{"id":400968,"date":"2017-07-19T08:10:36","date_gmt":"2017-07-19T06:10:36","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400968"},"modified":"2017-07-02T22:12:23","modified_gmt":"2017-07-02T20:12:23","slug":"lugar-san-vicente-paul-la-historia-la-espiritualidad-iii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/lugar-san-vicente-paul-la-historia-la-espiritualidad-iii\/","title":{"rendered":"El lugar de San Vicente de Pa\u00fal en la historia de la espiritualidad (III)"},"content":{"rendered":"<ol>\n<li><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400778\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-fe-experiencia\/vicente-y-eucaristia\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?fit=1200%2C630\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"vicente y eucaristia\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?fit=846%2C444\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400778 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia-300x158.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?resize=300%2C158 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?resize=768%2C403 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?resize=1024%2C538 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?resize=100%2C53 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?resize=846%2C444 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?resize=1004%2C527 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?w=1200 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>UN ESBOZO DE ESPIRITUALIDAD VICENCIANA<\/li>\n<\/ol>\n<p>Los maestros<\/p>\n<p>Hasta aproximadamente los treinta a\u00f1os de su vida, san Vicente de Pa\u00fal es un hombre de una espiritualidad, por as\u00ed decirlo, indiferenciada. Ha recibido en su ni\u00f1ez la catequesis acostumbrada en una familia cat\u00f3lica normal, y despu\u00e9s la formaci\u00f3n teol\u00f3gica usual a finales del siglo XVI. Un poco antes de los treinta a\u00f1os, despu\u00e9s de los primeros a\u00f1os de sacerdocio un tanto oscuros y, de todos modos, ob\u00adsesionados ante todo por la idea de asegurarse un retiro honrado (es decir, una tranquila vida clerical cerca de sus parientes, sobre la base de alg\u00fan jugoso beneficio eclesi\u00e1s\u00adtico) entra en contacto con Pedro de B\u00e9rulle, un hombre de personalidad fuerte en todos los aspectos, tambi\u00e9n en el es\u00adpiritual. Las relaciones posteriores de B\u00e9rulle con Vicente van a ser agridulces, por no decir hostiles. Pero eso vendr\u00e1 mucho m\u00e1s tarde. Cuando lo conoce por primera vez, B\u00e9rulle ve en el joven Vicente uno de los muchos sacerdotes a los que hay que dotar de una s\u00f3lida espiritualidad con vis\u00adtas a la muy necesaria reforma de la iglesia de Francia. No pod\u00eda Vicente de Pa\u00fal haber escogido un maestro m\u00e1s adecuado para iniciar su itinerario espiritual.<\/p>\n<p>La espiritualidad del primer B\u00e9rulle est\u00e1 fuertemente marcada por la influencia de los escritos de inspiraci\u00f3n reno-flamenca sobre todo. Todos los esp\u00edritus franceses del co\u00admienzo del siglo XVII han sido alimentados por las ideas de lo que se ha venido a calificar como \u00abescuela abstracta\u00bb. En particular por el te\u00f3rico m\u00e1s importante de \u00e9sta en aque\u00adllos a\u00f1os, el capuchino ingl\u00e9s convertido del protestantismo Benito de Canfeld. La clave de la espiritualidad de \u00e9ste es la idea de la conformidad total de la voluntad humana con la de Dios. El proceso de identificaci\u00f3n de ambas voluntades se consuma en una aniquilaci\u00f3n (recu\u00e9rdese la anihilatio de los grandes m\u00edsticos alemanes) de la humana y su inmer\u00adsi\u00f3n o fusi\u00f3n con la de Dios. En este proceso de identifica\u00adci\u00f3n espiritual no cuenta para nada la figura de Jesucristo. La uni\u00f3n de voluntades se lleva a cabo sin intermediarios de ninguna clase. Este proceso se conoce entre los entendi\u00addos como d\u00e9passement precisamente porque deja a un lado al Verbo encarnado, para pretender conseguir una uni\u00f3n directa con la divinidad.<\/p>\n<p>El joven B\u00e9rulle accede a la vida espiritual en este am\u00adbiente de escuela abstracta. Pronto, sin embargo, se da en \u00e9l una fuerte evoluci\u00f3n de perspectiva, motivada sobre todo por su lectura de la Biblia, de los Padres y probablemente de los escritos de santa Teresa, lectura que le lleva del teo-centrismo abstracto a una visi\u00f3n cristoc\u00e9ntrica de la vida espiritual. El se da perfecta cuenta de la importancia del cambio de perspectiva, y lo compara expresamente a la re\u00advoluci\u00f3n que han supuesto las teor\u00edas copernicanas en la vi\u00adsi\u00f3n del cosmos. Jesucristo es el centro verdadero y \u00fanico de toda vida espiritual, como el sol lo es del sistema solar. Con raz\u00f3n se le ha venido a llamar el \u00abap\u00f3stol del Verbo encarnado\u00bb. Jesucristo es el \u00fanico e inevitable camino para llegar a Dios, pero tambi\u00e9n el fin, pues Cristo es Dios mismo en carne. El cristiano debe revestirse de Jesucristo, seg\u00fan la ense\u00f1anza de san Pablo, lo cual exige mucho m\u00e1s que una imitaci\u00f3n externa de sus modos de ser y de comportarse. En Cristo mismo el alma tiene que llegar a una adherencia con la divinidad, lo cual exigir\u00e1, seg\u00fan aprendi\u00f3 de la escue\u00adla abstracta, el despojamiento de todo lo que de nada y de pecado hay en el hombre. Hay a\u00fan en el B\u00e9rulle maduro rastros de su aprendizaje en la escuela abstracta, como se acaba de advertir, pero tambi\u00e9n de lo que se suele calificar como pesimismo agustiniano: una cierta desconfianza por la naturaleza humana marcada por el pecado, idea que los jansenistas empujar\u00e1n a\u00fan m\u00e1s lejos, y que Lutero hab\u00eda llevado hasta el extremo. El B\u00e9rulle de los \u00faltimos a\u00f1os se mues\u00adtra, sin embargo, un poco menos desconfiado y algo m\u00e1s optimista.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en san Vicente se advierten rastros de este pe\u00adsimismo que, por otro lado, puede ser perfectamente orto\u00addoxo. En particular en san Vicente se explica, aparte de por la influencia de B\u00e9rulle, por su propio temperamento que, como \u00e9l mismo dice, tend\u00eda a aparecer como un humor negro y melanc\u00f3lico.<\/p>\n<p>Afortunadamente para \u00e9l, antes de los cuarenta a\u00f1os (en 1618 \u00f3 1619) san Vicente encontr\u00f3 en Francisco de Sales la medicina apropiada para sus tendencias pesimistas. El conocimiento de Francisco de Sales fue para Vicente una aut\u00e9ntica revelaci\u00f3n. Varios a\u00f1os despu\u00e9s, en su testimonio para el proceso de beatificaci\u00f3n del obispo de Ginebra, no puede disimular el fuerte impacto que le hab\u00eda producido:<\/p>\n<p>\u00abSu bondad era tan grande que por su abundancia se derramaba suavemente en aquellos que disfrutaban de su trato. Tambi\u00e9n yo particip\u00e9 en esa dicha. Y recuer\u00addo que, hace seis a\u00f1os, estando enfermo, daba vueltas en mi mente y pensaba en lo grande que es la bondad de Dios. Qu\u00e9 bueno eres, Dios, Dios m\u00edo, qu\u00e9 bueno eres, pues hay tanta bondad en monse\u00f1or Francisco de Sales\u00bb.<\/p>\n<p>Pero Vicente aprendi\u00f3 de Francisco de Sales muchas cosas adem\u00e1s de la bondad a que puede llegar todo hombre de Dios. Francisco de Sales dibuja en el mundo espiritual de comienzos del siglo XVII franc\u00e9s un perfil muy original. Le preocupan, como a Agust\u00edn y a Juan Cris\u00f3stomo, ante todo, los problemas pastorales, y la necesidad de proveer a los simples fieles de una espiritualidad s\u00f3lida, que vaya m\u00e1s all\u00e1 del mero cumplimiento de mandamientos y de ritos cat\u00f3licos. \u00abLa devoci\u00f3n debe ser ejercida de diversas formas por un noble o por un obrero, por un siervo o un pr\u00edncipe, por una viuda, una soltera o una casada. La misma pr\u00e1ctica de la devoci\u00f3n hay que acomodarla a las fuerzas, las ocupa\u00adciones y los oficios de cada uno&#8230; Reconozco que la devo\u00adci\u00f3n puramente contemplativa, mon\u00e1stica o religiosa no se acomoda a estos estados y oficios, pero adem\u00e1s existen otros modos apropiados para conducir a la perfecci\u00f3n a aquellos que viven en oficios seculares. Por lo tanto, en cualquier si\u00adtuaci\u00f3n en que nos encontremos, debemos aspirar a la per\u00adfecci\u00f3n\u00bb <sup>26<\/sup>. El cristiano debe serlo del todo (perfecto) aunque sea seglar, y aunque pertenezca a la corte, donde le asedian los peligros de la vida fr\u00edvola y de la ambici\u00f3n. En su c\u00e9le\u00adbre Introducci\u00f3n a la vida devota no aparece la m\u00e1s m\u00ednima menci\u00f3n de la vida contemplativa. S\u00ed muestra una clara des\u00adconfianza por las teor\u00edas de la escuela abstracta, y presenta un modelo de oraci\u00f3n mental discursivo-afectiva que mar\u00adcar\u00e1 profundamente las ideas de san Vicente. Lo mismo su preocupaci\u00f3n por crear una espiritualidad seglar en el mundo que su sistema de oraci\u00f3n recuerdan con fuerza lo mejor del movimiento espiritual que supuso la Devotio Moderna. M\u00e1s tarde, ilustrado por la experiencia de las monjas de la Visitaci\u00f3n, y en particular de santa Juana de Chantal, Fran\u00adcisco de Sales se hace m\u00e1s comprensivo y avisado en los ca\u00adminos contemplativos, y escribe su Tratado del amor de Dios, libro que san Vicente recomendar\u00e1 calurosamente a Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>Como acertadamente advierte Cognet, seg\u00fan vimos al principio, dif\u00edcilmente se puede considerar a san Vicente de Pa\u00fal como beruliano, a pesar de las fuertes influencias de B\u00e9rulle en su espiritualidad. Tampoco se le puede considerar como un mero disc\u00edpulo salesiano. San Vicente de Pa\u00fal se introduce por los caminos de la vida espiritual de la mano de estos dos grandes maestros. Pero luego sigue su propio camino. Este est\u00e1 condicionado por su visi\u00f3n peculiar de Jesucristo como centro de la vida espiritual, lecci\u00f3n que aprendi\u00f3 de B\u00e9rulle. Pero a eso a\u00f1ade un elemento original que no se da ni en la experiencia de B\u00e9rulle ni en la de san Francisco de Sales: su descubrimiento de los pobres. \u00abEsta es mi fe, y esta es mi experiencia\u00bb, dice a menudo san Vicente. Vamos ahora a tratar de descubrir con cierto deta\u00adlle de qu\u00e9 fe y de qu\u00e9 experiencia se trata.<\/p>\n<p>Una espiritualidad tradicional<\/p>\n<p>San Vicente de Pa\u00fal, hay que decirlo de entrada y sin ti\u00adtubeos, es en su teolog\u00eda y en su espiritualidad un hombre totalmente tradicional. No hay que dejarse enga\u00f1ar por sus frecuentes protestas de no ser m\u00e1s que un ignorante estu\u00addiante de gram\u00e1tica. San Vicente conoce bien su biblia, su teolog\u00eda, tiene una familiaridad m\u00e1s que ordinaria con los Padres de la Iglesia, las vidas de los santos, la literatura asc\u00e9\u00adtica y m\u00edstica y la historia de la Iglesia. Muestras de todo ello aparecen con abundancia en sus escritos y en sus con\u00adferencias. Es bachiller en teolog\u00eda por Toulouse y licenciado en derecho can\u00f3nico por la Sorbona. Su ortodoxia y su fide\u00adlidad a la tradici\u00f3n son indiscutibles, y vela con cuidado para que tambi\u00e9n lo sean en sus dos comunidades <sup>27<\/sup>. Se muestra desconfiado de toda novedad teol\u00f3gica, y advierte a sus mi\u00adsioneros que las eviten con cuidado (Reglas Com. XII, 7). En m\u00faltiples ocasiones declara su oposici\u00f3n a las ideas jansenistas por el car\u00e1cter que tienen de ser opinio\u00adnes nuevas no conformes con la tradici\u00f3n <sup>28<\/sup>. Conoce bien y admira a santo Tom\u00e1s de Aquino, al que cita con frecuencia \u00ab, y a quien atribuye la paternidad de una de las frases que mejor resumen su propia espiritualidad: \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb <sup>3<\/sup>\u00b0. Su formaci\u00f3n teol\u00f3gica es estrictamente formaci\u00f3n \u00abde escuela\u00bb. Y as\u00ed, cuando propone teor\u00edas teo\u00adl\u00f3gicas de una manera expl\u00edcita no hace m\u00e1s que repetir lo que han repetido durante siglos antes y despu\u00e9s de \u00e9l los manuales de teolog\u00eda. Hay dos clases de personas en el mun\u00addo: los que est\u00e1n en sus ocupaciones y se ocupan solamente de la observancia de los mandamientos, y los que Dios llama al estado de perfecci\u00f3n, como son los religiosos de todas las \u00f3rdenes <sup>31<\/sup>. Los votos religiosos introducen en el estado de perfecci\u00f3n, estado en el que no se encuentran, por no tener votos, las gentes del mundo. Las reglas de vida com\u00fan son tan santas que si se guardan con fidelidad y exactitud ellas bastan para asegurar la santidad <sup>33<\/sup>. Admira con sinceri\u00addad las formas de vida contemplativa, incluso las m\u00e1s extre\u00admas, como la de los cartujos, de quienes dice que son \u00abgentes de oraci\u00f3n, gentes de peso, s\u00f3lidos en la virtud y firmes en sus constituciones\u00bb; su forma de vida solitaria es \u00abmuy santa\u00bb.<\/p>\n<p>En su bell\u00edsima conferencia sobre la b\u00fasqueda del reino de Dios (21 de febrero de 1659), llevado por el entusiasmo del tema, expresa ideas en un tono tan \u00abespiritual\u00bb que, al o\u00edrle, se podr\u00eda llegar a pensar que este hombre ha sido en relaci\u00f3n a las cosas materiales de este mundo tan des\u00adpreocupado como el mism\u00edsimo san Francisco de As\u00eds:<\/p>\n<p>\u00abBusquemos la gloria de Dios; ocup\u00e9monos de eso y no nos preocupemos de ninguna otra cosa: et haec omnia adiicientur vobis; y se os dar\u00e1n todas las cosas de que ten\u00e9is necesidad&#8230; Preocup\u00e9monos de que Dios reine en nosotros y en los dem\u00e1s por todas las virtudes. Y en cuanto a las cosas temporales, dej\u00e9mosle a El el cuidado de ellas. El lo quiere as\u00ed. S\u00ed, El nos prove\u00ader\u00e1 de alimento, de vestido&#8230; Hay que trabajar prime\u00adro por conseguir las virtudes, trabajar en la vida interior, preferir las cosas espirituales a las temporales, y todo lo dem\u00e1s nos vendr\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPreferir las cosas espirituales a las temporales\u00bb: a nivel de teor\u00eda expl\u00edcita san Vicente de Pa\u00fal es totalmente un hijo de su tiempo, un buen disc\u00edpulo de Canfeld. A nivel de pr\u00e1ctica, sin embargo, su espiritualidad va por otro camino: encontrar las cosas espirituales en las temporales, llegar a aquellas a trav\u00e9s de \u00e9stas. Lo veremos en detalle.<\/p>\n<p>San Vicente es, cuando teoriza, deudor tambi\u00e9n de la visi\u00f3n dualista que tanto ha pesado, y pesa a\u00fan, sobre el pensar teol\u00f3gico y sobre las teor\u00edas de espiritualidad. Espiri\u00adtual-temporal, cuerpo-esp\u00edritu, amor de Dios-desprecio del mundo. Esta misma tendencia se expresa en sus teor\u00edas ex\u00adpl\u00edcitas sobre la perfecci\u00f3n cristiana: vida de meros precep\u00adtos-vida de perfecci\u00f3n. Esta se caracteriza, como ya vimos, por la profesi\u00f3n de los votos. Las Hijas de la Caridad, como no tienen votos, no deben ni so\u00f1ar en que su estado, como estado, sea tan perfecto como el de las religiosas. La vida de los cartujos es en s\u00ed misma m\u00e1s perfecta que la de los misioneros.<\/p>\n<p>Una espiritualidad original<\/p>\n<p>Pero al margen de teor\u00edas trilladas, san Vicente de Pa\u00fal ha palpado la santidad viviente en sus dos familias. Ha vis\u00adto misioneros y hermanas que han llegado a alturas de san\u00adtidad y de perfecci\u00f3n cristiana que sabe no se dan en mu\u00adchas vidas instaladas en un estado oficial de perfecci\u00f3n e incluso de contemplaci\u00f3n. Esto lo sabe de primera mano. No en vano ha sido y es el superior de varias \u00f3rdenes, entre ellas de la Visitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La verdadera espiritualidad de san Vicente no se basa, como pudieran hacernos creer a veces sus palabras expl\u00ed\u00adcitas, en un vuelo del alma que se despoja de lo terreno y material para llegar directamente a Dios. San Vicente de Pa\u00fal ha ense\u00f1ado \u00e9l mismo a los misioneros y a las herma\u00adnas que el \u00fanico camino abierto a su perfecci\u00f3n es el hom\u00adbre pobre como imagen de Jesucristo. No en un despren\u00addimiento de lo humano, sino en el trabajo por la satisfac\u00adci\u00f3n de las necesidades corporales, intelectuales, morales y espirituales del pobre ha encontrado \u00e9l mismo, y lo encon\u00adtrar\u00e1n sus seguidores, a su Dios, el Dios de Jesucristo. Los votos que hacen los misioneros no los van a colocar en un estado de perfecci\u00f3n, pero s\u00ed en un \u00abestado de caridad, porque nos ocupamos en la pr\u00e1ctica real del amor\u00bb. En cuanto a las hermanas, que no tienen votos oficiales de ninguna clase cuando les habla: \u00ab\u00bfqu\u00e9 acto m\u00e1s grande de amor se puede hacer que darse a s\u00ed misma, por estado y por profesi\u00f3n, para la salvaci\u00f3n y el alivio de los afligidos?\u00bb. Ahora bien, en t\u00e9rminos netamente evang\u00e9licos y en los de la verdadera tradici\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 f\u00f3rmula expresa mejor el seguimiento de Jesucristo en el camino hacia el Padre (esa es, recu\u00e9rdese, la verdadera definici\u00f3n de la es\u00adpiritualidad cristiana): \u00abcamino y estado de perfecci\u00f3n\u00bb, o \u00abpr\u00e1ctica y estado de caridad\u00bb?<\/p>\n<p>Si se les mira desde la teor\u00eda acostumbrada de los es\u00adtados de perfecci\u00f3n en la Iglesia sus dos comunidades cor\u00adtan una figura m\u00e1s bien desangelada. Comparadas con la alta teor\u00eda del estado religioso, no tienen mucho de qu\u00e9 alardear. Pero Vicente ha visto que estas formas de vivir el evangelio llevan de hecho a muchos de sus hombres y mujeres (y a \u00e9l mismo) a alturas impresionantes en el segui\u00admiento de Cristo. Sus teor\u00edas expl\u00edcitas, las que ha aprendi\u00addo de la escuela, hacen agua por todas partes. Y descubre con asombro lo que antes que \u00e9l han visto con claridad un Cris\u00f3stomo, un Agust\u00edn, Tom\u00e1s de Aquino o Teresa de Jes\u00fas, y antes que todos ellos Jesucristo, el \u00fanico maestro que han tenido para aprender la verdad: que la verdadera espiritualidad cristiana no tiene otro criterio de verificaci\u00f3n que la pr\u00e1ctica de la caridad hacia el hermano necesitado. Todo lo dem\u00e1s, modos de oraci\u00f3n, votos, estados, h\u00e1bitos, son s\u00f3lo ayudas que valen en cuanto llevan al alma hacia esa pr\u00e1ctica. Y, en definitiva, al margen de votos, profe\u00adsiones solemnes o experiencias m\u00edsticas, el estado de vida que profesa dedicaci\u00f3n al pr\u00f3jimo ha de preferirse a todos los dem\u00e1s. Y aunque escribe a un cartujo, para animarle a seguir en su estado de vida, que su orden es \u00abreconocida como la m\u00e1s perfecta en la Iglesia\u00bb, dice por otro lado:<\/p>\n<p>\u00abHay una gran diferencia entre la vida apost\u00f3lica y la soledad de los cartujos. Esta es muy santa, ciertamen\u00adte, pero no conviene a los que Dios ha llamado a la primera, que es en s\u00ed m\u00e1s excelente. Si no lo fuera, san Juan Bautista y Jesucristo no la hubieran preferido a la otra, como as\u00ed lo hicieron al dejar el desierto para predicar a las gentes. Adem\u00e1s, la vida apost\u00f3lica no excluye la contemplaci\u00f3n, sino que la abraza y se vale de ella para conocer mejor las verdades eternas que debe anunciar. Por otro lado (la vida apost\u00f3lica) es m\u00e1s \u00fatil al pr\u00f3jimo, a quien tenemos la obligaci\u00f3n de amar como a nosotros mismos\u00bb.<\/p>\n<p>A una tal vida se le puede aplicar, pues, con justicia la calificaci\u00f3n de \u00abcamino de perfecci\u00f3n\u00bb (status perfectionis acquirendae) que en los manuales se reserva a formas de vida especificadas no por su fin o actividad, sino por la profesi\u00f3n oficial de los tres consejos evang\u00e9licos:<\/p>\n<p>\u00abQu\u00e9 felices somos de encontrarnos en el camino de la perfecci\u00f3n&#8230; \u00bfEn qu\u00e9 consiste nuestra perfecci\u00f3n? En hacer bien todas nuestras acciones: 1.\u00b0 como hom\u00adbres razonables, en tratar bien al pr\u00f3jimo y cumplir con \u00e9l lo que es justo; 2.\u00b0 como cristianos, en practicar las virtudes de las que Nuestro Se\u00f1or nos ha dado ejemplo; y, por fin, como misioneros, en hacer bien las obras que El ha hecho\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente es, sin duda, un hombre tradicional, pero de la verdadera tradici\u00f3n. Precisamente porque basa su es\u00adpiritualidad en la verdadera tradici\u00f3n tiene su figura acentos de potente originalidad que le hacen destacar netamente en al atm\u00f3sfera \u00abespiritual\u00bb de sus contempor\u00e1neos. En el pla\u00adno de la teor\u00eda espiritual lo m\u00e1s original de san Vicente se debe a la influencia de B\u00e9rulle: el descubrimiento del Verbo encarnado, del hombre Jesucristo como \u00fanico camino de acceso a la divinidad. Ahora bien, la experiencia de B\u00e9rulle no es la experiencia de Vicente de Pa\u00fal, y sobre la misma verdad b\u00e1sica (la encarnaci\u00f3n del Hijo) el primero, esp\u00edritu inclinado a lo aristocr\u00e1tico, construye una espiritualidad de adoraci\u00f3n del Verbo, y el segundo, hombre del pueblo, una espiritualidad de imitaci\u00f3n de Jesucristo evangelizador de los pobres. B\u00e9rulle se mueve en un ambiente algo enrarecido de refinamiento espiritual, ambiente del que no es ajeno un cierto esp\u00edritu de intriga y de ambici\u00f3n en el terreno civil y eclesi\u00e1stico. Vicente se va a los campos, y en ellos encuen\u00adtra la savia de su espiritualidad. Que Cognet piense que no hay en ello nada de original, que el maestro es el que vale en la historia de la espiritualidad, y que san Vicente no es m\u00e1s que un mediano disc\u00edpulo cuya espiritualidad no presen\u00adta excesivo inter\u00e9s s\u00f3lo prueba que tambi\u00e9n a Cognet le in\u00adteresa m\u00e1s el ambiente clerical enrarecido y libresco que la vida real de la gracia en los hombres y mujeres que \u00abse con\u00addenan y mueren de hambre\u00bb.<\/p>\n<p>La originalidad de Vicente de Pa\u00fal consiste en volver a las fuentes evang\u00e9licas, encontrar en ellas, de la mano de B\u00e9rulle, a Dios hecho hombre como realidad central de toda espiritualidad aut\u00e9nticamente cristiana, y escoger luego por su cuenta de entre los muchos aspectos de la rica per\u00adsonalidad de Jesucristo el que a san Vicente le parece deci\u00adsivo, que es muchas cosas, es ante todo el hombre que, en nombre de Dios, ha venido a anunciar la buena nueva de la salvaci\u00f3n a los que sufren (Le 4, 16-21). Esa es la base y la clave de su espiritualidad.<\/p>\n<p>No le ha sido f\u00e1cil a san Vicente llegar a esa visi\u00f3n. Antes ha tenido que pasar por una prueba terrible de fe que le ha hecho descubrir la vacuidad de sus ideales juveni\u00adles. Se le derrumban todos: ambici\u00f3n eclesi\u00e1stica, deseo de seguridad, apego estrecho a los parientes. Como capell\u00e1n de la fr\u00edvola reina Margarita ha visto tambi\u00e9n de primera mano la banalidad de lo que pasa por ser grandeza humana. Y lue\u00adgo, en sus primeras experiencias pastorales (Clichy, Folle-ville, Chatillon) empieza a descubrir con asombro en el ham\u00adbre y en la ignorancia religiosa de los pobres innumerables que el mensaje de liberaci\u00f3n del evangelio de Jesucristo est\u00e1 a\u00fan por llevar a cabo. Este hecho le duele, y lo lamenta. Pero no se queda en lamentaciones. Piensa que Dios le ha descubierto la miseria de los pobres, y que le env\u00eda a \u00e9l a re\u00admediarla, o sea, a completar y llevar a cabo lo que falta a la pasi\u00f3n de Cristo. Para hacerlo no hay m\u00e1s que un camino: ser como Cristo y convertirse en evangelizador. Todo en su espiritualidad, absolutamente todo, gira alrededor de esta idea fundamental. Su experiencia de los pobres, experiencia por la que el aristocr\u00e1tico y muy clerical y espiritual B\u00e9rulle no pas\u00f3, le ha ayudado a centrar su fe y su espiritualidad para el resto de su vida. Como san Pablo, a quien quer\u00eda tanto, tampoco san Vicente fue infiel a la llamada.<\/p>\n<p>Jaime Corera CEME<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UN ESBOZO DE ESPIRITUALIDAD VICENCIANA Los maestros Hasta aproximadamente los treinta a\u00f1os de su vida, san Vicente de Pa\u00fal es un hombre de una espiritualidad, por as\u00ed decirlo, indiferenciada. 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