percibe en el rostro\u00bb (IX, 1038).<\/p>\n<p>Y a los misioneros les recordar\u00e1:<\/p>\n<p>\u00abTenemos tanta necesidad de afabilidad, cuanto estamos obli\u00adgados por nuestra vocaci\u00f3n a tratar con el pr\u00f3jimo, y entre nosotros mismos\u00bb (XI, 756).<\/p>\n<p>Y pasamos a otra virtud vicenciana: la MORTIFICACI\u00d3N. Y de nuevo ser\u00e1 otra m\u00e1xima evang\u00e9lica: \u00abel que quiera ser mi dis\u00adc\u00edpulo, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz de cada d\u00eda, y s\u00edgame\u00bb (Lc 9,18). Siguiendo la espiritualidad tradicional lo traducir\u00e1 por la virtud de la Mortificaci\u00f3n, que etimol\u00f3gicamente significar\u00eda: muerte o dominio de s\u00ed mismo. Es la abnegaci\u00f3n que nos alcanza la libertad de los hijos de Dios, frente a las servidumbres interiores del \u00abhombre viejo\u00bb:<\/p>\n<p>\u00abLa mejor se\u00f1al para saber, nos recordaba, si uno quiere seguir a Nuestro Se\u00f1or, es saber si se mortifica continuamente\u00bb (XI, 523).<\/p>\n<p>\u00abEs tan necesaria esta virtud \u2014contin\u00faa afirmando\u2014, que no podr\u00edamos vivir sin ella; repito, no podr\u00edamos vivir unos con otros, si nuestros sentidos interiores y exteriores no son mor\u00adtificados. Y no s\u00f3lo es necesario entre nosotros, sino tambi\u00e9n ante el pueblo con el que tanto hay que sufrir. Cuando vamos a una misi\u00f3n, no sabemos d\u00f3nde nos alojaremos, ni qu\u00e9 hare\u00admos. Nos encontramos con personas y cosas muy distintas de las que esperamos, y la Providencia muchas veces, echa por tierra todos nuestros planes\u00bb (XI, 590).<\/p>\n<p>Y como fruto de esta virtud de la mortificaci\u00f3n brotar\u00e1 en nosotros otra actitud igualmente vicenciana: la disponibilidad, o \u00absanta indiferencia\u00bb, seg\u00fan el lenguaje del santo. Gracias a esta disponibilidad es posible que la Compa\u00f1\u00eda pueda realizar la mi\u00adsi\u00f3n que se le ha encomendado: el servicio y la evangelizaci\u00f3n de los pobres. El dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abLos hombres disponibles est\u00e1n por encima de la ley y de la norma. Son de una categor\u00eda distinta a los dem\u00e1s, y al igual que los cuerpos celestes, pasan a trav\u00e9s de todo, van a todas partes, sin que nada les impida, ni les retrase\u00bb (XI, 536).<\/p>\n<p>Y llegamos a la \u00faltima virtud vicenciana: la CARIDAD para la Compa\u00f1\u00eda y el CELO APOST\u00d3LICO para la Congregaci\u00f3n. Ambas reflejan el esp\u00edritu y el fin por el que surgieron en la Iglesia. Incluso las virtudes anteriores: sencillez, humildad&#8230;, est\u00e1n para dinamizar y enriquecer la \u00abcaridad apost\u00f3lica\u00bb. Se trata pues, de \u00abaquel fuego que Cristo quer\u00eda traer al mundo\u00bb, o el ardor que hac\u00eda exclamar al ap\u00f3stol: \u00abcon sumo gusto me desgastar\u00e9 por la salvaci\u00f3n de vuestras almas\u00bb&#8230; \u00abtodo lo soportar\u00e9 por amor de los elegidos\u00bb&#8230;, etc.<\/p>\n<p>De los m\u00faltiples textos a elegir, vamos a recordar los m\u00e1s expresivos, y ya conocidos por todos:<\/p>\n<p>\u00abEl celo consiste en un puro deseo de hacerse agradable a Dios y \u00fatil al pr\u00f3jimo. Es el celo por entender el reino de Dios. Celo es procurar la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo. \u00bfHay en el mundo algo m\u00e1s perfecto? Si el amor es el fuego, el celo es la llama; si el amor de Dios es un sol, el celo es su rayo. El celo, hermanos m\u00edos, es lo m\u00e1s puro que hay en el amor de Dios\u00bb (XI, 590).<\/p>\n<p>Y dirigi\u00e9ndose a las Hijas de la Caridad les recordar\u00e1:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 felicidad, queridas Hermanas! Ese s\u00ed que es un fin noble: estar fundadas para honrar la caridad de Nuestro Se\u00f1or y tenerlo a El como modelo, junto a la sant\u00edsima Virgen, en todo lo que hac\u00e9is. \u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 felicidad! (IX, 739).<\/p>\n<p>Estas son las virtudes espec\u00edficas de la espiritualidad vicenciana en torno a las cuales gira todo lo dem\u00e1s. Ellas aportan nuestra propia fisonom\u00eda e identidad en la Iglesia. Ellas son \u00abel alma de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb, nos introducen bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu santo, y nos orientan hacia el servicio de los pobres.<\/p>\n<p>Francisco Salinero<\/p>\n<p>CEME<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>III. 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