{"id":400807,"date":"2017-06-21T08:54:42","date_gmt":"2017-06-21T06:54:42","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400807"},"modified":"2017-04-23T18:56:01","modified_gmt":"2017-04-23T16:56:01","slug":"saint-cyran-xi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/saint-cyran-xi\/","title":{"rendered":"Saint-Cyran (XI)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400787\" data-permalink=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/saint-cyran-i\/orando-con-vicentedepaul-37-638\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?fit=638%2C479\" data-orig-size=\"638,479\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"orando-con-vicentedepaul-37-638\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?fit=300%2C225\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?fit=638%2C479\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400787 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?resize=300%2C225\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?resize=300%2C225 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?resize=100%2C75 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?resize=320%2C240 320w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/orando-con-vicentedepaul-37-638.jpg?w=638 638w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>PASCAL, HIJO ESPIRITUAL DE SAINT-CYRAN<\/p>\n<p>Pascal, el gran Pascal, el antiloyola furioso, estricta\u00admente se halla al margen de la cronolog\u00eda existencial de Saint-Cyran, pero est\u00e1 inserto totalmente en esta his\u00adtoria, y es de todo punto obligado que aparezca en ella, aunque la primera carta de sus <em>Provinciales <\/em>sea poste\u00adrior en doce a\u00f1os a la muerte del abad. Pascal es el m\u00e1s universal de los hijos espirituales del bayon\u00e9s, el que lleva m\u00e1s adelante y con el mismo esp\u00edritu de impla\u00adcable ferocidad, la guerra ideol\u00f3gica emprendida por \u00e9ste <em>y <\/em>por Jansenio contra la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Vaya aqu\u00ed por delante que mi condici\u00f3n de paisano de San Ignacio de Loyola y mi gran amor a su figura y tambi\u00e9n a su obra, no empecen a mi admirativo res\u00adpeto hacia la persona del gran Pascal. Creo conocer bas\u00adtante la obra de \u00e9ste, porque a lo largo de mi vida sen\u00adt\u00ed alguna vez la necesidad de razonar mi instintivo ca\u00adri\u00f1o hacia San Ignacio considerando a fondo los m\u00e1s recios ataques a su obra.<\/p>\n<p>Y entre estos ataques \u00a1qu\u00e9 duda cabe que los de Pascal est\u00e1n en primera fila! Y sin embargo, la lectura de las <em>Cartas Provinciales, <\/em>puro ataque antijesu\u00edstico, coloca decididamente a un lector de \u00e1nimo generoso del lado de los jesu\u00edtas, a pesar de que Pascal en todo mo\u00admento presenta a los jansenistas como v\u00edctimas. Porque hoy ya no se trata de ning\u00fan problema de persecuci\u00f3n, sino de un problema ideol\u00f3gico, de una forma particular de concebir la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>La primera de las <em>Cartas Provinciales <\/em>revela ya un per\u00edodo muy \u00e1lgido de la disputa entre jansenistas y jesu\u00edtas. \u00a1Y qu\u00e9 disputa! Pero al llegar aqu\u00ed, es me\u00adnester poner al lector un poco en situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1649, Nicol\u00e1s Cornet, S\u00edndico de la Facultad de Teolog\u00eda de Par\u00eds, extrajo del <em>Augustinus <\/em>las famosas cinco proposiciones, que el 31 de mayo de 1653 una bula del papa Inocencio X declar\u00f3 her\u00e9ticas. Los jansenistas oponen entonces la argucia de que el Papa no ha querido decir que las cinco proposiciones estuviesen contenidas en Jansenio y que no est\u00e1n por lo tanto con\u00addenadas en el sentido de Jansenio.<\/p>\n<p>Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, en plena pol\u00e9mica, un sacer\u00addote parisino con la aprobaci\u00f3n de M. Olier, otro ve\u00adnerable sacerdote, niega la absoluci\u00f3n al duque de Liancourt, por estar en relaci\u00f3n con los solitarios de Port-Ro-yal, educar all\u00ed a una nieta y dar albergue en su casa al abate de Bourzeis, famoso jansenista. Al ario siguiente Antonio Arnauld denuncia este caso en una carta abier\u00adta, que provoca a su vez un recrudecimiento de la po\u00adl\u00e9mica. <em>\u00abRespuesta a algunas preguntas, cuyo esclare\u00adcimiento es necesario en los tiempos presentes, por el Padre Francisco Annat, de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y con\u00adfesor del rey\u00bb, <\/em>es la m\u00e1s importante de las contestacio\u00adnes a Arnauld. Este responde, a su vez, pero unos me\u00adses m\u00e1s tarde, el 14 de enero de 1656, la Facultad de Teolog\u00eda de Par\u00eds declara que Antonio Arnauld ha sido un temerario al afirmar que las cinco proposiciones no est\u00e1n en Jansenio.<\/p>\n<p>Entonces Arnauld se oculta, porque los te\u00f3logos ade\u00adm\u00e1s han planteado la temible cuesti\u00f3n de derecho, re\u00adferente a la acusaci\u00f3n de herej\u00eda. Singlin, Nicole, Saci, de Rebours, de Barcos, sobrino de Saint-Cyran, se reu\u00adnen en torno del refugio del Arnauld. Alguien sugiere que acaso Pascal, incondicional del jansenismo y afecto tambi\u00e9n al grupo, podr\u00eda intentar una \u00e1gil defensa, al\u00adgo diferente de todo lo que hasta entonces se hab\u00eda acostumbrado en aquella pol\u00e9mica.<\/p>\n<p>Pascal se puso a trabajar sin p\u00e9rdida de momento. <em>Y <\/em>el d\u00eda 23 de enero de 1656 apareci\u00f3 la <em>\u00abCarta escrita a un provincial por uno de sus amigos, sobre el tema de las presentes disputas de la Sorbona\u00bb. <\/em>Nadie sospech\u00f3 en Pascal al autor de esta carta ni de las diecisiete res\u00adtantes, que aparecieron en el intervalo de un a\u00f1o, fir\u00admadas todas con el seud\u00f3nimo <em>Louis de Montalte, <\/em>que, sin embargo, parec\u00eda aludir a la ciudad de Clermont-Ferrand, patria del sabio matem\u00e1tico.<\/p>\n<p>De esta primera Carta y tambi\u00e9n de otras que le si\u00adguen, Dios est\u00e1 ausente, o por lo menos Pascal lo pre\u00adsenta como un gendarme caprichoso. En la forma como el gran pensador, asesorado por el estado mayor jansenista, plantea la cuesti\u00f3n, la verdadera religi\u00f3n apenas cuenta. Casi todo es odio y burla. M\u00e1s tarde, gozando de la embriaguez del an\u00f3nimo y de la enorme repercu\u00adsi\u00f3n de sus cartas, trata h\u00e1bilmente de oponer los do\u00adminicos a los jesuitas, utilizando para ello armas de pol\u00e9\u00admica, golpes bajos propinados con mucha habilidad a un adversario sorprendido.<\/p>\n<p>Pascal se va creciendo; sus Cartas favorecidas con el poderoso eco de lo clandestino, revelan tambi\u00e9n el aliento de una masa de incondicionales. La tercera de sus Cartas, la m\u00e1s h\u00e1bil de todas, defendiendo a Arnauld y apuntando a la intriga de sus adversarios que votaron su censura, tuvo que hacer gran efecto, sobre todo al final, donde Pascal pretende que la disputa es una cuesti\u00f3n meramente personal al margen de una cues\u00adti\u00f3n de doctrina. \u00abSon disputas de te\u00f3logos y no de Teolog\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Pero inmediatamente, en la siguiente Carta, el in\u00addignado pensador hace sin quererlo la mejor apolog\u00eda de los jesuitas, que sostienen, que; para pecar grave\u00admente, se necesita tener conciencia de pecado e intenci\u00f3n y voluntad de pecar. Es incre\u00edble que Pascal no supiera lo que hoy cualquier ni\u00f1o, conocedor del cate\u00adcismo, sabe; pero en todo caso, la irritada obstinaci\u00f3n de Pascal alumbra la sombr\u00eda indignaci\u00f3n de los jansenistas, empe\u00f1ados en desconocer que puede haber peca\u00addos involuntarios.<\/p>\n<p>El jesuita que disputa con Pascal, al rev\u00e9s que \u00e9ste, cre\u00eda en la salvaci\u00f3n de la mayor\u00eda, cre\u00eda sencillamente en la infinita misericordia de Dios, mientras Pascal se obstina en olvidar el perd\u00f3n setenta veces siete, es de\u00adcir, el perd\u00f3n siempre, prescrito por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>No puede negarse habilidad a Pascal en la manera de concebir sus panfletos; pero el tiempo ha dado to\u00adtalmente la raz\u00f3n a los jesuitas, que \u00e9l, en su quinta Carta, ataca, por tratar de predicar en China un cristia\u00adnismo \u00abglorioso\u00bb. La miop\u00eda mental, intrigando ince\u00adsantemente, hizo fracasar aquel generoso proyecto de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas de convertir a las masas chinas usando el m\u00e9todo paulino de hacerse todo a todos, un intento que, de proseguirse, hubiera seguramente cam\u00adbiado los rumbos ideol\u00f3gicos de China; pero hoy no cabe m\u00e1s que lamentar con amargura aquel doloroso fracaso. Y cuanto m\u00e1s tiempo pase, los motivos de la\u00admentaci\u00f3n no har\u00e1n sino acrecerse penosamente.<\/p>\n<p>Pascal excluye la buena fe y en las siguientes Car\u00adtas se mueve en un mundo de triqui\u00f1uelas, a enorme distancia de toda cordialidad. Todo es fijarse en las palabras; todo es fr\u00edo, duro, triste, implacable. Pascal y sus amigos semejan esp\u00edas del hombre. Vigilan al hombre, incapaces de concebir el abrazo al hombre, al hermano hombre. La sombra de Calvino planea en estas p\u00e1ginas desoladas. El que no se f\u00eda del hombre mal puede fiarse de Dios.<\/p>\n<p>Pascal, lo mismo que Saint-Cyran, quita al hombre, pero lo peor de estas p\u00e1ginas donde no hay m\u00e1s que palabras y palabras que pervierten la teolog\u00eda y que ahora en su pesadez resultan insoportables aunque en su tiempo parecieran admirables, es que de Dios ni nos hablan siquiera. Porque por lo menos Saint-Cyran que\u00adr\u00eda ofrecer a Dios lo que quitaba al hombre.<\/p>\n<p>El amor est\u00e1 definitivamente ausente de las <em>Provin\u00adciales <\/em>de Pascal. El camino del cielo es estrecho, pero Pascal quiere hacerlo todav\u00eda mucho m\u00e1s estrecho. El pensador parece en muchos casos ultrarreaccionario, ul\u00adtraconservador. Hoy, a distancia, muchos de sus argu\u00admentos producen efecto diferente del que se propon\u00edan. Pascal s\u00f3lo se fija en casos aislados. La tendencia, la pro\u00adpensi\u00f3n de orden espiritual, la desconoce y, lo que es m\u00e1s triste, semeja como que quiere desconocerla. Las cuestiones econ\u00f3micas, nimios problemas de restituci\u00f3n le preocupan.<\/p>\n<p>Pascal, asceta fr\u00edamente razonable, formidable razo\u00adnador, hombre de alma geom\u00e9trica pero que siempre irradia y a las veces estremece, es extra\u00f1o en <em>sus <\/em>Car\u00adtas a las razones del coraz\u00f3n. Tambi\u00e9n el calvinismo es una l\u00f3gica. El coraz\u00f3n para Pascal es la cumbre del esp\u00edritu y no la base de sentimientos. El mundo ser\u00eda inhabitable con personas que prescriban como \u00e9l. A Pascal no se le ocurre ni puede ocurr\u00edrsele que a Dios nuestro Se\u00f1or le gusta dejar hacerse trampa en punto a misericordia. Pascal no entiende la par\u00e1bola de los trabajadores de la \u00faltima hora que nos recuerda que en el universo cristiano las cuestiones mezquinas care\u00adcen de sentido. Ni siquiera concibe la intervenci\u00f3n mi\u00adsericordiosa de la Virgen Mar\u00eda en \u00faltima instancia.<\/p>\n<p>Hay Cartas, como la d\u00e9cima de la serie, en donde Pascal en realidad se condena a s\u00ed mismo, y que provocan en el lector una instintiva simpat\u00eda hacia aqu\u00e9llos que \u00e9l condena.<\/p>\n<p>La confesi\u00f3n, seg\u00fan la quiere Pascal, disc\u00edpulo fi\u00addel\u00edsimo de Saint-Cyran, ser\u00eda para los penitentes un tormento. El confesor, para Pascal, es s\u00f3lo y \u00fanicamen\u00adte un juez, no un padre. Pascal quiere retener, no ab\u00adsolver, y considera que Jes\u00fas es tan duro como \u00e9l es. \u00bfQui\u00e9n <em>se <\/em>confesar\u00eda hoy, si los confesores se compor\u00adtaran con los penitentes como Pascal quiere? \u00bfQu\u00e9 otra soluci\u00f3n cabr\u00eda a los pecadores, que lo somos todos, si\u00adno la rama de \u00e1rbol y la cuerda, o alg\u00fan otro procedi\u00admiento a fin de cuentas equivalente? El mundo per\u00adfecto, seg\u00fan Pascal, ser\u00eda un mundo de r\u00e9probos con una minor\u00eda de perfectos espi\u00e1ndose entre s\u00ed constan\u00adtemente. Pascal destruye la confianza.<\/p>\n<p>Pocas cosas existen m\u00e1s contrarias al esp\u00edritu de la par\u00e1bola del Hijo Pr\u00f3digo, que los conceptos desarro\u00adllados por Pascal al comienzo de su Carta XI, cuando responde a los jesuitas que en el ardor de la pol\u00e9mica contraatacaban reproch\u00e1ndole el hacer mofa y risa de las cosas santas. \u00abNo pretend\u00e1is, pues, padres m\u00edos \u2014dice Pascal\u2014, persuadir al mundo de que <em>es <\/em>cosa indigna de un cristiano burlarse de los errores; porque resulta f\u00e1cil enterar a los que lo ignoran, de que esta pr\u00e1ctica es justa, usada de los Padres de la Iglesia y autorizada por la Escritura, por el ejemplo de los ma\u00adyores santos, y por el de Dios mismo. \u00bfNo vemos que Dios aborrece y desprecia a los pecadores al extremo de que, a la hora de la muerte, cuando se hallan m\u00e1s tris\u00adtes y desconsolados, la sabidur\u00eda divina une la mofa y la risa a la venganza y al furor, para condenarlos a su\u00adplicios eternos?\u00bb.<\/p>\n<p>La verdad es que este \u00faltimo p\u00e1rrafo recuerda con extra\u00f1a semejanza ap\u00f3strofes de bastantes sermones de nuestra infancia.<\/p>\n<p>Por otra parte ser\u00eda un error considerar a la Com\u00adpa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en la lucha contra los jansenistas forman\u00addo un bloque compacto. Hubo jesuitas que tambi\u00e9n fueron acusados de jansenismo.<\/p>\n<p>Pero tampoco es cosa de negarle a Pascal la raz\u00f3n, cuando \u00e9sta le asiste, porque si por un lado sus invec\u00adtivas, en ciertos momentos, alcanzan o traspasan los l\u00edmites del rid\u00edculo, puesto que hasta el anagrama de la Compa\u00f1\u00eda de. Jes\u00fas, el IHS le parece sospechoso, es menester asentir de coraz\u00f3n a su manera de pensar acerca de la limosna, o afirmar con el, cuando coinci\u00addiendo con sus impugnadores, dice \u00abque no se debe hacer el menor da\u00f1o para el mayor bien\u00bb.<\/p>\n<p>Es esta una rara y terca lucha, una tremenda pol\u00e9\u00admica con todo el horror de las pol\u00e9micas desmelenadas, en las que, atada previamente la caridad de pies y ma\u00adnos, todos los procedimientos parecen l\u00edcitos.<\/p>\n<p>Pascal opone frente a frente a los jesuitas\u00a0 de su tiem\u00adpo con San Ignacio y a los primeros generales de la Compa\u00f1\u00eda, repitiendo as\u00ed la t\u00e1ctica que a veces utiliz\u00f3 Saint-Cyran. Probablemente aqu\u00e9llos, en el ardor del com\u00adbate ideol\u00f3gico, abusaron tambi\u00e9n de las armas pol\u00e9mi\u00adcas y de las que no lo eran tanto, y a trav\u00e9s de las Cartas de Pascal semejan hallarse ya contaminados de alguna manera de jansenismo. La dureza de la pol\u00e9\u00admica entre jesuitas y jansenistas, condujo a una especie de cooperaci\u00f3n de las contradicciones. Por su parte, Pas-cal que odia con un odio que \u00e9l ate santo a los casu\u00edstas, resulta tambi\u00e9n otro casu\u00edsta. Era aquel un ca\u00adtolicismo de preceptos nimios. Al final, los contendientes a las veces semeja que ignoran lo que discuten, al menos a trav\u00e9s de Pascal: <em>sus <\/em>razones, largas, interminables, se parecen m\u00e1s que a ninguna otra cosa a mon\u00f3logos entreverados a cada momento de insultos. Pascal utiliza asimismo las m\u00e1s-acerbas burlas, unas burlas que hacen presentir a Voltaire, pero un Voltaire por desgracia no ce\u00f1ido en <em>sus <\/em>mofas \u00fanicamente a los jesuitas. Las <em>Cartas Provinciales <\/em>allanaron el camino a Voltaire.<\/p>\n<p>La agresividad de Pascal, maravilloso estilista, alcanza la c\u00faspide al final de sus Cartas, sobre todo en la Carta XVI que constituye una defensa de Jansenio, Saint-Cyran, Arnauld, las religiosas y los solitarios de Port-Ro-yal, entre los cuales \u00e9l <em>se <\/em>cuenta, pero en el fondo se advierte el cansancio del polemista.<\/p>\n<p>En la Carta siguiente, la XVII, fechada el 23 de enero de 1657, dedicada preferentemente a la defensa de Jansenio, aparece una bella confesi\u00f3n de fe: \u00abGracias a Dios, s\u00f3lo reconozco en la tierra la Iglesia cat\u00f3lica, apost\u00f3lica, romana, en la cual quiero vivir y morir, ba\u00adjo la obediencia y comuni\u00f3n de su soberana cabeza el Papa, lejos de la cual estoy persuadido de que no hay salvaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Esta confesi\u00f3n, indudablemente sincera y sentida, puede asimismo ser una preparaci\u00f3n t\u00e1ctica de <em>sus <\/em>pos\u00adtreros razonamientos y de la sugerencia definitiva de sus Cartas, intuida por \u00e9l en la marcha de la pol\u00e9mica.<\/p>\n<p>Porque el final se adivina. Pascal en la Carta si\u00adguiente se queja de su dificultad para encontrar impre\u00adsores propicios a la edici\u00f3n de <em>sus <\/em>escritos, alusi\u00f3n a una orden del Justicia del Reino, prohibiendo en adelante la edici\u00f3n de las Cartas sin la firma de su an\u00f3nimo autor, y adem\u00e1s, sin previa censura. Las \u00faltimas Cartas Pro\u00advinciales quedaban por lo tanto fuera de la ley, si bien todas ellas reunidas en un volumen, fueron editadas clandestinamente en marzo de 1657.<\/p>\n<p>Pascal vuelve a defender a Jansenio arguyendo que no cabe achacarle una herej\u00eda que sus enemigos no pueden expresar, y que antes de condenarle es menester saber qu\u00e9 es lo que se condena y d\u00f3nde, en qu\u00e9 sitios precisos del libro de Jansenio se expresan y mantienen las proposiciones que por una Bula acaban de ser conde\u00adnadas. Pascal, ya en el mismo alero, se revuelve larga\u00admente contra la condenaci\u00f3n de las cinco proposiciones, y sugiere que el Papa ha podido ser sorprendido en esta cuesti\u00f3n. Sin nombrar a los jesuitas, pero aludiendo cla\u00adramente a ellos, Pascal a\u00f1ade que, como informadores del Sumo Pont\u00edfice, pudieron haber abusado de la confianza puesta por Su Santidad en ellos, y estima que un testimonio tan sospechoso, siendo por el contrario tan considerable el de sus adversarios, \u00abes bastante raz\u00f3n para suplicar al Papa se sirva disponer que se examine este hecho en presencia de doctores de entrambas par\u00adtes, para poder tomar una .decisi\u00f3n solemne y regular\u00bb. Los papas repetidamente fueron enga\u00f1ados, afirma el pensador, con ejemplos verdaderos, pero esgrimidos con sorda irreverencia. Pascal alude incluso y maliciosamen\u00adte a Galileo y su polic\u00edaca denuncia, y por \u00faltimo vuelve a solicitar que el \u00fanico recurso para juzgar dignamente y persuadir a todos, consiste en examinar el libro de Jansenio en una conferencia bien ordenada.<\/p>\n<p>Y ya no queda m\u00e1s que un peque\u00f1o fragmento de Carta, un embri\u00f3n de una posible XIX Carta Provincial, que qued\u00f3 en proyecto, dirigida lo mismo que las dos anteriores, al P. Armar, y en donde Pascal por lo visto pensaba desarrollar el tema de la profunda tristeza, del \u00edntimo sufrimiento y congoja de los jansenistas, obliga\u00addos a jurar y firmar lo que no estaban obligados a creer. En la conducta de los jansenistas, seg\u00fan Pascal, no hay nada que no se halle infinitamente alejado de la rebeld\u00eda y de la herej\u00eda, y su conducta s\u00f3lo atiende a la conser\u00advaci\u00f3n de la paz y la verdad, dos cosas amadas tambi\u00e9n por ellos infinitamente.<\/p>\n<p>Pero tal vez en este repentino abandono de la po\u00adl\u00e9mica, alumbra un grave drama \u00edntimo. El polemista, que en ciertos momentos produce la impresi\u00f3n de estar polemizando furiosamente consigo mismo, acaso <em>se <\/em>dio cuenta de que su proceder perjudicaba seriamente a su fe, y tuvo la fuerza de voluntad de detenerse en seco. De otro modo, es dif\u00edcil explicar su inopinado silencio. Porque estaba prevista hasta la Carta XX. Una cita de Sainte-Beuve viene aqu\u00ed muy a punto, aunque en una direcci\u00f3n afirma demasiado exclusivamente: <em>\u00abLas Cartas Provinciales <\/em>mataron a los jesuitas, a los molinistas y a los tomistas; pero ellas debilitaron tambi\u00e9n profunda\u00admente muchas otras cosas\u00bb.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en realidad, Pascal, m\u00e1s que favorecer la causa de Port-Royal, asest\u00f3 \u00e9l mismo y contribuy\u00f3 a que otros le asestaran los m\u00e1s duros golpes. Con el rigor y la fuerza caracter\u00edsticos de las f\u00f3rmulas del siglo XVII, excit\u00f3 hasta el \u00e1pice aquella dram\u00e1tica guerra ideol\u00f3gica. Tal como Pascal plantea el problema, ya no habr\u00eda cuartel en la lucha. Pero con todos los excesos lamenta\u00adbles que en ella se dieron, no es \u00e9sta la peor de las con\u00adsecuencias. Una ideolog\u00eda triste paraliza la actividad apost\u00f3lica, y el jansenismo del siglo XVII inutiliz\u00f3 a la Iglesia contra el racionalismo del siglo XVIII.<\/p>\n<p>En medio de la espesa polvareda de aquella con\u00adtienda entre jansenistas y antijansenistas \u2014contienda europea con ramificaciones hasta en Am\u00e9rica\u2014 poco sitio pod\u00edan tener los componentes del tercer partido, engrosado por hombres de centro, sin prejuicios, de muchas y diferentes gamas, liberales en el m\u00e1s noble sentido del vocablo, antiescol\u00e1sticos del escolasticismo mal comprendido, partidarios de la necesidad de un regreso a la patr\u00edstica y asimismo a un San Agust\u00edn aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p>Ortodoxos fieles, arist\u00f3cratas del esp\u00edritu, llenos de sentido com\u00fan, abominaban de la controversia y de\u00adseando esencialmente la paz, eran moderados y toleran\u00adtes. Este deseo de paz distingu\u00eda sobre todo a los pre\u00adlados afectos al tercer partido, que adem\u00e1s quer\u00edan se\u00adparar de las contiendas teol\u00f3gicas a los laicos y a las mujeres, prop\u00f3sito que claramente los distanciaba de los jansenistas. Sin embargo, sus deducciones, en el ca\u00admino de la l\u00f3gica, apuntaban lejos, al entender, por ejemplo, que no todo lo admirable de Trento carec\u00eda de defectos y que la puesta en marcha del mundo ca\u00adt\u00f3lico sobrepas\u00f3 sus prop\u00f3sitos al convertir la Sagrada Escritura en inaccesible para los fieles, cort\u00e1ndoles as\u00ed el directo contacto con las fuentes de la fe.<\/p>\n<p>Emile Appolis, en su <em>Le \u00abTiers Parti\u00bb Catholique <\/em>au <em>XVIII\u00e9, <\/em>los etiqueta con el nombre de cat\u00f3licos <em>\u00e9dair\u00e9s, <\/em>adjetivo que puede traducirse por id\u00f3neo o por ilus\u00adtrado. Los jansenistas desconfiaban de ellos aunque en determinados momentos se inclinaban a considerar a algunos como eventuales aliados. Unos eran antijesuitas, de un anti que rompiendo en este caso con el sen\u00adtido com\u00fan llevaba su enemiga hasta la cuesti\u00f3n de los ritos chinos; otros, exalumnos de los colegios de la. Compa\u00f1\u00eda, hac\u00edan subidos elogios de la misma; otros volvieron a la amistad de la Compa\u00f1\u00eda despu\u00e9s de ha\u00adberla atacado. En la dolorosa ocasi\u00f3n de la supresi\u00f3n de los jesuitas esta rehecha vinculaci\u00f3n a los miembros que fueron de la misma alcanz\u00f3 tangencias conmove\u00addoras.<\/p>\n<p>Pero volvamos a Pascal.<\/p>\n<p>Julien Green se pregunta, si Pascal habr\u00e1 convertido a un hombre solamente, y emplaza a que se le cite un s\u00f3lo caso de conversi\u00f3n obtenida por medio de los <em>Pen\u00adsamientos.<\/em><\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n <em>es <\/em>atroz, y su s\u00f3lo planteamiento segura\u00admente injusto, porque, para que un libro opere ese mi\u00adlagro que es la conversi\u00f3n, se necesitan muy especiales circunstancias. Personalmente, a m\u00ed, esta intencionada pregunta de Green, me produce una oscura pena. Los <em>Pensamientos <\/em>son una cima indiscutible y no \u00fanicamen\u00adte en el aspecto estilista, sino much\u00edsimo m\u00e1s all\u00e1 del estilo. El agustinismo al rojo vivo de Pascal, cuando marcha libremente, sin ajenas insinuaciones, es distinto del agustinismo alambicado y al propio tiempo endure\u00adcido, lleno totalmente de distingos teol\u00f3gicos, de los post-royalistas.<\/p>\n<p>Sin embargo, <em>es <\/em>preciso reconocer que Blas Pascal, el gran creyente, contribuy\u00f3 por medio de las <em>Cartas Provinciales, <\/em>a preparar al cristianismo sus angustias de cien a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 de Arteche<\/p>\n<p>Au\u00f1amendi<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PASCAL, HIJO ESPIRITUAL DE SAINT-CYRAN Pascal, el gran Pascal, el antiloyola furioso, estricta\u00admente se halla al margen de la cronolog\u00eda existencial de Saint-Cyran, pero est\u00e1 inserto totalmente en esta his\u00adtoria, y es de todo punto &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/saint-cyran-xi\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400787,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-400807","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Saint-Cyran (XI) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/saint-cyran-xi\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Saint-Cyran (XI) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"PASCAL, HIJO ESPIRITUAL DE SAINT-CYRAN Pascal, el gran Pascal, el antiloyola furioso, estricta\u00admente se halla al margen de la cronolog\u00eda existencial de Saint-Cyran, pero est\u00e1 inserto totalmente en esta his\u00adtoria, y es de todo punto ... 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