{"id":401037,"date":"2017-08-08T08:25:30","date_gmt":"2017-08-08T06:25:30","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401037"},"modified":"2017-07-06T10:27:19","modified_gmt":"2017-07-06T08:27:19","slug":"las-hijas-la-caridad-no-religiosas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/las-hijas-la-caridad-no-religiosas\/","title":{"rendered":"Las Hijas de la Caridad no son religiosas"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"399750\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-y-las-caridades\/luisa-y-vicente-con-ninyos\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?fit=1200%2C630\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"luisa y vicente con ninyos\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?fit=846%2C444\" class=\"alignnone size-medium wp-image-399750 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?resize=768%2C403 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?resize=1024%2C538 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?resize=846%2C444 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?resize=1004%2C527 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/luisa-y-vicente-con-ninyos.jpg?w=1200 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Nosotras no somos m\u00e1s que una familia secular\u00bb <\/em>(Luisa de Marillac en carta a Monsieur l&#8217;abb\u00e9 de Vaux, 29 de junio de 1656).<\/p>\n<p><em>\u00abEs distinto el esp\u00edritu de una religiosa y el de una Hija de la Caridad\u00bb <\/em>(Vicente de Pa\u00fal, conferencia del 25 de diciembre de 1648).<\/p>\n<p>\u2014D\u00edgame, hermana, \u00bfes necesario que las Hijas de laCaridad sepan en qu\u00e9 consiste este esp\u00edritu?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, padre.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>Porque si no lo supieran <em>har\u00edan una cosa distinta de lo que tienen que hacer.<\/em><\/p>\n<p>Esa \u00abcosa distinta\u00bb de que habla esta hermana an\u00f3nima tal vez sea algo mejor que lo que hacen las Hijas de la Ca\u00adridad. Por ejemplo, cantar en coro contemplativamente, lo que el mismo san Vicente califica de \u00aboficio de \u00e1ngeles\u00bb.<\/p>\n<p>Puede que eso sea m\u00e1s sublime, pero no es para ellas. \u00abLo que tienen que hacer\u00bb las Hijas de la Caridad es <em>lo que Dios quiere que hagan. <\/em>Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac, al delimitar cuidadosamente las diferencias entre el esp\u00edritu religioso y el de las Hijas de la Caridad, s\u00f3lo quieren que \u00e9stas sean fieles a la vocaci\u00f3n peculiar que Dios les ha tra\u00adzado \u00abdesde toda la eternidad\u00bb. No es \u00e9ste pues meramente un problema de definici\u00f3n jur\u00eddica. Es un problema de obe\u00addiencia y fidelidad al plan eterno de Dios.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Vicente no ha fundado esta compa\u00f1\u00eda, ni tam\u00adpoco el padre Portail, ni la se\u00f1orita Le Gras. La compa\u00ad\u00f1\u00eda es obra de Dios. Nadie hab\u00eda pensado en ella. La obra no naci\u00f3 sola, ciertamente, sino por la iniciativa del Esp\u00edritu Santo, que inspir\u00f3 a unas muchachas campesinas una dedi\u00adcaci\u00f3n al servicio de los enfermos como ayudantes de las Damas de la Caridad. Tal es el caso de Margarita Naseau, a quien san Vicente considera la primera Hija de la Cari\u00addad. \u00bfPor qu\u00e9 la primera, si Margarita muri\u00f3 <em>antes <\/em>de que se formara el primer grupo de cuatro j\u00f3venes? Esta primera comunidad, reunida en la casa y bajo la direcci\u00f3n de una viuda de cuarenta y dos a\u00f1os, es un peque\u00f1o grupo de j\u00f3ve\u00adnes cristianas reunidas \u00abpara vivir con un ideal com\u00fan\u00bb. Cuando san Vicente dice esto, en 1634, no les ha reconoci\u00addo a\u00fan ninguna autoridad civil ni eclesi\u00e1stica (esto vendr\u00e1 trece a\u00f1os m\u00e1s tarde); no tienen a\u00fan unas reglas de vida (tambi\u00e9n vendr\u00e1n m\u00e1s tarde); no tienen tampoco una mane\u00adra de vestir que caracterice un \u00abestado\u00bb de vida en la Iglesia (con el tiempo, las cosas cambiar\u00e1n un poco en este aspecto); no tienen votos de ninguna clase (tambi\u00e9n \u00e9stos vendr\u00e1n despu\u00e9s). Pero s\u00ed tienen ya un fin dado por Dios mismo:<\/p>\n<p>\u00abEl designio de que honr\u00e9is su vida humana en la tierra\u00bb. O como dir\u00e1 seis a\u00f1os m\u00e1s tarde: \u00abPara ser verdadera Hija de la Caridad hay que hacer lo que hizo el Hijo de Dios en la tierra\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed que lo que define a la Hija de la Caridad es la imi\u00adtaci\u00f3n, la prolongaci\u00f3n de la acci\u00f3n de Jesucristo en este mundo. Este es el fin que Dios les ha dado, esto es lo que las caracteriza. Cristo es ante todo, en la visi\u00f3n vicenciana, evangelizador de los pobres. Las Hijas de la Caridad encon\u00adtrar\u00e1n en la evangelizaci\u00f3n de los pobres el cumplimiento de la voluntad de Dios sobre ellas. \u00abLa Hija de la Caridad se entrega y <em>se consagra <\/em>al servicio de los miembros de Dios\u00bb. <em>\u00abConsagradas <\/em>totalmente al servicio de los pobres y de las buenas obras\u00bb. Cualquier otra definici\u00f3n de su \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb supondr\u00eda la infidelidad al plan de Dios so\u00adbre ellas. Por todo ello, las Hijas de la Caridad no son, no pueden ser, religiosas, pues lo que caracteriza al estado de religi\u00f3n es la imitaci\u00f3n de Cristo por la profesi\u00f3n reconoci\u00adda de los consejos evang\u00e9licos. Ahora bien, no <em>profesa <\/em>tal cosa la Hija de la Caridad, ni se <em>consagra <\/em>a ella, pues las Hijas de la Caridad <em>\u00abno han hecho ninguna otra profesi\u00f3n <\/em>para asegurar su vocaci\u00f3n m\u00e1s que&#8230; <em>la ofrenda que han hecho de todo cuanto ellas son y por el servicio que le pres\u00adtan en la persona de los pobres\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Con raz\u00f3n puede pues repetir san Vicente con tanta fre\u00adcuencia que nunca se hab\u00eda visto antes cosa semejante en la historia de la Iglesia. Los religiosos y las religiosas profesan como fin principal de su vida la imitaci\u00f3n de Cristo pobre, casto y obediente. Pero lo que profesa la Hija de la Caridad es la imitaci\u00f3n de Cristo evangelizador de los po\u00adbres. Y en verdad \u00ab\u00bfhab\u00e9is o\u00eddo decir alguna vez que haya habido una compa\u00f1\u00eda de v\u00edrgenes y viudas que hayan teni\u00addo <em>como fin primordial <\/em>el servicio al pr\u00f3jimo?\u00bb.<\/p>\n<p>La novedad plantea al se\u00f1or Vicente, que es licenciado en derecho can\u00f3nico, problemas de clasificaci\u00f3n jur\u00eddica. \u00bfD\u00f3nde metemos a estas j\u00f3venes? \u00bfCu\u00e1l es su lugar en la teor\u00eda de los \u00abestados\u00bb en la Iglesia? San Vicente se plantea pronto, en 1640, esta cuesti\u00f3n, y de alguna manera se las arregla para resolverla sin salirse del esquema tradicional (Luego, con el correr del tiempo y con la experiencia de la santidad real de muchas hermanas, abandonar\u00e1 esta manera de ver las cosas y se dejar\u00e1 de teor\u00edas tradicionales de estados para volver a una perspectiva basada en el bautismo, el ser cristiano fundamental de las hermanas, y la grandeza de su vocaci\u00f3n como imitadoras de Cristo evangelizador. Lo vere\u00admos m\u00e1s adelante). Est\u00e1 primero el estado seglar de los que \u00abest\u00e1n en su ocupaci\u00f3n y solamente se preocupan del cui\u00addado de su familia y de la observancia de los mandamien\u00adtos\u00bb. Es claro que las Hijas de la Caridad no pueden per\u00adtenecer a un tal estado. Est\u00e1n luego \u00abaquellas personas a las que Dios llama al estado de perfecci\u00f3n, como los reli\u00adgiosos de todas las \u00f3rdenes\u00bb. Por haberlas Dios puesto en comunidad, las Hijas de la Caridad est\u00e1n tambi\u00e9n en estado de perfecci\u00f3n, pero no por la pr\u00e1ctica de unos votos que \u00abpor ahora no tienen\u00bb, sino solamente \u00absi son verdaderas Hijas de la Caridad\u00bb. Lo mismo Vicente de Pa\u00fal que Luisa de Marillac repiten muy a menudo que el vestido no hace a la Hija de la Caridad, sino s\u00f3lo una vida de hermana vivida con autenticidad. La Hija de la Caridad estar\u00e1 en es\u00adtado de perfecci\u00f3n, consecuentemente, no por pertenecer a esta comunidad, sino por vivir en serio la vocaci\u00f3n que Dios le ha se\u00f1alado. La pertenencia a su comunidad no la coloca en ning\u00fan estado de perfecci\u00f3n. No es, por tanto, religiosa, y su estado es diferente del de las religiosas.<\/p>\n<p>La insistencia en este punto por parte de los fundado\u00adres hace pensar que con el correr de los a\u00f1os hubo herma\u00adnas que miraban con cierta envidia el estado de las religio\u00adsas, m\u00e1s apreciadas sin duda por la opini\u00f3n de la gente y de la Iglesia. Despu\u00e9s de todo ellas no eran m\u00e1s que unas po\u00adbres campesinas que gastaban su tiempo ejerciendo los ofi\u00adcios m\u00e1s viles con los enfermos, cuidando ni\u00f1os no queridos por nadie, asistiendo a gentes odiosas condenadas a galeras. En una carta emocionante escrita a san Vicente dos a\u00f1os antes de morir, habla Luisa de los desprecios que reciben las hermanas: \u00abNuestras hermanas no son ni muy estimadas ni muy queridas\u00bb. Habla de la tentaci\u00f3n que sienten algunas de dejar su modo de vida \u00absimple y humilde\u00bb y de adoptar \u00abuna forma de vida que exigir\u00eda m\u00e1s gasto, y con pr\u00e1cticas que llevar\u00edan&#8230; a la clausura\u00bb. Porque \u00abeste nombre de hermana no da ninguna autoridad, sino que atrae el despre\u00adcio\u00bb. Esa inclinaci\u00f3n hacia una forma de vida m\u00e1s noble y m\u00e1s \u00abreligiosa\u00bb le parece un peligro \u00abpara la continuaci\u00f3n de la obra de Dios, que usted ha sostenido con tanta firmeza contra toda oposici\u00f3n\u00bb. La tentaci\u00f3n de miradas nost\u00e1l\u00adgicas hacia otros estados m\u00e1s dignos en la Iglesia deb\u00eda de ser permanente entre ellas. Siete a\u00f1os antes de la carta citada, san Vicente se ve\u00eda en la necesidad de tener que decir a las hermanas que \u00abno ten\u00e9is por qu\u00e9 sentir envidia de las carmelitas, porque ser\u00e9is tan felices como ellas, podr\u00e9is dar gloria a Dios en el estado a que os ha llamado, lo mismo que se la dan ellas en el suyo\u00bb. El estado de las Hijas de la Caridad no es pues estado de religi\u00f3n, <em>pero da la mis\u00adma gloria a Dios <\/em>que el estado de religi\u00f3n. El lugar de las Hijas de la Caridad dentro de la teor\u00eda can\u00f3nica de los es\u00adtados en la Iglesia es un estado nuevo, no existente previa\u00admente, que se caracteriza por la consagraci\u00f3n al servicio de los necesitados. Eso es nuevo, y \u00e9se es su lugar propio, por\u00adque \u00abNuestro Se\u00f1or <em>no ha escogido otra compa\u00f1\u00eda <\/em>para ser\u00advirle en la persona de los pobres enfermos de la manera en que vosotras est\u00e1is obligadas a servirles\u00bb.<\/p>\n<p>No hay el menor rastro de ambig\u00fcedad en la ense\u00f1anza vicenciana a lo largo de los a\u00f1os sobre el car\u00e1cter no reli\u00adgioso de la congregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad. Tam\u00adpoco en la ense\u00f1anza de santa Luisa. Es m\u00e1s: en algunos aspectos la intuici\u00f3n de Luisa de los posibles peligros futuros va m\u00e1s lejos que la de Vicente, y su determinaci\u00f3n por es\u00adtablecer fronteras n\u00edtidas entre la vida de sus hijas y la de las religiosas es a\u00fan m\u00e1s tenaz. Llevada por esta determina\u00adci\u00f3n, ni siquiera est\u00e1 dispuesta a permitir a dos hermanas el ir a presenciar la profesi\u00f3n de una religiosa, cuando el se\u00f1or Vicente no hab\u00eda visto en ello inconveniente mayor. Esto es anecd\u00f3tico, ciertamente, pero no lo es la conocida constancia de Luisa de Marillac en mantener la idea de que el superior eclesi\u00e1stico de las hermanas deber\u00edan ser Vicente de Pa\u00fal y sus sucesores, y no por ejemplo el ordinario de lugar. Esto lo mantuvo Luisa con una admirable tenacidad y lucidez, tanto m\u00e1s admirables cuanto que el mismo Vicente se mostr\u00f3 indeciso en esta cuesti\u00f3n durante largo tiempo. \u00c9l sab\u00eda derecho can\u00f3nico, pero con su insistencia cre\u00f3 una nueva figura can\u00f3nica. Ahora bien, lo que lleva a Luisa de Marillac a insistir en su idea es el peligro de que si las her\u00admanas caen en manos de otra autoridad se conviertan insen\u00adsiblemente en religiosas y abandonen el servicio de los po\u00adbres y, en consecuencia, dejen de cumplir lo que Dios quiere de ellas. Hab\u00eda habido precedentes algo parecidos, tal el de las visitandinas, que Luisa conoc\u00eda muy bien. Escribe a san Vicente en 1646: \u00abEn nombre de Dios, no permita usted que suceda nada que pueda dar ni el menor motivo de sus\u00adtraer la compa\u00f1\u00eda a la direcci\u00f3n que Dios le ha dado. Por\u00adque puede usted estar seguro de que en cuanto suceda eso, la compa\u00f1\u00eda no ser\u00e1 m\u00e1s lo que es, los pobres enfermos no ser\u00e1n socorridos, y as\u00ed no se cumplir\u00e1 la voluntad de Dios entre nosotras\u00bb.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n que tiene Luisa de la voluntad de Dios es tan clara que ella prefiere la destrucci\u00f3n total de la compa\u00f1\u00eda que su transformaci\u00f3n en comunidad religiosa. Escribe a Vicente de Pa\u00fal en abril de 1650: \u00abVi ayer al procurador general&#8230; quien me pregunt\u00f3 si pretend\u00edamos ser regulares o seculares. Le hice entender que no quer\u00edamos m\u00e1s que lo segundo. \u00c9l me dijo que no hab\u00eda precedente para eso. Le alegu\u00e9 el caso de las j\u00f3venes de madame Villeneuve, y le hice ver que iban por todas partes. Me dijo que no es que desaprobara nuestro plan, pues me habl\u00f3 muy bien de la compa\u00f1\u00eda, sino que una cosa de tanta importancia deberla ser bien pensada. Le hice ver mi alegr\u00eda porque pensara as\u00ed, y le rogu\u00e9 que si la cosa no merec\u00eda o no deb\u00eda ser mante\u00adnida, <em>que la destruyera totalmente, <\/em>pero si era buena que la estableciese s\u00f3lidamente, pues ya llev\u00e1bamos probando doce o quince a\u00f1os (\u2014sic\u2014, diecisiete a\u00f1os, para hablar con precisi\u00f3n) durante los cuales, por la gracia de Dios, no hab\u00eda surgido ning\u00fan inconveniente\u00bb.<\/p>\n<p>No hay ambig\u00fcedad en el pensar de santa Luisa, cierta\u00admente. Tampoco la hay en la ense\u00f1anza constante del se\u00f1or Vicente. Es muy cierto que Vicente compara muy a menudo la vida de las Hijas de la Caridad con la de las religiosas pero casi siempre lo hace para se\u00f1alar l\u00edmites y diferencias. Tambi\u00e9n las compara con la vida de las \u00absimples\u00bb cristia\u00adnas. A veces con el mismo fin de se\u00f1alar l\u00edmites, pero m\u00e1s a menudo con el fin de establecer la continuidad entre una y otra. La comparaci\u00f3n en ambas direcciones es inevitable. Algo tienen que tener en com\u00fan las Hijas de la Caridad con las religiosas, algo tienen que tener en com\u00fan con las \u00absimples\u00bb cristianas. Hay que destacar lo que tienen en co\u00adm\u00fan, pero precisamente para llegar a una idea clara de lo que las Hijas de la Caridad tienen como propio. Esto hay que hacerlo, pues la Hija de la Caridad es una manera nueva de vivir el problema com\u00fan a todo cristiano de seguir a Je\u00adsucristo. \u00bfEn qu\u00e9 consiste esta novedad? Pero antes hay que preguntar: \u00bfqu\u00e9 es lo que la Hija de la Caridad tiene en com\u00fan con otras maneras de vivir la fe cristiana? Pasamos a ver este punto en detalle.<\/p>\n<p>Toda comparaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n de la Hija de la Cari\u00addad con la religiosa gira en san Vicente alrededor de la idea de que, a pesar de las diferencias can\u00f3nicas y de modo de vida, la Hija de la Caridad tiene tambi\u00e9n, igual que las re\u00adligiosas, una llamada a la santidad: \u00ab\u00bfPens\u00e1is que s\u00f3lo los religiosos y las religiosas tienen que aspirar a la perfec\u00adci\u00f3n&#8230;? Todos los cristianos est\u00e1n obligados a ello, y voso\u00adtras m\u00e1s a\u00fan que las religiosas\u00bb. De manera que aunque \u00abvosotras no sois religiosas de nombre, ten\u00e9is que serlo en la realidad, y ten\u00e9is m\u00e1s obligaci\u00f3n de perfeccionaron que ellas\u00bb. Esto es verdad, y eso tienen en com\u00fan con las reli\u00adgiosas. Pero eso no las hace religiosas en manera alguna, y \u00absi se presentase entre vosotras alg\u00fan esp\u00edritu enredador e id\u00f3latra que dijese: \u00abTendr\u00edais que ser religiosas; eso ser\u00eda mucho mejor\u00bb, entonces, hijas m\u00edas, la compa\u00f1\u00eda estar\u00eda pa\u00adra la extremaunci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Por todo ello, la Hija de la Caridad no debe excluir de su visi\u00f3n ni siquiera un elemento que parece ser caracter\u00eds\u00adtico de la vida en el claustro: la oraci\u00f3n contemplativa en sentido estricto. San Vicente est\u00e1 seguro, sabe muy bien que hay entre ellas aut\u00e9nticas contemplativas, y que son \u00abcapa\u00adces de esperar la participaci\u00f3n en los misterios m\u00e1s secretos\u00bb de Dios. \u00ab\u00bfAcaso sab\u00e9is, hijas m\u00edas, si Dios quiere hacer de cada una de vosotras una nueva santa Teresa?\u00bb. Pero su oraci\u00f3n, su contemplaci\u00f3n, si se da, deben estar dirigidas a mejorar su entrega a los pobres, de manera que hasta los ejercicios espirituales, el tiempo m\u00e1s contemplativo del a\u00f1o, deben orientarse a ese fin.<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad, igual que las religiosas, no de\u00adben vivir el esp\u00edritu del mundo<sup>,<\/sup> aunque, a diferencia de ellas, deben trabajar en \u00e9l. Pero por otro lado tambi\u00e9n todos los cristianos, por ser cristianos, deben mirar con horror las m\u00e1ximas del mundo, aunque las Hijas de la Caridad a\u00fan m\u00e1s. Su claustro para aislarse del mundo no est\u00e1 hecho de piedra, como dice santa Luisa gr\u00e1ficamente, sino de obe\u00addiencia.<\/p>\n<p>Se las compara incluso en peque\u00f1os detalles de la vida pr\u00e1ctica. La Hija de la Caridad no es libre, como no lo es la religiosa, para elegir su manera de vestir. Vicente llega incluso a decirles que si reina la cordialidad entre ellas \u00abse\u00adr\u00e9is muy buenas religiosas\u00bb. Pero la cordialidad mutua y el verdadero amor son simplemente la se\u00f1al del verdadero cristiano, seg\u00fan la ense\u00f1anza del mismo Jes\u00fas (Jn 13, 35). Y aunque no son religiosas, las Hijas de la Caridad son, igual que las religiosas, esposas de Jesucristo, dignas de admiraci\u00f3n y respeto. Y son adem\u00e1s m\u00e1rtires, como tambi\u00e9n se ha dicho siempre en la literatura espiritual de aquellos que hacen profesi\u00f3n de seguimiento de Cristo en una vida mortificada y de renuncia. Pero las Hijas de la Caridad son m\u00e1rtires \u00abporque sirven al pr\u00f3jimo por su amor\u00bb.<\/p>\n<p>Como las gentes que profesan la religi\u00f3n, tambi\u00e9n las Hijas de la Caridad deben practicar los consejos evang\u00e9licos, los tres fundamentales y todos los dem\u00e1s, pues eso va exigido por la imitaci\u00f3n de Cristo. Pero no es la imitaci\u00f3n de Jesu\u00adcristo el motivo para ser, por ejemplo, pobres, sino lo que mOvi\u00f3 a Cristo mismo a elegir voluntariamente la pobreza. Y as\u00ed tambi\u00e9n \u00abnosotras nos hacemos voluntariamente po\u00adbres <em>para servir a los pobres\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Si hay algo que caracteriza al estado religioso es, aparte de los votos, la adopci\u00f3n de una regla de vida. La Hija de la Caridad tambi\u00e9n la tiene y la necesita. Pero esto no la hace religiosa, como tampoco a los misioneros, quienes, aunque \u00abno somos religiosos ni lo seremos jam\u00e1s, porque no lo merecemos, tenemos una\u00bb. En la vida de la Hija de la Caridad la observancia de la regla, que hay que seguir fiel\u00admente, est\u00e1 subordinada a \u00abvuestra obligaci\u00f3n principal&#8230;, el servicio a los enfermos\u00bb, por lo cual no deben temer el dejar a un lado el cumplimiento de la regla cuando haya ne\u00adcesidad. Esta ense\u00f1anza, tan repetida por san Vicente y que indudablemente entra\u00f1a sus riesgos contra el buen or\u00adden necesario para la vida en com\u00fan, da sin duda en el co\u00adraz\u00f3n mismo de la ense\u00f1anza de Jesucristo y muestra el pro\u00adfundo esp\u00edritu evang\u00e9lico del fundador. La caridad, dice a menudo en su ense\u00f1anza a los misioneros y a las hermanas, est\u00e1 por encima de toda regla. Por eso las hermanas y los misioneros est\u00e1n en lo que san Vicente define genialmente como \u00abun estado de caridad\u00bb. La profesi\u00f3n de la caridad, y no la profesi\u00f3n de los tres consejos evang\u00e9licos ni la pro\u00adfesi\u00f3n de una regla, es lo que define exactamente el \u00abestado\u00bb de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Hay un problema pr\u00e1ctico en el que san Vicente parece querer aplicar a las hermanas el derecho vigente para las religiosas. San Vicente se muestra repetidamente enemigo de que las hermanas se confiesen con quienes no han sido se\u00f1alados para ellas. Pero una lectura cuidadosa de los tex\u00adtos muestra con claridad que lo que san Vicente quiere evi\u00adtar a toda costa es que a trav\u00e9s de la intimidad de las con\u00adciencias entren en la compa\u00f1\u00eda influencias extra\u00f1as a ella que podr\u00edan poner en peligro su peculiaridad. Por eso les insiste en que se confiesen con los confesores se\u00f1alados, que eran casi siempre, por cierto, sacerdotes seculares. Pero que se confiesen simplemente, sin hacer de ellos sus directores espirituales. \u00bfEstar\u00e1 el esp\u00edritu religioso tan cercano al de la Hija de la Caridad que \u00e9sta pueda acudir a \u00e9l para problemas de su vida espiritual? \u00abEse religioso que no os conoce, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda juzgar de lo que es propio de una Hija de la Caridad si no ha sido llamado por Dios para eso? Podr\u00eda deciros cosas muy buenas pero in\u00fatiles. Y los conse\u00adjos que os d\u00e9 ser\u00e1n seg\u00fan su opini\u00f3n, pero no seg\u00fan la de Dios\u00bb. \u00abNo ten\u00e9is que dirigiros jam\u00e1s ni a los unos ni a las otras, ya que ten\u00e9is que tener mucho miedo de tomar parte en otro esp\u00edritu diferente del que Dios ha dado a vues\u00adtra compa\u00f1\u00eda. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edais recibir consejo de una perso\u00adna religiosa cuya vida es totalmente diferente de la vuestra, y que s\u00f3lo puede aconsejar ordinariamente seg\u00fan sus m\u00e1xi\u00admas y seg\u00fan su esp\u00edritu?\u00bb.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima idea muestra que no es la clausura la dife\u00adrencia principal entre una religiosa del tiempo de san Vicen\u00adte y una Hija de la Caridad, que vive sin clausura. Los reli\u00adgiosos no tienen clausura, pero su esp\u00edritu est\u00e1 demasiado alejado del de la Hija de la Caridad para que puedan ser directores adecuados de las conciencias de las hermanas. No es una cuesti\u00f3n de diferencias en las formas de vida, aunque evidentemente la clausura atentar\u00eda radicalmente contra el fin principal de la vocaci\u00f3n de las Hijas de la Ca\u00adridad. Es una cuesti\u00f3n m\u00e1s fundamental de diferencia de esp\u00edritu. \u00abEstar\u00eda bonito ver a las Hijas de la Caridad tomar el esp\u00edritu de las carmelitas, que tienen un esp\u00edritu tan aus\u00adtero. El vuestro es un esp\u00edritu de caridad\u00bb. \u00abSi alguna por devoci\u00f3n quisiese vivir como una religiosa&#8230; <em>dejar\u00eda mucho que desear en el servicio de los pobres\u00bb<\/em>. Siempre el mis\u00admo motivo: la Hija de la Caridad no tiene otra profesi\u00f3n que la entrega a Dios para el servicio de los pobres, y esto es lo que la hace diferente de todo religioso y de toda re\u00adligiosa.<\/p>\n<p>Aunque a primera vista en algunos textos san Vicente parece pensar que lo mismo las hermanas que los misioneros deben dedicarse a la propia perfecci\u00f3n como consecuencia precisamente de su profesi\u00f3n peculiar \u2014lo cual les pondr\u00eda en una situaci\u00f3n similar a los religiosos de todo tipo, seg\u00fan la doctrina espiritual tradicional\u2014, es clar\u00edsimo en su pensar que la exigencia de b\u00fasqueda de la perfecci\u00f3n brota del ser cristiano fundamental y no de una determinada profesi\u00f3n. As\u00ed, en un texto ya citado: \u00ab\u00bfPens\u00e1is que s\u00f3lo los religiosos y las religiosas deben aspirar a la perfecci\u00f3n&#8230;? Todos los cristianos est\u00e1n obligados a ella\u00bb. \u00abSi sois fieles en la pr\u00e1ctica de esta forma de vivir, ser\u00e9is todas buenas cris\u00adtianas\u00bb.<\/p>\n<p>El modelo propio de las Hijas de la Caridad no es nin\u00adguna orden existente, sino las campesinas que viven ver\u00addaderamente las virtudes cristianas. \u00abVosotras os hab\u00e9is entregado a Dios <em>para vivir como buenas cristianas, <\/em>para ser buenas Hijas de la Caridad, para trabajar en las virtudes propias de vuestro fin, para asistir a los pobres enfer\u00admos&#8230;\u00bb. Las reglas y el modo de vida que \u00e9stas definen son una destilaci\u00f3n del evangelio de Jesucristo, y por eso mismo su pr\u00e1ctica las llevar\u00e1 a la santidad\u00bb. Incluso las vir\u00adtudes \u00abt\u00edpicas\u00bb de las Hijas de la Caridad deben ser practi\u00adcadas por todos los cristianos, aunque naturalmente \u00ablas Hijas de la Caridad tienen esta obligaci\u00f3n de una manera especial\u00bb. La idea es clara en el pensar de san Vicente.<\/p>\n<p>Pero no se queda en la teor\u00eda, sino que llega a los detalles m\u00e1s pr\u00e1cticos. A la hora de hacer una buena elecci\u00f3n de oficialas, san Vicente hace notar que \u00abimporta que las que elij\u00e1is sean <em>buenas cristianas, <\/em>que tengan temor de Dios&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Es posible que el pensar de santa Luisa sea en este as\u00adpecto m\u00e1s agudo que el de san Vicente, por lo menos seg\u00fan los textos que han llegado hasta nosotros. No debe sorpren\u00adder la cosa por otro lado, pues Luisa de Marillac nunca de\u00adj\u00f3 de ser seglar en cuesti\u00f3n de estados can\u00f3nicos, aunque so\u00f1ara de joven en una vocaci\u00f3n estrictamente religiosa. Tambi\u00e9n ella dice a las hermanas que sus virtudes propias son \u00ababsolutamente necesarias a todo cristiano, pero espe\u00adcialmente a las Hijas de la Caridad\u00bb. Tienen que soportar todo, como Jesucristo, \u00abporque somos cristianas y adem\u00e1s Hijas de la Caridad\u00bb. Si no se tienen las virtudes cristianas b\u00e1sicas \u00abno basta ser Hija de la Caridad de nombre, no basta estar al servicio de los pobres\u00bb, porque \u00ablas accio\u00adnes exteriores, aunque sean por el servicio de los pobres, no pueden agradar a Dios si no est\u00e1n unidas a las de Nuestro Se\u00f1or, que trabajaba siempre pensando en Dios, su Pa\u00addre\u00bb. Todo esto se dice para que la Hija de la Caridad no crea que lo propio de su vocaci\u00f3n es el trabajo asistencial sin alma, aunque sea por los pobres. Las Hijas de la Caridad deben ser \u00abesp\u00edritus bien hechos, que desean <em>la perfecci\u00f3n de los verdaderos cristianos, <\/em>que quieren morir a ellas mis\u00admas por la mortificaci\u00f3n y la verdadera renuncia <em>hecha ya <\/em><em>en el santo bautismo <\/em>para que el esp\u00edritu de Jesucristo se establezca en ellas\u00bb.<\/p>\n<p>La dignidad de su vocaci\u00f3n no brota de que de alguna manera las eleve por encima de los simples fieles coloc\u00e1n\u00addolas en un estado especial, sino precisamente del hecho de que \u00abaunque todos los cristianos est\u00e9n obligados a servir a Dios y a hacer bien al pr\u00f3jimo, ellos tienen otras ocupacio\u00adnes que los distraen; pero la bondad de Dios ha sido tan grande con vosotras que os ha llamado a una profesi\u00f3n <em>en la que no ten\u00e9is otra cosa que hacer\u00bb<\/em>. Esta vocaci\u00f3n \u00abes para vosotras un medio para poner en pr\u00e1ctica los dos prin\u00adcipales mandamientos de la ley de Dios\u00bb, o sea, para ser cristianas de verdad. En el momento de admisi\u00f3n en la comunidad \u00abla se\u00f1orita preguntaba ordinariamente a las hermanas a las que daba el vestido si persist\u00edan en la volun\u00adtad de servir a Dios y a los pobres toda su vida&#8230; Al darles la cofia les advert\u00eda a veces que representaba el pa\u00f1o blanco que el sacerdote da al ni\u00f1o reci\u00e9n bautizado, y que ellas podr\u00edan recobrar la inocencia bautismal por la caridad que ejercieran hacia los pobres enfermos\u00bb. Este texto nos pa\u00adrece definitivo para llegar al fondo del verdadero pensa\u00admiento de santa Luisa. Precisamente en una ceremonia de vestimiento, que sin duda evoca fuertemente una pr\u00e1ctica de la vida religiosa femenina, la sensibilidad de Luisa de Marillac le hace a ella evocar el bautismo como momento inicial y definitivo al que las Hijas de la Caridad deben volver a trav\u00e9s del servicio a los pobres. No es la profesi\u00f3n de la Hija de la Caridad un \u00absegundo bautismo\u00bb, seg\u00fan se ha dicho de la profesi\u00f3n religiosa desde los tiempos por lo menos de santo Tom\u00e1s de Aquino hasta el Concilio Vatica\u00adno II. La pr\u00e1ctica de su profesi\u00f3n peculiar, la entrega a Dios en el servicio a los pobres, debe llevar a las Hijas de la Caridad a la recuperaci\u00f3n de sus ra\u00edces cristianas, la con\u00adsagraci\u00f3n bautismal.<\/p>\n<p>San Vicente y santa Luisa, sobre todo \u00e9sta, quieren dejar bien clara la continuidad de la vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad con la vocaci\u00f3n com\u00fan cristiana. Tambi\u00e9n destacan, sobre todo san Vicente, los puntos comunes con la vocaci\u00f3n religiosa, seg\u00fan vimos. Pero mucho m\u00e1s fre\u00adcuentemente ponen de relieve las diferencias. Este aspecto es tan claro y tan repetido que casi nos atrever\u00edamos a hablar en los fundadores de una especie de miedo a que las Hijas de la Caridad acabaran contagi\u00e1ndose del esp\u00edritu de reli\u00adgi\u00f3n. No porque este esp\u00edritu no sea muy digno, pues las Hijas de la Caridad, como dice repetidamente san Vicente, no pueden ni compararse con las religiosas, sino porque ese esp\u00edritu no es para ellas por voluntad de Dios. Los dos fun\u00addadores est\u00e1n siempre muy alertas contra todo lo que pueda dar pie a ese \u00abcontagio\u00bb, pero es posible que en este aspec\u00adto Luisa fuera tambi\u00e9n m\u00e1s aguda y detallista. No s\u00f3lo se muestra opuesta a que las hermanas asistan a ceremonias de profesi\u00f3n religiosa, como vimos. Se opone a que se le llame \u00abreverenda madre\u00bb, sin duda por las resonancias religiosas del t\u00edtulo. No quiere velos para las hermanas por la mis\u00adma raz\u00f3n. Se muestra poco amiga de admitir en la com\u00adpa\u00f1\u00eda a una religiosa, no sea que \u00abpronto lo seamos todas\u00bb. Y a unas j\u00f3venes que han mostrado inter\u00e9s por unirse a la compa\u00f1\u00eda les presenta un programa-resumen de la vida de las Hijas de la Caridad que parece redactado deliberadamente con el fin de desanimarlas: \u00abNo es esto una religi\u00f3n, ni un hospital del que no nos movemos, sino que vamos continuamente a los pobres enfermos en diversos lugares, haga el tiempo que haga&#8230; (las Hijas de la Caridad) se visten y se alimentan pobremente. No se ponen nada so\u00adbre la cabeza como no sea una cofia (cornette) en caso de necesidad. No hace falta tener otra intenci\u00f3n cuando se viene a la compa\u00f1\u00eda que la de venir puramente para el servicio de Dios y del pr\u00f3jimo\u00bb <sup>81<\/sup>. Todo esto lo dice Luisa en 1658, dos a\u00f1os antes de morir y veinticinco despu\u00e9s del comienzo de la compa\u00f1\u00eda. No ha habido en su mente con el correr de los a\u00f1os un deslizamiento hacia una visi\u00f3n religiosa de las Hijas de la Caridad, sino una confirmaci\u00f3n de car\u00e1cter se\u00adcular del grupo inicial. Y esto a pesar de que a lo largo de los a\u00f1os se han ido introduciendo en la compa\u00f1\u00eda datos y hechos, como los votos personales y la regla de vida com\u00fan, o la uniformidad en el vestir, que de alguna manera pare\u00adcen conducir inevitablemente a una visi\u00f3n m\u00e1s religiosa del estado de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s santa Luisa no hace en este aspecto, como en todos los dem\u00e1s, m\u00e1s que ser fiel a la intuici\u00f3n original de aquel a quien llama \u00abnuestro muy honorable padre\u00bb. Este, por su parte, en la mismas reglas recuerda a las her\u00admanas: \u00abConsiderar\u00e1n que no pertenecen a una religi\u00f3n, ya que este estado no va bien con las ocupaciones de su vocaci\u00f3n\u00bb. Y en una conferencia: \u00abNo pens\u00e9is en la grandeza de las religiosas. Estimadlas mucho y no busqu\u00e9is ex\u00adcesivamente su trato. No porque este trato no sea bueno y excelente, sino porque la comunicaci\u00f3n de su esp\u00edritu par\u00adticular no es propio para vosotras. Y esto es verdad tanto de los religiosos como de las religiosas\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Vicente de Pa\u00fal es muy capaz de llegar en este tema a detalles pr\u00e1cticos. Quiere que las hermanas sean modestas en su mirar y en su comportamiento. Insiste en ello con frecuencia. Pero no quiere que su modestia sea una modestia \u00abmonjil\u00bb, \u00abporque como est\u00e1is al servicio de personas seglares es menester que no les asuste el exceso de vuestra modestia. Esto podr\u00eda impedir hacer el bien que puede hacerse con una jovialidad moderada\u00bb. No quiere que ninguna aspirante a la compa\u00f1\u00eda traiga dote, para evi\u00adtar con ello las diferencias de trato que se dan por las dife\u00adrentes dotes entre las religiosas. Su pensar en este aspecto de miedo al \u00abcontagio\u00bb podr\u00eda resumirse en una frase de fuerte tinte ir\u00f3nico pronunciada s\u00f3lo tres a\u00f1os antes de morir: \u00abEstar\u00eda bonito ver a una Hija de la Caridad empe\u00ad\u00f1arse en parecerse a una religiosa\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que lleva realmente a los fundadores a es\u00adtablecer l\u00edmites precisos entre el ser religioso y el ser de las Hijas de la Caridad? Ambos tienen un alto aprecio de la vida religiosa. El se\u00f1or Vicente es adem\u00e1s director de varias \u00f3rdenes de estricto car\u00e1cter religioso. Conoce el mundo re\u00adligioso, el femenino y el masculino, y aunque conoce tam\u00adbi\u00e9n los fallos de las almas consagradas, no por eso deja de apreciar un estado de vida que con toda sinceridad considera que es, como estado can\u00f3nico, muy superior al de las Hijas de la Caridad. Hay dos razones que mueven a san Vicente y a santa Luisa a mantener vigorosamente y a pe\u00adsar de todo las diferencias. La primera, fundamental, es la fidelidad a la voluntad de Dios. Dios no ha llamado a las Hijas de la Caridad a un estado religioso. La segunda es la excelencia del fin que Dios mismo les ha dado. La adop\u00adci\u00f3n de una forma de vida religiosa impedir\u00eda llevar a cabo la obra de redenci\u00f3n del pobre que Dios ha puesto en las manos d\u00e9biles de las Hijas de la Caridad. Lo impedir\u00eda no s\u00f3lo la \u00abforma\u00bb de vida (por ejemplo, la clausura), sino tambi\u00e9n el esp\u00edritu. El esp\u00edritu religioso <em>no es <\/em>un esp\u00edritu de consagraci\u00f3n al servicio de los pobres. Nunca se ha defi\u00adnido as\u00ed en la historia de la Iglesia. El de las Hijas de la Caridad se define precisamente por eso. Si adopta el esp\u00edritu religioso como ideal de vida la Hija de la Caridad pondr\u00eda en segundo lugar lo que debe ser lo primero en su propio esp\u00edritu: la consagraci\u00f3n a Dios <em>expresada en el servicio a los pobres. <\/em>Lo que siempre ha caracterizado al esp\u00edritu re\u00adligioso \u2014hay que decirlo una vez m\u00e1s\u2014 es la consagraci\u00f3n a Dios <em>por medio de la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos. <\/em>Son, cualquiera lo ve, dos cosas diferentes.<\/p>\n<p>En cuanto a la consagraci\u00f3n propia de las Hijas de la Caridad, dejemos hablar al fundador:<\/p>\n<p>\u00abSi os pregunta si sois religiosas, le dir\u00e9is que no, por la gracia de Dios&#8230; Decidle que sois unas pobres Hijas de la Caridad que os hab\u00e9is entregado a Dios para el servicio de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl esp\u00edritu de la compa\u00f1\u00eda consiste en entregarse a Dios para amar a Nuestro Se\u00f1or y servirle en la per\u00adsona de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl esp\u00edritu de vuestra compa\u00f1\u00eda consiste en el amor a Nuestro Se\u00f1or y en el amor a los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPara eso ha hecho Dios vuestra compa\u00f1\u00eda, para ser\u00advir a los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abVosotras, llamadas a servir a los hijos de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl os ha llamado a una compa\u00f1\u00eda para el servicio de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLa Hija de la Caridad se entrega y se consagra al servicio de los miembros de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abYo soy de los pobres: me he entregado a Dios para eso\u00bb.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPara qu\u00e9 es la compa\u00f1\u00eda? Para honrar a Nuestro Se\u00f1or y para servirle en los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abHe venido a servirte&#8230; para entregarme por comple\u00adto al servicio de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos a\u00f1adir cien citas m\u00e1s. Todo esto se podr\u00eda resumir en esta frase escueta del se\u00f1or Vicente que define perfectamente la cuesti\u00f3n: \u00abVosotras hac\u00e9is profesi\u00f3n de servicio al pr\u00f3jimo\u00bb. El servicio al pr\u00f3jimo: esa es la ver\u00addadera profesi\u00f3n de las Hijas de la Caridad. Con raz\u00f3n pue\u00adde decir el se\u00f1or Vicente que no se ha visto en la historia anterior de la Iglesia nada semejante. El estado religioso est\u00e1 muy por encima del de las Hijas de la Caridad, pero ninguna religi\u00f3n tiene un fin tan noble como el de ellas.<\/p>\n<p>Es el fin, no la condici\u00f3n can\u00f3nico-jur\u00eddica, lo que demuestra la grandeza de su vocaci\u00f3n. Elevado por su propia visi\u00f3n y experiencia personal en la asistencia a los pobres, Vicente llega a decir de la compa\u00f1\u00eda que tiene un fin m\u00e1s noble que ninguna <sup>71<\/sup> porque no pretende otra cosa que hacer lo mis\u00admo que hizo el Hijo de Dios en la tierra <sup>72<\/sup>. \u00ab\u00bfQu\u00e9 hizo Je\u00adsucristo en este mundo sino servir a los pobres?\u00bb. \u00abEl que viese la vida de Jesucristo ver\u00eda algo semejante en la vida de una Hija de la Caridad \u00bfQu\u00e9 es lo que vino a hacer? Vino a ense\u00f1ar, a iluminar. Eso es lo que vosotras hac\u00e9is\u201d. \u00abJesucristo vino a reparar lo que Ad\u00e1n hab\u00eda destruido, y vosotras&#8230; v\u00e1is con ese mismo designio\u00bb. Es indudable que desde el primer momento Vicente ha visto la figura de la Hija de la Caridad como una prolongaci\u00f3n de la de Jesucristo, y su trabajo por los pobres como una continua\u00adci\u00f3n de la misi\u00f3n redentora y evangelizadora de Jesucristo: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 felicidad que Dios os haya escogido <em>para continuar la obra de su Hijo en la tierra!\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Esta idea aparece con absoluta claridad desde la prime\u00adra conferencia. La idea se enriquece con el paso del tiem\u00adpo en formulaciones y en aspectos nuevos, pero permanece invariable a lo largo de los a\u00f1os. Santa Luisa adopta pronto esta misma visi\u00f3n de la vocaci\u00f3n de sus hijas. Desde el mismo comienzo san Vicente quiere hacer ver a las herma\u00adnas que esto es precisamente lo que distingue su vocaci\u00f3n de otras vocaciones religiosas: cartujos, capuchinos, je\u00adsuitas.<\/p>\n<p>Por otro lado, la obra de las Hijas de la Caridad no <em>se <\/em>puede definir como mera asistencia social o actividad ben\u00e9\u00adfica hacia los necesitados. Su acci\u00f3n, igual que la acci\u00f3n redentora de Cristo, debe llegar al hombre entero, a su cuerpo y a su alma. Es una acci\u00f3n evangelizadora y re\u00addentora en sentido estricto que quiere llevar a los pobres a Dios a trav\u00e9s de la redenci\u00f3n corporal, cultural y espiri\u00adtual de su pobreza. A san Vicente le tiene sin cuidado el hecho de que en la historia de la Iglesia se haya reservado el t\u00edtulo de ap\u00f3stoles y evangelizadores a los hombres. La diferencia de sexo no le importa lo m\u00e1s m\u00ednimo. El ve con claridad que lo que hacen las Hijas de la Caridad es una prolongaci\u00f3n de lo que comenz\u00f3 Jesucristo y continuaron los ap\u00f3stoles. Por eso se puede decir a las hermanas: \u00abVo\u00adsotras sois los ap\u00f3stoles de la caridad\u00bb. \u00abVosotras vais, como los ap\u00f3stoles, de un sitio para otro&#8230; Hab\u00e9is aceptado hacer lo que Nuestro Se\u00f1or hac\u00eda en la tierra\u00bb. \u00abVais a hacer lo que hac\u00edan Nuestro Se\u00f1or y los ap\u00f3stoles\u00bb. Por todo ello el se\u00f1or Vicente puede afirmar que la vocaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad es id\u00e9ntica a la de sus propios hermanos de congregaci\u00f3n: \u00abEstas j\u00f3venes se dedican, <em>igual que nosotros, <\/em>a la salvaci\u00f3n y al alivio del pr\u00f3jimo\u00bb, idea que santa Luisa ha asimilado con fidelidad. En un momento de oraci\u00f3n profunda, las dos comunidades vienen a fundirse en <em>la Comunidad <\/em>\u00fanica, para la que Luisa pide fidelidad a Dios en lo que la define (en lo que las define): la atenci\u00f3n evangelizadora a los pobres. A eso, y no a otra cosa, se con\u00adsagran unos y otras: \u00abEl d\u00eda de la octava de Corpus Christi, ador\u00e1ndole en el coro de la iglesia de nuestros venerables padres (en San L\u00e1zaro), le he pedido por la uni\u00f3n amorosa del Verbo con la naturaleza humana, que ellos y nosotras le estemos eternamente unidos y siempre unidos a la jerar\u00adqu\u00eda apost\u00f3lica y romana por una s\u00f3lida uni\u00f3n de todo el cuerpo de la comunidad a los pobres, como Dios lo quiere\u00bb.<\/p>\n<p>Esta entrega y consagraci\u00f3n exclusiva a Dios en los pobres la ha vivido de hecho Luisa de Marillac unos a\u00f1os antes de que existiera la compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Cari\u00addad. Pero s\u00f3lo diez a\u00f1os despu\u00e9s del comienzo de la com\u00adpa\u00f1\u00eda, en 1642, ha <em>confirmado <\/em>Luisa, con otras cuatro com\u00adpa\u00f1eras, esta consagraci\u00f3n con un voto de no hacer otra cosa que dedicarse a los pobres durante toda su vida. El voto no ha cambiado para nada la consagraci\u00f3n existente previa\u00admente, ni ha desplazado el objeto de la consagraci\u00f3n. No ha hecho m\u00e1s que confirmar, con un juramento hecho a Dios, una voluntad de entrega a El en el servicio de los pobres, voluntad de entrega que es anterior e independiente del voto, aunque \u00e9ste la confirma. Al hacer el voto no pretende santa Luisa crear una nueva realidad que haya que someter al reconocimiento y aprobaci\u00f3n de la Iglesia o de la autori\u00addad civil. Los votos que ella ha hecho y los que har\u00e1n des\u00adpu\u00e9s otras hermanas \u00abno son diferentes de los que un de\u00advoto a una devota pueden hacer en el mundo, y ni siquiera son tales, porque de ordinario los del mundo los hacen sien\u00addo escuchados por su confesor\u00bb. Tambi\u00e9n en esto es Luisa un esp\u00edritu hermano del de san Vicente. Dice \u00e9ste: \u00abEl obis\u00adpo de Nantes dice que sois religiosas porque hac\u00e9is votos&#8230; Respondedle que no sois religiosas&#8230; Los votos que hacemos no nos convierten en religiosas porque son votos simples que puede hacer cualquiera, incluso viviendo en el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en una ocasi\u00f3n, que sepa el que esto escribe, san Vicente emple\u00f3, refiri\u00e9ndose a los votos que hac\u00edan las Hijas de la Caridad, un tipo de expresi\u00f3n caracter\u00edstico de la lite\u00adratura de la vida religiosa consagrada: \u00abDesde que os <em>consa\u00adgrasteis <\/em>a Dios <em>por medio de los votos <\/em>no ten\u00e9is ya nada vuestro&#8230; que no pertenezca a vuestro Esposo\u00bb. En otra ocasi\u00f3n compara el ingreso en la compa\u00f1\u00eda con la promesa de matrimonio, y los votos como la expresi\u00f3n de la entrega total matrimonial. Pero es claro por el conjunto de su ense\u00f1anza que la consagraci\u00f3n que pueda suponer el acto de hacer los votos no toma el lugar de la verdadera consagra\u00adci\u00f3n \u00aba Dios en el servicio de los pobres\u00bb que define el esp\u00edritu aut\u00e9ntico de las Hijas de la Caridad (sin mencionar el hecho de que la f\u00f3tutula de los votos tiene como objeto precisamente esa consagraci\u00f3n). De 1633, fecha de funda\u00adci\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda, a 1642, fecha de los votos de santa Luisa y de otras cuatro compa\u00f1eras, exist\u00edan ya Hijas de la Caridad que, sin votos de ninguna clase, eran mujeres <em>consagradas <\/em>a Dios en el sentido estricto vicenciano, no en el can\u00f3nico usual entonces y ahora. Es m\u00e1s, s\u00f3lo Luisa y otras cuatro hicieron los votos entre un grupo de 40 \u00f3 50 hermanas. Ni Luisa, ni Vicente, ni nadie dentro o fuera de la compa\u00f1\u00eda pens\u00f3 desde aquel momento en que la co\u00admunidad estuviera compuesta de cinco hermanas plenamen\u00adte consagradas y del resto semiconsagradas. En lo que real\u00admente define como consagrada a la Hija de la Caridad to\u00addas eran sin duda exactamente iguales, tuvieran o no tuvie\u00adran votos.<\/p>\n<p>Es cosa sabida que en la vida de los fundadores no se lleg\u00f3 a una pr\u00e1ctica generalizada de hacer los votos. Incluso entre las que los hac\u00edan reinaba una gran variedad: anuales, temporales, perpetuos. San Vicente rara vez hace distinci\u00f3n, cuando habla a las hermanas, entre las que tienen y las que no tienen votos. Y cuando lo hace es casi siempre o bien para se\u00f1alar que las que no tienen votos est\u00e1n obligadas a las mismas cosas que las que los tienen, o bien para insistir en que las que tienen votos deben por eso mismo vivir m\u00e1s intensamente como Hijas de la Caridad. Pero no son los votos los que las hacen Hijas de la Caridad: \u00abTodas vosotras hab\u00e9is sido escritas en el libro de la caridad <em>cuando os entregasteis a Dios para servir a los pobres\u00bb<\/em>. Y todas ellas, tengan votos o no, deben decir cuando se les pregunte: \u00ab\u00bfHac\u00e9is votos religiosos? \u2014No, se\u00f1or; nos en\u00adtregamos a Dios para vivir en pobreza, castidad y obedien\u00adcia, unas para siempre, otras para un ario\u00bb. Pobreza, castidad y obediencia que todas ellas deben a Dios no por\u00adque hagan votos, pues muchas de ellas no los tienen, sino porque as\u00ed lo exige la consagraci\u00f3n y entrega total al servicio de los pobres. Sin la pr\u00e1ctica real de la pobreza, cas\u00adtidad y obediencia, con votos o sin ellos, no puede la Hija de la Caridad consagrar todo su ser a la redenci\u00f3n corporal y espiritual de los pobres, a imitaci\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p>Jaime Corera CEME<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nosotras no somos m\u00e1s que una familia secular\u00bb (Luisa de Marillac en carta a Monsieur l&#8217;abb\u00e9 de Vaux, 29 de junio de 1656). \u00abEs distinto el esp\u00edritu de una religiosa y el de una Hija &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/las-hijas-la-caridad-no-religiosas\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":399750,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[226],"tags":[],"class_list":["post-401037","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Las Hijas de la Caridad no son religiosas - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/las-hijas-la-caridad-no-religiosas\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Las Hijas de la Caridad no son religiosas - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Nosotras no somos m\u00e1s que una familia secular\u00bb (Luisa de Marillac en carta a Monsieur l&#8217;abb\u00e9 de Vaux, 29 de junio de 1656). \u00abEs distinto el esp\u00edritu de una religiosa y el de una Hija ... 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