{"id":401129,"date":"2017-09-07T08:25:46","date_gmt":"2017-09-07T06:25:46","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401129"},"modified":"2017-07-30T17:28:11","modified_gmt":"2017-07-30T15:28:11","slug":"la-hija-la-caridad-testigo-testimonio-la-presencia-dios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-hija-la-caridad-testigo-testimonio-la-presencia-dios\/","title":{"rendered":"La hija de la Caridad, testigo y testimonio de la presencia de Dios"},"content":{"rendered":"<ol>\n<li>INTRODUCCION<\/li>\n<\/ol>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400140\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/louis-debras-octavo-superior-general-de-la-congregacion-de-la-mision-y-de-las-hijas-de-la-caridad-1678-1761\/hijas-caridad-3\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?fit=1771%2C886\" data-orig-size=\"1771,886\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"hijas-caridad\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?fit=846%2C423\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400140 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=300%2C150\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=300%2C150 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=768%2C384 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=1024%2C512 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=100%2C50 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=846%2C423 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=1004%2C502 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?w=1771 1771w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?w=1692 1692w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Antes de abordar el tema que se me ha encomendado en esta semana vicenciana: \u00abLa Hija de la Caridad testigo y testimonio de la presencia de Dios\u00bb, quisiera precisar el sentido de los t\u00e9rminos: \u00abtestigo, testimonio, testimoniar&#8230;\u00bb tan empleados en nuestro mundo contempor\u00e1neo tanto a nivel eclesial como social.<\/p>\n<p>Corrientemente se dice: \u00abtal persona va a darnos su testi\u00admonio\u00bb o lo que es igual, va a hacernos part\u00edcipe de su experiencia, de su vida, es decir va a constituirse testigo de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>El sentido b\u00edblico de estos t\u00e9rminos es distinto. Testigo es el que da testimonio de otro. El testimonio es la expresi\u00f3n privilegiada en la Escritura para la transmisi\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es el testigo del PADRE, El es el testigo fiel y veraz que dice lo que ha visto y o\u00eddo del PADRE (Jn 8,26; 8,58), que ha venido al mundo, enviado por el PADRE, para dar testimonio de la Verdad (Jn. 18,37) y para manifestarnos el plan divino de la salvaci\u00f3n. Su testimonio es su palabra, su vida, sus i Cuas realizadas en nombre del PADRE (Jn 5,36). En suma, El es la EPIFAN\u00cdA del PADRE (Jn 14,9). Su testimonio sufri\u00f3 el rechazo de un mundo incr\u00e9dulo (Jn 13,11; 18, 13), y le llev\u00f3 hasta el extremo: dar su vida por la salvaci\u00f3n de los hombres (Jn 19,35).<\/p>\n<p>Continuadores de JES\u00daS, sus disc\u00edpulos, enviados por El y fortalecidos por el Esp\u00edritu Santo, ser\u00edan sus testigos hasta los confines del mundo y hasta el final de los tiempos, en cumplimiento de las Palabras del MAESTRO: \u00abId y predicad por todo el mundo\u201d (Mc 16,15). Vosotros ser\u00e9is mis testigos (Hech 1,8).<\/p>\n<p>Su misi\u00f3n ser\u00e1 dar testimonio de la persona de JES\u00daS, de sus palabras, de su vida, de sus obras&#8230; Su testimonio se sit\u00faa en la l\u00ednea de una confesi\u00f3n de FE.<\/p>\n<p>Creen en Jesucristo porque lo han visto y o\u00eddo. As\u00ed el final del evangelio de san Juan dice: \u00abEste es el disc\u00edpulo que da testimonio de esto, que lo escribi\u00f3, y sabemos que su testimonio es verdadero (Jn 21,24). De la misma manera cuando a Pedro y a Juan se les prohibe \u00abhablar absolutamente ni ense\u00f1ar en el nombre de Jes\u00fas\u00bb, su respuesta ser\u00e1: \u00abJuzgad por vosotros mis\u00admos si es justo ante Dios que os obedezcamos a vosotros m\u00e1s que a El, porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y o\u00eddo\u00bb (Hech 4,18,20).<\/p>\n<p>Ser testigos en la Iglesia, hoy como ayer, es asumir p\u00fabli\u00adcamente las consecuencias de relaci\u00f3n profunda con el Dios que se anuncia as\u00ed como con el contenido del Mensaje que se trans\u00admite. Testimoniar es vivir y profesar por una vida en coherencia con la fe, el don que nos ha sido dado por el Padre en Jesucristo, y que se hace fecundo en nosotros por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Misi\u00f3n y testimonio se completan y se iluminan. Es el tes\u00adtimonio el que da al mensaje credibilidad y consistencia. No existe evangelizaci\u00f3n sin la integraci\u00f3n del mensaje y del testi\u00admonio que hace posible la llamada para que los otros conozcan a Dios y sean confirmados en su motivaci\u00f3n de seguir a Cristo en su vida.<\/p>\n<p>Esto explica el acento que la Iglesia hoy pone en sus docu\u00admentos, y en la insistencia del Papa Juan Pablo II a los cristianos sobre el testimonio de vida como primer medio de evangelizaci\u00f3n en el momento actual. Ya dec\u00eda el Papa Pablo VI en su Exhor\u00adtaci\u00f3n Apost\u00f3lica \u00abEvangelii Nuntiandi\u00bb, n.\u00b0 41: \u00abEl hombre contempor\u00e1neo escucha con m\u00e1s gusto a los testigos\u00bb. Efecti\u00advamente, la evangelizaci\u00f3n no puede reducirse a las dimensiones de un discurso. No se cree tanto en el lenguaje dogm\u00e1tico como en el de la experiencia. Por ello, siguiendo la Exhortaci\u00f3n Apos\u00adt\u00f3lica citada, en el n\u00famero 76 se nos vuelve a repetir la idea de una exigencia de vida cristiana que acompa\u00f1e las palabras del evangelizador:<\/p>\n<p>\u00abSe repite frecuentemente en nuestros d\u00edas que este siglo tiene sed de autenticidad, sobre todo con relaci\u00f3n a los j\u00f3venes, se afirma que \u00e9stos sufren ante lo ficticio, ante la falsedad y que adem\u00e1s son partidarios de la verdad y de la transparencia.<\/p>\n<p>A estos signos de los tiempos deber\u00eda corresponder en nosotros una actitud vigilante. T\u00e1citamente o a grandes gritos, pero siem\u00adpre con fuerza se nos pregunta: \u00bfCre\u00e9is verdaderamente lo que anunci\u00e1is? \u00bfViv\u00eds lo que cre\u00e9is? \u00bfPredic\u00e1is verdaderamente lo que viv\u00eds? Hoy m\u00e1s que nunca el testimonio de vida se ha convertido en una condici\u00f3n esencial con vistas a una eficacia de la predicaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, la vida de los cristianos est\u00e1 llamada a ser como un \u00ablenguaje existencial\u00bb que prepare los corazones para recibir el evangelio. En otros tiempos se quer\u00edan milagros, el milagro era el signo por excelencia que acreditaba la Palabra. En nuestro tiempo se quiere ver el evangelio a trav\u00e9s de los hombres que lo viven y que hacen de \u00e9l el norte de su vida.<\/p>\n<ol>\n<li><a href=\"http:\/\/II.LA\"> LA<\/a> HIJA DE LA CARIDAD TESTIGO Y TESTIMONIO DE LA PRESENCIA DE DIOS<\/li>\n<\/ol>\n<p>Los Fundadores concibieron a las Hijas de la Caridad como \u00abtransparencia visible\u00bb de la BONDAD, del AMOR de Dios hacia los hombres. Son numerosos los textos en los que san Vicente y santa Luisa explican a las primeras Hermanas cu\u00e1l es su Misi\u00f3n en el mundo. San Vicente dice as\u00ed en el env\u00edo de cuatro Hermanas a Metz:<\/p>\n<p>\u00abVosotras vais a dar a conocer a todos, a los cat\u00f3licos y a los hugonotes y hasta a los jud\u00edos la BONDAD de DIOS; porque cuando vean que Dios se preocupa tanto de sus criaturas que ha formado una Compa\u00f1\u00eda de personas que se entregan al servicio de los pobres&#8230; se sentir\u00e1n obligados a pensar que Dios es un Padre Bueno&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que significa que una vida que quiere reproducir en sus gestos de servicio la Bondad de Dios, ser\u00e1 el \u00absigno\u00bb m\u00e1s eficaz para descubrir al DIOS de BONDAD.<\/p>\n<p>El pensamiento de la Madre Guillemin es tambi\u00e9n muy es\u00adclarecedor en este punto. En una de sus conferencias a las Her\u00admanas sobre nuestra condici\u00f3n de Siervas de los pobres se expresa as\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abEl deseo de dar a Dios al mundo tiene que obsesionarnos no de una manera exaltada, que no ser\u00eda buen camino, ni el estilo de san Vicente, sino de una manera consciente, es decir pene\u00adtradas de nuestro deber, de la obligaci\u00f3n que tenemos de ser, de verdad, en todos los detalles de nuestra vida personal e interior Hijas de la Caridad aut\u00e9nticas, Hijas del amor de Dios, de tal suerte que se sienta a Dios en nosotras, porque en nosotras habita, y que los que nos rodean, los que pasan junto a nosotras, no puedan por menos de recibir una especie de <em>\u00abrevelaci\u00f3n de Dios\u00bb. <\/em>Se operar\u00e1 tal vez sin que lo sepamos, quiz\u00e1 se d\u00e9 progresivamente, pero poco a poco, en el coraz\u00f3n de los que no creen crecer\u00e1 el pensamiento de Dios porque nosotras esta\u00adremos llenas de El\u00bb.<\/p>\n<p>En nuestras Constituciones el valor del \u00abtestimonio\u00bb se pre\u00adsenta como una constante en la vida de una Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>Como respuesta a la llamada de Cristo y a su invitaci\u00f3n de seguirle para ser los testigos de su caridad con los pobres, con\u00adtraemos nuestros compromisos por medio de los Votos. As\u00ed los expresamos en la f\u00f3rmula de los mismos:<\/p>\n<p>\u00abEn respuesta a la llamada de Cristo que me invita a seguirle y a ser testigo de su caridad hacia los pobres, yo&#8230; renuevo las promesas de mi Bautismo y hago Voto a Dios por un a\u00f1o&#8230;<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n 1,6 nos presenta a la Comunidad como el lugar en que las Hermanas <em>\u00abdan testimonio de <\/em>CRISTO\u00bb.<\/p>\n<p>La C. 2,12 se refiere a la oraci\u00f3n en com\u00fan como <em>\u00abtestimonio apost\u00f3lico\u00bb <\/em>de la Comunidad.<\/p>\n<p>La C. 1,9 nos habla de <em>\u00abser en medio del mundo testigos del <\/em>AMOR <em>de <\/em>CRISTO\u00bb.<\/p>\n<p>El mundo es el lugar en el que las Hijas de la Caridad estamos llamadas a vivir nuestra Misi\u00f3n, a \u00e9l hemos sido enviadas para ser testigos de la Caridad, de la Bondad de Dios.<\/p>\n<p>Hace poco le\u00eda un art\u00edculo de Mons. Suqu\u00eda sobre el \u00abRostro del mundo hoy\u00bb. Un mundo, dec\u00eda, parad\u00f3jico en el que no es todo sombras ni es todo luz. Un mundo en el que Dios no cuenta, existe un olvido de El y sin embargo se le a\u00f1ora y se recuerda. Hl hombre lo considera como sin sentido para su existencia y al mismo tiempo lo busca en el interior de su coraz\u00f3n. Un mundo ateo, secularista, que sin embargo aspira a lo religioso y lo echa de menos.<\/p>\n<p>Una sociedad obstinadamente cerrada a lo trascendente y en la que se dan ciertos signos de apertura a una visi\u00f3n espiritual y trascendente de la vida, al despertar de una b\u00fasqueda religiosa, al redescubrimiento del sentido de la oraci\u00f3n, a la voluntad de ser libres en el invocar el nombre del Se\u00f1or. Una sociedad donde se da el desprecio de la persona humana y donde se la exalta al mismo tiempo. Un mundo atacado y sumido en la conflictividad y con un significativo deseo de paz&#8230;<\/p>\n<p>En este mundo parad\u00f3jico de contrastes, de luces y de sombras estamos llamadas a hacer visible el amor de Dios manifestado en Jesucristo.<\/p>\n<p>Hay ciertos escollos que podemos encontrar en la realizaci\u00f3n de nuestra Misi\u00f3n en este mundo, ciertas tentaciones en las que corremos el riesgo de caer. Es una realidad que en un mundo ateo, descristianizado, secularista, no creyente, nuestra vida no tiene significado alguno a sus ojos. Podemos encontrar e incluso encontramos desinter\u00e9s, intolerancia, sonrisas ir\u00f3nicas que nos quieren hacer mostrar la inutilidad de nuestras vidas seg\u00fan sus esquemas. Una tentaci\u00f3n ser\u00eda el deseo de \u00abbuscar\u00bb la manera de decir algo a este mundo con nuestras acciones m\u00e1s o menos espectaculares, siempre en l\u00ednea del hacer, para ser \u00abreconocidas, valoradas, estimadas&#8230;\u00bb. A esto cabr\u00eda preguntarnos: \u00bfCristo fue reconocido por sus contempor\u00e1neos? Su Proyecto evang\u00e9lico \u00bfno fue contestado, rechazado, incomprendido?<\/p>\n<p>No se trata, pues, de \u00abbuscar y querer testimoniar\u00bb ser\u00eda esto una actitud artificial, err\u00f3nea, de ah\u00ed la esterilidad de tantos testigos, de buena voluntad, sin duda, pero a los que les falta lo \u00abesencial\u00bb. Antes de testimoniar hay que SER, y cuando se ES verdaderamente el testimonio no hay que propon\u00e9rselo, es una consecuencia. De ah\u00ed la importancia siempre, pero hoy m\u00e1s, de centrar nuestra vida en la l\u00ednea del SER, el testimonio no emana de un \u00abpersonaje\u00bb sino del ser mismo de una persona.<\/p>\n<p>Esto es lo que en el fondo buscan los hombres de hoy, la autenticidad de la persona rechazando todo \u00abparecer\u00bb, todo com\u00adportamiento ficticio. Y, en resumen, nuestra vida de Hijas de la Caridad \u00bfno debe ser una EPIFAN\u00cdA, una manifestaci\u00f3n del AMOR de Dios a los hombres siguiendo las huellas de Jesucristo, Ma\u00adnantial y Modelo de toda Caridad? La autenticidad de nuestro ser de Hijas de la Caridad, la transparencia visible de nuestra identidad, es un reto que nos lanza hoy este mundo en el que vivimos. \u00abSer lo que somos\u00bb, poner el acento en lo \u00abesencial\u00bb de nuestro ser de Hijas de la Caridad es la condici\u00f3n \u00absine qua non\u00bb para ser \u00abtestigos verdaderos\u00bb.<\/p>\n<p>Los rasgos esenciales que constituyen la unidad din\u00e1mica de nuestra vida, lo que la define, es la conjunci\u00f3n de dos elementos inseparables, que constituyen el eje fundamental de nuestro SER:<\/p>\n<p>EL DON TOTAL A DIOS PARA SERVIRLE EN LA PERSONA DE LOS POBRES.<\/p>\n<p>Ni verticalismo que pudiera comprometer la dimensi\u00f3n esen\u00adcial de encarnaci\u00f3n ni horizontalismo que traicionara a Dios en vez de servir al hombre (P. Lloret, <em>La Hija de la Caridad en la Iglesia).<\/em><\/p>\n<p>El Documento \u00abLa Encrucijada\u00bb recogiendo las palabras del Papa Juan Pablo II a las Hijas de la Caridad en la audiencia particular del 20-6-1985: \u00abCONTRA VIENTO Y MAREA CONSERVAD VUESTRA IDENTIDAD\u00bb&#8230;, reafirm\u00f3 la siguiente convicci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abSomos Hijas de la Caridad, entregadas a Dios en Comunidad para servir a Jesucristo en los pobres.<\/p>\n<p>Tenemos que conservar la visibilidad y la transparencia de nuestra IDENTIDAD en el mundo en el que se encuentran am\u00adbig\u00fcedades y confusi\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Queremos ser coherentes con esta afirmaci\u00f3n de nuestra identidad, viviendo nuestra Consagraci\u00f3n esencialmente en el servicio y haciendo del servicio la expresi\u00f3n de nuestra Consa\u00adgraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El primer cuestionamiento que tenemos que hacernos ante estos compromisos es si, en verdad, dejamos transparentar, si hacemos visible al mundo en que vivimos nuestra identidad de Hijas de la Caridad. Si existen rasgos en su rostro que est\u00e1n desdibujados, si la imagen que transparentamos de ella coincide con su SER o bien es una imagen falsa, desfigurada.<\/p>\n<p>Nuestra Madre Guillemin con su sentido prof\u00e9tico y su gran amor a la Compa\u00f1\u00eda, nos dice en su Circular del 1 de enero de 1966:<\/p>\n<p>\u00abS\u00f3lo seremos \u00fatiles al mundo y a la Iglesia si somos plena y aut\u00e9nticamente Hijas de la Caridad, Hijas de Dios&#8230;<\/p>\n<p>&#8230;Dios no quiere ver imitaciones de Hijas de la Caridad, activos `robots&#8217; que s\u00f3lo podr\u00edan dar el triste espect\u00e1culo de una agi\u00adtaci\u00f3n sin alma de gestos vac\u00edos de todo valor religioso; de tal forma entregadas al mundo bajo pretexto de penetraci\u00f3n y de contactos efectivos, que adoptasen sus ideas y su manera de ser hasta el punto de no diferenciarse ya de \u00e9l&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Un segundo cuestionamiento ser\u00eda el de <em>nuestra coherencia de vida: <\/em>\u00abQueremos ser coherentes con esta afirmaci\u00f3n de nuestra identidad\u00bb (Doc. \u00abLa Encrucijada\u00bb).<\/p>\n<p>Es este otro punto en el que debemos reflexionar: si lo que pensamos, sabemos y decimos est\u00e1 en coherencia con lo que <em>vivimos. <\/em>A veces la falta de transparencia de nuestra identidad se sit\u00faa ah\u00ed. Cada vez, ya lo hemos visto, se cree menos en las palabras. Hay una verdadera inflaci\u00f3n de palabras huecas, de promesas, de deseos, pero que a la hora de la realizaci\u00f3n, de hacerlas vida se deshacen&#8230;<\/p>\n<p>A veces parece como si el camino de las ideas y de la vida fueran divergentes, cada vez m\u00e1s separados, y mientras que las ideas no produzcan en nosotras convicciones s\u00f3lidas, no sean \u00abideas fuerza\u00bb para nuestra vida capaces de traducirse en gestos concretos, el conocimiento, por extenso y rico que sea, quedar\u00e1 en el terreno de lo intelectual, el gesto quedar\u00e1 a nivel de deseo y el testimonio ser\u00e1 nulo. San Vicente dice que las \u00abvirtudes admiradas y no practicadas son nocivas\u00bb.<\/p>\n<p>Es cuesti\u00f3n de hacer eco en nosotras, de cuestionarnos acerca de lo que nos habla la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica E.N. n.\u00b0 76: \u00bfCree\u00admos verdaderamente lo que anunciamos? \u00bfVivimos lo que cree\u00admos? \u00bfPredicamos verdaderamente lo que vivimos?&#8230;<\/p>\n<p><em>Nuestro testimonio como Hijas de la Caridad pasa por el servicio<\/em><\/p>\n<p>En la manera de realizar el servicio es como se nos reconoce profundamente como Hijas de la Caridad, es tambi\u00e9n como nos reconocemos entre nosotras sea cuales fueren los lugares y las culturas en que nos encontremos a lo largo y lo ancho del mundo. Es un servicio con unas connotaciones espec\u00edficas:<\/p>\n<p><em>Nuestro servicio est\u00e1 basado en la FE<\/em><\/p>\n<p>Fe en JESUCRISTO, \u00abRegla de vida para las Hijas de la Ca\u00adridad\u00bb (C. 1,5).<\/p>\n<p>A quien nos comprometemos a \u00abseguir m\u00e1s de cerca y prolongar Su Misi\u00f3n\u00bb (C. 1,5).<\/p>\n<p>A quien tratamos de \u00abanunciar y revelar a los pobres\u00bb (C. 1,7).<\/p>\n<p>A quien \u00abdescubrimos y contemplamos en la persona de los pobres\u00bb (C. 1,5; 1,7).<\/p>\n<p>A quien servimos en \u00absus miembros dolientes\u00bb (C. 1,7). La identificaci\u00f3n entre Cristo y el pobre es la fuerte convic\u00adci\u00f3n de los Fundadores que inculcaron a las primeras Hermanas desde los or\u00edgenes, y constituye la base de la m\u00edstica de nuestro servicio. En el Reglamento de la primera Cofrad\u00eda de la Caridad (le Chatill\u00f3n se encuentra como texto inspirador el texto evan\u00adg\u00e9lico de Mt 25,40, tan querido para todo vicenciano \u00abConmigo lo hicisteis\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Este es el pensamiento que se repetir\u00e1 una y mil veces en los escritos de los Fundadores. Los pobres tienen el honor de ser <em>los miembros de Jesucristo <\/em>que considera hecho a El mismo cuantos servicios se les prestan.<\/p>\n<p>Santa Luisa dirigi\u00e9ndose a las Hermanas de Angers en julio de 1644, les reprocha haber dejado enfriar el fervor que les caracterizaba en los comienzos de su servicio en el Hospital, as\u00ed como la falta de dulzura y de Caridad con los enfermos y les dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;Si nos apartamos por poco que sea del pensamiento de que (los pobres) son los miembros de Jesucristo, \u00e9sto nos llevar\u00e1 infaliblemente a que disminuya en nosotros esas buenas virtu\u00addes&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Esta convicci\u00f3n de que sirviendo a los pobres servimos a Jesucristo, es la nota caracter\u00edstica de nuestro servicio. El di\u00adnamismo de nuestra caridad es, efectivamente cristoc\u00e9ntrico: par\u00adte de Jesucristo por el hecho de nuestra consagraci\u00f3n y va a Jesucristo por el hecho del servicio. La C. 2,1 nos dice: <em>\u00abSu servicio es para ellas la expresi\u00f3n de su consagraci\u00f3n en la Compa\u00f1\u00eda y comunica a esa consagraci\u00f3n todo su significado\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Nuestro servicio es una puesta en pr\u00e1ctica del amor del que Cristo es fuente <\/em>y <em>modelo<\/em><\/p>\n<p>Un amor afectivo y efectivo constituyen la trama de nuestra vida (C. 2,9).<\/p>\n<p><em>Amor atento<\/em><\/p>\n<p>Las Constituciones nos hablan de un primer paso en el servicio que se considera base indispensable de toda evangelizaci\u00f3n: <em>\u00abla atenci\u00f3n a las personas, su vida&#8230; la escucha a sus hermanos para ayudarles a tomar conciencia de su propia dignidad <\/em>(C. 2,9).<\/p>\n<p>San Vicente tiene la experiencia en Chatill\u00f3n de que, m\u00e1s que los socorros materiales, lo que cuenta es la relaci\u00f3n inter-personal entre el pobre y la persona que le sirve. En el Reglamento de Chatill\u00f3n se encuentra este magn\u00edfico p\u00e1rrafo referente a la manera de servir a los pobres a domicilio:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;Si todav\u00eda hubiera alguno despu\u00e9s de \u00e9l, lo dejar\u00e1 para ir a buscar a otro y tratarlo del mismo modo acord\u00e1ndose de empezar siempre por aquel que tenga consigo alguna persona y de <em>acabar con los que est\u00e1n solos, a fin de poder estar con ellos m\u00e1s tiempo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Y porque la relaci\u00f3n interpersonal con los pobres corr\u00eda riesgo en las Cofrad\u00edas de Par\u00eds con las damas de la Caridad, es por lo que san Vicente concibe la idea de fundar a las Hijas de la Caridad para establecer el contacto personal entre el pobre y la \u00abCaridad de Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>Precisamente en nuestro mundo socializado, la persona est\u00e1 m\u00e1s amenazada que nunca. Las respuestas a las necesidades de los pobres se resuelven en el plano administrativo, siempre como soluciones sociales, colectivas. Por experiencia conocemos mu\u00adcho del sufrimiento de los pobres, de sus soledades, de sus mar\u00adginaciones, de la falta de respeto y reconocimiento de sus per\u00adsonas en un mundo sin coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Urge, pues, para nosotras, tomar conciencia, en nuestra Mi\u00adsi\u00f3n de testigos de la caridad de Cristo, de la necesidad de este encuentro, de esta relaci\u00f3n interpersonal con cada uno de los pobres a los que servimos, sean cuales fueren las estructuras m\u00e1s o menos socializadas en que nos encontremos. Lo cierto es que una Hija de la Caridad no puede ni debe servir \u00aben serie\u00bb a sus Amos y se\u00f1ores, que tiene que servir con un profundo sentido humano. Tiene que mirar al pobre con la mirada y el coraz\u00f3n de Cristo. El espera siempre su cercan\u00eda, su afecto, su inter\u00e9s por \u00e9l mismo, su aliento y ayuda para crecer humana y espiritual\u00admente.<\/p>\n<p><em>Amor desinteresado, gratuito<\/em><\/p>\n<p>El \u00abtotalmente entregadas a Dios\u00bb que encierra el sentido radical de nuestra donaci\u00f3n, exige la gratuidad de nuestro don, que no es otra cosa que hacer efectiva la capacidad de donaci\u00f3n que el Se\u00f1or puso en nuestro coraz\u00f3n de mujer.<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n 2,9, nos dice: <em>\u00abTienen especial empe\u00f1o en conservar el desinter\u00e9s de coraz\u00f3n y el sentido de gratuidad que se manifiesta en el esp\u00edritu de su servicio y en la calidad de su presencia\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La gratuidad de nuestra donaci\u00f3n a Cristo en la persona de los pobres es, tal vez, uno de los signos de mayor credibilidad en una sociedad en que la eficacia rentable es el todo.<\/p>\n<p>Calidad de presencia cerca del pobre supone salir de nuestra actitud, a veces, de \u00abbienhechoras\u00bb para ser una cercan\u00eda viva, c\u00e1lida, acogedora. La gratuidad de nuestro don supone dedicar tiempo para escuchar a los pobres, hablar con ellos, no pasar de largo, porque \u00abhay otras cosas que hacer\u00bb. Tenemos que con\u00advencernos de que el hombre hoy padece un hambre m\u00e1s dura que la material, el hambre de encontrar personas con las que pueda compartir sus propios sentimientos de sufrimiento o de alegr\u00eda, en las que pueda descargar el pesado fardo de tantas tragedias como vive en la soledad.<\/p>\n<p>En estos encuentros con los pobres caemos en la cuenta de que no es \u00e9l solo el que es ayudado, sino tambi\u00e9n el que nos da y nos ayuda en una mutua reciprocidad de dar y recibir.<\/p>\n<p><em>Amor solidario<\/em><\/p>\n<p>Nuestro servicio est\u00e1 tambi\u00e9n marcado por la solidaridad con los pobres. La C. 2,1 nos dice as\u00ed: <em>\u00abReconocen en los que sufren, en los que se ven lesionados en su dignidad, en su salud, en sus derechos a hijos de Dios y hermanos <\/em>y <em>hermanas de quienes son solidarias\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En la C. 2,9 se pone de manifiesto la ayuda que, en justicia, hemos de proporcionar a nuestros hermanos en defensa de sus derechos siendo, cuando sea necesario, voz de los que no la tienen.<\/p>\n<p>\u00abSan Vicente recuerda que el amor implica la justicia; por eso, las Hijas de la Caridad se ponen a la escucha de sus hermanos para ayudarles a tomar conciencia de su propia dignidad. Res\u00adpetando las situaciones particulares, colaboran con los que tra\u00adbajan, siguiendo las directivas de la Iglesia, por promover sus derechos. Dan a conocer las llamadas y las aspiraciones leg\u00ed\u00adtimas de los m\u00e1s desfavorecidos, que no tienen la posibilidad de hacerse oir\u00bb.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s se habl\u00f3 ya el a\u00f1o pasado en la Semana Vicenciana sobre este tema de la solidaridad con los pobres en el sentido de la justicia. Solamente quiero recordar otro \u00e1ngulo de nuestra solidaridad con los pobres que nos recordaba Madre Duzan en su charla pronunciada en esta Semana sobre \u00abLa solidaridad con los pobres y oprimidos dentro de la vocaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad\u00bb. Nos dec\u00eda as\u00ed: <em>\u00abEn cuanto a nosotras, que queremos ser fieles al designio de Dios revelado en la historia de la Sal\u00advaci\u00f3n, no podemos olvidar que la solidaridad entre los hombres, ha de tomar el mismo camino que Dios tom\u00f3 al hacerse solidario de todo hombre en Cristo. Y sabemos muy bien que fue identi\u00adfic\u00e1ndose con los pobres como Cristo se identific\u00f3\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Esta idea de identificaci\u00f3n con los pobres me ha parecido pod\u00eda relacionarla con las convicciones recogidas en el Docu\u00admento de la Asamblea 1985 \u00abLa Encrucijada\u00bb y van en la l\u00ednea de nuestra vida de pobreza, expresadas en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>\u00abTenemos que ajustamos a los pobres. Ellos son nuestros amos y se\u00f1ores. Su sufrimiento nos interpela y nos invita a una pobreza m\u00e1s radical en una mayor proximidad de vida.<\/p>\n<p>Los pobres viven sencillamente. A menudo carecen de lo necesario. Conocen la \u00abmordedura\u00bb de la pobreza.<\/p>\n<p>Los pobres viven toda clase de inseguridades y depen\u00addencias&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Ser\u00eda cuesti\u00f3n de preguntarnos, en un deseo de autenticidad, c\u00f3mo estamos viviendo los compromisos contra\u00eddos en dicha Asamblea de 1985 con respecto a este punto:<\/p>\n<p>La opci\u00f3n por un estilo de vida sencillo, marcado por la austeridad, por tanto el rechazo de lo superfluo, de la men\u00adtalidad de rico, de las tentaciones de la sociedad de consumo.<\/p>\n<p>La vivencia de nuestro mutuo compartir y la solidaridad con los pobres y entre nosotras.<\/p>\n<p>La aceptaci\u00f3n en paz de las dificultades, las privaciones y las humillaciones que podemos encontrar en la vida de cada d\u00eda.<\/p>\n<p><em>Amor sencillo <\/em>y <em>humilde<\/em><\/p>\n<p>Vivir la humildad, la sencillez y la Claridad es un reto que san Vicente y santa Luisa lanzan al mundo a trav\u00e9s de nosotras, dice el Documento \u00abLa Encrucijada\u00bb. Son estos valores evan\u00adg\u00e9licos tan opuestos y contrarios a los valores de este mundo que, efectivamente, constituyen un verdadero desaf\u00edo.<\/p>\n<p>La humildad en el servicio es la condici\u00f3n indispensable para \u00abvivir\u00bb los pasos de que nos habla Madre Guillemin:<\/p>\n<p>\u00abde una situaci\u00f3n de posesi\u00f3n a una postura de inserci\u00f3n,<\/p>\n<p>de una posici\u00f3n de autoridad a una posici\u00f3n de colaboraci\u00f3n,<\/p>\n<p>de un complejo de inferioridad religiosa a un sentimiento de fraternidad&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Estos pasos, que m\u00e1s o menos ya hemos ido dando en nuestras Provincias de Espa\u00f1a, nos est\u00e1n ayudando a vivir la humildad, a sentirnos pobres, a constatar nuestra impotencia para hacer frente a tantas necesidades que nos rodean, reconociendo la ne\u00adcesidad de cooperar con otros en el servicio y aceptar que estos otros, a veces lo hagan mejor que nosotras. Pero sea cual fuere \u00abnuestra forma de trabajo y nuestro nivel profesional\u00bb, lo que se nos pide es una \u00abactitud de Siervas\u00bb, es decir, una puesta en pr\u00e1ctica de las virtudes de nuestro estado: humildad, sencillez y caridad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el pensamiento de Madre Guillemin es muy escla\u00adrecedor en este punto, ella nos dice que en la manera de vivir, en las manifestaciones externas, se pone de manifiesto qui\u00e9nes son las Hermanas que tienen un \u00abcoraz\u00f3n de propietarias\u00bb en el servicio y qui\u00e9nes poseen un alma desprendida, humilde, un alma de pobre. <em>\u00abAquella a la que siempre que se le pide un servicio reacciona de una manera caritativa, tiene alma de pobre. La que de buena gana comparte la responsabilidad con colegas profesionales, la que sabe desaparecer para no interferir la ac\u00adci\u00f3n apost\u00f3lica de otra religiosa o seglar tiene tambi\u00e9n alma de pobre. La que sabe aceptar las condiciones apost\u00f3licas en que se encuentra: lugares, personas, situaciones&#8230; tiene alma de pobre\u00bb <\/em>(M. Guillemin, \u00abLos problemas de la vida religiosa\u00bb 1964).<\/p>\n<p>Una Hija de la Caridad que se sit\u00faa junto al Pobre en actitud de humilde sierva es la que no se considera superior a nadie, sino que descubre en todo hombre a su hermano y posee una fina sensibilidad para captar sus aspiraciones, tristezas, esperanzas. Es la que no rechaza, no condena, no juzga, no destruye; sino que es capaz, pacientemente, de ayudar a otros a asumir su propia existencia a pesar de sus inconstancias y sus reca\u00eddas&#8230; teniendo tambi\u00e9n presentes las propias inconstancias y reca\u00eddas de su per\u00adsona y la infinita paciencia de Dios.<\/p>\n<p>Amar a uno es esperar en \u00e9l siempre. Desde el momento en que empezamos a juzgarle, limitamos nuestra confianza en \u00e9l, desde el momento en que lo identificamos con lo que sabemos de \u00e9l, lo reducimos a ser as\u00ed, dejamos de amarle y \u00e9l deja de ser capaz de llegar a ser mejor.<\/p>\n<p>Esta es la manera de amar que el mundo de hoy necesita. Esto es, amar a nuestros hermanos desde nuestra condici\u00f3n de humildes siervas y a la manera de Cristo, \u00absacando de Su Coraz\u00f3n la ternura humana y divina que siente hacia ellos\u00bb (J. Pablo II, Casa Madre 1980).<\/p>\n<p>III. A QUE CONVERSION ESTAMOS LLAMADAS PARA SER FIELES A NUESTRA MISION DE TESTIGOS DE LA CARIDAD DE CRISTO<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n consiste en \u00abreajustar lo que somos con lo que deber\u00edamos ser\u00bb, dice M. Guillemin en su circular de Enero 1966. Precisamente se nos presenta en breve un tiempo fuerte de \u00abrea\u00adjuste\u00bb, de revisi\u00f3n de nuestras vidas en el plano personal y co\u00admunitario con motivo de las Asambleas, ya cercanas. Los cues\u00adtionarios preparatorios a las mismas van a orientar nuestra reflexi\u00f3n sobre el tema: LA HIJA DE LA CARIDAD EN Y PARA EL MUNDO DE HOY. A la luz de las Constituciones y del Documento \u00abla Encrucijada\u00bb, que iluminan la autenticidad de nuestro SER, tendremos que evaluar el camino recorrido estos a\u00f1os \u00ednter-asam\u00adblea y el esfuerzo realizado por cada Hija de la Caridad por \u00abencarnar el ideal de nuestra vocaci\u00f3n en el mundo de hoy\u00bb (Doc. Enc.).<\/p>\n<p>Sean cuales fueren las respuestas a los Cuestionarios, lo que s\u00ed es evidente es que estamos llamadas continuamente a una conversi\u00f3n que se llama JESUCRISTO, manantial y modelo de toda Caridad, <em>\u00abimit\u00e1ndole bajo los rasgos con que la Escritura lo revela y los Fundadores lo descubren: <\/em>Adorador del Padre Ser\u00advidor de su designio de amor, Evangelizador de los pobres\u00bb (C. I,5).<\/p>\n<p>Convertirnos a Jesucristo supone una conversi\u00f3n de nuestra mirada y de nuestra vida, para responder plenamente a su \u00ablla\u00admada a seguirle y a ser testigos de su caridad\u00bb (C. 2,5).<\/p>\n<p>Nuestro encuentro personal y comunitario con la Persona de Jes\u00fas ser\u00e1 para nosotras, como lo fue para nuestros Fundadores y nuestras primeras Hermanas, la fuerza secreta para realizar nuestra Misi\u00f3n, la motivaci\u00f3n permanente de nuestra fidelidad, la fuente de libertad interior que nos permita abrirnos a las exi\u00adgencias de nuestra vocaci\u00f3n y encontrar el valor para soportar con alegr\u00eda toda suerte de dificultades.<\/p>\n<p>Estamos llamadas tambi\u00e9n a otra conversi\u00f3n que, en expre\u00adsi\u00f3n de san Vicente, se llama <em>\u00abajustarnos a los pobres\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El documento \u00abLa Encrucijada\u00bb nos recuerda que ellos son \u00abnuestros se\u00f1ores y nuestros maestros\u00bb. Que su sufrimiento, su carencia de lo necesario, sus inseguridades y dependencias son para nosotras fuertes interpelaciones a una pobreza m\u00e1s radical, \u00aba un estilo de vida sencillo, marcado por la austeridad, por tanto por el rechazo de lo superfluo, de la mentalidad de rico, de la sociedad de consumo\u00bb. Pobreza material que nos ayuda a vivir nuestra verdadera condici\u00f3n de SIERVAS en cualquier lugar y condici\u00f3n en que nos sit\u00fae nuestro servicio, teniendo siempre como notas dominantes un amor sencillo y humilde, en fidelidad al esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Estamos llamadas igualmente a una <em>conversi\u00f3n a la Comu\u00adnidad, <\/em>convencidas de que \u00abla calidad de la vida fraterna es una fuente de dinamismo para el servicio, y que la uni\u00f3n cordial y el amor mutuo constituyen un apoyo esencial y son un signo y una fuerza para la evangelizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Nuestra Madre Duzan nos ha hablado exhaustivamente sobre la vida fraterna, yo os invito a releer y profundizar sobre todo lo que nos ha expuesto en su Circular de febrero de 1987 y en las diferentes intervenciones en las que ha ido desarrollando dicha circular y que est\u00e1n publicadas en los \u00abEcos de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb. Que todo ello sea para nosotras una provocaci\u00f3n para realizar un esfuerzo com\u00fan de renovaci\u00f3n de nuestras Comunidades locales, de modo que \u00e9stas sean lugares de PAZ, de UNI\u00d3N, de AMOR, seguras de que nuestra vida de comuni\u00f3n fraterna es el mejor testimonio que podemos ofrecer a este mundo, as\u00ed nos dec\u00eda S. S. el Papa en la audiencia del 20 de junio de 1985 con motivo de la Asamblea General: <em>\u00abAunque el testimonio individual tiene su valor, la Comunidad ampl\u00eda extraordinariamente la extensi\u00f3n del testimonio, <\/em>y <em>multiplica su valor de impacto\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>IV.- EL MUNDO TIENE NECESIDAD DE TESTIGOS DE LA GRATUIDAD DEL AMOR DE DIOS<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, sobre nuestra misi\u00f3n de testigos de la presencia de Dios en el mundo, las palabras de S. S. el Papa Juan Pablo 11 a las religiosas en septiembre de 1984, ser\u00e1n el mejor broche que cierre esta sencilla reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abEl mundo tiene necesidad de testigos de la gratuidad del Amor de Dios. Junto a los que dudan de Dios o tienen la impresi\u00f3n de su ausencia, vosotras manifest\u00e1is que el Se\u00f1or merece la pena ser buscado y amado por s\u00ed mismo. Que el Reino de Dios, con su locura aparente, merece se le consagre la vida. De esta manera vuestras vidas llegan a ser SIGNO de la FE indestructible de la Iglesia.<\/p>\n<p>El don gratuito de vuestra vida a Cristo y a los dem\u00e1s puede ser la contestaci\u00f3n m\u00e1s urgente a una sociedad cuya eficacia rentable se ha convertido en un \u00eddolo.<\/p>\n<p>Vuestra acci\u00f3n sorprende, interroga, seduce, pero no deja nunca indiferente. De todas maneras el evangelio siempre es un signo de contradicci\u00f3n. No ser\u00e9is comprendidas por todos; pero no tem\u00e1is nunca manifestar vuestra consagraci\u00f3n al Se\u00f1or. Es vues\u00adtro honor, es el honor de la Iglesia.<\/p>\n<p>Si busc\u00e1is, con el Esp\u00edritu Santo, la santidad correspondiente a vuestro estado de vida, no tem\u00e1is, El no os abandonar\u00e1. Las vocaciones vendr\u00e1n a vosotras. S\u00ed, Hermanas, vivid la esperan\u00adza. Mantened vuestra mirada fija en Jesucristo y, con paso firme, seguid sus huellas con alegr\u00eda y paz\u00bb.<\/p>\n<p>V.- MAR\u00cdA, TESTIGO Y MODELO<\/p>\n<p>En nuestro caminar como testigos de la caridad de Cristo en este mundo, nos acompa\u00f1a MAR\u00cdA, la \u00fanica Madre de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda, nuestra maestra de vida espiritual.<\/p>\n<p>Ella es un testigo excepcional, privilegiado del misterio de Cristo. Es esa presencia de paz, de amor, de transparencia de Dios, vivida en la humildad, en la fidelidad, en la alegr\u00eda.<\/p>\n<p>En su canto del Magnificat se revela todo su mundo interior, no s\u00f3lo el secreto de su relaci\u00f3n con Dios en un abandono lleno de confianza y gratitud filial, sino tambi\u00e9n su actitud hacia el mundo de los hombres en el que los pobres, los humildes y sencillos son exaltados por Dios.<\/p>\n<p>Ella es Madre de Misericordia, puede decirse que es la que conoce m\u00e1s a fondo la misericordia divina, experimentada en su propia vida, acogiendo el Misterio de la Redenci\u00f3n, y revelada e irradiada tambi\u00e9n en su Misi\u00f3n de acercar a los hombres al amor que su Hijo vino a revelar. En Ella y por Ella ese amor no cesa de revelarse en la Iglesia de hoy y de siempre.<\/p>\n<p>El Padre Lloret, en una charla a las Hermanas del Curso vicenciano en la Casa Madre, sobre: \u00abMar\u00eda Sierva, modelo de la Hija de la Caridad\u00bb dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abLa vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad tiene que hacer de Vdes. personas que irradien misericordia, la misericordia de Dios, que comuniquen esa misericordia, primero en sus Comunidades lo\u00adcales, lugares donde se debe vivir la misericordia, espacios donde se debe experimentar esa misericordia de Dios a trav\u00e9s de la alegr\u00eda y el amor. El Mensaje de 1830 fue un Mensaje de Misericordia para este mundo tan materializado, tan duro, a este mundo, el Se\u00f1or por medio de Mar\u00eda, le ha mostrado su rostro de misericordia. Si se dirige a una Hija de la Caridad para transmitir su Mensaje, el Mensaje de Mar\u00eda es para mostrar que tienen Vdes. ah\u00ed una gran responsabilidad: SER LAS MENSAJERAS DE LA MISERICORDIA DE DIOS. Aprendan a ser esas mensajeras, para ello es necesario que se pongan bajo la influencia del Esp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n<p>Mar\u00eda es efectivamente para nuestras vidas de Hijas de la Ca\u00adridad un MODELO de apertura al Esp\u00edritu, de Sierva fiel y humilde a los designios del Padre, de Madre de Misericordia y esperanza de los peque\u00f1os, ejemplo de ese amor maternal con que es necesario est\u00e9n animados todos los que en la Misi\u00f3n de la Iglesia cooperan a la regeneraci\u00f3n de los hombres (2,11) (L. G. 65).<\/p>\n<p>M\u00aa Luisa Rueda<\/p>\n<p>CEME<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400140\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/louis-debras-octavo-superior-general-de-la-congregacion-de-la-mision-y-de-las-hijas-de-la-caridad-1678-1761\/hijas-caridad-3\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?fit=1771%2C886\" data-orig-size=\"1771,886\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"hijas-caridad\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?fit=846%2C423\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400140\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=300%2C150\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=300%2C150 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=768%2C384 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=1024%2C512 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=100%2C50 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=846%2C423 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=1004%2C502 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?w=1771 1771w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?w=1692 1692w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>INTRODUCCION Antes de abordar el tema que se me ha encomendado en esta semana vicenciana: \u00abLa Hija de la Caridad testigo y testimonio de la presencia de Dios\u00bb, quisiera precisar el sentido de los t\u00e9rminos: &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-hija-la-caridad-testigo-testimonio-la-presencia-dios\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400140,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[226],"tags":[],"class_list":["post-401129","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La hija de la Caridad, testigo y testimonio de la presencia de Dios - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-hija-la-caridad-testigo-testimonio-la-presencia-dios\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La hija de la Caridad, testigo y testimonio de la presencia de Dios - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"INTRODUCCION Antes de abordar el tema que se me ha encomendado en esta semana vicenciana: \u00abLa Hija de la Caridad testigo y testimonio de la presencia de Dios\u00bb, quisiera precisar el sentido de los t\u00e9rminos: ... 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